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Hay Algo Satánico en Casa (historia de terror)

58m 49s

Hay Algo Satánico en Casa (historia de terror)

La historia cuenta la experiencia de una familia que se mudó a una casa en una zona periférica de una ciudad mexicana, donde desde el primer día sienten una presencia inquietante. Ruidos de martillazos, la vista de un hombre en boxers observando desde el patio y los comentarios de un niño sobre un "señor malo" generan un ambiente de terror creciente. A medida que avanza el tiempo, la familia descubre que la casa fue el escenario de un ritual satánico llevado a cabo por Gregorio, un vecino anterior que mató a su familia con su conocimiento y consentimiento. Grabaciones y fotos revelan que la familia participó activamente en el ritual, y que Gregorio intentó abrir un portal en el suelo del cuarto de televisión para liberar un demonio, pero fue interrumpido por la llegada de la policía. La comunidad, sin saber la verdad completa, vive con miedos y creencias erróneas. La familia finalmente abandona la casa, y los niños, especialmente el más pequeño, olvidan casi todo lo ocurrido. La historia deja un profundo impacto emocional, mostrando cómo el miedo se perpetúa sin conocimiento, y cómo la ignorancia y el miedo pueden mantener viva una tragedia oscura en la memoria colectiva.

Transcription

7050 Words, 40215 Characters

Spanish
Lo que escucharán a continuación es una de las historias más impactantes que hemos contado. También, puede ser más atradora de lo que la mayoría de nuestros escuchas pueden soportar. Si, incluso los que siempre escuchan, relatos de la noche. Les voy a pedir mucha prudencia, mucha, la historia que van a escuchar no es cualquiera. Como el título lo dice, para mí es la más macabra e impactante de este 2026, pero quizás lo sé en mucho tiempo. Ustedes sendrán la mejor opinión, pero déjenme decirles algo. Esta definitivamente, no es una historia apta para los más pequeños de la casa. No les escuchen con ellos cerca, por favor. Voy a ser un conteo antes de iniciar. Si eres susceptible a su gestionarte, si te puede dar mucho miedo, lo que involucra familias enteras. Te pido por favor que no escuches la siguiente historia, que busques otro contenido. Tienes 10 segundos para hacerlo. 7, 6, 5, 4, 3. Esto que les voy a contar, a intentar contar, pasó en 2011, comenzó en 2011 para nosotros por lo menos. Yo tenía 25 años en ese entonces, y acababa de casarme con Magali, que tenía 35. Ella tenía dos hijos que desde entonces se volvieron míos, que son lo más importante de mi vida. El mayor tenía 12 años en ese entonces, marco, y el más pequeño, apenas 4, Diego. Voy a hacerlo posible por acomodar la historia en mi cabeza, y es que todavía me cuesta mucho contarla. No porque no recuerde bien lo que pasó, al contrario. Lo recuerdo también que siento que lo revivo cada que lo hablo. Nosotros vivíamos en una de las ciudades más bonitas de México. Pero no voy a decir cual, es una ciudad que tiene un centro colonial precioso, con edificios muy antiguos, vecísimos, iglesias, calles empedradas, hoteles con muchísima historia. Pero nosotros no vivíamos cerca del centro, vivíamos hacia las afueras, en una zona que en ese tiempo todavía estaba creciendo mucho. Había fraccionamientos nuevos por todas partes, y en uno de esos fue donde encontramos la casa. Estaban una privada relativamente pequeña, muy tranquila, tenía su exceso controlado con control remoto, y las casas serían bastante parecidas entre sí, algunos estaban evitadas, y otras parecían vacías, aunque la privada no era nueva, ni de reciente creación. Pero bueno, para nosotros es hora perfecto porque teníamos niños y queríamos justamente eso, un lugar donde pudiéramos sentirnos seguros, y la casa de más era grande. Tenía dos pisos, cuatro recámaras, un patio atrás, una sala y junto a la cocina, un cuarto que nosotros terminamos utilizando como cuarto de televisión, no era una canga la renta. Eso también quiero decirlo porque después algunas personas me han preguntado si nunca sospechamos por el precio, y no, la renta estaba dentro de lo normal, era una casa que podíamos pagar, y nos pareció que por el espacio y por la seguridad de la privada, vale a la pena. Pero hubo algo extraño desde el principio, algo que magali y yo tardamos mucho tiempo en confesarnos, la primera vez que fuimos a ver la casa, los dos tuvimos una sensación muy fea, yo entré y pensé inmediatamente que no quería vivir ahí, así de sencillo. La casa estaba vacía, limpia, tenía buena luz, recuerde incluso que recorriamos los cuartos hablando de dónde vamos a poner nuestras cosas, pero yo sentía algo, como muchas canas de salir de ahí, como cuando le tienes miedo a las alturas y te encuentras al azoteado en edificio, y no dije nada porque veía magali recorriéndole a casa, y pensé que ella había gustado, además ya llevamos tiempo buscando y por una cosa u otra, ninguna nos convencía. Así que entonces pensé, no voy a ruinar esto por una sensación, años después magali me confesó que ya pensé exactamente lo mismo, ella tampoco quería decirme nada porque creyó que yo estaba emocionado, así que los dos nos quedamos callados, firmamos, nos comprometimos, nos mudamos, y desde la primera noche comenzó todo, ese día de mudanza terminamos agotados, ya saben cómo es mudarse de cansado, cajas por todas partes, cuando no encuentras una cosa que necesitas, los niños cansados, y todo ganisabes donde dejaste las comijas, así nos fuimos a dormir bastante tarde, y en algún momento de la matrucada, me despertó un ruido, eran golpes, como si alguien estuviera martillando, golpes constantes, y luego silencio, y un momento después otra vez, yo me quedé escuchando un rato porque al principio pensé que alguien estaba haciendo algo en la casa, pero obviamente no, eran horas de la matrucada, así que pensé que podía ser algo un vecino, que la privada era tan silenciosa que cualquier ruido se escuchaba muchísimo, entonces pensé que seguramente venía de alguna otra casa, y que por la cústica parecía que estuviera dentro de la nuestra, intenté no margarme por eso, y grorarlo, el problema fue que siguió prácticamente toda la noche, me dormía, y eso volvía a despertarme, al día siguiente yo estaba molesto, incluso salí con la intención de averiguar quién había sido, porque una cosa es que estés arreglando algo en tu casa durante el día, y otra bien diferente, que te pongas a martillar a las dos o tres de la mañana, pero ahí fue cuando empecé a notar algo que no había visto cuando fuimos a conocer la casa, en la privada, no había nadie afuera, y si digo es nadie es de verdad, nadie no es que esté exagerando, yo venía de lugares donde siempre ves alguien lavando su carro, niños jugando, una señora abarriendo fuera de su casa o alguien sacando al perro, pero ahí no, las puertas estaban cerradas, las cortinas estaban cerradas, no había gente platicando afuera, y por la tarde me di cuenta de otra cosa, conforme empezaba a oscurecer, yo se ponía todavía más raro, llegaba un carro, abrían, entraban y cerraban, y ya, nada más, la gente no se quedaba afuera, ni siquiera parecía que quisiera nacerlo, frente la entrada de la privada había una tienda, y ese día fui a comprar algunas cosas, el muchacho que estendía me vio me preguntó, acabas de llegar a ir, le dije que sí, le comenté incluso que se me hacía muy raro que nunca hubiera nadie afuera en mi privada, y recuerdo que el me dijo algo como, a lo mejor todavía tienen miedo, yo me reí, pero le pregunté miedo de qué, qué quería decir con eso, me dijo que él realmente no se ve bien porque todavía no trabajaba ahí cuando había ocurrido, pero que había escuchado que una de las casas de la privada había sido una casa de seguridad, yo sabía perfectamente que se refería, un lugar donde mantienen escondidas a personas secuestradas, según lo que le había escuchado, incluso, habían matado a alguien dentro de una de esas casas, me contó que no había visto nada personalmente, pero recordé que en los años antes había pasado por esa zona, y si había visto muchas patrullas, al parecer había sido un caso bastante conocido entre la gente de la colonia, aunque nunca había salido en las noticias, regresé a mi casa bastante es animado, y pensé, "ojalá no sea esta, por favor Dios, no dejes que sea esta, eso fue lo primero que pensé, porque yo no podría vivir tranquilos, habiendo que alguien había estado encerrado ahí, que había sufrido ahí. pero tampoco tenían ninguna razón para pensar que fuera nuestra casa, podía hacer cualquiera, había varias vacías, incluso podía ser solamente un rumor, así que traté de olvidarlo. Esa noche volvieron los golpes, esta vez mire la hora, pasaban de las todos de la mañana, me levanté, Magalista va dormir e no quise despertarla, bajéles escaleras y mientras iba bajándome de algo, los golpes se escuchaban claramente dentro de la casa, ya no parecía que vinieran de un vecino, venían del cuarto de televisión, ese cuarto que teníamos junto a la cocina, caminé hacia allá, los golpes seguían, llegué hasta la porta, abri, y en cuanto en tres se callaron, prendí la luz, no había nada, revise detrás a los muebles, mire las ventanas, hasta movía algunas cajas pensando que quizás algo estaba golpeando contra la pared, nada, me quedé un momento, sólo había silencio, subí nuevamente me acusté y cuando llevaba quizás cinco minutos en la cama, otra vez volvi a bajar y volvió a pasar exactamente lo mismo, mientras caminaba hacia el cuarto podía escucharlo, y en cuanto entraba, se tenía, así estuve prácticamente toda la noche, hubo un momento en que ya ni siquiera bajé, me quedé acostado pensando que me estaba volviendo loco, durante los siguientes días intentamos adaptarnos, teníamos demasiadas cosas que hacían como para obsesionarnos con unos ruidos, había que desempacar todavía a acomodar los cuartos, regresar a nuestra rutina, y por un momento aunque se abre, eso funcionó, hasta una noche en que me desperté, y vía magali parada junto a la ventana, no sé que ahora era, es usted de ver su figura ahí, en medio de la noche, en la oscuridad, le pregunté qué pasaba, nada, respondió, luego regresó la cama, yo estaba demasiado dormido como para preguntarle más, me acomodé, y ya estaba a punto de volverme a quedar dormido cuando le escuché decir, hay un señor allá abajo, mirando para acá, ahí sí me desperte bien, sin decir nada me levanté y fui a la ventana, nuestro cuarto daba hacia el patio trasero, y sí había alguien ahí, había un hombre parado nuestro patio, en boxers, solamente en boxers, eso fue lo primero que me llamó la atención, porque pensé que quizás era uno de los vecinos, que tal vez estaba borracho, son ámbulo, no sé, estaba muy oscuro, no podía verle bien la cara, pero estaba mirando directamente a nuestra ventana, y había algo muy raro con sus ojos, chovella solo dos puntitos de luz, pero no como cuando un animal le pedró el uso en los ojos, eran simplemente dos puntos brillantes, nada más, le dije a Magali que se quedara arriba y yo bajé, mi intención en ese momento ni si quiera era pelearme con él, pensé que algo podía estarle pasando, si era un vecino quizás estaba confundido o necesitaba ayuda, así que salí y abrié la puerta que daba el patio, y alcanzé a ver un pie, literal, un pie desapareciendo detrás de la cerca de madera que separaba nuestro patio del patio de la casa de al lado, salí detrás de él, me asomé pero no había nadie del otro lado de la cerca, espero escuchar una puerta, pasos, algo pero, nada, la privada interés estaba completamente callada como siempre, volví entrar y cerré, a la mañana siguiente durante el desayuno Magali y yo estábamos hablando de lo que había ocurrido, tratábamos de hacerlos y nos hostar a los niños, decíamos que seguramente había sido al convencino, que quizás se había equivocado de patio, entonces marco, mi hijo de 12 años nos dijo, pregúntenle Diego por el señor malo, Magali y yo nos quedamos viendo, repreguntamos de que estaba hablando y él solamente insistió, pregúntenle, fuimos a ver a Diego que estaba jugando en el patio, al principio no quería decir nada, le preguntamos quién era el señor malo y se quedó callado, le dijimos que no estaba en problemas, que solamente queríamos saber qué había visto y finalmente nos contó, dijo que por los noches un señor abría la puerta de su cuarto, que no entraba, que solamente abría la puerta y se quedaba viendo desde el pasillo, mirándolo, le preguntamos cuánto tiempo se quedaba ahí y él decía mucho, mucho rato, hasta que finalmente el señor volvía a cerrar la puerta de esa fuera y hasta entonces él podía dormir, yo le pregunté cuando había pasado eso, pensé que iba a decir que la noche anterior, pero dijo que pasaba desde que habíamos llegado a esa casa desde la primera noche, no sé por qué no nos había dicho nada, supongo que tenía miedo o quizás a esa edad uno ni siquiera entiende que cosas tienes que contarle a tus papás, pero fue ahí cuando Magali y yo, comenzamos a aceptar que algo estaba pasando, todavía tratábamos a encontrar explicaciones, queríamos encontrarlas, pero las cosas comenzaron a ponerse cada vez más extrañas. Una noche fueron escenar mi cuñada y sosposo, estamos todos abajo platicando después de escenar. Cuando escuchamos algo como un grito, la voz de un hombre fuerte, enocada y venía del cuarto de selección, esta vez no oficó solamente yo, lo escuchamos todos, mi concuño y yo nos levantamos inmediatamente y fuimos hacia el cuarto, prendimos la luz y no había nada, revisamos bien, revisamos todo, nada, regresamos con los demás, mi cuñada ya estaba nerviosa, íbamos apenas a sentar mos cuando escuchamos algo arriba, pasos, alguien estaba corriendo arriba, se escuchó perfectamente como a través del segundo piso, todos nos quedamos callados, los pasos checaron a las escaleras y comenzaron a bajar, comenzaron a bajar soltando los pies contra los escalones, uno, otro, otro. Mi concuño yo estábamos mirando directamente hacia las escaleras, porque alguien venía bajando, eso era lo que estábamos escuchando, en cualquier momento tenía que aparecer una persona ahí bajando de las escaleras, los pasos y quieron bajando hasta el último escalón y no apareció nadie, nada, solamente se tuvieron, lo que se ha que venía bajando no se podía ver, lo que se ha queso todos los pies era algo invisible, mi cuñada se puso muy mal, nos dijo que nos fuéramos, nos lo roguó, que agarráramos a los niños y nos fuéramos todos de ahí, y yo totalmente en ese momento les dije que ellos se fueran si querían, que no había ningún problema, pero nosotros vivíamos ahí, esa era nuestra casa ahora, no podíamos salir corriendo cada vez que escuchamos algo, a donde vamos a ir. Habíamos pagado la renta, acabábamos de mutarnos, teníamos todas nuestras cosas ahí. Mi cuñad insistió que por lo menos, les dejáramos llevarse a los niños, estaban muy asustados. Nos dijo que se los llevaría ese fin de semana, que podían quedarse a dormir con ellos y distraerse un poco, y eso sí nos pareció una buena idea. Así que se fueron, se fueron y nos quedamos solo magali y yo. Las siguientes horas la casa estuvo tranquila. Por primera vez en varios días no escuché los martellazos, ni hubo pasos, ni gritos, ni nada. Y creo que por eso lo que pasó después nos asustó todavía más. Ya estaba maneciendo, yo estaba dormido cuando magali comenzó a moverme. ¡Pengamín! ¡Pengamín! Me desperté, le pregunté que pasaba. Ella me dijo muy bajito. ¿Alguien debajo de la cama? Yo no entendí bien. Primero pensé que me he tenido una pesadilla, pero entonces me hizo una seña para que me quedara cachado y escuché algo. Hacía una voz, debajo de nosotros. Una voz de hombre. No podía entender lo que decía. Era como si estuviera discutiendo con alguien, pero hablando muy bajito. Un muro mucho rápido y enocado. Yo me quedé completamente quieto. Magali también. La voz seguía. No sé por qué hice lo que hice. Creo que fue simplemente miedo, pero me asumé de ese arriba y dije fuerte. La voz se cayó, del mediato. Hubo unos segundos de silencio. Y entonces escuchamos que algo se movió debajo de la cama. La cama se sacutió. Magali gritó. Yo alcanzé a levantarme y aquello se fue hacia la pared. No sé cómo explicar lo mejor. Escuchamos el movimiento llegar hasta la pared y después fue como si algo hubiera entrado en ella. Se escuchaba dentro, moviéndose, alejándose por la pared como una cucaracha. Los dos nos levantamos, prendimos todas las luces, quité el colchón, volteamos la cama, la separe completamente de la pared. Busqué debajo, revisamos todo y no había absolutamente nada. Pero para ese momento ya no estábamos buscando una explicación. Los dos sabíamos que algo estaba pasando en esa casa y estaba empeorando. Hasta entonces habían sido golpes. Unaficuna en el patio, una puerta que se afría, pasos, una voz, pero cada cosa parecía ser carse un poco más. Primero les escuchábamos desde otro cuarto, después de dentro de la casa, después afuera de nuestra habitación y esa noche había estado debajo de nuestra cama. Magali y yo nos quedamos despiertos hasta que maneció, y esa mañana tomamos una decisión. Necesitamos encontrar a alguien que nos ayudara, costar a lo que costara. Pasaron algunos días antes de que pudiera hablar con alguno de los vecinos y no porque no lo intentara, pero era muy raro. Yo salía y no había nadie, regresaba y no había nadie. A veces se escuchaba que llegaba un carro y cuando nos mamá ya estaba metiéndose a una cochera. Era con si todos tuvieran perfectamente calculado cuando tiempo necesitaban estar afuera, y cuando os crecía era todavía peor, ahí si no veías a nadie. Hasta que una tarde, vi llegar al vecino de una de las casas en frente. Yo estaba afuera y lo iba a carse de su carro con unas cosas. Creo que eran bolsas en mandado. Lo saludé. Él también me saludó pero siguió caminando, como si no quisiera detenerse y entonces me acerqué. Y yo sé que esto puede sonar un poco mal, pero prácticamente me le puse en frente, porque ya llevaba días queriendo hablar con alguien con quien fuera. El señor como que intentó sacarme la vuelta y yo le dije que era el nuevo vecino, que acabamos de mudarnos y que quería preguntarle unas cosas. Él volteó hacia su casa resignado y me dijo "Está bien, espárenme aquí". Entro. La verdad yo pensé que ella me iba a salir. Penseé a este se metió su casa y me va a dejar aquí parado como tonto, pero después un rato volvió a salir, ya sin las bolsas. Cerro la puerta de trace él y se acercó conmigo. Le dije que perdonara que lo hubiera detenido así, pero que me llamaba mucho la atención que nunca hubiera nadie afuera, que nosotros no conocíamos nadie, que llevábamos poco viviendo ahí, sí, pero se sentía extraño. El señor me preguntó. No has notado como se pone esto cuando oscurece. Le dije que sí, que claro que lo había notado. Pero también le dije la verdad tampoco he tenido mucho tiempo de fijarme. Mi casa parece escenario de película de terror. Yo hasta me reí cuando se lo dije. Él no. Ni un poco. Se me quedó bien y me preguntó que estaba pasando. Entonces le conté, no todo con lujo de detalle, pero si le dije lo de los golpes, le conté que habíamos escuchado gente caminando dentro de la casa, que mi hijo pequeño decía que un hombre separaba fuera de su cuarto, y le conté que escuché algo debajo de la cama. El vecino escuchó todo. No me interrumpió. Cuando terminé me dijo algo que a mí me hizo sentir, todavía peor. Entonces, ahí ando otra vez. Le pregunté que quería decir con otra vez, y me dijo que ahí todos habían tenido problemas. Todos, en todas las casas, que lo que nosotros estamos escuchando dentro de la nuestra, no sólo sucedía allí. Que había vecinos que escuchaban golpes, otros voces. Habían visto personas caminando entre las casas ahora sin que no debía haber nadie afuera, y había algo más. Eso fue lo que me dijo. Había algo que caminaba por la privada durante la noche, no me dijo que, no supo como, o no quiso. Por eso la gente había dejado de salir. Me dijo que antes no era así, cuando la privada era nueva, la gente se salía, los niños jugaban afuera, los vecinos se quedaban platicando, después comenzaron a pasar cosas, y poco a poco, todos aprendieron lo mismo, cuando oscurecía te mentías a tu casa, cerrabas, y te quedabas ahí. Me dijo también que un señor que había intentado ayudarlos, no me dijo exactamente que era. En ese momento sólo dijo que era de la iglesia o algo así, y me dijo que podía hablarle para que nos ayudara, que si nosotros ya estábamos sintiendo otra vez cosas dentro de la casa, mejor buscáramos ayuda cuanto antes. Y entonces dijo algo que en ese momento no entendí, me dijo sobre todos ustedes, le pregunté entonces que porque nosotros, y me contestó, porque en tu casa empezó todo, en cuanto dijo eso me acordé del muchacho de la tienda, de la casa de seguridad, y sentí horrible porque pensé si era esta, si era la mía, le pregunté directamente, aquí en mi casa fue donde mataron a esa persona, el vecino hizo una cara muy rara, y me preguntó cuál persona que creía que había pasado ahí, le dije lo que me habían contado, que supuestamente una de las casas había sido utilizada como casa de seguridad, que habían tenido una persona secuestrada, y que al parecer le habían matado, el vecino negó con la cabeza, hermano, tienes idea, es peor, lo siento pero es mucho peor, y entonces, me habló de clicorio. Gregorio era una persona que había vivido antes de nuestra casa. No inmediatamente antes creo. Para cuando nosotros llegábamos ya había pasado el contiempo, pero él había vivido allí con su familia. Tenía esposo y tres hijos. El vecino me dijo que realmente nadie conocía demasiado a la familia. Gregorio si saludaba, salía temprano a trabajar, regresaba. A veces platicaba un momento con algún vecino. Él pareció una persona normal, pero su esposa casi nunca salía. Y los niños menos. Eso les llamaba la atención. Era en tres niños. Y nunca lo soían jugando fuera. Tampoco recordaban verlo salir para ir a la escuela. Yo le pregunté entonces qué hacían todos el día y me dijo que quién sabe. Que era lo extraño para los vecinos. Estaban allí. Sabían que estaban allí. De vez en cuando los alcanzaban a ver por una ventana o cuando sabía la puerta, pero nadie convivía con ellos. De hecho, según él, la única persona de esa familia con la que realmente habían tenido contacto a los vecinos era Gregorio. A veces Gregorio y su esposa salían juntos por la noche. Nada más. Nunca le dieron demasiada importancia porque cada familia vive como quiere. Hasta una madrugada. Eran como las tres de la mañana. Cuando varios vecinos se despertaron por unos golpes. Martillazos. Cuando me dijo eso, sentía algo en el estómago comunidad. Tijo que escucharon con un cielo que no había estado trabajando dentro de la casa. Martillando algo. A esa hora, y los golpes eran tan fuertes que terminaron despertando varias personas. Algunos vecinos salieron. Entre ellos, él, que me estaba contando todo. Primero esperaron porque pensaron que se iba a detener. Pero Gregorio seguía. Así que fueron a tocarle. No iban buscando problemas. Querían saber si todo estaba bien y pues pedí que le quedé cara de ser ruido. Tocaron, esperaron. Y Gregorio finalmente abrió. Estaban boxers. Igual que el hombre que Magal y yo, habíamos visto en el patio. Pero en ese momento yo ni siquiera pensé en eso. Porque lo siguiente que me dijo el vecino. Fue que Gregorio estaba cubierto de sangre. De pieza cabeza. Me dijo que ninguno de ellos hubo que decir. Gregorio sí. Les pidió disculpas. Así como si nada. Les pidió disculpas. Así como si nada. Les dijo algo como. Perdón, ya no voy a ser ruido. Y les robla puerte en la cara. Los vecinos se quedaron ahí afuera impactados. Imagínense. Acababan de ver a su vecino prácticamente desnudo. Cubierto de sangre a las tres de la mañana. Después de escucharlo martillar dentro de su casa. No sabían que estaba pasando. Pero sabían que tenían que llamar a la policía. Los vecinos de ellos lo hizo y llegó pronto una patrulla. Entonces todos habían vuelto a meter a sus casas. Pero veían desde la ventana. El vecino me contó lo que vio. Vio bajar a dos policías. Los voy a acercarse a la puerta de Gregorio. A nuestra puerta. Tocaron. Alguien que no vieron quién les abrió y entraron. Hacaron unos minutos. No sabe bien cuántos. Pero de pronto los policías salieron corriendo. Uno de ellos tomó el radio y pidió apoyo. Y en cuestión de minutos aquellos se llenó de patrullas. Toda la privada. Exactamente como me había contado el muchacho de la tienda. Solo que no había sido una casa de seguridad. Nunca lo fue. Los policías soffieron entrar. Fue sacaron a Gregorio esposado. Se lo llevaron. Los vecinos se llenan sin entender que había pasado. Hasta que llegaron dos ambulancias del servicio mérico-forence. Y comenzaron a sacar camillas. Camillas con bolsas para cada vez. Una. Luego otra. Otra y otra más. cuatro cuerpos. Que se ellos eran pequeños. Los hijos y la esposa. Gregorio había matado a toda su familia. Yo ya no sabía que decir. Estamos ahí parados. A fuera de la casa del vecino. Y yo volteaba hacia la mía. Hacia mi casa. Le caza donde mis hijos dormían. Donde habíamos metido nuestras camas. Nuestra ropa a nuestros muebles. Nuestra vida entera. Donde Diego veía un hombre parado fuera de su cuarto. Le pregunté que había pasado con Gregorio y me dijo que no sabía. Nadie sabía. Después aquella noche. Nunca volvieron a verlo. Según él, Gregorio trabajaba por el gobierno. También había personas de su familia que trabajaban ahí. Que eran importantes. Y los vecinos suponían que quizás por eso el caso nunca había parecido en las noticias. Lo único que se afían era lo que habían visto. Y lo que poco a poco fueron hablando entre ellos. Porque después se que se llevaron a Gregorio comenzaron a salir de cosas. Detalles. Comentarios que en su momento nadie había tomado en serio. Algunos vecinos recordaban que Gregorio había estado comportándose raro durante las últimas semanas. Muy nervioso, distraído. A veces se lo encontraban afuera y comenzaba a hablar de cosas que no tenían mucho sentido. Pero había una frase que repetía. Decía que quedaba poco tiempo. Eso. Queda poco tiempo. No explicaba para que ni qué iba a pasar. Solo decía eso. Que quedaba poco tiempo. También se enteraron de que Gregorio había perdido su trabajo. Y ahí entre todos fueron armando la explicación. Pensaron que eso había sido. La presión, el dinero, tres hijos, una esposa, casa, deudas, responsabilidades. Y un hombre que aparentemente ya venía mal desde antes. Según lo que los vecinos tremieraron entendiendo, Gregorio había caído en una depresión muy fuerte después de perder el trabajo. Y algo se rompió. En su cabeza por alguna razón llegó a creer que la única salida era matar a su familia. Eso era lo que todos pensaban. Y la verdad, cuando el vecino terminó de contármelo, tenía mucha lógica. Era horrible. Mucho peor de lo que yo había imaginado, pero por menos ahora sabía que había pasado a mi casa. Sabía quién era el hombre que habíamos visto, quizás, entendía los martillazos, entendía por qué Diego veía alguien parado en el pasillo, hasta pudiera entender por qué los vecinos tenían miedo. Mi casa era el escenario de un historia horrible. Mi casa era donde habitaba un alma en pena, profundamente triste, con una tristeza que no podía llegar a comprender. Y sentí la estima. Sentí mucha lástima por Gregorio. Por ese fantasma que habitaba a mi casa. Lo único que no entendía era una cosa. ¿Por qué pasaban todas las semanas? Gregorio había vivido en mi casa. Su familia había muerto en mi casa, pero el vecino acababa de decirme que todas escuchaban cosas, que todos habían visto cosas, y que por las noches había algo caminando por toda la privada. Le pregunté que era lo que les pasaba los demás. El vecino volteó hacia la calle, para ese momento ya estaba comenzando a los cuorecer. Y me dijo, exactamente, eso es lo que no nos explicamos. Eso es lo que nadie entiende. Antes de pasar a la conclusión de este episodio, te recuerdo que tenemos Instagram de Nueva Cuenta, Oficial RDLN. Solo en Instagram es al revés que las semas redes, donde seguimos siendo RDLN oficial. Y bueno, si no lo has comprado aún, recuerda que ya está en librerías de todo el país, nuestra muerte escondida. Tienes 17 cuentos de terror que se van a quedar contigo para siempre. En la descripción te dejo con el lace por si quieres ordenarlo en línea. Y ahora, continuamos. El vecino cumplió su palabra. No recuerdo si fuese a mismo día o al siguiente, pero habló con el señor que se con él ya había intentado ayudar los antes, y conseguió que fuera nuestra casa. Nosotros aceptamos por que parez momento, pues, ¿qué más hacíamos? Ya sabíamos lo que había ocurrido ahí. Sabíamos al menos Magali y yo, que una mujer y tres niños habían muerto dentro de nuestra casa, y aunque eso explicaba algunas cosas, o nosotros queríamos pensar que las explicaba, seguíamos sin saber qué hacer para que se detuvieran las manifestaciones. Pero desde que llegó este señor, Magali y yo sentimos que algún estaba bien con él, y no me refiero algo para normal, simplemente no le creíamos. No quiero decir exactamente qué decía que era porque ha pasado mucho tiempo y no quiero inventar, pero supuestamente sabía de estas cosas. Entro a la casa, comenzó a recorrerla, se detenían a algunos lugares, cerraba a los ojos, y a cosas que a nosotros, la verdad, no nos daba ninguna confianza, sobre todo porque comenzó a decir nos cosas que no eran ciertas, nos preguntaba por ejemplo si habíamos visto de terminada cosa o si sentíamos algo en cierto lugar, y nosotros le decíamos que no. Entonces cambiaba inmediatamente a lo que había dicho. Ah, claro, por eso te digo que no está aquí, y cosas así, como si estuviera esperando que nosotros le dieramos las respuestas, pero luego decir que ya la sabía. Magali y yo nos veíamos, los dos estábamos pensando lo mismo, pero mi vecino no se había dicho que este señor lo se ve ayudado, y nosotros ya estábamos desesperados, así que hicimos lo que nos pidió. Recurrió la casa, y solo con las cosas, nos pidió otras a nosotros. Al terminar, aseguró que todo iba a estar mejor, y yo quería creerle. De verdad quería, aunque me hubiera parecido en charlatán, me daba igual si funcionaba. Si a partir de esa noche, Diego podía dormir sin ver un nombre afuera de su cuarto, yo estaba dispuesta a creer en lo que fuera, pero no funcionó. Las cosas siguieron, y una noche hubo un sonido que me asustó más que los martellazos. El teléfono, era pasada de la una de la mañana cuando sonó, choviquenara, era mi concono, el esposo de la hermana de Magali, el mismo que había estado en nuestra casa la noche en que todos escuchamos a que le grito en el cuarto de televisión, y los pasos que bajaron por las escaleras, contra este, ni siquiera me saludó, sólo me dijo, "sálganse de ahí, vamos por ustedes", yo todavía me dio dormido le pregunte que había pasado, que que decía, y él volvió a decirme que salíé a la casa, que despertáramos a los niños, que agarráramos lo necesario y que ellos iban para allá. La llamada fue tan repentina que ni siquiera tuve tiempo de discutirle, además había algo en su voz, no estaba jugando, no estaba sustándonos, algo grave había pasado, despertamos a Marco y a Diego, le pusimos a patos a Diego, agarramos algunas cosas y esperamos afuera, cuando llegaron mi cuñada y su esposo prácticamente nos hubieron al carro, yo preguntaba que estaba pasando, pero ninguno de los dos quería hablar, aquí no, aquí no vamos a hablar, eso me decían que esperáramos, que primero nos alejáramos a la casa, de la privada, y eso hicimos, no recuerdo cuánto tardamos en llegar a su casa, yo iba viendo por la ventana, esperando que mi concuño digara algo, pero no dijo nada, mi cuñada tampoco, Magali preguntaba y ella solamente le decía que llegando hablábamos, entramos a su casa y lo primero que hicimos fue mandar a los niños a dormir, era tardísimo, estaban cansados, estaban confundidos y no queríamos que escucharan la conversación, mi cuñada tenía gatos y recuerdo que desde que entramos estaban muy inquietos, uno de ellos terminó yendo sal cuarto con los niños, el otro se quedó cerca de nosotros y no se apartaba para nada, caminaba alrededor, no solía, se detenía, miraba hacia las paredes, hacia lugares donde no había nada, mi cuñada lo estaba mirando y dijo que sentía en algo, nadie le contestó, y entonces nos vieron nosotros, algo se vino con ustedes, estábamos ahí porque mi concuño había estado investigando, después de aquella noche nuestra casa, la del grito, la de los pasos, el tampoco había podido olvidarlo, pero cuando le contamos lo que el vecino me había dicho sobre Crecorio, te decidió averiguar por su cuenta, tenía un amigo policía, no sé exactamente que puesto tenía ni cómo consiguió la información, nunca me traía preguntar demasiado porque entendí que eran cosas que probablemente ni siquiera debía habernos enseñado, pero consiguió averiguar que había pasado realmente a nuestra casa, yo le dije que ya lo sabía, le dije que había sido un crimen horrible, que el hombre que había vivido y había perdido su trabajo, que había caído en una depresión y había terminado matando su esposa y a sus tres hijos, y con cuño solo me dijo, no, nada más, lo pregunté que quería decir, entonces volvió a chamacar y a esa mi cuñada y le espilló que salieron un momento, eso fue todavía peor, Magal y le preguntó por qué, él le dijo que por favor, que necesitaba enseñarme a algo y que prefería que ellas no lo vieran, las dos salieron, nos quedamos el y yo, sacó un folder y luego unas fotografías, el principio no entendí lo que estaba viendo, eran fotografías una casa, después reconoció una pared, una ventana, me di cuenta de que era mi casa, eran fotografías tomadas dentro de mi casa, pude ver la sala, los escaleras, el pasillo, había fotografías de diferentes habitaciones, pero, sobre todo había muchas el cuarto de televisión, el mismo cuarto donde yo había escuchado los martillazos desde la primera noche, el mismo cuarto del que había salido a que el grito cuando mi cuñade y mi concuño estaban cenando con nosotros, pero no se veía como ahora, las paredes estaban llenas de cosas, inscripciones, símbolos, había cosas horrible dibujadas en las paredes y otras en el piso, algunas yo no entendía que eran, y otras no necesitabas entenderlas, había, por todas partes, lo que parecía ser sangre, le pregunte que era eso, y mi concuño me dijo que, que eso era lo que había pasado en mi casa, yo seguía viendo las fotos, no puse a relacionar ese lugar con, con mi casa, porque nosotros habíamos llegado y las paredes estaban pintadas, blancas, luminosas, todo estaba limpio, no había nada de eso, y entonces finalmente me contó la verdad, lo que había ocurrido ahí, no había sido simplemente un nombre que perdió la cabeza, Gregor y su familia estaban metidos en un culto satánico, todos, su esposa, y sus hijos, según información que había conseguido mi concuño, pertenecían a una congregación cooperada en la ciudad, por lo que le habían dicho, era una congregación grande, uno de las más grandes de ese tipo en todo México, yo le dije que no entendía, que tenía que ver eso con que Gregor y hubiera matado su familia, entonces me dijo que había algo más, que había grabaciones, que su amigo escuchó, ahí fue cuando es de verdad sentimiento, porque una cosa en las fotografías, las fotografías podían enseñarte cómo estaba la casa cuando entró la policía, pero las grabaciones, dijo que mostraban lo que había pasado antes, y durante, es horrible crimen, quiero ejerla claro que, que yo no les escuché, Ni mi concuño, pero me dijo que su amigo estaba muy impactado, que se había puesto muy mal y que siquiera quisiera enseñárselas. Gregorio grabó lo que hizo, había matado a su familia, uno por uno, pero no había ocurrido como nosotros imaginábamos, no lo sabía sorprendido, no había sido nombre fuera de control, persiguiendo su esposa y a sus hijos por la casa, ellos sabían lo que iba a pasar, todos habían aceptado. Según lo que le dijeron a mi concuño, en las grabaciones escuchaba la familia tranquila, incluso eufórica, los demás estaban presentes mientras Gregorio va realizando esa barbaridad hasta los niños, hasta el más pequeño, todos formaban partes de lo mismo, todos formaban parte de lo mismo, todos se habían ofrecido. Yo le pregunté para que, y ahí fue cuando mi concuño me explicó lo de los martillazos, cuando Gregorio terminó con su familia, comenzó a golpear el piso del cuarto de televisión, estaba intentando romper el piso, según lo que pudiera reconstruir, el sacrificio era solamente una parte de algo que estaban haciendo, después de las muertes, Gregorio tenía que abrir una grieta en ese lugar, una vertura, una puerta, por donde secúen ellos, iba a entrar algo a este plano de ese infierno, una manifestación, un demonio, mi concuño me dijo el nombre, el nombre del demonio que supuestamente estaban intentando llamar, yo no lo voy a repetir, no quiero, no sé si queron esas cosas de esa manera, después de todo lo que vivimos, todavía no sé exactamente qué creo, pero ese nombre no se los voy a decir, y entonces entendí otra cosa, los vecinos se habían escuchado los martillazos, habían salido de sus casas, habían tocado, Gregorio abrió cubierto de sangre, les dijo que dejaría ser ruido y dejó de hacerlo solo porque lo interrumpieron, por eso no alcanzó a terminar el ritual, porque después llamaron a la policía, llegó la patrulla entraron a la casa, y Gregorio nunca pudo terminar lo que estaba haciendo, se quedó a medias, le pregunté a mi concuño donde estaba Gregorio ahora, eso tampoco lo sabía, y aparentemente nadie, esa era otra de las cosas extrañas del caso, no había podido confirmar que estuviera en prisión, no había encontrado una sentencia, no había encontrado nada que nos permitiera saber, que había pasado con él después a que la policía se lo llevó, había rumores, uno decía que por los contactos a la familia, el caso se había manejado de manera muy discreta, otro decía algo peor, que la familia de la esposa también tenía gente muy importante, algunos pensaban que Gregorio nunca había llegado a pasar demasiado tiempo en su rado, que la familia de su esposa se había encargado de él, pero como lo digo, nadie sabía, no sabían si estaba preso, no sabían si estaba muerto, no sabían si seguían el país, yo me quedé viendo que ellas fotografías, pensé en el hombre del patio, en esos dos puntos de luz, donde deberían estar sus ojos, pensé en Diego diciendo que el señor malo había su puerta por los noches, que se quedaba mirándolo, pensé en los martillazos, pensé en la maldad de eso que existía en nuestra casa, hasta ese momento yo había creído que estaba escuchando algo que había ocurrido ahí, una especie de repetición, el leco de una noche horrible, pero ahora había una certeza mucho peor, que Gregorio iba a ser interrumpido, no había terminado de abrir aquel portal, y todas las noches, desde que llegamos a esa casa, alguien seguía martillando, los sonidos del mediato de esa casa, en la mañana siguiente, Magali, unos amigos y yo, sacamos todo de ahí, los niños ya no volvieron en tales de lugar, nos costó mucho dinero, cuando rentamos nos habían hecho firmar un contrato por un año y nosotros, por las prisas, por la emoción, por lo que ustedes quieran, no habíamos leído bien las letras pequeñas, volvíamos que pagaron una penalización bastante fuerte para salirnos antes, pero no lo se importó, el escuro que no nos importó, no podíamos pasar una noche más ahí, yo creo que se apribada sigue estando por su ayuda, embrujada, no sé cómo llamarlo, porque además pienso los vecinos y me damos mucha tristeza, ellos no saben lo que realmente ocurrió, saben que Gregorio mató a su familia, claro, pero no saben todo lo demás, si no ya no estarían ahí, y cuando comenzaron a pasar aquellas cosas se encomendieron a un señor que, por lo que nosotros vimos al menos, era un charlatán, seguramente siguió ayendo, seguramente les sigo cobrando, y ellos siguieron viviendo ahí porque, a diferencia de nosotros, muchos eran propietarios, no podían simplemente agarrar sus cosas a seguirse, yo comunidad, recuerdos esos meses como una pesadilla, malgale también, marco recuerda muchas cosas feas, Diego no, Diego parece haber borrado prácticamente todo ese episodio de su memoria, cuando hemos hablado de aquella casa, no recuerda la hombre que abría la puerta de su cuarto, no recuerda haberlo parado en el pasillo, mirándolo durante las noches, y la verdad, gracias a Dios por eso. No puedo decir que espero que ya han disfrutado su historia comunidad, porque no sé si se pueda disfrutar. Si ustedes le estúelen la cabeza, puedes escuchar una historia tendencia, dejenme decirles que es completamente normal, porque hasta mi me duele la cabeza de narrarlo, es probablemente la historia que más trabajo me ha costado preparar, grabar, editar, así que las voy a pedir que como yo, después de escuchar esta historia, abrasen a su familia, abrasen a sus perritos, a sus gatos, a alguien que quieren que abren la ventena, que dejen que entra el aire, que miren el sol, si tienen la suerte de estar escuchando de día, porque esta historia puede dejar una energía bastante rara y danza alrededor, si lo sienten no son únicos. Pero por ahora, me despido, somos una familia, nos queremos mucho, aquí hay mucho amor sobre todo, así que cualquier energía negativa que ande por ahí rondando las historias, no nos va a hacer ningún daño. Nos escuchamos muy pronto en otro episodio de relatos, de la Andoche. [Música]

Podcast Summary

Key Points:

  1. La historia se desarrolla en una casa en una zona periférica de una ciudad mexicana, donde los habitantes perciben un ambiente extraño desde el momento de la mudanza.
  2. Desde la primera noche, se registran ruidos de golpes, una sensación de miedo y la aparición de un hombre en boxers observando desde el patio, lo que genera inquietud en la familia.
  3. El hijo menor afirma haber visto a un "señor malo" mirando desde su cuarto por las noches, y el narrador descubre que este fenómeno es parte de un patrón más amplio en la comunidad.
  4. Un vecino revela que una familia anterior, liderada por Gregorio, fue víctima de un culto satánico, y que mató a su esposa y sus tres hijos tras un ritual de sacrificio que fue interrumpido por la llegada de la policía.
  5. Las grabaciones y fotos muestran que la familia aceptó activamente el ritual, y que Gregorio intentó abrir un portal en el suelo del cuarto de televisión para liberar un demonio.
  6. La casa se convierte en un escenario de trauma psicológico, y los vecinos, al no saber la verdad completa, siguen viviendo con miedos y creencias erróneas.
  7. El narrador y su esposa deciden abandonar la casa tras descubrir los hechos, y los niños, especialmente el más pequeño, olvidan casi completamente el suceso.
  8. La historia termina destacando la tristeza de los vecinos por no conocer la verdad, y el miedo persistente que sigue existiendo en la comunidad.

Summary:

La historia cuenta la experiencia de una familia que se mudó a una casa en una zona periférica de una ciudad mexicana, donde desde el primer día sienten una presencia inquietante. Ruidos de martillazos, la vista de un hombre en boxers observando desde el patio y los comentarios de un niño sobre un "señor malo" generan un ambiente de terror creciente. A medida que avanza el tiempo, la familia descubre que la casa fue el escenario de un ritual satánico llevado a cabo por Gregorio, un vecino anterior que mató a su familia con su conocimiento y consentimiento.

Grabaciones y fotos revelan que la familia participó activamente en el ritual, y que Gregorio intentó abrir un portal en el suelo del cuarto de televisión para liberar un demonio, pero fue interrumpido por la llegada de la policía. La comunidad, sin saber la verdad completa, vive con miedos y creencias erróneas. La familia finalmente abandona la casa, y los niños, especialmente el más pequeño, olvidan casi todo lo ocurrido.

La historia deja un profundo impacto emocional, mostrando cómo el miedo se perpetúa sin conocimiento, y cómo la ignorancia y el miedo pueden mantener viva una tragedia oscura en la memoria colectiva.

FAQs

La historia contiene elementos de terror, violencia y maldad que pueden ser muy impactantes para niños. Es importante que no se escuche con ellos cerca.

La casa era parte de una privada donde se vivía en silencio, pero se registraron golpes nocturnos, presencias extrañas y, finalmente, se descubrió que un vecino llamado Gregorio había matado a su familia en un ritual satánico.

Un vecino les contó que Gregorio había matado a su familia, y que había grabaciones que mostraban el ritual, así como dibujos sangrientos y inscripciones en las paredes de la casa.

Escucharon golpes constantes, pasos en las escaleras, una voz humana bajo la cama y un hombre desnudo mirando desde el patio durante la noche.

Era un detalle inusual que generó miedo, ya que no correspondía a un ojo humano normal, y se asoció con el hecho de que el hombre estaba en un estado de desequilibrio o en una situación extraña.

Gregorio vivía en la casa con su familia, era una persona normal hasta que se volvió nervioso, y repitió constantemente que 'quedaba poco tiempo', lo que sugirió una crisis mental profunda.

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