Jóvenes y trabajo: ¿generación de cristal o ejemplo a seguir?
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El episodio analiza el choque generacional en el ámbito laboral, centrándose en la generación Z (jóvenes de 23-24 años como Jaime y Margarita). Estos jóvenes crecieron durante la crisis de 2008 y la pandemia, lo que los llevó a desconfiar de las promesas laborales tradicionales. Aunque España tiene buenos datos de empleo (22 millones de trabajadores), los jóvenes enfrentan una tasa de paro del 23,5%, la más alta de la UE, y salarios bajos que dificultan la emancipación. La investigadora Aida Cabello señala que esta generación ya no ve el trabajo como el centro de la vida, sino como un medio para vivir. Rechazan ascensos que impliquen más estrés por poco dinero extra y priorizan el tiempo libre y la estabilidad. Beatriz Martín Padura, de la Fundación Juventud, agrega que las empresas deben adaptarse a estas nuevas prioridades, como el teletrabajo y la conciliación, para retener talento. El episodio concluye que no se trata de pereza, sino de un cambio de paradigma: los jóvenes buscan un equilibrio realista entre ambición y bienestar, en un contexto de precariedad e incertidumbre.
El choque general en el trabajo es la idea. Los mayores que ya no se acuerdan, los jóvenes es que no entienden todavía. Pero en este momento de la historia hay algo más. Están cambiando las prioridades. Está cambiando la ambición. Soy Juan Luzanched. Hoy en un tema al día, jóvenes y trabajo, generación de cristal o ejemplo a seguir. Jaime y Margarita acaban de entrar al mundo laboral en ciudades distintas en diferentes sectores pero con sensaciones comunes. Hola, se Margarita. Tengo 24 años. Soy del sexo de la ingeniería, sexo tecnológico. Los dos forman parte de lo que llamamos así muy mediáticamente la generación zeta. Bueno, mi nombre es Jaime. Tengo 23 años y me dedico actualmente al sector de la comunicación. Vivieron como niños una gran crisis económica a partir de 2008. Luego llegaron a la universidad y sucedió una pandemia. Ahora el mundo parece que vuelve a ser normal. Pero tienen razones para no fiarse y aspiran a veces simplemente a un trabajo con sueldo digno y espacio suficiente para la vida personal. Creo que como muchos otros jóvenes de este país tenía una idea algo más optimista de lo que era pues bueno el entorno laboral pensaba que tras acabar la carrera y pues especializarme un poco en lo que me gustaba, conseguí de un trabajo estable y con ciertas expectativas de crecer en mi ámbito laboral. Así explicado, quién no estaría de acuerdo. ¿Qué generación no pediría lo mismo? Es hecho que entre en los esperados y lo real, pues bueno, en ocasiones puede generar cierta frustración y una sensación de incertidumbre que en los primeros años puede ser algo complicado ¿no? Bueno, quién no ha vivido de alguna manera esa crisis de los 25, llega a la vida adulta y sentir esa frustración entre el ideal y la realidad, entre la ambición y la rutina. Y sin embargo cada vez más analistas nos dicen o no. En esta nueva generación es diferente. Hay una noción diferente del trabajo. Las empresas no lo están entendiendo. Ahora mismo más que una sola cosa busca un equilibrio entre varios factores. Evidentemente es innegable que un sueldo digno es fundamental porque te permite tener una independencia y cierta tranquilidad. Quizá en un inicio y tenemos la suerte de contar con el apoyo económico de nuestros padres pues nos orientamos más a la vocación, a soñar grande y a ser felices con lo que hacemos. Que ojo no digo que no es importante. Pero también le digo doy cada vez más importancia a otros aspectos como la estabilidad o el tiempo libre, ¿no? Que tener. Ahora mismo que me lo puedo permitir porque no tengo personas a mi cargo, no tengo una familia que me mantiene, es ganar experiencia. Yo quiero un suelo de eso que me permita. Mantener una misola que tampoco pierde un chupo de ahorra y no tiene que privarme de hacer ciertas cosas. Como yo puedo hacer eso. Un viaje, un plano entre amigos o lo que sea. Y eso queda un pobo de tanto, un buen horario. Esta es una sensación, una conversación que llevo teniendo ya muchos años con jefes que tienen a bastante gente joven a su cargo. Es sacado el tema incluso cuando viajo por si es un fenómeno completamente español por la historia generacional política económica de España. La conclusión rápida es que no se está produciendo a nivel global un choque de generaciones y no estamos hablando de trabajadores jóvenes contra jefes mayores. Es hecho que de clase ha existido siempre y seguirá existiendo. Estamos hablando de algo más. Estamos hablando de que los jovenes de hoy no conciben el trabajo de la misma manera que los jóvenes de hace 20 o 30 años. Pero acudamos a los expertos para transformar esta charla entre amigos en algo más académico. Le preguntamos a Aida Cabello, investigadora de la Universidad de Málaga y que se dedica a analizar como la juventud, se relaciona con el mercado de trabajo. Hola Juan Lu. En nuestras investigaciones, pues observamos que se ha producido un gran cambio de mentalidad en la juventud actual si la comparamos con las generaciones anteriores. Principalmente porque ha dejado de entender el trabajo como eleje central de la vida para verlo simplemente como un medio para lograr un fin, trabajar para poder vivir y no al revés. Es cada vez más común ver cómo jóvenes rechazan un ascenso. Pues cuando se les ofrece este tipo de puestos intermedios que exigen una mayor responsabilidad a cambio de prácticamente 150 o 200 euros netos más al mes. Ellos hacen un cálculo coste beneficio y ven que asumirlo no les compensas y tienen que sacrificar su salumen y su tiempo libre. Suponente tener que responder llamadas o correos electrónicos durante los fines de semana, llevárselo problemas de la oficina a la casa y pasar menos tiempo con su pareja o con su familia. Algo similar ocurre también con la barrera de las 40 horas semanales. Antes estaba normalizado que darse la oficina hasta que el jefe se fuera o echar horas extra aunque no fuese empagada para demostrar con promiso a la empresa. Para sus padres o incluso sus abuelos rechazar una oportunidad si habría sido algo impensable ya que en su época cualquiera ascenso pues se entendía como un paso seguro y sobre todo obligatorio hacia la estabilidad vital. Porque para muchos estos actos se identifican como una falta de ambición o incluso devagueza por parte del juventud y por eso muchas veces piensan que los jóvenes lo quieren todo fácil porque ellos fueron educados en una cultura donde el esfuerzo personal se media principalmente por las horas que pasaba sentado en una silla. Esto no ocurre porque los jóvenes de ahora sean más vagos o trabajen menos porque de hecho estamos ante una de las generaciones más cualificadas de la historia y con muchos más sísis si estudian y si trabajan que en Inis. Hoy la juventud ve que a pesar de ese esfuerzo de medida la vivienda pues seguirá siendo en alcanzable y el futuro lo ven totalmente incierto y por eso deciden retirar esa lealtad incondicional a la empresa. El cierto que se mueven en un contexto mucho más precario que el de sus antibasados por lo que deciden prohibizar su bienestar en el presente buscando que el trabajo encaje en su vida y no el revés. Hablemos de ese contexto laboral porque España tiene ahora mismo unos muy buenos datos de empleo. Eso es una realidad objetiva que vamos de tener el mejor mes de marzo de la historia en creación de empleo estamos llegando a los 22 millones de personas trabajando y a pesar de esos datos también es una realidad que muchos jóvenes sienten que esa fiesta no es para ellos. Le he pedido a mi compañera Laura Olías, experta en información laboral en el diario.es que nos haga una foto de esa situación. Hola Juan Lu. Si los jóvenes siguen enfrentando importantes retos en el mercado laboral. Puede que el principal sea precisamente acceder a este mercado de trabajo y conseguir empleo porque tenemos una tasa de paro elevada la más alta de la UE entre menores de 25 años situada en el 23,5%. Estamos hablando de que es más del doble de la tasa de paro y la media del conjunto de trabajadores que están en algo menos del 10%. Pero hay que decir algo y es que los jóvenes son uno de los colectivos que más están mejorando sus condiciones laborales en los últimos años. En varios ámbitos, si miramos desde 2019 antes de la pandemia, la tasa de paro se ha rebajado en algo menos de 4 puntos de manera general. La caída en las franjas de edad de menores de 30 años va de los 6 puntos a los 13 puntos menos de paro. Es mucho más elevada. ¿Qué pasa que partíamos de datos catastróficos en la pasada crisis financiera que llegamos a tener más de la mitad de los jóvenes menores de 25 años en paro? Otro de los elementos, tal vez más importante, o que más mella creo que producen en los jóvenes, es los bajos salarios. España en general es un país de baja remoneraciones, pero esto se agudiza con los jóvenes. Una vez que me acuerdo a una red de pensar lo llaman es como la mil y hacer la mil y que das por hecho que cuando eres joven, pues hay que pasar por aquí. Por estas males condiciones de trabajo, bueno, pues no, esto combinado al alto coste de la vivienda, pues claro, es una bomba explosiva y un foco de malestar brutal. La vida ha cambiado no solo en lo laboral. Hay gente que ha crecido acostumbrada a la validación constante en redes sociales. Al protagonismo permanente individual, a corto plazo, que además te da una identidad pública, muy pronto, en una esfera donde todas tus acciones tienen un efecto inmediato. Una empresa es algo más gris, algo más colectivo, que no te valida cada día, con poca dopamina, que a veces es injusta y que te habla de reconocimientos a largo plazo. Al mejor no sé, como no hace corresponde tampoco con unos suerdos increíbles, pues te lo valoran como una permacidad a la parte de la viento baja. Sobre todo, yo creo que hay momentos de desmotivación, cuando sientes que tu esfuerzo no da resultado. Con esto me refiero a que hay veces que adquiere es más responsabilidad es quizá de la que tu puesto exigía en un inicio y no consigues mejorar reales.
económicas ni profesionales, sobre todo yo creo que esto es muy palpable y es muy visible cuando uno es bekario, pues al final trabajas para una empresa en la que te dedicas mucho esfuerzo y quizá a los pocos meses deciden prescindir de tu trabajo, es algo que bastante habitual. La generación joven tiene sus fetiches, la de los mayores también, la presencialidad, la reunión por la reunión, la lucha cuchillo como valor y no como problema, el mito de la meritocracia y el pelotazo. También hay ciertas situaciones de las que he sentido que mi tiempo y mi trabajo no ha tenido tanto sentido, simplemente quizá me tenían para echar horas y para hacer un trabajo que quizá era un poco inservible, o al menos eso consideraba yo. Muchas veces que yo creo que en España hay una cultura de echar horas por echar más que de ser eficiente, entonces bueno yo creo que hay veces que alargamos la jornada sin una necesidad real de hacer un trabajo necesario, eso también da un sentimiento en ocasiones de que se prioriza para entrar un trabajo, frente a hacerlo bien, frente a realmente hacer algo útil. Vamos a añadir una última voz a todo esto, saludo a Beatriz Martín Padura o la Beatriz. Hola Juano. Beatriz Martín Padura es la directora general de Fat Juventud, Beatriz vosotros, entre otras muchas cosas, colaboráis con grandes empresas para ayudarles a entender un poco la juventud. ¿Qué les contáis sobre este tema? Bueno nosotros hemos hecho una análisis y hemos visto que efectivamente hay diferencias significativas en cómo perciben el trabajo y la concilación familiar, cómo ven su vida. Creemos que efectivamente estas generaciones están viendo que es absolutamente necesario que haya un mayor equilibrio entre esas dos partes. También hay factores estructurales como puede ser la precaria de laboral o la dificultad para emanciparse el coste de la vivienda, lo que cuesta encontrar el primer empleo, etcétera, que hace también que se plantea la seguridad, las trayectorias y las posibilidades de otra manera, como que es más necesario encontrar algo más seguro para arrancar sus proyectos vitales. Y luego también hay otra diferencia que nosotros vemos bastante significativas con respecto a éxito, quizás en nuestras generaciones se buscaba pues un ascenso constante, ¿no? Y esto de alguna manera se ha roto, se ha roto la expectativa de que eso puede ser así. Y entonces por tanto el éxito está como más balanceado, como decía, con tener una vida también, no o sea, no vivir para trabajar, pero también que la ambición y que la motivación está como más equilibrado. No hay esa búsqueda de un éxito ascendente como en otras generaciones. Hablemos de la ambición Beatriz. Estamos ante una generación menos comprometida, menos ambiciosa o con un concepto diferente de la ambición. Esto no tiene que ver con la falta de compromiso personal que muchas veces, porque alguien te pregunta dónde va a estar laficina o qué hora dió tiene, no es una falta de compromiso individual, que haya un mayor hedonismo y un mayor corto-placismo, como ha sido criticado también, sino a revés como algo más equilibrado, más asentado, más realista en el momento en el que se está viviendo y en absoluto una falta de ambición. A veces pensar que un buen trabajo puede ser un trabajo que busca toda la vida, como por ejemplo entrar en funcionaría, etcétera, bueno, pues se está planteando en estos momentos por la dificultad de la precariedad, no por otra razón. Y la seguridad empieza a ser algo como un valor bastante relevante de estas generaciones, pero es lógico también por la mayor incertidumbre que han tenido que vivir o que están viviendo. Lo hemos dicho antes, los repetimos de nuevo, no solo hay un choque de generaciones, hay un choque de clases que se ha dado toda la vida, la empresa tiende a criticar al trabajador y viceversa. Y quizá un punto de fricción sucede también tras la pandemia, que parecía que venía a estabilizar unos derechos una flexibilidad laboral y ahora esa promesa se está rompiendo poco a poco. Bueno, yo creo que hay un poco de las dos cosas. Hay cambios generacionales de cómo consideran, por lo vivido, que deben trabajar y cómo deben vivir de alguna manera y luego hay una falta adaptación del mercado, que las empresas todavía no se han adaptado a que las nuevas generaciones vienen con otras normas, con otras exigencias de alguna forma. Tan lígitas como las anteriores, pero diferentes. Entonces creo que es necesario en estos momentos adaptarse a dos generaciones con miradas diferentes y con formas de gestionarse de una manera un poco diferente desde el punto de vista de gestión de talento, entonces necesario que las empresas adapten sin duda. Me has mencionado ya varias veces lo de las empresas se tienen que adaptar a los jóvenes y no al revés, en términos puramente empresariales, porque además sino los mejores trabajadores no se van a quedar en las empresas. ¿Qué pueden hacer? Yo creo que en primer lugar dejar de exterior tipar y atender porque se hay cambios de paradigmas, son normales, nosotros también hemos hecho cambios de paradigma en cómo veíamos el trabajo que las generaciones, o sea que nuestros padres, entonces creo que es absolutamente necesario que las empresas se adapten al tipo de personas que van a atraer o que van a tener a gestionar en sus organizaciones, sin poner una connotación negativa. Porque hay cambios que a todos nos están viniendo bien, como por ejemplo el tener un teletrabajo que conjuge lo presencial, como digo el tema de coinciliaciones, un tema delicado, en general, en nosotros yo soy Bumer y efectivamente tuve que adaptarme también a estos momentos. Creo que estamos en una situación diferente de 30 años en este sentido, pero existe todavía una enorme disegualdad en los cuidados y todavía las mujeres jóvenes tienen un peso absolutamente fundamental. Y los hombres jóvenes también quieren posiblemente o deberían querer tener un hueco en todo esto, no todo puede ser productividad y además la productividad muchas veces viene porque la gente es este mejor en el entorno profesional y en torno laboral. Beatriz Martín Padura, Fat Juventud, gracias. Muchas gracias, Adi Juan. Esto es un tema al día, el podcast del diario.es. Si te gusta lo que hacemos necesitamos tu apoyo. Hazte socio, hazte socia en el diario.esbarra un social día. El capítulo de hoy cuenta con la producción de María del peso. Este podcast lo producen Carmen y Vanya y Arcos García Santo, Hallucía Martín e Isasco, parece el montaje de Pedro Nogales. Yo soy Juan Luzanche. Mañana otro tema.
Podcast Summary
Key Points:
La generación Z prioriza el equilibrio entre vida personal y laboral, rechazando la centralidad del trabajo como eje de la vida.
Los jóvenes enfrentan un contexto precario
Rechazan ascensos y horas extras si no compensan en tiempo o dinero, valorando más la estabilidad, el tiempo libre y la salud mental.
Las empresas deben adaptarse a este cambio de paradigma, dejando de estigmatizar a los jóvenes como “vagos” y reconociendo sus nuevas prioridades.
La pandemia y la crisis de 2008 moldearon una generación más realista y menos ambiciosa en términos tradicionales, buscando seguridad y bienestar presente.
Summary:
El episodio analiza el choque generacional en el ámbito laboral, centrándose en la generación Z (jóvenes de 23-24 años como Jaime y Margarita). Estos jóvenes crecieron durante la crisis de 2008 y la pandemia, lo que los llevó a desconfiar de las promesas laborales tradicionales. Aunque España tiene buenos datos de empleo (22 millones de trabajadores), los jóvenes enfrentan una tasa de paro del 23,5%, la más alta de la UE, y salarios bajos que dificultan la emancipación.
La investigadora Aida Cabello señala que esta generación ya no ve el trabajo como el centro de la vida, sino como un medio para vivir. Rechazan ascensos que impliquen más estrés por poco dinero extra y priorizan el tiempo libre y la estabilidad. Beatriz Martín Padura, de la Fundación Juventud, agrega que las empresas deben adaptarse a estas nuevas prioridades, como el teletrabajo y la conciliación, para retener talento.
El episodio concluye que no se trata de pereza, sino de un cambio de paradigma: los jóvenes buscan un equilibrio realista entre ambición y bienestar, en un contexto de precariedad e incertidumbre.
FAQs
Los jóvenes ya no ven el trabajo como el eje central de la vida, sino como un medio para vivir. Priorizan el equilibrio entre vida personal y laboral, y rechazan ascensos que impliquen sacrificar tiempo libre por un pequeño aumento salarial.
Hacen un cálculo costo-beneficio y consideran que asumir más responsabilidades por poco dinero extra no compensa, ya que implica sacrificar tiempo personal y bienestar.
No, están entre las generaciones más cualificadas de la historia. Su aparente falta de ambición se debe a un contexto precario, donde el esfuerzo no garantiza estabilidad, por lo que priorizan su bienestar presente.
Tienen una alta tasa de paro (23.5% en menores de 25 años), bajos salarios y dificultades para acceder a vivienda y empleo estable, lo que genera malestar y precariedad.
Ya no buscan un éxito ascendente constante, sino un equilibrio entre vida personal y laboral. Valoran la seguridad y el bienestar, en parte por la incertidumbre que han vivido.
Deben dejar de estigmatizar sus cambios de paradigma y ofrecer flexibilidad, como teletrabajo, conciliación y horarios razonables, para atraer y retener talento.
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