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Descubrir rosas en las espinas =)

17m 26s

Descubrir rosas en las espinas =)

El texto reflexiona sobre la esperanza y el optimismo como virtudes esenciales en un contexto social marcado por noticias negativas y adversidades. Define la esperanza no como un simple deseo, sino como una certeza activa que nos impulsa a actuar y confiar en el futuro, ilustrándolo con ejemplos como el niño que lleva un paraguas a una oración por lluvia. Distingue entre un optimismo realista, que enfrenta los problemas con creatividad y busca soluciones, y un optimismo ingenuo. Argumenta que estas actitudes, lejos de ser debilidades, son fortalezas que generan resiliencia, mejoran la salud física y mental, enriquecen las relaciones sociales y aumentan la eficacia para lograr metas. Finalmente, concluye que la esperanza y el optimismo son herramientas psicológicas indispensables para encontrar felicidad, aprender de las experiencias y navegar los desafíos de la vida con una mentalidad de crecimiento y posibilidad.

Transcription

2063 Words, 11796 Characters

Spanish
[Música] Aquí no le gustan los los finales felices, en las películas, en las series, hasta en la vida real, yo prefiero un final feliz, aún cuando sea previsible, que una sorpresa desagradable. O mejor aún, un final bueno e inesperado que sobrepas en mis ilusiones. Porque vivimos en un tiempo en que muchas de las circunstancias adversas que suceden en nuestra sociedad piensa asesinatos, injusticias, corrupción, desastrasecológicos. Mal a noticias en general, no hace falta encender la televisión, no hace falta buscarlas. Se ven reflejados en donde entremos, en el feed de Twitter, o en los grupos de WhatsApp, o en las pláticas de pasillo. Residimos un sin número de noticias negativas que hasta podrían producirnos un poco de temor y preocupación respecto de lo que pueda ser el futuro. Si podríamos vivir así, pensando en normal que están las cosas y lo que se van a poner, o sea el panorama parece sombrío, pensamos en nuestro país, en la política y es que no vemos, dió fuera de que vivamos en Polonia, un gría donde las cosas ven bien y a mejor, en cualquier otro lugar que vivamos, México, Argentina, Uruguay, Bolivia, España, o donde andemos. Pues no es muy alagador, el panorama. Ahora, cada noche nos vamos a dormir sin la seguridad de que estaremos vivos en la mañana siguiente. Y aún así ponemos la alarma para levantarnos. Es esa esperanza. Y una esperanza diaria. Claro que estamos pensando en que, en que va a un día siguiente, que puede ser mejor, o sea, la esperanza no es un estado de anín, no es un sentirse bien imaginando cosas bonitas. Es una virtud y como virtud implica un esfuerzo por adquirirla. Es la virtud del que tiene la certeza de que las cosas van a salir bien. Aguas, certeza que es una seguridad, no una opinión, si una certeza. Nos se trata de que yo crea que los problemas son irreales, o que esté convencido de que podré superarlo siempre. Pero al menos veo la posibilidad de que pueden enfrentar las cosas. Con optimismo. Victor Hugo escribía, incluso la noche más oscura terminará y el sol saldrá. Y eso es darnos cuenta que nuestra vida tiene toques de esperanza allá donde voltemos. Es lo que cuentan que sucedió en un poblito. Un día los hombres y las mujeres del pueblo decidieron rasar para pedir que yo viera, porque la sequí estaba tremenda. Y sí, el día de la oración comunitaria, la gente se reunió, pero sólo había un niño que llevó con paraguas. Es esa esperanza de verdad. Confieren que va a suceder. Desde el punto vista teológico, la esperanza, como sabrás, es una de esas tres virtudes junto con la fe y la caridad más importantes, más básicas. Una virtud que se describe como ese don que nos da la certeza de poder conseguir la vida de Turner, el cielo. Esas es como la esperanza más alta de todas. Una esperanza en una vida futura mejor. Pero también tenemos nuestras pequeñas esperanzas más terrenas de una vida mejor aquí donde andamos. De esperar que como nos dice Waze, el emotoyamiento solo durará 14 minutos. Y después se abrirán las calles para que nosotros podamos transitar. O que después de esas nubes tremendas, entra un sol esplendoroso. O que si yo me empeño en la dieta que estoy haciendo, pues bajar en los kilos que quiero. Porque luego están los pesimistas y los optimistas. Mientras si soy optimista, esperaré que me sucedan con sus positivas. El pesimista sufre por lo contrario. Es ver el vaso mediolleno o medio vacío. O en un ejemplo de Abraham Lincoln, nos podemos quejar porque las rosas tienen espinas. O alegrarnos porque las espinas tienen rosas. Es el enfoque. Son esos dos enfocues que tienen consecuencias bien diferentes a la hora de presentarse ante un problema. Si soy optimista, seré más activo y me centraremos en planificar y encontrar una solución. Mientras que si estoy buscando las espinas o lo poco que hay idea bueno el vaso tendría ser auto destructivo. Pues cortándome a mí mismo las salas. Seré menos persistente. Pero ¿quién no tengo razones para hacerlo? Y seguramente evitaré enfrentarme a situaciones debido a la visualización negativa que tienen ellas. La poleon Hill lo dice con una claridad rotunda. El optimista se equivoca con tanta frecuencia como el pesimista. Pero es incomparablemente más feliz. Sí. El optimista ve las cosas de tal manera que sonríe. Y el pesimista ve las mismas cosas y se entristes. El optimismo, por tanto es un estado de ánimo que da fortaleza, que da autoconfianza, que me inspira a luchar y a tener seguridad en que puedo lograr eso que me estoy proponiendo si tengo la actitud adecuada y si pongo los medios necesarios para llevar la cabo. Por ejemplo, no se nos ha acostumbrado a escuchar, salido un restaurante, una expresión de ese tipo que le vaya bonito. Y es una expresión muy linda, muy padre. Es muestra de una sociedad optimista que da lo mejor, que espera lo mejor para los demás. Claro, es que sólo a través de las esperanzas a superar las dificultades con una sonrisa es querer lo mejor para el otro, empezando por mí mismo. Es imposible vivir con una esperanza siendo un pesimista. Por el contrario, un optimista lo último que pierdas la esperanza. Y eso que es una frase muy coloquial, pero es que hay personas tan empeñadas en que la esperanza ya se murió. Es una pena, porque estas dos cualidades, la esperanza y el optimismo, dan una fortaleza interior que consiguen hasta convencerme de que esos sueños que tengo esas ilusiones, esos planes que me he hecho, están alcanza en mano, son posibles. Cuando veo la perspectiva y el esfuerzo que tengo que poner, me alegro simplemente por el camino que tengo que recorrar y no sólo por lo que veo en frente. Estas dos actitudes también cultivan en mí esa convicción de que nunca saldré derrotado de una mala acción por muy fuertes que se han os contratimos. Porque en todo caso no será una derrota sino una nueva oportunidad de aprender, de secharlo negativo y permitirme disfrutar de las cosas bonitas que me regala la vida. Por ejemplo, una lección, una buena lección que una aprende cuando se ha equivocado. Por eso no llores porque algo se acabó, mejor sonríe porque sucedió el recuerdo es más bonito que la amargura de que se ha acabado. Ahora, en algunos contextos, es usual asociar el optimismo, la ilusión, la esperanza con una cierta ingenuidad, incluso con idiotes. Son los tontos son felices, dicen algunos. Un pessimista es un optimista bien informado, dicen otros. Por eso es muy importante diferenciar con claridad el optimista realista, del optimista ingenuo o del optimista exaservado. Porque una persona optimista no se amilana ante los problemas. Al revés se muestra creativo, tiene mucha energía positiva, tiene buena vibra. Eso se transmite. Cuando uno está junto con una persona, optimista no se siente mejor. Claro, cuando uno está con una persona optimista ingenuo, es más aún o sea, hasta se le bajan las pilas, porque no tiene razones, porque no tiene espiso de la tierra, porque parecen tonterías lo que dice. En cambio, con un optimista de verdad, floresce la esperanza y eso en Sancha aún no los caminos del optimista. Por eso digo que una cualidad depende de la otra, tanto el ver adelante que hace la esperanza como el optimismo de decir esto, esto puede suceder, incluso cuando pensamos en las personas. Pues si nos planteamos la gente no puede cambiar, que yo mismo no puedo cambiar, que mis efectos no puedo sacar los adelante. José Antonio Alcasa lo plantea de una manera muy distinta, él dice que el tiempo propio de la persona es el futuro, no es el ahora, sino la persona que puede llegar a hacer, yo soy más yo en mis proyectos, en lo que me planteo. Si me quedo en el ahora primero me instaló, recuerda la zona de confort y luego me gundo, por eso la virtud más propia del ser humano es la esperanza, del que está pensando en lo que va a llegar a hacer en los planes que tienen los proyectos que se ha planteado, el nombre piensa siempre en el futuro. Por eso vivo convencido de que para conquistar el éxito, primero hay que soñarlo, hay que ilusionarse con ello, hay que visualizarlo y después, después de que lucharlo, las cruzandos se dan así no más, por eso hay que intentar lo con buenadosis de ambas cualidades, tanto de esperanza como optimismo. Winston Churchill lo planteaba con esta claridad, soy optimista, no parece de mucho utilidad ser cualquier otra cosa. Y más aún cuando tienes proyectos grandes por delante, casi casi no queda de otra más que ser optimista, porque el pesimismo, la desesperanza, solo engendran debilidad y la debilidad en medio de tantas dificultades que tenemos, conduce el fracaso, ya canté la derrota antes de que suceda, y en cambio cuando abrigo esperanzas, cuando soy optimista, todo lo veo con mentalidad vencedor, ya sea porque, porque veo con claridad que puedo lograrlo o que al menos una experiencia buena sacaré, muchas veces se convierte precisamente ese fracaso transitorio en una buena lección, porque tengo los pies firmes en el presente, pero la mirada tenta hacia el futuro, desechosa, impotencia que me causan las dificultades y no le doy cavidad las decepciones, porque veo con claridad lo que se presenta adelante, por eso mismo el optimista debe ser realista, el realismo es una fortaleza muy relacionada con esa apertura de mente, de juicio y es una fortaleza que lleva a haber en todos lados una solución y no como dicen de algunos que buscan un problema para toda solución, cuando más viene hay que buscar las opciones que tenemos y no solamente desde la negativo sino plantearse ese, como si se puede, no todas las dificultades que hay, sino como si, y entonces analizo de manera más eficaz el problema y me centro en las vertientes positivas de esta suunto, aguas, el optimismo no significa mirar el mundo a través de unos lentes de color de rosa y pasar por alto los problemas o los peligros, no no es ingenuidad, ser optimista significa abordar la vida de frente, arrositar la vida, centrarse en las soluciones y en las posibilidades, sabiendo si capaces de aceptar y de reconocer si llegue el caso que no hay una solución y que por lo tanto hay que cambiar de rumbo y tantas encuentro una nueva posibilidad, vuelvo a ver la esperanza en el fondo del túnel, por eso es tan beneficioso a la esperanza y tan necesario el optimismo, porque una actitud así ayuda a que uno desarrolla mejor su trabajo o el estudio si es el caso, que haya incluso mayor rendimiento deportivo, yo no imagino dónde por ti está pensando en que no la va a armar, entonces que no logrará nada, incluso mejor a la salud física, porque yo también podría estar pensando en lo mal que estoy, por lo tanto previene de enfermedades, incluso consigue adaptarse mejor a una enfermedad crónica, un mayor manejo del dolor, mejores niveles de depresión, reforzamiento de las emociones positivas y lo que luego dará una amplitud en el círculo de amistades y un mayor apoyo social, claro, una persona optimista como traduce y transmite buena vibra, pues es alguien atractivo, alguien que no quiere estar, libros como el hombre en busca de sentido o películas como Naufragón, la lista de children, nos enseñan como el optimismo y las esperanzas son dos poderosas fuerzas psicológicas que permiten luchar contra las dificultades de la vida, que permiten plantearse unas metas y lograrlas y ser más eficientes en nuestra vida, sin duda son dos armas indispensables para ser feliz, no imaginaría la felicidad en una persona que no fuera optimista, y que además nos ayudan a aprender de cada situación que nos sucede y a trabajar más en nuestro día a día creando esos recursos, esos métodos necesarios para tratar mejor a las personas con las que nos topamos y tratar los problemas de manera más efectiva, y por lo tanto experimentar una mayor sensación de los ojos de alegría en nuestra edad cotidiana por supuesto las armas felices.

Podcast Summary

Key Points:

  1. La esperanza es una virtud activa que brinda certeza en un futuro positivo, no solo un sentimiento pasivo.
  2. El optimismo realista fortalece, impulsa la acción y mejora el bienestar, a diferencia del pesimismo que conduce a la pasividad.
  3. Estas actitudes permiten enfrentar dificultades, aprender de los fracasos y encontrar oportunidades, mejorando la salud, relaciones y eficacia personal.

Summary:

El texto reflexiona sobre la esperanza y el optimismo como virtudes esenciales en un contexto social marcado por noticias negativas y adversidades. Define la esperanza no como un simple deseo, sino como una certeza activa que nos impulsa a actuar y confiar en el futuro, ilustrándolo con ejemplos como el niño que lleva un paraguas a una oración por lluvia. Distingue entre un optimismo realista, que enfrenta los problemas con creatividad y busca soluciones, y un optimismo ingenuo.

Argumenta que estas actitudes, lejos de ser debilidades, son fortalezas que generan resiliencia, mejoran la salud física y mental, enriquecen las relaciones sociales y aumentan la eficacia para lograr metas. Finalmente, concluye que la esperanza y el optimismo son herramientas psicológicas indispensables para encontrar felicidad, aprender de las experiencias y navegar los desafíos de la vida con una mentalidad de crecimiento y posibilidad.

FAQs

La esperanza es una virtud que implica un esfuerzo por adquirirla, dando certeza de que las cosas van a salir bien, no solo un sentimiento pasajero.

El optimismo es una actitud que complementa la esperanza, permitiendo ver posibilidades y soluciones ante los problemas, lo que fortalece la confianza en el futuro.

Un optimista realista aborda la vida de frente, centrándose en soluciones sin ignorar los problemas, mientras que el ingenuo puede carecer de base realista y transmitir falsas expectativas.

Estas cualidades fomentan fortaleza interior, mejoran el rendimiento en trabajo o estudio, y ayudan a enfrentar dificultades con una actitud positiva, aumentando la felicidad.

Se menciona el ejemplo de un niño que lleva un paraguas durante una oración por lluvia, mostrando una esperanza activa y confiada en que algo bueno sucederá.

El pesimismo genera debilidad, reduce la persistencia y puede llevar al fracaso al enfocarse en lo negativo, evitando enfrentar situaciones por miedo.

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