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Hab. 1113.– María Negroni: Colección permanente

62m 17s

Hab. 1113.– María Negroni: Colección permanente

El texto inicia con una reflexión poética sobre las "pequeñas ausencias": esas pérdidas imperceptibles de personas anónimas (como un vecino, un compañero de gimnasio o un usuario de redes sociales) que, sin ser parte de nuestro círculo íntimo, dejan un vacío en nuestra rutina diaria. Estas despedidas silenciosas carecen de rituales y a menudo generan una pena confusa, ya que no encajan en las categorías tradicionales del duelo. A continuación, se transcribe una entrevista con la escritora argentina María Negroni, quien presenta su libro "Colección Permanente". Negroni explica que la obra reúne sus obsesiones literarias de base, actuando como un "pequeño museo" de su poética. Destaca que la escritura y el arte se oponen al dogmatismo, trabajando con la ambigüedad, la paradoja y la contradicción, lo que les confiere un poder político de resistencia. La autora también comparte su experiencia de 24 años en Nueva York, ciudad que describe como un "esplendor perplejo" y donde el anonimato le permitió reinventarse. Menciona al artista Joseph Cornell como ejemplo de quien captó la esencia de la ciudad a través de su arte collage. Finalmente, critica la rigidez de los géneros literarios, defendiendo que la buena escritura es siempre poética y consciente del lenguaje, y lamenta la existencia de libros superficiales que carecen de profundidad autoral.

Transcription

8195 Words, 44284 Characters

Spanish
[Música] Se han escrito muchas canciones sobre grandes adioses, libros sobre duelos, con nombre y apellido. Películas que giran en torno a esas grandes irreparables pérdidas que arrasan con todo. [Música] Pero de las pequeñas ausencias, de esos microadioses sin discursos ni aplauso, de eso no habla casi nadie. No hay ritos para eso, no hay un protocolo muy claro. Nadie te prepara para echar de menos a alguien con que en apenas hablaste. [Música] Como el señor Mayor y cada mañana se sentaba en el mismo banco del retiro con un pérdico y una naranja. Un día dejó de venir y punto. Nadie puso flores, no hubo un mail de despedida, no se le hizo un regalo entre todos los de laficina. Nada. Pero tú, desde entonces, miren si ese banco como se ahí faltará algo. O ese compañero de gimnasio que siempre usaba la misma máquina que tú querías, justo antes que tú. No sabes su nombre, solo que llevaba siempre alguna camiseta de un equipo de fútbol random, los casetines demasiado altos y que cantó reaba siempre a una canción mientras hacía elíptica. Un día dejaba parecer también. De las cuenta de que sin querer, había construido un personaje con él. O ese twitter ingenioso que te hacía reír cada mañana caminado del trabajo, el que nunca supiste como se llamaba, pero cuyas bromas sin querer se quedaban pegadas a ti y van de todo el día. Un día dejó de publicar, no avisó, no hizo hilo despedida, no pidió likes finales, simplemente se esfumó como si nunca hubiera estado. Pero tú, cada cierto tiempo, entras el superfil por secaso, por si vuelve, por si fue solo una pausa. No sabes por qué te importa tanto alguien que nunca conociste, pero que durante un tiempo, puso las palabras exactas a tu cansancio, a tu rabio o a tu sitio de humor. Alguien que nunca supo que forma parte de tu rutina. Como si el humor también pudiera dejar un hueco, suave, pero un hueco al fin y al cabo. Y hablando de huecos, como la dentista que te tranquilizaba, no sabías nada de su vida, solo que le gustaba el invierno y tú lo diabas, y que tenía una risa bastante contagiosa justo antes de clavarte un instrumento extraño en la ansia. Y el otro día, al pede cita te dicen de repente que ya no está, que ya no trabajáis. Te quedas con una especie de cara y llota y con una pena ensordina extraña, y en otras de las preguntas más, no puedes preguntar más, no vas a preguntar, ¿y a dónde trabaja, dónde vive, qué hace, dónde está, en qué clínica? ¿No tiene nada de sentido eso? ¿Cómo se gestiona los adioses que no merecen despedida? ¿Cómo se despide uno de alguien que no conoces su nombre, realmente? Personas que apenas conocíamos, pero que estaban, que hacían ruido o lo evitaban, que no resultaban familiares sin serlo. Y cuando se aparecen, uno sabe muy bien qué hacer con ese hueco leve, casi imperceptible que dejan detrás. No puedes escribir un post ni pedir el día libre. No puedes decir que estás triste, porque no es un familiar, no es un amigo, no es cariñente más. Y quizá por eso, Junior duele un poco más de la cuenta, porque es un mes lleno de pequeñas despedidas, de despedidas en falso, de gente que se va al grupo, del trabajo, del portal, del proyecto. Hay mucho, nos vemos en septiembre, que a veces luego os mentira. De últimas veces que no parecen últimas, de paisajes íntimos que se mueven un milímetro y ya no son igual. Quizá por eso hoy pensaba en todo esto, en los que ya no están, los que no eran importantes, los que nunca supieron que formaban parte de mi historia. Y que, sin embargo, dejaron algo, aunque sea el banco vacío o la líptica libre. Hoy viene a tomarse conmigo un cispo roteante sigra ambstonica de verano, alguien que precisamente tiene nombre de cocktail, María Negroni, una gran escritora argentina, que también has escrito mucho sobre las pequeñas ausencias y cómo nos manejamos con ellas. Sobre escribir sobre las pradojas, los claros curos, las inconsistencias, vamos a hablar con ella en el hotel, charlando tranquilamente de esto y de aquella. Gracias. Pues estar al otro lado un verano más. Bienvenidos al hotel Jorge Juan, con Javier Agnar, un podcast de Vanity Fair y Sigrance. ¿Qué tal estás, María? Muy bien, gracias, Javier. Gracias por la invitación. Un verdadero placer. El teledo mucho, varios de tus libros que has publicado, tanto de poesía, como de otras temáticas, y acabaste sacar ahora el libro "Colección Permanente", con random house, que disfrutado esta semana. Y me parece muy. Me ha gustado mucho y me ha parecido muy interesante como todo lo que reflexiona sobre tus temas predilectos a uno de ellos. Tiene algo de eso, la colección permanente en tu pequeño museo. Claro. Pequeño gran museo y a eso. Sí, sí. Bueno, el título en realidad viene de esa idea. De. como tú dices muchos años escribiendo, y escrito libros de poemas, sensayos, novelas, y también libros que son poco inclasificables. Entonces, en un momento, pensé que sería interesante reunir en un libro como si te dijera, lo que no cambia, lo que es la base de todos los demás, porque esos otros libros podrían ser como exhibiciones transitorias. Sí. Pero este es un poquit. Es una poética, en realidad. Es como lo que pienso de la escritura y de la literatura. Y todo lo que ha aprendido, disfrutado, odiado de la literatura. Entonces, está en este libro. Al comienzo del libro, dices que es un libro dedicado a los que confían en los claros curos, las paradojas y las inconsistencias. ¿Por qué estas tres temas de incendento y te gustan? ¿Por qué pretensen un poco a la ambigüeda, a la complejidad y a la contradicción? Bueno, porque a mí me parece primero que esa es la. Como si te dije, el rasgo intrínseco de la escritura y de la literatura. La escritura y el arte, en general, siempre separan en la vereda contraria del dogmatismo, del sentido cerrado, de lo consabido, de lo que creemos que sabemos, de lo previsible. La escritura y el arte también, obviamente, trabajan con la pregunta, con la duda, con la ambigüeda. Y en ese sentido, a mí me parece que ejercen de una manera rara, no esperable, una acción política, en realidad. Pero no porque los temas que traten, no se trata de temas, se trata del trabajo con el lenguaje, un escritor, una escritora sabe más que otra persona, que hay un divorcio entre la palabra y el mundo. No hay fotocopias del mundo. La literatura sin buscarlo, sin que era lo se transforma, una especie de redujo de resistencia. Entendé frente al poder, al poder que siempre quiere el sentido claro. Al poder no la interesa ni la duda ni la ambigüeda ni la contradicción. Esto es A o B, es blanco o negro. Esto está bien, esto está mal. Y la escritura trabaja justamente con los claros curos. O sea, tú puedes estar triste y alegre a la vez. Son como esas, este, casi, amporías, del sentido, que nos permiten vivir de otra manera, me parece. Con otro acercamiento a la realidad, no en busca de certeza, en busca de poder convivir y estar formulando los preguntas todo el tiempo, porque respuestas no hay. Es cierto, sea como ser humanos. Vivimos con cosas que no podemos explicar, porque todo es impermanente, por ejemplo. Porque todo cambia todo el tiempo. Porque nos vamos a morir, ¿qué es la muerte? ¿Dónde venimos? Son como las preguntas básicas de la existencia. Y esa es la materia de la escritura. Y tú, por ejemplo, te consideraría a alguien muy contradictorio, en lo que piensas o lo que cuando estás escribiendo, tus sentimientos ahí un poco encontrados, consideras alguien contradictorio. A ver, yo haría una diferencia entre la persona y la escritura. O sea, en la escritura estoy totalmente trabajo así adentro de la contradicción. Casi te diría adentro de la segura, porque muchas veces no sé, no sé lo que estoy buscando adentro lo que quiero entender. Entonces, en real lo único que sé es como cuál es la obsesión que me está guiando en ese momento. No sé nada más, entonces estoy absolutamente abiertado a lo contradictorio. Es la realidad, cada uno tiene como su personalidad y como todas las personas. A veces soy medio como dicen en inglés, poco control free, free. O sea, que quiero organizar las cosas, me gusta saber planificar, saber qué voy a hacer mañana, qué voy a hacer hoy. Pero eso no tiene nada que ver con la escritura. Es la personalidad que general todos tenemos, que queremos certeza. Aunque sea en la vida cotidiana, ¿no? ¿A qué hora voy a estar a ser tal cosa? ¿Qué voy a hacer después que termine con este proyecto? En fin. Claro, sí, incluso cuando, incluso confejate cuando somos niños, queremos plagiar, yo me voy a jugar a mis obrinos, esto que estoy habiendo la en la película, una vez en bucle, porque quieren certezas, aprenden tan rápido tantas cosas que necesitan tener asideros a los que saber qué va a ocurrir, saber tener certezas. Y se agarran a eso. Claro, pues parte de la naturaleza humana, eso porque todo en realidad es tan poco controlable. Esa es la verdad, que desarrollamos mecanismos para movernos, que nos den la ilusión de que sabemos. Quínera John Lennon, que decía Life is what happens while you are planning, algo así, como la vida es lo que pasa mientras uno está tratando de planificarla. ¿Qué es eso? ¿Se la vida ocurre? También Mike Tyson, el boxeador, tenía esta frase, la gendaría de "Tombo tiene un plan hasta que te dan la primera piña". Ah, eso es genial, me encantó, te la voy a adquirir esa frase muy linda, hasta que te dan la primera piña. Todo te cambia. Tu forma de enfocarle todo. Exacto. Siempre digo, todos los secretores tienen una política, una política en el sentido de una concepción de la criatura, de la literatura. Esa concepción a veces está explícita en Octavio Paz, por ejemplo, o todos los poetas, por ejemplo, que han escrito en sal, como Denis Leberto, Belmismo Paz, en fin, hay muchos, que lo han explícitado sus ideas. Otros no, otros tienen las ideas están adentro a los poemas, y las dos formas son válidas. Pero a mí me gusta el gesto de cómo esplicitar, por decir, como si yo te dijera lo que has hecho tú aquí conmigo, pasa, esta es mi casa. Entonces, como si yo te dijera, bueno, javier, mira, acá tienes mi biblioteca, esto es lo que me interesa, esto es lo que no me interesa, en fin. Entonces, ponerlo como, poner las cartas sobre la mesa sería. Bueno, hablando de lo que me encienas, hablando de poesía, de ensayo, te leí hace tiempo que me gustó mucho a lo que decías que. Entonces, a que se separe novela contra el mar argumental, poesía, necesariamente con emoción o con un formato determinado, con la métrica o ensayo con pensamientos exudos, sino que a ti te gustaba un poco. Mezclado. Sí, por en realidad creo que esas categorías de lo género son. Muy acuerdos. Es un. como inventos que obedecen a necesidades extra literarias. O sea, tú vas a una biblioteca, la biblioteca tiene que ordenarse de alguna manera. Entonces, tú y yo, bueno, esto es un ensayo, esto es una novela, esto es un libro de poemas, lo mismo en las librerías, lo mismo en las editoriales. Tú tienes que tener categorías, pero no es una necesidad intrínseca de los textos. ¿Quién dijo? ¿No? ¿Hasta aquí? Es un ensayo, hasta aquí es una novela. La buena escritura, digo, yo me parece. Siempre es poética, pero no en el sentido de poética de imágenes y metáforas. No. Poética en el sentido de que es muy consciente del instrumento que usa que es el lenguaje. Y entonces, una buena novela tiene momentos como de luz, que es lo que yo ya no efecto estético, poético, es lo que la hace una buena novela, o sea, no alcanza con una historia. Para escribir una buena novela. Yo siempre pongo el ejemplo de "Margarituras" que tiene un libro que llama "escribir", justamente. Y en un momento dice escribir es "Aullar sin ruido". Es decir, ¿qué hace eso? Es un verso, que está en el medio de un libro de prosa. Lo pongo como ejemplo, por ahí 800 mil, no? Es las buenas prosas. Entonces, ¿qué son esos momentos que tú estás leyendo? Y te quedas así como un poquito. tienes como un leve sobre salto. Porque te están diciendo algo que te obliga a pensar más allá de lo habitual o a sentir algo que nunca había sentido. Estoy muy de acuerdo que es una etiqueta comercial, que a veces nos ponemos antes de empezar clases, escribir o a pensar la contente del libro. Ya estamos. ¿cómo lo encajarías cuando yo hablo con gente y dedicar esto? Sí. Y es una adulteración extralitaránea, como tú dices. Sí, sí, total. Sí, sí, sí. Y luego, por ser de entre, te quería preguntar ahora que hace el libro también tiene una temática muy importante relacionada con Nueva York. Tú no he visto muchos años, ¿no? 24. 24 años en Nueva York. Sí, fui a estudiar primero y se me he doctorado que me llevó como 10 años por teniendo dos niños pequeñitos en ese momento. Y después me quedé trabajando, conseguí un trabajo en Sara Lawrence, que es un colecha artístico con. que me he estudiado ahí. Sí. Gente muy famosa y también andado clases, su sanconta, y ursenar, su fuf con lugares espectacular. Y estuve ahí 14 años también. Y después me regresé a Buenos Aires. Y estuve muy feliz ahí también, ¿no? Sí, sí, escribí porque. Yo siento, no, creo que lo cuento ahí, que empecé a escribir tarde. Pero tarde, ¿qué quiere decir tarde? Tarde porque tenía ya 30 años los poetas en general tienen piezas publican a los 22. Yo tenía 35 cuando salió mi primer libro. Entonces ahí me fui a Nueva York y fue como si me abrieran la puerta de una jaula y salí, no me paró nadie, porque. claro entre el deslumbramiento que me produjo esa ciudad de contrastes en ese momento. Porque hoy no me va a llorar que eso es otra cosa, es una ciudad mucho más pasteurizada, mucho más limpia. Cuando yo llegué era como no se parecía las ruinas de la Roma Imperial. Entonces bueno sí, me inspiró muchísimo y me escribí un montón. Dices, "Majátan fue para mí un esplendor perplejo". Sí, así, claro, porque decía dónde estoy, ¿no? Y que más uno se imagina viniendo por primera vez, yo llegaba desde Argentina. Y decía, había como lugares de la ciudad. ¿Qué es esto? Quiera como peor que el peor de los barrios pobres de la ciudad de Buenos Aires. Entonces sí fue muy interesante esa experiencia. También comentas, dices, "Nada como el anonimato para vivir y crecer". Y me pareció muy buena, porque de las grandes ciudades, cueltivamente están un poco veo que la gente reniega un poco de ellas y hay una especie de regreso idílico al pueblo. Sí. Hay mucho que reivindicar la importancia del anonimato que te da una gran ciudad para muchas personas. Absolutamente, porque además, en las ciudades pequeñas o que los pueblos no sé por qué no tengo experiencia, pero supongo que va a ser lo mismo potenciado. Hay muchos sistemas implícitos de control social, empezar la familia, la gente que te conoce, todo el mundo sabe lo que hace, ¿sabes dónde? ¿A qué hora vas a tomar café? ¿A qué hora con quién salen? ¿Cuáles son tus amantes? ¿Cómo? ¿A qué te dedicas? Es una red, así, muy affixiente de la sociedad. Te están a otro y dicen, "Ah, Javier, yo sé que ayer se naste con Fulanito". No, por favor. ¿Tú tal? ¿No? ¿No conoces eso? Sí, sí, sí. Y por eso me gustan con sus muchas artistas, pero me gustan las grandes ciudades por eso que tú dices. De sentirte un poco parte de algo más grande y que el anonimato que te brinda eso. Claro, es fundamental para poder, como casi crearte de nuevo, inventarte a ti mismo. Es decir, porque cuando tú vas creciendo dentro del seno familiar y tu escuela y tus amigos, también empiezas a sentir todas las miradas lo que se proyecta sobre ti, que no necesariamente es lo que tú eres o quieres hacer. Entonces, cuando te quedas como cine, esos referentes tienes mucho más libertad para inventarte, para decidir, bueno, "Yo quiero ser esto". Mal que les pese. No? Absolutamente. Y por ejemplo, de Nueva York, ¿quién, por ejemplo, estaría en tu colección permanente de gente que ha retratado la ciudad o que, al mejor, ha escrito y tú, de alguna manera, ha tenido resonancia en ti, la manera de escribir o de describir la ciudad o la vida ahí. Bueno, mira, yo tengo un. alguien que no es escritor, que es artista visual muy accentrico que es Joseph Cornel, que no sé si lo has visto sus cajas, él hacía unas cajas donde ponía. Es un tipo que fue siempre soltero, vivía en Queens, con su madre y un hermano para pléxico. Entonces, él era el que salía de la casa y vendía, era como vendedor ambulante. Bueno, no sé qué vendía. Sí. Eladera, telas, lo que fuera. Y mientras así, ese trabajo iba a los lugares, como le llaman ustedes acá, como de. ¿Pues era una palabra chamarilería? Sí, sí, chamarlero, sí. Que son como. Por querías, cosas viejas, bueno, entonces se iba a esos lugares y encontraba objetos. Entonces, desde canicas hasta postales viejas, folletos de hoteles, franceses del siglo XIX, fotografías de divas de la ópera. En fin, y volvía a su casa con esos tesoros y armaba unas cajas que son espectaculares. Entonces, escribí en un libro que lo va a sacar a cantilado ahora, lo va a reditar, porque ya salió en Argentina, que se llama "Elegía Joseph Cornel". Y este es para mí, como es la figura, si yo pienso Nueva York, porque era como un paseante urbano, un poco como podréllaren parís en el siglo XIX, pero éste es el siglo XX. Y lo hacía en Manhattan y se volvía a te dio con esos objetos. Como el que va por la playa con el de tecto remetales. Algo así, es oro. Y con esas porquerías, porque eran como cosas sin valor aparente, hizo un arte increíble. Y la otra cosa que hacía, porque te dije tenía un hermano para playa. Entonces, en esos lugares, de segunda mano, se compraba películas, lo que se llama "Found Footage", que es el, como se llama, en español. Sí, el "Footage" encontrado. El material que se encontraba es grabado tres personas. Claro, que generaban esos films familiares, que las mismas familias acaban de los cumpleañas de los niños. Entonces, se llevaba eso y se lo proyectaba al hermano. Pero como, era siempre lo que tú dijiste de tus sobrinos. Sí. Como siempre a mi misma película, el hermano del se aburría. Es que hacía él editaba el "Cambias Belorden" y le ponía la película en otro orden. Y yo pensé de este hombre es un genial, porque en realidad lo que nos está diciendo es que el arte es un antidoto contra el aburrimiento también. O sea, cuando uno va a buscar, ¿qué va a buscar del arte? Salirse del tedio de la vida cotidial, ¿no? Bueno, así que para mí es como es el artista que mejor entendió la ciudad. Y pues, a la vez de, bueno, aquí sale mucha gente que yo ha estado una lista de tus. Ah, de los libros, de libros preferidos. De tu libros preferidos. Pero antes, ha dicho, y lo ha dicho dos veces, que también está lo que no te interesa. Y que es la tí, lo que amaría en Egor y lo que no te interesa y lo que has aprendido también a decir, mira esto, ya no. Porque está entre el leído en varias veces y me parece muy interesante que hablas de cómo releer siempre es nuevo. Siempre puedes descubrir otra vez a Sandokan, te lo puedes volver a leer. Sí. Y eso trae la primera vez y son increíbles de los libros. Sí, sí, y lees otro libro, porque ya no yo le he leído hace poco. El primer libro que yo recuerdo, digamos, ya más de adolescente, ¿no? Un poquito más grande, que era de mian dejar majes. Sí. Y yo digo, con razón, me encantó. Y lo leí desde. con. no sé, 30 años más. Sí. Y, claro, era perfecto ese libro para la edad en que lo leí. Y se todavía se lo agradezco, ¿no? Bueno, pero qué es lo que no me interesa? Te voy a contestar eso que es importante. Y voy a volver a citar aduras, porque ya lo ha dicho con mucha claridad. Ella dice, "Hay libros sin autor". No, que no tiene. es como. no tienen sin lenguaje, ¿no? Sin lenguaje, sin autor. Eso no es literatura, es su literatura. Y estoy de acuerdo totalmente. Ya hay muchos libros así, ¿eh? La mentablemente. Hay muchos libros que están en las mesas principales de las librerías, que son libros que se mantienen como en un nivel como de la superficie. Sí. Sin realmente ir al fondo. Cuando yo al fondo me refiero al fondo interior de la persona que está escribiendo, ¿sí? Que trabaja como acá, como en un nivel superficial. Esos libros en general me aburren. Me aburren, ¿sí? ¿para qué me interesa esta historia? No, porque no tengo un interno, lo que me interesa es cuando veo. Ponte, te voy a poner un ejemplo. La escritora austríaca, Ingebor Bachman, es que tiene que poeta era ella. Pero escribió una novela que se llama Malina. Malina es un hombre masculino, ¿eh? Parece colada, parece una mujer, pero es un hombre malina. Y. Si vos me preguntas, ¿es cómo hacen los seditores ahora que te preguntan de qué va su libro? De nada. O sea, ese libro de qué va. No sé, no hay drama, ¿entendés? Es como la reflexión de lo que le pasa a una mujer que está perdida en la vida, que tiene un hombre que un poco la protege, otro que la bandona. No pasa mucho, no hay tampoco ni desenlace, pero es un estallido de lenguaje, ¿entiendo? ¿Entiendo? ¿Tú está leyendo? ¿Dice? No, es como si en pintura, por ejemplo, más allá de lo que tú ves, ¿no? Que puede ser algo figurativo. De repente, no sé, tienes un cuadro con una mancha negra. No, y esa mancha no es de cualquier cosa. Es esa idea y como no puede percibir cierta manera de producir el gesto de hacer la mancha, ¿no? Bueno, eso. No, estoy muy acuerda, de hecho, mire, uniendo a los dos temas que acabamos de hablar, ayer fui a ver al teatro arte, la obra de teatro de Yasmin Reza, ¿no? Sí. ¿Qué. Se llama arte? Sí, llama arte. Y es una especie de comedía, pero toca bastante temas bastante profundos. Sí. Está a la aventura francesa porque son tres amigos, y uno de ellos se compra un cuadro en blanco. Entonces, hay uno que se dice que él es hijo de otros tiempos, y entonces no comprende ese cuadro y se enfaga muchísimo, porque hay algo más profundo en ese acto de comprar ese cuadro muy caro. Y el otro lo defiende y hay un tercero que está como intermediando. Entonces ese libro me lo leía hace 20 años, me encantó, luego vino aquí a hacer una obra de teatro Ricardo D'Arin, hace muchos años, y la volvió a ver ayer, y me ha hablado de una forma totalmente distinta, lo que me llamó a atención, era otra cosa ya, los temas, pues, se identificó algo de los chicos. Sí, sí, sí. Y otra cosa increíble, de hecho fue una espétera tan así, que escribía el actor de la obra, y justo en "Halán de esto", de como un cuadro, aunque sea, aunque a ti te pueda parecer, de primeras a lo mejor que no hay demasiado, pero sí te puede parecer muy imágenético, un trazo, algo ligero, y puedes ver un montón de cosas ahí. Entonces, si te tire a floja entre los amigos, es maravilloso, como. Que lindo, no la conocía, lo voy a carer libre. Sí, es muy. He hecho muchas. todos los hacen con muchas obras de teatro, muchas funciones de esto, muy bueno. Sí, sí, sí, sí. Aquí tenemos María, una tradición que es el cuestionero Proust. Ah, buenísimo. Te parece que te lanza una pregunta. Sí, por favor. ¿Cuál dirías que es tu idea de felicidad perfecta? Bueno, lo primero que me sale es decir, tirarme en un sofá a leer. Es lo que la es la actividad que más disfrutó. Muchos más que escribir. La lectura siempre me fascinó leer. Y además, es como un momento. la lectura cuando realmente te interesa, también produce como una especie de suspensión del tiempo. No, sea. entras como en otra. No trae fera. te pierdes en ese mundo. Y cuando libros buenos además, cuando los sierros digo gracias. A la autora o a la autora que lo escribió. Porque me da mucho la lectura. Hay una frase que decitas de Macedonio Fernández que decía que la carrera literaria más complicada es la de la lectora, ¿no? O más difícil, ¿no? La más difícil, la carrera literaria más difícil. Sí. Sí. Y también tiene otra frase muy linda, que dice en un buen libro, el lector se va. punto. Se va escribir. Porque la buena lectura también inspira. Totalmente. Totalmente. ¿Y cuál dirías que es tu mayor miedo? Voy ahí con potencia de miedo. No sé cuál es el mayor miedo, no sé. ¿A un miedo que tengas? Algún miedo que tengas. Como escritora, he de decir, cuando te ofrendes a un nuevo libro, ¿no? ¿Qué son tus. cuáles son tus miedos o tus mayores preocupaciones? Esa para me la pregunta muy difícil. Porque los miedos se multiplican, ¿no? Son como hongos. Entonces, ¿qué se ya no podría hacer una lista? Lo digo ahí al comienzo del libro nuevo, ¿no? Cuando dice un escritor, tiene. Quiere escribir, tiene miedo de no poder escribir, quiere escribir diferente, tiene miedo de no poder escribir diferente. Tienes miedo de que a veces digo, "Bueno, si no escribo nunca más, eso es un miedo". Por ejemplo, que cada vez que termino un libro, digo, "Voy ahora, ¿qué?" Y si no, no me vienen nada más, y por supuesto hay que lidiar con esos miedos. Eso sería lo relacionado a la escritura, ¿no? Pero es muy difícil también separar, porque está tan como forma parte de mi vida, tanto la escritura, que me cuesta ver como miedos por afuera. ¿Y un rasgo que no te guste de ti misma? Que no sé. No sé muy bien cómo no hacer nada. Eso no me gusta. Me gustaría disfrutar más del ocio, de. Tengo amigos que se llevan mucho mejor con el tiempo libre. A mí me cuesta eso. Y lo considero un defecto, ¿no? Como que siempre estoy para mí el ocio viene con la lectura, pero la lectura también es parte de mi trabajo, ¿entendés? Entonces, supongo un día que si días que vas a ser hoy y la respuesta es nada, pero nada, nada. Eso no sea saludos. Y para mí es un defecto. Es como el amigo que te escuché en una conversación con Kimela, que dice un amigo que decía que te hacía mucha gracia, que tú le preguntabas qué tal y él te decía siempre perfecto. Perfecto. No podría estar mejor. Me encanta esa actitud de que ellos incapaz, totalmente. También, ¿es así? ¿Cómo vas a ser perfecto? Es imposible. Pero así. Es que es difícil que rosa el optimismo arrogante, casi de. Claro. Perfecto. Y después también tengo otro amigo que también que no hace nada exubida. Y a veces le pregunto, ¿qué hiciste hoy? Y me contesta con. Pero con una sonrisa de oreja, ahora me dice, "Nada". Con una felicidad, y yo digo, "¿Qué es afortunado que se pueda sentir bien con eso?" Yo vengo como de una educación aparte muy exigente, muy estricta, de pequeña. No sé cómo ha sido la tuya, pero como que siempre había que estudiar y hacer cosas y todo, entonces me metió adentro eso y no se como sacaron. Sí, sí, que el otro no lo disfrace, digamos, nada. Sí, sí, sí, sí, por qué? Un rasgo que no te guste los demás, que tengas que soportarlo y lidiar con ello. La rogancia, no la suporto. Y es un rasgo bastante argentino. Perdón. Me van a odiar los argentinos, pero sí. Más que de argentinos por teños. Me ha pasado muchas veces decir, "Ah, qué bien, este escritor, esta escritora y la respuesta que no son de buenos aires". Entiende que no sé de tu humano o rosarinos o lo que sea. Si la rogancia no me gusta. Tú eres de Rosario, ¿no? Sí, pero. Todavía hay al fin de la Argentina, ¿no? Sí, bien. Hay un morcer, es que es que es que. No, de la infancia vivían mendos hasta los 11 años, que también es una provincia. Y después llegué a Buenos Aires al fin de la infancia y ya ahí me quedé hasta que me fui a Estados Unidos. Un último libro que te haya deslumbrado? Último que ha salido hace poco. Sí, que hayas últimamente. Que hayas. Comantes me hablabas del libro de G.C., ¿no? Sí, bueno, veces de la. ¿Qué vuelve a ser? Que vuelve a ser. Ya que te encuentras un libro que dice, claro, entiendo porque o que te haya gustado mucho y te he interesado. Nuevo o no, nuevo, ¿eh? Ya, ya. No me hagas como que te quita vas como. El de. Encas. Omero. Omero. No te creas, no estamos alejos. Mira, leí un libro que es de una autora que no conocía. Irlandesa, que llama Marina Car. Y el libro se llama "La Niña en el Altar". Y es la historia de Eficiénia. Pero es una. Una dramaturga contemporánea. Me encanta ese libro, que es la historia del sacrificio de Eficiénia, ¿no? Pero la manera en que está escrito, porque está como si fuera el Teatro. Sí. Sí, entonces está el padre, la madre, la hija, toda la. Hay diálogo, pero en el medio de. Suponte que está hablando a Gamelón, ¿no? Que dice, bueno, este. Que le contesta a la mujer y le dice, "Tienes que traer a la niña". Y luego, en el mismo. En la misma pieza anarrara en tercera. Entonces dice, "Ella no me contestó". ¿Entendés en el mismo. Sí. En vez de hacer la réplica, y solo réplica, y contra réplica, hay una razón. Me pareció hermoso, eso es el recurso y medio. Es complicado. Conplicado de hacer y me gustó mucho el libro. Es el olea ahora, en sus tres días. Aquí, en colección permanente, mantienes entrevistas y conversaciones con autores favoritos tuyos, entrevistas casi a Pocryphas, ¿no? Sí, en el caso. Sí, en el caso, en el que era el Trio de Pocryphas. Y yo te quería preguntar también, por ejemplo, alguna charla de alguien que hayas presenciado que te haya impactado de algún escritor que, fuera a saber o en una especie de conferencia o así, o incluso tú, de manera privada, como te imagines aquí hablando con algún escritor, alguien que te haya parecido que tiene una conversación, una capacidad de la Toría de Slumbrante. Estoy pensando, ¿eh? Tú dices como en un discurso. Sí, o discurso o una clase o una conversación con alguien que digerás increíble como le va a la que va a esta persona. Para mí, los escritores, así que más me deslumbra, es Pascal Quieñá, el francés, que sí lo he escuchado en conferencia así y en conversación privada también, porque vino a Buenos Aires, yo lo invité y a la maestría que dirijo y me pareció una obra absolutamente brillante. Que dirijo es la maestría en la escritura creativa de la untref, es un buen veres. Exacto. Ahí tenemos una serie de lecturas que invitamos a un año, a algunos escritores, este año va a venir un español que Ramón Andrés. Sí, tiene varios libros en la cantilada. Sí, exacto, bien, él. Pero, generalmente, hemos invitado a "Vino de Rí de Lucas", "Vino Gloria Garbits", "La Puerta mexicana", "A dasalas", "Vino" también, que se pañola. Bueno, en fin. Sí, pero Pascal Quieñá, de lejos, ¿eh? Sí. Un olor favorito que tengas. Ah, y el "Hasme en el país". Es el "No sé cómo se llama acá", es una planta que es da un perfume espectacular, pero no sé si es el mismo nombre. Y las sociedades con algún lugar en concreto, o sea, con. Sí, con algunas calles de Buenos Aires. Sí, y acá en la residencia de estudiantes donde me estoy quedando también hay unos perfume de flores espectaculares, pero no sé mucho los nombres, ¿eh? Ya. Sí, sí. Me recuerda allí tampoco tengo ni idea, pero la película está perdición que me encanta. Sí. No sabía que el crimen podía volver a Madre Selva. Ah, sí. No sé qué. No sé qué, huele. La Madre Selva, pero sí me me alcanza a Farasé. Sí, claro. Buenísimo. Un hotel o lugar favorito que tengas para. Cuando estás de tránsito de tal, a un sitio que te ha aparecido. que pudieras estar escribir sobre él. El lugar, mi lugar favorito del mundo, es un pueblo, el sur de Francia que se llama "Hala". Sí, sí. Ah, si lugar con el río Rodano ahí, sobre todo cuando fui varias veces hace muchos años ahora. El pintaba en Goca, ahí también, ¿no? Sí, estaba en Goca y de hecho estuve en una residencia de escritura que era el hospital, donde lo habían internado en Goca. Este que ahora está transformado en una residencia de escritura. Y. Ah, ese lugar me encantaba. Me gustaba el olor también de ese lugar. Cuando llegaba, bajaba en la estación de tren, ¿sabes que iba desde Nueva York? Y no pasaba por París. Ni me bajaba. El aeropuerto directo a Álvaro. Y me pasé varias. No sé si tres o cuatro veranos ahí. Uf, espectacular. Y también de Arles son los Gypsies Kings. Sí, sí. Van Gogh y Gypsies Kings. Sí, muy bien, ese es más este modernos los Gypsies Kings. Sí. Un sitio donde te gusta leer o escribir un lugar en el perfil de. No sé si tienes un sitio en el que trabaje, si estás particularmente inspirada. No. Me con un escritorio y mi computador de esto. Mi laptop, mi alcance. O, también, pues escribir afuera, pero siempre sola. Es el necesito soledad. Si también lo decía. Lo que te aprústelo es que vayan soledad, ¿verdad? Sí, claro. No puedes estar escribiendo que alguien te venga a preguntar. ¿Qué vamos a almorzar hoy? No. Creo que el verbo clave es integrar. ¿Cómo hace uno para integrar? Porque, o sea, no es solamente los hijos, no. O sea, tienes que ocuparte del trabajo, si tienes una pareja, tienes que ocupar de tu cuerpo, no sé, ir a dar un gimnasia, estudiar, si eres estudiante, trabajar. En fin, no son como. Yo siempre digo que a ver, nadie está esperando que tú escribas. Lo mismo, si escribes, no es que esto no me encuentra, más bien. Más bien es él, no, que está ahí. Entonces, no tiene que encontrar las vueltas, empezar a hacer estos malavarismos, ¿no? Y me parece que es más difícil para las mujeres también. El parazo no es difícil escribir, pero me parece que. A ver, yo pienso, por ejemplo, en un escritor que me encanta que salen ya. ¿Saleen ya? Se hizo. Lo vilo, vilo, vilo, vilo, vilo cuando miré el cartel. Salen ya. Se había construido en el jardín de su casa un bunker. Un bunker y la había dicho en su familia, "Miran, ni que se queme la casa, no me pueden interrumpir". Eso por una mujer no lo puede hacer, imposible. ¿Cómo lo vas a decir en sentidos tus hijos? Se te van a quemar los hijos, no, imposible, ¿no? Está como. Creo que en ese sentido todavía es más difícil para nosotros, pero bueno, es lo que es. Guitalista también tiene una especie de oficina atrunta a su casa maravillosa donde se va con un bunker de esa linger, pero para. Claro. Para. Para postrarse de ruidos y de todos. Sí, sí. Un poema que viaje siempre con tío que te sepas de memoria, que o que. No sé ni. No, creo que. Un poema de memoria. No va a que lo restes aquí. No, no es que no lo sé. ¿Quieres algún poema de gelman? Cualquier poema de Juan gelman. Es una fuente inagotable de asombró la policía de Juan gelman, sobre todo la que escribió durante su exilio en esos 10 años, ¿no? Que salió a Buenos Aires entre el 74 y el 84. En el cuarzo del año creo que le citas, ¿no? Sí, pero ese. Si te se poema, no me acuerdo por qué, pero está lleno de poema de gelman, que no me lo sé, pero que me acompañan, ¿no? El otro poeta que me gusta muchísimo es valente, es el español, o sea, gelvalente. Me gusta, Emelie Dick, son también las escritorias me fascinas a poeta. Sí, me gusta, me tengo este líneo de la bioteca. La cita cabre es precisamente Emelie Dickinson, cuando dice, "I'm nobody, it's a juario". Es muy de hermoso, ¿no? El primer disco que te compras, te suena. Los Beatles. Es para eso sí. Y la primera película que hiciste volver a ver, que viste dos veces, que fuiste a mojar al cine a llevar a alguien y gestequido ver esto, o fuiste tu suela que me encantaba algo. Es que he vuelto a ver muchas películas. Hay me gusta el cine de la novel bag francesa. Todo me gusta, me gusta trufo, me gusta godad. Eso si puedo volver a ver, creo que por ejemplo, hay ahora se me lo vi el nombre de la película y crecoren por el museo del lujo, que son los tres cosas. Es al fin de la escapada, ¿no? En francesa. Ah, banda paja. ¿Y cómo se dijo en español? Al fin de la escapada. Esta es banda parte, sí, banda parte. Ok, esa es la mi carta. Juste, sí, también. Todo esa época, y de romer, hay varios de esos que me gustan. Lo pensaba ahí, viendo, releyendo tu libro, "El corazón del daño". Una madre la ficción que te cautivara, una novela, un libro, un personaje de una madre que se quedara contigo. De alguna manera. Quizás la madre de. de "El amante", la novela de Margarituras. Esa madre, la que está viviendo en Indochina y que se tasola con los hijos. Si esa madre es fuerte, sí. ¿Cuál dirías que es tu estado de ánimo actual? Ah, estoy contenta. Perfecta. No, no, perfecta, no, no. Estoy contenta, estoy a ver, para mí, contenta quiere decir "serena". Sí, claro. Es el mejor estado que uno puede. Espidar, ¿no? Sí, está tranquila. Como si dijera como concierta tranquilidad interior. Que eso no te exime de todo lo problema que tiene, ¿no? No. Que siempre están. Como dijo, "tú puedo venir la piña de cualquier lado". Pero si es el estado de ahora sería ese. Y una posición preciada que guardes con mucho cariño, que a mejor no tengo un gran valor de este fuera, para ti lo conserve y sobreviva mudanzas. Ah, yo tengo, yo soy como una coleccionista. Me gustan. Como yo se escorre los colores. Sí, sí, tal cual. Y tengo, sobre todo, me gustan los objetos pequeños. Entonces, eso tengo, tengo colección de soldaditos de plomo. Es que me encanta. No son muy femeninos los soldaditos de plomo, pero a mí es fascina. Tengo, por ejemplo, una especie de mi casa, como de biblioteca de cajitas de fóforo. Entonces, cada cajita de fóforo, supere, te uno se llama Mrs. Halloway, Dalloway, la otra se llama The Catcher in the Rye. No, con. Hay detectos autores. Tengo como 30 de esas cajitas. La biblioteca de fóforos. ¿Qué más tengo así? Me encanta las diseños de las cajas. Es muy neyorkina, además de las líllas de los restaurantes, siempre te dan y me encantan los diseños de. Sí, sí, es preciosa. Las metreros a los carteles, digamos, que ahí hay mis híbriles de la idea. Sí. Y como es una miniatura, meterlo ahí, que tenga. Sí. Y luego para ver la choquecituila con veras, me encanta. Sí, claro. Y también te has de lograr un mochero. Claro. Totalmente. Bueno, así que eso. Sí, tengo esos objetos, las miniaturas son mis objetos preferidos. Sí. Un punto de infección en tu vida, un momento que cambiará una edición o. Bueno, el viaje a Nova York. Podríamos decir que. Sí, fue como. Inistiático, muy. Sí, sí, fue salir. Puso en marcha la trama. ¿Eh? Puso en marcha la trama, ¿no? Sí, y sobre todo, por lo que te olvides que. Lo que precedió eso fue la dictadura militar en Argentina. Entonces, fueron 10 años tremendo. Que son, como 10 años, no son cualquier 10 años. Porque yo tenía de 20 a 30 años. Es como el momento así de formación, ¿no? ¿Cómo? Sí. Y eso me agarró en la dictadura, esa época. Entonces, ¿cuando llegué a Nova York se me abrieron? ¿Posibilidades que ni habían estado en el más remoto de los orisontes? Hace poco leí un libro que me pareció espectacular de sobre esa época. Sí. Poco de un tipo argentino, es colíbo es de las teres que se llama Andrew Graham-Jull. Ah, este, pero esa es quién es. Memoria del miedo. Bueno, ese hombre era el director de un periódico, el singles. Sí. Y vivía, como se llamó el día? El Buenos Aires, Géral. Géral, es que sí, sí, sí, sí, el Buenos Aires, Géral. Y claro, el vídeo, todo. No lo leí yo en ese libro. Pues es muy con. Bueno, tú que lo viviste por favor. Sí. Pero que con mucho rigor periodístico, de una manera muy obsicilado con contar la verdad y cómo fue, como lo vivió y cómo. Ah, ya, ¿para qué? Concieta distancia a la vez, estando muy adentro. Ah, lo voy a buscar asteróide. Sí, aquí, líro asteróide en España. ¿En dónde? En la asteróide. En España, lo tiene asteróide, sí. Ah, lo voy a buscar en la feria. Claro. Bueno, sí, es un libro chiquito. Sí, es un libro, no, porque ahora. Es una consideración. Cuando uno viaja, a ver este que. Lo otro día me hice un sitio en una biografía que me encantaría leerla sobre Teresa de Jesús, pero me muestras libres así, no? Perdón. No, te. A pagar el sobre. No, no, no. Y el cargarlo también, no solamente el costo. Así que, dije, no. Te tengo un libro, sé, más bien, breve. ¿Cómo, ¿cánte lo comentás, a principio? ¿Tú cómo ordenas tu biblioteca? ¿Cuál es? ¿Tienes algún. Ah, sí. ¿Queres? ¿Cuento, no? Sí, es muy raro la organización de mi biblioteca porque tengo. No sé por qué, o sea, que es la idea. Pero, por ejemplo, suponte que. Cuando escribí el libro de Cornel. Sí. No, entonces, tengo todo un estante de la biblioteca que son libros de Cornel sobre Cornel todo. No, después tengo, por ejemplo, que escribí el libro "La Idea Natural". De la cantidad de. Con la cantidad de la cantidad, que tiene. Pizarse con Centro de Parques, pizarse. [Españez] Sí, con sí, exacto. Y que hago como una especie de galería, de naturalistas y artistas, que se interesaron por la escritura del arte. Entonces ahí también tengo. O sea, aquí está, casi te diría que es que lo tengo ordenado por libro que escribí. Una parte. Después tengo la parte, una parte así general, y después tengo esa biblioteca que cuento ahí, que es la que está atrás de donde escribo, que es donde tengo esos. La colación permanente. La colación permanente, claro. Que ahí donde tengo los libros, que pienso, ya no guardo muchos libros, que. Pienso que no voy a relegar. Guardo. Los libros que guardo son libros, que. Aunque no lo vas a relegar ahora, pero que. Los quiero guardar. Tampoco tengo una gran biblioteca, porque cuando me fui a Nueva York, tenía una cuadra la biblioteca de la Universidad de Colombia, espectacular, y te prestaban los libros y me leí 800 mil cosas ahí que no las tengo. Tengo adentro, pero no en el libro. Y también como viajo mucho, tampoco. A veces, por ejemplo, este año estuve en Berlín con una beca, ¿no? Y ahora que me voy, no me voy a llevar los libros, que le voy a donar a las librerías que conoco, o les voy a dar a los amigos, pero en el general, salvo que hacía uno que me voy a espectacular, que me quiere guardar, sino los dejo. Es que sobreviva la mudanza de toda la. Es exacto. Un. Un mentor que tuvieras, que una figura que te ayudara a abrir este paso, que te enseñara algo útil. Los libros. Sí, los libros. Y después he tenido figuras que han mirado y conocido, ¿no? Por ejemplo, en Argentina fui amiga de una gran puerta que murió, ya que se llama Susana Teno. Susana Teno tengo una historia muy maravizosa con ella, porque me llevaba como 20 años y la. yo la había leído y me encantaba lo que hacía. Entonces, era muy chiquita yo, ¿no? Entonces, le pedí a esas cosas que hacen todos los chicos cuando empiezan a escribir. Ya me por teléfono porque no había en ese momento, pues no había todavía el Internet ni nada. Y le pedí si podía leer mi mano escrito. Sí. Y me dio su dirección y me dijo que fue que la fuera. Y me atiende una mujer. Fía, pero fía, fía, con los pelos así creces parados unos. esos lentes de mi ópeas, como muy gruesos. Ay, y muy antipática. Entonces, me recibe como decimos en Buenos Aires con pocas pulgas. Atendió el teléfono 10 veces, mi atralló estaba ahí. Bueno, me hice. dejame tu dirección ahí en el manuscrito, tu teléfono, no sé qué. Y me fui de la cita y digo, "Uy, que mal". Me fui como desrotada, ¿no? Y me llamó esa misma tarde. Y así que podía un personaje, no me dice, "Se puede saber", dice, "¿Cómo escribí esta poesía de la samputa?". Yo no sabía si ponerme contenta porque era un visto para ver como una súper genialia. Este bueno, pero total que después nos hicimos amigas. Entonces, aunque éramos personas muy diferentes, ¿no? Pero bueno, ella es su una y el otro German. Son mis dos figuras, así como tú telades. Y un lema o una frase que te gusta tener presente aquí, hay. Muchas. Ha recopilado muchas frases de autores o de gente que te puede parecer, que te pueden alumbrar el camino cuando vas con la linterna que hablas a veces de escribiendo y demás. Pero alguna que te gusta especialmente o que te gusta compartir con los oyentes de este podcast que hay mucho amante del libro, de gente evita escribir o de todo esto. A mi la frase que me gusta una frase, que me gusta mucho, es una de Clarice El Inspector, donde ella dice, "Me gustaría que me lean en los ringlones vacíos". Eso me encanta, como que lo que uno dice no es todo, que entre ringlones hay muchas cosas. Entonces esa frase me gusta mucho. No sé. Me encanta dejar clarice el Inspector Talgués. Estres completos me encanta ser. Sí, ese espectacular. Es el director. A ver un libro con ella, además, del corazón del daño, creo que es. Claro, voy a crear lo que me sucedió. No, como voy a contar que sería lo cliché. Voy a crear porque el pasado y la memoria también es una ficción. Es la ficcionalizas. Sí, es una gran escritora Clarice El Inspector. María. Muchísimas gracias por pasarte por este hotel. Lo que ven con colección permanente y que la gente se acerque a tus libros, a tus ensayos, a tu literatura general, porque hay mucho de tus latentes distinciones. Y es un placer tenerte por aquí y de cuando has venido de paso por Madri. Gracias a ti y me ha dado mucho placer percibir a finida contigo. así que gracias.

Podcast Summary

Key Points:

  1. El texto reflexiona sobre las "pequeñas ausencias" o microdespedidas de personas anónimas que forman parte de nuestra rutina diaria y cuyo vacío, aunque leve, se siente profundamente.
  2. Se presenta una entrevista con la escritora argentina María Negroni, quien discute su libro "Colección Permanente", explorando temas como la ambigüedad, la paradoja y la contradicción en la literatura y el arte.
  3. Negroni argumenta que la escritura genuina desafía el dogmatismo y opera en los "claroscuros", sirviendo como un acto de resistencia política a través del lenguaje y la duda.
  4. Se destaca la importancia del anonimato en las grandes ciudades para la libertad creativa y personal, usando como ejemplo la experiencia de la autora en Nueva York y la figura del artista Joseph Cornell.
  5. Se critica la rigidez de los géneros literarios, defendiendo que la buena escritura es esencialmente poética y consciente del lenguaje, más allá de las categorías comerciales.

Summary:

El texto inicia con una reflexión poética sobre las "pequeñas ausencias": esas pérdidas imperceptibles de personas anónimas (como un vecino, un compañero de gimnasio o un usuario de redes sociales) que, sin ser parte de nuestro círculo íntimo, dejan un vacío en nuestra rutina diaria. Estas despedidas silenciosas carecen de rituales y a menudo generan una pena confusa, ya que no encajan en las categorías tradicionales del duelo. A continuación, se transcribe una entrevista con la escritora argentina María Negroni, quien presenta su libro "Colección Permanente".

Negroni explica que la obra reúne sus obsesiones literarias de base, actuando como un "pequeño museo" de su poética. Destaca que la escritura y el arte se oponen al dogmatismo, trabajando con la ambigüedad, la paradoja y la contradicción, lo que les confiere un poder político de resistencia. La autora también comparte su experiencia de 24 años en Nueva York, ciudad que describe como un "esplendor perplejo" y donde el anonimato le permitió reinventarse.

Menciona al artista Joseph Cornell como ejemplo de quien captó la esencia de la ciudad a través de su arte collage. Finalmente, critica la rigidez de los géneros literarios, defendiendo que la buena escritura es siempre poética y consciente del lenguaje, y lamenta la existencia de libros superficiales que carecen de profundidad autoral.

FAQs

Son pequeñas ausencias de personas que formaban parte de nuestra rutina sin ser cercanas, como un vecino o un conocido casual. No hay rituales para despedirlos, lo que genera un vacío leve pero persistente que a menudo no podemos expresar.

Considera que la escritura y el arte se oponen al dogmatismo, trabajando con preguntas, dudas y contradicciones. Esto permite explorar la complejidad humana, como sentir tristeza y alegría simultáneamente, ofreciendo una resistencia al pensamiento rígido.

El anonimato permite liberarse de los controles sociales implícitos de entornos pequeños, como la familia o el pueblo. Facilita reinventarse y explorar identidades sin las expectativas o juicios constantes de quienes nos rodean.

Las ve como etiquetas extraliterarias útiles para organizar bibliotecas o librerías, pero no esenciales para la escritura. Cree que la buena literatura es siempre poética, consciente del lenguaje, trascendiendo géneros para crear momentos de impacto estético o reflexivo.

Vivir en Nueva York fue una experiencia de 'esplendor perplejo' que la inspiró profundamente. La ciudad, con sus contrastes y anonimato, le abrió posibilidades creativas, permitiéndole escribir con libertad y explorar nuevas perspectivas lejos de su entorno habitual.

Menciona al artista Joseph Cornell, quien creaba cajas con objetos encontrados en tiendas de segunda mano, como postales o fotografías. Su trabajo muestra cómo el arte puede convertir elementos aparentemente insignificantes en obras profundas y servir como antídoto contra el aburrimiento.

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