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Ep. 59 Mitos Griegos, Parte 45 · SACRIFICIOS, PRESAGIOS Y ADIVINOS

from Relatos de Sherezade

46m 53s

Ep. 59 Mitos Griegos, Parte 45 · SACRIFICIOS, PRESAGIOS Y ADIVINOS

Este episodio explora la profunda conexión entre los humanos y las divinidades a través de sacrificios, presagios y adivinación en la antigua Grecia y Roma. La historia de Agaménón y su hija Fijena muestra cómo el amor paterno supera la promesa de sacrificio, mientras la diosa Artemisa protege a la joven y la transforma en sacerdotisa. Otros relatos, como el de los Trojanos con el caballo mágico o el de Corezo y Cali Roy, ilustran cómo los presagios previenen o provocan tragedias, y cómo el amor puede llevar a sacrificios voluntarios. Los adivinos, como Calcas o Tiresias, actúan como intermediarios entre el mundo humano y el divino, leyendo el futuro mediante animales o fenómenos naturales. Los sacrificios eran ofrendas para agradecer, pedir protección o pedir perdón, reflejando el temor y la dependencia humana ante las fuerzas superiores. En el caso de De Mifón, la injusticia del sorteo y la venganza del rey demuestran el conflicto entre el poder humano y el orden divino. En todos los casos, se evidencia que el deseo de conocer el futuro es un impulso fundamental de la humanidad, que busca un puente con lo desconocido, con dioses o con fuerzas mayores, para enfrentar la incertidumbre y el miedo existencial.

Transcription

5935 Words, 34575 Characters

Spanish
Mi nombre es Susana Castellano de su Virilla y le doy la bienvenida a un nuevo episodio de Relatos de Chereza. Hoy retomaremos una escena mencionada en episodios anteriores de la guerra de Troya, en la que Agaménón, el jefe de los saqueos que combatió en la guerra de Troya, los saqueos son normalmente conocidos como los griegos, estaba en Teuda como les había contado con la diosa Artemisa y preocupado por agradar a estas varios años antes había prometido sacrificarle al más de yo producto nacido aquel año, si ustedes recuerdan esto era en el contexto de que Agaménón quería recuperar el trono de mis escenas que había perdido a manos de su tío y de su primo, Ejisto y su dioteastes y no pensó cuando le hizo una ofrenda a la diosa Artemisa, en el dolor que sus palabras podrían acarrearle el tiempo después. Subitamente se enteró de que el más bello producto nacido en ese año era su hija y fijena. Agaménon choró amargamente apretando entre sus brazos a la criatura a quien deparara tan cruel destino, pero su amor de padre fue mayor que la fidelidad de vida a la diosa y en ese momento no sacrificó a la ni. El tiempo fue pasando e fijena creció como una alegre y dulce a besilla que adorna los jardines, sin embargo Agaménon no conseguía observarla sin ver sobre ella la sombra de la venganza de Artemisa y la venganza de la diosa no se hizo esperar cuando los barcos griegos se preparaban para dejar sus playas en dirección atroya, la diosa provocó con una calva, la guerra había comenzado, pero los griegos no podían partir, el aire siguió calmo sobre las aguas y los rostros desanimados contemplaban las embarcaciones con sus velas bustias, las armas cayeron al suelo y no tenés en la lucha contra la voluntad de la diosa. Con entonces consultó a la divino Calcas, pero la profecía solo revivó los temores provocados por un dolor antiguo, los navíos conseguirían salvar, solo cuando fijena fuese sacrificada Artemisa. Fue entonces cuando la silenciosa y antigua omisión se hizo patente y resonó clara en el tiempo, poco a poco la prisión de los guerreros aumentó y agaminó, tuvo que ceder, sus ojos no tuvieron el coraje de mirar a su hija frente a frente caminó al sacrificio, y fijena estaba hermosa, con toda su recondita tristeza escondida bajo las dulces facciones. Calcas preparó el puñal para el sacrificio y después lo levantó para descargar el sertero golpe, nadie fue capaz de mirar. Sin instante final se prolongó aún para la diosa y no lo soportó. Mientras nadie miraba, nadie se dio cuenta de que en lugar de fijena la diosa hizo aparecer una cierva para el sacrificio y después se llevó a la joven a taurida, en donde la convirtió en su sacerdotisa. Pero ninguna de las personas que estaban observando se dio cuenta de ese detalle y todos dieron a la joven por muerta, sacrificio a la diosa. El episodio de hoy, entonces, habla de sacrificios, presagios y adivinos. En la muerte de las víctimas de los sacrificios, está el hilo que une a los humanos con las divinidades. Conocer el futuro significa para los humanos poder superar los propios límites. En el mundo greco romano, los fenómenos de adivinación fueron por eso muy importantes, lo que se recibe sin dificultad, no satisface. El deseo que los humanos tienen de conocer el futuro se hace más vivo principalmente en los periodos de crisis o de temores particulares o colectivos. Es así, como se siente liberado de sus males. Es importante hacer notar que en la mentalidad de la antigua agresia, el mundo es concebido como un todo armónico, donde un orden rige las cosas. La realidad no estaba constituida de diferentes esencias. Hay una interpretación, una ligación se puede decir entre todas las cosas de este modo. Todo lo que realmente ocurre es símbolo. Desde el simple vuelo de un pájaro hasta los fenómenos más violentos, como terremotos tempestades o eclipses, eran índice de causas interdependientes y conectadas unas con las otras. Una acontecimiento particular no estaba desligado de los demás particulares o generales. Existen hilos entre todos los acontecimientos y es preciso saber verlos. Eso es lo que hacen los adivinos. La adivinación suele clasificarse en dos categorías. La no inspirada que es la inductiva y la inspirada que es la intuitiva. La primera, o sea, la inductiva inspirada, se basa en la interpretación de los acontecimientos o señales exteriores. Es la que los romanos llamaban divinatio artificial. La segunda, la divinación naturales, se fundamente en la suposición de una inspiración divina cuyo ejemplo típico son los oráculos. Los dos tipos de adivinación muchas veces se conjugaban y a pesar de tener reglas para observar y analizar las señales, la interpretación final era en gran parte fruto de la imaginación de la divina. Los griegos no hacían diferencia entre los presajos, hechos comunes y los prodigios, acontecimientos extraordinarios, ambos eran signos adivinatorios que podían iluminar al humano sobre la voluntad divina y el futuro. Para los romanos en cambio, los presajos y los prodigios formaban dos categorías nítidamente separadas, ambos guiaban la conducta humana. Pero si los presajos eran indiceligeros fugas de un futuro próximo, los prodigios eran acontecimientos tenebrosos, señales de la colera de los dioses. Ambos anunciaban un futuro inmediato, eran advertencias enviadas por los dioses a los humanos para confirmar sus empresas o impedir su realización. A pesar de estar siempre dispuestos a ver en todos señales divinas, los romanos eran gente práctica y su afición por la acción los hizo imaginar medios que aseguracen al máximo su libertad de proceder, impediendo que los presajos paralizas en la vida pública y privada. Desarrollaron un ritual de presajos que regía las actividades religiosas y civiles que habían aprendido de los etruscos y estos a su vez se creen de los pueblos mesopotámicos a través de otros intermediarios. Tena un hoy, modelos de hígado, hechos de arcilla, con la determinación del significado de cada una de sus partes, su tamaño, posición, etc. Todos eran indicios para la divinación. Esa ritual era celebrado por un colegio de sacerdotes, los auguris, su especialidad, la ciencia augural, se ejercía por medio de un complejo sistema de ritos y fórmulas que establecía, hasta en los menores detalles, las ceremonias necesarias para la observación y la justa interpretación de los hechos. Los augura tenían gran libertad de acción, escogían el momento que creían oportuno, delivitaban el tiempo de observación y podían incluso rechazar algún desayo. Los acrificios que hacían los humanos era una especie de puente con los dioses. Los sacrificios son ofrendas destinadas a atraer el favor divino, reconocer la dependencia humana frente a un ser superior, agradecer a la divinidad los bien recibidos y pedir perdón por las faltas cometidas. En últimas son, como he dicho, un puente, entre dioses y humanos. Toda la ceremonia de sacrificios estaban minuciosamente reguladas, a los sacerdotes que tenían como función sacrificar, les era exigida la mayor severidad en las costumbres. Durante el sacrificio debían estar absolutamente limpios, vestían ropas blancas y eran coronados con hojas de plantas consagradas al dios, al que se celebraba en ese momento. Los ritos en los que se sacrificaban animales permanecieron idénticos desde la época diomero hasta la época romana, estamos hablando de más de mil años. Estos animales debían ser siempre hermosos y eran sin embargo. blancos cuando se ofrecian a los dioses olímpicos y negros cuando estaban destinados a las divinidades del inframundo, del mundo de los muertos subterráneos, también al momento y el lugar de los sacrificios difería de acuerdo con el dios, las ceremonias, enomenaje a las divinidades olímpicas se realizaban por la mañana en un altar elevado, las de los dioses infernales se realizaban al atardecer durante la noche y tenían lugar en fosos o cuevas. Entre los griegos, antes de sacrificar un animal, se acostumbraba dorarle las astas, los animales pequeños eran coronados con lazos y hojas de trebol dedicado a la divinidad, los romanos designavan como víctimas o hostias como se les decía, a aquellos que serían sacrificados, las hostias eran generalmente animales pequeños y las víctimas animales grandes, sobre la cabeza del animal se colocaba una mezcla de cebada y sal, un envuelto llamado mola salsa y enseguida se lo estrangulaba o se le decollaba. Los griegos acostumbraban a revistir las estatuas del dios con la piel de los animales inmolados, muy a menudo las colocaban sobre las paredes del templo o en murallas de la ciudad. La carne, descontada de la parte que mada de enomenaje al dios, era consumida en banquetes rituales, públicos o privados. En tiempos muy remotos se sacrificaban también seres humanos para aplacar la colera de los inmortales. Muchas personas también se ofrecian voluntariamente cuando se trataba de salvar la patria de ataques enemigos o de flajeros enviados por los dioses, pero esa costumbre fue abandonada por los griegos desde época muy muy muy lejana. Hay referencias a ello, pero digamos desde que ya hablamos de civilización griega, esto es desde el siglo Octavo, antes de Cristo no hay referencias frecuentes a esto. Entre los romanos, el Senado la volió definitivamente en el año 97 antes de Cristo, aunque después de esa fecha fueron involados a algunos traidores o enemigos públicos. Además de los sacrificios cruentos, que son los que tienen carne humana o animal, existían los incruentos en los que eran ofrecidos a los dioses productos de la tierra, vino, flores, miel, leche y una mezcla de harinas y sal. Basándose en la feribina, el conocimiento del futuro justificaba las actitudes de los humanos y en consecuencia les daba mayor seguridad en sus actos. Por otra parte, los sacrificios les conferían todavía más confianza, puesto que se sentían en paz con los dioses. Tenemos entonces que para los humanos conocer el futuro significaba superar sus propios límites, en el mundo recorromano los litos de adivinación fueron muy muy importantes, lo que se da inmediatamente ya no se atisfase. El deseo de conocer lo que vendrá se hace más vivo principalmente cuando existen crisis particulares o colectivas, las gente se encontraban algún alivio, entonces solo en las creencias y en la consulta de adivinos. La leyenda cuenta que los augures podía leer el futuro principalmente observando las entrañas de algunos animales. Volvamos a Troya y recordemos que un caballo trajo la ruina a Troya. Un magnífico caballo, todo de madera, los Trojanos lo rodearon contemplando, solo el sacerdote la oconte miró sus picaces a ofrenda abandonada por los griegos en la costa. El sacerdote aconsejó a los Trojanos que no lo aceptaran, pues sospechaba que allí había una trección. Queriendo probar lo que decía Lanzún dardo contra que el simulacro, el impacto produjo un sonido hueco. La conde propuso que mar el caballo, pero nadie le hizo caso. Todos creían que los griegos deseaban la paz y que se habían ido dejando el caballo en la playa para hacerle un favor a Poseidón, una ofrenda a Poseidón, y así tener vientos marinos favorables. 10 años antes, cuando los griegos desembarcaron en Troya, los Trojanos habían matado al sacerdote de Poseidón, acusándolo de no haber hecho sacrificios que agradasen al Dios. Ahora, pedían a la oconte que ocupase el lugar del sacerdote muerto, debería ofrecer sacricicios al señor de los mares para agradecerle su participación en la partida de los invasores. La oconte aceptó la designación. Era inútil seguir previniendo a sus compatriotas con respecto al caballo. Se preparaba para emular un toro gigantesco cuando dos serpientes salieron del mar y se lanzaron sobre sus hijos del sacerdote queriendo alcalos. La oconte corrió a salvarlos y también resultó muerto. En todas las mentes surgió el mismo pensamiento. La oconte había muerto por oponerse a la aceptación del caballo que era un regalo. Había sido impío y en su muerte recibió el castigo. Entonces, esto era un motivo más para aceptar el caballo. Nadie se dio cuenta, que fue la Diosa a tener a quien envió el monstruo que estranguló a la oconte y a sus hijos. A tener a quería que los griegos ganaran la guerra. Y no aceptó que la oconte y si era advertir a los trojanos. Caía la noche cuando el majestuoso caballo entró al interior de las murallas, llevando consigo la destrucción de la ciudad. Pero cambiamos de lugar y de historia. Vamos ahora a ver al sacerdote, Corezo era un sacerdote de Dionisio. Y estaba enamorado de Cali Roy, un hermosa joven. Pero inútil fue todo el poder de Corezo para conquistar a Cali Roy, el sacerdote Dionisio sumillaba ante la amada, pero ella, con mirada displicente, desdeñaba su amor. Offendido despechado, Corezo se quejó a su Dios y Dionisio resolvió castigar a la joven enviando a la región una epidemia de locura. Recordemos que Dionisio castigó con la locura, la locura de la embriagués. Nadie sabía, en el pueblo explicarse el origen del flajelo y resolvieron consultar al oráculo de Dodona. Las palabras divinas indicaron a Cali Roy como única culpable. Su sacrificio en el altar atendido por Corezo podría apasiguar el Dios. Si hubiese alguien sin embargo que fuese capaz de morir en su lugar, el sacrificio también sería aceptado. Sublicante y bañada en lágrimas, la joven es conducida a la presencia al sacerdote. Arrodillada mantiene sin embargo la cabeza herguida, ostentando a un su triste belleza. Corezo vacila, sus manos tiemblan ante el acto del sacrificio. A pesar de todo, él todavía la ama y por ese amor vuelve a su propio pecho la hoja fatal. Él que pidió a Dionisio, el castigo, ahora él se sacrifica por su amada. Entonces Corezo cayó sin vida a los pies de la espantada joven. Aquel cuerpo ensagrentado hace que Cali Roy se averguense de sí misma. Solamente es capaz de huir, llevándose su desesperación. Se aproxima una fuente conservando la imagen de Corezo muerto todavía en los ojos. No puedes soportar más semejante angustia. No hay en el mundo un lugar para alguien que como ella esté señalada de ese modo. Sin testigos, Cali Roy se sacrifica. La sangre tiene las aguas que corren indiferentes y su grito no es oído porque mueren su garganta. Estas fueron muertes y sacrificios inútiles por causa de una pasión. No era común que Dionisio exigiese sacrificios humanos. En general las ofrendas sacrificadas de Dionisio consistían en la matanza del macho cabrillo y en una ingestion de vino fuente de exaltación de los sentidos. Pero ahora vamos a otro relato que tiene que ver con los sacrificios. La diosa Artemisa está indignada por el sacrilegio de su ser tautiza cometa. En el centuario de la diosa la joven se encontraba en secreto con su amado Melampio. Y Artemis es una diosa virgen, sus aserdotizas deben ser virgenes como ella, y es imperdonable que profanen el templo, teniendo relaciones sexuales allí. La falta entonces requería un castigo, y la diosa encolarizada envió la peste a patras de la tierra de cometa, tratando de apasiguar a la Ida Divina, la gente del lugar por consejo del oráculo sacrificó a los dos culpables, a cometa y a melánquio. Pero la diosa no levantó el castigo y cada año el sangriento ritual se repetía, el más hermoso muchacho y la más bella donsella murían ofrendados a Artemis. El ciclo de muerte es terminaría cuando algún jefe extranjero presenciar el sacrificio. Dejos del problema que vivía patras, se encontraba Euripil, herve de la guerra de Troya, había luchado junto con otros dos griegos, y después que la ciudad fuera destruida, le tocó entre el botín una caja pequeña y misteriosa. Queriendo conocer su contenido, Euripil olabrió, y no encontró más que la locura. El oráculo le dijo que securaría cuando presenciase un sacrificio o común. Se dijo también que debería establecerse donde eso sucediera, y Euripil comenzó a recorrer el mundo buscando la rara ofrenda, así llegó a patras y permaneció allí, el sacrificio de los dos jóvenes a Artemis. Comprendió entonces que ese era su momento y que esa sería su tierra. El pueblo de patras, tan pronto como lo recibió sesintual viviado de su peso, el jefe extranjero había puesto final flagelo y también al macabro ritual. Yo también patras, la curó el costumbre, a que habían estado sometidos a sus habitantes de joven ser necesaria. Los jóvenes volvieron a vivir tranquilos y amar, y Euripiló, pensando su lecura, dirigió los destinos de su pueblo con sabiduría. La colera, de la diosa Artemisa, había asesado. Pero en otro lugar, corría sangre, y esto era en el reino de De Mifón. La sonrisa había oído de todos los labios y el silencio caminaba por las calles cortado por algún sollozo angustiado. La muerte planeaba el reino de De Mifón. En medio de la desesperación el oráculo señaló la solución. Todos los años una joven debía ser emolada en honor a Era. Tal vez así la diosa volviese los ojos hacia aquel país abandonado a la infelicidad. Una ciclo anual se sacaba a suerte de un recipiente, el nombre de una zoncella, el rey de Mifón sin embargo jamás colocaba en la urna el nombre de sus hijas. Por supuesto, un día el noble mastucio advirtió la artimaña del soberano, se dio cuenta que el reino ponía los nombres de sus propias hijas ahí, y admitió también del sorteo el nombre de sus hijas. De Mifón se sintió ultrajal, su venganza no se hizo esperar, a que el año no hubo sorteo, la víctima fue escogida secretamente por el poder real, y una de las hijas de mastucio cayó muerta. El noble se debatía entre el dolor y la indignación, pero aparentó resignarse. Algun tiempo después, mostrando en los labios una falsa sonrisa, convidó al rey y a sus hijas a que asistieran a un sacrificio. Las jóvenes llegaron antes que el padre y se vieron aprecionadas por manos vengadoras, recordando la injusta muerta de su hija, estucio asesinó a las princesas. A cada golpe, sus ojos relucían de alegría, pero la venganza se completó recién cuando la sangre de las jóvenes fue mezclar al vino que ofreció al rey. De mi fon sintió que la garganta le quemaba cuando supo que había bebido la sangre de sus propias hijas. La ira lo puso violento, la repulsión no convertió en una fiera, y mastucio se vio ante el más cruel de los enemigos, manos de hierro lo arrastraron hasta el mar. Las aguas se tinieron con su sangre y con la sangre contenida en el vaso maldito que se perdió con él en las saladas aguas. Hablemos ahora de otro relato que posiblemente algunos de ustedes conoce, y es el del AMIA, un monstruo que se volvió fuente. El terror se esparcía por las casas, y un nombre presidía a las conversaciones haciendo temblar a las personas. Era AMIA, el monstruo que vivía en una gruta próxima a Delphus, no perdonaba la vida a quien cayese en su poder. Con así animales, temiendo el cruel encuentro, no vacilaban en tomar el camino más largo, y quien se veía obligado a pasar ante la gruta caminaba rápidamente, conteniendo la respiración. Pero AMIA seguía haciendo víctimas, nadie sabía cómo venía ni cómo se iba, solamente un grito aterrado llegaba para contar que alguien se había perdido como flora arrancada por la tempestad. El flajero parecía no tener fin, hasta que por medio de su oráculo, a polo ordenó que un joven de la región fue se ofrecido en sacrificio al monstruo, entre todos la triste suerte le ocupó al bello alción. Coronado de flores era conducido por todo el pueblo para ser inmolada, alción tenía mucho miedo, pero sus manos estaban firmes, cruzando por el mismo camino venía a Euribatos, un noble descendiente del río Axio. Cuando vio al bello joven llevado al sacrificio, se aproximó y trató de liberarlo de su destino, advirtiéndose en embargo que sus fuerzas eran inútiles, se ofreció entonces para morir, el lugar de su amado. Lleno de valor penetró en el cubil del monstruo, el polo esperaba un grito de agonía y se encontró con un clamor de victoria, en la entrada de la caverna apareció de pronto el joven trayendo en sus brazos de hierro a la mía. Con toda la fuerza de su odio tiró al suelo a que el engendro terrible, la enorme cabeza se partió contra las rocas, un augido irió al silencio y provocó la sonrisa de todos los labos. La mía, el monstruo, estaba muerta, cuando el cuerpo desapareció, dejó el lugar donde se estaba una fuente de agua transparente a la que llamaron Sibaris. Pero volvamos a Troya, recordemos a Calcas, y la divino, Calcas, el nieto de Apolo, que asombraba los hombres con sus profesías desde niño, el vuelo de los pájaros se transformaba ante sus ojos en un libro sobre el futuro, y las entrañas de los animales traían escrito el destino de cada uno, nadie, nadie lo superaba en sabeduría, cuando sus labios pronunciaban una sentencia, ninguna persona se atrevió a dudar, sobre sus vidas en embargo pesaba una limitación, Calcas moriría cuando encontrarse a alguien más sabio que él, eso parecien posible a los ojos de la mayoría, pero su misma sabeduría le habían señado a la divino, la virtud de la humildad, y él tenía la certeza de que algún día las palabras de los que lo llamaban el mayor de los adivinos, no tendría neco en la realidad. Cuando la guerra de Troya terminó, previendo las dificultades que la flota griega tendría que enfrentar para volver a la patria, Calcas se unió a sus nuevos compañeros, con ellos inició el camino de regreso, el viaje fue largo, y un día llegaron a la distante colofón, donde moraba el adivino Mobsu, hijo de Apollo y Nieto de Tiresis. Calcas sospechó su propio fin cuando le desperpó es un concurso adivinación, le correspondía a la primera pregunta, junto a la casa de Mobsu hay un haiguera, y Calcas quiere saber cuántos frutos tienen el árbol, sin vacilar, el hijo de Apollo responde el número exacto, pues a su vez pregunta a su rival, una serda está por dar a luz, cuantos animales naceran de ella, no a veces serditos verán la luz del día afirma Calcas, el otro, sin embargo, está en ese acuerdo, los lechones serán ocho dios. Al día siguiente ocurre lo previsto por Mobsu, Calcas es invadido por una inmensa tristeza que lo hace caer sin vida en una patria extraña, mientras que en sus ojos asolva una pequeña lágrima y reprimible. Pero ahora volvamos al sacerdote la oconte, aquel que murió por sospechar que el regalo del taballo de madera era una estrategia magriega, los dioses que querían la ruina de troya silenciaron su voz. Parecía que los pies de Milambo no le pertenecía, cuando pequeño su madre lo había protegido a la sombra de un árbol, pero le había dejado los pies expuestos al sol, y tanto arderon bajo el calor que se pusieron negros, de ahí su nombre, negro pie, en grieble. Pero no eran sus piezos currendos que daban celebridad a Milam, sin de la adivinación. ¿Cierto vez? había encontrado una serpiente muerta, y él piadosamente la sepultó. Para agradecérselo las crías del reptile purificaron los oídos con su saliva, y así el joven pudo comprender el lenguaje de los animales, y por medio de este, de velar los misterios pasados, presentes y futuros. Con su oficio de adivino, Melanpo vivió feliz hasta el día, en que por amor a su hermano vías decidió cometer un crimen, robar el rebaño del fel fléaco, condición impuesta a los pretendientes de "pero la joven que vías" deseaba disposar. Un año vivió Melanpo entre rejas pagando por su ron. Entre las ruinas de la cárcel, se esbozaba la sonrisa de libertad. Alcía ya a largo tiempo que estaba en cautiverio, cuando el adivino yo en sus soldados ormigas que hablaban, la noche era oscunda, sin lunes y ni estrellas. Las pequeñas poses de las ormigas se oían claramente en la oscuridad, estaban acarreando comida, y al transponer la viga maestra, una le dijo a la otra, que convenía terminar el trabajo porque el madero estaba corroído. Al día siguiente, según afirma la ormiga en su conversación, la construcción caería estruendoza mente. Melanpo yo esas palabras y tuvo miedo, llamó a Filaco y le informó lo que estaba por ocurrir, el rey sonrío incrédulo, pero ordenó que lo trasladaron a otra parte, en cuanto el adivino salió en su encierro la cárcel se desmoronó. Melaco quedó sorprendido por el don a divinatorio en su prisionero, y movido por la simpatía le prometió no solamente la libertad sino también el rebaño que él había tratado de robar. Si antes le concedía un favor, curar la imputencia de su hijo y fico. El adivino descubrió que cuando niño y fico había visto a su padre castrar a un chihu, cuando el rey se dirigía a un árbol para enterrar momentánea mentía allí el cuchillo, el niño se asustó pensando que su padre encaminaba hacia él. El arma continuaba en el mismo lugar olvidada de todos, solo el fíjlo sabía de ella y su presencia le recordaba la escena sangrienta. No sería difícil curar, basta va a retirar el cuchillo del árbol y limpiar, la arrumbre y la sangre del chivo que allí quedaran debían ser mezclados con agua y ofrecidos al joven. No fue hecho según las instrucciones y poco después el cifículo engendró un hijo. Me lampo recibió el rebaño y se llevó consigo la admiración de todos, vías ya podía casarse con su amada, pero. Hablamos ahora de uno de los advinos más famosos de la antigüedad, Tiresias, el cien, capaz de prever el futuro. Tiresias no quería mirar, pero sus ojos insistían en posarse en el cuerpo virgen de atenear y deteníanse en la contemplación del baño de la diosa. Ella sospechó, que desde atrás de los árboles su desnudé tenía testigos y se encolarizó muchísimo y dejó sin luz, sin capacidad de ver a los ojos curiosos. En ese instante, en el que Tiresias quedó cien. La ninfacaríclo, madre de Tiresias, no se conformó con la desgracia de su hijo y fue en busca de atenear y se quejó amargamente a la diosa. El joven solo había mirado lo que estaba ante sus ojos y por la gran cieridad de la propia caríclo, dedicaba a la diosa, perdí que decía, perdón. Las palabras de la ninfas llegaron al corazón divino y atenear se apadió de Tiresias, sin embargo, la luz de aquellos ojos jóvenes había desaparecido para siempre. La diosa ya no podía volverse a atrás, esto lo hemos hablado en diferentes episodios. Una vez que los dioses dan su palabra, no pueden echarse para atrás. La palabra de un dios no tiene vuelta atrás y decir algo, es sinónimo de hacer algo y ahí surge el concepto del honor en el cual decir y hacer es un solo concepto. Queriendo hacer al muchacho menos infeliz, atenear y considero el donde la adivinación, Tiresias tendré a ojos interiores con los que podría haber más allá de los límites humanos. Y además, atenear lo obtenió un bastón mágico que haría más seguro de sus pasos por los caminos del mundo. Larga y sabia es su vida, sus consejos nacidos de la experiencia son escuchados y respetados por todos los griegos, Tiresias es un hombre muy amado por todos. Cuando los étigos nos atacan tebas, la población se reunió al abrigo de las murallas de la ciudad, buscó al sabio queriendo huir la palabra de salvación, pero tebas ya estaba perdida y a Tiresias solo le resta a consejar al pueblo que inicia la partida. Durante la noche, una multitud de hombres amedrentados abandona sus murallas al enemigo y uye llevando consigo solo la propia vida, se dirigen a delfos, buscando refugio en el templo de Apollo, con ellos, a Tiresias, conducido por su hijamando que al igual que su padre puede ver el futuro. El viejo adivino no llega a delfos, a la proximarse al monte Telfersion de Ossia, los tebanos se encuentran una fuente de aguas heladas, queriendo saciar su enorme sed, Tiresias bebe avidamente, el frío penetra en el cuerpo cansado y caliente y, repentinamente, el anciano evidente, muere. El viejo sabio se pultado junto a la fuente y sus compañeros se despiden de él sin esconder su llanto, aunque muerto y habitando el reino de las hombres, Tiresias no abandona sus hombres, no ha terminado su misión, sus sabias palabras serán siempre respetadas por todos aquellos que lo conocieron y lo amaron un día, y serán reverenciadas inclusive por aquellos que solamente habían oído hablar de él alguna vez. Pero volvamos a los sacrificios, al sacrificio de Eulimena, quien fue sacrificado con su hijo en el pie entre, para hacer a Crete libre. Eulimena y el casto se amaban en secreto, la hija Sidon, rey de Crete, no podía revelar al mundo su verdadero amor, porque estaba prometida a aptero una aristócria. Nadie jamás sospechó que ella se había entregado al casto, ni se supuso nunca sé que se ocultaba en la ardora moroso, bajo la simple risa, con que los jóvenes se saludaban. Nadie sabía tampoco que aptero representaba para la princesa, sólo un casamiento digno de Suri. Eulimena vivía tranquila a pesar de su gran secreto, y no veía en los ojos de su padre las noches de insop. El soberano estaba extremadamente preocupado por el descontento que se propagaba entre sus súbditos, provocando revueltas, traiciones y asesinatos. No soportando más el peso de la discordia, Sidon pidió al oráculo que le dijera la forma de aliviar las tensiones, o yo entonces que el sacrificio de una virgen podía cambiar el terrible futuro de su pueblo y de su tierra. Realizando un sorteo, cabe a Eulimena servir de ofrenda, ella debería ser la que se entrega en sacrificio. La desesperación casi llevó alicastua a la locura, no podía comprender que el destino escogiera a su amada como víctima, y no válsilo en confesar al rey el amor vivido en secreto. Sin embargo, nadie le crió, sus palabras sonaron en los oídos de todos como una ingenua mentira para salvar a Eulimena, negando su virgenidad. Los labios de Eulimena permanecieron cerrados a cualquier potesta, a cualquier gemido de dolor, su rostro ya no tenía expresión alguna, para ella no había más esperanza, y fue sacrificada. Pero su padre tenía una duda, mandó que el cuerpo de la joven fue examinado, y el espanto analizó sus gestos, Eulimena tenía en sí un pequeño ser que murió con ella, pero, entre humillado y temeroso, asesinó alicastua, tal vez temió una represalía de la mante indignado, tal vez quiso mengar su gran humillación. Los entonces, como la presencia de los sacrificios de los adivinos, estas ofrendas, eran muy importantes en la antigua Grecia, sacrificios, presajos, adivinos, rondaban la atmósfera del antiguo agresio, estaban los sacrificios para asiguar la furia de los dioses y pedirles que propiciaran vientos favorables a las tropas griegas que se dirigían a Troya. el jefe. combatientes agamenó, prometió Artemisa un terrible sacrificio, la vida de su hija menor y figenia. Pero se dice que la misma diosa se conmovió ante la inocencia a la princesa e impidió la inmolación. Esta leyenda es la más ella síntesis del significado y la fuerza de los sacrificios en la antigua agresía. Al principio los humanos pedían a los adivinos y augures que les revelasen el futuro. Luego, si ese futuro implicaba actos funestos trataban de aplacar la cólera de las divinidades y obtener de ellas favor por medio de ofrendas y sacrificios. Los romanos denominaban víctimas o hostias a los animales que devían sacrificar. Las hostias eran generalmente animales pequeños, en cuanto a la inmolación de las víctimas constituía también privilegio de los comandantes victoriosos. Los sacerdotes encargados de ofrecer sacrificios a los dioses llevaban una vida severa, vestían ropas blancas y antes de proceder a las ceremonias se purificaban por medio de varias oblusiones. Para los humanos conocer el futuro significaba superar sus propios límites. En el mundo greco romano, los ritos de adivinación fueron muy importantes, lo que será inmediatamente si a no satisfacer el deseo de conocer lo que vendrá, se hace más vivo principalmente cuando existen crisis particulares o colectivas. Las gente se encontraban a algún alivio entonces, son unas creencias y en la consulta de adivinos. La leyenda cuenta que los augures podían leer el futuro, simplemente observando las entrañas de algunos animales. Los dioses no vacilan en exponer a los humanos a toda clase de pruebas, enamorada del pastoratis, si veles, la diosa impuso a este, la castidad absoluta. Pero Atis no resistió el amor de la ninfra sanangaride y se unió a ella, la diosa, celosa, se infureció y le envió entonces una crisis de locura durante la cual el pastor se castró, si mismo. Después docil y sumizo se convirtió en sacerdote de la diosa causante de sus males. En este tema de los sacrificios y de la compleja relación de los humanos con las divinidades, vemos que en esa ofrenda que se les da, hay un hilo que une a los humanos con las divinidades un reconocimiento de la fuerza superior de los dioses, es lo que está presente en el tema de los sacrificios, es un puente de unión de los mortales con los dioses porque los sacrificios son ofrendas destinadas a traer el favor divino y reconocer la dependencia humana frente a eso que es superior el universo, las fuerzas divinas y también para agradecerle a las divinidades los bien recibidos y dar satisfacción por agradecimiento por lo que se tiene pero también para pedir perdón por las faltas cometidas. Vemos entonces que estas ceremonias de sacrificios reflejan ese temor que ha existido siempre a los sobrenatural, a las fuerzas superiores y conectado está ese temor al futuro, al destino, de ahí la conexión con los presajos y los adivinos porque los adivinos establecen también ese puente con lo desconocido, ese mundo desconocido del futuro que parece estar tejido y lado por los dioses que en el caso de los griegos son las moiras aunque a veces los dioses olímpicos intervienen directamente en la vida humana, son las moiras las que tejen los hilos del destino humano, entonces en su necesidad de conocer y a pasiguar ese futuro incierto intervienen los adivinos, los presajos y los sacrificios, como les decía es interesante darnos cuenta que así hayan pasado muchos años desde estos relatos, desde estos mitos, ese inquietud por lo que va a suceder por el futuro sigue presente en la actualidad y los corazones humanos y cada uno busca su manera de a pasiguar esa duda ante la incertidumbre de lo que va a suceder ante la incertidumbre del futuro, del mañana, ante el temor ante lo desconocido y cada cual busca su manera su puente con lo transcendente con los dioses en los que cree o con aquello que considera más grande que sinisio, quien le podrá ayudar a sobrellevar la difícil carga que significa ser humano en una tierra y busca cómo nos sentirse tan abandonado y nos sentirse tan perdido en la existencia que se le ha dado para vivir. Muchas gracias, espero que hayan disfrutado de este episodio y nos encontraremos en un próximo episodio de Relatos de Shereysade, un abrazo. ¡Vamos a ver, nos vemos en el próximo episodio de Relatos de Shereysade!

Podcast Summary

Key Points:

  1. En la historia de Agaménón y Fijena, la promesa de sacrificar a su hija para agradar a Artemisa se convierte en un acto de sacrificio que, al final, es evitado por el amor paterno.
  2. La diosa Artemisa, aunque inicialmente vengativa, protege a Fijena, quien luego se convierte en su sacerdotisa, mientras los humanos creen que ha muerto en sacrificio.
  3. Los sacrificios en la antigua Grecia y Roma eran formas de comunicación con los dioses, para agradecer, pedir protección o suplicar favor, reflejando el temor y la dependencia humana.
  4. Los adivinos, como Calcas o Tiresias, podían prever el futuro mediante observaciones de animales o fenómenos naturales, siendo su predicción un puente entre el humano y lo divino.
  5. La presencia de presagios y sacrificios muestra cómo los humanos intentaban dominar el destino mediante rituales, aunque el futuro era visto como un misterio controlado por fuerzas superiores.
  6. En el caso de los Trojanos, el caballo de madera, presagio de guerra, es ignorado por los líderes, hasta que su trágico destino confirma el poder de los presagios divinos.
  7. La historia de Corezo y Cali Roy muestra cómo el amor trasciende el sacrificio humano, llevando a un hombre a morir en lugar de su amada, demostrando el valor de la pasión y el amor.
  8. En De Mifón, la injusticia del sorteo y la venganza del rey contra sus hijas ilustra cómo el poder corrupto se opone al equilibrio divino y a la justicia.

Summary:

Este episodio explora la profunda conexión entre los humanos y las divinidades a través de sacrificios, presagios y adivinación en la antigua Grecia y Roma. La historia de Agaménón y su hija Fijena muestra cómo el amor paterno supera la promesa de sacrificio, mientras la diosa Artemisa protege a la joven y la transforma en sacerdotisa. Otros relatos, como el de los Trojanos con el caballo mágico o el de Corezo y Cali Roy, ilustran cómo los presagios previenen o provocan tragedias, y cómo el amor puede llevar a sacrificios voluntarios.

Los adivinos, como Calcas o Tiresias, actúan como intermediarios entre el mundo humano y el divino, leyendo el futuro mediante animales o fenómenos naturales. Los sacrificios eran ofrendas para agradecer, pedir protección o pedir perdón, reflejando el temor y la dependencia humana ante las fuerzas superiores. En el caso de De Mifón, la injusticia del sorteo y la venganza del rey demuestran el conflicto entre el poder humano y el orden divino.

En todos los casos, se evidencia que el deseo de conocer el futuro es un impulso fundamental de la humanidad, que busca un puente con lo desconocido, con dioses o con fuerzas mayores, para enfrentar la incertidumbre y el miedo existencial.

FAQs

Conocer el futuro significaba superar los límites humanos y obtener seguridad en sus decisiones, especialmente en momentos de crisis o temor.

Los sacrificios eran ofrendas que establecían un puente entre los humanos y los dioses, mostrando su dependencia y pidiendo favor o perdón por sus errores.

Los griegos no distinguían entre presagios y prodigios, ambos consideraban signos divinos que revelaban la voluntad de los dioses y el futuro.

Agaménón prometió sacrificar a su hija Fijena para agradar a la diosa Artemisa, pero la diosa, conmovedida por su inocencia, lo impidió y la protegió.

Los presagios indicaban futuros cercanos, mientras que los prodigios eran señales de ira divina. Aunque temíanlos, desarrollaron rituales para manejarlos sin paralizarse.

El sacerdote Oconte murió por oponerse a aceptar un caballo de madera que era un engaño de los griegos; su muerte fue interpretada como un castigo divino por desobedecer.

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