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FÁTIMA

from 10 Mujeres

33m 36s

FÁTIMA

La historia de Fatima es un poderoso relato sobre el feminicidio de una niña de 12 años en México, donde su asesinato no solo representa una pérdida de vida, sino un acto de violencia sistemática contra el cuerpo femenino. La narrativa, contada por su madre Lorena, describe con emoción el día en que Fatima desapareció tras ser interceptada por vecinos, torturada y asesinada a poca distancia de casa. Su hermano Daniel, de 10 años, sufrió secuelas psicológicas y murió años después por una obstrucción intestinal que los médicos no diagnosticaron. La madre vive en constante angustia, especialmente en las dos y media de la tarde, momento en que recuerda la risa de su hija. El árbol donde se columpiaban los dos sigue como símbolo de memoria y dolor. Los responsables fueron condenados, aunque con desigualdad: uno a 73 años, otro a pena de por vida, y el tercero liberado por edad. Este relato es parte de una campaña para sensibilizar sobre la violencia de género, destacando que los feminicidios no son estadísticas, sino vidas humanas arrancadas. La iniciativa "10 Mujeres" busca incluir a las familias, exigir justicia y ofrecer apoyo, invitando a la comunidad a no olvidar a las víctimas. La historia también denuncia el desplazamiento forzado de las familias, la negligencia médica y la impunidad de los culpables. Es un llamado a la conciencia, al cambio social y al reconocimiento de que la violencia contra las mujeres es un fenómeno estructural en México.

Transcription

2825 Words, 15873 Characters

Spanish
Tal vez escuchar esto te resulta incómodo y doloroso, porque no es una estadística, no es un expediente ni el resumen de un caso, es una vida, son 10 vidas, son 10 mujeres. Los siguientes relatos son feminicidios, un feminicidio es matar a una mujer por el hecho de serlo, sin embargo nada de lo establecido en la ley alcanza para explicar las infinitas imensiones de las mujeres asesinadas y de sus familias. Nuestras palabras tampoco alcanzarán, pero hemos querido contar estas historias, sus historias, en un intento por recuperar su esencia, por honrar sus vidas, las que nunca devieron haberles arrebatado. Este episodio contiene representaciones gráficas de violencia sexual y de género, toma tu tiempo sin necesitas pausar o escucharlo en compañía, y si es necesario, no dudes en pedir ayuda. Encuentra recursos de apoyo en 10 mujeres.com. Es la historia de Fatima, narrada por Angelica Aragón. Yo estaba aquí desde antes que nacieras, contemplando esta casa que sería tu casa, este pedazo de cielo que sería tu cielo, mirando desde mi posición deligía a tu gente. Llegaste como un milagro, luego de 9 años en que otro embarazo parecía imposible. Eso dijo tu madre, y es que nadie podía creerlo, pero había que creerlo. Llegaste un 4 de junio del año 2002, cortando el aliento con toda tu fuerza y tu determinación. Con esos ojos negros intensos y brillantes, eras la cosa más bonita del mundo. De llamar Fatima, la única, y es que si lo eras Fatima o Tati como te decía tu hermanito. Y rompiste y todos se llenó de carcajadas que se duplicaron cuando un par de años después llegó tu hermano Daniel, otro milagro. Con qué alegría los recibía yo, agitando mis ramas de conífera al ritmo de ese columplio que para ustedes era un viaje alrededor del mundo. Todas las tardes, el reloj contaba el tiempo para anunciar esas carcajadas, el silencio de las dos de la tarde y luego el tic-tac con el timbre de turrisa después de las dos treinta cuando llegabas de la escuela, hambrienta, llena de vida cada vez más alta. Fatima está creciendo, Fatima ni de más de un metro 50, más de un metro 60, fatica si alcanza el metro 70. Me gustaba imaginar que tenías el super poder de crecer tan alta como yo, que un día nos encontraríamos como dos gigantes. Aquí arriba como dos amigas que podían mirar al pueblo desde acá, desde esta paz verde y soleada que creímos que no se alteraría nunca y que la rutina sería siempre esa, observar tus mañanas, tus salidas a la escuela, tu alegría compartida con tu hermano, tu sonrisa de niña amada. Margarita está linda a la mar y el viento lleva esencia sutil de azar. Yo siento en el alma, en la Londra cantar tu asento. Margarita te voy a contar un cuento. Lo aquella tarde, las dos treinta de turrisa no llegaron, no llegaron fati, hubo silencio. Y no era ese silencio de cuando estabas concentrada en hacer la tarea, determinada a ganar dos puntos más para que la calificación fuera perfecta, o de cuando limpiabas y organizabas esa mochila que se parecía tanto a ti, ordenada, siempre lista para aprender y llena de curiosidades. Esta mochila que sigue en manos de la fiscalía y que ahora es un elemento de prueba de un brutal asesinato. No era el silencio de cuando pasabas las páginas, de aquella novela, la ladrona de libros, que dejaste a medias y con el separador entre sus páginas, que sigue esperándote, como sigo esperándote yo, con el columptio entre mis ramas, tampoco fue el silencio de cuando leía ese poem, que tanto te gustaba y que sabías de memoria. Este era un rey que tenía un palacio de diamantes, una tienda hecha de día y un rebaño de elefantes, un kiosco de malaquita, un gran manto de tizu, y una gentil princesita, tambonita margarita, tambonita como tú. Yo tambien vi a los cuervos cruzar el cielo la tarde anterior, esas sombras negras que sobrevolaron tu cabeza, la de tus hermanos y tu madre, y que les hicieron levantar la mirada inquietos sobrecogidos por el símbolo que yo tambien conozco, un oscuro presagio, aves de mal agüero. Pero quién podía imaginar Fati, que te harían eso, que como dice tu madre no tiene nombre, pero que no puede entenderse, que no cabe en explicacion alguna, tanta violencia contra el cuerpo de una niña. Fue tambien la tarde anterior cuando tuviste ese momento que se ha fijado en la memoria de tu madre como una posible despedida, dijiste mamá yo te amo más allá de la vida y de la muerte, luego le diste un beso de esos que no dabas con facilidad y te quedaste profundamente dormida en su abrazo. Y luego amaneció. Era un jueves, 5 de febrero del año 2015. Un día que tendría que haber seguido la rutina como cualquier otro, levantarte, ir a la escuela con toda tu alegría por delante, mirar tu carita orgullosa en el cuadro de honor, saberte la entarredada de la biblioteca, la jefa de grupo, eras puro corazón y perseverancia, con tu deseo de estudiar medicina para cuidar a tus padres, aquel papi, yo te voy a curar de todo. Era una promesa que habrías querido cumplir contra viento y marea, pero no pudiste. Ese jueves de febrero, saliste de la escuela cuando sonó el timbre, vendrías con hambre como siempre, cargando esa mochila llena de posibilidades en la espalda, pensando quizá en la hora que correrías al columpio y agitarías mis ramas. Ese jueves en que parece que el tiempo se suspendió a las dos treinta de la tarde. Pajaste del autobús y te desperiste de tu amiga. Fue el tiempo, sería el tiempo capaz de suspenderse como ha pensado tu madre en ello, como le cuesta aceptar que pasaron 40 minutos mientras tu padre pelaba un pepino y la mica de otro, mientras ella movía al fuego, una sopa que nunca le tomaba más de 15 minutos preparar y que luego se serviría a la mesa para el momento de estar todos juntos en esas sillas donde antes no había un vacío insoportable, sino una familia amorosa y viva completa. Una tarde la princesa vio una estrella aparecer, la princesa era traviesa y la quiso ir a coger. La quería para hacerla decorar un prendedor con un verso y una perla y una pluma y una flor. Caminaste directo a tu casa, yo te veía desde lo alto, los veía también a ellos tres, siguiendote. Algo en mi corazón de corteza reverberó con sus pisadas detrás de las tuyas, algo en el aire cambió, trayendo un olor distinto. Hubiera querido gritarte muy fuerte, Fati, porque ni siquiera te alertaste, eras tan pequeña para sospechar, tan inocente. Los tres eran tus vecinos, dos de ellos habían crecido contigo, tú confiabas en el mundo cómo ibas a imaginar que en este mundo podía ocurrir algo tan bestial que tres personas serían capaces de hacer lo que te hicieron. Como ibas a suponerlo siquiera, si eras una niña que esperaba todas las tardes para correr hasta aquí y columpiarse entre mis ramas. Estabas a 200 metros de tu casa, tan cerca de cuesta creerlo, tan apunto de llegar al lugar donde estarías a salvo, que duele más de lo que ya es insoportable. A 200 metros de tu casa, a poca distancia de donde estoy yo, y no pude hacer nada. Hubiera querido derrumbarme sobre mi misma para que todos salieran por el escándalo del árbol caído y de tuvieran aquello, hubiera querido arrancar mis raíces de la tierra y correr para detener a tus asesinos para ponerte a salvo fati. Pero un árbol no corre ni puede desprenderse de la tierra a voluntad. Lo siento tanto. De pronto eran las tres cuarenta de la tarde. El tiempo rompió su hechizo, su extraña suspensión. Tu padre salió corriendo de la casa, también tu madre y detrás de ellos tu hermano Daniel. ¿Cómo podía haber pasado una hora desde que bajaste del autobús si era tan cerca de tu casa? ¿Dónde estabas? ¿Qué te había pasado? Preguntaron por ti, aquí y allá, gritaron tu nombre buscándote. Fati! Fati! Fati! Fatima! ¿Dónde estás, Fati? ¿Dónde estás, Fatima? Fue tu madre quien te encontró. Fue ella quien vio primero tu uniforme de la escuela. Puego aquella parte de tu cuerpo ser cenada. No pudo más. Sus piernas se paralizaron. Quería que no fuera cierto, pero sabía que sí, que estaba frente a una dolorosa realidad, la más dura de todas, la que ni siquiera podía verbalizar en ese momento. Su hija estaba muerta. Yo lo vi y lo escuché todo. Las campanas que llamaron para pedir ayuda, los gritos, los vecinos arremolinados, el llanto colectivo, tu hermanito Daniel pidiendo que te sacaran de entre la tierra, saca la mamá, que no puede respirar, saca la, repetía una y otra vez. Y luego la rabia incontenible de todos, cuando se supo quienes habían sido. El deseo de lincharlos, el momento en que los ataron y estuvieron a punto de prenderles fuego, de no ser porque tu madre tuvo la generosidad de alma y la lucidez de entregar a tus asesinos a la policía. Esa tarde, la comunidad de Lupita casas grandes, cambió para convertirse en un sitio de memoria oscura. Fati, este lugar será para siempre un lugar roto, herido, un lugar donde la tierra y los árboles presenciamos el horror y no pudimos hacer nada. Tu casa se llenó de dolores y. desibles de tristeza. Tu familia tuvo que abandonar tu casa sobre la que una noche dispararon y dejaron valeadas las paredes y ventanas mientras tus papás y tus hermanos dormían. En este mundo, huyen las víctimas no los culpables del crimen. Tu familia tuvo que dejar el trabajo, la vida, desaparecer, ser desplazados a otros lugares, hacerlo con miedo y con el corazón roto, con el aliento a medias, con el dolor en la pulpa de los huesos por tu asesinato. Tuvieron que irse todos aquí, pero yo aquí síjo. Pues se fue la niña bella bajo el cielo y sobre el mar a cortar la blanca estrella que la hacía suspirar. Y siguió camino arriba por la luna y más allá, más lo malo es que ella iba sin permiso de papá. Estaría sorbuyosa de tu mamá Fati, más de lo que siempre estuviste. Esa niña fuerte que eras tú y que ella crió. La enseñó a ser fuerte a ella misma. Todas sus dudas sobre la crianza, toda su humanidad entregada a la búsqueda de algo que se parezca a la justicia. Se han ido cristalizando para dar esta pelea para la que como dice tu mamá, ninguna madre está preparada, pero que desde la perseverancia y el amor se ha vuelto su motor de vida. Con el dolor a cuestas, eligió dar pelea por ti, pasó las noches en vela estudiando el código penal, marchando junto a otras mujeres para protestar por los feminicidios, mirando de frente a una cámara y otra para contar tu historia, Fati, hablando con abogadas y periodistas para que el mundo no te olvide Fatima. Para apoyar a otras madres y para que ninguna tenga que pasar jamás por lo que ella está pasando, para reclamar al estado mexicano por su responsabilidad en esto, para incomodar a las autoridades, para conseguir la sentencia de tus asesinos. Pero la batalla más solitaria de tu madre, Fati, es la que enfrenta diario contra esa hora del día. Cuando están por dar las dos de la tarde, algo en su interior duele y se agita, no soporta ese trance de las dos treinta y las tres de la tarde, porque ya no llega a tu risa, ni la de tu hermano, yo tampoco lo soporto, me quedé esperándote a que el 5 de febrero, para que subieras al columpio y se mezclaran tus carcajadas con el sonido de mis ramas, Fati. Fatima no se subió al columpio de su árboles a tarde, porque cuando volvía de la escuela, sus vecinos la interceptaron 200 metros antes de llegar a su casa, la torturaron, abusaron sexualmente de ella, la mutilaron, la asesinaron y arrojaron su cuerpo en una ladera del bosque. El forense dijo que nunca había visto tal nivel de brutalidad sobre un cuerpo. El pequeño Daniel tenía 10 años cuando asesinaron a su hermana Fatima y eran inseparables, jugaban juntos en el árbol, veían películas abrazados en el sillón y cuando Fatima tenía miedo por las noches su hermanito dormía con ella. 5 años después del asesinato de Fatima, Daniel empezó a presentar síntomas estomacales, dolores, severos y constantes que llevaron a hospitalizarlo, pero los médicos insistieron en que era una crisis de ansiedad y no descubrieron que tenía una obstrucción intestinal con una fuerte dosis de ansiolíticos Daniel murió en el hospital un mes de noviembre del año 2020. Lorena Gutiérrez, madre de los dos, ahora reclama negligencia médica en el caso de Daniel. Como Lorena lo dice, aquel 5 de febrero no sólo mataron a Fatima, mataron a toda una familia que además ha tenido que desplazarse y vivir en tres ciudades distintas pues son hostigados por la gente que protege a los asesinos de su hija. Le rompieron la vida de forma tan violenta que Lorena reconoce que a veces duda, y se pregunta si debió permitir que ocurriera aquel linchamiento el día del asesinato de la niña. Desde la muerte de Fatima, su madre tiene miedo, no puede dormir, tiene ataques de pánico, y la certeza de que no estará tranquila nunca más, de que la fractura de su familia fue total después del feminicidio. A pesar del miedo, Lorena no ha descansado en su lucha por tener acceso a la verdad, acceso a la justicia, fue por su empuje que se logró la detención de los asesinos. El árbol donde Fatima y Daniel se columpiaban sigue frente a la casa y con el columpio vacío colgando entre sus ramas. Margarita está linda a la mar y el viento lleva esencia sutil de azar, tu aliento. Los feminicidios de niñas en México van en aumento. Entre los años 2015 y 2021, a 226 niñas en el rango de la edad de Fatima e incluso menores niñas de siete años les han arrancado la vida de forma brutal. Ya que lejos de mi vas a estar, guardan niña, un gentil pensamiento al que un día te quiso contar un cuento. La sentencia de los tres feminicidas de Fatima es la siguiente. El 8 de junio de 2017, Luis Ángela Taide, fue sentenciado a 73 años y 8 meses de prisión. El 21 de octubre del año 2021, se dictó sentencia con denatoria de por vida, contra José Juan Hernández de Cruceño, el otro feminicida. En mi saí la taide, fue sentenciado a cinco años, pero por su edad y al estar en un tutelar. La ley indicaba que solo permanecería preso después de cumplir 23 años, de modo que el 16 de junio del 2022 salió libre. ¿Qué piensas cuando escuchas la palabra feminicidio? Ya sabes que no es un asesinato más, no es un dato, no es un antitular noticiosos. Tal vez ahora, cuando escuches la palabra, feminicidio, pienses en fatima. Si requieres apoyo después de escuchar esto, ingresa a 10 mujeres.com que no llores tenían ya no llores. Tome la oye que el roble que el guarda en mis sonrisas, de esas que son pacientes. No te mire de te fer mis salas. No sé si Dios, con quien se pacta, pero mi alma libre que dintata, aquí te espero farasarla. Agradecimientos. A Lorena Gutierrez y Jesús Quintana, por permitirlos contar la historia de su hija fatima, a Jimena, Lupita y Omar, hermanos de fatima, y a Íker, Tamara, Nicolás y Mildre, Santiago y Mateo, Sobrinos de Fatima. 10 mujeres es una producción original de Amazon Music y Wandering, creado y producido por dudas media, interpretado por Angelica Aragón, dirigido por Letisagum y Ashley Frange, escrito por Almadelia Murillo, productoras ejecutivas, Paulina Herrera y Almadelia Murillo, productora, Estefanía Bonilla Hernández, investigación y gerente de producción, Daniela Rea, directora de voz, Rebeca Gómez, asistente de dirección, Cristina Salgado, coordinadora de producción, Saera Soto, diseñador sonoro, Mickey Sierra, estudios de grabación, Rec Play, ingeniero de sonido, Mauricio Nicolás Muñoz, fotografía, greta rico. Gracias a Marta Limas, Mariana Cruz, Adriana Olguín, Mariana Cásares, Luis Barragan y Santiago Brusco, fragmentos del poema margarita está linda la mar de Rubén Darío, Amazon Music, dirección de contenido, Saara Barro, producción, Carlota Aparicio. Nuestros productores ejecutivos son Marta Lui y Jesy Carragón para Wondering. La violencia en México es un asunto que nos atañe a todas las personas. Si deseas involucrarte o apoyar a las familias de las mujeres que han sido víctimas de esta violencia feminicida, ingresa a 10 mujeres.com/yuda para mayor información.

Podcast Summary

Key Points:

  1. La historia de Fatima es un testimonio de un feminicidio que trasciende la estadística, representando la vida y el dolor de una niña asesinada por el hecho de ser mujer.
  2. Fatima fue asesinada el 5 de febrero de 2015, tras ser interceptada por sus vecinos a 200 metros de casa, torturada, sexualmente violada y mutilada.
  3. Su hermano Daniel, de 10 años, sufrió consecuencias psicológicas graves y murió en 2020 por una obstrucción intestinal, con síntomas que los médicos inicialmente ignoraron.
  4. La madre de Fatima, Lorena, ha vivido un trauma profundo, con ataques de pánico y un miedo persistente a las dos y media, momentos que evocan la ausencia de su hija.
  5. El árbol donde se columpiaban Fatima y Daniel permanece como símbolo de pérdida, con el columpio vacío, testigo del horror y la impotencia.
  6. Los tres culpables fueron condenados
  7. En México, los feminicidios de niñas han aumentado entre 2015 y 2021, afectando a niños y niñas de edades muy pequeñas.
  8. La historia busca honrar a Fatima, reclamar justicia y fortalecer a otras familias, destacando que la violencia de género no es un dato, sino una realidad humana.

Summary:

La historia de Fatima es un poderoso relato sobre el feminicidio de una niña de 12 años en México, donde su asesinato no solo representa una pérdida de vida, sino un acto de violencia sistemática contra el cuerpo femenino. La narrativa, contada por su madre Lorena, describe con emoción el día en que Fatima desapareció tras ser interceptada por vecinos, torturada y asesinada a poca distancia de casa. Su hermano Daniel, de 10 años, sufrió secuelas psicológicas y murió años después por una obstrucción intestinal que los médicos no diagnosticaron.

La madre vive en constante angustia, especialmente en las dos y media de la tarde, momento en que recuerda la risa de su hija. El árbol donde se columpiaban los dos sigue como símbolo de memoria y dolor. Los responsables fueron condenados, aunque con desigualdad: uno a 73 años, otro a pena de por vida, y el tercero liberado por edad.

Este relato es parte de una campaña para sensibilizar sobre la violencia de género, destacando que los feminicidios no son estadísticas, sino vidas humanas arrancadas. La iniciativa "10 Mujeres" busca incluir a las familias, exigir justicia y ofrecer apoyo, invitando a la comunidad a no olvidar a las víctimas. La historia también denuncia el desplazamiento forzado de las familias, la negligencia médica y la impunidad de los culpables.

Es un llamado a la conciencia, al cambio social y al reconocimiento de que la violencia contra las mujeres es un fenómeno estructural en México.

FAQs

Es el acto de matar a una mujer por el hecho de serlo, independientemente de las circunstancias o motivos específicos.

Se narra la historia de Fatima, una niña de 10 años asesinada en 2015 en México, y el impacto que tuvo en su familia, especialmente en su madre y hermano Daniel.

Fue asesinada por sus vecinos a 200 metros de su casa, torturada, mutilada y arrojada al bosque tras su regreso de la escuela.

Porque sufriría ataques de pánico y tiene la certeza de que la fractura de su familia fue total debido al feminicidio.

Luis Ángela Taide recibió 73 años y 8 meses de prisión, José Juan Hernández de Cruceño fue condenado a pena de por vida, y el tercer responsable fue liberado tras cumplir 23 años por edad y condiciones penales.

Entre 2015 y 2021, se registraron 226 casos de niñas, incluyendo casos de menos de siete años, lo que indica un aumento constante de la violencia contra las mujeres jóvenes.

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