Go back

Herida del rechazo: ¿de qué estás escapando?

30m 56s

Herida del rechazo: ¿de qué estás escapando?

En este episodio de "Psicología Desnudo", la psicóloga Marina Mamoliti explora la herida del rechazo, la primera de cinco heridas emocionales descritas por la autora Liz Bourbeau. La historia de Marcos ilustra el tema: un paciente que cancela una cita con una chica por miedo a ser rechazado, creyendo que no es suficiente. Su comportamiento refleja una infancia marcada por un padre exigente y crítico, que le enseñó que su valor dependía de la perfección. La herida del rechazo, explica Mamoliti, surge cuando un niño se siente no elegido o no querido, incluso sin intención de los cuidadores. Escenarios como embarazos no deseados, expectativas de género incumplidas, padres sobreprotectores o críticos, y cuidadores que no expresaban afecto, pueden sembrar esta herida. Las personas afectadas desarrollan una "máscara de huida": evitan situaciones que puedan exponerlas al rechazo, buscan la perfección, no piden ayuda, y a menudo sabotean relaciones antes de ser abandonadas. La autora ofrece un mini test para identificar la herida, señalando que más de tres afirmaciones identificadas pueden indicar su presencia. Sin embargo, la herida es sanable: dejar de huir, aceptar el propio valor y reducir la autoexigencia permite transitar la vida con menos estrés y mayor autocompasión. El episodio invita a reflexionar sobre cómo estas heridas del pasado siguen moldeando nuestra adultez y cómo podemos comenzar a cicatrizarlas.

Transcription

4790 Words, 26777 Characters

Spanish
"Cicología el desnudo" es una producción original de Psymamoliti. La plataforma de psicología y bienestar, en la que podés encontrar a tu psicólogo ideal. Escuchar este episodio no reemplaza a una sesión de terapia. Arruinet todo de nuevo. Pero donde debes pensar que soy el peor paciente del mundo. Pero no lo puedo evitar, siempre hago lo mismo. Se terminó todo con Sofia Tecordaz, la chica que te conté la sesión anterior, esa que era divertida, linda. Bueno, al fin se me dio la oportunidad de conocerla. Habíamos quedado en juntarnos a cenar. Yo le iba a cocinar. Esa tarde compré todo, dejé todo el listo. Pero unas dos horas antes se me vino un pensamiento automático. Vos han realidad no le gustas. Hacepto tu invitación por pena. Y te juro que sonó como una verdad absoluta, y le creí. Y no se terminó ahí, la bocetita seguía. En sí más seguro que la comida te sale horrible, imaginate. Era la casa de alguien por pena y que encima te cocina, feo. Mi viejo siempre me dijo que era un inútil para la cocina. Y a mí se me ocurre cocinar. No, no estaba listo para vivir esa situación, ¿entendés? Entonces, agarre y le mando un mensaje. Una hora antes y le cancel, le dije que me sentía mal. Que nos veíamos otro día, pero olvidate. Lo arruiné. No me va a querer ver más en la vida y tienes razón. Soy un fracasado. Marcos no paraba de pedirme perdón a mí. A su psicólo, a como si yo fuera a decepcionarme de él por sus decisiones. Marcos cumplía siempre el pie de la letra con todas las tareas que acordábamos en terapia. No faltaba a ninguna sesión. Se notaba su esfuerzo por demostrarme que era el paciente ideal. Había aprendido que no se podía equivocar, no podía tener errores. Y como en toda aprendizaje siempre hay una historia detrás. Su papá siempre fue muy duro con él. Le exigía hacer el mejor en la escuela, en fútbol. En la universidad, cuando desaprobó su primer parcial, su papá dejó de hablarle por una semana. Marcos estaba convencido de que su valor dependía únicamente de qué también hiciera las cosas, de qué tan perfecto fuera. Entendía que si no se venía el rechazo. Entonces cada vez que se encontraba frente a una nueva relación o frente a algunas situaciones en la que percibía que podía fallar, huía, se escapaba. Y eso le causaba un montón de sufrimiento. De hecho, fue eso lo que lo trajo a terapia. Había algo que Marcos no podía ver. La persona que más lo rechazaba y de quien no podía huir, era él mismo. Soy Marina Mamoliti, psicóloga, y esto es psicología desnudo. El podcast es salud mental de Psyma Moliti, donde navegamos juntos en las profundidades del amente. Hoy presentamos la herida del rechazo. Imagina que te quedaste la mano cocinando, pero no le diste mucha importancia. La vendaste y se terminó la cosa. Ok, listo, seguís cocinando. Debes en cuando haces movimientos que te recuerdan lo mucho que te duele, esa quemadura, pero se dijo más y nada. Quizás sería bueno sacarte la venda y observarla, ponerle alguna cremita a algún cicatrizante. Quizás incluso pedir ayuda, pero no, mejor fíjamos que no existe. De repente viene tu pareja y quiere darte la mano, demostrarte cariño con ese gestopiro a vos, el contacto con la herida te duele mucho. Entonces gritas, ay, me estás haciendo mal. Imagínate el otro que te quería dar cariño, no entiende nada. Y lo que pasa acá es que el otro, quizás, no tenía la intención de lastimarte. Simplemente vos tenés abierta una herida sin sanar y el otro tocó donde doliya. Eso mismo es lo que pasa con las heridas emocionales. No todos tenemos las mismas ni las sufrimos igual, pero hay algo seguro y es que dejan marca. Y si no nos ocupamos en sanarlas, se quedan ahí y su dolor nos acompaña hasta la adultez. No es que el paso del tiempo la sierra como por arte de magia. Liz Bourvo es una autora canadiense, reconocida por su trabajo en el desarrollo personal y ella habla de cinco heridas que pueden originarse en nuestra infancia. La herida de rechazo, la herida de abandono, la herida de humillación, de traición y la herida de injusticia. Estas cinco heridas van a moldear nuestra forma de ser desde que somos bebés hasta que seamos adultos y pueden generarnos un montón de sufrimiento emocional. Impactan en cómo nos sentimos, en cómo nos vinculamos con los demás, en cómo nos percibimos a nosotros mismos. ¿Y qué estrategia usamos concientes o inconscientes para protegernos del dolor? Definen nuestros mecanismos de defensa. Y lo más importante es, aunque se haya originado en el pasado, siguen marcando nuestra vida adulta. Hasta que decidimos hacer algo con ellas. Hay mucha información cuando hablamos de heridas, así que vamos a ir de a poco. Te cuento que este episodio es el primero de cinco. Voy a dedicar un episodio completo por cada herida. Así las conocemos bien en profundidad. Hoy le toca a la primera. La herida del rechazo. Y para entender de raíz de que estamos hablando, empecemos por el principio. Vamos a hablar del rechazo. La palabra rechazo proviene del latín recaptiare, donde re significa ir hacia atrás o de nuevo, y captares a trapar algo no deseado. Es algo así como querer a trapar algo de nuevo, pero darse cuenta de que ya no lo querés más. Casi como un arrepentimiento del deseo. Cuando algo es rechazado, no es que nunca se quiso más bien, se quiso. Y en algún momento, y después, chao como que deja de ser valioso. Como cuando compras algo que parecía increíble, y después te das cuenta de que no lo querías tanto en realidad. De hecho, en medicina se usa rechazo, cuando el cuerpo no acepta un trasplante, por ejemplo. En un sentido muy literal, el cuerpo identifica algo como ajeno y decide expulsarlo. Rechazaris no querer, y no querer a alguien o no sentirnos queridos. Uf, bueno, puede ser de las experiencias más dolorosas del mundo dependiendo de quién venga. Vivir en primera persona, el herida del rechazo, va a tener que ver con no sentirse elegido, no sentirse querido. La persona que la sufre va a creer que no es digna de amor. Que no merece, que no es merecedora. Y va a prender a vincularse con sigo misma y con los demás a través del dolor que le causa ese herida en su vida. No solamente va a vivir percibiendo el rechazo en los demás, por más que muchas veces los demás no los rechazen, sino que sea más bien, sólo una percepción suya. Si no que también se va a rechazar ella a ella misma. Entonces va a intentar ocupar el menor espacio posible, con tal de no molestar para no ser rechazado, va a buscar la perfección en todo lo que haga, con tal de ser siempre aceptado. No, no, tranqui, no, no te preocupes por mí. Yo ya veo que me cocino cuando llegue tranqui. No, no quería molestar, viste así que no te llamé, "Bueno, pude solucionar sola el problema de la auto tranquila". Porque entiende que solo así, si no molesta, si hace todo bien, solo ahí va a ser digna de cariño. Ahora, ¿cómo es que nace la herida del rechazo? Esta herida puede tener varios orígenes. El factor común lo encontramos en el vínculo con las primeras figuras de apego. Papá, mamá, una hue, la unativa, cualquier cuidador inicial. Esas personas nos enseñan que es el amor, como se ama a los demás y cómo nos amamos a nosotros mismos. Antes de seguir una aclaración, las heridas de la infancia se generan en base a interpretaciones que tenemos de niños para entender el mundo de los adultos. Es decir, que yo tenga la herida del rechazo, no quiere decir que explícitamente me hayan rechazado. Que me hayan dicho, "No te quiero, te rechazo, ni te quise tener". No, no. Muchas veces sí, y se genera por un evidente rechazo de las figuras de apego hacia el bebé, pero, otra vez, no. A veces, surge de situaciones donde ese bebé se sintió rechazado y eso deja una marca. Veamos que les son los escenarios más comunes para que se de esterida. Aquí no estamos jugando a padres, amadres, simplemente estamos explicando qué contexto puede haber favorecido a que el niño niña se sienta rechazado, incluso sin la intención de sus cuidadores. Esenario número uno, ser hijo o hija de un embarazo no deseado. Y vos, bueno, llegaste de sorpresita. La verdad, con tu mamá nos estábamos por ir a recorrer el mundo de mochilero, si igual. Apareció a uno que anda por acá, entonces no nos fuimos nada. Lo que pasa es que yo me quedé embarazada de vos cuando era muy joven. Yo soñaba a conocer artista, y cuando me enteré. que iba a ser madre, chaú, tira todos esos sueños a la basura. Bueno, qué va a ser. Segundo escenario, nacer nene cuando deseaba en una nena o nacer nena cuando se deseaba un nene. Tu papá eligió tu nombre porque yo querían baron, entonces no había pensado en nombres de mujeres. Viste, ves, si hubiera nacido hombre podríamos ir a pescar juntos, pero pues no entendes nada de pesca y te aburris al minuto. Acá se nota de forma clara y evidente que eso que se descio no cumplió con las expectativas ideales de ese papá, mamá o figura de cuidado. Y acá se me viene a la mente la película de la leyenda china de Mulan de Disney. Yo amaba esa película cuando era trica la viste cientos de veces. Mulan nace mujer en una sociedad en la que no encaja con ese exteriotypo de mujer. Ser obediente, delicada, perfecta para la danza. Y su papá, aunque la ama, siente cierta decepción de que su hija no pueda cumplir con las expectativas de la época. En algún punto vemos que Mulan siempre siente que su existencia no es suficiente, que su vida nacido hombre podría haber sido este orgullo para su familia. La presión es tan fuerte que ella misma decide transformarse en lo que cree que su familia hubiera preferido. Entonces se disfraza de hombre, se une al ejército y va ahí como a demostrar su valía, ¿no? En el fondo es la historia de una hija que aunque es fuerte y valiente creció sintiendo que su nacimiento no fue lo que se esperaba, que su vida hubiera sido mejor si hubiera nacido diferente. En este caso si hubiera nacido varón. Es en el número 3 personas con padres que experimentaron ellos mismos en primera persona el rechazo. Por ejemplo, padres o amades que vienen de familias en las que no se expresaba cariño. Entonces tampoco le dan cariño a su bebé simplemente porque no saben cómo. La expresión de cariño les incomoda, es cómo que recibir afecto es algo ajeno porque nunca aprendieron que así se puede ver el amor. Por consecuencia en la adultes no saben cómo expresarlo y mucho menos cómo recibirlo. Ay no, salir de arriba a mí o me estás arreglando toda la ropa. Bueno, bueno, ya está con los abrazitos ¿eh? Que está todo sucionada bañarte. Cuarto escenario, personas con padres o madres críticos que únicamente les remarcaban sus defectos. Otra vez que sacaste se hizo en la prueba matemática tan difícil es que te aprendas las tablas. Siempre con la cabeza en plutón, se presta más atención. No, es que bueno, sos buena para los deportes. Es tu deas sos. Ya no se te mandé a que pruebe esto de no hay caso, de soptura. Esenario 5, padres sobre protectores. Detrás del cuidado excesivo se esconde un no creo que sea capaz de hacerlo. Son cuidadores que quizás crean una burbuja enorme alrededor de ese niño que controlan, que no le permiten explorar el mundo por sus propios medios. Le dicen que no va a poder solo. Que qué mejor que estar abajo del álcool de mamá o papá para estar seguro, segura. Entonces acá en la conclusión es mis papás piensan que no puedo, no confían en mí, piensan que soy tonto o tonta. Y si no, soy capaz, soy inútil, quién me va a querer, quién va a querer a alguien que no puede, a un inútil. Son mensajes muchas veces subiles y hasta inocentes de parte de estos padres, pero que van cabando profundo a la herida del rechazo. Bien, al principio del episodio te dije que cada herida tiene su mecanismo de defensa, su propia más cara de llamaliz. Es decir, formas que tenemos de tapar esas heridas para que no se no ten o que no duele tanto. Entonces creíamos comportamientos y barreras que nos desconectan de ese dolor y que a corto plazo sentimos que nos protejen. El problema es que toda herida necesita cicatrizar. Si yo todo el tiempo le estoy tapando o cultando, no solamente hago que el proceso de cicatrización sea mucho más lento, sino que también es probable que seridas se me infecte. En la herida del rechazo nos encontramos con el mecanismo de defensa de la huida, la más cara de la huida, la llamalice. ¿Por qué? Porque quien sufre estaría va a buscar huir de cualquier potencial situación en la que se pueda sentir rechazado. Las personas con la herida de rechazo van a adoptar una actitud de protección desde sus primeros años de vida. En la infancia lo vemos en esas nías o niños súper tranquilos que viven en su mundo imaginario. Niños que no causan problemas, que no se hacen notar porque en el fondo no quieren ser notados. En su libro las singuaridas que impiden ser uno mismo, Elis Burbó, esta autora, cuenta la historia de una enena que una vez se esconde detrás de un mueble de su casa cuando sus papás estaban haciendo una cena con amigos. Cuando estos papás se dieron cuenta de que la enena no estaba, le empiezan a buscar desesperadamente. Estuvieron horas buscando la, pero ya por más que sabía que la estaban buscando y que estaba todo el mundo, desesperado no salía de su escondite. Es como si dijera que me encuentren, que se preocupen por mí, que se den cuenta de que existo. Creía tampoco en su derecho a existir por el rechazo que había percibido, que creaba situaciones para intentar comprobar por ella misma que sí la veían, que ella se importaba. Veamos cómo se ve esta máscara de la huida en la adultes. La persona huidiza y un frabalora. Va a sentir la necesidad de ser perfecta a toda costa y va a buscar constantemente obtener el reconocimiento externo necesita como de los aplausos de los demás. Va a tenerle mucho miedo al fracaso y a equivocarse. En general suelen ser estas personas que te quieren ir reche que han un año otra vez que su trabajo esté perfecto sin errores. Va a tendr a compararse con los demás y esa va a ser la vara con la que va a medir su valor. Quizás se sienta incomprendida aislada de los demás. Muy a simple vista, los huidizos pueden percibirse como personas autosuficientes, claro, nunca quieran molestar. Por eso cuando necesitan alguna ayuda no la van a pedir y tampoco van a saber decir que no les cuesta poner límites. Porque claro si hacen algo de esto van a sentir que molestan. Siempre me acuerdo de una consultante que vino hace varios años al consultorio. Ella era madre soltera, su pareja le había dejado apenas sentiró que estaba embarazada, tenía dos trabajos para cubrir los gastos necesarios para ella y su hija y su principal motivo de consulta era que estaba agotada. Pero cuando le pregunté a quién sería recurrir para buscar ayuda a pedir ayuda en esos momentos de coelapso, ella me decía que no, que ella no pedía ayuda, que no iba molestar. De chicas siempre me dijeron que era una moleste, una pesada. Debe ser por eso que me dejó mi ex. Y lo decía convencida. De verdad creía que ella era una carga y que tenía que poder con todo sola. Pedía ayuda para ella, era una amenaza un posible disparador de ser rechazada de nuevo. Cuando están solas, puede que las personas con herida de rechazos sientan abrumadas por sus emociones y tiendan a evadir la realidad a través de conductas del tipo adictivas, por ejemplo. Como pasar a horas con el teléfono fumar, trabajar en exceso, bebé, en exceso, lo que sea que ayuda a escapar del malestar que causa el sentirse rechazadas. Y acá vengo con un dato curioso y contradictorio y es que son personas que quieren y buscan desesperadamente ser amadas. Pero cuando reciben ese amor, cuando alguien más les quiere demostrar su afecto y su cuidado, se ponen la máscara de "pui" y "soban". Ante la duda de ser rechazado mejor, rechazo primero yo. Terminan sus relaciones diciendo "te mereces más, no bueno no sos vosso y yo no estoy listo para una relación". Ullen de las relaciones comprometidas porque tienen pánico que la persona que aman algún día las deje de elegir y no pueden soportar la idea de volver a sentirse rechazados. Mientras más marcada este la herida en la vida de la persona mientras más profunda sea, más problemas va a tener a la hora de vincularse con los demás. ¿Cuáles son estos problemas que podría tener? Veamos, en primer lugar, van a tener mucho miedo a la intimidad, mostrarse vulnerables y abrirse con los demás, hace que exista la posibilidad del rechazo y para los hubidizos esta sensación es insoportable. Se ve claramente cuando alguien te invita a salir y preferís decir que no o mantener relaciones más del tipo superficiales como con frases como "yo no me das moro". Bueno mejor vamos viendo, porque la cercanía emocional es una amenaza. Prefieren pasar desapercibidas a veces intentando volver sin visibles en grupos grandes o en situaciones nuevas. Y esto es porque da mucho miedo que el conflicto pueda llevar al rechazo o a la pérdida de la relación. Son esas personas que prefieren quedarse calladas o aceptar lo que le digan por miedo a que el desacuerdo los distancia del otro. Y como no pueden soportar estas emociones desagradables, mejor no exponernos son posibles rechazo, mejor quedarnos callados. Tercer problema, se vuelven excesivamente autosuficientes. Para evitar el dolor del rechazo, prefieren ser autosuficientes y valerse por sí mismas convenciéndose de que no necesitan de nadie. Este "yo puedo con todo solo que cubres un miedo a depender emocionalmente de otros y a ser rechazado". Puede que se aíz leo que limites su círculo social a muy poquitas personas. Ok, ya está acá. Ya vimos que es la herida de rechazo, su máscara y las consecuencias que puede traer a nuestra vida. Ahora, quizás tu curiosidad no termina acá, y quizás te gustaría saber si efectivamente tenés la herida de rechazo o no. Vos o a alguien que conozcas y en quién está es pensando. Y para eso es que preparé un mini test, algo cortito lúdico para que puedas identificar si tenés esta herida o no. La idea es que vayas bajando un dedo de tu mano por cada afirmación con la que te sientas identificado, solamente con esa que te identifiques. Ok, solo ahí bajas un dedo. Bien, vamos. Uno te cuesta mucho pedir ayuda o lo que necesitas. Pero cuando te la piden a vos, siempre das todo lo que tenés y más. Sentís incomodidad cuando al indiente muestra afecto o interés sincero. Cuando las cosas van bien, pensás que algo malo va a pasar porque te cuesta aceptar que estás siendo feliz. Te obsesionas con ser perfecto para que te acepten más. Te compara todo el tiempo con otros. Tu logro no vale nada si el otro hizo algo mejor que vos. Crees que no sos tan importante para los demás, como los son ellos para vos. Te encontras abotiendo posibles relaciones porque notabas que todo se ponía muy serio. Dudas mucho de tus capacidades y te cuesta confiar en que podés lograr lo que te proponez. Sentís que los demás te ven como poco interesante o poco valioso. Cuando inicías una nueva relación o amistad, te da miedo que descubran que hay algo malo en vos y te rechazen. ¿Y cómo te fue? ¿Cuántos dedos bajaste? Si fueron más de tres, quizás podemos considerar que hay algo de la herida del rechazo en tu historia. Ahora bien, supongamos que puedo reconocer algo de esta herida en mí. Bueno, ¿qué hago? Señores y señores, ustedes saben que a mí me gusta pensar en cómo resolver soluciones que implican trabajo, pero soluciones al fin. Y sí, efectivamente, podemos zanar la herida del rechazo. Y la autora de esta teoría comparte en otro de sus libros, que es la sanación de las 5 heridas, cómo se vería nuestra vida sin lograr a mos zanar. Y ella plantea que zanar la significa que finalmente podemos dejar de huir. Dejamos de dudar de si acero no hacer, porque ya no dudamos de nosotros mismos ni de nuestro valor. Por lo tanto, también disminuye el estrés y permite transitar mejor las situaciones de tensión propias de la vida. La tendencia a la perfección, seguramente, siga estando. Lo que puede pasar es que al zanar bajemos la intensidad de la hiperexigencia, porque ya no nos desvivimos para agradarle a todos. Pero sobre todo, zanar nos permite entender que equivocarnos no nos vuelve inútiles, nos permite recordar rápidamente que un error no define nuestro valor y que somos mucho más queso. Somos capaces de felicitarnos por nuestros logros y probablemente dejemos de compararnos con los demás al menos no tan seguido. Importante, si logras zanar esterida, probablemente tus vínculos mejoren de una manera notable. Entonces, manos a la obra. ¿Cómo zanar y superar esterida de la infancia? Vamos a meternos en la parte práctica. Hoy traje un paso a paso de cómo podemos ir a trabajar en esterida y una actividad para ponerla en práctica. La idea es que vos erijas una o más de estas actividades y te comprometas con esa acción para hacerla esta semana. Primero paso, reconocer tu herida. Reconoci los momentos en que te sentís rechazado o cuando vos rechazas a otros o a vos mismos. Es importante observar cómo esterida se manifiesta en tu vida diaria. No niegues ni justifiques lo que sentí. Simplemente, reconoce tu experiencia. La verdad es que hoy me siento rechazado por tal o cual cosa. Por ejemplo, dos amigos tuyos se juntaron y no te dijeron nada y eso te hace sentir mal. Hasta tenés ganas de llorar o sentís mucha bronca. Quizás eso te hace acordar a momentos de exclusión, por ejemplo, cuando eres chico. Permítite sentir esa sensación de rechazo. Entonces, la actividad para este primer paso es la siguiente. Durante esta semana, anda llevando registro de situaciones donde sentís rechazo. Si lo anotás, anota incluso quién estuvo involucrado que pasó y cómo te sentiste. Podés anotarlo incluso en las notas de tu teléfono. O al menos lleva un registro mental. Cuando es que me siento rechazado, es cuando alguien no me mando un mensaje. Cuando se olvidan de invitarme. Cuando me dicen que no a algo. Cuando es que me siento rechazado o rechazada. Quédate con esa pregunta. Y al final de la semana, lee tus notas y buscab patrones comunes. Segundo paso, aceptar la herida y dejar de justificar. No me ni me hice la herida de rechazo. Te doy lío o qué va a ser. Aceptar que algo doy lío es fundamental para comenzar a sanarlo. Permítite sentir lo que pasó y reconoce que fue importante. Por ejemplo, en lugar de pensar, no debería afectarme que no me inviten. No, no. Aceptar que esa situación te duele. Porque te recuerda a momentos pasados de rechazo. Por ejemplo, no está mal que duele. La propuesta acá como actividad práctica es la siguiente. Esta es de mis ejercicios favoritos. Vamos a escribir una carta a la persona que te rechazo. Describiendo cómo te sentiste cuando te rechazo. No tenés que enviarles para vos. Pensan a alguien que te haya rechazado y permítes expresar sin filtros. Todo lo que doy lío. Escribir esa carta es liberación pura. Pero, a ver, la cosa es sentir mucho mejor. La cosa es con más claridad. Tercer pasó. Focalizar en lo que brilla en vos. En lugar de enfocarte en lo que no sos o en lo que te falta. Buscar reconocer tus cualidades, tus habilidades, tus fortalezas. Aceptar tanto lo físico como la emocional y empieza a valorarlo. Quizás no te guste dando tu forma de hablar o tu cuerpo. Alguien rasgo de personalidad. Bueno, reconoce que tenés otras cualidades como, por ejemplo, hacer una persona confiable, ser una persona creativa. Animate en numerar eso. Para este paso te propongo que has una lista. La famosa lista de tus fortalezas y cualidades. Y cuando la tengas, si querés pegala en algún lugar visible como. En el espejo del baño. O en tu habitación. Y lee la cada vez que pases por esos lugares. Para recorredarte esto que sí brilla en vos. Paso número cuatro. Empezar a poner límites y a animarte a pedir ayuda. Animarte a poner límites saludables y expresar lo que realmente querés o lo que necesitas. Sin miedo a ser rechazado. Por ejemplo, si siempre accedé a los pedidos de los otros, por miedo al rechazo, empezar a decir no cuando sea necesario. No siempre tenés que complacer a los demás para sentirte aceptado. Prova diciendo no a lo que no quieras hacer. Podés hacer una especie de machete o de resumen de frases que quizás te sirve usar para empezar a aplicar esos límites, el no, por ejemplo. Gracias por invitarme, pero no puedo ir hoy. No me siento muy cómodo con esa idea, la verdad. Me siento estresado, la verdad. Me vendría muy bien si me pudieras ayudar con esto. Y si quieres saber cómo poner límites paso a paso, te super recomiendo el episodio 32 de Psicología de desnudo. ¿Quién te pasó? Aprende a tolerar la frustración del rechazo. El rechazo es parte de la vida y no define tu valor. No pasa nada si nos rechazan. No siempre le vamos a caer bien a todo el mundo y eso está bien. Hasta las personas que consideramos más exitosas han sido rechazadas. Algunas veces todos nos vamos a enfrentar al rechazo en la vida alguna vez. Es así. Por eso aprender a convivir con el rechazo es esencial. Porque todos nos van a rechazar alguna vez en alguna relación, en algún trabajo, algún amigo, alguna amiga, alguien siempre. Es una experiencia que todos vamos a vivir y tenemos que perderle el miedo. Si no te liguen para un proyecto, si una pareja no te lige, si alguien no te responde como esperabas, recordate vos mismo que eso no define tu valor personal. Y si crees que es un paso más allá te propongo exponerte al rechazo de manera gradual. ¿Cómo? Sí, así como escuchas, por ejemplo. Proponer una idea o invitar a alguien a salir, sabiendo que quizás podría decirte que no. Después de la experiencia quedate un ratito, reflexionando, notando, como te sentiste. Seguramente te descuenta de que no era tan grave como te parecía. Se siente feo, sí, claro, pero no se cae el mundo porque nos rechacen. Y un datito extra que mientras más lo practiques, menos te va a afectar. No elegiste esta herida en tu vida. Ninguno de nosotros eligió su herida, pero ahí está, nos tocó. Y podemos hacer algo para sanarla. Este episodio es una invitación para que caminés hacia ahí. Se puede de apoco y con paciencia siendo muy amables con nosotros. Si sentís que te faltan recursos, que esa herida duele demasiado y necesitas apoyo, busca ayuda. Un proceso de terapia, por ejemplo, con un psicólogo por la idea. puede ser la gran llave para sanar un herido emocional abierta. Si querés hacerlo con nosotros, con nuestro equipo de psicólogos y psicólogas, te esperamos en psimaamoliti.com. Este episodio llegó a su fin, pero psicología el desnudo es sólo la punta de la isla de todo el universo de psimaamoliti. Para descubrir cada semana nuevos recursos, te invito a que te suscribas gratis a nuestro newsletter. Nos gusta decir que es como una docis de vierestar emocional el Semanal. Recibi el próximo este mismo sábado, suscribiéndoteinsimaamoliti.com, un barra newsletter.

Podcast Summary

Key Points:

  1. La herida del rechazo se origina en la infancia, a partir de interpretaciones del niño sobre el vínculo con sus cuidadores primarios.
  2. Se manifiesta en la adultez como miedo al fracaso, búsqueda de perfección, evitación del conflicto y tendencia a huir de relaciones íntimas.
  3. Su mecanismo de defensa principal es la "huida"
  4. Los orígenes comunes incluyen embarazos no deseados, expectativas de género incumplidas, padres críticos o sobreprotectores, y cuidadores que no expresaban afecto.
  5. La sanación implica dejar de huir, aceptar el propio valor y reducir la hiperexigencia, aunque la tendencia a la perfección pueda persistir.

Summary:

En este episodio de "Psicología Desnudo", la psicóloga Marina Mamoliti explora la herida del rechazo, la primera de cinco heridas emocionales descritas por la autora Liz Bourbeau. La historia de Marcos ilustra el tema: un paciente que cancela una cita con una chica por miedo a ser rechazado, creyendo que no es suficiente. Su comportamiento refleja una infancia marcada por un padre exigente y crítico, que le enseñó que su valor dependía de la perfección.

La herida del rechazo, explica Mamoliti, surge cuando un niño se siente no elegido o no querido, incluso sin intención de los cuidadores. Escenarios como embarazos no deseados, expectativas de género incumplidas, padres sobreprotectores o críticos, y cuidadores que no expresaban afecto, pueden sembrar esta herida. Las personas afectadas desarrollan una "máscara de huida": evitan situaciones que puedan exponerlas al rechazo, buscan la perfección, no piden ayuda, y a menudo sabotean relaciones antes de ser abandonadas.

La autora ofrece un mini test para identificar la herida, señalando que más de tres afirmaciones identificadas pueden indicar su presencia. Sin embargo, la herida es sanable: dejar de huir, aceptar el propio valor y reducir la autoexigencia permite transitar la vida con menos estrés y mayor autocompasión. El episodio invita a reflexionar sobre cómo estas heridas del pasado siguen moldeando nuestra adultez y cómo podemos comenzar a cicatrizarlas.

FAQs

La herida del rechazo es una herida emocional originada en la infancia, donde la persona se siente no querida o no elegida, creyendo que no es digna de amor. Esto moldea su forma de vincularse con los demás y consigo misma.

Los orígenes incluyen ser hijo de un embarazo no deseado, nacer con un género diferente al esperado, tener padres que también sufrieron rechazo, padres críticos o sobreprotectores. Estos escenarios pueden hacer que el niño se sienta rechazado, aunque no haya intención explícita.

El mecanismo de defensa es la huida. La persona evita situaciones donde pueda sentirse rechazada, buscando la perfección, el reconocimiento externo y evitando la intimidad emocional para protegerse del dolor.

En la adultez, se manifiesta con miedo al fracaso, comparación constante con otros, dificultad para pedir ayuda, autosuficiencia excesiva y tendencia a huir de relaciones comprometidas por pánico a ser rechazado.

Causa miedo a la intimidad, evitación de conflictos, y una autosuficiencia que limita el círculo social. La persona prefiere mantenerse distante para evitar el posible rechazo.

Se puede identificar con un test lúdico: si te identificas con afirmaciones como dificultad para pedir ayuda, incomodidad con el afecto, obsesión por la perfección y miedo a que descubran algo malo en ti, podrías tener esta herida.

Chat with AI

Loading...

Pro features

Go deeper with this episode

Unlock creator-grade tools that turn any transcript into show notes and subtitle files.