El texto es una reflexión personal de un momento de oración en el que el autor busca conectar profundamente con Dios a través de la escucha activa de su palabra. Se inspira en el Evangelio de Lucas, donde Jesús envía a 72 discípulos como corderos en medio de lobos, para anunciar el reino de Dios y vivir con simplicidad, sin posesiones ni presentaciones formales. El autor se identifica con esa misión, preguntándose si puede ser un instrumento de paz en su entorno familiar, laboral y social. Reafirma que la paz no es solo un estado interior, sino una acción concreta que debe manifestarse en cada interacción: con el odio, se pone el amor; con la ofensa, el perdón; con la discordia, la unidad. La verdadera vida cristiana, según el texto, consiste en dejar atrás la seguridad material y vivir con humildad, ofreciendo amor, esperanza, fe y alegría donde haya necesidad. El mensaje final es claro: no se busca ser consolado, sino consolar; no entenderse, sino entender a otros; no amar para recibir, sino amar para dar. Así, el camino de vida se convierte en una entrega continua de bondad, amor y esperanza, como Jesús lo hizo al vivir como cordero en medio de lobos.
Hoy es jueves, uno de octubre.
Hay momentos en que deseo hacer un rato de oración,
pero hay demasiadas cosas alas que atender.
Vivimos la prisa de los días,
sin tiempo para pensar a dónde vamos
o para pararnos un momento a contemplar el camino
sin la orgencia de horarios y obligaciones.
Hoy quiero dejar todo a un lado por un instante
y escuchar tu palabra, señor.
Sé que necesito este diálogo para conocerte mejor,
para sentirte más en mi vida
y que tú tengas un sitio importante en ella.
Sigo hoy, como estos días pasados,
escuchando la invitación a seguirte,
mirando adelante,
dejando atrás tantas cosas, sin miedo,
y quiero responderte.
Jesús, hoy tú me quieres llamar,
a vivir contigo en libertad,
a dejar las arenas de mi ayer,
y fijar ni mirada en el mamá.
Ni navegar sin mirar atrás jamás,
tú me invitas a remar,
para dentro sin temor.
Ya si etal le sala profundidad,
si tú lo dices, señor, ella se van a llenar.
Pero no, es tanta la oscuridad.
Ya que entierra, tendría tantos que dejar.
Tu llamado, grita de mi corazón,
y a los hombres les regale yo tu amor.
Ya si etal le sala profundidad,
si tú lo dices, señor,
la lectura de hoy es del Evangelio de Lucas.
El señor designó a otros 72
y los envió delante de él de 2 en 2,
a todos los pueblos y lugares,
a donde pensaba a Irene.
Y les decía,
la mía es abundante y los obreros pocos.
Rogad pues al dueño de la mía,
que envíe obreros a su mía.
Poneos en camino.
Mirad que os envío como corderos en medio de lobos.
No lleveis bolsa ni alforja ni sandalias,
y no saludéis a nadie por el camino.
Cuando entréis en una casa,
decir primero, paz a esta casa.
Y si hay hay gente de paz,
descansará sobre ellos vuestra paz.
Si no, volverá a vosotros.
Quedados en la misma casa,
comiendo y bebiendo de lo que tengan,
porque el obrero merece su salario.
No andáis cambiando de casa en casa.
Si entráis en una ciudad y os reciben,
comedro que os pongan,
curata los enfermos que hayan ella
y decirles,
el reino de Dios ha llegado a vosotros.
Pero si entráis en una ciudad y no reciben,
saliendo a sus plazas de cid,
hasta el polvo de vuestra ciudad
que se nos ha pegado a los pies,
nos los acudimos sobre vosotros.
De todos modos,
saber que el reino de Dios ha llegado.
Os digo que aquel día,
será más llevadero para su doma que para esa ciudad.
Jesús envía sus discípulos
como emisarios de la paz.
Me pregunto,
si yo soy también un instrumento de paz,
en el ambiente en el que vivo,
en mi familia,
en mi trabajo,
entre mis amigos,
con mis vecinos.
Pienso en todos esos contextos
donde falta paz.
[Música]
[Música]
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La invitación de Jesús
es llevar serenamente la paz.
Cada día, a todas las personas que encuentre.
Mis palabras y mis gestos,
mi modo de ser y de actuar,
deberían ser signos de concordia
y de acercamiento entre la gente,
como fueron también los de Jesús.
Los son realmente,
si no es así,
cuáles podrían ser.
[Música]
[Música]
[Música]
[Música]
Cuando una persona inicia un viaje,
prepara concienzudamente el equipaje.
Sin embargo,
Jesús me habla de lo que no hay que llevar.
Me anima a dejar a un lado
las seguridades materiales
y me invita a compartir con otros
la provisionalidad del camino
y su continua y sorprendente y certidumbre.
Tal vez tengo demasiadas cosas a las que atender.
Le pido al Señor
que me libere de todas estas ataduras.
[Música]
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Escucho de nuevo las palabras de Jesús, el envío de aquellos 72 a una misión en
cuya asenda, dos mil años después, yo también me encuentro hoy.
Las Escuchos sabiendo que mi compromiso con Jesús es un esfuerzo por ensanchar la paz
y disminuir mis esclavitudes cotidianas.
Las Escuchos sabiendo que van dirigidas también a mí.
El Señor designó a otros 72 y los envió delante de él de dos en dos, a todos los pueblos
y lugares a donde pensaba a irel, y les decía, "La mía es abundante y los obreros pocos.
Robad pues al dueño de la mía es que envíe obreros a su mía, poneos en camino.
Mirad que os envíeo como corderos en medio de lobos.
No lleveis bolsa, ni alforjan y sandalias, y no saludéis a nadie por el camino.
Lo entréis en una casa, decir primero, paz a esta casa.
Y si hay hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz, si no volverá a vosotros.
Si entráis en una ciudad y os reciben, comedro que os pongan, curata los enfermos que hay
en ella y decirles, el reino de Dios ha llegado a vosotros.
Pero si entráis en una ciudad y no reciben, saliendo a sus plazas, decir, hasta el polvo
de vuestra ciudad que se nos ha pegado a los pies, nos los acudimos sobre vosotros.
Os digo que aquel día, será más llevadero para sodomar que para esa ciudad.
Que este rato de oración me ayude, señor, a conocerte mejor, sabiendo que tu viviste,
como cordero en medio de lobos, y sin embargo, siempre fuiste portador de paz.
Entonces, lo más importante sea pasar por esta vida aportando al mundo un poco más de
bondad, de amor y de eternura, un poco más de la paz que tú supiste aportar al mundo.
[Música]
Señor, haz de mí un instrumento de tu paz, que haya donde hay odio, yo ponga el amor,
que haya donde hay ofensa, yo ponga el perdón, que haya donde hay discordia, yo ponga la
unión, que haya donde hay error, yo ponga la verdad, que haya donde hay duda yo ponga
la fe, que haya donde hay desesperación, yo ponga la esperanza, que haya donde hay
tinieblas, yo ponga la luz, que haya donde hay tristeza, yo ponga la alegría.
Señor, que yo no busque tanto ser consolado cuanto consolar, ser comprendido cuanto
comprender, ser amado cuanto amar, porque es dándose como se recibe, es olvidándose
de sí mismo como uno se encuentra a sí mismo, es perdonando como se es perdonado, es muriendo
como se resucita a la vida eterna.
Podcast Summary
Key Points:
El autor pide a Dios un momento de oración para profundizar en su relación con él y sentirse más conectado.
Jesús envía a 72 discípulos como corderos en medio de lobos, con una misión de llevar paz y anunciar el reino de Dios.
Los discípulos deben vivir sin posesiones materiales, sin presentarse a nadie y con un enfoque de servicio y compasión.
La paz se transmite al entrar en una casa y decir "paz a esta casa", y se refleja en el bienestar o en la ausencia de respuesta.
El autor reflexiona sobre su papel como instrumento de paz en la familia, el trabajo y la comunidad.
Jesús llama a dejar atrás los materiales y vivir con la libertad y la confianza en el amor y la fe.
El viaje de vida debe ser vivido con humildad, compartiendo la provisionalidad del camino y la certidumbre de la fe.
El verdadero servicio consiste en dar amor, perdón, esperanza, fe y alegría donde hay necesidad.
Summary:
El texto es una reflexión personal de un momento de oración en el que el autor busca conectar profundamente con Dios a través de la escucha activa de su palabra. Se inspira en el Evangelio de Lucas, donde Jesús envía a 72 discípulos como corderos en medio de lobos, para anunciar el reino de Dios y vivir con simplicidad, sin posesiones ni presentaciones formales. El autor se identifica con esa misión, preguntándose si puede ser un instrumento de paz en su entorno familiar, laboral y social.
Reafirma que la paz no es solo un estado interior, sino una acción concreta que debe manifestarse en cada interacción: con el odio, se pone el amor; con la ofensa, el perdón; con la discordia, la unidad. La verdadera vida cristiana, según el texto, consiste en dejar atrás la seguridad material y vivir con humildad, ofreciendo amor, esperanza, fe y alegría donde haya necesidad. El mensaje final es claro: no se busca ser consolado, sino consolar; no entenderse, sino entender a otros; no amar para recibir, sino amar para dar.
Así, el camino de vida se convierte en una entrega continua de bondad, amor y esperanza, como Jesús lo hizo al vivir como cordero en medio de lobos.
FAQs
Jesús nos invita a abandonar las seguridades materiales y a vivir con libertad, compartiendo la provisionalidad del camino y dejando atrás el miedo al desconocido.
Porque los discípulos deben vivir en medio de un mundo hostil, mostrando paciencia, humildad y amor, como lo hizo Jesús, siendo un ejemplo de entrega y fe.
Cada persona que encuentra debe ofrecer paz, ya sea con palabras, gestos o acciones, como instrumento de la misión de Jesús para llevar la esperanza y la unidad.
Si no son recibidos, deben salir a las plazas y decir que el polvo de su ciudad se ha pegado a sus pies, y lo acuden sobre los habitantes como señal de rechazo.
Al vivir con amor, perdón, verdad y esperanza, y al ofrecer alegría, fe y luz en lugares de tristeza, odio o duda, imitando el ejemplo de Jesús.
El reino de Dios ha llegado cuando se cura a los enfermos y se anuncia que el reino ha llegado a la persona, anunciando la presencia de la paz eterna.
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