El cuento "El árbol que llora" de Jorge Consiglio narra la historia de un vendedor de productos farmacéuticos que viaja frecuentemente a La Plata. Durante su estancia en el hotel Impala, entabla amistad con Máximo Estuéssel, un ingeniero civil. Ambos comparten cenas y charlas profundas, mientras la cocinera Celia los observa en silencio. Estuéssel se enamora de una bailarina de tango llamada "la Mala", quien le exige pruebas de amor cada vez más costosas. El narrador se aleja por trabajo y al regresar descubre que Estuéssel ha desaparecido. Rufino, el encargado del hotel, le cuenta una leyenda local: un eucalipto en el Paseo del Bosque, que alguna vez albergó el espíritu de un militar suicida, renació después de ser podado y ahora exige sacrificios humanos. Rufino cree haber visto a Estuéssel en Plaza Moreno, con los ojos vacíos, similar al caballo partido en dos que el narrador presenció en su primer viaje. El narrador reflexiona sobre la oscuridad y las conexiones secretas que rigen el mundo, comprendiendo que la verdadera fuerza de la oscuridad se percibe cuando se la experimenta desde adentro.
Cuentos de provincia Cuentos de provincia Relatos para acompañar tu viaje por los caminos honorenses Un recorrido sonoro por historias y leyendas Que habitan la provincia de Buenos Aires Bienvenidas y bienvenidos A este podcast, de Radio Provincia Una coproducción de Lístituto Cultural Y el Ministerio de Comunicación de la provincia de Buenos Aires Cuento de Jorge Con siglio El árbol que llora Aquella vez, la primera que iba, vi un caballo partido al medio Literal, un pedazo a la derecha de la ruta del otro a la izquierda Los ojos abiertos y vacíos sin desesperación sin miedo, vacíos Después distinguí el megano hecho pedazos Más tarde me enteré todos muertos, dos tipos, el padre y un hijo joven El caballo era de tiro, se les capó al dueño Lo ha tomado a un poste o no lo ha toco quien sabe Las tragedias son arbitrarias, quedan en la cabeza hasta que se vuelven anécrotas Pero esas historias, aunque parezcan inofensivas, llevan encima la degracia O lo que es peor, los presajos que genera la degracia En esos años yo vendía productos farmacéuticos Era un eslabón en una larga cadena, había aprendido palabras que me prestigiavan y sabía como usarlas Sabía también que la empresa tenía la ansiedad en alta estima Yo le exageraba o la fingía según la ocasión Como a la mayoría, el sinismo me servía para sobrevivir En la plata al kilabo, una habitación en el impala frente al parque buzetich El lugar era despejado, de paredes altas y tenía todo lo necesario Comedor, buenos colchones y un baldío cerca Me gustaba ver cómo se agitaban los lluyos Rufino, el encargado, era un hombre de 50 años siempre dispuesto a hablar En cambio, Celia, la cocinaera, gruesa y pelirroja no articulaba palabra Preparaba milanesas, pastas rellenas y cada tanto, una excelente carne a la cacerora En los viajes se conoce gente, dice el reflan, nada más cierto El amigo que me hice era joven, carangosta, nariz recta o jofirmes en el enfoque En síntesis, un hombre satifecho con las demandas del mundo Un jueves coincidimos en el jol de loter, jovia fuerte y cancelamos actividades Rufino sirvió café en tasa grandes, después circuló una extraordinaria pasta frola Alguien nos facilitó barajas españolas, armamos un truco que se extendió la tarde entera Un gato grisco, viejado bajo un armario me clavó su mirada compañera Esa noche comimos con mi nuevo amigo su profesión ingeniero civil Lo volvía útil para el gobierno de la provincia, resolvía cálculos, diseñaba gráficos, estimaba el potencial productivo de bastas zonas, rurales y no pobladas y no Igual que el mío su empleo era intinerante, se llamaba "máximo estuéssel" de apellido Explicó con una sonrisa que parecía decirlo todo, que su origen era alemán Y que en ese idioma la palabra estuéssel significa piso Pasaron los meses la vida laboral, tiende al orden Por esta razón mis encuentros con estuéssel se hicieron frecuentes, no diré "habituales" Porque la rutina adormese y la amistad implica llagos, el impala era nuestra feliz e inclusive Compartíamos más que nada la cena larga sobre mesas de charla En lasamos recuerdos ajenos la memoria es colectiva con anécdotas personales que la imaginación iba disponiendo Siempre la imaginación como un caballo desbocado como un objeto encahida libre La cocinera pelirroja a esas horas, más aburrida que de costumbre nos miraba de refilón Incretas tal o ilícito Nosotros simulábamos indiferencia, nos concentrábamos en nuestra deriva Que irremediablemente desenvocaba en temas insólitos Además de la charla compartíamos vino reserva y muy ocasionalmente uno tardó puí Nos entregamos a un festín discreto que sin ser del todo consciente Terminaba por justificarnos el día, antes de las doce nos despedíamos Yo me retiraba de escansar, estuéssel, obediente a su juventud salía a tomarse el último trago de si a él Cosechaba relaciones pasajeras a veces amorosas Por la mañana 730M punto apuraba el café y contaba lo vivido No abundaba, la noche conservaba veladuras Su cara se veía siempre losana de contornos definidos, los ojos transparentes aptos para el día Por pura formalidad me invitaba para la próxima vez Yo simulaba en tu siasmo él, simulaba creerme Para este relato importa una noche Era autonio pero parecía invierno Sí, invierno Celia se dio por enterada y sirvió guiso Como de costumbre disfrutamos a pleno pero esta vez estués el cosa rara, abrevió la sobremesa Le habían recomendado una tanguería en los ornos Ahora quería aprender a bailar, no había nada en el mundo que le importara más Intercambiamos un gesto cómplice con la cocinaera Era dable imaginar que con esa afición algo distinto comenzaría Ni bien tuvo oportunidad estués el dio cuenta de sus saberes Vailal tango dijo era para inspirados No se trataba de repetir pasos y figuras sino de encontrar un estilo de caminar La mayoría de las veces se desconoce el sentido de lo que cuenta el prójimo Pero en aquella circunstancia distinguía algo Una extraña exaltación que era nueva en mi amigo Antes de despedirnos él volvía al ruedo, me confesó que había conocido una bailarina excelente Le decían la mala Su pelo lacio y largo le cubría la cara Se movía con un alo de misterio Las cosas cambian, de un día para otro me ampliaron la zona Debía llegar a la costa, no ofrecir resistencia Ver el mar era mi premio La cuestión es que mis visitas a la plata se espaciaron, sí Volvía a los tres meses de mitsarla con estuesel Lo cruzé en el desayuno con su tasa o me ante el lamano Estaba más delgado e igual de activo De todas formas algo, cierto resquemor, le deslucía el ánimo Mentere que seguía con la mala La relación resultaba indispensable para él Pero después de cada cita se confirmaba como imposible Así lo dijo, no pregunté por qué Esto es él tampoco es clarecio Se había empeñado, no con duresas sino con ausencia en silenciar su desventura En el siguiente encuentro, entrado el verano, mi amigo estaba inquieto Llegué a limpala y lo vi en los sillones de la recepción El celular es la oreja, me saludo con un gesto y siguió con lo suyo Tenía la camisa jada, más tarde detalló sus problemas de trabajo Como al pasar dijo que lo salvaba el tango Le pregunté por la mujer, respondió con una sonrisa "Pide cosas costosas, aseguro, me animé a indagar Reclama pruebas de amor", dijo, en seguida se corrigió De integridad, creen supercherías, yo les sigo la corriente Esa fue la última vez que lo vi Una siago incidente que no viene al caso pausó mi vida Retomé el control pasado un año y tuve la impresión La siniestra impresión de que en mi ausencia todo se había precipitado en la plata Por ejemplo me recibió rufino más viejo, más desconcertado Luego del abrazo le pregunté por estúecel El encargado negó con un gesto después de un largo silencio Dió su versión un tanto alucinada de los hechos A continuación la reproduzco con mis palabras En la plata hay una leyenda En 1903 en el paseo del bosque dentro de un rústico corral Un árbol alojó el espíritu de un militar El teniente duardo bajco que se había suicidado junto a él Aunque resulte inaudible
Se asegura que leú Calipto en cuestión un ejemplar, frondós y resistente emitía llantos y desgarrados que gidos. En su momento para alejar a los curiosos y expulsar la iniquidad, se lo podó al punto de la extinción. De hecho durante décadas, su existencia pasó inadvertida. Se herigía como un muneón que apenas asomaba de la tierra. La historia se convirtió en un mito que cada tanto se contaba cuando no se sabía de qué hablar. Lo como la oscuridad en mute y per vive, el árbol con los años renació. El mal anido como una no es en su sabia y le dio impulso para crecer. La desventura del militar, su culpa por haber desafiado a Dios expresó ahora con un rabioso silencio. Mil veces más perfido, mil veces más insondable que los antiguos lamentos. Desde que este abseso infame anidón el eucalipto, el árbol exigioso sacrificio para nutrirse. Un grupo de iniciado gente perversa que nunca falta se encargó de la tarea la plata, es una ciudad chica. Y los rumores no tardan en propagarse. Los oscurantistas ocupados en sus magias no se sabe bien por qué pusieron su interés en esto ese. Sí, en esto es él. Pero un destino esto es bien sabido lo determina la voluntad antes que lasar. En ese punto, cuando los dos pensamos en la mala, Rufino interrumpió la historia. Al cabo dijo que así a poco había visto al ingeniero si lo llamó en Plaza Moreno. Ocupaba un banco frente a la fuente lateral, tenía el pelo reseco pegado al cráneo. La piel deslucida era otro en el mismo. O mejor otro y el mismo aseguró. Hablo de los ojos de estues, él estaba en vacío, dijo. Sin desesperación sin miedo y se detuvo a rumiar la idea. Fríos como una cosa acertó por fin y por fio, vacíos. Entonces en ese momento recordé el caballo partido en dos. El que había visto en mi primer viaje a la plata, caí en la cuenta del absurdo de la escena. Su consecuencia, sus batisíneos se misieron clar a las relaciones secretas que rigen el mundo. En otras palabras entendí de una vez y para siempre que recién se repara en la oscuridad. Se percibe su extraordinaria fuerza, su desmesura, su auténtico exceso cuando se incruste en uno o sea, cuando se la consigue entre ver desde adeniatro. He leído el cuento de Jorge Con siglio, el árbol que llora. Así termina este episodio de cuentos de provincia. Cuentos de provincia. Un viaje para descubrir historias. Una coproducción entre el Instituto Cultural y el Ministerio de Comunicación de la Provincia de Buenos Aires para Radio Provincia.
Podcast Summary
Key Points:
El narrador recuerda un viaje a La Plata donde presencia un accidente fatal con un caballo partido al medio.
Durante su trabajo como vendedor de productos farmacéuticos, entabla amistad con Máximo Estuéssel, un ingeniero civil.
Ambos comparten cenas y charlas en el hotel Impala, mientras la cocinera Celia los observa en silencio.
Estuéssel se enamora de una bailarina de tango apodada "la Mala", quien le exige pruebas de amor.
El narrador se aleja por trabajo y al regresar descubre que Estuéssel ha desaparecido.
Rufino, el encargado, relata una leyenda sobre un eucalipto en el Paseo del Bosque que alberga el espíritu de un militar suicida.
El árbol, podado hasta casi extinguirse, renace y exige sacrificios humanos para nutrirse.
Rufino cree que Estuéssel fue víctima del árbol, describiendo sus ojos vacíos, similares a los del caballo del accidente inicial.
El narrador reflexiona sobre la oscuridad y las conexiones secretas que rigen el mundo.
Summary:
El cuento "El árbol que llora" de Jorge Consiglio narra la historia de un vendedor de productos farmacéuticos que viaja frecuentemente a La Plata. Durante su estancia en el hotel Impala, entabla amistad con Máximo Estuéssel, un ingeniero civil. Ambos comparten cenas y charlas profundas, mientras la cocinera Celia los observa en silencio.
Estuéssel se enamora de una bailarina de tango llamada "la Mala", quien le exige pruebas de amor cada vez más costosas. El narrador se aleja por trabajo y al regresar descubre que Estuéssel ha desaparecido. Rufino, el encargado del hotel, le cuenta una leyenda local: un eucalipto en el Paseo del Bosque, que alguna vez albergó el espíritu de un militar suicida, renació después de ser podado y ahora exige sacrificios humanos.
Rufino cree haber visto a Estuéssel en Plaza Moreno, con los ojos vacíos, similar al caballo partido en dos que el narrador presenció en su primer viaje. El narrador reflexiona sobre la oscuridad y las conexiones secretas que rigen el mundo, comprendiendo que la verdadera fuerza de la oscuridad se percibe cuando se la experimenta desde adentro.
FAQs
El cuento narra la historia de un vendedor farmacéutico y su amistad con un ingeniero llamado Estuessel en La Plata, quien se involucra con una bailarina de tango apodada 'la Mala'. La trama se entrelaza con una leyenda local sobre un eucalipto que supuestamente alberga el espíritu de un militar suicida y exige sacrificios.
El narrador es un vendedor de productos farmacéuticos que viaja por la provincia de Buenos Aires. Se aloja en el hotel Impala frente al Parque Buzetich en La Plata y describe su vida itinerante y sus encuentros con otros viajeros.
El tango se vuelve una obsesión para Estuessel después de conocer a la bailarina 'la Mala'. Él decide aprender a bailarlo, viéndolo como una forma de encontrar un estilo de caminar más que repetir pasos, y la relación con ella se vuelve indispensable pero imposible.
Según la leyenda, en 1903 un eucalipto en el Paseo del Bosque de La Plata alojó el espíritu del teniente Eduardo Bajco, quien se suicidó junto a él. El árbol emitía llantos y, aunque fue podado casi hasta extinguirse, renació con el tiempo y ahora exige sacrificios para nutrirse.
Rufino, el encargado del hotel, cuenta haber visto a Estuessel en Plaza Moreno con el pelo reseco y la piel deslucida, con los ojos vacíos, similar a la imagen del caballo partido en dos que el narrador vio al inicio. Esto sugiere que Estuessel fue víctima de las fuerzas oscuras vinculadas al árbol.
El caballo partido en dos simboliza la arbitrariedad de la tragedia y la oscuridad que puede incrustarse en la vida de las personas. Al final, el narrador relaciona esta imagen con el destino de Estuessel, entendiendo que la verdadera oscuridad se percibe desde adentro.
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