La regulación emocional es una habilidad fundamental que se desarrolla a lo largo de la vida y es especialmente compleja en personas con autismo o con trastornos del desarrollo. En el caso de un niño de 13 años, la familia observa que su manera de ver el mundo implica grandes oscilaciones emocionales, pasando de estados de gran alegría a profundos sentimientos de tristeza o depresión. Aunque ha progresado gracias a terapias individuales y grupales, aún enfrenta dificultades en contextos sociales como el colegio, donde reacciona impulsivamente. La familia ha aprendido a detectar momentos de crisis, esperar que la intensidad disminuya y luego hablar con el niño para entender las causas de sus reacciones. Este proceso requiere paciencia, escucha activa y estrategias como el ejercicio físico o la prevención de situaciones estresantes. Además, se destaca que la desregulación emocional no es solo una característica natural, sino que puede ser influenciada por el entorno, especialmente por la falta de espacios sensorialmente adecuados. La clave para su desarrollo emocional radica en crear entornos previsibles y respetuosos, así como en enseñarle al niño a gestionar sus emociones de forma autónoma, evitando que se acumulen frustraciones que desencadenen reacciones impulsivas. Este camino, aunque lento y exigente, permite que el niño vaya madurando y logre un mayor equilibrio emocional.
Y él tiene su manera particular de ver el mundo y de entenderlo y
he choca bastante también con la nuestra.
Continuamente están como con la alerta encendida, ¿no?
Lo que yo he comprobado con mi hijo de 31 años es que tiene
una manera diferente de ver el mundo.
Es una manera de vivir diferente,
pero esta manera de vivir diferente no es ni positiva, ni negativa.
Una manera diferente de ver el mundo.
Hola, soy Paula, formo parte del equipo de psicologías percamentarragona.
La regulación emocional es el conjunto de habilidades,
cognitivas, fisiológicas y de conducta,
que nos permite modular la intensidad,
la duración y la expresión de nuestras emociones.
Se desarrolla progresivamente a lo largo de la vida
y nos permita afrontar emociones como les tres,
lanciedad, la frustración,
para conseguir aquello que nosotros queremos,
para adaptarnos al entorno o para regular el aprendizaje
nuestra motivación.
Para regularnos emocionalmente necesitamos tener conciencia
de nuestro mundo interno, nuestros pensamientos,
sensaciones y identificar cuáles son nuestras emociones,
cuán de intensas son y ponerle nombre.
Relacional las emociones con sus desencadenantes
ya sean internos, externos,
expresar y comunicar nuestros estados emocionales a los demás,
buscar estrategias para afrontar las emociones o para calmarnos
y comprender cómo es el desarrollo de todos estos procesos,
en los demás.
Bueno, por lo que hace el tema emocional,
en el caso de mi hijo, a través de la terapia
y de los tratamientos con los psicologos,
tanto individual como grupal, que sigue haciendo grupal,
y la verdad es que estamos bastante bien.
El de pequeños sí que tenía muchas alteraciones,
de golpe estaba muy contento.
Al día siguiente estaba deprimido,
todo era muy malo, todo el mundo estaba contra él.
Pero ya desde igual 11, 12 años,
empezó a regularizarse el solo,
él sabe cómo controlar.
Si se encuentra mal, el mismo se anima o sea,
en ese sentido, creo que lo tenemos bastante controlado.
Bueno, en el caso de mi hijo que tiene 13 años,
el tema de la regulación emocional,
me estaba mucho peor cuando era pequeño.
Tenemos la sensación de que el entorno, la vida en general,
era mucho más estresante para él.
Había una incompreensión mucho mayor.
Entonces, ahora que ya va comprendiendo todo su entorno
mejor,
vemos que está comprendiendo que si se ponía una forma descontrolada,
cuando no le cuadraba alguna cosa,
esto tenía unas consecuencias.
El después se arrepentía, veía que su entorno estaba más triste,
y ya era un poco imprevisible,
porque no sabías que le podía irregular.
Ahora sí, mi se ha hecho mucho mayor,
y ha madurado mucho más en muchas cosas,
y entiende mucho mejor,
y nosotros también comprendemos más su forma de ser.
Pero nos preocupa el hecho de que cuando las cosas son buenas,
para él son muy, muy, muy buenas,
vamos de un extremo a que si son malas son muy, muy, muy, muy malas.
Entonces, siempre estamos la familia allí para darle el equilibrio,
y nos preocupa el hecho del día de mañana
que no estemos que realmente
él tenga sus propias estrategias
para estar lo más equilibrado posible emocionalmente.
En nuestro caso es bastante parecido,
cuando era pequeño, también era muy difícil.
Era estresante, porque pasaba de un extremo a otro muy fácilmente.
También se complica un poco con la medicación,
porque hasta que dieron con la medicación que él necesitaba era horrible,
porque, de hecho, alguna vez se la tuvimos que quitar,
nosotros antes de llegar a hablar con el médico,
porque le daban depresiones, empezaba a llorar
los cambios de humor vestiales,
pero sí que es verdad también que conforme ha ido creciendo,
ahora va a hacer 16 años en septiembre,
y se controla un poquito más.
Pero aún así no deja de ser que a veces no sabes
por dónde va a salir.
Y tampoco controlado, es todo muy bonito, muy feliz.
O es que se ha unido en la miseria total,
y está, por ejemplo, si está su boca le pasará a todos los jóvenes.
Pero además, si está jugando un videojuego, a veces lo vive mucho
y a veces está golpes y vas a llamar la atención
y contestaba muy mal, y luego se arrepiente,
porque veis lo que está haciendo, y le llame la atención.
Pero bueno, ahora lo llevamos bastante mejor
que cuando era pequeño.
Cuando era pequeña era nunca sabías por dónde iba a salir.
Nosotros una cosa que nos funciona cuando está bastante mal
es esperar a que poco a poco el vaya bajando de esa intensidad,
de esa rabia, de esta frustración,
y cuando esté más tranquilo, intentamos hablarlo.
Es el momento que hemos detectado,
que es el mejor para que él pueda madurar lo que ha sucedido.
Y esto nos damos cuenta que él está sirviendo
que cuando ya se da cuenta, Jolín se pueda frenar un poco.
Y esto se ha conseguido, pero a base de muchísimo tiempo.
No de un día para otro tampoco, pero con esto quiero dar el mensaje
que, aunque parezca muy difícil, se consigue.
Sí, eso nos pasa también,
porque cuando está en arriba es que nos escuchan.
Ellos están en los suyo y tú ya puedes intentar calmarlo
y decir lo que sea, y además yo tengo que calmarme también,
porque si no yo acabo poniéndome a su nivel,
entonces ya que yo ya no hay quien lo pare.
Bueno, en el caso de mi hijo, pues si la gestión emocional
es bastante complicada, sobre todo,
en cuando es en torno social y con gente,
bueno, sobre todo, donde más se da es en el colegio.
En el colegio, en actividades trascolares,
que el entorno no está regulado.
Ahí es cuando más se da, entonces, pues es complicado,
además es un niño muy impulsivo,
puede tener una explosión y no sabes por dónde te puedes salir,
y es muy complicado.
Es muy complicado, ¿no? Y para la familia igual,
y para la familia, pues son los nervios,
es decir, que estoy haciendo mal.
¿Cómo puede ayudarle?
¿Cómo puede hacerle entender que esta situación
a él le perjudica?
Es muy difícil.
Luego sí que es verdad que él necesita. Sí, es contraproducente.
Si le hayamos la atención o le gritas,
en el momento que tiene la explosión,
hay que dejar lo que se tranquilice el solo
y luego hablarle y explicarle él por qué ha pasado. Sobre todo que te explique él,
es muy importante saber
por qué ha tenido esta explosión, ¿no?
Para luego analizar y decir, "Bueno, pues si te vuelve a pasar esto,
intenta hacerlo otro, ¿no?"
Si empiezas a poner tener vioso,
apartate del grupo, ¿no?
Porque, bueno, esto es complicado,
ya no solo por él, sino por los demás que le rodean.
Pero las familias de aquí
tenemos un papel muy importante,
que es este cuidarle entorno, no? Y anticiparnos.
Y hay veces que dices, "Bueno, pasará esto, no?"
o quiere ir allí, pero le tenemos que anticipar.
Las diferentes escenas que se pueden encontrar
y prepararlo, y así él se, ¿no?
Ya no lo vende de nuevo y se puede ir auto-regulando,
le vas dando estrategias, ¿no?
Para si se encuentran en aquel escenario
cómo tiene que actuar o cómo actuaría él,
le dice, "Si se pasa esto, ¿qué harás tú?"
Yo da alguna manera entiendo la regulación emocional,
viendo lo desde el punto de vista de padres,
en que quizás a veces pecamos de no escuchar lo suficiente,
de no dar el tiempo suficiente a que esa persona te explique,
se exprese para reconocer su propio sentimiento,
porque, sobre todo, cuando son jóvenes o niños,
ya es difícil en un aerotípico,
y, muchas veces, no consiguen hacerlo.
Un té a muchas veces lo hace mucho mejor,
porque se ha acostumbrado desde muy pequeño,
o desde muy joven, a intentar entender lo que les está pasando por dentro.
Y yo creo que muchas veces tienen incluso más autoconocimiento
que los, que los aerotípicos,
porque no han tenido esa necesidad de buscar palabras,
de poner palabras a lo que están sintiendo.
Y, quizás, muchas veces, no les escuchamos lo suficiente,
porque el encaje en la sociedad,
en el encaje, en el colegio, en el encaje en el mundo laboral,
va por encima a la calidad de vida.
¿A qué calidad de vida tienes que tener?
¿A qué no es obligatorio ser como los demás?
Y quizás esa desregulación emocional,
que la pueden tener por naturaleza,
también es provocada por el entorno.
No solo es algo natural.
Oro tema, por ejemplo, que ayudan mucho en el tema de la regulación emocional,
es el salir andar, por ejemplo, el hacer el ejercicio.
Vas aguantando cositas, cositas, cositas,
que si las comunicaras en ese momento seguramente sería todo muy fácil.
Ya te ha hablado mal, pero en vez de extraerizar lo que sea siendo un logo,
lo que haces es, pero guardas,
incluso veces, depende del mal que estés,
dices, "ajá, culpas, mía".
Yo lo que es un forzom, bloqueos,
los bloqueos pueden durar horas o horas,
los bloqueos pueden durar horas o pueden durar días o pueden durar mucho tiempo.
Es que esa paciencia, en verdad,
era como una camiseta que yo me ponía para disimular
el alpo nivel de estrés y ansiedad que llevaba dentro.
Las dificultades en la regulación emocional
acompañan a la persona autista lo largo de la vida.
Se relacionan con una mayor reactividad del sistema nervioso central
y dificultades en la comprensión de la información social
en integrar los sensorial.
Y además, es uno de los factores que nos permite explicar la alta aparición
en esta población de trastornos asociados como serían la ansiedad o la depresión.
Algunos claves para mejorar esta habilidad son
acompañar a la persona en el desarrollo de recursos de identificación y gestión emocional
adaptándonos a su perfil cognitivo y de aprendizaje.
Diceñar también una hoja de rutas específica para momentos de crisis
adaptada a cada persona y a cada entorno.
Una de las herramientas más importantes, sin embargo,
no depende de la propia persona con autismo, sino de su entorno.
Y es que debemos trabajar por crear espacios amigables para el autismo.
Es decir, respetuosos con sus características sensoriales
y cognitivas que fomenten su bienestar.
Generalmente, esto se traduce en espacios con una menor carga sensorial,
y más predictabilidad.
Yo, por ejemplo, pues eso ahora he reducido mucho mi vida social y que era algo que
me estaba generando mucho de ese equilibrio y ahora me voy mucho mejor.
Otro tema, por ejemplo, que ayuda mucho en el tema de la regulación emocional es el
salir a andar, por ejemplo, a la cel ejercicio.
Yo me lo noto mucho cuando genero ansiedad, cuando tengo ciertos problemas, a hacer ejercicio
físico, me ayuda a trabajar los niveles de estrés y de ansiedad, tener un poco esta anticipación
por ejemplo, si voy a ir a algún sitio que se que me va a generar toda esta atención,
pues adelantarme a hacer ejercicio para ir con más batería, ayuda, son demás que
se tienen que tener en cuenta, muy en cuenta.
A mí la gente me considera a alguien con muchísima paciencia, los padres de la escuela
de mis hijos siempre han dicho, "Madre, mía, pero qué paciencia llegas a tener".
En el trabajo la gente me decía, "Andá, es que tienes tanta paciencia", lo que la gente
no sabía es que esa paciencia, en verdad, era como una camiseta que yo me ponía para
disimular el alpón nivel de estrés y ansiedad que llevaba dentro.
Entonces, encontré una solución cuando tenía 12 años que me han tenido hasta ahora,
qué es hacer muchísimo ejercicio.
Yo, en mi caso, la camiseta de la paciencia no la tengo, no estaba yo ese día, y la que
sí que tengo es la de las explosiones.
Yo mi etiqueta de toda la vida es que no se decir las cosas, que seguramente es verdad,
que no digo que no sea verdad.
Entre otras cosas por nuestra dificultad en la comunicación vas aguantando cositas, cositas,
cositas, que si las comunicaras en ese momento seguramente sería todo muy fácil, porque
las podrían comunicar con asertividad y con tranquilidad, digamos, pero como no la comunicas,
porque no puedes comunicarla, pues, se va sumando, sumando, sumando hasta que llega
un día, que tú a lo mejor, pues ya se te junta, que quizás estás cansada, o que tienes
hambre, o que has pasado un día estresante, o que alguien te ha dicho alguna cosa en el
coche, se te junta todo con que tú llevas seis meses sin decir esa cosa, que la querías
decir, pero no las he dicho, y al final pues la lias, ¿no?
Y entonces, de ahí la etiqueta de hay que ver cómo te pones, hay que ver que no sabes
decir las cosas, hay que ver qué carácter y luego viene la culpa, claro, como bien decía
la compañera, después de que tú has explotado, después viene esa fase de culpa, de culpabilización
máxima, de hay que ver la que liado, hay que ver lo que le he dicho a esta persona, yo
no quería hacerle daño, yo no quería, entonces es un proceso muy complicado, muy doloroso
y excesivamente frecuente al menos en mi caso.
Bueno, en mi caso, la explosión que tuve así fue hace diez años y no vuelto a tener ninguna
más, pero no porque ya he solucionado esto, sino porque yo no exploto, yo implociono para
adentro lo cual es malo, es muy malo porque te fui en cerebro, o sea, un ejemplo muy
tonto, por ejemplo, en un ejemplo, si alguien te habla mal y está como una mucha cosa,
y tú, por qué, o sea, te siento mal que te haya hablado mal, pero en vez de extraerizar
lo aunque sea siendo un logo, tú lo que haces es, pero guardas, incluso veces, depende
de lo mal que estés, dices, "ah, que la culpa es mía", y eso, petas, padentro y se
puede dar etapas depresivas, bastante chungas, por el simple hecho de que te has acumulado
una serie de cosas que no tenían, que muchas veces no tenían ni relación contigo.
Yo lo que es un forzomblo, que es lo que os pueden durar horas o pueden durar días o
puede durar mucho tiempo, y es difícil salir de ellos porque no es a ver, si alguien te
dice "anímate es que estás a punto de enfadar de no", porque eso no sirve para nada, nadie,
te puede decir "anímate y tanímas", son procesos muy lentos y pasas por, al menos
yo paso por fase de estás en que el caracol se mete dentro de la concia y no quiere salir
para nada hasta no estar en condiciones, ¿no?, pero no ha acabado nunca de entender esto,
hasta dónde es la vida misma o hasta dónde es mi propia condición.
Una manera diferente de ver el mundo, un podcast de las socias perjertea del Cam de Tarragona
Aspercan, realizado por crear comú con el patrocinio de obra social la caixa, dirección,
Alexandre Hernández, grabación edición y montaje, Mónica Marquesi y Pablo Hernández,
Mónica de Paul Cortés, soporte técnico la Casa del Podcast.
Podcast Summary
Key Points:
La regulación emocional es un conjunto de habilidades que permiten controlar la intensidad, duración y expresión de las emociones, desarrollándose con el tiempo y siendo esencial para la adaptación al entorno.
El hijo de Paula, con 13 años, presenta una forma diferente de ver el mundo, con grandes fluctuaciones emocionales entre extremos de felicidad y depresión, afectando su estabilidad social y afectiva.
A pesar de avances significativos gracias a la terapia individual y grupal, aún se enfrenta a dificultades en la gestión emocional, especialmente en contextos sociales como el colegio.
La familia juega un papel clave al detectar momentos de crisis, esperar que la intensidad disminuya y luego hablar con el niño para que comprenda las causas de sus reacciones impulsivas.
La desregulación emocional en personas autistas está relacionada con una mayor reactividad del sistema nervioso y dificultades en la comprensión social, lo que aumenta el riesgo de ansiedad o depresión.
Estrategias como el ejercicio físico, la prevención de situaciones estresantes y el diseño de espacios sensorialmente amigables ayudan a mejorar la regulación emocional.
La familia debe escuchar activamente a los niños para que expresen sus sentimientos, ya que no siempre se les permite comunicar emociones en el momento adecuado.
La paciencia de los padres puede ser una herramienta de disimulo para ocultar estrés, pero también puede convertirse en un bloqueo emocional que se acumula y desencadena explosiones.
Summary:
La regulación emocional es una habilidad fundamental que se desarrolla a lo largo de la vida y es especialmente compleja en personas con autismo o con trastornos del desarrollo. En el caso de un niño de 13 años, la familia observa que su manera de ver el mundo implica grandes oscilaciones emocionales, pasando de estados de gran alegría a profundos sentimientos de tristeza o depresión. Aunque ha progresado gracias a terapias individuales y grupales, aún enfrenta dificultades en contextos sociales como el colegio, donde reacciona impulsivamente.
La familia ha aprendido a detectar momentos de crisis, esperar que la intensidad disminuya y luego hablar con el niño para entender las causas de sus reacciones. Este proceso requiere paciencia, escucha activa y estrategias como el ejercicio físico o la prevención de situaciones estresantes. Además, se destaca que la desregulación emocional no es solo una característica natural, sino que puede ser influenciada por el entorno, especialmente por la falta de espacios sensorialmente adecuados.
La clave para su desarrollo emocional radica en crear entornos previsibles y respetuosos, así como en enseñarle al niño a gestionar sus emociones de forma autónoma, evitando que se acumulen frustraciones que desencadenen reacciones impulsivas. Este camino, aunque lento y exigente, permite que el niño vaya madurando y logre un mayor equilibrio emocional.
FAQs
Es el conjunto de habilidades que nos permiten controlar la intensidad, duración y expresión de nuestras emociones. Es esencial para enfrentar situaciones estresantes, adaptarnos al entorno y mantener el equilibrio emocional.
Acompaña su vida desde la infancia y está relacionada con una mayor reactividad nerviosa y dificultades en la comprensión social. Esto aumenta el riesgo de trastornos como la ansiedad o la depresión.
Es importante esperar a que se calme para hablar, escuchar con atención su explicación, entender las causas de la explosión y enseñarle estrategias para manejar mejor sus emociones.
A menudo se sienten presionados por el entorno o por la necesidad de adaptarse, por lo que aprenden a reprimir sus emociones en lugar de expresarlas directamente.
Incluir actividades físicas como el ejercicio, crear espacios con menor carga sensorial y establecer planes de acción para momentos de crisis ayudan a desarrollar habilidades emocionales.
Porque acumulan emociones sin poder expresarlas, lo que lleva a una sobrecarga emocional que, al desbordarse, provoca reacciones intensas como gritos o actos impulsivos.
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