📖 El Carpintero - Parte 1 - Libros para Emprendedores
67m 14s
Luis Ramos inicia el episodio compartiendo experiencias personales del año, destacando tanto bendiciones como lecciones duras. Relata cómo evacuó a sus hijas durante una erupción volcánica, priorizando su seguridad sobre posesiones, y un grave accidente automovilístico que casi le cuesta la vida y dejó a sus hijas lesionadas. Estas vivencias le recuerdan la fragilidad de la vida y la urgencia de expresar amor a los seres queridos, pidiendo a los oyentes que pausen el audio para enviar mensajes sinceros. Luego, introduce la lectura navideña: "El Carpintero" de Jon Gordon, una fábula que se leerá en dos partes. La historia sigue a Michael, un emprendedor estresado que sufre un colapso mientras corre y es salvado por un misterioso carpintero. Tras despertar en el hospital, el médico le advierte que debe reducir el ritmo o arriesgar su salud. Obligado a descansar, Michael reflexiona sobre su obsesión por el éxito y contacta al carpintero para agradecerle, descubriendo una filosofía de trabajo basada en la dedicación plena. El libro promete lecciones sobre equilibrio, prioridades y el verdadero significado del éxito, más allá de los negocios. Ramos cierra deseando felices fiestas y animando a vivir el presente.
[Música] Muy buenas a todos, bienvenidos a libros para Emprendadores. Hoy Luis Ramos y Feliz Navidad. Felices fiestas, jaja, jaja y todas esas cosas. De nuevo, un año más estamos aquí contándote un poco como no ha ido al año. No ha ido muy bien. Ha habido grandes cosas en este año, pero también ha habido cosas que no han ido también y también te las quiero compartir. Porque hay lecciones, a lo mejor en todo ello. Pero tú vienes aquí a escuchar un libro. Entonces voy a hacerlo lo más rápidamente posible, pero es importante para mí compartirte. Estas ideas y estas cosas que me remueven bastante por dentro y que quería compartir contigo. Antes de leerte completo este libro, esta fábula, esta historia que hacemos todas las navidades, te traemos una historia y telemos una historia completa. Com mensaje, también muy emprendedor en este sentido. Pero antes de yo, decirte un par de cosas. Cosas que han pasado este año que ha sido muy buenas en mi vida muchísimas, muchísimas más de las que podría contar con los dedos de la mano o se me va de la memoria tantas cosas buenas y tantas bendiciones que hemos tenido este año, mi familia y yo. Pero también cosas que no han estado también. Pero que a lo mejor son lecciones, como te decía. Una de ellas, por ejemplo, pues hace unos meses nosotros vivimos en Puebla, México y hace unos meses, tenemos un bendito volcán aquí al lado que se puso a echar ceniza como un animal y el popo empezó a sacar ceniza y cubrió toda la ciudad de ceniza de forma que esta se complicaba a nivel respiratorio todo eso. Entonces, sin esperar a saber si se iban a cancelar las clases, sin esperar a saber realmente que iba a suceder. Yo tome a mis hijas las metí en el coche y me la llevé fuera de la ciudad, me la llevé a ver a cruz. Una semana entera en el mejor hotel de ver a cruz en la mejor habitación del mejor hotel de ver a cruz y efectivamente luego cancelaron un colegio y lo hicieron todo en remoto y es nuevo como recordando tiempos no tan pretelitos. Sí, lección aprendida de todo eso. Pues una que le dije en su momento cuando estábamos hablando de la ciudad le dije a mi buena me docipricinta por teléfono que estábamos comentando esta jugada y le dije, pues que me las llevo de la ciudad. Me voy de la ciudad no sé qué va a pasar, no sé qué le va a pasar a mi casa o a mis propiedades pero yo me las llevo porque lo importante para mí es la seguridad de mi familia. Lección aprendida a la que le dije que para eso es el dinero. Sí, para eso es el dinero y esa lección la llevo a mucho orgullo todo lo que hacemos, todo lo que hagamos en nuestra vida tiene un único objetivo que no es acumular riqueza sino poner esa riqueza o esas virtudes o todo lo que tengas características habilidades que tengas siempre ponerlas al servicio de un bien mayor en este caso, por supuesto el bien de los estudios. Entonces ahí queda como anécdota y no está mal ya para el año, yo ya me hubiera conformado con esa, pero el caso es que hace unas semanas y ya se ha escuchado el episodio de la semana pasada ahí lo explicaba simplemente la pincelada de que hace unas pocas semanas, hace tres semanas estaba mi coche estacionado y una mujer alcoholizada la sonce de la noche choco contra mi coche. Por dos segundos, tres segundos máximo, yo no estoy ahora mismo aquí porque justo choco por el sitio en el que yo iba a pasar en dos segundos. Afortunadamente no fue así y eso ya me ha dado mucho que pensar porque por dos segundos y sin verlo, sin comerlo ni beberlo yo hubiera estado muerto arrollado y una muerte bastante fea porque el golpe fue muy feo, pero eso no es la lección, por mucho que me haya removido por dentro y me haya ayudado a que yo piense muchas cosas, pero lo peor no fue eso. El tema es que yo no fui arrollado, pero mi coche fue arrollado y destrozado y eso no es malo ni bueno, me da igual, el problema es que dentro de ese coche que fuimos arrollados estaban mis hijas, estaban mis hijas y pues quedaron lesionadas, quedaron lesionadas con temas de cuello y todo eso, pero parece que ya bien, entonces físicamente ya están bien mis hijas para el que se pueden quitar, mis hijas ya están bien, por lo menos físicamente psicologicamente no lo se veremos más adelante, pero me ha dado mucho que pensar, me ha dado cosas que ya sabemos, cosas que ya sabemos y es que no estamos aquí para siempre, no, hoy estás aquí mañana no estás o hoy no estás y dentro de un minuto ya no estás y ese tipo de cosas y más cosas que me ha dado que pensar también de mi vida y de cosas que al mejor debo reflexionar y cambiar en mi vida, pero lo que sí me ha recordado y es algo que quería compartir contigo y que quisiera pedirte un favor y es que he recordado que ya lo sabemos y tú también lo sabes, pero te lo recuerdo que a lo mejor dentro de un minuto no estamos aquí o dentro de un día no estamos aquí o dentro de un año no estamos aquí y hay personas en tu vida que son importantes para ti y que no se lo dices o no se lo dices lo suficiente, entonces el favor que te quería pedir ya que estamos en semana navideña, el favor que te quería pedir es este y es que pauses este audio que estás escuchando ahora mismo, pauses este audio y le envies un audio a través de guachaba o la aplicación de mensaje y a instagram no de tú quedas, le envies un audio a esa persona que es muy importante para ti, pues el tu amigo, puede ser tu padre, puede ser tu madre, puede ser tu pareja, puede ser tus hijos, envíelo es un mensaje, envíelo un mensaje de audio a esa persona y dile lo que sientes por esa persona que ya lo sabes y ya sé que ya lo sabe, pero mejor no se lo dices lo suficiente, víselo ahora pausa esto en este momento en tu teléfono y llama envía un audio a esa persona y dile que es importante para ti que la quieres que la amas a esa persona que tu vida es mejor gracias a esa persona, que es importante que te suma, que te multiplica, que te hace feliz, que te llena, dile lo que sientes a esa persona y no te quedes ahí, ya que lo has hecho con esa persona que es importante, seguramente hay muchas más personas importantes en tu vida, envíales un audio ahora mismo, déjalo en audio grabado para que lo puedan volver a escuchar una y otra vez es un gran regalo que lo estás haciendo, pues es un regalo de corazón y te lo digo desde el punto de vista de alguien que ha estado a punto de fallever en accidente de tráfico sin comerlo ni beberlo, sin haberlo escogido, sin haber hecho nada, sin ser culpable de nada, igualmente yo podría no estar aquí ahora, igual mis hijas, si estuviera sido un poco, un poquito, peor de lo que fue que ya fue un desastre, pero estamos todos aquí y hay que celebrar la vida y hay que celebrar con la gente a la que queremos, porque de eso se trata este juego, que si hay calamidades, que para eso es el dinero para salvar a tu familia y sin pensártelo dos veces, o para que cada día que te despiertes, pienses y si hoy fuera mi último día, que no lo va a hacer, que ya sé que no lo va a hacer la mayoría, los casos no lo va a hacer, pero si este va a ser tu último día, que le dirías a esa persona que es importante para ti, enviar un mensajito y díselo, aunque solo sea hoy, aunque solo sea, porque te lo estoy pidiendo por favor, pero no es un favor para mí, es un favor para ti, ojalá y lo lleves a cabo y el momento de hacerlo es ahora pausa, ahora. Hola, aquí estoy de nuevo, bueno, espero que no hayas hecho, es el mejor consejo, el mejor regalo que te podría hacer, ahora si vamos con el libro y perdón a todos los que veían en directamente y luego los que van a poner en comentarios, ¿qué es el episodio que avienzan al minuto ocho? En el 9, bueno, está bien sí, pero creo que al mejor esto es más importante, por lo menos para mí lo es, y quiero que lo sea también para tiarlo, tu prioridad, ¿qué pasaría? ¿Qué le diría a alguien que es importante para mí? Si hoy supiera que fuera mi, que iba a ser mi último día, no es una mala reflexión, no lo va a ser, ya sé que no lo va a ser para ti, pero piensa lo de esa manera, vive el presente, no pienses en el futuro, ya lo haré mañana, ya lo haré el lunes, no, hagas lo ahora, lo que sea que tengas que hacer, hagas lo ahora, ¿por qué? Porque es importante para ti y es importante para ellos. Ahora sí, ya nos vamos con el libro y os aviso lo siguiente, no, por esta introducción, pero tenía planificado así, este libro es un poco más largo de los que venimos haciendo habitualmente de fábulas y historias, que hacemos siempre en Navidad, para los que no lo hayan escuchado nunca, que sepan que todos los episodios de Navidad, de libros para emprendedores son lecturas de libros completos y siempre son libros fábulas o libros historia, libros un poco novelados, pero que tienen grandes lecciones también para emprendedores, si las quieren tomar lecciones de vida, sobre todo yo creo. El libro que vamos a ver hoy es un libro, el libro que te voy a leer hoy, te lo voy a leer en dos partes, en dos episodios, porque es bastante, bueno, es un poco más largo, haceptió que decalculo como unas tres horas de lectura más o menos y sigue siendo un libro corto a todos los efectos, pero te lo voy a leer en dos episodios, en dos partes, ambos episodios van a quedar publicados estas semanas y lo estás escuchando en la semana, emisión, sé que muchísima gente me consta que muchísima gente espera conan si a estos episodios.
estos contenidos les nutre mucho, he hecho alguno de mis. bueno el episodio más escuchado de la historia de libros para empendedores es una, es el vendedor más grande del mundo, en este caso una lectura que hicimos hace un par o tres de años. Bueno, el libro que te voy a leer en este episodio en el próximo es un libro que se llama "El Carpintero" y es un libro que me gustó mucho desde. es candidato a ser parte de libros para empendedores desde hace un tiempo y ya le toca, ya le toca, sale a jugar. El Carpintero, un libro publicado hace 9, 10 años en el 2014 por un escrito que se llama "Yon Gordon" y que comienza en este momento. Espero que lo disfrutes mucho, va a continuar, va a estar en dos partes, esta es la primera parte del libro y continuamos en el siguiente episodio, si no te veo más que a través de la lectura, que tengas una muy feliz navidad, unas muy felices fiestas y que disfrutes mucho de ese regalo que es el mensaje que le estás dejando a esa persona importante para ti. Comenzamos. Lo último que recordaba Michael cuando se despertó en el hospital era que había salido a correr por las calles de la ciudad y que mientras corría iba pensando en formas de hacer crecer su empresa. Ahora estaba tendido boca arriba en una cama, enchufado a unas cuantas máquinas. Su mujer Sara estaba sentada a su lado y también había una enfermera de pie junto a la cama. ¿Qué hago aquí? Pregunto algo de solientado, me ha atropellado un coche o algo así y vas corriendo y te desmayaste. Le respondió Sara que estaba llorando y ya está temblada. De hecho estaba muy preocupada porque en todos los años que hacía que lo conocía nunca lo había visto enfermo más allá de un catarro y mucho menos en el hospital. ¿Cómo? ¿Por qué? Quiso saber él. Eso es precisamente lo que está intentando averiguar el médico ahora mismo. Está revisando las pruebas que le han hecho y vendrá en seguida le contestó la enfermera. Confío en que esté todo bien. Dijo Michael al tiempo que paseaba la mirada por la habitación para posarla finalmente en Sara. Ella intentó sonreír y aparentar en Teresa pero no lo consiguió. Estaba asustada y esperaba malas noticias. Michael levantó el brazo, se palpó el vendaje de la cabeza, dijo "¿Cómo he llegado hasta aquí? Te trajo una ambulancia. Te diste un buen golpe en la cabeza al caer. Los de emergencias médicas nos dijeron que un hombre al ver que te desplomabas fue ayudarte. Por lo visto usó su propia camisa para parar la hemorragia y llamó al 112. Es probable que te salvará la vida y quien era. No les dio el nombre, sólo esta tarjeta de visita que tienes en la mesilla. Sara cogió la tarjeta y se la dio a Michael. Era muy sencilla, blanca, con la palabra carpintero y un número de teléfono en letras negras. Parece que el marketing no es lo suyo, comentó Michael que ya iba espavilando y recuperando su sentido del humor. El nerviosismo de Sara se transformó por un instante en una carcajada y negozo avemente con la cabeza al comprobar que incluso estando en el hospital su marido no dejaba de pensar en los negocios. Por lo menos estaba agradecida de ver que ya iba volviendo a la normalidad. En ese momento entró el médico que se colocó de pie junto a la cama. La buena noticia es que no ha sido un ataque al corazón como metemía, anunció al tiempo que le daba la mano. Michael, un ataque al corazón exclamó el paciente. Soy demasiado joven para que me de un ataque al corazón. No necesariamente. Replicó el doctor de hecho. Su cuerpo le está advirtiendo de que más le vale aflojar el ritmo y gestionar su estrés. O si no cualquier día vas a ver lo que es que le de algo de verdad. Ha estado sometido a mucha presión, últimamente. Michael y Sara se miraron. Tenemos nuestra propia empresa. Esplico Sara. La montamos hace poco y con dos niños ha sido un auténtico torreino. Pues mi consejo es que se lo tome con más calma, dijo el médico, mirando a los ojos a Michael. Ningún negocio, ni ninguna perspectiva de éxito merecen jugarse la salud ni la vida. Quiero que descanse unas semanas antes de volver al trabajo. Le vendrá bien, tanto a su corazón como a su cabeza. Además, tiene una conducción leve. Nada particularmente serio ni grave, pero eso también quiero que se le cure bien. Michael miró a Sara con todo lo que tenían encima de escanzar era lo último que necesitaba. El médico hecho andar hacia la puerta, pero antes de salir se dio medio a vuelta y la advirtió. Ha tenido suerte de que esto no haya sido más que un aviso. Por mis manos pasan constantemente gente que no tuvo un aviso previo como este. Recuerde, si la vida le da un aviso de estos, es por algo aprenda de ello. Haga las cosas de otra manera, su salud, sus hijos y sus futuros nietos. Se lo agradecerán. Al día siguiente, Michael se quedó en casa leyendo y viendo la tele en un intento por seguir los consejos del médico. Nunca se lo hubiera reconocido a Sara, pero hubiera preferido morirse a tener que descansar. Además, le horrorizaba pensar en ella teniendo que llevar el negocio sola. Lo habían hecho juntos desde el principio y por mucho lío que tuvieran con el colegio y los niños, los deportes y las actividades extraescolares. Ninguno de los dos había faltado el trabajo. Ni un solo día, hasta la fecha. Sabía que Sara era más que capaz de llevar el negocio a ella, era el cerebro, tras el software y los servicios que vendían, y también se encargaba del día a día cuando él se marchaba pronto para ir a entrenar el equipo de baloncesto de su hija, pero él era el motor que impulsaba la facturación y el crecimiento del negocio, y la razón por la que su empresa Social Connect había crecido de manera exponencial en el último año. Tanto Michael, como Sara, habían pasado unos cuantos años en startups, empresas, emergentes tecnológicas antes de aventurarse a montar juntos la suya propia. Imponía mucho pensar que su futuro y el de su familia dependían de Social Connect, y Michael estaba decidido a que fuera un éxito. Pero ahora resultaba que precisamente los rasgos más marcados de su carácter, la determinación, la ética de trabajo, la pasión, estaban afectando a su salud y no tenía ni idea de qué hacer. Se sentía como un lanzador de baseball al que le dicen que ya no puede lanzar bolas rápidas, quería volver al trabajo inmediatamente, pero Sara no se lo iba a permitir. Antes me divorció, le había amenazado la marcha del negocio, no va a depender de unas cuantas semanas, pero tu salud si incapaz de hacer que Sara cambiase de opinión, Michael se quedó en casa recorriéndola de arriba abajo mientras intentaba relajarse y fracasando miserablemente en el intento. Se detuvo ante el televisor de pantalla plana del cuarto de estar, se sentó en el sofá y se puso a pensar en el mueble para la televisión que quería hacer Sara. Por primera vez era capaz de imaginarse lo. Al principio había considerado la posibilidad de construirlo, pero se acabó carcajando de la ocurrencia. Su padre siempre le había dicho que más le va a ir a ganar un montón de dinero porque iba a tener que contratar siempre a gente que le hiciera las reparaciones en casa. Michael había hecho algo incluso mejor que había sido casarse con una mujer que era muy manitas y lo arreglaba a todo. El padre de Sara era mecánico, sus hermanos fontaneros y siempre que se rompía algo en la casa, los niños se lo decían a ella y no a Michael. No obstante, un mueble a medida para la televisión, era ya mucho pedir incluso para alguien tan ábil como ella. Y entonces, Michael se acordó del carpíntero que le había salvado y cuya tarjeta tenía. La verdad es que debería llamarlo para darle las gracias, pensó. Pero ¿qué le dices a un desconocido que te ha salvado la vida? Hola, me ha salvado la vida, sabes hacer muebles a medida para televisiones. Michael fue a buscar la tarjeta que estaba en la encimera de la cocina y decidió que simplemente le daría las gracias y le preguntaría a qué dirección le podía enviar un regalo. Marco el número y al cabo de unos cuantos tonos soy yo la voz del hombre que le había salvado la vida. Hola, ahora mismo no me puedo poner al teléfono porque estoy haciendo unos armarios de cocina en el número 111 de la calle mayor. Estoy dedicándome en cuerpo y alma a estos armarios, así que no podré devolver llamadas hasta que no los termine, pero te garantizo que me aplicaré con la misma intensidad y cuidado a tu encargo también. Si necesitas hablar conmigo, puedes venir a verme al 111 de la calle mayor durante la hora de la comida para a las 12 del mediodía. Michael negó con la cabeza un carpintero que no dice cómo se llama en el mensaje del contestador y que tampoco devuelve las llamadas a posibles clientes, pero como es que tienes y que era clientes, se pregunto Michael este tipo no sólo necesita una nueva tarjeta de visita, también le hace falta mucha ayuda para desarrollarse un negocio. Al cabo de unos días, una mañana cuando Sara y los niños ya se habían marchado después del zafa rancho, ma tutino. Michael se dio un paseo tranquilo por el parque. No porque le apeteciese, era algo que Sara le obligaba a hacer. El médico le había recomendado que hiciera algo de ejercicio suave para activar la circulación de la sangre y también había dicho que podía hacer cualquiera de sus actividades habituales, que no fuera a trabajar, que no le produjese estrés. A la vuelta del paseo, Michael fue a por una botella de agua, la cocina y vivió la tarjeta del carpintero, que seguía sobre la enfermera. Se la quedó mirando unos instantes y decidió que iba siendo hora de darle las casas en persona. No todos los días se conoce a la persona que te ha salvado la vida, pensó sentado en el coche medio de un matasco de kilómetros y si no me cae bien, ya sabemos que
como experto en marketing, deja mucho que desear y se también deja mucho que desear como persona. Michael iba considerando un montón de posibilidades mientras circulaba lentamente por delante de las obras que estaban causando el fenomenal en botellamiento en el que se estaba metiendo. Y acabó por decidir que aquel hombre merecía que le diera las gracias independientemente del tipo de persona que fuera. Afin de cuentas, tampoco todos los días necesitas que alguien te salve la vida. A eso de las doce, Michael estaba parcando delante del 111 de la calle. Mayor que correspondía a una enorme casa recién construida con una entrada para coches circular abarrotado de pick-ups y furgonetas de profesionales de varios gremios. Nada más cruzar el umbral de la puerta principal. Se encontró un grupo de hombres pintando las paredes y el techo en medio de un coro de golpes de martillo y zumbidos de sierra procedentes de todas las direcciones. Fue hasta la cocina y reparó en un hombre de tezoscura y cabello que ha saño que le llegaba a la altura de los hombros. Llevaba a vaqueros azules, sandalias marrones, una camiseta blanca y estaba comiendo sentado en la mesa de la cocina. Cuando el hombre alzó la vista y vio, Michael se linuminaron los ojos, se puso de pie y fue corriendo hasta él con una sonrisa de oreja oreja para darle un abrazo, Michael. ¿Qué alegría me da verte? Desde luego tienes mucho mejor aspecto que la última vez que coincidimos. Bro, me odejando escapar una sonora carcajada. Ya andaba yo preguntándome cómo estarías. ¿Qué es sorpresa tan agradable? Estoy bien. Respondió Michael un tanto a zorado. No era muy aficionado, los abrazos y además no se esperaba un recibimiento tan efusivo de un desconocido. El carpintero dio un paso atrás y clavó la mirada en el enfrente de Michael para luego posar un dedo justo al lado del corte. ¿Estás fijatrizando bien? De claro, con una sonrisa radiante. ¡Ay, que estará agradecidos por eso! Sí, tienes razones, una suerte. Respondió Michael con nerviosismo y yo además quiero darte las gracias a ti por haberme ayudado ese día. ¡Ay, no fue nada! Tu habrías hecho lo mismo por mí. Rebuso el carpintero mientras volvía la mesa de la cocina y le hacía un gesto Michael para que se sentara con él. ¿Qué pasó exactamente? Pregunto Michael. Bueno, era muy pronto. Justo estaba saliendo el sol. Yo iba a pie camino de este trabajo, precisamente. Siempre voy caminando a trabajar. Cuando te vi corriendo y de repente, pum, te desplomaste de golpe que musituvieran disparado. Te ediste con la cabeza del suelo y empezaste a sangrar mucho. Así que me quité la camisa y la usé para presionar sobre la herida de la frente y así para la hemorragia. Y llame al cien todo, ¿eh? Tu estabas medio oído. Pero cuando te pregunté como te llamabas, más cuya este tu nombre con suficiente claridad como para oírte y poder dárselo a la policía cuando llegaron. Supuse que debía de haber gente que, al ver que no volvías de correr, estaría preocupada por donde te habrías metido. Vaya. No me puedo creer todo lo que hiciste para ayudarme muchas gracias. En el hospital me contaron que fuiste todo un héroe y me dieron la tarjeta de visita que me dejaste responde a Michael al tiempo que se metía la mano en el bolsillo y la sacaba. Sí, es verdad. Dijo el carpintero. Pero no aparece tu nombre. No sé ni cómo te llamas. Ay, perdóname. Solo escribir mi nombre en la tarjeta, así es más personal. Pero con las prisas del ambulancia y todo eso, pues me olvidó. Disculpa que no me haya presentado como es debido. Me llamo Jota Emanuel. Le informo con una sonrisa al tiempo que la regaba el brazo para estrecharle la mano. Michael. De hecho, Jota es mi primer nombre de pila y Emanuel, el segundo. Pero todo el mundo me llama sencillamente Jota y punto. Y Jota es diminutivo de Jason o John o algo así o simplemente Jota. Quisos saber, Michael. No es Jota y punto. A mis padres les pareció que yo era único. Vale, pues Jota y punto. Entonces, se sentió Michael con una sonrisa al tiempo que se daban una pretón de manos. Es genial poder poner nombre o inicial a la persona que me salvo la vida. El carpintero soltó una carcajada y se levantó de la mesa para ir hasta los armarios que estaba haciendo. Yo sentí a mente. Me alegro de haber estado allí para ayudar. Ya ves. Cuando no voy por ahí salvando la vida de la gente, algo cosas como estas. Dijo con una sonrisa mostrando orgulloso su trabajo. Michael podía no ser muy manitas, pero sí sabía reconocer un trabajo bueno cuando lo veía y aquellos eran los armarios más maravillosos que había visto jamás. El tipo necesitaba ayuda con su estrategia de marketing, pero desde luego no le hacían ninguna falta con nada que tuviera que ver con la carpintería. Estos armarios me parecen increíbles, comento Michael. También haces muebles a medida para televisiones. ¡Ago lo que me echen! La verdad es que estas alturas he construido casi de todo contesto el carpintero. Genial. Porque resulta que el médico y mi mujer me están obligando a tomar unas semanas para descansar y reponerme del todo y necesito alguien que me ayuda a construir un mueble para la tele. Además, en cierto sentido, me encantaría poder pagarte de algún modo por haberme salvado la vida. Les plico Michael dando por sentado que al carpintero le vendría bien el trabajo. Para mí es un honor que quieras que yo te construya algo especial en tu casa, pero… Por lo que más quieras, no pienses que me tienes que pagar en modo alguno, replicó jota, llevándose las manos al corazón. Yo doy sin esperar nada a cambio. Es una manera preciosa de vivir y trabajar. No hagas nunca nada por obligación. Hazlo todo por gratitud y por amor. Es mucho más poderoso. Michael asintió con la cabeza mientras consideraba lo que le decía al carpintero. Claramente, aquel tipo era mucho más de lo que podía aparecer a primera vista. Nunca había conocido a nadie como él. La mayoría de la gente se habría limitado aceptar el trabajo sin más, pero él no. Él quería que lo contrataran por hacer un trabajo de calidad. Jota era sin duda diferente. Y parecía un hombre de principios. Y además, un poco de filosofía nunca venía mal. Y encima era buen, sí mo. Michael lo habría contratado en cualquier caso independientemente de que lo hubiera salvado o no la vida. Así que haciendo buen uso de su habilidad para escuchar y para vender Michael se puso de pie y dijo, bueno, a ver, ¿qué te parece esto? Te estoy muy agradecido por haberme salvado la vida y porque es muy buen carpintero. Me encantaría que me hiciera ser mueble para la televisión que quiero para casa. Suena fantástico. Reconodió el carpintero riendo mientras se acercaba darle una palmada en la espalda, Michael. Jota sabía que todavía no estaban completamente alineados ni mucho menos, pero pronto lo estarían. Beía claramente que Michael era de los que no dejan de aprender nunca y eso significaba que podrían construir juntos mucho más que un mueble para la televisión. Cuando puedes empezar, preguntó Michael. Así he terminado aquí con los armarios. Ya tengo encargos esperando para los próximos meses, pero voy a buscar la manera de hacerte un hueco. ¿Qué te parece si empezamos pasado mañana? Estupendo. Aquí tienes mi dirección con texto Michael escribiendo la dirección en el reverso de su tarjeta de visita y entregándose la jota. Te estoy muy agradecido por hacerme ese hueco. No me había dado cuenta que estaba hasta no ocupado. Uy sí, tengo mucho trabajo. De hecho, creo que igual soy el carpintero más ocupado de la ciudad. ¿Serio se sorprendió Michael? ¿Y eso? ¿Por qué? Por los principios que inspiran mi negocio. ¿Por qué conozco las mejores estrategias para lograr el éxito? ¿Pues pondió el carpintero? Ahora, Michael estaba muerto de curiosidad. Seguro que no estaba hablando de su tarjeta de visita ni de sus habilidades de marketing. ¿Y cuáles son? Preguntó. Te lo diré cuando te vea dentro de un par de días. Hay unas cuantas personas más que han venido a verme, añade el carpintero y luego dándole a Michael un abrazo de despedida, saludó con el brazo a la gente de la cola que se había formado. Michael salió de la cocina, dejando atrás el grupo de personas que esperaban para hablar con Jota. Y le vino a la cabeza la idea de que igual el carpintero era mucho más listo de lo que se había imaginado. Michael se despertó en mitad de la noche y miró el rollo. Las tres, 33 de la madrugada. Intentó volver a dormirse, pero le resultó imposible. Había tenido otra pesadilla en la que luchaba por su vida contra personas sin rostro a las que se enfrentaba por motivos desconocidos. En esta pesadilla gritaba pidiendo ayuda, pero nadie le oía. Todo sucedía a cámara lentamente a si intentaba huir de sus atacantes que cada vez estaba más cerca y a punto de tenderle una emboscada cuando se despertó bañado en sudor y con el corazón galopando a mil por hora y la cabeza a punto de hallarle. Por ante los últimos meses le había costado conciliar el sueño lo que había contribuido al estrés que le había acabado provocando un desmayo mientras corría. Llevar varios días recuperándose y en ese tiempo había estado leyendo un libro sobre estrés y sueño que describía ese círculo vicioso en el que se encontraba atrapado cuando el estrés afecta a tu capacidad para conciliar el sueño y la falta de sueño te produce más estrés. Y Sara y sus amigos no paran de decirle que necesitaba relajarse, pero ¿cómo iba a ir a relajarme cuando estaba tratando de sacar aflote un negocio y la familia y la empresa dependía todo de mí? ¿Cómo iba a relajarme cuando tras toda la vida en ventas? Ahora mi propia empresa tenía la mirada puesta en mí para que los guiar a la ejerciera del líder. Todas y cada una de las decisiones importaban y tenían repercusiones para empleados clientes y familia. Cuando estaba en ventas lo único que tenía que hacer era vender y cobrar los jugosos cheques en resultados. Ahora él era el que firmaba los cheques.
Se había convertido en un maestro del arte de la venta, pero nadie le había enseñado cómo liderara personas y nada podría haberlo preparado para el éxito y los retos a que se enfrentaba social con él. Nunca se lo habría reconocido a nadie, pero el hecho era que sentía que no estaba preparado, que no estaba la altura y te mía fallar a su esposa, a su familia y a su empresa. Social con él era todo aquello por lo que había estado trabajando como un loco toda su carrera y no podía fallar. ¿Cómo iba a poder relajarse nadie con ese tipo de carga a sus espaldas? Se pregunto Michael resignándose a no volver a conciliar el sueño y enfilando por el pasillo camino de su despacho. He sentido el ordenador para consultar las ventas de la empresa durante los últimos días. Sara le había prohibido mirar las ventas, pero necesitaba saber que tal iban "por su propio bien", si su mujer lo pillaba, consultando las ventas, simplemente le diría la verdad que no ver los números le estaba provocando más estrés que verlos. Comprovo con alivio que las ventas evolucionaban de manera estable y que seguían captando clientes nuevos a pesar de su ausencia, pero le preocupaba que la tendencia no se mantuviera cuanto más tiempo permaneciera él apartado del negocio. "Tejos que volver al trabajo", se dijo, "no estar allí me está matando más de lo que me mataría, estar". Luego le dejó un mensaje en el contestador asocicente, pidiendo que lo llamara la mañana siguiente, en cuanto llegara a la ufina para contarle cómo estaba todo y después, por fin, fue hasta la otra punta de la casa a ver a los niños que dormían profundamente en sus habitaciones. La calma que precede de la tormenta, pensaba. Cuando Sara y los niños entraron la cocina de esa mañana, Michael ya los estaba esperando con el desayuno preparado. Quería hacerles huevos, pero claro, se le habían terminado. Siempre se les terminaban un montón de cosas porque no solían tener mucho tiempo para ir a hacer la compra. Cada día era una contra reloj para conseguir tener a los niños listos a tiempo para el colegio, llegar al trabajo a la hora y las reuniones, asistir a las actividades y eventos extrascolares, cenar irse a la cama y levantarse la mañana siguiente y vuelta empezar. Sacar tiempo para ir al supermercado era todo lujo. "Papa, vas a venir a entrenar el equipo de baloncesto. Hoy le preguntó su hija de nueve años durante los diez minutos que solía compartir la familia todas las mañanas mientras en desayunaban. Michael miró a salir y respondió, "No lo sé, pregunta, se lo a tu madre". No, "Papa se lo toma muy apecho y chilla demasiado, algo que no le conviene nada, ahora mismo", respondió Sara. Y esto no te parece estresante, pero te estó Michael alzando la voz porque su hijo de siete años acababa de derramar la leche de los cereales por toda la mesa. Si es hora y capaz de lidiar con esto, puedo entrenar es lo mismo. En casa solo chilla es un poco, dijo al niño con tal inocencia que a Michael y Sara se les escapó una carcajada. "Papa volverá a entrenaros dentro de unas cuantas semanas, pero de momento no va a ir a los entrenamientos". San José Ara al tiempo que su marido lanzaba un suspiro. "Hora de salir a esperar el bus", anunció Michael provocando que todos saltaran del asiento y se marcharan en desbandada a buscar sus cosas. Y claro, su hijo no encontraba los zapatos y estuvo buscando los un buen rato y cuando por fin los encontró tenían las lazadas hechas de la vez anterior tan apretadas que no era capaz de soltar los cordones para ponerselos. Estaban hechas con nudos dobles, por supuesto. Así que Michael tuvo que entretenerse deshaciendo los nudos y las lazadas y luego ayudarle a ponerselos. En cuanto resolvieron el tema de los zapatos salieron corriendo camino de la parada del autobús del colquío y llegaron por los pelos, pero nada más subir, su hija somó la cabeza por la ventana para gritarle que se había dejado en casa un trabajo. Así que una vez más, a Michael le iba a tocar subirse al coche y traerle el trabajo al colegio. En cuanto a él y Sara cruzaron el umbral de la puerta principal de vuelta en casa, la miró y le dijo "esto es más estresante que el trabajo". "Por que estás pronto, muy pronto, le prometió a ella al tiempo que se despedía con un beso, agarraba el bolso y salía disparada por la puerta hacia su coche que era donde iba a pasarse la mayor parte del día, atrapada en una tasco kilométrico de camino a una entrevista muy importante". Michael fue al cuarto de estar y contemplando la pared donde el carpintero iba a construir el mueble para la televisión al día siguiente. Se preguntó si las estrategias para lograr el éxito de su Salvador incluirían una para reducir el estrés, porque necesitaba volver al trabajo para alcanzar, por fin, el éxito. A la mañana siguiente, son el timbre, al poco de haberse marciado los niños, si Sara, Michael abrió la puerta y se encontró el carpintero allí con una gran sonrisa y vestido con sus proverbiales vaqueros azules, andalias y camiseta blanca. Amado de saludo, este le dio un gran abrazo, algo a lo que Michael asumió que tendría que acostumbrarse si quería que le construyerá el mueble para la televisión. ¿Cómo te encuentras? Quiso saber el carpintero. Bastante bien. Respondió Michael gracias por preguntar. Bueno, ¿dónde están tus herramientas? No me hace falta de momento. Hoy no voy a construir nada. Antes de poder poner te a crear una gran obra maestra, hay que diseñarla y lo mismo pasa en la vida en general, ¿sabes? Hay demasiada gente que va por la vida viviendo la por casualidad, pero cuando vives guiándote por cómo la has diseñado, es cuando eres capaz de crear una obra maestra y no una porquería de obra. Michael no pude evitar pensar en el aspecto que tendría su vida. Estaba viviendo por casualidad o su vida tenía un diseño. Estaba creando una obra maestra o más bien que mando se físicamente sin remedi y provocando su propio fracaso. A ver, dime, ¿qué tenía semente? Preguntó el carpintero mientras se entraban en la casa para dirigirse al cuarto de estar. Michael tomó una revista de decoración de una mesa baja y le mostró a Jota, la página que Sara había marcado. A mi mujer le encanta este mueble. ¿Puedes construir algo parecido? Claro que puedo. Puedo hacer cualquier cosa. Ahora que veo el espacio, puedo diseñarlo. Tienes un papel y un lapiz. Michael abrió el cajón de sás de donde guardaban todos los lapices rotuladores y gomas de borrar de los niños y sacó una hoja de papel y un lapiz que le entregó al carpintero, quien inmediatamente se puso a dibujar a un ritmo frenético. Al cabo de unos pocos minutos, alzó el papel para que Michael viera lo que había dibujado. ¿Qué te parece? Eso es. No puedo creer que lo hayas dibujado tan deprisa. Es un don. Si lo veo soy capaz de recrearlo. A Sara le va a encantar, esclaro, Michael. ¿Estupendo? Ahora que ya sabemos el aspecto que queréis que tenga vuestra obra maestra, podemos empezar con el proceso de crearla. Así que te tengo que hacer una pregunta muy importante que va más allá del tema del moviliario. ¿Qué aspecto tiene la obra maestra de tu vida? Michael no sabía que responder, por lo que sacudió la cabeza mientras meditaba sobre la respuesta a la pregunta del carpintero. Se había imaginado que hablarían de algo más que de un mueble para la televisión, pero no sospechaba que iban a entrar en un terreno tan personal. ¿Sabes? Cuando hablaste de crear una obra maestra, me puso a pensar sobre si yo estaba creando una obra maestra o no. La verdad es que solía creer que sabía el aspecto que tendría la mía y que iba camino de conseguirla con nuestra empresa, pero eso era antes de desmayarme mientras corría y acabar en el hospital. Ahora me doy cuenta de que si no se tiene salud, no se puede crear una obra maestra. Supongo que tengo la imagen del aspecto que tendría la mía, pero un poco borrosa en estos momentos. No pasa nada. Las imágenes borrosas pueden enfogarse con las preguntas adecuadas y unas estrategias aún mejores. Replicó el carpintero al tiempo que alzaba los brazos para estirarse. La gente suele interesarse igual que hiciste tuelo otro día sobre cómo es que estoy tan ocupado y tengo tanto éxito y creo que todo empezó al preguntarme al principio de mi carrera qué aspecto tenía el éxito para mí. Me pregunté qué aspecto tendría mientras fuera esforzándome y progresándome la vida y en mi carrera y también me pregunté qué aspecto adoptaría al final de mi vida. Empecé planteándome el final en mi cabeza y luego imagínel camino de vuelta. Tenía una visión para mi vida que me motivaba y me esforcé para que si hiciera realidad todos los días. Todo eso lo conozco bien. Y fimos lo mismo cuando empezamos con nuestra empresa social con Ed comentó Michael leí en alguna parte que todos los grandes líderes y organizaciones hacen lo mismo que no ven el mundo como es sino como podría ser y que antes de emprender una nueva iniciativa, proyecto, lanzamiento de producto, temporada o campaña se preguntan a sí mismos qué aspecto tendrá el mundo cuando hayan terminado. Una vez tienes una visión sobre lo que podría ser y sabes el aspecto que tiene el mundo estás preparado para diseñar que de arilanzar después de leer sobre todo a la gente y organizaciones que han tenido éxito y han hecho eso nos imaginamos cómo podríamos cambiar el mundo con social connect me encanta es camorcar pintero ahora tienes que hacer lo mismo con tu vida te debes preguntar qué aspecto tengo en mi versión más sana más fuerte y en definitiva mejor qué aspecto tiene mi situación familiar mientras en esfuerzo por conseguir el éxito en el trabajo estoy ignorando a la gente que más quiero o buscando la forma de dedicarles más tiempo. ¿Qué es lo que más me importa? ¿Qué prioridades me sirven de motor cada día? ¿Qué estoy haciendo qué hace que me sienta vivo? ¿Qué estoy haciendo para vivir y compartir mi propósito? ¿Cuando hechas la vista atrás en tu vida? ¿Cómo quieres definirla? ¿Qué y habrás querido lograr que el legado quieres dejar a tu. paso, cuando dentro de muchos años la gente cuenta historias sobre ti, ¿qué tipo de historias quieres que cuenten? Preguntas potentes como estas ayudan a diseñar y crear una vida magnífica. Y tú te has planteado estas preguntas para tu vida, pregunto Michael, interesándose por saber de dónde habrías sacado el carpentero a que ellos pensamientos tan profundos. Sí, y el hacerme estas preguntas marcó la diferencia para mí, porque me ayudaron a crear una vida increíble y una carrera con muchos éxitos. Mis hijos ahora tienen sus propios hijos y pese a que mi diseño no incluía la pérdida de mi querida esposa. En la mayoría de las ocasiones es así. El diseño perfecto debe dejar paso al plan maestro definitivo del creador. Eso sí, el tiempo que pasamos juntos, mi mujer y yo, fue el mejor de mi vida. Y diseñar mi obra maestra y las otras estrategias de éxito es lo que lo hizo posible. Así que al final, cuando he hecho la vista atrás y consideré mi vida, son reiré al recordar lo que hice en vez de la ventarme por lo que no hice. Siento mucho tu pérdida, dijo Michael, mirando detenidamente el rosto del carpentero, la juventud de sus rasgos no se correspondía con sus años, pero sus sabiduría así. ¿Eres mucho más que un simple carpentero? No es cierto. Le pregunto. Pues sí, a lo largo de los años he ido construyendo mucho más que mueves y armarios. Se ha ayudado a muchas personas a construir sus propias vidas, sus carreras y sus equipos. No es algo que yo planeara. Simplemente sucedió. Es mi propósito en la vida y sencillamente lo acepto. A fin de cuentas las cosas materiales acaban por desvanecerse. Por muy bonito que sea el mueble para la televisión que construyamos no durará eternamente. Igual ni siquiera te durará toda la vida, pero los líderes, la gente que construyo las personas a las que ayudo a crecer, la gente en la que invierto, las relaciones que cuido y desarrollo y las estrategias de éxito que comparto, eso sí que dura y su efecto se expande hasta el infinito. Me hace mucha ilusión construir tu mueble para la tele, pero me parece todavía más emocionante. Ayudarte a construir tu vida. Michael se afrotó la mejilla con aire distra y mientras consideraba las palabras del carpintero que lo había hecho pensar en todos los retos a los que se enfrentaba. Tus estrategias del liderazgo me ayudarán a ser mejor líder, pregunto? Claro que sí, mis estrategias cubren todos los aspectos de la vida, así que ayudan a los líderes a liderar, a los vendedores, a vender, a los entrenadores, a entrenar a los padres con la paternidad, a los profesores a enseñar. Son las mejores estrategias para lograr el éxito, ayudan a la gente a construir lo que sea que quieran construir. Ya sea una familia, un equipo, un negocio, un colegio, una carrera, una organización, mis herramientas para lograr el éxito son poderosas y tres de mis estrategias son de hecho las mejores de todas. Pero no te lo vas a tener que creer porque yo lo diga, sino que podrás ponerlas en práctica tu mismo. Puedes convertir las en hábitos que acaben por convertirse en parte de ti, de quién eres y cómo vives y trabajas. Y cuando lo hagas, verás los sencillas y a la vez poderosas y transformadoras que resultan. Estas estrategias no las diseñé yo, sino mi padre. Y he podido comprobar su poder de primera mano en mi propia vida y en la vida de otros. La mayoría de la gente no las pone en práctica, porque no creen que podría ser así de sencillo. Piensan que una estrategia debe ser algo grandilocuente, complejo, pero en realidad las estrategias más exitosas son terriblemente sencillas. Los sencillos poderosos. Simplemente recuerda que los sencillos no equivalen necesariamente a fácil. Aún con todo, no te puedes quedar de brazos cruzados. El carpiente de los tosio y luego se aclaró la garganta, pues él estaba poniendo la voz un tanto ronca y luego sigo diciendo. Yo lo que se, Michael, es que nuestras vidas secruzaron ese día por un motivo. No creo que yo tuviera que pasar por allí, precisamente en ese momento únicamente para salvarte la vida. Mi destino es ayudarte a construirla. Cuando construyamos una versión mejor de ti, tú podrás construir una empresa mejor que resista el paso del tiempo, así que listo para aprender más sobre mis estrategias favoritas para lograr el éxito mientras empiezas a diseñar tu obra maestra. Estoy listo, pero tengo que advertirte que no va a ser fácil convertir a este tipo que tienes delante y su vida en una obra maestra después de lo que me pasó el último día que salía a correr en estos momentos, ando un poco averiado. ¿Cómo bien sabes? Eso es lo de menos. Algunos de mis mejores trabajos han consistido precisamente en reparar cosas que estaban averiadas y dejarlas como nuevas. Estoy dispuesto a sumir al reto. ¿Qué te apareces si vamos a por la madera y el resto de materiales que necesitamos para el mueble y te sigo contando cosas por el camino? Una vez tengas diseñada tu obra maestra, tienes que encarar la vida y el trabajo como un artesano. Le contó el carpintero mientras circulaban por la autobía camino de la tienda. El éxito empieza por ser un artesano. Pero en tu tarjeta dice carpintero, comentó Michael Contón Inquisitivo, porque no pone artesano. Porque todo el mundo entiende en lo que hace un carpintero poner artesano en la tarjeta asustaría algunas personas. A la gente le resulta cómodo el término carpintero así que lo hago por razones de marketing, declaró con orgullo, arrancándole a Michael. Una solicita un tanto tenida de su fidencia, ya que estaba deseando conocer las estrategias del carpintero para lograr el éxito, pero desde luego no creía que el marketing fuera una de ellas. El carpintero prosillo. Los trabajos me salen por ser carpintero, pero lo se enfoco como un artesano. ¿Y cuál es la diferencia? Aquí se usa ver, Michael. Un carpintero construye cosas. Un artesano crea obras de arte. Mientras que la mayoría de las personas enfóken su trabajo con la sencilla mentalidad de querer terminarlo cuanto antes, los artesanos se preocupan por en quien se están convirtiendo y que están creando más que en lo rápido que lo terminan. Y a fin de cuentas, no sirve de nada a acabar algo que no sea una obra de arte. Como artesano, sé que las cosas que construyó no durarán eternamente, pero trabajo y las creo como si fuera es el caso. Pongo todo mi corazón, toda mi alma en cada cosa que construyó. Cuando creo arte me siento lleno de energía y transmito a los que experimentan mi trabajo. Y con cada creación me acerco más a la persona que estoy destinado a ser. Michael se detuvo en un sema obra, un rojo y aprovechó para mirar al carpintero. A lo irte mencionar todo tu corazón y toda tu alma, me he acordado del mensaje de tu contestador, me sorprendió mucho que no devolvídas las llamadas porque, según decía, se estaba exponiendo todo tu corazón y todo tu alma en el proyecto que tenías entre manos y harías lo mismo con los que potencialmente pudieran acabar encargándote la gente que te llamaba. El carpintero se rió. Sí, eso también lo hago, pero por un tema de marketing, pero no es una merapose, es totalmente cierto. Y de hecho, empecé a decirlo en el mensaje del contestador por pura necesidad. No tenía nadie que pudiera devolver las llamadas por mí, así que no me quedó más remedio que decidir cuál era el aspecto más importante de mi trabajo. Me di cuenta de que se trataba del arte que creaba. Bíclaremente que el trabajo que hago como artista debía hacerlo primero y que no podía permitirme que se interpusieran las distracciones. Así que en el mensaje del contestador estaba sencillamente contando la verdad. No devuelvo las llamadas porque estoy completamente centrado en el trabajo que estoy haciendo y poniendo todo mi corazón y toda mi alma en ello. Si dedicar a todo el tiempo que hace falta a devolver las llamadas no me quedaría energía para crear grandes obras de arte. Así que la gente me viene a ver durante la pausa de la comida, hablamos y en ese momento es cuando acordamos todo. Si estoy trabajando en un sitio donde la gente no puede venir a verme, entonces los cito después del trabajo en el restaurante mexicano que más me gusta. No es una estrategia que recomendaría la mayoría de la gente, pero a mí me funciona. El hecho de que tenga tantos encargos me dice que la gente está más interesada en el trabajo que hago, que en lo mucho o poco que pueda tardar en devolverles las llamadas. El mundo está lleno de personas que prometen ser los más rápidos y los más baratos. Pero lo que hace falta son más artistas, artesanos, artesanas. Si te conviertes en un artesano, en un mundo de carpinteros destacarás y la gente se desvivida por trabajar contigo. Y si no se iba a ver, mi padre negó con la cabeza y dijo que no. Me pregunté que no, si no lo iba a saber nadie, él me respondió. Pero yo lo sabré. Tú lo sabrás. Nosotros lo sabremos. Ahí fue cuando me di cuenta de lo que significaba ser un artista. Ahí fue cuando supe que iba a ser artesano, a pesar de que los costes serían mayores. La madera sería más cara.
el trabajo requeriría más energía, más atención, más esfuerzo. El proceso supondría mucho más sudor y muchos más fracasos y me costaría más años y más lágrimas llegar a dominar mi oficio. Pero era la única manera. Mi padre me enseñó que cuando te enamoras del proceso también amas lo que el proceso crea. No es fácil. Replicó Michael plenamente consciente del sudor, las lágrimas y los años que había invertido en su carrera antes de fundar social connect. No, no, no es fácil el absoluto. Rebuso el carpintero con un entusiasmo que Michael no le había conocido hasta entonces. "Walquiera puede ser artesano o artesana, pero no todo el mundo". Está dispuesto a hacerlo. Al recorrer este planeta y esta ciudad me encuentro con que todo el mundo quiere hacer lo que hacen los grandes. Pero pocos están dispuestos a hacer lo que estos hicieron para llegar a ser grandes. Hay demasiada gente que ansía sus cinco minutos de gloria, pero que no está por la labor de invertir las miles de horas que hace falta para dominar un oficio. Cuando conozco a carpinteros jóvenes me suelen preguntar cómo y por qué tengo tantos encargos. Creen que me convertí en un éxito de la noche a la mañana. Pero yo les cuento que el éxito repentino no existe. El camino que conduce a éxito es el del artesano, el de trabajar mucho durante años. Te presentas todos los días a trabajar, haces lo que toca, trabajas. Te ves como una artista dedicado o suficio y que desea mejorar todos los días. Pones todo tu corazón y toda tu alma en el trabajo. Es forzándote por alcanzar la excelencia. Tu deseo es crear perfección a sabiendas de que nunca alcanzarás del todo, pero confiando en acercarte cada vez más a ese ideal. Prevas cosas nuevas, fracasas, mejoras, creces, te enfrentas infinitos retos y te rechaza millones. De veces hasta el punto de llegar a dudar de ti mismo y plantearte dejarlo todo, pero no lo haces. Sigue trabajando mucho, te mantienes positivo y perseveras, pese a todo, mostrándote fuerte y flexible a la vez lleno de determinación de esperanza de fe. Y entonces lo consigues. Todo el mundo quiere trabajar contigo y el mundo pregunta a dónde estabas escondido y tu respondes, he estado aquí todo el tiempo y confío en estar mejorando todos los días. Para el mundo el éxito te ha llegado de la noche a la mañana para ti, el viaje, sigue. Es un artesano que quiere que su siguiente obra sea la mejor, sea lo que sea lo que ya has logrado en el pasado. Entonces, si por nada pausa y se río. Y eso significa que tu mueble para la televisión va a ser mi mejor trabajo hasta la fecha. Anunció el carpintero muy sorriente en el momento en el que aparezcaban delante de la tienda de bicolaje. Parecía que todo el mundo conocía al carpintero en la tienda. Mientras caminaban por los pasillos, siguen cruzando una tras otra con personas que lo saludaban con la mano, incluso se paraban a decir "Hola, cómo estás, Jota? ¿Qué pasa, Jota? Como el negocio, Jota? ¿En qué estás trabajando ahora, Jota? El carpintero iba saludando a todos. Y se paraba con los que querían hablar con él. Michael se sintió como si fuera acompañando al alcalde de obras y reformas. Todo el mundo parecía querer mucho a Jota. Y él, a su vez, daba la impresión de querer a todo el mundo. En el coche de camino de vuelta a casa, Michael le preguntó cómo es que conoces a toda esa gente. Bueno, son antiguos clientes o personas con las que he trabajado en distintos proyectos. Cuando llevas tanto tiempo como yo trabajando y has hecho tantos proyectos, al final conoces un montón de gente. Una cosa es conocer a mucha gente y otra muy distinta es gustarle a un montón de gente. Y que de hecho les apetezca paraarse y estar un rato contigo, responde a Michael. Es evidente que tienes muy buena reputación entre los de tu gremio. Yo ya veo que ser un artesano atrae a la gente. Bueno, lo que atrae a la gente es algo más que ser un artesano, dijo el carpintero. Es verdad que se me respeta y que destaco entre los que se limitan hacer el trabajo en vez de crear. Pero también es fundamental tener la actitud y el enfoque adecuado en la vida y en el trabajo. Cuando sabes verlo bueno, cuando buscas lo bueno y esperas lo bueno, encuentras lo bueno y lo bueno te cueta. Y eso como si interesó Michael, a quien no le parecía estar atraiendo demasiadas cosas buenas a su vida últimamente. No sé cómo funciona exactamente, dijo el carpintero. Lo único que sé es que te conviertes en lo que piensas que eres. Sé que el modo en que ves el mundo determina el mundo que ves y cómo el mundo te ve a ti. Sé que tu propia perspectiva puede darle la vuelta a una situación mala y convertirla en algo genial. Que una actitud positiva no solo atrae a la gente, sino que te da poder para superar todos los obstáculos a los que te enfrentarás mientras forjas tu propio éxito. Me siento como si últimamente me fuera teniendo que plantar cara un reto tras otro, reconocido Michael, en el momento en que paraban en la entrada de coches de su casa para llevar dentro la madera, las herramientas y el resto de materiales. Sí, estás pasando una época complicada desde luego, pero no estás solo. Cualquiera que se propone construir grandes cosas, se va a enfrentar unos cuantos desafíos. Es parte del proceso. Sin esfuerzo no hay recompensa, sin obstáculos, no hay crecimiento, sin revéses, no hay triunfo, sin fracazos y derrotas por el camino, no hay victoria final ni sensación del logro. Como constructor de vidas, personas y equipos, debes esperarte los retos. La adversidad, el rechazo, la negatividad, pero también debes albergar esperanzas aún mayores de que superarás todo eso. No ha sido precisamente así como me he estado sintiendo en los últimos tiempos, admitido Michael. Supongo que nunca había estado en una situación como esta en la que me encuentra ahora, solía sentirme invencible. Nadie me ganaba en optimismo. Por eso quería empezar nuestro propio negocio en consara a ver cuánta gente hay que crea que puede montar un negocio de cero y levantar una marca de esas que se conocen por todo el mundo. Pero ahora, en cambio, me siento como si fuera quedarme atrapado en esta casa para siempre. Sin sencillamente tengo la sensación de haberles fallado a mi mujer, a mi familia y también a mi empresa. Siento que estoy perdiendo la batalla. Yo no lo veo así. Repuso el carpintero. Y yo lo que veo es que estás descansando y aprendiendo. Veo que estás fortaleciéndote. De modo que puedas llevar tu vida y tu negocio a nivel superior, debes recordar siempre que antes de nuestra mayor victoria, hemos de librar nuestra batalla y yo te auguro un futuro de grandes victorias. Ojalá yo lo viera igual que tú, dijo Michael. ¿Gracias? Por las palabras de ánimo. ¿Eres perfectamente capaz de verlo como yo? ¿Es elegir verlo así? ¿Puedes elegir creerlo? La vida y el éxito son cuestión de ¿en qué elige creer? Es fácil creer que todo irá genial cuando todo va genial, pero la verdadera prueba que tiene que superar la fe es la de ¿qué creer cuando te enfrentas a retos que parecen insuperables? El gran Nelson Mandela ya lo dijo mejor que nadie cuando aún vivía. Soy fundamentalmente optimista. No sé si lo soy por naturaleza o si se trata de algo adquirido, no sabría decir cuál es el caso. En parte ser optimista consiguen mantener la cabeza bien alta en dirección al sol y los pienses en movimiento. Pasé por momentos de oscuridad que pusieron a prueba mi fe en la humanidad, pero no quise ni pude su cumbir al desaliento. Ese camino es el de la derrota y la muerte. Y antes de que existieran el Nelson Mandela también hubo el mejor carpintero de la historia que dijo "todo es posible si la persona cree". Mientras acaban los muebles del cuarto de estar y preparaban la zona para empezar a trabajar el carpintero continuó su labor con Michael. Como mejor aprendemos esa a través de historias, así que deja que te cuente una sobre una vieja tribu aislada del resto del mundo. Los hombres de esta tribu corrían hasta 65 kilómetros diarios para llevar mensajes a otras tribu. Y el hecho era que a medida que cumplían años eran capaces de correr más tiempo y más rápido y llegar más lejos que los jóvenes del atribu. Cuando los científicos descubrieron esta tribu no daban crédito. Como es eso posible. Va a encontrar de todo lo que sabemos y experimentamos en nuestro mundo moderno. A estudiar esa gente y pasar tiempo con ellos los investigadores descubrieron su secreto. No tenía nada que ver con los genes, el grupo sanguíneo o ningún atributo sobre humano y si tenía todo que ver con las creencias. La tribu vivía aislada del resto del mundo, así que ellos solo sabían lo que veían y lo que veían era gente que corría más tiempo, más rápido y distancia es más larga esa medida que iban cumpliendo años. Y portando para ellos esa era su verdad. Creían que podían correr 65 kilómetros al día, así que los corrían. El carpintero dejó en el suelo el listo de madera que iba cargando y se volvió a el micrófono para decirle "cuando crees lo imposible se torna posible". Lo que crees se convierte en la verdad. Tu optimismo de hoy dictará el nivel de éxito que alcance mañana. No te fijes en tus retos. Haz a la vista hacia el futuro. No te centres en tus circunstancias. Enfócato energía en las creencias adecuadas y eso te ayudará a forgar tu éxito. El carpintero se acercó a micról. Le tendió su bolsa de herramientas y dijo "Con estas herramientas tienes el poder de crear". A que sí, sí, cierto. Bueno, pues quiero que pienses en que tener las creencias adecuadas, equivale a tener las herramientas adecuadas y el poder para crear tu propio éxito.
Si te eces a ti mismo estas palabras todas las mañanas al despertatil arrepite, saludargo del día, acabarás construyendo una vida increíble y logrando un éxito sin precedentes. Espero que hoy ocurran grandes cosas, confío en el plan de Dios para mi vida, acepto todo el amor, alegría, abundancia y éxito que puedan llegar a mi vida, acepto a toda la gente que quiera trabajar conmigo y beneficiarse de mis dones y mi amor cada día soy más fuerte, más sano, mejor. Y ahora repite conmigo, dijo, "Y Michael se le unió para recitar esas frases". Tras haberla repetido unas cuantas veces, Michael paró y se rió. He de decirte que me siento verdaderamente estúpido diciendo estas cosas en voz alta. Como si esto fuera una de esas charlas de motivación a las que solían mandarnos a los de ventas en la empresa para la que trabajaba antes. Siempre tuve la sensación de que era todo un poco loco cuando recitaba frases desde tipo. Entonces no las digas en voz alta? Repuso el carpintero, escríbelas o dilas para tus adentros en silencio. Si no estás lo suficientemente loco como para declarar lo que quieres lograr y recibir. Entonces tampoco estar lo suficientemente loco como para alcanzar el éxito. No sé si te has dado cuenta, pero hay que estar un poco loco para obtener un gran éxito. Al largo de la historia, la gente que era demasiado normal como para compartir y comprender la visión de los locos, ha tachado a todos los genios de locos y todas las grandes ideas eran locuras. Supongo que mucha gente dijo que estaba loco cuando monte de social connect. Por supuesto que sí, estás intentando algo que no sea hecho antes. Tienes que estar un poco loco para querer intentarlo sabiendo que el fracaso es bastante probable. Y ahora tus ideas y tus credencias tienen que ser un poco locas en lo que al futuro respeta, no te vuelvas normal. Mantente un poco loco y para eso de ahora en adelante quiero animarte a que te hable, se ve escucharte. Es una herramienta muy poderosa para forjar tu propio éxito. El carpintero continuó una vez conocía un hombre el doctor James Guils que ha hecho seis triatrones aeromandobles, o sea que ha nadado casi cuatro kilómetros, se ha hecho 180 kilómetros en BIFI y ha corvido 42 kilómetros y al cabo de 24 horas lo ha vuelto a hacer. Y es la única persona en el planeta que lo he hecho seis veces. Cuando le pregunté como le había logrado, se paró a pensar un instante y dijo, "he aprendido a hablarme en vez de escucharme. Si me escucho, lo que me llega son todos los pensamientos negativos, todas las quejas, todos los miedos, todas las dudas, todas las razones por las que no debería ser capaz de acabar la carrera". Pero si me hablo, me alimento con las palabras y el aliento que necesito para llegar a la meta. Me contó que había memorizado pasajes de las escrituras y se los citaba para seguir adelante e impulsarse hacia la meta. ¿Y tú te hablas? O te escuchas. Preguntó el carpintero. Desde luego, últimamente me he estado escuchando y mucho. Y si estuvieras intentando terminar un tía trón a iron manen ese estado mental, ¿qué crees que habrías hecho estas alturas? Habría abandonado, seguro. Entonces, ¿qué es lo que tienes que hacer a partir de ahora? Tengo que hablarme y alimentarme con las palabras y el aliento que necesito para seguir adelante. Exactamente. Un responde al carpintero mientras caminaba hacia la puerta de salida para marcharse consciente de que su trabajo de ese día había terminado. Los pensamientos negativos son los clavos con los que se construye una prisión de fracaso. Los pensamientos positivos en cambio te construirán una obra maestra. Estamos preparados para grandes cosas. Tu mente está preparada para el éxito y el cuarto de estar está preparado para que mañana empecemos a construir nuestra obra maestra a abrir la puerta y mirar afuera. Michael se dio cuenta de que el carpintero no tenía coche. ¿Necesitas que te lleve a casa? Le he preguntado no, no, me encanta caminar. Es un momento perfecto para pensar, reflexionar, imaginar y crear cosas bellas. Le respondió Jota para luego dedicarle una sonrisa al resplandeciente y darle un abrazo. Y justo antes de marcharse le entregó una tarjeta que se sacó del bolsillo. Toma, es una declaración de intenciones positivas que puedes recitar cuando te enfrentes a retos y no te sientas demasiado positivo que digamos. Michael miró la tarjeta, decía así. Prometo mantener una actitud positiva cuando me enfrentar la negatividad, cuando me rodeé el pesimismo, eligiré el optimismo. Cuando sienta miedo, elegir el afe, cuando quiera ordear, elegiré a mar, cuando quiera mostrar a margura, elegiré mejorar, cuando se me planteé un reto buscaré una oportunidad de aprender y crecer. Cuando me enfrente a la adversidad, encontraré la fuerza, cuando experimenté un fracaso seré resiliente, cuando fracase caeré mirando hacia adelante, hacia el éxito futuro, con visiones, esperanza y fe, nunca me daré por vencido y continuaré siempre avanzando hacia mi estino. Creo que los mejores días de mi vida están por llegar, no que ya los haya dejado atrás. Creo que estoy aquí por un motivo y que mi propósito es mayor que los retos a los que me enfrento. Creo que ser positivo no solo me hace mejor a mí, sino que hace mejores a todos los que me rodean. Así que hoy y todos los días, mantendré una actitud positiva y me esforzaré por tener un impacto positivo en el mundo. Michael cerró la puerta, volvió hacia el interior de la casa y se quedó de bien el cuarto de estar contemplando los trozos de madera y demás materiales. Le pareció que había un lío tremendo, algo bastante parecido a su propia vida en ese momento, pero por primera vez, desde la acción, pudo atisbar un rayo de esperanza y fe en que todo iba a salir bien. Por desgracia, esa noche iba a necesitar como nunca leer la declaración de intenciones positivas y hablarse, en vez de escucharse, porque estaba a punto de recibir malas noticias. Hasta aquí la primera parte del libro El Carpintero, lo dejamos aquí, pero esto es un Cliff Hanger, que le dicen aquí, pero me lo dejas aquí, así con la duda de qué va a pasar, qué va a pasar. Te aviso, no te pierdas la segunda parte, esta misma semana, la tienes disponible. Si escuchas esto más adelante en el tiempo, es al siguiente episodio, dale a play directamente y sigue escuchando la historia del carpintero y de Michael. Te va a encantar, te va a dar muchas enseñanzas y te va a decir cosas que probablemente ya sabes, pero que tienes que sentir y vivir de una forma mucho más personal ojalá y te sirva mucho. Te espero en el próximo episodio muy, muy pronto, si lo estás escuchando esto en esta semana de Navidades para todos. Besos y abrazos, nos vemos en el próximo episodio, cerramos la historia en el próximo episodio, hasta luego.
Podcast Summary
Key Points:
Luis Ramos comparte reflexiones personales sobre lecciones de vida tras un año con eventos buenos y difíciles.
Relata dos incidentes clave
Enfatiza la importancia de valorar a los seres queridos y expresarles afecto, instando a los oyentes a enviar mensajes de audio ahora mismo.
Anuncia la lectura del libro "El Carpintero" de Jon Gordon, dividido en dos episodios navideños, como fábula con lecciones emprendedoras.
La historia del libro comienza con Michael, un emprendedor que sufre un colapso por estrés y conoce a un carpintero que le salva la vida, llevándole a reflexionar sobre su salud y prioridades.
Summary:
Luis Ramos inicia el episodio compartiendo experiencias personales del año, destacando tanto bendiciones como lecciones duras. Relata cómo evacuó a sus hijas durante una erupción volcánica, priorizando su seguridad sobre posesiones, y un grave accidente automovilístico que casi le cuesta la vida y dejó a sus hijas lesionadas. Estas vivencias le recuerdan la fragilidad de la vida y la urgencia de expresar amor a los seres queridos, pidiendo a los oyentes que pausen el audio para enviar mensajes sinceros.
Luego, introduce la lectura navideña: "El Carpintero" de Jon Gordon, una fábula que se leerá en dos partes. La historia sigue a Michael, un emprendedor estresado que sufre un colapso mientras corre y es salvado por un misterioso carpintero. Tras despertar en el hospital, el médico le advierte que debe reducir el ritmo o arriesgar su salud.
Obligado a descansar, Michael reflexiona sobre su obsesión por el éxito y contacta al carpintero para agradecerle, descubriendo una filosofía de trabajo basada en la dedicación plena. El libro promete lecciones sobre equilibrio, prioridades y el verdadero significado del éxito, más allá de los negocios. Ramos cierra deseando felices fiestas y animando a vivir el presente.
FAQs
Aprendió que el dinero sirve para proteger a la familia en momentos de crisis, como llevarse a sus hijas fuera de la ciudad sin dudarlo.
Nos recuerda que la vida es frágil y que debemos expresar nuestro amor a las personas importantes ahora, no mañana.
Pide que pausen el audio y envíen un mensaje de audio a una persona importante, diciéndole lo que sienten.
Se lee 'El Carpintero' de Jon Gordon, dividido en dos partes; esta es la primera.
Se desmaya mientras corre y termina en el hospital, donde el médico le advierte que debe reducir el estrés.
El carpintero lo auxilió al desmayarse y le dejó una tarjeta; Michael lo llama para agradecerle y luego lo visita.
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