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4 . El hábito hace al catastro

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4 . El hábito hace al catastro

En este cuarto episodio de "Odisea Catastral", se analiza cómo los hábitos y rutinas determinan el éxito o fracaso de los catastros latinoamericanos. Se parte del refrán "el hábito no hace al monje", pero se invierte para afirmar que en el catastro las apariencias sí importan: la rutina es responsable de los resultados. Inspirado en el libro "El poder de los hábitos" de Charles Duhigg, se explica el bucle del hábito (señal, rutina, recompensa) y cómo se aplica en tres áreas catastrales: el catastro económico, donde la rutina de valoración de propiedades usa fórmulas aritméticas obsoletas que no reflejan el mercado real; el catastro físico, que trabaja en dos escalas (grande y pequeña) pero con métodos que no garantizan precisión; y el catastro jurídico, donde la informalidad en la tenencia de la tierra rompe la rutina de registro. El podcast critica que las normas no son suficientes para cambiar hábitos; se necesita formación, trabajo en equipo y la creencia colectiva de que el cambio es posible. La "regla de oro" propone conservar la señal y recompensa del hábito, pero insertar una nueva rutina. Finalmente, se invita a reflexionar sobre cómo transformar las rutinas catastrales para lograr equidad y eficiencia, dejando abierta la discusión para próximos episodios.

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1469 Words, 8888 Characters

Spanish
El Hábito Hace al Catastro: La Importancia de las Rutinas Hola, gracias por acompañarnos en este episodio de odisea catastral. Odisea catastral es una saga, una serie indefinida de relatos con tintes novelescos que abarcan las vicisitudes de varias generaciones de la familia catastral latinoamericana. Aquí encontrarás soluciones heterodoxas y objetivas para tu jurisdicción, construidas a partir de la realidad catastral coyuntural. El podcast hace una hiper lectura irrumpe en las reflexiones que vienen haciendo académico, funcionarios y ciudadanos proyectándolas en soluciones posibles para todos. Episodio número cuatro, el hábito hacia el catastro. Participante 2 El. El. El hábito no hace al monje, es un refrán que significa que las apariencias engañan y no debemos juzgar a las personas por su forma de vestir o su aspecto externo, ya que su carácter, valores y verdadera esencia reside en su interior, no en su vestimenta o título. Aunque su hábito, la vestimenta lo distingue como monje, éste no define su interior, por lo que es necesario conocer a la persona para juzgarla correctamente. Jugando con las palabras, nuestro título, el hábito hace al catastro apunta a que las apariencias catastrales no engañan y que sí debemos juzgar al catastro como institución o cómo base de datos por su aspecto externo, pero también por lo que pasa dentro. Este es el cuarto episodio de la saga. Nos enfocamos en aspectos burocráticos y de gestión, no en profundidad todavía, pero entramos en el análisis de la rutina catastral. En América latina son unos 18000 gobiernos locales, 400 gobiernos regionales entre provincias y estados y departamentos y 19 países en esta etapa que buscan mirar de lejos al catastro no entraremos en detalles de algunas que en particular. Tienen sus características, sino que seguiremos sin mencionarlas. Es nuestro precepto para no herir susceptibilidades en este contexto, hoy hacemos doble clic en lo que se ve en general en lo que es habitual en los catastros de la región, pues la rutina es en gran medida responsable por los resultados. En su libro el poder de los hábitos, Charles Darwin nos muestra por qué existen los hábitos, cómo nos condicionan y cómo cambiarlos en caso de necesidad. El autor muestra que una comunidad es un conjunto de hábitos. Nuestra vida entera es un amasijo de hábitos. Estima, inclusive que 40% de las decisiones que tomamos a diario no son decisiones reales, sino hábitos. Comprendiendo el Bucle del Hábito: Señal, Rutina y Recompensa Los hábitos en El Mundo catastral se crean a través de las normas. Bueno, es lo que creemos quienes las redactamos. No me arrepiento de las rutinas que escribí. Formaba parte de mi contrato, pero siempre sentí que condicionar a los agentes para que trabajen sin libertad. Sería poco productivo. Hasta subi, especie de los Homo catastraron que tienen sus rutinas normas, deberían soltarse un poco. El bucle del hábito el bucle tiene 3 pasos, la señal, la rutina y la recompensa. Imagínate un círculo como si fuera la Rosa de los vientos, en el cual al oeste se ubica la señal al este la recompensa y al norte conectando ambas la rutina. Esta última es la palabra clave de este episodio. Tomemos como ejemplo la ganas de tomar un café sería la señal. La recompensa sería bueno, la satisfacción de haberlo tomado. La rutina es es cerrar la computadora, levantarme en mi oficina e ir hasta el café. Con el tiempo, este bucle se vuelve cada vez más automático. Dejamos de tomar decisiones. El cerebro prácticamente se bloquea y pasa a tener una participación parcial en la toma de decisiones. Lo malo es que el cerebro no puede distinguir entre los hábitos malos y buenos. Los hábitos pueden ser una bendición, pero también una maldición. Nuevamente el cielo y el infierno presentes. Rutinas en Catastro Económico, Físico y Jurídico El Mundo catastral tiene sus hábitos en el catastro económico. Por ejemplo, la señal podría ser actualizar los valores y la recompensa sería el mapa de valores equitativos y referido al mercado. La rutina a seguir se construyó en tu jurisdicción hace tiempo, cuando se redactó la norma y se sigue aplicando sin mucha reflexión. Probablemente apunta a determinar el valor de la casita, tomando en cuenta sus materiales, la mano de obra, la depreciación en el tiempo. En fin, es como si partiera de un presupuesto del constructor y se lo deprecia. Así, decenas de variables son lanzadas en las fichas catastrales para determinar el valor entre comillas con precisión, pero en realidad es sin precisión, pues esta no mide. Que es simplemente una fórmula aritmético algebraica que no proviene de la estadística, como dijimos en otros episodios de audiencia catastral. Pasando a los terrenos, siendo que están encuadrados en zonas homogéneas que no necesariamente se relacionan con subdivisiones administrativas como los barrios, por ejemplo, cae en una bolsa de similares cuando no lo son y ahí la rutina se hace agua. En ese contexto de las casitas iguales, valen lo mismo en cualquier parte de la ciudad, lo cual como demuestran los modelos de evaluación masiva basados en inteligencia artificial, no es verdadero, es decir, estamos en una rutina que no nos lleva a la recompensa esperada de la equidad por escribir. La norma puede ser una alternativa, pero en verdad más que la norma, lo importante es el método, la técnica, el algoritmo y además, en función del que se aplique la precisión con que los valores se determinan. En el catastro físico, la señal podría ser actualizar la cartografía y la recompensa sería la completitud de la capa parcelaria. La rutina ha llevado a los Homo castrum a trabajar en una escala. Sigue usando el término de escala por comodidad porque acaba siendo más pedagógico que la precisión de la coordenada todavía. No siempre está clara la necesidad de trabajar en dos escalas en el catastro, una la grande que corresponde a los documentos cartográficos generados a partir del levantamiento topográficos o geodésicos orientados a describir con precisión la ubicación y dimensiones de la parcela. Y otra, la menor que surge de la compilación de los documentos que acabo de comentar o bien de restituciones fotogramétricas o monoculares sobre ortofotos o imágenes satelitales. Así, la rutina no es solo una en el catastro físico, sino que son dos, una para cada escala en el catastro jurídico, la señal podría ser registrar la propiedad y la recompensa sería la completitud de la relación persona suelo ahora, como normalmente la informalidad en la ocupación del suelo suele estar fuera. De los catastros, la rutina queda coja y no permite llegar a la recompensa. El Poder de Transformar Hábitos para un Catastro Mejor Hasta ahí todos coinciden. El problema está en las rutinas, en los hábitos. Charles duji nos muestra que los hábitos tienen poder trae los resultados de una amplia investigación orientada a explorar cómo los hábitos se convierten en comportamientos automáticos que influyen en la vida personal de las instituciones y de las comunidades, los hábitos, así como la razón y la memoria son la base del comportamiento humano. La comunidad catrera no es más que un conjunto gigantesco de hábitos entre los agentes y funcionarios y entre la institución y los Homo catastroel que actúan en El Mundo privado. Nuestra vida entera no es más que un amasijo de hábitos. Los hábitos determinan el destino, es posible ignorar, cambiar o reemplazar hábitos en la medida en que entendamos cómo funcionan, pero los hábitos no desaparecen del todo. Es imposible extinguirlos, por eso nosotros trabajamos para cambiar con prudencia los viejos hábitos. Cuando una institución se enfoca en cambiar hábitos, es posible que toda ella se transforme. ¿Se puede reconstruir un equipo cambiando los hábitos? El primer paso es que jueguen en conjunto para después jugar en equipo. Por eso primero hay que interconectarlos para después hacer los interoperar y luego integrarlos para que los hábitos cambien de forma permanente. Una ley o una norma no es suficiente, la gente debe creer que el cambio es posible. Y tornarlo realidad. La regla de oro del cambio de hábitat conserva la misma señal, espera la misma recompensa, pero inserta una nueva rutina. Se debe encontrar una rutina alternativa y la gente debe estar convencida de que el cambio es posible y esa creencia solo surge con ayuda de un grupo. ¿Bajo tu punto de vista, qué hace falta para cambiar las rutinas catastrales que no recompensan cambiar las normas y las leyes? ¿Es suficiente formar a los agentes públicos para que se replanteen la forma en que trabajan? Si fuera la formación, el camino del cambio sería a la descarga o al harbi. Sin los dilemas no hay respuestas únicas, hay respuestas más simples que otras, con menos costo temporal y financiero. Seguimos la próxima semana en el próximo podcastgraciasportutiempoaguardosiempretuscomentariosendiegoherva@gmail.com.

Podcast Summary

Key Points:

  1. El podcast explora cómo las rutinas y hábitos definen el funcionamiento de los catastros en América Latina, influyendo en sus resultados.
  2. Se introduce el concepto del "bucle del hábito" (señal, rutina, recompensa) aplicado a los catastros económico, físico y jurídico, mostrando cómo las normas crean hábitos que a menudo no logran sus objetivos.
  3. Se critica que las rutinas catastrales tradicionales (como la valoración de propiedades) son imprecisas y no se basan en métodos estadísticos modernos, lo que lleva a inequidades.
  4. Se destaca la necesidad de cambiar hábitos institucionales, no solo mediante normas, sino a través de la formación, la colaboración en equipo y la creencia en la posibilidad del cambio.
  5. Se sugiere que la "regla de oro" para cambiar hábitos es mantener la señal y recompensa, pero insertar una nueva rutina, requiriendo apoyo grupal y convicción.

Summary:

En este cuarto episodio de "Odisea Catastral", se analiza cómo los hábitos y rutinas determinan el éxito o fracaso de los catastros latinoamericanos. Se parte del refrán "el hábito no hace al monje", pero se invierte para afirmar que en el catastro las apariencias sí importan: la rutina es responsable de los resultados. Inspirado en el libro "El poder de los hábitos" de Charles Duhigg, se explica el bucle del hábito (señal, rutina, recompensa) y cómo se aplica en tres áreas catastrales: el catastro económico, donde la rutina de valoración de propiedades usa fórmulas aritméticas obsoletas que no reflejan el mercado real; el catastro físico, que trabaja en dos escalas (grande y pequeña) pero con métodos que no garantizan precisión; y el catastro jurídico, donde la informalidad en la tenencia de la tierra rompe la rutina de registro.

El podcast critica que las normas no son suficientes para cambiar hábitos; se necesita formación, trabajo en equipo y la creencia colectiva de que el cambio es posible. La "regla de oro" propone conservar la señal y recompensa del hábito, pero insertar una nueva rutina. Finalmente, se invita a reflexionar sobre cómo transformar las rutinas catastrales para lograr equidad y eficiencia, dejando abierta la discusión para próximos episodios.

FAQs

El refrán original 'el hábito no hace al monje' sugiere que las apariencias engañan, pero en el catastro, el título juega con las palabras para indicar que tanto el aspecto externo (datos, mapas) como los procesos internos (rutinas) son cruciales para evaluar la institución, contradiciendo la idea de que solo lo interno importa.

En el catastro económico, la señal es actualizar los valores, la rutina típica usa fórmulas aritméticas con materiales y depreciación, y la recompensa esperada es un mapa de valores equitativos. Sin embargo, esta rutina falla porque ignora la estadística y la inteligencia artificial, dando valores iguales a propiedades en ubicaciones distintas.

Una escala grande usa levantamientos topográficos o geodésicos precisos, mientras que la escala menor se basa en compilación de documentos o fotogrametría. La falta de claridad entre ambas afecta la precisión, ya que la rutina no es única y puede llevar a imprecisiones en la cartografía.

La señal es registrar la propiedad y la recompensa es la completitud de la relación persona-suelo, pero la informalidad en la ocupación del suelo queda fuera del sistema. Esto hace que la rutina sea incompleta, porque no captura toda la realidad de la tenencia del suelo.

Se debe conservar la misma señal y recompensa, pero insertar una nueva rutina. Además, la gente debe creer que el cambio es posible, lo que requiere apoyo grupal, ya que los hábitos no se extinguen, solo se reemplazan.

No, no es suficiente. Aunque la formación es clave, se necesita interconectar, interoperar e integrar equipos para que los hábitos cambien de forma permanente. Sin un cambio de creencias y apoyo grupal, las normas solas no logran la transformación.

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