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Episodio 6, La Alabanza el "GPS" de Dios

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Episodio 6, La Alabanza el "GPS" de Dios

La alabanza es presentada como un "GPS divino" que guía al creyente hacia su destino en Dios, basado en el reconocimiento de sus atributos y su señorío. Se define como manifestar aprecio por Dios, destacando sus cualidades, y se diferencia de la adoración, aunque ambas son el lenguaje del cielo. La alabanza auténtica requiere que Jesús sea el centro del corazón, evitando la repetición vacía de labios. El Espíritu Santo juega un papel crucial, inspirando la alabanza y transformando al creyente, modificándolo "genéticamente" para agradar a Dios. Esta alabanza debe ser constante, independientemente del estado de ánimo, y es una llave para entrar en la presencia divina y avanzar en la salvación. Se enfatiza la necesidad de que las comunidades tengan momentos prolongados de alabanza para experimentar milagros y transformación. En resumen, la alabanza es un estilo de vida que actualiza la brújula espiritual, alinea al creyente con la voluntad de Dios y lo lleva a un destino de plenitud en Cristo.

Transcription

2673 Words, 15238 Characters

Spanish
La Alabanza: El GPS Divino para Nuestro Destino Hoy en día la tecnología está dominando el mundo por las famosas Apps, esas aplicaciones que para todo tipo de necesidades tenemos. ¿Verdad? ¿Nuestros celulares en nuestras tablets, en nuestras computadoras? Es una conectividad con tan sólo un Clic. Mira si quisieras llegar a un lugar, basta con abrir una aplicación potente como el GPS. ¿Verdad que es el sistema de posicionamiento global y con tan solo poner alguna dirección o lugar? Podrás llegar sin ningún contratiempo y listo. Llegaste a tu destino. Así mismo pudiéramos decir que Dios nos ha dado un GPS para poder llegar a su destino. ¿Y bueno, como hemos estado hablando hermanos en el podcast anterior sobre la alabanza y la adoración, que es el lenguaje del cielo, hoy vamos a hablar en esta ocasión sobre lo que es la alabanza y haciendo alusión a este GPS, verdad? Yo recuerdo que para ir antes a un lugar. Pues teníamos que preguntar, como bien decimos no el norte, por dónde queda tu casa, por dónde queda ese lugar y nos aprendíamos las calles y todo. ¿Pero ahora con con esta tecnología que tenemos, pues el GPS nos ayuda para poder llegar a un buen puerto, verdad? Por así decirlo, a nuestro destino. ¿Y bueno, en esta ocasión vamos a llamarle que la alabanza es como un GPS, verdad? Un GPS que nos va a ayudar a llegar a un destino. Porque la alabanza es un estilo de vida, hermanos, que pareciera, podemos dominar. Quizá nosotros, los que estamos en en el camino, los músicos de Dios o aquellos que servimos en la iglesia. Pero al parecer la brújula de la misma necesita como que actualizarse, hermanos como que necesitamos una actualización en el sistema, por así decirlo como lo que hablamos de las aplicaciones, no, ya que pudiéramos estar confundidos con el tráfico de nuestros corazones. Qué es Alabar: Reconociendo los Atributos de Dios Bueno, primero tenemos que empezar por definir la alabanza. ¿O qué es alabar? Mira, el diccionario de la Real Academia de la Lengua española nos dice que alabar o la alabanza es manifestar el aprecio o la admiración por algo o por alguien, poniendo de relieve sus cualidades o méritos. Entonces pudiéramos decir, pues ya en nuestro ámbito espiritual o de iglesia que alabar. Al señor es el reconocimiento de sus atributos, es el reconocer lo que él ha hecho alabar es manifestar las cualidades de Dios. Es abrirnos a un sinfín de atributos de nuestro Dios, aún más allá de lo que él puede hacer, porque sabemos que Dios es todopoderoso. ¿Hermanos, Fíjate bien esto, necesitamos tú y yo tener o ser unos expertos en la alabanza? Como músicos, en mi experiencia, a mí me ha apasionado mucho estos temas, porque porque lo único que nos lleva es encontrarnos con el señor, profundizar en el conocerle más y, sobre todo, experimentar su mano poderosa en nuestras vidas. Mira el catecismo de la Iglesia católica en el Numeral 2639, que habla justamente de la alabanza, dice que es la forma de orar que reconoce de la manera. Más directa que Dios es Dios, le canta por él mismo, le da Gloria, no por lo que hace, sino lo por lo que él es. Participa en la bienaventuranza de los corazones puros que le aman en la fe antes de verle en la Gloria, Guau. Mediante ella, el espíritu se une a nuestro espíritu para dar testimonio de que somos hijos de Dios, como lo dice romanos 816. Da testimonio del hijo único en quién somos adoptados y por quien glorificamos al padre. Dice que la alabanza integra las otras formas de oración y las lleva hacia aquel que es fuente y su término un solo Dios, el padre, del cual proceden todas las cosas. Y por el cual somos nosotros, como dice en primera carta de corintios, capítulo 8, versículo 6, me encanta, guau. Todo lo que dice el catecismo que nos habla sobre la alabanza, Fíjate, dice que es la oración, que la oración de alabanza es la forma de orar, o sea, la alabanza es una forma de orar que reconoce. De la manera más directa que Dios es Dios, guau. Cuando tú y yo alabamos al señor es porque le estamos reconociendo que él es Dios. Mira, es, en pocas palabras, situar a Dios en el lugar que le corresponde y situarnos en el lugar que a TI y a mí nos corresponde estar. Esto nos lleva, indudablemente a una vida. En donde todo está sometido bajo los pies de Cristo. Así lo dice efesios uno 22 mira a través de la alabanza a Dios, empezamos a situarse situarle a él en el centro de nuestra vida, de nuestro corazón, de nuestras pertenencias y hasta de nuestros apegos. La alabanza acerca nuestro corazón a Dios, hermanos, a través de la alabanza, el corazón anhela que Dios sea el centro de nuestras vidas. Y sólo así dará abundante fruto, como lo dice el evangelio según San Juan, capítulo 15, versículo 8, qué tremendo es esto. Jesús como Señor: La Esencia de la Alabanza Pura Fíjate que nosotros podemos, indiscutiblemente a través de la alabanza nos lleva a reconocer que Jesús es único, señor, único Salvador. Fíjate que si solo Jesús está en el centro de nuestro corazón como único señor, puede entonces brotar una alabanza pura y genuina para él. De otro modo, sólo lo haremos de labios para afuera. A mí me llamó mucho la atención cuando como músico estamos en un momento de alabanza, en un momento en donde estamos sirviendo y muchas veces perdemos el enfoque. Nos enfocamos más en cómo estoy cantando, en cómo estoy tocando o en cómo estamos. No sé en todo, todo, todo el ministerio sirviendo en ese momento, pero muchas veces perdemos el enfoque. Es decir, perdemos el rumbo de que nosotros propiciamos esos momentos, como lo decíamos anteriormente, esa atmósfera densa de oración a través del canto y la alabanza. Entonces nosotros necesitamos, pues, tener realmente a Jesús en nuestro corazón, tener a Jesús como el centro de nuestro corazón. Y cómo va a ser reconociéndole que él es Dios, porque así nos situamos en el lugar que nos corresponde y ponemos a Dios en el centro de nuestras vidas. Fíjate bien. Por eso podemos decir que la alabanza indiscutiblemente nos tiene que llevar a reconocer a Jesús. El Isaías 2913 lo dice, este pueblo se me acerca de palabra y me honra solo con sus labios, pues su corazón está lejos de mí y el respeto que me muestra son preceptos enseñados por hombres, palabra de Dios. En otras palabras, pudiéramos decir que sin señorío. De Jesús en nuestras vidas la alabanza se empobrece o realmente desaparece. Muchas veces nosotros lo hacemos de labios para afuera, o lo hacemos como poniendo un piloto automático, porque ya aprendimos ciertas palabras para decirle o o o o o conocemos atributos de Dios y pareciera que lo repetimos, nada más, porque pues es una forma de alabar al señor. Pero muchas veces no somos conscientes. ¿Podemos? Podemos decir, como dice Isaías, que a lo mejor nada más lo estamos haciendo de labios para afuera y nuestro corazón está lejos de él. Pero bueno, es por eso que necesitamos que nuestra alabanza, así como el GPS, necesite enfocarse en quién se debe enfocar. Mira, nos ha tocado vivir momentos, seguramente a ti también, momentos maravillosos en la presencia de Dios en alguna asamblea de oración al estar enfrente del santísimo. En estar recibiendo a Jesús en la eucaristía o simplemente a solas en nuestra habitación. Pero es necesario que pasemos por el crisol, como dice eclesiástico 25. Es necesario que podamos darnos cuenta si cuando le alabamos él se hace cada vez más el señor en nuestras vidas o él cada vez más va tomando el control de nuestra vida. Si cuando le alabamos cada vez nos. Vamos despojando de nuestros apegos y le vamos entregando las llaves de nuestro corazón. Si cada momento en que le alabamos, él se convierte en el señor de nuestra vida. Si es así, entonces pudiéramos decir que nuestro GPS va por buen rumbo y no nos perderemos. Sólo así llegaremos a nuestro destino que es Jesús, hermanos. Es por eso que la alabanza es la llave que nos llevará a su presencia. A reconocerle verdaderamente que Dios es Dios, que nosotros somos sus hijos y herederos de las gracias, divinas, Celestiales, como lo dice romanos 817, Mira, Hermano. El Espíritu Santo Impulsa Nuestra Alabanza y Transformación Ahora bien, la alabanza necesita ser inspirada por el Espíritu Santo. ¿Por qué decimos esto? ¿Por qué te lo digo? Porque dice su palabra en primera de Corintios 12123, que nadie puede decir Jesús es señor, si no es movido por el Espíritu Santo, y. Decir que Jesús es señor es reconocer un atributo, y al reconocer un atributo de que Jesús es el señor, es porque le estamos alabando y reconociendo que él es el señor. El espíritu santo es aquel que bajo su influjo nos hace decir Abba, padre, de modo que le reconocemos como nuestro padre, y al alabarlo él nos libera de la esclavitud para poder gozar de su herencia. Así lo dice gálatas cuatro, del 6 al 7, porque en este momento no podemos decir AVA padre donde quiera que estés, repite esta palabra donde estés escuchando di Abba, Padre Jesús es señor, Abba, padre Papito, Jesús es el señor. Al ser impulsado por la influencia, o sea el influjo del Espíritu Santo, él transforma nuestra manera de vivir y de pensar. Guau, ya que la palabra influjo, por definición podríamos decir hermanos, es el poder que tiene una persona para determinar o alterar la forma de pensar y de actuar en otra. Es así pues, que necesitamos ser influenciados por el Espíritu Santo en todas las áreas de nuestra vida, hasta ser modificados genéticamente. Mira en un libro de Salvatore Martínez, un hermano italiano. Que escribió en su libro impulsados por el espíritu, volvamos a partir del cenáculo. Él dice algo al respecto. Él dice, en efecto, al recibir el Espíritu Santo, el hombre queda genéticamente modificado. Esta es la única alteración de la naturaleza agradable a Dios, porque Jesús nos ha dado su vida divina. Guau, que tremendo. Dice nuestro hermano Salvatore Martínez sobre esto, que cuando recibimos el Espíritu Santo, cuando somos llenos, cuando somos tomados por el Espíritu Santo, desde nuestro bautismo, pudiéramos decir, el hombre queda genéticamente modificado. ¿Qué quiere decir esto de genéticamente modificado, de que nuestra naturaleza es transformada para agradarle a Dios? ¿Por qué? Porque Jesús nos ha dado su vida divina. Entonces dejémonos modificar genéticamente por el espíritu de Dios y así alabarle en libertad, hermanos, como lo hacen los hijos de Dios, siendo modificados en pensamiento y en obra. Que nuestras acciones y nuestros pensamientos glorifiquen al señor. Realmente le demos honra y Gloria con nuestra vida cuando volvamos a levantar las manos, hermanos, cuando tú vuelvas a abrir tus labios en alabanza. Recordemos que entre más y más le alabemos, él irá tomando el control de nuestras vidas y él se enseñoreará en nosotros. Es decir, su señorío será cada vez más palpable y latente en nuestras vidas. La Alabanza: Llave a la Presencia y Transformación de Vida ¿Será que al no alabarle dejará de ser más grande y poderoso? ¿El señor? No, por supuesto que no. Si decimos Dios, si no decimos que él es grande. ¿Si no lo decimos, dejará de ser grande o ser poderoso, no? O que sólo le alabaremos cuando tengamos ganas de hacerlo, dependerá la alabanza de tu estado de ánimo. Por supuesto que no, hermanos. La alabanza no depende de nuestro estado de ánimo ni de nuestras ganas de hacerlo, no al contrario, dice el salmo 34, versículo 2 en todo tiempo alabemos al señor. Fíjate en el en el prefacio de de número cuatro de la liturgia, me encanta a mí esta oración que hace el sacerdote antes de este momento sublime, antes de cuando cantamos el santo, Cuando reconocemos que Dios es santo 3 veces santo. En este prefacio el sacerdote dice en el prefacio número cuatro de la liturgia, dice esto, Fíjate, aunque no necesitan nuestra alabanza, está está orando el sacerdote. Tú inspiras en nosotros que te demos gracias para que las bendiciones que te ofrecemos nos ayuden en el camino de la salvación por Cristo, señor nuestro. Por eso, unido a los coros de Los Ángeles, le alabamos proclamando sin cesar y decimos, Verdad, Santo, Santo, Santo es el señor, dijo amigo Dios del universo, llenos el cielo y la Tierra de tu Gloria, Hosán en el cielo. Bendito el que viene en el nombre del señor, Oh San en el cielo. Por eso es por eso, hermanos, que la alabanza nos ayuda en el camino de nuestra salvación. Y aún más, aunque él no necesita de nuestra alabanza, somos nosotros quienes necesitamos esa llave para entrar en su presencia, ya que al alabarle junto con toda la creación. Podemos gozar de la presencia de Dios, hermanos, podemos sentirnos abrazados por su misericordia, podemos enfrentar los retos de la vida, ya que nos habemos acompañados por el todopoderoso Alábalo Bendícelo, mi hermano bendícelo hasta en los momentos más difíciles es cuando más necesitamos reforzar, redoblar y qué y demostrar que él es nuestro señor. La alabanza movida por el Espíritu Santo nos hace rendir nuestra vida y entregarle a él. El centro de nuestro corazón debe estar lleno de la presencia del señor. Además, nos lleva a vivir su presencia transformadora, nos hace cantar un cántico nuevo, nos inspira a vivir cada vez más santamente, nos impulsa a servir al hermano, a servir en su iglesia y a marcar la diferencia en nuestro entorno. Entonces, el radio de acción del Espíritu Santo en nuestras vidas va a ser cada vez más. Más grande, ese radio va a ser cada vez más amplio. ¿Por qué? Porque Jesús está tomando las riendas de nuestro corazón, porque sabemos que él es el señor y nosotros somos sus hijos, somos hijos del rey. Por eso es necesario, hermanos, que que nosotros volvamos a vivir en el poder de la alabanza que transforma. La renovación carismática necesita volver a experimentar ese poder a través de la alabanza que transforma. Necesitamos que nuestras comunidades vuelvan a tener momentos prolongados de alabanza. Momentos prolongados de una densa atmósfera de oración a través de la alabanza en donde las maravillas de Dios se hacen presentes con signos, con señales. Bien lo dice el salmo 24, puertas levanten sus dinteles. ¿Que va a entrar el rey de la Gloria? Sí, hermanos. Levantemos los portones del corazón, levanta en este momento, abre los portones de tu corazón. Levanta esas cortinas que quizá impiden que el rey de la Gloria sea bendecido, sea lavado y que tú mismo, al abrirle tu corazón, el rey de la Gloria esté en el centro de tu corazón. Hermanos, es necesario que nuestros cantos, nuestras danzas, nuestras oraciones estén impregnadas. De una nutrida y madura alabanza a nuestro Dios. Es necesario, hermanos, que nuestras asambleas de oración, nuestros retiros, nuestros encuentros, los momentos que vayamos al Santísimo, nuestra oración en el Grupo, oración en la oración personal, cuando tú estás allí, a solas con el señor, estén llenos de alabanza a la Santísima Trinidad. El salmo 8916 dice, bendito el pueblo que sabe aclamarte. Que camina, ya ve a la luz de tu rostro, que se alegra todo el día con tu nombre, que vive entusiasmado con tu justicia. Palabra de Dios. Por eso, hermanos, dejemos que la alabanza sea ese GPS que nos acerca a él. Que es la llave para entrar a su presencia que nos conduzca el al destino correcto. Por eso hemos dicho que la alabanza es el GPS de Dios en nuestras vidas. Que Dios te bendiga. Bendiciones.

Podcast Summary

Key Points:

  1. La alabanza se define como el reconocimiento de los atributos de Dios, situándolo en el centro de la vida y reconociendo su señorío.
  2. La alabanza genuina requiere que Jesús sea el Señor del corazón; de lo contrario, es solo de labios para afuera.
  3. El Espíritu Santo impulsa y transforma la alabanza, modificando "genéticamente" al creyente para vivir en libertad y santidad.
  4. La alabanza no depende del estado de ánimo, sino que debe ser constante, y actúa como una llave para entrar en la presencia de Dios y avanzar en la salvación.
  5. Es necesario que las comunidades tengan momentos prolongados de alabanza para experimentar la presencia transformadora de Dios.

Summary:

La alabanza es presentada como un "GPS divino" que guía al creyente hacia su destino en Dios, basado en el reconocimiento de sus atributos y su señorío. Se define como manifestar aprecio por Dios, destacando sus cualidades, y se diferencia de la adoración, aunque ambas son el lenguaje del cielo. La alabanza auténtica requiere que Jesús sea el centro del corazón, evitando la repetición vacía de labios.

El Espíritu Santo juega un papel crucial, inspirando la alabanza y transformando al creyente, modificándolo "genéticamente" para agradar a Dios. Esta alabanza debe ser constante, independientemente del estado de ánimo, y es una llave para entrar en la presencia divina y avanzar en la salvación. Se enfatiza la necesidad de que las comunidades tengan momentos prolongados de alabanza para experimentar milagros y transformación.

En resumen, la alabanza es un estilo de vida que actualiza la brújula espiritual, alinea al creyente con la voluntad de Dios y lo lleva a un destino de plenitud en Cristo.

FAQs

La alabanza es el reconocimiento de los atributos de Dios, manifestando sus cualidades y méritos, según el diccionario de la Real Academia y el catecismo de la Iglesia Católica.

La alabanza es como un GPS divino que nos guía hacia nuestro destino, que es Jesús, ayudándonos a enfocarnos en Él y a no perder el rumbo espiritual.

Solo cuando Jesús es el único Señor en nuestro corazón, la alabanza es pura y genuina; de lo contrario, solo se hace de labios para afuera, como dice Isaías 29:13.

El Espíritu Santo impulsa la alabanza, permitiéndonos reconocer a Jesús como Señor y transformando nuestra naturaleza para agradar a Dios, como se menciona en 1 Corintios 12:3 y Gálatas 4:6-7.

No, la alabanza no depende del estado de ánimo; debemos alabar a Dios en todo tiempo, como dice el Salmo 34:2, incluso en momentos difíciles.

La alabanza movida por el Espíritu Santo nos lleva a vivir una presencia transformadora, nos inspira a santidad, a servir al hermano y a marcar la diferencia en nuestro entorno.

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