Axel Malau y su familia han vivido una experiencia profundamente emotiva tras el incendio que arrasó el 97% de su jardín botánico en 2023. Aunque el fuego devastó amplias zonas, la casa y sus pertenencias se salvaron, lo que fue un alivio fundamental para la familia. El jardín, creado desde 1957 por sus padres, fue un espacio de conexión con la naturaleza, donde se cultivaron plantas de todo el mundo y se desarrollaron actividades educativas, como charlas sobre biodiversidad, talleres de compostaje y cursos de fotografía. A pesar de la pérdida, la comunidad de amigos y voluntarios —más de 80 personas— ha brindado apoyo significativo, ayudando en la limpieza y reconstrucción. Se han preservado los caminos, estanques y estructuras básicas, y ahora se inicia la replantación en primavera. El jardín, aunque herido, sigue siendo un espacio vital: un refugio emocional, un centro cultural y un lugar de encuentro. A pesar de que el entorno circundante también sufrió graves daños por el incendio, la llegada de animales como venados y pájaros muestra una posible recuperación. Axel enfatiza que su amor por la naturaleza, heredado de sus padres, no solo ha sobrevivido al desastre, sino que ahora alimenta el espíritu de reconstrucción y esperanza. La historia demuestra cómo el amor por la tierra y la comunidad puede transformar una catástrofe en un impulso para la resiliencia y el renacimiento.
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Hay lugares que son mucho más que un lugar, ¿no? Se imaginan.
Ahora les contamos para Axel Malau,
el jardín que sus padres compraron en la adrada en 1957, Nabila.
Es también su infancia, su familia.
Bueno, toda su vida realmente está allí, ¿no?
Lo que empezó como una segunda residencia para criar sus tres hijos
en contacto con la naturaleza acabó convirtiéndose de cada después.
En un jardín botánico de nueve hectáreas con plantas procedentes de todo el mundo.
Y el pasado 25 de julio imaginense esa belleza,
porque los jardines botánicos, la verdad, es que tienen un encanto.
Y si se hacen con ese amor, ¿no? Como se buscan las plantas, los árboles.
Pues imaginan cuando el fuego arrasa ese lugar,
como ocurrió con este jardín botánico de nuestro invitado,
al que vamos a saludar el pasado 25 de julio el fuego arrasó el 97% del jardín.
Axel y su mujer a Melia llegaron a pensar que también habrían perdido su casa.
Buenas noches Axel.
Muy buenas noches.
Un placer cuéntanos ha pasado un tiempo,
ahora contamos la historia de su jardín, la historia de su familia,
su infancia, ¿verdad?
¿Cómo vive uno cuando han pasado tres meses de arrasar el fuego con todo su jardín botánico?
¿Cómo se sienten estos momentos? ¿Cómo ha transcurrido el tiempo?
Bueno, la primera impresión fue de verdad horrible.
Estábamos evacuados por la policía, por la Guardia Civil,
porque estamos rodeados en el jardín botánico de Bosque,
y obviamente había un peligro real de que nos pasa a ser algo,
como más tarde realmente sucedió.
Cuando nos enteramos por la radio, que se estaba quemando,
que había el fuego había saltado la carretera,
que el fuego estaba penetrando en el jardín botánico,
que un amigo veía ya más cerca de aquí de 30 metros de altura,
dimos todo por pervido, todo incluyendo también los edificios
y en concreto nuestra casa donde vivimos.
Entonces, descubría el día siguiente por la llamada de otro amigo,
que la casa se había salvado, y con ello nuestros libros,
nuestra música, nuestros recuerdos, los cuadros, los muebles,
y sobre todo nuestro sitio de residencia,
donde nos sentimos y estamos en casa, ya respiramos hondo, y fue un enorme alivio.
Desde entonces estamos intentando arreglarlo en lo posible,
obviamente hay muchos momentos en que nos paramos,
en que descubrimos otra planta que se nos ha quemado,
que en la que no habíamos reparado hasta ese momento,
y se nos suben las largas y más a los ojos.
Pero estamos contentos de que sí que se ha salvado la casa,
se han salvado unos árboles que habían plantado incluso mis padres
en los años 50, justo adelante de casa,
y que algunos árboles están sebrotando ya,
de momento, incluso tenemos algunas amarilis veladona floreciendo en jardín,
y esos son impulsos para seguir adelante.
Entonces, estamos dentro de la catástrofe,
estamos convencidos de que merece la pena seguir adelante.
Pero cuéntenos, ¿cómo se hizo este jardín botánico?
Cuéntenos desde el principio, no porque sus padres se conocieron en Madrid,
compraron una aquella finca para crearles en contacto con la naturaleza,
y acabaran los tres hermanos vinculados a ella de una manera u otra.
Y ahí siguió, luego después de usted, no sus hermanos.
Ahí seguí, aquí volví mis padres en Alemanes.
Se conocieron en España y vivieron toda su vida matrimonial,
juntos, aquí en España, pero habían llegado cada uno por su cuenta.
Mi padre, en el año 26, camino a los Estados Unidos,
que se fue a Sevilla, y se encontró tan agusto que ahí se quedó.
Mi madre nació, incluso ya en Barcelona, su padre,
ni el vuelo materno estaba de consular Alemana en Barcelona,
y vivieron toda su vida aquí.
Como buenos alemanes les gustaba la naturaleza y viviendo en Madrid,
pues estaban buscando un sitio fuera de la ciudad,
y repararon que la Sierra de Guadarrama estaba ya muy desnaturalizada,
con muchas construcciones, mientras la Sierra de Greedos,
el valle de Tieta estaban bien conservados.
Por aquí, entonces, es que no había ni carretera.
Hoy vamos a carreter a los pantanos 5001, terminaban San Martín,
y sólo seguía un camino de tierra hasta el año 62, que no se asaltó.
Mis años padres vinieron en el 57, y estuviera todavía a otro mundo.
Pero usted estudió, creo que sus hermanos estuvieron algo distinto,
ingenieros agrónomos, usted filología románica y germánica,
durante un tiempo estuvo en la Universidad de Amburgo, ¿verdad?
Y luego, en el 93, usted regresó definitivamente con su familia a la adrada, ¿no?
Sí, el 93 nos venimos con mis hijos, mis mujeres de entonces,
y vinimos después de muchos años que me había quedado en Alemania,
estudié en Friburgo, ya en Amburgo, un año en la completa de Ense Madrid,
y terminé dando clases y en un proyecto de investigación en la Universidad de Amburgo.
Pero cuando aquello terminó, yo te asentía la necesidad de volver a casa,
de mis padres que habían fallecido años atrás,
pero había vivido aquí una infancia de verdad en sueño y muy feliz
y quería darles a mis hijos y a los demás amigos que siempre vienen a visitarnos.
Y cómo empiezan entonces a construir, asembrar, a buscar semillas,
para hacer ese jardín botánico que se ha quemado Axel en un 97%,
¿qué había conseguido en todos estos años? ¿Cómo comenzó?
Bueno, comenzó, que ya de pequeños nuestros padres compraron esto,
en vistas a educarnos cerca de la naturaleza,
a ver que aunque las cosas puedan caer las hojas en otoño,
en primavera vuelven a salir, que si se cuidan las plantas crecen mejor, etcétera.
Con por eso todo esto, mis dos hermanos había dicho, son ingenieros agronamos hoy en día.
Y yo soy la oveja negra, pero he terminado haciendo el botánico.
Desde pequeños, mis padres traían de sus viajes pequeñas plantitas,
otra yíamos semillas. Cada uno de los tres hermanos tenía un pequeño jardín cito,
de cuatro, cinco metros cuadrados, que si lo cuidábamos bien a lo largo del año,
nuestra madre nos regalaba unos bulvos, un pequeño rosal,
lo que fuera. Y esa afición pues fue siguiendo,
y me acuerdo de mi luna de miel, traje de igrecia, un olivo y un labreles de Turquía,
y así según viajábamos, pues íbamos traiendo pequeñas cosas y semillas.
Desde el '93, cuando ya llegué a vivir aquí definitivamente con mi familia,
en ese momento empecé a hacerlo de forma más sistemática,
ya era mi centro de vida, y entonces nos pusimos a hacer caminos,
mejorar ampliar el sistema de riego, hacer otra pequeña construcción para un pequeño estudio.
En fin, fue buscando también un poco sistemáticamente
la añadir plantas a la colección que ya teníamos.
Que ya era importante, porque antes de decidir que esto queríamos hacer un jardín botánico,
ya en 1999 empezamos a enseñar el jardín a personas interesadas,
simplemente por lo que se había ido acumulando sin otra pretensión,
que tener un jardín bonito y diverso.
O sea, en un principio era un jardín solamente para ustedes,
y luego empezó a compartirlo con los demás.
Era un jardín particular, pero ya digo, siempre ha emperado,
mis padres y a les gustaba invitar amigos, que venían muchos de Alemania o de otras partes de España,
y nosotros quisimos hacer un sitio donde podían también venir a visitarnos,
y ya digo, compastir lo bonito que teníamos en nuestro alrededor,
porque es un paisaje muy bonito, y también las plantas de verdad merecían la pena verse muchas de ellas,
y las flores en primavera y en todo el año,
entonces decidimos el año 2003 hacer un jardín particular un jardín botánico visitable.
A partir de 2003, no habrán pasado por ahí muchísimas personas,
estoy pensando Axel en algunas que lo hayan conocido y que ahora piensen,
o sea, quemó en un 97%, cuéntenos, vamos a cerrar los ojos, Axel,
y cuéntenos lo que se podía ver en ese jardín antes del incendio.
Bueno, por suerte, existen documentaciones, unas series de vídeos de cómo era el jardín.
Nosotros nos gustaba hacer visitar guiadas, porque sabíamos que muchas personas no veían lo que había de verdad,
nos reconocían las plantas, sabían muy poco de naturaleza,
y eso es una de las razones por la que nosotros quisimos hacer el jardín en ese momento,
como centro de divulgación, de enseñanza,
para fomentar, digamos, la prestación y la presentación.
protección de la naturaleza, pero a través del conocimiento por un lado y también por sentirla,
por disfrutarla en su belleza. Eso fue un poquito aljerme en el jardín botánico.
Pero hábleme de las plantas que tenía de lo que se podía ver. Imagínense, yo no he estado,
desgraciadamente. Pero para aquellos que sí pasaron por ahí, que se podía disfrutar paseando
por su jardín botánico, Axel. Bueno, pues era un bosque, un bosque con las plantas autóctonas
de aquí, pero ya he enterberado por arces diferentes tipos y cipreses y plátanos, era un bosque
muy variado. Y dentro de este bosque había zonas diferentes, una dedicada a los cactus,
agaves y o esas plantas grasas, o serán dedicadas a los sultales, otras dedicadas a las coníferas.
Y había ya, por suerte, árboles que habían crecido bastante, estos últimos años, algunas
estaban plantadas ya de antes de ser oficialmente jago en botánico. Entonces era pasear y ver una
sucesión de plantas, en otras había arbustos y flores de jardín de las que se suelen cultivar aquí.
En fin, había zonas diferentes a las que se llegaba a través de unos caminos que también
zigzagaban un poquito de terreno asondulado, tenemos 31 metros de diferencia de altitud de un
punto a otro y entonces era muy variado lo que se podía ver. Y al mismo tiempo intentábamos que
fue seponito, que los edificios estuviesen construidos con piedra y la teja árabe tradicional
en esta zona y que estuviesen integradas en la naturaleza. Y cuando vuelve y había, se había
quemado casi todo de su jardín botánico, ¿se puede explicar con palabras los sentimientos?
Pues es de verdad difícil, pero tuvimos la gran suerte que fuimos desalojados de aquí y
digo suerte porque así no asistimos en persona a un proceso que era imparable la quemada del jardín.
Nos dijeron la misma noche del incendio que habían visto que el jardín estaba en llamas,
que aquí se que habían visto unas llamas de hasta 30 metros de alto como no habían visto
algunos bomberos en su vida y ya vamos todo por perdido. Entonces, una noche que pensamos que
lo habíamos perdido todo. A la mañana siguiente nos llamé un amigo, diciéndonos que se había
salvado la casa con todo su contenido y eso ya nos produjo un alivio importante porque entre otras
cosas significaba que tenemos un centro donde vivir y desde donde volver a luchar por un jardín
nuevo. Claro, desde luego es despor a astronautor, fíjate que llevaba eso toda la vida traiendo plantas
de los lugares más apartados, de más de 40 países, habíamos traído plantas en el original y otras
muchas acadas de semillas y algunos árboles simplemente son insustituibles por los curiosos raros
que eran y otros los son porque ya eran árboles lo que yo había plantado como árbolitos de medio
metro pues habrá ya eran árboles de cinco y seis metros y estaban bien desarrollados que eso no
puede recuperarlo nunca y ya digo de vez en cuando paseando por el jardín bueno paseando llevando
ramas podando regando veo alguna planta que ya no está y se me quieren satar las lágrimas pero no
hay que pensar en eso hay que pensar en adelante y cómo seguir salir de esta. Claro, y la cabeza
no la mente es como daticia o sea y se consuela, al final no había perdido la casa, estaba con su
mujer, sus amigos y podría volver a empezar de nuevo. ¿Cuál es la situación desde julio hasta
ahora en qué momento después del incendio fue el 25 de julio en qué situación esta hora el jardín
quién le está ayudando ha encontrado ayudas voluntarios personas que les están ayudando.
Bueno primero tengo la ayuda de mi mujer que por suerte también has decidido a que vamos a
volver a empezar de cero aunque tengamos cierta edad ya, yo tengo 70 años pero ella también está
de acuerdo de que hay que seguir y hay que volver también mi familia que la mayor parte de ellos
está en la Alemania, me ha alentado, tenemos una sociedad de amigos del jardín botánico vayan el
tieta que me han apoyado mucho entre otras cosas porque sin jardín tampoco habría sociedad amigos
del botánico, pero esto pensa que no solo es persona que lo diga un sitio de tener plantas bonitas y
variadas, es un centro cultural donde organizamos con ciertos donde tenemos exposiciones sobre el
cambio climático sobre la variedad de biodiversidad, donde tenemos charlas, presentaciones de libros,
damos cursillos, talleres de compostaje, etcétera, entonces hay un montón de vida aquí en jardín,
pero jardín se ha vuelto un pequeño lugar de acumulación, de atracción de las más diversas
personas y siempre digo si alguien alguna vez está triste, haz un jardín botánico y conoceré
esa gente maravillosa, que no es tan fácil como lo digo, pero es verdad. Sí, pero influye,
influye, la belleza, la belleza alimenta el espíritu sin dudan, Axel, supongo que…
Sí, hemos posiciones de pinturas y de fotos hechas aquí en jardín que hemos hecho en castillo
ladrada, o sea, también aquí se dan cursillos de acuarelas, de fotografía, etcétera, de bonsáis,
hay un montón de vida. O sea, que están en proceso de recomponer todo eso, volviendo a empezar.
Por supuesto, por suerte las instalaciones mismas están y había dicho la casa, otra
casa pequeñita que tenemos como se de la asociación, donde podemos dar cursillos, se han salvado
los caminos, los estanques, la infraestructura básica están ahí, los caminos están hechos, hay que
rellenar ahora el jardín de vida, pero los arriates de flores están preparados para plantar
flores nuevas. Entonces, lo primero es limpiarlo de todo lo muerto, con los árboles, con todo lo que
tenga un poquito de posibilidad desde volver a rebrotar en primavera, los estamos dejando, por supuesto,
pero si no, hay muchos arbustos, cosas que limpiar que están definitivamente calcinadas y después
ya en cuanto llueva y hay algún dado en su vuelo, partir de noviembre, queremos dedicar
no se ha replantado. Es la única solución, replantar y volver a empezar. Supongo que habrá
pensado en este tiempo y cuando ocurrió el incendio, Axel pensaría en más de una ocasión en sus
padres, ¿no? En ese terreno, en esas hectáreas, cinco hectáreas que compraron en el año
57. Me acuerdo, por supuesto, de mis padres, porque incluso ahora se han salvado del incendio y que
me alegra muchísimo, unos árboles, un tilo que mi padre trajo en 1958 de la salvanegra, que se
ha salvado y al concedro justo adelante de casa, de lo poco que se ha salvado, quizá 300 metros de
jardín, pues incluye algunos árboles que trajeron y plantaron mis padres. Pero por supuesto me acuerdo
también de mis hijos para los que quiero dejar un jardín bonito en condiciones donde les apetés
a venir a la vez con sus hijos con mis netos. Y me acuerdo de los amigos que se me ha olvidado
antes de decir, no ha llegado, que hemos tenido mucha ayuda, han venido aquí entre 80 y 90 voluntarios
a ayudarnos, unos 30 de ellos, miembros de nuestra asociación, otros se han hecho socios una vez
que estuvieron aquí trabajando con nosotros y viendo la maravilla de jardín, que tenemos a
aún así, a un quemado. Y otros eran voluntarios de los pueblos de toda la región que han venido de
30, 40 centímetros, muchos de ellos varias veces ha echado una mano. Y gracias a ellos, pues estamos
muy animados y creemos que el año que viene ya se podrán reanurar las actividades, los conciertos,
etcétera, y que a para dentro de dos o tres años será un sitio bonito para pasear que no recordar
ya lo pasado, el incendio, sino que ya transmitirán a plantas que están creciendo nuevas. Y los
alrededores, más allá de vuestro jardín botánico, ¿cuál es el panorama, lo que se ve? Pues
desafiadamente, por la mayor parte de direcciones que miremos es muy triste, la vez que fue mayor
incendio de la España moderna, que tuvimos aquí esos días, entonces tenemos todo el frente, la
perciente sur de higredos del alto tietar está completamente quemada, sobrevivo en algunas pequeñas
manchas verdes, de piños piñoneros, sobre todo, pero el resto está quemado, algunos conservan
las aciculas, otros están completamente ya en ramas de snudas y negras, y esto va a tardar
tiempo en recuperarse. Pero bueno, están volviendo aquí a jardín los pájaros, también les damos de
comer, están viniendo venados y javalíes, ponemos agua y comida también en los prados, tenemos dos
prados que pertenecen al jardín, por suerte, todos nuestros animales que teníamos burros, caballos,
cerdos o bejas, se han salvado, lo soltamos en el momento de la evacuación y ellos se han buscado
la vida en el prado y se han salvado por suerte, estaba comido el prado por los animales y ahí están
todos contentos y viviendo. ¿Qué maravilla dentro de la desgracia, verdad? Pues, bueno, siempre,
a veces pueden ser las cosas peores todavía, así es que Axel Malau, muchísimas gracias, que
buena semilla, plantaron sus padres de amor hacia la naturaleza, hacia los árboles y ahí está ese
[Música]
en el mundo para su familia, sus amigos y para aquellos que quieran disfrutar de todas las
actividades que ustedes ofrecen, que todo lo que ha relatado nos parece muy, muy interesante,
porque hace falta apoyar esa cultura a la naturaleza a nuestro entorno, ¿verdad? Para cuidarlo,
para cuidarlo, ¿y por qué lo necesitan? Pues tú tenemos multitud de amigos, tenemos la
sociedad de amigos del botánico, pero también otras personas espontáneamente hemos tenido personas
que nos han hecho pequeñas donaciones o donaciones mayores incluso porque se ha perdido muchísimo
material, todo el sistema de riego, todos los depósitos, toda la electricidad, cuando llegamos
estuvimos primero dos días a oscuras en la casa por la noche, no había agua porque la bomba
de agua depende de la electricidad, no teníamos internet, etcétera, por suerte todo esto se
ha ido arreglando y ahora solo queremos invitar a quien quiere venir a compartir este espacio
con nosotros, a que venga a verlo y nos puede echar una mano, a podar y talar, o si alguien
puede hacernos una donación, una empresa, pues bienvenidos también, muchas cosas que haces.
Por supuesto, seguro que si hay gente, la solidaridad también verdad, yo creo que en momentos
así difíciles, dedutando lo. Es que hay gente maravillosa por el mundo, un placer
axel malau de verdad, felicidades, queríamos contar su historia porque su amor a las plantas,
a la naturaleza, a la tierra, en definitiva, como la cuida, quería compartirlo con nuestros
seguintes, muchísimas gracias, un corvíaz también. Muchas gracias, muy buenas noches a todos.
Buenas noches.
[Música]
Podcast Summary
Key Points:
Axel Malau y su familia han pasado tres meses después de que un incendio arrasara el 97% de su jardín botánico de nueve hectáreas.
Aunque el jardín sufrió una devastación masiva, la casa y sus pertenencias, incluyendo libros, muebles y recuerdos, se salvaron gracias a la evacuación temprana.
El jardín fue construido desde hace décadas por sus padres y hermanos, con una profunda conexión a la naturaleza, y se convirtió en un centro de educación y divulgación sobre la biodiversidad.
El espacio original incluía zonas temáticas como cactus, coníferas, árboles autóctonos y áreas de flores, diseñadas para ofrecer experiencias sensoriales y educativas.
A pesar de la tragedia, la familia se ha reanimado con la ayuda de más de 80 voluntarios, amigos y la asociación de amigos del jardín.
Desde el incendio, se han comenzado las labores de limpieza, preparación de nuevos arriates y replantación, con esperanza de reactivar actividades culturales en el próximo año.
El entorno natural alrededor del jardín ha sido gravemente afectado por el incendio, aunque se han observado signos de recuperación con la llegada de animales y aves.
Axel destaca el valor emocional y educativo del jardín, que no solo es un espacio botánico, sino un centro de comunidad, arte y conexión con la naturaleza.
Summary:
Axel Malau y su familia han vivido una experiencia profundamente emotiva tras el incendio que arrasó el 97% de su jardín botánico en 2023. Aunque el fuego devastó amplias zonas, la casa y sus pertenencias se salvaron, lo que fue un alivio fundamental para la familia. El jardín, creado desde 1957 por sus padres, fue un espacio de conexión con la naturaleza, donde se cultivaron plantas de todo el mundo y se desarrollaron actividades educativas, como charlas sobre biodiversidad, talleres de compostaje y cursos de fotografía.
A pesar de la pérdida, la comunidad de amigos y voluntarios —más de 80 personas— ha brindado apoyo significativo, ayudando en la limpieza y reconstrucción. Se han preservado los caminos, estanques y estructuras básicas, y ahora se inicia la replantación en primavera. El jardín, aunque herido, sigue siendo un espacio vital: un refugio emocional, un centro cultural y un lugar de encuentro.
A pesar de que el entorno circundante también sufrió graves daños por el incendio, la llegada de animales como venados y pájaros muestra una posible recuperación. Axel enfatiza que su amor por la naturaleza, heredado de sus padres, no solo ha sobrevivido al desastre, sino que ahora alimenta el espíritu de reconstrucción y esperanza. La historia demuestra cómo el amor por la tierra y la comunidad puede transformar una catástrofe en un impulso para la resiliencia y el renacimiento.
FAQs
Comenzó en 1957 cuando sus padres compraron la finca para que sus hijos crecieran en contacto con la naturaleza. Desde pequeños, trajeron plantas y semillas de viajes, y con el tiempo, los hermanos desarrollaron jardines personales que evolucionaron hacia un jardín botánico sistemático.
El jardín tenía zonas dedicadas a cactus, agaves, coníferas, árboles autóctonos y flores de jardín. Además, contaba con caminos que zigzagueaban por una diferencia de 31 metros de altitud, ofreciendo una variedad visual y ecológica.
El 25 de julio, un incendio arrasó el 97% del jardín botánico, dejando en llamas grandes extensiones y destruyendo la mayoría de las plantas. Sin embargo, se salvó la casa y sus contenidos, como libros, muebles y recuerdos.
Inicialmente, tuvieron una sensación de desesperación y pérdida total, pero al descubrir que la casa se había salvado, sintieron alivio. Ahora están trabajando para reconstruir el espacio, con ayuda de voluntarios y su comunidad.
Ofrece actividades como exposiciones sobre el cambio climático, charlas, talleres de compostaje, cursos de acuarela y fotografía, y talleres de bonsáis, promoviendo la educación ambiental y la conexión con la naturaleza.
Han recibido apoyo de más de 90 voluntarios, incluyendo miembros de su asociación y vecinos de la región, quienes han ayudado a reconstruir el jardín, limpiar el terreno y recuperar la infraestructura básica.
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