El audio narra la historia del descubrimiento del fósforo por el alquimista Hennig Brand en el siglo XVII, en Hamburgo. Brand, obsesionado con obtener oro, experimentó con orina humana: la dejó reposar al sol, la calentó, separó sólidos y los mezcló con arena a altas temperaturas. De este proceso obtuvo un líquido verdoso que brillaba en la oscuridad, al que llamó "fósforo" (del griego "portador de luz"). Aunque Brand creyó estar cerca del oro, su hallazgo solo le trajo fama temporal, ya que el fósforo no era el metal precioso. Con el tiempo, el elemento se utilizó para fines diversos: algunos pensaron en medicina, otros en venenos neurotóxicos y, finalmente, en bombas incendiarias durante la Segunda Guerra Mundial, que devastaron Hamburgo. Brand murió sin conocer estos usos, ni siquiera la comercialización de cerillas llamadas "Lucifer" basadas en su descubrimiento. El audio, parte del proyecto colaborativo "El universo en una tabla", reflexiona sobre cómo un hallazgo alquímico aparentemente inútil tuvo consecuencias históricas profundas, desde la iluminación hasta la destrucción. La historia destaca la ironía de que la búsqueda de riqueza llevó a un elemento que trajo tanto beneficio como miseria.
118. El universo en una tabla es un proyecto abierto y colaborativo, un intento por abarcar el universo y contarlo entero pero de apellacitos. En este audio, Fosforo, escrito por Frankalo, número atómico 15. Amegas del siglo XVII era como un ver por los calles de Amburgo a un hombre mayor cargando balde llenos de urino humano. Su nombre era Enning Brand, alquimista y vidriero, pero insistían ser llamado Erdoctor Brand. No está claro si este reclamo lo hacía incluso cuando carriaba por la ciudad sucedió en dos baldes pero, por lo que se sabe de él, podríamos apostar que durante estos paseos mantenía su semblante con la más férrea arrogancia. Como todo el quimista, sus experimentos tenían como objetivo la obtención de oro a partir de elementos más mundanos. En su caso particular, Brand intentaba volverse a rico con Orina humana. Para eso, en el sultano de su casa, experimentaba toda clase de procesos. Un día, dejó el balde lleno reposar el sol. Después lo calentó hasta que río, se paró la parte líquida de los residuos sólidos, mezcró el sólido con arena y calentó la mezcla de temperaturas muy altas, quizás aprovechando sus herramientas de vidriero, y recolectó el humo que, una vez enfriado, le dejó un líquido verdúxico y de apariencia inútil. Esa noche de cabivaje o pensativo, algo cansado, comenzó a cuestionarse la utilidad de sus experimentos. No había oro ni siquiera plata. Con ese ánimo apagó la última vela del sultano antes de irse a dormir. Entonces, entre las tinieblas, vió un leve de este soverde sobre su mesada, se acercó lentamente, inseguro, innotizado por el verdor y exclamó Lucifer. No podemos saber si los eventos transcurrieron exactamente así, pero lo cierto es que verán vio algo en aquella sustancia mágica. El brillo verdúxico quizás le recordó al luz serio del alba, tal vez pensó en el mismo demonio al ver una luz resaltar en las tinieblas. Lucerio, Lucifer en latín, viene de lux y ferios, luz y llevar. Significa portador de luz. Portador de luz, en griego, se dice fóforo. Bran siguió trabajando en secreto con este elemento para producir hora, su verdadero objetivo. La luminosidad del elemento le decía creer que estaba cerca e intentó todo lo que se le ocurrió, pero pronto se quedó sin dinero. Ya sin más ideas reveló la existencia del polo luminico a sus amigos y vecinos y no tardó en hacerse famoso. La fama le duró algunos años pero pronto dejó de rendirle. Por más mágico que el fóforo fuera no era hora. Hoy sabemos que su esperanza era vana, pero el material luminicente que había encontrado serviría en los próximos siglos para enriquecer algunos, y para crear una miseria incalculable para muchas otras. Algunos pensaban aprovecharlo para medicina, otros para platicidas y venen los neurotóxicos. No se sabe cuando murió brando, ni siquiera si llegó a enterarse de los usos que fueron proponiendo y planeando para su fóforo. De seguro que bran no llegó a saber que 200 años más tarde se hubieran descubrimiendo, ese fóforo trajo mucho hora en empresario. El empresario que produjo los fóforos de mesa que hoy conocemos y que nos vendía con el nombre del Lucifer. Tampoco se enteró brando que en burbo la ciudad que celebró el descubrimiento del polo mágico caería durante la Segunda Guerra Mundial ante el fulboroso poder de una bomba incendiaria de fóforo. Acabas de escuchar fóforo en la voz de Emma Cosso, escrito por Frank Galo. Conseguimos más historias de la tabla periódica en el gato y la caja.com/tienda. Esto también lo hacemos gracias a bancantes. Bancar la cultura que quieres que exista en el gato y la caja.com/ bancar.
Podcast Summary
Key Points:
El proyecto "El universo en una tabla" es una iniciativa abierta y colaborativa para explicar el universo en fragmentos.
En el siglo XVII, el alquimista Hennig Brand buscaba obtener oro a partir de orina humana, experimentando con ella.
Tras varios procesos, Brand obtuvo un líquido verdoso que brillaba en la oscuridad, al que llamó "fósforo" (portador de luz).
Brand creyó haber encontrado un paso hacia el oro, pero solo logró fama temporal; el fósforo no era oro.
El fósforo tuvo usos posteriores
Brand murió sin conocer los futuros usos del fósforo, ni su comercialización como cerillas "Lucifer".
Summary:
El audio narra la historia del descubrimiento del fósforo por el alquimista Hennig Brand en el siglo XVII, en Hamburgo. Brand, obsesionado con obtener oro, experimentó con orina humana: la dejó reposar al sol, la calentó, separó sólidos y los mezcló con arena a altas temperaturas. De este proceso obtuvo un líquido verdoso que brillaba en la oscuridad, al que llamó "fósforo" (del griego "portador de luz").
Aunque Brand creyó estar cerca del oro, su hallazgo solo le trajo fama temporal, ya que el fósforo no era el metal precioso. Con el tiempo, el elemento se utilizó para fines diversos: algunos pensaron en medicina, otros en venenos neurotóxicos y, finalmente, en bombas incendiarias durante la Segunda Guerra Mundial, que devastaron Hamburgo. Brand murió sin conocer estos usos, ni siquiera la comercialización de cerillas llamadas "Lucifer" basadas en su descubrimiento.
El audio, parte del proyecto colaborativo "El universo en una tabla", reflexiona sobre cómo un hallazgo alquímico aparentemente inútil tuvo consecuencias históricas profundas, desde la iluminación hasta la destrucción. La historia destaca la ironía de que la búsqueda de riqueza llevó a un elemento que trajo tanto beneficio como miseria.
FAQs
El fósforo fue descubierto por el alquimista Hennig Brand en el siglo XVII mientras buscaba oro a partir de orina humana. Tras varios experimentos, obtuvo un líquido verdoso que brillaba en la oscuridad, al que llamó 'portador de luz' o fósforo.
Brand exclamó 'Lucifer' al ver el brillo verdoso en la oscuridad, pues 'Lucifer' significa 'portador de luz' en latín, similar a 'fósforo' en griego.
Brand quería obtener oro a partir de orina humana, pero en su lugar descubrió el fósforo, un material luminiscente.
El fósforo se usó en medicina, plaguicidas, venenos neurotóxicos, y luego en fósforos de mesa llamados 'Lucifer'. También se empleó en bombas incendiarias durante la Segunda Guerra Mundial.
No, Brand murió sin saber que el fósforo traería riqueza a empresarios ni que se usaría en bombas incendiarias que destruirían su ciudad, Hamburgo.
'Fósforo' viene del griego y significa 'portador de luz', igual que 'Lucifer' en latín.
Chat with AI
Loading...
Pro features
Go deeper with this episode
Unlock creator-grade tools that turn any transcript into show notes and subtitle files.