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Identidemia 4. De acá, de allá, de más allá… migración y educación en Patagonia norte y central (Parte I)

17m 27s

Identidemia 4. De acá, de allá, de más allá… migración y educación en Patagonia norte y central  (Parte I)

El podcast "De acá, de allá, de más allá: migración y educación en Patagonia" analiza cómo el sistema educativo en la región fue un instrumento de nacionalización y homogeneización desde su fundación. Desde la campaña militar de Roca en 1879, las escuelas se convirtieron en espacios de control estatal, donde se estableció una dicotomía entre civilización (colonos, europeos) y barbarie (indígenas). Testimonios históricos, como los de Funes y las religiosas salesianas, muestran cómo las niñas indígenas fueron internadas, trabajadas y clasificadas para roles de cuidado o empleo, sin acceso a su cultura o lengua. El modelo educativo excluyó saberes tradicionales, como el Mapo Sundum, y promovió el disciplinamiento como forma de "civilización". A pesar de los cambios del siglo XX, el impacto de estas prácticas se mantiene, ya que los maestros han sido continuamente interpelados por el discurso oficial que prioriza el nacionalismo y la uniformidad. La reflexión sobre estas experiencias permite cuestionar cómo el sistema educativo ha reforzado desigualdades y alteridades, y cómo, en la actualidad, se puede construir una educación más inclusiva que reconozca y valore las diversidades culturales y migratorias de Patagonia. El podcast invita a repensar las raíces del sistema educativo como parte de un proceso de exclusión y a buscar nuevas formas de reconocimiento para los grupos históricamente marginados.

Transcription

2123 Words, 13039 Characters

Spanish
[Música] -Identidemia, un podcast del Instituto de Estudios Sociales y Políticos de la Patagonia. Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de la Patagonia. -Hoy presentamos de acá, de allá, de más allá, migración y educación en Patagonia en Ortiz Centrán, con la participación de Diana Figueroa, Angelén Fiori, Martín Tamalín, María Díaz, Carolina Villal, Brigida Baezá, Romina Fuentes y Andrea Gau. -Edición y colaboración de Juan Baezá, María Laura Carrasco y Ariadna Mancilla. [Música] -Leaducación es universalmente valorada, impresentada como una de los derechos humanos básicos. Es considerada como una herramienta para la construcción de un futuro para quienes conformamos una sociedad. Pero también debemos considerarla como una parata estatal destinada a construir un sentido de pertenencia a una comunidad específica, generalmente la nación. Así, la escuela construye nacionalidad y reproduce subjetividades, pero sobretodo construye alteridades. Reconstruirlos origen en la institucionalización de la educación en la Patagonia nos ayuda a repensar ciertas vueltas en el mandato de la homogenerización, la producción y la reproducción de la alteridad y supervivencia en relación con la construcción de las diferencias. Entonces, nos preguntamos. -¿Qué relaciones se pueden establecer entre las diferencias y la desigualdad del mandato educativo fundacional, del sistema educativo en Patagonia y los modelos actuales en términos del reconocimiento identitario de los grupos excluidos en el pasado? -Buscaremos las respuestas a partir de documentos, historias de vida, anécdotas y visiones que recuperen las experiencias singulares de los sujetos que transitaron su escolaridad en los momentos fundacionales del sistema educativo en Patagonia, norte y central. -Luego del genocidio iniciado en la campaña militar de Roca en 1879, llegaron las instituciones estatales a Patagonia, entre ellas la escuela. Se trataba de un tipo de instituciones colar forjadas desde la ley 1420 de educación común, gratuita y obligatoria. Sin embargo, atrás de los pilares de igualdad se escondió un modelo de homogeneización, nacionalización y exclusión que caló hondo en las poblaciones patagonicas, define del siglo XIX y principios del veinte. El primer director de la escuela número 19 fue FUNES, quien desarrolló un informe en el año 1906, donde caracterizó a la población de la corllillera del chú, FUNES describían. -Tres elementos constituyen la población de esta comarca, el británico, colonas aleces, el chileno y el indio. Estos tres elementos no se confunden a uno, sienten sus peculiaridades que lo separan y distinguen, siendo lo único común la ocupación en la ganadería. El inglés, con su casa de adopes, ventanas convirtios, carros llamados vagones y sus corrales alambre. El chileno, con su casa, el estilo de su patria, de fuertes trozos de madera entre las salas de ligas, una solidez a toda prueba y su chacrita que flaquea la vivienda, donde cosecha trigo y papás, cultiva sus cebollas, verduras, etc. Por último, aparece el indio, en su ruca, de pieles y palos con ancho, todo sucio. Forman contraste notable para el viajero que se dirige al centro de la colonia 16 de octubre, bajando por el bañecito de boquete en abuelpán. Pero el pueblo es miserable del indio, donde vence niños sucios, araposos, pero largo y en desordan, pasa a las moradas del galense, cuyos niños son bien ímpios y arreglados. Diría que tiene a la vista la civilización y la barbaría, sin derradamarse la una de la otra. Los indios, carecen de las nociones más elementales, desconocen la agreditud y el respeto, bajo todas sus manifestaciones y tienen un carácter rencoroso, indolente y desconfiar. El modo de vida de los indígenas a los que el maestro Funes se refiere, representa la construcción simbólica que se desprende de los procesos hegemonicos de diferenciación. En estos fragmentos, el maestro Funes describe el contraste entre la colonia 16 de octubre y boquete en abuelpán, surrayando permanentemente los límites que lo separan, a partir de la construcción dichotómica, civilización barbaria, atraso progreso, orden del orden. La reserva, como espacio físico, representa el lugar social diferente contra el cual se legitima la posición del maestro como agente de la civilización. Los indígenas quedan reducidos y circuncriptos a un lugar de inferioridad. Para lo cual, la escuela sería la agencia masa adecuada para combatirlo. Desde que fueron creadas en el año 1884, las escuelas tuvieron la función política de consolidar el orden estatal y la formación nacional. Lo cual hicieron en gran medida, roibiendo y desmembrando las identidades indígenas, el uso del Mapo Sundum, los saberes antiguos y sus formas de transmisión. Los galeses blancos seguirán representando a múltiples grupos inmigrantes europeos que llegaron a Patagonia y que, aunque muchas con ideologías revolucionarias, para el estado argentino portaban el ideal de progreso. Aquella figura del chileno entre comillas seguirá presente a través de nuevas generaciones y de otros grupos. Cuyah presencia se incrementó en las últimas décadas como elemento disruptivo, desencajado y puesto siempre de en sospecha entre comillas en las ciudades y pueblos patagonicos, envolivianes, paraguajes, peruanes y tantos otros grupos inmigrantes que siguen optando por construir su proyecto de vida en Patagonia. Tal como explicó una vecina de comodoro ribadavia, migranta, chilena, en una charla de pensar comodoro el primero de agosto del año 2019, nos dijo, lo mismo que nos hicieron a nosotros, ustedes están haciendo a los bolivianos ahora. Sobre los grupos indígenas, es sobre quiénes recaerá el peso del aparato estatal a través de las formaciones colar. El modelo nacionalizador, inspiración y genista fue compartido con la Iglesia Católica a través de su obra fundamentalmente Salesiana. En este sentido, se acordaba en la capacidad de la escuela para fomentar el disciplinamiento y la autocontrol de las niñezes que debían pasar a formar parte del proceso civilizatorio. En un testimonio de una religiosa de la orden María auxiliadora dirigía a un bosco en 1880, se puede leer. Estamos conceccionando vestidos y otras prendas para nuestras pobres indias. Parece que el señor nos está preparando mucho trabajo, nosotros los deseamos ardientemente a fin de poder salvar a tantas almas que ya hacen las tineolas de la ignorancia. Si viera, cuantas indias hay y en que está domicerable, física y moralmente, inspiran compasión y nos duele grandemente no poder ayudarlas a todas por ser nosotros pocas y muy pobres. Este colegio de Carmen de Patagonis cuenta al presente con treinta niñez externas y dos internas y una joven mora que nos ayuda en los trabajos de la casa. Si tuvieramos con que mantenerlas podríamos recibir, instruir y salvar a muchísimas más. Esta solicitud tuvo ecu entre las autoridades esclesiales y la obra Salesianas expandió con recursos económicos que le permitió albergar a miles de niñeses a lo largo de todo el territorio patagonico. De hecho, las niñas que eran internadas en los colegios y que no contaban con recursos económicos para pagar las cuotas recibían el nombre de artesanas. Las chicas que te cuento venían de río mayo eran de todos lugares dejanos, trabajaban, pagaban el estudio y su pensión con el trabajo. Era muy chica, muy amorosa, muy chica, muy chica. tranquilas y después había dos hermanas que se quedan en un comedoro, una murió y la otra, la una de las hermanas se quedó acá y entonces trabajar en un cabaré. Era el apellido bien indio. Nosotros lo sabíamos porque le veíamos agafar, que eran artesanas pero esas no podían decir pobrecitas porque era una fregüenza y a veces cuando venían iba mi mamá o a alguna mamá de otras chicas, mi mamá siempre se llevó un paquetito para esas, porque a ella nadie necesitaba, una vez un hermano pero después nunca más se vio nadie. Desde el ingreso las niñas eran sutilmente clasificadas para continuar estudios secundarios o terciarios, para formarlas en las tareas de lugar y atención a sus esposos o bien para servir y emplearse en tareas de cuidados. Diversas experiencias estatales o confesionales atravesaron todo el siglo XX, un ejemplo fueron las escuelas internados para niños, tal como la escuela Gran Jaugar Seferino Namonkurá en el territorio nacional de Neukén, en el periodo 1937, 1955. En 1936 el gobernador Piloto destacaba en su informe al gobierno nacional sobre la necesidad de crear una escuela distinta en la capital del territorio del Neukén, que iba a transformarse en una suerte de experiencia indiciaria. "Uncionaré en principio como ensayo, con solo 30 alumnos, pobre a no obstante llegará al vergar un importantísimo núcleo de jóvenes indígenas, que encareñados con el trabajo y estuvimos intelectualmente por la escuela del internado, con un espíritu renovado completamente, con principios sanos de moral y de gine y consentimientos de fraternidad, sino de rincores, al volver a sustribuir origen no podrían adaptarse a vivir en la indigencia y que por el contrario reaccionarían en sentido favorable para levantar el nivel de vida de sus congéneres o fracasados en su intento, se apartarán para mezclarse con la civilización, procurando mantenerse bien estar, que les ha brindado su paso por la escuela, bajo la tutela del estado, todo va a ser pensar que con este establecimiento se ha dado ya un importantísimo paso en lo que respecta al problema indígena. Gobernación del Neukén, memoria anual de 1936". En este modelo geomónico no podía tolerarse y el gavillo largo de las niñas mapuches. Yo me chamo Mata Marino para la escuela, entre la escuela número 35 en 1908, viene de que ya han chacado, con 9 años, el mía que entramos a la escuela, lo que hicieron con nosotros era encortarlo al pelo bien cortito, nosotros todos los mujeres nos cortaron como barón y mi hermanico Pilar, y eso fue lo primero que no hiciera, no sacaron las ropitas, lo bañaron los que llevaron a la pechona, nosotros vestirlos ya con todo ropa de la escuela. En otras experiencias de escuelas internados, se vivieron violencias legitimadas desde el rol docente. Entrevista realizada a Graciela, Navuel Kier, en la Ciudad de Esquel, el 9 de Nero de 2019. Mi padre, una vez que se separa, se viene a vivir a la casa del abuelo materno, martiniano, Navuel Kier, en Mina de Indio. Allí mi abuela levantaba a Camaruco. Yo recuerdo que una vez yo conté en el internado que mi abuela hacía Camaruco y conté que llevaban al caballo, que hacíamos filas, que luego hacíamos círculos, y los chicos empezaron a raíz y a decirme que eso era brujería, entonces yo después no quería ya más hablar de eso, y la señorita también se arriesgó. Ni la práctica de idiomas extranjeros, ni el asiento norteño. Te voy a contar como fue yo, son tu tocadas con el fueyo, colegio te va a hacer. Fue yo primero grado y yo fui con él a la maestra. Y era primero grado, primer infriador que se llamaba en este tempo. Y ella me mandó hacer un dibujito en el cuaderno con la escuela y su bandera. Yo carros creo, esa es mi escuela. Y la bandera portuguesa. Ya me ha estado haciendo colegio y me disculen se han quedado porque él no la tendía portuguesa. Después él fue para la casa, fizémosle. Él fue a su diversos que correspondía a su escuela y se hubió que la escuela y con la bandera. Y ahí sí, ya puso. La bandera es verde y roja que es portuguesa. Y otra vez le pose. Ahí está el niño bandera. Es de ese día, no fu, le enseñé nada más porque ensinaba en portuguesa, le creía que el chão y el chão no se vía. Y nada más, muy duplicado. A lo largo de la organización del sistema educativo argentino, los maestros han sido interpelados del Estado, entanto encargados de hacer efectivo el mandato un informizador. Esto es parte del pasado en nuestro sistema educativo, pero también es parte constitutiva de su presente, nacionalismo, o más precisamente los contenidos esclusores de cierta nacionalismo. Han dejado hondas huellas en programas y textos escolares, en símbolos y emblemas y también en el imaginario de muchos maestros argentinos. Así, la posición de los docentes parece fuertemente condicionada por las constantes interpelaciones del discurso oficial, que afirman su necesario compromiso con los valores patriéticos y su misión de formar a su verano. Novaro 2012. Le educación escolar llevo una marca de origen día a la nacionalización, a partir de la cual se ha tratado de borrar las diferencias en nombre del progreso y la civilización. Repasar al momento fundacional el sistema educativo en la patabuña norquicentral, las formitas reflexionarias en analizar muchas prácticas que sean en la continuidad de las expulsas. En nuestro siguiente episodio, veremos cómo se desarrolla en estas prácticas e estudiaciones contemporáneas en distintas localidades patabuticas. Identidad de Mía. Un podcast del Instituto de Estudios Sociales y Políticos de la Patabuña. Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de la Patabuña. Mía, mía, mía, mía, mía.

Podcast Summary

Key Points:

  1. La educación en Patagonia fue desde sus inicios un instrumento de homogeneización nacional, que marginó identidades indígenas y migratorias, construyendo una dicotomía entre civilización y barbarie.
  2. El modelo educativo fundacional, basado en la ley 1420, promovió la exclusión y la reproducción de la alteridad, reduciendo a los indígenas a un estatus de inferioridad en el espacio social.
  3. Testimonios históricos, como los de Funes y las religiosas salesianas, muestran cómo las escuelas se convirtieron en espacios de control, disciplina y transformación de identidades, especialmente para niñas indígenas.
  4. Las escuelas internadas, como la de Gran Jaugar en Neukén, se presentaron como experiencias de "civilización", aunque también implicaron violencias y la supresión de culturas autóctonas.
  5. Los maestros fueron agentes clave en la reproducción del nacionalismo, transmitiendo valores patrióticos y excluyendo diversidades culturales en los contenidos escolares.
  6. La educación ha sido un espacio donde se han legitimado y perpetuado formas de desigualdad, clasificando a los estudiantes según su futuro laboral o social.
  7. Experiencias de migrantes, como las chilenas o bolivianas, revelan cómo el sistema educativo ha repetido patrones de exclusión en nuevas generaciones.
  8. Reconocer las experiencias singulares de quienes vivieron el sistema educativo fundacional permite cuestionar y reconfigurar el modelo actual de inclusión y diversidad.

Summary:

El podcast "De acá, de allá, de más allá: migración y educación en Patagonia" analiza cómo el sistema educativo en la región fue un instrumento de nacionalización y homogeneización desde su fundación. Desde la campaña militar de Roca en 1879, las escuelas se convirtieron en espacios de control estatal, donde se estableció una dicotomía entre civilización (colonos, europeos) y barbarie (indígenas). Testimonios históricos, como los de Funes y las religiosas salesianas, muestran cómo las niñas indígenas fueron internadas, trabajadas y clasificadas para roles de cuidado o empleo, sin acceso a su cultura o lengua.

El modelo educativo excluyó saberes tradicionales, como el Mapo Sundum, y promovió el disciplinamiento como forma de "civilización". A pesar de los cambios del siglo XX, el impacto de estas prácticas se mantiene, ya que los maestros han sido continuamente interpelados por el discurso oficial que prioriza el nacionalismo y la uniformidad. La reflexión sobre estas experiencias permite cuestionar cómo el sistema educativo ha reforzado desigualdades y alteridades, y cómo, en la actualidad, se puede construir una educación más inclusiva que reconozca y valore las diversidades culturales y migratorias de Patagonia.

El podcast invita a repensar las raíces del sistema educativo como parte de un proceso de exclusión y a buscar nuevas formas de reconocimiento para los grupos históricamente marginados.

FAQs

Las escuelas fueron herramientas estatales para consolidar la nación, promoviendo la homogeneización y la exclusión de identidades indígenas y migrantes, estableciendo una dualidad entre civilización y barbarie.

Se describían como atrasados, sin nociones básicas de respeto y civilización, y se ubicaban en un espacio de inferioridad, lo que refleja una visión hegémonica de diferenciación.

Fueron clasificadas y educadas para asumir roles de cuidado doméstico, muchas veces trabajando para pagar sus estudios, y se les impuso una educación que excluía sus saberes tradicionales.

Se registraron violencias legitimadas por el rol del docente, como cortar el pelo, forzar prácticas culturales o prohibir idiomas extranjeros, que afectaban profundamente el bienestar de los estudiantes.

La escuela reproduce y reforza diferencias sociales, marginando a grupos indígenas y migrantes, y promoviendo una identidad nacional uniforme basada en la civilización.

La Iglesia, a través de órdenes como las Salesianas, promovió la educación como herramienta de disciplinamiento y salvación, albergando a niñas indígenas en colegios y clasificándolas según su futuro social.

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