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Episodio 1 - La Antártida

33m 16s

Episodio 1 - La Antártida

El texto presenta el inicio del podcast "90 gramos", que investiga el metabolismo humano a través de proezas físicas extremas, centrándose en la comparación entre las expediciones al Polo Sur de Amundsen y Scott en 1911-1912. Se destaca que la capacidad de producir energía sin oxígeno, mediante la glucólisis y el lactato, es esencial para estos logros. La expedición de Scott, aunque llegó en segundo lugar, es considerada una hazaña de resistencia: 159 días recorriendo 2.500 km, con un gasto energético de aproximadamente un millón de kilocalorías y una pérdida de peso de hasta 40 kg (40% del cuerpo). El éxito de Amundsen se debió al ahorro energético: uso de perros para trineos, esquiadores expertos y ropa de piel inuit, mientras que Scott usó caballos y motores que fallaron, obligando a los hombres a arrastrar los trineos. El frío extremo, la hipoxia en la meseta polar (3.000 m de altitud) y el déficit calórico diario de 1.500-2.400 kcal fueron los principales desafíos. El cuerpo humano no se adapta al frío; los escalofríos generan poca calor (5 kcal/min) comparado con el ejercicio (20 kcal/min), y la actividad física para combatir el frío aumenta la demanda de comida, creando un círculo vicioso. El podcast busca entender cómo estos límites metabólicos pueden mejorar la salud y el rendimiento físico.

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5381 Words, 31100 Characters

Spanish
Desde que estamos en este mundo, los seres humanos hemos dedicado todo nuestro empeño en superar los límites que nos imponía nuestro propio cuerpo. Hemos coronado Everest, hemos cruzado la Antártida, hemos bajado a 120 metros de profundidad sin oxígeno y estamos a punto de correr una maratón en menos de 2 horas. ¿Qué es lo que pasa en nuestro organismo en cada una de esas gestas? La vida tal y como la conocemos se ha sido posible por nuestra capacidad de utilizar el oxígeno para producir energía, pero existe una ruta metabólica clave que no depende del oxígeno. La glucólicis. El producto final de esta violencia es el lactado, una sustancia que determina la energía extra que necesitamos y que será clave para alcanzar las mayores proezas de la naturaleza. Hasta hace no mucho pensábamos que el lactado era algo desechable. Hoy sabemos que esta molécula es una pieza esencial de nuestro metabolismo. Es en ese umbral en el que las células pueden producir energía sin oxígeno donde se dan las proezas físicas más inimaginables. Su más amolar es de 90 gramos mole y en esos 90 gramos está el interruptor de nuestra central nuclear particular. Bienvenidos a 90 gramos. En este podcast, viajaremos a la esencia de nuestra existencia. Trataremos de estudiar cómo funciona nuestro metabolismo. ¿Qué es lo que hace que mejoremos nuestras capacidades físicas y también qué es lo que nos destruye? ¿Qué es como lo he visto? Bien, te he visto bien intenso. ¿Tensó? Sí, nos vale. Lo creo que sí, a mí me vale. Bueno, pues, si nos vale, solo nos queda presentarnos. Elles adéan castig y oficial o investigador y una entusiasta del metabolismo humano y animal. Es un firme de fensor de que para entender los límites del ser humano debemos estudiar a los seres más extraordinarios del mundo animal. Yo soy aitor Vidi-Vay, soy investigador y tengo un pie en la ciencia y otro en el mundo del deporte. Entre otras cosillas me encargo de la nutrición del equipo ciclista y neos binadiers. Ambos somos científicos y ambos buscamos respuestas a cosas que a veces parecen muy simples, pero que todavía son un misterio para ser humano. ¿Por qué vivimos? ¿Por qué enfermamos? ¿Por qué unos animales vivo en más que otros? ¿Por qué unas personas corren más que otras? ¿Por qué actualmente existe una pandemia de obesidad? 90 gramos se graba en un laboratorio, en el laboratorio de Medjab, un proyecto científico que nace para avanzar en el conocimiento del metabolismo y que queremos que sea un proyecto abierto a todos. Salimos además con el mejor apoyo posible. Tenemos el respaldo del ministerio de ciencia de innovación a través del programa oficial "Año Ramónica Hall", y luego el apoyo de Atom, una marca española del grupo "Fluixos" de cazado deportivo orientado al "Running" y con la que compartimos "Origén en que tu des". Totalmente, 90 gramos será solo una pequeña parte de ese proyecto, pero una muy importante. Vamos a viajar mucho a las ciudades en las que entrevistaremos a los científicos más reputados, pero también a los lugares más inóspitos, desde las profundidades del mar al corazón de una célula tumoral. De todas las gestas físicas que vamos a estudiar, trataremos de aprender cómo funcionamos para mejorar finalmente nuestra salud y rendimiento físico. Hoy, en este primer capítulo, vamos a hablar de uno de los mayores retos metabólicos que existen, cruzar la entártida para llegar al bolosur. En ese viaje, una mala decisión, un cálculo erróneo, te cuesta la vida. Incluso con el desarrollo tecnológico que hemos alcanzado, llegar al bolosur sigue siendo una aventura extrema, casi igual que la de los primeros hombres que lo consiguiero. Porque la mayoría de seres humanos no podríamos alcanzar el bolosur, que condiciones y características tienen las pocas personas que han podido llegar, como cambia el organismo en esa travesía por el desierto helado. La primera vez que nos hicimos estas preguntas acabamos en Londres, en un lugar emblemático donde se idearon algunas de las expediciones más importantes a los puntos más extremos del planeta, la roya yográfica su saeti. Imagínate el típico día lluvioso y oscuro del Londres. Esos días, en los que te apetece de todo menos andar dando vueltas por una gran ciudad, pues en tal día como es empapados de arriba abajo y después de andar más de cuatro horas, hay Torillo llegamos al sobrio edificio de la roya. Esta sede hace más de 100 años fue uno de los lugares donde se diseñó la mayor carrera que haya visto nunca el ser humano, una expedición al que entonces era el último lugar inexplorado, el bolosur. Fue en 1911, el inglés Robert Falcon Scott, apoyado por la roya, había anunciado sus intenciones de clavar una bandera británica en el polo. Pero mientras tanto, en el más absoluto de los secretos, sin informar ni a sus hombres, ni a sus patrocinadores, ni a su propio gobierno, el Noruguamunsen se dirigió la antártida para adelantar a los británicos. Fue eran tres meses de travesía y casi en paralelo. Amunsen comenzó su expedición el 20 de octubre de 1911. cuatro días más tarde, lo hacían Scott y sus hombres. La preparación conciencia de Amunsen y como veremos más adelante su eficiencia energética hicieron que el 14 de diciembre de 1911, el y su equipo, fuese en los primeros en alcanzar el polosur, logrando la victoria histórica para Noruega. Desafortunadamente, la expedición terranova de Scott y sus compañeros británicos no corrió con la misma suerte. Cuando llegaron al polosur, el 17 de enero de 1912, encontraron la bandera Noruega, ondeando en la vasta extensión de hielo. El regreso de los ingleses fue un infierno elado que acabó siendo su tumba. A pesar de llegar en segundo lugar, la gesta de Scott se considera una de las mayores proezas humanas de resistencia física. Durante 159 días, los últimos 60 con un frío extremo, los exploradores recorrieron total de 2.500 kilómetros y se estima que gastaron alrededor de un millón de kilocalorías. ¿Por qué ganó la expedición Noruega? La respuesta, aunque puede aparecer simple, se puede resumir en dos palabras, ahorro energético. Todas las decisiones que tomó Amunsen y su equipo en la preparación estuvieron orientadas a ahorrar la máxima cantidad de energía desde la elección de los animales que tirarían de los trineos a la ropa o a la cantidad de comida. Imagínate esta, a 25 grados bajo cero y recorrer más de mil kilómetros en dirección al polosur y además en altura. ¿Crees que llegar al polosur es más exigente que subir a Everest? Yo estoy a los heporque estuvimos en Londres, estuvimos ahí hablando, nos contaron todo y la gente en la roya nos explicó muy bien, pero antes de eso yo rotundamente hubiera dicho que no, que Everest es mucho más exigente. Pero vamos a al Everest, el polosur no parece ser lugares para pasar un buen rato. Es cierto, pero es verdad que el tiempo de exposición también es mucho menos, es decir, ¿cuánto tiempo está un alpinista en la cima de Everest que tú eso lo sabes bien porque se estudia mucho y cuánto tiempo estuvieron a Scott o Amunsen en su expedición? Exacto, ahí está el quid de la cuestión en el tiempo. Si no recuerdo mal el equipo de Scott tardó 159 días en hacer los 2.500 kilómetros de su expedición. O sea, estamos hablando de unos 5 meses que es muchísimo. En el Everest sin embargo hablamos de apenas entre comillas pues una semana pon encima de los 6.000 metros, que es la considerada zona de la muerte y que es donde pues también existe el peligro eficiente lógico, ¿no? Y eso claro, en las expediciones originarias de Besner y compañía, si te llamas Kilanjornet pues igual puedes hacerlo dos veces en una semana. Por eso es, por lo que estas expediciones no tienen parangón, incluso si las comparamos con subir a Everest. El ser humano no se han enfrentado a un retotán descomunal como llegar al polosurterrestre. Y con todo el avance tecnológico desarrollado durante el último siglo, hemos conseguido que llegar hasta allí pueda ser una misión más o menos factible. Como decíamos, subir hasta una montaña como Everest sin ayuda de oxigenoestra tiene obviamente su dificultad, pero depende del entrenamiento y de la capacidad de adaptación a la altitud de la alpinista, de la ropa que lleve y del material que pueda llegar a utilizar. Hacer una expedición de tan poca duración, el límite metabólico no supone un problema. En cambio, para llegar al polosur hay que hacer un cálculo energético que puede parecer simple pero que es muy complejo. Cuanta energía necesitas tener durante los meses de expedición y cuánta energía vas a gastar. ¿Qué necesitas para llevar la máxima cantidad de comida posible durante toda la expedición sin que esto te suponga un gran aumento del peso que vas a llevar porque si tu comida pesa demasiado también gastaras más calorías para poder llevarla? Y en todo esto la nueva tecnología aplicada a la robatermica a las tiendas de campaña o a los alimentos no han logrado que puedas ahorrar una gran cantidad de energía durante todos los meses que pueda durar la expedición. Al final la comida que puedes llevar pues es muy limitada y erradica la esencia de esta reto. ¿Cuánto tiempo puede sostener un gasto energético tan extraordinario, perdiendo el menor peso posible y llevando la menor cantidad de peso? El polo sur se encuentra en el continente antártico. Y, ojo, aunque no lo parezca, es el continente más elevado de la tierra. De media tiene 2.000 metros de altura. Y, además, la totalidad del continente está cubierto por cielo. Y, a la altura, hay que sumarle el frío extremo, porque imagina estar caminando por miles de metros de hielo bajo tus pies. ¿Cuál es el espesor de esta capa de hielo? ¿Por qué es que vas al bucita? Pues ya te lo voy a decir, el espesor promedio del hielo, que cubre el continente, es de 2,5 kilómetros. Pero, ojo, es que en algunas tonas incluso puede llegar a superar los 4.500 metros. Además, el continente tiene lo que se conoce como mesetantártica. Una formación geográfica que se sitúa a 3.000 metros de altitud de media. Y, que incluye el propio polo sur geográfico. Es decir, que para alcanzar el polo sur, sí o sí, hay que cruzar la meseta polar. Que es el lugar más frío del planeta con temperaturas invernales, que se sitúan a 40 grados bajo cero de media y con potentes vientos catabáticos que descienden de forma poderosa desde la atmósfera. Por eso nos dificil entender que sea el único continente de la tierra que no tiene ningún habitante de forma permanente. Casi una vegetación y posibilidad de alimento y en algunas regiones, las temperaturas pueden alcanzar de forma regular hasta los 70 grados bajo cero. Esto ha sumado a lo que ha dicho tú, a los fuertes vientos catabáticos. Y, claro, todo ello hace que el polo sur sea un lugar tan inóspito para la vida como lo pueden ser las alturas de Everest. Con la diferencia de que para llegar al polo sur se necesitan meses y meses de travesía. Te imaginas lo que tuvieron que sufrir a Munchen o Scott en sus expediciones la energía que tuvieron que gastar. Pues no me lo imaginó porque tuvo que ser una auténtica barbaridad, pero no sólo eso, sino hacer frente a aquel frío, el cansancio. De hecho, tal y como nos explicaron en la roya en Londres, son tres los factores por los que esta záña resulta tan extraordinariamente difícil. El primero, el frío extremo. Los seres humanos nos suportamos muy bien el frío. Como consecuencia de nuestra ascendencia africana, nos adaptamos mucho mejor al calor que al frío. A la altura, más o menos, nos podemos adaptar, pero al frío extremo no. Y por mucho que los trajes y las tiendas hayan mejorado el aislamiento, el organismo sigue necesitando mucha energía para protegerse del frío durante tantos meses que duran estas expediciones. Y la cosa es que al final no nos adaptamos. Tú pasas tres meses en un campamento en altura y llegas a respirar mejor, aunque con menos presión de oxígeno. Pero en cambio, conforme van pasando los meses a menos 20 grados, el cuerpo lejos de adaptarse y sentirse bien, va perdiendo las fuerzas por el camino. Y luego está el gasto de energía que supone arrastrar los trineos durante más de mil kilómetros, porque esto supone un gasto energético muy elevado. Y la comida, claro, era escasa. Y este es uno de los puntos donde falló el equipo inglés. Los noruegos, capitaneados por Amunsen, usaron perros para arrastrar los trineos, y además eran unos expertos esquiadores. En cambio, el equipo de Scott usó caballos, trineos motorizados y fueron ellos mismos los que tuvieron que arrastrar sus trineos. Los trineos motorizados, que fueron la ante sala de los que serían después los primeros tanques de la primera guerra mundial, se estropearon casi nada más empezar. Y los caballos, que estaban poco adaptados para caminar por la nieve, seundían un año otra vez. Lo que hizo que la travesía de Scott fuera mucho más lenta. Los ingleses, como ademas los caballos, murieron muy pronto. Por el frío gastaron una gran cantidad de calorías durante todo el desplazamiento. Y el tercer punto, lo que no pararon de repetirnos en la roya, lejos también de lo que podíamos pensar, son las condiciones de hipóxia, en las grandes montañas de la antártida y en la meseta polar, que ya hemos dicho antes que es el continente más elevado del planeta. La falta de oxígeno en la sangre puede hacer de la antártida un lugar infernal. A mi el primer punto, os he imprasido el que más me ha inquietado. Realmente tú crees que el cuerpo puede llegar a combatir ese frío extremo de alguna manera. Por cierto, si sabes esta respuesta, probablemente ya sepas más de betabolismo que nosotros antes llegaron de eso. Si, a ver, el cuerpo pone en marcha mecanismos para intentar combatirlo. Pero lejos de adaptarse se ve que pueden ser incluso contra producentes. Por ejemplo, ¿qué te transmite este sonido? Imagino con escalofrío, ¿no? Pues esto sucede cuando empieza a descender nuestra temperatura corporal. Nuestro cuerpo comienza contra ese de forma muy rápida para generar calor y contra restar ese frío extremo. Son pequeñas contracciones, musculares, rízmicas e involuntarias que aumentan la producción de calor interno. Pero claro, es una respuesta con un potencial muy limitado de generar calor, ¿no? Efectivamente, el escalofrío, más que una medida efectiva, se parece más a un mero parche de la fisiología humana ante el frío extremo. De hecho, es que a nivel energético, su rendimiento es muy escaso. Puede generar calor, sí. Entornó unas 5 kilocalorías minutos. Pero eso no es nada si lo comparamos con el ejercicio físico moderado, es decir, con el movimiento de todo el cuerpo a una intensidad media, con el que podemos obtener más de 20 kilocalorías minutos. Con el escalofrío, solo obtenemos una cuarta parte del calor que generamos cuando nos movemos. Pero esto no es todo, además de los escalofríos, el cuerpo, por supuesto, pone en marcha otros mecanismos inmediatos para protegerse del frío. Uno de ellos es la redistribución sanguínea, que consiste en limitar el flujo de sangre a la piel y a los músculos superficiales para mantener los órganos vitales con suficiente calor y suministro. Pero nuevamente, es un mecanismo poco eficaz. De hecho, un simple traje de oficina puede proporcionar más aislamiento que la redistribución de sangre. Además, reducir la cantidad de sangre en las extremidades también puede suponer un riesgo o muy elevado de congelaciones y entre otras cosas de crecimiento de cristales de hielo en las células. Entonces, si tan mal nos adaptamos al frío, ¿cómo leches es posible hacer una expedición de más de cuatro meses soportando estas temperaturas y no morir en el intento? ¿Cómo se protegieron del frío las expediciones de Amus en Jeskot? Pues, en el método más eficaz de defensa contra el frío, yo lo has dicho, es la propia actividad física. Cuando los exploradores tiraban de sus trineos, conseguían protegerse del frío. Mientras se movían, todo iba bien. El problema venía cuando no se movían. Sí, ya claro, pero eso también supone un gasto energético bestial, lo cual puede ser contraproducente también, porque directamente es que no es horrible. Si te mueves mucho, gastas mucha energía. Necesitas mucha comida y eso, claro, aumenta mucho la carga que tienes que arrastrar. Es un poco la pescadilla que se muerde la cola. Te tienes que mover para no morir de frío, para ello necesitas comer mucho, para comer mucho, necesitario llevar trineos muy pesados y para llevar trineos muy pesados, tienes que quemar, es que es una angustia. Además, otro fallo que tuvo el equipo de Jeskot fue que utilizaron trajes de lana para protegerse del frío en lugar de las pieles que usó el equipo de Amus en. Las mismas, y esto es muy importante, que usaban los esquimales. Porque Amus en aprendió a protegerse del frío cuando estuvo conviviendo con los Inuit en sus primeras expediciones por el Polo Norte. Aprendió de los mejores. De hecho, es que el equipo Noruego contó con alguno de los mejores esquiadores de la época lo que aumentó su eficiencia de desplazamiento. Esto hizo que pudieran alcanzar velocidades mucho más elevadas que los ingleses y gastando mucha menos energía. Vamos, que no me quieren imaginar lo que tuvieron que sufrir durante estos meses. A nivel energético, cuánta energía tuvieron que gastar? ¿Cuánto peso tuvieron que perder? Lo que yo no me quiero imaginar es la cara que se le pondría a Jeskot cuando llegó al Polo Sur el 17 de enero de 1912 y se encontró allí a la bandera Noruega. Y no solo eso. Amus se endejó una carta al propio Scott en la que le pedía que le entregara una carta al Ríde Noruega certificando que había llegado al polo. Sí, espera que esta la leo yo que la tengo por aquí. A ver, querido como andante Scott, como usted será probablemente el primero en llegar aquí después de nosotros, puedo pedirle que envía la carta a Junta al Réi Ha Conceptivo. Si los equipos que hemos dejado en la tienda pueden ser de utilidad, no dude entomarlos. Con mis mejores potos, le deseo un feliz regreso. Sinceramente suyo, Roal Amus se lo ha hecho. Jude, menudo bajo un recibido esto. A pesar de llegar en segundo lugar, la gesta de Scott se considera una de las mayores provezas humanas de resistencia física. Puesto hubieron que hacer casi la mayor parte de la expedición tirando yos mismos de sus treneos, incluso por la cadena de montañas de la antártida. Picos y más picos por encima de los 3.000 metros. Diferentes estimaciones han calculado que durante toda esta aventura de 159 días, incluyendo los 50 días que pasaron en la meseta polar en un frío extremo, los exploradores gastaron alrededor de 1 millón de kilocalorías. A nivel metabólico este gasto supone un estrés de tal calibre que el equilibrio fisiológico se altera, disminuyendo la capacidad de producir nueva energía. El cuerpo empieza a colapsar y entra en modo ahorro. Mike Strood, un investigador del que ahora hablaremos, calculó que Scott podría haber llegado a perder entre 30 y 40 kilos. Es decir, el 40% de su peso corporal. Efectivamente eso nos contaron ahí en Londres y de hecho, es que además nos enseñaron un librito de apuntes de la expedición con los registros y exactamente 40 kilos. Para que te hagas una idea, cuando en el ineos vamos a altura de Francia, por ejemplo, para nosotros es un auténtico éxito que un ciclista termine la gran vuelta con el mismo peso que la empezó. Eso quiere decir que ha tolerado bien el esfuerzo y que su metabolismo ha reaccionado como debía. Y eso que llegan a gastar cerca de 9000 o 10 mil kilocalorías en algunos días puntuales. Bueno, en casos extremos como mucho pueden llegar a perder hasta 5 kilos. Claro, la diferencia es lo que come nuestros ciclistas con las comodidades actuales y lo que puedes comer en una expedición. La ingesta calorica de Scott y sus hombres podría haber sido de unas 4.500 kilocalorías diarias. Eso en el viaje de Hida y de unas 3.800 en el de regreso, lo que supuso un déficit diario de entre 1.500 y 2.400 kilocalorías. Es decir, quemaban entre 6.000 y 7.000 kilocalorías por día y comían muchísimo menos. ¿Tú ya sabes lo que es eso? Pues una bestialidad, aunque claro, por aquella época el problema era que no sabían lo que iban a gastar ni lo que necesitaban comer y además que no podían llevarse kilos y kilos de comida porque tenían que arrastrarlos. Y van casi a ciegas basándose en expediciones anteriores para hacer todos estos cálculos. Y claro, pasaron mucha hambre y no llevaban los ministros suficientes para toda la expedición. Exacto, pero es que simplemente no sabían lo que se van a encontrar. Y aquí es donde nos apareció el nombre de nuestro queridísimo Mike Stroud. Para mí, desde que volví del hondres, directamente uno de los mejores investigadores de metabolismo del mundo. No sólo porque tienen las mejores tecnologías para medir el metabolismo, sino porque el tío las utiliza en las expediciones más locas que él mismo hace. Entre 1980 y 1990, Stroud se midió a sí mismo la energía que gastaba en sus expediciones polares con el método más fiable que hay. El agua doblemente marcada. Habrá, a pesar de que tiene un hombre un tanto peculiar este método, es muy sencillo, muy fácil entender. Para medir cuántas calorías que mana persona, la persona en cuestión tiene que beber una especie de cocktail de agua que tiene unas moléculas marcadas de oxígeno y de lojeno. Es decir, entre comillas utilizan como una especie de tinte para saber dónde están esas moléculas en todo momento en el cuerpo humano. Después recogen orina, el desecho, cada cierto tiempo, y ven la proporción de oxígeno y drogeno que hay en esa orina. En función de lo que se encuentran, saben la cantidad de esos átomos que han utilizado las células para producción energía. Y así, pues, se calcula gasto energético de forma muy precisa. Bien, pues de esta manera, por ejemplo, estimó lo que tuvieron que gastar escot y gopanía en sus expediciones. Este es Stroh de la expedición que hizo a la Antártida junto a Ser Renul Fines en 1992. Ambos cruzaron el continente helado 2.390 kilómetros, tirando de trineos que pesaban más de 230 kilómetros, sin ningún tipo de apoyo animal ni de otros seres humanos. La expedición estuvo a punto de convertirse en una pesadilla. A pesar de tener la mejor tecnología, haber podido estudiar la fisiología del ser humano en el frío extremo y haber pasado casi 80 años, los tíos casi se quedan por el camino. Bueno, hicieron los cálculos más precisos para saber cuánta comida se tenían que llevar, cuánto tenían que comer cada día, cuánto gastarían, y aún así perdió más de 20 kilómetros cuando ellos pronosticaban que perderían únicamente 10. Nuevamente, 80 años después hubo fallo en esos cálculos metabólicos. Exacto. Lo que fallo probablemente fue que pensaban que iban a gastar menos calorías de las que finalmente gastaron y por ello pues comieron menos. Fines y Stroh, pasando en sus previos estudios, calcularon la comida suficiente para poder ingerir unas 5.500 kilocalorías por día. La cosa es que el gasto energético medio fue muy superior de unas 7.000 kilocalorías, con picos incluso de hasta 11.000 kilocalorías diarias exactamente cuando estaban en esa meseta central con aquellas temperaturas infernales. O sea, que hubo días de frío extremo en los que tuvieron más de 5.000 kilocalorías de déficit y esto es una barbaridad. Aunque se ha potedizado que este incremento del gasto podría deberse a la grasa parda que se activa para producir calor y protegernos del frío, ahora sabemos que es el propio músculo al que podría haber disparado el gasto para contrarrestar el frío. Exacto, claro, pues esa podría ser una explicación. Ahora, ¿qué alimentos tendrían que comer para meterse tantas calorías con tampoco peso de comida? Entiendo que tienen que ser alimentos superdensos. Tal como decía Strohuth, en la última página de sus apuntes, una dieta adecuada habría asegurado la supervivencia de Scott y sus dos últimos compañeros que murieron en el regreso a solo 11.000 del próximo depósito de alimentos. Si hubieran llegado, habrían podido comer un poquito más de Pemican, que es lo que comían en mayor medida, Scott y compañía. Este alimento sería algo así como las barritas energéticas que utilizan los ciclistas, pero a la vieja o sanza. Es una comida concentrada que consiste en una masa de carne desidratada pulverizada, vayas desecadas y grasas y que fue inventada por los nativos de norteamérica precolombinos. Lo bueno es que es supercalórica, pero al estar desidratada, pesa muy poquito. Un poquito más de Pemican y el equipo inglés hubiera podido llegar con vida. Bueno, ya estamos por fin en casa entre el giro de Italia, el viaje a Londres. Yo digo más tiempo fuera de casa que dentro. Pues no te quiero decir nada, pero ahora te vi en el tour. Tú a mi mamé, tú a mi mamé. Oye, espera, ¿y ese paquete que viene encima de la mesa? Ah, bueno, esto, el paquete, a ver. Ya llega, me lo han mandado de la roya. Resulta que allí puedes encargar una ración estándar de lo que comía Scott en su expedición y yo pues no me resistí la verdad y lo pedí. Ahora, esto tiene un olor bastante fuerte. Ya te digo, anda a ver la ventana, que esto nos va a pesta en el aburatorio. Mira, mira, espera, lleva el Pemican que, bueno, definitivamente es lo del olor fuerte. Lleva galletas, mantequilla, azúcar, chocolate, tenemos cacau puro, cereales y pasas. Y todo ello pone aquí son cerca de 4.000 kilocalorías. Pero esto es una auténtica bomba. Es que lo que me impresiona todavía es que a pesar de comer tanta energía, Scott pudiese haber muerto de hambre. Claro. Pero es que el problema es que no solo se trata de la energía total, sino de los nutrientes de la calidad que la componen. Probablemente el problema de esta gente en aquellos años fue la falta de información respecto a este tema. La expedición de Scott se pasó en un preguo intento de Ernest Sackleton en 1908 que se quedó a nada de llegar a polosur. Y a la vista está, pues que no fue suficiente en ninguno de los dos casos. Scott llevó un 29% de proteínas, un 47% hidratos de carbono, unos 400, 17 gramos y un 24% de grasa para usar al día. Quizá, a lo mejor el fallo estuvo ahí en ese exceso de proteína y sobre todo en la falta de grasa y hidratos de carbono. Fíjate algo parecido, nos ha pasado a nosotros en las grandes vueltas a las que vamos y en ser algo de Italia y a tu referencia a la vuelta de España. Hemos aprendido muy bien muy claritas estas prioridades, hasta el punto en el que la ingesta de hidratos de carbono que damos a nuestros ciclistas es 5 veces mayor que la proteína, que se sitúa en el torno a un 13% y esto, claro, salvando las distancias con una expedición, pues ya hemos visto y sobre todo medido que tiene un impacto tremendo en el rendimiento y en la recuperación del día a día. Cierto, es diferente por el tiempo que no son tres semanas pero sí es verdad que esta gente debió pensar en meter más proteínas con el objetivo de servir de muro de contención contra la pérdida muy acelerada de más muscular que se iba a dar en la expedición. Algo bastante común actualmente muchos enfocados nutricionales dentro del fin de o de los deportes de fuerza que suelen pensar que si metes más proteínas pues el músculo va a crecer más. Sin embargo, igual que sucede en algunas patologías agresivas como en el cáncer, hoy en día ya sabemos que la mejor estrategia para limitar la pérdida de más a muscular pasa por retrasar el uso de proteínas musculares como sustrato energético y os implica engerir alimentos ricos en hidratos de carbono para prevenir la pérdida de más a muscular, es decir, en estas condiciones priorizar el consumo de hidratos de carbono y de grasa ayudaría a incrementar la ingesta calorica y protegería el tejido muscular. En este caso no siempre más proteínas implica una mayor protección del músculo. Es acto, Adri, y a eso me refería con el ejemplo del Turefrancia. El problema es que una vez se empiezan a degradar las proteínas musculares y las reservas de grasa se entra en una especie de círculo vicioso en el que aumenta la prida de calor la capacidad del propio cuerpo para generarlo y al mismo tiempo la fuerza para mover los músculos y por lo tanto para mover el trineo y todo ello nos lleva a un callejón sin salida. Pero lo más lo más interesante de todo esto es… Pues lo de siempre lo que le pasa el metabolismo, ¿no? Exacto, porque se ralentiza y busca la eficiencia. El metabolismo, otra vez, nos acabamos de dar una gran lección. En la la expedición de 95 días. de nuestro querido Maikestroud a partir del día 30 el gasto energético cayó de forma logarítmica. Se redujo drásticamente el consumo de oxígeno y la producción de fuerza, además de la actividad de las enzimas mitocondreales del músculo en más de un 50% también se redujo la concentración de los niveles de testosterona, es decir el metabolismo de Stroud separó por completo. Mantener gastos energéticos máximos de forma sostenida, directamente ponía el límite a varios sistemas de forma integrada y esto pues simplemente es que es insostenible, incluso para el metabolismo humano. Es decir, al final el cuerpo gasta tanta energía durante tanto tiempo que entra en un modo ahorro que hace que se vaya consumiendo poco a poco. Daquél viaje a Londres y nuestras posteriores investigaciones aprendimos que llegara al polosur sin ayuda mecánica ni animal supone probablemente y casi lo podemos certificar que es el mayor retrofisió lógico al que se han enfrentado el ser humano. Sí y que probablemente también la limitación esté en el extraordinario gasto energético para moverse y sobre todo para mantener el calor. Bueno y también en la duración es decir en sostenerlo durante más de 5 meses. Así es que en todo esto también la adecuada elección de nutrientes pues ya hemos visto que puede ser determinante por el impacto que estos pueden tener en mantener ese metabolismo activo. Es igual que cuando tú estás corriendo una maratón y te empiezas a quedar sin energía a partir de por ejemplo famoso muro o cuando sea que suceda y tu capacidad para generar energía se limita. Te paras. Bueno pues salvando las distancias por supuesto imagínate eso pero a lo bestia superando incluso tu propia capacidad para comer. Es decir que mientras el metabolismo nos apague el éxito parece estar asegurado. Eso sí como este se relentice las posibilidades de fracaso aumentan exponencialmente. Espera vuelvo a repetir eso que la punto en el cuaderno. Este capítulo es un homenaje a Mike Stroke por su aporte al conocimiento científico del metabolismo en situaciones extremas. Un incansable explorador al que deseamos todo lo mejor en su última y más importante aventura. 90 gramos es una producción de Medjab y Truestory con el impulso de Atom y el año Ramón y Cajal. En la producción ejecutiva pilasallans y David Gutiérrez. Asesor científico Borja Martínez. Asistente de producción María Valdasano. Disseño de sonido David García, Z estudios. Dirección Álvaro de Cazar. Guión y narración, Ay Torbiri Bay y Adrián Castillo. Si tienes alguna pregunta o alguna historia que nos quieras contar, escribenos a nuestro Instagram Medjab.es o a nuestro correo electrónico. Historias @ Medjab.es.

Podcast Summary

Key Points:

  1. Los humanos hemos superado límites físicos extremos (Everest, Antártida, maratón sub-2h) gracias al metabolismo y la ruta glucolítica que produce lactato, molécula clave para la energía.
  2. El podcast "90 gramos" explora el metabolismo humano, comparando gestas como cruzar la Antártida con escalar el Everest, y analiza cómo el ahorro energético determinó el éxito de Amundsen frente a Scott en 1911-191
  3. La expedición de Scott duró 159 días, gastó ~1 millón de kcal, y perdió hasta 40 kg (40% del peso corporal), con un déficit calórico diario de 1.500-2.400 kcal.
  4. Tres factores clave del desafío antártico
  5. El cuerpo humano no se adapta al frío; los escalofríos solo generan 5 kcal/min frente a las 20 kcal/min del ejercicio. La actividad física es el principal mecanismo de defensa, pero aumenta la demanda energética y la necesidad de comida.

Summary:

El texto presenta el inicio del podcast "90 gramos", que investiga el metabolismo humano a través de proezas físicas extremas, centrándose en la comparación entre las expediciones al Polo Sur de Amundsen y Scott en 1911-1912. Se destaca que la capacidad de producir energía sin oxígeno, mediante la glucólisis y el lactato, es esencial para estos logros. 500 km, con un gasto energético de aproximadamente un millón de kilocalorías y una pérdida de peso de hasta 40 kg (40% del cuerpo).

El éxito de Amundsen se debió al ahorro energético: uso de perros para trineos, esquiadores expertos y ropa de piel inuit, mientras que Scott usó caballos y motores que fallaron, obligando a los hombres a arrastrar los trineos. 400 kcal fueron los principales desafíos. El cuerpo humano no se adapta al frío; los escalofríos generan poca calor (5 kcal/min) comparado con el ejercicio (20 kcal/min), y la actividad física para combatir el frío aumenta la demanda de comida, creando un círculo vicioso.

El podcast busca entender cómo estos límites metabólicos pueden mejorar la salud y el rendimiento físico.

FAQs

El lactato es una molécula esencial que se produce durante la glucólisis, una ruta metabólica que no depende del oxígeno. Determina la energía extra que necesitamos para realizar proezas físicas.

Porque una expedición al Polo Sur dura meses, con un gasto energético extremo de hasta un millón de kilocalorías, mientras que el Everest se escala en semanas. El frío extremo, la falta de adaptación y la necesidad de arrastrar comida pesada hacen la travesía más compleja.

Scott perdió entre 30 y 40 kilos, aproximadamente el 40% de su peso corporal, debido al déficit calórico de hasta 2,400 kilocalorías diarias.

Amundsen ahorró energía usando perros para tirar de los trineos, esquís expertos, pieles para protegerse del frío y una planificación eficiente, mientras que Scott usó caballos y trineos motorizados que fallaron.

El cuerpo usa escalofríos para generar calor, pero solo produce 5 kilocalorías por minuto, mucho menos que el ejercicio físico. La actividad física constante es el método más eficaz, aunque aumenta el gasto energético.

Es una formación geográfica a 3,000 metros de altitud, con temperaturas de hasta 70 grados bajo cero y vientos catabáticos. La hipoxia y el frío extremo hacen que sea un lugar infernal para la vida humana.

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