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Episodios perdidos de Relatos de la Noche

60m 47s

Episodios perdidos de Relatos de la Noche

El primer relato describe la experiencia aterradora de una familia que vive en una casa rural frente a una finca aparentemente vacía. Su hija pequeña comienza a ver figuras inmóviles y a escuchar voces, especialmente de una mujer que grita su nombre. Los fenómenos paranormales escalan, incluyendo apariciones y llantos, creando un ambiente de terror constante. La familia huye después de que la niña enferma gravemente y, años más tarde, descubren por las noticias que la finca era un sitio utilizado por el crimen organizado para hacer desaparecer cuerpos, lo que explica las presencias fantasmales que atormentaron a su hija. El segundo relato, presentado por Fibi, cuenta su experiencia de posesión espiritual desde los 13 años. Tras un episodio de parálisis del sueño donde sintió una presencia maligna, comenzó a sufrir fenómenos extraños en casa de su abuela, como puertas que se cerraban y voces. Su madre la lleva con una tía que practica manejo de energías y luego con un maestro espiritual. Durante una intensa sesión de limpieza, Fibi enfrenta una entidad poderosa que se manifiesta con risas involuntarias, fuerza física que intenta bajar sus brazos y marcas de manos con dedos largos en su piel, revelando la gravedad del apego espiritual que sufría. Ambos relatos subrayan el trauma duradero y la búsqueda de liberación de estas experiencias sobrenaturales.

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8141 Words, 45207 Characters

Spanish
Comunidad relato de la noche en Spotify como Stan hoy tenemos para ustedes una recopilación de episodios de este proyecto que por un tiempo tuvieron que desaparecer del canal principal pero que esperamos que disfruten de nuevo y que les hagan pasar una noche tranquila. Les recordamos que nos siguen en nuestras redes sociales donde ser un placer continuar la conversación. Te presentamos entonces una recopilación de episodios perdidos de relatos de la noche. sigo teniendo escalofríos sigo teniendo pesadillas al respecto a un recuerdo la primera vez que mi niña me dijo esa frase. Me dan miedo los santas más de frente. Piniendo de una niña casi una bebé de tres años hasta me causó un poco de gracia y expose yo reaccionamos con una sonrisa y le pedimos que se fuera dormir. Aún sabiendo creyendo que no se trataba de nada serio realmente esa noche salía el porche de la casa en donde vivíamos. Por estar un poco más elevada que el camino teníamos una vista muy clara de la finca de frente. La luz que salía de la casa principal daba directo si a donde yo estaba y provocaba sombras que pensé si podían dar la impresión de que un grupo de personas estaba parado en el terreno de frente inmóviles en el frío que calaba los huesos de esta noche y todas las de esa época del año. Se escuchaban perros ladrar a los lejos nosotros no teníamos tampoco había en la finca de frente. No teníamos veis y no cerca había que caminar varios minutos a paso apresurado por ese camino de terrasería sin la más mínima iluminación para encontrarse con otro terreno habitado. Llegamos cuando mi niña tenía tan sólo meses de nacida. Yo trabajaba en un termito muy lejos de ahí y nos prestaron esa casita. Mi mujer ayudaba en una casa de gente de dinero entrando en la ciudad hasta que la bebê tuvo edad suficiente para correr de un lado a otro y ya no la pudo llevar. Como no había aquí en la cuidada ella tuvo que dejar de trabajar y yo empecé a trabajar el doble pero lo hacía con gusto. Aria lo que fuera por ellas. Cuando recién llegamos en la finca vivía una ancianita muy amable que siempre sin falta me saludaba cuando yo me iba antes de que amaneciera. Ella siempre estaba barriendo su patio aunque ella estuviera limpio. Yo te les cuido mi hijo. Ve tranquilo. El señor que nos prestó la casa nos dijo que a él la señora siempre le dio miedo pero la verdad con nosotros sólo fue amabilidad y cuidados. Por eso incluso me dolió cuando murió al año y medio de nuestra llegada. El día que pasó hubo mucho movimiento en su casa pero la semana se quedó sola esa finca. Después eso sí constantemente llegaban camionetas y luego se iban pero no se iban todos en ellas. Había un chico bastante callado que se quedaba algunos días y luego abandonaba el lugar. Siempre lo hacía caminando ya de noche. Creíamos que era su hijo pero no recuerdo de dónde sacamos esa suposición. Quizás armaban fiestas porque nunca faltaba la música saliendo de las camionetas a todo volumen. Al poco tiempo llegó esa frase de nuestra hija. Y ya no. Ya no pude por alguna razón por más que sabía que era su imaginación infantil volver a mirar contra la quietidad hacia la finca que estaba frente a nosotros cruzando el camino. Entonces volvió a decirlo. En una visita a Sohuela pidió quedarse con ella. La dejamos pero después de unos días le pedía por favor no regresar con nosotros. Le aterraban los fantasmas de frente. Últimamente le hablaban. Su abuel intentó que le hablara más al respecto y poco a poco fue explicando la niña un poco más. Poco a poco iba quedando más claro que nos trataba solo de su imaginación. Aparecien dijo cuando llegaba la tarde. Cuando se cultaba el sol pero los veía ya con toda la claridad con la luz de la luna por las noches. Siempre ahí. Para dos. Como si estuvieran pegados al piso gritándose entre ellos por momentos. Era en tan solo el harido de dolor y luego empezaron a gritarle a ella. A pedirle ayuda. A pedirla que fuera hacia allá. Entendientos es por qué ya no salía a jugar. Porque estaban el patio solo de día. Porque lo habitaba toda costa en cuanto empezaba a oscursar. Eventualmente claro mi hija volvió a la casa. Justo la noche que lo hizo llegaron algunas que me anetas a la finca de enfrente. Se fueron por la madrugada, supongo. Y la tarde siguiente apenas se metía el sol. Mi niña comenzó a llorar. Le dio fiebre y tuvimos que llevarla al hospital porque pensábamos que se nos moría. Al ir a la ciudad ya de madrugada, luego de que la dieron de alta, nos quedamos con la vuela de la niña. Que bueno, en realidad es una tía de mi mujer. Los dos somos huérfanos de este muy pequeños y a ella la crió su tía. Sin embargo, siempre ha sido como la vuela de la niña. Nos recibió en la casa con gusto y preocupación por mi hija. Toda la mañana siguiente platicó con ella y nos pilló dejarla con ella unos días, comprometiéndose a cuidarla mucho. Tenía algo de lógica que la dejáramos. La vuela tenía que arruivir mucho más cerca del hospital, así que luego de asegurarnos de que la niña estuviera de acuerdo, aceptamos. Dos días después, la niña uno quería regresar. La terraba tan solo la idea y lloraba si se lo mencionábamos. Entonces fui a visitar las después del trabajo. Era su cuarto día ahí. Su vuela le pidió entonces que me dijera la verdad. Díselo todo. Deba a creer. Le parte del corazón recordarla. Mi niña no dejaba de temblar. Me da mucho miedo la mujer que llegó. Me dijo. Yo comienciais sentir un inquietud cada vez más profunda. Una mujer ha llegado esa madrugada. Una mujer que lloraba. Y que gritaba por ayuda. Luego le empezó a llamar por su nombre. Susana. A estas alturas traté de hacer entrar a mi hija en razón. Le prometía que esa señora ya no estaría al regresar. Que no habría nadie en la finca de enfrente tan solo su mamá y yo. Pero no la convencía al contrario. Comenzé a discutir con su bolita que me insistía en que tomara más en serio todo lo que me decían. Pero yo no hice más que molestarme porque sentías estaba metiendo ya con mis decisiones con mi forma de educar a mi hija. Ese día estuve a punto de llevarme la la fuerza pero gracias a Dios a algo me detuvo. Gracias a Dios. Regreso el fin de semana por ti. Le dije. Y me fue furioso de lugar. Tomé el transporte que me llevaba hasta el camino a unos 25 minutos de mi casa. Algo. Algo que al día de hoy no logró explicar. Me comenzó a cerrar. Comenciáteme a por mi mía, por su abuela, por mi mujer sola en casa, por mis compañeros de trabajo. Te pronto sentía que todas sus vidas, que las vidas de todos los que yo conocía eran frágiles. Que algo les vigilaba. Que algo podía ir en cualquier momento por todos ellos. Me bajé del transporte y corría casa, incluso olvidé mi mochilita. Chegue bañado en sudor y esto quizás escodía un poco las lágrimas en mis ojos. Y entonces encontré a mi mujer llorando también, muerta de miedo. Ve a revisar la finca, por favor, tiene una mujer ahí. Le pedí que me explicara, pero se le mitó a decir que la vía está escuchando las últimas horas a una mujer llorar. Y eventualmente, la escuchó gritar el nombre de nuestra hija. Tome un machete y salí con mucho, mucho miedo a revisar. Luego sentí a mi mujer detrás de mí caminar. Cruce entonces un poco más confiado y empieza a somarme por todos los rincones hacia la finca. Pero esta vez, esa noche, todas las luces estaban apagadas. No logré ver nada, por más que intenté, por más que me somete. Lo único que se escuchaba como siempre eran esos ladridos alolejos, en otros ranchos, otros ranchos que no eran habitados por el terror, como este. Regresa casa, mi mujer me esperaba en la recámara, no podía dejar de llorar. Le juré que no había nada fuera. Y ella lloró. Yo lo he hasta quedarse dormida y yo, yo tan solo me quedé cuidándola. Mientras lo hacía, me empecé a preguntarse en realidad había sido ella, la que estaba detrás de mí. O si eso que había sentido caminando mis espaldas, había sido otra cosa. Había sido quizás la mujer que llamaba a mi hija. Aunque no vi nada, supe, supe mi corazón que no podíamos seguir ahí. Encontramos a los pocos días un quartito en una colonia cercana, entrando a la ciudad. Yo, de verdad, disfrutaba mucho del campo de vivir ahí. Pero desde entonces ya está la fecha, cuida preciar la comodidad de vivir en una vecindad, de no sintirte solo y desamparado por las noches, a la mercete las ánimas atrapadas en los caminos. Hay tres cosas más que debo contarles, tres cosas que son lo que más me aterra de esto. Primero, un sueño. Un sueño donde veía desde mi antigua casita un montón de figuras paradas en la finca, mirándose a nosotros. Figuras inmóviles que solo observaban confundidas hacia el camino. De mata de miedos se recuerdo y es que vaya, años después, reconocí esa finca, la de enfrente, en los nutricieros. Se descubrió que había funcionado como un lugar de estos donde desaparecen cuerpos víctimas del crimen organizado. Hacido. Y me aterra y me da a asco pensar que hayan hecho algo mientras yo, mientras mi familia estaba ahí, a unos cuantos metros. Siento aún mal estar tremendo en todo mi cuerpo, al recordar la noticia, al recordar como me sentí cuando reconocía ese lugar. Mi esposa no pudo dormir bien por meses, por meses después de enterarse. Y bueno, la tercera cosa, lo último que voy a contarles es de hecho lo más reciente al respecto, algo que me ha dicho mi hija apenas hace unos meses. Ella recuerda bien esas noches de horror, todos infierno que vivimos. Me aterra cuando describe con lujo de detalle, las figuras que observaba desde la casa paradas, atrapadas en la finca de enfrente. Y es que no solo había hombres ahí, también mujeres, además de esa mujer que le gritó la última noche. También, también reconoció figuras en niños. Cuyos llantos le partían el corazón. Cuyos llantos me parten el corazón a mí. Tengo lágrimas en los ojos del escribirlo, al recordarlo, pero me siento de alguna forma más ligero. La primera vez que lo compartimos y les estamos las gracias por el tiempo que le han dedicado a nuestra historia. Dios nos vendira y nos perdone a todos. Buenas noches a toda la comunidad. Esto que estoy por contar sucedió hace unos años y es 100% real. Estuve tentada compartirlo antes en otros canales relacionados a estos temas sobrenaturales, pero nunca me daba el tiempo o simplemente lo olvidaba. Cuando entre a este canal, tuve ese clic para saber que era aquí donde debería estar mi historia. La escribo en dos partes por dos motivos. Es un relato largo y la cosa. o ser del que hablo aún está presente. Aunque quizás no tan activo como antes. Cada que lo menciono, es un dolor horrible de espalda, como si lo estuviera cargando. Mi nombre es Fibi y vivo en Coacalco, estado de México. Hoy tengo ya 26 años, pero en mi adolescencia tuve lo que es hasta ahora la experiencia más aterradora de mi vida. Cuando tenía 13 años, no era muy fuerte de carácter. Me nojaba fácilmente hasta llegar al punto de golpear la gente. Esto se le fue saliendo de las manos a mi mamá, ya que al ser madre soltera no siempre estaba conmigo durante estos ataques de furia, ya que siempre estaba trabajando. La actía y mi abuelita sin embargo eran testigos de cómo me ponía cada vez que tenía problemas. Una noche en la que me regañaban por algo que hice en la escuela, me fui a costar bastante enojada. Recuerdo que apague la pequeña lámpara de noche que había junto a mi cama. Me tapé las piernas con mis cobijas y mi crezcentada pensando en lo que mi madre me había dicho. Terrepente, sentí claramente como mi colchón comenzaba a hundirse lentamente en la parte de los pies, como cuando alguien subia gatas a la cama. Mi corte estaba totalmente oscuro, por lo que no veía absolutamente nada de lo que podía estar subiendo y realmente no quería verlo. No tenía más cotas, así que era claro que no podía ser algo normal. La presión del colchón fue subiendo hasta que pude reaccionar e intentar estirarme para encender mi lámpara. Entonces fue cuando sentí que algo o alguien se acostaba sobre mí. Fue la primera vez que experimenté eso que algunos llaman la subida del muerto pero, aunque esto tienen debates científicos sobre las emisiones cerebrales que lo provocan. Pudo decirles que aún hoy que tengo un poco más de conocimientos en psicología, no pude explicar como una respiración estaba en mi oído. Como cuando intentaba rezar no podía y como el peso de eso aumentaba. Primero comencé a insultar lo ya que hacía bien escuchado que aoyentas a los espíritus o ese tipo de cosas. Pero al sentir aún más la presión sobre mí, solo comencé a llorar ya querer rezar, pero no me sellía ningún sonido de la boca. Quise llamar a mi mamá y tampoco pude, solo alcanzaba escuchar su risa mientras veía un programa en la televisión. Terriblemente sentí como esa presión me abandonaba y algo se bajaba de mi cama, por lo que dio el grito más fuerte que se pueda imaginar. Fue tan fuerte que incluso mis vecinos tocaron para ver que había pasado o si necesitábamos ayuda. Mi madre estaba muy asustada de verme así de pálida y llurando hystericamente mientras le decía que algo se había subido en mí. Y esto, esto fue solo el principio de toda una historia de terror porque lo que sea que ese día me asustó, se quedaría amilado por mucho tiempo. Mis problemas con él en ojo fueron subiendo de intensidades de ese día, y de la mano. Fenúmenos extraños comenzaron a suceder en la casa de mi abuela donde vivíamos. Había un cuarto en específico que siempre me ha dado miedo, y allí, allí era donde me cerraba la puerta. Escuchaba a vos se llamándome, os sentía que en un rincon, había alguien mirándome. En ese entonces, una de mis tías que viven la ciudad de México estudiaba algo que llamaba "manejos de energías", así que mi mamá, al no poder controlar más mi situación de violencia, me llevó con ella para que pudiera revisarme. Recuerdo que cuando llegamos a su casa por división del norte, nos esperaba mi tía, sus hijos, y mis primos. Cuando abrieron su puerta, pude ver que el pasillo que conducía de la entrada al patio principal, estaba lleno de símbolos dibujados en el piso. Mi tía me pidió pasar por ellos, y caminar hasta el patio central. Cuando lo hice, claramente la cara de mis tíos y mis primos, las cuales reflejaban entre miedo y preocupación. Antes de hacer todo ese recorrido, solo me encontraban nerviosas, pero al pasar por los símbolos se escuché, o más bien tuve en el pensamiento una voz. Cuando vos firmes, me igrevesa que me decía, "nos deben saber de mí". "As", que no se den cuenta de mí. Cuando llegué al patio central, mi tía comenzó a preguntarme cosas como "te sientes bien", "que es lo que sientes", "escuchas algo". Yo no podía ni siquiera contestar porque seguía escuchándola, vos estoy siendo exactamente lo mismo. No deben saber de mí. La notar mi silencio, mi tía comenzó a hacer una relajación. Me pidió hacer unos ejercicios de meditación y auler diferentes esencias. Me pidió cerrar los ojos, y ahí pude notar que vía perfectamente la cioleta de mi tía a través de los párpados. Era una forma de luz como cuando cierre los ojos frente a la pantalla de la computadora o celular y ves el brillo que sale del monitor. Se colocó detrás de mí y le escuché resar un largo rato. Después pidió ayuda a mis tíos, ellos también practicaban esto del manejo de energías, hasta que de pronto le llamó a mi mamá, y pude escuchar que le dijo, "Ija, lo que trae la niña es algo muy fuerte, no voy a poder hacer lo sola. Decidamos llevarla con el maestro para que podamos liberarla, de esto que le está causando". Después de esto, mi tía comenzó a sacarme de ese trance y me dijo que iríamos a otro lugar. Era aproximadamente la seis de la tarde cuando subimos al coche de uno de mis tíos, y nos dirigimos a la casa de su maestro. En este momento hago una pausa en el relato para decirles que desde que comencé a escribir esto sobre la visita de mi tía, el ambiente de mi casa cambió, se siente pesado y puedo notar que algo, o alguien está detrás de mí. Siento una pesadés para respirar en mis paltos y hombros como si algo me estuviera empujándose adelante. Como les explique antes, escribos terratos en diferentes momentos porque cada que lo hago, se le amiente cambia de forma terrible. Continuamos. En cierto momento del camino comenzé a sentirme muy mal, me sentía amareada y cansada. Le dije a mi mamá que quería irme a casa a dormir, pero mi tía respondió que no, de una forma bastante cortante. Llegamos a lugar unos minutos después. Era una casa de dos pisos y al tocar abrió una señora de caballolar, un ropa blanca. Nos dijo que pasáramos y esperáramos en la sala. Dentro, olía a incienzo. Todo lo blanco, sus paredes, los muebles, y había muchos cuadros de ángeles y cruces. No daba miedo, más bien transmitía paz. Después de un rato salió un hombre, igual vestido de blanco, de cara redonda y cabello claro. Nos oncrió y nos saludó uno a uno. Al llegar a mí, me tomó la mano fuertemente y dijo, "Te puedo ver". Y sabes que es lo que haré contigo. Yo no entendía nada, pero entonces sin ninguna intención control de mi parte, reí. De forma burlona, no fuertes sino más bien bajito, pero me pudieron escuchar todos. Le dijeron a mi mamá que lo que iban a hacer esta noche podría asustarla, que no me iban a dañar físicamente, pero que iban a escuchar, a sentir y a ver cosas que podrían alterarle. Le dijeron también a mis primos que esperárren la sala, y a los demás. Los llevaron a un cuarto. La habitación era un estudio con un pequeño escritorio donde tenían figuras egipcias, cuarzos y otras cosas que no recuerdo muy bien. Detrás de esta había un librero con más figuras de diferentes formas, pero sobre todo, egipcias. El maestro me sentó frente al escritorio y me mostró una figura. Le puso frente a mí y me preguntó cómo me sentía. Era un león, un simple león de madera con las fauces abiertas. De repente, un sentimiento de ir a me llenó por completo. Me sentía muy enojada y no sabía por qué. Se lo dije y cambió la figura. Ahora era anubis. No sé si por dentro, por fuera de mí. Me obligó a inclinar la cabeza y a gachar la mirada. Tenía miedo. Miedo y mucho respeto por esta figura. El maestro notó el esfuerzo que hacía así que titó la figura. En esta parte, quien no recuerdo con muchas actitudes, los detalles, así que le pidió mi mamá ayuda para poder contárselos bien. Después de quitar esta figura de anubis, el maestro me pidió que retirara los brazos por encima del escritorio. Me puso un poco de una losión en cada mano y de igual forma, me puso un cuarzo en cada una. Me dijo que cerrar a los ojos y que rezara un padre en nuestro embosalta sin bajar los brazos. Haga lo que hagas. No te apoyes en la mesa. Se fuerte. Me dijo. Yo no entendía que tanto esfuerzo podría ser no bajar los brazos, así que es el reloj ojo si pude escuchar que José puso lo que al principio pensé era música de relajación. Ya después me enteré que era el padre en nuestro enarmeo. Empecé a recerir y fue cuando un miedo horrible me llenó. No podía hacerlo. Me estaba diciendo "Padre nuestro que estás en el cielo y sin tener control comenzaba a arrirme". No les miento al decirles que esto duró aproximadamente media hora, pero no solo era la risa. Sentía que un si alguien tomara mis brazos y los quisiera bajar para recardarlos en la mesa. Era tanta fuerza que los brazos me temblaban y me puse a llorar. El maestro le pidió mi mamá y a mi tía que se pusieran detrás miyo y sin tocarme. Y entonces se extendieran sus brazos como si quisieran apoyar mi espalda y regresaron. Dice mi madre que el clima del cuarto se puso muy extraño. Ella y mi tía morían de frío pero mis tíos sentían muchísimo calor. Al darse cuenta de que casi bajaba los brazos el maestro pidió silencio. Se acercó a mi y me dijo "Vas a salir, es mejor que lo hagas fácil". Me pidió abrir los ojos y ahí fue cuando noteque en mis brazos estaban perfectamente marcadas. Las manos de algo con dedos muy largos. Me pidió de nuevo que cerrar los ojos y que le dijera si sentía algún tipo de dolor y aquí intentaría sacar a este ente con otra cosa. Sacó una taga o no recuerdo si dijo el nombre de esta. Y haciendo oración en arameo comenzó a hacer cortes en espalda pero sin tocarme. Yo grité horrible porque podía sentir cómo me cortaba. Era un dolor insoportable. Me enseñó a arre pedirle que se tuviera porque me estaba lastimando. En eso entró la señora que nos había abierto la puerta y le dijo "Toboy ayudar, tiene demasiado fuerza y no la va a querer dejar". Mi mamá me cuenta que ambos empezaron a trabajar sobre mi espalda. El maestro con la daga y la otra señora a su hermana haciendo símbolos mientras se deshaban. yo les juro que estaba gritando de dolor. Pero mi madre dice que no, que me estaba riendo. Trabajaron por mucho tiempo en mi espalda. La hermana del maestro me sostenía de la cabeza mientras escuchaba a todos resar. Ya no solo era él y su hermana sino que se les unieron mis tíos y mi mamá. De pronto pidió silencio a todos. Me pidió a mí abrir los ojos y cuando lo hice me di cuenta de que el escritoro que antes había estado frente a mí. Literal a centímetros del cuerpo. Ahora estaba totalmente estrellado en el libro. El maestro estaba frente a mí y yo me sentí extremadamente cansada. Tenía lágrimas en el rostro y las uñas se habían clavado en las palmas de las manos. Dijo, perfecto. Está debil. Vamos a sacarlo. Después su hermana atrasó en el piso una estrella que ellos llamaron el símbolo de metatron. Pusieron al col y le prendieron fuego. Recuerda esta parte tan perfectamente porque me impresionó muchísimo. Me pidió que entrar a la estrella. Me dijo que no me quemaría el fuego. Dudeu momento. Pero no tenía el valor de negarme así que lo obede si. Cuando entré, el fuego que antes había sido a su bolivago. Subió exageradamente y se volvió a naranja. No me quemé en absoluto pero me asusté muchísimo. De nuevo me pidieron resar un padre nuestro y al fin pude hacerlo, seguido de una bemaría. El maestro empezó a resare en arameo y señaló hacia arriba. Con un movimiento fuerte y brusco bajó la mano tronando los dedos hasta el piso en dos ocasiones en cada lado mío. Después de ser alguno símbolo en el aire me pidió sentarme. Y yo me sentía ser oscuro como si me hubieran atropellado. Me dolié a todo y muría de sueño. Me explicó que cuando un bebé nace llega con una protección que viste sus recuerdos y todo aquello que aprendió como ser de luz. Y además ayuda a que le envidia las malas energías no afecten al pequeño. Pero entonces llegan bebés que no la tienen, que no tienen una defensa contra la mala energía y que absorben todo. Esto último según él, fue lo que pasó conmigo. Yo carezco de dicha protección y atrapé en minería a un ente oscuro, el cual se empezó a manifestar con la violencia que tenía. Me dijeron que los demonios habitan en una oscuridad y cuando llega a alguien sin protecciones como si aprendieran una luz, los atraen y quieren salir por ella. Recuerdan que les dije que cuando tuve el primer contacto con el ente, ¿vive bien casa de mi abulita? Pues bien, déjenme terminar de relatar esta experiencia desde aquí, el mismo cuarto donde me pasó. Y es que no solo viví aquí mi primer contacto sino que también tuve un encuentro cara a cara con el ente. Después de aquella noche, el maestro me entregó un sirio dorado con muchos dibujos y mi nombre en él. Juro mandarles fotos pues aún lo tengo. Me dijo que sería mi protección durante los baños de purificación y que debía aprenderlo todas las noches durante el reposo de estos. Ese día nos regresamos todos a casa de mi tía. Tormí como hace mucho no lo hacía y al día siguiente mientras me cambiaba, mi mamá no toque en la espalda tenía arañazos y mordidas, además de varios muertones. Ya en casa de mi abulita planeamos lo de los baños, última parte del ritual que nos había pedido el maestro que siguiéramos. Los tres primeros eran los de liberación, es decir, terminaría de sacar lo que quedaba de toda esa energía negativa. Así que debía poner a la mujer toda la noche un kilo de agos. Me bañaba normal y después me untaba con azúcar y limón en todo el cuerpo para enjugarme con el agua de los agos. Me envolví en una toalla o sábana blanca y me encerraba en mi cuarto durante una hora con el sirio prendido. Suena sencillo, pero la verdad es que en cuanto me jugaba con el agua de agos, sentía como si me clavaran muchas agujas, y en verdad vi como salían bichos de mi cabello. Lo que marcó muchísimo más esta experiencia fue en la noche del tercer baño, cuando me encontraba ya acostada con la sábana blanca y el sirio encendido. Sentí que me quedé dormida pero me desperté porque escuchaba a buses como si varias personas platicaran en la sala. Abri los ojos y me di cuenta de que la puerta estaba entre la abierta. Me puse una bata y caminé para salir del cuarto. Yo seguí escuchando a la gente hablar y veía luz en el pasillo. Cuando abri la puerta que mine hacia el comedor me di cuenta de que no había gente. Eran sombras. Sombras que flotaban de aquí para allá. Me dio tanto miedo que corrí con la intención de salir de la casa pero al momento de abrir la puerta una de las sombras me tomó de los sombros y caí en el sillón. Algo se acercó a mí y me dijo "agas lo que hagas, jamás te librarás de mí". Recuerdo haber gritado y cuando me di cuenta y mamá estaba amilado tratando de tranquilizarme. Mi abulita estaba rezando y al levantarme se desdiera un cuenta de que los brazos tenía rasguños. Todavía no pasaban ni 10 minutos de que me desperté cuando el maestro llamó a mi casa. Le dijo mi mamá que me había sentido en peligro y quería saber qué pasaba. Él me siguió dando protección. Sin embargo, este ente, cumpla al pie de la letra su palabra ya que como les conté. Sigue haciéndose presente en sueños, con ruidos y con movimientos, incluso de forma física torturando mi espalda. Los que viven cerca de Cualcalco sabrán que existe un estatua enorme de la santa muerte no muy lejos de aquí. Pues bien, este lugar me ha estado llamando por decirle de alguna manera, llamando de forma insistente. Sé que el lente quiere que vaya pero en verdad no pienso hacerlo. El lente sigue conmigo, siempre acompañándome, siempre susurrando mi lovido. Y parece ser que aquí se pinta a quedar. Les agradezco a todos por sus comentarios y su atención. Y de corazón, Shuri, él quiere compartirlo en el canal adelante. Porque no pude encontrar mejor lugar para compartir mi historia sin que me juzgaran. Muy buenas noches amigos de este canal. Llevo algunos años viendo sus videos. Soy ingeniero civil y por mi profesión es como un trabajar en diferentes estados de la República. Me he dado cuenta de que resulta muy diferente escuchar los relatos en ciudades y pueblos en los cuales no eres nativo. Sobre todo, en lugares donde hay muy poca cobertura telefónica y ya ni pensar en tener internet. Por eso, comencé a descargar algunos de los relatos antes de acudir a las visitas de campo. Hace algunos años en el empresa donde trabajo e inición proyecto en el cual mis compañeros y yo. Brindábamos seguimiento a algunos contratos de construcción y mantenimiento de carreteras. Por lo cual nos encontrabamos distribuidos por varios estados de la República. En el caso de un par de compañeros, Osvaldo y Alejandro. Les tocó junto a mí verificar los trabajos a desarrollarse en los estados de Morelos Guerrero y Guajaca. Si alguna de las personas que escucha esta historia trabajen en el medio de la construcción, sabe que la gente que te encuentra sin obra es por lo general. Personas de un carácter fuerte que no se impresionan con facilidad. Un sábado se puede terminar las actividades laborales. Mis compañeros y yo nos encontrabamos cerca de los límites de Guerrero y Guajaca, por lo que resultaría muy complicado regresar a la ciudad de México. Decidimos de como un acuerdo, pasar el fin de semana cerca de esa zona. Como saben, la situación en el país no permite que la gente estén los caminos después de la noche ser, pero al estar en un lugar muy cerca de la playa. Decidimos aventurarnos a ir a probar la comida de la región. En aquel momento nos encontramos en una comunidad diferente a la que estábamos ospedados, ya que decidimos acudir a una población al edaña, en la que nos habían recomendado pasar a comer. Al redor de la seis de la tarde nos encontramos en el camión ya de regreso, y en algún momento Alex, quien tenía poco de vercelio de la escuela, por el primero en reconocer que ya nos encontramos cerca de la población donde estaba nuestro hotel. voluamos que a unos 4 kilómetros. Alex propuso bajarnos del camión y terminar el trayectopié, ya que en esas regiones la carretera se encuentro ubicada relativamente cerca del mar. Para ser honesto no me pareció mala idea, por lo cual les solicitamos al chofer que nos permitiera bajar en la siguiente parada. El chofer nos advirtió, jóvenes, seguros que se quieren bajar en esta zona. Claro, ya está cerca del pueblo, ¿no? Sí, a unos kilómetros. Notamos que el chofer duven abrir la puerta pero ante nuestra insistencia accedió. Ya está ando en un costado de la carretera, Alejandro propuso que nos internáramos en un sendero que conducía el mar y es que desde nuestra posición era posible observar el azul del mar y bueno, quien podría tachar aquella como mala idea, cuando cada quien tenía una cerveza surías por beber. Al que ansia escuchar como el chofer se quejaba de los tontos que son os turistas mientras cerraba la puerta. Comenzamos nuestro camino en dirección al mar. Recuerdo claramente que era un camino lleno de males a los costados, hierba como de un metro de altura cercando los bordes y el suelo era una mezcla de arena con piedras de diferentes tamaños. En él, a lo mucho podrían caminar dos personas juntas por lo que en ese momento caminaba un senfila. Recuerdo que el sendero tendría alrededor de 300 metros para llegar a la playa. Era cerca de la seis y media de la tarde y aún siendo esta hora con el horario de verano se alcanzaba a ver con claridad. Después de andar tan solo alrededor de 100 metros, escuché lo que me pareció el grito de una mujer en la profundidad de la malesa. Pero al ver que mis compañeros no se habían inmutado, decidí continuar sin decir nada al respecto. A los pocos pasos volví a escuchar un grito por veniente de la selva que nos acechaba. Pero en esta ocasión os valdo quienes una persona de unos 50 años y de un carácter muy fuerte, se detuvo tratando de escuchar. Alejandro, con voz entrecortada, preguntó si habíamos escuchado algo pero ninguno de los dos respondimos a su pregunta. No queríamos hacer sonido alguno. Terrepente, una oscuridad comenzó a poderarse del sendero y fue clara en la forma en que la luz, que aún quedaba, desaparecía de manera sospechosa. Como si el tiempo hubiese avanzado de manera acelerada y la oscuridad de la noche comenzara a ganarte reno al día de forma brusca e inquietante. De repente, de forma muy clara, se escuchó el grito tardador de una mujer proveniente de la selva que nos rodeaba. Lo más curioso de aquel grito fue que todos los cochamos por venir de una dirección distinta, por lo cual, sin decir una palabra, nos colocamos en una formación triangular en la que nos orientamos espalda contra espalda, tratando de cubrir todas las direcciones posibles. Desesperados observamos como la hierba que vi alrededor comenzaba a agitarse de manera violenta. Muy similar a cuando un animal caminan entre la malesa y cada vez se escuchaba más y más cerca de nosotros. Ya estaban a unos metros, eso o esas cosas que nos rodeaban. Ver a claro que la hierba nuestro alrededor no dejaba de agitarse mientras escuchábamos como algo se movía ahí. Sin decirnos nada, sujetamos las piedras que se encontraban a nuestro alrededor y comenzamos a rojar las de manera desesperada en todas direcciones. Intentamos alejar eso que nos asechaba y al cabo de unos segundos comenzamos a correr de regreso a la carretera. Al llegar continuamos lanzando piedras en todas direcciones, tratando de mantener dentro de la selva a eso que nos estaba asechando. Tan sólo unos minutos después, la luz del día prácticamente había desaparecido y nuestros pensamientos comenzaban a explicar por cualquier clase de ayuda. De repente Alejandro nos indicó que él epece a escuchar un carro cercarse y no se equivocaba. Entonces observamos a un taxi de que región y nos paramos sobre el camino. El pequeño carro que si no me recordó era un sur, usted de tu o algo brusco y nos preguntó si necesitábamos ayuda. Le dijimos que requeríamos llegar al siguiente pueblo en el que nos estábamos alojando, pero obtuvimos una negativa. El taxi está nos dijo que no llevaría a la población a la cual él pertenecía ya que iba de regreso a casa. Le ofrecimos entonces un pago muy superior a la cota que normalmente cobran en ese trayecto y el chofer de mala gana aceptó, pidiendo nos como condición llenar el tanque de su carro y no dudamos en aceptar en ese momento. Quien el camino nos dijo que clase de locura los hizo tomar esos caminos a esta hora. Usted lo te fuera no se toma la molestia de preguntar por las costumbres de la región. Yo intenté contestarle es que no pensamos que no pensaban que interrumpió. Recuerden bien estos señores a donde fueres, haz lo que vieres. Mientras escuchábamos al taxi, o su aldo no dejaba de voltear hacia atrás mientras alejando se mantenía sumergido en sus pensamientos. Y entonces le pregunté al conductor por qué se estaba mostrando "reacio llevarnos". Miren, en el lugar en el que lo se encontré, han habido personas desaparecidas o. o peor. El taxizano os pidió como condición el tanque lleno porque no se atrevía a cruzar por ese camino nuevamente. Porque ya lo habían visto y seguramente lo estarían esperando por lo que tendría que realizar un rodeo de decena de kilómetros para volver a casa. Pero ¿quién o qué lo había visto? Ya no nos atrevimos a preguntar. No sabemos nada de eso que nos ha hecho hoy que parecía haberido por nosotros. Ninguno de los tres y sumas preguntas al respecto. Y es que personas como nosotros estamos acostumbrados a vivir en zonas urbanas en donde las leyendas y las historias de los lugares han sido olvidadas con el paso de los años. El proyecto continuó. Nosotros realizábamos recorridos con una duración semanal por lo cual nos alojabamos en diferentes ciudades de Morelos, Guerrero, e inclusive algunas ocasiones en Guajaca. Después de lo sucedido intentamos enterrar el tema y no hablar más al respecto de lo acontecido. Sin embargo, Osvaldo comenzó a tener sueños muy extraños que poco a poco fueron denotando que no se encontraban nada bien. En la semana posterior al incidente decidimos continuar con nuestras labores de manera habitual pero había detalles que nos recordaban lo sucedido, siendo lo más notorio, el sentirnos permanentemente al acecho de algo cuando caminábamos por la calle. Ya de regreso en la ciudad de México y como parte de nuestras actividades teníamos que generar informes. Para nuestra suerte, una noche hubieron modificaciones de último momento que nos hicieron quedarnos hasta altas horas de la noche para terminarlos. Nos encontramos en el piso superior de lugar. Con el paso de las horas el mueble comenzó a quedarse vacío hasta que sólo quedábamos en el edificio, Alejandro, Osvaldo, el guardia de seguridad y yo. La noche nos envolvió a cindarnos cuenta y cada minuto que pasaba. El silencio aumentaba hasta que sólo se escuchaba el sonido del teclado. Y un frío terrible comenzó a ser se presente, lo cual nos costó extrañeza ya que nos encontramos a finales del mes de julio. Este clima lo es nada común en la ciudad de México. Menos, cuando no hay viento, ni lluvia en la ciudad. Decidimos continuar para terminar lo más rápido posible, solamente nos quedaba pendiente ya a imprimir los informes. Pero Osvaldo comenzó a decir que tenía un fuerte dolor de cabeza. Así que decidimos que él debería adelantarse ya que vive cerca de esta paluca y tendría un largo regreso a casa. Nos quedamos a Alejandro y yo que comenzamos a imprimir los informes y al cabo de un rato las cosas se tornaron complicadas. Eso por decirlo de alguna manera. Y es que por ejemplo, pesa contar con una impresora de alta gama, no logra vamos terminar. Era como si el tiempo transcurriera de forma lenta. Entonces, comenzamos a escuchar aleteos, a los cuales intentamos no prestarle atención. Recuerdo bien que continuaron un rato y se detuvieron después de que se oye como si algo subiera caído brústamente en el techo. Un costalazo como pulgarmente le llamamos en México. En ese momento ambos nos volteamos a ver sin promunciar palabra alguna. El pasado los segundos sonaron de manera claro unos arañazos en el techo. Y los minutos pasaban y cada vez se escuchaban con mayor fuerza. Nos mirábamos sin dar crédito a lo que estaba pasando y se llenes escuchándose arañazos, y arañazos y de repente silencio. Un silencio absoluto predominó. Continuamos trabajando esta vez de forma aún más acelerada para terminarlo más pronto posible. Y de repente escuchamos como el guardia realizaba ya su recorrido. A esa hora de la noche yo calculo que eran alrededor de las dos de la mañana. Escuchamos claramente como subían nivel por nivel y supusimos que era parte de su rutina de cada noche. Hoy hemos entonces los pasos muy cerca y supusimos que había llegado el penúltimo nivel antes de nosotros. Justo en ese momento, comenzamos a escuchar pisadas que subían absolutamente rápido por las escaleras, y de repente un fuerte aire se hizo presente, y el cristal del cancel que daccia a nuestra área se movió muy fuerte. Las pisadas iban y venían por el pasillo a una velocidad increíble, hasta que, en determinado momento, escuchamos claramente como la puerta se estremeció. Fue como si una fuerte corriente de aire hubiese chocado con una gran fuerza contra la puerta de vidrio. Sin darme cuenta, comenzó a precioner muy fuerte mi libreta de campo mientras mis ojos no daban crédito, ya que pude observar como se formaban cuellas de un pie de escalzo sobre el piso laminado. Similar es a las que deja alguien cuando sale de bañar si tienen los pies húmedos. Las cuellas caminaban por los pasillos intermedios, y mientras esto ocurría nosotros solo nos mirábamos esto efectos. Un fuerte escalofrío recorrió mi cuerpo al ver que esas cuellas se dirigían en mi dirección. Al dar un mal paso hacia atrás por el miedo, caí de forma brusca sobre mi silla, y pude sentir como algo se recargaba en los respaldos de ella. El pezora similar al de una persona la cual se mantenía de pie frente a mí. Quizás fue solo un momento lo que duró pero para mí, pasó muy despacio. Las pisadas se alejaron en dirección a Alex, pero entonces se desviaron hacia donde se sentaba el subaldo y comenzó a escucharse como se abrían sus cajones y las cosas que tenían su escritorio que hayan de forma brusca. Aunque se burlen, recuerdo haber pensado, señor, permitenos continuar haciendo nuestro trabajo. Quizás muchos van a pensar que estaba loco por pensar en eso en ese momento, pero simplemente no puedes decir que no concluíste tu trabajo porque algo te susto durante la noche. Es un excusa inacetable y para como están las condiciones en el país, uno no puede dar el lujo de perder su empleo, dando como pretexto algo sobre natural. Poco a poco fueron habiendo menos pisadas y cada vez sus ruidos fueron menos perceptibles, hasta que en un momento ya no se escuchaba nada. Alex se puso frenético y no quería hablar nada al respecto, y a como si para él eso nunca hubiera pasado, o mejor dicho como si no quisiera creer que pasó. Esa noche evidentemente nos costó mucho tiempo, mucho más del esperado terminar, pero cada minuto fue eterno. Con la premura por irnos ni siquiera fuimos al lugar de Osvaldo para ver que había pasado. Cuando iba al trabajo al día siguiente, iba pensando en que nos podrían culpar del desorden. Osvaldo siempre llega muy temprano a lo oficina y se sorprendió mucho cuando yo le pregunté si había algo roto en su lugar. Observé en su rostro o desconcierto y me preguntó que me refería porque él había encontrado todo exactamente como lo dejó antes de irse. No es de unos días, Osvaldo nos comentó que tenía soños muy extraños. Nunca quiso contarnos al respecto. Solamente nos decía que no podía dormir muy bien y nos cuestionó sobre si nosotros también habíamos tenido algún tipo de pesadilla. Alex y yo no las habíamos experimentado, pero siempre nos sentíamos observados, perseguidos. Cosados por algo que sólo pudíamos percibir de arregóco pero que en cuanto volteábamos, desaparecía. Pero continuamos realizando las visitas de campo que estaban programadas. Sin embargo comenzamos a darnos cuenta de que algo no estaba del todo bien. Como parte de nuestras funciones, realizamos un expediente fotográfico en el cual registrábamos evidencia de las actividades que se ejecutaban. Recuerden momento en el que veíamos la estabilización de un talut, lo cual en términos coloquiales básicamente es quitar una sección de un cerro para que pase un camino sin que se precipiten rocas o material sobre él. Los trabajos se desarrollaban en la parte superior de un cerro. Al observar las fotografías obtenidas, nos llevamos una enorme sorpresa al insertar las fotos en uno de nuestros informes, que apreciamos una forma desconocida. Algo que parecía pasar volando por encima del lugar en donde se realizaban los trabajos. En la empresa colaboran biólogos, a quienes preguntamos si ellos podían reconocer la cosa o el animal que aparecía en la foto, pero respondieron de forma negativa. Por su parte, Osvaldo continuó presentando soños extraños en los que era devorado por diversas vestias. El sueño más recurrente era verse a sí mismo en el mar mientras observaba lo que él creía, era la playa a la cual nos dirigíamos en aquella ocasión y que nunca llegamos a ver. En el sueño era asechado por un tiburón, que poco a poco se iba volviendo más y más grande, hasta que en cierto momento lo atacaba, y es cuando él despertaba. Al hacerlo muchas veces no reconoció el lugar donde se encontraba, era como si despertara completamente insolientado, como si eso que provocaba a los sueños, buscase apartarlo de ella. Y todas estas pesadillas parecen empiorar cuando nos alojábamos en las poblaciones cercanas, a la zona en que nos encontró el taxista. Hace poco nos encontramos en una visita de obra, Osvaldo decidió retirarse de forma anticipada. Lo único que nos dijo es que le había salido una emergencia y regresó rápidamente a la casa de sus padres. Fue algo que nos tomó absolutamente por sorpresa ya que él no es de la clase de persona que deja las cosas interminar. Con el paso del tiempo nos comentó que ese día vio algo entre la malesa cuando nos detuvimos a verificar unos trabajos. Nunca logramos convencerlo de que nos dijera que fue lo que vio. Solamente nos dijo que no se sentía bien y que necesitaba regresar a casa inmediatamente. Díaz después cuando lo encontramos en la oficina lo notamos diferente, cansado, pero definitivamente la expresión de su rostro había cambiado. Era como si fuera saliendo de haberse enfermado gravemente. Nos comentó que tuvo que regresar a casa de sus padres que de alguna forma sentía que debía estar ahí. Ya por la noche trató de buscar la oportunidad de hablar con su mamá de lo que le estaba pasando, de lo que estaba ocurriendo. Sin embargo el sueño le venció y se quedó dormido en un sillón en la recámara de sus padres. Ahí, poco a poco. El sueño fue consumiendo lo nuevamente y de repente se encontraba ya en el medio del mar, flotando sin rumbo, mientras buscaba la letra que en tantas ocasiones lo había hecho sentir ese terror. En aquel momento su madre entró en la habitación según le dijo después y observó a Tony Takomo Osvaldo, daba de puñetazos al aire y gritaba insultos y groserías. Ya le dijo que trató de hacer lo reaccionar, de despertarlo, le gritaba su nombre con fuerza pero él no había los ojos. Desesperado lo rodeó sin embargo él de forma inesperada, dirigió su ataque hacia ella. Su madre comenzó a pedir a Dios que ayudara a alejar ese mal que se echaba a su hijo. Y poco a poco, fue bajando los brazos hasta que de un momento otro despertó y se había abrazado por su madre. Puedes sonar cursito a esta escena pero les aseguro que Osvaldo, para nace el tipo de persona que demuestra sus sentimientos y mucho menos que able de su familia. Las cosas se calmaron por un tiempo pero por alguna razón no dejábamos de sentirnos observados. Incluso recuerdo que una de las últimas veces que nos hospedamos en Chilpanzingo al entrar a la ciudad, pudimos sentir como nuestro estado de ánimo cambió de forma repentina. Era una sensación similar a cuando camina cerca de un perro que sabes que te pueda atacar en cualquier momento. En ese momento le comenté a mis compañeros que tenían mal presentimiento y para mi sorpresa. Hamos concordaron y dijeron que se sintieron de manera similar. Hasta hoy sin embargo, parece que no pasa de tener este tipo de sensaciones. Si te guste este contenido no dudes en suscribirte para que esté pendiente de lo nuevo que tenemos cada semana, siguenos también en Instagram y Twitter donde nos encontrarás como RD, LN oficial y también puedes suscribirte a Youtube donde tenemos varios relatos nuevos cada semana. Esto es relatos de la noche.

Podcast Summary

Key Points:

  1. Una familia se muda a una casa rural prestada frente a una finca deshabitada, donde su hija pequeña comienza a ver figuras fantasmales y a escuchar voces, especialmente de una mujer que llama a la niña por su nombre.
  2. Los fenómenos paranormales se intensifican, con apariciones, sensaciones de presencia y sonidos de llanto, llevando a los padres a un miedo creciente y a la eventual huida después de descubrir que la finca fue un sitio de desapariciones del crimen organizado.
  3. Un segundo relato narra la experiencia de Fibi, quien desde adolescente sufre una posesión o apego espiritual que se manifiesta con parálisis del sueño, voces y una energía negativa, llevándola a una sesión de limpieza espiritual con un maestro donde se enfrenta a una entidad poderosa.

Summary:

El primer relato describe la experiencia aterradora de una familia que vive en una casa rural frente a una finca aparentemente vacía. Su hija pequeña comienza a ver figuras inmóviles y a escuchar voces, especialmente de una mujer que grita su nombre. Los fenómenos paranormales escalan, incluyendo apariciones y llantos, creando un ambiente de terror constante. La familia huye después de que la niña enferma gravemente y, años más tarde, descubren por las noticias que la finca era un sitio utilizado por el crimen organizado para hacer desaparecer cuerpos, lo que explica las presencias fantasmales que atormentaron a su hija.

El segundo relato, presentado por Fibi, cuenta su experiencia de posesión espiritual desde los 13 años. Tras un episodio de parálisis del sueño donde sintió una presencia maligna, comenzó a sufrir fenómenos extraños en casa de su abuela, como puertas que se cerraban y voces. Su madre la lleva con una tía que practica manejo de energías y luego con un maestro espiritual. Durante una intensa sesión de limpieza, Fibi enfrenta una entidad poderosa que se manifiesta con risas involuntarias, fuerza física que intenta bajar sus brazos y marcas de manos con dedos largos en su piel, revelando la gravedad del apego espiritual que sufría. Ambos relatos subrayan el trauma duradero y la búsqueda de liberación de estas experiencias sobrenaturales.

FAQs

Es un proyecto o canal que compila episodios de historias, principalmente de terror o experiencias sobrenaturales, con el objetivo de que los oyentes pasen una noche tranquila.

Él y su familia experimentaron fenómenos paranormales, incluyendo que su hija pequeña viera figuras y escuchara a una mujer llorar y gritar el nombre de la niña desde la finca vecina, que luego se descubrió fue un lugar de desapariciones.

Se mudaron porque, tras los sucesos paranormales y el descubrimiento de que la finca vecina era un sitio vinculado al crimen organizado, el miedo y la angustia hicieron insostenible seguir viviendo allí.

Experimentó una parálisis del sueño donde sintió que algo se subía a su cama, se acostaba sobre ella, le susurraba al oído y le impedía moverse o gritar, marcando el inicio de una serie de fenómenos extraños.

La llevaron con una tía que practicaba 'manejo de energías' y luego con un maestro espiritual, quien realizó un ritual para intentar liberarla de la entidad que parecía afectarla.

El ambiente de su casa se vuelve pesado, siente una presencia detrás de ella, dificultad para respirar y un dolor horrible en la espalda, como si 'eso' reaccionara al relato.

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