¡Urbí et orbí a la ciudad y al mundo!
Bueno días, buenas tardes, buenas noches, donde habéis.
Don Octavio Galbis, buenas noches.
¿Cómo le fue usted esta semana?
Bien, hombre, Octavio y bien.
¿Qué tal está mejor el verano por allá en Nueva York o no?
Sí, empezando a disfrutar del verano, la ciudad ha ido reabriéndose poco a poco, después
de esta primera etapa de la pandemia y este fin de semana, perdón, hace dos días apenas.
Puyimos ir María Cristinaillo a comer a un restaurante por primera vez en tres meses.
¿Qué tal estuvo la cosa?
Bien, muy rico, muy agradable.
La verdad que es de esos placeres que uno extraña después de no haber podido disfrutarlos
durante un buen tiempo y que rico poderlo hacer a la aire libre en una noche de verano
de Nueva York.
Ah, que es una delicia, esas noches de verano de Nueva York son maravillos, pues me alegra
mucho, hombre, que allá han podido usted decir por ahí recuperar su espacio ya por esta
época.
Poco a poco y con cautela.
Y con exacto, si es lo importante, con mucho cuidado, yo también salgo solo a lo necesario
realmente, siempre con mascarilla y demás, teniendo precauciones y evitando, pues, aglomeraciones
que creo que todavía no estamos pues paezas.
Sí, sí.
Empecemos entonces con el dato inútil, pero divertido.
Hay uno gente en Miami que, así como los Gatos California, este señor tiene una banda
que se llama Gato Blanco.
Se vas día en naranjo se llama Alias Cosmo y Cosmo me dice hombre, yo estoy muy muy contento
con el podcast de ustedes, los mis favoritos son Borges, porque le va a contar Borges, él
me lo presentó a mí hace ya muchos años y el que hijo te le gustó mucho.
Entonces me dice ustedes dos me hacen acordar de un programa de los años 80, que yo creo
David que usted no lo conoce, o nunca los cuychopos se llamaba ver para aprender.
No, ni idea.
Lo chistoso, el inútil, pero divertido del dato es que el presentador o los presentadores
eran Carlos el Gordo Benjumea, que hacía más o menos el papel que estoy haciendo yo con
usted.
Y el otro se llamaba en el programa el profesor, entonces imagines si usted a mí en el cuerpo
de Carlos el Gordo Benjumea.
El antítesis completa y él llevaba el sombrero, yo creo que ese personaje era algo así como
un albañín y lo algo por el estilo y el profesor era un profesor que le explicaba,
pues tema general, no solamente filosofía, de hecho era más orientado a la ciencia, entonces
es la comparación que nuestros amigos se bastían en control con nosotros, pero para
aprender y yo soy el Gordo Benjumea.
¿Tendré yo que buscarlo por ahí en internet a ver si está en alguna parte?
Al menos foticos por ahí en Google sí van a encontrar.
Tremo entonces pues hoy ahora sí en materia porque vamos a hablar de el hombre de Marx.
Cuando usted me propuso ese tema me emocioné porque yo sabía que el ángulo con el que
vamos a orientar este episodio pues no iba a ser al menos tan evidente, ¿cierto?
No vamos a hablar del comunismo puriduro y cuando me recomen todos textos por supuesto
del manifiesto del Partido Comunista y sobre la cuestión judía, pues sí que me entusias
me más y entonces aquí me tiene, así que mejor dicho esta plaza suya profesor.
Pues lo ha dicho usted muy bien Octavio, vamos a hacer este capítulo sobre Karl Marx,
sin duda alguno de los pensadores más importantes del siglo XIX y además yo creo que es difícil
pensar en otro filósofo cuyas tesis hayan tenido un impacto tan gible, tan inmediato
y tan profundo en tantas vidas humanas, el siglo XX es, en muy buena medida, el siglo
de Marx, el siglo XX es uno cuya definición desde el punto de vista político es imposible
de comprender si no es en relación con las ideas políticas de Karl Marx y de Frederick
Engels naturalmente a su amigo y compañero y coautor de muchas obras importantes entre ellas
se manifiesto del Partido Comunista, que la historia solamente parece como se encuentran
ellos, como empieza su amistad y termina no su amistad sino como que la cúspide es esa,
la escritura de ese documento en parece espectacular, o cuando además Marx muere y Engels
casi que se su tarea después de la muerte de Marx es defender el nombre de su amigo.
Sí, incluso por encima de él, eso me pasé bien bonito.
Una historia de camaradería intelectual muy comodadora, Engels era un hombre más o menos
acomodado y pudo financiar, digamos las aventuras intelectuales de Marx, quien murió en Londres
y llegó a Inglaterra a morir en el exilio, pues lejos de su país después de vivido
en París, que se le iba a decir que anduvo bastante, mucho anduvo mucho y tenía una vocación
internacionalista muy fuerte en sus afinias filosóficas y naturalmente en su actuar político,
tanto así que fundó la primera internacional socialista que fracasó por sus desacuerdos
con el gran arquista ruso, Bakunin, pero bueno, lo que sea usted me parece importante
recalcarlo.
Hay una aproximación a Marx que es tal vez la más predecible, la más obvia y es alrededor
de la idea del comunismo, que es imposible de separar de la crítica que hace Marx
del capitalismo y no es en ese tema en el que nos vamos a concentrar usted hoy, lo que
yo le propuses es que ahora vamos de la idea del ser humano en Marx, el hombre de Marx,
porque en realidad sus visiones acerca de lo que es defectuoso en un régimen capitalista
en un sistema capitalista, y lo que es virtuoso y deseable del comunismo, pues todas esas
ideas en Marx están en últimas fundadas en una antropología filosófica, en una concepción
filosófica del ser humano y en qué consiste la realización de la persona humana, que es
la que en últimas justifica esas otras partes de su teoría, entonces yo creo que para
uno entender a Marx, bien sea para quienes sienten afinidad con sus ideas, o incluso para
los que sientan adhesión por ellas, hay que empezar por entenderlo desde esa antropología
filosófica fundamental, que se deja ver en algunos elementos del manifiesto del partido
comunista, pero que realmente aparece por primera vez con alguna claridad en ese otro texto
que usted mencionó, que yo le sugerí que leyera que se llama la cuestión judía o sobre
la cuestión judía.
Entonces, yo iré a que para empezar a pensar a Marx desde esa óptica, tenemos que partir
de una tesis esencial, y es que para Marx el ser humano es fundamentalmente lo que
él llamaba Homo Faber, en latín el hombre que hace cosas, el hombre que crea cosas,
el hombre que trabaja.
La Marx la realización de la odio humana consiste en la actividad creativa, en el crear,
en lo que él llama la objetivación de la persona, es decir, el volver exterior palpable,
asible, real en el mundo, lo que no tiene en la mente.
Y claro, al externalizar, al volver objeto, lo que tengo yo en mi mente, lo vuelvo también
público, ¿no?
La gran característica de una de las grandes características de la mente es su extraordinaria
privacidad, ¿sierto?
Yo no puedo leer la mente de nadie, ninguna otra persona puede leer la mente mía, pero
lo que hago, lo que creo, lo que produzco, aquello que manifiesta, mi naturaleza como Homo
Faber es inmediatamente público, y está puesto allí en el universo compartido entre las
personas humanos.
Esta idea Homo Faber es el punto de partida esencial, y usted recordará Octavio que el gran
tema que le inquieta a Marx en la cuestión judía es el tema de lo que él llama la emancipación
o la liberación, ¿cómo hacer que el hombre sea libre?
Y en ese texto Marx, dice hombre, es un gran error del liberalismo burgues, pensar que
el hombre se hace librer a través de la libertad política, el derecho al voto, la garantía
de unas protecciones jurídicas básicas, lo que llamamos derechos fundamentales, el derecho
a la representación política, todo aquello está bien, pero no es fundamental, y no es fundamental,
porque no asegura que haya libertad en la dimensión de la vida social, donde se manifiesta
por excelencia el Homo Faber, que es la dimensión económica, la relación entre lo que uno
necesita para vivir, para subsistir, y la naturaleza, el mundo físico y material, y aquí
está la raíz de esa doctrina tan famusamente marxista del materialismo dialéctico, ¿cierto?
Que tiene un aspecto como filosofía a la historia, que cuenta la historia humanidad como una narración
una sucesión de
distintos estadios del desarrollo económico o de las estructuras que regen la vida económica
social, pero que filosóficamente hablando es materialista en la medida en que sostiene
que la realidad social fundamental, la realidad del hombre más básica, más importante de
todos, es la realidad económica. Y usted recorda la octavio en ese texto que martíces
que sin emancipación total, la emancipación política es es agitiva, es secundaria, es maquillaje,
hasta que no hay una auténtica emancipación en la relación que tiene el hombre entre sus
necesidades biológicas y la forma como la satisfacia. ¿Cómo vamos hasta ahí? Hasta
ahí vamos bien, pero entonces bien que yo estoy pensando en algo. Marx, yo quiero saber si Marx
traza una diferencia entre una libertad, digamos que entiende ese concepto de libertad desde
dos puntos distintos, el de la creación, aparte, digamos, de la mente, el arte, lo contempla
y si yo mal no estoy. -Correcto. -Pero tengo aquí una pregunta y es porque él también
dice en el mismo texto que el trabajo tiene una connotación directamente económica y que
es la adquisición de esos bienes lo que le nega esa misma libertad. Entonces, ahí yo estoy
como un poquito en realidad. -Vuy bien, pero eso es la pregunta fundamental
octavio, porque si él el trabajo en general es como actividad creativa, digamos, el vehículo
esencial de la realización humana, del florecer del ser humano, hay ciertos sistemas económicos,
ciertas formas de la vida económica en sociedad donde el trabajo se separa de ese ímpeto creativo.
Ese fenómeno se llama alienación, que viene del latín alieno, es decir, ageno otro,
a la persona que era esclava, a la luz del derecho romano se le decía que estaba
alieno Yurich bajo el control de la autoridad de otro. -Exacto, es cuando él dice,
pues, perdón ahí en el manifiesto, sin entrar, pues, de lleno en el comunismo, pero es cuando él
ya justifica su tesis diciendo, esa alienación es lo que acaba con la libertad del individuo,
porque él ya lo que está trabajando, dedicando, digamos, su labor al servicio de adquirir un dinero
para pagar los bienes a los mismos que él lo está trabajando. -Correcto, totalmente,
exactamente así. Pero eso es muy importante entender qué es este fenómeno de la alienación en Marx.
Entonces, decíamos que si el hombre es por encima todas las cosas homofabes, accedor de cosas,
creador de cosas, una criatura que coge el mundo natural y lo transforma para darle la estructura
o hacer lo expresión de lo que ese ser humano lleva en su mente en sus entrañas, esa objetivación
de lo que tengo yo en mí. Si eso es el homofabé en sonido, el más esencial. Pues qué ocurre cuando
mi trabajo, cuando mi actividad creativa no responden lo absoluto a mi propio impetu creador,
sino que responde a los intereses de otro. Esa es la alienación. La alienación es utilizar el
trabajo, la labor, valerse de esa dimensión de la actividad humana, pero separarla de la
manifestación creativa de quien labora o quien trabaja. Esa separación. Así que lo que yo creo
en el mundo a través de mi trabajo, lo que externalizo lo que vuelvo objeto, no sé en realidad
una manifestación de quién soy yo, no es una objetivación de mío, sino de los diseños de otro.
Y por eso ese fenómeno de la alienación del trabajo es inseparable del fenómeno del dominio o
de la dominación. El hecho de que haya alguien que tenga la autoridad, la facultad, la potestad,
el poder de separar mi a mí de los frutos de mi trabajo. De hacer que yo me peas en una
condición, tal que lo que humana de mi actividad no me representa a mí, no me encarna a mí.
O sea, encarna a otros. Y ese en esa medida precisamente que la alienación es la antítesis de la
emancipación, que es, a la vez, el florecer de la persona humana. Y lo que usted dice al artes de
su importancia, porque sí es que Marx en algún momento se imagina, digamos, un contraste, ¿no?
¿Cómo funciona la vida en sociedad hoy entre nosotros? Y a este nivel de descripción es tan
cierta del siglo y el 19 en el que vivió Marx como el siglo 21 en el que vivimos nosotros.
Básicamente yo trabajo, ¿sierto? Y yo de esa manera externalizo unas cosas, sí, unos propósitos,
unos fines, pero que en últimas no son los míos. Yo trabajo para quien me pago en suelto, ¿no?
Así es. Y por lo tanto, retomó lo que usted dijo. Yo no trabajo para directamente suplirme
necesidad es a través de los frutos de mi trabajo, sino para obtener los medios que me permitan.
Entonces, fíjese que si la labor es la manifestación esencial de lo que significa ser una persona humana.
En este estado de cosas, esa labor, ya ni siquiera está motivada o tiene la capacidad de suplirme
necesidades directamente, sino que al contrario, lo que expresa y lo que manifiestas sobre mí es mi
dependencia de otro. ¿Te pasamos de un mundo? Tal vez imaginado. En el cual el homofáver ven los
productos de su actividad, la objetivación de sus fines, de sus anhelos, de sus propósitos, de su
impacto creativo, a un mundo donde la objetivación de mi labor, sí, su manifestación concreta en el mundo,
no tiene nada que ver con mi voluntad o mi impacto creativo, sino todo que ver con mi falta de poder,
con mi dependencia de otro. Volvamos lo muy concreto. Es muy distinta la situación de una persona que
pronto después de muchos años de trabajar, se jubila, tiene una pensión, él edad por adoptar el
hábito de la jardinería, cosa que yo aspiro a ser cuando me jubile, yo quisiera dedicarme a cultivar
un jardín y me activía de cultivar el jardín el proceso de cuidar unas plantas que van floreciendo y
van creciendo. Es, en últimas, una manifestación en el mundo real, en el mundo objetivo físico material,
de unos fines profundamente míos. Totalmente mi jardín me encarna a mí en este imaginado donde yo
estoy jubilado. Tanto que yo viviría en la o la casa suya, pues para que usted me irá a las cuantos
barricas. Para que lo pueda disfrutar. Pues muy distinta es esa, la situación de la persona. Imaginemos
tal vez una historia que no es del todo ficticia, ¿no? Podríamos imaginarnos algún inmigrante que llegue a
este país a los Estados Unidos a lo mejor profesional. Imaginemos que el personaje sea médico, ¿no?
Esa haya sido su profesión. Llegué acá, tuvo que inmigrar a los Estados Unidos por una razón u otra y no
hallando más alternativa para procurar su ordinario sustento, como diría ser vantes, pues termina
consiguiendo un trabajo en una firma de jardinería, no detiene que ycar ocho, nueve y diez horas a los
jardines de otros. Esa actividad, si bien puede ser la misma a cierto nivel de descripción, si yo
riego mis matas en este personaje que nos estamos imaginando, riega unas matas en un jardinaje, ¿no?
Si, la actividad en cierto nivel es la misma, pero no tiene la misma significación.
Y si para mí el cuidado de ese jardín hipotético de mi jubilación manifiesta el hecho que iba ya
cumplí un sueño en la aspiración de pensionarme y manifiesta mi sensibilidad hacia la vida vegetal y
mi gusto por la estética del mundo natural y tantas otras cosas. La actividad de este otro personaje que
nos estamos imaginando no expresa nada de eso, expresa por el contrario, como iría Marx, el hecho
que depende de otros, de que no tiene poder, no tiene autosoficiencia. Entonces este es el jardinero
inmigrante, está alienado, donde habéis su jardín en el retiro, está emancipado.
Por lo menos en esa dimensión muy si el conscrito de nuestro ejemplo sí. Sí, y como
para entenderse al menos si la generalidad del concepto, pues así fue como yo lo vi también en
los textos de Marx. Exactamente. Y en alguna parte, en alguna parte dice Marx una cosa muy
importante y es que en última instancia, cuando hay una condición de auténtica emancipación,
cuando mi trabajo, mi labor, mi actividad en el mundo, cumple esa función expresiva, creativa,
tiene una relación directa con el suplir de mis propias necesidades y no es un mero instrumento
para suplirla de alguna otra manera, en esas circunstancias, el trabajo se parecia al arte.
En cuál, espero que me perdí ahí, en cuál categoría se parece al arte ese trabajo.
En la condición de emancipación. En la emancipación, ¿ok?
Cuando la persona está trabajando para dar expresión a los fines que la mueven a los propósitos
que la inspiran, el trabajo y el arte casi que terminan siendo la misma cosa, ¿no?
No existe esa diferencia tan absolutamente evidente cuando no trabaja.
Bueno, bueno, en algunos casos hasta con algún desprecio por la actividad laboral que no hace,
pero porque le están pagando y necesitan que le paguen para poder vivir y comprar lo que necesita
y pagar el ardiendo y hacer mercado, etcétera, etcétera, correcto.
Hay una diferencia muy importante y no es en vano que en alguna parte, Marx dice que en una sociedad
auténticamente emancipada de una sociedad comunista, él cree que ese es el modelo de la sociedad
donde el hombre está libre y ese emancipado, dice la línea entre el arte y el trabajo se va
difuminando si es que no se pierde por completo.
Entonces, a ver, organizemos la idea un poquito, ¿no?
Tenemos la tecis de que el ser humano es fundamentalmente homofáver, hombre. Esa es nuestro punto de apartheid, hombre accedor de cosas que expresa a través de su trabajo,
a través de su labor, de su intervención en el mundo natural, sus anhelos, deseos, aspiraciones,
sueños y necesidades. Y luego está la condición de la alienación. Cuando el hombre se siente
distanciado y reparablemente de su actividad creativa y productiva, cuando aquello en lo que trabaja
no tiene ninguna significación intrínseca para sí, sino es mero instrumento. Y por eso,
más dice que el dinero, ¿sí? El dinero es la expresión física, perfecta de la alienación,
¿sí? Sí, porque lo vi en parte de veces ahí. Claro, porque el dinero es un poco lo que la
actividad de regar esas plantas es para nuestro jardín de inmigrante imaginario. No tiene
absolutamente ningún valor en sí mismo, salvo el valor que tiene porque puede procurar
nosotros cosas. Ajá. Entonces, ¿fíjese el gran descubrimiento diría yo psicológico de más?
Y hay otra cosa que me llama mucho la atención y es como dice el que las religiones
dignifican el trabajo en función de que es lo que permite, es el medio que permite al individuo
adquirir los bien necesarios para subsistir. Es decir, que hay casi que una validación de ese dinero
que usted está hablando hace un rato. Claro, porque es que aquí entra una de las tecis importantes
asociadas al materialismo dialéctico. Decíamos que Marx es un materialista no tanto en el sentido
metafísico de que crea que no existe una realidad espiritual y que toda la realidad de material,
seguramente si lo creía, pero esa no es, eso me es el punto importante de su materialismo.
El materialismo de Marx significa recuerde que decíamos al principio que la realidad social
fundamental es la realidad económica. Y que todo lo demás es, digamos, algo derivado
de esa realidad económica, lo que él llamaba las super estructuras. Entonces, la política,
la religión, la filosofía, todo eso está en función de la realidad económica fundamental.
Para ponerlo incluso en alguna perspectiva histórica, esta es la gran rebelión de Marx
contra Hegel, a su es, su gran guía intelectual en muchos temas, para que la realidad fundamental
de la humanidad era una realidad intelectual. Entonces, Hegel diría que las ideas de los
seres humanos, las ideas que rigen un ambiente cultural determinado son las que determinan
y explican sus régimenes políticos, sus sistemas económicos, sus paradigmas culturales,
Marx. Dice, no, no, no, sus carretas. Lo que rige todo es la realidad del sistema económico
a través del cual los seres humanos satisfacemos nuestras necesidades básicas, ¿sierto? Para la
super sobrevivir y perpetuarnos en la especie. Y en cambio, la política, los derechos humanos
en esa concepción, digamos, del liberalismo del siglo XIX y la filosofía misma son apenas
expresiones. Eso es lo que significa ser super estructuras de esa realidad económica
subyacente, ¿sí? Entonces, fíjese que en su análisis de la sociedad o de las dimensiones
de la vida social, Marx es muy coherente con su tesis de Lomo Faber, ¿sí? ¿Por qué?
Sí, que lo es. Es Lomo Faber, no Lomo Coguitans. No es el hombre pensador, es el hombre
accedor de cosas. Y aquello que piensa en últimas explica por aquello que hace, la primacía
de la relación material palpable corporea casi entre el ser humano con la naturaleza y
no de las ideas y las helocruvaciones abstractas que, por ejemplo, hegel creía que eran en
realidad fundamentales. Claro, si usted ve la cosa así, entonces la religión que es,
la religión no es un fenómeno básico de la vida social, digo básico en el sentido
que no es fundamental y explica a los otros, sino es derivado, es decir, es explica en función
de los otros elementos que sí son básicos o fundamentales para ser más concretos. La religión,
la filosofía, las doctrinas políticas en la visión de Marx, lo que hacen es ser parte
del aparato ideológico de la sociedad. El aparato ideológico cumple la función de
legitimar y justificar las relaciones asimétricas de poder que tienen asiento en el sistema
económico. Entonces, si el sistema económico es uno de propiedad privado, donde hay unas personas
que tienen el control sobre los medios de producción, otras personas que no tienen más
que ofrecer distinto de su tiempo y sus manos los proletarios y los capitalistas o los trabajadores
y los capitalistas en esa categorización un poco simplista de Marx. Si es la realidad
económica, entonces lo que uno esperaría es que la ideología que la acompaña de alguna
forma revista de cierta dignidad, la actividad del trabajador y el proletario para que
le sea llevadera a su condición. Entonces, una persona como Marx mira con enormes inismos,
la actitud religiosa frente a la dignidad del trabajo. Exactamente. No recuerdo cuál es
la orden del grupo religioso católico que tiene por forma hora etlabora, rezar y trabajar
en lo que hay que hacer. Y una persona como Marx diría, "elo ahí, ahí está el ejemplo
perfecto, ahí está el problema, un recurso ideológico que tiene por función, justificar
una condición que es de alienación, contraria a la libertad exacta, y por eso Marx está
en el séptico de la religión cuando Marx dice famosamente que la religión es el opio
de las masas. Lo que está queriendo decir es que como todos los opiaseos, lo que hace es
menguar la sensación de dolor, turbar un poco los sentidos para que la alienación no
nos pese tanto. Y no solo la religión. Ciertas filosofías también, ahí está su texto
extraordinario de lo que le llama la ideología alemana, a la que el critica, varios de esos
contemporáneos naturalmente ajeguen y a muchos otros precisamente por crear sistemas de
pensamiento que en la lectura de Marx lo que cumplen es la función de legitimar relaciones
asimétricas de poder. Es que incluso cuando el Ikea malo dice ampliamente, se pare el estado
de la religión, que va a ver que cuando esa es usted separado, la religión desaparece también.
Claro. Y eso tiene una razón de ser que es importante a los de otra arista del pensamiento
de Marx, que también es heredad de Hegel y es bueno de Hegel y de Rousseau y es la naturaleza
profundamente social del ser humano. ¿Por qué la emancipación política es insuficiente?
Porque la emancipación política casi siempre se le ofrece a la sociedad como un opiaseo
también. Aquí tienen ustedes el derecho al voto, aquí tienen el derecho a la libertad
asociación, ya no se necesita más. Cada uno en el foro público, en el ángora, ciudadana
es libre e igual, pero de puertas para dentro. Uno es muy ricos, otro es muy pobres, unos
dueños de los medios de producción, otros apenas dueños de trabajo que pueden realizar
con su tiempo y con sus manos. Y la emancipación política cree Marx lo que busca es un poco
ocultar ese problema de puertas para dentro. Esa realidad de que unos viven en condiciones
de libertad y otros no, porque unos están alienados de su trabajo y otros no. Muy bien.
Acto seguido señala Marx, que ese intento de crear
la división entre lo público y lo privado, ¿sierto? Somos todos con ciudadanos iguales
en lo público, pero en privado cada uno en su casa tiene su propio castillo, lo que llama
la separación entre el burguesa y el ciudadano. Esa idea de que en privado cada quien es
lo suyo y cada quien verá ese individualismo de la sociedad civil y de la economía de
marcado naturalmente, que es el blanco principal de sus críticas, lo que busca es distorsionar
la profunda sociabilidad humana. Dice Marcin la ideología alemana que es tan profundamente
social las naturalezas del hombre que la autoconciencia, el hecho de ser consciente de mi mismo
es un fenómeno social, porque ese es muy sencillo. Si no hubiera comunidad, si no hubiera
socialidad y sociedad, no habría lenguaje, sin lenguaje, no habría pensamiento y sin
pensamiento, no habría la capacidad de ser consciente de nosotros mismos, o sea que
incluso la autoconciencia, en principio buena apariencia el más íntimo de todos los
fenómenos. Ajá, requiere de la socialización, no, y no, y vamos allá de eso, no solo requiere
la socialización como una condición previa, es, dice Marcin un producto social. Un producto
social es un producto social. Entonces, si hasta mi propia consciencia es un producto social,
pues obviamente que la cultura como un todo, las ideas, los sistemas económicos, los sistemas
políticos, pues claro que son a sués productos sociales. Pero si algo es un producto social,
significa que no es algo que ocurra naturalmente, nos deveremos aquí a la distinción que hicimos
hablando de ruso hacia algunas semanas. No es hechura de natura, es artificial, es hechura
de los hombres. Y aquí ocurre la más dolorosa de las formas de la alienación. Y es cuando
un ser humano se siente absolutamente ajeno, no solo no participe sino víctima del universo
social en el que vive. No puede ver en ese universo ni siquiera un atisbo de su propia
autoría. Imagínese lo que hablábamos sobre el ejemplo de nuestro jardínero inmigrante
que se siente alienado de su trabajo distanciado de él, sin ningún apego por lo que ese trabajo
manifiestra de sí y vuelva lo grande, vuelva a la persona observando la totalidad del mundo
social en el que vive diciendo yo no tengo ninguna cuautoría en este mundo, en este universo
cultural y social de instituciones, ideas y demás. Y por eso es que Marx creía que el
comunismo tenía que tener y, de hecho, tenía en su modelo ideal un carácter profundamente
democrático. Porque creía Marx que daba lugar a una forma de participación mucho más
profunda que el voto. Es participación en la cocreación de un mundo social compartido.
Claro, visto en esa perspectiva, tener un voto entre millones para elegir a un fulano que
goberde, pues es una cosa minúscula, casi insignificante. Y Marx, por eso, cree que ese
impetu-democratizador que en el liberalismo del siglo XIX diría él busca aplacar a las
masas alienadas, cuando uno cogiese impetuilo lleva su máxima expresión, de hecho, lo que conduce
algo así como la doctrina del comunismo al menos en la versión suya. Porque habla Marx
tanto del hombre gohista, a referirse al burguesio y a los conceptos de libertad. Porque
lo critica como una deformación de la noción de libertad, en el modelo burgues, cada ser
humano es y Marx utiliza esta palabra, que es muy importante en la historia de la filosofía,
cada ser humano es como una monada. Es decir, como una especie de átomo absolutamente encerrados
sobre sí, sin ninguna conexión con nada externa, esta palabra viene de la metafísica de
la monadología de la que hablaremos algún día. Y es la idea absolutamente atomista de la socialidad,
perdón, de la individualidad humana, cada quien a los suyo. En ese modelo del hombre, que
Marx cree que está totalmente equivocado, la libertad consiste en que me dejen hacer lo que me
la gana, no se imetan conmigo, déjenme como buena monada en paz. Exactamente. Por eso, esa
dualidad que el tanto critican del burguesio y el ciudadano, como ciudadanos y vamos todos juntos
al agro a pública en condiciones de igualdad, vamos de terminaciones comunes sobre nuestro
estino, pero, pero de puertas para dentro y me han quieto. Y yo soy amo y señor de lo mío.
Exactamente. Y a Marx le parece que eso es distorsionado, porque si la realización del
ser humano como homofáver consiste en esa actividad creativa que exterioriza, que vuelve objeto
en el mundo, lo que más profunda e intivamente soy, quiero y anelo, pues no es posible pensarnos
como seres libres y emancipados en esa condición atómica o demonadas, por lo que decíamos
al principio, cuando yo externalizo, cuando yo creo, cuando yo hago algo, los frutos de mi
actividad entran al universo público. ¿Están allí? Son objetos en el mundo natural. Y de hecho,
requieren de la interacción con otros para que yo pueda hallar satisfacción y confirmación
del valor de lo que he hecho como homofáver. Lo que él llamaba la dialéctica del reconocimiento.
Sí. Pongámonos, el, de nuevo, el ejemplo del arte es perfecto, porque es que, Marx, es que yo le
quiero poner un ejemplo más puntual. Por favor, urbietorbipotcas. Correcto, real. Sí, claro,
sí. Nosotros estamos en, en, en nada más distinto, a un régimen comunista, pues que este
no hay. Esto es un ejercicio completamente autónomo que usted desde el primer capítulo lo ha
escrito una manera muy bonita, que me gusta mucho que es, que es un ejercicio que hacemos por
pulo, por pulo de Leyte y Gose. Sí. Aquí hay una energía creadora y creativa que, al menos
usted y yo, como interlocutores, cada semana las sentimos y que está más acompañado de cinco
gatos que nos escuchan muy judiciousamente cada semana. Alienación, no puede haber menos,
pues, porque esto me protodamos más pérdidas que cualquier otra cosa. Sí, esto es, entonces cómo
me explica usted o cómo me saco usted a bailar a Marx en, en, en un ejercicio de estas características,
pues que no es el único ni más faltaba, pues, en, en el mundo. Está perfecto el ejemplo. Bueno,
tengamos aquí nuestro momento psicoanalítico del podcast, ¿no? Yo digo que esto es un ejercicio para
nuestro Gose y de Leyte, pero ese Gose, ese de Leyte están mediados por el hecho de que haya
alguien que nos está escuchando y más según de que haya, no alguien sino nuestros cinco pelagatos
escuchándonos y disfrutándolo. El Gose, el de Leyte de este ejercicio no se consuman el
momento de la grabación, se consume el momento de la publicación, del externalizarlo, volverlo
un objeto en el mundo público, someterlo al escrutinio de los demás, y la satisfacción profunda,
suya y mía, está por la confirmación por esa dialéctica del reconocimiento. Y eso no tiene
porque tener una connotación narcisista necesariamente. Es un hecho más sencillo de lo que suena.
Esa dialéctica del reconocimiento es la necesidad de hacer público y manifiesto lo que uno lleva
adentro de sí en el espacio compartido, social de las personas. Venga que esto me lo menciono en
otro podcast, en otro episodio, perdón, en cuál fue que hablamos exactamente de esto. Ayúdeme
acordarme de cuando estamos tocando. No me acuerdo exactamente en cuál episodio, pero sí sé que lo
mencioné haciendo alguna lusión a Hegel. Claro, sí, creo que fue a Hegel, totalmente.
Es una de sus grandes, digamos, descubrimientos de nuestra psicología moral o de la antropología
profunda del hombre, ¿no? Y es el hecho de que nuestra concepción de nosotros mismos está
mediada porque hay algún grado de reconocimiento y validación sobre ella, de parte de terceros,
pero entonces viene muy al caso su ejemplo. ¿Por qué he subido, orbió una fuente de tanta
satisfacción para usted y para mí, que en estas horas de grabación nos podemos considerar
auténticamente mansipados, ¿no? Pues lo es, primero, porque no lo estamos haciendo por por
positos instrumentales que permitan luego satisfacer nuestros deseos o nuestras necesidades, ¿no?
La realización del podcast es la satisfacción del deseo mismo, de manera inmediata, no
mediada por algo más, ¿correcto? Si usted a mí no nos gustara la filosofía y tuvieramos
que hacer es de pocas porque nos pagan por acá.
hacer poscas para nosotros poder vivir a su vez pues estaríamos alienados de la actividad
del postcast.
Sí, y sería un suplicio pues para mí hace la tarea de leer los textos que usted me pone
y en cambio al contrario he dejado otros libros pues por hacer el ejercicio pues porque
me gusta mucho.
Exactamente, y está bueno el ejemplo porque además me permite aclarar una cosa.
El problema de la alineación no es un problema de que este mal hacer plata con lo que
no es así, ese no es el problema.
Si usted a mí nos pagara un cogonal de plata porque no hay poscas pero la recibíamos
de mil amores.
Exactamente.
Y teníamos igual, sino más emancipados, correcto.
¿Pasco?
Y en la teoría más de hecho, más nunca dice que el capitalista está alienado.
En algunas partes tiene críticas de la condición moral del capitalista, pero el fenómeno
de la alineación es no es agudo en el caso del capitalista que está haciendo plata,
ese no es el problema, pero eso es el plata.
El problema es que con el fin de satisfacer la necesidades básicas tenga uno que dedicar
su energía y su fuerza creativa a algo que es absolutamente ajeno a lo que no quisiera
hacer, a lo que no quisiera expresar y materializar en el mundo.
Y dice que después de todo y al cabo de todo este rato hablando de Marx, lo que ella
es una intuición humana muy básica y muy elemental de un gran sentido común.
Y es que la satisfacción de la vida humana está mediada por acometer actividades que
en expresión a nuestras facultades más elevadas, a nuestras facultades creativas.
Y cuando la vida social impide que una persona tengas a dimensión creativa en su vida,
lo que es un gran costo psíquico, un gran costo en la sensación de la validez del yo,
en la relación entre la persona y el mundo social compartido al que pertenece y en el cual
no encuentra como decía antes ni siquiera un asomo de coautoria.
Y que esa conversación, pues, la hemos tenido todos con nosotros mismos o con alguien
cercano.
Todo lo hemos tenido.
Y tal vez, claro, ahora quien saque de aquí conclusiones tan grande y lo cuentas como
la del propio Marx, de que el capitalismo es aberrante y el comunismo es su única
legitima alternativa y todo lo demás, ya dijimos al principio que se no eran en realidad
el ángulo de lo que queríamos hacer hoy, pero hay una consecuencia tal vez más sencilla,
más prosaica.
Quiero que tiene todo el sentido, y es que no es lo mismo una vida humana, que tiene al
menos algunas ocasiones para la actividad espontáñamente creativa y una vida humana
que carece de esas ocasiones y esas oportunidades, y algo está mal en una sociedad que no le permite
a todo el mundo tener algo de eso, algo de esa oportunidad de dar expresión de externalizar
en el mundo como homofáver esas nuestras más extraordinarias y maravillosas facultades
humanas, esa oportunidad de ir cruzando y tal vez deshaciendo la barrera entre el arte
y el trabajo.
Estoy pensando yo en virtudno otra vez, claro, esto tiene mucho que ver con lo que
hablamos sobre la virtud analistóteles, exactamente, porque fíjese que cuando Aristóteles
habla la virtud está hablando, finalmente, de la manera como los seres humanos damos
expresión a nuestra función esencial, se acuerda que hablamos del argumento de la función
de la especie, así es, y como la función de la especie nuestra está ligada a la actividad
racional, bueno pues lo que dice Marx no está tan lejos, ¿no?
Las comparaciones que establece Marx, sí, entonces fue lo exactamente igual como la hablamos
en Aristóteles.
Tiene unas grandes cercanías conceptuales y afinidad, eso no lo podemos dudar, porque
de lo que se trata es de que el ser humano en su actividad vital esté dando expresión
a su naturaleza más excepcional, más extraordinaria, que es la que tiene manifestación creativa.
Y todo esto tiene además una dimensión social muy, muy especial y es que crea relaciones
fraternas entre las personas.
Marx dice que tal vez lo más triste acuerda que hablamos de la intensa socialidad del ser humano
su que tan incluso la conciencia del yo es un producto social, ¿no?
Entonces, Marx dice que tal vez lo más trágico de un sistema económico alienante es que
nos aliena de los otros, de los otros seres humanos, no solamente hay alienación entre una
persona y su trabajo, sino que la hay también entre una persona y otra.
Nos sentimos, digamos, masagenos en ese universo donde cada uno es una monada, una vez se cruza
el umbral de la privacidad y nos quitamos el sombrero del ciudadano y nos ponemos el del
burgués.
Y tal vez en la idea de un mundo social donde todos tenemos oportunidad, tal vez no todo
el tiempo, tal vez no siempre, pero sí oportunidad de desplegar esa dimensión creativa de la
vida, tal vez esa sea también una sociedad donde haya menos alienación de un ser humano
en relación con otro y haya tal vez más oportunidad es de fraternidad.
Fice que ahí hay en cuanto en Marx cosas que que no solamente van en la misma línea
de la ciudad de la virtudio que usted señalaba, sino que nos recuerdan la importancia de
la actividad física, práctica, el hacer, el trabajar, el laborar y la relación que nosotros
tenemos con los productos de nuestra labor.
Y en esto es un disclaimer, una salvedad y es que ya los pelagatos que nos oyen a ser
rato lo habrán notado, usted y Octavio siempre hacemos el ejercicio de ser lo más exegéticamente
generosos que sea posible, es decir, tratamos de interpretar a los filósofos de quienes
hablamos de la manera más solidaria que se pueda, siempre buscando hallar en ellos
que pistas hay, que si no verdades sean buenas candidatas a hacerlo al menos.
Y lo hemos hecho hasta ahora, sin que creo que lo hemos hecho decente hasta ahora y por
eso es tan importante volver a este Marx, no por ahora al Marx de la internacional socialista
y al Marx del manifiesto, con un insta tendremos tiempo de ir a ese Marx también, que es
fascinante, ¿no?
Pero este Marx, el Marx de los fundamentos, el Marx de lo homofáver, si el hombre creador
es un pasé en mi clave, es un Marx muy importante y al que vale la pena escuchar.
Pero además lo explica de una manera muy bonita, o sea, ese hombre accedor lo explica, tiene
toda una justificación, pues que fue lo que, obviamente, voy a conversar con usted
y lo aquí.
Digame entonces, Don Octavio, se siente más o menos marxista que como arrancó hace unos
minutos.
Dios mío, yo no pensé, no, esta de dónde me las aco usted, la tenía muy bien guardada.
Fregunta peligrosa.
Fregunta.
Había en peligrosa.
Bueno, pues la va a responder, digamos que me siento muy cómodo con esa parte de lo
que conversamos, sigo bastante ni siquiera choquiado, es impresionado con toda la forma
con que la borda el tema del judaísmo, que si alguien no lo ha leído, ese texto es
bastante recomendado, pues por la experiencia que tuve esta semana leyéndolo.
Ahí estoy impresionado con la lectura porque amala entiendo, entiendo pan de va, pero yo
digo como que, huy huy huy.
En esta primera, el hombre que hace, el hombre creador cuya satisfacción máxima es sentirse
parte de la sociedad contribuyendo y no, simplemente desembolviendose en un trabajo por
uno que te dio completamente utilitarista por hacer aquí, por eso.
Sí, yo creo que sí, porque es una relación donde el valor del trabajo es instrumental
y no es intrínseco, no tiene salto.
Es altos.
Es trínsica.
Eso a mí sí me vea que se aprendía alguna cosa del utilitarismo, yo que terminé el
podcast tan triste.
Y además le quiero decir una cosa, es que el utilitarismo, incluso por el propio Marx,
es la filosofía moral por excelencia del capitalismo desimolónico.
Fíjese que usted está siguiendo la pista correcta.
Pero ¿no esté?
Para que vea que a veces es que no confío en que si había que si aprendí.
No es confie tanto un bebo noctavio, no es confie tanto, tengas es más fe.
Pero no, digamos que sí, para responder a la pregunta siento que me ha llegado una información
de Marx distinta y que por eso precisamente era la intención de este episodio, no abordarlo
es de lo que uno probablemente pues más espera y que como usted lo dijo hace tres, cuatro
minutos sin duda.
alguna ahora que abordarlo en otro episodio porque también es bastante interesante.
Lo tendremos que hacer sin duda.
Compañero, muchas gracias como siempre.
Todo el recordemos urby@
[email protected].
En Instagram, digamos que la cosa la ha tomado más suave, hacemos memes.
Contamos la historia de una manera pues un poco más ligera y también se llama @orbypodcast.
En Instagram estamos en todas las plataformas de streaming para que nos recomienden por ahí con sus amigos
y yo creo que ya es todo por ello yo no compañero.
Esto por hoy de noctario y es mucho y es bastante.