Participante 1
Hola, gracias por acompañarnos en este episodio de odisea catastral.
Odisea catastral es una saga, una serie indefinida de relatos con tintes novelescos que abarcan las vicisitudes de varias generaciones de la familia catastral latinoamericana.
Aquí encontrarás soluciones heterodoxas y objetivas para tu jurisdicción, construidas a partir de la realidad catastral coyuntural.
El podcast hace una hiper lectura irrumpe en las reflexiones que vienen haciendo académicos, funcionarios y ciudadanos proyectándolas en soluciones posibles para todos.
Episodio 18, el síndrome del impostor catastral.
Participante 2
El.
El síndrome del impostor catastral puede ser considerado como el opuesto al efecto Dani Kruger, pero lo denominaré síndrome de grandeza como para tener término, digamos, similares comparables.
Ambos síndromes representan distorsiones antagónicas de la auto percepción de competencia de las personas.
Mientras el síndrome del impostor lleva a los individuos competentes a dudar de sí mismos, el síndrome de grandeza es un fenómeno psicológico que se da en ciertos sujetos con poca habilidad que sobreestiman sus capacidades.
Dentro de este intervalo se mueven los comportamientos de los funcionarios de catastro.
Entre esos dos extremos hay de todo, desde los megalomaniaco que siguen buscando la sofisticación extrema como solución a los impostores entre comillas, que inoperante por falta de determinación.
En este podcast elegimos enfocarnos en el síndrome del impostor, pues a lo largo de nuestro camino profesional heterodoxo hemos encontrado funcionarios con gran capacidad de gestión, con mucho conocimiento.
Pero con tanta modestia, moderación, sencillez, humildad, sobriedad y timidez que se auto perciben como poca cosa y sienten que están embaucando a sus superiores y a la sociedad, como escuchamos en el episodio 3 de este podcast.
Entre todas las posibilidades, perspectivas, prismas ópticas enfoques y panoramas posibles nos posicionamos en el punto de vista clerical, desde el cual miramos los dos grandes espacios, el cielo y el infierno.
En nuestro caso sería el paraíso y las tinieblas catastrales.
Caracterizados al paraíso o catastral como un contexto de hiper tecnología, súper tecnología o meta tecnología neologismos a estos que describen un entorno saturado de hardware, software, ciencias y técnicas avanzadas que pueden inclusive superar a las disposiciones de la norma vigente en la jurisdicción.
Es en este entorno que suelen sentirse a voluntad los que se presentan con rasgos de síndrome de grandeza creen que esa parafernalia lo soluciona todo y compran y compran levantamientos 3 d mapeo sofisticados softwares elegantes aplicaciones de inteligencia artificial, en fin.
El funcionario con este comportamiento presenta su institución en el firmamento catastral como que todo está solucionado, todo está funcionando con eficiencia y transparencia gracias al entorno geo tecnológico.
Ahora resulta que si bien el paraíso catastral tiene sus puntos altos que deben ser atendidos, aunque de forma mesurada, todos estos elementos frecuentemente superfluos están lejos del alcance de la mayoría de las realidades y posibilidades de jurisdicciones latinoamericanas.
En ese contexto, esos espacios son tinieblas para los afectados por el síndrome del impostor, funcionarios capaces, avezados, calificados, experimentados, idóneos, competentes, entendidos, creativos, imaginativos, se sienten menos por el solo hecho de no sentirse en la farándula en el ambiente especial y predigital.
En fin, el cielo y el infierno existen en El Mundo catastral, saber dónde se encuentra cada 1 es subjetivo, depende de los recursos financieros.
Y geo tecnológicos con que cuenten, pero también de la formación, la genética y la actitud de sus agentes y funcionarios.
Hoy el síndrome de grandeza produce una sobre confianza.
Esto no es del todo malo aventurero hay que ser, pero cuando quien lo se sobregira es un incompetente o inexperto, muy probablemente sea perjudicial.
Lo peor que puedes encontrar son ineptos ineficaces o negligentes que se creen lo máximo porque carecen de la capacidad cognitiva para reconocer su propia ignorancia o limitación.
Este tipo de comportamiento se ve muy presente en eventos científicos, sociales, asambleas, reuniones, simposios, convenciones, seminarios, inclusive conferencias.
Las presentaciones pintan todo color de Rosa, pero.
Como dijimos, puede haber puntos positivos en el accionar de los megalomaniaco.
Frecuentemente tiene la capacidad de concluir proyectos bajo presión con gran determinación e imponer un estilo eficaz.
Sin embargo, su principal desventaja radica en que no promueven la creatividad, imponen un modelo dominante y obstinado, tal cual puede generar un clima laboral negativo y restrictivo.
Paralelamente, el síndrome del impostor genera sub confianza, un exceso de precaución, cautela.
Prudencia, reserva, miramiento, discreción, circunspección y comedimiento lo sufren las personas competentes o muy capacitadas que dudan en su potencial y de sus logros.
Sienten que son un fraude, que son impostores, atribuyen su éxito a la suerte en lugar de su habilidad.
Un gerente de proyecto catastral o director de catastro debe tener un poco de estas características.
Cierta incertidumbre o duda, pero también modestia para equilibrar sus logros y fracasos.
Los ambientes de trabajo suelen ser muy competitivos, hay una constante comparación y evaluación y ese ambiente puede desencadenar o agravar el síndrome del impostor del funcionario, la presión por destacar y el miedo a no estar a la altura son factores determinantes.
El.
Un funcionario catastral debe ser un poco gestor y un poco líder, mientras la gerencia se encarga del engranaje operativo, establece prioridades y gestiona las decisiones críticas sobre el personal.
El liderazgo se asemeja a la labor de un guía o un mentor.
Su misión es inspirar al equipo, potenciar sus habilidades y velar para que todos compartan una visión común.
En última instancia, un verdadero líder debe ser la base de fortaleza y equilibrio que guíe a la organización a través de.
Los desafíos y las transformaciones, un funcionario que sufre el síndrome de grandeza tiende a ejercer un liderazgo autocrático, es decir, de dominio y control total sobre sus colaboradores.
En este esquema, las decisiones críticas están centralizadas en él.
Si bien el líder autoritario mantiene una visión clara del panorama general, suele integrar al equipo únicamente de forma reactiva, basándose en tareas puntuales o necesidades emergentes orientadas a generar una mejor imagen.
No necesariamente mejores bases de datos, avalúos equitativos, agilidad en la gestión, etc.
Para mí un alto funcionario o catastral podría ejercer otros tipos de liderazgo, sobre todo aquellos que deben implementar grandes cambios.
El liderazgo que delega ofrece la orientación esencial al grupo y otorga libertad a los miembros del equipo para tomar decisiones realidad.
Un liderazgo visionario es ejercido por quienes tienen visiones claras de lo que sucederá a largo plazo y son capaces de inspirar y motivar a otros.
Este tipo de liderazgo es muy útil, justamente cuando se produce un cambio grande como la renovación del modelo evaluatorio, la introducción de inteligencia artificial en los aspectos físico y económico.
O se implementa el modelo multifinalitario en reemplazo del ortodoxo.
Finalmente podría ser el liderazgo estilo coaching ejercido por profesionales con capacidad para identificar las fortalezas y debilidades de los miembros del equipo.
En fin, queremos alentar a los que sí pueden y no lo saben o les da lástima o que creen y demuestran que los datos abiertos y el software libre también son apropiados, necesarios y suficientes para hacer un catastro.
A medida sería un modelo fit for perpaus light.
Seguimos la próxima semana.
En un próximo podcast gracias por tu tiempo.
Aguardo tus comentarios en Diego
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A.