El episodio aborda el papel de las efemérides en la escuela primaria, proponiendo una reflexión sobre su origen y su relación con la construcción de la identidad nacional. Se identifican dos grandes tensiones. La primera se refiere al vínculo entre Estado e identidad nacional: mientras la tradición presenta la nación como preexistente al Estado, una mirada crítica entiende que la identidad se construye históricamente, especialmente entre fines del siglo XIX y principios del XX, para integrar a inmigrantes y provincias. Se menciona que Pablo Pizzurno inició los actos escolares en 1887, y que estos rituales incluyen momentos ceremonial, discursivo y expresivo. Además, las efemérides se concentran en dos mitos —el del origen nacional (hechos de la primera mitad del siglo XIX) y el de la consolidación democrática (como el 24 de marzo o el 10 de diciembre)—, dejando un vacío histórico entre ambos periodos. La segunda tensión surge entre lo que exige la conmemoración institucional y el trabajo didáctico en ciencias sociales, ya que a menudo se confunde participar en un acto con enseñar contenidos curriculares. El episodio anticipa futuras entregas donde se analizarán efemérides específicas y estrategias para abordarlas en el aula.
¿Por qué enseñar ciencias sociales? Existe realmente una renovación en el enfoque didáctico? ¿Qué tipos de saberes estamos construyendo? ¿Qué queda de los contenidos que trabajamos? ¿Cómo pensamos las efemérides? ¿Y la evaluación? ¿Habremos de la enseñanza de las ciencias sociales? ¿Episudio 7, efemérides? En esta emisión vamos a hablar sobre las efemérides en la escuela primaria. Proponemos un recorrido que nos permitirá reflexionar sobre el origen de las efemérides patrias en el sistema educativo y también conocer acerca del carácter de las conmemoraciones en relación a la construcción de la identidad nacional y como muchos de sus elementos persisten en nuestras prácticas cotidianas. También vamos a hacer mención a cuestiones que tienen que ver con la relación entre la conmemoración y la aprendizaje de contenidos propios de las ciencias sociales. En futuros encuentros vamos a recorrer puntualmente algunas de las efemérides más importantes así como líneas posibles para su augura g/d/acto. Es mucho lo que podemos decir sobre este tema, pero vamos a ordenar el recorrido en torno a lo que llamaremos dos grandes tensiones. La primera idea tiene que ver con el vínculo entre el estado y la identidad nacional, que se construye desde la memoria estatal y la segunda es la tensión que se produce entre el acto commemorativo de una feméride y el aprendizaje de las ciencias sociales. La primera tensión es entonces la que tiene que ver con la concepción acerca del vínculo entre nación y estado. Cuando las efemérides se cristalizaron en las conmemoraciones escolares con la forma en que las conocemos hoy en día en decir las ciencias finas del siglo XIX, en la escuela primaria y luego eso se hizo extensivo a los otros niveles del sistema educativo a lo largo del siglo XX, podemos decir que predominaba una concepción según la cual la identidad nacional era casi preexistente a la del estado. Entonces los grandes próseres, los patriotas y los símbolos de la nación, esos atributos a los que se las rende un culto que oscila entre lo litúrgico y lo castrense, se manifiestan como símbolos de una identidad casi previa al estado. Por supuesto que la mirada actual entiende el proceso de una manera muy diferente y ahí radica justamente el nudo de esta tensión. Desde hace ya muchas décadas pensamos en los términos de un proceso histórico, en el cual se fue configurando un territorio en el marco de la construcción del estado y ese estado se mira a sí mismo y se piensa y en ese pensarse construye una identidad. Es un proceso de retroalimentación que se manifiesta principalmente en el último tramo del siglo XIX y en las primeras décadas del siglo XX, una retroalimentación entre la configuración y conformación del estado en términos políticos, jurídicos, territoriales y la necesidad de una identidad. Recordemos también que en ese proceso interviene la necesidad de incorporar en ese identidad nacional a los millones de migrantes que llegaban en el Seumento del País y también a las fuertes identidades provinciales que hastacía pocas décadas atrás estaban en luchas intestinas. Para referirse al origen de los sacros escolares y sabrinos sede de relatas como un hecho curioso que fue Pablo Pisurno quien en 1887, cuando dirigía al escuela número 1, reunió a todo el alumnado en el patio para contarles que había pasado el 25 de mayo y luego los invitó a cantar el imnonacional. Como esta no era una práctica habitual en las instituciones educativas, al día siguiente la noticia fue publicada en el diario de la prensa. De modo que este suceso marcó de alguna manera el comienzo de los actos escolares. Dos años más tarde los actos ya eran obligatorios en todas las escuelas. Recordemos que tanto en el pasado como en la actualidad las rutinas y rituales escolares tenían en el caso de los actos tres momentos bien diferenciados. Un momento ceremonial en el que se rindo una suerte de culto a los símbolos patrios, le apareces la bandera, el ligno, las marchas. Luego tiene un momento discursivo donde las autoridades, los recentes o los propios alumnos dirigen unas palabras alusivas en las que narran los hechos históricos conmemorados y en general también intentan establecer una vinculación con el presente. Y finalmente tienen un momento expresivo donde los alumnos realizan algún tipo de representación artística relacionada con los sucesos que se están conmemorando. Esa tensión entre las dos miradas acerca de lo clásico, la mirada tradicional, respecto a la idade de la nación y una mirada más crítica se manifiesta, creemos nosotros y por eso lo resultamos como lo significativo. En un clásico concepto de Parlas el Manovir cuando habla de las FMDs entre el mito y la historia. Mitos que tienen que ver con el origen de nuestra nación y con los prosos el que protagonizaron esas gestas seróicas, que dieron origen a la Argentina y que permanecen de muchos casos intangibles en esa memoria tradicional. Es significativo que si nosotros se elaboramos una línea de tiempo donde ubicados hechos a los que refieren las FMDs más importantes que comendoramos mes a mes nos referimos a aquellas que tienen que ver con nuestra historia nacional. Nos vamos a dar cuenta de algo muy interesante, la mayoría de ellas quedan acotadas a un periodo muy concreto del pasado que tiene que ver con la primera mitad del siglo XV. Aparecen así la reducción de mayo, la declaración de la independencia, la muerte de los granos, acontecimientos, comemorados más cercanamente en el tiempo como el fallecimiento de martín y el de UEM, la batalla de la vuelta y el obligado. Todos están circuncriptos, entonces a aquello que podríamos denominar el mito de origen de nuestra identidad nacional. Luego también hay otras que tienen que ver con otro mito, esto lo agregamos, nosotros no lo dices el manovic, que podríamos denominar el mito de la consolidación de la democracia. Y ahí aparece el 24 de marzo, el 2 de abril, el 16 de septiembre, el 10 de diciembre. Fechas que de una u otra manera remiten en su conjunto a una situación traumática del pasado reciente que tiene que ver con lo que fue el proceso de la última década de una militar. Volviendo esta idea de la línea de tiempo, vemos entonces que hay un vacío importante en la comemoración de fechas relevantes para nuestra identidad colectiva que va desde fin de el siglo XIX hasta bien pasada a la primera mitad del siglo XX. Pareciera que durante todo ese periodo no hubo elementos importantes para destacar, cuando en realidad sabemos que sí lo subo, pero que todos ellos remiten aspectos que de alguna manera admiten discusión, admiten divergencia, no así los mitos, amitos de origen de la identidad nacional y de la democracia son casi por completo indiscutibles en el imaginario popular. La segunda atención que queremos tomar para este recorrido tiene que ver con aquello que a nivel institucional se espera que sea la comemoración, lo que nos pide el mandato institucional y familiar y lo que nos propone el enfoque didáctico. Ahora bien, la CFMD de Simboloca en más allá de su contenido emocional y ritual, una serie de saberes vinculados especialmente con las cincias sociales. Esta particularidad hace que muchas ocasiones resulte complejo, tanto para docentes como para directivos, diferencial entre la comemoración de la FMD y el trabajo aúlico de los contenidos de sociales. Esto genera situaciones en las que los docentes se ven obligados a interrumpir en la gordaje de los contenidos de cincias sociales planificados para adictar una clase o más a veces en la que se lleva adelante actividades vinculadas a la FMDD en más relevante de NES, independientemente de que los contenidos que involucran estén o no en la currícula de ese año. La confusión se resuelve diferenciéndole claramente lo que supone la participación en un acto, ya sea de un grupo completo de alumnos o de alumnos aislados, del trabajo en el área de cincias sociales. Como decíamos, al comienzo en futuras entregas vamos a estar hablando sobre FMDD's puntuales, los hechos, procesos, problemas, conceptos transversales, a los que remiten y algunas estrategias para su gordaje didáctico. Muchas gracias por acompañarnos, nos encontramos en la próxima emisión.
Podcast Summary
Key Points:
Las efemérides escolares surgieron a fines del siglo XIX con un enfoque de construcción de identidad nacional, ligado a mitos de origen.
Existe una tensión entre la visión tradicional (nación preexistente al Estado) y una mirada crítica que entiende la identidad como construcción histórica.
Los actos escolares tienen tres momentos
Las efemérides se concentran en dos mitos
Otra tensión clave es diferenciar la conmemoración del acto escolar del aprendizaje de contenidos de ciencias sociales, que suelen confundirse en la práctica docente.
Summary:
El episodio aborda el papel de las efemérides en la escuela primaria, proponiendo una reflexión sobre su origen y su relación con la construcción de la identidad nacional. Se identifican dos grandes tensiones. La primera se refiere al vínculo entre Estado e identidad nacional: mientras la tradición presenta la nación como preexistente al Estado, una mirada crítica entiende que la identidad se construye históricamente, especialmente entre fines del siglo XIX y principios del XX, para integrar a inmigrantes y provincias.
Se menciona que Pablo Pizzurno inició los actos escolares en 1887, y que estos rituales incluyen momentos ceremonial, discursivo y expresivo. Además, las efemérides se concentran en dos mitos —el del origen nacional (hechos de la primera mitad del siglo XIX) y el de la consolidación democrática (como el 24 de marzo o el 10 de diciembre)—, dejando un vacío histórico entre ambos periodos. La segunda tensión surge entre lo que exige la conmemoración institucional y el trabajo didáctico en ciencias sociales, ya que a menudo se confunde participar en un acto con enseñar contenidos curriculares.
El episodio anticipa futuras entregas donde se analizarán efemérides específicas y estrategias para abordarlas en el aula.
FAQs
El objetivo es reflexionar sobre el origen de las efemérides patrias en el sistema educativo, su relación con la construcción de la identidad nacional y cómo persisten en las prácticas cotidianas, además de vincular la conmemoración con el aprendizaje de ciencias sociales.
La primera tensión es entre el estado y la identidad nacional, construida desde la memoria estatal. La segunda tensión es entre el acto conmemorativo de una efeméride y el aprendizaje de las ciencias sociales.
Los actos escolares comenzaron en 1887 cuando Pablo Pizzurno, director de la escuela número 1, reunió a los alumnos para conmemorar el 25 de mayo. Dos años después, los actos se volvieron obligatorios en todas las escuelas.
Los tres momentos son: ceremonial (culto a símbolos patrios), discursivo (palabras alusivas a los hechos históricos) y expresivo (representaciones artísticas de los alumnos).
Hay un vacío importante desde fines del siglo XIX hasta bien entrada la primera mitad del siglo XX, donde no se conmemoran fechas relevantes, a pesar de que hubo eventos significativos que admiten discusión y divergencia.
La conmemoración implica participar en un acto con rituales y emociones, mientras que el trabajo áulico se enfoca en el aprendizaje de contenidos específicos de ciencias sociales, que deben planificarse independientemente de las efemérides.
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