Ep. 132 (ORISHAS Parte 1) - Orishas, espíritus africanos en América.
from Relatos de Sherezade
21m 15s
La mitología yoruba, originaria de África Occidental, se desarrolló como una religión viva y estructurada en dos mundos: el terrenal (Ayé) y el espiritual (Orú), unidos por la energía divina Ashe. Los orichas, como fuerzas naturales, representan aspectos del universo y la humanidad, mientras que los ancestros (Ogungul) mantienen una conexión vital con los vivos a través de rituales. Esta tradición, tras la diáspora esclavista, se transformó en cultos afroamericanos como el candomblé, la santería y la quimbanda, integrando elementos del catolicismo y otras prácticas africanas. Investigadores como Pierre Berger, Fernando Ortiz y Livia Cabrera desvelaron su profundidad espiritual, ecológica y social. Los símbolos, colores, ritmos y números tienen un significado profundo, actuando como puente entre lo material y lo espiritual. La muerte no es un cierre, sino una transición al plano espiritual, reforzando la presencia ancestral. Hoy, la mitología yoruba se conserva en comunidades latinoamericanas, ofreciendo una visión de vida, naturaleza y comunidad que responde a crisis ambientales, racismo y pérdida de tradiciones. Su simbolismo y práctica cotidiana ofrecen una forma de comprensión profunda del mundo, basada en la conexión entre seres, naturaleza y divinidad.
Hola, nombre es Susana Castellano de Suiría y le trae la bienvenida a un nuevo episodio
en Relatos de Chereza. Hoy iniciamos una nueva serie dedicada a una de las tradiciones
religiosas más vivas e influyentes del mundo, la mitología lloruba y sus manifestaciones
en América. La cultura lloruba se desadolló en África Occidental, principalmente en el
actual sur oeste de Nigeria, el sur de Benin y parte de todo. Desde ciudades como Ifeo,
Joe, Avéocuta y que tú surgió un sistema religioso y filosófico que continúa vigente
más de mil años después. Los llorubas consiguen en el universo como una realidad unida por
el ase, la energía divina que hace posible toda existencia. Sobre el mundo visible
llamado al "ye" se extiende orún el mundo espiritual. Entreamos planos actuar los orillas
deidades o fuerzas naturales que conectan a los humanos con los sagrados. Durante
la dias por africana, miles de llorubas fueron llevados a América. En ese proceso, de dolor
y resistencia, sus religiones se transformó y dió origen a nuevas tradiciones afroamericanas,
como el cantomblembra, la santería en Cuba, la humbanda y la quimbanda en el cono sur,
y las prácticas afrocariveñas presentes hoy en toda América Latina. Esta serie explorará
la historia en los mitos y simbolismo de los principales orillas, como olorumare, oxalá,
maillá, shangoh, shunogu, nexun, entre muchos otros, así como sus secretismos, sus colores,
sus días, sus símbolos y sus correspondencias con otros partiones del mundo.
También hablaremos de los grandes estudiosos de esta tradición, Pierre Berguer, Livia
Cabrera, Natalia Boliva, Juan Alvintos Santos, Fernando Ortiz, Roger Bastet, cuyas investigaciones
permitieron comprender que esta religión no es una relicya al pasado sino una mitología
viva, con millones de prácticas y un profundo sentido espiritual, ecológico y comunitar.
Desde la psicología profunda, pensadores como Carl, Joseph Campbell, ofrecen herramientas
para entender el lenguaje simbólico de los orillas, como arquetipos universales, representaciones
de fuerzas psíquicas que habitan en cada ser humano, en un mundo marcado por la desconexión
con la naturaleza, la tradición Yoruba nos recuerda que la divinidad vive en la tierra
en el agua, en el trueno, en el cuerpo y en la palada, hablar de los orillas hoy,
es recordar que los sagrados sigue teniendo voz, ritmo y movimiento, y así comenzamos
esta nueva travesía, los orillas, espíritus africanos en a medio, entonces el territorio
Yoruba, donde está y cuando floreció, se ubica el territorio Yoruba en África occidental,
principalmente en el suroeste de Nigeria, el sur de Benin y una franca de Tobu, es una
región de bosque tropical y savana un, atravesada por los ríos fundamentales, o gul, osun y
el gran nigie, entre los siglos 9 y 19 se consolidaron ciudades estados y reinos con
identidad propia, y fe es un centro espiritual histórico, celebre por su arte en bronce
de racota de sorprendente naturalismo, o yo es la capital imperial y potencia, político
militar, con los alafins que son los reyes, y un sistema de contrapesos sin y corregios,
y Jebú, Avéokuta, que Tu y Porto Novo son no dos comerciales rituales, las puertas
al Atlántico, la estructura urbana Yoruba articuló mercados palacios y santuarios,
y una religiosidad pública integraba política artes rituales, pero acerca de unos ahora,
a cómo entendían los sagrados de los antiguos Yorubas, en el pensamiento Yoruba no se separaba
de la naturaleza y el espíritu, y la clave está en entender el concepto del Ashe, que
es la energía divina que hace posible toda existencia, es la fuerza de la vida, movimiento
y eficacia ritual. Entonces, entendiendo que es el Ashe, esa energía que da vida a todo,
y cosmos, el universo, se consigue como dos planos que están dialogando, por una parte
está el Ayé, que es el mundo visible en los humanos, con las plantas, animales y objetos,
y por otra parte está el mundo espiritual, que es Orú, entonces tenemos Ayé, terrenal
y Orú, espiritual. Y ese mundo espiritual es el de Holodumare, que va a ser el ser supremo,
y los orichas, que son unas fuerzas que se desprenden por decir lo ha sido Holodumare,
divinas, personales, y están también los Ebuno, Ebungun, que son los ancestros. Entonces,
el Ashe, que es esa energía divina, surge o viene de Holodumare, el ser supremo. Al ser
supremo, Holodumare, no se le representa en imágenes, ni suele recibir cuito directo,
porque él delegó en los orichas el gobierno de los procesos naturales y sociales. Entonces,
estamos viendo cómo es esta estructura que hay entre el mundo espiritual y el mundo terrenal,
todo bajo la mirada del gran Holodumare. Los orichas, entonces, son personas de fuerzas
de la naturaleza y la naturaleza en el exterior, la que vemos, y también en el interior
de nosotros, o que llamamos la condición humana. Por ejemplo, está el mar, se llama ya,
está el trueno y la justicia que llango el hierro y la tecnología, que es Ogum, los
ríos y el encanto, la sensualidad, que es de Ogum, y viento y la tempestad, le danza,
la creación y la forma de Ogsalau, Batalá, y el lenguaje y las eincrucijadas que
va a ser de Xúhueleguá. También termó la enfermedad y la cura con homolú, pabaluaje,
y la sabiduría oracular con Ogumila, cuyfa, entre otros orichas que iremos explorando
a lo largo de estos episodios. Entonces, tenemos que comprender que para el ochorú, la naturaleza
es el espacio donde se relaciona todo, y que por ejemplo, un río no es que simbolice
el orilla, sino que es el orilla. Está ahí en su modo presente. Hablamos de algo similar
cuando hablaba de mitología griega, se usa es el cielo, ¿sierto? No es que lo representa,
es que es él mismo. Entonces, del mismo modo, una orilla es el río, ¿sierto? Y por eso,
los materiales, los colores, los ritmos, los alimentos van a hacer ese canal de energía
entre lo espiritual y lo material. En este mirada yoruba va a haber un tema muy importante,
que es la muerte y los Ogumil. Esto es un tema central en la tradición yoruba, porque
la muerte acá no es un cierre, sino el paso del mundo espiritual, del mundo alternal y luego
del nuevo, al espiritual. Entonces, es la continuidad con los ancestros y este concepto
es estructural. Los Ogumil son presencias ancestrales que vuelven a estar entre los vivos
en ciertos rituales públicos, para eso se necesita una indumentaria ritual específica
con capas, con colores, con bordados, una danza ritual para permitir esta invocación.
Y la función es honrar la memoria de los ancestros, tener claro ese puente vivo entre
los vivos y los muertos, que estos ancestros también están protegiendo la comunidad y están
renovando la energía de la shea. Entonces, acá en todos estos rituales, van a ser muy
importantes los colores. El blanco, por ejemplo, simboliza la pureza, la claridad en la
pasiguamiento, el rojo va a ser el calor vital, la fuerza, el
los azules y verdes son las aguas, la fertilidad, el monte, cierto que lo de "Yemayá" y "Oshoshi" y el color
café, marrón, paja, hacer la tierra, la ancianidad, el umbral y simboliza a unos orillas que son
como Nanai o Molu. Los números también son rituales entre los "Yemayá". Entonces, vamos viendo
cómo se conecta con otras tradiciones que hemos visto, porque esto, vamos viendo que tiene
similitudes, con mitos del cercano oriente y Egipto, con mitos griegos, con mitos nórdicos,
incluso con todos los episodios que hicimos sobre el tarot. Entonces, los números, por ejemplo,
el 4, 8, 16, se van a asociar a orden, con pletud, destino, y cada casa o cada grupo religioso
puede ser un poco diferente, puede matizar colores, números, pero va a ver una esencia que es similar,
¿verdad? Entonces, de aquí tenemos que entender que los "egungul", esos espíritus de los ancestros,
nos ayudan a comprender la muerte, que va a tener un aspecto individual, cada muerto, y además
va a tener un aspecto comunitario, los muertos, los ancestros, y cada persona, entonces pertenece a
una cadena de memoria, nosotros tenemos unos ancestros que influyen sobre nosotros, eso es muy
interesante. Entonces, de África, América, hubo una diaspora y en América se formaron nuevos
cultos. Entonces, desde el siglo XVI, con auge, en los siglos XVIII y XIX, hubo unas
guerras internas y redes esclavistas atlánticas que expulsaron a poblaciones lloruba hacia Brasil,
Cuba, Haiti, el Caribe Ispano, el norte de Sur, América, sin templos ni imágenes, la
tradición sobrevivió entonces en el cuerpo, en los cantos, en los toques, en las danzas,
en las frases que se repiten de unos a otros, en las reglas de comida, en los colores, y en América
sufrió un sincretismo, cierto, con el catolicismo, con sus santos imágenes y con otras matices
africanas. Entonces, las derivaciones principales que va a ver en América, que tienen raíces,
llorubas, aquí las voy a mencionar muy, muy resumidas, pero es para empezar a tener una idea.
Entonces va a estar el candomble en Brasil, que tiene casas en Bahía, en sus liturgias,
en lloruba, tiene unos toques tambores específicos, en gran presencia pública, están por ejemplo
las famosas fiestas de Llamallá, de Oxalá, bien, está por otra parte en Cuba, la santería
o regla de ocha, que tiene pantheón y reglas propias, caminos de orillas, tronos, collares,
sincretismo muy definidos, por ejemplo el de Shango con Santa Barbara. Por otra parte, tenemos
la un banda en Brasil, que es una tradición de encuentro entre orillas y el Espiritismo
europeo, el siglo XIX y van a tener, digamos, un culto un vano que va a ser muy importante.
También está la quimbanda, cierto que es complejo en el conosur, en Brasil y hoy en día
se utiliza Macumba a veces de manera impresisa para hacer una generalización de todas
estas tradiciones con raíces africanas. Vale la pena mencionar también el bulú
en IT, que es más bien un pariente y no una derivación de lo lloruba, pero vale la pena
mencionarlo, y comparte cierta lógica en cuanto a su sistema de loas, que son similares
a los orillas, a los tambores, las danzas y el trance y la posición. Entonces,
esas religiones son americanas y africanas a la vez, porque conservaron y recrearon,
son cultos vivos que se siguen recreando cada día con muchísimos practicantes. Entonces,
quienes y desde cuando comenzaron a estudiar esta religiosidad que mucho tiempo no fue estudiada,
a partir del siglo XX empezó por decirlo así, una línea de investigación documentada que de alguna
manera le da relevancia, le da importancia y dignifica estas tradiciones. Entonces, tenemos a
Pierre Berger, que por un fotógrafo sacerdote, iniciado, que hizo un puente entre África, Salvador
de Bahía, el Sistematizó, los Panteones, las rutas por las que llegaron los ritos, lo trabajó
en Brasil, está Fernando Ortiz en Cuba, que habló de un término que va a ser muy importante que
la transculturación, que se se estudio a esos procesos afrocuanos. También va a estar
Lidia Cabrera y Natalia Bolívar en Cuba, que nos hablan de las fuentes etnográficas y mitograficas,
que es algo que nos interesa mucho, cada que estamos trabajando desde los mitos y es clave el
trabajo de Lidia Cabrera y Natalia Bolívar en Cuba. También está Roger Bastil, que es un sociólogo
de las religiones afrobras y leñas. Está Juana, el 22 antos, está regional de Brandia en Brasil,
que nos habla de la estructura mítica de los ritos y de la presencia contemporánea. Además,
hay otros comuninas rodríguez, como Rita Segato, Edison Cartneiro, Tublanders, Leyla González,
entre otros. Y aquí vale la pena aclarar que Carl Jung y José Cambello o Mecialidad no trabajaron,
específicamente lo abro, lo lloruba en campo, no hicieron, pero sus marcos y sus términos de los
arquetipos monomítos son pútiles para la interpretación simbólica de estos mitos. Entonces es algo
interesante, como pueden servir estas investigaciones, aunque ellos no lo trabajaron directamente. Entonces,
¿por qué vale la pena hablar de los sonichazos hoy? ¿Cuál es la liguencia? ¿Cuál es el aporte? Porque son
una mitología viva. A diferencia de griegos nórbicos, esta se practica hoy en casas, en barrios,
en ciudades, hay toda una estructura social de fiestas, músicas, economías simbólicas, redes
de apoyo que giran alrededor de la tradición lloruba. Están muy conectadas con un tema muy actual,
que es el tema de la ecología y la ecología espiritual, porque nos habla de la relación con los
líos, con el mar, con el monte, con el fuego vivo, no como recursos sino como presencias. Esto es
muy valioso en estos tiempos de crisis ambiental. Por otra parte, porque nos hablan de memoria y
de residencia, y son una respuesta cultural a esas vías por aforsada al racismo, son una pedagogía
de liquidar estas estudios de estas formas religiosas. Nos habla también del lenguaje del cuerpo,
porque este es un culto que integra música, danza, comida, color indumentaria, y propone una
estética del vínculo. Y podemos leerlo, nos permite hacer una lectura simbólica contemporánea,
cierto, porque están vivos. Entonces, en esta introducción, en los que hemos hablado del
territorio, religión, muerte y viaje, entraremos en la serie. En el próximo episodio abordaremos
a Holodumare, el ser supremo, y es la fuente de la Shea, y luego seguiremos con oxalado,
batalan, anaburuku, yemangaya, shangoshu, nogun y anzaiksu, orunmilan, que posiblemente ustedes
los han oído, quizás en alguna canción, en la actualidad. Entonces, vale la pena que
entremos en ellos.
y explicar qué es cada orilla,
cuáles son sus colores veremos en cada episodio una orilla,
veremos sus símbolos, sus días, sus inquietismo, sus paralelos míticos,
y entonces veremos tantos datos rituales como lecturas simbólicas.
Espero que les llame la atención que los haya interesado
y encontrarnos en un próximo episodio de relatos de Charisare.
Un abrazo y hasta pronto.
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Podcast Summary
Key Points:
La mitología yoruba es una tradición religiosa viva y compleja que se desarrolló en África Occidental y se mantuvo en América tras la diáspora esclavista.
El universo yoruba se estructura en dos planos
Los orichas son fuerzas naturales y espirituales que representan aspectos del mundo físico y humano, como el trueno, el río o la creatividad.
La muerte en la tradición yoruba no es un final, sino un paso hacia el mundo espiritual, donde los ancestros (Ogungul) se manifiestan en rituales para mantener la conexión con la comunidad.
En América, la mitología yoruba se transformó en cultos como el candomblé, la santería y la quimbanda, fusionándose con otras tradiciones, especialmente el catolicismo.
Investigadores como Pierre Berger, Fernando Ortiz, Livia Cabrera y Roger Bastet fueron clave para documentar, estudiar y dignificar esta religión.
El sistema simbólico y ritual de los orichas incluye colores, números, ritmos y alimentos que actúan como canales de comunicación entre lo espiritual y lo material.
La mitología yoruba ofrece una visión espiritual, ecológica y social actual, conectada con la memoria, la resiliencia y la relación humana con la naturaleza.
Summary:
La mitología yoruba, originaria de África Occidental, se desarrolló como una religión viva y estructurada en dos mundos: el terrenal (Ayé) y el espiritual (Orú), unidos por la energía divina Ashe. Los orichas, como fuerzas naturales, representan aspectos del universo y la humanidad, mientras que los ancestros (Ogungul) mantienen una conexión vital con los vivos a través de rituales. Esta tradición, tras la diáspora esclavista, se transformó en cultos afroamericanos como el candomblé, la santería y la quimbanda, integrando elementos del catolicismo y otras prácticas africanas.
Investigadores como Pierre Berger, Fernando Ortiz y Livia Cabrera desvelaron su profundidad espiritual, ecológica y social. Los símbolos, colores, ritmos y números tienen un significado profundo, actuando como puente entre lo material y lo espiritual. La muerte no es un cierre, sino una transición al plano espiritual, reforzando la presencia ancestral.
Hoy, la mitología yoruba se conserva en comunidades latinoamericanas, ofreciendo una visión de vida, naturaleza y comunidad que responde a crisis ambientales, racismo y pérdida de tradiciones. Su simbolismo y práctica cotidiana ofrecen una forma de comprensión profunda del mundo, basada en la conexión entre seres, naturaleza y divinidad.
FAQs
Se originó en África Occidental, principalmente en el suroeste de Nigeria, el sur de Benin y parte de Togo, en una región de bosques tropicales y savana.
El 'Ashe' es la energía divina que da vida a todo el universo, el movimiento y la eficacia ritual, que conecta el mundo material con el espiritual.
El mundo terrenal se llama 'Ayé' y el espiritual 'Orú', y ambos están conectados por la energía divina del Ashe, bajo la supervisión del ser supremo Holodumare.
Orichas como Osho (la naturaleza), Ogun (la justicia y el hierro), Yemayá (el mar) y Bata (la creación) representan fuerzas naturales y espirituales del universo.
La muerte no es un final, sino un paso al mundo espiritual, donde los ancestros (Ogumil) regresan para proteger y renovar la energía de la comunidad.
En América se desarrollaron cultos como el candomblé, la santería, la quimbanda y la humbanda, que mezclan elementos yorubas con otras religiones locales.
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