Esta transcripción narra el feminicidio de Fernanda, una joven de 18 años asesinada en 2014 en México. Desde los 15 años, Fernanda sufrió violencia sistemática por parte de su esposo y su suegro, quienes la mantenían prácticamente secuestrada. A pesar de sus intentos por separarse y obtener la custodia de su hijo, la violencia escaló hasta que fue asesinada. Su cuerpo fue encontrado colgado en la carnicería de su suegro, con signos de golpes, estrangulamiento y cortes simulados para aparentar un suicidio. Su madre, Magdalena, luchó durante años para que el caso fuera reclasificado como feminicidio, logrando que en 2019 la evidencia forense demostrara que fue un asesinato. El esposo fue condenado a 69 años de prisión, pero la pena se redujo a 43 años. Además, los hermanos de Fernanda fueron asesinados en 2017, dejando a su madre con un dolor profundo y una búsqueda incansable de justicia. El hijo de Fernanda, quien ahora vive con su abuela, muestra síntomas de estrés postraumático. La historia subraya la brutalidad de la violencia de género y la importancia de reconocer los feminicidios como crímenes de odio, no como suicidios. El testimonio de Fernanda, escrito en su cuaderno, sigue siendo un recordatorio de su lucha por proteger a su hijo y de la necesidad de justicia para todas las víctimas.
Tal vez escuchar esto te resulta incómodo y doloroso, porque no es una estadística, no es un expediente ni el resumen de un caso, es una vida, son 10 vidas, son 10 mujeres. Los siguientes relatos son feminicidios, un feminicidio es matar a una mujer por el hecho de serlo. En embargo, nada de lo establecido en la ley alcanza para explicar las infinitas imensiones de las mujeres asesinadas y de sus familias. Nuestras palabras tampoco alcanzarán, pero hemos querido contar estas historias, sus historias, en un intento por recuperar su esencia, por honrar sus vidas, las que nunca debieron haberles arrebatado. Este episodio contiene representaciones gráficas de violencia sexual y de género. Toma tu tiempo sin necesitas pausar o escucharlo en compañía. Y si es necesario, no dudes en pedir ayuda. Encuentra recursos de apoyo en 10 mujeres.com. Esta es la historia de Fernanda. Una rada por Mabel Cadena. Nueve de junio de 2013. Testamento de Fernanda. Amaria Magdalena Belarde y Arrobertos Sánchez les dejo la patria y custodia del niño mío. Escribí a sobre mis hojas con tu letra redona. Infantil. Inpecable. ¿Cómo podía una niña de 17 años estar escribiendo su testamento? Pensar en su posible muerte. Pensar en la orfanda de su pequeño hijo. Madre niña. Niña amorosa. Niña creando a un niño esposa niña. Niña única. Todo lo que no le dijiste al mundo lo escribías en estas hojas de celulosas. En este cuaderno que relata el infierno que estabas viviendo. Prácticamente secuestrada por tu marido y tu suegro. Por esa familia que te violen todas las maneras. Todo lo aguantaste por amor a tu hijo de dos años. Quien habría podido imaginar que tu vida iba a ser tan corta. Nadie. Nadie porque es una aberración pensar en una niña de 18 años a la que apagan así. Apenas empezabas a ser quien eras. Tu paso fue tan breve, Fernanda. Como en las mariposas que tanto te gustaba usar en esos anillos de fantasía que lucias con tanta gracia. Naciste un 8 de noviembre del año 1995. Llegaste al mundo con esa cara redonda a tus ojos inmenzos y la sonrisa permanente. Ferserreía mucho. Dice tu madre. Nada podía quitarte la sonrisa de la boca. Hasta que cumpliste 15 años y te casaste con el que había sido tu amigo de la infancia. Pero antes fuiste una niña feliz. La primera mujer de una familia donde habían llegado antes tus dos hermanos. Alberto y Daniel. Eras la alegría de la casa. Jugabas con ellos. Eras celosa de sus nobias y les gustaba molestarse entre sí. Como que ya ves que escondieron la porquita de peluche que tanto querías y que era tu jugueta favorito. Estuviste muy triste hasta que la recuperaron del árbol donde la habían lanzado. Ahora es ese juguete desde tu hijo. A que está creando su abuela porque tuya no estás. Eras amorosa. Jugetona. Te gustaba la vida. Así creciste en tu barrio con tus hermanos en un entorno que debía ser seguro. Me disfrutabas a reglarte. Tu carayama tiva no pasaba de esa percibida entre los muchachos del barrio. Muchos interesaron en ti. Pero tú elegiste a uno con el que había crecido. Y con 15 años empezaste una relación que sería una tortura. El enamoramiento duró apenas unos meses y cuando descubriste que estaba sembarazada decidieron casarse. Muy pronto comenzó esa vida de encierro, de ansiedad, de vivir en una violencia intrafamiliar sistémica y con una pareja violenta. Ya no sé si mal decirte por ti resaba. Tengo miedo de buscarte y de encontrarte donde me aseguran tus amigos que te vas. Te gustaba esa canción. Paloma negra. Tandizonante. Tandicímbola para una niña de 16 años que estaba viviendo una vida de adulta a descienvo. Un matrimonio lleno de agresiones por parte del que ya era tu marido de tu suegra y especialmente de tu suegro que te acosaba de muchas maneras. Con 16 años ya era madre. Habían nacido tu bebé al que amabas. A quien nunca viste como un problema y por quien querías esforzarte y trabajar, estudiar tenías planes para una vida mejor. Intentaste separarte muchas veces. Volver a casa de tu madre con el niño. Dejar a que lugar donde te tenían prisionera, donde te humillaban asignándote las labores del impieza de toda la familia, suegra, suegro, marido, tu niño. Todo ha cambiado de 100 pesos que te pagaban cada semana, ha cambiado de agresiones verbales y físicas. Obligándote a que si eras ahí, a pesar de que tu marido parecía ya tener otra relación y otros intereses afectivos. Pero es tan difícil salir de ese círculo violento. Más difícil con apenas 17 años y un hijo pequeño. Más difícil con un suegro al que le tenías pánico y cada vez que iba a buscarte y te traía de regreso a casa donde te vi pasar tantas noches llorando agobiada, encerrada y deando cómo podrías dejar esa vida y darle mejores posibilidades a tu niño. Toda esa oscuridad en una vida tan breve Fernanda. Es difícil es similar de comprender, de explicar con palabras. Tu vida preciosa convertida en eso. Las mariposas de tu alma mutaban en palomas negras. Hay momentos en que quisiera mejor rajarme y arrancarme ya los clavos de mi velar. Pero mis ojos se mueren sin mirar tus ojos. Y cariño con la aurora te vuelve a esperar. ¿Palo manegra? ¿Palo manegra? ¿Dónde? ¿Dónde andarás? Querías ser protesista de tal. Entre otras cosas. Te motivaba a arreglarle los dientes a tu padre algún día. Pero intento. Otra batalla por la que tenías que luchar a contra corriente. ¿Cómo seguir estudiando si vivías de esa forma? Si además tenías un bebé al que cuidar y te obligaban a trabajar para ellos vendiendo la comida de su negocio familiar, más la que renisaría de tu marido y tu suedro? ¿Túndia? Por fin decidiste interponer una demanda de divorcio.
necesitabas estar a cargo de tu vida, de la de tu hijos, a lir de ese encierro donde todos se ensañaron contra ti. Así escribiste en estas hojas todo lo que sucedía. Querías presentar un testimonio. Recibiste tantos golpes, tantos, que tuviste más de un aborto involuntario al ser arrojada por las escaleras. Tanto recibir violencia en ese cuerpo tuyo tan pequeño, ese cuerpo tan atrapado. Aquí, en estas páginas, con tu letra de molde de estudiante de secundaria, escribiste una relatoria de los hechos que sirviera para que el juzgado civil te diera la custodia de tu hijo. Funcionó. Funcionó porque era fácil demostrar que mientras viviste con tu esposo y su familia, tú eres la única que se encargaba de atender a tu niño. Y eso desató aún más los demonios de aquella casa, puertas cerradas donde nadie pudo saber exactamente que sucedía. Pero aparecías con golpes, moritones, estabas cada vez más delgada, a veces no comías en días y te desmayabas por falta de alimento y por el trabajo doméstico al que era sublígada. ¿Cómo pudiste resistir todo eso? ¿Cómo? ¿Cómo pudo pactar a una familia convertirse en todo un sistema de abuso? Violación. ¿Cómo? Si he perpetrándose hacia un acuerdo de destrucción contra una mujer en un pequeño grupo pervertido por un hombre violento. ¿Cómo se defiende una niña que demás? Está tratando de proteger a su hueve contra todo un sistema de odio. Era de diciembre del 2013. Lo habías logrado. Saliste con tu hijo porque querías pasar el año nuevo con tu familia. Pero tu suegro apareció. Ese hombre parecía ejercer un terror sobre ti al que no podía sobreponerte. Y te llevó de regreso a su casa con él que todavía era tu esposo y al que nada parecía importarle. Ya agarraste por tu cuenta en las parranas. Paloma negra. Paloma negra donde. ¿Dónde andarás? No pasaste el año nuevo con tu familia. Si no en casa de tu esposo. Los vecinos intuían que no solo tu marido sino que también tu suegro te violentaba. Y que tal vez abusaba sexualmente de ti. Pero nadie hizo nada por ayudarte. Tal vez nadie sabía exactamente cómo ayudarte. Tal vez no hemos aprendido a reconocer la violencia y nombrarla. Tal vez ese lenguaje del abuso en sus múltiples formas, ese lenguaje aún no ha sido construido. Por eso tu testimonio escrito fue tan valioso Fernanda. El 3D enero de 2014. Se liste muy arreglada del negocio de tu mamá. A su pequeña jersería y vas a pedirle sopa para que comiera tu hijo. No tenía otra cosa que darle. Tu madre recuerda que el último día. Y si este es el silvido para llamarla y ella salió. Siempre se te le grababa la cara al verle a ella también. Pero ese día tenía asprisa. Caminabas rápida. Tense. Como si te estuvieran vigilando. Algo andaba mal. No contestaste el teléfono en horas. Tampoco saliste la calle. Algo andaba muy mal. El día siguiente tu sogro llamó a tu padre para decirles que había tenido una pelea con tu marido. Y había tenido un accidente. Pa' lo va negra. Eres la reja de un pena. Dijeron que te había suicidado. No dejaron a tus padres entrar a reconocer tu cuerpo. Que estaba colgado del mismo gancho donde colgaban las reces en su carnicería. Tu cuerpo. Tu vida arrancada con tal brutalidad. La violencia puede ser infinita. Ir más allá de la muerte. Profaner y profaner y profaner. Tanto odio contra una niña que llevaba a otro niño dentro. La autopsia confirmó que tenías cuatro meses de embarazo. Dijeron que fue a un suicidio. Tu madre no se conformó con el dictamen. Tanto odio contra el cuerpo de una mujer. Tanto odio que no se sacia ni con la muerte. Profaner y profaner. Loro esto estaba lleno de golpes. Tenías las rodillas y la cara raspadas. Alguien te había arrastrado hasta colgarte ahí. Tenías cortes en la muñeca izquierda pero tus venas no habían sangrado. De los hicieron después de que te quitaron la vida. Tu cuerpo colgaba tan alto, que era imposible que hubiera subido hasta ahí para hacerte daño y hacerle daño al hijo que crecién tu vientre. En esa reja de un venano. Quiero ser libre, vivir mi vida. Dios, dame fuerzas. Ella se va y nos vamos con ella. Dice tu madre. No cabe en el entendimiento ni en estas palabras los horrores que vinieron después. El dolor de perderte y tres años después perder a tus dos hermanos que fueron asesinados. Tu madre sigue viva. Respirando. Para el día en que reciba justicia también por el asesinato de tus hermanos. Y desde un lugar que nadie comprende salvo que no ha vivido eso, sacó el coraje para pelear por tu caso Fernanda. Cuatro años después tu asesinato se pudo clasificar como feminicidio. Y tu hijo pudo salir de esa casa y quedar al cuidado de tu madre, de su abuela. Siete años después fue sentenciado tu asesinato. Siete años después se puede repetir esta verdad. No fue suicidio. Fue feminicidio. No fue suicidio. Fue feminicidio. Ahora de esos textos tuyos Fernanda. Este cuaderno donde escribías lo que estabas viviendo formamos parte de una carpeta judicial. De un glossario penal donde es insoportable volver a leer tu testamento. Les dejó todo el juguete que sea de niña, repartido en partes iguales. Solo horas una niña que hereda sus juguetes. La niña que intentaba salvarse a sí misma y salvar a su hijo de un violento sistema de odio. El 4 de enero del 2014. El cuerpo de Fernanda fue encontrado colgado en la casa donde vivía con Let. Quien era su pareja y con sus suegros. Fernanda tenía 18 años y un niño de un año y diez meses. Al momento de su muerte estaba embarazada de 16 semanas. Let y su familia dijeron a los padres de Fernanda que se había suicida. Magdalena. La madre de Fernanda no pudo ver el cuerpo hasta que la funeraria la entregó en el lugar de velación. Ahí pio el rostro de su hija con la nariz y la boca golpeadas. Las rodillas raspadas y su y suave.
supuestas heridas de un intento de cortarse en las venas en las muñecas. Así empezó una larga batalla para reclacificar el caso como feminicidio. En el año 2019 la abogada Jimena Ugarte inició acompañamiento a la familia de Fernanda y solicitaron detallar la investigación, revisar la necrocia y realizar dos dictámenes importantes. Uno en medicina forense, donde dictaminaron que Fernanda murió por asfixia mecánica por estrangulamiento con etología omicida, no suicida. Esto cambió el rumbo de toda la investigación. El dictamen de hechos concluyó que Fernanda recibió golpes tan fuertes en la cara con un objeto duro, que le reventó los vasos internos y la dejaron en defensa. Luego le hicieron los cortes en la muñeca para pretender un suicidio. La llevaron arrastrando, por eso tiene raspaduras en las rodillas y la estrangularon. Uno de los surcos en el cuello es prueba contundente de que una persona se encontraba atrás de ella ejerciendo fuerza con un lazo. Finalmente la colgaron del gancho que servía para colgar a las reces de la carnisería. El cuerpo de mi hija agrita que la asesinaron, insistió su madre una y otra vez. La evidencia de la brutalidad infligida con odio sobre el cuerpo de Fernanda era tan apabuyante, que es difícil creer que tomó años que las autoridades reconocieran que no había sido un suicidio. El 30 de marzo del 2020 giraron orden de aprensión contra el led, el marido y feminicida de Fernanda y lo detuvieron. El 8 de agosto del 2022, el juez dictó sentencia con denatoria de 69 años y 3 meses contra él por feminicidio y aborto inducido, pues ella tenía 4 meses de embarazo cuando las escino. Sin embargo, el 17 de octubre del 2022 disminuyeron la pena que se le dictó al led quitándole el delito de aborto inducido. La sentencia original de 69 años quedó en 43 años, la bogada de la madre de Fernanda apeló esta decisión. El año 2017, Alberto y Daniel, hermanos mayores de Fernanda, fueron secuestrados, torturados y asesinados. Actualmente hay una carpeta de investigación abierta y no se ha podido dar con los culpables. El hijo de Fernanda tenía menos de 2 años de edad cuando ella fue asesinada. El niño vivió con Magdalena, su abuela materna hasta los 3 años, pero después lo tuvo que entregar a la familia de Le, donde el niño pasó 3 años porque un juez así lo ordenó. Con la sentencia por el feminicidio, esta decisión se revirtió y el niño regresó a casa de su abuela materna. La magda recibirá su nieto después de años de ausencia ha sido muy difícil. El niño tiene síntomas de estrés postraumático. Si sale libre mi papá va a venir por mí. Le ha dicho llorando a su abuela quien intenta recuperar el rostro de su hija en su nieto, querido de Fernanda los pómulos. La forma del anariz y la boca, también los ojos. Esos ojos grandes. Y la porquita de peluche con la que ahora el niño dorme todas las noches y que es una forma de Fernanda de seguir cuidando a su hijo. Era lo único que le importaba. Tanto que horas antes de su asesinato solo pensó en salir a conseguir al inmento para el niño. Tanto que en ese testamento su única intención era dejar a su niño a salvo. Y ese amor habla en esas líneas en su cuaderno. Pero como dice su madre habla también su cuerpo. Yo siempre he dicho, insisto, el cuerpo de mi hija grita que no es posible que ella se haya quitado la vida. Su cuerpo habla, aunque sea simbólicamente habla. ¿Qué piensas cuando escuchas la palabra feminicidio? Ahora sabes que no es un asesinato más. No es un dato. No es un titular noticioso. ¿Qué ves ahora cuando escuchas la palabra feminicidio? Piences en Fernanda. Si requiere es apoyo después de escuchar esto ingresa a 10 mujeres.com. Tienes ya no llores. Tome la oye, el roble que el guarda en mis sonrisas. Desas que son pa siempre. No te miele de teje mi sala. No sé si es diosco quien se pata. Pero mi alma lírica de intata. Aquí te espero para hablar. Agradecimientos a la señora Magdalena por compartir con nosotros su historia. 10 mujeres es una producción original de Amazon Music y Wondering. Creado y producido por dudas media. Interpretado por Mabel Cadena. Direjido por Leti Sagan y Ashley Frangé. Escrito por Almadelia Murillo. Productoras ejecutivas. Paulina Herrera y Almadelia Murillo. Productora, Estefanía Bonilla Hernández. Investigación y gerente de producción. Daniel Arrea. Directora de voz. Rebeca Gómez. Asistente de dirección. Cristina Salgado. Coordinadora de producción. Saira Soto. Diseñador Sonoro. Nicky Sierra. Estudios de grabación. Rec Play. Ingeniero de sonido. Mauricio Nicolás Muñoz. Fotografía. Greta Rico. Fracmentos de la canción Paloma Negra. De Tomás Mendesosa. Gracias a Marta Limas. Ana Cruz, Adriana Olguín, Mariana Cásares, Luis Barragan y Santiago Brusco. Amazon Music. Dirección de contenido. Sara Barroy. Producción. Carlota Aparicio. Nuestros productores ejecutivos son Marta Lui y Jessica Radburn. Para Wandery. La violencia en México es un asunto que nos ataña a todas las personas. Si deseas involucrarte o apoyar a las familias de las mujeres que han sido víctimas de esta violencia feminicida, ingresa a 10 mujeres.com/aLajuda para mayor información.
Podcast Summary
Key Points:
El caso de Fernanda, una adolescente de 17 años, asesinada por su esposo y suegro en un contexto de violencia doméstica extrema.
Fernanda documentó su sufrimiento en un cuaderno, incluyendo un testamento para proteger a su hijo de 2 años.
Su muerte fue inicialmente clasificada como suicidio, pero tras años de lucha, se reclasificó como feminicidio en 201
La autopsia reveló que fue estrangulada, golpeada y colgada, y que estaba embarazada de 4 meses.
Su esposo fue sentenciado a 69 años de prisión, reducidos a 43 años tras apelación.
Los hermanos de Fernanda, Alberto y Daniel, también fueron asesinados en 2017, sin que se haya hecho justicia.
El hijo de Fernanda sufrió trauma y fue separado de su abuela materna durante años, pero finalmente regresó a su cuidado.
Summary:
Esta transcripción narra el feminicidio de Fernanda, una joven de 18 años asesinada en 2014 en México. Desde los 15 años, Fernanda sufrió violencia sistemática por parte de su esposo y su suegro, quienes la mantenían prácticamente secuestrada. A pesar de sus intentos por separarse y obtener la custodia de su hijo, la violencia escaló hasta que fue asesinada.
Su cuerpo fue encontrado colgado en la carnicería de su suegro, con signos de golpes, estrangulamiento y cortes simulados para aparentar un suicidio. Su madre, Magdalena, luchó durante años para que el caso fuera reclasificado como feminicidio, logrando que en 2019 la evidencia forense demostrara que fue un asesinato. El esposo fue condenado a 69 años de prisión, pero la pena se redujo a 43 años.
Además, los hermanos de Fernanda fueron asesinados en 2017, dejando a su madre con un dolor profundo y una búsqueda incansable de justicia. El hijo de Fernanda, quien ahora vive con su abuela, muestra síntomas de estrés postraumático. La historia subraya la brutalidad de la violencia de género y la importancia de reconocer los feminicidios como crímenes de odio, no como suicidios.
El testimonio de Fernanda, escrito en su cuaderno, sigue siendo un recordatorio de su lucha por proteger a su hijo y de la necesidad de justicia para todas las víctimas.
FAQs
Es matar a una mujer por el hecho de serlo, un asesinato motivado por odio y violencia de género.
Tenía 18 años al momento de su muerte, ocurrida el 4 de enero de 2014.
Escribió un testamento y una relatoría de la violencia que sufría, incluyendo su deseo de dejar a su hijo a salvo.
Inicialmente fue clasificado como suicidio por su esposo y suegros, pero luego se reclasificó como feminicidio.
La autopsia reveló asfixia por estrangulamiento, golpes en el rostro, cortes post mortem en las muñecas y raspaduras por arrastre.
Fue condenado a 69 años y 3 meses, pero la pena se redujo a 43 años al eliminar el delito de aborto inducido.
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