Catalina Fernández desmitifica el concepto de lo somático, aclarando que no se trata de manipular el cuerpo para descargar emociones o traumas como si fueran sustancias. Lo somático es la experiencia sensible: la capacidad de percibir conscientemente las señales internas del cuerpo (como el ritmo cardíaco o la tensión muscular) sin intención correctiva, sino con curiosidad. Explica que el 80% de las fibras del nervio vago van del cuerpo al cerebro, lo que muestra que el cuerpo informa constantemente al sistema nervioso. La clave está en registrar, no en corregir, porque la vigilancia aumenta la activación, mientras que la curiosidad permite que la sensación se convierta en información. También aborda cómo el pensamiento puede sabotear este proceso: preguntas como "¿por qué a mí?" atrapan en un túnel sin salida, mientras que la autoindagación con preguntas abiertas (como "¿qué estoy dejando morir?") abre un diálogo que lleva al silencio y la conexión profunda. Sin embargo, en momentos de alta activación, primero se debe bajar la respuesta fisiológica (con respiración o tacto) antes de intentar reflexionar. En resumen, lo somático es un camino de autoexploración que integra cuerpo y mente, sin fórmulas rápidas, para regular el sistema nervioso desde una mirada sensible y curiosa.
Desmitificando lo Somático: La Experiencia Sensible
Hola, bienvenidas por acá te habla Catalina Fernández, creadora de la escuela sabia alquimia, y este es un episodio muy especial, un espacio que quiero abrir contigo para que juntas podamos pensar y profundizar sobre el cuerpo, el soma, el sistema nervioso, sobre lo que nos atraviesa y sobre cómo lo atravesamos.
Sin simplificaciones, sin buscar resolver todo rápido y sin fórmulas, porque hay conversaciones y procesos que necesitan tiempo.
Y este es uno de esos.
Yo quiero hablarte de 2 cosas que para mí son una sola.
La primera es lo somático que es realmente porque es una palabra que se volvió muy común.
Y que creo que se está entendiendo de una manera que no le hace justicia, no le hace realmente favor.
Se ha instalado esta idea de que lo somático es el cuerpo y que trabajar somáticamente es hacerle cosas al cuerpo, o sacudirlo o descargarlo o aflojarlo o vaciarlo.
Escuchamos por todos lados, descarga ese miedo y ya vas a poder recibir.
Haz espacio dentro de TI y todo esté listo.
Abre la llave y vacía tus traumas y tus heridas, como si las heridas emocionales como si el trauma fueran sustancias guardadas en un músculo y la regulación fuera el el, el paso, el procedimiento para expulsarlas.
Y claramente parece una promesa súper atractiva porque promete transformación sin tiempo y sin conflicto.
Algo se va y tú quedas limpia.
Pero el cuerpo no funciona así, la fisiología no funciona así.
¿Entonces la pregunta que quiero hacerte hoy es qué es realmente lo somático?
¿Y la segunda cosa sobre la cual vamos a profundizar, que es la que viene después y que a mí me importa todavía más, es cómo se entra al cuerpo, cómo se entra el soma?
¿Porque si lo somático no es hacerle cosas al cuerpo, entonces hay que preguntarse cuál es la vía?
Y la vida de la que quiero hablarte hoy es la auto indagación, la capacidad de dialogar contigo misma, de hacerte preguntas.
Pero las preguntas correctas, no las preguntas que te atacan, no la dialógica vacía, no, el razonamiento que te mete un túnel sin salida, porque hay una forma de pensar sobre nosotras mismas que nos hunde y hay otra que nos abre.
Y la mayoría de nosotras aprendió solamente la primera.
Y quiero hablar de esto, especialmente para las mujeres, porque creo que en nosotras hay una necesidad de profundizar muy grande y que muchas veces no encuentra donde y porque hay un miedo que aparece cuando una piensa en entrar hacia dentro, el miedo de quedarse atrapada ahí.
De eso también quiero hablarte hoy de las preguntas que nos liberan, así que te invito a ponerte cómoda si puedes.
Escucha esto en un momento en que estés tranquila, sin apuro, concentrada, no haciendo un montón de cosas aquí conmigo juntas, destilando, profundizando, filosofando sobre estos temas tan centrales.
Empecemos cuando hablamos de lo somático.
Se genera una confusión bastante común sobre los propios procesos que atraviesa el ser humano.
Hoy en día hay una tendencia a relacionar que todo lo que tiene que ver con las emociones, con cómo vivimos, con cómo atravesamos la lo que nos pasa, es una experiencia que pertenece solamente al soma, como que todo deviene ahí, se resuelve ahí, se contiene ahí en lo somático y lo somático.
En realidad es más bien más que el cuerpo en sí.
Más que la biología en sí, es la experiencia sensible.
Se relaciona más con la capacidad de sentir, de percibir la experiencia interna, con una mayor profundidad, con una mayor intimidad, con una mayor sensibilidad.
No tiene que ver con un Estado en sí, sino con la forma en cómo yo experimento.
¿Cómo me experimento?
Lo somático.
Se relaciona con esa dimensión, la dimensión de la autoexploración y desde ese lugar yo puedo volver a esa experiencia sensible a través de distintos caminos.
Interocepción y la Percepción Consciente del Cuerpo
Uno de esos caminos empieza por entender algo que ya está ocurriendo en TI y sin TI.
La intercepción, la intercepción la podemos entender como un proceso autonómico en gran parte.
El sistema nervioso está todo el tiempo recibiendo señales del cuerpo, el Estado de la frecuencia cardíaca, el ritmo cardíaco, el tono de la respiración, el tono de la musculatura, la postura, la posición del cuerpo donde se ubican las manos, el movimiento de la boca, incluso toda esa información la recibe y en base a eso va regulando sus respuestas.
Y acá hay un dato que a mí me parece que ordena bien todo esto.
Y es que alrededor del 80% de las fibras del nervio vago son aferentes.
Van del cuerpo hacia el sistema nervioso, no al revés, 80%.
Nosotros solemos imaginar que el cerebro manda y el cuerpo obedece.
Y resulta que la mayor parte del tráfico de esa vía va en otra dirección.
El cuerpo informando y el sistema nervioso escuchando estructuras muy antiguas, cortezas muy antiguas enraizadas en lo profundo del cerebro.
Estas leyendo estas señales internas mientras tú haces otra cosa.
Esto es un fenómeno natural, ocurre solo no lo eliges, y lo somático sería llegar a percibir eso de manera más consciente.
No solo.
Lo que yo siento como frecuencia cardíaca o musculatura, sino también empezar a tener una experiencia más sensible, una conexión más profunda con la forma en como está mi postura corporal, la posición de mi cuello, como me siento, el estado de mi columna, mi equilibrio, el lugar que mi cuerpo ocupa en el espacio y también como las sensaciones atraviesan el propio cuerpo.
Todo eso son formas de entrenar la percepción neurofisiológica como si fuera un músculo.
Lo somático es aprender a mirar conscientemente esos Estados, pero es importante la mirada con la que entras.
Y acá hay otro elemento y para mí es el más central de todos, que tiene que ver con poder mirarlo.
También con una mirada no correctiva, sensible, curiosa.
Es decir, no llevamos la atención al cuerpo, no muevo mi atención hacia el cuerpo para corregirlo, para cambiarlo, sino para aumentar la conciencia que tengo sobre él.
Y acá quiero detenerme en una palabra que me parece fundamental, la curiosidad, ser curiosa, porque cuando yo entro al cuerpo con intención de corregir.
Y entré con una respuesta, ya ya decidí que eso que está ahí está mal, que sobra, que hay que sacarlo incomoda y entonces ya no estoy percibiendo.
Estoy evaluando, vigilando.
Y la evaluación y la vigilancia siempre tiene un costo, un costo fisiológico.
Neurofisiológico.
Si mi sistema ya entra en alerta, yo ya le agrego encima una mirada que juzga.
¿Lo que hago es sumar, activación, es como llegar donde alguien que está temblando y decirle ya deja de temblar, no sirve nada, no sirve, eso aumenta la angustia, la curiosidad hace algo distinto, la curiosidad no sabe y ese no saber abre cuando yo entro preguntando de verdad qué es esto?
¿Cómo es, desde cuándo está, qué forma tiene?
¿La señal se puede desplegar, se puede diferenciar?
Puede mostrarme algo que yo no había visto porque no llegué con una conclusión ya puesta a priori, y ahí la sensación deja de ser solamente activación y empieza a ser información.
Y esta es la diferencia entre percibir el cuerpo y vigilarlo.
¿Se parecen por fuera en las 2 hay atención dirigida hacia dentro?
Pero son opuestas.
La vigilancia busca el error, la curiosidad busca conocer, descubrir, entender, registrar y desde ahí empezar a hacer un camino de regulación de los propios procesos que atraviesa el cuerpo.
Pero a través de esta percepción sensible se observo, por ejemplo, que mi tono respiratorio es corto, que no profundiza, que se tensa el diafragma.
Eso claramente es una señal de algo y primero tengo que poder registrar.
¿Qué hay disponible para mí en este cuerpo en este momento?
No corregir, registrar porque eso ya revela un mapa que puedo empezar a recorrer.
¿Qué hay disponible en mi cuerpo en este momento?
Como he estado como experiencia, crear la experiencia sensible, íntima, de conexión contigo.
Porque la conciencia siempre es primero con darse cuenta y obviamente después viene el proceso de ir reacomodando, reorganizando estas respuestas del cuerpo de a Poquitito y al ritmo que cada persona puede también sostener.
Patrones Emocionales: Más Allá de la Descarga Rápida
Ahora cuando empezamos a tomar contacto con el cuerpo y aquí viene el matiz, no es que el cuerpo duela en sí mismo.
Y que por eso las emociones están en mis riñones, el miedo está en mis riñones o la rabia está en mi plexo, o lo que me cayé esté ahí exactamente en mi garganta, presionando.
No es literal en el sentido de que hay algo ahí claramente y sabemos que las emociones son recursos biológicos y eso está súper bien estudiado.
Hay mucha investigación al respecto.
Antonio Damasio.
Desarrolló extensamente lo que llamó los marcadores somáticos.
Cada emoción deja una firma corporal, un patrón de activación fisiológica que después va a participar en cómo evaluamos y cómo tomamos determinadas decisiones.
Así que sí hay una representación biológica de lo que sentimos.
Hay una señalización que se distribuye por todo el sistema para que el cuerpo entre en el estado emocional que está sintiendo.
El cuerpo de sensorial en su naturaleza tiene esa capacidad humana de sentir, esa capacidad animal, de sentir y a y de movilizar eso que siente.
Es decir, la emoción aparece y el cuerpo la vive.
Si hay miedo, deja que el miedo exista, si aparece agresividad, deja que la agresividad exista y tiene capacidad de retorno de volver a su Estado basal.
Que no es el estado de felicidad después del miedo o de la rabia, es retornar el estado de confianza, de neutralidad, de presencia.
Más que una emoción en sí, podíamos llamarlo calma, pero la palabra más justa es neutralidad, disponibilidad, bendula.
El cuerpo puede ser atravesado por ese movimiento y volver entonces lo lo somático.
Se relaciona más bien con la capacidad de sentir eso que está, pero sentirlo primero, observarlo, conocerlo, llevar conciencia y empezar a reconocer también, en cierto modo, desde un lugar más profundo, porque no es solamente tengo miedo, tengo la cadera contraída, no es no digo algo y tengo la garganta cerrada.
Entonces solo tengo que aflojar ahí el músculo, moverlo y se me va a pasar todo, como quien abre un recipiente y lo vacía.
El cuerpo no funciona así porque cuando hablamos de que esas memorias emocionales están grabadas en el cuerpo como como memoria implícita, no consciente, estamos hablando de algo literal.
En ese sentido, estamos en el fondo expresando algo que tiene que ver más con un patrón de respuesta más que tengo el músculo contraído, lo destenso y listo, porque de hecho puedes tenerlo contraído destensarlo.
Y la respuesta autonómica va a ser nuevamente contraerlo.
Es como cuando te das cuenta que estás en una mala postura, te corriges, vuelves a la lectura contraria, no pasaron ni 5 minutos y volviste a la postura inicial y además hacerlo como abrir la llave y vaciar de un momento para otro.
Eso no es posible.
Desde la fisiología no es posible y puede resultar incluso más estresor para el cuerpo como romper algo muy agresivamente dentro de TI por eso.
Las descargas extraordinarias catárticas sirven de poco y nada.
Esto es un proceso de dosificación, pero lo que se dosifica no es la capacidad de soltar el músculo, literalmente, es la capacidad de sentir, de tener una experiencia sensible en torno a eso, de poder contener lo que ahí está disponible.
Cómo el Cerebro Limita tu Experiencia Sentida
Y es aquí donde entra.
¿Quién sostiene ese proceso?
Porque aquí, porque hasta aquí hemos estado hablando en gran medida de lo que es más bien autonómico, de las estructuras somáticas, del sistema nervioso, de lo que funciona sin conciencia.
Pero cuando hablamos del cerebro nos referimos a esas partes que tienen que ver con los procesos conscientes, los procesos cognitivos, la capacidad de conocer conscientemente la capacidad de poder tener una percepción sobre lo que está sucediendo.
De poder reflexionar y de poder también regular el ser humano tiene.
Tenemos estructuras corticales que están diseñadas precisamente para que se genere un pensamiento consciente y es un recurso que cuando lo utilizamos bien, puede ser profundamente aliado de nuestra transformación.
Pero la persona que no sabe entrar en sus pensamientos o tener cierto grado de relación con ellos.
La tiene más bien complicada la cosa, porque una persona que se deja llevar o queda a la deriva de sus ideas mentales, de sus pensamientos, esos mismos pensamientos muchas veces pueden estar tratando de sacarte.
De ahí del propio cuerpo y de la experiencia sentida.
Puedes estar tratando de soltar un músculo y tu pensamiento decirte, no lo sueltes, no lo sueltes, quédate ahí y va a buscar un montón de recursos, muchos recursos para sacarte.
De ahí va a empezar a activar.
Todo lo relacionado al cerebro predictivo le predice lo conocido, lo que ya vivió.
Este sistema está funcionando siempre.
El cerebro básicamente es un modelo predictivo que utiliza patrones que ya tiene los perpetua y viene con sesgos, el sesgo de negatividad, del sesgo de confirmación que hacen que pongas la atención justamente en aquellas posibilidades que te van a condicionar hacia fracasar o sufrir.
Entonces mira lo que puede pasar.
Tienes a nivel somático una sensación corporal, una tensión, una contracción respecto de algo y tratas de Soltarla.
Pero tu propio pensamiento está desbocadísimo, alimentando, haciéndote preguntas que resultan mucho más limitantes que la contracción misma.
Y acá te pongo un ejemplo, estás atravesando una transición profunda en tu vida.
Te estás transformando profundamente una crisis, un quiebre, una separación.
¿Retirarte de tu trabajo, un momento de confusión, de transición y muchas veces, cuando estamos en la mitad de ese caos, empezamos a preguntarnos cosas como por qué me pasa esto, por qué a mí?
O intentamos tener resuelto lo que va a pasar después.
Por ejemplo, te tienes que separar y estás perdiendo energía y pensamiento, dándole vueltas en tu cabeza hacia dónde te vas a ir exactamente o qué va a pasar contigo.
¿Quieres tener todo claro dónde te vas a vivir, cómo vas a resolverlo?
¿Qué vas a hacer exactamente en la mitad del caos?
Y Fíjate lo que pasa ahí estás en medio de la confusión y estás haciéndote preguntas que buscan una claridad inmediata porque esa pregunta busca una respuesta inmediata.
Preguntas que en ese momento no tienen respuesta porque la información todavía no existe.
¿Qué voy a hacer?
¿Por qué me está pasando esto?
Cosas que no se pueden tener resueltas todavía y cuando te haces ese tipo de preguntas.
¿Porque tus pensamientos están haciendo, es decirte, no tienes respuesta, Quédate donde estás, no te retires de ahí te mantienen esperando la solución desde afuera, que se resuelva todo lo de afuera para yo dar un paso o te enojas con la vida de te haces preguntas de por qué la vida me hace esto a mí?
¿Un túnel sin salida?
El cerebro genera un montón de preguntas, activa un montón de mecanismos.
Para que tú finalmente no hagas lo que tienes que hacer y te quedes en el lugar de siempre, en la incomodidad de lo conocido.
Autoindagación: Dialogando Contigo Misma para Abrirte
Entonces, cuando yo hablo de preguntas, hablo precisamente de esto.
¿Ahí te estás haciendo preguntas, estás teniendo un diálogo contigo ante lo que te está sucediendo?
¿Y ese diálogo?
Si tú lo observas de manera mucho más refinada, te vas a dar cuenta de que está diseñado principalmente para hacerte dudar de ti misma.
Para que no te muevas, para decirte, viste que no para autotacarte.
Este tipo de respuestas son un análisis, sí, pero un análisis que viene desde la crítica que viene, desde la autocrítica, desde la vergüenza, desde la presión.
Y nadie responde.
¿Así anda a preguntarle a un niño asustado desde la agresión anda a meterle más miedo?
Un niño está asustado porque cree que hay un fantasma en su mueble.
Tú no le vas a decir sí, sí, sí, qué miedo.
Ese fantasma te va a comer porque sabe que lo vas a atemorizar, lo vas a cerrar, lo vas a desconectar.
Muchas veces es lo mismo que te haces a ti, porque eso es lo que hace la mente.
Cuando te preguntas, te encierras con tus preguntas, la mente te mete más miedo, la mente, la mente perpetua, alimenta la angustia, es una, es su forma de operar, la actividad mental, el pensamiento.
Imagínate alguien atravesando una crisis de pánico, tu no le vas a empezar a decir sí, sí, sí, qué miedo.
Esto es lo peor que te puede estar pasando, te vas a morir, lo vas a sacar de sí mismo, sabes que eso le va a hacer daño, lo vas a desconectar, pero si sabes perfectamente que esa persona lo que necesita escuchar es estoy aquí contigo, está todo bien, vas a pedirle suelo, vas a ofrecerle tu presencia.
Vas a decirle que está todo bien, vas a ayudarlo a sostener un poco su respiración y probablemente eso lo va a calmar.
Le vas a decir palabras que contienen y la persona se va a dar cuenta, va a decir, esas palabras me contienen, esas palabras me hacen mirar hacia dentro y darme cuenta de que no hay un peligro.
O si alguien te cuenta que está, que está en pleno proceso de separación, que se está transformando.
Tampoco le vas a decir, y ahora qué vas a hacer, a dónde te vas a ir a vivir, con quién viste, que no tienes qué hacer, viste que no tienes a dónde irte.
¿Le dirías eso a alguien que está en medio de un caos, de una separación o alguien que se quiere salir de un trabajo porque se siente mal, porque lo está pasando pésimo, porque ya no aguanta más, no le vas a decir, y de qué vas a vivir ahora?
Te vas a morir de hambre.
Eso tú sabes que le va a generar más miedo.
Probablemente le vas a decir cómo te sientes con con esto, qué sientes, cuál es tu miedo, qué es lo que te da miedo transformar, qué es lo que esto te está pidiendo dejar morir y qué te pide dejar nacer.
Pero además se lo vas a pedir cuando ha retornado la calma, no se lo vas a pedir en medio de la activación del miedo y quiero que ayudes, que te ayudes a respirar esto que te traigo.
Es a través de la pregunta y de la pregunta correcta que vas abriendo el encuentro contigo misma.
Esto que yo te pongo afuera cuando ves a alguien afuera, un niño asustado, un adulto asustado o alguien activado.
La forma de conectar y de traerlo hacia la calma es a través de la forma en cómo realizas la pregunta y en el momento en la que la realizas en la auto indagación pasa a ser un lugar de conexión.
Pero con el cuerpo, entonces el cerebro nos puede permitir una actividad mental del tipo pienso y me ataco a mí misma o pienso, o sea, el cerebro nos puede permitir, digamos, movernos entre estos 2 caminos.
Pienso y me ataco.
O pienso y soy creativa, indago y profundizo, y desde ese lugar puedo usar mi capacidad metacognitiva para pensar de una manera consciente sobre mí misma.
Por eso la clave está en la pregunta bien realizada en la auto indagación.
De la Activación al Silencio: El Lenguaje del Cuerpo
Ahora quiero decirte algo aquí para que esto quede como bien completo y hay que hay momentos en que la pregunta no está disponible.
Cuando estás activada, cuando estás en colapso, el acceso a esas zonas del cerebro que permiten reflexionar están funcionalmente más reducidas.
Pedirle a alguien en ese Estado que dialogue consigo misma es pedirle que use una herramienta que en ese momento no tiene a la mano.
Por eso ahí primero llegas al cuerpo, bajas la activación, encuentras algo de suelo, recuperas la respiración, un tacto que te traiga de vuelta, recuperar la noción de la presencia del cuerpo.
No es que el cuerpo sobre, es que el cuerpo solo no basta, es una vía, también está la vía del silencio y aquí me quiero como meter, porque el silencio es lo que llega después.
Y hay que poder profundizar en eso.
Hay que quedarse con el ruido, hay que quedarse con la pregunta y sostener el hecho de que la pregunta no busca una respuesta.
La verdadera auto indagación no llega con una pregunta inmediata.
¿La auto indagación es una vía hacia el silencio, porque cuando tú te haces la pregunta, cuando tú tú le dices a una persona qué estás dejando morir con esto, qué es lo que temes dejar atrás?
¿Cuáles son las partes protectoras que deben morir con esto?
La pregunta, la persona no te va a dar una pregunta, una respuesta prefabricada inmediata, ah, es que ta, ta, ta, ta, ta, porque nadie sabe en medio de la crisis qué es lo que está dejando morir y tampoco sabe lo que van a hacer de esto.
Por eso la pregunta lleva al silencio, La Espacialidad y te lleva el cuerpo, te lleva a la señal, a la sensación, al cierre, a la apertura.
Y cuando te lleva la sensación, tú puedes quedarte ahí y respirarla no para votar la atención en sí misma, sino para darle movimiento.
Expansión, porque esa sensación te pide algo, la contracción, la inmovilidad, la descarga te pide algo.
¿Qué te pide?
Micromovimientos llevar la conciencia y la atención hacia hacia esas partes para que se puedan expandir en forma de sensación para que haya apertura de lo que está ahí moviéndose.
Por lo tanto, la pregunta es una guía, el cerebro pregunta, el cuerpo responde y el lenguaje del cuerpo son las sensaciones.
Y no solo el cerebro, porque nos permite pensar, sino también el sistema nervioso tiene toda una consolidación de cómo debe responder ante una determinada situación.
O sea, si yo respondo con miedo, con pánico, me cierro y me contraigo.
Eso no solo es una respuesta del cuerpo, eso es una red altamente consolidada.
Son autonómicas que llevan años operando de esa manera.
Trabajar sobre esas raíces del sistema nervioso, sobre estos procesos no conscientes, requiere mucho y aquí hay que mirarlo sin adornos.
No es fácil cambiar algo que se instaló tan hondo, tus miedos, tus aprehensiones, todos los mecanismos, controladores protectores que te alejan de tu libertad, de tu deseo de sentir y de vivir una vida deseada.
Y coherente con tu deseo.
No es algo que llega de un día para otro, no es algo que se descarga del cuerpo y listo, como si quiero recibir la vida no es haz espacio dentro de tu cuerpo, sacar la atención y listo que llegue.
Es todo un sistema autonómico consolidado.
A protegerse, a cerrarse, a no contener la vida, las estructuras corticales, las que sostienen el pensamiento consciente y la.
Reflexión, son considerablemente más prácticas que las estructuras profundas.
Entonces, se pueden transformar esas redes por pero por eso utilizamos la capacidad del pensamiento, la práctica de la contemplación, de la meditación, de dar, de dar más espacio para auto indagar como quien reflexiona sobre sí mismo y la mujer o sobre todo, lo necesitan mucho.
Hay en nosotras una necesidad de profundizar en nuestro interior, que es muy grande.
La mujer tiene que poder entrar y tiene que entrar con las preguntas correctas, mirar hacia dentro con la mirada correcta y no correcta en el sentido de perfecto, sino en el sentido de que no las ataque.
Tiene que saber entrar en sus profundidades sobre cuando, sobre todo cuando no las ha conocido, y conocerlas y recuperar la capacidad de sentir y sostener a través de las preguntas ese encuentro.
La experiencia de Sentirte tú te preguntas y el cuerpo genera una sensación ante la pregunta y te quedas ahí entrenando.
Esa capacidad de estar presente en no apurarte en rápido, encontrar respuestas rápidas.
Hay que aprender a a dialogar con el lenguaje de las sensaciones con el mapa somático y entonces lo somático no es mover el cuerpo.
No es descargar la atención y tener un inside momentáneo en un retiro espiritual, no es sacar el trauma como quien desecha una cosa es un ecosistema vivo donde toda tu energía y tu vida se mueve a través de TI, transformando cada célula de tu cuerpo.
Es recuperar esa capacidad, es recuperar ese estado de flujo del cuerpo, la sincronía, la coherencia.
Y eso se realiza a través de la auto indagación.
Autoindagación Compasiva: Recuperando tu Flujo Interno
A través de darte espacios para profundizar en ti, a través de empezar a mirar más conscientemente el tono de tu respiración de una respiración corta, apretada, contraída, no sincronizada al sistema nervioso altera todo el ritmo relacionado a los procesos del cuerpo.
Todo funciona rítmicamente, todo está movido por un tempo.
El buen ritmo, todo en el cuerpo funciona así.
Es empezar a mirar hacia dentro, no de vez en cuando es empezar a dialogar y a crear espacios de profundización y de intimidad contigo misma.
Y esto es lo que yo quería, compartir contigo, desmitificar, profundizar, destilar el concepto de somático desde un sentido más profundo, porque no es el cuerpo en sí, ni descargar algo, porque el músculo está tenso.
Es tener una experiencia sentida, sensible y es como entrar al cuerpo.
Así, toc, Toc tocando la puerta y voy entrando con mis preguntas, voy bajando el descenso, voy descendiendo el umbral, por qué está doliendo ahí y ahí no es el cuerpo físico, es el patrón consolidado en tu sistema nervioso, en tu cuerpo, en tu cerebro.
¿Por qué está doliendo si este dolor pudiera ocupar una parte de mi cuerpo, si tuviera un peso?
Si tuviera un color, si tuviera una edad, aprieta, genera vacío.
El cuerpo también me va ayudando a sentirlo y a pendular, porque así como el cuerpo se contiene en zonas de dolor y de contracción, en el cuerpo también se sostienen zonas de seguridad, de confianza y de cercanía y lo somático.
También es la capacidad de percibir eso y es un entrenamiento.
No solo percibir lo contraído, lo defectuoso, lo traumático, lo doloroso, sino también percibir y sobre todo, percibir lo bello, lo profundo, lo seguro, lo confiado, lo cercano, que también nos entrega el cuerpo.
Y aquí vuelve la mirada curiosa, porque un entrenamiento que solo va a buscar lo que duele no te está enseñando a sentir, te está enseñando a revisarte, a esperar el problema.
La curiosidad, en cambio.
Entra sin saber qué va a encontrar y a veces encuentra dolor, pero a veces también encuentra suelo, encuentra calor, encuentra hogar, encuentra cobijo, encuentra algo que sostiene que eso también es el cuerpo.
Entonces nos quedamos un poco con esta idea.
Lo somático es la experiencia sensible sentida, que es un entrenamiento de la percepción.
Neurofisiológica es mover la atención hacia el cuerpo, pero no para intentar hacer algo con él.
Sino para dejar que las cosas que tienen que cumplir sus ciclos se cumplan.
El cuerpo es inteligente, es milenario, es primigenio, pero necesita una conciencia que se diluya en él.
Y la auto indagación es una estrategia, es una vía y una de las más profundas, la auto indagación compasiva con un enfoque existencialista.
Si te puedo entregar algo de esta conversación es que lo primero es empezar a darte espacio para estar contigo.
Elegirte no significa que dejes de elegir a otros, eso no es así.
Te puedes elegir y seguir amando a otros y eligiéndolos, pero puedes también reclamar tu espacio, permitirte ese lugar de entrar en TI, sobre todo como mujer.
Hay una necesidad de profundizar y prefiere el miedo de quedarte atrapada ahí, ese miedo de que si entro en mis dolores no voy a saber salir, no puedo descargar un miedo que no conozco, no puedo descargar una rabia que no conozco.
Tengo que ser invitada a profundizar y ser atravesada por mi experiencia.
No vas a quedar atrapada.
La mujer siempre conoce el camino de regreso como el hilo de Ariadna.
La mujer está hecha para descender.
Solo tienes que aprender a utilizar tus cualidades cognitivas creativas conscientes para volver a reconectar contigo y dejar de usar los pensamientos como una forma de auto ataque.
Usar tus fuerzas creativas al servicio de tu crecimiento.
Y aprender a rescatarte a ti misma de tu dolor.
Y algo importante, entrar en TI no es ponerte analítica, no darte vueltas en el pensamiento, auto indagar es una práctica que se tiene que conocer, tiene una forma y eso te lo voy a convertir en un próximo audio.
Vamos a hablar en profundidad de lo que es la auto indagación femenina, la auto indagación que sostiene a la mujer para poder encontrarse con su paisaje interno y descubrir también.
¿De qué está hecha la internalización?
Es una belleza y es el camino de toda mujer.
Debe darse para poder conectar con esa sabiduría que trae dentro de sí, así que nos encontraremos en un próximo audio.
Dejo un abrazo grande y gracias por acompañarme todos estos minutos y bueno, espero que esto haya resonado en tu corazón.
Un abrazo enorme, Catalina.
Podcast Summary
Key Points:
Lo somático no es hacerle cosas al cuerpo (sacudirlo, descargarlo, vaciarlo), sino la experiencia sensible y la capacidad de percibir la experiencia interna con profundidad y curiosidad.
El 80% de las fibras del nervio vago van del cuerpo al sistema nervioso, no al revés; lo somático implica percibir conscientemente esas señales internas sin intención correctiva.
La curiosidad, no la vigilancia, es clave para la autoexploración
Las emociones tienen una firma corporal (marcadores somáticos), pero no se "vacían" como un recipiente; el cuerpo retorna a su estado basal de neutralidad a través de un proceso de dosificación y contención.
El pensamiento puede sabotear la experiencia sentida con preguntas limitantes (como "¿por qué a mí?"), pero la autoindagación con preguntas correctas (como "¿qué temo dejar morir?") abre un diálogo que lleva al silencio y la conexión profunda.
En estados de alta activación, primero se debe bajar la activación a través del cuerpo (respiración, tacto) antes de usar la reflexión consciente.
Summary:
Catalina Fernández desmitifica el concepto de lo somático, aclarando que no se trata de manipular el cuerpo para descargar emociones o traumas como si fueran sustancias. Lo somático es la experiencia sensible: la capacidad de percibir conscientemente las señales internas del cuerpo (como el ritmo cardíaco o la tensión muscular) sin intención correctiva, sino con curiosidad. Explica que el 80% de las fibras del nervio vago van del cuerpo al cerebro, lo que muestra que el cuerpo informa constantemente al sistema nervioso.
La clave está en registrar, no en corregir, porque la vigilancia aumenta la activación, mientras que la curiosidad permite que la sensación se convierta en información. ") abre un diálogo que lleva al silencio y la conexión profunda. Sin embargo, en momentos de alta activación, primero se debe bajar la respuesta fisiológica (con respiración o tacto) antes de intentar reflexionar.
En resumen, lo somático es un camino de autoexploración que integra cuerpo y mente, sin fórmulas rápidas, para regular el sistema nervioso desde una mirada sensible y curiosa.
FAQs
Percibir el cuerpo implica entrar con curiosidad para conocer y descubrir, mientras que vigilarlo busca errores y corrige. La vigilancia genera activación y alerta, mientras que la curiosidad permite que las sensaciones se desplieguen como información.
Porque las emociones no son sustancias almacenadas en los músculos, sino patrones de respuesta del sistema nervioso. Soltar un músculo no resuelve el patrón subyacente, y el cuerpo puede volver a contraerse; se necesita un proceso de dosificación para sentir y contener la experiencia.
Evita preguntas como '¿por qué a mí?' o '¿qué voy a hacer?', porque buscan respuestas inmediatas que no existen y perpetúan la angustia. Estas preguntas mantienen a la persona en lo conocido y la alejan de la experiencia sensible.
Primero debes calmar el cuerpo con respiración, tacto o presencia para reducir la activación. Solo después, cuando el sistema nervioso esté más regulado, puedes usar preguntas curiosas para conectar contigo misma.
Significa que la verdadera indagación no busca respuestas inmediatas, sino sostener la pregunta sin esperar una solución. Esto permite que el cuerpo y la conciencia se desplieguen en su propio tiempo, abriendo espacio para el silencio y la profundidad.
Presta atención consciente a señales internas como el ritmo cardíaco, la respiración, la postura y las sensaciones corporales, sin intención de corregirlas. La práctica regular de observar con curiosidad fortalece esta capacidad.
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