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E245 Trabajo doméstico, tradwives y… ¿amos de casa? - Español Intermedio

19m 49s

E245 Trabajo doméstico, tradwives y… ¿amos de casa? - Español Intermedio

La transcripción relata cómo, al revisar su partida de nacimiento, el narrador encuentra que la profesión de su madre figura como "sus labores", una expresión arcaica que encapsulaba el trabajo doméstico no remunerado de las mujeres en la España del siglo XX. Esto desencadena una reflexión sobre la naturaleza de este trabajo: su madre sí trabajaba, pero de manera informal ("en B"), lo que no quedaba registrado. Se explora la evolución del término "labor" y se discute el trabajo doméstico contemporáneo, incluyendo conceptos como la "carga mental". Se aborda el debate sobre su reconocimiento económico y se critica la tendencia a romanticizarlo, como en el movimiento "tradwife", destacando que su valor real reside en que sea una elección libre. A través de anécdotas personales y datos, se subraya la dignidad y el orgullo de hacer bien estas tareas, pero se argumenta que este sentimiento necesita dos pilares: la elección genuina y el reconocimiento explícito, especialmente mediante el agradecimiento. La reflexión concluye honrando a la persona que, como un pilar, sostiene el hogar y hace posible la vida cotidiana de los demás.

Transcription

2368 Words, 13502 Characters

Spanish
En los últimos dos años he tenido que hacer mucho papelero, mucho trámite burocrático donde te piden documentos personales que tienes que pedir a esta y a otra administración. Casarme, tramitar la residencia de Oliver en España, actualizar documentos y uno de los papeles o documentos que necesitaba constantemente era mi partida de nacimiento. Una partida de nacimiento es el documento oficial que certifica cuando y donde naciste y quienes son tus padres. La mía es un documento de hace más de 30 años y cuando la ley con detenimiento, con atención me encontré con algo que me hizo mucha gracia, que me pareció curioso. En la casilla es decir, en la parte del documento que indica la profesión de mi padre ponía camarero. Pero en la de mi madre ponía sus labores. Sus labores, dos palabras que resumen décadas de historia, de ideología y de lo que se esperaba de las mujeres en España durante el siglo XX. Sus labores es una expresión que se usaba antiguamente en España, especialmente en documentos oficiales o en encuestas para describir el trabajo de muchas mujeres. Se refiere al trabajo que se realiza en casa y que no es remunerado económicamente. No se cobra, por ello no se gana dinero, como limpiar, cocinar, cuidar a las criaturas, hijas e hijos y en general ocuparse de lugar. Estudiantes, te doy la bienvenida a otro episodio de Intermediate Spanis Podcast, un podcast de Spanis Language Coach. Soy Cesar, profe de español y antes de entrar en el tema te recuerdo que en www.spanislanguagecoach.com tienes disponibles los recursos gratuitos de este episodio. La transcripción completa en español, la traducción al inglés, un ejercicio de comprensión y tarjetas de vocabulario para practicar todo gratis en la web para que aprendas más y mejor con este episodio. Y bien, volvamos a mi partida de nacimiento. Lo primero que me llamo la atención es que esa información no era exactamente verdad. Mi madre sí trabajaba cuando yo nací, pero sin embargo no lo hacía de forma oficial. Porque en esa época y todavía hoy, en España muchas personas trabajan sin estar registradas en la seguridad social. Trabajan a veces a tiempo completo, pero sin contrato, sin cotización, sin ninguna protección oficial. Esto tiene un nombre, trabajo no asegurado o trabajo informal. O como decimos más informalmente en España, trabajar en B o trabajar en negro. Este trabajo en B es muy habitual, en trabajos relacionados con servicios como la restauración o la limpieza. Como en ese momento ella estaba trabajando en B, en la partida de nacimiento pone que su profesión era dedicarse a sus labores. La palabra "labor" viene del latín, "labor", que significa "trabajo". Esforzo, fatiga. De hecho en inglés existe la misma palabra, "leiva", con ese significado amplio, más grande, de trabajo o esfuerzo. En español, "labor" ha evolucionado y hoy tiene varios significados. Puede referirse al trabajo en general, como cuando decimos que alguien hace una labor importante o un labor social, pero también puede referirse de forma más específica al trabajo manual, especialmente el trabajo de la tierra, ya que el latín, laborar, significaba también trabajar la tierra. Y de ahí viene, por ejemplo, "labrador y labradora", que es la persona que trabaja la tierra. Pero en la expresión sus labores el significado es otro. Era una forma de eufemismo, se usaba para hablar de todo el trabajo que se hace en el hogar, un trabajo enorme y muchas veces invisible. Hoy en día usamos otros términos para hablar de esto, hablamos de tareas de hogar o de trabajo doméstico, que son expresiones más precisas. Y incluso dentro de este trabajo doméstico existe el concepto de "cargamental", que es esa presión invisible de tener que organizar, planificar y recordar todo lo que hay que hacer en una casa, aunque no lo estés haciendo físicamente en ese momento. Pensar en que hay que comprar, recordar que el niño tiene revisión médica, saber que hay que llamar al fontanero. Eso también es trabajo. En español a las mujeres que ejercen el trabajo doméstico se le llama "amás de casa". Y es curioso porque en las últimas décadas, con la incorporación de la mujer al mercado laboral, vemos como cada vez hay menos. En 2003 había 5 millones de mujeres que declaraban trabajar de forma no remunerada, no pagada, en casa. Eran "amás de casa". Hoy en día esa cifra se ha reducido a la mitad y son las mujeres de mayor edad las que generalmente se denominan así. ¿Y bueno, que hay de los "amos de casa" existen? La verdad es que me ha sorprendido la cifra. En 2023 casi medio millón de hombres trabajaban únicamente en las tareas de hogar. Pero eso sí, eran hombres entre 60 y 64 años en su mayoría. Y estas cifras, estos números que te da a do son de personas que declaran que sin ejercer alguna actividad económica se dedican a cuidar su propio hogar, sin contra prestación económica alguna, sin dinero. Y esto, a ver, un debate interesante. Se debería pagar por ese trabajo, debería cotizarse, es decir, generar derechos de jubilación o prestaciones sociales. Es una pregunta que se lleva debatiendo durante décadas en muchos países y en España por ejemplo, existe desde hace años la posibilidad de que la persona que se dedica al cuidado de hogar y de los hijos cotice a la seguridad social a través de un convenio especial. Pero es algo que poca gente conoce y que en realidad tiene muchas limitaciones prácticas. Así que bueno, el debate sobre cómo reconocer económicamente y socialmente, el trabajo doméstico no está cerrado ni de lejos. Lo que sí que ha avanzado creo es el reconocimiento de que ese trabajo tiene un valor real, ¿no? Y sin embargo, hay una tendencia reciente que a mí personalmente me genera cierta incomodidad y es la romanticización de las tareas domésticas. En internet, especialmente en redes sociales, ha emergido en los últimos años el fenómeno llamado "Fratwife", que en español podría traducirse algo así como esposa tradicional. Son mujeres que publican contenido mostrando su vida en el hogar de una manera idealizada, cocinando, cosiéndola ropa, ¿no? El problema es que el movimiento tradwife está en muchos casos conectado a ideologías muy conservadoras, que no solo proponen un modelo de vida, sino que sugieren que ese es el modelo correcto para todas las mujeres. Yo no creo que haya nada de malo en que una mujer o un hombre decida dedicarse a tiempo completo al trabajo doméstico siempre que sea una elección libre y me parece un trabajo súper digno. Pero vivimos en un mundo con muchos roles y estereotipos de género todavía, y todos hemos nacido y crecido con ellos, hasta los que nos esforzamos por eliminarlos. Te doy un dato reciente de un estudio hecho por Ipsos en relación con los cuidados, el cuidar de otros, algo tan asociado al sexo femenino. A nivel mundial un 24% de los hombres y un 19% de las mujeres considera que los hombres que cuidan de sus hijos son menos masculinos que los que no lo hacen. Y esto me recuerda a una necdota que me contó un hombre italiano una vez, me dijo que cuando nació su hijo, él iba por la calle con el carrito del bebé, empujando el carrito, y su padre es decir, el abuelo del bebé lovió, y le dijo que que estaba haciendo empujando el carrito, que eso no era cosa de hombres. Pues de ahí venimos, pero yo creo que hay que ser optimistas. Afortunadamente esta mentalidad tan arcaica, tan antigua es cada vez menos frecuente, o eso quiero pensar. Y además, y volviendo al tema del fenómeno tradwif, hay algo en esa romanticización que me parece un poco de eso en esto, porque las tareas de lugar pueden ser satisfactorias, sí, pero también pueden ser agotadoras, repetitivas y mentalmente exigentes. Hacerlas visibles y dignas es una cosa y convertirlas en una especie de fantasía estética para redes sociales es otra. Y eso no quiere decir que no podamos sentirnos orgullosos, no importa si somos hombres o mujeres del trabajo doméstico. De hecho, yo siempre pienso que hay algo muy especial de ese trabajo que todo el mundo hace, trabajemos en casa o no. Esa satisfacción de ponerte a limpiar el baño usado por la tarde y dejarlo como los chorros del oro. Dejar algo como los chorros del oro es dejarlo muy limpio, impecable. Y no sabía de dónde venía esta expresión, pero por lo visto tiene que ver con las fuentes doradas que simulaban el oro, que había en las calles antes y que estaban muy limpias y el chorro es el agua que sale de la fuente con fuerza. Bueno, yo tengo un recuerdo muy específico relacionado con todo esto y me viene a la mente cada vez que pienso en el trabajo doméstico y en cómo se enseña o se transmite. Cuando era pequeño, en casa teníamos en la mesa del comedor unos objetos de plata y había que limpiarlos, de vez en cuando con un producto especial. El producto se llamaba Aladdin, como la película de Disney, que era por entonces mi película favorita. Y recuerdo que un día mi madre me enseño al limpiarlos, me dijo cómo aplicar el producto, cómo frotarlos bien, cómo secarlos después y mientras lo hacíamos, me hizo un pequeño discurso de esos discursos que te hacen las madres sin avisar sobre la importancia de hacer las cosas bien. No para impresionar a nadie, simplemente por la satisfacción personal de hacerlo bien. Y eso se me quedó grabado en la cabeza la idea de que hay orgullo, hay dignidad en hacer algo bien, aunque nadie lo vea. No por productividad, no por eficiencia, no por dinero, sino por ese orgullo de hacer las cosas, cómo se merecen ser hechas. Y pienso mucho en ese recuerdo, limpiando la plata con mi madre, cuando estoy haciendo algo y no le pongo mucho detalle, cuando lo estoy haciendo un poco mal, puede ser hacer la cama, cortar la verdura para la ensalada o limpiar un espejo. Me gusta esa idea. Pero, y esto es importante, ese orgullo y esa dignidad necesitan al menos dos cosas para existir, reconocimiento y elección, ¿no? Si el trabajo doméstico a tiempo completo lo hace una persona, porque no tiene alternativa, porque el sistema lo obliga a ello, no es una elección. Y lo otro es el reconocimiento. Todo el mundo, cuando va a casa de alguien a comer y esa persona ha preparado la comida o la cena, le agradece a esa persona por su tiempo, por haber estado organizando, cocinando, sin embargo, muchas veces, cuando en nuestra propia casa es solo una persona la que se encarga de hacer casi todo el trabajo, se nos olvida la palabra de siete letras, que tardamos un segundo en pronunciar. Gracias. Esa persona puede ser cualquiera, pero en la mayoría de los casos es una madre. Mi madre actualmente alterna trabajos temporales con periodos donde solo es amadecasa. Y ahora mismo que nosotros vivimos con ella y mi hermana, mi madre se encarga de gran parte del trabajo de la casa. No está trabajando en ningún otro sitio y es amadecasa a tiempo completo, digamos, ¿no? Tanto mi hermana, como Oliver, como yo trabajamos y estudiamos fuera de casa y estamos más o menos desde las ocho de la mañana hasta las ocho de la noche fuera de casa. Y mi madre fue muy clara desde el principio cuando nos dijo "chicos", no os estreséis con las tareas en casa, yo ahora no estoy trabajando y puedo hacer la mayoría. Y es así como están pasando las cosas. Ella hace la mayoría del trabajo y el resto contribuimos dependiendo de nuestra disponibilidad. Creo que es cuando vuelves a vivir en casa de tu madre, como estoy haciendo yo ahora, temporalmente, siendo adulto, cuando de verdad valoras todo este trabajo que requiere llevar o gestionar una casa. Que alguien se preocupe por las cenas cada noche y que no tengas que ponerte a cocinar cuando llegas cansado de trabajar, que esté todo limpio, que la ropa sucia no se acumule, todo muchas cosas. Y fíjate estudiante, estuve buscando cómo se dice "amadecasa" en otros idiomas y en la mayoría era de una forma muy similar al español. La expresión que más me llamó la atención fue la de Lebreo. En Lebreo la expresión tradicional para referirse a una madre casa es "achered by it", que se puede traducir aproximadamente como la base de la casa o el pilar de la casa. Es como los cimientos de lugar. Y me parece una imagen muy diferente a las que estamos acostumbrados. No es simplemente la persona que hace las tareas, no es la que se queda en casa, sino la que sostiene la estructura de lugar, la que hace posible que todo lo demás funcione. Y pienso en eso y pienso en mi madre y pienso en que esa figura, esa persona que es la que sostiene la hogar, que muchas veces es una madre, pero también puede ser una vuela, una hermana mayor, un padre, un tío. Cualquier persona que con su presencia y su trabajo cotidiano mantiene en marcha y unido, un hogar, es espacio seguro, no, al que llegamos cansados después de trabajar, nuestra cueva, nuestro descanso, nuestro refugio. Así que si tú eres una de esas personas que sostienen tu hogar, gracias. Y si eres como yo que tienes la suerte de tener a alguien que hace muchas cosas por y para ti, recordemos ser agradecidos, reconocer el trabajo. Si este episodio te ha parecido interesante, te he pedido un pequeño favor, estudiante. Deja un comentario en la plataforma donde escuchas el podcast en español si puedes, es una forma estupenda de practicar tu expresión escrita y también me ayudas a saber qué temas resuenan contigo. También puedes valorar el podcast con cinco estrellas o recomendarlo a alguien que esté aprendiendo español. Y si quieres aprender más y mejor, ve a la web a usar los recursos gratuitos, spaneslanguchcouch.com. Nos escuchamos en el próximo episodio. Un abrazo grande.

Podcast Summary

Key Points:

  1. El documento de partida de nacimiento del narrador refleja la histórica designación "sus labores" para la profesión de su madre, un eufemismo para el trabajo doméstico no remunerado.
  2. Se analiza la evolución del trabajo doméstico, desde el trabajo "en B" o informal hasta conceptos actuales como la "carga mental" y el debate sobre su reconocimiento social y económico.
  3. Se critica la romanticización moderna del rol doméstico (ej. movimiento "tradwife") y se subraya la importancia de que sea una elección libre, no una imposición de roles de género.
  4. Se enfatiza el valor, dignidad y orgullo inherente al trabajo doméstico bien hecho, pero se insiste en que requiere reconocimiento y agradecimiento por parte de quienes se benefician de él.
  5. La reflexión personal concluye reconociendo la figura fundamental que sostiene el hogar, a menudo invisible, comparándola con el "pilar de la casa".

Summary:

La transcripción relata cómo, al revisar su partida de nacimiento, el narrador encuentra que la profesión de su madre figura como "sus labores", una expresión arcaica que encapsulaba el trabajo doméstico no remunerado de las mujeres en la España del siglo XX. Esto desencadena una reflexión sobre la naturaleza de este trabajo: su madre sí trabajaba, pero de manera informal ("en B"), lo que no quedaba registrado. Se explora la evolución del término "labor" y se discute el trabajo doméstico contemporáneo, incluyendo conceptos como la "carga mental".

Se aborda el debate sobre su reconocimiento económico y se critica la tendencia a romanticizarlo, como en el movimiento "tradwife", destacando que su valor real reside en que sea una elección libre. A través de anécdotas personales y datos, se subraya la dignidad y el orgullo de hacer bien estas tareas, pero se argumenta que este sentimiento necesita dos pilares: la elección genuina y el reconocimiento explícito, especialmente mediante el agradecimiento. La reflexión concluye honrando a la persona que, como un pilar, sostiene el hogar y hace posible la vida cotidiana de los demás.

FAQs

Es el documento oficial que certifica cuándo y dónde naciste y quiénes son tus padres.

Era una expresión usada para describir el trabajo doméstico no remunerado de las mujeres, como limpiar, cocinar y cuidar a los hijos.

Se refiere al trabajo informal donde las personas trabajan sin contrato, sin cotizar a la seguridad social y sin protección oficial.

La cifra ha disminuido a la mitad desde 2003, siendo ahora principalmente mujeres mayores quienes se dedican exclusivamente al trabajo doméstico no remunerado.

Existe un convenio especial para cotizar a la seguridad social, pero es poco conocido y tiene limitaciones prácticas.

Es un movimiento en redes sociales que idealiza el trabajo doméstico, pero a menudo está vinculado a ideologías conservadoras que promueven roles de género tradicionales.

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