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El temor que hecha fuera todo temor

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El temor que hecha fuera todo temor

El texto aborda el temor humano y cómo, aunque natural, puede llevar a la incredulidad si no se maneja correctamente. Se centra en el relato bíblico de Marcos 4, donde Jesús y sus discípulos enfrentan una tormenta repentina en el mar de Galilea. Jesús, exhausto por su ministerio, duerme profundamente mientras la barca está a punto de naufragar. Los discípulos, marineros experimentados, entran en pánico y lo despiertan con una queja insolente: "Maestro, ¿no te importa que perezcamos?". Jesús reprende al viento y al mar, y se produce una calma instantánea. El mensaje principal no es solo cómo reaccionar ante las tormentas de la vida, sino reconocer quién es Jesús: su poder soberano sobre la naturaleza y su autoridad divina. Dios permite las tormentas para enseñar a sus hijos a confiar en Él, no como teoría, sino en la práctica. Los discípulos fallaron al dejar que el miedo nublara su fe, pero Jesús respondió con paciencia, demostrando que incluso en medio del peligro, Él tiene control total. El texto concluye que las pruebas nos hacen mejores o amargados, y que la verdadera teología se aprende en medio de la adversidad, confiando en el Señor que tiene poder sobre todo.

Transcription

6228 Words, 34405 Characters

Spanish
Todos los seres humanos sentimos temor a diferentes cosas y en 1° o en otro es increíble la cantidad de fobias. Que nosotros sentimos. Porque todos venimos de fábrica con un instinto de conservación dado por Dios. Que puede llegar a ser muy útil en situaciones de peligro. Eso es tan característico en el ser humano que si conociéramos a una persona que no le tema a nada, y cuando digo que no le tema a nada es absolutamente a nada. Nosotros pensaríamos que algo no está funcionando bien en la cabeza de esa persona. De hecho hay una enfermedad. Que lo tiene muy pocas personas y tiene que ver con un trastorno del cerebro. ¿De personas que no tienen temor, no sienten temor? En este mundo dañado por el pecado, son muchas las cosas que amenazan nuestro bienestar y aún nuestra propia vida. Así que el temor no es malo en sí mismo, pero puede llegar a serlo. Si reaccionamos. Incorrectamente ante aquello que nos atemoriza. Hay personas que se paralizaran en medio del temor. Hay personas que terminan haciendo lo que no deben hacer esta mañana en la clase de escuela dominical vimos cómo saúl, por miedo a los filisteos, hizo algo que él no debía hacer y perdió el Reino por eso. Y muchos creyentes, verdaderos creyentes. Pueden llegar a ser arropados por la incredulidad cuando se encuentran de repente en una circunstancia difícil y peligrosa, y eso es lo que nosotros vemos en el pasaje que vamos a estudiar en la mañana de hoy. ¿Ahora debo adelantarme a decir que yo no creo que este relato esté aquí para enseñarnos primariamente, cómo debemos reaccionar ante las tempestades de la vida? Es muy fácil aplicar el pasaje de esa manera. No, yo creo que este pasaje está aquí para mostrarnos algo acerca de Jesús. Y para mostrarnos cómo debemos reaccionar hacia Jesús. Cuando estamos en medio de cualquier tipo de peligro. O de cualquier tipo de aflicción. Marcos nos dice que este incidente ocurrió el mismo día en que el señor Había llevado a cabo un intenso ministerio de enseñanza, dice en el versículo 35 y resalta el hecho de que ya estaba anocheciendo cuando ellos tomaron la barca. Es obvio que Jesús estaba sumamente agotado, que Jesús necesitaba descanso, así que le ordena a sus discípulos que se embarquen hacia el otro lado, es decir, hacia la parte oriental del mar de Galilea, donde las ciudades eran más pequeñas. Eran menos pobladas. El Mar de Galilea es en realidad un lago de agua dulce, relativamente pequeño, de unos 20 km de largo y unos 12 km de ancho, y ellos iban a atravesarlo, precisamente a lo ancho. Se puede atravesar de un lugar a otro en poco tiempo, relativamente a no ser por el hecho de que en ocasiones se producen tormentas repentinas en el lago debido a ciertas características climáticas y geográficas de la zona. La superficie del mar de Galilea se encuentra a unos 210 m por debajo del nivel del mar. O sea, usted llega, yo nunca he estado en Israel, pero sé que por las descripciones que he leído, que si usted llega AAA ver el Mar de Galilea es como si estuviera casi de la altura del Empire State. Mirando hacia abajo es una es una hp, una descendencia bastante profunda, de hecho, el el Mar de Galilea es el lago más bajo del mundo. El lago de agua dulce que está más bajo a nivel del mar en el mundo cuando las Corrientes de aire frío descienden de las colinas que rodean el lago y chocan con el aire caliente de la superficie, de repente se producen tormentas que pueden llegar a ser un verdadero peligro. Aún para marineros con mucha experiencia como era el caso de los apóstoles. Y eso fue precisamente lo que ocurrió esa noche. Yo he dividido este relato en 3 escenas, la primera la he titulado una tormenta repentina y un salvador exhausto. Marco nos dice en el versículo 37 que se levantó una tormenta tan fuerte y la palabra griega que se usa allí es la palabra MEGA. Fue un mega huracán, dice el texto. Literalmente, de manera que en cuestión de minutos la barca estaba a punto de naufragar. Las olas eran tan altas y golpeaban tan insistentemente la barca y con tanta violencia que la barca comenzó a zarandear se peligrosamente de un lugar a otro y se estaba llenando de agua con mucha rapidez, así que nos discípulos sabían que estaban en un serio problema. En una tormenta de esta magnitud y con un mar tan agitado es completamente imposible que alguien pudiera sobrevivir fuera de la barca. Ni el nadador más experto hubiera podido mantenerse a flote por mucho tiempo. Y para colmo de males. Para poner lo peor. Jesús está profundamente dormido en la popa de la barca. Ellos están a punto de perecer. Y el señor parece estar completamente ajeno a la situación, aparte de que era obvia su debilidad y su cansancio. Hermanos, imagínese la escena, o sea, los discípulos están desesperados YY el único en quien ellos puede confiar en ese momento estaba como como Superman, rodeado de kriptonita. Completamente dormido. Era tal el agotamiento de Jesús en su humanidad que ni el ruido de la barca ni el grito de los apóstoles, ni el movimiento de la barca pudieron despertarlo, él, él estaba dormido. Y Marcos quiere recordarnos en esta historia que Jesús era 100% humano y como cualquiera de nosotros, excepto que él nunca pecó, mis hermanos, él no se estaba haciendo el dormido. Para para dar una lección a los discípulos, no, él estaba dormido. Él estaba completamente exhausto. Y los discípulos sabían que su pericia como marineros no les iba a servir de nada para tratar de maniobrar en una tormenta como esta. Yo no sé cuántos de ustedes alguna vez han estado en el mar en un bote pequeño. Yo recuerdo una vez que salimos a pescar. ¿Con el hermano asier? Y otra persona que iba con nosotros. Y desde que yo me Subí en la barca, en el botoncito, ese. Y las olas comenzaron a subir y a bajar, y no era nada ni parecido a eso. Ya yo comencé a tener problemas. Y lo primero que me dijo la persona que iba en el barco fue yo no me devuelvo por nadie. Estuvimos ahí en salinas, como hasta las 5:00 de la tarde. A mí la náusea no se me quitó. Hasta que llegamos a Tierra. Y esto era 1000 veces peor. 1000 veces peor. Ellos sabían que no iban a poder maniobrar y no contaban con Jesús, aparentemente. Era una situación realmente desesperada. ¿Yo te pregunto, alguna vez tú te has sentido así? No, no me refiero a las náuseas. Yo, yo me refiero. A estar en medio de un problema de un problema. Cuando tu capacidad de resolverlo ya llegó a su límite. Y el señor parece estar haciendo otra cosa. ¿Te sientes inútil y desamparado? Probablemente así se sintieron los discípulos aquella noche. Ahora no olviden mis hermanos que que no fueron ellos los que tomaron la iniciativa de cruzar al otro lado. El único responsable de que ellos estuvieran en esa situación tan angustiosa era Jesús. Él nos había metido ahí. Aparte de que esa tormenta no se formó esa noche debido a las condiciones climáticas, únicamente hay personas que cuando ocurren tragedias, ellos quieren defender a Dios. Defender a Dios como si él no tuviera nada que ver con las tragedias que ocurren en el mundo, no. ¿Las tormentas se forman debido a ciertas condiciones atmosféricas, así que no podemos responsabilizar a Dios por los vientos huracanados, no? Mis hermanos. Eso no es lo que el mismo Dios nos dice en su palabra. Él es el responsable de los vientos huracanados, dice en el salmo 107, versículo 23. Los que descienden al mar en naves y hacen negocios sobre las grandes aguas. Ellos han visto las obras del señor y sus maravillas en lo profundo, pues él habló y levantó un viento tempestuoso que encrespó las olas del mar. Él habló, no fue la madre naturaleza la que provocó esa tempestad. Esa noche fue el decreto soberano del señor. Él metió a los discípulos. En medio de ese MEGA huracán. ¿Por qué él quería enseñarles algo acerca del poder y la autoridad del señor Jesucristo? ¿Dónde están interesante de esta porción del evangelio de Marcos? Es que en el capítulo cuatro del Evangelio nosotros encontramos, de hecho las únicas cuatro parábolas que se encuentran en el evangelio de Marcos y todas giran en torno al reino de Dios. Ahora, inmediatamente después de estas cuatro parábolas, le siguen cuatro historias que nos muestran el poder y la autoridad de Jesús, su poder y su autoridad sobre los elementos de la naturaleza. En el texto que estamos estudiando. Luego en el capítulo 5, su poder y autoridad sobre los demonios, versículo uno al 20, luego en el versículo 21 al 34, su poder y autoridad sobre las enfermedades y luego en los versículos 35 al 43. Su poder y su autoridad sobre la muerte. Ellos habían recibido instrucciones verbales acerca del Reino. Pero ahora iban a tener la oportunidad de ver a su rey en acción. Iban a tener la oportunidad de demostrar si ellos realmente estaban dispuestos a confiar en él, no importa las circunstancias, en otras palabras, mis hermanos, la clase de teología acababa de concluir y ahora tenían que tomar un examen práctico. Esta tempestad. Fue cuidadosamente diseñada por Dios. Para dar una oportunidad a los discípulos a que pusieran en acción la teología que habían aprendido. Y mis hermanos. Eso es lo que Dios hace con cada uno de nosotros. Alguien decía alguien decía, mira. Cuando tú le hablas a una iglesia. Todos los que están allí o acaban de pasar por una tormenta o están pasando por una tormenta o van a pasar por una tormenta pronto. Así que espéralo. OO ya pasaron por la tormenta o están en la tormenta o van a pasar por una tormenta. YY no, no, no piensa que es una sola, para que no piense ella. Yo pasé la mía. No, no, no. Dios nos lleva a atravesar por huracanes en esta vida. Y mis hermanos es en esos momentos cuando somos tentados a pensar que Dios no nos ama. Es en esos momentos cuando somos tentados a pensar que él no se está castigando por algo malo que hemos hecho. O es en estos momentos que simplemente nos olvidamos por completo de que él está ahí sentado en su trono y no tenemos que estar atravesando por circunstancias muy dramáticas para que reaccionemos de esa forma. Como ustedes saben, estuvo en Chicago esta semana, ya les decía hace un momento. Y tuve que aprovechar los vuelos para trabajar en este mensaje. Los aviones son fantásticos para eso. Cuando estaba sentado en el vuelo de regreso de Chicago a Miami. Nos avisaron que había un problema con el avión. De hecho, cuando aterrizamos en Miami, tuvo que venir rumbero. Y entonces digo, no fue nada dramático para que no se ponga nervioso, pero fue medio por lo menos me retrasaron el tiempo. El vuelo está retrasado, hay un problema, tenemos que regresar de nuevo a la puerta de salida. Ahora yo sabía que el tiempo de conexión que había entre ese vuelo y el de Miami Santo Domingo era muy ajustado, así que había una alta probabilidad de que yo perdiera ese vuelo y me tuviera que quedar en Miami esa noche y eso no me hacía ninguna gracia. ¿Hermano, ustedes pueden creer que providencialmente yo tenía mi laptop abierta en el momento que avisaron? Eso. Y estaba trabajando esta parte del mensaje que yo estoy diciendo lo mismo. Yo dije, bueno, señor. Aquí está mi oportunidad. De aplicar lo que tú me estás enseñando. Y ahí mismo llame a Gloria por teléfono por el celular y le dije lo mismo, mira, yo estoy estudiando la Biblia era mismo el pasaje del domingo, me toca esta porción. ¿Es posible que me quede en Miami? Yo no lo sé todavía, pero mira, pan, pan, pan, pan y ahí mismo le pude mandar un WhatsApp a una hermana con la que me estaba escribiendo que está en Miami con su mamá en una situación muy difícil. La tuvieron que internar llamar al 911 al Gobierno para todos, así que compartir con ella la historia también. Les di un tráiler. De esta prédica. Mis hermanos, nuestro Dios, es el Dios de las tormentas. Él es el Dios de la de las grandes y de las pequeñas. Y él no exime a los cristianos a tener que pasar por ellas, porque esa es la única manera en que nosotros podemos aprender verdadera teología y fortalecer nuestra fe. ¿La única manera? Déjame hacerte una pregunta. ¿Cuál es la forma más segura de llegar a ser bueno en un deporte? Aprendiendo las reglas de juego o jugando. Mira, tú puedes leer un manual. Escrito por Roger Federer acerca de cómo se juega a tenis. Y aprendértelo de memoria, pero la única forma de aprender a jugar tenis es jugando tenis. Lo mismo ocurre con la teología. Lo mismo ocurre con la teología, Dios quiere que nosotros le conozcamos íntima y personalmente. En eso que se trata la teología y personas que creen que la teología es algo muy profundo no es la teología, tiene que ver con el estudio de Dios. Todo cristiano debe estudiar teología. De hecho, todo cristiano tiene una teología y algunos la tienen muy defectuosa porque no estudian. Necesitamos conocer teología, Dios quiere que nosotros conozcamos, le conozcamos íntima y personalmente. Dios quiere que nosotros confiemos en él, pero no como una mera teoría. Sino como algo real del corazón hermano. Nosotros debemos leer la Biblia. Nosotros debemos leer buenos libros sobre los atributos de Dios. Eso es extremadamente importante, pero ese conocimiento vendrá a ser verdadero conocimiento cuando podamos aplicarlo en medio de la tormenta. Y eso fue precisamente lo que los discípulos no hicieron esa noche. Y eso nos lleva a la segunda escena de este relato que yo he titulado. Un grupo de creyentes en pánico. En incredulidad y con insolencia. Versículo 38. Él estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal. Una especie de de cojín, hecho de de pie donde los. A veces los los marineros descansaban durante la travesía. ¿Y le dijeron, maestro, no te importa que perezcamos? Ese es uno de esos momentos, cuando la incredulidad nubla los ojos de la fe. Y nos lleva a actuar con insolencia. Los discípulos se dejaron controlar de tal manera por el temor que perdieron la perspectiva por completo. Por un lado, ellos se dirigen a Jesús Llamándole maestro. Llamándole señor, como dice el Evangelio de Mateo, parece que unos gritaban una cosa y otros gritaban otra aparentemente en una forma de respeto, pero al mismo tiempo lo acusan en una forma insolente, de no tener ningún tipo de cuidado para con ellos. Es que no te importa. ¿Oyeron eso, hermanos? Ellos diciéndole a Jesús. ¿Es que no te importa que perezcamos? En vez de mostrar una fe sumisa hacia el señor y esperar tranquilo, saber lo que él iba a ser la frustración y el miedo, los llevaron a reprocharlo por su falta de cuidado y de amor. Y no olviden. Mis hermanos que ellos habían visto a Jesús Sanar todo tipo de enfermedad. Ellos habían visto a Jesús echar fuera demonios. Ellos estaban conscientes de su poder. Ellos estaban conscientes de su compasión, pero dejaron que el miedo los controlara y en ese momento perdieron su teología. Y yo imagino a Pedro. Cuando le estaba contando a Marcos esta historia para que la incluyera en su evangelio el sentido de vergüenza que tiene que haber sentido. ¿Alguna vez tú te has visto a ti mismo? Reaccionando de ese modo. Porque, honestamente, a mí me ha pasado más de lo que yo quisiera recordar. Sabemos que el señor es bueno, sabemos que él es todopoderoso, sabemos que él es el creador de los cielos y de la Tierra, sabemos que él está lleno de compasión y de sabiduría, de hecho nosotros tenemos ahora un conocimiento que los discípulos no tenían en ese momento. Y es que por su amor para con nosotros, nuestro bendito señor y Salvador, Jesucristo iba a dar su vida en la cruz del calvario para satisfacer la justicia perfecta de Dios y así poder concedernos el perdón de todos nuestros pecados. Eso no había pasado todavía. ¿Cristo fue desamparado por el padre para que ninguno de sus hijos tenga que experimentar ese tipo de desamparo en ningún momento, en ninguna situación, pero mis hermanos Cuántas veces reaccionamos con esa misma clase de insolencia y de incredulidad en medio de la prueba? No lo decimos con palabras. Pero es la queja sutil y silente. Que está detrás de nuestro descontento y de nuestra amargura. Hay una frase en inglés que lamentablemente. No, no tiene el mismo sentido en español. Porque es un juego de palabras. Pero en inglés se dice. Que las pruebas. ¿O te hacen bitter o te hacen better? O te amargan o te hacen mejor. O te amargan o te hacen mejor. Señor, una cosa es lo que dice la Biblia acerca de tu cuidado y de tu protección hacia los tuyos, pero otra muy diferente. Lo que yo estoy pasando en este momento. Puede ser, señor, que estas promesas tuyas y apliquen algunos favoritos que tú tienes en la iglesia. Pero honestamente, yo no me siento cuidado por ti. Repito, hermanos, uno no dice eso con la boca. Uno lo suficientemente cuidadoso como para no decir eso así. Pero eso es lo que implica la actitud de nuestro corazón. Señor, yo no me siento cuidado por TI, si te soy más honesto todavía, yo creo señor, que a TI no te importa. ¿Eso fue lo que le dijeron los discípulos, a TI no te importa? ¿Estamos a punto de morir ahogados y a TI no te importa? Por eso alguien decía. Que esta es la historia de 2 tormentas. Una tormenta en el mar y otra en el corazón. Y la del corazón era peor que la del mar. Aunque debo hacer una aclaración, aquí hermanos, cuando estamos en medio de la aflicción. No es ilegítimo ni pecaminoso necesariamente sentir temor y aún tristeza. El señor Jesucristo en el huerto, desde Maní Orando al padre, le dijo, Padre, mi alma está muy triste hasta la muerte. Yo no quiero crear un problema de conciencia innecesario. La tristeza en sí misma no es pecaminosa. Es lo que tú haces cuando estás en medio de la tristeza. Es como, tú manejas tu diálogo interior en medio de la tristeza porque tú te vuelves vulnerable, te vuelves vulnerable a que el pecado te arrope a que el pánico te domine, te vuelves vulnerable a que tu teología se vaya de tu cabeza. Y el señor. Están bueno. El señor es tan paciente. Que en vez de decir a los discípulos. Yo voy a dejar que ustedes se hundan un rato en el agua. Hasta que me traten con un poco más de respeto y me lo pidan por favor. No, el señor decide resolver el problema. El señor responde a nuestras oraciones, aún cuando muchas veces no las hacemos de la manera más apropiada. Y eso nos lleva a la tercera escena. Que yo he titulado Un milagro sorprendente y un temor más grande todavía versículo 39. Y levantándose, reprendió al viento. Y dijo al Mar, Cálmate Sosiégate. Y el viento cesó. Y sobrevino una gran calma. El señor. Despierta de su sueño, él no está en pánico. Él no muestra ningún signo de agitación. Y reprende al viento y al mar como si fuera un perrito faldero. Que está demasiado inquieto. Y de inmediato el viento se detiene y el mar se pone como un espejo. Y otra vez aquí aparece la palabra griega MEGA. Se produjo una mega calma, dice el texto. Literalmente, una de las cosas que a mí me sorprende de este pasaje es la sencillez con la que Marcos narra todo esto. Jesús no se paró en el frente de la barca y dijo algún tipo de conjuro mágico al estilo de Harry Potter. De hecho, ni siquiera tuvo que pedirle al padre en oración que calmara la tormenta. El poder de su palabra fue suficiente para que el viento se detuviera de inmediato y el mar se pusiera liso como un plato. El poder de su palabra cálmate. Uf. Sosiégate saben que aquí ocurrieron 2 milagros a la vez, cuando cuando el viento cesa en medio de una tormenta, la sola se sigue moviendo por un rato y se van calmando poco a poco, pero eso no fue lo que sucedió. Es que instantáneamente el viento se hizo y el bar se puso como un plato. ¿Como dice? El comentarista Guillermo Hendrix me parece que es un ataque de poesía. Dice en este caso el viento y las olas se sincronizaron en las sublimes sinfonía de un solemne. No. El señor del universo había dado una orden. Una orden al viento y al mar que él había creado. Y no tenían otra opción que obedecerlo ese mismo Jesús que unos minutos antes estaba profundamente dormido. Ahora demuestra en una forma contundente que nada ni nadie puede resistir su autoridad. Ni siquiera los vientos huracanados. Como decíamos hace un momento, él era 100% humano. Pero es al mismo tiempo, 100% divino. Él es la segunda persona de la trinidad encarnada, 2 naturalezas, una sola persona, la humana y la divina, actuando en perfecta armonía sin que ninguna de las 2:00 interfiera con la otra. A final de cuentas. El pánico de los discípulos era injustificado. Porque el rey de Reyes, el creador de los cielos y de la Tierra, estaba con ellos en la barca y en ningún momento dejó de estar en control en su naturaleza divina, ni siquiera cuando estaba profundamente dormido en su naturaleza humana. Ese pánico era injustificados. Mis hermanos el gran problema de los discípulos no era la tormenta del mar. ¿El gran problema de los discípulos era la tormenta de su corazón, el gran problema de los discípulos era su falta de fe, versículo 40 entonces les dijo, por qué estáis amedrentados? ¿Qué pregunta? Yo imagino alguno de los apóstoles como que porque. ¿Por qué estáis amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe? ¿Cómo no tenéis fe? Ellos no habían podido conectar los puntos entre los milagros que habían visto hacer a Jesús y la situación por la que estaban pasando en ese momento. Queridos hermanos, no son las circunstancias de la vida las que nos llenan de temor, no son. Las circunstancias de la vida es la falta de fe. Es la falta de fe. Tenemos un montón de información almacenada en la cabeza. Acerca del poder, la bondad, la sabiduría, el amor de Dios. Pero en el momento de la prueba, nuestro diálogo interior nos traiciona. ¿Tú vives hablando contigo mismo? Y saben que nosotros somos nuestro peor enemigo. Porque lo que nos decimos no corresponde con nuestra teología, muchas veces, sobre todo cuando estamos en medio de la prueba. Lo que nos decimos no concuerda con lo que sabemos de Dios y terminamos dominados por el pánico. Pero ahora viene la parte más extraña de esta historia. Cualquiera diría. Que los discípulos debieron haber experimentado un gran alivio cuando la tormenta se calmó. Ya no estaban en peligro. Ahora tenían una perspectiva más clara del poder y la autoridad de su maestro y señor. Pero fue todo lo contrario. Si la tormenta los había llenado de miedo. Ahora ellos estaban aterrorizados al estar en la presencia de alguien como Jesús, versículo 41 y se llenaron de gran temor otra vez con la palabra mega de nuevo. Se llenaron de gran temor. Y la palabra temor allí es diferente a la del versículo 40, completamente diferente es nuestra palabra para fobia. Se llenaron de temor y se decían unos a otros, quién pues es este que aún el viento y el mar le obedecen. ¿Quién es este? Ellos habían enfrentado una mega tormenta. Luego vieron a Jesús producir una mega calma. Y ahora estaban experimentando un mega temor. La suma de todos los miedos. Esta palabra temor, que se usa en el versículo 41, habla de ese temor reverente que nos sobrecoge por completo cuando estamos delante de algo que es evidentemente sobrenatural. El poder de Cristo. Era más atemorizante para los discípulos que el poder de la tormenta. ¿De ahí la pregunta de los discípulos, qué clase de hombre es este? Saben que nosotros cada vez que conocemos a una persona. En una manera muy natural, las clasificamos. Es amable, es gruñona. Es muy seria. Tiene buen sentido del humor, es fácil, tiene sangre liviana, no, no siempre está. Clasificando la gente. Bueno, en este momento los discípulos estaban buscando en sus mentes una categoría en la cual poder ubicar a Jesús, pero no encontraban ninguna porque nunca en la vida se habían topado con un hombre así. Lo que los discípulos estaban experimentando en ese momento era xenofobia. Xenofobia en el más alto grado que se puede experimentar la palabra xenofobia. Es la palabra que se usa para el temor a los extranjeros o el temor a personas extrañas que nos resultan extrañas y lo que acababa de ocurrir con lo que amaba a Jesús. En una categoría en la que no cabía nadie más, él era único en su clase. ¿Alguna vez te ha pasado? Que tú estás con una persona. Que de acuerdo a la percepción que tú tienes de ella, es más santa, más piadosa y más inteligente que tú. Quizá no es así, pero es como tú lo percibes. Y para colmo es una persona que parece tener un discernimiento tal que puede captar el error y puede captar el pecado aún en las formas más sutiles. ¿Tú, alguna vez te has estado delante de una persona así? Y lo incómodo que a veces eso hace sentir a uno. Bueno, imagínate. A los apóstoles. Al estar en frente de la persona de Jesús. Hay otro episodio en el evangelio de Lucas, muy similar a este. Y que nos ayude a entender mejor por qué los discípulos estaban tan aterrados. Lucas capítulo 5. Lucas, capítulo 5. Versículo cuatro. El señor está enseñando a las multitudes, los discípulos están allí, disfrutando de la enseñanza. Y, de repente, en el versículo cuatro dice que él termina de hablar y le dice a Simón Pedro Sala la parte más profunda, y echad vuestras redes para pescar. ¿Y ya no puede imaginarse, verdad? ¿El apóstol Pedro? Mira, señor, Tú sabes de teología, yo sé de peces. Y nosotros pasamos la noche entera tratando de pecar. Y no sacamos un guppy. Y ahora tú dices que rememos mar adentro. Y que volvamos a hacer lo mismo en la hora menos apropiada para pecar. Mira, eso no tiene sentido, pero tú eres el maestro. Ya que tú lo dices en tu palabra echaré la red. Y cuando lo hicieron, dice el versículo 6 encerraron en la gran cantidad de peces, de modo que sus redes se rompían. Entonces hicieron señas a sus compañeros que estaban en la otra barca para que vinieran a ayudarlos y vinieron y llenaron ambas barcas de tal manera que si hundían. Guau, fue todo un éxito. En una mente pragmática como la de Pedro. Fácilmente hubiera podido, sí, mira, señor, Vamos a hacer un trato. Vamos a formar una empresa pesquera, yo solo quiero que tú venga una vez a la semana y haga ese truco otra vez. Una vez a la semana. Y lo partimos 50 y 50. Pero eso no fue lo que hizo Pedro. Cuando Pedro vio la barca. Llena de peces. ¿Escuchen cómo reaccionó versículo 8? Al ver esto, Simón Pedro cayó a los pies de Jesús. Diciendo, apártate de mí, señor, Apártate de mí, pues soy hombre pecador, porque el asombro se había apoderado de él y de todos sus compañeros por la redada de peces que habían hecho. Cristo no había dicho nada acerca del pecado. Él no estaba predicando acerca del pecado. ¿Pero su mera presencia? Hizo sentir a Pedro profundamente incómodo. ¿Yo yo no sé cuál fue el diálogo interior que Pedro tuvo, pero probablemente fue algo como esto, si Jesús es capaz de ver en el fondo del mar dónde están los peces y tiene toda la autoridad que puede ordenarles para que se metan en las redes que estará viendo el en mi corazón? ¿Qué estar habiendo Jesús en mi corazón? Pedro estaba tan aterrado. Que le pidió al señor que se apartara de él. Apártate de mí, señor. Pedro se sintió profundamente incómodo y aterrado. Al estar ante La santidad de Jesús, alguien decía, la miseria del pecado no quiere la compañía de la pureza. La miseria del pecado no quiere la compañía de la pureza. Eso es como un ladrón que busca consuelo en un grupo de policías honestos. Nadie quiere eso. De hecho, yo creo que es por eso que mucha gente dice admirar a Jesús. Pero al mismo tiempo prefieren mantenerlo lo más lejos que puedan de su vidas. Porque presuponen que sería muy incómodo tener demasiado cerca a alguien tan santo. A alguien tan justo como él. Pero en manos la historia de Jesús no termina con esta escena en el mar de Galilea. Cuando nosotros seguimos leyendo los Evangelios vemos que este mismo Jesús perfecto en Santidad y en poder voluntariamente tomó la decisión de morir en debilidad, asumiendo nuestra culpa en la cruz del calvario, aquel que tenía el poder de darle órdenes al viento y al mar se dejó apresar, se dejó juzgar en un tribunal humano, saben para qué mis amados hermanos para que cada uno de nosotros pudiera ser absuelto en el Tribunal de Dios. Así que no tenemos que pedirle a Jesús que se aleje de nosotros. Porque él hizo todo lo que era necesario para que pudiéramos estar cerca sin ser aplastados por el peso de Su Santidad. Sin ser aplastados por el peso de su justicia, ahora mis hermanos piensan en esto por un momento, si tú eres un verdadero cristiano, eso quiere decir que la persona más terrible, la persona más temible en todo el universo, ha decidido aceptarte en su presencia. Me encanta como este personaje de las crónicas de narnia. Luz, y le pregunta al fauno si Aslan es peligroso y dice por supuesto que lo es, porque él no es un León domesticado. Mi hermano, el Dios del cielo, te ha recibido. El Dios del cielo te ha perdonado el Dios del cielo te ha cubierto con el manto de la justicia perfecta de su hijo y ahora te ha adoptado como parte de su familia. Él sigue siendo digno de temor reverente. ¿Por qué sigue siendo el rey de Gloria? Pero ese temor no nos mueve a querer alejarnos de él, porque ahora sabemos que ese Dios ha decidido amarnos en la persona de su hijo y ahora nos cuida como si fuéramos la niña de sus ojos. Ese mismo Dios. De hecho, ese es el argumento que Pablo USA en romanos capítulo 8, romanos 8, capítulo capítulo 8, versículo 14 en adelante. El Apóstol Pablo está hablando allí de cómo nosotros debemos mortificar el pecado de cómo nosotros debemos ser santos, si somos verdaderos creyentes, pero dicen el versículo 14, porque todos los que son guiados por el espíritu de Dios y ahí no habla de ser guiado para ver qué carrera tú vas a estudiar o con quién te vas a casar por el contexto. Nosotros sabemos que somos guiados por el espíritu de Dios, hacer Santos, porque todos los que son guiados por el espíritu de Dios, hacer Santos los tales son hijos de Dios, pues no habéis recibido un espíritu de esclavitud para volver otra vez al temor. Sino que habéis recibido un espíritu de adopción como hijos, por el cual clamamos Abba padre. El espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios. De qué está hablando Pablo aquí que cuando nosotros venimos a Cristo en arrepentimiento y fe, Dios envía su espíritu santo a Morar en nuestros corazones, y ese espíritu nos guía hacia La Santidad, dice Pablo, como el espíritu hace eso, escuchen bien hermanos, cómo lo hace sustituyendo en nuestros corazones un temor esclavizador por un afecto filial. Así que en vez de actuar como esclavos que obedecen por temor al castigo, el espíritu santo produce en nosotros la confianza de que hemos sido adoptados como hijos de Dios para que nuestra obediencia sea motivada por la fe, para que nuestra obediencia sea motivada por un profundo afecto del corazón hacia nuestro padre celestial. Queridos hermanos. Si el Dios todopoderoso nos amó de tal manera. Que estuvo dispuesto a enviar a su propio hijo a morir en una cruz para poder adoptarnos y tratarnos de ahora en adelante, como él trata a su hijo. ¿Qué razones tenemos? Para paralizarnos ante el temor. Para entrar en pánico ante las circunstancias adversas de la vida. De hecho, esa es la conclusión a la que llega Pablo más adelante, versículo 31 de romanos 8. ¿Entonces, qué diremos a esto? ¿Qué diremos a esto si Dios está por nosotros, quién estará contra nosotros? ¿El que no eximió ni a su propio hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, cómo no nos concederá también con él todas las cosas? Mis hermanos amados de ISJ. Jesús no sólo calmó la tormenta aquella noche. Sino que por amor a nosotros, él decidió sufrir la más terrible de las tormentas. Cuando recibió en aquella cruz todo el peso de la IRA de Dios que merecían nuestros pecados. De manera que ya fuimos librados del más grande de todos los terrores. Tener que enfrentar el castigo que nuestros pecados merecen. En el Tribunal de Dios. Y ahora estamos siendo moldeados. Por Dios a través de las dificultades de la vida para ser cada vez más semejantes a nuestro señor Jesucristo. Hermanos, mi oración es que el señor nos ayude a conectar los puntos de nuestra teología con los problemas y aflicciones que tengamos que enfrentar en este mundo caído para que reaccionemos con fe, no con insolencia. No con incredulidad. Dice hermanos Jesús, Ese Jesús que estaba en la barca con los discípulos. Él ha prometido estar con nosotros todos los días hasta el fin del mundo. Tú estás ahora en medio de la tormenta, Jesús está en la barca. Él está allí porque él lo prometió. Él no prometió un viaje sin contratiempos. El no prometió eso. ¿Pero podemos estar completamente seguros? ¿De qué esa barca va a llegar al otro lado? ¿Saben por qué? Porque Jesús prometió que él no iba a perder ni una de sus ovejas. Ni una de sus ovejas. Así que por nada estéis afanosos. Filipenses, capítulo cuatro. Pastor y qué significa en griego la palabra nada, eso mismo. Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego y con acción de gracias y La Paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. Cuando él lo quiera. Como lo quiera. Cuando él sepa que la tormenta dio el fruto que él quería. Él se levantará y dirá, Cálmate Sosiégate. Y el viento y el mar tendrán que obedecerle, porque él es señor de señores. ¿Y si tú estás aquí sin Cristo? Mi amigo, Déjame decirte que tú tienes todas las razones del mundo para estar en terror. Todas las razones del mundo para estar en terror. Yo no sé cuáles son las tormentas de la vida que tú has tenido que atravesar hasta ahora, pero créeme, la peor está por llegar. La peor está por llegar porque algún día tendrás que presentarte delante de Dios para dar cuenta en su tribunal y ningún ser humano saldrá bien parado de ese juicio, a menos que haya venido a refugiarse por la fe. En la persona y la obra de nuestro señor Jesucristo, él atravesó voluntariamente la tormenta de la IRA de Dios en la cruz. La tormenta que nosotros merecemos por causa de nuestros pecados. Para que todo aquel que en él cree no se pierda mas tenga vida eterna. Apenas Cristo, mi amigo. Ven a Cristo en arrepentimiento y fe, ven ahora. Y el rey de Gloria te recibirá en su presencia. El rey de Gloria, perdonará todos tus pecados el rey de Gloria te concederá el don de la vida eterna. Y a partir de este momento, estará contigo en tu barca. Hasta que llegues seguro a las costas del cielo. O que Dios bendiga su palabra en esta mañana. Y alimente nuestra fe con una visión. Más clara. De la Gloria. La hermosura, el poder y la Majestad. De nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo.

Podcast Summary

Key Points:

  1. El miedo es inherente al ser humano y tiene un propósito protector, pero puede volverse dañino si se reacciona incorrectamente.
  2. La historia de Jesús calmando la tormenta en Marcos 4 muestra su poder y autoridad sobre la naturaleza, así como la reacción de los discípulos ante el peligro.
  3. Jesús estaba agotado humanamente, pero su palabra soberana detuvo la tormenta instantáneamente, demostrando que es 100% humano y 100% divino.
  4. Los discípulos fallaron al dejar que el miedo los llevara a la incredulidad y a acusar a Jesús de no importarles, en lugar de confiar en él.
  5. Dios usa las tormentas de la vida para enseñarnos teología práctica y fortalecer nuestra fe, no solo para que reaccionemos ante las dificultades, sino para que confiemos en Jesús.

Summary:

El texto aborda el temor humano y cómo, aunque natural, puede llevar a la incredulidad si no se maneja correctamente. Se centra en el relato bíblico de Marcos 4, donde Jesús y sus discípulos enfrentan una tormenta repentina en el mar de Galilea. Jesús, exhausto por su ministerio, duerme profundamente mientras la barca está a punto de naufragar.

". Jesús reprende al viento y al mar, y se produce una calma instantánea. El mensaje principal no es solo cómo reaccionar ante las tormentas de la vida, sino reconocer quién es Jesús: su poder soberano sobre la naturaleza y su autoridad divina.

Dios permite las tormentas para enseñar a sus hijos a confiar en Él, no como teoría, sino en la práctica. Los discípulos fallaron al dejar que el miedo nublara su fe, pero Jesús respondió con paciencia, demostrando que incluso en medio del peligro, Él tiene control total. El texto concluye que las pruebas nos hacen mejores o amargados, y que la verdadera teología se aprende en medio de la adversidad, confiando en el Señor que tiene poder sobre todo.

FAQs

Jesús ordenó cruzar el mar para poner a prueba la fe de los discípulos y enseñarles sobre su poder y autoridad divina. La tormenta fue diseñada soberanamente por Dios como un examen práctico después de las parábolas del reino.

El sueño de Jesús muestra su humanidad y agotamiento extremo, no indiferencia. Él era 100% humano y necesitaba descanso, pero su sueño también resalta que confiaba plenamente en el Padre.

Debemos confiar en Jesús incluso en problemas pequeños, como retrasos o dificultades cotidianas, viéndolos como oportunidades para fortalecer nuestra fe. El orador compartió su experiencia con un vuelo retrasado para ilustrar esto.

El temor natural es un instinto de conservación dado por Dios y no es malo. Se vuelve pecaminoso cuando lleva a reacciones incorrectas, como incredulidad, desobediencia o quejas contra Dios.

A pesar de haber presenciado milagros, el miedo nubló su fe y los llevó a dudar del amor y cuidado de Jesús. Esto refleja la tendencia humana a perder la perspectiva teológica en medio de pruebas.

Después de enseñar parábolas sobre el reino, Dios permitió la tormenta para que los discípulos aplicaran su teología en la práctica. Así como aprender un deporte requiere jugar, la fe se fortalece al enfrentar pruebas reales.

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