Ep. 61 Mitos Griegos, Parte 46 · ENEAS, PRÍNCIPE TROYANO, Y DIDO, REINA DE CARTAGO
from Relatos de Sherezade
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El mito de Enéas es un eje fundamental en la construcción de la identidad romana, que une tradiciones griegas con una narrativa de origen divino y heroico. Aunque los romanos perdieron la guerra de Troya, el mito transforma a Enéas en un héroe pío, que, tras ser abandonado por Dido, sigue un destino predestinado, revelado por los dioses. Este héroe, hijo de Afrodita, representa la persistencia, el sacrificio y la obediencia a la voluntad divina, cualidades que los romanos adoptaron como ideales para su imperio. Enéas se establece en el Lacio, fundando Roma, y su descendencia, como Ascáneo, Silvio, Romulo y Remo, asegura el linaje del estado. La obra maestra del poeta Virgilio, la *Eneida*, no solo reinterpreta la historia de Troya, sino que la vincula directamente con el poder de Augusto, quien se presenta como descendiente de Ascáneo. A lo largo de los siglos, el mito se adapta en obras medievales y teatrales, donde la pasión entre Enéas y Dido se intensifica, mostrando una evolución del héroe de épico a humano. El final, con la muerte trágica de Dido al desear que Enéas no se vaya, simboliza el sacrificio amoroso y el nacimiento de una nueva civilización. Este relato, más allá de ser histórico, refleja la política, la religión y la psicología del pueblo romano, mostrando cómo una historia mitológica sirve para legitimar el poder, fundar un estado y construir una memoria colectiva.
Hola, mi nombre es Uzana Castellanos de su iría y hoy hablaremos de un relato muy especial
que conecta la tradición griega con la tradición romana, estamos hablando de la historia
de eneas y, por supuesto, dedido. El mito de eneas glorifica los orígenes insertos
del pueblo romano. Cuando Román querió su premacía sobre el mundo mediterráneo,
los escritores latinos trataron de fijar las tradiciones sobre el origen de la ciudad
en el nivel más alto posible. Por medio de un héroe de asendencia divina y relevancia
internacional. Siendo trollano, eneas representaba de por sí tanto una creación de la cultura
elénica como un enemigo de los griegos y un héroe que se distinguía de los griegos
y no había sido sucumbido a ellos. Tenemos que recordar además que los griegos ganaron
en la guerra de Trolla por una trampa, que fue la trampa del caballo, que ideó Odiseo,
también conocido como Ulises, pero no ganaron por decirlo así con honor. Entonces, aunque
los romanos se consideraran descendientes de los trollanos que habían perdido en la guerra
de Trolla, los trollanos mantuvieron el honor. Eso es interesante, no tal. Entonces, incorporando
romanos a su tradición el mito de eneas, personaje o mérico de origen divino, ya que era
hijo de afrodita en los romanos que no serían como venos. Los romanos respondían a dos
de sus necesidades fundamentales. Por un lado, doraban y en altecían el origen de Roma,
que en realidad había sido originalmente una simple aldea agrícola. Y, por otro lado,
se imponían a pesar de su dependencia casi total de la civilización elénica como un
mundo separado de Grecia, cuya grandeza provocaba en ellos una especie de hostilidad y envidia
a un mismo tiempo. Porque, aunque Roma dominaba política y militarmente, agresía la supremacía
de Grecia a nivel cultural era muy superior a la romana. Entonces, tenemos que el personaje
de eneas salió de la guerra de Trolla, este descendiente de afrodita, salió, era uno
de los perdedores en la guerra de Trolla y se estableció en el lacio, lo que conocemos
como Italia. Después de su muerte, según los romanos había sido llevados al cielo
o los dioses y fue conocido desde entonces con el nombre de Júpiter Indigete, Júpiter
como Tutelar o Nacional como un especie de Júpiter Protector. Luego, el hijo de eneas
Ascáneo o Yolo Ascáneo lo sucedió en el gobierno de la Vinea, la ciudad fundada por
eneas. Más tarde, sin embargo, se dio el trono a su hermano Silvio y fundó para
así la ciudad de Albalonga. Como no tuviera ederos, le goa Silvio también ese reino. En
Albalonga, algunas generaciones después de eneas nacerían de la estirpe de Silvio,
Romulo y Remo, que posiblemente algunos de ustedes recordarán porque son los que fueron
amamantados por la Loa. Romulo y Remo serían entonces Romulo, el fundador de Roma y su
gemelo. Remo. El poeta Virgilio, en el siglo I, antes de Cristo, dio a la leyenda de eneas
la forma que tiene hasta nuestros días. La eneida que es la obra maestra de Virgilio,
se corpora diferentes tradiciones ya existentes y presenta a eneas como símbolo, no solo
de Roma, sino también de la carrera política del primer emperador romano que fue Octavio
Augusto. Octavio Augusto decía descender de Ascáneo por línea materna, siguiendo a su
tío abuelo Julio César. La ascensión de Augusto tuvo lugar en el clima de tensión que
siguió al asesinato de Julio César en el año 44 antes de Cristo. Con dura mano, Octavio
Augusto puso fin a las guerras civiles y estableció un periodo conocido como La Pax Augusta.
Con muchos de su generación, Virgilio se llenó de entusiasmo ante el orden augustano y escribió
la eneida, con la intención de exaltar el imperio y dedar a su nación un héroe nacional
y un fundador. Eneas es un ejemplo de persistencia de sacrificio de sí mismo, de dedicación
a un alto objetivo, cualidades estas que según el poeta posibilitaron la grandeza de Roma.
Su héroe tiene la misma talla que Héctor Oaquiles, las grandes figuras descritas por homero,
casi mil años antes, en el siglo noveno o decimo antes de Cristo. Para comprender mejor,
la incorporación del mito de eneas a la ideología del estado romano se debe recordar que
el estudio antropológico de los mitos ha demostrado que estos, aun cuando relatan el pasado,
reflejan el presente y dicen mucho más de la época en que fueron creados que de aquella
a la que se refiere. En la obra de Virgilio, enease caracteriza por su misión a los
designios divinos, siendo por eso llamado constantemente el piadoso eneas, o píusa eneas.
Él se enamora de dido, pero después, obedeciendo a los dioses, la abandona a compensar. A partir
de ese momento, se olvida de sí mismo y procura alcanzar su gran objetivo, no obstante tener
conciencia de que no vivirá lo suficiente como para ver completada su obra. Es un héroe
circonpecto, religiosamente escrupuloso y consciente de sus deberes. En los infiernos,
en lugar de los muertos, su importante destino se confirma y él ve a las almas de sus descendientes.
En el lacio se muestra valiente pero pacífico, moderado en la victoria y sin ninguna ambición
personal, deseando solamente que los pueblos se unan y vivan en paz. Estos aspectos del
mito prefiguran claramente el programa del emperador Octavio Augusto, pero ahora vamos
a los inicios de la historia de eneas. Arde el fuego por todas partes, quemando cuerpos
y casas, es una noche roja, bañada por en la luz de guerra, las risas de los vencedores
retumban sobre las ruenas, drolla, a su convido. Perdidos en las sombras, los pocos sobrevivientes
del grande sastre se reunen para huir, están cubiertos del luto y de amargura, pero abrigan
la vaga esperanza de poder reconstruir su vida en algún lugar del mundo. Claro, entre
los demás, eneas piensen días mejores, pasados y futuros. La ciudad va quedando atrás, el
que repitar del fuego ya no habla de miedo y la risa de los soldados es ahogada por el ruido
de los pies que aplastan las ogas secas. Terrepente eneas, busca con los ojos el rostro
de creusa y no la encuentra. Desesperado, corre de vuelta a la ciudad, olvidándose de los
enemigos grita el nombre de la mujer amada, pero no recibe respuesta. Su voz romca por
el dolor y ende las calles tumultosas y se mezcla a los gritos de victoria, como loco,
neas llama corre y busca su mujer. Subita y silenciosamente una sombra lesierra, el paso,
es creusa. La hija de priamo, su esposa, sumiradas se pierden el infinito. Su voz, brotando
de lo más profundo aflora a los labios en palabras de consuelo. Pideneas que no yori,
pues una nueva tierra lo espera y otros brazos lo acogerán. El no solo reinará en tierras
distantes sino también en un corazón excelente.
extraño, diciendo esto, la sombra desaparece dejando confusa a la mente de eneas, dejando
sus manos impotentes extendidas en el aire, sin poder abrazarla, dejando entre abrietos
esos lábios que tenían tantas cosas que decir, pero por encima de todas las cosas estaban
los designos divinos, ese era el principio por el que eneas regia su vida y actuando
así se convirtió en el ejemplo máximo del héroe piado o su injusto, antes se después
de tomar cada una de sus decisiones hacia sacrificios en honor de los dioses, ya para
pedirles ayuda, ya para agradecer los beneficios recibidos, eneas fue representado de
diferente manera según diferentes autores, ya que además de la versión que nos da virgilio
existe en otras anteriores y posteriores al autor romano, así la figura del héroe
eneas, reapparece en la literatura medieval, el romance de eneas, de autor desconocido,
escrito poroablemente en el siglo XII, es el primer poema francés directamente inspirado
en la ineda, sigue una rígida adaptación de la estructura original, dido y la vinia,
no obstante tienen mayor importancia en ese poema que en la obra de Virgilio, además
el autor sustituyó la intervención divina por la humana y no destaca la glorificación
de Roma y de Augusto predominante en la ineda, pasando en la primera versión medieval,
el flamenco Bambeldeque elaboró entre 1880 y 190, es decir, siguiendo en el siglo XII,
la ineda o eneid, de lo que solo queda una traducción en dialecto turinio, una tercera
obra, calcada del román de eneas, o del romance de eneas, recibió el título de eneídos
y fue impresa por William Caxton en el año 1490, es decir, a finales del siglo XV.
El amor de enido y eneas inspiró diversas tragedias, todas fieles a la narración de
Virgilio, aun cuando algunas se sentúan el carácter escrupuloso de eneas, en la tragedia
de enido, reina de cartago, de Cristo Fermalo, en el siglo XVI, pinta eneas más culpable
en relación con Dido, puesto que le había hecho un juramento de fidelidad, metastasio,
en el siglo XVIII, en Dido abandonada, aporta nuevos elementos a la intriga, Dido hace
que Harpas, un antiguo pretendiente suyo, provoca los celos de eneas, aunque no intenta
retener a su amante por medio de la fuerza, sobre el mismo tema, o es Borret, en el siglo
XVII, el aboró Dido, la casa o la verdadera Dido, y Cristoval de Virgues escribió entre
1579 y 1581, el Isadido Dido Sacrificándose, es el título de dos obras de diferentes autores.
Etiendes yo de él, Alexander Hardy, el teatro lírico también se inspiró en Dido y eneas,
en Repursel, en el siglo XVII, compuso la ópera Dido y eneas, exaltando sobre todo al
personaje femenino. Siglos Mastarde, Héctor Beyrliós, en el siglo XIX, sentó los Trojanos,
opera en que realza la figura heroica de eneas. Las escenas de los combates de eneas inspiradas
en la hilía han sido interpretadas muchas veces por el arte figurativo, principalmente
cerámica. El episodio, la fuga de Trojan, donde el heroe parece llevando a cuestras
a su padre, Anquísis, y acompañado por Ascáneo, su hijo, también está presente en varias
esculturas. Durante cierta época las monedas llevaron también a eficiente de eneas, manteniendo
viva en la memoria de todos, la figura del patriarca, del pueblo romano. Y siempre se recordaba
que aún en medio del fragor de la batalla, que desbastaba Trojan, el peado sueneas jamás
dejó de rendir culto a los penates, los dioses protectores de lugar y la familia. De
las ruenas o meantes de Trojan y a la espalda del lacio, el hero y sus compañeros tuvieron
de recorrer un largo camino. El navío, que lleva eneas fugitivo de Trojan, avanza lentamente
sobre las aguas. Al frente de su pueblo, el Trojan, busca la tierra prometida que vislumbra
en sueños, pero entre él y su nueva morada, grandes aventuras y terribles obstáculos
lo aguardan. En muchas playas los Trojanos recalaban pequeños oasis de reposo en el largo
desierto del mar. Un día llegaron al reino de Eleno y Andromata, soberano tenía el
don de la profecía, y reveló a eneas muchas cosas, aconsejándole sobre todo, renunciara
al camino más corto para no tener que enfrentarse con los monstruos que habitaban el estrecho
de Messina. Pero se olvidó decirle que no hiciera tierra en Sicilia, y es la habitada por
los ciclopes, terribles gigantes de un solo ojo. A la hora del crepúsculo los Trojanos
avistaron la isla peligrosa, y en la playa dieron descanso a sus cuerpos exaustos.
El destino parecía protegernos, antes de ser descubiertos por los ciclopes, apareció
aeles un mendigo que les previno. Ni bien este había acabado de hablar, una enorme figura
se movió entre los animales de un rebaño que se aproximaba. Era polifemo. Su único
ojo había sido vaciado por ullises, el héroe estuto a su vuelta de troya. El ciclope
tanteaba el piso con el tronco de un pino, y avanzaba hacia el mar. Enetró en el agua
y se lavó las facciones contorsionadas. Los Trojanos ante esta imagen de terror se aprestaron
a partir. La embarcación ya surca el agua rápida cuando polifemo la persivi. Vuelve
se tratando de tocarla. Los brazos extendidos, las manos cristadas por el odio, pero no la
puede alcanzar.
Entonces grita su colera. La Tierra se estremece. Las olas se agitan como si también quisieran
huir, y conduzen rápidamente Mara dentro a la nave que flota en sus brazos de espuma.
El largo grito de polifemo resuena en las montañas, y los bosques atrayendo a los ciclopes.
La playa se llena de gigantes, son muchos, y se mantienen inmóveles al borde de las olas
contemplando con su único ojo torbo a los Trojanos que se alejan.
Casi tocan el cielo con sus cabezas perdidas sobre un cuerpo inmenso, y por algunos instantes
tapan la luz del sol, que también parece haberse despertado al sonido de los gritos de polifemo.
Por otra parte estaba dido. La reina en tierra extraña.
Dido llegó a la costa de África huyendo de su hermano, que ya había cometido un crimen,
al heredar el trono de su padre, el ambicioso picmalión, mató a su cuñado, el marido
de dido, para robarle sus tesoros, y será un más poderoso.
Lo dictaba también eliminar a su propia hermana, alertada por un sueño de lo que aquel malvado
planeaba, la princesa temblando por su destino, reunió a los tesoros que le pertenecían
y partió. La acompañaban los súbditos más leales y algunos nobles descontentos con
el gobierno del perverso picmalión. Pero el rei salió en su busca, queriendo engañarlo,
quedó lanzó al mar unos sacos de arena que parecían contener oro y que servirían desacrificio
por el alma de su marido muerto. Las ambiciosas manos de picmalión, queriendo más y
más, se volvieron hacia el supuesto tesoro, dejando libre a la fugitiva. En África,
dido encontró la paz, y cuando pidió que se le permitiera establecerse allí, los habitantes
lo ofrecieron la tierra que el cuero de un "way" pudiera contener. Dido, aso varias
noches mirando a que el cuero extendió a sus pies, pensaba y media, pero no veía la
manera de obtener nada más que un espacio menor que el aposento en que se encontraba.
De pronto surgió clara inítida la solución, cortó el cuero en tiras muy finitas y se
dirigió hacia el campo. Extendió las tiras sobre el piso una detrás de otra, y delimitó
así un territorio bastante grande como para una pequeña ciudad. La gente del lugar quedó
muy sorprendida, pero habían hecho una promesa y debían cumplirla, así fue como la extranjera
recibió a que las tierras se resolvió fundar una ciudad. Cuando los obreros empezaron
a acabar el suelo para construir la primera casa, encontraron entre las piedras una cabeza
de "way", mal presayo. Se cambió del lugar y nuevamente cabaro, apareció entonces una
cabeza de caballo mezclada con la tierra. Era la señal de que podían confiar en el futuro
de su ciudad. Era conocida como "juno por los romanos"
que acompañaba la aventura de esa mujer valerosa, amó la nueva tierra, cartago nació como
fruto de la inteligencia al diada a la fidelidad, y recibió la protección de la reina de los
dioses, la vida entonces recomenó paradido. Pero fue hasta que conoció en ellas, que dido
encontró el amor profundo. Al verlo aproximarse a la costa africana, venu su afrodita temió por la
suerte de su hijo, en ellas. Cartago era un gran centro del culto de "juno" o era que odiaba
a los trullanos, dido podía atentar contra en ellas y matarlo instigado por la diosa.
Venus, o afrodita, decidió entonces hacer que la reina se enamorara del hero, pidió la ayuda
de cupido, heros, su hijo divino, obedeciendo rápidamente el pequeño dios desprendiéndose de sus
alas, asumió las facciones del tierno ascaño. Cuando en ellas, arribó a cartago, venus lo
envolvió en una nube para que él y sus compañeros se pudieran mover por las calles de la ciudad sin
ser vistos. Sin embargo, dido, sabía de su llegada, y como ya conocía la fama del trullano,
lo mandó llamar para ofrecerle un banquete en el palaje, quería conocer sus aventuras.
En el ornamentado salón, haces su entrada ascaño, hijo de en ellas, pero bajo sus inecentes
facciones, es, eros cupido un amor que incamina, ofrece presentes a la soberana, abraza a su
padre, y se aproxima nuevamente a la reina. Los ojos y el alma de la reina quedan prendales
del niño. Algunas veces lo aprieta contra su pecho, sin saber que tiene a un dios en el regazo,
un dios que alpesarla tiernamente le insufla un ardor oculto, e instiga en su corazón
el veneno del amor. Dido, es dominada por venus u afroditas, su corazón solitario queda
cautivo y se consume de amor, como una gancela incauta vaga por los bosques llevando
el supecho, la flecha fatal. Muchas veces conduce en ellas a las murallas, y le muestra
las riquezas de su reino, al caer la tarde le piden nuevamente que cuente sus aventuras.
Bebe las palabras como si fuese en agua cristalina, pero la sed no se apaga, el amor la
inflama cada vez más. Cuando llega la noche aparece la luna solitaria invitando al sueño,
dido queda sola, se recoge en su lujoso aposento y piense y sueña, queriendo prolongar
en sus oídos el sonido de aquella bosque despertó resonancias ya olvidadas en su corazón
de viuda. Dos diosas delan por el amor de eneas. Juno o era, desea que eneas no abandone
cartago y ven su afrodita, ve que su hijo está a salvo, ya que es amado por una reina.
Ese poderoso amor es vigilado por las dos diosas, si al principio opuestos designeos
las movían, ahora ambas divinidades se convierten en cómplices y proyectan la unión
de eneas y dido. Juno, para poder presenciar la extinción total del pueblo trullano, asimilado
por cartago y venus para ver felices eneas. Durante una casería, Juno provoca un atempestad,
los dos jóvenes buscan refugio en la misma gruta y allí se quedan asolas, imposibilitados
de salir y sin que nadie los vea. Impulsados el uno hacia el otro se unen y revelan sus
mutuos sentimientos. La lluvia siguió cayendo durante largo tiempo, pero para los amantes
pasó inadvertida. Los susurros de amor acallan el ruido del agua que cae. Dido, ya no
esconde su pasión, necesitaba eneas para mantener la vida tanto como el aire que respira.
La diosa fama, fortuna. Rápida le cuenta a todos la gran aventura de la reina de cartago.
Vuela entre el cielo y la tierra murmurando, en las tinieblas y soplando como el viento
en los oídos. Dido, dejó de ocuparse de su reino y no yo las malignas palabras que
flotan en todas las conversaciones. Ahora no demuestra interés más que en el ser amado.
Los deberes de reina quedan olvidados, no ve más que eneas. No vacilan abandonar sus
obligaciones de gobernante por un paseo por la campiña o para contemplar el atardecer,
soñando con su propia realidad. Sin embargo, actúa como reina al exigir de sus súbditos
que tratan a eneas como si él también se fuese un soberano como si fuese su reino.
Esto molesto mucho a su pueblo. La reina cubría de favores y presentes a los compañeros
del herbe, y para sí misma sólo pedía amor. Eneas vive feliz, los años de lucha han
quedado atrás. Rey en el corazón de una reina, nada le falta. Tan atento es aquel amor
que eneas ves a tus fechos sus deseos, aun antes de pedirlos. Pero eso no duró para
siempre, porque por orden divina, el héroe tuvo que partir, y con el rostro bañado en
lágrimas, dido suplico al amado que no se fuera, que no buscaran otras tierras otro destino,
pero fue inútil. El héroe tenía una gran tarea que cumplir. Y por esto, por orden divina,
el héroe parte. La envidia en los celos no tardan en aparecer, hacía mucho que Jarvas,
el reino de Jettulia, codiciaba el reino y el corazón dedido. No puedes soportar ver
deshacerse sus sueños de amor y de poder, humillado y vencido, pide a Júpiter Zeus,
que ponga fin a la aventura de la deseada reina. El dios de los dioses conmovido por
la suplica tan ardiente resuelve a atenderla, inmediatamente envía a Eneas un mensajero.
Hermes, o mercurio para los romanos, llevándole palabras duras y aeradas. ¡Eh! ¡Tú!
Que con mueves los cimientos de la soberbia, cartago y construyes una ciudad para una bella
mujer, olvidando tu propio reino y tu propio interés. El mismo dios soberano, cuyo poder
dirige el cielo y las tierras, me ha mandado a buscarte desde el claro limpo. El mismo
me ha ordenado transmitirte por medio de las cálidas brisas sus palabras. ¿Qué pretendes?
¿Qué esperas en el ocio en tierras de Libia? Si no te mueve la gloria de tantas grandesas,
ni te esfuerzas en conquistar tu propio renombre, piensan a escanio que crece y en las esperanzas
de tu heredero a quien debe los reinos de Italia y de la tierra romana. El discurso del emisario
divino sumergenéas en una profunda angustia, siente la evidencia de lo que fuera dicho,
otra misión de estaba reservada. Pero como abandonar aquel amor que tanta alegría le
había dado, como decirle aquella mujer perdidamente enamorada que debía irse? Sin embargo, aunque
con el corazón herido, enéas decide preparar su partida y decir adiós adido solo cuando
estuviese listo. Pero nada se esconde a los ojos apasionados, la reina percibe que su corazón
va a quedar nuevamente solo, busca enéas desesperada y trata de convencerlo de no partir.
Sus lágrimas mojan inútilmente a que el rostro que tanto acariciara, las súplicas caen
en el vacío, el dolor de enéas no basta para hacerlo desistir de su deber ante sus padres
y sucesores. Nada le queda entonces adido, solo un amor desecho y un reino casi en ruinas,
imagen de la soledad, la reina contempla en la playa los movimientos de la partida. Enéas
parte ahora para siempre y ella no podrá soportar la ausencia, una súbita resolución
extremeza en su cuerpo ya no está rico, dido, decide morir.
Fingiendo todos los propósitos, van a preparar una hoguera, pretende realizar un ritual mágico
explica para retener enéas, tiene en los ojos una expresión del test varío, en lo que
reció completamente. Sus facciones están marcadas por manchas lívidas, validante la muerte,
dido sube a lo alto de la pira y toma una espada. Su mirada se vuelve hacia el mar, donde
la embarcación lentamente se va alejando. Sus palabras dicen de tristeza y de nostalgia,
despojos que me eráis amables mientras lo permitieron, los ados y los dioses recibid
mi alma y liberadme de mis tormentos. Viví y recorri la ruta que me fuera destinada, ahora
una gran sombra de lo que fui descenderá a la tierra. Fundé a una ciudad ilustre y
y bien mismo, la idea es bien.
llegando a mi esposo, castigué a un hermano enemigo, feliz, hay de mí, muy feliz sería
si muestras costas jamás hubieran acogido las naves dardanas, mientras se nea navega hacia
su destino, tido se atraviesa con la espada mortal, su largo lamento desesperado y postrero
se ahoga en la sangre que desborda la herida.
En esta la reina, el fuego devora el cuerpo de la bella felicia, cuyas cenizas son recogidas
emprecios aún.
Desde el distante navío, en ellas lanza una última mirada a la tierra en que fuera tan feliz,
la inmensa hoguera parece quemar el cielo, poco a poco las llamas disminuyen, crece
en medio de ellas una columna de humo, se niciento que se mezcla con todas las lágrimas,
en ellas también llora el adiós, sin saber que contempla el resplandor de la pira funeraria
en que se emoló dido, porque al comprender que en ellas estaba realmente dispuesto a partir
para siempre, y que nada conseguía apartarlo de su decisión, dido tomó una trágica resolución,
con la espada del héroe tronchó su propia vida para no verse obligada a cargar con el
peso infinito de una ausencia, por demás dolorosa.
En ellas, por su parte, llegara a Italia, y recorrerá los infiernos.
En la sabia compañía de la civila de Kumas, el héroe trollano descendió a la oscuridad
de los infiernos para encontrarse con la sombra de su padre, allí vislumbró la grandeza
del futuro que los dioses le habían reservado.
Cuando llegó a Italia, en ella llevaba consigo en el pecho el recuerdo de su amada distante,
pero desde el momento de la partida sabía que no podía huirte su destino.
Siguiendo las indicaciones de Eleno, buscó la caverna en donde moraba la civila de Kumas,
la serdotiza de Apollo.
La sabia mujer le propuso acompañarlo a los infiernos por donde vagaba la sombra de
anquices.
Padre de Eneas.
El viejo padre había muerto antes de llegar a Cartago, y el hijo nostálgico del Consejo
de su progenitor en los momentos cruciales quería verlo.
Entrar en los infiernos era empresa difícil.
Eneas tenía que llevar cierta rama de oro que crecía en un árbol del bosque, confiado
el héroe penetró en lo más enmarañado de tallos y hojas buscando la maravillosa rama.
Sus ojos se cansaron de mirar el verdor, y muchas veces se engaño creyendo que era oro
un rayo de sol que posaba en el follaje.
Subitamente levantaron vuelo ante el dos pequeñísimas palomas blancas livianas como las nubes
que surcan el cielo.
Eneas la siguió, luego las vio posarse sobre un árbol como si no esperase.
A la cercarse el joven percibió que algo brillaba oculto por el verdor de las hojas,
la pequeña rama dorada.
Sin el auxilio de las aves podía haber pensado que era tan solo un rayo de sol, corrió
a mostrar su hallazgo a la civila, y ambos descendieron al reino de los muertos, llamado
por los romanos, el infierno.
escenas de horror, marcaron para siempre, la memoria del héroe.
La terrible marcha tuvo fin cuando encontró entre las sombras a su anciano padre.
Un abrazo lo suñó en una misma alegría, anchises llevó a su hijo a las márgenes del
río del hombido, y le mostró a los que serían sus descendientes.
Estos esperaban el momento de beber el agua del río para después olvidados de lo que
fueran sus existencias anteriores, volver a vivir entre los hombres.
Anquises le mostró también a los futuros señores romanos, predijo los grandes hechos que
cada uno y cómo serían recordados por los que vivieran mucho después de ellos como fundadores
del estado universal, Orantono Masi.
En ella se escuchaba, sumidúan el silencio de su propio espanto.
El padre todavía les explicó cómo proceder para salir victorioso en sus empresas, y
lo instruyó sobre la mejor forma de establecerse en el lási.
Aún en los infiernos, el tiempo corre para los mortales que rara vez los visitan.
Padre y hijo tuvieron que despedirse.
En ellas volvó al mundo de los humanos, llevándose en los ojos la esperanza.
El gran destino no esperaba nuevas tierras, el destino que hacia mucho había sido trasado
bajo sus pasos, pero la furia, alecto, fomentaría la guerra.
La belleza sencilla de la vinea despertaba el amor en los corazones de todos los jóvenes
soberanos de los reinos vecinos del de su padre.
Entre ellos estaba turno, el rey de los rútulos, que hacia mucho tiempo alentaba la esperanza
de unirse a la hermosisima princesa, y como sus propósitos agradas en enteramente a la
reina amata, sentía muy seguro de conquistar la mano de la joven.
Pero latino, el rey del lásio, deseaba para su hija un hombre venido de otras regiones.
Su propio padre, después de muerto, se le apareció para revelarle que un extranjero
lograría que su rey no fuese respetado en todo el continente, y haría inmortal en
la memoria del mundo y en todos los rincones de la tierra, el nombre del soberano y sus
antepasados.
La profesía podía transformarse en realidad por medio de eneas, el valiente forastero
que se aproximaba a sus dominios.
Asi fue, como cuando una embajada de trollanos pidió permiso para levantar un campamento
en las playas del lásio, el soberano consintió, sin ningún problema.
El herbe de trollata al ves fuera el germano que le traería el glorioso futuro.
latino lo recibió con los brazos abiertos, lleno de esperanzas.
En ese momento de alegría no obstante no pasó inadvertido a los ojos vigilantes de una
Diosa, era Juno, era de los griegos, la rencorosa, que queriendo perjudicar eneas, se apresudo
enviará electo, una de las furias para sembrar la discordia en el lásio, el país
del rey latino, sin hacerse esperar la emisaria llegó al lásio para cumplir su malvada
tarea, comenzó por insuflar en el alma de la rey naamata una aversión implacable contra
la unión de eneas y la venia. Destinada a herir los corazones, alecto destruyó también
las esperanzas de turno, contándole que la princesa en breve se casaría con otro.
Furioso, el soberano de los rútulos organizó rápidamente un ejército y se dirigió hacia
el reino del latino. Quere impedir a cualquier precio la alianza entre los habitantes del lásio
y los extranjeros. Toda la tempestad que desencadenó sobre el país no le bastaba, alecto
quería aun crear la discordia y la enemistada entre el pueblo del lásio y los trullanos,
traidoramente condujo al escáneo hasta un siervo bello y manzo, muy amado por los campesinos
de la región, e hizo que el joven matara al animal, después se ocupó de propalar la
noticia rápida como el viento que atiza las llamas entre los habitantes de la campilla.
En fureseros con escáneo los campesinos lo persiguen y se vuelven furiosos contra todos
los trullanos. La chispa estaba encendida, alecto era feliz, su misión estaba cumplida,
había destruido la calma y la paz, el rencor y la discordia habían sido esparcidos por
los caminos, llegando a todas las montañas. Por amor de una princesa, turno el valiente
sobrano de los rútulos declaró la guerra eneas, pero en el campo de batalla encontró
sólo la derrota y la muerte, bajo las armas del héroe.
Y finalmente, en la presencia la vinía, el héroe encuentra el premio a su coraje y
su victoria. Por las tierras del lacio corre un grito de guerra, comandados por turno,
latinos y rútulos se abonen para combatir a los trullanos, todavía no repuestos de
recientes guerras. Como el rey latino se reusará a luchar contra eneas y se negará a abrir
las puertas del templo de Hano, según la costumbre en los tiempos de guerra, la propia
Juno descendió del olimpo y descerrajó las puertas anunciando que el lacio ya no estaba
en paz. Turno cuenta con el apoyo de Mesenew, el terrible rey de los etruscos de Caeray,
que huyendo de una revuelta de su país, buscará refugio entre los rútulos. Cuenta igualmente
con la bravura de Camila, una joven que amaba las armas y que vivían los bosques. Con
ella marchan otros guerreros temibles y valientes. Los trullanos eran pocos y estaban debilitados
por la larga guerra que habían sostenido. La detorta parecía cierta. Eneas, dominado
por el cansancio duerme.
y en el sueño, oye un consejo del tíber, el dios río, recomendándole que busque al
arcade ebandro rey de palancia. Inmediatamente el héroe despierta y encamina al encuentro
de su posible asiado. Se encuentra con un soberano triste, en una tierra empobrecida, sin armas
ni guerreros. Toda la ayuda que ebandro puede dar de desembiano al pueblo trusco, junto con
su hijo palas. Al saber que me cenio es uno de los enemigos, los etruscos no mascilan
en darle a eneas. Lejos de la batalla este no puede ver el sufrimiento de sus compañeros,
frágiles murallas los protejen de la sombra de la derrota se ciernes sobre ellos, como
una nube negra, queriendo hogar sus esperanzas. Cuando todos están dispuestos a sucumbir,
el héroe aparece, trayendo consigo la fuerza en muchos guerreros, la lucha baña de sangre
las tierras y las armas, del lado anemigo caen camila y me cencio. Entre los aliados
de los trullanos también se llora una gran pérdida, palas, el valeroso hijo de ebandro.
La batalla toca su fin y la muerte se pase aliveremente entre los hombres cuando eneas y turnos
enfrentan. La fuerza del trullano supera el valor del rútulo y el enemigo cae muerto,
víctima de la matanza que desencadenara. Eneas victorioso encuentran la vine al premio
su coraje, unido a ella funda una ciudad a la que llama la vineum y después de la muerte
latino vuelve a ser rey, cumpliéndose así la profesía. Trullanos y latinos forman
un solo pueblo, el gran destino se ha cumplido, dedo esa hora un emocionante recuerdo pero
ya no una herida, en el alma del piado sueneas. Aquel que del repentino amor de la diosa
venus por el pastor Antíces nació, destinado a un futuro de glorías y uniéndose a la
pincesa creusa el héroe engendró un hijo a escáneo que más tarde reinaría sobre
el pueblo latino y fundaría la ciudad de Albalonga, una herroma. Después de la muerte
creusa y de haber emprendido viaje eneas tu amor escondido, desposándose finalmente
ya en Italia con la hermosa la vinea, hija del rey del lásio. De ese matrimonio nació
Silvio que lo sucedió en el trono del abinium y después reino sobre Albalonga. Espero
que este episodio sobre los orígenes de Roma haya sido de su agrado, en un próximo episodio
continuaremos con este relato y llegaremos a los famosos Romulo y Remos.
[Música de cierre]
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Podcast Summary
Key Points:
El mito de Enéas conecta la tradición griega con la romana, presentando al héroe como descendiente divino y fundador del pueblo romano.
Los romanos usaron el mito para glorificar su origen, transformando una aldea agrícola en una nación elegida, y reforzando su identidad frente a la superioridad cultural griega.
Enéas, hijo de Afrodita, es un héroe piadoso, sacrificado y religiosamente escrupuloso, que se aleja de su amor por Dido para cumplir su destino divino.
La historia de Enéas refleja el orden político y ético del primer emperador romano, Octavio Augusto, quien descendía de Ascáneo y se inspiró en el mito para legitimar su poder.
La figura de Dido y su amor por Enéas fue reinterpreta en diversas obras literarias del siglo XVI en adelante, mostrando una evolución del mito hacia temas humanos y emocionales.
Enéas atraviesa peligros como el enfrentamiento con Polifemo y la guerra en el Lacio, demostrando valentía y pacificación, alineándose con el modelo del gobierno romano.
En los infiernos, Enéas encuentra a su padre Anchises y ve predichos los descansos de sus descendientes, incluyendo el futuro de Roma.
El final del mito muestra una trágica muerte de Dido por amor, y la fundación de Cartago, que simboliza la resolución de conflictos y el crecimiento de la civilización romana.
Summary:
El mito de Enéas es un eje fundamental en la construcción de la identidad romana, que une tradiciones griegas con una narrativa de origen divino y heroico. Aunque los romanos perdieron la guerra de Troya, el mito transforma a Enéas en un héroe pío, que, tras ser abandonado por Dido, sigue un destino predestinado, revelado por los dioses. Este héroe, hijo de Afrodita, representa la persistencia, el sacrificio y la obediencia a la voluntad divina, cualidades que los romanos adoptaron como ideales para su imperio.
Enéas se establece en el Lacio, fundando Roma, y su descendencia, como Ascáneo, Silvio, Romulo y Remo, asegura el linaje del estado. La obra maestra del poeta Virgilio, la *Eneida*, no solo reinterpreta la historia de Troya, sino que la vincula directamente con el poder de Augusto, quien se presenta como descendiente de Ascáneo. A lo largo de los siglos, el mito se adapta en obras medievales y teatrales, donde la pasión entre Enéas y Dido se intensifica, mostrando una evolución del héroe de épico a humano.
El final, con la muerte trágica de Dido al desear que Enéas no se vaya, simboliza el sacrificio amoroso y el nacimiento de una nueva civilización. Este relato, más allá de ser histórico, refleja la política, la religión y la psicología del pueblo romano, mostrando cómo una historia mitológica sirve para legitimar el poder, fundar un estado y construir una memoria colectiva.
FAQs
Enéas es un héroe mitológico descendiente de Afrodita, cuya historia se usa para glorificar los orígenes de Roma. Representa la continuidad de una linaje divino y simboliza la perseverancia, el sacrificio y el destino de la nación romana.
El mito de Enéas se construye como contraste con la cultura griega, mostrando a Roma como una civilización independiente y superior que, aunque derrotada en la Guerra de Troya, logra triunfar en el futuro. Además, Enéas se compara con figuras griegas como Héctor, destacando la diferencia entre las dos culturas.
Dido es la reina de Cartago que enamora a Enéas, lo que genera un profundo conflicto entre su amor personal y su deber hacia Roma. Su historia simboliza el sacrificio y el destino, y termina en una trágica muerte por amor al verle partir.
Enéas se considera piadoso porque siempre obedece a los dioses, renuncia a su amor personal para cumplir con su destino y muestra devoción hacia los dioses, como lo demuestran sus viajes, sacrificios y encuentros en los infiernos.
Virgilio, en su obra 'Eneida', dio forma definitiva al mito, integrando tradiciones antiguas y presentando a Enéas como un símbolo de la grandeza y valores romanos, como el sacrificio, la fidelidad y la persistencia en el cumplimiento de su misión.
El destino de Enéas simboliza el ascenso de Roma como potencia mundial. Su viaje y su destino final reflejan el crecimiento y expansión del imperio, así como la idea de que Roma es un destino divino y eterno.
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