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13. El utilitarismo

62m 44s

13. El utilitarismo

El episodio presenta una discusión sobre el utilitarismo, una teoría ética consecuencialista cuyo principal exponente es Jeremy Bentham. Se contrasta con las teorías deontológicas, como la de Kant, que se centran en el deber y la intención, mientras que el utilitarismo evalúa la moralidad de los actos basándose únicamente en sus consecuencias, específicamente en la maximización del placer y la minimización del dolor para la mayor cantidad de personas. Se explica el "principio de utilidad" y se analizan sus implicaciones, incluyendo críticas como la posible justificación de acciones moralmente cuestionables, como sacrificar a un inocente si produce un bien mayor. Se destaca la coherencia radical de Bentham, ejemplificada con su decisión de donar su cuerpo para exhibición pública con fines educativos. Finalmente, se menciona brevemente el experimento de crianza utilitarista aplicado a John Stuart Mill, ilustrando el intento de aplicar estos principios en la formación humana.

Transcription

9315 Words, 52700 Characters

Spanish
[Música] Urbi, et orbi, a la ciudad y al mundo. [Música] Buenos días, buenas tardes, buenas noches, gracias por estar por aquí otra vez en Urbi et orbi. Dundabit, como me le va a usted. Muy bien, Don Octavio, usted como va. Bien, bien, bien, aquí hermano, todavía pensando pues en ese capítulo de la semana pasada que me dejó bastante creativo y por ahí le voy a contar unas cosas al final del episodio de hoy. Perfecto, buenísimo. Saludemos primero a Don Hachakira, a su esposo Don Pique, sus niños. Aquí los voy esperando nuestros cinco pelagatos tan queridos y le voy a dar un nombre. Y usted, obviamente, va a saber de dónde le suena. Niña es Stepanoba. Niña es Stepanoba? ¿Cómo ese nombre a usted de dónde que paí le recuerda? Me imagino que ruso, es la o en todo caso. Exactamente, ya es de Rusia, nací en Moscú, viví en Londres, gran amiga mía, nueva llor y cómo le pase que ella lleva estudiando español, yo creo que para hay un año y medio, escucha Urbi et orbi cada ocho días. No puede ser. Eso me pareció a mí una maravilla. No, pues eso es espectacular. Tenemos una audiencia declarada de ventecos mopulita porque a ma ya tenemos oyente en África. No? Tenemos oyente en África en República del Congo, es verdad? Me parece que sí, me parece que sí. Sí, sí. ¿Dónde llegó? Y nos oye desde África, hay un saludo y un abrazo. Ya podemos decir nosotros, enviamos a los cinco continentes. Así es, ahí vamos, ahí vamos hombre. Y el dato inútil pero divertido. Usted sabe que es TikTok. Sí, es esta red social china que es súper popular entre los adolescentes o no. Yo no la tengo, no la entiendo. Pero sé que he hecho como a partir de retos, me parece. Sí, es algo así. Yo la descargué resistiéndome bastante. Porque mi sobrinita de 11 años, pues la tiene y es como la forma en que yo puedo ver sus videos. Es la red social de mayor crecimiento en el mundo desde el año pasado. Entonces, por mi sobrinita, descargué TikTok solo para ver sus videos. Te dirá cuál es el dato inútil pero divertido. Pues el inútil soy yo y la divertida me sobrí. Ahí está, ya. Perfecto. Ya salimos del dato inútil pero divertido está de mal. Muy bien hombre. Ahora sí, ahora sí, ínteremos en materia donde habéis su laga porque yo estoy que me hablo del utilitarismo. Y ese es el tema hoy del día. Sí señor. Vamos al contrario. Es lo único que le va a decir a usted iniciando. Es que antes de que usted pusiera a leer los documentos, pues para preparar este capítulo, para mi utilitarismo solo tenía un lado y era negativo. Siempre que yo escuchaba esta palabra como que políticamente para mi tenía una carga notan amable, medio maquia bélica, pero no sabía yo que eso tenía miradas distintas, filosóficas tan importantes, que me hicieron pensar y que pues por eso vamos a estar aquí hoy conversando sobre ese y otro concepto que usted ya nos va a introducir más adelante. Sí, yo sugerí que habláramos hoy sobre el tema del utilitarismo Octavio porque nosotros hicimos un capítulo hace ya varias semanas sobre Kant y sobre la perspectiva moral de Kant. Y la semana pasada hablando del dilema del Trambía. En nuestro capítulo sobre experimentos mentales, yo mencioné que es un experimento que se usa para ilustrar las diferencias importantes entre dos familias de teorías morales en filosofía, las teorías de ontológicas y las teorías consecuencialistas. Y la verdad es que no habíamos hecho el ejercicio explicar muy bien uno, que son esas dos familias en realidad y dos en que consiste el consecuencialismo cuyo representante más importante en la historia de la filosofía moderna es esta familia de teorías que se conoce como el utilitarismo. Entonces si querrán que hemos de pronto por recuperar esa distinción por favor. Las teorías morales de ontológicas, en esencia lo que dicen es que el valor moral de una acción depende esencialmente de las intenciones de los motivos por los cuales una persona está motivada a cometer esa acción y que hay elementos muy importantes del juicio moral que tienen que ver con el tipo de persona que uno es en virtud de hacer ciertas cosas. Entonces son teorías morales que trazan unas reglas de conducta muy estrictas donde el deber debe cumplirse porque es el deber y en general donde las consecuencias de los actos no son esenciales para la evaluación de su valor moral. El ejemplo tal vez más famosamente infame es el de la mentira que utilizo alguna vez Kant para demostrar qué significa realmente el apego al deber. Kant cuenta la historia de un asesino que se aparece en su casa indagando por un amigo. El amigo en cuestión pues está escondido en la casa de uno asustado por el asesino que lo está buscando y ese Kant que el deber moral de no mentir es tan estricto y tan severo que yo ni siquiera a ese asesino puedo decirle mentiras. De golpe no esté obligado si le la verdad no yo podría decirle al asesino pues ayer mi amigos tuvo por acá punto y el asesino podrá inferir lo que quiera a lo mejor infiere que hoy no está mi amigo. Nunca le dije mentiras. Entonces ese es un ejemplo clásico muy criticado muy cuestionado sobre que muchos han escrito pero que ayuda a ilustrar que es una teoría de ontológica, es una teoría moral en que hace énfasis en las reglas estrictas del deber porque cree que los actos tienen características moralmente relevantes que son intrínsecas al acto, que tienen todo que ver con la intención y muy poco o nada que ver con las consecuencias que he hecho el acto tan candidato. Nuestro capítulo sobre Kant sobre el imperativo categórico es el ejemplo clásico de una teoría moral de ontológica. Muy bien. Luego están las teorías consecuencialistas, ¿cierto? En estas teorías en realidad lo único que importa son los efectos que un acto produce. Lo demás no tiene mucha importancia o nula importancia. Entonces, fíjese que esa asociación tal vez negativa que a ustedes genera el utilitarismo que es un tipo de teoría consecuencialista, el de hecho el tipo más popular y más conocido, tiene su razón de ser. Cuando usted decía que el utilitarismo le son a maquia bélico, supongo yo que es por lo que todos asociamos con la idea de la maquia bélico y es aquello de que el fin justifica los medios. Pues muy bien. Esa es la definición de una teoría consecuencialista. El fin que yo busco con una acción, si ese fin es bueno y los medios a través de los cuales busco obtener ese fin, no deshace en el bien que el fin busca realizar o materializar, pues esos medios son legítimos. Entonces, el consecuencialismo consiste como una especie de cálculo. Yo siempre la asocio como a un ejercicio contable de contabilidad, donde usted tiene tal vez dos columnas, la columna de los activos y la columna de los pasivos. En la de los activos están las buenas consecuencias de un acto, en la de los pasivos están las malas consecuencias del acto, usted hace sumas y restas y al fin haya de un valor neto del acto, que puede ser neto positivo o neto negativo. ¿Usted es el acto? Sí, cierto, si el neto positivo es bueno, el acto está bien, el acto es moralmente aceptable o defensable. Esas son pelas dos grandes familias y para compartir con nuestros oyentes la idea del consecuencialismo y explicar su historia y sus tecis fundamentales, nada más ha propiado que hablar del utilitarismo en particular. ¿Vale? Entonces, ¿qué es el utilitarismo? El utilitarismo dice básicamente lo siguiente. Lo bueno y lo malo en el mundo dependen única exclusivamente del placer y el dolor. Como decía Jeremy Benzum, el padre del utilitarismo clásico, la naturaleza asumetiva a la humanidad, al llugo de dos soberanos, el placer y el dolor. Yo a mi me encantó la búsqueda del placer y evitar el dolor. Exactamente, una vinda sencilla, como quien dice aquí, no hay mucho para enredarnos desde el punto de vista de la fuente del valor, del origen, de la ética y de lo que importa y lo que no. Muy fácil. ¿Qué es la más bausa? Al placer y evitar dolor. Puncio, punto. Muy bien. Pero si lo único que importa ser el placer y el dolor, pues es apenas natural concluir que la forma de actuar en la vida es en función de que tanto placer podemos obtener y que tanto lo podemos evitar. Entonces, de allí viene lo que Benzum llama el principio de la utilidad y es que lo bueno es aquello que logra la mayor cantidad de felicidad para la mayor cantidad de personas. Punto. Sincillo. ¿Sí? O la mayor cantidad de utilidad para hacer estrictos terminologicamente. ¿Dónde la utilidad depende esencialmente de aquello que pueda producir ventaja, placer, lo bueno, lo feliz, etc.? Pero en último, análisis está todo anclaro al placer y al dolor. Que yo le va a tirar aquí una, pero con usted siempre me ordena la casa, entonces de pronto usted irá a no todavía, no, pero como mi mamá empezando son las cosas que me llamó mucho lo atención lo que dice ventan al respecto de la antipatía, que dice, "mumente, con no confundamos una cosa con la otra, antipatía hacia algo, no es necesariamente suficiente para uno legislar en contra de eso". Exactamente, y eso es muy importante, Octavio, porque pensemos, ubiquemos un momento en el tiempo de donde emerge esta teoría de ventan. Ventan nació a mediados del siglo XVIII, 1748, digamos que recibió todo el impulso intelectual extraordinario de la ilustración y sobre todo de un pensador en particular, el beso, que tal vez el primer pensador en formular, exactamente el principio de la teoría, y la visión del mundo de ventan es una visión iconoclasta. Es un tipo que descreve profundamente la tradición, que descreve profundamente la religión y que despresia el prejuicio. Ventan era un gran reformador, un gran crítico de todos los saberes supuestamente establecidos y no cuestionados, y era una persona que como el beso veía en la filosofía básicamente un instrumento para reestructurar reformar la humanidad. Él tenía la idea de que los seres humanos somos esencialmente maleables, que a nosotros nos puede dar forma la sociedad a través de sus instituciones, y que lo único que decía falta era desprendernos de todos los prejuicios anticuados y estúpidos, lo creí a si venzan que han dado lugar a una cantidad de normas morales que no tienen sentido, ni que decir de ley es incendido. Entonces, cuando venza a Máula del Antipatía y la Simpatía, en realidad lo que está diciendo es que las cosas que usted no le gustan o si le gustan o le despiertan eso, sin patía, antipatía, casi siempre están en clas a una cantidad de prejuicios y de tradiciones y de metafísicas y de teologías que no tienen ningún fundamento racional. Y de todo eso, vemos de deshacernos. Ventan es un gran y conoclasta como digo, porque lo que busca es sustituir todo ese universo de la tradición, de la religión, de los prejuicios establecidos, de la moral antigua, de las normas que no se cuestionan por un nuevo y robusto racionalismo científico que busca volver el arte de la ética casi en una ciencia, en un ejercicio muy parecido a la economía, incluso a la contabilidad, volviendo a la analogía que antes ponía yo del libro Contable de los activos y los pasivos, que en la visión de Ventan, la respuesta a la pregunta de si un acto es moral o no, es absolutamente objetiva y en principio perfectamente conocible. ¿Certo? Pues usted hace la suma de los placeres, la resta de los dolores y lo que le da es, te dije que lo primero que nos promete el utilitarismo de Ventan es que toda pregunta moral tiene una respuesta. Y una respuesta fácil, una respuesta fácil en el sentido de que no es complejo el método para arriba a ella, el método es simplemente lo que Ventan llamaba en inglés el Felicefek Calculus, el cálculo de la felicidad donde usted mira a los placeres y los dolores, ebalúa que tan intenso son, cuánto duran, que tan sertera es la expectativa de que van a tener lugar, que tan distantes en el tiempo, que tan secundos en su capacidad de producir otros placeres y dolores que tan puros, etcétera. Es una siorte de matemática de la psicología humana, que nos permite muy certelamente decir de cada acción si es moral o no es moral. Y si llegó al peparese que la respuesta no está en claridad no voy a, no es porque la filosofía detrás del cálculo moral, es decir el utilitarismo, tenga elementos de insertidumbre o de ambigüedad, es simplemente un problema técnico, es falta de información, es falta de tener el juicio o el rigor o la capacidad de sentarnos a calcular todos los placeres y dolores que sigan a una acción determinada. Puedo yo poner en gráfica este ejemplo, así si es preciso. Siempre cuando yo empiezo a analizar el dolor versus el bienestar final, por ejemplo, pienso específicamente en un amigo deportista de ultra distancia, porque lo que cuenta es yo en la búsqueda de mi objetivo siempre es experimento dolor intenso, pero el propósito que tengo hacia adelante es tan grande que me ayuda a sobrellevar en el camino ese dolor. Claro y lo que seguramente iría benza en analizando ese caso es que el propósito le ayuda sobrellevar el dolor, pero en últimas porque ese dolor está justificado en virtud de los mayores para hacer que le va a representarlo del final. Exactamente a los que luego de al lugar. Entonces está bien que yo haga de ese ejemplo en un contacto. Perfectamente, perfectamente. No sé cuando va a tener oportunidad de darlo, pues, hasta el paso. El argumento no es que el dolor siempre sea malo, el argumento es que el dolor en sinismo es malo, pero puede ser aceptable y justificable cuando es ocasión de mayores placeres en el largo plazo o en un sentido más amplio de la acción. Muy bien, pues aterrizamos la cosa un poco. El utilitarismo de Benzum nos dice entonces que frente a cada acción, frente a cada conducta, hemos de preguntarnos si esa conducta si es acción produce en el agregado la mayor cantidad de utilidad o felicidad o placer para la mayor cantidad de personas posibles. O si no, ¿sierto? Este postulado de la aplicación del principio de la utilidad como una norma o una evaluación de la conducta muy parecido al test del imperativo categórico que hablamos de carne parecido no en el contenido, parecido en lo que se supone que hace, es decir, nos ayuda a evaluar acciones individuales. Esa forma del utilitarismo es lo que se llama el utilitarismo de los actos, es decir, la forma del principio utilidad y utilizarlo como un examen de actos individuales o particulares. Pero fíjese que ese ejercicio genera unos grandes, grandes contras sentidos por lo menos desde el punto de vista de nuestra intuición moral. Porque hay una grandísima parte de nuestra vida moral, de nuestro universo ético que parece no tener explicación ni mucho menos justificación cuando adoptamos a esa perspectiva y le doy un par de ejemplos. Supongo que si alguien se le presentara la oportunidad de sacrificar la vida de una persona inocente para generarle a millones y millones de personas un instante minúsculo, pero real de placer. Imagínem unos que hubiera un genio perverso que se inventaron a máquina fruto de la cual todo el mundo experimentaría ese instante de placer en el momento de sacrificar una persona inocente. No importa el mecanismo de transmisión, cómo lo uno conduce a la obra. En gracia excusión, imagínem unos esa posibilidad. Si venza en tiene la razón, pues lo primero que debo es ir es no podemos descartar que esa acción se amoralmente viable o incluso obligatoria. ¿Dentrada? ¿Cierto? Sí. Porque la respuesta cada pregunta de si hacer esto aquello es bueno malo depende de que nos entemos hacer cuentas, de que saquemos nuestro libro con TABLE y hagamos nuestro cálculo de pasivos psíquicos en los dolores y activos psíquicos, los placeres, a ver cuál es el neto. Esa es una postura chocante. Bastante. ¿Y qué pare? ¿Cierto? Porque no dirían o no, no, no, momentico. Es el tipo de planteamiento de situaciónante la cual uno y media también te dice no punto y no hay más que hablar. Me apénganse a mi dirían, un señor, decir no punto es un preguicio. Usted tiene que sentarse a hacer cuentas. Y en gracia excusión, en nuestro ejemplo, de pronto está en gran del número de personas para quienes está máquina del genio perverso generarías instante de infimo placer. Está en gran del número que si usted coge ese instante infimo y lo multiplica por ese número gigantesco, pues la totalidad de placer generado por la muerte de esta criatura inocente, pues puede ser gigantesca, mayúscula, de pronto, mucho más grande que el dolor mismo que se susita a partir de esa muerte de una persona inocente. Entonces de pronto el utilitarismo en un caso de eso no se exigiría o el utilitarismo de los actos para ser más preciso, no se exigiría el sacrificio de esa persona inocente. Solo por ese término de cantidad de beneficio versus claro, claro, ¿por qué una de las cosas que dice vengan en ese espíritu y con clasta, en ese deseo de no darle ningún espacio y ninguna concesión al prejuicio, en ese afán de que nada se introduzcan el ratio sin humoral que no esté plenamente justificado. Vengan dice que el utilitarismo no puede entrar a distinguir qué placeres son buenos y qué placeres son malos, placeres placer y dolor e dolor, punto. Y si la cosa es así y si el principio utilidad lo debemos, solo podemos aplicar a la evaluación de actos individuos. iguales, pues no parece haber nada contradictorio en el ejemplo que estoy dando. De hecho, todo indicaría que el utilitarista estaría obligado, no solamente que les sería permitido, sino que estaría obligado al sacrificio de esa persona inocente, porque el utilitarismo exige frente a toda acción, maximizar la utilidad o la felicidad o el bienestar general, que es posible a partir de inacción. Entonces, a la luz de este concepto, vengan a mediría mi que ustedes son malos del utilitarismo, también es una predisposición. Es un prejuicio, sí señor. Sí, señor. Eso es pura falta de rigor suyo, pura falta de pensar en la moral o en la ética desde un punto de vista suficiente en terracional y científico. Bueno, sobra decir, que el utilitarismo de Bentham resultaba sumamente chocante. Pues imagínense en el 2020, me resulta me chocante, pues imagínense en 1717. Imagínense, ¿no? Ahora, hay que decir que en gracia de no solo discusión, sino de ser justos convencen el hombre era extraordinariamente consistente. Era tan riguroso en la aplicación del principio utilidad que cuando se iba a morir se preguntó a sí mismo, cuál es la forma más racionalmente acertada de hacer de mi muerte una oportunidad para maximizar la utilidad general. Y concluyó que no haya mejor cosa que poder ser un modelo vivo de una conducta perfecta de interracional entregada al bienestar para la mayor cantidad de personas posibles y dijo que la forma de hacerlo era que lo envalzamaran y lo pusieran en una vitrina en exposición permanente en University College London, donde todavía está expuesto el cuerpo de Jeremy Bentham. Sí, sí, sí, aunque te lo que reemplazarle la cabeza, la cabeza se pudrió con los años y creo que la reemplazaron por una de sera. Pero ahí está, ahí está el cuerpo de Bentham, detrás de una vitrina en University College London, porque le parecía que su presencia ahí como fuente de inspiración permanente para la juventud inteligente en la terra era la forma de que su muerte contribuiera a maximizar la utilidad general de las generaciones futuras. En un tipo muy muy estricto en la aplicación del principio utilidad, tremendamente estricto. Y tuvo además la oportunidad con su amigo James Meow, uno de los grandes economistas políticos del siglo XVIII en la Terra de hacer un experimento muy interesante, un poquito perverso. Y es que Bentham y James Meow resolvieron hacer del hijo de James Meow, John Stuart Meow, todo un experimento en la crianza utilitarista. Oiga, me puse este cuento. El pobre John Stuart Meow, que nacido de 1806, a los cinco años había griego. A los nueve años había latín y álgebra durante todo el curso de su educación que fue muy estrictamente regulada por Bentham y por James Meow, su padre. A mí, uno lo dejaba en leer cosas de religión, ni de teología, ni de metafísica, prácticamente nada de poesía. Al punto que Meow luego en su autobiografía decía que a los 15 años había tenido un exceso de formación intelectual, pero tenía una pobreza emocional extraordinaria. Y de hecho, Meow fue a Manuel de Bentham, trabajó para Bentham durante un par de años, haciendo leapotes y copiando cosas. Y Meow, tuvo hecho una crisis personal, una crisis espiritual muy fuerte, en realidad, un episodio de depresión, que el relato de manera como veuran esa autobiografía, pues fruto de la pobreza emocional de su creanza. Y el gran momento de la transformación espiritual de John Stuart Meow fue haber leído la poesía de Colbridge, uno de los grandes poetas romanticos de Inglaterra. Y a partir de ese momento, Meow se propuso la tarea de reformular y defender el utilitarismo de Bentham, pero remediando todos sus muchos pasivos y errores. Entonces John Stuart Meow lo que busca en esencia en muchos de sus textos es defender lo que él cree que es el núcleo de verdad en Bentham. Y es que el Brasil y el dolor son las realidades fundamentales de la vida humana, que en efecto la moral no es otra cosa que la busca el mayor beneficio para la mayor cantidad de personas, es decir, sigue miyo dentro del marco de utilitarismo, pero trata de reconciliarlo con las ideas del romanticismo de Colbridge. Entonces para mí la gran incomodidad de utilitarismo de Bentham es que es arido, carente de emocionalidad, no tiene ninguna apreciación por la individualidad y la libertad y la dignidad misma de la persona humana del individuo. Nuestro ejemplo de la posibilidad sacrificio en la persona inocente para obtener una pizca de placer para un gran número de otros pues va al núcleo de lo que le preocupaba John Stuart Meow. Y entonces me olo que busca es hacer dos grandes transformaciones en el utilitarismo. La primera es que introduce la idea de que debemos distinguir tipos de placeres y de dolores, de que no solo legitimas sino necesaria una distisión cualitativa, que nos permita decir que hay ciertos placeres que son más importantes que otros y ciertos dolores que son secundos en relación con otros. Entonces dice una cosa que por ejemplo para Bentham era totalmente inadmissible y es que hice palabras más palabras menos, si tú a mío dice es mejor ser un ser humano insatisfecho que un serdo, es mejor ser sócrate sin satisfecho y no ser un estúpido satisfecho. Y si el estúpido y el serdo difieren de esta opinión es solamente porque conocen solo su lado del argumento, el otro que conoce ambos sabe que tengo yo la razón. Entonces lo que busca mío en primera instancia en esta transformación del utilitarismo es introducirlo en el elemento cualitativo que sofistica un poco ese césar cércoles del que hablaba Benzame, ese cálculo a la felicidad donde golpe yo tengo que distinguir entre tipos de placer y tipos de dolor de tal manera que no todo suman igual o pesan igual. Y esto es el último para reconocer que hay bienes humanos de más importancia y de más valor que otros. Y lo segundo que hace mío y esta al ver la transformación conceptual más importante en la tradición del utilitarismo es introducir el concepto de lo que llaman algún momento axiomata media o los axiomas intermédios del principio de la utilidad. Recuerde que cuando hablamos de Benzame decíamos que la suyeron a teoría del utilitarismo de los actos, yo cojo el principio de utilidad y lo aplico directamente a actos individuales y específicos. Y mío lo que quiere decir es que no lo que hemos de hacer es coger ciertas normas generales de conducta y evaluar esas normas a la luz del principio de utilidad. Si el principio de utilidad valida las normas entonces yo debo actuar de conformidad con las normas sin aplicar el principio de utilidad directamente a un acto individual. Entonces por ejemplo una sociedad podría crear una norma que dice no se debe sacrificar la vida de una persona inocente por ningún motivo. Entonces mi odiría que yo cojo esa norma y me pregunto esa norma en el largo plazo digamos cuando todas las consecuencias son tenidas en cuenta produce el mayor bienestar posible para el mayor número de personas tal vez sí. Entonces el principio utilidad de golpe justifica la norma. Una vez el principio utilidad justifica la norma se suspende la aplicación del principio utilidad a actos específicos y como agentes nos debemos señores directamente a la aplicación de la norma intermedia de lo que se llama como decía el acción medio las acción mata media porque las hay muchas no hay muchas de esas normas. Entonces la respuesta de mi era nuestro ejemplo sería distinta la de venta sería en el caso de poder matar a una persona inocente para generarle una pizca de placer a muchos muchos muchos otros no aplica el principio utilidad directamente lo que aplica la norma intermedia que ha sido asués justificada con el principio utilidad que dice no matar personas inocentes y en consecuencia mi utilitarismo es decir el de mío no permitiría ese sacrificio del ser humano inocente y por eso la visión de mío se la conoce como el utilitarismo de las normas en inglés rule utilitarianes y esta idea nos ayuda a resolver uno de los grandes problemas de la tradición utilitarista que es lo que se llama la para oja de le donismo. Antes de que entremos ahí quería preguntar una cosa sobre la conceptualización de John Stuart Mill, el cuando escala esas diferencias entre los placeres, habla también de la virtud, no? Claro, porque termina hablando de la virtud como una norma intermedia que aplica el carácter. Ok, entonces, Mill dice, la virtud como tal no tiene valor interínsico, tiene valor en tanto que las disposiciones virtuosas propenden en términos generales hacia la mayor felicidad o la mayor utilidad para el mayor número de personas. Entonces, servir tuoso, ser honesto, ser manánimo, ser generoso, ¿sí? Ser esas cosas no tiene valor interínsico, no tiene valor moral en sí mismo. En sí mismo. No. Pero cuando lo aplico al beneficio de más personas, pues ahí si ya está exactamente, vemos que tiene valor. Cuando me he de cuenta que esas virtudes en general hacen que las personas se comporten de tal manera que haya mayor utilidad para el mayor número de seres humanos posibles. En ese sentido, entonces, y son valiosas, son valiosas, diríamos en filosofía, no de manera intrínseca, sino de manera instrumental. Eso es valor instrumental. Exactamente, la virtud desvaliosa como un instrumento de la utilidad general. Ah, eso sí, suena una malavilla. No valiosa en sí misma. Sí, si no pongo eso al servicio de algo, pues nada me gano. Exactamente. Y por eso, y por eso, entonces, igual que venza, me suicidiría que la justificación de la virtud no puede ser simplemente nombrar la virtud y decirá así que de ella es a que maravilla que bueno ser valiente, que bueno ser magnánimo, que bueno ser generoso. No, no, no, ahí no acaba el trabajo justificatorio. Yo tengo que someter, es abrir tu a la escrutinio el principio de utilidad. Hombre, resulta que siendo los seres humanos como somos esas virtudes que tradicionalmente se ensalzan como teniendo valor interinseco, pues efectivamente son compatibles con el principio de la utilidad. Pero algunas podrían no serlo. Entonces, yo decía que el utilitarismo de las normas, que es la tecis de mío, y la tecis entre otras de Henry Seatwick, de quien hablaremos en un segundo, lo que busca es generar una distancia deliberativa entre el principio utilidad y la forma como yo decido si hago o no hago tal o cual cosa en concreto y en particular. Crea distancia, al decir que el principio utilidad justifica unas normas. Esa son las axiomata media. Y esas normas a su vez son las que deben guiar mi conducta. No debo yo como envencen tomar el principio de utilidad y aplicarlo directamente a las acciones. Y esto le ayuda a resolver a mío, lo que llamamos o mencionábamos hace un segundo que es la paradoja de veonismo. El asunto es el siguiente. Y es que es una verdad empírica de la psicología humana que cuando una persona actúa siempre conciente y liberadamente buscando el placer, de hecho se inibede de los mayores placeres de la vida. Se va hasta tan enfocado en buscar esa felicidad, porque el olvido vivir en últimas. Exactamente. Y es vivir en últimas lo que hace que uno vivió feliz. ¿Deente? Que no el olvides de no el último sin vivir de primeras. Exactamente. La paradoja de veonismo la detectó un gran pesador en los coses perdón, se llama Joseph Butler. Siempre se le dice "Beesho Butler" porque era religioso. Pero la forma le dio Henry Zwick con temporáneo John Stuart Mill y Henry Zwick dijo "aquí tenemos un problema para utilitarismo de los actos estilo benzem" y es que claro el fin último entonces es el placer. ¿Vuelve a estar o la felicidad o la utilidad? Lo que sea. Pero si es el fin último que la filosofía moral nos dice que debemos adoptar. Lo convertimos en nuestro principio de liberativo en el test de las acciones. Pues parece que el principio se refutará a sí mismo desde el punto y está práctico. Claro. Porque si yo soy un obsesivo persecutor del placer de manera consciente y deliberada, pues lo que resulta dice Zwick y creo que tiene toda la razón es que mi video va a ser en últimas mucho menos placentera que si me ocupara yo de vivir y mi abstrayer de la pregunta de si cada cosa que hago me va a producir placer o bienestar. Ah, llevará ese resultado. De disque si a vivir y si lo hace bien el placer llega por cuenta propia. Que es una frase de motivacional top en Instagram. Disfruta del viaje. Dios mío, tiene bien últimas está pero sí está como muy alineado con el mismo punto y es no busque la felicidad sino que pues esté ahí viviendo. Claro. Pero acuerde una cosa que le decía yo alguno de sus re la filosofía. La filosofía a veces llega a conclusiones que pueden parecer obvias, pueden parecer desentido común, puede parecer que no se hubieran necesitado mayor filosofar para llegar a ellas. Pero es que ahí sí como decía Antonio Machado, perdóneme que se ayotan de lugar común en esto. Se hace camino a landar señor caminante. Ok. El punto no es solamente que conclusión se llega sino porque ruta. Entonces si la frase de Instagram en cuestión es cierta, es una observación psicológica, mente verás. Pero digamos que por lo menos desde la óptica de la filosofía va con más sustancia y con más perrenque cuando cuando viene digamos de esta realización o escenalisis interesantísimo en mi opinión de que ciertos principios morales en particular el principio de la utilidad tiene esta característica de parecer refutarse en la praxis en que si el principio es cierto y yo lo convierto en máxima de conducta. De hecho anúgulo la posibilidad de obtener el fin que ese principio mismo dice que debo buscar. Si yo me dedico todo el tiempo como vencen, aplicar el principio utilidad a cada acción en últimas voy a tener una vida mucho menos placentera que la que podría haber tenido si me olvidara de él y como yo en su es mío viviera al amparo con la guía de ciertas normas de virtud que es así por su cuenta y por separado están justificadas a través del principio utilidad. ¿Estoy enredando un poquito? Pregunta clara, él dice, olvidémonos del propósito de la acción? Sí, no. Está diciendo que no no podemos o no debemos indagar por el propósito último de la acción en función del principio utilidad cuando evaluamos actos particulares y concretos cuando estamos decidiendo qué hacer. En esos momentos pegamos de las normas intermedias, de las normas de virtud que simplemente nos dicen "agal bien punto", "se a un esto punto", "no mate una persona inocente punto", y no se pregunte usted más allá, no se pregunte usted que justifica esas normas. Claro aplica la norma intermedia ya está. Exactamente, pero obviamente la norma intermedia tiene esa justificación. Exactamente lo hablamos más en un segundo minutos. Exacto que es el principio utilidad. Y aquí viene tal vez una de las dos grandes críticas de la utilitarismo en mi opinión. Y es que si el utilitarismo de los actos no funciona porque se refuta a sí mismo de manera práctica como nos lo dice, sí, que en su paradoja del edónismo. Y por lo tanto, el único utilitarismo que realmente sirve es el de las normas, que además hacer el único compatible con nuestras intuiciones morales más profundas, como por ejemplo que mataron inocente para producir la millones de personas una minúscula cantidad de placer. Es una atrocidad. Si lo utilitarimos de las normas como digo es el único defensable, pues fíjese que nos exige una postura psicológica frente a nuestra propia conducta muy extraña. Nos exige fragmentar la conciencia casi en dos. Nos exige algo así como una dissonancia cognitiva. Entonces yo David, cuando estoy filosofando en mi casa, pienso en función del principio utilidad y digo, OK, las virtudes que yo debo cultivar el miso a BSD, porque esas virtudes son consistentes con la búsqueda a la mayor cantidad de utilidad para el mayor número de personas. Pero entonces cuando David cierra el libro y sale la casa, Dios mío, yo sueno como los malos políticos colombianos cuando lo sobre mi mismo intercer a persona, fíjose. Es un de ellos. Cierro el cuaderno y salgo de mi casa. Entonces tengo que olvidarme del principio utilidad como justificación última de la conducta virtuosa y tengo que sinírme estrictamente a esas normas de virtud, sin preguntarme que la justifica. Exactamente. Oye, ¿cómo hago eso? ¿Qué pasa si yo me enfrento un acto donde la virtud me dice, haga X, pero yo sé, yo sé, asciencia cierta que haciendo el cálculo de utilidad estilo Benzam, sacando mi apunte contable de pasivos y activos. Yo sé que este acto en particular esté en específico, aunque violen a la nueva virtud tendría efectos de utilidad positivos. ¿Por qué no hacerlo? Si lo que en últimas justifica normalmente, no se le da. de virtud es el principio de utilidad. ¿Cómo puedo olvidarme el principio de utilidad cuando hay una acción concreta que es buena la luta ese principio aunque contraria la norma de virtud? ¿Qué va atrapado en una imposibilidad psicológica? ¿Sí? Me podría usted ayudar con un ejemplo. Claro que sí. Volvamos a nuestro caso de la asesinato del inocente. ¿Qué iría John Stormhill? No es que mire. Una sociedad donde se valida o se legitima el asesinato inocente para generar un poquito de placer. Es una sociedad donde van a morir muchos inocentes y donde van a morir muchos inocentes de tal manera que al final del día esa práctica pues va a producir mucho más dolor que placer y la única forma de evitar esa práctica es tener una norma tajante que no admita ascepciones. Entonces en consecuencia el principio de utilidad justifica la regla moral de que no se puede matar un inocente. Puto. El argumento está bien, ¿no? Pero fice que el argumento depende de que se sepa, que se ha matado un inocente. Si yo tengo la oportunidad de matar un inocente sin que absolutamente nadie lo sepa. Ese acto no rompería el tabú público acerca de la inviolabilidad de inocente. Si. No le daría piana a nadie más para decir, ah, entonces yo también puedo. O sea que la norma social de no maté los inocentes que haría identicamente protegida si el acto es perfectamente secreto. Y supongamos además que yo soy una persona de una claridad moral tan profunda que yo sé que no me voy a volver un asesino de inocentes recurrente o habitual por el hecho de hacerlo esta única y sola vez. Sí, es la única vez. Es una gran incepción. Solo yo sabré de ella. Sé que el efecto además, en este caso, inventémonos que en el ejemplo, el efecto, en sea importante, sea un bien general, no despreciable. Exacto. Consigervable. Entonces yo que le digo a mío, yo sé que no me voy a matar a el inocente por preservar un norma social es que en últimas propenden por el bienestar general, pero también sé que nadie va a saber qué va a matar a el inocente y que por lo tanto este acto no va a vulnerar la integridad de esas normas. Entonces, estoy yo atrapado entre un argumento utilitarista que me dice, pégate de la norma. Defiende la. Aplíquela ya. Y el hecho de que ese argumento utilitarista me indique en este caso que estas excepciones estaría bien. Entonces, que hago. Entonces, esa es una gran objeción al utilitarismo en esa forma que le hayon Stuart Mill. Y los críticos, lo que dicen es que usted tiene que ser o un utilitarista de los actos como venza. Ya vimos que eso tiene implicaciones bien problemáticas o tiene que ser un utilitarista de las normas como John Stuart Mill y padecer de una cierta dissonancia cognitiva, fragmentar su consciencia en dos. Y hacerse el pendejo cuando está actuando, a pesar de que usted sabe que es el principio utilidad lo que en últimas debe regir lo que usted ha de hacer y lo que no. Entonces, hay un problema muy importante porque los utilitaristas, incluso contemporáneos, sostienen que es lógicamente separable el criterio de lo bueno y el proceso de decisión de las acciones. El criterio de lo bueno es el principio de utilidad, pero el proceso de decisión para las acciones son las normas de virtud y los ulteóricos del utilitarismo, como por ejemplo Peter Realton, que ha escrito cosas extraordinarias sobre este punto en particular dice "Hombre no hay ningún misterio", con que separemos el criterio de lo bueno de la forma de tomar decisiones en concreto. Pero esta objeción que le estoy transmitiendo lo que dice es que esas separaciones psicologicamente muy complicadas y es inestable. Y huele mal, huele mal, que hay una teoría moral que ve, diga, "Esta es el criterio de lo bueno, pero por favor no actúbí aplicándolo". Es más o menos eso, no huele bien. Sí, porque es como lo aplico tal cual. Exactamente. Pero yo decía hace unos minutos que había dos grandes objeciones en mi opinión, esta es una. Vamos a hablar de otro acto que se llama la objeción de la integridad, que es una objeción famosa, fórmula por el gran Bernard Williams. Y huele me hace un ejemplo. Maínez que George Jorge es un tipo que tiene un pH en bioquímica. Y es pacifista. Que pues es un convencido de que la guerra es siempre injustificable, de que no hay nada más horrible que las armas nucleares y las armas químicas. El tipo está buscando trabajo, no consigue maiores oportunidades y de pronto lo llaman de un laboratorio. Y le dicen, "Miré, señor, queremos contratarlo porque estamos trabajando en la creación de un arma química de enorme poder". Y George dice, "Caramba, si yo acepto el cargo, como yo soy un pacifista y sé que esto es una atrocidad, voy a hacer una posición privilegiada para dilatar en la elaboración de esa arma lo más posible. Yo voy a hacer una especie de boycott silencioso en el laboratorio". Y de esa manera, a aportar a que esa arma no se va a llamar materializar en el futuro próximo, sino que se demoré cuanto más se pueda. Y por otra parte, George dice un momento que yo soy incapaz de participar de cualquier manera de la elaboración de la arma química que pueda matar a millones de personas. Es absolutamente contrario a quien soy a la más profunda e íntima certidumbre de miser. Y aquí va la opusión. Dice Bernard Williams que el utilitarismo le oxigiría a George, aceptar el puesto. El utilitarista le iría a George. Si usted sabe que usted. "Valorista". "Compañero". Ah, muy buena pregunta. Muy seguramente un utilitarista de los actos. Pero como lo hemos visto que el utilitarismo de la norma es muy inestable, Williams está partiendo de la base de que el único utilitarismo coherente es el de los actos, pero muy buena pregunta. Perería más o menos lo siguiente. Y esto es más, más una crítica al espíritu del utilitarismo. Diría el utilitarismo George, oiga, si usted sabe que usted puede contribuir a dilatar la elaboración de la arma y que si usted no toma el puesto, el otro que lo acogerá, le importará un bledo y ahora el trabajo con más celería no hacerlo. Es una atrocidad desparte suya. Usted están responsables de todas las muertes que se van a producir si el arma es creada más ágilmente que con su participación en laboratorio. Usted están responsables de esas muertes y no aceptar el puesto con el tipo que oprime el botón para despachar el misil. Usted, voló tanto tiene que tomar el puesto y esa vaina de que sus convicciones profundas y su cosa íntima es una cobardia moral y un prejuicio. Eso es a pegarse a la pureza de su espíritu por encima de las tantas vidas que se salvarían si usted fuera partícipe del proceso de la elaboración de la arma en laboratorio. Eso diría el utilitarista. Sí, la mayor felicidad o la mayor utilidad para el mayor número de personas punto. Y lo que dice Bernhard Williams es que esa respuesta que el utilitarista está obligado a dar pone de presente Juan de forma es la visión de la persona humana dentro del marco el utilitarismo. Porque Williams dice, "El utilitarismo en espíritu es incapaz de entender qué significa la integridad y por qué importa. Es incapaz de entender la relación tan profunda, inseparable entre un ser humano y los proyectos y las convicciones que estructuran su vida, su perspectiva y su aproximación al mundo. Y el utilitarismo al hacer del lado, esos apegos tan profundos, que nos hacen quienes somos desde el punto de vista individual, no tiene la capacidad de darle un lugar en el universo de la ética a aquello que Williams describe como lo moralmente impensable, la categoría lo impensable, que son esas conductas que no son físicamente imposibles, no es físicamente imposible para George trabajar en ese laboratorio, no lo es, pero que son moralmente imposibles, es imposible para George aceptar eso y seguir siendo quienes y no perder plenamente el sentido de su norte en el mundo como persona, como George. Y lo que es más grave aún dice Williams. El utilitarismo no es capaz de entender o de dar cuenta de la gran perdida moral que haurían George en caso de que aceptara. Digamos que lo mejor George tenga que aceptar, de pronto, en gracia discusión, es una es la esencia de la la crítica de Williams. La sencia de la crítica de Williams es que la dificultad con la que yo aceptaría, el dolor con que aceptaría, la gran perdida moral para así de aceptar, no tiene mayor lugar ni mayor peso en análisis utilitarista. Y ahí lo que ve Williams es una deformación de nuestra vida moral, en la caracterización que hace el utilitarismo de la conducta y de lo que debemos hacer de cara a ese tipo de situación es tan difícil. Mejor dicho, a mí me ha dejado. Sin el norte muy claro. Porque cada vez. Y me pasó exactamente lo mismo cuando empecé a leer los documentos antes de encontrar un sucedido aquí para grabar. Y es que cada vez que leía algo, como que me vas entiendo, me iba resolviendo una parte de la pregunta, pero me pasó algo muy chistoso, es que al final pues más o menos como que no. Es que esa es la cosa con el utilitarismo, es muy persuasivo por partes y cuando se lo valúa en la totalidad, de repente crea uno con la sensación de que hay un Frankenstein, más o menos. Y eso es lo que se ente Williams. Yo perfectamente no lo había puesto yo en esas palabras, pero sí, es un poquito eso. ¿Dónde queda usted en esta discusión, donde se siente representado en esta discusión, en esta dialectica? A mí me gustaba, me gustó mucho lo que dice John Stuart Mill, porque sobre todo esa parte de escalar, por ejemplo, la búsqueda del placer, aplicar la norma intermedia, a mí la norma intermedia me resuelve gran parte del problema. Claro, pero el principio de integridad es que siento toda que no lo entiendo también. Porque si, es que sigue ese que el tema la norma intermedia como decía, le exige una persona ver sus acciones desde dos perspectivas distintas que dan respuestas diferentes, pero que se supone que están fundadas en la misma doctrina fundamental. Entonces, cuando yo soy un utilitarista a las normas, al estilo de miedo, digo que la norma que yo alguna vez evalué a la luz del principio utilidad me dice, haga X, pero si yo aplico el principio utilidad de rechito, sin pasar por normas intermedias, a la acción X, el principio utilidad me dice, no lo haga, ¿estás por cuál me voy? Sí. ¿Por cuál me voy? Tengo una conciencia moral, ¿vi qué se vi, furca? Entonces, de hecho en algún momento, Bernard Williams discutiendo el tema del utilitarismo, la norma dice, la única solución del utilitarismo de las normas es separar a la sociedad entre personas cuyo trabajo es evaluar normas a los del principio utilidad y personas cuyo labor es aplicar las normas sin siquiera conocer de la existencia del principio utilidad. Williams sospecha que hay un componente casi totalitario en esta idea del utilitarismo de las normas. Dice aquí lo que hay detrás es la tesis de que un señor Benzum es el gran ingeniero social que dice, ah, estas son las instituciones y normas que pasan el examen del principio utilidad, que no le permitiría a ninguna persona de hecho leer sus propios libros para que no tengan este fenómeno de disonancia cognitiva. Eso sería bastante coherente con su principio, claro. Eso y lo y lo charo el cuento es que yo creo que Benzum estaría de acuerdo con Williams. Benzum era un obsesivo de la idea de la ingeniería social a partir de una solución tecnocrática del gran utilitarista que dice, eh aquí la solución y hay un ejemplo muy famoso que su idea del panóptico. Benzum por encima de un filósofo era un teórico jurídico, era un gran jurista y Benzum decía que había que reinventar el sistema criminal o penal y del castigo para crear una máquina de hacer rumbre sonrados a partir de truanes y esa máquina es su idea de la prisión que se llama al panóptico y en la idea del panóptico es esencialmente que todo prisionero está siempre sometido a la observación permanente de los demás sin el más mínimo sentimiento o sentido de la privacidad y de la intimidad, siempre observado, siempre expuesto a sanciones y a incentivos positivos y negativos para ir dando le forma a sus propensiones. De verdad no son mis palabras en algún momento lo de Fiend Benzum está ideal panóptico diciendo que es como una especie de molino donde uno va a molera estos criminales y de ellos hacer seres honestos y lo que William dice es, oiga, la idea del utilitarismo de las normas está inestable sí que camente dentro de una sola persona que la única forma es la viable es crear dos clases de personas los que tienen que vivir a partir de las normas y los de esta inteligencia tecnocrático utilitarista que crean las normas que los demás han de seguir, porque claro dentro de la psiquisté un solo agente no coexisten fácilmente y lo que es más grave aún está en la segunda parte de la crítica, la crítica es de la integridad, no le dan ningún lugar, ninguna cabida al apego que tenemos a esas convicciones tan absolutamente íntimas que hacen que ciertas conductas nuestras sean moralmente imposibles, moralmente imposibles, yo no sería quien soy diría George, si acepto el trabajo en ese laboratorio, claro, incluso si fuera para dilatar la elaboración de una armavioquímica, que puedo me padre tan complicado entenderlo, claro, en algún momento William dice una idea que es muy cierta y muy simpática dice que el espíritu del utilitarismo es siempre tiene una respuesta para todo, incluso para un dilema entre matar a siete millones y matar a siete millones y uno y este completante seguro en medio es menor, es que sí absolutamente, absolutamente porque recuerde que esta el utilitarismo tiene en su en su género y en su origen la ambición de convertir la derivación moral en un ejercicio de contabilidad y pues en la contabilidad los números cuentan, sí tal cual entonces siete millones y siete millones uno es lo mismo, no lo mismo, mientras que para uno es un universo, una categoría laboralmente repugnante, casi que allá no cabe la deliberación, uno siente que hay algo vuelvo y lo digo que huele mal, siquiera pensar que hay campo para deliberar ante eso pareciera que la única reacción moralmente constructiva y saludable es la repulsión absoluta, casi la parálisis, casi la parálisis y esa dimensión de la vida moral de lo moralmente imposible, lo impensable, esa dimensión donde hacer cualquier cosa es dejar de ser quien uno es y enfrentarse una pérdida del sentido del yo tan profunda, todo eso para el utilitarista se pierde, ahora, debo decir una cosa de justicia octavio, no es un accidente que usted le gustará tanto John Stuart Mio como me gusta tanto a mí, porque Mio se entiende todos estos problemas y le pesan, me encanta que él también dice, pregúntese si usted es feliz y deja de hacerlo, sí, a mí de los que leí esta semana ese fue con el que me mejor me sentí y le va a decir por qué, porque recuerda lo que le conté que cuando tuvo su su crisis espiritual su gran depresión de la cual salió cuando descubrió la podercia del romantisismo, la podercia del romantisismo es toda acerca del sentimiento y del sentido de la integridad del yo profundo, de los compromisos que tengo con una visión del mundo en abstracción de los cuales no soy yo, Mio le está lleno, invuyo de ese romantisismo de callrich y escribí adpermanentemente sobre su afán, su urgencia de buscar un punto medio de reconciliar a callrich abenza, y hay una gran discusión en la Academia desde entonces sobre si Mio lo logró o no, y la discusión en últimas es, o resimio es verdaderamente utilitarista o no, y muchos creemos que Mio en realidad en el fondo de su ser y cuando habla más genuinamente con su propia voz, no es utilitarista, Isaiah Berlin en un ensayo sobre John Sermill muy bello que se llama John Sermill and the End of Life dice que Mio de realidad es nichiano, que es la antintesis del utilitarismo. Yo estoy alegu de estar pensando eso también, yo creo que es su cierto. Lo que pasa es que Mio, acuérdese lo que le conté la criança en Mio, Mio casi que sentía el peso moral de ser el utilitarismo encarnado, el utilitarismo no solamente está señor Bentham sino de su padre James, te es para mí, o de la, yo creo que muy difícil casi imposible rechazar el utilitarismo y darle las palda y por eso su esfuerzo siempre fue el de tratar de reivindicarlo, de darle un rostro más humano de verdad más romántico y lo que nos dice William, es que ese rostro más humano más romántico realmente es muy difícil de ver cuando no realmente entiende el espíritu profundo del utilitarismo al cual dio perfecta púlcara. y coger en te expresión Jeremy Benson más que propio John Stuart Mill. Seguire yo echándole. echándole cabeza al concepto. Y eso me alegra mucho porque siento que por ejemplo este fue. este es uno de estos capítulos que hemos hecho este y yo juntos que más me han dejado pensando después de y creo que se viene el propósito también. Y el hecho de que lo deje pensando tanto sobre todo a la figura John Stuart Mill. Mucho. Es un homenaje a Mill. Mill es difícil de hacer. Es difícil de rastrear además de una pluma. Me llisima, un súper buen escritor. Pues tengo toda la ganas del mundo para leer la fotografía sin duda. Y vamos un día a hacer un capítulo sobre John Stuart Mill. No sobre John Stuart Mill de la utilitarismo, no sobre John Stuart Mill de la utilitarista. Sinol John Stuart Mill, protofeminista. El John Stuart Mill que cuando estuve en el Parlamento Inglés fue los que más defendió el sufragio femenino. Lo encantaría eso. El John Stuart Mill que escribió un libro extraordinario en defensa de lugar de la mujer en la sociedad y que dedicó en una de las dedicatorias más comodoras del libro que yo haya visto. A quien fue la pareja de toda su vida, a la mujer que amó, que amó siempre con locura Harry Taylor. El John Stuart Mill que escribió el libro más importante sobre la libertad en la tradición política inglesa. Sigue siendo uno de los referentes culturales del mundo de la inglesa más importante. Es que hay un libro que se llama "On Liberty" sobre la libertad. Vamos a hablar un día de ese John Stuart Mill. Pero no habríamos podido hacerlo o no podremos hacerlo. Sin haber visto esta parte, claro. Exactamente, sin haber antes abarca un estiutilitarismo que ha sido unas las grandes fuerzas intelectuales de la filosofía moral y el transfondo fundamental de toda la cosmobisión de John Stuart Mill a quien volveremos un día. Hombre compañero, muchas gracias por confundirme tanto se lo digo de más de corazón. Sí. Acueras de lo que decía el propio Mill, ¿no? Y adaptémoslo a nuestra circunstancia preferible ser un Sócrates confundido que un tonto arrón con absoluta convicción. Me mandaste mejor, y me he perdido que te estremiendo pirópum, me he perdido y ahora sí ya podemos estreminar este capítulo. Ahora sí. Ahora sí. Compañeros muchas gracias por ver este capítulo. Me gustó mucho porque me ha dejado pensando bastante. Gracias a todos por acompañarnos y nos vemos la emana entrante. La semana entrante nos vemos de Octavio. Gracias a usted. [Música]

Podcast Summary

Key Points:

  1. Introducción al utilitarismo como teoría consecuencialista, contrastándola con las teorías deontológicas como la de Kant.
  2. Explicación del principio de utilidad de Bentham
  3. Críticas y paradojas del utilitarismo, ilustradas con ejemplos extremos como sacrificar a un inocente por el bienestar colectivo.
  4. Rigor y consistencia de Bentham, incluyendo su decisión post mortem de exhibir su cuerpo para inspirar utilidad.
  5. Mención del experimento educativo utilitarista aplicado a John Stuart Mill.

Summary:

El episodio presenta una discusión sobre el utilitarismo, una teoría ética consecuencialista cuyo principal exponente es Jeremy Bentham. Se contrasta con las teorías deontológicas, como la de Kant, que se centran en el deber y la intención, mientras que el utilitarismo evalúa la moralidad de los actos basándose únicamente en sus consecuencias, específicamente en la maximización del placer y la minimización del dolor para la mayor cantidad de personas. Se explica el "principio de utilidad" y se analizan sus implicaciones, incluyendo críticas como la posible justificación de acciones moralmente cuestionables, como sacrificar a un inocente si produce un bien mayor.

Se destaca la coherencia radical de Bentham, ejemplificada con su decisión de donar su cuerpo para exhibición pública con fines educativos. Finalmente, se menciona brevemente el experimento de crianza utilitarista aplicado a John Stuart Mill, ilustrando el intento de aplicar estos principios en la formación humana.

FAQs

El utilitarismo es una teoría moral consecuencialista que sostiene que lo bueno y lo malo dependen exclusivamente del placer y el dolor, buscando maximizar la felicidad o utilidad para el mayor número de personas.

Las teorías deontológicas enfatizan el deber y las intenciones detrás de los actos, mientras que las consecuencialistas se centran únicamente en los efectos o resultados de las acciones, como en el utilitarismo.

El principio de utilidad, formulado por Jeremy Bentham, establece que una acción es moralmente correcta si produce la mayor cantidad de felicidad o placer para la mayor cantidad de personas posible.

El utilitarismo de actos podría justificar ese sacrificio si el cálculo de placeres y dolores muestra un beneficio neto mayor, aunque esto choque con intuiciones morales tradicionales.

El placer y el dolor son los únicos criterios para determinar el valor moral, guiando las acciones hacia la maximización del placer y la minimización del dolor en el agregado social.

Bentham decidió que su cuerpo fuera embalsamado y expuesto públicamente en University College London, creyendo que inspiraría a futuras generaciones y maximizaría la utilidad general.

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