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Esquilo. Orestíada 2: Las Coéforas

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Esquilo. Orestíada 2: Las Coéforas

La "Coéforas" de Esquilo narra el regreso de Orestes a Argos para vengar la muerte de su padre Agamenón, asesinado por su esposa Clitemnestra y su amante Egisto. La obra comienza en la tumba de Agamenón, donde Orestes y su hermana Electra se reencuentran tras años separados. Juntos, planean la venganza guiados por el mandato del dios Apolo. Orestes se disfraza de extranjero y anuncia su propia muerte falsa para infiltrarse en el palacio. Tras matar a Egisto, se enfrenta a su madre, quien apela a la maternidad para evitar ser asesinada. Pílades, su amigo, le recuerda el deber divino, y Orestes consuma el matricidio. Sin embargo, inmediatamente después es acosado por las Erinias, furias vengadoras del crimen entre parientes, que solo él puede ver. La obra termina con Orestes huyendo hacia Delfos en busca de purificación. Este final abre paso a la tercera tragedia de la trilogía, "Euménides", donde se intentará romper el ciclo de violencia mediante un juicio que establece una nueva forma de justicia democrática. Esquilo explora así la complejidad de la venganza, la culpa y la necesidad de una justicia institucionalizada para superar la violencia familiar.

Transcription

4255 Words, 23973 Characters

Spanish
La Orestíada: Presentación y Llegada de Orestes por los clásicos si hay algo divertido y actual son los autores latinos y griegos locos por los clásicos, es una invitación a descubrirlos y disfrutarlos. Hablante 3 Un podcast de Emilio del río para R m e solo en Podcast. La escena representa el palacio de los Atridas, delante del que está la tumba de Agamenón. Junto a la puerta del Palacio hay estatuas de dioses, una, la del Dios Apolo. La decoración está dispuesta, de modo que además de la puerta exterior del Palacio, hay visible y practicable una puerta interior que da entrada al gineceo es de madrugada. Entran en escena procedentes del campo, orestes y pílades se aproximan a la tumba de Agamenón. Habla orestes Hermes, subterráneo en atención al poder que tuvo mi padre, sé para mí, te lo suplico. Salvador y aliado, pues llego a esta Tierra y vuelvo del exilio. Y junto al túmulo de esta tumba envío a mi padre el mensaje de que me oiga, de que me escuche. Ofrezco este mechón de pelo en pago de mi crianza y este segundo en señal de duelo. No lloré padre, tu muerte ni extendí mi mano en el momento de sacar tu cadáver de casa para ir a enterrarlo. ¿Pero qué estoy viendo? ¿Qué cortejo de mujeres es este que avanza con sus velos negros? A qué desgracia debo referirlo ha caído sobre el palacio un nuevo dolor. O he acertado al imaginar que traen a mi padre libaciones ofrendas que aplacan a los muertos no es otra cosa, pues me parece que veo avanzar a mi hermana Electra en la que se hace visible. Tu triste duelo, Zeus concédeme vengar la muerte de mi padre y sé de grado aliado mío. Estas palabras las pronuncia orestes al comienzo de la tragedia cohéforas, obra del primero de los grandes autores trágicos griegos, Esquilo, Esquilo, Dramatiza en las cohéforas el regreso de orestes a Argos. Orestes es el hijo de Agamenón. Regreso para vengar la muerte de su padre. Después del asesinato de Agamenón a manos de su esposa Clitent Mestra y de su amante egisto, Orestes ha sido apartado del palacio siendo niño y criado lejos de su Tierra. Años después regresa en secreto a Micenas, donde gobiernan los asesinos de su padre. Allí se encuentra con su hermana Electra, que vive sometida y mantiene vivo el recuerdo de Agamenón juntos. Deciden llevar a cabo la venganza porque hay que recordar una cosa, Agamenón había sacrificado a su hija y figenia para poder ir a la guerra de Troya y Cliten Mestra no lo perdona. Por eso, cuando él vuelve, lo asesina junto a Egisto, su amante, que se hace con el poder. Egipto, por cierto, era primo de Agamenón de la misma familia, la casa de Atrio, una familia marcada por la violencia y las venganzas. Después del crimen cometido por cliten extra en Agamenun la tragedia anterior ahora es el hijo Orestes quien debe responder. Pero la venganza no es sencilla. No se trata solo de castigar a los culpables, sino de enfrentarse a un dilema mucho más grave, porque orestes tendrá que matar no solo a egisto, sino también a su propia madre, esta tragedia a las coeforas. Forma parte de una trilogía que lleva por título la horestiada, representada en el cuatrocientos cincuenta y ocho antes de Cristo en Atenas, y es la segunda obra de esta trilogía. La primera es Agamenón y la tercera euménides. La horestiada de Esquilo es la única trilogía trágica completa que se conserva de la antigua Grecia y narra la sangrienta decadencia de la casa de Atre. Explora la transición de la justicia basada en la venganza de sangre a una justicia institucionalizada. Como digo, es una trilogía, no como las series. Ahora nos pensamos que hemos inventado las series. La primera de las tragedias agamenun, el victorioso general de las tropas griegas que vencen en Troya es asesinado, y ya lo hemos comentado por su esposa, Cliten Mestra y la amante de esta egisto en las. Coeforas Orestes venga a su padre matando a su madre, lo que provoca que sea perseguido por las furias o euménides por maticidio y en la tercera, las euménides. Es la obra donde se celebra un juicio en Atenas para romper el ciclo de violencia familiar, estableciendo el derecho democrático con el respaldo de los dioses y liberando a orestes de la maldición. A las coeforas de Esquilo, mientras escuchamos la banda Sonora de Hans cima para interestelar, dedicamos este locos por los clásicos con Marcos barril a los mandos técnicos, soy Emilio del río. Orestes y Electra: El Mandato de Venganza El comienzo de las coeferas es muy potente porque entra directamente. En la herida no hay presentación ni preparación. La obra arranca en la Tumba de Agamenón, es decir, en el lugar donde todo sigue abierto. Orestes no aparece como un héroe que vuelve triunfante, sino como alguien que regresa en silencio a escondidas. Lo primero que hace no es hablar con alguien, sino dirigirse a su padre muerto. Y eso ya marca todo. El centro de la obra no está en los vivos. Sino en el muerto, que sigue pesando sobre ellos, además, la invocación inicial a Hermes subterráneo. Hermes es el mensajero de los dioses. Sitúa la escena en un plano muy especial. No estamos en un plano normal, cotidiano, sino, como digo, en la tumba de Agamenón, un lugar de contacto entre el mundo de los vivos y el de los muertos. Orestes no habla, solo habla hacia la tumba, hacia abajo. Como si el padre pudiera escucharle. Esta idea de que el muerto sigue presente le da al inicio una tensión extraordinaria y al gesto del mechón de pelo es también muy significativo. Es un gesto humilde, pero que tiene connotaciones religiosas. Además, es algo íntimo, silencioso, pero con una enorme carga simbólica. Es una ofrenda, un reconocimiento y también una señal, una señal para la acción. Porque reivindica un vínculo muy fuerte entre padre e hijo. Y luego está la mirada de orestes, que de pronto se abre a lo que viene. ¿Ve a acercarse el cortejo de mujeres vestidas de negro, se pregunta qué está pasando? Y ahí entra la obra en movimiento. Lo que empieza como un diálogo con el muerto se convierte en una escena viva en la que aparece elektra. Y con ella, el dolor, el duelo y, por fin, la posibilidad de la venganza. Es un comienzo extraordinariamente eficaz, porque en pocos versos Esquilo coloca todo lo importante, el crimen pasado, el deber del hijo, la presencia del padre muerto y la sensación de que algo va a ocurrir. No hace falta explicar nada. Esquilo es un genio. Ya está todo en marcha. A aparece el cortejo de mujeres las coeferas, es decir, las portadoras derivaciones mientras suena untenacha of daylight de Max. Richter, sobre la naturaleza de la luz del día, van encabezadas por elektra. La hermana de orestes las ha enviado clitent extra, la asesina de Agamenón, no lo olvidemos, porque ha tenido sueños y presagios inquietantes y quiere aplacar el resentimiento del muerto. Ya desde el principio se ve que el crimen de Agamenón no ha quedado atrás. Sigue pesando sobre la casa. Sobre los vivos, sobre el propio Palacio. El muerto, aunque muerto, sigue muy presente. Elektra llega a la tumba en una situación de dolor, de humillación, de rabia contenida. Vive sometida por cliptenestra y egisto los usurpadores, y encuentra en la tumba de su padre el único lugar donde puede expresar abiertamente su lealtad a Agamenón y su odio absoluto, su odio total. Hacia los asesinos no sabe muy bien qué palabras pronunciar en el rito, porque le repugna participar en una ofrenda ordenada por la propia culpable del asesinato, dice Electra. Hablante 1 Participad amigas de mi decisión, ya que compartimos el odio en palacio, no lo tengáis oculto dentro del corazón por miedo de alguien que la muerte por igual le aguarda al que es libre y al dominado por otra mano. Hablante 3 Lo hemos escuchado en la voz de Carmen Santamaría. Las coéforas le orientan y le empujan a decir la verdad. En vez de pedir paz para los criminales, debe invocar al muerto para que envíe justicia, para que reclame venganza y para que ayude al hijo ausente a regresar y castigar a los culpables. En esa escena aparece el primero de los grandes núcleos de la obra. La tumba de Agamenón deja de ser solo un lugar de duelo para convertirse en punto de invocación. Los vivos llaman al muerto y el muerto se convierte en el motor de la acción sin hacer nada, dice Electra. Lo escuchamos en la voz de Carmen Santamaría. Hablante 1 Yo al derramar estas libaciones en honor del muerto, digo invocando a mi padre. Ten compasión de mi Amador orestes y enciende de nuevo la luz en palacio, porque en cierto modo, ahora andamos nosotros errantes, vendidos por la misma que nos parió, mientras que ella ha tomado en tu lugar por marido a EGISTO, precisamente el que fue cómplice de tu asesinato, yo ocupo el lugar de una esclava y lejos de sus riquezas, orestes está desterrado en tanto que ellos con arrogancia. Se refocilan en grande con lo que ganaste, con tus fatigas, que venga aquí Orestes, te ruego por una fortuna feliz y escúchame, padre, concédeme, que llegue yo a ser mucho más casta, que lo es mi madre y más piadosa con mi mano. Estas son las plegarias en nuestro favor para los culpables. Yo digo, padre, que se presente un vengador tuyo y que con justicia a los que mataron se lo haga pagar con la muerte. Esto. Lo coloco en el centro de mi plegaria diciendo en perjuicio de aquellos con imprecación para nosotros, en cambio, envía aquí arriba vienes con ayuda a las deidades, la Tierra y la justicia vengadora. Hablante 3 Electra va descubriendo signos extraños junto al Sepulcro, el mechón de pelo, unas huellas, indicios que le desconciertan. Esquilo maneja la intriga de una forma magistral. La identificación no es inmediata, no es simple, pero poco a poco se impone la idea de que orestes podría haber vuelto cuando finalmente. Se produce el reconocimiento entre los dos hermanos. La escena tiene un enorme peso emocional. No solo es el reencuentro de dos hijos separados por el crimen, es la restauración de la familia rota en torno a la tumba del padre, dice Electra. Lo escuchamos en la voz de Carmen Santamaría. Hablante 1 O el más amado objeto de amor de la morada de nuestro padre. Yo te da esperanza de la semilla salvadora, confía en tu valor y recobra tu casa paterna o dulce rostro a quien amo por cuatro motivos, forzosamente eres acreedora que te llame padre. En ti recae también el amor de la madre a ella, la odio justamente, y el de mi hermana, sacrificada sin piedad. Y eres para mí el hermano en quien puedo confiar. El único que me respeta. Hablante 3 Cuando Electra habla de su hermana sacrificada sin piedad, se refiere a su hermana Ifigenia. Bueno, y a partir de aquí la tragedia cambia de tono. Hasta ese momento dominaban el lamento y la invocación. Desde aquí entra en primer plano la acción. Orestes explica que ha vuelto obedeciendo el mandato del Dios Apolo, que le ha ordenado vengar el asesinato de Agamenón. La venganza no aparece, por tanto, como un simple impulso personal, sino como un deber familiar, un deber religioso y un deber moral. Los hermanos y el coro realizan entonces una larga plegaria ante la tumba, una especie de gran llamamiento al espíritu del padre para que les dé fuerza y legitimidad a amenón. Se convierte en el gran ausente presente de la obra. No aparece, pero. Todo se hace en su nombre. por éste decide entrar en palacio disfrazado de extranjero, fingirá traer la noticia de su propia muerte, de modo que los habitantes del palacio. Bajen la guardia es un recurso de engaño muy característico del teatro griego. La verdad avanza escondida bajo una mentira. La noticia fingida de la muerte de orestes será la llave que permita al verdadero orestes entrar en la casa para matar, dice con el aspecto de un extranjero provisto de equipo completo, llegaré hasta la puerta exterior acompañado de este hombre de Píllades. En calidad de huésped de la casa y a la vez de aliado, hablaremos ambos en el dialecto del parnaso, imitando el acento de la fóside. Puede ser que no nos reciba ningún portero de buen talante, porque la casa está sumida en la desgracia debido a la acción de algún genio maléfico. En ese caso esperaremos que alguien conforme pasa junto al palacio. Pueda empezar a hacer conjeturas y diga algo así como, por qué cierra la puerta de gesto al suplicante si él está en el país y lo sabe, pero si franqueo el umbral de la puerta exterior y lo encuentro en el trono de mi padre y después de venir él hasta mí me habla cara a cara, tenlo claro. ¿Y si a su presencia me llama antes de que él diga de qué país? Es el extranjero, lo haré cadáver tras sin saltarlo con mi rápida espada. Antes de la ejecución del plan, la obra introduce un elemento decisivo, los sueños de cliten extra. Ha soñado que daba a luz una serpiente y que la amamanta, pero la criatura mezclaba la leche con sangre al morderle el pecho. El símbolo está claro, el hijo al que ella dio vida se convertirá en el instrumento de su destrucción. Orestes interpreta ese sueño contado por el coro como un anuncio clarísimo de lo que está a punto de suceder. Él mismo será esa serpiente nacida de la madre. Y vuelta contra la madre. Entonces se pone en marcha el engaño. Orestes y pílades llegan al palacio y anuncian que orestes ha muerto. Cliten extra recibe la noticia. En algunos momentos parece aflorar en ella una emoción ambigua. Puede haber alivio político porque desaparece el posible vengador, pero también algo que recuerda la maternidad. En cualquier caso, la mentira funciona egisto. El otro asesino de Agamenón y actual dueño del poder, cae en la trampa y acude confiado. La nodriza habla de la alegría de Egisto al enterarse de la muerte de orestes, dice, me ha mandado el ama llamar a egisto con toda urgencia. Donde están los extranjeros para que después de que haya venido de hombre a hombre, se informe con más claridad de esta noticia recién anunciada. Ante la gente que vive en Palacio simula sufrimiento poniendo cara de tristeza mientras oculta su risa por lo bien que le han ido las cosas. Un completo desastre para esta casa, según la noticia que claramente han dado los extranjeros. Sin duda, al oírlo, cuando él se entere del relato, se alegrará de corazón. Orestes consigue quedarse a solas con él y lo mata dentro del palacio. Como ocurre a Menudo en la tragedia griega, la muerte no se ve directamente en escena, pero se anuncia y se hace sentir con intensidad. ¿Cliten esta pregunta, a qué vienen esos gritos? Y un esclavo dice, el muerto ha matado al vivo, te lo aseguro. La rueda del destino ha empezado a girar carmina burana de kart of oh fortuna, como la Luna, cambias constantemente siempre creces o decreces. La suerte es inestable, eleva a los poderosos y luego los derriba sin piedad. Y eso es exactamente lo que está ocurriendo aquí. Quien estaba arriba cae y quien parecía derrotado. Ejecuta su venganza. Cliten mestra se da cuenta entonces de que ese extranjero que venía a contar que orestes había muerto ese. Es el mismísimo Orestes, muerto Egisto. La situación cambia por completo. El primero de los culpables ha pagado, pero queda la figura central clitten nostra. Y aquí la tragedia se vuelve mucho más difícil, porque una cosa es matar al usurpador y otra muy distinta matar a la propia madre. Clitten nostra parece entonces. En toda su complejidad, ya no es solo la Reina Criminal de la tragedia anterior de Agamenón, sino también ahora la mujer que dio a luz a Orestes, la madre que puede apelar a un vínculo anterior a cualquier ley humana, las tiene entre ambos. Es el corazón moral de la obra. Cuando orestes se dispone a matarla, clitenestra se defiende invocando la maternidad le recuerda. Que ella lo llevó en su vientre, que lo alimentó, que le dio la vida. No trata tanto de justificarse por el asesinato de Agamenón como de paralizar el brazo del hijo apelando a una relación más profunda que la del padre asesinado, la del cuerpo materno, Orestes Bacila. Por un momento, el deber de vengar a agamenún y el horror del matricidio chocan de frente. Ese instante es capital. Porque muestra que orestes no es un ejecutor mecánico. Sabe perfectamente la gravedad de lo que va a hacer. El diálogo es brutal. Orestes le dice, Quiero degollarte al lado de ese que cuando vivía preferiste a mi padre. Duerme con él cuando hayas muerto, ya que amas a ese hombre y odias al que deberías haber amado. Clitenestra le pide clemencia y perdón. ¿Pero orestes, la réplica que vas a vivir tú conmigo tú, la asesina de mi padre horestes duda se dirige a su amigo, qué hago pílades? ¿Debo sentir escrúpulos por matar a mi madre? Y en ese momento habla pílades, que hasta entonces apenas había intervenido. Sus palabras son. Breves pero decisivas, le recuerda a Orestes el mandato del Dios Apolo y la obligación asumida. Es una intervención pequeña, en extensión, pero de enorme peso dramático. Inclina la balanza. Orestes ya no se echará atrás, arrastra a su madre al interior del palacio y mata a cliten extra. Y con esto comenzará su sufrimiento. Con esto la venganza se ha consumado. Las Erinias Acosan a Orestes: El Ciclo de la Culpa Han muerto egisto y clitenestra. El asesinato de Agamenón ha sido vengado, pero la tragedia no termina con la sensación de reparación ni de triunfo. Al contrario, en cuanto la sangre de la madre ha sido derramada, el problema se desplaza. Orestes muestra los cadáveres y reivindica la justicia de lo hecho, pero casi de inmediato empieza a desmoronarse. Aparecen las edineas, las furias vengadoras del crimen de sangre entre parientes. Los demás no las ven, pero orestes sí. Esa diferencia es importantísima la persecución. Ya no es exterior, es también interior. La culpa ha tomado forma visible en él. Ahí está el giro decisivo de la obra. Orestes ha hecho lo que debía hacer según la lógica de la venganza familiar, obviamente, pero en el mismo instante en que lo hace, queda manchado por ese crimen espantoso. El matricidio ya no es solo vengador, es también culpable. El coro todavía puede ver la justicia en la caída de los asesinos, pero la propia experiencia de Orestes anuncia que el problema no ha quedado resuelto. La muerte de los criminales no ha devuelto La Paz a la casa. Simplemente ha trasladado la culpa a una nueva figura. La obra termina con Orestes huyendo, acosado por las homénides. Y dirigiéndose hacia Delfos, en busca de purificación y amparo de Apolo, por este exclama, Vosotros no las veis, pero yo estoy viéndolas. Me acosan, ya no puedo seguir aquí. Y el corifeo le replica, que te acompañe la buena suerte. Ojalá que un Dios te mire propicio y te guarde para sucesos afortunados. Es un final de fuga de persecución y da pie lo que pasará en la siguiente tragedia de la trilogía en las euménides. Esta tragedia, las cohéforas, no cierra la historia, la empuja hacia la siguiente. Si Agamenón era la tragedia del crimen de Agamenón, las cohéforas es la tragedia de la venganza que al cumplirse. Genera una culpa nueva, por eso necesita 1/3 pieza las euménides, donde la cuestión ya no será quién mata a quién, sino cómo salir por fin de esa interminable cadena de sangre. Orestes está moralmente herido. Se concentra en el dolor, la única cosa que es real, hart, Johnny cash. que las coeferas no son solo una historia de venganza, sino una reflexión profunda sobre la justicia y la culpa. En el mundo que presenta Esquilo. No hay salida fácil. El castigo no cierra la herida la abre de nuevo la violencia. De mensajes clave no termina con la violencia, sino que se perpetúa. Y orestes, que actúa como ejecutor de la justicia, se convierte al mismo tiempo en víctima de esa misma lógica. La obra deja al espectador en ese punto de tensión porque la historia no se resuelve aquí. Continuará en la tercera tragedia, las eumenides, donde Por Primera Vez se intentará romper. Ese ciclo de sangre mediante una nueva forma, esta es la clave, una nueva forma de justicia. El Genio de Esquilo y los Temas de la Tragedia inventado las series, no los riegos. Nos han dejado no solo la democracia, la filosofía, el teatro, sino las series. Al fin y al cabo, la bestia, la desquilo no es sino una serie en 3 capítulos. De hecho, los griegos escribían y representaban las historias trágicas como nuestras series de televisión. Lo malo es que esta es la única trilogía trágica que conservamos íntegra y trata en realidad. De las relaciones entre el hombre y la Divinidad, como señala Fernández galiano en su magnífica introducción a la obra en la edición de Esquilo, en la editorial Gredos, que es la que hemos seguido para este podcast, tenemos. Muy pocos datos biográficos de Esquilo sabemos que nació en Eleusis, cerca de Atenas, en el 525 antes de Cristo, y murió en torno al 465 antes de Cristo, en una ciudad llamada Gela, en el sur de Sicilia, a donde se había retirado a escribir. Participó en 2 de los momentos estelares del mundo clásico y de la humanidad, luchando contra los persas en las batallas de maratón en el 490 y de Salamina. En el 480, defendiendo la cultura y la democracia griegas. De no haber ganado los griegos estas batallas, no habríamos tenido esto que llamamos cultura occidental. Escribió 90 obras, pero de las 90 solo se han conservado 8. Y como en casi todos los autores clásicos de Chiripa, Esquilo fija las reglas fundamentales de la tragedia, así que el mundo le debe algo. Alguna de sus obras, como los persas o los 7 contratebas, son el resultado de sus experiencias de guerra. Casi todas sus obras conservadas fueron premiadas en los certámenes teatrales de Atenas en el 468 antes de Cristo, un joven sófocles le ganará el certamen teatral ateniense de ese año, pero en su epitafio conservado. No se le recuerda como dramaturgo, sino por su valor. En la batalla de maratón, esta tumba esconde el polvo de Esquilo, hijo de Euforio y orgullo de la fértil Gela. De su valor fueron testigos la ciudad de maratón y los persas de larga cabellera. En las cohéferas, Esquilo da un paso más en los grandes temas que ya había planteado en la tragedia anterior. En Agamenón ya no estamos ante el crimen, sino ante sus consecuencias. Por un lado, continúa el destino y la maldición de la Casa de Atreu. La muerte de Agamenón no ha cerrado nada. Al contrario. Ha puesto en marcha una nueva cadena de violencia. Orestes regresa para vengar a su padre cumpliendo con una obligación que parece venir no solo del mismo, sino de la historia de su familia y del mandato divino. El destino no desaparece, se hereda la tragedia plantea el conflicto entre la justicia y el crimen. Orestes mata a Egisto y a Cliten nuestra para hacer su justicia. Pero al hacerlo. Comete un acto aún más terrible el matricidio. La obra muestra con toda su crudeza que la venganza, incluso cuando puede parecer justa, genera un nuevo delito. La justicia viene a decir ESQUILO, basada en la sangre, no resuelve el problema, lo perpetúa. También aparece con fuerza la responsabilidad moral del individuo, a diferencia de agamenun, donde los personajes. Parecen más arrastrados por fuerzas superiores. Aquí orestes ya no hemos visto duda. Acila es consciente de lo que va a hacer. Ya no es solo instrumento del destino o de los dioses. Es responsable de su decisión y esa responsabilidad lo condena. Sobre todo irrumpe un elemento decisivo, la culpa con la aparición de las irinias. La venganza deja de ser un acto externo para convertirse en una persecución interior. Horestes no solo ha vengado a su padre, sino que ha quedado marcado para siempre. La venganza ha traído castigo y no paz. Las cuéforas. No arregla lo que había pasado en Agamenón porque horestes. Ha vuelto para vengar a su padre y lo hace. Mata a Egisto y mata a su madre, cliten extra. Pero en el momento en el que lo hace cruza una línea de la que ya no puede volver. Ha cometido otro crimen terrible. Ahí está la clave de la obra. La venganza no soluciona nada. Al contrario, deja a orestes en la misma situación que aquellos a los que quería castigar esquilo. Nos coloca ante un problema sin resolver. ¿Cómo hacer justicia sin seguir derramando sangre? La historia continúa porque la tragedia no ha terminado todavía.

Podcast Summary

Key Points:

  1. La obra "Coéforas" de Esquilo forma parte de la trilogía "La Orestíada", la única trilogía trágica completa conservada de la Antigua Grecia.
  2. Orestes regresa a Argos para vengar el asesinato de su padre Agamenón, cometido por su madre Clitemnestra y su amante Egisto.
  3. La trama se centra en el dilema moral de Orestes, quien debe matar a su propia madre para cumplir con el deber de venganza.
  4. El reconocimiento entre Orestes y su hermana Electra ocurre en la tumba de Agamenón, lugar clave de invocación y duelo.
  5. La obra explora la transición de la justicia basada en la venganza de sangre a una justicia institucionalizada, que se resolverá en la tercera tragedia, "Euménides".

Summary:

La "Coéforas" de Esquilo narra el regreso de Orestes a Argos para vengar la muerte de su padre Agamenón, asesinado por su esposa Clitemnestra y su amante Egisto. La obra comienza en la tumba de Agamenón, donde Orestes y su hermana Electra se reencuentran tras años separados. Juntos, planean la venganza guiados por el mandato del dios Apolo.

Orestes se disfraza de extranjero y anuncia su propia muerte falsa para infiltrarse en el palacio. Tras matar a Egisto, se enfrenta a su madre, quien apela a la maternidad para evitar ser asesinada. Pílades, su amigo, le recuerda el deber divino, y Orestes consuma el matricidio.

Sin embargo, inmediatamente después es acosado por las Erinias, furias vengadoras del crimen entre parientes, que solo él puede ver. La obra termina con Orestes huyendo hacia Delfos en busca de purificación. Este final abre paso a la tercera tragedia de la trilogía, "Euménides", donde se intentará romper el ciclo de violencia mediante un juicio que establece una nueva forma de justicia democrática.

Esquilo explora así la complejidad de la venganza, la culpa y la necesidad de una justicia institucionalizada para superar la violencia familiar.

FAQs

El mechón de pelo es una ofrenda humilde con connotaciones religiosas que simboliza el vínculo entre padre e hijo. También funciona como una señal para la acción, reivindicando la crianza de Orestes y su deber de vengar a Agamenón.

Clitemnestra sueña que da a luz una serpiente que al amamantarla mezcla la leche con sangre al morderle el pecho. Orestes interpreta esto como un anuncio de que él mismo será esa serpiente, el hijo que se vuelve contra la madre para destruirla.

Electra se siente incómoda porque las ofrendas fueron ordenadas por Clitemnestra, la asesina de Agamenón. No sabe si pedir paz para los criminales o invocar al muerto para que envíe venganza, y el coro la empuja a decir la verdad.

Orestes y Pílades se disfrazan de extranjeros y anuncian la falsa muerte de Orestes para bajar la guardia de los asesinos. Hablan con acento de la Fócide para no ser reconocidos y esperan entrar como huéspedes.

Pílades apenas interviene hasta que Orestes duda ante Clitemnestra. Entonces le recuerda el mandato del dios Apolo y la obligación asumida, inclinando la balanza para que Orestes mate a su madre.

Las Erinias representan la culpa interior por el crimen de sangre entre parientes. Los demás no las ven porque la persecución es interna para Orestes, mostrando que la venganza no resuelve el ciclo de violencia.

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