El texto relata una visita al Palais de Tokyo en París, donde el narrador se enfrenta a obras de arte contemporáneo que inicialmente no comprende, sintiéndose confundido. Sin embargo, con el tiempo, encuentra valor en esa misma incomprensión, disfrutando de la provocación y el misterio que las piezas evocan, incluso prefiriendo evitar los carteles explicativos para preservar sus propias interpretaciones. A partir de esta experiencia, se desarrolla una reflexión más amplia contra la obsesión cultural por explicar y entender todo, citando ejemplos como Luis Buñuel y David Lynch, quienes defendían la irracionalidad en el arte. Se argumenta que esta "sobre-explicación" elimina la magia del misterio, satura con respuestas innecesarias y nos hace caer en lógicas peligrosas al asumir que todo debe tener un sentido claro. Además, se critica la tendencia actual, impulsada por algoritmos, de consumir solo arte que refleje directamente nuestra propia vida y experiencias, lo que limita la empatía y la capacidad de explorar realidades ajenas. En definitiva, se propone abrazar la incertidumbre y el enigma como partes esenciales y enriquecedoras tanto del arte como de la vida misma.
Podio un podcast, lo mejor está por escuchar. Beatriz, te escribo estas líneas desde una ciudad nueva que hay ahora, parís. Siempre que venimos a París, reservamos un trocito del sábado por la tarde para visitar el Palé de Tokio. El Palé de Tokio es una gigantesca galería de arte contemporáneo que merece la pena visitar solo por lo increíble del edificio, que tiene cosas como un peatro del sótano de formo oval, construido unos años 30 y que descubrieron oculto durante las obras en el edificio en los años 90 y que reabrió el público en 2012. Cosas que pasan a diario mientras tiras una pared ya sabes, que aparece un teatro centenario al otro lado. El asunto es que ahora el Palé de Tokio acoge exposiciones siempre muy interesantes y elevadas, conceptuales con un cruce político, sociológico, en fin ya sabes, en el arte contemporáneo. Desde que vengo he visto exposiciones que exhiben cosas como cuatro botellas de agua sobre un estante, tres trozos de tubo de plástico flexible atados con un cordel, los pies de una señora pisando harina, un montón de camas de sechas, una escalera apoyada en una pared, unas lámparas de papel en el suelo unidas por lo que parecen las vías de un tren de juguete, una cosa con espinas, el plano estático de una ventana en una grabación en un VHS o una mujer que se pega un espejo a la cara para deformar su rostro. Y yo no entiendo nada, observo y observo y no entiendo nada. Y me siento profundamente estúpido, pero a medida que sigo paseando por aquel lugar enorme y encontrando otras cosas, me empieza a satisfacer la sensación de no entender nada, de asistir a una sucesión de nín más que a veces pueden parecer me bellísimos y otras absurdos. Pero siempre suponen un signo de interrogación, una especie de provocación que me resulta muy atractiva. Lo increíble de no saber qué quiere decir exactamente algo es que puede creer decir absolutamente todo. A veces hay carteles explicativos y a veces los leo. En una de las exposiciones del primer sota, ve unas enormes figuras pegadas a la pared, quimita unas gotas negras y viscosas de algo que parece petróleo. El cartel dice algo de una denuncia a los procesos de extracción de petróleo o algo así, y como arrasa la población humana y los ecosistemas cercanos por contaminar el agua y el suelo. Y me parece una bellísima causa que denunciara a través del arte, pero la verdad es que hubiese preferido no leerlo, porque esas lágrimas gigantes y viscosas significaban muchísimas más cosas en mi cabeza. Así que no vuelvo a leer los carteles explicativos, sin mis visitas al pale de toqueo se convierten siempre en una especie de maratón contra mi propio estupidez. Una lucha contra mi cabeza de chorlito, que comienza con desconcierto, pero de la que es algo reforzado, renovado y amenudo extrañamente conmovido. No entender nada te lleva a hacer preguntas para poder llegar en el mejor de los casos a entender simplemente algo, aunque solamente sea un poquito. Enfrentata lo codificado, lo extraño y lo crítico es un ejercicio que debería ser obligatorio para todo el mundo, porque la vida es casi siempre extraña, codificada y crítica, inexplicable, surda, insondable, y abrazar esa sensación ante una pantalla, ante una escultura o ante unos sonidos es un terreno de pruebas amable y seguro para poder acostumbrarnos a hacerlo en la vida. Solo voy a este lugar y al lugar es que se le parecen para enfrentar mal incomprensible y así se entreme estúpido. Y es solo cuando te sientes estúpido y lo aceptas que puedes salir de un lugar reconcilado con el eligma, viviendo con él en lugar de enfrentandote a él. Eso lo cuando te sientes estúpido que puede salir de esa situación un poco más listo, es solo cuando aceptas que jamás lo entenderás todo, que puedes, simplemente empezar a entender algo. Y ya se ha entendido solo algo, ya se ha entendido bastante. En fin, ahora te dejo que me viera a tienda del museo. Perdón, ¿cuánto cuesta esta caja de cerillas tan bonita? Es un 400 euros. Madre mía, esto tampoco lo entenderé nunca. Arcénico Cabiar con Guillermo Alonso y Beatriz Serrano, episodio 78 contra entender. Toda mi vida me ha causado con preguntas. ¿Por qué algo es así y no de otra forma? ¿Cómo se explica usted eso? Esta rabia por comprender, por llenar los espacios en blanco, solo hace que la vida sea más banal. Si solo pudiéramos encontrar el coraje para dejar nuestro destino al azar, para aceptar el misterio fundamental de nuestras vidas, entonces podríamos estar más cerca del tipo de felicidad que viene con la inocencia. Guillermo, esta frase pertenece a una de nuestras personas favoritas, un director de cine nuevo que hay ahora cuyo nombre es Luis Buñuel. Me suena, me suena. Lo va a petar, que es chico. Sí, lo va a petar. Quiero arrancar con ella el capítulo… Bueno, en realidad no quería arrancar con esta frase el capítulo. Había una todavía mejor que no ha sido capaz de encontrar, porque yo creo que está en su libro, lo último suspiro, estaréis subrayada con otras 500 frases que es un rayo de todos los putos libros que tengo, pero que decía algo así como la cantidad de psicoanalystas que han venido a explicarme las películas. Esto es por su madre, esto es por no sé qué, esto es por no sé cuál. Y era porque sí, simplemente decía como no, es porque me gustaba la imagen de un caballo lanzado por la ventana. Eso no tiene ningún tipo de explicación. Pero bueno, como no encontras a frase, pensado que está otra… Esta es muy bonita. Se aproximaba también, ¿no? Está, hay un acuerdo de David Lynch, un chico nuevo que hay ahora también que le dijo. Sí que le dijo alguien algo así como… Claro, muchas ruedas de prensa le piden explicaciones que es lo que le puedes hacer a alguien que hace ese tipo de cine, y él se había un video del diciendo, "No, pues no tiene explicación, es una cosa que soñé". Claro, no voy a explicar nada. Claro, como señor, relájese y disfrute de esto. No le entintenten de alguna cosa. En el mundo, tu deís, el obituario de David Lynch fue muy chulo porque era David Lynch y me iba a explicar su propia muerte. Era bastante guay. Pero bueno, pues de todo esto va el episodio, ¿no? O sea, la frase al final o el parafito que puesto de buñuel refleja la perfección, yo creo, el espíritu de esto que estamos hablando, ¿no? Yo creo que la necesidad de entender y comprender, al final estremendamente humana, ¿no? Es posible que sea, como incluso biológica, como cercaca, como acercaca, ¿no? Pero cuando algo se escapa de nuestra comprensión, rellenamos el resto de información con huecos que consiguen que veamos el cuadro completo, ¿no? O sea, consiguiendo así que el mundo no se desdibuje, es decir, que no pierda el sentido. Esto es como cuando me te he venido hasta aquí, yo ya te he visto aquí, pero yo sé que tú vienes de un lugar, ¿no? Reconstruyo eso, vienes de una casa, ¿no? No que dejas de existir cuando dejas de estar en a mí. Pues mira, te equivocas porque yo para llegar los estudios me materializados, me materializados justo en la puerta. Claro, pues mira, eso es otra explicación, ¿no? Eso es entender otra cosa. Pero bueno, rellenamos un poco los huecos y de las cosas que no vemos, ¿no? Para que todo tenga sentido nuestra cabeza. Pero también considero, salmismo tiempo que se cree que entender es algo necesario y es algo humano. Creo que en el mundo en el que vivimos tendemos a la sobre explicación, al sobre entendimiento y con ello creo que caemos en unas lógicas muy peligrosas. Porque creo que damos, por supuesto, que a, que todo en esta vida tiene respuesta cuando muchas veces no es asigno. B, que asumiendo que todo tenga una respuesta, esa respuesta nos va a satisfacer cuando no todo tiene por qué satisfacer. Nos nota, la respuesta nos tiene que satisfacer. Y C, que pensando en que todo tiene una respuesta, esa respuesta nos va a satisfacer. Dejamos de lado un componente, poderoso y evocador, que es el misterio. El misterio. El misterio. Y quizás deberíamos abrazar con tranquilidad y no con inquietud. Esa no saber que tanto nos incomoda, como si fue una cosa mala, como si como explica buño en el mundo no se volviese más crisis y van al cuando se despejan a veces todas las dudas, ¿no? A veces cuando se desdites, ¿aiera esto? Porque mierda, ¿no? Claro, pierde la más, como cuando te explica una pelín. Claro, sí, en mi cabeza era mejor, ¿no? Claro, yo, por ejemplo, creo que, creo que tu ímpic sigue teniendo, fíjate que ejemplo, puesto de Pacón, ¿no? Pero es una, la, la, la primera serie en la que la gente piensa cuando piensa en misterio, no es explicable, creo que sigue teniendo esa magia después de tres décadas, porque la gente sigue sin entenderlo. La gente sigue sin entenderlo. Es algo que la cosa de, por ejemplo, perdidos, ¿no? Que al final intentaba en mí de explicarte la, pues mira, este paso de éstis, ah, tomar perdidos y años de mi vida. Desplicaba muchas cosas y decías que se salga de tiempo. Pero tu ímpic es imposible entenderla, y por eso sí, es andole vuelta. Es verdad, es verdad, sí, por eso, ¿no? O sea, quizá la pregunta debería ser porque saber, es mejor que no saber, ¿no? O sea, a fin de cuentas el desconocimiento también es muy humano, ¿no? Hay un mayor misterio en torno a la vida, que el desconocer que sucede después de la muerte, por ejemplo. Ahora entiendo por qué nos ha puesto nuestro podcast como en filosofía, ¿no? Porque últimamente nos hacemos estas preguntas. ¡Tamos muy profues! ¡Qué hemos crecido! ¡Hemos madurado! Hemos luego empezado y ahora ya tenemos ocho años. Ahora ya tenemos ocho años y nos hacemos preguntas como… Yo estoy a punto… Yo estoy a punto de empezar a hacerle pájase. Claro, nada, te quedan, nada. Te tengo que hacer así, ¿no? Como darte un golpe citó en la banda a ti te vas a quedar ciego. A que no nos va a quedar ciego. Pues eso no nos impulse ese misterio, el de la muerte, digo, ¿no? Cuando recordamos que la muerte siempre está cechando y que no tenemos muy claro lo que significa vivir mejor y con mayor intensidad, no sé, y viviendo con ese misterio, pensando en que nuestra vida tiene un tiempo limitado, pensando que nuestra vida depende de un reloj que nunca nos dirá con exactitud, cuando va a ser nuestra hora Guillermo, de verdad necesitamos saber cada puto detalle del puto videoclip de Bergen de Rosalía. ¿Qué significa realmente el videoclip de Bergen de Rosalía? Análisis narrativo y explicación del videoclip más impactante de Rosalía. La viral y celebrada interpretación sobre el videoclip de Bergen de Rosalía. Bergen de Rosalía explicado. En minuto 3.17 es puro cine en el ronpedor primer videoclip de Lux. Bergen, plano plano, pero salía nos habla de la contradicción y la dualidad. ¿Qué significa la nueva canción de Rosalía? Rumores y teorías sobre vestirse de Monja, imitar a Blanca Nieves y convertirse en Paloma todas las referencias culturales de Bergen de Rosalía. Interpretamos los detalles ocultos en el videoclip con el que Rosalía ha revolucionado de las redes y la industria musical. Los símbolos que esconden el nuevo videoclip de Rosalía. Es bior. El pajarito que canta es bior. Vamos a ignorarles. El pajarito. El pajarito son bior. Cada cantante tiene un pajarito. Yo cuando paseo por la casa de campo, me vienen muchas biorques. Pastora soler, me mirá otro día. Y dije, este pajarito, a mí no me gusta. Te viene monica nada. ¡Gritarme! Claro, es que he cuidado con qué pajaritos de te aparece. Claro, claro. Es bior que es de lo mejor que te puede suceder. No sé semonel día. Es una resaca aguanta tu avión cantando en tu venta. Ya o lo mojo. O salan tu venta a nitro. Ojalá mejor te agrede. Cuando agredio aquella periodista en Bangkok y te llega un pajarito que te muela palos. Este es bior. El pajarito que te está moliendo palos. Es bior. Es bior. Pues mira, tú sabes esos plastas que dicen todas las canciones y todas las películas hablan de mí. Sí, sí. Es verdad que son unos plastas, pero a mí me parece un poco la gente más guay del mundo. O eres una persona compleja, ¿eh? Soy jornas truevas. Es que tiene una canción que se tiene una película que se llama "sino". O sea, bien es salan. Me confundo los truevas. A mí son las, ¿no? No. Creo que es jornas. O está vid. O está vid. Ya, yo también confundo los truevas. O es javier. O es bior. Es bior que trueva. Claro, bior que tú. Te imagino que te viene un pajarito y te… Es, es, es Fernando trueva. Es que pajarito es Fernando trueva, claro. Fue Fernando trueva que hace aquí. En fin, ¿qué va a escribir sobre tu vida? Ah, que es jornas. Nos dicen que es jornas. Ah, es jornas truevas. Bueno, a mí no gusta más que se abriar que trueva a la verdad. Bior de trueva y al modo bar, que es un pajarito enorme, enorme. Pues bien, a mí me cae un poco bien porque en esta cosa de creer que están en el centro de todas las obras artísticas, que todas las obras artísticas les apelan y hablan exactamente lo que están pasando ellos. En ese momento de su vida, es verdad que hay mucho de gocentrismo, pero también están jugando perfectamente a lo, a eso de lo que va el arte, ¿no? Está autocompletándolo. Poniéndose ellos mismos frente a una película o una canción, o un cuadro, irando a una especie de sentido, ¿no? Como las meninas, hablando de mí. Por supuesto. No carió una blanquilla, pero sí. Claro. Claro. Claro. ¿Es un cuadro? ¿Es un cuadro? Claro. ¿Es un cuadro? Claro. ¿Es un cuadro? Claro. ¿Es un cuadro? Claro. ¿Es un cuadro? Sí. ¿Es un cuadro? Sí. ¿Es un cuadro? Sí. Es un cuadro. Sí, sí. Sí, sí. Sí, sí, sí. Mira, esta la borta monita, esta la borta monita de hacerles creer que ellos están en el centro de todo y que son los protagonistas de todas las obras artísticas desde el renacimiento hasta hoy. Bueno, que digo el renacimiento es de las cobas altas. Mira. Claro, sí, sí. Este bisonte, soy yo. Soy yo. Soy yo total. No, pero este bisonte habla de mí, habla de mí. Estas, también han echado el trabajo. ¿Qué pasa? Y tampoco le funcionan móvil. Mira, de fin. Pues, claro, esta labor se la ruina es procompleto, si eres un pedante que se aparece y se lo explica y le dice no, mira, esta película no habla de ti. Es una alegoría sobre cómo la guerra destrozó los indígenas de no sé dónde. Solo que el director ha elegido contarlo, mostrando la desintegración de un matrimonio que se ha comprado un abanico en su viaje a Tailandia. Y el abanico, vamos a poner, pues, simboliza el saqueo y espolio de los tesoros de los Tailandeses que estaban por allí antes de que tú llegas en en en el francs? Claro. Pues, mira, esta es la mierda, le diría yo. Vete a la mierda. Esta persona estaba contentísima con su propia visión, porque resulta que también se había comprado una abanico y él pensaba que la película iba de gente que se compraba anicos. ¿Cómo la de lo comía? Claro, la película de lo comía que también iba a de él. Todas las canciones de lo comía habla de mí. Claro, claro. Rímos a Mambo, por ejemplo, habla de mí. Lo cobo, o la propia lo comía. Lo comía, claro. ¿Qué dice disco y vista? Lo comía. Yo creo que estas una de las muchas magias que la sobre explicación de cualquier obra artística se carga por completo. A ver, mira, yo entiendo lo que quieres decir y estoy de acuerdo en par. Emparte, como si. Emparte, no, mira, me explico. No, mira, mejor dicho. Me voy a sobre explicar. Lo voy a sobre explicar. Vas a dar ejemplo. Voy a dar ejemplo. Mira, de un tiempo a esta parte estoy como super, en contra de una idea que me parece infantilo y de que es esto de la literatura, la cultura, como espejo, ¿vale? Me resulta la papilla de la cultura, ¿no? Esto de necesitar que te lo dente todo muy masticadito y adaptado al 100% a tu gusto, a tu paladar, a tu comprensión, ¿no? Haciendo que al final tu estómago, o sea, el estómago, como de una bulímica, que cada cosa que le cae la vomita, que solo es capaz de digerir las mismas cosas una y otra vez, ¿no? Me voy a ir a la literatura, porque ahí es como donde tengo más, como donde me explico mejor esto, porque como que lo he vivido mucho y lo he visto mucho, de qué hablo cuando hablo de la literatura como espejo, pues verás, mira, a mí, por ejemplo, me sucede en presentaciones o en firmas que suelo recibir el comentario de tu libro me ha encantado porque me ha sentido muy identificado, muy identificado. Tío a preguntar por qué tú debes estar hasta el coño con el descontento que la gente te diga es mi experiencia. Esto es claro, o hay otro comentario que es un poco más colgues. Este otro libro no me ha gustado tanto, me ha gustado menos porque no me he identificado con su protagonista, ¿vale? A ver, y yo lo que decía, entiendo lo que quieres decir y estoy de acuerdo a un parte, porque yo entiendo de dónde viene esto, ¿no? O sea, yo también soy consciente del placer inmenso, que uno siente, cuando se siente reconocido de alguna manera, ¿no? Cuando alguien pone palabras, ya sean palabras o imágenes, ¿no? Algo que tú estabas sintiendo por dentro, pero que no llegabas, ¿no? Que no lo llegabas a identificar de alguna forma, ¿no? Y esto puede suceder cuando encuentras a un interlocutor a la altura, una persona que te endienda la perfección sin necesidad de sobre explicarte, pero también te puede suceder, pues como hemos dicho con los libros, con las películas o con las canciones. Todos necesitamos que nos vean, hasta ahí estoy de acuerdo, esto es así. Y estoy de acuerdo en la magia, ¿no? Que posee estar solo en un vagón de metro, lleno de gente fea y que huele fatal, leer un párrafo que condensa, una verdad universal, y entonces sentirte menos solo en ese vagón de metro. Una verdad universal o algo que parece que te está escribiendo a ti, que te está atravesando. Eso es claro, pero que suelo ser también. Esto soy yo. Pero que suelo ser ambas cosas, ¿no? Porque muchas veces yo creo que algunos libros o algunas películas que tienen esa capacidad de hablar de mí, ¿no? Es que igual estás atravesando una ruptura y está contando exactamente cómo se siente una ruptura. Y lo está contando también que te atraviesa de alguna manera, ¿no? Pues, pero también hablo, por ejemplo, cuando describe estos buenos escritores, tipo, Nabokov. Ya algo muy concreto, que es guau. Sí, sí, sí, sí, sí. Eso también. Sí, cualquiera, cualquiera de las dos cosas me vale. Pero ojo, pero ojo. Y aquí es donde yo ya me pongo plan. Mmm, ya no. Me jago, no. Me gusta, claro. Creo que hay una tendencia ombligista, súper ombligista. Favorecidas, sobre todo, por ese algoritmo demoníaco y traicionero que hace que absolutamente todo, todo lo que consumimos se aproxime cada vez más y más a nuestras necesidades, sean estas más simples y vanales o más complejas y espirituales. Es decir, sean estas necesidades un puto bolso, que hace esta mirando bolso como una loca y te aparece un bolso todo el rato o una canción, o sea, una gargantilla o el trailer de una película, o sea, una cosa para cargar el móvil o un libro, o sea, porque luego al final es como eso, nada, tiene importancia, todo tiene la misma importancia, así que nada tiene importancia. ¿Qué es usted de con esto? ¿Qué creo que puede hacer que al final solo veamos, leamos, o escuchemos, cosas que sean un reflejo casi exacto de nuestra vida, de nuestros sentimientos y nuestras emociones, de nuestra propia experiencia, y que todo lo que no hable de nosotros y solo de nosotros, deje de despertar nuestro interés, esto de parece muy peligroso, porque creo que nos puede convertir en unas personitas absurdas y egocéntricas, en campacés de ponernos nunca en los pies del otro, de trabajar la empatía ni siquiera en el campo de la ficción, ¿no? ¿Dónde te puedes identificar de repente o puede interesar la vida de un asesino en serie, por ejemplo? Especialmente. Especialmente. Para mi la literatura, por poner el ejemplo de lo que más me gusta, debe ser ese espejo claro, pero un espejo viejo y roto, de estos que están como tirados en mitad de la calle, el que le pega al sol directo y ilumina un montón de caminos en todas las direcciones y te permite casi conocer otras realidades, descubrir otras emociones y abrirte pues a nuevas posibilidades. Pero esto está en las caderas, hablando de mí. Mira, amorete. Pues yo no pienso un poco, ¿eh? Te puedo decir, debo decir, por ejemplo, está analizando pergain de personas lías, y creo que cuando dices soy interronda azúcar, azúcar soy yo pero soy muy dulce. Claro, claro, sí. Pues mira, yo vi más allá en esta asunto y a lo mejor aquí sí que estamos de acuerdo. Yo hablaba antes de él placer, de disfrutar muchísimo de algo, de que algo te guste, sin saber exactamente por qué te gusta y por qué te pelas. Claro. Has puesto ejemplos de leer libros de un personaje que te recuerde a ti. Claro. Claro. En tu éxito les contando que decíamos que te vendrá mucha gente que también eso, está al coño su trabajo. Claro. Pero yo, por ejemplo, hablo de identificarme con el libro de un señor que está construyendo una barca en la tasca. Ya. Al siglo XIX y que cuida de una llego a coja. Claro. Estas libro precioso, que se llama "Limberlos por cierto", que son más bonitos clídeos daño. Y yo estaba leyendo ese libro y pensaba que soy yo total. Claro, claro. Y no. En esa identificación, con algo que no tiene que haber contido de una especie de magia muy bonita. Sí. O sea, yo defiendo que algo te guste de forma visceral sin una explicación, porque ya me dirás, porque coña mí me encanta un libro sobre un chico que cuida de una llego. Y que coño de una barca. Sí. Son cosas que yo nunca he hecho en mi vida. Claro. A ver qué piensa. No. Nunca he cuidado de una llego. No. Recuerdo que hicimos un bello capítulo hablando del cine de terror, por ejemplo. Y en el dedicamos un trocito a hablar de por qué el colectivo LGBTB y CUPLUS ha brazado el cine de terror por en cierto modo apela eso de la solidad, a diferencia del monstruo, incluso de desear al monstruo y ponerte de parte de él. Claro. Digo todo esto muy parezcima porque aunque hay muchos ensayos, escritos al respecto, yo no harido ningún. Fíjate. No quieres saber. No quieres saber porque te atrae tanto el cine de terror. Claro. A eso iba. Yo creo que quiero saber que hay un hermanamiento entre el rarito, la bollera, el maricón, la persona trans y el cine de terror. Pero no quiero que me lo expliquen porque tengo que se pierda una parte de la mano. A mí ha de más cada explicación de esto y esto seguramente lo hemos dicho en ese episodio de contra el terror. Creo recordar. Pero a mí todas esas explicaciones me parecen pocos satisfactorias. Por ejemplo, hay una teoría que dice que a las mujeres nos gusta ver como mucho true crime porque ahí encontramos pistas como para como liberarnos o librarnos y un asesino viene por nosotros. Y yo pienso, pues, a mí, esto me parece una puta gilipolle, ¿no? O sea, parece una soberana gilipolle. Yo, en realidad, creo que no lo veo por eso. O sea, no me identifico con la víctima cuando hablando traede identificación cuando estoy bien. O sea, no es el punto. O sea, como que me resulta muy poco satisfactorio pensar que simplemente veo eso porque soy la chica que corre delante de la asesino enseño. O sea, es como, no es que creo que me gusta lo macabro. Sí, sí, sí. Me gusta la sangre y las vísteras y me gusta ver como una persona se va saliendo con la suya en 17 estados distintos, porque es guapo, no? O sea, como que, no, como que luego al final, las explicaciones está, pues, a mi era la explicación, no me interesa. Es una explicación que, si fuera así, mete a todas las mujeres en una especie de estado de paranoia, de… Sí. Me ha dicho buenos días. ¿Cómo hacía la asesina de que he notado así? Claro. Yo quiero no llegar nunca a entenderlo del todo. O sea, creo que se pierde una parte de la magia, como te decía. Yo quiero que entre lo que me encanta y yo hay una especie de zona oscura, una especie de foso con aguasturbias que sean insondable y inexplicable para mí, que nunca llega a entenderlo del todo. Y me es que me da la sensación de que, si los sensayos que dicen, por eso te gusta el cine de terror. Algo va a hacer clic en mi cabeza y la próxima vez que ven a película de terror estaré intelectualizándola y analizándola en vez de disfrutando. Claro. Entonces habrá perdido algo de magia por el camino. Y, dicho todo esto, yo estaba hablando de canciones, no está hablando de cine de terror. Es verdad. Es biort. El pajarito que canta, es biort. Por favor. Ay, de verdad, por favor, el puto pajarito. Decia, es que esto habla de mí. Decia que esto habla de mí y me ocurre mucho con las canciones. Mira, una de mis canciones favoritas de la vida es True Faith, de New Order. Es un grupo nuevo que hay ahora. Un grupo nuevo que hay ahora también. Oye, por cierto, el día en que grabamos esto, aunque este podcast exista al margen del espacio del tiempo, como siempre decimos, ha salido el rap de Spotify. Así. Es verdad. Empresan moralmente, mejorable, reprobable. Sí. Y de catadura moral, francamente, mejorado. Y esta canción me sale todos los años, pero iba esto, porque ahora este año ha sacado una cosa nueva que se dice tu edad musical. Y sí, a mí me ha salido que todo 56 años. A mí yo 59. Fíjate, pues, en la forma misma da musical, pero porque. Pero bueno, que faltó, en encima de sionistas, faltó, en esta calma. Y una amiga mía, la ha salido que tiene 21. Me ha hecho muchísima gracia, pero yo creo que eso me ha salido que es porque escuchó muchísima música de los 80, incluso escuchó muchísima música de los 60. Entonces. Claro, si escuchas a Vivaldi, que eso es a estas muerta, ¿no? Tienos de 140 años. Bueno, que maravilla. Nos están llevando que hay seguidores de este podcast que tienen 100 años. Y le ha salido que tienen 100 años, claro. Seguro, pues, sería nuestro. Ah, me encanta, gente, que escucha Vivaldi, como Vior, que no como Vio, no como Rosalía. Rosalía, que Rosalía y Vivaldi, ahora son lo mismo, porque tiene violines, ¿no? Porque tiene violines, entonces, claro, Rosalía también le habrá salido que tiene 120 años. Pues, mira, dice el estribillo de Truffet y de New York, algo así, como lo esto. Es una traducción muy libre para lo más que dice, nunca imaginé que llegaría el día en que encontraría deleite en la sombra que deja el sol de la mañana. Especioso. Esas cursas y es generico, pues, muy bonitos, sobre todo, porque la melodía es preciosa. Claro. Y yo pienso cuando se lo cuándo escucho que frase tan bonita joder. Y yo recuerdo que esta canción me la ponía todo el rato, bueno, me la pongo todo el otro siempre. Pero me la ponía mucho cuando nos empezaron a dejar salir por horas tras el encierro de la pandemia y a nuestro rango de edad, nos tocaba como por la mañana. Y yo me la ponía mientras se iba a pasear por la gran vía por la plaza mayor que estaban vacías. Y claro, me pareció una especie de promesa, unas palabras de inmenso valor emocional, porque el sol de la mañana era también el sol del futuro, de ese futuro sin COVID, que mira que bien nos ha ido a todos, que no somos convertidos en unos hijos de puta, pero bueno, yo me pensaba que futuro más guay, ese sol de la mañana, de sol el que me canta New York, en fin, yo con mi mascarilla, por ahí, pasando, vuelve la normalidad. En fin, me la puso otras mil veces dando mis interpretaciones diferentes a esa frase, que admito, tampoco es posia pura, pero no tiene una profundidad asombrosa, pero cierto que a veces las fórmulas más sencillas, las que más se pueden encontrar milaristas y posibilidades, las que encajan con todo, es como si yo escribo un libro mañana sobre un chico que va a pasear, la gente vendría y me dirá, me siento ahí. Claro, yo también paseo. Ya también paseo, menos la gente que no puede andar, claro, de sus nueve tiendas. Pues, tendernos la sentiría identificada. Pues, bien, no hace mucho ayudo el reportaje sobre el grupo, sobre New York, de la avance sobre la letra de esta canción de True Faith, y sobre cómo tuvieron que cambiar una frase, porque de otro modo, la radio es no las pincharían y no venderían ni una copia. Era una ilusión, una ilusión, perdón, esa frase directa a las drogas. La canción resulta, efectivamente, es la crónica de "El gustito quedá" mientras es un chute de heroína. Una cosa que al parecer practicaba muchos dos chicos en su día. De modo que el gustito queda al sol de la mañana al sentirse extraordinario, esas cosas de las cablas de la canción, y que yo me tomaba como una especie de banda sonora, de cierto tipo de felicidad, que solo se puede atrás, haber estado triste, en realidad es una carta de amor al caballo. Esto, esto, paréntesis, nosotros que tenemos 56 años, según Spotify, lo cierto es que es increíble la cantidad de canciones de los ochenta que te saí, va sobre amor y siempre va sobre heroína, se vea sobre el caballo. Pero como yo, sí, sí, me voy a enmogoyón, que a veces que digo, hay de que ir a esta canción, no sé para enterarme, pues mira el cantante de este grupo, estaba aliado, con no sé quién, no como para enterar, no, heroína, heroína, heroína, heroína, no, adiós vale, esto es nada. La edad de la duda, siempre es caballo. La de Pajaritos, a cantar de María Joseuz, era sobre el caballo. Era sobre el caballo, también, también. Y creo que, como era, quédate conmigo de pastora soler, era sobre el caballo, todos. Cuando venga el pajarito de pastora solerle, le preguntamos. En fin, claro, yo pensé, pues me cago en la puta, porque yo nunca probo a la heroína, esto es una cosa que me diga muchas veces, digo, "Joder, que pena, nunca probo a la heroína". Yo en la vida, cuando, yo quiero, cuando sea mayor engancharme a la heroína, con 90 años, claro, con 90 años quiero ser heroína humana. Con esta nos van a cancelar definitivamente. Yo no probo a la heroína, porque estoy seguro de que me encantaría, entonces digo, bueno, claro, o con una cosa que te deja ahí sin sentimientos y en un estado de felicidad artificial, claro, claro, sin tiendo solo amor, claro, hasta que ya no te quedan venas y te mueres. Y te mueres, pero bueno, pero con 90 años. Pero claro, yo pensé, yo también he pensado mucho en qué voy a hacer, cómo me voy a abandonar cuando sea viajo y primero, voy a pensar, pienso que voy a comer todo lo que me da la gana. Claro. Y voy a ir con una túnica, por ahí. Te cagarás encima. Me cagaré encima, llevaré pañal y me empezaré a chutar caballo. Me parece mi planejo financiero. Podemos que no. Una túnica a comer mierda. Y chutar nos cabarás. Yolene, hemos fatal. Y seguirá haciendo desbugas. Pero va a hacer. En realidad, el fin de joder, qué mal huele es gratriz. La vez acabas de cada. Claro. Estás mochado todo de sangre por todo de la túnica. Oh, yendo, yendo este estudio, no, y no me papel de plata o una cosa. Amplapestos, quiénes? Claro, pues sabes lo que ocurrirán todos, es que escucharemos tu fe y tení orden y de mejor ver. Claro, claro, claro. Ahora sí, joder. Y esto, en fin, ocurre mucho con la explicación de las cosas, que creo que ya lo hablamos de cuando nos quejamos amargamente. Fíjate, esto hablamos un poco de cuando nos quejamos amargamente. Creo que hace dos otros episodios de que emplera promoción de una novela preguntan de forma insistente por sus significados, ¿no? Y dijimos, joder, es que si, si antes que te lo explique, me arrebatas el o te arrebato, el bellísimo y necesario placer de interpretar por ti mismo lo que yo escrito. Por cierto, mi ultima novela se llama "El efecto de ese lado", porque ya no lo habíamos arralo, o está. Aún había metido la gaga, como no tenemos ningún otro tipo de publicidad que es la tramo. Claro, claro, la tramo. Si tú quieres alunciar algo de a Trit, se te pidiste. Pues mira, Andréves va a salir la adección de bolsillo y de fuego en la garganta, que esto al cabo del naño. Pero la idea de bolsillo no es esta tan bonita, que villo pequeñita. Y esos del descontenta. Claro, fuego en la garganta. Claro, pero fuego en la garganta, que es mi segunda novela que os invita a leer, porque es muy bonita. Va a salir, breves, no sé realidad cuando, porque no sé cuando se va a emitir este capítulo, así que no sé cuando es ahí, pero como que al año así de los premios de los que ya no hablamos, sale esa edición de bolsillo. Y mira que la venda un premio, esa novela. La venda un premio, entonces será como el novel. El premio planito. El novel, pero dice el tabaco. Es que la marca novel debería crear unos premios, que sea el novel. Claro, y te diga, pues diga ningún novel. Es un tigarro. Bueno, tome y me diste un novel. Sí, pero no es ese tipo, no tenía premio monetario. Claro, bueno, también es un kilo, novel, no es posible. Es un kilo, es un kilo, sí, sí. El novel del planito, ahí hay andan. El planito, el planito. Pues mira, primero os comprais el efecto deseado, que veatriz ya vendido mucho, y luego fue con la gargada. Claro, play, que ande bolsillo, que eso es como compraros. Debería que te llegan. Vintalavios del Sephora, ¿sabes? Es súper barato, que compraras la grande, que a ver así a particular llegamos. O podéis comprar la grande, pero como se hizo unos ratas. Y muy bonita, de tapadura y con muchos colores. Es muy bonita, claro. Bueno, quitando ya la pausa publicitaria. Luego me vuelvo a anunciar. No, volvemos. En esta historia de amor tuya con esta canción. Hay dos componentes que me resultan muy interesantes. El primero, que la canción de la que estás hablando, data de 1987, ni más ni menos. El año que nace. El año. Y el segundo, que esa explicación sobre su letra, yo imagino que te la encontrarías casi de casualidad, no leyendo un reportaje sobre el grupo, porque no creo que ahora mismo, ni orden, aparezca todo el tiempo en periódicos revistas o en tu feed de Instagram, ¿no? No, en tu feed de Instagram, sí, pero porque es un feed de vieja loca. Bueno, claro, sí, eso iba a decir. O sea, puede que sí, porque ahí hemos recibido aparte todo el rato dando titulares que preferían haber leído, pero no. Nada, bon, sé español. Sí. Pues un poco es de rollo, ¿no? Estos putos inmegrantes. Marcarita, tiene la búsquenio. Ah, es eso, es rí, claro. Bueno, lo que venía a decir es que toda esa distancia temporal, alejada de la actualidad, creo que te ha permitido crear y sostener tu propia relación personal, sentimental con esa canción, tanto como para llevarte una decepción, un disgusto al descubrir su verdadero significado, porque al final es como no como cuando llevas muchísimo tiempo con una persona y de repente te das cuenta que es un asesino en serio, ¿no? Es ahí. No me lo puedo creer, ¿no? Y en vez del pajarito es bien el caballito es ni orden. Claro, el caballito es ni orden. Yo me pregunto, si ahora mismo, se puede disfrutar de esa manera de la que tú has disfruto de esa canción de cualquier producto cultural o sí lamentablemente, ya es una relación imposible debido a la cantidad de conversación que ese producto genera a su alrededor. Te voy a poner un ejemplo, lo que pasó con Sirat. Es una película nueva de ya ahora. Una película nueva que hay ahora, como esto, no van a escuchar a nuestros oyentes en en enero, pero bueno, mira, pues vamos a seguir hablando de películas que tienen más de tres meses. Y bueno, se hablara mucho de enero porque está en su olla o los oscaros. Claro, los oscar, bueno, pues sira, si no lo habéis visto, podéis ir al cine. Es una película nueva que hay ahora. Sí, muy divertida, y una, ¿qué es lo que ve romántica? Es una comedia romántica, es una película muy bonita de ver, llevaros a vuestra madre, yo creo, ¿no? A vuestro hijo. A vuestro hijo. A los pajaritos. A los pajaritos, es una película, pues, pues, pues, lo que antes se llamó a cine familiar, lo que antes se llamó a cine familiar. Estuvo punto de hacer la Santiago segura, pero al final la hizo libertlas. Claro, Tom Hanks estuvo interesado en el papel. Interpretar el niño. El interpretar. Total. Sirat, sirat. Tú llevemos Sirat, en la misma sala de cine. Sí, de casualidad. De casualidad, además. Y hija esa resinsoportable, porque tú te reas un montón. Claro, yo me vas pasando como más de la película. Claro. Y además, la vimos tan solo un par de días después de que se estrenase en España, ¿vale? O sea, se estrenó un viernes y nosotros fuimos un domingo al cierto, ¿vale? Este dato es importante por una razón y es que en aquel momento, toda España no estaba todavía hablando de Sirat, o sea, Oliver Lashé, no era Lashé, ¿cómo se pronunció? Lashé. Lashé. No era una especie de semi-dios omnipresente. Instagram no estaba lleno todavía de personas dando su opinión sobre la película Sirat. Esto no es una legato del tipo "Yo visirat" cuando Sirat molaba. No, no, no, sino por aportar un poco de contexto, para que nuestros oyentes se entiendan que existió un periodo de 48 horas en España, donde todavía no apareció en el boletino oficial del Estado, era absolutamente obligatorio para todo español tener una opinión sobre la película Sirat. La España presírat. La España presírat. Antes de que el Bueno os dije, "Oye, tienes que opinar sobre esto, ¿no?" Digamos que todavía faltaban tres días para que todo esto sucediera. Pues bien, durante esas 48 horas de silencio mediático y digital, que habría salido artículos y tal, pero es verdad que, bueno, pues que la gente tampoco, o sea, como que fue una película que funcionó mucho por el boca oreja, no se fue creando un efecto bola de nieve. Tu odias alguien y te vas a ver esto. Claro, claro, claro, yo creo que funcionó un poco así por eso silencio entre comillas, ¿no? Pues yo recuerdo pensar durante ese tiempo como mucho, ¿no? Al salir en la película, darle muchas vueltas a eso significado a la manera en la que la película me había sacudido. A preguntarme por qué me había sacudido, ¿no? Recuerdo ponerme la banda sonora en casa. Que bonito. A las 5 de la mañana no la banda sonora, empezó a bailar. Pues sentirme transportada de nueva la inquietud que sentía en aquella sala de cine, ¿no? Recuerdo pasar por unas obras de un descampado de Madrid y pensar "síratta". Recuerdo ver una opción, ¿qué sí pensar? Estos supersiras. Y era yo. Era yo con el resto de tus amigos. Es claro. Que depende. Era yo nosotros. Recordo incluso no tener del todo claro, a pesar de pensar tanto sobre la película, si me había gustado, ¿no? Pero porque no estaba pensando en la película dentro de esos términos tan binarios, ¿no? Que creo que últimamente son más obligatorios que nunca, porque representan como el pulgar hacia arriba o hacia abajo, ¿no? Entonces, ahora es como, ¿te gusta o no te gusta? Y mira, no sé si podemos hablar. Las estrellitas, ¿no? Las estrellitas, el voto claro, o sea, de cual, ¿cuánto valoro, ¿no? ¿Cuánto vales "sírat" para mí? Sino que yo creo que estaba pensando en un sentido más ampliosa. Estaba reflexionando el lugar de generando una opinión en mi cabeza, yo creo, ¿no? A los tres días, Guillermo tenía que cerrar los ojos, taparme, los oídos para tratar de regresar a ese momento, para intentar encontrar dentro de mí toda esa emoción principal y genuina que había tenido la sala de cine. Porque todo lo que yo pensaba, todo lo que podía pensar dentro de la película ya estaba contaminado por el ruido que la película estaba generando, sobre todo en redes sociales. Yo eso me dio muchísima pena. Y fíjate, reconozco que nada me gusta más que salir del cine y irme a comentar la película con Manu o con el amigo con el que ha ido a ver una peli, pero no quiero ni necesito saber la opinión de mil personas que no sé quién coño son, ¿no? Luego también ocurrió que el Iberlach estaba todas horas en todos sitios hablando de la peli. El diosomni presente, claro, el diosomni presente, claro. Que por cierto, un día lo vi por la calle y me quedé embarazado. No, bueno, es que está bueno, es una cosa. Mira cinco metros de alto, tiene un helato. Y vamos a mencionar su nombre tres veces a ver si aparece aquí a explicar no su peli. Claro, a ver, a do, no. Iberlach, Iberlach, Iberlach. Mira, ha venido un pajarito, yo creo que es él. Es el pajarito, es el pajarito, sí, el pajarito que habla es Iberlach, no se calla, no se calla, mira lo que has hecho. El pajarito que habla es Iberlach, se me está explicando, me está explicando su viaje de ahí abajo. Como tiene mel, llevo una peluca, es una melena enorme de pajaritos. Es un pajarito que no puede volar porque el peró le pesa mucho. Bueno, pues es como si en la actualidad tengo la sensación que muchos productos culturales que si ya nacieran con la intención de hacer ruido, porque sus creadores tienen la seguridad de que en dos semanas o tres o sus productores, mejor dicho, por sobresaturación y sobrenalisis, ya van a morir, como que el ciclo es muy corto. Lo que esos dos días es casos antes de la expresión de Sirat me concedieron, fue ni más ni menos que un espacio para la reflexión. O sea, el regalo de poder sumergirme yo sola en una piscina, sin sentir que aquello es una piscina llena de gente chapoteando a mi alrededor y gritándome todo el tiempo, que si el agua está muy fría, que el agua está muy turbia o que el chiringuito de arriba se ha quedado sin helados. Una cosa que es muy interesante que es dedicarle tiempo a pensar si a la que te ha gustado, sin llegar a una opinión. Sí, claro como pensar por ti. Y si no llegar a tener una opinión completa está muy bien, porque ahí todavía se misteria. Sí, un poco decir que me ha pasado en este cine, al salir de este cine, porque todo me recuerda Sirat. Recuerdo que luego lo que hicimos fue bebé, por acá, de Sirat y todo, ahí también. No suimos a bebé, es cierto. Esta otra situación se da en Bilbao, que es una ciudad nueva que hay ahora también. Es una ciudad nueva, sí, me han dicho que está muy bien. Está súper bien. Tiene un museo gigante, se llama Google. Es un museo muy moderno, ¿no? Google, los espera que lo busco. Google, hang, Google, hang se llama. Pues bien, estoy en Bilbao, he ido al Google, hang, y hay muchísimas cosas de colores y delfecitas y todo, flashy, flashy. Pero yo, que como bien sabes, soy un ser complejo y oscuro, sondable. Me quedé un buen rato, frente a un cuadro, que todo el mundo que ha ido a algún hang de Bilbao habrá visto, porque era parte, creo que ya no está, pero era parte de la colección permanente. Ahora no sé por qué no, está lo mejor, se lo han llevado un momento para limpiarlo. O venido los herederos de su autor y han dicho, "da, no es este cuadro, no lo sé". Pero bueno, era parte de la colección permanente, al menos hasta hace dos años, estaba seguro, y todo el mundo que haya ido habrá visto, porque no es precisamente pequeño. Es un cuadro enorme, negro, negro, todo negro, excepto una esquina en la parte inferior y izquierda que tiene un poquito de blanco. Como si sólo hubiese medios de esa negritu de un poquito de luz. Y el cuadro es todo negro, repito, pero esa negritu de esta hecha a base de brochazos, que consiguen que el negro tenga como textura y cuerpo. Y de repente, puede parcerte el humo de un incendio en una fábrica de neumáticos o un animal gigante de pelo negro que viene corriendo hacia ti a comerte. En fin, es una pintura gigante y negra, que es un poco como mirar a la bismo. Así que no creo que yo, especialmente original, lo sensible, por haberme quedado petrificado ante ella, hay mirando así extrañamente inquieto o puede que incluso conmovido o las dos a la vez. Así que, me hizo gracia, cuando alguien de mi familia me escribió en tiempo después porque estaban en el buganja y me estaba mirando este mismo cuadro. Y me envió una foto con un mensaje pidiendo "Mira, jojo, mira, a esto lo llaman arte igual". Claro, ojo, tanto su ración como la mía son igual de lícitas, porque entiendo que es un cuadro que todo negro dice "Bueno, esto lo ha volvido, esto lo ha de mi sonido". "Esto lo ha doy un niño, no? O sea, como con los picas". Entiendo que también es un cuadro que intenta buscar esa reacción extremea intenta. Y eso a mí me parece muy bien. A lo que ibas es que tras estar allí pensando "Qué bonito, qué intenso, qué especial, qué viajazo", ante esa inmensidad negra, texturizada y gigantesca, pues busqué el autor del cuadro, era el estadounidense Robert Motherwell, y representa los horrores de la Guerra Cible Española. Hay que bajón. Ya es que diga. ¡Qué rollo, no! ¡Perfería que fuese el caballo! Solo había dos opciones, o de "Ratible Española" o la heroína. O la heroína, o sea, claro, dije de repente David Euclés. ¡Ya! No, no, no. Y ojo, está muy bien, ¿eh? A mí me parece genial, o sea, me parece genial. Pienso que guay, que forma tan increíble y buena de representar el horro de una guerra, que es a somarte tú a una inmensidad negra. Supongo que eso es muy parecido a la guerra. Pero pienso, me podía haber yo ahorrado el leer esta información, porque, para mí, esa negritud texturizada representaba muchísimos mis treyes y muchísimos horrores que mi cabeza bullía, no un poco como la tuya de preversión. Desde tu diversos hasta la depresión, ¿no? Lado. Lado. La banico está en grande, ¿no? Solo, por lo tanto, pensaba en un gigantesco castor negro, claro, fíjate. Y luego ese trocito blanco abajo, que es un interesante, un gran culo, caca, una montaña de mierda. Es que, ¿puedes ver? Puedes ser muchas cosas. Es increíbles. ¿A qué lo estás? (RÍE) Pues. Pues. Pero el podcast de filosofía. Ahí, este podcast va a entrar en salud, porque va a todo estar usando mucho de caca. Claro, sí. Entonces, va a entrar en salud rectal. De más esto, maquales. Es salud rectal. En fin, no quiere decir que ambas cosas no puedan convivir, que yo tenga la información de que va, de que representa los horros de la guerra civil española, y que yo a la vez, pero el pienso que representa un castor, que viene hacia mi corriendo para comerme o un gran ogete. Claro. No pongamos. Pero a veces me da un poco de bajón, porque yo pienso esta pintura negra era cinco mil cosas en mi cabeza. Pero ahora solo es esto, porque claro, ahora que ese que su autor lo pensó pensando en eso, ya he dejado de ser un castor, ya he dejado de ser un ogete, y ahora lo universo la depresionará simplemente la península de las carras vacías. Ahora es David Eucles. Claro. Por cierto, todo mi cariño para David Euclesa, que no conozco de nada, ¿eh? Yo tampoco. Me han dicho que es muy bajo, todo el rato, y yo creo que la pasa un poco de esta cosa de contigo. Tienes mucho éxito y te sobran analizan, llamar, y te dice, "Joder, qué plasta". Por éxito. Esto suele, esto pasa, el gran éxito va acompañado. Es como el hecho de que la primera Rosalía no tiene la culpa de que este más tal coño de las explicaciones de su videoclip, porque no sé si ella lo hizo tanto pensando en eso. Bueno, porque ya son videoclip. Yo creo que sí. Yo creo que sí. No pensó bastante todo, toda España pensando que es el pajarito. Pajaritos, veo recajaritos, veo recajaritos. Pero, en fin, por eso estoy bien contra, y que nos disculpen nuestros queridos oyentes que sean guías de museos, que me parece por cierto trabajo precioso, por cierto, estoy muy en contra de que me expliquen las obras de arte en un museo o en una galería de arte. Yo estoy bien a favor de que la información de las obras artísticas en museo esté en pequeñito, en un cuadradito a la odella, es como siempre está, porque así la información de esa manera no salta de esa manera a tu sojo, dice, "Soy esto". No se manifiestan de ti sin permiso, tú tienes que ir a mirar, lo que pasa es que yo siempre miro, porque soy un cotilla, aquí tú quieres saber, cuando algo te ha gustado mucho, dice, "Soy de qué irá para terminar, claro". Como vende hacia antes, la curiosidad de humana siempre gana, pero siempre pienso a Beatriz Tengo que dejar de leer esta información, porque solo me da disgusto. Sí, eso te iba a decir, yo no sé si te has fijado que desde que han empezado a este viso desde tu bellísimo despacho, todos tus problemas vienen de leer los cartelitos de las decisiones, o los articulos de mi orden. Igual, todos se son. No, con no leerles, no? Con no leer nada. Ya está, con no leer nada. Sí, ya no entiendes nada y está todo bien, pero es más feliz. Pues bien, ajar de leer. Venga. O sea, tu próxima novela, yo lo siento, pero no lo has tenido. No, nada. No, no. No, no, no. No, no, no, no. Yo te lo cuento. Y a ver cómo es lo que os he hecho. A ver cómo es lo que os he hecho. Por cierto, un epilogo que me parece interesante hablar también de esto, ya alejándonos del arte. Este epilogo va sobre la densidad humana de todos nosotros. Mira, hay un tipo de persona y es una tipología muy abundante que esperan entender el comportamiento humano. Creo que antes también lo mencionaste. Eso es lo que yo decía a pisas, que todo tiene una respuesta y que esa respuesta te va a satisfacer. Eso es un error. Claro, esto es un error y te llevas a una persona muy infeliz. Claro. Este tipo de personas no aceptan que los seres humanos somos esquinados, impredecibles, absurdos y a menudo estúpidos, que nuestro comportamiento no tiene muchas veces explicación, que a menudo no existe una explicación para hacer las cosas que hacemos o decir las cosas que decimos. Ponte. ¿Por qué me pillé a noche una coborza? En realidad no tiene explicación. Claro. Yo sabía que hoy va a estar hecho una mierda. Claro. Esto es una dramatización. A noche no me pillé una coborza, una cosa rara, por cierto. Pero lo hice y no tiene una explicación, no la tiene, o sea, mi comportamiento no tiene explicación. Y creo que cuando comprendes eso, cuando comprendes que tu pareja, tu madre, tu hijo, tu hermano, tu mejor amigo, pueden a veces hacer cosas que no entiendes y que jamás entenderás alcanzas cierta por entrar. Claro. A mí esto me recuerda a esta gente que cuando que se quedan anclados, cuando terminó una relación en los porqué de esa ruptura, ¿no? Y esto no les permite avanzar jamás con el resto de su vida y muchas veces, que es como por qué, porque seguro que estaba con otra o con otra o tal, no sé qué. Y cuando descubrí en qué no estaba por otra persona, se ponen todavía peor. Porque, claro, ya no hay una explicación que sea este cabrón, no está cabrón a que me ha dejado por otra, que se lea o con no sé quién, estoy segurada, no te dejo porque no te soporta a ti. Porque es la explicación. Claro, la explicación, claro, pero entonces, o sea, no lo puedes llegar a entender, ¿no? Entonces, todavía peor, no te satisfacer las explicaciones, está siempre buscando otra cosa, otra cosa, y se quedan ahí, como inquistados, ¿no? Esto también ocurre mucho en los discusiones de parejantes de llegar a la ruptura, a la que toda luz es, hay muchas parejas cuyas discusiones son terribles, porque una de ellas busca explicación para lo que hizo el otro y el otro dice, perdón por esto que dice, y la otra, y el otro, y dice el otro membro. Te perdón, pero ¿por qué lo hiciste? Es como, "Oye, te he pedido perdón, ya aprendido la lección, no pierdas que te lo explique". Claro, yo que sé, porque no acepta, que no aceptas enigma, que no acepta él, y no saber los motivaciones por los que tu marido a noche destrozó la nevera a balazos. Claro. Ya he comprado otra nevera, ya te he pedido perdón, chica, déjalo, ¿sabes? Claro. Sí, por favor, si vuestro marido, esta otra nevera a balazos llamada a la policía, era un ejemplo extremo para explicar que hay cosas que no tienen, que si tú no estás dispuesto en resumen, entender que hay cosas que no tienen explicación y que te desganitas para descifrarlo y ensondar el comportamiento humano, es que hay que decir que la triza ha venido muy enferma, que es otra cosa que tampoco tiene explicación o tiene alguna explicación. No, no, no, no. Tienes la dijiste que veniste en bravas en moto. Sí, sí, a ver, yo este fin de semana me fui a. sí que tienes explicación. Me fui a balenciar, ya, ya he perdido la magia. Me fui a Valencia, yo estuve con mi amigo Raúl, gran fan de este podcast, aquí le mandó un beso. Porque yo no he ido a hablar de Raúl en mi vida. Sí, mi amigo que vive el Londres, es guapísimo. Yo no sé que sí. No, bueno, pues el caso que decidí subirme en una moto, porque decidimos irnos en moto desde el cabañal hasta Ruzafa, es diciembre en el momento en el que grabamos este podcast. Y entonces, claro, yo decidí irme en tanga con una adolescente, con mi chaquetita de prostituta y con mi ropita, con la litrona y los plaspitas. Con mi catizar, que en el bolso y tal al centro de Valencia han descabado, pues ya a mis 26 años. Ya no tiene ese daño. No, venga los 36, ya no tengo edad para esas cosas y entonces estoy malitas, ¿de malitas? Por subirme en una puta moto, es que me ha visto y que me ve. Esto sea explicación, ¿verdad? Esta historia lleva bastante divertida. Pero es satisfactoria, ¿no? Yo creo que está así que está bien. O sea, la explicación es que se hace un hija de puta, sino que te subiste. Claro. Que estén bragas de una moto. Claro. Pues, en fin, mi conclusión para esas personas que buscan, es una explicación al comportamiento de las personas que le rodean continuamente, es para, porque creen que todo tiene un motivo lógico y un porque es dejar de hacerlo, amigos, porque os vais a ganar un billete en primera clase a la impotencia, la frustración y la locura. Porque hay cosas que sencillamente no tienen un porque y nunca entenderás por mucho que lo intentes y con esto sobre la mesa ya puedes aceptar el viejo, es que yo soy así o puedes aceptar eso o bien mandar a la mierda a esa persona, que también es una locura muy sana, tipo, no te entiendo. Veta la mierda. Claro. Claro. Pero, sobre todo, no pierdas toda tu energía intentando estifrarla porque mira, ni el vídeo de "Vergain de Rosalia", ni porque tu hermana se tiró a tu esnovio, en día que estaba ahorracha, tienen una explicación, no lo tienen, no lo tienen. Es bior. Uf. Y mira, de verdad, no puedo más con esto, ¿eh? Arsénico Caballar es un podcast que ha ganado un londas, escrito y dirigido por dos personas guapísimas, Beatriz Serrano y Guillermo Alonso. El diseño sonores de Nico Solis, el jefe de proyecto de Podium Podcas es Jesús Blanquiño. Y a los que os preguntáis, ¿qué nace esta voz? Proció Cheverría, la del Vilmetal.
Podcast Summary
Key Points:
La experiencia personal de visitar el Palais de Tokyo en París, donde el arte contemporáneo a menudo resulta incomprensible, pero esa falta de entendimiento se transforma en una sensación atractiva y provocadora.
La crítica a la necesidad constante de explicar y entender todo, especialmente en el arte, argumentando que el misterio y la falta de explicaciones pueden enriquecer la experiencia y evitar la banalización.
La reflexión sobre cómo los algoritmos y la búsqueda de identificación personal en el arte pueden limitar nuestra perspectiva, fomentando el egocentrismo y reduciendo la capacidad de empatía y descubrimiento de otras realidades.
Summary:
El texto relata una visita al Palais de Tokyo en París, donde el narrador se enfrenta a obras de arte contemporáneo que inicialmente no comprende, sintiéndose confundido. Sin embargo, con el tiempo, encuentra valor en esa misma incomprensión, disfrutando de la provocación y el misterio que las piezas evocan, incluso prefiriendo evitar los carteles explicativos para preservar sus propias interpretaciones. A partir de esta experiencia, se desarrolla una reflexión más amplia contra la obsesión cultural por explicar y entender todo, citando ejemplos como Luis Buñuel y David Lynch, quienes defendían la irracionalidad en el arte.
Se argumenta que esta "sobre-explicación" elimina la magia del misterio, satura con respuestas innecesarias y nos hace caer en lógicas peligrosas al asumir que todo debe tener un sentido claro. Además, se critica la tendencia actual, impulsada por algoritmos, de consumir solo arte que refleje directamente nuestra propia vida y experiencias, lo que limita la empatía y la capacidad de explorar realidades ajenas. En definitiva, se propone abrazar la incertidumbre y el enigma como partes esenciales y enriquecedoras tanto del arte como de la vida misma.
FAQs
El Palé de Tokio es una gigantesca galería de arte contemporáneo en París, famosa por su arquitectura impresionante y exposiciones conceptuales que mezclan elementos políticos y sociológicos.
El arte contemporáneo puede parecer incomprensible, pero aceptar esa sensación de desconcierto permite disfrutarlo como una provocación que invita a la reflexión, sin necesidad de buscar explicaciones absolutas.
A veces es mejor no leerlos, ya que las interpretaciones personales pueden enriquecer más la experiencia, permitiendo que la obra signifique múltiples cosas sin limitarse a una explicación concreta.
Abrazar el misterio fomenta la curiosidad y evita la banalización, permitiendo que cada persona encuentre su propio significado sin depender de respuestas cerradas o sobre-explicaciones.
Los algoritmos tienden a mostrarnos solo contenido similar a nuestros gustos, lo que puede limitar nuestra exposición a nuevas perspectivas y reducir la empatía hacia experiencias ajenas.
Buscar solo reflejos de nuestra vida en el arte puede volvernos egocéntricos, impidiéndonos explorar otras realidades y empatizar con perspectivas diferentes a las nuestras.
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