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Ferreteras

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Ferreteras

La ferretería Molina, en la calle Doctor Esquerdo de Madrid, es un negocio histórico regentado por tres hermanas octogenarias: María, Pepa y Alicia. Fundada en 1953 por su padre, Teodoro Molina, ha sido testigo de la transformación del barrio de Moratalaz, desde ser una zona de huertas y chabolas hasta el actual entorno urbano. Las hermanas, que comenzaron a trabajar allí desde adolescentes, se convirtieron en pioneras en un sector dominado por hombres, ganándose el respeto de la clientela con su profesionalismo. El local es un espacio vital para la comunidad, donde los clientes son amigos y se forjan relaciones de décadas. A pesar del desgaste físico y su deseo de jubilación, especialmente de Alicia, que anhela reunirse con su marido en Alicante, llevan años intentando vender el negocio con una condición esencial: que perpetúe su esencia como ferretería. Están dispuestas a enseñar el oficio a un nuevo dueño, transmitiendo un conocimiento profundo de sus más de 7000 referencias y la filosofía de trato cercano. La historia es un emotivo retrato de la resistencia del comercio tradicional, el legado familiar y la dificultad de cerrar un capítulo que es mucho más que un simple negocio.

Transcription

7699 Words, 40940 Characters

Spanish
Conoce a las hermanas Molina y su ferretería RNE audio, descarga la APP y disfruta de los programas de RNEY nuestros podcast originales. Hablante 2 Es que te pones a recoger y se te olvida que tienes que abrir. Hablante 1 María, Asus más de 80 años. Coge con agilidad la verja de hierro con la que cierra su ferretería y la guarda en la trastienda. Hablante 3 Vaya fortín, tenéis aquí. Hablante 2 Hicieron esta y esta mira la han tenido que reforzar porque la troncharon una noche me entraron y me dejaron la tienda. Hablante 1 Son las 9:30 de la mañana. Enseguida empiezan a entrar clientes, una cerradura, un tornillo, un cable, la goma de una olla exprés. Hablante 2 Y aquí no se para en todo el día, porque si no entra público siempre hay que colocar o que hacer siempre o aquí no se para. Hablante 1 Estamos en la calle doctor Esquerdo de Madrid, en la ferretería de las hermanas Molina. Las chicas, como las conocen en el barrio, es un local grande. Con 2 mostradores largos en forma de l. Hablante 2 Buenos. Hablante 4 ¿Días, qué tal estamos? Hablante 2 Estamos ya es bastante. Hablante 1 Desgastados por el trajín de tantos años de ventas, las paredes están forradas estanterías hasta arriba con cajas de cartón que tienen por fuera una muestra de lo que hay dentro. Las hermanas saben dónde está todo y tienen de todo. Hablante 4 Aquí y si no encuentras en Madrid una cosa, tu ven aquí y. ¿Que lo vas a encontrar? Hablante 1 Desde este mostrador se ve la calle ahora llena de coches. El hospital Gregorio Marañón está a menos de una manzana, así que no es raro oír desde aquí alguna ambulancia. Desde este mostrador han visto cambiar el barrio, los tiempos y el país. Hace unos años un vecino me avisó de que la ferretería del barrio, la de las chicas, iba a cerrar. Desde entonces he pasado muchas horas con ellas escuchando sus historias y su forma de ver la vida y el trabajo. Hablante 2 Están buscándole una bombilla. Hablante 1 Soy Sara Blanco, periodista de RTV noticias y en este capítulo de esto merece una explicación. Te llevo a la ferretería molina, la más antigua de Madrid, con sus propietarias y los clientes que la frecuentan. ¿Te cuento cómo se transforma en barrio? Hablante 2 Yo soy María, luego la otra hermana a la que no está se llama Pepa y la pequeña, que es la que está ahí, es Alicia. La vida de las hermanas dedicada a la ferretería María es la mayor de las hermanas Morelia, la que más antigüedad tiene en la empresa familiar porque dejó la escuela con 12 años para trabajar aquí era el año 1953. Hablante 2 Yo no tenía ni idea de lo que era una ferretería, pero vamos, sabía lo que era una bisagra. Sabía lo que era una escarpia, pero aparte de eso. Y eso se va aprendiendo con el tiempo. Hablante 1 Sus hermanas Alicia y Pepa vinieron después. Hablante 2 Yo dejé el Colegio y ellas hicieron, pues lo que entonces era como hasta los 14 años era obligatorio que estudiaras y a los 14 años lo dejaron y empezaron a venirse a trabajar. Hablante 3 Me has dejado echando cuentas, tú abriste esto con. Hablante 2 12 y 2 tengo y sigo trabajando, a ver yo por mí seguiría. Pero claro, son 82 años, yo ya estoy muy cansada y tengo un marido abandonado en su casa. Hablante 1 A Pepa la conocí semanas después porque cuando empecé a ir a la ferretería, en el año 2023, se estaba recuperando de una operación. Hablante 5 Ha sido mucho tiempo porque nunca he solido estar tanto tiempo sin venir. Hablante 3 ¿Había faltado 2 meses, en cuántos años? Hablante 5 ¿En los que llevo trabajando, qué son 60? Hablante 3 ¿Y echabas de menos la ferretería? Hablante 5 Muchísimo marca la ferretería a los clientes, más que clientes son amigos y de la familia. Hablante 3 Un vecino del. Barrio y me dijo, Ay, sí que son muy majas, pero hay una que tiene muy mala hostia. Hablante 1 ¿Quién es? Hablante 5 La que falta, hola. Hablante 3 Es Alicia. Hablante 5 Es Alicia la que falta. Hablante 1 Alicia es la pequeña, tiene 76 años y aunque saca la mala leche cuando hace falta, es tan simpática como sus hermanas, es la que más ganas tiene de jubilarse. Tiene una razón importante. Hablante 6 Que él, mi marido y yo estábamos por el trabajo separados. Vino la empresa que donde trabajaba, pues cerró. Y entonces, claro, tuvo él que estar buscando trabajo le salió en Alicante y allí allí está él, en su casita, yo el mi otra casita. Nos llevamos 24 años de diferencia, me casé con 50. Hablante 3 Fuiste soltera mucho tiempo. Hablante 6 Es que. Hablante 3 Soltera de oro. Hablante 6 Exactamente porque yo me he divertido mucho. O sea, he salido mucho, he viajado, he trabajado mucho, pero he disfrutado también. El legado de Teodoro Molina y el barrio transformado La ferretería de María Pepa y Alicia la Ferretería Molina es un viaje en el tiempo, un negocio de los que quedan pocos. Hace años que las hermanas pasaron la edad de jubilación. ¿Cuando empecé a frecuentar la ferretería hace unos 3 años, ya llevaban otros tantos pensando en vender, pero no lo habían conseguido porque las hermanas molina quieren que esto siga siendo una ferretería, por qué? Hablante 3 El logo este que es. Hablante 6 Sabes que pone una TY una m este es el nombre de mi padre, Teodoro Molina, en 1000. Hablante 1 953 a Teodoro Molina le encargan el mantenimiento de los pisos de esta manzana y en uno de los bajos por una carpintería que era su pasión. Tenía 3 hijas y un hijo. Quería poner un negocio para ellos y un amigo les sugirió que pusiera una ferretería, así que compró un local más grande y junto al taller con la tienda. Así fue como sus 3 hijas, 3 mujeres, acabaron siendo ferreteras. A su hermano, el único chico, nunca le gustó mucho. Hablante 2 Yo empecé con mi padre, o sea, está el local, estaba vacío, se montó la tienda, la estantería y eso. Y luego ya, pues vino el género y las cajas estas de cartón que tenemos, y entonces o sea, se iban llenando las cajas, poniendo las muestras, marcando los precios y colocando 12 años. Ya era ferretera. Cuando nos vinimos aquí era todo campo moratalá no existía. Mira en la parte de aquí abajo donde está la citroen, ahí había chabolas. Buenos días, trajo el otro día un señor, una foto de cómo era, a ver si lo encuentro, mira. Hablante 3 Madre mía, no había nada. Hablante 2 Fíjate, no había ni calle. Hablante 5 Luego ya dieron la casa de allí enfrente, que que aquellas casas, todas se vivían los americanos de la base de Torrejón, detrás de esta de doctores que no estaba en la calle vaquerías y allí había vacas. En las del establo se llevaban la viruta de mi padre del taller para hacer las camas de las vacas y ellos a cambio nos daban leche, íbamos todas las noches y nos daban la leche fresca. Hablante 2 Antiguamente la gente venía al principio te decía, Mira, te voy dando esto a cuenta y cuando termine de pagarlo me lo llevo. O sea, estaba la cosa muy mal entonces. Por los 50 o 55 por ahí. Hablante 5 30 la hemos visto nosotros, eran huertas cuando eran los santos, por ahí atravesaba la gente para ir al cementerio y había bulevar y todo. Hablante 2 Como se ha ido baranda. Hablante 5 Además, era un bulevar muy. Hablante 2 Ancho, ancho y bueno el. Hablante 5 Quiosco de los caramelos, el quiosco del tabaco. Hablante 2 Yo estaba jugando con las chicas en el bulevar cuando veía que entraba alguien cómo pasaban muy pocos coches, cruzaba corriendo y despachaba y me volvía. Hablante 1 Mientras charlamos, siguen. Entrando clientes que se unen a la conversación, algunos llevan toda la vida comprando aquí. Hablante 4 ¿Y un mal que se llama Valentín, el dueño, te acuerdas este de aquí al lado, donde está la ahora la Casa de los Juegos sabía? Hablante 2 Que la hija de Pepa comía muy mal y cuando la pepa se la traía aquí se la llevaba y la cebaba. ¿No es que estaba ahora el padre? Pues la llamaba, decía Alicia, Vente y en un papelito le ponía un pellizquito de angulas. Se las comía. Todos nos ayudábamos era otra cosa, otra forma de vivir. El rol de la mujer en la ferretería y el comercio Hala, vamos a ver desde dónde. Hablante 1 Llega el que se une ahora es Jesús, que fue con serja en el barrio. Hablante 4 ¿Mira, antes había muchas tiendas y eso se ha reducido las tiendas grandes, se ha comido al pequeño y se nota muchísimo usted? Hablante 3 ¿Se acuerda de cuando esta calle era de Tierra? Hablante 4 Eso ya no lo he conocido yo ya la elipan y todo eso todo nuevo, no todo eso ya sí moratalaz. Y decían, si quieres vivir a gusto, cómprate un piso en moratalaz. Eso te te hablo de los años 70. En fin, ha cambiado muchísimo, niña. Madrid es ya otra cosa. Hablante 1 Desde este mostrador han vivido los tiempos en los que cada comercio barría su acera, había multas y no cumplías. Después vinieron los barrenderos que cobraban el aguinaldo y después las máquinas. Hablante 5 Si venías un poco tarde, barrías corriendo porque si pasaba el guardia te ponían multa por barrer la calle tarde. Pues a lo mejor eso fue de 50 y tantos como mucho, a lo mejor al 60 o poco más. Hablante 1 También te ponían una multa si cerrabas más tarde de la hora permitida. Hablante 5 Teníamos móviles de camping y estábamos sentados en la misma puerta con la puerta abierta, tomando unas cervezas con 2 clientas y entonces entraron y dijeron que que que no se podía tener que te multaban. Le dijimos, mire, si no estamos vendiendo estamos nada más que hablando y contando chistes. Bueno, que al final se quedaron con nosotros y no bebieron una cerveza, pero se tomaron. Fue una Coca Cola que no tenía alcohol. Y ya nos dijo, bueno, venga, tomamos eso con vosotros nos vamos y ya a cerrar que no tengamos problemas se fueron y cerramos. Hablante 1 En esos tiempos en los que te podían poner una multa por no barrer la cera o no cerraran la hora, Teodoro Molina fue un hombre muy moderno, un pionero al abrir una ferretería para sus 3 hijas. Hablante 2 En la ferretería no había mujeres ninguna. O sea, la que abrió camino fue esta que tienes aquí muy bien abierto. Sí, ya ya oye. ¿Pero si viera lo que ha habido que luchar? Hablante 3 Os hacía algo la gente cuando venía a la ferretería veía que erais chicas. Hablante 2 Aquí han venido y al entrar en la puerta y ver que éramos mujeres, han dado la vuelta y yo aquí he tenido que oír de todo. Mira, una vez fui a entrar un fontanero que quería no quería unos tacos y unos tornillos para colgar una caldera. Sin preguntarle más. Le saque los tacos, le saque los tornillos. La lo que hay que poner. Y se quedó muy parado. ¿Y digo, qué le pasa? Dice, pues que yo entro en muchas ferreterías y son hombres y no saben qué me tienen que dar. Cuando he ido a entrar en la tienda y he visto que eran mujeres, he dicho, le he fastidiado más fuerte, pero lo mismo dice, ya la veo que ustedes son más profesionales. ¿Que muchos hombres que hay en muchas ferreterías? Hablante 3 Y tu padre era moderno, entonces porque tu padre era. Hablante 2 Un avanzado de la vida iba muy por delante. Yo tenía una prima claro, ella salía de su casa con pantalones y las vecinas decían, es una sinvergüenza que va con pantalones y mi padre, que era muy avanzado, me decía, Tú te remangas los pantalones, te pones una faldita y cuando no estemos en la casa te quitas la falda de abajo, los pantalones. ¿Que es mejor porque si te agachas con la falda se te ve con pantalones, no? Mi madre, que era muy antigua, decía, Ay, sois unas guarras que fumáis y decía, mi padre calla, calla, que cuando yo no tengo tabaco le cojo a ellas. Hablante 5 No tenía problema. Mi padre era muy adelantado para sus tiempos. No nos tenían otros controlada como los padres de entonces, ni le llamábamos de usted como antiguamente. Hablante 4 ¿Mucho cuidado con esta, Eh? Es muy peligrosa. Hablante 3 He visto que usted las conoce por el nombre de pila, la. Hablante 4 Conozco así de así, de pequeñito, que los hemos criado en el barrio, a su padre, a su madre y a todos ser conocida desde que su padre no me se olvida la gorra, el martillo enrollado. Aquí así sí, Fíjate si las conozco. Hablante 3 Usted se conserva muy bien. Hablante 4 ¿Que no? Hablante 5 Me conservo más que están metidos en alcohol. Hablante 4 Me viene a sacar los cuartos, pues ya está. Hablante 5 En la farmacia. Hablante 4 Totalmente. El desafío de vender y preservar el alma del negocio María, Pepa y Alicia llevan toda la vida detrás del mostrador. Tienen clientes de varias generaciones, relaciones que han ido construyendo con los años. Quieren que la tienda siga siendo una ferretería y están dispuestas a enseñar el oficio al comprador, como llevar una ferretería norma número uno. Hablante 2 Ni de política ni de fútbol se habla que así no regañas con nadie. Hablante 6 Es el mejor. Tú dices, vale, viene otro del atleti. ¿Es que el atleti es bueno el rayito? Pues el rayito, o sea, no, pues. Hablante 3 ¿Si viene alguien y compra este negocio, tendréis que hacer un tiempo de para explicarle como lo lleváis vosotras? Hablante 2 O si habría que coger y estar viniendo para ayudarles hasta que supieran. ¿Se situaran en la tienda donde hay cada cosa? Pues a lo mejor en un mes si son muy espabiladillos. Si no, pues 2 meses lo que haga falta. Siempre hay que colaborar con los nuevos. Tienes que tener un mínimo de idea de bricolaje porque hay gente que sabe en concreto lo que quiere. Pero luego hay gente que no sabe, sabe lo que tiene que hacer, pero no sabe qué es lo que quiere. Hablante 1 ¿Tiene más de 7000 referencias y saben de memoria dónde está todo? Hablante 2 Creo que me quedo. Hablante 1 Corto la parte contable la tienen informatizada y ahora también los pedidos. Hablante 2 Por por Internet, a mí me gustaba más lo antiguo. Tú llamabas, por ejemplo, a un almacén que necesitabas una cerradura y le decías, tienes una cerradura de tal marca el modelo tal de tal medida y ya está. Para no, ahora todo va por referencia. Así, al copiar el Código, por lo que sea, te hablan y te despistas y lo pone mal. Pides un barco y te puede mandar un avión. Hablante 1 Las hermanas venden el negocio y el local. Hablante 6 El patio que da a chino y al de las. Hablante 1 Lanas, que tiene 200 m y un patio. Hablante 6 Y una chimenea, porque eso era la fábrica de patatas fritas. ¿Te acuerdas de ella? Ahí había una señora que era una cachonda mental. Es que era genial. Hablante 3 ¿Y os hacéis el aperitivo ahí? Hablante 6 ¿Ya ves, pasaba Antonia, Dame unas patatitas y te daba en un papel, EH? Bueno, vamos a seguir aquí. Había una máquina de cortar madera. ¿Mi padre tenía aquí un taller con 30 empleos, EH? Ni a la registradora, primera que teníamos de las antiguas. Eso era la oficina, donde teníamos los papeles y todas las historias. Hablante 3 Es muy grande, yo no sabía que había tanto aquí al fondo. Hablante 6 ¿Y has conocido? Hablante 1 Después de tantos años, tienen muchos clientes muy fieles. Hablante 4 Vamos a ver cerraduras de las taquillas y están. Hablante 1 Dispuestos a presentárselos todos al nuevo propietario. Hablante 4 Interruptor espera. Hablante 6 Blancos. Hablante 1 Aquí se vende mucho y de todo. Hablante 4 El desagüe del lavabo. Hablante 6 No me han venido. Hablante 4 Ha venido todo bien, hotel de los gorditos, un bote de cola de contacto, lo que no encuentras en un sitio. Aquí lo tienes cualquier cosita, cualquier tuerca, tornillos, lo que haga falta. Hablante 1 La tornillería. ¿Su especialidad? Hablante 4 Como 100. Hablante 1 Me explican que lleva mucho trabajo porque tienes que sacar muchas cajas para vender el tornillo adecuado y los venden. Hablante 6 Sueltos que pesa todo lo de la ferretería hija mía. Hablante 4 Sea largo si yo le puedo cortar. Hablante 6 ¿Es que tiene que entrar? Hablante 4 En un agujero dame todo lo que tienes ahí, porque aunque son. Hablante 6 Más aplicado. Hablante 1 ¿Y si no tienen algo, saben dónde puedes encontrarlo? Hablante 2 Eso tienes que ir a Ibiza 20 a. Hablante 6 La calle tomás bretón, 3. Hablante 1 D. Los nuevos dueños de la ferretería les presentarían a todos sus proveedores, como José Ramón, de la empresa luz y claridad, que les trae bombillas. Hablante 3 ¿Está trabajando con ellas? Hablante 4 Sí, unos 1617 años. Vengo todas las semanas y ella a lo mejor me llama, me oye, Pásate y tal, yo me paso y me pide cosas y ya está y se lo enviamos luego al día siguiente. Hablante 1 ¿Traes un catálogo o algo? Hablante 4 O sí tengo aquí la tablet me dice saca la tablet y saco bien, se sube a José Apúntame esto o lo otro tal y cual ya ya. Hablante 6 Quiero 5 de Casquillos y 5 bombillas de la día de 5. Hablante 4 De 5 y 5 casquillos. Hablante 6 ¿Pero ya no quiero acumular ahí, vale? Hablante 1 Pues que iba a hacer un cocido madrileño y resulta que está atascado. Hablante 5 Y. Hablante 1 Estoy en el chucho como los antiguos. Hablante 4 Y aquí, pues las amigas. Hablante 1 Te. Hablante 4 Arreglan. Hablante 1 Todo. Entre la jubilación soñada y la resistencia a cerrar En cuanto he. Hablante 1 Visto digo a las chicas, entre cliente y cliente, me pregunto que lleva a estas mujeres a seguir trabajando a su edad a renunciar a la jubilación. Hablante 5 Ya no me veo para jubilarme. Además eso que te cuentan, ay, cuando me jubilé voy a viajar, voy a ir a ver museos, voy a 3 días, 2 viajes, 3 museos y al cuarto te metes en tu casa a ver el programa de Ana Rosa, que Dios, mi vida no es esa. Yo no soy de estar en casa viendo televisión. Hablante 1 ¿Y no estáis cansadas? Hablante 5 ¿Yo no, yo no soy mujer de casa para estar todo el día con el plumero y el trapito, no? Hablante 1 Vale, María bromea diciendo que paseará por Madrid y podrá por fin ver el retiro a 10 minutos de la tienda, pero que nunca tiene tiempo de visitar. Alicia es la que más ganas tiene de irse. Hablante 3 ¿Como te imaginas tu jubilación en Alicante? Hablante 6 En plan señora, haciendo, pues no en las cosas de casa y a mí me gusta mucho las labores. Hago mucho ganchillo. Adiós guapa. Hablante 1 Echar de menos, mira. Hablante 2 Ni me cobra nada, son lo mejor del barrio. Hablante 6 Esto. Hablante 3 ¿De que no cobráis, lo puedo poner cuando ya habéis cerrado? Hablante 2 Nuestro nada más que desbloquearle el pomo de la olla. ¿Qué le vas a cobrar si no pone nada? Hablante 1 Durante varios meses que al final fueron años bajo de vez en cuando a grabar a la ferretería, ellas me van contando. Ha venido mucha gente interesada por el negocio, pero no se acaban de decidir. Hablante 2 Te dicen, bueno, pues ya sabemos lo que vale, ahora vamos a nosotros a buscar por ahí o de qué manera lo podemos pagar si nos dan un crédito los bancos o lo que sea. El día que alguien tenga dinero YY le parezca bien lleguemos a un acuerdo, pues se vende y ya está y llevábamos 7 años pensando, bueno para el año que viene. ¿Bueno, para después de Navidades? ¿Bueno, pues y así? Hablante 3 ¿No sabes cuándo puede ser o vosotras cuánto tiempo estáis dispuestas a estar aquí? Hablante 2 No tenemos un plazo de tiempo, pero si vemos que pasan cuatro o 6 meses. Y no hay nada que hacer, entonces haríamos una liquidación del género y se vendería el local solo. Hablante 1 Pasan esos cuatro o 6 meses y un año más y ya siempre me reciben con una sonrisa dispuestas a contar una. Hablante 2 Historia. Hablante 1 Aunque no sepan exactamente qué es lo que estoy haciendo, no, no. Hablante 2 Sé. Hablante 3 ¿Y a tu hija no le gustaría heredar la ferretería? Hablante 2 Es que mi hija no puede estar operada de la columna. Hablante 6 Los trabajos que tienen mis sobrinas a las 3:00 de la tarde se van el viernes hasta el lunes. Hablante 1 Y así llega la Navidad. Todavía sin un comprador, sin una decisión y con mucha nostalgia, antes los comerciantes del barrio celebraban juntos estas fechas. Hablante 6 Nos íbamos, nos tomábamos un par de cervecitas, nos dábamos de besos. ¿Era otra cosa ahora no? Bueno, adiós que pases buena noche. Hablante 1 Ya está. Hablante 3 ¿Que ya no os conocéis tanto los comercios de la calle o? Hablante 6 Que ahora mismo las únicas antiguas que quedan aquí somos nosotros ya la calle no es lo que era, pero antiguamente el pescadero, el de la tienda de comestible, había una frutería, la pescadería, la tienda de frutos secos, el sentirte como más arropado, más, más familiar. Eso es. Hablante 2 Su rollo y había una. Hablante 3 Pescadería en esta calle. Hablante 2 Si se jubiló en junio. Hablante 6 Las únicas que quedan momia somos nosotras. Hablante 1 ¿Y buenas momias? En esta situación aparece un posible comprador. Hablante 5 ¿Vino un señor, un chino a comprarlo? Que sí, que sí, que sí, pero luego, a la hora de la verdad dice que sí, que el género no lo quería y le dijimos que entonces que no, que ya le habíamos advertido desde el principio que era género y. Y local, o. Hablante 3 ¿Sea que estamos igual, no? Hablante 5 Estamos igual, sí, hay 3, que están muy convencidos, pero yo no sé qué les pasa, que o no le dan el crédito. Hablante 1 Tampoco es ninguna de esas opciones y ya siguen buscando la oportunidad de mantener la ferretería y así pasan los meses y llega el verano. Hablante 3 ¿Cómo lleváis el calor? Aquí no hay aire acondicionado. Hablante 2 No, pero no hace falta por esa tienda. Es muy fresquita. Mira, no ves, esto es un patio. Abrimos. Hablante 3 Ya corre el aire. Hablante 2 Fíjate si corre el aire, si se nota. Hablante 3 Te pones aquí, te plantas aquí con una silla. Hablante 2 ¿Ya ves? Hablante 3 Pero aquí sentadas, no duráis. Hablante 2 Mucho, no, no, no duramos nada y. Hablante 3 ¿Qué vais a hacer este verano? Hablante 2 Pues trabajar. Cerramos el día 15 de agosto, que no sé en qué cae nosotras. Vale, vale, vamos el día 15. Lo que sí que es verdad es que si te vas fuera y vuelves en casa, no te quedas, te vienes a la tienda. ¿Porque qué haces en casa? ¿Coger el trapo? Pues no puedes pasar. Mira, una vez era por la tarde, hacía muchísimo calor y entran 2 señoras, oiga, tienen una cacerola, se la saco y ahora me puede enseñar. ¿Y claro, a mí no me casaba lo que pedía y digo, pero en realidad ustedes qué es lo que quieren? Dice, pues mira, hija, te vamos a decir la verdad, venimos desde allá abajo. Hemos visto que hacía mucho fresquito y hemos dicho vamos a entrar y así nos refrescamos. Hablante 3 ¿Y tú, tienes ganas de irte de vacaciones? Hablante 5 Pues sí, no, yo es que me lo paso muy bien, aquí me gusta porque me gusta mucho. Hablante 3 Yo me parto con vosotras. Hablante 1 Os. Hablante 5 Cuesta mucho quedarme aquí, para mí es que esto no es un trabajo. Hablante 3 Nada que paséis buen verano. Hablante 5 Igualmente y tú que lo pases mejor y ya a la vuelta nos vemos. La ferretería, un confesionario en un barrio cambiante Nos despedimos, hasta septiembre pasa otra Navidad. Y en la ferretería todo sigue igual. El tiempo parece haberse congelado ahí dentro. María sigue arreglando cosas a las vecinas, enseñando a un chico a arreglar una puerta dando sus recetas. Fotocopiadas a quienes compran una planera. Hablante 2 Que te salga. Sí, claro. O han comprado por Internet y vienen aquí a que tú se lo expliques. Ves a abrir la puerta y entrar y sabes a lo que viene a pasar el rato. A también aquí es un poquito confesionario, tenemos mucha gente. Que vive sola gente mayor y vienen a lo mejor que te voy a decir a por un paquete de pilas y te cuenta su vida. Hablante 3 ¿Y qué qué estás haciendo aquí, que veo esta lámpara? Hablante 2 Una lamparita a una viejecita del barrio. ¿Tú sabes quién me la arreglaría? ¿Cómo le voy a decir? Llévala a un taller que te van a cobrar 30 EUR por ponerte un interruptor. Pues yo voy, se lo pongo y ya está. Hablante 5 Este sistema de almacenaje. Hablante 1 Se ha corrido la voz de que las hermanas venden la ferretería y muchos medios han venido a entrevistarlas son ya unas expertas. Televisiones, radios y periódicos se han interesado por su historia. Hablante 2 ¿Qué pasa, no viste ayer en la tele? Hablante 3 ¿Saliste ayer en la tele? Hablante 2 ¿Está ahí en Telemadrid, en el periódico de el mundo nos pusieron un reportaje injubilables os ha puesto injubilables? Hablante 1 Mientras ellas esperan un comprador que mantenga la ferretería, el barrio se sigue transformando. Hablante 5 Enteros, ya de que aquí en la pescadería van a poner un fisio. Hablante 1 El local de la pescadería se vendía en un portal inmobiliario online por 300000 EUR. El de la ferretería es 3 veces más grande, como la pescadería, el bazar que hay al lado y la tienda de las lanas juntos. Quizás por eso, por el precio del local, sea difícil que a alguien le salgan las cuentas para poner un negocio aquí. Los precios del barrio se han disparado especialmente en los últimos años. En una de esas mañanas de camino a la ferretería me encuentro con una manifestación. Varios vecinos han bajado a apoyar a Mari Carmen. Es una vecina de la calle sainz de baranda, a la vuelta de la esquina de la ferretería Molina. Lleva toda la vida en su piso. Heredó la renta de sus padres y ahora los inversores propietarios del edificio quieren echarla. Un movimiento de protesta vecinal consiguió parar el desahucio. Me pregunto si ellas no habían pensado en coger el dinero y jubilarse o alquilar el local y vivir de una jugosa renta como hacen los inversores, pero a ellas les gusta la ferretería. Hablante 3 Al dice, qué cosas te han pedido así, raras en la ferretería, que no, que no son de aquí. Hablante 6 ¿Si un señor miro, mira en creo que no, porque qué es lo que quería? ¿Pero no, yo quería un chatito de vino tinto? Pues no, más bien no. ¿Quiero 3 ovillos de lana de color 420 y no sé que y mira dice, y la lana dónde la tienes? Digo al lado, es que no es esa que que era. Ah, sí que si tenemos cremalleras digo no, eso es de mercería, dice, pues ya está de ferretería, digo que no, que es mercería, pues deme una de 18, digo que no tengo que. Hablante 1 Suelo bajar a verlas los viernes, el día que me han dicho que hay menos gente, pero siempre hay gente. Temo que algún día, al subir por la calle doctor Esquerdo me encuentre con la ferretería cerrada de repente, aunque eso no pasó. Pero un día María deja de venir, tiene que cuidar a su marido, que está enfermo y ya no lo puede dejar solo. Ellas, con su fuerza y su alegría, hacen que parezca que podrían estar aquí para siempre, pero no es así. Hablante 5 Mi padre estuvo trabajando hasta por la noche que cerramos, bajamos a casa, estuvo con mi hermana tomando un vinito en el bar de casa, subió a casa, Cenó, se acostó y ya no se levantó. Hablante 3 Y era muy mayor. Hablante 5 79. Hablante 3 79. Seguía trabajando. Hablante 5 Estaba dentro de la carpintería. Nunca le ha gustado la ferretería, él no lo él no tenía paciencia. Pare se acaba 2 cajas y a la tercera ya estaba calentito. Hablante 1 Las hermanas rechazan algunas ofertas para poner un restaurante, una cafetería. La difícil decisión de vender el local, no la ferretería Esperan pacientemente a ver si alguna de las personas interesadas en la ferretería puede comprarla, pero después de más de 6 años toman una decisión. Hablante 6 Ferreterías, no base. No ha habido gente que la quisiera con la cartera de clientes que tiene esta tienda. Es increíble. Yo no lo entiendo. El día 30 de octubre o 31, no sé cómo va. Se cierra ya la ferretería definitivamente. Hablante 1 Este local ya no será el negocio que MONTÓ Teodoro Molina en 1953. Las hermanas, con 8481 y 76 años, han decidido liquidar y vender el local. Hablante 6 Vinieron unos señores y bueno, nos pusimos de acuerdo. Y hemos vendido el local. Lo que pasa es que ellos no quieren ferretería, no quieren nada. No sé qué es lo que quieran hacer. De hecho, hay que quitar todas las estanterías y todo desaparece. Hablante 3 ¿Conocéis al comprador del local, sabéis quién es? Hablante 6 A nosotros al principio nos dijeron que era un grupo de inversores, que ahora sabes que en un local te plantan 3 pisos y además este local tiene mucha ventilación, o sea, él nos ha presentado porque ha sido a través de de otra persona, pero sabemos que es un cliente de aquí. De toda la vida. Hablante 5 Pues mira, ciclos de la vida que van pasando, van pasando y tienes que asumirlo. Te cuesta trabajo, te da mucha pena, mucha tristeza, pero es que no puedes continuar, que dentro de 2 días te da cualquier cosa. Mira mi hermana, ahora el problema que tiene ella está muy bien, pero el marido ya no está bien ya la falecía la jubilación. Hablante 1 Una vez asumido que no va a ser ferretería y vendido el local, 2 grandes carteles lo anuncian en el escaparate. Por liquidación por jubilación. Hablante 5 Así estamos ahora todos los días no paramos. Hija mía, es divertidísimo. Hablante 6 Bueno, es que han salido cosas del año, ni se sabe. Salieron molinillos de café de los de madera, antiguamente de rasca, rasca. Hablante 1 Hasta quedar ninguno de. Hablante 6 Esos los pusimos, no duraban ni media hora. Yo creo que no va a salir por ahí, pues un diplodocus, un pingüino. Hablante 5 Ahora estamos aquí todo el día y. Hablante 3 Era el teléfono. Hablante 5 Hola, dime. Hablante 6 Ayer hasta las 8:15 gente en la calle espera, nadie sabe lo que machaca un mostrada. Hablante 3 ¿Notáis que falta, María? Hablante 6 Sí, hombre y la mamá María es muy eficaz, es muy activa. Hablante 1 Todavía tienen guardadas más cosas. Hablante 2 Dentro. Hablante 6 Hay cosas que van saliendo poco a poco. Hablante 1 Las últimas semanas antes del cierre, la ferretería está siempre llena de gente. Muchos vecinos aprovechan la liquidación para llevarse lo que puedan necesitar en el futuro. Unos rieles para las puertas que solo se encuentran aquí. Hablante 4 Que estos son más resistentes y no las encuentro en otro sitio. Las quiero ver solamente de aquí porque ni por Internet ni nada en Amazon nada. Hablante 1 Mientras ellas sacan cajas, venden sin parar. Yo miro las estanterías. Tengo la sensación de estar viviendo algo histórico y como ellas me resisto a que se pierda. Llego a pensar en comprar yo el negocio y hacerme ferretera aquí nadie quiere que esto se acabe. Hablante 5 Lo que te da mucha pena es que te vienen los clientes a despedir, te dan un beso y ya te se saltan las lágrimas. Hablante 3 El señor que está aquí antes venía de Rivas. Hablante 5 Y bueno, te arganda, tengo clientes que vienen de muy lejos, tengo una señora que viene desde La Coruña. Hablante 4 Pues más en conde de Casal. Pero aunque hay ferreterías allí seguimos subiendo cuando hace falta cariño en la atención. No creo que nadie vaya a poder sustituir el servicio que dan, ni Amazon ni ningún otro tipo de tienda hasta el final estaremos aquí apoyando al comercio. De barrio y a la gente que lo hace con amor. Hablante 6 Insustituibles. Son 40 años trabajando con ellas. ¿Dónde has metido en mi sartén? Hablante 1 Orientando te dan un pintor. Hablante 6 ¿Te dan un electricista, te facilitan todo que os vaya muy bien? Hablante 1 ¿Dime qué te debo? Hablante 5 Pues te cobro esto y esto para que tu tengas. Hablante 6 No, no, no, no. Hablante 5 Sí, sí, sí, estoy regalando todas las ginitas algo para que tengan un recuerdo, no vas a ser tu menos. Hablante 3 ¿Que ha venido el señor que ha comprado el local a verlo? Hablante 5 Sí, sí, no. Hablante 3 ¿Sabéis qué quiere hacer con? Hablante 5 Él le pregunté 2 veces y no me lo dijo. No sé si es que no me lo quiso decir o no se enteró, no digo ni una cosa ni otra y ya no le insistí porque digo como no sabía si es que no quería o no se había dado cuenta, dije, bueno, pues ya, pero vamos que estoy muy intrigada, que cuando venga la próxima vez se lo voy a volver a preguntar si. Hablante 3 Estoy aquí, le pregunto yo también. El último adiós y el legado de las hermanas Molina La liquidación no son solo tazas o vajillas más baratas, es un tiempo en el que los clientes pueden despedirse. Y ellas se van haciendo a la idea de la jubilación mientras están muy entretenidas. Hablante 5 Desde luego tengo muchas ganas de ir a Venecia a eso. En cuanto me jubile, posiblemente que vaya a Venecia. Tengo 2 trasteros, que tengo ropa y trastos de todo el mundo, así que lo primero que en cuanto me jubile va a ser limpiarlos, que si estoy loca por hacerlo, ir a la playa, que me apetece mucho. Hablante 1 Todavía no se sabe que negocio va a poner el nuevo propietario del local, pero empieza a ver rumores. Hablante 5 Que va a ser un gimnasio ya cuando te vengan los señores le preguntare, oiga, me han dicho esto que ha dado es mentira. ¿Y luego ya me dirá el sí o no os hará el loco como la otra vez? Hablante 1 En uno de esos últimos viernes, al subir la calle, escucho una voz inconfundible, hoy está María. Hablante 2 Por casualidad. Hablante 3 Qué alegría verte. Hablante 2 ¿Qué pasa? ¿Qué tal que ahora yo ya vengo muy poco porque tengo a mi marido enfermo? Hablante 3 Estas enfermera. Hablante 2 No sabes cómo, claro, porque tiene Parkinson. Pero se ha caído 2 veces YY ya no me atrevo a dejarle solo hoy porque está mi hija con él. A. Hablante 3 Ti te gusta venir de vez en cuando, sí. Hablante 2 Mira, hay veces que mi hija va a casa y llega y me dice, vete, vete que necesitas irte. Hay días que estoy muy apagada. Otros días tengo un cabreo del 20, pero. Ayer tuve un día malísimo, malísimo. Hablante 3 Y cuando vienes se te pasa un poco claro. Hablante 2 Claro, ya los clientes ya vienen y te dicen adiós y tal. Qué pena. ¿Dice que si el día que terminemos hacemos una fiesta, digo no, qué vas a celebrar? Yo no sé si algún día podré volver o. Hablante 3 ¿Qué tal Peppa? Hablante 5 Pues una hija muy cansada. Ya ahora ya nos viene lo peor. Lo de ahora, lo peor hasta ahora ha sido la marcha de todos los días, pero ahora ya no. Hablante 3 El viernes estáis aquí a las 8:00 para cerrar la puerta. Hablante 5 Tardaremos un poco más tarde seguramente, pero hasta las 8 y algo estaremos, o sea que te veo. Hablante 6 Tengo la garganta hoy que ya no puedo ni hablar, lo único que está callado cuando estaba comiendo. Hablante 1 El último día en la ferretería es una mezcla de tristeza y de fiesta porque viene mucha, mucha gente. A darles abrazos les traen regalos. Muchos clientes se emocionan al despedirse. Hablante 6 Ha venido, ha venido un cliente que tiene 90 años. Bueno, digo a este le da un jamacuco que su madre quería casar a este chico bueno, este chico, este hombre con mi hermana María. Hablante 1 María no ha querido perderse el último día. Los vecinos del edificio les han puesto globos y un cartel en la puerta que pone feliz jubilación. ¿Le han escrito cartas? Hablante 2 Que madre mía. Me me enflao a llorar. Hablante 1 Y poesías. La crónica del barrio tiene la marca Molina les ha escrito un vecino, lo cual ahora te queda el huérfana. Hablante 2 Es que es toda mi vida, toda mi vida. Hablante 1 María pasa las últimas horas en la ferretería montando un riel doble para un cliente. Hablante 2 ¿Sabes lo duro que es? Y si viera lo bien que se corta el primero, pero el último ya fatal, es que ahora los rieles no hay soportes largos. ¿Entonces estos son los aportes cortos? Pues ahora este lo pongo con un tornillo con tuerca. Hablante 1 ¿Y ya tienes uno largo? Hablante 2 Y ya tengo uno largo. Hablante 3 ¿Te da tiempo antes de las 8:00? Hablante 1 Y entre pieza y pieza, hasta el último día lo. Hablante 4 ¿Que pasa que no sé yo si aguantará? Hablante 1 ¿Convenciendo algún cliente que parece que no se fía como ahí? Hablante 2 Tiene una tuerca, expande. Hablante 4 Esto ahora al Atornillarlo como es pladur, pues lo que pasa que empieza a girar. Hablante 2 No porque tiene. Aquí unos pinchos para que no gires o se clavan el pladur. Ya cerramos ya. Venga, vale que sí para que se acuerde de mí así, si se le cae, dice, verás tú que no quiero nada a. Hablante 1 ¿Pepa le da mucha pena, pero a la vez la veo contenta, te acuerdas? Hablante 3 Del primer día que viniste a la ferretería. Hablante 5 Empecé a venir y con unos 10 años venía solamente los sábados y entonces era muy normal llevar los pedidos y entonces llevabas y te daba la mejor de propina una peseta. Y luego toda la semana tenía yo para caramelitos. Hablante 1 Hoy está rodeada de clientes, Juan, lo que a ella le. Hablante 5 Gusta, ahora pasas, pasa. Hablante 1 Que tenía en la cartilla. Todo el barrio ha venido a despedirse. Conchita también tuvo un pequeño comercio que cerró y. Hablante 5 Las conozco desde el año 54 que vine a Madrid. Hablante 3 ¿O sea que fuiste de las primeras clientas? Hablante 6 Sí, sí, toda la vida. Hablante 5 Da mucha alegría el comercio, adiós nenas que estáis muy ocupadas. Hablante 1 Está hasta el marido de Pepa. Hablante 3 ¿Que usted ha vivido la afición de pepa a la ferretería? Hablante 4 De de que éramos novios. Estaba yo haciendo la mili cuando empecé yo a venir aquí, que eso tenía yo 20 años. Ahora tengo 83, pues fíjese, y ahora me da pena, porque es su vida, ella es su vida, la tienda es su vida. Buscarse un aliciente va a ser difícil. Hablante 1 Casi son las 8:00 la hora de cierre y siguen entrando clientes. Hablante 2 ¿Viene usted? Hablante 3 ¿En el límite, no? Hablante 4 Justo justo en el límite vengo así ya medio quedan 10 minutos para que cierren. Hablante 1 Dan las 9, Alicia se acerca a cerrar la puerta. Y se encuentra con 3 clientas del barrio y pilar, mari Pepa y Teresa, que vienen de merendar. No te gustan esas tacitas de café mientras charlan, ven unas tazas en el escaparate y entran a hacer la última compra. Espero tener dinero aquí. Sus últimas clientas son 3 mujeres, pues será años que llevan aquí, están más muertos que vivos ya este. Hablante 3 Es del barrio. Hablante 1 Sí, anda que no habrá venido a comprar. Hablante 5 Aquí mi marido, todo cuando. Hablante 1 Se. Arreglado. Hablante 6 La casa. Hablante 1 ¿Yo puedo con él, tranquila, que tú andas coja, no, no? Hablante 5 Es cierto, no está muy. Hablante 1 Bien de la pierna, porque. Hablante 2 La pilló un coche. Hablante 3 Eh, por esa calle andan los coches como locos. Hablante 1 ¿Verdad que te las quieres quedar tú? ¿Se ha quedado con ellas? Hablante 3 El próximo día que te invito a los. Hablante 1 ¿Churros? No, no, los churros no puedo tomarlos, ya que me hice. Hablante 5 De Churros soy yo, que me quedo media suena. Hablante 1 El teléfono es la hija de María, muy bien. Su marido quiere que sea ella quién le dé la cena, así que se cambia y con mucha pena se tiene que ir corriendo. Hablante 3 María va siempre de azul, pero te queda muy bien el rosa. Hablante 2 Sí, oye, pues ya ves. Hablante 1 Por Primera Vez veo a María sin su bata azul. Asus 84 años lleva una camiseta rosa, unas zapatillas deportivas y una bomber negra. Hablante 3 No, sí, claro. Hablante 2 ¿Ya no has oído que me han llamado? Hablante 1 Muchísimas gracias, María, Ay, Alicia por fin cierra la puerta, pero pepa la vuelve a abrir y entra un cliente más. Hablante 3 Esto sería la marmota. Hablante 1 Viene por los rieles que María ha terminado, son casi las 9:30. Si estuviéramos en los 50 les pondrían una buena multa. Hablante 3 Bueno, ya está, chicas, se. Hablante 5 Acabó lo que se daba. Hablante 3 Ya estáis jubiladas, mañana no madrugáis yo. Hablante 5 Sí, porque dice que madruga, Dios la ayuda. Hablante 1 Ahora si nos despedimos. Hablante 3 Bueno, Alicia, cada vez que pase por aquí delante te voy a imaginar en tu patio de Alicante. Muchísimas gracias de verdad. Hablante 5 Pues nada, un placer, cariño. Y aquí se acaba todo. Hablante 1 No me gusta mucho la calle doctor Esquerdo, la verdad es que me parece un poco infernal. Yo intento evitarla, tiene cuatro carriles por cada sentido y siempre hay mucho tráfico, ruido y contaminación. Me imagino cómo sería esto, con un bulevar con kioscos y niños jugando. ¿Y quién tomó la decisión de quitarlo y construir esta carretera? Me imagino a María cruzando la calle, corriendo a atender a un cliente mientras se aprendía que es una escarpia. Las obras para renovar el local están a punto de empezar, con la incertidumbre todavía de saber que pondrán aquí. Algunos afortunados recordamos que aquí un día estuvo la ferretería de las hermanas Molina. Agradecimientos al equipo y a los oyentes Estos negocios se echan de menos. Cuando cierra la gente no se da cuenta, no lo aprecia a bueno un comercio, pero cuando está cerrado te llega la cosa de decir. ¿Y ahora a dónde voy? ¿Y? Hablante 1 Esta es la historia de cómo cerro la ferretería de mi barrio, la de las chicas de como el barrio ya no es el mismo. Seguiremos apoyando al pequeño comercio fijándonos en esas tiendas con grandes historias detrás que nos hacen la vida más agradable aunque haya cosas. Que no podamos cambiar. Sara Blanco, periodista de RTV noticias, me he encargado del guión, la grabación y el montaje de este episodio, el último por mi parte, por ahora de esto merece una explicación. Mientras, acompañaba a María, Pepa y Alicia en sus últimos días en la ferretería, despidiéndose de sus clientes, yo también me tenía que despedir de mis compañeros. Gracias Marta Vicedo por acompañarme a la ferretería y encargarte de la parte visual y de redes de este capítulo. Aitor Sánchez, gracias por ser nuestra luz en el bosque alemán de la narrativa. Y a vosotros oyentes, gracias por dejaros llevar y por no perderos ninguna de nuestras historias hasta.

Podcast Summary

Key Points:

  1. Las hermanas Molina (María, Pepa y Alicia) regentan una de las ferreterías más antiguas de Madrid, fundada por su padre, Teodoro Molina, en 195
  2. El negocio es un referente en el barrio de Moratalaz, habiendo presenciado su transformación de zona rural a urbana, y mantiene un fuerte vínculo comunitario con clientes que son casi familia.
  3. Las hermanas, todas mayores de 76 años, desean jubilarse y vender el negocio, pero con la condición de que siga siendo una ferretería y están dispuestas a formar al nuevo dueño.
  4. Su historia destaca por ser pioneras en un oficio tradicionalmente masculino, enfrentando y superando el escepticismo inicial de algunos clientes.
  5. El relato captura la nostalgia por un comercio tradicional, las relaciones humanas que genera y el desafío de preservar este legado familiar en la era moderna.

Summary:

La ferretería Molina, en la calle Doctor Esquerdo de Madrid, es un negocio histórico regentado por tres hermanas octogenarias: María, Pepa y Alicia. Fundada en 1953 por su padre, Teodoro Molina, ha sido testigo de la transformación del barrio de Moratalaz, desde ser una zona de huertas y chabolas hasta el actual entorno urbano. Las hermanas, que comenzaron a trabajar allí desde adolescentes, se convirtieron en pioneras en un sector dominado por hombres, ganándose el respeto de la clientela con su profesionalismo.

El local es un espacio vital para la comunidad, donde los clientes son amigos y se forjan relaciones de décadas. A pesar del desgaste físico y su deseo de jubilación, especialmente de Alicia, que anhela reunirse con su marido en Alicante, llevan años intentando vender el negocio con una condición esencial: que perpetúe su esencia como ferretería. Están dispuestas a enseñar el oficio a un nuevo dueño, transmitiendo un conocimiento profundo de sus más de 7000 referencias y la filosofía de trato cercano.

La historia es un emotivo retrato de la resistencia del comercio tradicional, el legado familiar y la dificultad de cerrar un capítulo que es mucho más que un simple negocio.

FAQs

Las hermanas Molina son María, Pepa y Alicia, propietarias de la ferretería Molina en Madrid, la más antigua de la ciudad. Se dedican a la venta de artículos de ferretería y han trabajado allí toda su vida.

María, la mayor, empezó a trabajar a los 12 años en 1953, llevando más de 70 años. Sus hermanas Pepa y Alicia se unieron después, con décadas de experiencia cada una.

Las hermanas han superado la edad de jubilación y buscan vender para retirarse, aunque desean que el local siga siendo una ferretería. Llevan años intentándolo sin éxito, pero están dispuestas a enseñar el oficio al comprador.

El barrio ha transformado de ser una zona con huertas, chabolas y un bulevar ancho a un área urbana con más tráfico y comercios. Antes había más tiendas pequeñas y comunidad entre los vecinos.

En sus inicios, enfrentaron prejuicios porque no era común ver mujeres en ferreterías; algunos clientes se iban al verlas. Sin embargo, demostraron ser profesionales y ganaron respeto con el tiempo.

Venden más de 7000 referencias, desde tornillos y cerraduras hasta bombillas y cables, ofreciendo productos sueltos y asesoramiento personalizado. Son conocidas por tener de todo y ayudar a los clientes a encontrar lo que necesitan.

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