Especial Prohibido de Noche de Brujas - Octubre de Relatos
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La historia cuenta la experiencia de un pueblo en el desierto donde, durante la época de Halloween, se celebraban las fiestas con gran entusiasmo, especialmente entre los vecinos y los estadounidenses que vivían allí. En este entorno, se narra el caso de Doña Jobita, una vecina que vivía con su hija Marianita, quien mostraba un comportamiento extraño: vestía como niña, reía de forma fuerte y permanecía en su casa sin salir. Un día de Halloween, los niños la ven desde la ventana y, al regresar, descubren que ha atacado a un niño, dejándolo herido. La comunidad se pone en alerta, y la hija es encerrada en la casa, con las puertas y ventanas reforzadas. Años después, ocurre un incidente más aterrador: se afirma que Marianita flota en el aire, reía y se mueve sin tocar paredes, lo que genera miedo entre los habitantes. Finalmente, Doña Jobita muere en su casa, completamente descompuesta y bañada en sangre. Desde entonces, la figura de Marianita se convierte en una leyenda local, usada para asustar a los niños. Algunos afirman haberla visto caminando por el desierto o cerca de las casas, y su nombre se vuelve un símbolo de miedo y misterio en el pueblo. Aunque los hechos no tienen explicación natural, la historia se ha transmitido por generaciones, manteniéndose viva como un relato de terror y misterio.
Estás por entrar a un especial proypido de relatos de la noche, lo que se contará aquí va más allá de un episodio normal, no sabemos por eso, cuánto dura en línea, aprovecha y escucha mientras puedas. Bienvenidos a un especial de Halloween de Noche de Brujas que esperamos que les sirva para acompañar estos días ten a terradores, les quiero advertir que no será un episodio fácil, no es para todos, si eres sensible, este es otro que te puedes saltar, las historias a continuación probablemente sean demasiado fuertes y probablemente por eso este sea un episodio que no se promoción y como los demás, aun así creemos que son muy dignas a contar, por eso compártelo tú con un amigo si crees que vale la pena que estas historias se escuchen, feliz noche de Brujas estás escuchando, relatos de la noche, buenas noches a todos y gracias por escucharme, ve llamo José Luis, tengo 50 años recién cumplidos a inicios de mes y quiero contarles lo que pasó en el pueblo donde crecía, cerca de la frontera con Estados Unidos, hace muchos años que no voy, es un pueblo que está de verdad en medio del desierto, en aquellos tiempos había muchas casas pero bien separadas unas de otras, calles de tierra y un río que estaseco casi todo el año, para nosotros era normal vivir así, con el calor, el polvo y los cerros pelones alrededor, lo curioso era que también vivían muchos estadounidenses, sobre todo personas mayores que se habían retirado y comprado terrenos por ahí, yo creo que en ese entonces casi en la mitad de los habitantes eran gringos, a lo mejor les gustaba vivir al desierto con muy poco dinero, o a lo mejor algo de bien su país, no lo sé, pero bueno por eso Halloween se celebraba muchísimo, había gente que empezaba a decorar sus casas de este principio de octubre, ponían calabazas, esqueletos, luces de colores y las casas de los gringos estaban dulces de los buenos, había una donde te echaban hasta chocolate escaros, te aventaban dos o tres sneakers, no más porque les gustaba tuisbras, sobre todo si era de películas americanas, los niños salíamos a pedir dulces y prácticamente todas las casas participaban, algunas del principio, algunas familias no tenen ese costumbre, pero con los años terminaron celebrándolo también, para nosotros era una de las noches más esperadas del año, podíamos andar por las calles hasta bien tarde, juntarnos con tus amigos y regresar con bolsas y en azes dulces que a veces nos suraban semanas, a mí me gustaba más que navidad, en ese pueblo vivía una señora la que todos conocíamos como doña jobita, era una mujer de unos 50 y tantos años, muy gordita que vivía en una casa vieja, no muy lejos del reseco, ella tenía gallinas, dos cabras y un terreno pequeño donde sembraba algunas cosas, vendía huevos y queso que ella misma preparaba, yo recuerdo que a veces mi mamá mandaba comprarle, aunque nunca me dejaba entrar a su casa, le tenía que hablar de esta la puerta y esperar a que saliera, y es que doña jobita tenía una hija, le decían marianita, la verdad nunca supes y de verdad se llamaba mariana o si nada más le habían puesto así, era una mujer que tendría unos 40 años, aunque cuando yo era ni me parecía mucho mayor, la señora nunca le mencionaba, la gente del pueblo era la que le decía así, marianita, lo que más me llamaba la atención ahora como se vestía, usaba vestidos como de niña, como de muñeca o como niña de antes y se ponía el cabello con moños, siempre estaba dentro de la casa, de vez en cuando nada más la alcanzábamos a ver asomada por alguna ventana, mirándose a la calle, marianita tampoco hablaba como las demás personas, hace unos omidos muy fuertes, una especie de gritos que a veces parecían risas, yo nunca les escuché decir una palabra, cuando yo vamos a comprar huevos, por ejemplo, podíamos huirlas de este adentro, y doña jobita le gritaba que se estuviera inquieta, después salía a tendernos como si nada, la primera vez que pasó algo grave con marianita fue una noche de jálogo imprecisamente, yo tendría unos ocho años y no me al recuerdo, habíamos salido varios niños a pedir dulces, éramos como seis de mis amigos, todos de la misma edad, recuerdo que no de ellos iba despresado de vaquero y otro llevaba una máscara de plástico, de Frankenstein que le tapaba toda la cara, yo nada más traía una capa negra que me había hecho mi mamá, ya habíamos recorrido buena parte del pueblo, y estamos regresando por una calle que pasaba cerca de la casa de doña jobita, esa calle tenu unos faroles viejos que alumbraban amarillo, habiatramos donde casi no sabía nada, porque las lámparas estaban bien separadas, nosotros llevábamos unas linternas pequeñas casi de juguete, y no más nos servían porque veníamos revisando los dulces que nos habían dado, fue entonces cuando vimos a marianita en la ventana, estaba detrás del vidro mirando hacia nosotros, traía un vestido claro y tenía el cabello recogido con dos moños, uno de mis amigos labió y empezó a decirle cosas desde la calle, no recuerdo bien que le gritó, pero si me acuerdo de que le preguntó si también quería dulces, otro de los niños empezó a saludarla, a mover los brazos para llamar su atención, marianita empezó a hacer aquellos unidos que sea siempre, pero esta vez, mucho más fuertes, se acercó tanto al vidro que podíamos ver en la cara, parecía como muy emocionada de vernos, nosotros no demas nos reímos, yo no de mis amigos le gritó que salir a jugar con nosotros, entonces marianita desapareció de la ventana, seguimos caminando todavía ríendonos, hasta que escuchamos un golpe muy fuerte detrás de nosotros, volteamos y vimos que la puerta de la casa estaba temblando, alguien la estaba pateando desde adentro, se escucharon otros golpes cada vez más fuertes y después un buido de madera que se rompía, nos quedamos mirando sin entender que estaba pasando, de pronto se escuchó un vidro estrecharse y vimos que marianita se estaba saliendo por la ventana, se había ventado contra el vídeo y había conseguido romperlo, primero salió con medio cuerpo, se quedó atorada en los vidrios unos segundos y luego cayó al suelo, entre los pedazos de cristal, se levantó casi inmediatamente, tenía mucha sangre en las manos y en las piernas, el vestido se le había roto y una de las mangas le colcaba del brazo pero lo que más recuerdo es que estaba ríéndose, es una risa muy fuerte, feliz con esos gritos que hace siempre y cuando nos fion empezó a correr hacia nosotros, todos salimos disparados, yo nunca había corrido así en mi vida, escuchaba mis amigos gritando, las bolsas de dulces golpeándonos las piernas y detrás de nosotros aquella risa que cada vez se oía más cerca, marianita correr rapidísimo, no parece importar lo que estuviera descalza ni que tuviera los pies cortados por los vidrios, al llegar a un esquino nos separamos, dos niños se metieron por un callejón, otro cruceo no casa donde había gente sentada afuera y yo seguía uno de mis amigos hasta un terreno donde estaban construyendo una vivienda, había unos costales de cemento apoyados contra una pared y por ahí nos subimos al techo, desde ahí alcanzamos a ver a marianita pasando por la calle, estamos cerca, todavía llevaba sangre en las manos y van mirándose a los lados buscando los niños que habían corrido, se detuvo un momento debajo de una lámpara y empezó a reírse otra vez, luego escuchó algo y salió corriendo el rio seco, uno de nuestros amigos, un niño al que le hacíamos el gordo, había seguido corriendo por ese rumbo, el rio era una especie de sangre muy grande que atravesaba una parte del pueblo con su arena, casi siempre estaba seco y tenía piedras, basura, arbustos y algunas partes bastante profundas, nosotros jugamos a ir durante el día, pero de noche se ponía muy oscuro, había un camino de tierra que abajaba hasta el fondo y por ahí se había metido mi amigo, desde el techo no podíamos verlo, lo único que alcanzamos a distinguir fue a marianita cuando llegó la orilla corriendo y comenzó a bajar sin frenar un poco, después dejamos a escucharla, nos quedamos mirando [Música]
el río, esperando que nuestro amigo apareciera por algún lado, pero entonces escuchamos a lo lejos, no más la risa de marianita, venía desde abajo, desde el río, desde una parte donde no llegaba la luz de los faroles, y luego escuchamos gritar al pobre corto, fue un grito espantoso, estaba llamando a su mamá y después ya solamente gritaba como de dolor, y escuchábamos a marianita riendose, yo me acuerdo que mi amigo, el que estaba conmigo en el techo empezó a llorar, los dos nos pusimos a gritar pidiendo ayuda, por suerte algunos vecinos se habían salido a sus casas por el escándalo, varios hombres corrieron hacia el río con lámparas, uno llevaba a una pala, y otro había agarrado un palo, nosotros bajamos el techo y los seguimos, aunque nos quedamos arriba acerca de la calle, cuando encontraron una marianita, estaba encima de mi amigo, lo había tirado al suelo, le pegó, y lo estaba mordiendo de la cara, los hombres tuvieron que darle pala a su llegarle entre varios para quitarse la de encima, estoy seguro que no le pegó con la pala en la cabeza y mi asilo soltaba, otro la sujetó por el cabello y finalmente conseguieron separarla del gordo, marianita tenía la boca llena de sangre, seguía siendo que ellos sonidos, aunque ahora parecía que estaba nojada, se revolvía y trataba de soltarse mientras los hombres les sujetaban de los brazos, a mi amigo lo levantaron entre dos personas, tenía la cara destrozada, yo alcancia verlo cuando lo pasaron cerca de nosotros, y todavía me acuerdo de cómo se veía, tenía la ropa llena de sangre y una parte de la mejilla le colgaba, literalmente le estaba colgando, uno de los señores se quitó la camisa y se le puso sobre la cara mientras lo llevaba a nación a camioneta, sobrevivió, pero tuvieron que operarlo varias veces, nunca volvió a tener la cara como antes, esa misma noche se contó muchísima gente afuera de la casa de doña jovita, algunos hombres querían matar a marianita, decían que era un peligro, que era como un animal salvaje, que había atacado un niño que la próxima vez podían matar a alguien, la tenían suquetada en el suelo y cada vez que intentaba levantarse la volvía a natirar, doña jovita llegó llorando, pidiendo que no le hicieran nada a su hija, decía que los niños lo habían provocado, que marianita estaba encerrada nada más y que ellos habían ido molestarla, varias personas empezaron a insultarla a ella también, el papá de mi amigo también estaba ahí, y tuvieron que detenerlo porque quería ser carse marianita, al final intervino el padre del pueblo, era un aserdote ya grande, gringo también, que conocía bien a todas las familias, se metió entre los hombres y el espillo que las soltaron, les dijo que marianita era como una niña dentro del cuerpo de una mujer adulta, que no entendía lo que estaba haciendo y que seguramente había pensado que estaba jugando, les rogó que no cometieran una desgracia mayor, no todos estuvieron de acuerdo, hubo gente que siguió gritando y amenazando a doña jovita, pero el padre consiguió que le dejaran llevarsela, con la condición de que nunca más volviera a salir de aquella casa, durante los 10 siguientes, varios vecinos se ayudaron a poner regas en todas las ventanas, cambiaron la puerta que marianita había roto por una mucho más gruesa, con cerraduras y una barra de hierro, también reforzaron la puerta del patio, desde entonces dejamos a verla, todavía se escuchaban sus gritos algunas veces, cuando pasábamos cerca de la casa, pero los niños ya no nos acercábamos, mi mamá me tenía prohibido pasar por esa calle, y creo que lo mismo le decían los temas, durante mucho tiempo pensé que eso había sido lo peor que iba a pasar con marianita, pero unos años después ocurrió algo, todavía más extraño, yo tendría unos dos años cuando doña jovita salía una mañana pedir ayuda, pero entonces casi nadie quería hablarle, después de lo que le había hecho marianita a mi amigo, muchas familias dejaron de comprarle huevos y queso, algunas personas ni siquiera les saludaban cuando le encontraban en la calle, doña jovita se había viviendo esos gallinas y sus dos cabras, vendiendo lo poco que podía, y rara vez sale de su terreno, aquella mañana comenzó a gritarse la calle cargía en la ayudara, decía que marianita estaba muy mal, que le estaba pasando algo y que necesitaba que alguien fuera a verla, varios vecinos les escucharon pero nadie quiso acercarse, los únicos que finalmente se animaron fueron un matrimonio de bejitos que vivía unas casas de distancia, eran personas muy queridas en el pueblo, de esas que siempre están ayudando a los demás, lo señora fue la primera en acercarse a doña jovita, preguntarle que estaba pasando, cuando escuchó lo que le decía llamó a su esposo y los dos entraron a la casa, lo que voy a contar ahora no lo vi personalmente, lo sube por lo que contaron esos señores, y después fue algo de lo que se habló durante muchísimo tiempo en el pueblo, con ellos, toña jovita los llevó hasta el cuarto donde dormía marianita, la puerta estaba abierta, había una cama, algunos muebles y varias cosas tiradas por el suelo, los ancianos entraron pensando que iban a encontrarla enferma, quizás convulsionándose o lastimándose como había hecho que ya noche dejaron, pero marianita estaba arriba, cerca del techo, marianita estaba flotando, los dos juraron que le avieron dando vueltas lentamente por el cuarto, como si alguien le estuviera moviendo por el aire, tenía los brazos y las piernas colgando, la que vez se inclinada hacia un lado y el cabello suelto, estaba vuelta sin tocar las paredes ni los muebles, y se estaba riendo, la anciana se le ocurrindo de la habitación, llegó hasta la calle y empezó a pedir ayuda gritos, su esposo por alguna razón que nunca pudo explicar, se quedó allá dentro, el señor contó que marianita estaba pasando sobre la cama cuando él consiguió agarrarla de los tobillos, se colcó de las piernas con todo su peso tratando de bajarla, decía que sentía una fuerza que tiraba de ella hacia arriba y que por momentos los pies se les pegaban del suelo o él también, finalmente logró hacerla bajar, lo suficiente para que cayera sobre el colchón, se le echó encima para sujetarla, pero marianita comenzó a revolcarse con una fuerza tremenda, lo aventó contra un mueble y casi consiguió levantarse otra vez, para cuando llegaron los primeros vecinos, el anciano estaba tratando de mantenerla sobre la cama, entre varios hombres consiguiaron su catarla, usaron cuerdas gruesas para marrarle los brazos y las piernas a la estructura de hierro del catre, marianitas a retorcía y se reía, haciendo unos fuidos tan fuertes que se escuchaban desde la calle, los hombres que entraron después ya no la vieron flotando, eso siempre se aclaró cuando se hablaba de lo sucedido, que los únicos que aseguraban a ver la vista en el aire eran los dos ancianos, pero quienes ayudaron a su catarla decían que nunca había sentido tanta fuerza en una persona, antes de irse le dijeron a daño jovita que por ningún motivo la soltara, que si necesitaba comida o algo otra cosa a pedir ayuda, pero que mantuviera marianitas marradas hasta que encontraran que hacía, baño jovita prometió que así lo haría, pasaron algunas noches, una madrugada comenzaron a escucharse golpe centro de aquella casa, al principio nadie hizo mucho caso, los vecinos ya estaban acostumbrados a escuchar a marianita gritar y golpear las cosas, pero esas noches los golpes eran mucho más fuertes, se escuchaban muebles cayendo, cosas que se rompían y aquella risa que parecía no detenerse nunca, después empezó algo distinto, empezaron los gritos a daño jovita, algunas personas salieron de sus casas y se quedaron escuchando desde la calle, una vecina contó que daño jovita gritaba que le ayudaran, que alguien fuera por favor, los golpes continuaron durante varios minutos y de pronto los gritos de la señora se callaron, la risa de marianita todavía se escuchó un ratomás, cuando llegaron los dos policías que vien el pueblo, encontraron la puerta de la casa abierta,
Había mueve los rotos y manchas de sangre desde el pasillo. El cuerpo de doño jovi estaba dentro de una de las habitaciones. Años después todavía había gente que se ponía mal cuando hablaba de lo que encontraron. Decían que le habían golpeado tantas veces que ya casi no se extinguió a su cuerpo. Tenía los juegos rotos, la cara de secha, y estaba completamente bañada en sangre. Uno de los policías salió de la casa y vomitó junto a la puerta. Yo me entere de todo porque aquí llamo a drogadas armones cándalo enorme. Aunque vivíamos lejos escuchábamos pasar una camioneta tocando el claxon y después pimos a varias personas corriéndose a que el rumbo. Mi papá se olía a ver que había pasado y yo fui detrás de él. Cuando llegamos había mucha gente afuera de la casa. Recuerdo varias señoras llorando y a los hombres hablando entre ellos. Algunos se asomaban por la puerta y retrocedían inmediatamente. Una mujer comenzó a gritar cuando alcanzó a ver lo que había dentro. Mi papá me agarró del hombro y me dijo que me quedara donde estaba. Y ni si me ocurriera acercarme. Yo no vi el cuerpo daño jobita, lo que sé de cómo quedó me lo contaron después. Lo que sí recuerdos que todos preguntaban por marianita. Algunos vecinos aseguraban a verla, visto salir corriendo de la casa, rumbo el desierto. Desenquiva descalza, llena de sangre y que se perdió entre los terrenos valtios, por donde se terminaban las últimas calles del pueblo. Obviamente nadie quisó seguirla. Ni los policías se metieron al desierto aquella noche. Se quedaron ahí revisando la casa y esperando que llegaron las autoridades de fuera. A la mañana siguiente todavía había personas reunidas por allí. La casa estaba cerrada y nadie sabía que iba a pasar con ella. Algunos decían que van a organizar una búsqueda para encontrar a marianita, pero yo nunca supe que la fueran a buscar. Hay un detalle de aquella mañana que siempre me acuerdo porque, por que incluso siendo un niño, me pareció un acto muy feo. Mientras todavía estaban hablando de la muerte de doña jobita, algunos vecinos entraron al patio y empezaron a llevarse a las gallinas, también sacaron en las dos cabras que tenía marradas, decían que ya no había nadie que pudiera cuidarlas y que mejor se las iban a llevar para hacer caldo o aprovechar la carne. En unas horas ya se habían comido los animales que mantuvieron por tantos años a la señora. Te os puedes cerrar una casa y la abandonaron para siempre. Cuando cumplí 16 años la casa de doña jobita ya era conocida como la casa brujada del pueblo. Los rejas se llenen las ventanas y la puerta estaba muy maltratada ya. El patio se había llenado deyer vaceca y basura. Algunas personas se habían entrado a robarse los muebles que quedaban y los muchachos me atraan de esta acostumbraban meterse de noche para demostrar que no tenía miedo. Había muchas historias sobre lo que pasaba ahí. Algunos se sían que habían escuchado la riza de marianita dentro de la casa, aunque estaba vacía. Nosotros se aseguraban haber visto una figura sumada por una de las ventanas. También había quienes contaban que marianitas se ya vivían en el desierto, que de vez en cuando la veían caminando los lejos, entre maturrales, cuando empezados curecer. De eso yo nunca supe que tanto era cierto. Lo que sí sé es que su nombre se había convertido en algo que usaban los adultos para asustar a los niños. Si alguien quería salir a jugar cuando ya estaba nochesiendo, le sían que mejor se metiera su casa porque podía aparecer marianita, incluso los muchachos de mi edad hacíamos bromas con eso. Y es que pues casi todos lo conocimos. Pero hubo una noche de brujas en que dejamos de reírnos. Yo tenía 16 años y ya no salía a pedir dulces. 16 años tenía novia, Juli, una muchacha que vivía unas calles de mi casa. Sus papás se habían selido aquella noche y le habían dejado cuidando de sus hermanitas, que tendrían unos 7 y 9 años. Fui a verle después de escenar, llevamos un ratos sentados en la sala, viendo la televisión, y como estábamos solo usados aprovechamos para besarnos, con cualquiera adolescente. Las niñas habían estado jugando fuera, en el patio de enfrente, donde se alcanzaba a ver otros niños que todavía andaban pidiendo dulces. No recuerdo bien que ahora era, pero ya había pasado bastante tiempo de ese que os creció. De pronto escuchamos que las niñas entraron corriendo, venían llorando y una de ellas casi se cayó al subir los escalones de la entrada. La mayor cerro la puerta y empezó a decirnos que marianita andaba fuera. Yo pensé que alguien las había asustado, les pregunté quienes había dicho eso, pero las dosis existían en que le habían visto, decían que una mujer con vestidos de niña había estado tocando la puerta de la casa de enfrente, que tenía el cabello largo y cuando ellas la vieron, la mujer volteó hacia donde estaban, entonces se había venido hacia ellas. Mi novia se levantó para abrazarla si yo fui a revisar que la puerta estuviera bien cerrada, les dije que seguramente alguien disfrazado, algún muchacho haciendo una broma de Halloween, pero entonces la historia de marianita era conocida por todos, y no habría sido raro que alguien se disfrazara de ella para espantar a los niños. La niña menorce ya llorando, decía que la mujer estaba a ser que, que la había visto reírse. Estamos tratando de calmarlas cuando tocaron la puerta, fueron varios golpes bastante fuertes, nos quedamos callados, yo estaba unos pasos de la entrada y por un momento pensé en preguntar quién era, pero había acomodrado la manera en que habían tocado, mi novia me miró, yo le hice una seña para que no digieran nada. Volvieron a tocar, las niñas empezaron a llorar otra vez, pero son manales tapó la boca y las llevó hacia el pasillo, yo me quede cerca de la sala, nada más escuchando. Después de unos momentos soy un ruido afuera, cerca de la cerca que separaba la jardín de la calle, la casa tiene una ventana grande que daba hacia el frente, de si ahí pudiamos ver parte del pato y la banqueta, mi novia se acercó conmigo, los dos hachados para que nadie nos vieras de esa afuera, nos quedamos junto de la ventana mirando por un costado de la cortina. La calle estaba iluminada por los mismos faroles amarillos que había desde que yo era niño. Algunas casas tenían adoros a Halloween y en una de ellas todavía estaban encendidas unas luces de colores, había carros estacionados y una bicicleta tirada en la banqueta y entonces vimos pasar una cabeza detrás de la cerca, era una mujer con moños en el pelo, alcanzamos a ver el cabello escuro y parte de la cara cuando pasó por una espacio entre las tablas y vacia la casa de los vecinos, muy cerca de la cerca, de manera que solamente pudiamos ver la parte de arriba de la cabeza. Mi novia me apertó el brazo, la mujer siguió avanzando hasta desaparecer de nuestra vista. unos segundos después escuchamos que alguien tocaba la puerta de la casa de al lado, mi novia comenzó a llorar en silencio, yo quería decirle que era una broma que alguien se había hizo rasado, pero ya no estaba tan seguro, había algo que me había llamado la atención cuando vimos pasar aquella mujer, en ese momento no supe que era, solamente me pareció muy raro como se habíamos vivido detrás de la cerca, nos quedamos un muy rato junto a la ventana, escuchamos que tocaron otra vez en la casa de los vecinos pero nadie salió, era un silencio muy largo, lo más que extraño era que aquella noche había mucha gente en el pueblo, ya noche de brujas, normalmente se escuchaban muchos niños corriendo, personas platicando en las puertas, música, perros ladrando cuando alguien pasaba frente a las casas, pero nuestra calle ya no se escuchaba nada, ni siquiera los perros, yo alcance a ver que un nocaz en frente se movió una cortina, alguien estaba mirándose afuera igual que nosotros, después apagó la luz de una habitación, no sé cuánto tiempo permanecimos ahí, en algún momento dejamos de escuchar los golpes y pensamos que la mujer se había ido, ninguno de nosotros quisó salir a comprobarlo, mi novia llevó sus hermanitas a una habitación y lo saco todo, yo me quedé con ellas hasta que regresaron sus papás
bastante tarde. Sabía que me iban a regañar pero, prefería eso a dejar las olas. Cuando los contamos lo que había pasado su papá saló a revisar el patio con una linterna, luego las calles se encontró con otros vecinos que también buscaban algo pero no encontró a nadie. Me ofrecieron que darme a dormir pero mi casa estaba cerca y finalmente me fui. Así caminando por esa calle lleno de miedo, regresé a mi casa. El bopada de mi novia me acompañó la mitad. Al día siguiente empezó a saber solo qué había ocurrido a otras casas. Resulta que aquella mujer había recorrido buena parte de la calle tocando las puertas. Varias personas la habían visto desde sus ventanas. Algunos pensaron que eran un muchacho disfrazada. Y otros dicen, reconocieron inmediatamente el vestido y el cabello de marianita. Lo que más miedo metió fue escuchar lo que contaron unos vecinos que vivían casi al final de la calle. Era un matrimonio que había salido el patio cuando escucharon que alguien tocaba la puerta de la casa de enfrente. Desde donde estaban alcanzaron a ver a una mujer que se movía junto a las vardas, pasando de una entrada a otra. El señor decía que el principio creyó que estaba caminando hasta que se dio cuenta que llevaba a los brazos completamente sueltos a los lados del cuerpo. Tampoco veía que moviera las piernas. La mujer iba flotando. Según ellos avanzaba a poca distancia del suelo, con los pies colgando, como si alguien la llevara a suspentida en el aire. Se tenía frente a las puertas. Tu caba y luego seguía hacia la siguiente casa. Cuando el señor se dio cuenta de lo que estaba haciendo, agarró a su esposo y la mentió a la casa. Otros vecinos contaron algo parecido. Había quienes juraban que le habían visto pasar si mover los pies. Una señora decía que la mujer se había detenido frente a su ventana y que durante varios segundos se quedó ahí, suspentida, mirándose adentro. Fue entonces cuando me acordé de lo que había visto, me no ve yo. Aquella cabeza que pasó detrás de la cerca. Me acordé de que no subía ni bajaba mientras avanzaba. Cuando una persona camina, aunque ese espacio, uno alcanza a notar un pequeño movimiento en la cabeza y los hombros, pero aquella mujer había pasado frente a nosotros, manteniendo exactamente a la misma altura. Mi novia también se acordaba de eso. Lo hablamos muchas veces durante los días siguientes. Los dos habíamos visto lo mismo y aunque desde nuestra ventana no alcanzamos a ver a los pies, estábamos seguro que había algo muy extraño en la manera en que se movía. En el pueblo se habló de aquello durante semanas. Algunos vecinos organizaron recorridos por las calles, sobre todo cuando oscurecía. También hubo quienes fueron a revisar la casa doña jovita, pensando que tal vez alguien se estaba escondiendo ahí, pero nunca encontraron a Marianita. Yo me fui a vivir con unos tíos poco tiempo después. Tenía que seguir estudiando y ya estaba decidido que miría con ellos, así que él fue el último Halloween que pasé en ese pueblo. Con los años fui perdiendo contacto con casi todos mis amigos allá. Mi novia y yo también terminamos separándonos, como suele pasar esa edad. A veces me he encontrado con personas que vivieron en el pueblo, pero que si nunca hablamos de Marianita, no sé si la volvieron a ver. Tampoco sé si todavía hay gente que dice encontrarla por el desierto, como contaban cuando yo era muchacho. Lo que sí puedo decir es que nunca se me olvidó aquella noche en casa de mi novia, sobre todo el momento en que vivimos pasar su cabeza detrás de la cerca. No sé por qué, pero eso me asustó más que aquella primera vez cuando Marianita se escapó y le pegó y mordió al gordo. Cada vez que me acuerdo de eso, también me acuerdo de los dos ancianos que años antes, había entrado al cuarto de daño jobita y encontraron a Marianita dando vuelta cerca del techo, con los brazos y las piernas colgando. Porque fue así exactamente como lo describieron los vecinos que la fieron, aquella última noche de brujas. Vaya pues, ¿qué les pareció esta historia comunidad? La de Marianita. Espero que estén todavía de humor para seguir escuchando porque aún faltan historias, cerraduras en esta noche de brujas. Continuamos con más relatos esta noche. Esta historia ocurrió hace muchos años en una comunidad de Durango, donde mi mamá vivió una parte de su infancia. Y ella me la contó por primera vez cuando yo estaba la secundaria y después ya que escuchar las otras personas a la familia, sobre todo de una tía que todavía vive por aquellos rumvos. Hay algunas cosas que se cuentan de manera diferente, pero todos coinciden en lo que les pasó a los tres niños, y en que su mamá terminó muriendo después de perderlos. De hecho, por allá todavía hay gente que se acuerda de esa familia, aunque ya casi no queda nadie que los haya conocido personalmente. Había épocas calles, muchas casas tenían terrenos grandes y saliendo de las últimas viviendas empezaba el monte. En aquel tiempo no había lumbrado un buen aparte del pueblo, y los niños se acostumbraban salir a jugar de ese temprano. Seguían los arroyos a buscar la garteje entre las piedras o treparse a los árboles. Los papás habían más o menos por donde andaban, y cuando empezaba a oscurecer les gritaban desde sus casas para que regresaran. La familia de la que quiero hablar estaba formada por una señora viuda y sus tres hijos. El mayor tenía unos 11 años, el segundo nuevo y el más pequeño penacéis. Su papá había muerto un par de años antes, en un accidente de trabajo, y desde entonces las señoras se encargaba sola de mantenerlos. Lavarro Pajena, preparaba comida por encargo, y a veces ayudaba otras familias durante las cosechas. Era una mujer muy trabajadora, según contaba mi abuela, y sus hijos casi siempre andaban juntos porque el mayor tenía la responsabilidad de cuidar a sus hermanos. Una tarde de verán los tres salieron a jugar después de comer. Le dijeron a su mamá que van a buscar unas ranas para ser una resurtera, y que regresaría antes de que oscureciera. Ella los dejó ir porque era algo que se han seguido. Los niños conocían bien los caminos y nunca se habían alejado demasiado, pero esa tarde, comunidad, no regresaron. La señora comenzó a buscar los conseguido cuenta de que ya estaba nochesiendo. Primero fue a preguntar a las casas de sus vecinos, pensando que se habían quedado jugando con otros niños. Nadie los había visto ese temprano. Después caminó hasta el arroyo y empezó a gritar sus nombres, pero no recibió respuesta. Esa misma noche varios hombres salieron a buscarlos con lámparas. Recurrieron los caminos que llevaban el monte, revisaron los corrales y las casas abandonadas que había por ahí. Al día siguiente se organizaron grupos más grandes y fueron a buscarlos hasta los herros. Había quienes pensaban que los niños habían perdido, y otros que quizás alguien se los había llevado. La señora estaba desesperada, casi no dormía y se leaboscar a sus hijos a esta camanesía. Pasaron cinco días, para entonces mucha gente ya pensaba que los niños estaban muertos. Hacía muchísimo calor y nadie entendía cómo podrían haber habido sobrevivir tanto tiempo sin agua. Sin embargo, durante la mañana del quinto día, unos trabajadores que regresaban de revisar un terreno, los encontraron sentados debajo de un mezquite, bastante lejos del pueblo. Estaban los tres juntos. Los hombres acercaron y descubrieron que los niños estaban descarzos, tenían los pies lastimados, llenos de tierra y pequeñas heridas, como si hubieran caminado durante días entre piedras y espinas. La ropa estaba muy sucia pero fuera de eso parecían estar bien. Ninguno tenía heridas graves y los tres estaban despiertos. Lo extraño fue que no reaccionaron cuando los hombres les hablaron. El mayor se quedó mirándolo sin desiernada. Sus hermanos tampoco contestaban. Uno de los trabajadores les preguntó dónde habían estado, si tenían hambre, si necesitaban agua. Los niños simplemente lo miraban. Cuando intentó acercarse al más pequeño, este se levantó y retrocedió hasta quedar con tus hermanos. Finalmente consiguieron conmecer los de que subieran la camioneta. Durante todo el camino de regreso, los tres permanecieron juntos en la parte de atrás, mirándose el monte. Cuando llegaron al pueblo alguien corredizarle su mamá, la señora salió en su casa y se fue directamente hacia hechos. Empezó a llorar, abrazarlos a besarles la cabeza, les preguntaba dónde habían estado, ¿qué les había pasado? ¿Por qué no hacía envuelto? Pero los niños no parecian reconocerla. El más pequeño incluso comenzó a llorar cuando llente en tu cargarlo, se apartó de sus brazos y fue esconderse detrás de su hermano mayor. Al principio todos pensaban que no han asustado por lo que habían vivido, habían pasado 5. perdidos en el monte, y seguramente necesitaban descansar, comer y recuperarse. Un señor que se ve algo de medicina, fue revisarlos. No encontró nada que explicar a su comportamiento, aunque recomendó llevarlos con un doctor a la ciudad lo antes posible. La madre se los llevó a su casa, les preparó comida y trató de fañarlos. Ahí comenzaron los problemas de verdad, los 13 pusieron muy agresivos cuando ella quiso quitarle la ropa, gritaban, pataleaban y trataban de morderla. El mayor le dio un golpe tan fuerte que le abrió el avio, y el señor tuvo que pedir ayuda a una vecina para conseguir que se calmaran. Esa noche les preparó sus camas, pero cuando fue a revisar los descubrió que ninguno estaba costado. Los 13 habían metido debajo de la cama del mayor, y estaban durmiendo ahí, apretados unos contra otros. Durante los 10 siguientes continuaron comportándose de manera muy extraña, que se no hablaban, comían cuando tenían hambre, pero evitaron sentarse a la mesa con su mamá. Si intentaba abrazar, los se aportaban. El más pequeño a veces se quedaba mirando una pared durante mucho tiempo, y los otros dos parecen estar pendientes de cualquier ruido que viniera del exterior. Lo que más preocupaba la señora era que sus hijos se higien sin reconocerla. Les enseñaba fotografías, les hablaba de su papá, les recordaba cosas que habían hecho juntos, ninguno respondía, era como si los tres, se hubieran olvidado de todo. Como no tener dinero para llevarlos inmediatamente a la ciudad, decidió esperar unos días mientras conseguía ayuda. Uno de sus hermanas iba a prestarle para el viaje, y un vecino se había ofrecido a llevarlos en su camioneta. Mientras tanto la señora comenzó a mantenerse rada con llave la puerta del cuarto durante las noches, porque los niños se ven intentados salir de la casa varias veces. En una ocasión, encontró el mayor tratando de abrir la puerta del patio mientras sus hermanos estaban detrás de él, esperando. Fue durante esos días cuando ocurrió lo que más se recuerda de esta historia. Una madrugada, la señora despertó porque escuchó voces en el cuarto de sus hijos. Al principio sin chalivio, llevaban días sin hablar reprácticamente a nadie, y pensó que quizás estaban comenzando a recuperarse. Se levantó de su cama y caminó por el pasillo para escuchar que decían. Los tres estaban hablando al mismo tiempo, muy bajito. La señora se acercó la puerta, pero no alcanza a entender las palabras. Entonces se escuchó algo que le llamó la atención. Parecía que alguien les estaba contestando desde afuera, se quedó escuchando unos segundos, y después fue hacia una ventana que daba el patio, desde donde podía haber la parte exterior del cuarto de sus hijos. Cuando se sumó, ahí vio a una mujer, estaba parada junto a la ventana de los niños, inclinada hacia el interior. Era una mujer muy pálida con la cara flaca y muy, muy muy alargada. Tenía los ojos hundidos, el cabello oscuro, y una expresión que la señora dice, "Ya nunca pudo olvidar". Estaba tan cerca del vidro que parecía tener la frente casi pegada a él, y la mujer estaba hablando con los niños. La señora se quedó mirándola, sin entender quién era ni cómo había entrado al patio, y entonces aquella mujer volteó el avío. La desconocida ya fuera pareció asustarse muchísimo, abrió los ojos, se apartó rápidamente de la ventana y se agachó para esconderse detrás de unos costales que estaban junto a la pared. Lo hizo con tanta prisa que la señora alcanzó a escuchar cómo culpeaba uno de los botes que había en el patio. La madre comenzó a gritarle, preguntándole quién era y qué estaba haciendo con sus hijos. Sonió al patio con una lámpara, pero cuando llegó a donde había visto a la mujer, ya no encontró rastro de nadie. Revisó detrás de los costales, junto al abadero, y desde el pequeño corral que tenían al fondo, y no había nadie. La puerta quedaba a la que ella seguía cerrada por dentro. Cuando regresó la habitación de sus hijos, los tres estaban despiertos, sentados sobre la cama. Despregunto quién era aquella mujer. Ningún no quiso contestarle. La señora terminó pasando el resto de la madrugada sentada junto a la puerta del cuarto, con una lámpara encentida. Al amanecer, fue a buscar a sus vecinos y les contó lo que había visto. Algunos pensaron que se trataba de una persona que había entrado a robar, pero nadie pudo explicarle porque estaba hablando con los niños ni cómo había conseguido salir del patio sin abrir la puerta. Un vecino revisó las paredes y el techo, buscando algún lugar por donde hubiera podido entrar, pero tampoco encontró nada. La señora decidió que esa misma semana llevaría a sus hijos a la ciudad, aunque tuviera que pedir dinero prestado. Pero ya no tuvo oportunidad. La noche siguiente, después de tratar de escenar, acostó a los tres niños y se rola puerta del cuarto como venía siendo ese que habían regresado. Antes de dormirse, fui a revisarlos por la ventana que daba el pasillo. Los tres estaban acostados y parecían estar dormidos. Durante el madrugada no escuchó nada, pero cuando mereció, fue a abrirles para preparar el desayuno, encontró el mayor sentado en el suelo contra la cama. Sus dos hermanos pequeños se habían desaparecido. La ventana que daba el pasillo estaba abierta. La señora recordaba haber dejado cerrada la noche anterior, pero ahora estaba completamente abierta y una de las cortinas colgadas se afuera. Salió corriendo el patio, llamó a sus hijos y después fue a despertar a los vecinos. En cuestión de minutos comenzó otra búsqueda, igual que la primera vez. Realizaron los terrenos cercanos, los caminos que llevaban al monte y el lugar donde los trabajadores los habían encontrado días antes. También fueron a preguntar las comunidades vecinas. Nunca encontraron a los dos niños. El hermanito mayor tampoco pudo explicar lo que había pasado. Cuando su mamá le preguntaba por ellos, se quedaba callado o empezaba a llorar. A veces apuntaba la ventana, pero nunca dijo quién se los había llevado. Con el paso de las semanas el pobre comenzó a recuperarse. Primero volvió a reconocer a su mamá. Una mañana le llamó por su nombre, le pidió que le preparara algo de comer. La señora se puso llorar de la emoción. Después empezó a recordar cosas de su casa, de sus amigos y de su papá. Poco a poco volvió a comportarse como el niño que he besido antes de desaparecer. Simplemente nunca hablaba de sus hermanos. Todavía tené momentos extraños. A veces despertaba asustado durante la noche y no quería quedarse solo, pero comenzó a ayudar a su mamá con los mandados y volvió a jugar con algunos de sus amigos. Y la señora se aferró a él. Había perdido a sus otros hijos, pero por lo menos tenía al mayor. Dicen que prácticamente no lo dejaba salir de su vista. Si iba a comprar algo, lo acompañaba. Si salía a jugar, ella se quedaba cerca. Por los noches dormían en la misma habitación y reviseba varias veces que las puertas y las ventanas estuvieran bien cerradas. Así pasaron algunos meses y poco a poco fue volviendo a la normalidad, casi como antes. Una noche el niño se costó como siempre. Su mamá se quedó terminando en un trabajo de costura y después se fue a dormir. Antes de pagar la ampara se acercó a verlo. Estaba costado, tapado hasta los hombros. Por la mañana cuando despertó, su hijo ya no estaba. La puerta de la casa se ya cerrada, las ventanas también. Su ropa y sus apatos estabando donde los había dejado la noche anterior. Lo buscaron durante días. Lo buscaron durante semanas. La señora volvió a recorrer los caminos el monte, preguntando cualquier persona que encontrar así, si había visto a un niño de 11 años caminando solo. Y nunca apareció. Mi abuela contaba que después de aquello, la señora dejó de trabajar. Pasaba los días en cada frente a su casa, mirándose el camino por donde habían llevado sus hijos aquella primera vez que los encontraron. Algunas vecinas le llevaban comida, pero muchas veces la mayoría ni siquiera la probaba. Con el tiempo como se hablar sola decía que sus hijos estaban en el monte que alguien nos tenia escondidos y que cualquier día iban a regresar. Hubo noches en que los vecinos lo encontraron caminando por las calles, llamándolos por sus nombres, llorando por ellos. También decía que seguía viendo que ella mujer de la cara larga. Seguraba que algunas madrugadas le encontraba para dar lejos a su casa, entre los árboles, mirándose a las ventanas. Cuando Pero la señora se le ha buscado la mujer que se escondía.
desaparecía. Nadie más pudo verla. La pobre señora fue empeorando hasta que dejó de salir de su casa. Una de sus hermanas terminó haciendo sacargo de ella. Murió tiempo después, todavía esperando que sus hijos volvieran. En mi familia siempre se dijo que aquella mujer había muerto tristeza. Lo que pasó con los tres hermanos nunca se declaró. Nadie supos donde estuvieron durante los cinco días que desaparecieron por primera vez. Ni por qué regresaron sin reconocer a su propia madre. Tampoco encontraron ninguna pista de lo que sucedió cuando volvieron a desaparecer. Mi mamá decía que cuando ella era niña, los adultos todavía hablaban de aquella familia. Soretodo cuando algún niño se lejaba demasiado de las casas para ir a jugar al monte. Y mi tía, que sigue viviendo por aquella región, me contó que aún hay personas mayores que recuerdan la historia de los tres hermanos. Algunos dicen que se lo llevó una bruja que vivía entre los herros. Pero lo que más me llama la atención de todo esto, es algo que contaba a mi abuela. Decía que la mamá de los niños, cuando todavía estaba bien y podía hablar de lo sucedido, siempre repetía lo mismo sobre aquella madrugada, en que encontró a la mujer contó a la ventana, que tenía la que era muy larga, que estaba palida, y que parecía estar hablando con sus hijos, y que cuando se dio cuenta de que él estaba mirando, se asustó tanto que corriescon derse. Una reacción muy extraña, si estamos hablando de una bruja. Aunque me he dicho exactamente el lugar donde ocurrió, mucha gente va a reconocerlo porque esa zona donde los encontraron. Todavía es conocida como el camino de los tres hermanos. Ei, tú, no te vayas, nos queda una historia más iniste y especial, aquí, en esta parte como siempre, aprovecho para mencionarte dos cosas, que vayas a ver relatos de la noche y brujas en Disney+, si ya tienes tu suscripción, pues aprovecha y ve a ver relatos de la noche como nunca antes, y también te recuerdo que ya está disponible, nuestra muerte es contida. Es una gran, gran lectura para esta época de muertos, es un gran libro para regalar todo lo prometo. Continuamos. Me llamo Carlos Bresaño Comunidad, esta historia me le contó mi más y ya muchos años, ocurre en un pueblo de Michoacán cuando yo apenas tenía unos meses de nacido, así que todo lo que voy a contar lo se por ello por mis abuelos, que también estuvieron presentes cuando comenzaron a pasar aquellas cosas. Mi mamá siempre decía que durante mucho tiempo, muchos años, le costó trabajo dormir, porque cada vez que escuchaba el concluido afuera de la casa pensaba que ella había vuelto, mis papásas habían casado hacia poco y viviendo una casa que les prestaba mi abuelo, era una casa de dos pisos bastante grande para ellos, aunque sin servicios básicos. Pero con un patio donde mi mamá lavaba la ropa y tendía los pañales, mi papá era mecánico y casi siempre regresaba hasta la tarde, así que mi mamá pasaba buena parte del día sobre la conmigo. Por aquel entonces era común que las vecinas se visitaran sin avisar, sobre todo cuando había un bebé recién nacido. Llegaban a conocerlo, llevaban algo de comer, o se quedaban un rato platicando con la mamá, basándose consejos. Una mañana llegó una señora que mi mamá nunca había visto, era una mujer ya grande, de unos 70 años, muy delgada, con el cabillo que anunzo recogido, y una falda larga que casi le llegaba a los apatos, traía una bolsa de mandado de red y dijo que había sido parte de la durante muchos años. Según ella había ayudado a nacer a muchísimos niños de la región, y se había enterado que mi mamá acababa de tener un bebé, ni mi mamá le dijo que no le conocía, pero la señora comenzó a mencionar a varias amiglas del pueblo, personas que efectivamente vivían por ahí. Le preguntó cómo estaba yo, si comía bien, si dormía durante la noche, también le de algunos consejos para los cólicos, y le ofreció preparar un remedio que según decía ayudaba mucho a los recién nacidos. Mi mamá terminó invitando a la pasar, estuvieron platicando un rato en la cocina. La señora era Mabli, parecía saber bastante sobre bebés, le contó algunas historias de los partos que había atendido, y le dijo que antes las mujeres no necesitaban ir al hospital para tener a sus hijos. Después le preguntó si podía acargarme. Mi mamá me tenía costado en una pequeña cuna que había puesto con toda la mesa, me levantó y me llevó con la señora. Ella me acomodó entre sus brazos, comenzó a rollarme, dijo que yo era un niño muy bonito, luego toció y le pidió a mi mamá un vaso de agua. Mi mamá fue a la cocina servirle agua y aprovechó para poner café, deseó todavía podía escuchar a la mujer hablándome, arrullándome, deseó cosas como que era un niño precioso, que estaba muy chiquito y cachetón, que tenon unos ojos muy bonitos. Después dejó de escucharla, todo se quedó en silencio. Mi mamá se asumó la sala y vió que la señora ya no estaba, tampoco estaba hecho ni en la cuna. Al principio pensó que había salido al patio para que me diera un poco el aire, caminó hacia la puerta y fue entonces cuando le encontró. La mujer estaba junto al avadero, sosteníéndome de los tobillos, con la cabeza hacia abajo sobre una cubeta llena de agua. Mi mamá empezó a gritar, la señora voltó a verla pero no me soltó. Mi mamá corrió hacia ella y trató de quitarme de sus manos. La mujer se resistió y comenzó a jalarme con tanta fuerza, que mi mamá tuvo miedo de que me lastimar. Las dos forsegiaron mientras mi mamá gritaba pidiendo ayuda. Por suerte, por obra de Dios, mi papá se había regresado a la casa porque se le vi olvidado una herramienta. Escuchó los gritos hacia la calle, corrió hasta el patio. Cuando vio lo que estaba pasando culpe a la mujer en la cara y consiguió que me soltara, mi mamá me agruin mediatamente y se metió conmigo a la casa. La señora cayó con tu alavadero, pero se levantó muy rápido. Mi papá intentó detenerla y ella le arañó el brazo. Después salió corriendo por la puerta del patio que daba un callejón y desapareció. Mi papá quiso seguirla, pero mi mamá estaba llorando y me tenía abrazado contra su pecho. Se quedó con nosotros y después fue a buscar a mis abuelos. Esa misma tarde avisaron a la policía. Mi mamá les contó como era la señora y lo que he intentado hacer. También fueron a preguntar a las familias que la mujer había mencionado durante su visita. Lo extraño fue que algunas sí conocían una partera con ese nombre, pero decían que había muerto ya muchos años atrás. Otras personas aseguraban no haber escuchado nunca de ella. Mi papá no volieron a dejar entrar a ningún desconocido, pero esa misma noche comenzaron a escuchar ruidos. Mi mamá estaba costada conmigo en la habitación del segundo piso cuando escuchó que alguien rascaba la pared exterior. Eran unos arañazos largos, como si una persona estuviera pasando las uñas por ese momento. Al principio pensó que sería un animal, pero el ruido continuó durante varios minutos, justo debajo de la ventana. Mi papá se levantó y encendió la luz del patio, salió a revisar, pero no encontró nada. La noche siguiente volvió a pasar. Esta vez los arañazos escucharon más arriba, cerca de la ventana de la habitación. Mi papá abrió la cortina y miró hacia afuera. No había nadie, aunque el ruido se tuvo en cuanto se acercó. Por la mañana se lo revisar las paredes de la casa, encontró varias marcas largas en el apranado, como si alguien no hubiera intentado trepar. Algunas llegaban hasta la ventana del segundo piso. Mi abuelo fue a verlas y dijo que aquello no podía haberlo hecho en un animal. Las marcas parecían hechas con dedos humanos, pero estaban demasiado separadas unas de otras. Durante los siguientes días, mi papá comenzó a dormir con una lámpara junto a la cama. También puso una cerradura adicional en la puerta del patio y pidió a un vecino que le ayudara a colocar unas rejas en las ventanas. Sin embargo, antes de que pudieran instalarlas, ocurrió lo peor. Una madrugada a mi mamá despertó porque me escucho reír. Yo tenía apenas unos meses, pero ya me reía cuando alguien me hacia cara se jugaba con mío. Mi cune estaba con toda la ventana. A poca distancia de la cama de mis papás. Mi mamá abrió los ojos y me vio mirando hacia arriba, moviendo los brazos y ríen no me como si alguien estuviera entreteniéndome. Pensó que quizás mi papá se había levantado y estaba jugando con mío, pero él seguía dormido a su lado. Entonces se escuchó un golpecito en el vidrio. Mi mamá sin corpor hoy encendió la lámpara. A fuera de la ventana estaba lanciana. Estaba colcada de cabeza, con el cabello que anuzó cayéndole hacia abajo y la cara pegada al vidrio.
Tenía los ojos muy abiertos, y una sonrisa grande grande. Mi mamá decía que se le veían todos los dientes, incluso los de atrás, porque estaba sonriendo de una manera que nunca había visto a otra persona. La mujer estaba viendo si a mi cuna. Cuando mi mamá encendió la luz, la anciana volvió a verla. Durante unos segundos se quedaron viéndose una la otra. Después la mujer volvió a sonreír y levantó una mano para tocar el vidrio con los dedos. Mi mamá comenzó a gritar y despertó a mi papá. Él alcanzó a ver una sombra que se movía por fuera de la ventana. Acarrué el lámpar y salió corriendo al patio, pero ya no la alcanzó. Reviso el techo, la barda y el callejón. Ya no encontró señal alguna de esa mujer. Esa misma mañana a mi papá se cogieron algunas cosas y se fueron a vivir con mis abuelos. No regresaron a dormir a quelle casa. Tiempo después enteraron de que durante esos mismos días habían desaparecido varios bebés en pueblos cercanos. En algunos casos se los había llevado de sus cunas durante la noche. En otros, los madres aseguraban que una mujer desconocida había llegado a sus casas ofreciendo remedios y ayuda para cuidar a los recién nacidos. Nunca se supó que pasó con aquellos niños. Mis papás por suerte terminaron mudándose a otra ciudad y durante muchos años evitaron hablar del ocurrido. Después yo creí escuchándose historia de vez en cuando, sobre todo que cuando mis abuelos nos visitaban, cuando alguien preguntaba por qué habíamos dejado aquella casa o cuando mis abuelos nos visitaban. Pero nunca, nunca la mencionaban, si nosotros visitábamos a los abuelos, si nosotros estábamos en ese pueblo. Mimo nací siempre contaba lo mismo, que la mujer tenía una fuerza impresionante para su casa, que parecía saber perfectamente dónde estaba mi cuna y que la noche que la vió culcada de la ventana me estaba sonriendo. Pero había algo más que nunca se los olvidó. Cuando mi papá salió al patio después de escuchar sus gritos, encontró nuevas marcas en la pared, justo debajo de la ventana de nuestra habitación. Esta vez las marcas muy van de abajo se arriba, sino desde el techo hasta la ventana, que tengan muy buenas noches de brujas, mi querida comunidad.
Podcast Summary
Key Points:
En un pueblo cercano a la frontera con Estados Unidos, se celebraba intensamente el Halloween con decoraciones y juegos, especialmente entre los vecinos y los estadounidenses que vivían allí.
Doña Jobita, una vecina de la comunidad, tenía una hija llamada Marianita que vivía en su casa, usaba disfraces infantiles y mantenía un comportamiento inusual, como gritar y reír de forma intensa.
Una noche de Halloween, los niños vieron a Marianita en la ventana, que luego salió corriendo, y al llegar a la casa, se descubrió que había atacado a un niño con violencia, dejándolo herido.
La comunidad se desbordó al descubrir que Marianita había sido detenida y encerrada, y que se le prohibió salir de la casa, con las ventanas y puertas reforzadas por los vecinos.
Años después, se reportó un incidente en el que Marianita parecía flotar en el aire, reír y moverse sin tocar paredes, lo que generó miedo y rumor en el pueblo.
Finalmente, se descubrió que Doña Jobita había muerto en su casa, con su cuerpo completamente sangrante y descompuesto, y se cree que Marianita había sido la causa de su muerte.
La figura de Marianita se convirtió en una leyenda del pueblo, usada para asustar a los niños, y se contó que algunas personas la vieron caminando en el desierto o pasando por las casas.
La historia fue recogida por varios familiares y vecinos, quienes testimonian que los eventos son inquietantes y no se explican por medios naturales.
Summary:
La historia cuenta la experiencia de un pueblo en el desierto donde, durante la época de Halloween, se celebraban las fiestas con gran entusiasmo, especialmente entre los vecinos y los estadounidenses que vivían allí. En este entorno, se narra el caso de Doña Jobita, una vecina que vivía con su hija Marianita, quien mostraba un comportamiento extraño: vestía como niña, reía de forma fuerte y permanecía en su casa sin salir. Un día de Halloween, los niños la ven desde la ventana y, al regresar, descubren que ha atacado a un niño, dejándolo herido.
La comunidad se pone en alerta, y la hija es encerrada en la casa, con las puertas y ventanas reforzadas. Años después, ocurre un incidente más aterrador: se afirma que Marianita flota en el aire, reía y se mueve sin tocar paredes, lo que genera miedo entre los habitantes. Finalmente, Doña Jobita muere en su casa, completamente descompuesta y bañada en sangre.
Desde entonces, la figura de Marianita se convierte en una leyenda local, usada para asustar a los niños. Algunos afirman haberla visto caminando por el desierto o cerca de las casas, y su nombre se vuelve un símbolo de miedo y misterio en el pueblo. Aunque los hechos no tienen explicación natural, la historia se ha transmitido por generaciones, manteniéndose viva como un relato de terror y misterio.
FAQs
Marianita es una figura misteriosa y temida que vive en la casa de doña Jobita. Se dice que se vestía como una niña y se movía de manera extraña, incluso flotando. Su comportamiento inusual, como gritar y reír con fuerza, generó miedo entre los vecinos, y su presencia se convirtió en un mito que asustaba a los niños.
Los niños vieron a Mariana en la ventana de la casa de doña Jobita, donde estaba vestida de niña y reía con fuerza. Cuando se acercó al vidrio, se rompió y salió corriendo. Luego, en el río seco, atacó a un niño, lo mordió y lo dejó herido, lo que generó una gran reacción entre los vecinos.
La casa fue reforzada con puerta más gruesa, cerraduras y rejas después del ataque a un niño. Los vecinos temían a Mariana y la prohibieron a los niños acercarse, ya que se creía que era un peligro para la seguridad de los niños del pueblo.
Un matrimonio de vecinos entró a la casa y vieron a Mariana flotando cerca del techo, con los brazos y piernas colgando, riéndose fuertemente. Se aseguró que estaba en movimiento, y se hicieron con cuerdas para sujetarla. Aunque luego se retiró, el incidente dejó un impacto profundo en el pueblo.
Doña Jobita fue encontrada muerta en su casa, con su cuerpo completamente bañado en sangre, roto y descompuesto. Los vecinos aseguraron que fue golpeada muchas veces, y su muerte fue un evento que aún genera miedo en el pueblo.
Los vecinos la vieron como una amenaza porque se comportaba de manera inusual: reía sin control, atacaba a niños y flotaba en el aire. Muchos creían que era una especie de brujería o fenómeno misterioso que debía ser evitado.
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