El modelo multipropósito: ¿por qué no funcionó en LatAm?
Hola, gracias por acompañarnos en este episodio de odisea catastral.
Odisea catastral es una saga, una serie indefinida de relatos con tintes novelescos que abarcan las vicisitudes de varias generaciones de la familia catastral latinoamericana.
Aquí encontrarás soluciones heterodoxas y objetivas para tu jurisdicción, construidas a partir de la realidad catastral coyuntural.
El podcast hace una hiper lectura irrumpe en las reflexiones que vienen haciendo académico, funcionarios y ciudadanos proyectándolas en soluciones posibles para todos.
Episodio 14 finalmente el multipropósito no lo es tanto.
Participante 2
El.
El modelo multipropósito suena bien la pompa que acompaña a su nombre, prometía atender las necesidades de los usuarios, de los actores del mercado, de los economistas, ingenieros, urbanistas.
¿Por qué no progresó su implementación en América latina?
¿Es que no fue implementado apropiadamente o los conceptos asociados no fueron los adecuados?
Mi respuesta corta sería no evolucionó porque sus componentes, la materia constituyente elegida, los ingredientes de este modelo no fueron escogidos para representar la realidad de forma simplificada, con objetivos poco claros, seguridad jurídica, aumento de impuestos, planeamiento sin parámetros variables, estrategias de gestión y mecanismos de evaluación consistente.
Sus elementos estructurales no facilitaron la simulación y el análisis de los resultados.
Mi respuesta más corta sería, pues porque el multipropósito no es multifinalitario.
Divorcio institucional, fiscalidad y proyectos megalómanos
A pesar de que el modelo de catastro multifinalitario es técnicamente superior al ortodoxo y lógicamente irrebatible su implementación en nuestra región ha enfrentado lo que llamamos la barrera de la realidad.
Solo ha progresado de forma masiva en normas y leyes, pero en algunos casos ha sido mencionado tímidamente su implementación a lo largo de las jurisdicciones no se consolidó debido a una combinación de factores académicos, estructurales, políticos y técnicos.
Veamos.
Los intereses, los egos, el feudalismo administrativo derivaron en un divorcio institucional en la mayoría de nuestros países.
El registro de la propiedad maneja el aspecto jurídico, mientras que el catastro maneja principalmente los aspectos físicos y económicos, es decir, pertenecen a mundos distintos.
El registro suele depender del Poder Judicial o del Ministerio de Justicia, mientras que el catastro suele depender de municipalidades de órganos, de gobiernos regionales o bien del Ministerio, secretarías o direcciones de Hacienda, economía o finanzas.
En ambas esferas.
Existe una resistencia cultural y burocrática a compartir datos.
Cada institución cuida su heredad, su dominio, su señorío, su propiedad, su posesión, crea dependencia de información, impidiendo la interoperabilidad que en el modelo multifinalitario de pecado original.
Exigía en los primeros años de vida.
La visión del catastro como caja registradora también ha perjudicado la evolución del modelo.
Muchos gobernantes ven al catastro únicamente como una herramienta para cobrar el impuesto predial en un enfoque fiscal cortoplacista que, como vimos en otro podcast, ya tiene más de 6000 años.
Lo interesante es que en aquella época eran más eficientes porque sin jefes ni agrimensura, ni topografías ni trigonometría se cobraba disculpa la ironía.
Por otro lado, proyectos megalómanos, jactanciosos, vanidosos maniáticos produjeron delirio furores, fantasías en sus presumidos, administrador y ejecutantes, la adquisición de aero fotos ortofotos con sus píxeles diminutos, minúsculos microscópicos, la compra de cartografía milimétrica y de representaciones en 3 d, el desarrollo, la toma o adaptación de software comerciales que prometen integrar datos gráficos con mapas y planos con los alfanuméricos que garantizan agilidad en la gestión de las
parcelas.
Todo en ambiente georeferenciado y hasta la automatización de los procesos, la generación de informes y la actualización en tiempo real era una constante toda esta priorización de la actualización del aspecto físico sobre el aspecto evaluatorio ha sido inadecuada e impropia.
Se tornó inoportuna e improcedente enfocarse en la actualización de la representación y de los datos descriptivos de cada inmueble a partir de vuelos y visitas casa por casa de alguna forma consiguen describir sus características, pero lo hace de forma.
Aislada y con un nivel de detalle desmedido, desmesurado, desproporcionado, exagerado, excesivo, que derivó en decepción, desazón, inquietud, zozobra, desasosiego, disgusto, pesadumbre, desagrado y hasta enfado por parte de la ciudadanía.
Se generó turbación y agitación social.
La estrategia trajo intranquilidad, nerviosismo, alarma, preocupación y en algunos casos, cuando las intenciones no eran corruptas, angustias de los funcionarios que debían y querían dar explicaciones, pero les faltaban argumentos.
Viene siendo un juegos de pierde, pierde.
¿Bueno, algunos ganaron, no?
La encrucijada de la inversión y los datos catastrales invisibles
Hola condicionar la implementación del modelo multifinalitario a una inversión inicial alta para ver los beneficios de mejor planeamiento, mejor gestión de riesgo o mayor justicia social a largo plazo.
Atraso o tergiversó las estrategias catastrales, es decir, creer que ante tantos proyectos de millonadas de dólares que demoraron demasiado y no necesariamente consiguieron atender sus objetivos que no eran los objetivos de multifinalitario, sigue siendo la lógica.
O los decisores están desinformados, son testarudos tercos porfiados, empecinados, inflexibles, obcecados o bien tienen intereses.
Es que sin productos no hay oportunidades.
En este contexto, los tomadores de decisión se encontraron ante una encrucijada, un cruce, una intersección en una confluencia de visiones.
En verdad se encontraron frente a una trifurcación que podía conducirlos a primero.
Continuar invirtiendo en otras Obras Públicas palpables que se visualicen al cortar la cinta en vez de hacerlo en catastro dos dejar el catastro como está no más y 3 meter recursos financieros altos, avanzar con una obra pública catastral, exagerada, excesiva, desmesurada, desorbitada y a veces descomunal, gigantesca, para finalmente generar una base de datos invisible, etérea e impalpable.
Incorporen material, es decir, de datos actualizados.
Pero no siempre apropiado para el planeamiento y el financiamiento de la jurisdicción, datos frecuentemente tan escondidos y ocultos cuanto inservibles.
Una base recóndita que por falta de compartir la escasa y misteriosa.
Resumiendo, esta opción conduce una obra pública aparatosa de la cual no se puede hacer mucha propaganda porque la gente la ha visto como una iniciativa para aumentar impuestos.
Como vemos, estas alternativas generaron dilemas disyuntivas, dudas que orientaron a la no implementación o a la implementación inapropiada del modelo multifinalitario.
El.
Brecha académica, rotación de personal y la informalidad urbana
Hay un espacio, una brecha, una abertura, una fisura, una grieta de diferente tamaño, un orificio que puede llegar a ser un agujero o un boquete entre la Academia y las prácticas catastrales públicas.
¿Miles de técnicos han sido formados, pero en qué han sido formados?
En la estructuración de modelos internacionales que se presentan y se auto interpretan como imprescindibles para la interoperabilidad.
¿No sería mejor formarlos en inteligencia geográfica, en capturas, sistematización y gestión de datos abiertos a través de software libre?
Para una inmensidad de los casi 19000 gobiernos locales de América latina, eso serían más que suficiente.
Con ese perfil, los técnicos regresan de los cursos a sus oficinas sin mucho argumento para justificar la necesidad de cambio de modelo catastral y la adopción de geotecnología es libres.
Además, se encuentra con la falta de voluntad pública para el cambio y así todo sigue igual.
Para empeorar la situación, vemos que frecuentemente el personal es rotativo y depende de favores.
Lo que impide la continuidad técnica necesaria para mantener un sistema catastral bajo el modelo multifinalitario.
Otro punto clave en la problemática multipropósito es la desconsideración de la informalidad.
Tremendamente influenciado por el modelo ortodoxo.
La obsesión es la propiedad.
A veces incluyen la posesión, pero todo apunta a garantizar el derecho de propiedad.
El multifinalitario completo asume el orden de la realidad latinoamericana, que ocupa de forma desafiante, retadora casi provocadora y hasta pendenciera.
Los espacios públicos y privados, incluirlos en asentamientos informales en sus bases de datos y gestionarlas de forma más apropiada forma parte del modelo multifinalitario.
Hastacon.se pueden identificar y representar objetos territoriales legales en vez de usar polígonos que son difíciles de delinear.
Podemos condensar la información sobre un punto en vez de circunscribirla a cuatro vértices, no perdón por la ironía nuevamente.
La ocupación informal y el crecimiento descontrolado de las ciudades superan la capacidad de respuesta de los métodos de barrido tradicionales para cuando se termina de mapear una zona.
La realidad física ya cambió, convirtiendo al catastro en un cementerio estático.
Los caminos heterodoxos, alternativos, radios distintos no convencionales suelen conducir a la representación y la descripción integral de la Ciudad Real.
El modelo multifinalitario de datos son visibles más persuasivos que los expedientes de papel.
Se usan algoritmos que saltan la burocracia, la corrupción, la dependencia de favores agilizan la integración y la generación de información.
A nivel de parcela, los técnicos catastrales dejan de ser capturistas de datos y se convierten en científicos de datos territoriales.
Reflexiones finales y contacto con la audiencia
Seguimos la próxima semana en el próximo podcast.
Graciasportutiempoaguardó
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El.
A.