E29: Cómo tener un cerebro feliz, con la neurocientífica Nazareth Castellanos
27m 41s
La neurocientífica Nazaret Castellanos explica en el podcast que el cerebro opera mediante comunicación eléctrica entre neuronas, donde la frecuencia de las descargas establece patrones como un idioma. Destaca la conexión íntima cerebro-cuerpo: órganos como el corazón o los pulmones envían señales que el cerebro usa para regular funciones cognitivas y emocionales. Por ejemplo, la inspiración nasal activa neuronas relacionadas con la memoria. Castellanos enfatiza la importancia de la autobservación corporal para anticipar y gestionar reacciones emocionales, lo que otorga mayor control y bienestar. Para modificar hábitos no deseados, propone sustituir conductas con práctica repetida, ya que el cerebro aprende por repetición y es altamente plástico. Finalmente, aborda cómo la meditación entrena la atención plena, ayudando a reducir la divagación mental (asociada a la infelicidad) y fomentando la presencia en el momento actual, una habilidad crucial en un mundo lleno de estímulos.
La belleza es nuestra. Un podcast de Telva. Estoy formado por 86 mil millones de neuronas, peso kilo y medio, tiendo a esconderme del presente de pendo de los hábitos, soy habilidoso para seleccionar pensamientos y tengo una gran capacidad para convertirme en espejo de mí mismo. ¿Sabéis de qué órgano estamos hablando? Se trata del cerebro, y hoy vamos a hablar de cómo funciona con una de las personas que más lo ha estudiado. 20 años lleva cíndolo Nazaret Castellanos, doctora en Neurociencia, que acaba de publicar un delicioso libro que os recomiendo leer a todos, porque se le es muy fácil y es finito, y que lleva por su sexta edición, se llama "El espejo del cerebro". Bienvenida al podcast Nazaret. Hola, muchas gracias. Bueno, es un placer tenerte con nosotros. Este libro que has publicado la verdad es que es selefeno-menal y se aprende muchísimo del cerebro. Yo creo que es un órgano que a todo el mundo interesa, pero que no es tan conocido. Pues sí, es verdad. Yo creo que interesa, porque a final acabo no se habla de nosotros mismos. Y al menos así debemos estudiar el cerebro, que podemos aprender sobre nosotros. Siempre se dice que somos química, y yo con tu libro he aprendido que, en el caso del cerebro, somos electricidad, y que incluso se puede medir la velocidad de esa electricidad, ¿verdad? Claro, pues bueno, sé claro, física y química siempre está muy relacionada, pero lo que caracteriza a las neuronas es su capacidad para emitir ciertas descargas eléctricas. Es un como, "Fuah", unos chasquidos. Las neuronas se van cargando poquito a poquito de electricidad, y cuando alcanzan un cierto umbral, pues emiten esa descarga eléctrica. Esa descarga eléctrica le sirve para comunicarse con las demás, su voz. Entonces, cuando emites a descarga eléctrica, las neuronas, a las que esa neurona estaba conectada, reciben esa información. Entonces, las neuronas pueden hablar en diferentes lenguajes, según el ritmo con el que emita en esas descargas eléctricas. Lo pueden hacer de una forma muy lenta, por ejemplo, una descarga eléctrica por segundo, lo pueden hacer de una forma muy rápida, 100 descargas eléctricas por segundo, o por ejemplo, el idioma que es más estándar en el cerebro, que es unos ocho descargas eléctricas por segundo, eso es el ritmo alfa. Entonces, esos patrones de comunicación, como el código morsé, ¿no? Pues esos patrones de comunicación les sirve a las neuronas para saber lo que se están diciendo y para establecer grupos entre ellas. Estoy ya lo decia Ramónica Hall, que fue el que descubre la arquitectura neuronal de nuestro cerebro, nuestro grande Santiago Ramónica Hall, que nos decía que aunque él descubrió que el cerebro estaba formado por estas células, que son las neuronas, lo importante del cerebro no es tanto la neuronas, sino su capacidad de comunicarse entre ellas. Entonces, las neuronas tienen una especie de ramas y de raíces por las que reciben y envían esas descargas eléctricas. Lo importante es la comunicación entre ellas. Y luego se reflejo en el resto del cuerpo. Efectivamente. El cerebro es un gran coordinador de lo que está pasando en el cuerpo, sabe como están los órganos, tiene control sobre ellos, pero lo que ha sido más importante los últimos 10, 15 años, casi una auténtica revolución científica que estamos viviendo. Es un momento precioso ahora mismo para la neurociencia. Y aquí invito a todos los jóvenes a que se animen a investigar, porque queda muchísimo, muchísimo ahora mismo por descubrir. Pues que se acaba de ver científicamente, porque otras tradiciones ya lo sabían y nuestra propia cultura, hasta si lo 17 ya lo consideraba, pues que el cerebro necesita saber lo que está sucediendo en el cuerpo. El solo no puede llevar a cabo nuestro comportamiento. Necesita escuchar lo que está pasando en el intestino, lo que pasa en el estómago, la forma en la que respiramos como está latiendo nuestro corazón. Y toda esa información que el recibe de los órganos, pues por ejemplo, le vale para regular nuestro estado de ánimo, para regular la capacidad que tenemos de atender, de memorizar. Por ejemplo, sabes que nuestra mayor momento de memoria, el momento en el que más más memoria tenemos, es cuando estamos inspirando. Pero si lo hacemos por la nariz, si lo hacemos por la boca, no tanto. Ya te interesa antes, cuando te digan a lo que se es muy importante, inspiras por la nariz momento, inspiras por la nariz y en ese momento tienes la mayor activación de las neuronas del hipocampo, que es la zona del cerebro más involucrada en la memoria. O sea, que nuestro cuerpo, para mí, es un instrumento maravilloso que debemos aprender a tocar a lo largo de la vida, porque podemos hacer una música de nuestro comportamiento muy bella. Y no siempre nos sale también, ¿verdad? Totalmente parece que, ¿os aquí embantes entonces el cuerpo o el cerebro en esta especie de diálogo entre ellos? Pues eso es muy bonito. Según dice la anatomía, y diante es el cuerpo. Primero el cuerpo sería, y luego ya el cerebro es un poco el que integra. Yo mira, yo me imagino ahora mismo el cerebro como una medusa, donde con sus patas va recibiendo la información de todos los órganos. Entonces luego lo integra, lo ejecuta el cerebro. Pero sin esa información, por ejemplo, ¿estos habéis tenido experimentos o los que pasa? ¿Qué pasaría si no recibiera información de cómo estamos respirando? Pues no sé, orquestas bien, el cerebro. Nuestro cerebro necesita de un montón de mar capazos, que le vayan indicando. Te imagino, como tú has hecho, fenomenal en esa introducción, son 86 mil millones de neuronas. Todas conectadas a un montón de neuronas. Me haje al circuito que hay ahí montado. Es enorme. ¿Cómo coordinamos tanta actividad, emotina, mi caléctrica? Pues necesitamos muchos directores de orquestas, muchos jefes de grupo. Entonces lo que se ha visto es que los órganos del cuerpo valen para ir marcando. Se dice técnicamente para ir alineando esa información. Por ejemplo, cada vez que inspiramos, un grupo de neuronas, rum, se pone a cooperar. Y a veces que nuestro corazón late, otro grupo de neuronas, se pone juntos. ¿Cómo se tuvieramos un montón de gente una habitación? Y de vez en cuando alguien va indicando, ¿donde hay que hacer? Entonces, en las vísteras son como directores de todas las orquestas neuronales. O sea, que en azare tenemos que escuchar mucho más al cuerpo de lo que pensamos. Y controlar un poco más, pues eso, desde como respiramos hasta las sensaciones físicas que tenemos en el cuerpo. Absolutamente. Esto lleva definiendo, en la neurociencia hace más de 20 años. De otra parte, teoría es el marcador somático. Lo que nos dice los experimentos es que somos bastante ciego, sus hissordos y mudos a nuestro cuerpo. Es decir, no sabemos escucharlo, no sabemos utilizarlo. Esto nos hace perder muchos recursos. Pero sobre todo lo que a donde nos lleva es que cuando nosotros dejamos nuestro cuerpo a la deriva, pues no sabemos coordinarlo a donde se va el espontáneamente. Es una a una situación que genera bastante insatisfacción. Es una de las mayores fuentes de insatisfacción vital. Imagínamos que dejamos una habitación, la dejas abandonada, pues al cabo de unas semanas, pues allí, pues ha generado su ciudad es orden. Hay que intentar coordinar nuestro cuerpo, saber escucharlo, saber cuidarlo. Y, pero sobre todo, cada uno, porque lo que nos está diciendo la neurociencia, es que cada vez es más importante considerar la subjetividad. Es decir, tu cuerpo es tu cuerpo, no va a funcionar como el mío. Prende a escuchar qué alimentos te ponen más nervioso, como reacciona tu cuerpo, por ejemplo, cuando estás cansada, donde lo notas tú. A lo mejor yo lo noto en el pecho, pero otra persona lo nota más en el viento, en la tensión facial, por donde respiras más, por la fosa derecha, por la izquierda, por la nariz, por la boca. Sientes tu corazón, como está tu postura corporal. Es todo cada uno lo va a saber. La ciencia nos indica que es importante. El patrón que adopta cada persona, sólo lo puede conocer a esa persona escuchándose, observándose. Y yo creo que estás una de las palabras que más está utilizando la neurociencia últimamente, que es la que yo investigo en el laboratorio. ¿Qué pasa cuando nos observamos a nosotros mismos? Normalmente estamos todo el día muy ocupados, con muchísimas cosas. Y tenemos una gran capacidad de gestionar muchísima información. Entonces a esa misma capacidad, si al cabo del día dedicamos un ratito a observarnos, simplemente es observar. Primero no tienes que hacer nada, porque si no te conoces, ¿qué vas a hacer? Primero, observa. A ver cómo está mi cuerpo, cómo reacción, ¿dónde está? ¿Qué puede hacer? Pues mira, observo que esto, me voy a que me pone mal. ¿Qué pasa? Así yo intento observar el gestor en mi cara a lo largo del día. de el día y veo pues.
que normalmente lo tengo así un poco tenso, el feño fronfido, ¿qué pasa si lo intento pacificar? Entonces, ir como explorando este instrumento. Esa es como yo lo veo. Y lo que dice la neurociencia es que cuando nosotros sabemos escuchar nuestro cuerpo, esto nos permite anticiparnos a todos aquellos comportamientos que se están generando dentro de nuestro cuerpo. Entonces, aquí lo importante es saber que cualquier comportamiento, por ejemplo, entra a su narrimión o en casa o una discusión, o que sea cualquier comportamiento que nosotros generemos no es instantáneo, o sea, no aparece pás en un segundo. El cuerpo tarda un tiempo, unos minutos, unos segundos, en generar esa respuesta. Ahora bien, si nosotros tenemos conciencia de nuestro propio cuerpo, yo puedo saber qué es lo que se está preparando. Porque como tardará un tiempo, pues yo puedo ir observándolo. Uy, parece que me empieza a poner nerviosa. Uy, parece que esto me está dando miedo. Parece que esto no me gusta. Yo lo puedo observar. Entonces, lo que demostró la Universidad de Berlin es que, si yo tengo esa capacidad de observar en mi cuerpo lo que se está preparando, yo me puedo anticipar a ello e incluso abortarlo. Uy, pues creo que aquí me estoy empezando a poner nerviosa, incluso agresiva. Pues estoy notando en mi cuerpo, que eso se está preparando. Yo puedo hacer algo. Pues mira, ahora esto no me interesa, esto no está bien, no quiero. Entonces, esto nos da muchísima libertad. Entonces, ha visto que las personas que tienen, por ejemplo, la nivel de líderes, las personas que tienen más conciencia corporal, están más mejores decisiones. Yo creo que porque el cuerpo no es que te diga donde tienes que ir, sino que te dice dónde estás. Pero también en tu libro dices que me parece también muy interesante que lo que no podemos es, pues casi con los niños, no puedes negarle a tu cerebro la reacción que va a tener, sino que tienes que darle la alternativa, porque él va a hacer a lo que está habituado. Entonces, está habituado a ponerse nervioso ante una situación, no puedes reprimirlo. Es lo que tú decías en tu libro que me parece muy interesante este enfoque. Exactamente, pues mira, por una parte, muchas veces, cuando tenemos una conducta, una respuesta que no nos gusta, queremos cambiar o no queremos tenerla. Entonces, muchas veces, por ejemplo, nos obsesionamos en no tenerla. Por ejemplo, estás pensamiento sin cesantes que tenemos, pues ahí veces no quiero pensar en eso, no quiero pensar. Cuando nuestro cerebro detecta que no queremos hacer algo, lo fija. Cuando detecta que estamos inibiendo, no quiero pensar en esto, no quiero pensar en esto. Entonces, "Woo, se obsesiona y piensa en eso". Esto se llama el efecto Dr. Jeski, porque le pidió su hermano. "¿Unde aquí sientate y no piensas en un oso blanco?" Y el hermano no podía parar de pensar en un oso. Entonces, no intentes decir, "No, no hagas eso". No hagas eso, porque cada cerebro te dice, "vale, no hago esto". Entonces, se obsesiona y lo hace. Pero, ¿qué quieres que haga?" El cerebro tiene que responder. No existe no responder. Entonces, lo que siempre se dice es que el cerebro no sabe olvidar, por ejemplo. No hago en ti olvidas de tu número de teléfono. Yo me puedo aprender tu número de teléfono. Todo sabemos cómo, pues hemos estudiado, repitiendo una y otra vez. Sabemos cómo aprender. Ahora, ¿cómo olvidas? No sabemos olvidar. Entonces, lo que sabemos es sustituir. Entonces, yo no quiero reaccionar cada vez que mi hija se no se qué, "Vaya, yo me hago en el día, sí, sí". Entonces, "No, no lo voy a hacer. Bueno, pues lo que voy a hacer es acostumbrar a mi cerebro y a mi cuerpo a que cada vez que mi hija me pinta la pared, voy a reaccionar de otra forma". Entonces, sustituir, cambiar un comportamiento por otro. Claro, eso no se hace solo con la intención. Claro, desqueme. La pared, voy a no. Muy subid me ponlas para de ello. Entonces, no se hace con la intención, se hace una y otra vez. Entonces, al principio el cerebro va a coger a que el circuito que más fuerte está en él. El, como dice, decía los griegos. No soy como soy, sino como estoy acostumbrado a ser. Pues eso es igual en el cerebro. Pues yo estoy acostumbrado a esto, el va a ir por ese camino, que es el camino que más conoce. Entonces, tu poco a poco, y ahí es donde viene la atención, el esfuerzo, el que tu seas consciente, la intención de lo que quieres hacer, pues cuando tu cuerpo te pide ir por ahí, te dices, "No, no, no, no, ahora voy a reaccionar así". Y eso la hace, pues no sé cuántas veces, depende de cada uno. Y ya llegó momento, el cerebro ha aprendido el otro circuito, el circuito alternativo. Entonces, ya automáticamente llega a un momento que va a ir por allí, pero de momento es pasarle de un hábito a otro. Claro, o sea, que es muy importante en este caso para el cerebro practicar y generar los hábitos. Exactamente, exactamente. El cerebro es un sistema de hábitos. El cerebro es uno de los sistemas más plásticos que tenemos. No, clástico va a decir, es el primer ser que le explica los níos con el plástidina. Dale la forma que quieres, como el agua, que toma la forma de la jarra que lo contiene. El cerebro es muy plástico. Entonces, el cerebro es algo que alea que os tumbres y ya desde muy pequeñito. Pero eso es tan importante, lo que ven los niños en casa. Ellos van a aprender de lo que yo hago, no tanto de lo que yo les enseño. Entonces, a lo largo de nuestra vida es un hábito tras otro, aprende, está aprendiendo constantemente. Entonces, ahí sabe cómo lo cultivo. Decía Ramon y Cajal que todas podemos ser, si no, si lo proponemos, es cultores de nuestro propio cerebro. Sí, que es como un lema que podemos ponernos, como lema vital, porque es una gran verdad. Sí, yo creo que sí. Estás dirigiendo también un estudio sobre el impacto que tiene la meditación en nuestro cerebro. Parece que la meditación es una moda, pero realmente tiene mucho que ver con la felicidad. Vamos a escuchar una historia que explica por qué. Sabías que la felicidad se puede medir. En 2004, la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos publicó un estudio realizado por las universidades de Madison Wisconsin, Princeton y Berkeley. En él, Matthew Ricard, nacido en Exlevan, Francia en 1946, se sometió a una resonancia magnética nuclear que detectó una actividad inusitada en su corteza preferental izquierda, asociada a las emociones positivas. Nunca antes, se había visto en un ser humano un nivel de felicidad semejante, que superaba en más de un punto la escala estándar de medición. Ricard fue declarado el hombre más feliz del mundo. Pero ¿quién es Matthew Ricard? Pues es un monje budista del monasterio Nepaliín de Sitchentenit de Ergillin, que defiende que existe la posibilidad de modelar nuestros pensamientos, de entrenar nuestra mente, para focalizar lo positivo y destruir lo negativo. Parece fácil, pero lo es. A Thared me parece increíble que se pueda medir la felicidad con una resonancia magnética. Sí, lo que medimos en los laboratorios con la neuroimagen es, sobre todo, el bienestar, que es lo que nos hace sentir bien. Aquí, una de los estudios que más ha apoyado a estas líneas de investigación es un estudio que hizo la Universidad de Jarrad en 2010. Ellos hacían eco de los estudios de psicología, donde nos dicen que la gran parte de las personas nos sentimos sin satisfechas con nuestra vida. Ellos se preguntaban por qué. Pues lo que vieron es que nuestra mente tiene una capacidad de estar constantemente en el futuro o en el pasado, pero no mucho en el presente. Entonces, ellos hicieron unos experimentos en los que les preguntaban a las personas a lo largo del día, ¿qué es lo que estás haciendo en este momento? Ahora, pues, ¿se ha haciendo, no sé qué? Realmente, ¿lo estás haciendo o lo estás haciendo, pero tú mente está en otro lado? ¿Estás un poco en piloto automático? Bueno, pues lo que ellos vieron es que estamos aproximadamente la mitad del tiempo que estamos despiertos, estamos en un mente divagante, es decir, haciendo una cosa, pero nuestra mente en otro lado, está en lo que se llama también en atención dividida. Estoy aquí, pero estoy pensando en esto, lo hago el otro papá. Ellos llegaban a la conclusión de que una mente divagante era una mente infeliz. Cuando más tiempo pasamos en ese divagar y no estar en lo que estamos, pues, mayores, la sensación de infelicidad. Entonces, esto, pues, que se ha visto, desde el punto de vista, pues, es un arcadémico en los laboratorios científicos, pues, ya se ha visto en toda la literatura, hasta reflejando la literatura, todas las tradiciones a lo largo de la historia de la humanidad, como decía Pascal, los grandes problemas de la humanidad surgen, porque no sabemos estar en casa. No sabemos ejercitar, pues, el estar haciendo algo y estar haciéndolo, estar en el presente, tener atención plena en la situación en la que estás viviendo. Ya sea que estoy frenando los platos, me estoy convistiendo, estoy con misjas, estoy trabajando, practicar más el estar en el presente. Entonces, una de las técnicas que, pues, es históricamente, y en todas las culturas, por la la meditación, esa exclusiva del budismo, todas las culturas se han desarrollado técnicas meditativas, meditar, contemplar, que significa, pues, observarse uno mismo. Es un ratito en el que tú te sientas en silencio, donde no estás haciendo nada más, que están un rato observándote a ti mismo. Con ello, lo que acostumbramos a nuestro cerebra, nuestro cuerpo, es a observarnos a nosotros, a reconocerse, aceptarse, a trabajar un poco
la movilidad hacia nosotros mismos. Yo me siento estar un ratito conmigo. Ahí estoy trabajando la capacidad de atención, porque si nos sentamos, aunque sean dos minutos, voy a observar cómo son las sensaciones que tengo cuando respiro, por ejemplo, que son las técnicas más habituales de meditación. Pues aunque sea un minuto donde yo observo cómo son las sensaciones del aire cuando entre, cuando sale, pues voy a ver qué, mi cerebro o mi mente va a ir constantemente, se quiere ir, pues ahora me acuerdo de no sé qué, pues ahora tengo que ir a no sé dónde me pican, no sé qué, así vivimos, así vivimos. ¡Astandamente! Entonces trabajar, bueno, vale, tu voluntariamente quieres estar observando las sensaciones de tu respiración. Pero involuntariamente sin que tú lo elijas, tu cerebro dice, no, pues ahora mi acuerdo de no sé qué, ahora me voy. Entonces es un baile muy bonito entre lo que tú quieres y lo que el cuerpo te deja. ¿Puedes poco a poco en esa lucha? Pues tienes que ir ganando tú. Pero, por ejemplo, lo que combate en el que uno gana siempre. Pero nazaré, porque el cerebro no se lo pone tan difícil, porque le gusta estar en la divagación en BD en el presente. Bueno, pues ahí hay muchas hipótesis de ventas o mi pótese, porque como ves, pues se hace ahí tres mil años estaba, no igual. Es verdad que bien día, pues tanta estimulación que tiene, pues acostuma a nuestro cerebro, le dificulta más el estar centrado en algo, ¿no? Pues no es que no es dificulte nuestro cerebro. Nuestro cerebro ha desarrollado una increíble capacidad que es la de irse al futuro y irse al pasado. Esto es una capacidad que, pues hemos desarrollado y que fíjate, ¿no? La cantidad de ventajas que esto supone. Yo estoy aquí, no puedo estar pensando en que estoy en Australia y que estoy comiendo una tarta. O sea, yo puedo ponerme en situaciones en las que no estoy, puedo planificar, puedo recordar. El problema es que esas funciones son absolutamente necesarias. No podríamos estar siempre en el presente no sería funcional. Ahora bien, el problema es el exceso de tiempo que estamos ahí en el día. Una de las hipótesis dice que cuando nos vamos a esas divagaciones normalmente nos vamos a un mundo en el que nosotros quedamos mejor, nosotros estamos mejor. Entonces, pues es un poquito más curioso. Y si allí, cuando vuelves a la realidad, ¿no? Estaba mejor en aquel mundo de las olaciones. Hay muchas hipótesis. Y sea lo que sea, pues no se sabe si es una capacidad de intrínseca de nuestro cuerpo o simplemente ira cambiando con la evolución. ¿Sea cómo sea? Tenemos esa tendencia constante a escurrirnos del presente. Entonces, lo que tenemos que ir haciendo es intentar rebajarlo un poquito y estar un poquito más de tiempo en ese presente, no tanto tiempo en ese pasado y futuro. ¿Cuál sería un poco las claves, además de esta, de estar en el presente para tener un cerebrofeliz? Una de los resultados que empazen más sorprendentes de la investigación científica que nosotros lo hemos vivido en el laboratorio, son los que hablan sobre la mabilidad hacia uno mismo. Nosotros trabajamos en el laboratorio, pues ver cómo cambia el cerebro y su relación con todo el cuerpo cuando aprendemos a observarnos, cuando aprendemos a estar con nosotros mismos, cuando cambia nuestra actitud. Eso es lo que hacemos, los correlatos biológicos de la actitud en todo el cuerpo. Entonces, uno de los índices que nos salía como determinante era cuánto, en qué grado se había desarrollado la mabilidad que tú tienes hacia ti mismo. Y a mabilidad no significa autoestima y no significa una valoración de tus virtudes. Amabilidades aceptarse a uno mismo, ser tierno con uno mismo. Me encanta la definición de Christi Nez, que es una de las investigadoras de esta forma destacadas en el mundo sobre ello. Es como trata de un punto de vista como una dulzura maternal, una madre que te quiere independente de que sea muy guapo, muy feo, que te trata con la mabilidad, que te acoje, que te recibe. Entonces trabajar, cultivar la mabilidad hacia nosotros mismos, pues ha visto que nos hace mucho más resilientes. Desde un punto de vista cognitivo nos hace ser mucho más efectivo, porque nos quita la inmensa presión que nos ponemos hecho en nosotros, especialmente las mujeres, esto es lo que dicen los estudios, entonces cultivar la mabilidad hacia uno mismo y parece uno de los grandes, grandes retos de nuestra época. Es importante esto que dices Nazarete, vamos llegando al final de la entrevista y te voy a pedir que nos digas cinco consejos, cinco trucos para empezar a aplicar un poco todo lo que nos ha sido contando en la largo la conversación sobre todo el tema de generar esos cambios y esos nuevos hábitos que van a tener un impacto positivo en nuestro cerebro. Mi primer consejo sería observar qué alimentos o qué bebidas nos ponen más nerviosos, observar cómo afecta la dieta en nuestro estado de ánimo. El segundo consejo sería a lo largo del día, aunque sean cinco minutos varias veces al día, es estirarse, trabajar la postura corporal, intentar ponerse recto, no demasiado, simplemente una postura digna como se dice. Mi tercer consejo es a lo largo del día observar cómo está la cara, cuál es el gesto que tenemos en nuestra cara, e intentar pacificarlo. Mi cuarto consejo sería buscar a lo largo del día un ratito en el que podemos estar en silencio, si podemos cerrar los ojos mejor, intentar separarnos un ratito del exterior. Mi quinto consejo sería observarnos a nosotros mismos de forma equanile. Voy a observarme sin juzgar, hacerlo pues diez minutos, quince minutos y podemos hacerlo media hora al día, se ha demostrado que potencia la plasticidad de nuestro cerebro y que es una de las mayores fuentes de bienestar. Supongo que podría estar bastante cabreado con lo que me pasó, pero cuesta seguir enfadado cuando hay tanta belleza en el mundo. Bueno Nazarez, ¿cuánto hemos aprendido contigo hoy? Muy bien, me alegra. Te agradezco muchísimo que nos hayas respondido a las preguntas, además lo haces desde Mallorca, o sea que te lo agradezco muchísimo y de verdad que darles este punto como es tan humanista la neurociencia, que suele ser algo un poco más arduo para el público general, pues te lo agradecemos muchísimo porque se aprende un montón. Muchísimas gracias a vosotros, de verdad, por este espacio. Muchas gracias por preguntas, está muy bien. Muchas gracias. A todos vosotros que nos escucháis o se agradecemos también que estáis siempre ahí y os esperamos en el próximo capítulo porque ya sabéis, la belleza es nuestra. Hasta la próxima. [Música]
Podcast Summary
Key Points:
El cerebro funciona principalmente a través de descargas eléctricas entre neuronas, cuya frecuencia forma patrones de comunicación similares a un código Morse.
Existe una conexión bidireccional esencial entre el cerebro y el cuerpo; los órganos envían información (como la respiración o el latido cardíaco) que el cerebro integra para regular el estado de ánimo, la atención y la memoria.
La autoconciencia corporal permite anticipar y modular respuestas emocionales y conductuales, otorgando mayor libertad y mejor toma de decisiones.
Cambiar hábitos o reacciones no automáticas requiere sustituir conductas mediante práctica consciente y repetida, aprovechando la plasticidad cerebral.
La meditación y la atención plena entrenan la capacidad de estar en el presente, combatiendo la "mente divagante" que se asocia con la infelicidad.
Summary:
La neurocientífica Nazaret Castellanos explica en el podcast que el cerebro opera mediante comunicación eléctrica entre neuronas, donde la frecuencia de las descargas establece patrones como un idioma. Destaca la conexión íntima cerebro-cuerpo: órganos como el corazón o los pulmones envían señales que el cerebro usa para regular funciones cognitivas y emocionales. Por ejemplo, la inspiración nasal activa neuronas relacionadas con la memoria.
Castellanos enfatiza la importancia de la autobservación corporal para anticipar y gestionar reacciones emocionales, lo que otorga mayor control y bienestar. Para modificar hábitos no deseados, propone sustituir conductas con práctica repetida, ya que el cerebro aprende por repetición y es altamente plástico. Finalmente, aborda cómo la meditación entrena la atención plena, ayudando a reducir la divagación mental (asociada a la infelicidad) y fomentando la presencia en el momento actual, una habilidad crucial en un mundo lleno de estímulos.
FAQs
El cerebro es un órgano formado por 86 mil millones de neuronas que se comunican mediante descargas eléctricas, similares a un código morse, para coordinar funciones corporales y mentales.
El cerebro recibe información constante de los órganos, como el intestino, corazón y respiración, para regular el estado de ánimo, la atención y la memoria, actuando como un gran coordinador corporal.
Observar el cuerpo permite anticipar y modificar comportamientos no deseados, aumentando la libertad personal y mejorando la toma de decisiones, según estudios de neurociencia.
El cerebro no olvida, pero puede sustituir hábitos mediante la práctica repetida de alternativas, ya que es un sistema plástico que se adapta con atención y esfuerzo constante.
La meditación entrena la mente para estar en el presente, reduciendo la divagación mental asociada a la infelicidad y promoviendo el bienestar, como muestran estudios de neuroimagen.
Inspirar por la nariz activa más neuronas del hipocampo, mejorando la memoria, mientras que la respiración consciente ayuda a sincronizar la actividad cerebral y aumentar la concentración.
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