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2159. Hombres y mujeres de conciencia recta

22m 42s

2159. Hombres y mujeres de conciencia recta

La reflexión utiliza el pasaje evangélico de la muerte de Juan el Bautista para analizar la importancia de la conciencia moral. En la narración, Herodes, a pesar de respetar a Juan (símbolo de la conciencia), lo encarcela para silenciar sus advertencias sobre el pecado (su matrimonio ilícito con Herodías). Eventualmente, presionado por su juramento y sus invitados, Herodes ordena la decapitación de Juan, lo que se interpreta como el acto de "matar" la propia conciencia. El texto advierte que silenciar esta voz interior—que nos guía hacia el bien—nos deja ciegos, a merced de las pasiones y las opiniones ajenas, llevando a la degeneración moral. Para evitar esto, se exhorta a amar y escuchar la conciencia, a no justificar el mal (incluso con excusas como "el amor" o "todos lo hacen"), a purificarse mediante la oración sincera y a buscar consejo espiritual. La conclusión subraya que una conciencia limpia es fundamental para mantener la fe, el amor y la posibilidad de ver a Dios.

Transcription

3247 Words, 18131 Characters

Spanish
Por la señal de la Santa Cruz de nuestros enemigos libranos Señor Dios nuestro, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Señor mío y Dios mío, creo firmemente que estás aquí, que me ves que me oyes. Teador o compro funda reverencia, te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer conflicto este rato de oración. Madre mi immaculada, San José, mi padre y señor, poderoso intercesor para la oración, ángel de mi guarda, intercede por mí. En aquel tiempo, dice el Evangelio de la Misa de hoy, como la fama de Jesús se había extendido, el rey Herodes o yo hablar de él. Unos decían, Juan el Bautista ha resucitado entre los muertos y por eso las fuerzas milagrosas actúan en él. Otros decían, "Ese lias". Les habéis que lias era un profeta que según los judíos debía volver a venir. Otros es un profeta como los antiguos. Herodes, por su parte, al oírlo, decían. Es Juan, la autista, a quien yo de capité, que ha resucitado. Es que Herodes había mandado prender a Juan, nos dice el Evangelio, y lo había metido en la cárcel encadenado. El motivo era que Herodes se había casado con Herodías, mujer de su hermano fílico, y Juan le decía que no le era lícito tener a la mujer de su hermano. Herodías aborrecía Juan, y quería matarlo, pero no podía, porque Herodes respetaba Juan, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo defendía. Al escucharlo quedaba muy perplejo, aunque lo vía con gusto. La ocasión llegó cuando Herodes, por su cumpleaños, dio un banquete a sus magnates, a sus oficiales y a la gente principal de Galilea. La hija de Herodías entró y danzó, gustando mucho Herodes y a los convidados. El rey le dijo a la joven, "Pídame lo que quieras, que te lo daré", y le juró. Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi rey. Ella salió a preguntarle su madre, ¿qué le pido? La mujer, la madre le contestó. La cabeza de Juan el Bautista. Entró ella enseguida a toda prisa, se acercó al rey y le pidió. Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista. El rey se puso muy triste, pero por el juramento y los convidados no quiso desairarla. Enseguida le mandó a uno de su guardia que trajece la cabeza de Juan. Fue lo de capito en su cárcel, trajo la cabeza en una bandeja y se la entregó a la joven. La joven se la entregó a su madre. Al enterarse sus discípulos fueron a recoger el cadáver y lo pusieron en un sepulcro. Todo este pasaje tristísimo y realmente lleno de una violencia gratuita, ¿verdad? En el fondo está narrando la tragedia de un hombre elodez, que primero corrompe y aprisiona su conciencia, Juan, quien le dice las cosas, y luego la mata. Es como una metáfora viva. Al principio su conciencia, Juan denuncia su pecado, que está representado por herodías. Le decía, dice el Evangelio que no le era lícito tener la mujer de su hermano. Esto es lo que nos hace, lo que hace la conciencia, nos dice lo que está bien y lo que está mal, lo que es improbable y lo que es honroso. Herodes, movido por su pecado, el motivo era que herodes se había casado con herodías, dice el Evangelio, encierra a Juan en un calabozo, en lo más recondito de su fortaleza. Es decir, clausura su conciencia en su interior, sin dejarle intervener y en su vida. Lo había metido en la cárcel encadenado, nos dice el Evangelio, y repito que Juan representa la conciencia. Pero aún así, herodes, sigue escuchando su voz. Es más, dice el Evangelio que lo oía a Juan con gusto, aunque quedaba perplejo. Aunque nosotros intentemos encerrar la conciencia en nuestro interior, sin dejarle intervenir, sin hacerle caso, seguimos oyendo su voz tantas veces. En realidad, se daba cuenta de su importancia y la temía a la conciencia, sin querer perderla. Sabía herodes que un hombre sin conciencia no es nada. Dice el Evangelio que herodes respetaba Juan, sabiendo que era un hombre justo y santo. Y lo defendía. Es decir, lo escuchaba, escuchaba su conciencia, pero no le decía caso, seguía con herodías con el pecado, no vivía con unidad de vida y restitud. Esa o al menos esa restitud que le mostraba la conciencia, no te he solicito tener la mujer de tu hermano, no pasaba la práctica. Y el resultado no se hace esperar. Llega un día a propicio para herodías para el pecado. Herodes está rodeado por de los grandes de este mundo, a los que presta más atención y da más importancia que al pobre Juan, a que a su conciencia encerrado en la madmora. Cuando no se escucha y se sigue a la propia conciencia, se empieza a escuchar y a seguir la opinión de otros, esto siempre pasa. Es una ilusión, saber que yo soy autónomo, yo me dicto las normas a mí mismo, si no te las dicta tu conciencia, la voz de Dios en tu alma, te las dictará el ambiente, te la dictarán otros y pensarás que eres tú el que te las dictas. Una hija de herodías es decir, una hija de ese pecado capital, otro pecado, danzo gustando mucho herodes, que le promete darle lo que sea, es la fascinación del pecado, promete mucho. Y la hija de herodías instigada por su madre, induce herodes a asesinar a Juan, es decir, a asesinar a su conciencia. Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan el autista. Es decir, quiero que acabes con ese pepito grillo que no para de decirme, no, no, no, no, puedes hacer eso a mis deseos. Eso es lo que grita el pecado a veces, y entonces ya está todo preparado para el paso final, la afición al pecado y la vanidad de aparentar por el juramento y los convidados nos dice el Evangelio. Estas dos cosas en conjunción llevan a herodes a cometer este horrible crimen, de capita Juan y con él la voz de su conciencia, aquel que le decía lo que estaba bien y mal, y a partir de ahora ya nadie le dirá nada, se ha quedado sin conciencia y herodes irá de mal empeor hasta merecer, incluso el desprecio de nuestro señor que cuando el viernes santo es conducido a su presencia enviado por pilato, no le dirige ni una sola palabra, es la tragedia de quien asesina lo más noble que hay en sí, la conciencia, la voz de Dios en el alma, una asesinato que sólo nosotros con nuestra libertad podemos cometer. Señor, vamos a hablar un poco de la conciencia contigo, la conciencia que es ese núcleo sagrado del hombre donde escucho tu voz, la conciencia que es luz para el alma, guía para el camino, aquello que dice el salmo, lámpara es tu palabra para mis pasos, luz en mi camino, es la palabra de Dios en mí, en mi corazón, es una brújula para nuestra existencia terrena, un oráculo para responder a la pregunta más importante de la vida, cómo vivir bien, qué de hacer para vivir bien, es algo valiosísima, pero muy delicado, ahí se estropea, ahí se pierde, deambulamos entonces como ciegos por una montaña escarpada, siempre con riesgo de espeñarnos, siempre tropezando, siempre equivocando el camino, me acuerdo, hace ya muchos años que iba en una furgoneta en la sierra por un camino de esos de montaña y llevamos nueve en la furgoneta y de repente se fundió infusible, era de noche y se apagaron los faros de la furgoneta, fue un momento angustioso, porque de repente dejamos de ver completamente y hasta que paramos la furgoneta tenía el pánico de despeñarme por alguno de esos precipicios, señor, así vamos cuando se apaga la luz de la conciencia en nuestra alma, señor, no permitas que matemos nuestra conciencia, no permitas que le interés la varicia, la mentira, la pasión, la sensualidad, la envidia, el odio o el rencor o la lujuria, como el caso de rodes, verdad, me hagan sentirme justificado para ir contra mi conciencia aún y otra vez, porque pudo acabar destruyendo esa cosa tan fantástica, tan valiosa y tan delicada, y quién me guiará entonces, ¿cómo escucharé tu voz? Cuando a fuerza de no hacerle caso acabamos con ella, con la conciencia, ya no tenemos freno, en un apendiente cuesta abajo que nos conduce a la de generación moral y desgraciadamente, si Dios no lo remedia y nuestro repentimiento nos surge, pues a la condenación, mira cómo lo dice San Pablo, cuando escribí a los romanos, aquella sociedad corrompida, verdad, escribí unas palabras fortísimas muy al principio de su carta, dice, la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres, que tienen, fíjate, la verdad, prisionera de la injusticia, es decir, atenazada la conciencia, la conciencia que es quien nos dice la verdad, está prisionera de la injusticia, del deseo, de hacer cosas que no son justas y de hacerlas, piensan los romanos, aquellas vacanales, los foros donde dejaban que se mataron unos hombres a otros, la tremenda esclavitud, etcétera, ¿no? Se afuscaron en sus razonamientos de tal modo que su corazón insensato quedó envuelto en tinieblas, la luz de la conciencia se extinguió, al ardeando desabios resultaron ser necios, por lo cual, y ahora vienen las consecuencias, ¿no? Dios los entregó a las apetencias de su corazón, ahora no impureza tal que degradaron sus propios cuerpos, es decir, cambiaron la verdad de Dios por la mentira, la verdad de lo que somos por la mentira, porque también la conciencia nos dice, ¿quiénes somos? ¿No recuerda cómo hemos de vivir? Entonces sigue San Pablo, enumerando esas consecuencias, Dios los entregó a pasiones verganzosas, pues sus mujeres cambiaron las relaciones naturales por otras contrarias a la naturaleza. Digo al modo, los hombres abandonando las relaciones naturales con la mujer se abrazaron en sus deseos unos de otros, cometiendo la infamia de la revela, de las relaciones, de hombres con hombres y recibiendo, en sí mismos, el pago merecido por su estravío. ¿Y cómo, hablando, verdad de esas perversiones que se producen? ¿Cuándo se pierde la luz de la conciencia? Y cómo no juzgaron conveniente prestar reconocimiento a Dios, los entregó a Dios, a su mente insensata, para que hicieran lo que no conviene, llenas de toda clase de injusticia, maldad, codicia, malignidad, enchidos de envidias, diomicidios, discordias, fraudes, perversiones, difamadores, calumniadores, señor que tremendo, las consecuencias de la perdida de la conciencia, ¿no? En amigos de Dios, ultrajadores, altanaderos, altaneros, perdón, fanfarrones, ingeniosos para el mal, rebeldes a sus padres, insensatos, desleales, crueles, piadados, los cuales, acabas a un Pablo, aunque conocían el perdito de Dios, según el cual, los que hacen estas cosas son dignos de muerte, no solo las practican, sino que incluso aproban a los que las hacen, y a ellos mismos, porque han perdido la conciencia, son hombres sin conciencia, como verdades han matado la conciencia. Es una humeración verdad, de pecados, de malas conductas, de caimiento de la propia naturaleza, de infelicidad en esta vida, que nos ha hecho San Pablo. Señor, ¿qué pena? Aunque estas palabras se referían a los romanos paganos, no se aplican también, en cierto modo, a nuestra sociedad. La verdad, presionera de la injusticia, piensa el aborto, tenemos derecho, o la injusticia social, se afuscaron en sus razonamientos, esas infidelidades matrimoniales. No, es que a mi Maripili me quede mucho más que Maricuki, y Maricuki ya está mayor, y Maripili tiene 20 años menos y me voy con Maripili. Duras de matrimonio, daño a los hijos, abusos, pornografía, al ardeando desabios, dices San Pablo, resultaron ser innecios, no o yo estoy por encima, a mí estoy en un maced año, tal, ¿dónde serías? Y cómo podemos evitar llegar a una situación tan triste, en el que perdemos esa luz del alma que nos conduce, por los caminos de la vida, para acertar, ¿no? Con lo que es bueno, noble, bello y verdadero, que es todo esto, hace la conciencia, pues lo primero es amar y respetar esa voz de Dios en el alma, la conciencia, es decir, ser hombres y mujeres de conciencia recta. Independientemente de la presión del ambiente, Maripili escribió en una ocasión en aquella novela memorable, matar a un ruseñor, la única cosa que no se rige por la regla de la mayoría es la conciencia de cada uno, la conciencia es lo más resistente que hay a la opresión, a la tiranía de la moda, de la ambiente, salvo que queramos acabar con ella, claro, como hizo Rodes, que por el juramento y los convidados le cortó la cabeza a Juan, a su conciencia. Bueno, pues esto señor sería lo primero, ayúdame, dame un amor grande y un respeto grande a esa voz de tuya en mi alma, lo segundo, no justificarnos, no justificarnos con las ganas que tenemos de algo o con el deseo, fortísimo de algo o con disculpas del tipo todo el mundo lo hace, o es que es muy difícil, tampoco disculparnos con él me ha atacado primero, él ha hablado de mi primero mal y mucho menos utilizar una cosa buena para disculparnos, por ejemplo el amor, ese amor erótico, generalmente bajo el aspecto de eros, no es que es que mi amor, yo no toque le quiero, yo no toque el amor, es muy bueno pero es peligroso del amor sobre el aero, sobre todo, lo decía si es Luis en los cuatro amores en ese libro, el verdadero peligro me parece a mí, no es que los enamorados se hidolateren el uno al otro, sino que hidolateren el propio aero, el propio amor erótico entre ellos, el espíritu del aero parece sancionar todo tipo de acciones, que de otro modo no se habrían atrevido a realizar, no me refiero únicamente o principalmente a actos que violan la castidad de amor, que también es igualmente probable que se trate de actos contra la justicia, lo vemos muy claro en el caso de rodes, ¿verdad? no solamente es contra la castidad, sino que va contra la justicia, le corta la cabeza Juan, o faltas de caridad contra el mundo de los demás, es por causa del amor que he descuidado a mis padres, engañado a mi socio, fallado a mi amigo en su mayor necesidad, estas razones en la ley del amor pasan por ser buenas, sus fieles pueden llegar a sentir que hay un mérito especial en estos sacrificios, porque ¿qué enfrentamos costosa puede dejarse en el altar del amor que la propia conciencia? Así dice si es Luis, pero claro, no es así, ¿verdad? lo que habría que hacer es o ir a la conciencia y poner freno a esa justificación teórica entre comillas en el amor para hacer cosas injustas, ¿no? es que la quiero mucho y por eso dejo a mi mujer, pero bueno, pero una vez que matamos a la conciencia al mensajero de Dios, ¿qué nos queda para acertar el rumbo en la vida? nada señor, por eso no permitas que intente justificarlo injustificable, es que es mucho dinero va a pagar los impuestos, oye, pues claro, pero es que entonces voy a tener menos dinero, pues claro, pero vas a colaborar al bien común, como acento de los ciudadanos honrados, no justificarnos señor, que esa voz de la conciencia no se extinga a mi, no se extinga, no debes hablar mal de esa persona, ya pero es que es mi jefe macho una fine, da igual, da igual, reza por él, obete hablar con él y decirle que no hay derecho a eso, pero no hables mal a otras personas, ¿del? a no sé, a no sé qué tengas que recomendar a alguien no entraba a trabajar con él, ¿no? pero entonces ya empieza a ser pues una cosa de justicia con esa tercera persona, bueno, lo tercero para mantener la conciencia limpia es la oración sincera con Dios, dice Santa Teresa de Jesús en las moradas, que a mi parecer, jamás nos acabamos de conocer si no procuramos conocer a Dios, mirando su grandeza, acudamos a nuestra bajeza, y mirando su limpieza veremos nuestra suciedad, considerando su humildad veremos cuál lejos estamos de ser humildes, ¿cuántas veces señor? Entro en la oración justificando mi conducta, porque no hay derecho lo que me han hecho, no es orgullo, es que se lo merece y cuando acabo la oración salgo con el propósito de pedir perdón y decir, bueno, pues no, yo he hecho mal también, en la oración dejamos que la conciencia nos hable de amigo a amigo, y si nos dejamos llevar por esos impulsos de la gracia, ¿verdad? cambiaremos y quitaremos la suciedad que impide escuchar rectamente a la conciencia, y por último, se me ocurría a señor que para mantener la conciencia limpia necesitamos también la ayuda de los demás, al menos en algunas ocasiones muy concretas, la ayuda de la dirección espiritual, hemos de preguntar sin miedo, por ejemplo, cuando no tenemos claro, no para que sustituya nuestra decisión, sino para escuchar una decisión experta y desinteresada, de alguien que nos quiere, que quiere nuestro bien, alguien que nos va a decir la verdad, aunque no nos guste, porque que el ambiente quiere te hará sufrir, alguien que nos ayudará a no confundir la verdad con el Nuestro deseo, o la verdad con nuestras ganas, o la verdad con nuestra experiencia. San Juan Pablo II escribió aquello en aquella encíclica que habla tanto de la conciencia, la veritat es Splendor, dice, "La dignidad de la conciencia deriva siempre de la verdad, de que diga la verdad, el mal cometido a causa de una ignorancia, puede no ser imputable a la persona que lo hace, pero tampoco en este caso, a que el mal deja de ser un mal "un desorden con relación a la verdad sobre el bien", así, antes de sentirnos fácilmente justificados en nombre de nuestra conciencia, debemos meditar sobre las palabras del salmo, quien se da cuenta de sus gerros, de las faltas ocultas limpiané, así dice San Cíclica, y por eso nosotros, señor, pues además de la oración acudimos a preguntar, "Oye, creo que debajo hacer esto, pero tú como lo ves, no me estaré engañando". San Pablo recomienda a tito que pelé este noble combate manteniendo la fe y la buena conciencia. Algunos, por la verla desechado, "naufragan el la fe", dice, y un poco más adelante, la caridad brota de un corazón limpio, una conciencia buena y una fe sincera, que importante la conciencia buena y recta para mantener la fe y el amor. Quizás, señora, eso te referiste cuando nos dijiste bien aventurados los limpios de corazón, porque verán a Dios. Cuando es limpio de corazón en el que tiene una conciencia no en suciada, cuando la conciencia está limpia en corrupta, debemos a ti reflejada en ella. Por eso, San Pablo insiste a tito todos limpio para los limpios, en cambio, para los contaminados e incrédulos no hay nada limpio, porque su mente y su conciencia están contaminados. Vamos a acudir a nuestra madre la virgen, y vamos a pedirle que nos ayude a custodiar nuestra conciencia siempre limpia. Y ahora sigue tú por tu cuenta.

Podcast Summary

Key Points:

  1. La historia bíblica de Herodes y Juan el Bautista se presenta como una metáfora de cómo el pecado puede llevar a "asesinar" la propia conciencia, que es la voz de Dios en el alma.
  2. La conciencia es descrita como una luz y guía esencial; ignorarla o silenciarla conduce a la degradación moral, la pérdida del rumbo y, finalmente, a la infelicidad y al pecado.
  3. Para preservar una conciencia limpia, se proponen varias acciones

Summary:

La reflexión utiliza el pasaje evangélico de la muerte de Juan el Bautista para analizar la importancia de la conciencia moral. En la narración, Herodes, a pesar de respetar a Juan (símbolo de la conciencia), lo encarcela para silenciar sus advertencias sobre el pecado (su matrimonio ilícito con Herodías). Eventualmente, presionado por su juramento y sus invitados, Herodes ordena la decapitación de Juan, lo que se interpreta como el acto de "matar" la propia conciencia.

El texto advierte que silenciar esta voz interior—que nos guía hacia el bien—nos deja ciegos, a merced de las pasiones y las opiniones ajenas, llevando a la degeneración moral. Para evitar esto, se exhorta a amar y escuchar la conciencia, a no justificar el mal (incluso con excusas como "el amor" o "todos lo hacen"), a purificarse mediante la oración sincera y a buscar consejo espiritual. La conclusión subraya que una conciencia limpia es fundamental para mantener la fe, el amor y la posibilidad de ver a Dios.

FAQs

Juan el Bautista simboliza la conciencia moral, esa voz interior que nos indica lo que está bien y lo que está mal, según la narración del Evangelio.

Herodes escuchaba a Juan con respeto y lo defendía, reconociendo que era un hombre justo, pero no actuaba en consecuencia, manteniendo su pecado con Herodías.

Perder la conciencia lleva a una degeneración moral, donde la persona queda sin guía, expuesta a errores y puede caer en conductas injustas y autodestructivas, como describe San Pablo.

Se recomienda amar y respetar la voz de la conciencia, evitar justificaciones para actuar en contra de ella, practicar la oración sincera y buscar ayuda espiritual cuando sea necesario.

La oración permite dialogar con Dios, limpiar la suciedad del alma y escuchar rectamente la conciencia, facilitando un cambio interior impulsado por la gracia.

La dirección espiritual ofrece una guía experta y desinteresada, ayudando a distinguir la verdad de los deseos personales y evitando confusiones que puedan dañar la conciencia.

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