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Evidencias

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Evidencias

El mensaje central es que todo creyente debe tener evidencias claras de haber nacido de nuevo, no solo por asistir a la iglesia, sino por un cambio real en su vida. La primera evidencia es recibir la palabra de Dios como semilla que germina, lo que lleva a una nueva vida y a no practicar el pecado con la misma actitud, sino con arrepentimiento. La segunda es que los ojos espirituales se abren, como en la experiencia de Pablo en el camino a Damasco, donde se humilló y reconoció a Jesús. La tercera es que fuimos creados para crecer, no para quedarnos estancados; la madurez espiritual viene del contacto constante con la palabra, como en la parábola del hijo pródigo donde todo está disponible, pero hay que tomarlo. La cuarta es recibir un corazón nuevo, sensible a Dios, que nos lleva a amar y a hacer buenas obras, pues la fe sin obras es muerta. La quinta es vivir una vida santa, apartados para Dios, con temor reverente y no miedo. La sexta es nacer del Espíritu, ejemplificado en Pedro, quien obedeció a Jesús y dejó todo para seguirlo, mostrando una transformación radical. En resumen, estas evidencias son procesos progresivos que se hacen visibles a los demás, y el predicador exhorta a retomar la palabra si nos hemos alejado, porque Dios quiere que crezcamos y honremos su nombre.

Transcription

4957 Words, 26988 Characters

Spanish
Es evidente que se preparó hermano para venir a la congregación. ¿Se se ve muy bien, EH? Es una evidencia de que se preparó. ¿Hay muchas cosas que que no se evidencian en nuestra vida, verdad? A veces acontecimientos que suceden a veces buenos. A veces no son buenos, pero hay evidencias buenas también. ¿Por ejemplo, si yo le preguntara ahorita en este momento que pensara usted en 2 evidencias que le puedan certificar que usted ha nacido de nuevo, no me las diga, pero solamente usted en su interior piense nada más en 2, yo sé que de volada antes de que yo terminara ya las tenía verdad? Sabes para uno como creyente, como creyentes. Más bien, nosotros sabemos que es necesario nacer de nuevo. Si no nacemos de nuevo, no podemos ver la Gloria de Dios, no podemos formar parte de sí. Me gustaría que oráramos primero por la palabra. ¿Eres bienvenido, Espíritu Santo, te anhelamos, señor, te hacemos una invitación, padre santo, me atrevo hablar por mis hermanos, porque sé que ellos estarán de acuerdo a que hagas una obra en su corazón, señor, a que le reveles la palabra, que la puedan abrazar, señor, y no solo abrazarla, sino que la podamos aplicar a nuestra vida, señor, sino de qué serviría? De nada sirve conocer la palabra. Si no la aplicamos a nuestra propia vida, mire, quisiera contarle una reflexión que me encontré para poder más o menos entrar en en el tema. Todos sabemos que que el mayor milagro que ha existido es la muerte y la resurrección de Jesús sin la resurrección de Jesús, que sería la palabra y que sería nuestra fe. Dijo Pablo, Vana es nuestra fe. Sin la resurrección, o sea, no serviría de nada, pero de tantos milagros que ha habido hace miles y miles de años, por ejemplo, la creación del mundo es un milagro muy grande. La creación del universo es otro milagro muy grande, pero aún mayor que esos milagros es la resurrección, pero un milagro muy grande en la vida de un ser humano. En su vida, en mi vida, en la vida de todos nosotros, es cuando Dios se fijó en usted. Se fijó en mí, en esta reflexión que yo me encontré aquí habla de habla de de un hombre, ese hombre es Dios en este mundo no santo. Dios encuentra a un hombre no santo, y de este mundo no santo, Dios lo toma y Dios lo santifica, Dios lo hace santo, luego lo vuelve a poner en este mundo, no santo y lo mantiene santo. ¿Quién puede hacer eso? Solamente lo puede hacer Dios nadie, nadie podría en nuestras propias fuerzas lo podríamos intentar muchísimas veces y nunca llegaríamos a nada más, más, más tardaríamos en. En intentarlo, que en volver a caer. Me me sorprende. Ahora Dios tiene una herramienta para poder hacer esto. Esa herramienta es su palabra. Es muy importante, hermanos, tomar la biblia, leerla, estudiarla y aplicarla a nuestra vida. Si no, no serviría de nada. ¿De qué serviría? Fíjese, Dios, es sorprendente, muy, muy sorprendente. Dios, tal vez usted comparta esta reflexión. Tal vez usted esté de acuerdo de que cuando cuando Dios lo toma a uno, pero uno pone su parte, Dios hace cosas maravillosas, cosas que jamás, ni usted ni yo podríamos hacer por sí solos. Yo personalmente creo que después de la resurrección de Cristo, el mayor milagro que puede ocurrir en la vida de un ser humano es ese, cuando Dios nos ha tomado. ¿Y qué es lo que decía el rey David, que es el hombre para que tengas memoria de él en este vasto universo infinito? ¿Mire, hoy quiero hablarles de algunas evidencias que nos nos hacen ver que verdaderamente hemos nacido de nuevo, pero quisiera hacerle una pregunta, qué diferencia hay entre una persona que ha decidido entregarle su vida a Cristo y una que aún no lo ha hecho? Yo recuerdo cuando yo estaba chico, yo escuché muchas veces que la gente adulta decía que todos éramos hijos de Dios y crecí con esa mentalidad, pero la verdad es que no. La Biblia, la palabra nos enseña que no. ¿Entonces, qué diferencia hay entre una persona que ha decidido entregarle su vida a Cristo y la que no dice en la palabra que no todos podemos ser llamados hijos de Dios? En Juan, uno, 12, por favor. Pero a todos los que creyeron en él y lo recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios. Yo he platicado así con mucha gente inconversa y les pregunta uno que si creen en Dios. Todos dicen que sí en automático, pero creer va mucho más allá que una palabra literal. Espiritualmente, creer en Dios va mucho más allá de saber que él existe. Significa confiar con el corazón, vivir en relación con él y entregarle nuestra propia vida. Eso verdaderamente es creer en Dios. Entonces todos dicen en automático que creen, pero la verdad es que no. Y tengo amigos que son ateos. Tengo como algunos cuatro amigos que dicen no creer en Dios y a veces como que van y lo provocan a uno y empiezan a preguntar de la palabra. Entonces entra uno, pues a compartirles, y uno de ellos me dijo, Yo no creo en Dios, soy ateo. Y yo le dije, yo no creo en los ateos, no existen, es falso, no hay ateos. Yo no creo que exista alguien que no cree en Dios. ¿Usted cree que haya alguien que no cree en Dios? Yo sólo le dije alguna vez, ya has tenido miedo y alguna vez hasta te has doblado y has tratado de buscarlo definitivamente. Para mí los ateos no existen. Es una, es una mentira. Como se podemos evidenciar este cambio. Hoy le voy a hablar de algunas evidencias, vamos a ver. ¿Evidencia número uno, EH? Entramos a una nueva vida, recibimos la palabra como una semilla en nuestro interior, y si recibimos la palabra como una semilla en nuestra interior, esa semilla va a germinar. Esa semilla va a dar fruto. Nuestra vida empieza a cambiar y es un proceso. Mira, vamos a primera de Juan 39, por favor. Todo aquel que es nacido de Dios no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él y no puede pecar, porque es nacido de Dios. Este versículo a veces como que bueno en lo particular a mí, verdad, no sé usted, a lo mejor a usted no, pero porque pecamos de repente, pecamos hermano. Nada más que ahora. ¿Hay una diferencia antes? Tal vez yo lo digo por mí. Yo me llegué a jactar de pecados que llegué a cometer, y ahora, cuando peca uno, inmediatamente viene el arrepentimiento y antes no, no era así. La persona que conoce a Dios debe de conocer que la palabra de Dios es el agua. Es el agua que necesitamos para vivir y que Dios nos habla mucho en la naturaleza. No sé, pero yo me he fijado mucho en esto. Si la palabra, si la Biblia, la palabra es agua, para nosotros es vida. Hay un árbol que se llama el árbol del pastor y no es el árbol que tiene el pastor en su casa. Así se llama el árbol. Ese sale por allá en África, en terrenos áridos, donde el agua es muy escasa y crece tanto verticalmente hacia abajo, que está documentado especialmente en un árbol donde hicieron en estudio y creció 68 m hacia abajo, que va hacer el árbol 68 m hacia abajo, va en busca de vida, va en busca de agua. Yo siento que Dios nos está hablando ahí por medio de de ese árbol, o sea, así, debemos de ser nosotros aquí en la palabra, a lo a la profundidad de la palabra, en busca de vida, en busca del agua, que es la palabra, es sorprendente. Fíjense, la palabra de Dios es una revelación del espíritu de Dios. Entonces el espíritu Santo nos revela las cosas que debemos hacer. Entonces nos convertimos en una nueva criatura, nos revela las cosas que no debemos hacer, pero nos revela también las cosas que debemos hacer en esta vida nueva. Vamos a segunda de Corintios 517, por favor. De modo que si alguno está en Cristo, Nueva criatura es las cosas viejas pasaron. He aquí todas son hechas nuevas. El significado de una nueva criatura es una transformación profunda en nuestro interior que indica un cambio de identidad. Al unirse a Cristo, dejando atrás el pasado y recibiendo un nuevo propósito de vida, es un cambio radical, la palabra de Dios nos guía, nos transforma, nos da paz entre tantas cosas. Fíjese, hablando de Nicodemo, hermanos, porque no podemos dejar hablar de ese hombre. Hemos estado compartiendo todos y lo hemos estado mencionando. Fíjense quién era nicodemo. Nicodemo era un líder religioso judío, un fariseo miembro del sanedrín. El San Edin era el Consejo Supremo y Tribunal de los judíos en la Antigüedad. Era una persona muy importante en Nicodemo. Cuando nicodemo tiene el encuentro con Jesús, aquí vemos en las escrituras que él lo visitaba de noche y lo hacía de noche, tal vez para que no lo vieran, pues era un fariseo. Imagínense ahora el puesto que él tenía, que él tenía un puesto muy importante. No era cualquier persona, era una persona acaudalada, era de alta sociedad. Pero él pudo ver en Jesús a través de los milagros y las señales que él hacía. Él dijo dice, Sé que eres el Cristo porque nadie puede hacer las cosas que tú haces. Si Dios o sea un hombre no puede hacer las cosas que hacía Jesús Si Dios no estaba con él. ¿Y me sorprende porque las evidencias de nicodemo son grandes, Eh? Y que se se atreve a defender a Jesús. Él formaba parte de la Corte y ahí mismo él defiende a Jesús. ¿Dice que cómo van a juzgar a un hombre sin sin escucharlo antes, sin saber lo que hizo? Era un hombre rico, muy respetado en Jerusalén. Un fariseo que fue a visitar a Jesús de noche para no ser visto por otros líderes. La persona a quien Jesús le dijo debía nacer de nuevo para ver el Reino de Dios. Su labor forma parte del Cenedrín, que es lo que le acabo de decir, que era como un tribunal. Era un consejo y estaba conformado por puros puras personas sabias. Había sacerdotes, había había grandes líderes ahí. Se cree que eran como 70 personas quienes lo conformaban. El sanedrín más un líder defendió a Jesús en una reunión del Consejo. Cuando otros líderes querían juzgarlo sin dejarlo hablar, no le dieron la oportunidad de hablar. Ayudó a José de Arimatea en el cuerpo de Jesús. Lo ayudó a sepultarlo. Dicen que llevó como 100 LB de Mirra y Arloes para Embalsamar el cuerpo de Jesús. Ahí, a esas alturas, a nicodemo ya no le importaba que los demás lo vieran ni que dijeran lo que quisieran decir. Estaba en riesgo su reputación. Imagínense cómo cómo hablarían los demás fariseos de Nicodemo. Cuando lo vieron, que se convirtió en un seguidor de Jesús, pero a él ya no le importó. Fíjense en el punto número 12, otra evidencia más evidencia número 2, se abren nuestros ojos espirituales. Hoy podemos ver cosas que antes no podíamos ver. Y para esto tenemos un ejemplo aquí. Comenzamos a ver cosas que antes no veíamos. La luz verdadera de Jesús nos abre los ojos espirituales, toda tiniebla sale y quedamos ciegos. No se asusta, hermano, ciegos, pero al pecado que antes conocíamos. Mira, vamos a hechos. 93 al 5, por favor. ¿Más yendo por el camino aconteció que al llegar cerca de Damasco, repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo y cayendo a Tierra, oyó una voz que le decía, Saulo, Saulo, por qué me persigues? ¿Él dijo, Quién eres, señor? Y le dijo, Yo soy Jesús a quien tú persigues. Dura cosa te es dar coces contra el aguijón. Y que se me llamó mucho la atención esto esto último donde dice dura cosa te es dar coces contra el aguijón. Ahí Pablo estaba peleando contra la verdad, estaba peleando contra algo más poderoso. Y qué pasaba solamente si hacía daño a él mismo. No podemos pelear contra la verdad. Me impacta la la vida de Pablo Pablo cuando perseguía a cristianos para matarlos. Él pensaba que estaba haciendo las cosas bien y por eso lo hacía. Pero cuando le sucede esto, Pablo se humilló, él se humilló ante el señor y ya sabemos el el nivel de apostolado que él tuvo. Qué qué gran apóstol fue él. ¿Lo tremendo, verdad? Lo lo poderoso que es cuando cuando nos entregamos al señor, cuando le entregamos nuestra vida, que es lo que hizo Pablo sin importar el pasado, ya todo quedó atrás. Sí, Pablo era un perseguidor de la Iglesia, pero al encontrarse con Jesús tuvo que humillarse. Pablo fue cambiado. Y entendió que ya no podía matar a los hermanos que habían orado para que él recobrara la vista. ¿Se imagina, hermano a los que él perseguía? Ellos mismos fueron los que oraron por él para que él recobrara la vista. ¿Cómo se habrá sentido Pablo en ese momento? Pablo había nacido de nuevo Padre Santo Te pido, bendito padre celestial. Que así como obraste en la vida de Pablo, señor Obres Obres en la vida de cada uno de nosotros, señor, ese impresionante señor, las cosas que tú haces, eres maravilloso, señor. Gracias padres, no gracias por esta palabra, señor. Punto número 3, fuimos creados para crecer, fíjense bien. No, no sé usted, hermano, pero pero yo llegué a experimentar de que yo yo me daba cuenta que no avanzaba. Siempre permanece estático, donde mismo yo nomás veía todos los hermanos y cuando los escuchaba hablar yo me quedaba de a cuatro. O sea, yo podía ver el crecimiento de los demás, pero yo sentía que yo no podía crecer. Y la verdad, la verdad, es porque nos alejamos de la palabra. Si quedamos estancados y no crecemos, no hay otra cosa, sino que nos estamos alejando de la palabra. Y que si se me viene una reflexión en la parábola del hijo pródigo, cuando el hijo, bien portado le dice al padre a su papá le dice, a mí nunca me has hecho una fiesta, cómo se la estás haciendo a este dice, se ha portado mal y mira. Mandas matar el el toro más gordo y destapas la botella del mejor vino. Mira que banquete le haces a este que se ha portado mal, pero cuando el padre le dice, como nos dice a nosotros, todo lo que tengo es tuyo porque no lo tomas aquí está es tuyo. El hijo bien portado, ese que estaba en casa, el que sí barría, el que hacía hacía las cosas que le decía al padre. Ahí lo tenía todo, pero no lo tomaba. Y la verdad, yo a veces me he sentido así, hermano, porque lo tenemos todo, sólo falta tomarlo. Fíjense, fuimos hechos para crecer. O sea, no debemos estar estáticos en un nuevo. Un nuevo nacimiento produce que tengamos contacto con la palabra de Dios, no sólo para acercarnos a él y alejarnos del pecado que hay en el mundo, sino también para adquirir madurez espiritual. Dios quiere que crezcamos tanto individualmente como como iglesia también. Una iglesia estática, una iglesia que no crece. No creo que agrade mucho al señor. Estamos hechos para agradarlo, para honrarlo y él nos pone todo. Ahí ahí está todo, sólo falta tomarlo. Dios quiere que entremos a una nueva vida donde nuestros ojos espirituales puedan ser abiertos. Una nueva vida donde podamos madurar y crecer. Hay creyentes que tienen muchos años dentro de la Iglesia, pero continúan haciendo lo indebido. Necesitamos madurez espiritual. Yo me llegué a sentir en ese punto, hermanos, no le quiero decir que hoy, pero Gloria a Dios. Pero sí, sí la exhorto, hermano, si se ha alejado de la palabra retómela, tenemos la grandísima oportunidad, como no la hay en muchos países, aquí en México la tenemos, nadie nos prohíbe nada aquí en México, mire, vamos a segunda de Pedro. 318 por favor. Antes bien creced en la gracia y en el conocimiento de nuestro señor y Salvador Jesucristo a él sea la Gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén. Estamos hechos para crecer, hermanos. Imagínense, se convierte, uno recibe a Cristo en su corazón, empieza uno, asistir a la congregación, a la Iglesia, y ahí eso está. Mucho tiempo así me pasó. En el punto número cuatro se recibe un nuevo corazón, vamos a ezequiel 3626 al 27. Por favor, os daré corazón nuevo y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros, y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra. Y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi espíritu, y haré que andéis en mis estatutos y guardéis mis preceptos y los pongáis por obra. Dentro de las evidencias que brotan cuando nacemos de nuevo, es la sensibilidad que el señor pone en nuestro corazón. Hoy nuestros sentimientos son diferentes. Ya no practicamos el bullying, por ejemplo, Dios nos da amor genuino por su palabra. Y no sólo debemos de tener contacto con ella, sino también ponerla en práctica. Sabemos que la fe sin obras es muerta. Mira, vamos a Santiago, 217 al 18, por favor. Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma. Pero alguno dirá, Tú tienes fe y yo tengo obras, muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras. Las obras son el resultado de la fe. Si tenemos fe, verdaderamente vamos a hacer buenas obras, pero puede haber una persona que haga buenas obras y no tenga fe, y si tiene fe, sino obras, es cómo no tener fe. Dentro de la fe se encuentran las obras. Dentro de las obras se encuentra la unidad y la base de la unidad es el amor, está en soportarnos los unos a los otros, sólo cuando haya amor podemos soportarnos los unos, a los otros le cuesta soportar personas, hermano. No dice a veces ahí ahí viene este, Ay, ojalá y se vaya pronto. Y punto número 5, nacemos para una vida santa. La Santidad es ser apartado para Dios. El espíritu Santo certifica que hemos nacido de nuevo y siempre en nosotros la vida de Cristo. La cual germina en nosotros y se desarrolla progresivamente en nosotros y generando una vida marcada por la Santidad. Se va haciendo evidente cada vez más hermanos. Es un proceso. Dios empieza a obrar en nuestro interior y empieza a brotar. Se puede, se empieza a ser evidente, es cuando la gente lo lo empieza a ver. Una con persona y conversa puede ver las evidencias de que hemos nacido de nuevo sin darse cuenta, pero puede ver el cambio que el señor produce de nosotros, que la palabra produce de nosotros. Vamos a proverbios uno 7. El principio de la sabiduría es el temor de Jehová. Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza, amonestaciones de la sabiduría, debemos de ser hermanos, hombres y mujeres temerosos de Dios, de su palabra dice la palabra y viviremos una vida santa para Dios. Yo antes pensaba que ser temeroso de Dios era así como tenerle miedo. Temor. Hay temor santo y hay temor más lu, aquí nos está hablando la palabra de un temor santo. ¿Cómo identifica usted una persona o cómo cree que es una persona o un creyente que es temeroso de Dios, el que lo alaba, el que lo adora, el que teme perder su favor? Y la evidencia número 6 es nacer del espíritu. Y este tenemos muchos ejemplos. En la Biblia me gustaría hablarles de algunos ejemplos. Hay un ejemplo que que me mueve mucho y es es la vida de Pedro. Estábamos hablando la la vez pasada de la pesca milagrosa cuando Pedro está trabajando. Trabaja toda la noche, termina bien cansado, invierte todo lo que tiene y no pesca nada, no saca nada. Luego llega Jesús y le dice re mamar adentro y echa la red. Prácticamente la respuesta de Pedro es, mira señor, trabajé toda la noche y no saqué nada, pero porque tú me lo estás diciendo, yo lo voy a hacer casi, casi yo podría pensar que Pedro decía por diría, porque creo en TI, señor, lo voy a hacer. ¿Y lo hace de nuevo, se imagina? Pedro no fue a pescar, solo llevó trabajadores y tal vez, aunque no haya pescado nada, él tuvo que pagarles allá, arriesgó todo lo que tenía, lo dio, tal vez se quedó sin nada y luego él cae en su comodidad, ahí, sentado a la orilla, descansando ya sin nada. Cuando llega Jesús y le dice, rema mar adentro y echa a la red y él lo obedece, la echa. Y sucede el milagro. Yo creo, jamás, ni por la mente de Pedro hubiera pasado que podría hacer eso y sacar tantos peces, dice. Yo me pongo a pensar en mi trabajo, por ejemplo, cuando a mí me va bien, me siento muy bien. Cuando a mí me va mal, pues no me siento bien. Imagínese cómo se sentiría Pedro y que piensa haber la abundancia de peces. Que hasta las redes comienzan a a reventarse a lo mejor y las las barcas a hundirse. Sacó tanto tanto provecho ese día fue tanta la ganancia que se ha de haber quedado sorprendido, pero lo que más me sorprende es lo siguiente, Pedro lo deja todo todo. Fíjese la gran provisión que sacó. Pero al final la deja, no le importa y sigue a Jesús, le dice a Jesús, ven conmigo. Hoy te voy a hacer pescador de hombres, lo trasvasa, lo lleva a un nivel más arriba. Fíjense lo que Pedro pudo ver. ¿Digo, si esto no nos sorprende, entonces qué necesitamos para que nos sorprenda? A mí en realidad, esto me sorprende, me impacta dejarlo todo y todo es todo sin mediocridades. Él dijo, yo dejo esto y sigo a Jesús. Prefiero ser pescador de hombres que de peces. Se imagina tal vez sin duda alguna, Pedro llegó. Llegó a soñar ser un gran pescador y lo deja todo y tenemos más ejemplos, hermanos. Les voy a hablar, les voy a poner el ejemplo. Este es uno ya. Hablamos de de Pablo, la de Pedrola. ¿Ahora les voy a poner de 2 mujeres también, EH? También hay mujeres. Tenemos a la samaritana y tenemos a María de Betania, y desde la mujer samaritana, hermanos, experimentó una transformación espiritual profunda, descrita como el nuevo nacimiento tras su encuentro con Jesús en el pozo de jacob. Registrado en el Evangelio, los los samaritanos y los judíos no se llevaban, tenían mucha enemistad. Por eso ella dice, como yo, tú siendo judío, me vas a dar de beber a mí, y cuando Jesús Le dice, Te daré de de quien beba de esta agua, jamás volverá a tener sed. Y cuando él le dice, le habla de hácle. Dice, ve, ve comunícale a tu esposo, dice no dice No tengo esposo, ciertamente dices la verdad, dice 5 has tenido y con el que hoy estás no es tu esposo. Eso le bastó a ella para quedar maravillada y ir corriendo al pueblo y comunicarles a todos. Y la palabra nos enseña que muchos por el testimonio de ella creyeron, no sé, pero pero tal vez hasta hasta fue portadora del evangelio porque llevó palabra al pueblo ese por eso creyeron. Fíjese, creer, creer. Y luego tenemos el caso de María de Betania, la hermana de Lázaro Bueno, María de Betania. Sabemos que en una ocasión que fue Jesús a su casa estaban ella y su hermana Martha, y empezó a Platicar Jesús con ellas y María puso mucha atención en lo que Jesús Jesús decía. Y luego también cuando cuando se la pasa ella invirtiendo un perfume muy costoso. No sé cuántos salarios mínimos eran, pero era muy costoso ese perfume que le le lavan los pies a Jesús y con sus cabellos los empieza a secar. Fíjese en el punto número 7, nacemos a una vida de fe, el señor empieza a trabajar en lo más profundo de nuestro corazón hasta llegar a experimentar. El total desprendimiento de la naturaleza pecaminosa, a fin de discernir las cosas desde la perspectiva de Dios y produce una nueva naturaleza, produce fe. Vamos a Génesis 1735, por favor, dice entonces Abraham se postro sobre su rostro y Dios habló con él diciendo. He aquí mi pacto es contigo y serás padre de muchedumbre de gentes y no se llamará más tu nombre, Abraham, sino que será tu nombre, Abraham, porque te he puesto por padre de muchedumbre de gentes. De hecho, a Abraham de la palabra ya sabemos que lo se le conoce como el padre de la fe. El nacer de nuevo hermanos nos lleva a dar fruto continuo. Abraham fue fue llamado padre de la fe por por el fruto, porque le creyó a Dios. Era una persona acaudalada. También él. Él vivía en la comodidad, el lo tenía todo. Y lo dejó todo por seguir a Jesús, por por obedecer a Dios. La evidencia de que en nuestra vida de fe vamos de Gloria en Gloria y de victoria en victoria hermanos, es el fruto. ¿Nos hemos preguntado alguna vez qué fruto hemos dado? A veces hemos dado fruto y ni siquiera nos hemos dado cuenta. Ni siquiera hemos puesto atención. En eso no le hemos dado seguimiento y no es precisamente que seamos nosotros. Es la palabra, es Dios. Muchas veces Dios pone personas. A nuestro alrededor al frente y comienza alguna plática y empiezan a salir cosas y llega el momento donde se aprovecha la oportunidad para compartir la palabra. ¿Hay gente tan necesitada, hermanos, de recibir la palabra? Hay mucha. Podremos intentarlos en nuestras propias fuerzas de compartirles de llevarles el mensaje, pero no va a funcionar. Cuando Dios los pone y tú obedeces y compartes, seguramente vas a compartir exactamente lo que la persona necesita cuando te dejas guiar por el espíritu. Se pueden evitar muchas cosas, hermano, a veces por compartir algunas palabras con alguna persona. Tú puedes evitar que esa persona cometa algo fatal. ¿Le cambia, le cambia la vida en ese momento? Yo he sabido de algunos casos. A veces, por las palabras que usted pueda compartirles, por las palabras que yo les pueda compartir a personas sin conversas, usted puede hacer que lleguen a los pies de Jesús y es la palabra que lo hace. Puede ser que esa vida sea cambiada. Necesitamos crecer, necesitamos una vida de fe. Necesitamos que sean abiertos nuestros ojos espirituales, necesitamos más sensibilidad de nuestro corazón, hermanos, y yo no le quiero decir que usted no haya nacido de nuevo. Sí, todos hemos nacido de nuevos hermanos. Vamos a suponer que todos estamos en el barco donde hay puros que nacieron de nuevo, pero no nos debemos de conformar, debemos ir más allá. No debemos quedar estáticos, le repito. Hay mucha gente necesitada, hermanos de la palabra, así como un día la palabra llegó a nosotros. Hay otros que están ahí necesitando que la palabra llegue. Yo le digo una cosa, hermano, de usted depende si lo cree o no. Dios lo quiere usar de nosotros depende. Si queremos acudir a ese llamado, las evidencias deben de ser visibles, deben de brotar, deben de salir de nosotros. El mundo las debe de ver. Todos tenemos familia inconversa. Hay una gran parte de Durango en conversa que es nuestra casa grande Durango, aquí empezando a a nivel local, despréndase de la palabra hermanos de la que ya tiene guardado usted compártala. Como un gran banquete, como un tesoro que usted ya tiene en su corazón, dice la palabra que de la abundancia del corazón habla la boca y abracemos más la palabra, hermanos, apliquémosla a nuestra vida, Padre Santo, Te pido perdón, señor. ¿Por cuántas veces te hemos fallado? Por cuántas veces nos han, nos has hablado, señor, y no hemos acudido a ese llamado, señor Perdónanos, pero aquí estamos, señor, con la oportunidad vigente que tú nos sigues dando, señor, te pido, padre santísimo, que abras nuestros ojos espirituales, señor. Que nos desgracia poder sabiduría para seguir creciendo, señor, cuando nuestro corazón sea más sensible cada vez, señor, que se alinee más al tuyo, Padre Santo, te pido padre santo, que que crezcamos en amor, señor, hacia los demás, hacia nuestro prójimo, Padre Santo. Que podamos seguir creciendo cada vez más, señor, que en esta vida nueva, que tú nos has regalado, señor, cada vez sea más visible que crezcamos más en Santidad, señor, cada vez más semejantes a ti, señor, que no quedemos estáticos, padre. Sabemos que la. La obra del Espíritu santo es llevarnos a la plenitud del varón perfecto que eres tú, señor. Yo te doy la Gloria y te doy la honra, señor, por cada uno de mis hermanos que hoy estuvieron aquí, padre, y te pido, señor, te pido que nos sigas dando la gracia para crecer, para alabarte, para adorarte, señor, para exaltar tu nombre, padre. Gracias, señor, Eres incomparable. No hay nadie como tú gracias porque nos regalas todo, señor, lo que tienes en tu bendita palabra, señor, Gracias te doy en el nombre poderoso de Jesús. Amén. Gracias, hermanos, Dios los bendiga.

Podcast Summary

Key Points:

  1. El sermón enfatiza la necesidad de evidencias del nuevo nacimiento en la vida del creyente.
  2. Se presentan seis evidencias
  3. Se usa el ejemplo de Nicodemo, quien pasó de visitar a Jesús de noche a defenderlo y sepultarlo, mostrando transformación.
  4. Se menciona la conversión de Pablo, quien dejó de perseguir cristianos y se humilló ante Jesús.
  5. Se destaca la importancia de aplicar la palabra de Dios y no solo conocerla, con ejemplos como el árbol del pastor que busca agua profundamente.
  6. Se exhorta a la madurez espiritual y a no quedarse estático en la fe, retomando la palabra si es necesario.

Summary:

El mensaje central es que todo creyente debe tener evidencias claras de haber nacido de nuevo, no solo por asistir a la iglesia, sino por un cambio real en su vida. La primera evidencia es recibir la palabra de Dios como semilla que germina, lo que lleva a una nueva vida y a no practicar el pecado con la misma actitud, sino con arrepentimiento. La segunda es que los ojos espirituales se abren, como en la experiencia de Pablo en el camino a Damasco, donde se humilló y reconoció a Jesús.

La tercera es que fuimos creados para crecer, no para quedarnos estancados; la madurez espiritual viene del contacto constante con la palabra, como en la parábola del hijo pródigo donde todo está disponible, pero hay que tomarlo. La cuarta es recibir un corazón nuevo, sensible a Dios, que nos lleva a amar y a hacer buenas obras, pues la fe sin obras es muerta. La quinta es vivir una vida santa, apartados para Dios, con temor reverente y no miedo.

La sexta es nacer del Espíritu, ejemplificado en Pedro, quien obedeció a Jesús y dejó todo para seguirlo, mostrando una transformación radical. En resumen, estas evidencias son procesos progresivos que se hacen visibles a los demás, y el predicador exhorta a retomar la palabra si nos hemos alejado, porque Dios quiere que crezcamos y honremos su nombre.

FAQs

La palabra de Dios se compara con agua que da vida, esencial para nuestro crecimiento espiritual. Así como el árbol del pastor busca agua a 68 metros de profundidad en terrenos áridos, debemos buscar la palabra con determinación para no estancarnos.

El predicador afirma que todos los seres humanos han sentido miedo o necesidad en algún momento y han buscado a Dios, incluso quienes dicen ser ateos. Por eso considera que el ateísmo es una mentira, basado en sus experiencias personales con amigos ateos.

Creer superficialmente solo implica saber que Dios existe, como muchos dicen automáticamente. Creer verdaderamente significa confiar con el corazón, vivir en relación con Él y entregarle nuestra vida, lo que nos da el derecho de ser hijos de Dios según Juan 1:12.

Se usa para ilustrar que Dios tiene todo disponible para nosotros, pero a veces no lo tomamos por alejarnos de su palabra. El hijo bien portado tenía acceso a todo lo del padre, pero no lo aprovechaba, igual que nosotros podemos tener recursos espirituales sin usarlos.

Nicodemo, un fariseo importante del sanedrín, pasó de visitar a Jesús de noche por miedo a defenderlo públicamente y ayudar a sepultarlo con 100 libras de mirra y áloes. Su transformación muestra que el nuevo nacimiento nos da valentía para seguir a Cristo sin importar la reputación.

Un temeroso de Dios no le tiene miedo, sino que lo alaba, lo adora y teme perder su favor. Se distingue por vivir una vida santa, apartada para Dios, y por la sensibilidad espiritual que el Señor pone en su corazón.

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