EJERCICIOS ESPIRITUALES | 3ª Meditación | El pecado, ruptura de una amistad
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La transcripción presenta una meditación guiada sobre el pecado según la primera semana de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola. Se explica que el pecado no es simplemente violar una norma, sino romper la amistad con Dios, usando la imagen de una madre a quien su hijo le cambia la cerradura y ya no la reconoce. El pecado se describe como oscuridad que nubla el entendimiento y la voluntad, y como una ofensa que daña tanto la relación con Dios como con el prójimo, tal como reflejan las preguntas del Génesis: "¿Dónde estás?" y "¿Dónde está tu hermano?". Se distingue entre pecado mortal, que destruye la caridad y solo se restablece por la misericordia de Dios, y pecado venial, que la debilita. La meditación se estructura con las tres potencias —memoria, entendimiento y voluntad— aplicadas a tres puntos: el pecado de los ángeles, el de Adán y Eva, y un pecado particular propio. La oración preparatoria dispone el corazón para buscar solo el servicio de Dios, y la petición central es alcanzar vergüenza y confusión ante la propia culpa. Finalmente, el coloquio ante Cristo crucificado invita a dejarse transformar por el amor redentor, preguntándose qué se ha hecho, qué se hace y qué se debe hacer por Cristo.
0:00
El Pecado como Ruptura de Nuestra Amistad con Dios
En el nombre del padre, del hijo y del Espíritu Santo, Amén, ven espíritu santo, llena con tu gracia los corazones de tus fieles, y enciende Dios el fuego de tu amor.
Envía, señor, tu espíritu y serán creados y no parar la faz de la Tierra.
0:19
Oración, Oh Dios, que ilumina los corazones de tus fieles con las luces del Espíritu Santo, Concedenos sentir rectamente según el mismo espíritu.
Y gustar para siempre de sus consuelos por Jesucristo, nuestro señor, Amén, Dios te salve María, llenares de gracia, el señor es contigo, bendita tú eres de todas las mujeres y bendito el fruto de tu vientre.
0:42
Jesús, Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte, amén, Gloria al padre y al hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre.
0:58
Por los siglos de los siglos, amén en el nombre del padre y del hijo y del espíritu Santo, Amén.
San Ignacio comienza la primera semana de ejercicios, dedicando tiempo.
Esta primera semana completa al pecado a meditar sobre el pecado y lo que significa y supone el pecado.
1:19
Recordemos que la meditación anterior hemos hemos reflexionado sobre el principio y fundamento.
Hemos hecho una meditación.
Acerca de lo que supone ese principio y fundamento de nuestra vida.
Principio porque contiene la esencia de todo lo que los ejercicios vamos a encontrar y es clave para la vida espiritual.
1:36
Son conclusiones que luego se van desarrollando, como decíamos y fundamento, porque carga sobre sí toda la vida espiritual.
Hemos visto ese principio y fundamento.
¿Para qué ha sido creado el hombre?
El fin de la vida del hombre, pero ahora nos encontramos con el anti principio y fundamento, es decir, lo contrario es el principio y fundamento.
1:54
Es decir, el pecado, que es una ruptura al amor de Dios, una ruptura a la misericordia de Dios, una ruptura a la amistad con Dios en el principio de fundamento.
Veamos el fin para el que hemos sido creados, el uso de las cosas, y como a veces nuestros afectos se desordenan, el pecado es un paso más allá del desorden.
2:11
El desorden en el afecto es el principio, pero el pecado es ya una ruptura con Dios antes de penetrar un poco más en esta meditación, la primera meditación que San Ignacio presenta de las 3:00 potencias que ahora explicaremos que es.
Esa primera meditación que San Ignacio presenta antes de entrar en ella.
2:28
Vamos a a profundizar un poco en qué es el pecado y cómo entendemos el pecado.
Es importante caer en la cuenta de qué es el pecado y cómo comprenderlo y entender su sentido profundo.
El catecismo de la Iglesia católica nos recuerda que el pecado es una ofensa a Dios.
2:45
El pecado se levanta contra la mora de Dios que nos tiene y aparte de él, nuestros corazones.
Es decir, el el pecado es siempre la ruptura de una amistad.
¿El pecado no consiste en simplemente entrar a decir una norma, una ley, a veces lo entendemos así, me ha pasado así como con la norma del tráfico, verdad?
3:04
Bueno, me he saltado un STOP, bueno, me he pasado un semáforo en rojo.
Bueno, si no ha visto a nadie, pues no pasa nada, no, no, el pecado no es una romper norma, y si no me pillan, pues no pasa nada.
No, el pecado es romper una amistad, es romper una relación de amistad con Dios, eso es el pecado.
El pecado lleva consigo esa ruptura de la amistad.
3:22
¿Pongamos un ejemplo que siempre nos puede ayudar, una madre se marcha de su casa y se queda el hijo en casa, no, cuando la madre llega, vuelve a su casa, mete la llave, la cerradura y la puerta no se abre, no puede abrir la puerta, ven que a cambiar la cerradura llama al timbre, abre la puerta a su hijo y le dijo, la ve y le dice, Tú usted quién es?
3:41
Bueno, mi hijo soy tu madre, yo no te conozco de nada y cierra la puerta, Eh, el pecado es esto, el pecado es que nosotros somos templo de Dios, casa de Dios.
Y expulsamos a Dios de su casa, expulsamos a Dios de nuestro corazón y cerramos la puerta a su amor.
3:58
Cambiamos la cerradura, es decir, cambiamos el modo de vivir, el modo de plantear la vida, el modo de entender las cosas, porque ya todo se vuelve mucho más egoísta y nos separa de Dios, nos separa de Dios, nos separamos de su amor.
El pecado es romper una amistad.
¿Qué se puede sentir la madre cuando llega a su casa y le pasa eso?
4:14
Hay de 1 hora a comprar fuera y al volver se encuentra que no puede entrar, que la cerradura se ha cambiado y el hijo no la conoce.
Y es el dolor más profundo, el dolor de ver que no puede entrar en su casa, el dolor que su hijo no la conoce y la rechaza.
Y esto es el pecado, es un rechazo a Dios y es un rechazo al prójimo y es un vivir de espaldas a Dios y de espaldas al amor.
4:35
Esto es el pecado, es haber dicho al señor, Mira, ahora no te necesito, es decir, si tú eres mi creador, mi señor, pero ahora en este momento no te necesito, me busco este placer, busco esta comodidad porque ahora no te necesito.
Ahora llevo mi vida al margen de TI, esto es el pecado.
4:51
En definitiva, el pecado es precisamente una lejanía de Dios, una lejanía a su amor.
Es una falta contra la razón, contra la verdad, contra la conciencia recta, es faltar al amor verdadero de Dios, y también para con el prójimo, y generalmente la causa del del pecado viene de un afecto desordenado, de un apego que se ha pervertido y hemos buscado nuestro bien, nuestro capricho, antes que el de Dios.
5:15
Por eso el pecado hiere la naturaleza del hombre.
Y atenta precisamente también contra contra las relaciones humanas.
Una persona que está en pecados ya no se relaciona igual ni con Dios, por supuesto, ni tampoco los demás, ni tampoco consigo mismo, ni con la naturaleza ni con la creación.
5:30
Comprendiendo la Gravedad y Fealdad del Pecado en Nuestra Vida
El pecado nos separa de Dios la iglesia entiende que ahí la gravedad del pecado es distinta.
Entre un pecado mortal y un pecado venial, la iglesia distingue esto perfectamente, nos presenta el pecado mortal como una una falta grave, materia grave.
5:46
Con plena, con plena conciencia y con plena libertad, no, y el pecado mortal destruye la caridad del corazón del hombre.
Es una inflación grave, es una inflación grave contra la ley de Dios, aparta al hombre de Dios y a su fin último y el pecado venial, pues deja subsistir la caridad, pero sin embargo, la ofende, la hiere, la debilita, debilita la caridad.
6:07
El pecado mortal solo se puede restablecer desde la pura misericordia de Dios.
El pecado mortal es aquel pecado en el que hay una batería grave.
En el que hay un pleno consentimiento y también 1111 libertad, no, una deliberación es un consentimiento pleno y una y una libertad plena para cometerlo.
6:27
Así nos lo expresa que decimos de la Iglesia católica, y así lo lo sabemos por la fe.
¿Pero vamos más allá de eso, no?
La meditación que se nos presenta del pecado no es solamente para que entendamos el pecado mortal o el pecado venial, que también, sino para que veamos el pecado en su conjunto y veamos el pecado todo pecado mortal y venial como un mal en nuestra vida.
6:46
Por el consentir el pecado venial, en el fondo es dejar que entre al final el pecado mortal.
El cristiano tiene que ponerse contra el pecado, porque el pecado en sí mismo es un antiprincipio fundamento, aunque está el pecado mortal, el pecado venial.
Pero vamos a meditar sobre el pecado, sobre su gravedad.
7:02
Vamos a intentar comprender lo que es lo que es el pecado y lo que supone y lo que significa.
Con eso tenemos que entrar con serenidad, con paz, pero al mismo tiempo con seriedad en esta meditación que San Ignacio nos presenta.
Acerca del pecado, no podemos entrar de una forma vacía o fría si no hay que entrar con un realismo.
7:22
El pecado me afecta, el pecado me afecta y el pecado es una separación de Dios, una ruptura con el amor de Dios.
Se rompe una amistad a veces, cuando cuando conocemos algo de la teología o de la vida espiritual, o bueno o tal vez por pura naturaleza humana, tendemos a justificarnos fácilmente, tendemos a quitar peso al pecado.
7:45
Antes de entrar en esta meditación, conviene que veamos con gravedad el pecado y que veamos con seriedad lo que supone el pecado.
¿Por ejemplo, a veces cuando criticamos solemos decir, no, no, yo no critico, yo refiero no, yo analizo la realidad, pero yo criticar, criticar, no criticar, muy feo no o chismorreas, no me Lloro un chismorreo, yo me preocupo por los demás, comento las cosas, los demás me preocupo, Eh?
8:05
¿En el fondo estamos camuflando, no?
O la ira o mal gen, no, yo no tengo ira, no tengo mucha personalidad, tengo un carácter fuerte, no o lujuria no, mayor lujuria no son necesidades, necesidades que tenemos por ahí pendientes o el robo, no, hombre, yo no robo yo una distracción de capital, todo el mundo lo hace, no o o la pereza no, a veces no, yo pereza, hombre, pereza, no me estoy cuidando, me cuido no.
8:29
O me tomo las cosas con con filosofía no, o por ejemplo la gula, bueno, gula, no, tengo un buen apetito, me buen apetito, pero gula no tengo, no.
¿O la envidia no envidia como tal, mi vida es muy feo, tengo aspiraciones legítimas, aspiraciones, no, no, mentir, mentir no, es que es que no siempre se puede decir la verdad, porque todo el mundo ya sabe cómo son, es caridad, en el fondo es caridad, no?
8:48
¿O en la mediocridad, no, no, es que la vida mediocre, es que es prudencia, es prudencia, no, es yo la potencia de imprudencia no, o la omisión o menos no es que yo, peque de omisión, es respeto, es tolerancia, tengo que respetar a los demás, no?
A veces podemos seguir así, no nos justificamos fácilmente, Justificamos nuestro pecado y no le damos la importancia que tiene, no le damos la credibilidad que tiene o la dejamos pasar, no vamos pasar.
9:12
Conviene tener en cuenta esto.
¿Cómo entendemos el pecado?
No para poder meditar sobre el pecado.
Y decíamos antes que el pecado es ese anti principio fundamento, el pecado es el anti principio fundamento y no podemos hablar del misterio del pecado.
No es un misterio, no, no es un misterio, es oscuridad, el pecado es oscuridad, el misterio de la misericordia.
9:31
El pecado es oscuridad, nos deja a oscuras, nos deja sin luz, sin amor, sin fe, sin esperanza, sin caridad, nos deja sin entender, nos nubre el entendimiento y la voluntad.
Tenemos que mirar el pecado y ver su gravedad y ver su gravedad.
9:48
Por supuesto, no verlo con angustia, porque porque tenemos que verlo del amor redentor de Cristo, YYY San Ignacio nos ayudará esto, pero hay que ser serios y tomarse esto es en serio y ver qué es el pecado y ver el pecado como una falta de amor.
Como una falta de amor, es una falta de amor a Dios, es una falta de amor a Dios.
10:09
¿Ante la pregunta que Dios hace en el libro del Génesis, dónde está tu hermano?
¿No Caín y Abel, la pregunta que que que hace que se hace a a Caín, dónde está tu hermano ese génesis 39?
¿Esa es la pregunta que nos hace Dios ante ante nuestro pecado, dónde estás?
10:30
¿Dónde estás y dónde está tu hermano?
¿No la pregunta, dónde está tu hermano?
¿Perdón es génesis cuatro 9, génesis cuatro 9, dónde está tu hermano, dónde está tu hermano?
¿No, esa es la pregunta que nos hace el señor a nosotros cuando pecamos contra los demás, cuando hay una ofensa hacia otro, dónde está tu hermano?
10:46
No, la de génesis 39 es dónde estás, dónde estás tú, dónde te sitúas tú, Eh, nuestro pecado contra Dios, nos escondemos ante Dios, cuando pecamos, nos escondemos ante Dios, todos tenemos esta experiencia de escondernos.
¿Cuando pecamos por eso, te pregunta, dónde estás?
11:04
¿Génesis 39, cuando pregunta a Adán dónde estás, Adán nieva, dónde estáis?
¿Y génesis cuatro 9, dónde está tu hermano?
¿Cuando le pregunta a Caín por Abel, el pecado tiene esta doble vertiente de la ofensa a Dios, dónde estás?
11:19
¿Y la ofensa al hermano, dónde está tu hermano?
¿Dónde está tu hermano?
La ofensa al prójimo, la ofensa a Dios, la ofensa a Dios al prójimo.
¿Podemos poner un ante otro, después, una, después otra, antes?
¿No importa, al fin y al cabo, es así dónde está tu hermano, es la ruptura con los demás, dónde estás tú en la ruptura con Dios?
11:36
Ese es el pecado, esa es la pregunta que Dios nos hace hoy a nosotros y tendremos que responder sobre nuestro pecado.
11:43
La Oración Preparatoria y la Petición de Vergüenza y Confusión
Por eso conviene tomarlo muy en serio esta meditación que San Ignacio nos presenta para ver con gravedad el pecado, no con angustia, no, no con angustia, pero sí ver la gravedad del pecado y ver lo que supone el pecado y ver su fealdad.
Y ver su mal.
11:58
Se hace importante percibir esto bien, pues nos encontramos en el número 45 y siguientes del libro de los ejercicios Espirituales de San Ignacio, y aquí el primer presenta a San Ignacio el primer ejercicio meditación con las 3 potencias, es decir, la memoria, el entendimiento y la voluntad.
12:16
Estamos en un método de oración, que es la meditación, es decir, usamos la memoria, el entendimiento y la voluntad para poder comprender, para poder profundizar, para poder entrar mejor, memoria, entendimiento y voluntad.
Las 3 potencias, Eh y San Ignacio presenta en el número 46 la oración preparatoria.
12:32
Conviene que expliquemos un poco esta oración preparatoria, la voy a explicar en un momento, porque nos servirá para todas las meditaciones siguientes, también para las contemplaciones que San Ignacio nos presentará después.
La oración preparatoria es pedir gracia a Dios nuestro señor, para que todas mis intenciones, acciones y operaciones sean puramente ordenadas en servicio al avance de su Divina Majestad, es decir, la oración preparatoria.
12:54
¿San Ignacio le aconseja en todas las meditaciones, para qué?
Para que nos dispongamos por eso la la, la cuál es la oración preparatoria, señor, que todas mis intenciones, acciones y operaciones sean puramente ordenadas, en servicio al avances divina.
Bajeta, si nos damos cuenta, es un resumen del principio del fundamento, este número 46 pido gracias a nuestro señor, es decir, que todas mis intenciones, acciones y operaciones, es decir, todo lo que voy a hacer en la oración, mi intención, mi deseo y mi voluntad sea.
13:22
Buscar puramente el servicio en alabanza de Dios, es decir, el fin de mi vida para el que he sido creado, alabar, hacer reverencia, ser de nuestro señor, esa es la oración preparatoria, es decir, quiero buscar este fin y quiero buscar que todo sea ordenado en servicio, alabanza de su divina y Majestad.
Sai necesita, nos pone en presencia de Dios, nos sitúa ante el señor con esta petición propia, con esta oración preparatoria que hacemos en todas, en todo momento y en toda, en toda meditación de ir moviendo.
13:49
¿Cómo se repite esa esa?
Esa oración preparatoria que nos va disponiendo el número 46 se repetirá en todos los los ejercicios que San Ignacio presenta.
Por eso es importante entrar así con esa disposición interior para la oración.
Y ahora San Ignacio presenta un primer preámbulo, que ya San Ignacio llama composición de lugar, es decir, se trata aquí de intentar, bueno, pues, usar la imaginación, usar la imaginación para la oración.
14:14
La imaginación lo usamos para tantas cosas y a veces no buenas.
Por eso San Ignacio dice, Bueno, si la la imaginación no entra en la oración, la oración será difícil, se hará mucho más difícil, será mucho más áspera.
Por eso conviene usar la imaginación y la oración, porque solo así podemos entrar realmente en el misterio que nos ocupa.
14:34
¿Y qué?
¿Qué composición de lugar nos presenta San Ignacio?
Pues será aquí ver con la imaginación un lugar corpóreo.
Un lugar puede ser un templo, puede ser un monte.
Puede ser cualquier lugar, en este caso San Ignacio.
14:49
Qué hace, nos dice, bueno, considera a tu alma como encerrada, como encerrada en una cárcel, en un cuervo, corruptible, dice él no, pero podemos imaginar una cárcel si la comprensión del lugar es imaginar el lugar.
Por ejemplo, si voy a contemplar la una contemplación de una habitación sobre la bienaventuranza, pues imaginaré el monte Jesús PREDICANDO, pues en este caso que vamos a meter sobre el pecado, San Ignacio quiere hacernos comprender que el pecado es una esclavitud.
15:12
Por eso dice, bueno, pues usa la imaginación, imagínate que estás encerrado en una cárcel.
Y que estás ahí desterrado.
Estás en un lugar perdido, escondido, apretado, con mal olor, estrecho, sin poder moverte, casi sin luz, sin ver nada, sin saber dónde estás, con angustia, con con suciedad, con mal olor.
15:30
Imaginar una cárcel así.
El lugar puede estar preso, incómodo, estrecho, donde casi no puedes respirar, casi no se encuentra mal, bien esa, esa.
Podemos usar la imaginación para comprender esto, para para entender esto.
Usamos la imaginación, usamos la compulsión del lugar después de la ración preparatoria, imaginándooslo así el alma en la cárcel, imaginándooslo así con frío, secos, con, con, con o con mal olor, con con sed, con hambre, estrechos, sucios.
16:00
Imaginar así un lugar así, donde nos podemos encontrar incómodos, extraños.
¿En segundo lugar dice San Ignacio, demandar a Dios, nuestro señor, lo que quiero es decir eso qué significa hacer una petición?
En toda, en todo ejercicio espiritual haremos una petición.
¿Por qué?
16:16
Porque evidentemente la petición nos está introduciendo la oración.
Ya ya pedimos al señor una gracia que queremos alcanzar en estos ejercicios o en este ejercicio concreto.
Y en este del pecado.
¿Qué es la petición?
Que San Ignacio pone vergüenza y confusión de mí mismo, vergüenza y confusión de mí mismo, viendo cuántos han sido dañados por un solo pecado mortal.
16:38
¿Y cuántas veces yo merecería ser condenado para siempre por mis tantos pecados?
Esa es la petición, es decir, señor, Dame vergüenza y confusión, vergüenza y confusión.
¿Qué significa esto?
Vergüenza, es decir, que me dé vergüenza, que me dé vergüenza mi situación, que me dé vergüenza mi pecado, que me dé vergüenza delante de Dios y delante de los demás.
16:59
Imaginar.
Y digo, bueno, señor, es que me tiene que dar vergüenza, vergüenza por por por mi pecado, por cómo me he comportado contigo.
¿Pues cómo me he comportado con los demás?
Avergonzarme de verdad, sentir vergüenza, vergüenza porque he ofendido a Dios, vergüenza por lo que he hecho mal, que si todo el mundo supiera lo que yo he hecho, si todo el mundo supiera esto, podemos suscitarnos solo la vergüenza y despertar la vergüenza.
17:20
Pensar en esto, pensar, bueno, yo te pido que me conceces la gracia de la vergüenza de mis pecados, que me de vergüenza Haberte ofendido, que me de vergüenza haberte faltado haberte fallado, vergüenza y confusión.
Y si decía confusión, confusión no significa que estoy perdiendo en eso.
17:36
¿Dónde tengo que encontrarme?
No, la confusión significa que estoy sorprendido porque yo merecería estar condenado como otros muchos, y sin embargo no siento mucha vergüenza por mis pecados, pero al mismo tiempo me estoy sorprendido porque veo que cuántos otros muchos se han muerto en pecados mortales están condenados y yo estoy aquí y tengo ahora la oportunidad de repetirme de mi pecado y tengo la oportunidad de volverme a acercar.
17:56
¿Es la confusión decir bueno, señor, por qué conmigo tanta misericordia?
¿Veis por eso?
Esa vergüenza y confusión o la ambientación sobre el pecado no es algo peyorativo, negativo o angustioso como a veces se quiere vender.
No, no es así.
San Ignacio presenta la vergüenza, pues claro, porque he ofendido a Dios, pero también la confusión, pues decir, bueno, señor, yo merecería estar condenado y estoy aquí, yo merecería estar perdido y estoy aquí decir, qué bueno eres conmigo, señor, vergüenza y confusión, porque cuántos otros muchos están condenados y han muerto en pecado y estoy aquí y tengo la oportunidad de volver a comenzar y tu misericordia quiere encontrarse conmigo.
18:30
Esa es la confusión.
Es curioso, y esto no puede servir como como anécdota, como ejemplo la red, como como modelo y referente, que esta expresión es la confusión.
A quien más bien le hizo en su vida espiritual y le ayudó tanto en su conversión fue a San Francisco de Borja.
San Francisco de Borja.
18:46
Cuando llega a Granada con el cuerpo de la emperatriz y ve y lo ve corrompido, dice, bueno, pues no puedo servir al señor que se me pueda morir.
Escucha las predicaciones de San Juan de Ávila, le le hace tanto bien, le pide Consejo, San Juan de Ávila le va orientando hasta que al final deriva en la compañía.
Habla con San Ignacio y Francisco de Borja, deja todo para entrar en la compañía y él entrando en la compañía y después más adelante, como ya vive la experiencia en los ejercicios en profundidad y también los da los ejercicios, dirá en sus notas que lo que más le impactó, lo que más le impresionó en su vida espiritual, es la confusión, por ver cómo voy a estar condenado.
19:20
Y sin embargo, Dios lo ha buscado y lo ha salvado.
Viendo su vida no comprende esto, un hombre casado, un hombre de Estado, un hombre con hijo con muchas obligaciones, pero Dios lo ha buscado y lo ha salvado de esa vida y le ha dado una vida nueva.
Tiene vergüenza por los pecados pasados y también confusión por ver la sorpresa con la que Dios le ha regalado la misericordia.
19:40
Por eso es la experiencia que tenemos todos nosotros, que pedir al señor vergüenza por mi pecado y confusión por veros cuando otros muchos se pueden condenar.
Y yo, sin embargo, estoy aquí.
Otros muchos se han condenado porque han muerto en pecado.
Estoy aquí y estoy aquí.
Es la petición.
Tenemos que dedicar un ratito a la petición propia y pedirlo al señor.
19:56
Vergüenza y confusión, porque yo merecía estar condenado y sin embargo estoy aquí llamado a la conversión en la vida eterna.
20:04
Los Pecados de Ángeles, Adán y Eva, y Nuestro Pecado Particular
Bien, pues una vez que hacemos esa petición propia, San Ignacio presenta como 3 puntos fundamentales en los que usaremos la memoria, el entendimiento y la voluntad.
Primer punto número 50 del libro de los ejercicios, dice San Ignacio será traer a la memoria sobre el primer pecado que fue de Los Ángeles.
20:23
Y luego sobre el entendimiento, discurriendo y luego la voluntad, es decir, tal la memoria.
¿Qué es pensar en lo que vamos a meditar trae a la historia a la cabeza, es decir, qué es, qué es la memoria?
Bueno, pues en este caso es el pecado de Los Ángeles.
No sabemos bien cómo pudo ser, pero muchos expertos nos nos dicen que fue un pecado de rebeldía, de rebelión.
20:41
O sea, Satanás se rebela contra Dios porque no acepta el Ministerio de la Encarnación, no acepta que un que tenga que servir a un hombre, por lo tanto se rebela, se se llena de soberbia, eso traemos la memoria de ese hecho.
Ahora hagamos el entendimiento, lo razonamos, es decir, lo pensamos, una criatura se rebela contra Dios, lo que esto supone, las los efectos que esto tiene, la ruptura que esto provoca y luego a la voluntad.
21:04
¿Me afecta esto que está pasando?
O sea, me afecta ese pecado, me afecta esa ofensa, en este caso de Satanás, que lo puedo ver y contemplar y usar la imaginación para ver cómo Satanás le dice a Dios, no te serviré, no te serviré por eso.
21:20
Comienzo a pensar en esto.
Uso la memoria, el entendimiento y la voluntad, la memoria para traer la historia, el entendimiento para comprender lo que ha pasado y su efecto secundario, su efecto grave de separación y la voluntad que se siente afectada por este pecado.
No te serviré ese grito de savanán y ese grito en el fondo de todo pecado personal.
21:37
Todo pecado al final se convierte en un no te serviré.
Por eso vemos la memoria, el entendimiento y la voluntad en juego en esta, en esta meditación.
Por eso no es tanto.
Razonar muchas cosas, sino más bien intentar caer la cuenta sobre la memoria, el entendimiento y la voluntad.
21:53
La memoria para traer la historia, el entendimiento para comprender lo que está pasando y la voluntad que se siente afectada.
Y es importante que se siente afectada, es decir, porque si no será todo un conjunto de pensamientos, no memoria, entendimiento y voluntad tienen que trabajar unidas.
Las 3 potencias como San Ignacio la presenta, dice San Ignacio, trayendo en comparación de un pecado de Los Ángeles tantos.
22:15
Pecados míos y donde ellos por un pecado fueron al infierno.
Cuántas veces yo lo he merecido por tantos pecados al ver cómo Los Ángeles fueron criados en gracia y fueron ayudados en su libertad para hacer reverencia y obediencia al señor, pero sin embargo, por soberbia se pasaron de gracia a malicia y fueron lanzados al infierno, y así discurrir más en particular con el entendimiento y que se mueva mi voluntad y darme cuenta de esto.
22:41
Y como supone para Dios tener que castigar a Los Ángeles que se separan de Dios.
Son los demonios.
Podemos pensar en esto despacio y ver los efectos que provoca en mí y darme cuenta cuando pasa por la memoria, por el entendimiento y por la voluntad.
Tenemos que hacer el ejercicio de que las 3 potencias actúen en esta meditación para entrar en la gravedad del pecado, en lo que supone satanás gritando a Dios no te serviré.
23:02
Este es el primer punto que San Ignacio presenta, segundo punto número 51.
Entramos ya en un texto que parece la escritura en Génesis 3, que es el pecado.
De Adán y Eva podemos traer la memoria, el pecado.
Sí leemos, el texto nos puede ayudar mucho y luego pasar por el entendimiento y por la voluntad del texto.
23:23
Vamos a leer el texto de Génesis 3, donde precisamente se nos presenta el pecado de los primeros padres de Adán y de Eva.
Y como lo que supone en nosotros, podemos acudir al texto de la escritura si nos ayuda, leerlo despacio, entrar en el vamos a escuchar este relato.
23:41
La serpiente era más astuta.
Que las demás bestias del campo que el señor había hecho.
Y dijo a la mujer con que Dios os ha dicho que no comáis de ningún árbol del jardín.
La mujer contestó, la serpiente podemos comer los frutos de los árboles del jardín, pero el fruto del árbol que está en mitad del jardín nos ha dicho Dios, no comáis de él y lo toquéis de lo contrario, moriréis.
24:03
La serpiente replicó a la mujer, no, no moriréis.
Es que Dios sabe que el día en que comáis de él os abrirán los ojos y seréis como Dios en el conocimiento del bien y del mal.
Entonces la mujer se dio cuenta de que el árbol era bueno de comer, atrayente a los ojos y deseable para lograr la inteligencia, y así que tomo de su fruto y comió.
24:24
Luego se lo dio su marido, que también comió.
Se les abrieron los ojos a los 2 y descubrieron que estaban desnudos y entrelazando hojas de higuera.
Se y se las hieron cuando oyeron la voz del del señor Dios que se paseaba por el jardín a la hora de la brisa.
24:41
Adán y su mujer se escondieron de la vista del señor Dios entre los árboles del jardín.
¿El señor Dios llamó a Adán y le dijo, Dónde estás?
Él contestó, Oí Tu ruido en el jardín, me dio miedo porque estaba desnudo y me escondí el señor.
24:56
¿Dios le REPLICÓ, quién te informó de que estabas desnudo?
Es que has comido el árbol que de que te prohibí comer.
¿Adán respondió, la mujer que me diste por compañera me ha ofrecido el fruto y comí el señor, Dios dijo a la mujer, qué has hecho?
La mujer respondió.
La serpiente me sedujo y comí.
25:16
¿Aquí encontramos la pregunta que decíamos al principio, no en génesis 39, dónde estás?
¿Es la pregunta que hace 10 dónde estás?
Y aquí podemos entrar en el pecado de Adán y de Eva, vemos como la serpiente engaña a Eva, Eva se deja engañar y engaña a toda la humanidad entera.
25:32
La serpiente, Adán y Eva son la imagen de la humanidad entera, varón y mujer, y vemos como la serpiente engañó a nuestros primeros padres.
Podemos meditar en esto, pasarlo por la memoria y por el entendimiento usando la razón para comprender lo que esto supone, el engaño, la falsedad, la mentira que usa el demonio para atar, para engañar al hombre.
25:52
Podemos usar también el entendimiento y la voluntad de que estés afectada por esa separación de Dios, aunque de del hombre por por por aparte de Dios, no ese hombre se separa de Dios.
¿Tenemos que sentirnos afectados en la voluntad y escuchar de Dios dónde estás, Adán?
¿Dónde estás?
26:07
Y ver darnos cuenta como el pecado ha separado a Adán y a Eva de la amistad con Dios los ha apartado de su amor.
La serpiente engaña, seduce, miente, juega con la verdad para engañar, para engañar, para la trampa, para la trampa.
26:24
La serpiente aparece ahí como imagen del demonio Satanás, que tienta, que seduce, que engaña.
No podemos olvidar que la tentación está presente en nuestra vida.
Satanás engaña y a veces bajo apariencia de bien.
Bien, pues aquí podemos meditar sobre este pecado un rato.
En el segundo punto podemos entrar en Génesis 3 y meditar usando la memoria, entendimiento, la voluntad, y darnos cuenta y ver ese pecado, no esa promesa falsa que presenta Satanás, seréis como dioses, seréis como dioses.
26:53
Podemos detenernos ahí un rato, usar la memoria, el entendimiento y la voluntad en nuestra oración para comprender, para entender lo que está pasando, para meditar, despacio, con paz, ver la gravedad del pecado.
Y ver lo que supone el pecado como una ruptura, una ruptura de la amistad.
27:09
Vemos como Adán y Eva rompe la relación con Dios rompe Dios los tiene que expulsar del paraíso, esa es la gravedad del pecado, ver como a Dios le ofende de nuestro pecado, hasta el punto de que Dios y el pecado no pueden trabajar juntos.
Por eso Dios tiene que echar la mirada a otro sitio y decir, no, no, no puedo, aunque mantenga al hombre en el ser, aunque lo siga amando y le ofrezca la redención con un palo más adelante.
27:31
Pero, pero el pecado daña a Dios, el pecado ofende a Dios.
Podemos usar la memoria, entendimiento y la voluntad para este segundo punto.
Para ver el pecado de Adán y Eva podemos leer el génesis 3, despacio, con calma, compararlo con nuestra vida, ver nuestros pecados y eso es lo que haremos ahora.
27:49
Después, en el siguiente punto Pasamos al tercer punto, punto 52, número 52, vemos el pecado particular.
Ahora San Ignacio pasa de ver el pecado de Los Ángeles usando la memoria entiendo y la la voluntad.
Ahora el pecado, Adán y Eva usando memoria, entendimiento y voluntad.
28:05
Y ahora pues veremos un pecado particular usando memoria, entendimiento y voluntad.
Asimismo, dice San Ignacio hacer otro tanto sobre el tercer pecado particular de cada uno, que por un pecado mortal es ido al infierno y otros muchos 50 por menos pecados que yo he hecho.
28:28
Es decir, San Ignacio dice, Bueno, mira la fela del pecado.
Mira la fe del pecado, no solamente la gravedad, sino el la, la fealdad del pecado.
Y mira como otros muchos se han condenado, como otros muchos se han condenado, y yo con muchos pecados, aquí estoy.
28:48
Por eso conviene ver la gravedad del pecado, ver el pecado en concreto, ver su gravedad en general, no ver usando la memoria entendimiento y la voluntad, ver la gravedad del pecado.
Podemos pensar algún pecado concreto o bien nuestro de nuestra vida.
O bien cualquier pecado le conozcamos.
Pero pensar en el pecado es curioso, porque la experiencia de San Francisco Javier, cuando estaba en en París estudiando con San Ignacio, con Pedro Fabro, era una experiencia muy curiosa.
29:14
San Francisco Javier era un chico joven, intrépido, inteligente, habilidoso, también religioso y piadoso, pero no estaba entregado a Dios.
Vivía jugueteando con los placeres del mundo, vivía con las afecciones desordenadas, no llegaba a cometer grandes faltas, pero vivía una vida espiritual, lánguida, pobre.
29:30
Vivía a enfriado de Dios, pero, sin embargo, llama la atención cuando ve que sus compañeros de clase, incluso algún profesor de noche, salían de fiestas en juerga YY cometían muchos graves y graves pecados.
De hecho, también es así que muchos de ellos contadieron alguna enfermedad por transmisión sexual que le estropeaba la cara, la piel y les podría la piel serían heridas.
29:50
Poor llagas y San Francisco Javier vio a un profesor o muy inteligente o muy famoso hombre que se entregó a esos vídeos.
¿Y cuando vino?
A los poco tan poco tiempo tenían la cara prácticamente desfigurada, llenas de heridas y de pus y sabatico.
A ver, le impresionó mucho.
Eso es ver el pecado en ese rostro, es ver la fealdad del pecado que está en el corazón.
30:10
Verla por fuera fue una gracia de Dios para él, porque fue lo que le hizo plantearse su vida de otra manera.
Bien, pues su conviene que dediquemos un rato a ver la fealdad del pecado, no solamente su gravedad, que por supuesto hay que verlo, sino además de su gravedad, ver la fealdad del pecado, ver cómo nos pudre, nos mata, nos condena, nos trae, nos nos hace perder la esperanza.
30:29
Nos hace perder la vida verdadera y como de tenernos ahí, especialmente tenernos en este momento, en esa fealdad del pecado, uso de la memoria, el entendimiento y la voluntad, podemos escoger un pecado bien personal, mío o bien de otra persona.
Es coger un pecado aquí, yo sé que se comete, o lo he cometido yo, o lo han cometido a otros, un pecado que sea grave y verlo despacio, examinarlo y ver la fealdad del pecado y ver la fealdad del pecado, ver su gravedad, ya no solamente ver el pecado de Adán y Eva o ver el pecado de Los Ángeles.
30:58
Vamos a dar otro paso distinto es ver un pecado, ya sea en mi vida o en la vida de otro, un pecado grave, como le pasó a Francisco Javier, y ver su fealdad, ver su fealdad.
Ahí está el secreto y aquí está la clave, por una experiencia profunda de lo que es el pecado.
Y también luego veremos la experiencia profunda de la misericordia, evidentemente.
31:15
Pero pero para recibir y acoger bien la misericordia, tenemos que comprender lo que supone el pecado y su gravedad, lo que supone el pecado y cómo enfría y cómo mata, ver la faga del pecado y ver su gravedad.
Para quitarlo de nosotros, para apartarnos de nosotros, para no querer otra vida así llena de pecado.
31:32
Hay que ver el pecado de esa perspectiva, ver su frialdad para para, para aborrecerlo, no quiero el pecado, no quiero el pecado en mi vida.
31:40
Diálogo con Cristo Crucificado: Amor y Conversión Personal
Al final, el número 53 de esta de esta meditación, San Ignacio presenta un coloquio, un coloquio precioso, un coloquio es como una diálogo, una conversación con el señor Ya cara a cara, ya sin usar tantas veces.
Textos o no, sino más bien una impresión del corazón que se comparte con el señor.
31:59
El coloquio es una conversación de amigos, una comunicación.
Entonces San Ignacio presenta en toda la meditación, es un coloquio.
En esta meditación de las 3:00 potencias hemos visto como en los 3 puntos, tanto en Adán y Eva como como en el pecado de Los Ángeles, pero en este último lugar, en un pecado particular, vemos como San Ignacio presenta memoria, entendimiento y voluntad, y usado las 3 cosas.
32:20
Ahora en el coloquio es dejar.
Dejar que el sentimiento se abra es hablar con el señor cara a cara, sin tapujos, como amigos, y manifestar sentimientos que están en el corazón profundo.
Después de esta meditación, dice San Ignacio, vamos a ver el número 53 completo, imaginando a Cristo nuestro señor delante y puesto en cruz hacer un coloquio como de criador es venido a hacerse hombre y de vida eterna, muerte temporal y así a morir por mis pecados, otro tanto mirando a mí mismo.
32:52
Lo que he hecho por Cristo, lo que hago por Cristo, lo que debo hacer por Cristo.
Y así, viéndole tal y así colgado en la cruz, discernir por lo que se ofreciere, me imagino a Cristo, nuestro señor delante y puesto en cruz, Estudiantes, Jesús Crucificado, esa es la imaginación para ver a Jesús crucificado al final de la oración.
33:12
Después de esta meditación, de esos 3 puntos, llega el coloquio y ya me coloco ante Jesús Crucificado puesto en cruz.
Y estoy ahí, delante de él, no aplastado por el dolor, sino sorprendido por el amor.
Cómo puede ser que tú me quieras tanto como puede ser que tú me quieras tanto hay un beato del del siglo 1314 que es Ramón Llull y llama la atención mucho en él, lo que fue una conversión muy fuerte en la de su vida, no, pero lo ocurre algo curioso, no vamos a entrar en su vida ahora, pero cura algo curioso, estaba casado, tenía hijos, pero empieza a experimentar.
33:48
Que su vida está vacía.
¿Por qué?
Porque está enamorado no de su mujer, sino de otra mujer desde fuera y de las cosas vanas del mundo.
Y en un momento dado está escribiendo una poesía no a su mujer, sino precisamente a otra mujer fuera de fuera, una mujer con la que, bueno bien, pues no vivía bien y estaba enamorado de una mujer que no era su mujer.
34:05
¿Y entonces, qué ocurre?
Jesús crucificado se le presenta varias veces, él, por miedo, no hace caso, se esconde hasta que al final tiene que rendirse al amor.
Por eso estamos ante Jesús Crucificado, no aplastados por el dolor, sino sorprendidos por el amor.
34:22
¿Imagínate puesto delante de la cruz de Cristo, te arrodillas ante él cómo lo mirarías, más bien te dejaría mirar, pues te daría vergüenza mirarle, te dejaría mirar, pero qué veo?
34:37
Veo como de Creador ha venido a hacerse hombre y de vida eterna.
Amore temporal.
¿Y así a morir por mis pecados, es decir, cómo todo un Dios poderoso creador se ha hecho hombre y cómo de tener la vida eterna quiere pasar por la muerte temporal y todo esto por mí, para perdonarme de mis pecados?
34:59
Jesús me amó y se entregó a la muerte por mí.
Esa frase de San Pablo aparece aquí muy viva.
En este texto de San Ignacio, Jesús me amó y se entregó a la muerte.
Por mí todo lo ha hecho por mí de Creador.
Ha venido a hacerse hombre de vida eterna, a pasar la muerte temporal.
Y todo esto por mí, sin una necesidad, solo por mí, porque quería de mí, porque quería salvarme, porque quería encontrarse conmigo.
35:19
Me tengo que tener ahí antes Jesús Crucificado, Jesús, todo lo has hecho por mí, ha venido a mi vida, ha venido a estar conmigo, ha venido a encontrarte con conmigo, me estás buscando todo, lo has hecho por mí, lo has hecho por mí, Jesús, mi amor, y se entregó la muerte por mí, por mí, personalmente, por mis pecados.
35:39
Estás aquí de Creador, ha venido a este hombre.
De vida eterna, muerte temporal por mí y sigue siendo San Ignacio otro tanto, mirando a mí mismo, lo que he hecho por Cristo, lo que hago por Cristo, lo que debo hacer por Cristo.
Una vez que veo a Jesucristo crucificado y estoy sorprendido por el amor, me miro a mí mismo.
35:57
¿Me pregunto, bueno, y qué he hecho por Cristo?
Y ahí empiezo a ver mis defectos, mis limitaciones, mis pecados, todo aquello con lo que he ofendido al señor en mi vida, todo aquello que me he separado de él en algún momento.
¿Mirando a mí mismo veo qué he hecho por Cristo y ahora qué hago por Cristo?
36:15
¿Tal vez mi vida anterior tiene una vida un poco así, movida, pero y ahora qué hago por Cristo?
¿Estoy convencido de verdad del amor de Jesucristo, Qué hago por Cristo?
¿Ahora mis pecados me hacen ver que PECO, que me equivoco, que fallo continuamente por ello, qué hago por Cristo, qué debo hacer por Cristo?
36:32
¿Esa es la siguiente pregunta, pero qué he hecho, qué hago y ahora qué debo hacer por Cristo?
¿Pensemos, qué debo hacer por Jesucristo si he visto esto, si he visto su misericordia, ahora qué debo hacer por él, qué debo hacer por él?
Ese es el misterio.
¿Esto sí que es un misterio del amor del señor que nos busca ante la oscuridad del pecado, nos busca el señor para que nos preguntemos, bueno, y ahora qué debo hacer por Cristo?
36:54
¿Sí le podemos dar un salto más, podemos dar un paso más al amor, un paso más a la conversión del corazón, pues yo qué he hecho por Cristo, qué hago por Cristo?
¿Qué debo hacer ahora por Jesucristo?
Y así vino de tal.
¿Y así, colgado en la cruz, discernir por lo que se ofreciere, es decir, yo estoy en el pie de la cruz para dejarme consolar, dejadme transformar, dejadme convertir, dejadme cuidar, voy al señor, qué he hecho por Cristo, qué hago por Cristo, qué debo hacer por Cristo?
37:23
Y así vino de tal y así cogado en la cruz, dice, ni por lo que se ofreciere, y una vez que veo esto y veo mi pecado y veo mi vida y estoy ante el señor, dice, ni lo que se ofrecía, es decir, dejar que mi corazón se derrame por amor al señor, dejad que mi amor.
Viva para Jesucristo, dice.
37:39
Ni lo que se ofreció a decir, dejar que el sentimiento y el afecto hablen.
Estoy tan conquistado por el señor que me dejo transformar por él, que me dejo tocar por él.
Entonces han transformado por el señor, que no quiero otra cosa, sino su amistad, su amor, su perdón.
37:54
Y a eso voy discurrir por lo que sofre, es decir, dedicarle tiempo a estar con el señor, Dedicarle tiempo a eso.
Contemplarle crucificado, contemplarle por amor y luego viene a mí mismo.
¿Y ver qué he hecho por Cristo, qué hago por Cristo y sobre todo, qué debo hacer por Cristo?
38:10
¿Esa es la gran pregunta, qué debo hacer ahora por Jesucristo?
Así discurrir por lo que se ofreciere es ahí esta la clave.
Pero San Ignacio da un punto al coloquio.
El número 54 Añade algo más a este coloquio y dice, el coloquio se hace propiamente hablando, así como un amigo habla a otro como o un señor o señor, cuando pidiendo alguna gracia, cuando culpándose por algún mal hecho.
38:35
Cuando comunicando sus cosas y creando consejo en ellas.
¿Es decir, cuál es el objetivo del coloquio?
Precisamente bueno, pues ponerme delante del señor, es decir, y pedir las gracias que necesito, sin culparme y buscarle a él, buscarle a él.
Ahí está el secreto, buscar al señor.
38:51
En el coloquio hago hablar con él como con un amigo, como un amigo, hablaba con su amigo, como un sirviente de la, con su señor, es decir, hay una comunicación, eso es importante, esa experiencia de la comunicación con Dios, la relación con Dios de buscar esa relación con él.
Pero en el coloquio vemos esa petición tan preciosa, no viene así tal colgado en la cruz discurrir por lo que se ofrecía, es decir, lo que venga, señor, aquí estoy, una vez que esté delante del señor lo que venga, señor, aquí estoy, si hay algún recuerdo, alguna petición, alguna cosa, aquí estoy, señor, Abrirse a la gracia, abrirse al amor del señor.
39:24
Es muy importante el coloquio, Eh San Inés decir le da muchísima importancia a todos los coloquios, especialmente a este, porque ahora este coloquio se repiten varias meditaciones del pecado, en la primera semana es ir a Cristo crucificado.
Puesto en cruz y dejadme tocar, dejadme transformar, dejadme inundar por el amor del señor.
39:40
Ahí está el secreto, aquí está la clave, le pongo ante que su crucificado, no aplastado por el dolor, sino sorprendido por el amor, se hace muy importante hacer esta meditación completa los 3 puntos, no mi amor, entendimiento y voluntad.
Acudir a a esos 3 puntos, uno a uno medirá sobre eso, pensad también mi pecado y luego acudir a esta contemplación.
40:02
Acudir a este coloquio donde estoy ante Jesús Crucificado y me dejo tocar por él.
Acudir a ese coloquio de amistad e intimidad con el señor.
¿El coloquio es importante en el ejercicio, por lo tanto no podemos dejarlo, EH?
Los últimos minutos de la oración lo podemos dedicar a hacer este coloquio número 53, imaginando a Cristo, a nuestro señor, delante y puesto en cruz, hacer un coloquio como de criador he venido a hacerse hombre y de vida eterna, a muerte temporal y así a morir por mis pecados, por lo tanto mirando a mí mismo lo que he hecho.
40:31
Por Cristo lo que hago por Cristo, lo más importante, lo que debo hacer por Cristo.
Y así vino letal y así, colgado en la cruz, discurrir por lo que se ofreciere es dejarnos tocar y dejarnos transformar.
Por un amor que no pasa, por un amor que no caduca, por un amor que permanece siempre en el tiempo, es el amor de Jesucristo.
40:51
Bien, pues vamos a entrar en esta meditación del pecado con serenidad, con calma, con paz, sin angustia, Eh, pero con pura realismo, con pura verdad.
Usando la memoria, el entendimiento y la voluntad para ir discurriendo, para ir entrando, para ir pensando, para ir descubriendo lo que Dios quiere de mí, pensad en ese pecado de Los Ángeles, no te serviré pecado de Adán y Eva, seréis como dioses la promesa falsa y un pecado propio que me haga vivir como animal y no como persona, un pecado propio que me separa de Dios, que he merecido el infierno por él y sin embargo, estoy aquí y ver su fealdad y ver la oportunidad que Dios me regala para
41:24
volver a empezar y detenernos de esta meditación en este coloquio final.
Dedicarnos minutos al final al coloquio ante Jesús Crucificado y experimentar de verdad ese amor personal.
Jesús me amó y se entregó a la muerte por mí, viendo mi pecado.
Y veo la gravedad del pecado y al mismo tiempo veo la grandeza de su perdón.
41:41
En la meditación siguiente sí entraremos a meditar entre nuestros pecados personales y propio particulares, pero eso no conviene tanto en una verticularidad del pecado personal, sino entrar en lo que supone el pecado global.
Por eso ha entrado en el pecado de Adán y Eva en el pecado.
De de lo de Los Ángeles.
41:57
¿Por qué?
Porque vamos a entrar en lo que supone el pecado, en esta meditación, en la meditación siguiente, y así nos detendremos un poco nuestro pecado personal para ir descubriendo delante del señor cómo somos, quiénes somos, cómo no vivimos, cómo vemos, cómo es nuestra relación con Dios, cómo relacionamos con él.
42:12
Aquí está la clave, aquí está el secreto.
Por eso dediquemos un rato a la oración, a este primer ejercicio que San Ignacio nos presenta del pecado.
¿Nos puede resultar un poco áspero y difícil?
Sí, bueno, pues un poco un ratito.
Si me resulta áspero, lo dejo, vuelvo otra vez.
Pero no conviene abandonar esta semana sin haber tenido la experiencia de la vergüenza y la confusión, que es la gracia que pedimos al señor.
42:33
No dejemos de pedirla para todos los que estamos haciendo nuestro ejercicio, esa gracia de la vergüenza y la confusión para poder amar mucho al señor, para poder entregarnos a él de verdad con todo el corazón y con toda el alma.
Aquí está el secreto de nuestra vida y entendemos que este pecado no es.
42:48
O el pecado o la mediación del pecado no es misterio, sino oscurrirá, porque el pecado nos nos oscurece.
La misérico es la que devuelve la luz, la que nos llena de esperanza, la que nos llena de alegría, pues pedimos esta gracia a la Virgen Santísima, reina y madre de la Misericordia.
43:05
Le pedimos a ella que nos ayude, que interesada por nosotros, para que vivamos esta meditación y saquemos de el fruto que Dios espera de nosotros, Gloria, al padre, al hijo y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos, amén en el nombre del padre y del hijo y del espíritu Santo, Amén.
Podcast Summary
Key Points:
El pecado es una ruptura de la amistad con Dios, no simplemente la transgresión de una norma o ley.
San Ignacio de Loyola dedica la primera semana de los Ejercicios Espirituales a meditar sobre el pecado como anti-principio y fundamento de la vida espiritual.
La meditación se realiza con las tres potencias del alma
La oración preparatoria pide que todas las intenciones, acciones y operaciones sean ordenadas al servicio y alabanza de Dios.
La petición central de esta meditación es alcanzar vergüenza y confusión de sí mismo al ver la gravedad del pecado.
San Ignacio propone meditar en tres pecados
El pecado mortal destruye la caridad en el corazón del hombre, mientras que el venial la hiere y debilita.
El coloquio final ante Cristo crucificado invita a preguntarse qué he hecho, qué hago y qué debo hacer por Cristo.
Summary:
La transcripción presenta una meditación guiada sobre el pecado según la primera semana de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola. Se explica que el pecado no es simplemente violar una norma, sino romper la amistad con Dios, usando la imagen de una madre a quien su hijo le cambia la cerradura y ya no la reconoce. ".
Se distingue entre pecado mortal, que destruye la caridad y solo se restablece por la misericordia de Dios, y pecado venial, que la debilita. La meditación se estructura con las tres potencias —memoria, entendimiento y voluntad— aplicadas a tres puntos: el pecado de los ángeles, el de Adán y Eva, y un pecado particular propio. La oración preparatoria dispone el corazón para buscar solo el servicio de Dios, y la petición central es alcanzar vergüenza y confusión ante la propia culpa.
Finalmente, el coloquio ante Cristo crucificado invita a dejarse transformar por el amor redentor, preguntándose qué se ha hecho, qué se hace y qué se debe hacer por Cristo.
FAQs
Es un preámbulo ignaciano que usa la imaginación para entrar en el misterio. En esta meditación, San Ignacio pide imaginar el alma como encerrada en una cárcel oscura, estrecha y sucia, para comprender que el pecado es una esclavitud.
Porque la memoria trae la historia, el entendimiento comprende sus efectos y la voluntad se siente afectada. Si no actúan unidas, la meditación se queda en meros pensamientos sin tocar el corazón.
El pecado de los ángeles fue una rebeldía directa: «no te serviré», un rechazo soberbio a servir a Dios. El de Adán y Eva nació de una falsa promesa: «seréis como dioses», dejándose engañar por la serpiente que mintió y sedujo.
No es perder la cabeza ni angustiarse, sino quedar sorprendido de que Dios tenga misericordia conmigo cuando otros muchos se han condenado por menos pecados. Es asombro agradecido ante un amor inmerecido.
Javier veía a compañeros y profesores entregados a graves pecados, y contempló cómo sus rostros quedaban desfigurados por enfermedades. Esa imagen externa le hizo comprender la fealdad interior del pecado, y fue una gracia que lo llevó a cambiar de vida.
Es una conversación íntima y espontánea con Dios, como la de un amigo con otro amigo, un siervo con su señor o un hijo con su padre. No se recitan fórmulas, sino que se comparten sentimientos, se piden gracias y se deja hablar al corazón.
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