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E8 ¿Para qué sirve la historia hoy?

22m 45s

E8  ¿Para qué sirve la historia hoy?

El episodio del podcast "Clase a la Casa" de la Universidad de los Andes presenta una conversación con tres historiadoras sobre el valor del pensamiento histórico durante la pandemia de COVID-19. Las invitadas, Catalina Muñoz, Ana María Otero y Constanza Castro, explican que la historia sirve para desafiar la visión "presentista" de corto plazo, permitiendo analizar los problemas en una "larga duración" y comprender que el impacto del virus está moldeado por desigualdades históricas profundas. Argumentan que mirar al pasado muestra que las disrupciones, como las pandemias, son parte de la experiencia humana y revelan dinámicas políticas, como la expansión o contracción de derechos y autoritarismos. Además, enfatizan que la historia no debe usarse para predecir el futuro de forma simplista, sino como un instrumento para pensar críticamente el presente, evidenciar que el cambio es posible y fomentar la acción política. El proyecto "Historias para lo que viene" ejemplifica este enfoque, usando la historia para incentivar la participación y la imaginación de futuros alternativos en contextos como la construcción de paz en Colombia.

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3702 Words, 21594 Characters

Spanish
La Casa es un podcast patrocinado por la Facultad de Cienza Sociales de la Universidad de los Andes y producido por proyecto 070 y 070 podcasts. 070 es un medio periódmig independiente auspiciado por la Universidad de los Andes que busca atender puentes entre la Academia y el Periodismo. La Universidad de los Andes sigue, esto es clase a la Casa. Una continuación virtual de la iniciativa clase a la calle que cumple ya cuatro años en su esfuerzo por sacar a la Academia de los Salones de clase. En este podcast, profesores de la Universidad de los Andes conversarán sobre los retos que el COVID-19 nos propone como comunidad. Es el turno de las Ciencias Sociales. Esto es clase a la Casa. Histórias para lo que viene. Bueno, bienvenidos al octavo de episodio de clase a la Casa. Les habla Tatiana Andea, profesora de Sociología de la Universidad de los Andes. Hoy nos acompañan tres historiadores de la Universidad que nos hablaran sobre para qué sirve la historia hoy y porque es tan importante pensar históricamente en medio de esta pandemia. Quisiera comenzar por presentarles a estas tremendas invitadas. Las tres como decía trabajan en el Departamento de Historia de la Universidad de los Andes y tienen un proyecto conjunto muy bonito que se llama Histórias para lo que viene. Este proyecto tiene como propósito diseñar estrategias y acciones concretas para invitar a un sector amplio de la sociedad a reflexionar sobre la historia del país en la cuyo entura actual. Primero está Catalina Muñoz, Catalina es doctora en historia de la Universidad de Pensilvánea. Su trabajo se concentra en los usos públicos de la historia para atender a problemas sociales contemporáneos. Y actualmente tiene un proyecto muy chévere que explorará el rol de los historiadores y el conocimiento histórico en los procesos de justicia transicional en el marco del proceso de paz colombiano. Constanza Castro es nuestra otra invitada y a SPH de Nistoria en la Universidad de Colombia. Su trabajo se enfoca en el estudio de la cultura política, la Historia Social del Derecho y de la Economía y la Emensiones Pacial del Capitalismo en el siglo XIX. Y por último estamos con una María Otero, Cleves, que ustedes ya la conocen porque es creadora de clase a la calle, a la amphitriona de este podcast en varias otras oportunidades, es abogada de la Universidad Los Andes y tiene un doctora en historia moderna, la Universidad de Oxford. Ana es especialista en la historia latinoamerica y colombia en el siglo XIX y tiene un particular interés en la historia del consumo y la cultura legal. Está terminando de escribir un libro que se llama Popular Consumers Global Good Citizenship and the Politics of Consumption in the 19th century en Colombia. Entonces bienvenidas, chicas, muchísimas gracias por atender a esta invitación. Estoy muy emocionada de este episodio. Pensaba que podríamos comenzar justo por estos días. Estaba con creo que han emergido varias reflexiones de varios historiadores y historiadoras sobre cómo lo que podemos aprender de epidemias anteriores y ya creo que ya no tanto como al principio de esta pandemia todo relacionado con la gripe española que tal vez fue el referente histórico que capturó nuestra imaginación al principio. Yo siento que ahora hay otras reflexiones en torno, por ejemplo, a la forma en la que enfrentamos la PMIA de Beia Chesida hace ya más o menos 30 años o el ebo la más reciente mente y se me ocurre ahora particularmente porque estuve leyendo a esta historiadora de Harvard que se llama Jill Leport y que escribía también para el New York, que había estado también haciendo algunas reflexiones sobre el polio y la forma en la que se convivió con esa epidemia por más de 50 años y el momento histórico en el que se encontró la vacuna y como hoy en día se nos olvidó que eso era algo que ocurría frecuentemente que los niños podían adquirir esa enfermedad y tenía consecuencias para toda la vida. Entonces, como en ese contexto de lo que la historia nos puede decir quisiera comenzar por preguntarle tal vez a Catalina cómo la historia en tu opinión podría iluminar esta experiencia actual que estamos teniendo alrededor del coronavirus. Bueno Tatiana, muchas gracias. Lo primero es decir que esta es una pregunta que en las tres venimos pensando hace mucho tiempo, entonces voy a como hablar por las tres en esta mini introducción. La historia puede iluminar el presente en tres sentidos. Yo los voy a enunciar, voy a luego profundizar en el primero para que luego Ana y Constanza puedan profundizar en nosotros dos. El primero es que la historia nos permite superar el presentismo y pensar en términos de larga duración. Ahora te explico eso que quiere decir. El segundo es que nos ayuda a identificar que más allá de la situación particular, en este caso el virus, hay elementos sociales, culturales, políticos, económicos de otros órdenes que dan forma nuestra experiencia y condiciones nuestras respuestas a ella. Y por último, esta la invitación que nos hace la historia para pensar la realidad desde un contexto más amplio, que nos da herramientas para imaginar futuros posibles, que podría cambiar que esté nuevo. En otras palabras la historia nos ayuda a mirar el pasado con preguntas del presente para imaginar el futuro. La historia no es acumular datos sobre el pasado y tener una biblioteca llena de libros, sino que es estudiar la experiencia humana como parte de un flujo en el tiempo, flujo que siempre tiene un antes y un después. Entonces pues yo más entraré en el primer elemento que en un SIEG, es el del presentismo, la historia lo reta y nos ayuda a pensar en términos de larga duración. Bueno, nuestras sociedades hoy se caracterizan porque privilegiamos el pensamiento presentista o de muy corto plazo. Gobierno, empresas, líderes en distintos sectores, nosotros como individuos, la tendencia a tomar decisiones basadas en escalas muy cortas de tiempo, que pueda lograr en cuatro años para mostrar resultados. Y hasta ahí no, hasta ahí vamos. Sin embargo muchos de nuestros problemas actuales, incluyendo el COVID, pero también el cambio climático, la crisis del capitalismo, la cambiante jerarquía de las potencias mundiales, requieren ser pensados en larga duración. Ninguno se puede solucionar en cuatro años, y menos sin entender sus profundas raíces históricas. Una de las fortalezas que tenemos los historiadores es poder pensar en lo que llamamos larga duración, es decir, no limitarnos a periodos de cinco años o incluso de una o dos décadas, sino pensar en términos de siglos, por ejemplo. Porque nuestros problemas tienen raíces profundas, no se pueden entender ni enfrentar desde la necesidad de mostrar resultados inmediatos para ser elegido de nuevo. Entonces pensemos en el caso de la pandemia actual. La mirada presentista, la sociedad al virus, al conocimiento médico y a sus efectos inmediatos hoy. Como si sus efectos fueron a terminar apenas descubran un abacón. La mirada de la historia nos ayuda a entender que la experiencia de la pandemia está determinada por condiciones que tienen un pasado largo. Por ejemplo, porque hay una mortalidad tan alta por COVID entre los afroamericanos en Estados Unidos o en el Amazonas en el caso colombiano. No es gratuito ni depende sólo del virus. Es producto de desigualdades que vienen de mucho tiempo atrás. No podemos entender el impacto del virus ni enfrentarlo, sin atender a estas historias de exclusión que son muy largas. Y finalmente, además de hacernos una mirada de la duración, quiero resaltar también que la historia nos da un ángulo que supera nuestra experiencia individual y coyuntura. Nos da perspectiva para dar como un paso atrás y mirar lo que nos está pasando más allá de nuestros miedos, por ejemplo. Nos permite vernos como parte de una experiencia humana muy larga que nos supera como individuos. Lo que en individuos al parecer al fin del mundo cobra otro sentido cuando yo lo pienso históricamente. Excelente, Catá. Muchas gracias. Una de las cosas que tú mencionabas es que la historia, como que nos invita también a revisar eventos pasados. Y yo me pregunto cómo cuál es la forma en la que eso se debería hacer y de verdad que nos enseña como esa miracia atrás, tal vez Ana, ¿moss podría hablar de eso? Claro, te tiene mi grazie. Sí, efectivamente, yo creo que una de las grandes preguntas retomando lo que estás diciendo es cómo debería admirar atrás, no nada más, que es mirar atrás realmente y que nos enseña mirar hacia atrás. Yo creo que hay cómodos niveles en que uno pueda hacerlo. Una de las fortalezas ahí es que mirar hacia atrás nos permite y esto lo han hecho los historiadores de mostrar que las disruptiones realmente no son excepcionales en la experiencia histórica. Y aceptar y admirar precisamente eso, lo que nos permite es también aceptar que los seres humanos tenemos y hemos tenido la capacidad de adaptarnos y de reaccionar a cambios bruscos y ahí se nos surgen varios ejemplos, no sólo en términos de enfermedades como por ejemplo hablar de la tubercule o si se necesito de 19 o la grande presión o incluso digamos eventos más contemporáneos podríamos decir como el desastre de Chernobyl, pero lo que hace realmente es ese tipo de reflexiones es revelar que las disruptiones son parte de la existencia a mí. Y esto nos permite, digamos, a los historiadores entender que no debemos ni romanticizar la crisis ni tampoco llegar al otro extremo, decir que esto es una introducción extrema y que esto nunca había sucedido antes, sino que digamos hay una lección que no puede entender la partida de esas direcciones. Y eso ya va, digamos, a otro punto que yo creo que es aún más válido desde donde los historiadores. Yo creo que podemos aportar mucho, es que este tipo de coyunturas evidencian lo político que es, digamos, la crisis y eso que quiere decir, o sea, en términos de estas preguntas de quién es el responsable, que tiene derecho a quién, quienes están viendo más afectados, pero al mismo tiempo, en esa reflexión nos permite identificar los procesos sociales, de económicos que tienden a agudizarse, fortalecerse de habilitarse en este tipo de coyunturas. Y se me vienen a la cabeza varias cosas, ¿no? Las crisis, por ejemplo, en la historia, nos indican cómo en estas coyunturas los estados pueden entender a volverse más autoritarios. Un ejemplo que me parece bastante contemporáneo es el caso, por ejemplo, China o el frente a Hong Kong, o digamos cómo se pueden recorrer de ser actitudes autoritarias para ir más atrás, por ejemplo, el resurgimiento del cucu, el clanco en la gripe española, acá los 20, el siglo 20. También no recuerda más que este tipo de crisis, en este tipo de crisis, los espacios políticos pueden contraerse. Y entre otras cosas que a mí me gusta mucho ser este énfasis, es que nos demuestran también que los derechos se contraan y expanden en la historia, que la consecución y adquirido derechos nos algo lineal, sino que este tipo de crisis nos pone a preguntarse cómo se ahora no se cierran los espacios políticos de la consecución de derechos políticos. Pero también digamos, tiene un lado para también que puede ser positivo, ya que las crisis nos muestran posiblemente la formación de estructural más solidarias, la transformación de las creencias religiosas, incluso nos demuestran cómo se cambian las percepciones populares sobre la medicina, mientras muchas otras cosas. Lo que es interesante es esta reflexión es que nos permite identificar, digamos, donde tenemos que poner el ojo a los procesos que tienden generalmente a transformarse en las crisis, pero esto nunca de verse como que la historia es preictiva, sino que la historia nos permite ser más críticos y analíticos frente a la coyuntura. Buenísimo, pues está pensando que está sale no super bonito, porque catalina un poco nos dijo cómo la historia nos sirve para cuestionar lo que ya llama el presentismo. Ana nos explica un poco cómo hay que mirar hacia el pasado y también como no mal utilizar el pasado, por ejemplo con este, digamos, propósito, predictivo. Entonces ahora tal vez me gustaría preguntarle a constanza justamente sobre el futuro, o sea, cómo la historia nos puede ayudar a mirar hacia adelante, sino es para predecir cómo va a hacer lo que se viene. Tatiana, muchísimas gracias. Pues a mí se me ocurre que esta pregunta se podría contestar de dos maneres. Por un lado, digamos, se considera que la puerta de la historia para entender el presente y pensar el futuro es bien o la como un repositorio de datos del pasado, lo que se acaba de mencionar, de los que no puede ir a ser chármano, ya sea para no repetir ese pasado, o para imaginar, partiendo de las consecuencias que ya conocemos de algunos eventos las posibilidades de nuestro propio futuro. Y yo creo que eso habría que problematizar lo que ya se mencionó, por ejemplo, y pensando, digamos, con ejemplos de epidemias o de pandemias, la plaga es del siglo VI, la llamada Plaga Justiniano, por ejemplo, ha sido considerada como la causa de la Cáudada de la Inperió Romano y como catalizadora del inicio de la Edad Medi. Es decir, de un del inicio de un mundo distinto. La pesta negra del siglo XIV ha sido también considerada como fundamental en el ascenso del renacimiento de la modernidad. Los impactos desmográficos y económicos, políticos y culturales que trajeron estas crisis cambiaron no solamente los hábitos, las formas de trabajo o las relaciones con la enfermedad conocidas, sino las estructuras estatales e incluso la geopolítica mundial. Y uno tendría que preguntarse si es posible que estas experiencias trágicas y a la vez transformadoras nos salen de nuestros futuros posibles. Podemos, por ejemplo, pensar que nuestra actual crisis va a acabar como algunas personas dicen con el capitalismo y abriernos la puerta quizás a un modo de producción distinto, como se ha dicho, por ejemplo, de la PME al siglo X, pues no los habamos. Pero lo que nos ha mostrado la historia en este caso en particular es que el capitalismo ha pasado por no pocas crisis. La crisis de mediados del siglo XIX, por ejemplo, que llevó a muchos, que llevó, se fue mucho salada a la segunda República francesa o la crisis de 1930, que ha hecho el comercio internacional y llegó a encontrar el autoelitarismo desmedido a sentar las bases para el estado bien estar o la muy reciente crisis del. pues la de hace poquito la del 2007 de 2008, que fue solventa en gran medida con capitales y entierras chinas. En cada uno de estos casos se ha cuestionado el futuro del capitalismo y lo que ha mostrado la historia es que estas crisis no lo han destruido ni lo han agotado y que son más bien inerentes a su funcionamiento y que los esfuerzos por superar estas crisis han sido quizás los que han llevado justamente a su cada vez mayor expansión. Lo que quiero mostrar, lo que me parece que es clave mostrar con estos ejemplos es que quizás no habría que pensar la historia como acaba de mencionar y como acaba, como ya se mencionó, únicamente como instructiva, es decir, no como un repositorio de evidencia que pueda recurrirse buscando ejemplos para no repetir el pasado, como muchas veces se dice, pero tampoco habría que pensarlo como prescriptiva entre otras cosas, o sea como la base para hacer planes futuros, entre otras cosas porque la historia o la disciplina de la historia se centra generalmente en particularidades temporales o espaciales de procesos grandes y en este sentido pues justamente no busca establecer patrones o modelos. De hecho, hacerle una podría pensar que es ahí histórico. Lo que sí podría pensarse es que la historia puede contribuir a pensar en el futuro en momentos de crisis en la medida en que se piensan esas crisis como partes de procesos de larga duración que nos extienden solamente hacia el pasado sino también hacia el futuro. Esto es la crisis puede ser vista como la explosión coyuntural de procesos complejos del arvaliento que no colazan necesariamente con ellas pero que sí son visibilizados por ellas. Pero yo quisiera añadir otra cosa ahí es que creo que además de esto hay un impacto mucho más poderoso de la historia en el futuro y creo que es como la segunda forma en lo que quisiera contestar esta pregunta y es que en general se piensa la historia como el ejercicio de entender el pasado lo que ya pasó como casi en sí mismo como si fuera lograrse por fuera de interrogantes del presente en los que está inmerso, quién le o quién relata o quién escuchas sobre el pasado o por fuera de sus expectativas de futuro. O sea, lo que quisiera resultar es que el futuro al que nos abre la historia no proviene quizá la información de las lecciones exclusivamente de esta información de estos datos sino de las maneras en que nos permite pensarnos como actores históricos en el presente y entonces como actores políticos. Nosotras trabajamos hace ya varios años en el proyecto de historias para lo que viene y hay una iniciativa dentro de este proyecto que tiene como propósito que diseñar y realizar talleres de pedagogía para la paz en bibliotecas públicas en Bogotá y en otros lugares del país y una de las primeras cosas que aprendimos que nos participamos en esta iniciativa es que el pensamiento histórico no es obvio, no es una obiedad, no es una obiedad para quienes nos don historiadores pero tampoco lo es incluso para los historiadores cuando tratamos de pensar en estrategias para incentivoario. En nuestros talleres, por ejemplo, hace ya varios años, en los primeros talleres nos enfrentamos a comentarios permanentes como por ejemplo que Colombia es un país violento desde la conquista o como le oye hecho un historiador que Colombia es un país corrupto desde que quesale pagó unos indios por unos textiles que devían ser entregados a la alcasa o algo así. Entonces cuando uno ve estas afirmaciones lo que uno se pregunta, pues se preguntaría, es sin nada cambia en este país o en el mundo si todo se piensa como siempre igual y además como siempre malo, entonces para que participar políticamente para que votar, para que organizarse alrededor de un proyecto político de cualquier índole, una sociedad me parece que se dice o se convence de que nada cambia o de que cada cambio es solo una repetición de lo mismo pues no participa políticamente o lo hace quiza pensando en que la fuerza puede ser la única opción. Y ocurre lo mismo con lo que vivimos en este momento, ayer precisamente estaba leyendo una entrevista en un periódico y alguien afirmada textualmente que frente a la pandemia desafortunadamente no pasará nada como nunca pasa como no ha pasado. Y lo que yo crees que el pensamiento histórico, que creo que estoy digamos ya lo hemos dicho, nos impide vivir en este eterno presente que es claustrofóbico y sin salida, pero también nos impide vivir en un presente indiferente y nos permite naturalizar lo que es histórico, es decir romper con la idea de que algo siempre ha sido de cierta manera y entonces siempre lo será. Las posibilidades de futuro y la voluntad actual para lograr ese futuro provienen de lo que el pasado nos muestra, que una guerra no es igual a otra, que los intentos de pasan sea tal vez más que las confrontaciones violentas, que en los momentos de crisis ha habido no solo destrucción y muertes y no resistencia y creatividad, que en el pasado ha habido no solo opresión de indiferencias sino también acciones desafiantes solidaria de compasión y que las sociedades luchan y a veces no pocas veces algo logran. Así que yo creo que la posibilidad que abre la historia del futuro es que el pensamiento histórico que se incentiva con el acercamiento de la historia es profundamente político. Así que la historia no nos solo nos enfrenta al dolor a la devastación o a la injusticia que por supuesto hace, sino que también nos permite imaginar y buscar esos futuros que imaginamos. Bueno, pues me encanta, o sea, yo creo que podríamos seguir hablando eternamente, pero como tocarcerrando, me gustaría como, pues primero que te va a agradecerles, porque creo que esa visión que ustedes tienen de la historia es realmente como de la historia viva, ¿sierto? Hay algo como, yo diría tal vez cliché acerca de la historia como que es algo que está un poco congelado en el pasado y esto es como una forma de las intervenciones de todas ustedes, de más bien una cosa totalmente distinta de una historia viva y casi que en poderadora, como terminaba diciendo Constanza, y creo que es casi que lo motiva uno a de repente, siempre tener una perspectiva histórica de cualquier cosa, ¿no? Entonces no sé si quieran al cerrar con algo, alguna de ustedes, con alguna invitación o algo, o simplemente agradecerles por este espacio tan fantástico. Pues yo no sé, quizás los invitaría, que sigan nuestro proyecto de historia, estará lo que viene, si quieren tener un poquito más de conocimientos sobre cómo está tratando de implementar la historia, como decía Tatiana para que sean conocimiento vivo, pertinente, para el presente, tenemos varias iniciativas interesantes en las que hemos trabajado con un grupo de estudiantes increíbles, entonces pues muy invitados a entrar en nuestra página de Facebook, historias para lo que viene, para conocer un poco más sobre lo que hacemos. Respectacular. Bueno y con esa invitación, entonces yo también le recuerdo a todos quienes nos escuchan, que este es clase de la casa, que es un podcast que busca llevar la academia a sus casas, y que para no perderse ningún episodio nos pueden encontrar en las principales plataformas de podcasts, como Spotify, Apple y Google Podcast, donde sea que oigan sus shows preferidos. Nos vemos en el próximo episodio.

Podcast Summary

Key Points:

  1. El podcast "Clase a la Casa" es una iniciativa de la Universidad de los Andes que busca conectar la academia con el público, enfocándose en los retos del COVID-19 desde las ciencias sociales.
  2. Tres historiadoras discuten la utilidad de la historia durante la pandemia, argumentando que combate el "presentismo", ayuda a entender las raíces profundas de los problemas actuales (como las desigualdades) y permite imaginar futuros posibles.
  3. La historia no es predictiva ni un mero repositorio de datos, sino una herramienta crítica que muestra cómo las crisis revelan y transforman dinámicas políticas, sociales y económicas, y fomenta la agencia política para el cambio.

Summary:

El episodio del podcast "Clase a la Casa" de la Universidad de los Andes presenta una conversación con tres historiadoras sobre el valor del pensamiento histórico durante la pandemia de COVID-19. Las invitadas, Catalina Muñoz, Ana María Otero y Constanza Castro, explican que la historia sirve para desafiar la visión "presentista" de corto plazo, permitiendo analizar los problemas en una "larga duración" y comprender que el impacto del virus está moldeado por desigualdades históricas profundas. Argumentan que mirar al pasado muestra que las disrupciones, como las pandemias, son parte de la experiencia humana y revelan dinámicas políticas, como la expansión o contracción de derechos y autoritarismos.

Además, enfatizan que la historia no debe usarse para predecir el futuro de forma simplista, sino como un instrumento para pensar críticamente el presente, evidenciar que el cambio es posible y fomentar la acción política. El proyecto "Historias para lo que viene" ejemplifica este enfoque, usando la historia para incentivar la participación y la imaginación de futuros alternativos en contextos como la construcción de paz en Colombia.

FAQs

Es un podcast patrocinado por la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de los Andes y producido por Proyecto 070 y 070 Podcasts, que busca conectar la academia con el periodismo.

Su propósito es diseñar estrategias y acciones concretas para invitar a la sociedad a reflexionar sobre la historia del país en el contexto actual, promoviendo el pensamiento histórico.

La historia permite superar el presentismo, pensar en larga duración, identificar factores sociales y económicos que condicionan la experiencia, y ofrece herramientas para imaginar futuros posibles.

Significa analizar problemas no en plazos cortos, sino en escalas de siglos, reconociendo raíces históricas profundas, como las desigualdades que afectan el impacto del COVID-19.

La historia muestra que las disrupciones no son excepcionales, revela lo político de las crisis, cómo pueden fortalecer autoritarismos o solidaridades, y evita romanticizar o catastróficar los eventos.

La historia no predice, pero permite ver las crisis como parte de procesos de larga duración, ayudando a pensar futuros posibles y a reconocer que el cambio histórico es posible, fomentando la acción política.

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