Descubre cómo ayudar a tus hijos a entender sus emociones | #108 Educando a tu lado
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La entrevista con la especialista Sara Hernández Cano destaca la educación emocional como un pilar esencial para la vida, al ser las emociones nuestra primera forma de comunicación, aunque históricamente no se nos ha enseñado a identificarlas. Se enfatiza la importancia de acompañar a los niños para que nombren lo que sienten, ya que la represión social (con frases como "no tengas miedo") y la aparición de la vergüenza alrededor de los 2-3 años pueden opacar su expresión natural. Las competencias emocionales son habilidades que se entrenan, similar a ejercitar el cuerpo, y requieren que los adultos a menudo "desaprendan" patrones heredados. La falta de esta educación puede condicionar el autoconcepto mediante etiquetas negativas, pero el cerebro es neuroplástico, permitiendo la reeducación a cualquier edad. Experiencias prácticas, como talleres en entornos libres de juicios, demuestran que incluso en poco tiempo los niños pueden alcanzar reflexiones profundas y cambios positivos, subrayando que la educación emocional es un proceso continuo y colaborativo entre familias y docentes.
Hola, limones. Bienvenidos un día más a el limonero podcast. Hay que educar nuestras emociones. Hoy nos acompaña Sara Hernández Cano, que es especialista en educación emocional. Fundadora de educando a tu lado. Y es que, bueno, es un proyecto en el que acompaña familias a docentes en la crianza en el desarrollo personal de niños. Bienvenida cómo estás. Pues, en primer lugar, muchísimas gracias. Estoy feliz. Estoy muy contenta de estar aquí. Me alegro, me alegro. Te voy a lanzar una sí directa, que es la educación emocional. Pues mira, la educación emocional, como además, he comentado antes de tu compañera al final, es educar para la vida, ¿no? ¿Por qué digo que es educar para la vida? Porque, desde que estamos en el Vientrematerno, ya empezamos a sentir emociones. Gracias a esas hormonas y esos neurotransmisores de nuestra mamá. Y, al principio, con esos primeros años, nos comunicamos por esas emociones. Y es lo primero que sentimos, lo primero que expresamos. Y, sin embargo, en qué materia, en qué momento de nuestra vida nos han parado, a decir, oye, ¿y cómo estás y a identificar esas emociones? No nos han educado en emociones. Sin embargo, todas las sentimos y no hay una educación en ello. Y, sin embargo, es muy importante, simplemente, el hecho de saber cómo estás. Nos preguntamos constantemente, y de hecho, cuando llegamos, ¿no? Me has dicho, ¿qué tal, Sara? ¿Cómo estás? Te he dicho, pues mira, estaba un poco nerviosa, ahora tranquila. Ahora estoy feliz, estoy contenta. Pongo un nombre a la emoción, pero lo normal es como estás y la respuesta es bien. Bien, de general. Si a lo mejor ahí tenemos más confianza, puede que me digas, bueno, regular de lunes, ¿no? Pero no solemos poner una emoción real, a lo que estamos sintiendo, a cómo estamos. ¿Los niños ponen emociones reales? A los niños les tenemos que acompañar para que sepan que emociones están sintiendo. O sea, la pregunta iba un poco desde el punto de vista de ahí. Los niños son transparentes, te van a decir, y luego se van opacando. Por así decirlo, entonces no expresan, y luego llegas a adulto y eres el médico. Sí, pero también es verdad, porque venimos en una educación donde las emociones serán reprimidas. No llores que te pone suyo, andas, que todo lo que no tengas miedo es uno es para nada. Nos han de generación en generación, han ido minimizando esas emociones. Cuando se han expresado en algo un niño, pues lo ves sobre todo la primera innovación. Como pasan de una emoción a otra, de una forma muy volatín, muy rápida y te la transmiten. Y, de hecho, somos nosotros los que podemos acompañar a que pongan el nombre de que están sintiendo. Pero la sienten y las expresan además, con mayor facilidad que luego un adulto, que cuando nos han limitado durante tanto tiempo nos han dicho palabras inconscientemente. Porque ante todos los padres siempre quieren lo mejor para sus hijos, padres, docentes. Pero es verdad que al final aparece una etapa donde aparece también la vergüenza, esa emoción, que hace que ya no quiera expresar o que ya no quiera contar. ¿Cuándo aparece esa emoción? Pues esa emoción aparece a partir de los dos años, entre los dos tres años, depende de lo cada niño. Ya sabemos que cada niño es un mundo y que cada cerebro es único y diferente, y por lo cual se irán apareciendo estas emociones en funcional, desarrollado con un tipo de cada peque. Pero es cierto que entre los dos tres es cuando suelen aparecer esta emoción de la vergüenza. Ahora que es que lo has sacado, no la tenía yo en mente, pero ¿para qué nos sirve la vergüenza? Bueno, la vergüenza también es una forma de. No te va a decir de prohibir, pero sí de. Cuando hay algo como, por ejemplo, cuando venía y tengo que mostrarme y tengo que ser quien soy de protegernos. La vergüenza nos protege ante aquello que desconocemos. Ya ver si voy a decir algo que no sea lo adecuado, entonces mejor me cayo. Claro, mejor me meto para. Me meto para dentro, me coïbo y también tengo una parte de experiencias previas que hayas tenido. Si a lo mejor, imagínate que me preguntas, ¿esto es rojo? Y yo te digo que no, y para todo el mundo es rojo, y meto la gamba, o me han hecho sentir que me dan la gamba, pero aparece esa vergüenza y yo ya no digo nada, que al final va a ser rojo y no es amarillo como yo creo que está pasando. Entonces, esa capa de defensa que nos pone, también tiene luego que ver mucho con la emoción del miedo. La vergüenza sería como una secundaria también que aparece de ese miedo, de poder expresar, de querer comunicar. ¿Y cómo se puede luchar contra eso? A ver, luchar, no me gusta la palabra como dar, porque parece como que es un ataque, realmente es un entrenamiento personal. Yo aquí donde me ves, soy una persona muy vergonzosa, sido muy vergonzosa toda mi vida y es ponerme o mostrarme o simplemente comunicar dentro que es algo que me encanta, porque hablo, estaba por los codos, pero es un entrenamiento como todo en la vida y las emociones, las competencias emocionales, son herramientas que se entrenen, igual que cuando tú vas al gimnasio y te entrenas para tener más resistencia, para tener más músculo, etcétera, lo objetivo que querías conseguir, las competencias emocionales son habilidades que también son entrenables y se pueden entrenar o bien, si tenemos los recursos desde la primera infancia o a lo largo de nuestra vida. Yo no nací con las habilidades emocionales y a desarrollar las entrenos y las sigo entrenando. Aunque digas, soy experta, todavía sigo aprendiendo y sigo entrenando. Me gusta y yo lo comenté, porque es verdad que lo que llamamos primera infancia se le pesta mucha atención a todas estas emociones. Digo, se le lleva prestando a atención, no sé, los últimos 20 años. Sí, vamos a decir la última década hacia acá, es cuando se empieza a hablar más, se empieza a tener en cuenta y a dar importancia. Esta es la tapa más importante para prestarle atención a las emociones. A ver, es la que puedo considerar como la etapa más importante, donde poder dar esas herramientas para que estos peques luego sean adultos emocionalmente competentes, que ya tengas esos herramientas que se van a desarrollarla. Pero como te he dicho, la educación emocional se entrenando a lo largo de toda la vida y es más los talleres y las formaciones que imparto a docentes y a familias son para que el primero que tenemos que entre comillas desaprender y volver a aprender ese adulto. El que tiene que volver a hacer es que son las taras que ves llamar notaras por llamarlo de una manera que ves en adultos que no están emocionalmente desarrollados. Bueno, a ver, taras, como tú dices, no diría taras, sino que esa información son conductas que hemos ido repetiendo patrones, que repetimos porque mira, como tú bien dices, eres papá. Tú, por ejemplo, cuando llega tu hija o tu hijo a tu al mundo y de repente has obtenido el título de "oy soy papá", vale, ¿y ahora qué? Porque me he sacado un título sin haber estudiado, no ir a la universidad y no he aprendido de esto y tengo aquí un título de "oy papá y ahora qué". Bueno, pues estás aprendiendo a la vez que tú hijo y tu hija crecen y aprendes con ellos, vas identificando cómo crecen, cómo van evolucionando y aprendiendo a la vez con ellos. ¿Qué pasa que cuando a las emociones tu cerebro ya tiene un bagaje previo? Es decir, tu cerebro ya ha tenido papás a su alrededor, puede que sea biológico o simplemente hay contexto social, de familiares, de amigos y has visto referentes a tu alrededor de lo que es ser papá. Y tu cerebro llega a este papá y qué hace, no tengo la carrera, pero sí tengo mucha información de papás que tenía a mi alrededor. Habrá cosas que he visto en mi patrón de referencia, como puede ser mi padre directamente, que me gusten y que repito otras que no, y quiero hacerlo diferente a lo mejor común y para mis hijos. Y algunas que son tan sutiles, como lo que te he dicho, mira, un peque no se cae con dos años, va corriendo por el parque, se cae, se hace una rafadura, a no lloré no sé hasta un to de eso no es nada. Ya está, esto es una educación emocional de, estoy malidando una emoción de una forma inconsciente, pero es que ese peque es, a lo mejor su primera vez que se cae, es normal que le doela, es normal que, bueno pues que se sienta triste, y la forma de la acompañamiento es lo que nos, en los talleres de las formaciones, de hoy para poder entrenar, para poder adquirir otras formas, de una forma consciente, que ahí es donde entra ese entrenamiento cuando me doy cuenta de, ¿no? Yo soy la primera, que según he ido creciendo y la educación emocional, la inteligencia emocional, por ejemplo con la REB, con la Reza Internacional de Educación, Emoción Oliva y Nuestar, de Rafael Vesquiarra, que son también me he ido formando y muchas otras, todos los aprendizajes que he ido teniendo ha sido gracias a un darme cuenta de, ahí va, llegó haciendo esto, y como docente, porque antes de emprender y de dar este paso, yo he sido docente en aula durante 17 años y ha habido muchas cosas que yo misma he dicho, o me he visto en patrones, que me salen frases, que he dicho "ah, soy mi madre", ¿no? Pues ahora voy, ya verás como yo, y lo encuentro, no, ni pero ni pero esas brases, que hay algunas que son sutiles, y que no pasa nada, de hecho pasa de generación y generación, y no hay madre que no diga esas frases o padre que no las diga, ¿no? Ahí es cuando ya sabes que eres viejo, sabes que es un día de joven, y ahora. Ya sabes, ya ahora, ya ahora digo estas cosas, pero. Apaga la luz, que no la pagas tú, pero igual que están esas, que son, bueno, que se repiten, pero bueno, porque sabés que esperate que va a venir la luz, va a venir la fatura y a ver que la paga. Bueno, en este caso es con esta parte educativa, porque la educación no solo es en la escuela, es en casa, o sea, somos equipos, y como docente en el aula, pues me salen esas frases de madre o esa invalidación, pero porque no era consciente de ello, hasta que empiezas a darte cuenta. Y en lo que efectos puede tener la carencia de esa educación emocional en las primeras etapas cuando llegas a la adolescencia. A ver, es verdad que, bueno, la primera carencia emocional que a lo mejor si se he visto, por ejemplo, en sábale luego más mayores, es cuando si no hay un vínculo emocional fuerte de apego al principio, o un vínculo emocional seguro, porque hay vínculos emocionales, pues, opuesto, pero no todos los mojos son con ese espacio seguro, ya no de hablo sobre la familia, hablo en escuela, en familia, en función. Y todas las experiencias, clubo previas, que van a acompañar a este pequeño mientras se desarrolla, es decir, su autoconcepto, por ejemplo, va a ser muy reflejado en cómo me miras, y desde que emoción me miras. Porque si yo estoy hablando contigo, estoy en mi aula, vale, tengo un montón de pequer, y a este ya le he puesto la etiqueta, vamos a poner etiqueta de mover, el gamber o el disruptivo, el que no para. Y yo le pongo esa etiqueta, pero llega el otro, le pone la etiqueta, en casa, le pone la etiqueta al final, que creemos que va a pasar con la etiqueta, que se lo va a creer, y eso va a formar parte de su autoconcepto de, pues será que soy así. Me lo creo. Sin embargo, cuando, como docente, yo como digo, tenemos la capacidad de docentes y familias, de poder mirar más allá, de mirar con los ojos de ese cariño, de esa amor, de decir, vale, es un niño que puede ser más movido, más inquieto, que hay más allá. Porque hay una de las cosas que se ha aprendido, y esto es una frase de Cristina Guterres, que es la presidenta de la granja de Barcelona, de educación emocional, y ella decía que es verdad que todas las emociones cuando aparecen no se están indicando algo. O sea, no hay una emoción que aparezca así de la nada, porque las emociones para empezar son precognitivas, vienen antes que el pensamiento, antes de que aparezca el pensamiento, yo llego aquí y no digo, ahí voy a pensar en ponerme alegre. No, estoy alegre, yo estoy contenta, y luego ya me aparecen pensamientos, adecuados esa emoción, y por lo tanto, mi acción o mi actitud va a ser de una manera u otra, pues con los niños es igual. Si ya estás sintiendo una emoción, por ejemplo, está enfadado, porque la han quitado una pala, y yo lo único que he visto es que este niño ya está tirando cosas, mirar más allá, porque de dónde viene es porque la han quitado la pala, es que hay algo más. Y sobre todo, cuando trabajas luego con chicos más mayores, te hago al partir de 10 años, bueno, que es con los que trabajamos, y antes con los de 5 también, vas viendo que muchas veces esa papel que se han creado, porque es lo que la sociedad, al final, le hemos ido poniendo esa etiqueta, que no solo disruptivo, te digo, que es muy tímido, muy trovertido, o hay que ver. Podríamos usar etiquetas para condicionar de manera positiva, entonces tú, por ejemplo, dices, yo quiero tener un hijo que sea, bueno, entonces qué bueno que es hijo. A ver, tampoco hay que pasar eso, porque también eso, al final, si yo te estoy diciendo qué bueno y me estás que mando a la casa, no es concluente con lo que estás haciendo. O sea, puedes sentir lo que quieras, pero no puedes hacer lo que quieras con lo que sientes, sobre todo si es una conducta, en este caso, una emoción desagradable, porque no hay emociones muy buenas ni malas, todas son necesarias. Tu imaginante estás que mando a la casa y es que si es un diante, desde que ya me han puesto la etiqueta elegante, es que estás que mando a la casa, tío, la haras ligado. Claro, pero en este momento lo podemos abordar de, vamos a ver qué ha pasado, porque ha habido este enfado, este enojo, está tristeza, por de dónde bien, qué emocionar la que estás sintiendo, ayudar a entender esa emoción, y obviamente tiene una consecuencia, no se pueden permitir. Esas conducta la cosa, ahí es donde entras de papel de cómo podemos abordar esas situaciones, sin que me lleven mi emoción desagradable, no es enfado como adulto, y te salte el verrido. Y como toda esa falta de educación emocional inicialmente nos lleva a una adolescencia o a una adultez, o sea, qué consecuencias tiene. A ver, también es cierto que hoy en día es cuando se están empezando a dar esas herramientas y todavía falta mucho por hacer tanto en centros, como en hogares. Entonces, me encantaría poder decirte de aquí a unos años venir y decirte "Mira Oliver", hemos estado haciendo un estudio de los peques, que lleva nuevas educación emocionales de la primera infancia. En llegada a la adolescencia te puedo hacer un varemo de aquellos que las he recibido y aquellos que no. Actualmente sólo podemos verlos que no, porque no conozco, desconozco el caso de algún peque que desde el principio, hasta ahora ha sido adolescente. Allá tenido esas herramientas, entonces no puedo comparar, no te puedo decir, o sea, es lo que me encantaría poder ver esa evolución. Bueno, ¿y qué ves? Ahora sabiendo. Pero si es cierto, pero mira, te puedo contar cosas que se he visto muy corto periodo de tiempo. En uno de las cosas que estoy trabajando ahora, que es en esta granja que te he dicho, de Funtidonia del Tajo que está aquí en Madrid, que se trabaja las emociones bien en peques durante tres, cuatro días que se quedan. Y trabajamos estas dinámicas de educación emocional, todo una forma lúdica, en un espacio natural donde no hay juicios, donde yo, obviamente, a los profes, si quiero saber un poquito, pero sin que me den etiquetas, porque me gusta intentar también conectar con el peque que tengo delante, e intentar ver más allá, sin ese juicio, sin ese etiqueta, sin nada. Y vas viendo como, del primer día, al último, ellos llegan a unas reflexiones brutales, enca tras cada dinámica, tras cada ejercicio emocional que hemos ido haciendo algunas de ellas, ha sido como un wow, o sea, ha llegado a reflexión que yo a mis 37, aún no había sido capaz de llegar, por eso tengo la suerte de poder seguir aprendiendo. Y ves cómo hay un cambio, en tan poquito tiempo, que es cuando me merece la pena, o sea, no solo lo creo, no solo lo he visto en mí, no solo lo he visto en el aula con peques de 0.3, que cuando lo he llevado a la aula, sobre todo la empatía, la assertividad, lo bueno que tienen de 0.3, es que no tienen juicios. Los niños de 0.3 no. Ni filtros. Ni filtros, pero tampoco tienen ese juicio de rechazar a alguien por condición, rechazar a alguien, por su sexo rechazar. No, ellos simplemente buscan compañeros de juego, no tienen esa otra mirada ahí luego, cuando el adulto empieza desde sus creencias, desde su forma de ser de sus pensamientos, hay introducir esa información que hace que este peque empieza a seleccionar con activo sí, contigo no eteceno. Hablamos de, al principio, que esto es una cosa constante, te vas educando constantemente, y entonces, si no hemos tenido esa buena base de educación emocional, podemos reeducarnos, ¿no? Mira, una de las cosas maravillosas que he descubierto gracias a la neurociencia, ya expertos, que no soy yo, que el cerebro es neuroplástico, es decir, que tenemos la capacidad de poder aprender. Y una de las cosas que hacen que hoy esté aquí es que sigo aprendiendo, o sea, no lo sé todo, no te lo voy a negar. Se hay muchas cosas, sí, he aprendido muchas, sí, he desaprendido muchas otras, también, bueno, desaprender, volverlas a aprender de otra manera, que me hacen ser más consecuente con lo que siento, con lo que pienso y con lo que hago, ¿no? Que es parte de esa inteligencia emocional, cuando tienes coherencia entre lo que pienso, en lo que siento y como actúo. Y claro que se puede aprender, ¿cuánta gente lo vemos en gente maravillosa que la mujer tiene 90 años y de repente se han puesto a aprender un idioma o incluso más jóvenes con 50 y se han sacado una carrera donde está el límite, el límite están donde tú quieras ponértelo. Ahora quedas de los que dicen, mira, yo lo he hecho así, lo llevo haciendo toda mi vida y me va bien, perfecto, pues no es para ti, pero para aquel que quiera, que tenga ganas de. Sí, quiero aprender a poder hacer las cosas diferentes, porque mira, cuando hay papás que me dicen, pues yo le he pegado dos gritos o un ht y así lo he hecho conmigo y no me ha pasado nada y lo estoy haciendo y me funciona. Jos y funcionara, de verdad, como es posible que lo tengas que seguir repitiendo, es donde entra mi pregunta, porque sin embargo lo que sí he visto y es verdad que en periodos cortos de tiempo, y bueno, cuando estaba en escuela, que cuando lo trabajas, es verdad que es pesado, porque es como imagino tú que eres papá tan bien que cuando tienes que hacer. Pues que el peque, pues el chupete ya no lo tenga o el paso de su habitación, esas primeras noches hasta que consigues, hasta que se queda relajado, hasta que esa cama es un lugar seguro y que su espacio y su habitación, que lleva un proceso tanto para el pequeño, como para la adulto que acompaña, pues en este caso es igual, lo que pasa que mucha de la información ya has empezado a hacerles, es decir, este peque ya nació y ya has empezado a educar como buenamente sabes, con lo mejor que tú sabes, y dando todo el cariño del mundo, pero hoy se pueden hacer las cosas de otra manera, podemos intentar aprender a hacer la otra magera que sean también para su beneficio, pues sí, que sea la única y la eficaz, cada niño como te he dicho es un mundo, y lo que para uno funciona para otros tipos de herramientas, pero desde aquí podemos enfocarlo de otra manera. Y hay algún proceso o que recursos habría para reparar esas carencias de las tempranas, imagínate, no está escuchando un papá, una bombada de un niño, una niña de 12 años. Y te ha quedado aquí, aquí, aquí, espéate, ¿qué puedo hacer para reparar eso o cómo podemos? Bueno, a ver, la palabra en la he cagado es me he dado cuenta de que podría. Es una paternidad, porque como no tengo el curso, no sé lo que hay que hacer, pues voy prueba error, pero. Es como le he metido un grito y no ha funcionado, le he hablado bien, no ha funcionado, le da un abrazo a funcionar. Pero por eso digo lo de la cagado, o sea, me estoy mirando y dices "pff", o sea, podría haberlo hecho mejor. Sí, pero bueno, es que realmente no consisten ser padres perfectos, ni madres perfectas, o sea, yo creo que la vida, la perfección para empezar no existe. Y si pretende hacerlo lo más seguro es que cometan más errores todavía de los que consideras que has cometido, pero. También veo muchos padres que tratan de hacerlo, o sea, hoy en día. no sé si antiguamente era así también, porque no tengo el donde el teletransportarme. Pero. o de dejar en el tiempo, pero sí como que veo que la gente se preocupa sobre preocupa hoy en día, o sea, es de. como también tenemos acceso a información infinita, hay que hay una corriente que dice, no sé qué, hay escucha, no sé qué, he visto un rile en Instagram que no sé cuál. He ido a una charla en el colegio, me nos anda a una formación de padres que dice que no sé cuál, que ahora dices "tengo tantas cosas que estás atururiendo". Porque hay muchas veces mucha información abcadas siendo desinformación y dices "ya no sé qué escuchar o qué hacer". Porque luego, como te he hecho, cada niño es un mundo y habrá herramientas que te sirva ni otras que las tengas que ajustará a las necesidades de tu casa, de tu entorno y de tu vida. Pero es verdad que hemos pasado de esa educación donde era lo que yo digo, lo que yo hago, o esa autoritarismo, también a una permesividad absoluta, donde el peque puede hacer, de esa hace y pasas a ser el que dirige la casa. Y, al final, creo que también está en el equilibrio, o sea, ni una cosa ni otra, ese equilibrio donde tú te descuenta, yo tengo amigas y que son mamás que me dicen, "Mira Sara, hoy le pega una voz, no he sido capaz de tal". Pero ya, pero es que eres humana. Vamos a partir de esa base. Esto no consiste en ser perfectos, consiste en que se llamamos conscientes de que somos humanos, de que estamos aprendiendo, de que cuántas estrategias de regulación, nuestras propias emocionales tenemos como adultos, esa sería la primera, porque si yo no soy capaz de regularme, como quiero que mi peque se arregule. Si yo estoy hablando de tu estima y soy la primera que me miro al espejo, y me estoy criticando constantemente, como quiero que mi peque también ayudarle en esa autoestima. Si mi autoconcepto es de que mira, no puedo, no va algo, no sirvo, es decir, somos un espejo en el que se mira en nuestros hijos. Y a veces nos sale, pero por eso, por esas cositas que nosotros mismos no tenemos y que podemos trabajar, a veces te darás cuenta, a veces no. Pero lo bueno es que cuando te das cuenta y esto aparto de experiencia también personal, cuando te arrependute de das cuenta de ese diálogo que dices, contigo mismo cómo te enfrentas a las cosas, dices, ahí va, si tu yese aquí al peque mirarlo ve, la caja de caja, ¿no? La caja. Pues es el darte cuenta en esos pequeños cositas porque luego ellos timitan, yo andé que no he visto peques, cuando llegan a las cuelas de juegos presimbólico y presimbólico agabrede, digo esa madre y el padre, pero es que a veces me representan a mí, y cuando les ves que te estaban representando a ti dices tú. En cosas maravillas, es decir, ahí va, es un minillós, sí minillós, pero en todos los sentidos, sobre todo, actitudinales. O sea, lo que más se imitan de nosotros son nuestras actitudes y, por ejemplo, vas a un partido de fútbol, voy a poner un ejemplo. Tu vas con tu peque y en función de cómo te ve a ti, es auforia, es etal, sin sultas, sin sultas, va a imitar. Entonces, nosotros podemos cometer errores, es que estamos aprendiendo. O sea, vamos a partir de la base, vamos a también a quitarnos un poco, que tenemos la responsabilidad, ¿no? Sí, de ser papás, de ser docentes, de educar, de acompañar, y es una responsabilidad que está ahí. Pero, jo, también vamos a ser compasivos con nosotros mismos, que estamos aprendiendo, que no hay ningún padre que tenga manual, ninguna mamá que tenga manual, que están haciendo lo mejor que pueden, con las herramientas que tienen, que tengo más que se le puede ofrecer, sí, oye, que te ayuda maravilloso, que no te ayuda a las millones. El mejor son las de fulanita, porque son las que se ajustan las necesidades de tu casa y de tu hijo, pero relaja, estamos aprendiendo. Estás hablando bastante de padres y te lanzo la pregunta sobre profes, ¿no? ¿Crees que los procesos están preparados para acompañar emocionalmente a sus alumnos, hablando del sistema educativo en España? A ver, es verdad que hay la gran mayoría de docentes que conocen en esa vocación, y cuando tienes vocación, muchos miran más allá de lo que es la material activa que tenga que dar o los objetivos y contenidos que tenga que desarrollar y conseguir al final de trimestre, etc. Es cierto que el sistema que tenemos entre las ratios y la cantidad de papeléo y de burocracia, que a veces, ¿para qué? No permiten el poder tener ese tiempo que se necesita, pero sí, es cierto que a veces, mira, en la Asamblea, tanto en las escuelas infantiles como en los coles, un momento primero al día para saber cómo estás en los colesacres de esa Asamblea de por la mañana, y una rueda donde cada uno pueda decir la emoción en la que se encuentra tan simple como eso. Mira, Ruth, que es una educadora emocional también que he conocido como maravillosa, ella me contaba que ella, por ejemplo sus aulas, en su su clase, empieza haciendo esa Asamblea. Y tiene una rueda de emociones donde todos los peques por la mañana, pues cuentan un momento en la emoción en la que están, si es tristeza, si sale grías, si es osprendido. Y si quieren comparten el motivo y si no, no pasa nada, pero ya como docente, puesto la vista en que hoy tú estás triste. ¿Por qué? ¿Qué ha pasado? ¿Puede que no lo comparta o puede que así? Y ahí esto está y ahí, pero pasa en infantil y luego y luego de repente se aparece, ¿sabes? Primaria, igual, sí que siguen trabajando algunas de estas cosas. Segundario desaparece, va chirato, no me cuentes como te sientes, que tienes que preparar la selectividad, la universidad, eres un número más y si estás bien, si no me da igual, el trabajo. ¿No? Llegas, entonces, ¿por qué pasa? Si se supone que tenemos que seguir formando esto a la vida. Pues porque estamos en un cambio también del sistema educativo, nos vamos dando cuentas, hay asignaturas que no se dan que, por ejemplo, para mí, serían esenciales como una educación emocional, por una asignatura. Porque al final cabo ese docente, o sea, ese adolescent que luego va a ir a hacer la universidad, que al día de mañana va a trabajar, una de las habilidades principales que se piden, sabilidad social, esa empatía, ese trabajo en equipo, es decir, son requisitos sociales, que se necesitan para trabajar y sin embargo, nos están dando esas competencias, nos están entrenando. Es tan fácil, bueno, digo yo fácil, pero que se podría implementar de alguna manera. No crees que en lugar de una asignatura extra, que dentro de cada asignatura se evalúe esto, o sea, oye, matemáticas tienes que tener las mismas habilidades que tienes en historia. Que luego la parte más específica, pero la parte general, tú tienes que saber contestar oralmente y desarrollar un pensamiento crítico, el tema emocional. Sí, yo lo podría poner, o sea, realmente la educación emocional sería una asignatura transversal, es decir, no asignatura como tal, pero sí que de alguna manera se pueda abarcar en todas las asignaturas. Mira, está compañera que te he nombrado antes, ya, por ejemplo, matemáticas, y te hablo, no sé si son los de primero de primaria, pues había una ejercicio de matemáticas un problema de, a ver si lo recuerdo, que decía, si tengo cinco manzanas, o sea, diez manzanas, y le tengo que dar, y le tengo que dar, le doy cinco a Marta y dos a Paula, con cuántas me quedo yo, vale, eso sería el problema de matemáticas. Bueno, pues ella añadía alguna pregunta más y ¿cómo crees que me he sentido cuando las he compartido? ¿Cómo crees que se ha sentido Marta cuando ha recibido tres? ¿Y cuántas, cómo te crees que se ha sentido Paula cuando ha recibido dos? Es un ejercicio un poquito más allá, es decir, estoy haciendo un problema de matemáticas, pero luego estoy metiendo una pincela de emocional, de reflexión, de pensamiento crítico, de emocional, donde estoy viendo un poquito más allá, y ver que respuesta me da el alumno. Y eso tendría que vida en matemáticas de tercero de eso. Ahí está la labor docente y esa maravillosa capacidad cognitiva y creativa que tiene todo docente, de ver cómo poder implementarlo en sus aulas y dentro de su materia. A lo mejor, no tiene que desarrollar de otra manera, pero sin desde infantil se puede, el reto sería para el propio docente, es decir, venga, quiero trabajarlo. ¿Cómo lo puedo meter? Es seguro que salen cosas maravillosas, porque cuando nos ponemos a crear, es cuando apareces a magia y aparecen nuevas herramientas que no se han contemplado. No, es como hoy en día, estamos con los pozcas, estamos con redes sociales. ¿Cuántas cosas se han creado que no existían? ¿Vale en el sistema educativo esto, no existe, pero se puede crear? Y sí que es verdad que yo veo a los docentes de infantil, el primer es como muy muy vocacional, muy motivados. ¿Tú crees que estamos preparados para generar eso? O sea, a mejor en esas etapas previas, como ya se están haciendo muchas de esas cosas, pues sí. Y como se presta mucha atención a ese desarrollo emocional, pues también, pero en un sistema en el que lo que van a realizar es el sistema memorístico y cubrir unos temarios y demás, desde tu experiencia, de trabajar con docentes. ¿Tú crees que hay una mente abierta? A ver, todo depende de la persona, eso para empezar. Vamos a poner desde la dirección de los centros educativos, porque es verdad que hay profes que están haciendo maravillas. Y efectivamente hay docentes, o sea, directores, incluso también docentes, coordinadores, estudios que tienen una línea editorial, que va a Pablo y otros que tienen otra línea editorial. Pero cuando tú vas a foros, cuando lanzas tus mensajes y demás, ¿qué fricción o qué rechazo? ¿Qué barreras te llegan? Porque lo bueno, obviamente, si vas a un foro de educación emocional, donde se va a hablar de educación emocional, lo normal es que la gente que vaya allí ya esté en la onda. Pero ¿qué tipo de rechazo de trabas? A ver, el mayor rechazo en general, o sea, y habló de un general del sistema educativo a lo mejor. Como que he dicho, todo depende luego de la persona, pero siempre es que todo lo nuevo, todo lo que implica un cambio, todo lo que implica un movimiento al principio desestabiliza, porque es como, mirad, tenemos bastante. Y yo lo entiendo, es verdad que muchas veces, ya tengo bastante con lo que tengo, como para que ahora no, pero las tablet, por ejemplo, llegaron, han llegado el sistema de redes, de las que han cambiado las cosas, y nos estamos adaptando, las tendologías llegan, y nos adaptamos y aprendemos. Y las implementamos, lo que pasa es que es cierto, que como el mundo va cada vez a una velocidad mucho más rápida. Los contenidos y la información van a una velocidad mucho más rápida, que claro que nuestro propio cerebro puede asimilar. Como yo me levanto, he estudiado esto dos días después, ha cambiado, sobre todo en cuanto a redes sociales, a inteligencia artificial, que está haciendo un cambio brutal. Por eso, yo, por ejemplo, una de las cosas que propongo, o que yo hago en los dinámicas, es verdad que, como te he dicho, casi todos mis talleres de formación de docentes son para desde primera infancia, de 0 a 6. Pero es cierto que cuando tú estas o quieres implementar algo o poderme llevar esa educación emocional a la ula a lo mejor en estas edades, que son más mayores, ya hay muchos cambios, ya hay mucha información. Ya tenemos a la IA, que nos está dando aprendizaje continuo. Si además tengo que meter educación emocional en edades, como por ejemplo es la adolescencia, que es, como te he dicho, es un punto de aparte, es una etapa diferente, porque ya también su cerebro está en un momento diferente. Creo que lo que podemos hacer es llevarlo al mejor también a través de vivencias, de juego todas mis dinámicas cuando lo hago con patalleras de familias es igual. Seguimos, aunque tú cambies, aunque pasen los años, se aprende de la misma manera jugando, haciendo. Cuando tú haces juegas, vives y sientes, te puedas asegurar que lo que aprendes es mucho mejor que aquello que te has estudiado como un papagayo. Yo de esas de, yo de pequeña, o sea, eso de estudiar como un papagayo de memorizar fatal, fatal. Lo hacía, sí, porque no queda más remedio, pero era para que se me quede. También porque te lo ha enseñado así. Claro. Y ya lo saben y los vueltas. Ahora, no me preguntas, después del examen, ¿qué puesto? Porque ya le borrao, pero le borrao completamente. Sin embargo, todas aquellas experiencias, en las que el alumno tenga que crear, el alumno tenga que hacer, tenga que imaginar, tenga que construir, tenga que palpar, tenga que sentir y tenga que moverse, es mucho más fácil que se quede. De hecho, lo que te decía, todas las dinámicas talleres que yo imparto, si hay una parte teórica, obvio, porque me va, no me lo saca de la manga y estudios de personas maravillosas, ya que el alumno ha estudiado, que se han formado y que gracias a sus conocimientos, hoy los tengo yo y los puedo transmitir. Pero es cierto, que te puedo poner un PowerPoint, te podemos poner la presentación de todo lo teórico, si solo te digo lo teórico, tú te vas así después, muy bien. Hay que hacer. Entonces, todas las dinámicas son vivenciales, necesito que sientas, necesito que experimentes, porque es la forma de que conectes, además lo hago a través de juegos, porque pensamos que hay una olla así mayor para jugar. He visto adultos meterse el juego, que dijo, más que los niños. Si aprendemos así, nuestro cerebro aprende cuando se divierte, cuando tiene una emoción, cuando están las emociones más agradables como es la curiosidad. Cuando aparece esas ganas de saber, además de emoción, si nos paramos a pensar qué significa emoción es movimiento, bien en la palabra emotivo, que es movimiento, aquello que me impulsa hacia aquello que me motiva a querer hacer. Si yo, las cosas que planteo en el aula, me da igual a las que tengas las llevo, y ahí es donde está, es al abordo gente, y también lo que pueda permitir el centro y la dirección de llevarlo de una forma más vivencial y creativa, te puedas asegurar que seguro que lo que aprendan se les queda grabado de prohibir. Me gusta esto del juego, y de hecho hay muchas herramientas de lo que llaman gamificación, de lo hacen con a todos tipos de niveles, aprender jugando, por darle un giro a la conversación, que te hizo dedicarte a el mundo de la educación. Si en que momento dijiste me va a dedicar esto, o voy a estudiar esto, y. O sea, educación como docente, ¿no? Pues, bueno, el principal motor que fue, yo cuando me planteé por cada lleganza de tapano, de adolescencia, dice "vale, voy a hacer el bachillato y luego que tengo que elegir, y todavía no sé qué, yo siempre he sido de. en esto fue el que. entonces mi novio, que actualmente me he marido, que me dijo niña, pues ponte aquello que te gusta, y entonces me hice un listado de pros y contras. Fijate, en ese momento quería comerciar internacional, porque me gustaba lo de viajar, lo de conocer tal, que era el otro de. así, de crear eventos y organizadora de eventos y educación infantil, de un profe, y yo decía "buah, pues empecé a hacer pros y contras". Claro, me fui dando también cuenta de ese momento de autoconocimiento, mis fortalezas, mis debilidades, y que es lo que sigue, no? Obviamente lo primero fue adiós a comerciante nacional, dije, si yo y los idiomas nos atacamos cada dos por tres, es un talón de aquíles que tengo ahí, pero sin embargo me quedaba las otras dos y es que en educación infantil, o sea, era todo pros, pros, pros, y además no sé si no, la sonrisa, me la tía el corazón y yo ya está aquí. Y así fue, y es verdad que en principio yo decía "bueno pues hago magisterio", pero que yo quería desde la primera etapa, entonces hice educador infantil, y ahí me quedé, me quedé porque cuando entraé en aula y vi, es claro, los tres primeros años es el momento evolutivo del desarrollo más grande que se hace en muy poco tiempo. Y cada semana es como más? Sí, sí, sí, cada semana y cada día, es que es cada día, cada instante de repente ha pasado y de "ah, hay que ha conseguido esto". ¿Cómo va evolucionando? Entonces la fascinación que me dio por comprender, ver ese cerebro de tirarme al suelo, de jugar, de explorar y ver la evolución de cada uno de ellos, el poder ser capaz de detectar, por ejemplo, en necesidades educativas a corto de plazo con el equipo de atención temprana, el poder ayudar a esas familias desde el principio, porque es cuando además más perdidas están, fue lo que quiero ser docente. Y luego también migran referentes, que fue un profesor que tuve, que se llamaba "ah, yo lo diré, Juan Mautista", porque este profesor, para mí fue el profesor. ¿Cuéntabenos por qué? Pues, te cuento por qué, porque lo primero, cuando estaba en el aula, nunca estaba quieto, se movía por toda la aula, haciendo que tu atención, si o si estuviese pendiente del docente. Estaban nerviosos porque dije que. Claro, pues me va a pillar alguna o tal, y bueno, pero hacía que su movimiento trasfuelse, tu movimiento también, de estar pendiente y no solo porque la voz se mueve, sino que no está en la pizarra y ya está como todos los que ya había tenido hasta entonces. Por otro lado, cuando tenías una duda, la duda la respondía, si no te has enterado la primera, te la respondía otra vez, pero con otro contesto diferente, buscaba estrategias diferentes para que si no te has enterado así, no te lo repito otra vez, de la misma manera, no, busco otra forma de que, a ver si así, y si no así, no había juicio, no había tiempo, podía levantar la mano, sin sentir de. Yo soy otra vez que no me he enterado, no, al revés, era como no, no te preocupes. Y luego, lo más maravilloso, nos dejó crear. Yo la primera vez que nos presenta era un proyecto, teníamos que hacerlo por grupos, ¿no? Y había que hacer un trabajo sobre el reciclaje. Y nos dijo lo único que no quiero y te estoy entonces hablando, parece casi como muy antigua, pero es que el tiempo ha volado muy rápido. Que no había internet, que no había redes sociales, ni nada de esto, que era. Sí, existía el rincón del vago. Sí, el rincón del vago, si teníamos el. bueno, pero en todo el yo creo que no sé si Google existía, porque yo me acuerdo el chat de Terra y todas estas cosas. Sí, Google, como tal, no, no, vaya justa. Sí, sí, sí, sí. Pero bueno, la gran mayoría de nuestra información venía de la biblioteca, os ayudaría de las que me iba a la biblioteca, sacabas, copiabas, pero. Te las pasabas al libro, hijo, no quiero que sean papel. Digo cómo? Sí, sí, haces el trabajo, pero no quiero que sean papel. Digo, se puede hacer de una manera diferente. Sí, sí, es que tenéis que hacerlo de manera diferente, sorprenderme. Hicimos un. bueno, como si fuéramos periodistas, entonces con cámara, y hicimos un reportaje, como si fuéramos periodistas, nos fuimos a Valdemingo, me empezamos a grabar. Llegó la policía, llegó a la película, llegaba. Acacéis aquí. Pero es verdad que fue una experiencia de, bueno, de contestar una era la que hacía de medios. Cada uno, tu un rol que salió de nosotros, hicimos ese vídeo en el que te pueda asegurar que aprendí de reciclaje lo que no he aprendido en mi vida. No sólo me lo pase bien, aprendí, disfruté y luego encima, pues la nota de ese momento luego fue un día. Pero ya no sólo por el contenido, sino por todo. Y ahí es cuando dije, esto sí, es el profesor. Me ha permitido pensar, me ha permitido crear. Y al final, eso es también lo que me lleva a ser docente, ¿no? Una flor y dibujamos la misma flor. Jo, que necesitamos luego adultos, que tengan imaginación y que creen y que sueñen y que puedan ser capaces de inventar cosas. Que no existen. Y más para el mundo en que vamos, que la inteligencia artificial está aquí dando una mano. Dijemos que crean. Entonces para mí fue el. Yo quiero eso. Yo quiero poder llegar de una manera diferente. En este caso me quedé la primera infancia porque es lo que me impactó y por ver desde ahí que también se puede hacer. Y sobre todo porque ha aprendido con ellos, o sea, mis maestros siempre lo he dicho, son los alumnos. O sea, si hoy al día me dedico a lo que me dedico y he dado el paso, ha sido gracias a lo que ha aprendido con ellos. Y a lo que sigo aprendiendo a través de la granja y cuando estoy con roteada de peques. Y ahora también de los alumnos adultos, a los que he de las formaciones, que también aprendo de mi divierto y disfruto. Es una aprendizaje continuo. Hay una pregunta que le hacemos a todos nuestros invitados, ¿qué es cómo te gustaría que fuese o cómo crees que será la educación de los hijos de tus hijos? Wow, nunca me hubiese planteado esa pregunta. O sea, ¿cómo me gustaría que fuese la educación de los hijos de mis hijos? Bueno, pues lo primero que ya tengan esas herramientas emocionales para acompañar desde la infancia y donde se les permita ser. O sea, creo que el éxito, por llamarlo alguna manera, es cuando eres capaz de ser tú, sin etiquetas, sin esa parte de atrás, generacional. O yo al menos lo siento así, somos como tres partes. Yo, todo lo que viene de mi legado, de la familia, el donde ha sido, de la historia, de toda esa información. Luego otra, lo que la sociedad dice que soy, y luego está cuando realmente te das cuenta de quién eres tú. ¿Qué es lo que te gusta, qué es lo que te apasiona? Pues ojalá que los hijos de mis hijos sean personas que puedan ser ellos mismos desde el principio, que se les fomente el que aprendan, el que crean, que disfruten. Además, lo bueno que tiene los niños y te fijas en un peque, disfruta de cada instante, de la que ahora no están pensando en pasar ya. ¿Por qué esto que está diciendo hoy en día no pasa? Empieza a pasar, empieza a pasar, cada vez veo más familias, que si quieren, o sea, no es de yo soy médico, entonces de esto eres médico, tienes que hacer médico aunque no quieras, ¿no? Que es un poco lo que teníamos a ese legado. Cada vez se va permitiendo las familias, empiezan a permitir, sí, y a permitirles, que sea lo que realmente les motiva, porque no hay nada mejor que cuando tú te encuentras a una persona que está haciendo su trabajo y me da igual el que sea, no estoy poniendo que tengas que ser. El mejor médico, el barrendero que está feliz haciendo, y además es increíble haciéndolo, el transportista, el camarero, el médico, porque hay muchos médicos amargados. Claro, pero es que cuando tú te encuentras con una persona que ejerce el trabajo que ejerza, me da igual, pero le apasiona y lo disfruta, es que te transmite. Ese buen rollo es, yo, por ejemplo, que llevo el consejero, si es que da gusto, o sea, yo se lo dejo con todo el gusto, porque es que le veo que disfruta. O con Gero digo, si es que disfrutan, haciéndolo y yo, si tuviera que tocar a él, me cargó el coche en dos momentos, pero me da gusto no solo, porque sí, te tengo que pagar. Obviamente el trabajo que está realizando, pero cuando veo que lo haces, uno sabiendo, dos con ganas, tres que estás enterado de todo, porque te motiva, porque tienes esa motivación intrínseca que está en ti, en tu forma de hacer, y entonces sé que vas a ser una especialista. En eso, 100% dejo el coche con los ojos cerrados, o te dejo, no sé, depende del trabajo, pero confío en esa persona, porque le apasiona. Y cuando te encuentras esas personas que le apasionan lo que hacen, que realmente hay una vocación más allá, de que luego obviamente vivimos en una sociedad que necesitas un sueldo, que tienes que vivir, pero para ellos y igual que ha sido para mí todos estos años, cuando haces lo que te gusta y te lanzas a lo que te gusta, independientemente de luego esa parte económica que pasa a ser el coche guay, y me ha pagado por esto. Es como un plus más, no es vengo a trabajar al mismo hora, si me voy tal, parece que estás en una redada de hamster. Cuando te apasiona de ver a ver tienes días como todos, somos humanos y volvemos a decir que las emociones estarán ahí, y hay días que la evobción es desaradable o pasan cosas, que te impide en estar. Pero cuando te apasiona, es que es maravilloso, entonces, ojalá que los hijos de mis hijos sean personas apasionadas de la vida, que creen que disfruten y que sean quienes son. Me han dado la respuesta, un placer, a ti. Nada, limones, a dejar ser, a ser, también a dejar ser uno mismo, porque a veces somos nosotros los propios que nos bloqueamos, ser quienes de verdad somos, por lo que sea, y nos vemos en el siguiente episodio. Hasta luego.
Podcast Summary
Key Points:
La educación emocional es fundamental para la vida, ya que las emociones están presentes desde el vientre materno, pero tradicionalmente no se han enseñado a identificar ni gestionar.
Es crucial acompañar a los niños para que nombren sus emociones, ya que la represión social y frases invalidantes (como "no llores") pueden llevar a la vergüenza y dificultar la expresión emocional en la adultez.
Las competencias emocionales son habilidades entrenables, tanto en la primera infancia como a lo largo de toda la vida, requiriendo a veces un "desaprendizaje" por parte de los adultos.
La falta de educación emocional puede afectar el autoconcepto (por ejemplo, a través de etiquetas negativas) y las relaciones, pero la neuroplasticidad cerebral permite reeducarse y aprender nuevas formas de gestionar las emociones.
El trabajo práctico, como talleres en entornos naturales sin juicios, muestra que incluso en periodos cortos se pueden lograr cambios significativos en la conciencia y gestión emocional de los niños.
Summary:
La entrevista con la especialista Sara Hernández Cano destaca la educación emocional como un pilar esencial para la vida, al ser las emociones nuestra primera forma de comunicación, aunque históricamente no se nos ha enseñado a identificarlas. Se enfatiza la importancia de acompañar a los niños para que nombren lo que sienten, ya que la represión social (con frases como "no tengas miedo") y la aparición de la vergüenza alrededor de los 2-3 años pueden opacar su expresión natural. Las competencias emocionales son habilidades que se entrenan, similar a ejercitar el cuerpo, y requieren que los adultos a menudo "desaprendan" patrones heredados.
La falta de esta educación puede condicionar el autoconcepto mediante etiquetas negativas, pero el cerebro es neuroplástico, permitiendo la reeducación a cualquier edad. Experiencias prácticas, como talleres en entornos libres de juicios, demuestran que incluso en poco tiempo los niños pueden alcanzar reflexiones profundas y cambios positivos, subrayando que la educación emocional es un proceso continuo y colaborativo entre familias y docentes.
FAQs
La educación emocional es educar para la vida, ya que desde el vientre materno sentimos emociones y es fundamental aprender a identificarlas y gestionarlas para un desarrollo personal integral.
Poner nombre a las emociones ayuda a los niños a comprender lo que sienten, lo que facilita una comunicación más auténtica y evita que repriman sus sentimientos al crecer, promoviendo una salud emocional más sólida.
La vergüenza suele aparecer entre los dos y tres años, aunque varía según cada niño, y actúa como una forma de protección ante situaciones desconocidas o de posible rechazo.
Sí, las competencias emocionales son habilidades que se pueden entrenar a lo largo de toda la vida, similar a ejercitar el cuerpo en un gimnasio, para desarrollar mayor inteligencia emocional y coherencia entre pensamientos, sentimientos y acciones.
La falta de educación emocional puede llevar a dificultades en la adolescencia y adultez, como problemas de autoconcepto, conductas disruptivas o dificultad para gestionar emociones, aunque siempre es posible reeducarse gracias a la neuroplasticidad del cerebro.
Las etiquetas (como 'tímido' o 'disruptivo') pueden condicionar negativamente el autoconcepto del niño, haciéndole creer que es así, por lo que es crucial mirar más allá y acompañar sin juicios para fomentar un desarrollo emocional saludable.
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