Ep. 72 Mitología Nórdica, Parte 3 · EL GRAN ODÍN, PADRE DE DIOSES Y MORTALES
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Odin, el dios más alto de la mitología nórdica, se presenta como el espíritu omnipresente del universo, representado como un hombre alto, con barba gris y cabello oscuro, que goza de un trono elevado llamado Hilskiath desde el cual observa todo el mundo. Su sabiduría infinita se obtiene al sacrificar un ojo en el marantial de Mimir, un lugar místico que refleja el futuro. A través de sus lobos, Ujín y Munín, y su capacidad de escuchar las noticias del mundo, se mantiene al tanto de los acontecimientos humanos. En el Valhalla, los héroes caídos son honrados con una vida de lucha, bebidas de aguamiel, carne de jabalí y festividades diarias, donde también se recrean batallas imaginarias que sanan milagrosamente. Odin también es dios de las runas, el inventor del alfabeto nórdico, y figura como protector de la sabiduría, la valentía y la justicia. Se le asocia con fenómenos naturales como el viento y la cacería salvaje, que simbolizan el paso de las almas de los muertos y el advertimiento de guerra. A pesar de la llegada del cristianismo, sus cultos y leyendas perduran en el folklore, como la cacería de Woden, donde el viento y los gritos de un perro en tormenta se consideran presagios de muerte. Además, se cree que Odin fue un rey histórico que fundó ciudades en Europa y cuyos descendientes gobernaron regiones como Suecia y Dinamarca, confundiendo su figura entre mito y historia. Su influencia se mantiene en tradiciones como el día de miércoles (Wednesday), que se atribuye a su nombre, y en festivales como el primer de mayo, donde se celebran como un homenaje a su poder y su presencia en la vida humana.
Hola, mi nombre es Susana Castellano de subiría y les doy la bienvenida a un nuevo episodio
de relatos de Sherisal.
Hoy, continuando con mitología nórdica, hablaremos de El Padre de Dioses Humanos, Odin,
conocido también como Watan o Odin, quien era el más alto y más sagrado de los dioses
de la mitología nórdica.
Él es el espíritu omniporecente del universo, la personificación del aire, el dios
de la sabiduría y victoria universal, él es líder y protector de príncipes héroes,
ya que se suponía que todos los dioses eran sus descendientes, se le llamó también
Old Father, que significa el padre de todos, y entre los más ancianos y principales de
los dioses, él ocupaba la silla, el trono más elevado en azgar.
Ese trono era conocido como Hilskiath y era un asiento que no sólo era un trono
elevado sino también una torre de vigía, desde la cual se podía observar todo el mundo
y ver de un solo golpe de vista, todo lo que sucedía entre los dioses, los gigantes,
los elfos, los enanos y los humanos.
Según matió árbol, en su obra Valderdead, desde la sala del cielo cabalgo hasta Hilskiath
y se sentó en su trono, el monte desde donde sus ojos examinaban el mundo, y lejos desde
el cielo, odin envió sus orbes plan de sientes para que asomaran sobre Midgard y sobre la
tierra y sobre los humanos.
Nadie, excepto Odin, en su esposa y reina friga, tenían el privilegio de poder usar ese trono,
y cuando lo ocupaban, solían milar hacia el sur y el oeste, el objeto de todas las esperanzas
y excursiones de las naciones del norte.
Odin era representado generalmente como un hombre alto y vigoroso, alrededor de 50 y tantos
años.
Y tenía a veces cabellos risados y oscuros o una larga barba gris y la cabeza calva.
Estaba tabillado con vestiduras grises, con una capucha azul y un cuerpo musculoso, que
estaba envuelto con un amplio manto azul, salpicado de gris, un emblema del cielo con sus
dobes.
En su mano, Odin portaba generalmente la lanza, conocida como Gugner, la cual era tan
sagrada que un juramento realizado sobre su punta nunca podía ser roto.
Y en su dedo o brazo llevaba el maravilloso anillo, Draupner, el emblema de la fertilidad,
cuya belleza no tenía comparación.
Cuando se sentaba sobre su trono o se encontraba pertrechado para la batalla, en cuyo caso
descendía hasta la tierra para participar en ella, Odin llevaba su casco de águila.
Sin embargo, cuando deambulaba tranquilamente sobre la tierra, con apariencia humana,
para ver lo que hacían los humanos, se ponía generalmente un sombrero de a la ancha, con
el cual tapaba su frente para ocultar el hecho de que era suerto.
Odin solo tenía un ojo, dos cuerpos, Ujín pensamiento y Munín memoria, se posaban
sobre sus ojos cuando él se sentaba sobre su trono, y les enviaba al ancho mundo cada
mañana, esperando ansiosamente su regreso a la noche ser, momento en el que ellos
les usurraban al oído las noticias de todo lo que habían visto y oído.
De esta manera se encontraba bien informado, sobre todo lo que acontecié en la tierra.
Ujín y Munín vuelan cada día sobre la extensa tierra, Odin se preocupaba de que Ujín
no regresa, pero tenía aún más por Munín.
A sus pies se acurrucaban dos lobos o sabuesos de casa, Gary Freck, animales que eran sagrados
para él, y considerados de buen agüero cuando se cruzaban en el camino, Odin siempre
alimentaba estos animales con sus propias manos, con carne que se servía delante de él,
él no necesitaba ningún tipo de comida para su sustento, y rara mezportaba nada excepto
el agua miel sagrada.
Gary y Frecky eran los lobos, saciados de guerra, son los triunfantes señores de multitudes,
los solos de vino con los afamados en sus brazos vive por siempre.
Cuando se sentaba ceremoniosamente sobre su trono, Odin descansaba sus pies sobre un
banquillo de oro, obra de los dioses, cuyo mobiliario entero y utensilios estaban siempre
hechos de tal metal, precioso o de plata.
Además del magnífico "class shame", donde se encontraban los doceacientos que ocupaban
los dioses cuando se reunían en asamblea y balasqueaf donde se encontraba su trono.
Jilsqueaf, Odin poseía un tercer palacio en azgar, situado en medio de la maravillosa
arboleda glásir cuyerrelucientes hojas eran de oro rojo.
Tenemos entonces que incluso antes de la mesa redonda con los caballeros de Arturo, Odin
tenía ya un lugar donde se reunían los doce dioses en asamblea.
Pero pasemos entonces al baljala, el baljara era un palacio, un lugar de los caídos escogidos
de aquellos que morían en combate y tenía 540 puertas, los suficientemente anches como
para permitir el paso de 800 guerreros de frente y sobre la entrada principal se encontraba
una cabeza de jabalí y una guila, cuya penetrante mirada llegaba hasta los rincones más
lejanos del mundo.
Las murallas de esta formilable construcción estaban confeccionadas de relucientes lanzas,
también pulidas que iluminaban todo el lugar, el techo era de escudos torados, y los
asientos estaban decorados con finas armadiras.
El regalo del dioses sus invitados, las largas mesas proporcionaban amplio el espacio
para los "engirar" guerreros caídos en batalla, los cuales eran especialmente favorecidos
por Odin, fáciles de reconocer para aquellos que vienen hasta Odin, la mansión por su aspecto.
Su techo se sostiene con lanzas, sus salas se adornan con escudos, y los asientos están
cubiertos con corceletes.
Las antiguas naciones del norte que consideraban la guerra como el más honorable de los oficios
y el valor como la virtud más grande adoraban Odin fundamentalmente como Dios de la batalla
y la victoria en guerra.
Ellos creían que siempre que una batalla fuera inminente, él enviaba sus ayudantes especiales,
las doncellas del escudo, la batalla o el deseo, llamadas las valkirias, las electoras
de los caídos, las cuales seleccionaban entre los guerreros muertos a la mitad de ellos
y los transportaban en sus veloses corceles a través del palpitante puente de la arcoíris,
el bifrost, hasta el Valhalla.
Lleran recibidos por los hijos de Odin, hermodi bragui, los héroes serán conducidos
hasta el pie del trono de Odin donde recibían los elogios debido a su valor, cuando alguno
de sus predilectos era traído de esta manera hasta escar, palfada, padre de los caídos
como se llamaba Odin cuando presidía sobre los guerreros, se levantaba de su trono
y se dirigía hasta la gran puerta de entrada para darle la pervenida personalmente.
Además de la gloria de semejante distinción y disfrutar de la amada presencia de Odin,
día tras día, más placeres esperaban a los guerreros en el Valhalla, se les proporcionaba
espléndidas diversiones en las largas mesas, donde las bellas virgenes de blancos verazos,
las valkirias, tras haberse despojado en sus armaduras y haberse atavillado con blancas
túnicas, les presentaban sus respetos con diligen ecortesía.
Estas doncellas que según algunas autoridades eran nueve, les llevaban a los guerreros grandes
cuernos rebosantes de delicioso agua miel, además de enormes cantidades de carne de jabalí,
con los cuales van que teaban opíparamente. La bebida popular del norte era la cerveza,
pero consideraban que esa bebida era demasiado ordinaria para la esfera celestial.
Por tanto, imaginaban que Odín mantenía sus mesas con abundantes suministros de Aguamiel,
el cual era proporcionado diariamente en grandes cantidades por la cabra Eidron,
la cual pasía continuamente las tiernas hojas y las ramitas del heral, la rama más elevada
del hígdra sí, guerra temeraria y batalla arriesgada su deleiti, y pronte roja por gloriosas
heridas. Entranquí la muerte su elección. Derribándose de allí, el derecho a festejar y
beber de cuencos inmortales en la casa de Odín, en cuyo resplandeciente techo resuena
el afable al boroto de aquellos espíritus caídos, en heroica lucha, buen intento, valeros.
La carne, con la que se festejaba, los Eid Gerar, provenía del jabalí divino Sherimer,
un animal prodigioso, muerto diariamente por el cocinero Andrimir y hervido en la gran
caldera Elmer, aunque todos los invitados de Odín, poseían verdadero asapetito
un hordico y comían hasta la saciedad, siempre había grandes cantidades de carne para todos.
Andrimir cocina a cerimir, en el dimir, la mejor de las carnes, pero pocos conocen lo
que los engengers comen. Es más, los suministros nunca se agotaban,
pues el jabalí siempre revivía antes de que llegara la hora de la siguiente comida.
La renovación milagrosa de los suministros en la despensa no era el único hecho prodigioso
que ocurría en el Valhalla, pues se contaba que los guerreros tras haber comido y bebido
hasta la saciedad, cogían sus armas y se dirigían hasta el gran patio donde luchaban
entre ellos, reviviendo las asañas que desambian hecho famosos en la tierra, infrigiéndose
temerariamente terribles heridas, las cuales sin embargo sanaban completa y milagrosamente
tan pronto como sonaba el cuerno que anunciaba la cena.
Todos los selectos invitados de Odín ejercen diariamente el oficio de la guerra, desde
los campos de festiva batalla camalgan veloces con sus relocientes armas y alegremente en
la mesa de los dioses se veven el paso de espumosa cerveza y comen la carne de sejibi.
Y lesos y felices al sonido del cuerno y sin guardarse renconmuto por las cruales,
estocadas dadas y recibidas. Los ingenierian regresaban alegres hasta Valhalla para reanudar
su festín en la amada presencia de Odín, mientras las valkirias con sus cabellos son
dejando al viento se deslizaban alegremente para llenar constantemente sus cuernos
o sus vasos favoritos. Las calaveras de sus enemigos, mientras los escaldos cantaban
sobre las guerras o sobre agitadas incursiones piquinas, eran entonces las calaveras, los
vasos favoritos en estas festividades. Y durante todo el día son acuchillados y cortados
en medio del polvo y los gruñidos y los miembros arrancados en medio de la sangre, pero
de noche todos regresan a la casa de Odín y lesos e intactos, esa es su suerte en el cielo.
Luchando y festejando de esta manera, se decía que los guerreros pasaban sus días
en una dicha perfecta, mientras Odín se deleitaba en su fuerza y su número, los cuales
sin embargo presajaban el Dios que no servirían para evitar su ocaso, cuando llegara el
día de la batalla final, el ragnar.
Ya que tales placeres eran los más elevados que la fantasía del guerrero Vikingo pudiera
imaginar, era muy natural que todos los guerreros amaran Odín y que en sus años jóvenes
se dedicaran a su servicio. Ellos juraban morir con las armas en la mano si era posible,
e incluso llegaban a herirse ellos mismos con sus propias lanzas cuando se entían la
muerte cerca, si habían sido lo suficientemente desafortunados como para escapar de las
garras de la muerte en cambio de batalla. Y se veían amenazados con la posibilidad de
una muerte de paja, como solían denominar la muerte por dejes o enfermedad.
Para Odín talla entonces con rapidez hermosas runas, runas de la muerte talladas profundamente
en su brazo y su pecho.
Recompensa por tal devoción, Odín cuidaba con particulares mero de sus favoritos,
sucediéndoles regalos como una espada mágica, una lanza, un caballo, los cuales hacían
intensivas hasta que llegara su última hora, momento en el que el dios se aparecía para
reclamar o destruir el regalo que había concedido, mientras las valkirias transportaban
a los héroes hasta el baljala.
Le dio a hermod un casco y un corselete, mientras que Sigmund recibió de él una espal.
Pero Odín tomaba parte activa en la guerra, solía montar en su corsel gris de ocho
patas, Slapner, y portar su escudo blanco. Sus resplandeciente lanza rojada por encima
de las cabezas de los combatientes era la señal para comenzar la lucha, tras lo cual se
precipitaría en medio de las filas emitiendo su guirito de guerra.
Odín os tiene a todos. Odín se ponía su deslumbrante corselete y su casco de oro, y sobre
Slapner guiaba el camino. A veces usaba su arco mágico con el cual podía disparar 10
flechas a la vez, cada una de las cuales abatía invariablemente un enemigo. También se
suponía que Odín inspiraba sus guerreros favoritos con la famosa cholera de la furia
que les permitía, aunque estuvieran desnudo sin armas y acosados gravemente realizar
increíbles asañas de valor y fuerza, y continuar con prósperas vidas.
Ya que las características de Odín, como todos los elementos omnipresentes, eran
multitudinarias, también lo eran sus nombres de los cuales poseía no menos de 200, casi
todos ellos descriptivos de alguna fase de sus actividades. El era considerado como
el antiguo dios de los marineros y el viento. Gran Odín, los corazones de los biquingos
te entregamos, impulsan nuestros barcos poderos un woden a través del agitado mar báltico.
Odín, como dios del viento, era representado cabalgando velozmente a través del aire
sobre su corsel de ocho patas, lo cual originó el más antiguo de los acertijos del norte,
que dice así. ¿Quiénes son los dos que cabalgan hacia la cosa? Tres ojos tienen los
dos diez pies y una cola, así viajan por las tierras. Y ya que se suponía que las almas
de los muertos eran arrastradas por las alas de la tormenta, Odín era venerado como
el líder de todos los espíritus incorporios. En esa condición se le conocía generalmente
como el cazador salvaje, y cuando la gente oía el rugido del viento, se echaba a gritar
ruidosamente en su temor supersticioso, creyendo que le habían visto y oído pasar seguido
de su sequito, cabalgando todos ellos sobre corseles jadeantes y acompañados de sabuesos
que la derraban. Y el paso de la cazería salvaje conocida como la cazería de Woden,
la multitud furiosa, los sabuesos de Gabriel o Azgadela, era también considerado un
presagio de tantos infortunos como la pestilencia de la guerra. El ring fluye brillante, pero
sus olas deben oír dentro de poco la voz de la guerra, y el estruendo de las lanzas
entre las montañas y una trompeta desde lejos, y los valientes deberán ya ser en el suelo
sangriento, pues el cazador ha pasado por allí. Se pensaba que si alguien era lo suficientemente
sacrilego, como para unirse el criterio salvaje con burla, sería arrebatado y arrastrado,
junto con la desvaneciente multitud, mientras que aquellos que se unían al criterio con
implícita buena fe, serían recompensados con el regalo inmediato de una pata de caballo,
que sería arrojada hasta ellos desde arriba, la cual si era guardada cuidadosamente hasta
la manecer, sería transformada en un linkote de or. Vemos entonces que la mitología
nórdica está llena de objetos de tesoros maravillosos, mágicos, porque estos son pueblos
seminómaras o nomadas que no van a tener una gran arquitectura y que sus grandes tesoros
van a ser en aquellos objetos que pueden llevar de un lugar a otro. Incluso, después
de la llegada del cristianismo, en el folklore nórdico aún se temía la llegada de una tormenta
declarando que era la cacería salvaje que surtaba a través de los cielos.
El objetivo de esta cacería espectral, de fantasmas y de muertos variava con frecuencia
y era o bien un jabalivisionario o bien un caballo salvaje, entonces ya es de pecho
blanco que eran atrapadas y llevadas solo cada 7 años o las
las ninfas de madera llamadas donseyas del musgo que se creía representaban las hojas
en otoño que se caían de los árboles y eran llevadas con el ventarrón invernal.
Con la llegada del cristianismo durante la edad media, y cuando se creyó que el culto
a las viejas de idades había sido olvidado parcialmente, el líder de la casería salvaje
ya no fue llamado Odin, sino Carlo Magno, Federico Barbarroja, el rey Arturo o alguien
como el señor de Rodenstein o Hans Pohalgenberg, los cuales en castigo por sus pecados eran
condenados a casar por siempre en los reinos aéreos.
Demos entonces que muchos de estos relatos se van a sincretizar en trimesclado con la
tradición cristiana, pero van a mantener su fuerza y su magia vigis, ya que el viento
soplaba con más fuerza durante el otoño y el invierno, se suponía que Odin prefería
casar durante estas estaciones, especialmente durante el periodo comprendido entre navidades
y la duodésima noche, y los campesinos siempre se cuidaban de dejar el último haz de
grano en el campo para que sirviera de alimento a su caballo.
Por supuesto, esta casería era conocida por diferentes nombres en los diferentes países
del norte de Europa, pero ya que las historias que se contaban de ella eran todas parecidas,
se originaron evidentemente de la misma creencia, e incluso hoy en día la gente en el norte de
Europa, en los pueblos más remotos, cree que el hauido de un perro en una noche de tormenta
es el inefable presagio de una muerte, vive entonces en el espíritu del folklore esta
creencia, y aún, aún durará la terrible persecución hasta que el mismo tiempo se desvanezca,
el día recorre en el espacio cavernoso de la tierra, y a la hora embrujada de medianoche
ascienden, este se lasta y el sabueso y el caballo, que a menudo oyen los campesinos tardíos,
a terrorizando hace la señal de la cruz, cuando el salvaje estruendo invades sus oídos,
el sacerdote despierto de rama veces una lágrima por la soberbia humana, por el infortunio
humano, cuando durante su misa de medianoche oye el grito infernal de olaju.
La casería salvaje, o la multitud furiosa de Alemania, se conocía como Jarlantin en
Inglaterra por el Mítico Rey Herrla, y su supuesto líder en el norte francia, se conocía
con el nombre de Mesné de Arlequin por gel, la diosa de la muerte. En la admedia se
conocía con el nombre de casería de Caín, o la casería de Herodes, llevando tales
nombres porque se suponía que sus líderes eran incapaces de encontrar descanso debido
a los perversos asesinatos de Abel, de Juan el Bautista y de todos los santos y nocentes.
Pero en la francia central al casador salvaje al cual hemos visto ya en otros países como
Odin, Carlo Magno, Parbarroja, Rodenstein, y el rey Arturo, Ogeo, uno de sus reyes suecos
Gabiel, Caín Herodes también se le conocía como el gran casador de Fontanemblo, y la
gente declaraba que en la víspera del asesinato de Enrique IV y junto antes del
estallido de la gran revolución francesa sus gritos se pudieron discernir claramente mientras
cruzaban los cienos. En las naciones del norte se creía generalmente que el alma se separaba
del cuerpo en forma de ratón, que salía por la boca del cadáver y se iba corriendo,
también se decía que reptaba dentro y fuera de las bocas de la gente en trance, mientras
el alma estaba ausente, ningún esfuerzo remedio podía devolverle la vida al paciente, pero
tan pronto como regresaba igual lo hacía la vida.
Hemos entonces esta cantidad de leyendas, de supersticiones, de tradiciones que perviven
en el norte de Europa y que tienen sus raíces en los lejanos recuerdos de la mitología
nórdica y por supuesto en el gran Odín.
Ya que Odín era el líder de los espíritus incorporios en la de Admedia se le conoció
también como el flautista de Jamele. Según las leyendas medievales, Jameleín estaba
tan infestada de ratas que la vida allí se hizo imposible, por lo que se ofreció una gran
recompensa a cualquiera que lograra librar a la ciudad de los roedores. Un flautista vestido
con ropajes de muchos colores se ofreció a cometer tal empresa y transponerse de acuerdo
en las condiciones, comenzó a tocar por las calles de tal manera que todos los raktones
salieron seducidos de las madrigueras hasta formar una extensa procesión. Los compáseles
obligaban a seguirles hasta que llegaron al río Véser donde se ogaron en su corriente.
Y antes de que salieran, tres estridentes notas de la flauta oías como si un ejército
murmurara. El murmullo crecía hasta convertirse en un estruendo lejano, el estruendo crecía
hasta convertirse en un poderoso retumbar. Y de las casas salían agitándose las ratas
grandes pequeñas delgadas, ratas robustas, ratas marrones, negras, ratas gris y soleonadas.
Viejos estudiantes aplicados y jóvenes y alegres juerguistas, padres, madres, tíos, primos,
colas de pollo y vigotes puntiagudos, familias a decenas y a docenas, hermanos hermanas, maridos,
esposas siguieron al flautista por sus vidas, de calle en calle avanzaba tocando y paso a
paso les seguían ellos danzando hasta que llegaron al río Véser donde todos se sumergieron
y perecieron al muerto todos. Ya que todas las ratas habían muertos y ya no existía
la posibilidad de que volvieran a tormentarles, la gente de Hamelin reusó pagar la recompensa,
ordenándole al flautista que hiciese lo que quisiera. Le tomó la palabra y a pocos momentos
más tarde los extraños compases de la flauta mágica sonaron de nuevo y esta vez fueron
los niños los que comenzaron a pulular fuera de sus casas a seguir alegremente al flautista.
Se oía un susurro que parecía un bullicio, de multitudes alegres que cantaban y hablaban,
pequeños pies golpeteaban, zapatos de madera hacían ruido, pequeñas manos aplaudían y pequeñas
lenguachas lávanas y como gallinas en un corral, cuando se está esparciendo la cebada salieron
todos los niños corriendo, todos los niños y niñas con carrillos son rosados y rezos rubios y
ojos resplandecientes y dientes como perlas dando traspías y brintando, corrieron alegremente
tras la maravillosa música gritando y riendo. Los ciudadanos fueron incapaces de evitar la tragedia
y mientras contemplaban hechizados, el flautista condujo a los niños, fuera de la ciudad, hasta el
cólper verga, una colina en las afueras que se abrió milagrosamente para recibir a la procesión
y para volver a cerrarse cuando hasta el último niño hubo entrado. Esta leyenda fue probablemente
el origen del dicho "agarle al flautista", los niños no volvieron a ser vistos en Hamelin de nuevo y en
conmemoración a esta calamidad pública todos los decreto oficiales han sido desde entonces fechados
a partir de la visita del flautista. Hicieron un decreto por el que los abogados nunca fecharían
sus archivos al azar, si tras el día del mes y el año estas palabras no aparecieran y tanto tiempo
después de lo que sucedió aquí en el 22 de julio de 1376 para recordar mejor el lugar del último
retiro de los niños lo llamaron la calle del flautista donde cualquiera que tocase la flauta
o el tambor, podía estar seguro de perder su trabajo en un sutiro. En este relato, Odíne
es el flautista, los estudiantes tonos de la flauta son emblemáticos del viento que silba,
las ratas representan las almas de los muertos que les siguen con alegría y la montaña se
pulcran hasta donde conduce a los niños representa la tumba. Otra leyenda alemana,
que debe su existencia, esta crecencia, en la historia de lo viste pojado, el prelado
avariento que ir ritado por los ruegos de los pobres durante los tiempos de hambre, los
quemaba mibos en un estable desierto, igual que a las ratas, a las que él decía que
se les asemejaban, antes de darles un poco del precioso grano que se guardaba para él.
Una excelente hoguera se está creyó, decía él, y el país está en gran deuda conmigo,
por liberarle en estos tiempos desamparados de las ratas que no hacen más que consumir
el maíz.
Tras haber cometido este terrible crimen, los secuaces de lo viste por la informaron de la
aproximación de una gran maltitud de ratas, estuseran al parecer las almas de los campesinos
asesinados, que habían asumido la forma de las ratas a las que el ovispo les habría
comparado.
Sus intentos de escapar fueron en mano, y las ratas la persiguieron incluso hasta dentro
de las aguas del río Rin, hasta una torre de piedra, en la que se refogió para escapar
de sus colmillos.
Nadaron hasta la torre, se abrieron paso mordizqueando las paredes de piedra y logrando entrar
todas a la vez, y así, devoraron vivo a lo ovispo, y desde las ventanas y desde la puerta,
y a través de las paredes una desbandada general provocaron y desde el tejado y desde el
suelo.
Desde la derecha y desde la izquierda, desde atrás y desde adelante, desde dentro, desde
afuera, desde arriba y desde abajo, todos al unizo no se fueron por el ovispo, sus dientes
habían afilado contra las piedras y ahora se dirigían a los huesos de lo ovispo, royeron
la carne de cada extremidad, pues ellas habían sido enviadas para juzgarle.
El brillo rojo, en la puesta del sol sobre la torre de la rata en el río Rin, cerca
de Vinken, es supuestamente el reflejo del fuego infernal, en el que el malvado ovispo
se está asandolentamente por su horrible crimen.
En algunas regiones de Alemania, Odin era considerado idéntico al Dios, Sahon Irmin,
cuya estatua, el Irminzul, cerca de Paderborn, fue destruida por Tarlo Magno en el año
772, se decía que Irmin poseía un pesado carro de bronce sobre el que cruzaba el cielo
por la senda que conocemos como la Vía Láctea, la cual es conocida por los antiguos alemanes
como la Vía de Irmin.
Este carro, cuyo ruido en sordecedor era a veces perceptible al oído de los mortales
en forma de truenos, nunca abandonaba el cielo, donde aún puede ser visto en la constelación
de la osa mayor, que en el norte de Europa también se conoce como la de Odin, o la de Carlos,
el carro, el carro que hace girar hasta las alturas sus trayectoria rodante espera sobre
orión estrella solitaria que nunca se bañen las olas de lo sea.
Para obtener la gran sabeduría por la que es tan famoso Odin, en los albores del tiempo,
el visito el marantial de Mimir, significa memor o memoria, la fuente de todo ingenio
y sabeduría, en cuyas profundidades se reflejaba claramente incluso el futuro, y allá
buscó al anciano que lo vigilaba, para que le dejara tomar un trago.
Mimir, que conocía bien el valor de un favor tal, pues su marantial estaba considerado
como la fuente o la cabezera de la memoria, no quiso darle de esas aguas a Odin, a menos
que Odin consintiera indarle uno de sus ojos a cambio, por eso Odin está tuerte, porque
dio uno de sus ojos a cambio de las afidurías, es decir, dejó de ver un poco el presente,
para poder ver el pasado y el futuro, y el Dios no dudo un instante, tal era el valor
que le conseguía a la sabeduría, pues inmediatamente se sacó el mismo uno de sus ojos, el cual
mimir guardó como garantía, hundiéndolo en las profundidades de su marantial, donde brilló
con los tratenue, dejando Odin con un solo ojo, lo cual se considera el emblema del
sol, todas nuestras vidas nos afamamos por obtener el sol, esa frente ardiente es el
ojo de Odin, su segundo ojo la luna brilla con más modoración, lo ha guardado con
garantía en el marantial de mimir, para poder hacerse con las aguas curativas allí, cada
mañana para el fortalecimiento de ese ojo, peviendo abundantemente del marantial de mimir,
Odin se hizo con el conocimiento que ansiaba, sin lamentar nunca el sacrificio que había
hecho, pero en memoria de aquel día arrancó una rama del álbum sagrado, el hígdracil,
quedaba sombra al marantial y fabricó con ella la lanza Gokni, el intrépido Dios se estiró
para vivir en su resplandor, donde dejó como pago eterno, la luz de un ojo, el fresno
del mundo antes de que Botan se fuera rompió una rama, pues una lanza de la estatalló con
la fuerza desde el tallo, esa es una de las versiones de cómo fue elaborada, la lanza
de Odin pero no es la única, como veremos más adelante, pero aunque Odin poseía ahora
una sabiduría infinita, se sentía triste y oprimido, pues había adquirido también el poder
de ver el futuro, y se daba cuenta de la naturaleza transitoria de todas las cosas, todo
ese fíjero, todo es mortal, todo va a acabar algún día, e incluso el destino de los dioses
que estaban condenados a perecer, tal es conocimiento es afectar un tanto su espíritu que
a partir de entonces su rostro llevó siempre una expresión de melancolía y contemplativa,
esa es una de las particularidades del espíritu de la mitología nórdica, hay una melancolía
profunda, una conciencia de que todo va a terminar, de que todo ese fíjero hay una profunda
conciencia de mortalidad, para probar el valor de la sabiduría que había obtenido de
esta manera, Odin fue a visitar al más doctor de los gigantes, va a dormir, y participó
con él en una competición de ingenio en la que el premio era nada menos que la cabeza
del que saliera derrotado, Odin se alzó velosmente y se dirigió a contender conciencia rúnica,
con el sabio y astuto jute, hasta la casa real de va a jurdir llegó el poderoso rey de
los presajes, por consejo de Friga Odin se había disfrazado en esta ocasión de viajero
y cuando se le preguntó por su nombre, respondió que era gangrad, la competición de ingenio
comenzó inmediatamente, va a dormir, preguntó a su invitado acerca de los caballos que transportaban
a día y a la noche, a través del cielo, el río y finking, que separaba a hot un hem de
azgar, y también acerca de bicrid, el campo donde aconteciera la última batalla, el rágrano.
Todas estas cuestiones fueron minuciosamente respondidas por Odin, el cual, cuando va a
atundir, hubo terminado, comenzó su parte del interrogatorio, recibiendo a su ver respuesta
igual de explícita acerca del origen del cielo, la tierra, la creación de los dioses, sus luchas
con los baños, las actividades de los héroes en el baljala, los cometidos de las normas
y los gobernadores que sus siturían a los aicir cuando hubieran todos parecido con el mundo
que habían creado, pero cuando finalmente Odin se acercó al gigante y suavemente le preguntó
acerca de las palabras que olfader les usurró a su hijo muerto bálder cuando este ya
sía sobre su pira funeraria, va a atfundir reconoció súbicamente a su visitante divino.
Retodocediendo consternado, declaró que nadie, si no el mismo Odin, podía responder
a tal pregunta, y que ahora veía claro que se había afanado a locadamente en una
competición de su habiduría ingenuo con el rey de los dioses, y que se merecía plenamente
el castigo, en caso de roca, la pérdida de su cabeza.
Pero de raza mortal conoce las palabras que dijiste, tu a tu hijo, en días de a pasado.
Hoy go como se acetcan, los pasos de la muerte.
Pronto arrasará la ciencia rúnica y el conocimiento de la ascensión de los dioses, desde
su funesto espíritu que convirtió, con el mismo din, en una contienda de ingenio, el
más sabio, entre los sabios que respiran, nuestro premio era la vida, y tu asgana.
Como es el caso en muchos mitos nórdicos que a menudo son fragmentarios y oscuros, este
termina aquí, y ninguno de los escaldos llegó a relatar, si o de inrealmente mató a su rival,
ni cual era la respuesta a su última pregunta, sin embargo los mitólogos se han atrevido
a sugerir que la palabra que Odin susurró a los oídos de Walder, para consolarle por
su prematura muerte, fue probablemente resurrección.
Además de ser el dios de la sabiduría, Odin era el dios y el inventor de las runas,
el primer alfabeto que utilizaron los pueblos nórdicos, cuyos caracteres que significaban
misterio, fueron el principio utilizados para la adivinación, aunque posteriormente sirvieron
para hacer inscripciones y archivos, ya que la sabiduría podía ser obtenida, solo
acosta de sacrificio.
El mismo din relata que estuvo suspendido nueve días sin oches del árbol sagrado,
así contemplando las incondesurable profundidades del Nifelheim, sumergido en profundos pensamientos,
llegando a herirse a sí mismo con su lanza, antes de adquirir el conocimiento que deseaba.
Sé que estuve suspendido en un árbol, me sido por el viento, nueve noches enteras,
herido con una lanza, y Odin me ofrecí.
Yo mismo, sobre aquel árbol, del cual nadie conoce, de que raíz brota.
Cuando llegó a dominar completamente su conocimiento, Odin talló runas mágicas sobre su
lanza gugnir, sobre la dentadura de su caballo slap net, sobre las garras del oso y sobre
otras incontables cosas animadas e inanimadas, y ya que había permanecido suspendido sobre
el avismo, durante tan largo periodo de tiempo, fue a partir de entonces considerado como
la divinidad patrona de todos los que eran condenados a su ser colgados o a perecer bajo
la soga.
Tras obtener el don de la sabiduría y de las runas, los cuales le dieron el poder sobre
todas las cosas, Odin codició también el don de la eloquencia y la poesía, los cuales
adquirió de manera que comentarem más adelante.
Odin, como ya ha dicho, tuvo gran interés en los asuntos de los mortales, y se dice que
estuvo especialmente interesado en observar a los jóvenes hijos del rey Hallaundig,
Hayrdog y Agnar, y cuando ellos tenían aproximadamente ocho y diez años, respectivamente,
un día estos joven sitos se fueron a pescar, cuando se levantó súbitamente una torrente
que arrastró su barca hasta el interior del mar, donde finalmente encayó en una isla,
sobre la cual moraba una aparentemente anciana pareja que eran en realidad Odin y Friga
se esposa disfrazados.
Habían asumido esas formas para poder disfrutar de la cercana compañía de sus protegidos.
Los joven sitos fueron recibidos cálidamente y tratados amablemente.
Él eligió a Hayrdog como su favorito enseñándole el uso de las armas mientras que Friga
mimó e hizo mucho por el pequeño Agnar.
Los muchachos permanecieron en la isla con sus amables protectores durante la larga
y fría estación de invierno.
Cuando llegó a la primavera y los cielos se tornaron a sules y el mar se calmó, embarcaron
en un bote que Odin desproporcionó y se dirigieron a sus costas nativas.
Orecidos por brisas penebulas fueron rápidamente llevados hasta allí, pero mientras la barca
se acercaba a la playa, Jerrod saltó rápidamente y lo empujo de nuevo hasta muy dentro del mar,
ordenándole a su hermano que navegara hacia el dentro del poder del Espiritumadín.
Al mismo tiempo el viento cambió y Agnar fue efectivamente conducido lejos mientras
su hermano se acercaba hasta el palacio de su padre con una historia falsa acerca de
lo que había sucedido a su hermano, fue alegremente recibido como si hubiera regresado
en la muerte, a su debido tiempo sucedió a su padre en el trono.
Los años pasaron durante los cuales la atención de Odin había sido reclamada por otros
asuntos más importantes cuando un día mientras la divina pareja estaba sentada en el trono
y el discaf. Cuando Odin recordó subitamente la estancia invernal en la isla de cierta
y le dijo a su esposa que se percatara del poder que había alcanzado su alumno, mofándose
porque el favorito de ella, Agnar, se había casado con una giganta y había permanecido
pobre insignificante. Friga respondió tranquilamente que era mejor ser pobre que de corazón duro,
que acusó a Geiroth de falta de hospitalidad, uno de los crímenes más horrible ante los
ojos de un escandinavo, incluso se aventuró a declarar que a pesar de toda su riqueza,
él solía maltratar a sus invitados. Cuando Odin o yo esta acusación declaró que
demostraría la falsidad de tales cargos tras asumir la forma de un viajero para probar
la generosidad de Geiroth, ataviado con una vestimenta de colores oscuros con un sombrero
flexible y un bastón de peregrino. Salió Odin, viajero me llama el mundo, hasta lejos
se conducido mis pies en la trascienda del mundo e estado ilimitadamente. Odin partió
inmediatamente por una ruta indirecta, mientras que frigan un intento de ser más lista
que él, envió inmediatamente un veloz mensajero para que advirtiera Geiroth de que se cuidara
de un hombre vestido con un ancho manto y sombrero de a la ancha, ya que era un perverso chicero
que le traería desgracias. Por tanto, cuando Odin se presentó ante el palacio del rey,
fue llevado hasta la presencia de Geiroth e interrogado asperamente. Respondió que su
nombre era Grimir, pero reusó revelar de dónde venía o lo que quería. Una retidencia
que confirmó la sospecha sugerida salamente de Geiroth. Este dio rienda suelta a su armor
por la crueldad y ordenó que el forastero fuera atado entre dos fuegos, de manera que las
llamas revolotearan a su alrededor sin llegar a tocarle. Y de esta manera permaneció el
dios durante ocho días sin ochis, en obstinado silencio y sin comida.
Dentre as tanto, Agnar había regresado secretamente al palacio de su hermano, donde ocupaba
una posición de criado, y una noche, en la que todo estaba silencioso, con padecido
por el sufrimiento del desdichado prisionero, llevó a sus labios un cuerno de cerveza.
Si no hubiera sido por esto, Odin no hubiese tenido nada que beber, la masería de todas
las pruebas del dios. Al fin de lo que abodía, mientras Geiroth sentado sobre su trono
se recreaba contemplando el sufrimiento de sus prisioneros, Odin comenzó a cantar. De forma
suaba al principio, y mas y mas alto después, hasta que los pasillos retumbaron con sus
notas triunfantes, una profecia de que el rey que había disfrutado durante tanto tiempo
del favor de Dios, verecería pronto por su propia espada.
Al caído por la espada tendrá ahora ahí, tu vida ahora se ha agotado, encolarizados
contigo, están los dioses a ellos, Odin te verá ahora, acerca a mí, si puedes.
Mientras las últimas notas se desvanecían, las cadenas callaron de sus manos, las llamas
parpadearon y se apagaron, y Odin apareció en mitad de la sala, ya no en su disfraz humano,
sino en todo el esplendor de su diminidad. Tras oír la ominosa profecia, Geiroth desenfundó
rápidamente su espada con la intención de matar al insolente cantante, pero cuando contempló
la súbita transformación, se sobresaltó con su ternado, tropezó, cayó sobre su propia
hoja afilada y pereció como Odin había presagial. Volviendo a Agnar, el cual según
algunos relatos, era el hijo del rey, y no su hermano, pues estas viejas historias
se confunden a veces extrañamente, Odin lo rentó, que ascendiera el trono en recompensa
por su humanidad, y para pagarle aún más, por el oportuno trago de cerveza, prometió
en decirle con una gran prosperidad. En otra ocasión Odin viajó por la
tierra y se ausentó durante tanto tiempo que los dioses comenzaron a pensar que no volverían
a verlo de nuevo por Asgard. Esto animó a algunos a tratar de usurpar el trono de Odin e
incluso se dice que a tratar de desposarse con su esposa fría. Pero con el regreso de Odin los
usurpadores desaparecieron para siente y en conmemoración de la desaparición de los falsos
Odin que habían gobernado el mundo durante siete meses y no habían traído sino desdicha y para
festejar el regreso del benevolente Dios, del verdadero Odin, los nórdicos solían celebrar
festivales anuales que se conocieron durante mucho tiempo como las fiestas del primero de mayo.
Que luego se sincretizarían con tradiciones cristianas. Hasta hace muy poco ese día siempre
se celebraba en su esía con una gran procesión conocida como la cabalgata de mayo, en la que un
rey de mayo engalanado de flores que representaría Odin, arrojaba flores al invierno en vuelto
en pieles que sería sus un plantador, hasta obligarle a una covar de huida. En Inglaterra el
primero de mayo se celebraba también una fiesta en la que las danzas de mayo, las reynas
de mayo, las docellas de mariano y ya que el verde ocupaban lugares prominantes. Por supuesto,
al ser Odin la personificación del cielo también era el amante y esposo de la tierra y
ya que para ellos la tierra ofrecía un aspecto triple, los nórdicos le representaron como un
polígamo y le atribuyeron varias esposas. La primera entre ellas era Horde, conocida también
como Herda, la tierra primitiva, hija de enoche o el agigante Fiorgén, ella dio a luz a su famoso
hijo Thor, el dios del trueno. La segunda principal esposa era Friga, una personificación del
mundo civilizado, ella dio a luz a Valder, el amable dios de la primavera, a Hermoth y según
algunos estudiosos en la materia también a Tyr y dios Guerrero. La tercera esposa fue Rinda,
una personificación de la tierra aspera y helada, la cual cede de mala gana a su cálido
abrazo y termina dando a luz a Vali, el emblema de la vegetación. Se dice que Odin se desposo
también, consaga o laga la diosa de la historia, de ahí el verbo Tussay, en inglés, significa
decir, a la que visitaba diariamente en su palacio de cristal, en Sokbabaek, que se encontraba
bajo un frío río que fluía continuamente para beber de sus aguas y escuchar sus canciones
sobre tiempos pasados y razas ya desaparecidas. Sokbabaek llamara la cuarta morada sobre ella
fluye en las frías olas, de ella beben felices Odin y Saga, diariamente en vasos de
oro. Otras de sus amantes fueron Geert, la madre de vidar, Gunold, la madre de Braggie,
Skadi y las nueve gigantas que dieron a luz simultadiamente, estuvo con nueve gigantas
y entre todas, dieron a un dios que es Engal, todas las cuales juegan un papel más o menos
importante en los diversos relatos míticos del norte de Europa. Pero entonces tenemos
que además del antiguo Odin, existió otro personaje semi histórico del mismo nombre,
a quien se le atribuyeron todas las virtudes y el poder y las aventuras de su predecesor.
Nos vemos entonces que haya algo así como un Odin histórico. El era el jefelo es decir,
habitantes de Asia menor, los cuales acosados por los romanos y amenazados por la destrucción
o la esclavitud abandonaron su tierra nativa más o menos hacia el año 70 antes de Cristo
y emigraron hasta Europa. Se dice que ese Odin, con Cristo Rusia, Alemania, Dinamarca,
por Uega y Suecia dejando a uno de sus hijos en el trono de cada país conquistado.
El también construyó la ciudad de Odinzo, fue recibido en Suecia por el Rey Kielfi,
el cual le concedió una posión de sus dominios y le permitió fundar la ciudad de Siktuna,
donde edificó un templo e introdujo un nuevo sistema de culto. La tradición nos dice
que cuando su final fue inmediente, el Odin, mético reunió a sus subdicos, se cortó
en público el pecho 9 veces con su lanza, una ceremonia conocida como el tallarlo restos
de gate y les contó que era hora de regresar a su tierra nativa en Asgard, su antiguo
hogar, donde les estaría esperando para compartir con ellos una vida de festines, bebidas
y lucha. Según otras fuentes, Kielfi, habiendo oído del poder de los a decir los habitantes
de Asgard y deseando vicar si tales informes eran ciertos de ajo hasta el sur, tras el
debido tiempo llegó hasta el Palacio de Odin, donde se le esperaba y donde fue engañado
por la visión de Har, o Aifanhar y Tridi, tres divinidades entronadas una encima de la
otra. El guardián de la puerta, Dangler, respondió a todas sus preguntas y le ofreció
una larga explicación acerca de la mitología del norte, que fue recogida en la edad menor,
y entonces habiendo concluido sus enseñanzas, desapareció subitamente junto al Palacio
en medio de un ruido en sordecedor. Según otros poemas muy antiguos, los hijos de Odin,
Beldeck, Beldeck, Siggy, Sigold, Seming, y Ingby, llegaron a ser los reyes de Sajonia
del Este, Sajonia del Oeste, Franconia, Dinamarca, Noruega y Suésia, y de los cuales decían
de los Sajones, los Hengst y los Orsa y las familias reales de las tierras del norte.
Aún hay otra versión que relata que Odin y Friga tuvieron siete hijos, los cuales
fundaron la etarquía Anglos-Ajona. Con el transcurso del tiempo, este misterioso rey
fue confundido con el Odin, cuyo culto introdujo él y todos sus actos se le atribuyeron
al Dios. Odin fue venerado en muchos templos, pero especialmente en el gran santuario situado
en Uppsala, donde se celebran los festivales más solemnes y se ofrecían sacrificios.
La víctima era por lo general un caballo, pero en tiempos de gran necesidad se ofrecían
sacrificios humanos, llegando en una ocasión a ser sacrificado el rey para evitar la llegada
del hambre.
Emplo de Uppsala, donde el norte vió los hermosos templos de Valhalla, imaginados a quien
la tierra.
El primer brindis en todos los festivales era en honor Odin, y además del primero de
mayo se le dedicaba un día a la semana, que este salió por su nombre Sahon Woden,
y era conocido como el día de Woden, en donde viene la palabra inglesa Wednesday,
merciles. Entonces, recordemos que si lo decimos en español, merciles vienen de mercurio,
pero era también un Dios asociado a la sabría Hermes, pero en Europa del norte va a estar
este día dedicado a Odin, que es Wednesday.
Había constumbre que la gente se reuniera en su templo en días festivos para escuchar
los cantos de los escaldos cuya música era recompensada con pulseras o brazalete de
oro que se risaban en sus bordes y eran conocidos como las serpientes de Odin.
Hoy en día existen pocos restos del antiguo arténórdico, y aunque hay algunas estatuas
de Odin que llegaron a ser, digamos, comunes, muchas de ellas han desaparecido, ya que estaban
construidas en madera, y esto es un material precedero, y en manos de los misioneros cristianos,
particularmente de Olaf el Santo, los iconoclastas del norte fueron pronuncios realmente reducidas
en su mayoría asenizas, porque sabemos que existían, hay versos que se lo dicen, en el
templo tallado de madera se herigía la imagen del granodín.
Se supone que el mismo Odin dotó a su gente con un código de leyes por el cual gobernar
su conducta en un poema llamado Abalmal, o canción mayor que forma. parte del edad. Con esta trova enseñó sobre lo efímero de la vida humana, la necesidad
del valor, la templanza, la independencia, la verdadidad y al respeto por los mayores,
la hospitalidad, la caridad, la alegría y de instrucciones sobre el entierro de los
muertos, en su hogar que los humanos sean alegres y con el invitado que sean generosos,
deberán ser de conducta sabia, con buena memoria y hablado amable, si desea mucho conocimiento
deberá hablar a menudo acerca de lo que está bien. Espero que hayan disfrutado de este
episodio sobre el gran imajestuoso odio. Hasta un próximo episodio, un abrazo.
[Música]
en ficción de plaza.
Podcast Summary
Key Points:
Odin, conocido también como Woden, era el dios más alto y sagrado de la mitología nórdica, representado como el espíritu omnipresente del universo y protector de los héroes humanos.
Había un trono elevado llamado Hilskiath desde el cual Odin observaba el mundo, y solo él y su esposa Friga podían usarlo, mientras sus dos lobos, Gary y Freck, eran animales sagrados y simbolizaban la victoria y la fuerza.
Odin poseía un único ojo, y a través de Ujín y Munín, dos seres que volaban diariamente por el mundo, obtenía información sobre lo que sucedía en la tierra.
En el Valhalla, los guerreros caídos en batalla eran honrados por Odin, gozaban de una vida de lucha, diversión y comida exquisita, especialmente carne de jabalí y bebidas de aguamiel.
Odin era también el dios de las runas, el creador del primer alfabeto nórdico, y poseía sabiduría infinita obtenida al sacrificar un ojo en el marantial de Mimir.
Se le asociaba con la cacería salvaje, una creencia que simbolizaba el viento, las almas de los muertos y era una predicción de guerra o desgracias.
En diversas regiones del norte, el culto a Odin se sincretizó con figuras cristianas como Carlos Magno, pero sus tradiciones persisten en el folklore como presagio de tormentas y muertes.
El dios también fue vinculado a la identidad de reyes históricos y fundadores de ciudades, lo que confunde su figura entre mito, religión y historia.
Summary:
Odin, el dios más alto de la mitología nórdica, se presenta como el espíritu omnipresente del universo, representado como un hombre alto, con barba gris y cabello oscuro, que goza de un trono elevado llamado Hilskiath desde el cual observa todo el mundo. Su sabiduría infinita se obtiene al sacrificar un ojo en el marantial de Mimir, un lugar místico que refleja el futuro. A través de sus lobos, Ujín y Munín, y su capacidad de escuchar las noticias del mundo, se mantiene al tanto de los acontecimientos humanos.
En el Valhalla, los héroes caídos son honrados con una vida de lucha, bebidas de aguamiel, carne de jabalí y festividades diarias, donde también se recrean batallas imaginarias que sanan milagrosamente. Odin también es dios de las runas, el inventor del alfabeto nórdico, y figura como protector de la sabiduría, la valentía y la justicia. Se le asocia con fenómenos naturales como el viento y la cacería salvaje, que simbolizan el paso de las almas de los muertos y el advertimiento de guerra.
A pesar de la llegada del cristianismo, sus cultos y leyendas perduran en el folklore, como la cacería de Woden, donde el viento y los gritos de un perro en tormenta se consideran presagios de muerte. Además, se cree que Odin fue un rey histórico que fundó ciudades en Europa y cuyos descendientes gobernaron regiones como Suecia y Dinamarca, confundiendo su figura entre mito y historia. Su influencia se mantiene en tradiciones como el día de miércoles (Wednesday), que se atribuye a su nombre, y en festivales como el primer de mayo, donde se celebran como un homenaje a su poder y su presencia en la vida humana.
FAQs
Odin era el dios más alto y sagrado de la mitología nórdica, representado como el padre de todos los dioses, el dios de la sabiduría, la guerra y el aire.
Odin ocupaba el trono de Hilskiath, una torre de vigilancia desde la cual podía observar todo el mundo, incluyendo los dioses, los humanos y los gigantes.
Odin tenía a dos lobos sagrados, Gary y Freck, que eran considerados portadores de buena suerte y simbolizaban la victoria y la protección en la guerra.
Odin perdió un ojo al intercambiarlo por el conocimiento del futuro y del pasado, obtenido del marantial de Mimir, lo que le permitió ver el futuro y la sabiduría sin perder el presente.
Las valkirias eran doncellas del escudo que seleccionaban a los guerreros muertos, los transportaban al Valhalla y les ofrecían comidas y bebidas, celebrando su valor.
El día miércoles, conocido como 'Woden', se deriva del nombre de Odin, ya que en el norte de Europa este día era dedicado a su culto y se asociaba con su presencia.
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