¿Héroes o víctimas? La disputa por la memoria de Malvinas
from Klio y la Turba
48m 44s
La guerra de Malvinas fue un intento de la dictadura militar argentina en 1982 para ganar apoyo popular mediante una acción nacionalista, aunque se basó en errores militares, una mala preparación y una falta de equipamiento. El informe militar final reconoce que la guerra fue un fracaso por negligencia, falta de planificación y errores en la estrategia internacional. Los soldados argentinos, la mayoría jóvenes y sin formación adecuada, sufrieron condiciones extremas: frío, hambre, abusos por parte de oficiales y falta de comunicación. La propaganda triunfalista del gobierno contrasta con la realidad vivida por los combatientes, quienes descubrieron que los ingleses tenían una superioridad técnica y militar considerable. Existen profundas tensiones en la memoria colectiva: algunos ven a los soldados como héroes patrióticos, otros como víctimas del régimen y de la sociedad que los olvidó. La experiencia humana de los soldados, documentada por excombatientes como Javier Victorel y Prometeo Serrano, revela un trauma profundo y un desprecio por su dignidad. A pesar de que la causa de la guerra es debatida, la realidad de la derrota y el sufrimiento de los soldados ha sido ignorada por años, generando un debate continuo sobre el legítimo reconocimiento de los excombatientes y la necesidad de una historia honesta que no solo celebre, sino que reconozca su dolor y su experiencia.
Clio y la turba, aunque estén muertos, todavía hablan, un podcast de historia.
No tomo parte de puestos aires, no nos podemos defender.
Los pibes de mi barrio se convieron en los caños espiana al cielo.
Usan cargos donde vamos escuchando arclad.
No bombardeen buenos aires, no nos podemos defender.
Así comenzaba la primera estrofa de la famosa canción de Charlie Garcia,
lanzada en el año 1982.
La letra condensa a un sentimiento de época que desde el presente parece difícil de comprender.
El temor a la guerra.
Y no a cualquier guerra, a una guerra contra el imperio británico.
Para quienes no lo vivimos pareció una ilusión, una imposibilidad.
Casi resulta inexplicable, pero la guerra se convirtió en realidad.
La guerra de Malvinas duró poco más de dos meses.
El 2 de abril de 1982 tuvo lugar el desembarco argentino en las islas malvinas.
Un mes más tarde comenzaron los combates terrestres entre británicos y argentinos.
A las 24 horas un submarino nuclear inglés un dio el área general del grano.
El 4 de mayo el bando argentino destruyó al buque de guerra inglés HMS Sheffield.
El 14 de junio se declaró la rendición del bando argentino y para el 20 de junio los argentinos
habían sido desalujados completamente de las islas y el reino unido declaró finalizado el conflicto.
74 días de guerra dejaron un saldo de 255 soldados británicos y 650 soldados argentinos,
muertos en batalla y muchas preguntas.
Como llegó la Argentina a ver se envuelta en una guerra contra el Imperio militar británico.
Como la vivieron aquellos soldados argentinos que combatieron en las islas.
A más de 40 años del conflicto, en este episodio vamos a hablar de las desventuras de la guerra desde una perspectiva muy específica,
la de los combatientes.
Quienes serán los soldados que pelearon en Malvinas, que los movía, que pensaban, que sentían, como vivieron ellos la guerra.
Veremos en este capítulo que la guerra de Malvinas no terminó en las islas.
La guerra por la interpretación de nuestro pasado continúa en el presente.
Por eso nos acompañará a las voces de dos combatientes, Javier Victorell y promete o serrano.
Quienes nos ayudaran a comprender por qué la experiencia de los soldados argentinos en Malvinas es un tema tan disputado
y quienes nos recuerdan que el pasado es siempre terreno de disputas.
Después de todo, fueron los combatientes de Malvinas víctimas de la dictadura y la sociedad?
¿O fueron héroes que llevaron a cabo una gesta patriótica? ¿Existen las medidas tintas?
[Música]
Cuando la dictadura Argentina movilizó tropas a Malvinas a comienzos de abril de 82, hacia allá 149 años de la ocupación británica de las islas.
Desde la colonización inglesa en 1833, la soberanía de las islas se vio disputada.
Las negociaciones diplomáticas extendieron a lo largo de décadas.
Incluso bajo la supervisión del Comité de Descolonización de las Naciones Unidas, a partir del año 1946.
Sin embargo, en 1982, el gobierno argentino decidió renunciar a la vía diplomática para proceder a la ocupación militar de las islas.
¿Por qué?
Para entender cómo llegamos a la guerra de Malvinas, resulta crucial comprender la situación política histórica que atravesaba nuestro país en el 82.
Desde 1976, la Argentina estaba gobernada por una sangrienta dictadura militar.
El gobierno del autoproclamado proceso de reorganización nacional había llegado al poder mediante un golpe de Estado el 24 de marzo de 1976.
Argumentando que el gobierno de Isabelita era débil y no podía ser frente a la inestabilidad política, producto del accionar de las guerrillas, tomaron el poder por la fuerza.
Desde entonces, aspiraron a refundar una nación occidental y cristiana mediante el uso de la represión y el terrorismo de Estado.
El gobierno dictatorial de las fuerzas armadas utilizó el aparato del Estado para imponer políticas públicas y económicas mediante el terror.
Argumentaron que estaban llevando a cabo una guerra contra la subversión para perseguir a los opositores políticos.
E instalaron un aparato de represión clandestina, consistente en el secuestro, tortura y desaparición de los dissidentes.
El gobierno militar instaló en el discurso oficial que estaban defendiendo a la nación de grupos subversivos, violentos y extranjerizantes.
Pero los datos demuestran que el aparato de represión clandestina no solo presiva las guerrillas revolucionarias, sino también a obreros, periodistas, académicos, opositores políticos o homosexuales y curas villeros entre muchos otros sectores más.
El uso de la represión, la censura, la amputación de derechos políticos y la imposición de políticas económicas de industrializadoras fomentaron el creciente descontento entre la población.
Para 1982, el gobierno militar se reconocía a sí mismo en crisis y buscaba desesperadamente un golpe de gracia que pudiera asegurarle algo de apoyo popular.
En este contexto, la recuperación de las islas malvinas parecía una estrategia destinada al éxito.
El reclamo por las islas seguía vigente en el imaginario popular y se fortalecía año tras año a través de la enseñanza escolar.
Sin lugar a dudas, hoy podemos afirmar que la ocupación militar de las islas malvinas respondió un cálculo político por parte de la dictadura militar.
¿Cómo les sabemos? Porque los propios militares lo reconocieron al redactar el informe final o informe ratembaj sobre la derrota en la guerra.
Luego de la capitulación en malvinas, las fuerzas armadas se encomendaron a un comité militar la redacción de un informe secreto y altamente confidencial.
Llamado informe final de la comisión de análisis y evaluación de las responsabilidades del conflicto de la Atlántico Sur.
Allí, los propios militares concluyeron que el comandante en ejército y miembro de la Junta Militar leopoldó Valtieri, declaró la guerra con objetivos políticos y buscando beneficiarse personalmente.
El informe es contundente puesto que se lo acusa de.
Confundir un objetivo circunstancial de política interna como fue la necesidad de revitalizar el proceso de reorganización nacional con una gesta de legítima reivindicación histórica y dar lugar a que se interpretara que pretendía capitalizar para sí el redito político en caso de una solución favorable.
Y la estrategia había dado resultados.
El 30 de marzo de 82, una huelga general había movilizado a miles de horeros y había llenado la plaza de mayo de manifestantes que demostraban su descontento frente a la dictadura y su política económica.
Pero cuando la noticia de la ocupación de malvinas se hizo pública, la misma plaza se llenó de manifestantes en un clima de festejo y alegría.
En dos días la junta había transformado la protesta en apoyo. A ocho días del desembarco, la junta militar invitó a un festejo en la plaza de mayo durante el cual el jefe del ejército y presidente de facto le opoldó Valtieri de un discurso que pasaría a la historia.
Acá están reunidos, obreros, empresarios, intelectuales, todos los órdenes de la vida nacional, el unión nacional, en procura del bienestar del país y su dignidad.
El que sepa el mundo america, pueblo argentino, si quieren venir que vengan, les presentaremos batalla.
Esta afirmación de Galtieri deja entre ver el irracional optimismo de las fuerzas armadas en aquellos primeros días de abril de 1982.
Tenían la ilusión de que los británicos no se iban a molestar en reclamar sus soberanías sobre las islas.
Fue uno de los muchos errores agarrafales, cometidos por los militares al momento de planear el desembarco sobre Malvinas.
El hecho de que la plaza de mayo desbordara nuevamente de manifestantes tras el anuncio de la ocupación de las islas, pero esta vez en un clima de alegría y festejo, no es un dato menor.
guerra por las malvinas, el historiador Federico Lorenz hace énfasis en que la guerra no
consiguió un amplio pollo popular solamente por la causa, que era considerada elegítima
por la mayoría de la población, sino porque habilitó por primera vez en más de seis
años el espacio público.
Recordemos que la dictadura militar había instalado el estado de sitio, prohibido las organizaciones
políticas y ser senado la libertad de expresión.
La guerra habilitó y posibilitó el retorno de la sociedad al espacio público.
Durante los festejos por la reconquista de las islas en plaza de mayo, volvió a sonar
la marcha peronista.
En los clubes de barrios se organizaron colectas para los combatientes.
Los niños en las escuelas escribieron cartas a los soldados desconocidos para darles
ánimos, y los rockeros argentinos, perseguidos, encarcelados y censurados durante años fueron
invitados a participar del festival de la Solidaridad Latinoamericana.
Bajo el lema mucho rock por algo de paz, alguno de los principales representantes del
rock nacional participaron del festival dedicado a recaudar provisiones para los soldados
de malvinas.
Uno de los momentos más emblemáticos fue cuando león hieco cantó frente a la multitud
"Solo le pido a Dios".
Una canción censurada que había sido escrita en el 78, cuando la guerra entre Argentina y
Chile por el conflicto del canal de Bill parecía inminente.
Y mientras en el continente se organizaban colectas para los combatientes, en las
escuelas los soldados sufrian el frío, el hambre, pero sobre todas las cosas sufrian el maltrato
y la negligencia de muchos de sus superiores.
Los reclutados bajo el supuesto de una gesta histórica y patriótica fueron tratados
con desprecio por quienes los enviaron a combatir.
Esta es la historia de la guerra de malvinas desde la perspectiva de esos soldados rasos,
una historia de la guerra poniéndonos en las votas de los combatientes.
¿Pero quiénes eran los soldados de malvinas?
A la historia pasaron como soldados, héroes y combatientes, pero también pasaron como
chicos y como víctimas.
¿Por qué?
Por un lado porque eran llamativamente jóvenes.
Se trataba mayoritariamente de soldados que acababan de realizar el servicio militar
obligatorio o que se encontraban cursándolo, por eso aproximadamente el 70% de los combatientes
de malvinas eran menor a 25 años y el 40% menor a 20.
A los ojos de muchos eran tan solo chicos.
Por el otro lado, para muchos pasarían a la historia como víctimas, víctimas del maltrato
de las fuerzas armadas, víctimas del cálculo político de la dictadura militar y víctimas
también de una sociedad que les daría la espalda a su retorno.
También está la perspectiva de agrupaciones de combatientes de malvinas que se reivindican
a sí mismos como héroes, como barreros que respondieron al llamado de la patria cuando
fueron convocados a una gesta patriótica.
Estas categorías entran en tensión con muchas otras y son parte del inmenso debate sobre
la memoria de los soldados, por eso pueden servirnos de advertencia.
La historia es un campo de disputas en el que las diversas interpretaciones sobre lo sucedido
entran eternamente en conflicto.
Guerra de malvinas suba una sola, pero hay tantos relatos como los subo combatientes.
Hay tantas versiones, interpretaciones y experiencias como las subo soldados.
En este podcast escucharemos dos de ellas, las voces de los ex combatientes Javier Victorel
y promete o ser rano.
La experiencia de los soldados en malvinas se vio marcada, si nos permitimos la generalización
por la negligencia y el abuso de las fuerzas armadas.
El abuso de poder explica las múltiples situaciones de violencia narradas por tanto soldados
a su regreso.
La negligencia explica una serie de decisiones que resultaron fatales en el sentido más literal
del término.
Algunos números ayudan a dimensionar esta cuestión.
La tasa de mortalidad cada mil soldados del bando argentino fue la más alta de todas las
guerras modernas, triplicándola de los estadounidenses muertos en la Segunda Guerra Mundial.
Mientras del bando británico fallecieron en total 255 soldados, el bando argentino sufrió
650 bajas, 323 de ellos fallecieron durante el hundimiento de Lara General Belgrano,
pero hay un dato aún más estremecedor.
La cantidad de ex combatientes argentinos que cometieron su hicidio una vez finalizada
a la guerra supera a la cantidad de caídos en las islas.
Los relatos de los sobrevivientes dan cuenta de soldados que recurrían a las autolesiones
para resultar heridos y ser exhibidos de la guerra.
Todos estos datos parecen indicar lo mismo.
La guerra de Malvinas nos fue adecuadamente planificada ni ejecutada por las fuerzas armadas.
En el informe final o informe ratembaj mencionado anteriormente, las propias fuerzas armadas
admitieron y evaluaron los motivos del fracaso de la guerra y fueron contundentes.
Desde la ocupación de Malvinas hasta la derrota final, las jerarquías militares operaron
vergonzózamente.
Entre los múltiples problemas señalados por la comisión militar, se encuentran los
siguientes diagnósticos.
En primer lugar, se llevó a cabo la ocupación de las islas sin antes haber dado por resuelto
el conflicto por el viguel en Chile.
Yo habría la posibilidad de tener que combatir a dos frentes, contra Gran Bretaña y Chile
en simultáneo.
Esto llevó a las fuerzas armadas a no despegar todas las fuerzas necesarias en Malvinas.
Por otra parte, se hizo un pésimo diagnóstico de la situación internacional.
El informe y las fuerzas armadas fantasieron con que los Estados Unidos las apoyarían
o mínimamente intentarían evitar la guerra, a pesar de que los diplomáticos estadounidenses
advirtieron al canciller argentino, símpelos en la lengua que apoyarían a su aliado británico.
El gobierno militar decidió ignorar abiertamente las advertencias estadounidenses.
En tercer lugar, el informe afirma que Nila Marina, ni la fuerza aérea ni el ejército
se encontraban en condiciones de llevar a cabo una guerra.
No contaban con la preparación militar necesaria ni con el equipamiento adecuado para enfrentarse
a una potencia militar como Levera Gran Bretaña.
El informe dice textualmente que. Al iniciar las hostilidades enfrentando una hipótesis de guerra inédita, el ejército argentino
no se hallaba debidamente adiestrado ni capacitado para sostener un conflicto bélico de la magnitud
y características del que se llevó a cabo y contra un enemigo con experiencia y un poder
militar superior.
La mayor parte de la clase 1962 había sido dada de baja mientras que la clase 1963 apenas
había completado sin corporación, pero no su instrucción básica.
Ello fue motivo de que numerosos soldados ha sido enviados al teatro de operaciones malvinas
sin haber completado la instrucción elemental de tiro y combate.
En cuarto lugar, el informe admite que se enviaron tropas particularmente poco preparadas
para el clima malvinense.
Un gran porcentaje de los soldados enviados provenían del norte del país, por lo que no estaban
aclimatados al invierno austral, además de no contar con formación militar o equipamiento
suficiente.
El informe sostiene que. Se trataba de tropas no adaptadas ni equipadas para suportar el clima y las condiciones de
vida de este territorio.
Desde donde se debió hacer frente, en inferiores condiciones, a un enemigo altamente capacitado
y equipado.
Finalmente, a este diagnóstico se suma lo contraproducente que fue el discurso triunfalista
en los medios de comunicación, el cual confundía a las propias tropas y la llevó a tomar
decisiones irracionales.
La falta de comunicación y la competencia entre las tres armas, así como la falta de
respeto a la cadena de mandos al interior de la estructura militar.
Si bien el informe es contundente y exhaustivo sobre la negligencia de las fuerzas armadas
en su decisión de ir a la guerra, comparativamente hay un llamativo silencio respecto al maltrato
sufrido por las tropas en malvinas.
El frío que pasaron, el hambre, el abuso de poder por parte de sus oficiales, la falta
de equipamiento adecuado o los estakeamientos cuando eran descubiertos robando comida para
aplacar su hambre, solo fueron conocidos por la población a medida que los soldados
sobrevivientes retornaban a casa.
En sus relatos, pronto quedó claro que las fuerzas armadas fueron igual de violentas
con los combatientes de malvinas, que con los supuestos subversivos que perseguían
en el continente.
esta realidad, la que terminó por derribar a la dictadura millónica.
militar. Si vienen en este podcast, nos vemos obligados a generalizar. Es natural pensar que así como
wow oficiales y suboficiales negligentes y violentos, también los hubo valientes y admirable.
Esta aclaración también la hicieron nuestros entrevistados, los ex combatientes Javier Victorel y
prometeo serrano. Ambos defendieron en sus entrevistas la legitimidad de la causa, pero cuestionando
los medios elegidos. Y ambos, desde sus tan distintos relatos, retrataron su experiencia en la
guerra como marcada por la insertidumbre y el maltrato por parte de muchos de sus superiores.
Este maltrato, según relata prometeo serrano, comenzó desde el propio servicio militar. En el mismo,
las fuerzas armadas se le presentaron como intolerantes, poco profesionales, homofóbicas,
antisemitas e irracionalmente violentas. Él afirmó que. En el servicio militar te enseñan a ser
una herramienta más, una parte de la ingranaje y vos no tenés derecho ni a pensar ni nada,
vos tenés que ejecutar lo que ellos te dicen. Y de pronto si te dicen, a las ocho de la mañana
que te tenés que meter ahí en ese campo lleno de cardos, como no os ocurría en esa isa,
había que meterse, había que meterse y pincharse todo, lástimarse, salir de sangrando y todo eso.
Y digo, esto es la verdad. Inecisario, boa.
Sobre el carácter antisemita de las fuerzas armadas nos contaba.
Te llenamos en la cabeza todo el tiempo, que por ejemplo contra los judíos se hablaba constantemente,
contra, se hablaba muy mal y se le hacía un bullying terrible en los que eran testigos de
Jebaba, por ejemplo, ahí era una cosa espantosa. Y había que redice siempre de los chistes estúpidos,
de los oficiales y los suboficiales también, bien, puntualmente lo que más me molestó fue
que estas personas en este periodo de instrucción militar, había dos soldados que eran un poco
amaneados y ellos pretendían que ellos hicieran eso adelante de todos nosotros y como no lo hicieron,
nos obligaron relativamente a juntar ortigas para que se revolcaran las ortigas porque se habían
negado a hacer eso. Esas son las cosas que a mí me parece que están muy, pero muy lejos de una
buena formación militar. Es abuso, era para denunciar. Mientras que promete o serrano,
se vio sometido al costado más violento de las fuerzas armadas desde el servicio militar,
Javier Victorl tuvo una experiencia distinta. Si bien vio esa parte violenta a algunos de sus
superiores, también vivió la colinva como un espacio de formación e instrucción. Pero la
ilusión duraría poco, porque una vez desembarcaban las islas, los superiores a los que solía admirar
se convirtieron en una decepción. Allí fue testigo de la falta de preparación,
valentía y coraje de algunos de los admirados oficiales de la colinva. Javier nos contó sobre
las graves fallas de comunicación al interior de las fuerzas y hacia los propios soldados.
Armado con un arradio desde la cual podía escuchar la uruguaya Radio Colonia,
le llegaban las noticias triunfalistas difundidas por la dictadura militar.
También se enteró de esa forma de cuestiones cruciales que deberían haberle sido comunicadas
por sus oficiales. Prendo el arradio, que tenía para escuchar los comunicados y los comunicados
en a todos los positivos. Ahí entramos a descubrir que eran todas mentiras, porque todos los
días los comunicados del comando en jefe transmitían información acá a Argentina y al mundo
de una verdad que era totalmente distinta la que estábamos viviendo. Ahí me enteré lo
del hundimiento del grano a través de esa radio. En un principio la información proveniente
de Radio Colonia había sido alentadora para Javier, pero una vez desembarcados los ingleses
en las islas pronto descubrió la realidad de la propaganda triunfalista del régimen militar.
Durante el periodo previo a la rendición, que todavía tenía al arradio, escuchábamos
que en los comunicados del comando en jefe decían que la primera línea británica había
retrocedido abandonando equipo logístico, armamento y equipo logístico que retrocedió por
la fuerza de la primera línea nuestra. Y a la noche nosotros veíamos la boca de los cañones
de ellos cada vez más cerca. O sea que era todo mentira, todo mentira, pero eran comunicados
mostrando que el ejército estaba repeliendo el ataque y el avance inglés. O sea que ya
ahí estábamos detectando que había una incongruencia entre los que informaban el pueblo
y lo que nosotros estábamos viviendo allá. La falta de comunicación e instrucción
a las propias tropas fue fuente de incertidumbres y la causa de tragedias evitables. Al respecto,
Javier nos contó. Cuando nos dice que estaban compaciendo en Darwin, estamos apuera siendo
no nuestro pozo y vemos que viene una suena, una sirena muy fuerte que no sabíamos de
qué diablo era y resultó ser una sirena antiaérea del pueblo de la ciudad. Y vemos todo
miramos para todas partes para ver qué pasaba porque era pleno día, un día hermoso del sol
y por allá vemos un avión que venía disparando, venía tirando con a meterciadoras, ¿sí?
Y como qué, corno pasa y se alistan atrás nuestro, había dos cañones antiaéreos de la
brigada de Mardeflata, son antiaéreas automáticas, 2.400 municiones por minuto, la información
que nos dieron, no sé si era exacta o no, si era verdadera o no. Pero bueno, había dos
cañones de estos, dos artillerías, antiaéreas las ponen en posición vertical y empiezan a tirar
las dos, justo en la dirección donde viene el avión, pasa el avión por ahí y obviamente
le pegan, porque tiene que atravesar esa barrera de bala, le pegan y el avión está ya en pedazos
y cae a unos mil metros por la inercia, cae como a mil metros de estábamos nosotros y
todo festejando era un avión argentino, era un avión argentino. Cuando se enteraron
que era argentino. El otro día, a día siguiente nos enteramos, porque seguimos con la euforia
y después nos dijeron que era un avión argentino y nos vinieron a traer una foto, recién
ahí, recién ahí vinieron con una foto y nos mostraron, este es avión argentino, propia
tropa tiene pintado en el puse laje, en la cola una franca amarilla, este es nuestro.
Es decir, la formación y comunicación con que contaban las tropas argentinas era tan
deficiente que los soldados derribaron un avión propio, la enegligencia de las fuerzas
armadas no sólo se evidenció en el contraproducente triunfalismo mediático o en la falta
de comunicación e instrucción de la tropa enviada a combatir, también se manifestó en
la falta de equipamiento adecuado y en la elección de la época del año. La guerra se extendió
desde abril hasta junio y el frío iban aumento día tras día. Los soldados argentinos se enterraban
en la turba o barro, haciendo pozos desde donde ocultarse y defenderse. Se trataba de
agujeros en la tierra donde cabían unos cuantos soldados que buscaban enterrarse para
protegerse de los misiles y las esquirlas. Las armas de los combatientes argentinos no se
equiparaban a las del enemigo. Frente a unos soldados ingleses profesionales y adecuadamente
equipados, la tropa argentina en flakesía y tiritaba. Como el propio informe oficial militar
admitió, la falta de preparación de las fuerzas armadas y el insuficiente equipamiento
de las tres armas acarrió graves problemas logísticos. Las miles de tropas desplegadas
sobre el archipiélago resultaban cada vez más difíciles de alimentar y a provisionar.
Combatiendo al frío y los ingleses desde su pozo, Javier perdió 17 kilos, enterrado
en la turba, comprobó la diferencia tecnológica que distanciaba a los argentinos de los ingleses.
Dábamos pena, como estábamos físicamente el armamento desastroso que teníamos, los cañones
nuestros no llegaban, veíamos los barcos ahí y los cañones nuestros parecían hondas,
caían mil metros antes del barco, no tenían alcance, teníamos tres obuses y los buses
de cañón más grandes, 150 milímetros. Había de los tres, había uno solo que funcionaba
y había que girar el tren de puntería con un unimog porque se enterraban el piso y
no lo podían girar porque no andaba. Entonces ese es el armamento que teníamos. Los
cañones se enterraban en la turba. Los ingleses vinieron con ship con oruga, se movían,
pero parecía que andaban caminando por la isla, con arriba del ship tenían la antenita
de un, con información satelital, increíble la diferencia había más de equipamiento y de
entrenamiento, ¿no? Pero la diferencia entre los dos bandos enfrentados también se veía
en la experiencia militar.
las combatientes argentinos eran en su mayoría jóvenes recién salidos del servicio militar.
Los soldados ingleses eran militares de carrera. Para ellos la guerra de Malvinas era otro
paso en su carrera profesional. Javier tuvo la oportunidad de conversar con un soldado
británico cuando estuvo cautivo por el bando enemigo y recordaba.
Y el ingles cuando me pregunta ¿por qué están ustedes cerca? Y uno se denonde saqué y me
salió la respuesta flag bandera. Sí? Porque traepito mi ingles era muy pobre el que había
aprendido en la secundaria. Y me dice no, por la bandera que venga a tacher. Nosotros venimos
por libras de starlinas. Ellos fueron por libras de starlinas. Ellos fueron no por la bandera.
Y fue muy sincero. Él dijo por la bandera que venga a tachar. Yo vengo por libras de starlinas.
Y eso ya habían tenido, eran, tenían 30 y pico 40 años. La mayoría, la inmensa mayoría,
ya habían pasado por por lo menos una guerra. Está en la segunda o la tercera. Entonces te
imaginas. Nosotros sin absolutamente yo, yo tuve en mi práctica de combate real durante
el ejército. Tire 5 tiros con bala de guerra, 5. Esa fue mi práctica de combate.
Esta misma discrepancia entre soldados ingleses y argentinos le remarco prometeo serrano.
Él tampoco pudo entender jamás porque las fuerzas argentinas decidieron enviar a jóvenes
sin preparación a enfrentarse a las tropas del Imperio militar británico.
Esa es una cosa que yo nunca entendí. Nosotros con 14.000 soldados que éramos allá, nos
rendimos y de los cuales soldados de verdad eran los oficiales y suboficiales. Nosotros
que habíamos hecho servicios militar era más. Nada era como si fuéramos hablando en
la jerga futbolística de la reserva. Nos estamos inimentalmente ni técnicamente preparados
como para eso. Sin embargo acá había miles y miles de oficiales que se quedaron, que
habéis seguido en la carrera militar, que hubieran venido con ganas, tenían ganas de irse
quedaron con las ganas. Y sin embargo mandan la verdad ya que vas a mandar allá, mandalo
mejor, una selección. No mandan de 14.000 soldados, mandan 6.000 pero mandan calidad. No,
nosotros ganamos cantidad porque incluso los ingleses que desembarcaron no sé si llegaron
a 2.000 ingleses. 2.000 ingleses derrotaron a 14.000 con una facilidad tremenda.
Tanto Javier como prometeo vivieron situaciones de abuso de autoridad por parte de sus superiores.
Con relatos, lamentablemente se asemejan a los de tantos otros 6 combatientes, quienes
admitieron por ejemplo, haber sido estakeado sobre el helado barro malvinense por haber
sido descubiertos robando comida. Para los soldados argentinos, el maltrato recibido
por sus superiores resultaba inentendible. No eran ellos quienes habían acudido al
combate, respondiendo a su deber. No eran los soldados argentinos quienes estaban literalmente
poniendo el cuerpo a la aventura emprendida por las fuerzas armadas. ¿Por qué recibían
malos tratos de parte de quienes lo sabían convocado a una guerra que se estaba probando
suicida contra el imperio británico? Prometeo recordó que están en las islas.
Después vinieron los problemas de convivencia, puntualmente había un suboficial que tenían
una conducta de muy cómodos y el resto tenía que salir todos los días a buscar comida
para ellos y para nosotros también ir al pueblo a donde cosas que estaba prohibido y
pero con ellos medio como que nos incentivaban para hacer ese tipo de cosas, sin importar
que pasara y de pronto si te agarraban en el pueblo la policía militar te podía estakear,
te podía meter preso o estakear que algunos soldados lo estakeaban y bueno todos estas
cosas yo les empecé a escribir en un libro diario y la verdad que fue mi peor error porque
a escribir este libro diario fui muy sincero con lo que estaba pasando ahí ellos ven este
libro diario y entonces me empiezan a hacer un bull interrible pero por suerte yo logro
hablar con el jefe de la compañía de la compañía a la cual yo pertenecía y le pedí que
me cambiara porque en ese lugar yo no podía estar más ir insoportable, o sea con el
bullying lo que te están haciendo está tratando de haber si te pegás vos un tiro o que entonces
yo digo bueno me pego yo un tiro o mato yo a uno de estos tipos porque así no puedo estar.
Vivía una situación tristamente similar él nos contó teníamos nuestro propio jefe de
grupo que era un subo oficial todos esos suboficiales se fueron en la casa de un kelp pero nosotros
quedamos solos, solos y como yo era dragoniente me tiraron ese cargo, a vos es dragoniente bota
estás al cargo de este grupo incluso uno de esos jefe de grupo hizo que le vaya con que
vaya con mi grupo con el que me asignaron por decreto, que eran mis compañeros, no eran
mi equipo, yo no tenía equipo, eran todos soldados quería que vaya contó en el grupo
hacerles el poso a ellos la protección a ellos y no teníamos el nuestro entonces le dije
yo era soldado, ya reincorporado no era soldado que seguía el servicio militar entonces ya
tenía un poco más de ínfulas, de ánimón o más de imponerme por así decir o por lo menos
decir lo que pensaba aunque toda mi vida fui así de decir lo que pensaba y este tipo
que era un sargento primero cuando yo le dije que primero tenía que terminar la protección
nuestra que no la teníamos me dijo soldado se está sublevando le voy a hacer consejo de
guerra sí entonces yo le dije mi sargento primero estamos en guerra a mí se me puede escapar
una bala se terminó la historia se terminó en la discusión fui con el grupo armamos
nuestro oposo y ellos se terminaron haciendo el poso de ellos me tenés y después fuimos
a ayudarlo pero a ese extremo es era alguna lácara militar alguna había otros que eran
muy buenas gente yo no quiero meter toda la misma bolsa mientras estuvieron combatiendo
malvinas los soldados encontraron así mismos a marzette sus superiores enfrentaron el frío
el hambre los abusos el temor y la guerra y vieron la tragedia de una derrota anunciada
es parcirse a su alrededor mientras duró la ilusión de que los ingleses no se molestarían
en reclamar su soberanía sobre las islas la ocupación del archipiélago parecía una aventura
pasajera para muchos de los soldados argentinos en cuanto la noticia de que los ingleses
habían serpado rumbo al sur se propagó el temor comenzó a poderarse de las tropas cuando
los ingleses se embarcaron en las islas y la diferencia tecnológica entre ambos bandos
se hizo patente la derrota argentina parecía una cuestión de tiempo 74 días duró la guerra
con el retorno a casa de los soldados argentinos la verdad sobre la guerra que tanto se alejaba
de la propaganda militar pronto se esparció entre la población
puede más la indiferencia de tu gente que la vala más buras del enemigo me pregunto
que pasaba por la mente del infame que te está que ama en el frío te sacaron del hondo
de la selva o de algún potrero ingenuo y olvidado te sacaron de tu casa y sin abrigo
te largaron en el viento sur el lado te entregaron armas que no conocías que con suerte cada
tanto funcionaban en un ocho que cabaste repetías las canciones que creías olvidadas
no sabías que era sentirte tan lejano ni que el hambre se conmiera tus entrañas solo
estaba la mirada de un hermano con la misma insertidumbre en la mirada
los soldados que habían sido despedidos del continente entre vitores y festejos retornaron
a sus hogares bajo un clima muy distinto la sociedad que había mayoritariamente
celebrado la reconquista de las islas se veían enfrentada a la imagen de los jóvenes soldados
heridos y derrotados portadores de relato sobre la guerra que parecían salidos de un
cuento de terror pronto comenzaron a circular las versiones que desmentían al relato oficial
sobre la guerra de malvinas lejos de la propaganda triunfalista los sex combatientes revelaron
la negligencia y el maltrato del que fueron víctimas fueron estos los relatos que
desembascararon la realidad escondida tras la fachada de un régimen autoritario que se
sosténia en el poder mediante la violencia, la censura y la persecución de sus opositores.
Si las fuerzas armadas diseñadas para la guerra se habían mostrado tan incompetentes a la
hora de mostrar sus destresas en la guerra de Malvinas, ¿cómo podían gobernar? ¿Cómo
confiar en las noticias que el régimen propagaba sobre la llamada "Guerra contra la subersión"
cuando el relato de los 6 combatientes sobre la guerra de Malvinas derramaba una sombra
de temor y desconfianza sobre las fuerzas armadas. Los días del régimen militar estaban contados.
La realidad de la guerra y lo incómodo de la derrota sembró nuevas tensiones en la sociedad.
Para muchos combatientes el retorno al continente implicó en enfrentarse a una sociedad que consideraban,
los culpaba por la derrota, los ignoraba o excluía. Para tantos otros exoldados,
el retorno a casa implicó la posibilidad de retomar los rumbo de una vida momentáneamente
interrumpida. Guerra de Malvinas subo una sola, pero relatos y vivencias de la misma hay tantos
como los hubo soldados. Mientras muchos excombatientes lograron reinsertarse a su regreso,
tantos otros se sintieron rechazados por una sociedad que le daba la espalda una verdad dolorosa.
En este sentido, muchas organizaciones de excombatientes acusan a la sociedad argentina y a la
política del foncinista de haber caído en una desmalvinización. Un intento por olvidar la
guerra de Malvinas, borrándola del espacio público y de los medios de comunicación,
inegando en consecuencia, lueróico de la zánea y lo legítimo de la causa. Para estos sectores,
la guerra de Malvinas fue una gesta patriótica que aspiro a recuperar un territorio legítimamente
argentino. Desde esta mirada, las críticas a la guerra y a las desintelligencias de las
fuerzas armadas parecen confundirse con una crítica a los soldados combatientes y a la
legitimidad de la causa. Mientras películas como los chicos de la guerra de 1984 enfatizaron
las condiciones de plorables bajo las que se vieron obligados a combatir los soldados en Malvinas
y lo tortuoso de lidiar con la guerra, documentales como 1982, la gesta, del 2022, busca postular
la mirada contraria. Este último documental reivindica la guerra de Malvinas como una
zánea aeróica y patriótica y busca según las palabras del propio director discutir
con las versiones que considera desmalvinizadoras. Affirmando que desde la investigación histórica
se ha mentido y tergiversado sobre la verdad de la guerra, Nicolás Canales, director del
documental afirmó. Venimos hablando de hacer algo con el tema malvinas porque veíamos que
en 40 años no se había hecho algo que contara la realidad de lo que fue la guerra malvina,
globalmente y las historias de heroísmo que tiene malvinas se habían hecho algunas
pocas producciones en estos años y muchas muy malas desmalvinizadoras que denigraban
a los soldados a nuestros cero, que participaron en esta contienda, que vieron todo, que dejaron
su familia, que arregaron sus vidas con nuestra paz y, sin embargo, desde nuestro país,
se los ocultó, no se les reindió lo homenaje debido y veíamos que era necesario importante
hacer algo para reivindicar a los ceroes lo que hicieron por nuestra patria.
Para Nicolás Canales, relatar las crudas condiciones bajo las que se vieron obligados a combatir
los soldados argentinos implica desprestigiarlos. Esta cuestión nos lleva nuevamente a una pregunta
que condensa a los enfrentamientos en esta pucha por la interpretación de nuestro pasado.
Los soldados que combatieron y murieron en malvinas fueron héroes, fueron patriotas comparable
a los próceres del siglo XIX, fueron chicos víctimas de una dictadura que les utilizó
con fines políticos, fueron ciudadanos cumpliendo con su deber cívico, quienes embarcaron
hacia malvinas y quienes murieron en las islas, combatieron en defensa de la descolonización
del continente latinoamericano, o fueron títeres de un régimen que llevó a cabo una guerra
sin sentido ni futuro. Existen términos medios en esta disputa por el pasado, la legitimidad
o ilegitimidad de la causa y el desenlace de la guerra son dos cuestiones independientes,
que desde la derrota en malvinas parece muy difícil desenmaraniar. En consecuencia,
el vocabulario que uno utiliza para hacer referencia a los ex-combatientes acarrea
una serie de significados de los que no siempre somos conscientes. Para quienes hacen referencia
a los soldados como héroes, la guerra jamás dejó de ser una gesta patriótica que debe
ser reivindicada, recordada y sostenida en el tiempo. Quienes desde el espacio público
o desde las producciones culturales hablan de los chicos de la guerra, buscan enfatizar
la desprotección de los combatientes, frente a un régimen militar autoritario y una guerra
para la que no estaban preparados. La postura de Javier Victorl sobre esta cuestión es enfática.
Hablando de las conmemoraciones que se realizan cada dos de abril, él declaró.
Esto se yo me iba, me iba, y durante 20 años no estuve el 2 de abril acá. Y nos
sigo haciendo, me escapó. Pero no me escapó de Malvina, me escapó de todas esas farsa que se
creó victimizando a los soldados. Nosotros no somos víctimas, si somos víctimas de las
farsa que fue la Junta Militar. Somos víctimas de ellos. No somos víctimas de la sociedad.
La sociedad nos reconoció desde el primer hasta el último día y yo agradecidísimo. No
necesito que todos los días estén dando una palmarita en la espalda y no ando con nada
en mi ropa que diga que soy veterano de guerra.
Estas disputas por la interpretación de nuestra historia nos llevan a una reflexión que
continúa vigente en nuestro presente. Más allá del desenlace de la guerra. Es legítima
la reivindicación argentina sobre las islas malvinas y en caso de que lo sea, que medios
consideramos como sociedad adecuados para sostener esa reivindicación. En este sentido
prometeo serrano fue sintético. Él espera.
Yo por mi parte de un ejercito yo tenía 20 años siempre lo muy corto, pero mi amigo
no hubo una conducción por que para ellos se lo cuerva yo. Los índoles antes no tenieron
que no se exiguió. Si te gusta lo que hacemos puedes apoyarnos invitándoles un cafécito
o siguiéndonos en Instagram, Spotify o YouTube. Este polca fue llenado por Lisante Esteban
y realizado por Sofia Friedlander, Iván González, Max Murmys y Lisante Esteban. Gravado
y producido por Non Masur. En la lectura del informe Ratemba y Iván González.
Algunas de las principales fuentes de información para la realización de este capítulo fue el libro
"Las guerras por malvinas" de Federico Lorenz. Así como los testimonios de Javier Victorel
y prometeo serrano o el libro testimonial iluminados por el fuego, de Eduardo Esteban y Gustavo
Romero Borri. Además de ser fuentes cruciales impulsaron la realización de este podcast
y nos recordaron la importancia de mantener nuestra historia viva dándole vos a sus protagonistas.
Películas como los chicos de la guerra y documentales como 1982 la gesta, sirvieron como
fuentes complementarias para la realización de este capítulo.
Podcast Summary
Key Points:
La guerra de Malvinas fue una decisión política de la dictadura militar argentina para revitalizar su imagen y ganar apoyo popular, no una acción basada en una causa histórica legítima.
El informe militar final reconoce que el desembarco fue mal planificado, con graves errores en el diagnóstico de la situación internacional, la falta de preparación militar y el equipamiento insuficiente.
Los soldados argentinos, la mayoría jóvenes y sin formación adecuada, sufrieron abusos, negligencia, hambre, frío extremo y falta de comunicación, lo que generó una experiencia humana deplorable.
La propaganda triunfalista del régimen contrasta con la realidad vivida por los combatientes, quienes descubrieron que el enemigo tenía superioridad tecnológica, militar y logística.
Existen tensiones profundas en la memoria colectiva sobre los soldados
La guerra dejó un saldo de 650 soldados argentinos muertos, más que los británicos, y muchos excombatientes cometieron suicidios tras su regreso, evidenciando el trauma psicológico.
Las voces de excombatientes como Javier Victorel y Prometeo Serrano revelan cómo el maltrato y la falta de respeto por los soldados fueron parte integral de la experiencia militar.
La disputa por la interpretación de la guerra sigue vigente en el presente, ya que el pasado se convierte en terreno de conflicto entre la legitimidad de la causa y la responsabilidad política del régimen.
Summary:
La guerra de Malvinas fue un intento de la dictadura militar argentina en 1982 para ganar apoyo popular mediante una acción nacionalista, aunque se basó en errores militares, una mala preparación y una falta de equipamiento. El informe militar final reconoce que la guerra fue un fracaso por negligencia, falta de planificación y errores en la estrategia internacional. Los soldados argentinos, la mayoría jóvenes y sin formación adecuada, sufrieron condiciones extremas: frío, hambre, abusos por parte de oficiales y falta de comunicación.
La propaganda triunfalista del gobierno contrasta con la realidad vivida por los combatientes, quienes descubrieron que los ingleses tenían una superioridad técnica y militar considerable. Existen profundas tensiones en la memoria colectiva: algunos ven a los soldados como héroes patrióticos, otros como víctimas del régimen y de la sociedad que los olvidó. La experiencia humana de los soldados, documentada por excombatientes como Javier Victorel y Prometeo Serrano, revela un trauma profundo y un desprecio por su dignidad.
A pesar de que la causa de la guerra es debatida, la realidad de la derrota y el sufrimiento de los soldados ha sido ignorada por años, generando un debate continuo sobre el legítimo reconocimiento de los excombatientes y la necesidad de una historia honesta que no solo celebre, sino que reconozca su dolor y su experiencia.
FAQs
La decisión fue motivada por el contexto político de la dictadura militar, que buscaba dar un golpe de gracia para consolidar su poder. La recuperación de las islas se presentó como una gesta patriótica y un acto de legitimidad política, aunque los militares reconocieron en un informe que la decisión fue política y no histórica.
El informe reconoce que la guerra fue un fracaso por negligencia, falta de preparación militar, mal diagnóstico de la situación internacional y un discurso triunfalista que desinformó a las tropas. Además, señala que el comandante Galtieri actuó con fines políticos personales, no patrióticos.
Los soldados enfrentaron condiciones extremas: frío, hambre, falta de equipamiento y abusos por parte de sus oficiales. Muchos sufrieron maltratos, como ser estakeados por robar comida o ser ignorados en su situación de riesgo.
Esta es una pregunta polémica. Algunos los ven como héroes patrióticos, mientras que otros los consideran víctimas de una dictadura que los usó para fines políticos. La experiencia de los combatientes muestra que fueron expuestos a negligencia, violencia y condiciones deshumanizantes.
Al regresar, muchos se encontraron con una sociedad que los celebraba por la derrota, pero que ignoraba o rechazaba sus experiencias reales. La falta de reconocimiento y el maltrato sufrido en el campo de batalla generaron un profundo rechazo social.
Las fuerzas armadas, bajo la dictadura, usaron el poder para imponer represión y control, con torturas, desapariciones y censura. La guerra de Malvinas fue un claro ejemplo de cómo el desgaste de las fuerzas armadas desbarató su autoridad y derrochó su legitimidad.
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