Desconectando para conectar: La comunicación en la familia
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El mensaje aborda el desafío de la hiperconectividad en la comunicación familiar, señalando que las redes sociales y las notificaciones constantes, lejos de unir, han creado aislamiento y distracción. Se critica cómo la tecnología ha drenado el tiempo y la capacidad de establecer relaciones reales, llevando a una "falsa sensación" de perder algo si no estamos conectados. El orador usa la pregunta de Dios a Caín, "¿Dónde está tu hermano?", para invitar a reflexionar sobre la falta de conexión emocional y espiritual en los hogares y en la iglesia, incluso cuando se está físicamente presente. Se ofrecen cinco consejos prácticos: primero, preocuparse por los demás para estimular amor y buenas obras, creando confianza; segundo, dejar que la palabra de Cristo habite en las familias, haciendo la Biblia práctica para guiar decisiones y resolver conflictos; tercero, aprender a comunicarse de manera real y cercana, estableciendo momentos sin dispositivos; cuarto, usar la tecnología como un puente, no como un muro, acercándose a los jóvenes para compartir sus intereses; y quinto, aprovechar el tiempo sabiamente, evitando distracciones y priorizando la comunión familiar. En resumen, se llama a recuperar el diálogo profundo, valorar los vínculos y permitir que Dios transforme las relaciones, tanto en el hogar como en la comunidad de fe.
El desafío de la hiperconectividad en la comunicación familiar
Hola, Bienvenido a la iglesia de los libres, te traemos el mensaje de esta semana y esperamos que sea de bendición para tu vida.
Participante 2
Muy Buenos días, el señor te bendiga.
Celebramos la libertad del próximo martes a las 21:00 h de la noche, simplemente tenéis que venir aquí a este lugar.
Ahí vas a recibir las primeras, indica.
Canciones están todos cordialmente invitados para experimentar la transformación que el señor puede obrar con su presencia, con su poder.
¿Estamos felices, verdad, de poder declarar la gloria de nuestro rey de nuestro señor?
Qué maravilloso es que todo se trata de él, es para él, por eso estamos tan felices de poder venir juntos como pueblo de Dios, como familia de Dios, alabar y adorar el nombre del señor.
¿Sabes que estos próximos fines de semana?
Vamos a estar pensando en familia.
Vamos a estar enfocados en pensar en familia, en nuestras propias familias, en nuestras realidades, en la familia que nos toca y que nos toca trabajar, edificar, pero también cada 1 de nuestros mensajes va a tener como una mirada de lo que significa valorar las relaciones que tenemos como familia de fe, porque nadie tiene que sentirse solo.
Estamos también metidos injertados en esta familia de fe que somos la iglesia.
Y que tanto amamos y que tanto nos bendice y que tanto valoramos, así que eso es lo que vamos a estar pensando, vamos a estar mirando estas esta palabra que el señor tiene para darnos enfocados de esta manera con este direccionamiento, hoy quería hablar de la familia.
Y de la familia de la fe.
¿Y de cómo podemos recuperar la comunicación?
¿Cómo podemos recuperar la comunicación enseguida?
Más tarde te voy a hablar de que.
¿Cosa importante podemos aprender acá con este frasquito?
No me he traído agua, no es ninguna cosa.
Rara ya te voy a explicar de qué se trata.
Pero vos sabes que tenemos un gran desafío.
Como familias que es poder recuperar el diálogo, poder encontrarnos, poder redescubrirnos y poder valorar.
Las cosas profundas que tenemos para compartirnos y que tenemos para comunicar.
Como miembros de la familia.
¿Sabes que las redes sociales y la hiperconectividad?
Lejos de encontrarnos y lejos de conectarnos han provocado el efecto contrario.
Han hecho que nos metamos en nosotros mismos, ha hecho que nos preocupemos por nosotros.
Están drenando nuestra capacidad de comunicarnos, de poder expresarnos están drenando nuestro tiempo, están drenando nuestros esfuerzos, nos están robando lo importante que significa la relación real.
Y no la virtual, no sé si a vos te ha pasado no, pero si si tenés redes sociales, además encima con tantas notificaciones porque si vos tenés el whatsapp te suena si tenés Instagram te suena cada vez que alguien sube alguna historia.
Si tenés tik tok te suena el teléfono te manda una si vos tenés todas las notificaciones activadas realmente es un mundo una vorágine de información, si vos seguís canales de youtube.
Cada vez que alguien de las personas que seguís o las cosas que te gusta mirar te están notificando cada vez que alguien sube algo, así que todas esas cosas demandan de nosotros.
Atención demandan de nosotros.
Distracción.
Y luchamos para no distraernos.
Este sistema nos mete en una manera de vivir, que es como ráfagas cosas rápidas, flashes y eso ha ido provocando en nosotros que miremos la vida y que miremos las relaciones de esa manera.
Vos fíjate cuánto nos cuesta concentrarnos cuando estamos orando en casa.
Y ni te cuento cuando estamos leyendo la palabra.
Si no somos sabios y el teléfono queda al lado o en la mesa o en la mesita de luz o en el lugar donde estamos leyendo.
¿Es un distractivo permanente el teléfono, pero además, cómo nos cuesta concentrarnos?
Y muchas veces venimos al encuentro aquí, a la casa del señor.
Y el mensaje del predicador lleva apenas 20 minutos de mensaje y a nosotros que estamos sentados ahí nos parece que hace 1 hora que está hablando.
Porque nos hemos acostumbrado y por ahí es como que está hablando el predicador y nos gustaría ser así.
A ver si viene otro predicador.
A ver que tiene el otro Pastor para decir.
A ver cómo cambia este tema y pasa al siguiente.
Y estamos en el grupo de crecimiento y a lo mejor nos pasa lo mismo.
¿Bueno, esto ya aburre a ver qué viene ahora, no?
¿O estamos en casa y decimos, bueno, qué habrá mejor?
Y la.
Esa hiperconectividad nos hace tener una falsa de sensación de que nos estamos perdiendo de algo.
¿Qué me estaré perdiendo ahora no?
¿Cómo nos ha llevado a perder el enfoque?
Y mira que yo soy alguien que valora profundamente la tecnología, me encantan los cambios, me encanta la innovación, me encanta como hay cosas que hoy nos ayudan a simplificarnos, pero tenemos que tener muchísimo cuidado y por eso estamos hoy mirando este tema.
Mira, parafraseando lo que dice el filósofo Cristiano James Smith.
Él cuenta que si mañana un grupo de extraterrestres que viene con una misión antropológica, es decir, estudiar al ser humano.
Llegaría fácilmente a la conclusión que esa posición encorvada que tenemos nosotros de andar.
¿Nos ha generado algún tipo de atractivo casi religioso?
Ellos podrían llegar a decir que tenemos alguna tipo de relación de adoración con eso que tenemos en la mano con ese talismán electrónico, ellos podrían llegar a decir que vimos allá, vimos que andan así y que van mirando su mano y algo que tienen en ella, así que debe ser algo que ellos adoran.
A ese punto nos ha llevado el hecho de estar tan pegados a la conectividad.
La pregunta de Dios: ¿Dónde está tu hermano hoy?
Como veíamos allá en la imagen, todos están conectados, pero no entre ellos.
Y muchas veces en nuestra familia lo vemos, pasa acá en la iglesia cuando venimos a servir, cuando venimos a a preparar este lugar, cuando venimos a prepararnos estamos, estamos aquí bajo el mismo techo en la misma dirección República del Perú 1472, pero tantas veces nuestras miradas esquivas, no conectando con el corazón de los hermanos que tengo aquí como familia.
Nunca como en este tiempo se ha hecho tan imprescindible volver a pensar en esta pregunta que hizo Dios allí en génesis cuatro.
¿Con preguntándole a Caín, dónde está tu hermano?
¿Dónde está tu hermano?
Y lo que Dios le estaba preguntando no era un tema geográfico de geolocalización, de ubicación.
Era un tema de conexión, era un tema de comunión.
¿Y es una pregunta que una y otra vez vos y yo podemos hacernos y cada tanto podemos hacernos dónde está mi esposa?
¿Dónde está mi esposo?
¿Dónde están mis hijos?
¿Por dónde anda nuestro vínculo?
¿Dónde están mis hermanos en el grupo de crecimiento?
Dónde está mi hermano en la iglesia, sino si hiciéramos esta pregunta una y otra vez y trataremos de responderla, podríamos darnos cuenta aún que hay muchos de nuestros hermanos que han ido quedando a la orilla del camino por esa desatención.
¿Porque hemos dejado que nuestro egoísmo, que la distracción, que esa mirada hacia nosotros mismos nos haga perder de vista la bendición que tenemos de ser familia y de muchas veces no podemos contestar esta pregunta, dónde está?
Pero pasa algo curioso, a lo mejor en este auditorio, a lo mejor hoy haya alguien aquí que pueda decir, bueno, la verdad que el mensaje que hoy tiene el Pastor para darnos no se no va conmigo, porque yo no tengo ninguna red social.
Yo no tengo un teléfono de última generación, el mío apenas si sirve para llamar.
No tengo problema, no estoy atado a ninguna red social.
Quiero contarte que en la historia del ser humano siempre hubieron elementos para la distracción y el entretenimiento.
Siempre hubo una feroz competencia por ganar nuestra atención.
Siempre históricamente en la Biblia no vamos a encontrar, obviamente, un texto que nos hable de las redes sociales como las entendemos hoy.
Pero el apóstol Pablo tuvo que llamarle la atención a timoteo y a Tito también para decirle que ellos no se enredaran en discusiones infructuosas en genealogías que no llevan a ningún lado en esas conversaciones inconducentes que no se enredaran, no perdieran el tiempo.
Porque el tiempo es escaso.
Y en la antigüedad, en nuestros hermanos, en la iglesia del primer siglo y en El Mundo grecorromano, la verdad que también habían muchos elementos para ocuparse, para distraerse, estaban los deportes, estaban las luchas, estaban las maratones, estaba el mucho trabajo que había que hacer porque siempre falta algo así que los pescadores, los marineros, los que se embarcaban siempre habían excusas y siempre había algo que competía con los vínculos que competía con las relaciones, que drenaba la
energía.
Y la capacidad de poder vernos y encontrarnos y lo que el señor realmente quiere llamarnos en esta mañana es que podamos redescubrirnos que podamos valorarnos que podamos otra vez volver a comunicarnos con esas comunicaciones profundas que nos ayudan a crecer, que nos edifican, que nos ayuda a darnos cuenta que no se trata de nosotros, sino que se trata de la gloria de Dios.
Aprovechar el tiempo y ser llenos del Espíritu
Que la familia que Dios pensó la familia con un propósito enorme de poder dar a conocer la grandeza de su nombre, así que quiero compartir con vos un texto en esta palabra en esta mañana, un texto y una un Consejo muy importante que dio el apóstol Pablo a la iglesia que se congregaba en éfeso.
Mira a tal punto habían tantos elementos distractores que, por ejemplo, al apóstol Pablo cuando le tocó estar en Atenas en el areópago, ese era un lugar donde Pablo usó la excusa de que era un centro de reunión para ir a escuchar y a entretenerse.
Era un lugar donde distintos filósofos iban a encontrarse allí para disertar y nos cuenta el texto ahí en la palabra del señor que el apóstol Pablo encontró depósito, encontró personas que se vieron cautivadas por el mensaje que el apóstol Pablo tenía haciendo.
¿Lo énfasis o trayendo esto de que habían puesto una imagen de un Dios al Dios desconocido, al Dios que no conocían?
Pero después dice que varias personas se fueron dirigiendo.
Bueno, miren, lo esperamos mañana y pasado si quiere venir para seguir charlando, porque esto es lo que provoca ese deseo de seguir teniendo de seguir recibiendo información.
El apóstol Pablo, aquí nos va a referir una palabra muy interesante en efesios 5.
Del versículo 15, al versículo 18.
Dice así la palabra del señor, así que tengan cuidado de cómo viven.
No vivan como necios, sino como sabios.
Saquen el mayor provecho de cada oportunidad en estos días malos.
No actúa, no, no se emborracha, perdón, no actúen sin pensar, más bien procuren entender lo que el señor quiere que hagan.
No se emborrachen con vino porque eso les arruinará la vida.
En cambio, sean llenos del Espíritu Santo.
No podemos, no tenemos el lujo de darnos.
De dejar que otras cosas nos distraigan, nos hagan perder el tiempo, nos entretengan porque dice la escritura, los días son malos.
No podemos darnos el lujo de perder nuestra presencia en nuestro contacto, nuestra cercanía, nuestro diálogo en nuestros matrimonios con nuestros hijos, porque nos estamos olvidando de que el tiempo es muy escaso.
Y de que hay cosas que si no las sembramos a tiempo, si no las cultivamos a tiempo, puede ser demasiado tarde, así que es una invitación a ser sabios en nuestra manera de relacionarnos con con los con la tecnología de relacionarlos con los dispositivos, con la hiper conectividad, porque necesitamos afianzar y crecer en nuestra comunión.
¿Cómo podemos hacer para frenar?
Para mirarnos, para escucharnos, para prestarnos atención y para volver a amarnos, porque Dios está interesado en obrar en nuestras familias y en la iglesia para volver a conectarnos.
Así quería compartir con vos.
Preocuparse por el otro para construir vínculos reales
Iglesia 5 consejos.
De la palabra del señor para que nosotros podamos crecer y recuperar esta comunicación que es tan importante entre nosotros para nuestros vínculos.
Fíjate lo que dice el autor de hebreos en hebreos 1024, primer Consejo.
Preocuparse los unos por los otros a fin de estimularnos al amor y a las buenas obras, porque cuando me comunico de manera real.
Y cercana la confianza crece.
Tenemos que volver a comunicarnos de manera real.
Porque solamente cuando nos mostramos cercanos.
A nuestra esposa, a nuestro esposo, a nuestros hijos, a mi hermano.
Acá en la Iglesia es cuando generamos ese espacio, ese puente de confianza para que nuestro hermano, nuestro interlocutor, se abra y pueda compartir con nosotros.
Viene a mi corazón la imagen del señor Jesús haciendo un alto en su camino, llegando a samaria, sentándose ahí al lado del pozo para poder entablar una comunicación, para poder ser cercano, para poder ser propicio como lo fue con la mujer samaritana.
Esa esa necesidad de volver a detenernos parar para mirarnos.
Cuando hay confianza.
Esa palabra de Dios tiene espacio, tiene cabida para que entre en nuestros corazones para que sane nuestros hogares, para que sane la relación matrimonial, para que nos sane en la relación con nuestros hijos, para que nos edifique como hermanos en Cristo, en la familia de fe.
Cuando en casa o en la iglesia hay espacios para compartir, hay respeto.
Los miembros se sienten seguros para compartir sus dudas, sus temores, sus aprendizajes, porque nos estamos tomando el tiempo.
Cuando andamos a las apuradas es difícil que alguien se anime a compartirte algo de peso en su corazón, porque si nos ves siempre caminando con esa urgencia como que siempre estamos preparados para hacer algo que que tenemos, que es urgente que no, que nos dinamiza de una manera que no construye.
Nadie quiere acercarse a contarte algo.
Porque el precio que tenemos que pagar.
Es parar.
Y sentarnos mirarlo y escucharlo.
¿Y, muchas veces no estamos dispuestos a hacerlo, por eso necesitamos volver a mirarnos interiormente para crecer esto en esto, una familia que conversa puede preguntarse qué nos está diciendo Dios hoy a través de esta palabra, qué nos está?
Llevando a mirar de la palabra del señor esta circunstancia que estamos atravesando como familia, una familia que escucha, es una familia que puede corregir con amor, como lo enseña la palabra del señor.
¿Anoche había muchísimos adolescentes y jóvenes, hoy hay algunos también y yo les decía que ellos han nacido en esta época en esta era digital, no?
Y han aprendido a vivir así, es lo que ellos conocen.
En los mensajes de texto, los emojis y las diferentes maneras de comunicarse.
Pero es un desafío para ellos, es un desafío para la juventud presente para los adolescentes de hoy para los preadolescentes, tener la capacidad de poder hacer por momentos a un lado el teléfono, la tablet y conectarse con los miembros de su propia casa entre sí.
En.
En el encuentro de de sus edades.
Poder mirarse, poder expresar frases completas y no reducidas, poder hacer contacto visual.
Poder hacer preguntas si no han entendido las cosas para que se les pueda replicar, pero necesitan hacer el ejercicio que nosotros, los más veteranos, ya lo tenemos incorporado.
Pero a veces me he llamado la atención que no son solamente los adolescentes y los jóvenes los que han quedado atrapados con la tecnología.
Yo conozco varios adolescentes de 50 y 60 años que a veces hay que decirle, eh, mi hermano deje eso, deje el teléfono al lado, déjelo a un costado porque hemos perdido la gimnasia de podernos conectar, de podernos, mirar y de podernos hablar.
A veces los adultos nos quejamos.
Pero nosotros también tenemos que ser sabios aquí.
Porque nosotros como adultos también tenemos que aprender a hacer un puente de la tecnología.
No vas a escuchar que yo ataque a la tecnología, el problema no es ese.
El problema es la falta de diálogo.
Y nosotros como padres, como líderes de los jóvenes, de los adolescentes, como facilitadores de los grupos de crecimiento, tenemos que ver cómo gestar un puente entre esas esos recursos y nuestros propios diálogos.
A veces nos podemos poner al lado de ellos y decirles haber mostrame lo que a vos te gusta.
¿A ver veamos este video junto este por qué seguís a este instagrammer por qué seguís?
Este mucho no porque fíjate vos los temas interesantes.
Haber veámoslo juntos, ponernos al lado de ellos para acercarnos unos a otros y poder compartir.
Tenemos que hacer el esfuerzo de tener momentos en nuestra casa, donde sea ese momento especial de comunión, de compartir, de charlar, de dialogar, donde todos juntos nos ponemos de acuerdo para decir los teléfonos quedan en el living, quedan en otro lugar.
Porque ahora vamos a comer, vamos a charlar y yo sé que todos tenemos distintos horarios y rutinas en la casa, pero tenemos que hacer el esfuerzo para encontrar un momento que va a ser ese momento para compartir, donde silenciar todas las notificaciones no generen nosotros ninguna culpa, al contrario, donde pueda hacer un testimonio para tus amigos que cuando te reconectes les puedas decir, no lo sabes, lo que pasa que nosotros.
En este horario estamos compartiendo en familia y no seguimos a nadie, no escuchamos a nadie, por eso no te contesté.
Si me queréis conocer mejor te doy un tip.
¿Nunca contesto los whatsapp inmediatamente varios que me escriben me han dicho, eh, pero cuánto que te demorás me contestaste?
3:04 h después es que en realidad yo también lo dejo a un lado en algún momento no, no puedo, no puedo estar atrás todo el tiempo de las de los mensajes.
Entonces cuando tengo un tiempo tenemos un ratito, ahí empiezo a contestar todos los mensajes atrasados, tenemos que trabajarlo.
La tecnología no es la enemiga, la falta de diálogo si lo es.
Así que tengo que por un lado aprender a comunicarme de manera real de manera cercana, de tal manera que podamos gestar confianza en nuestros vínculos.
Que la palabra de Cristo habite con toda riqueza
Pero el segundo Consejo.
Tiene que ver con que este pasaje que el apóstol Pablo escribe también a la iglesia de colosas dice así.
Que habite en ustedes la palabra de Cristo con toda riqueza.
Y instrúyanse y aconsejen se unos a otros con toda sabiduría.
Canten salmos canciones, himnos espirituales a Dios con gratitud en el corazón cuando comparto en familia la Biblia deja de ser teórica.
Se vuelve impresionantemente práctica y esto es tan hermoso poder experimentarlo en el marco de la familia.
Porque es ahí donde podemos recibir ese aliento.
Si alguien está temeroso como le pasó, el le pasó a una persona que se acercó al señor Jesús con su hija enferma de muerte y el señor le dijo no temas, cree solamente.
Es el lugar en nuestro ámbito en la familia, donde podemos decir juntos la palabra del señor para bendecirnos, para alentarnos, para animarnos, para disipar el temor, para disipar las dudas. la Biblia se vuelve valiosa cuando se conecta con la vida diaria.
Cuando lo que pasa en en la dinámica de nuestra familia o en la dinámica de los ministerios.
Puede ser atravesada por la palabra del señor que nos trae luz, que nos trae sabiduría.
Para resolver un conflicto en una decisión difícil que tenemos que tomar.
¿Porque la familia que se comunica, que se conecta, puede preguntarse qué nos enseña Dios acerca de este tema?
Conversar sobre decisiones difíciles, emociones, reconocer logros y celebrarlos.
Celebrar los esfuerzos, no solamente los resultados, asignar responsabilidades que construyan el carácter, así que toda esa dinámica podemos recuperar si trabajamos juntos y le damos el espacio al señor para que moldee nuestras conversaciones y nuestras charlas, pero además el hogar.
Es el lugar que provee y que comunica otros principios y otros valores.
Que son los de la responsabilidad, son los del esfuerzo, son los que hay que estudiar y hay que trabajar para conseguir logros.
Es ese ámbito de nuestra casa y es el ámbito muchas veces de la Iglesia en nuestros encuentros de grupos de crecimiento donde podemos tener este tipo de comunicación.
¿En qué otro lugar vamos a poder hacer esto?
¿A quién le vamos a dejar que cría nuestros hijos o que desarrolla el carácter de nuestros hermanos a la tecnología?
O vamos a dejar que Dios nos utilice a nosotros como ese puente para traer luz al corazón de nuestras familias.
Cómo la comunicación moldea nuestro carácter en Jesús
El tercer Consejo.
Dice.
Así.
Que cuando interactúo en familia, mi carácter es formado a la imagen de Jesús.
Mira lo que dice también en la carta de efesios cuatro, 15.
Más bien al vivir la verdad con amor, crecemos hasta ser en todo, como aquel que es la cabeza, es decir, Cristo.
Descubro que la manera en que hablo y que reacciono en nuestro hogar, en nuestra casa o en la iglesia, moldear mi carácter más de lo que yo imagino.
Cada vez que el hijo responder con paciencia.
Estoy practicando el carácter de Cristo.
Cada vez que escucho antes de reaccionar.
Estoy dejando que el Espíritu Santo forme en mi humildad.
La gran mayoría de los mandamientos de la Biblia se viven hablando.
Porque si yo tengo que perdonar.
Tengo que expresarlo.
Si yo tengo que pedir perdón a mi esposa, si tengo que pedir perdón a un hermano o a mi esposo, lo tengo que hacer hablando.
Me tengo que comunicar, no hay otra manera.
Nunca le mandes un mensaje de texto a alguien que necesita tu atención y que necesita la charla.
Persona a persona.
Nunca utilices esa manera para cerrar la puerta e irte de un ministerio.
O para decir que no podéis hacer una asignación o una tarea, siempre busca el contacto personal, el diálogo personal, porque esa es la manera en el que el señor mejor se vincula con nosotros.
Somos convidados a hablar con verdad.
A orar por las necesidades, los unos por los otros, hacer agentes de reconciliación a intervenir a estar con con el diálogo, trayendo, invitando a los hermanos, a los miembros de la familia, a que se conecten y resuelvan los asuntos hablando, escuchando.
Animar, corregir a otros con amor.
Así que esta es la invitación que nuestra comunicación sea lo más real y lo más cercana.
Quiero plantearte un paréntesis para que sigamos disfraz.
Dando lo que el señor nos está trayendo el corazón.
Y contarte una anécdota que leí hace un tiempo.
Que hablaba de una familia.
Los papás y un nene de 12 años.
Y.
La mamá estaba anotando que su hijo de 12 años cada vez se retraía más.
Se ensimismaba más.
Y andaba medio triste y arrastraba los pies cuando caminaba y se iba a sus tareas.
Y entonces la mamá una y otra vez se decía a sí misma.
Ah tan ocupada que estoy tan ocupado que está papá.
Pero ya me voy a hacer un tiempo, ya ya voy a destinar un tiempo a ver qué le está pasando a nuestro hijo, ya lo voy a hacer.
Pero ese día pasaba, pasaba otro, pasaba otro.
Ese día no llegaba nunca.
Así que una mañana que el papá se llevó a su hijo al club a hacer sus deportes.
Dice que la mamá se puso a limpiar la habitación, se puso a a ordenar las ropas y las cosas de su hijo y encontró en un placar en un rinconcito un frasquito como este.
Y la mamá curiosa dice que abrió el frasquito.
Y dice está lleno de papelitos y sacó un papelito que decía.
Hoy me sentí solo.
No sé si estoy haciendo las cosas bien.
Hoy me siento mal.
Y entonces dice que en ese momento la mamá comenzó a sentir una profunda angustia, un profundo dolor, porque se dio cuenta que cada 1 de esos papelitos había sido una duda no contestada, un una palabra de aliento en un momento de mucho dolor se dio cuenta que habían de.
Demasiados temores no resueltos no no, no charlados, así que su mamá se propuso que cuando volviera a su papá y su hijo iban a tener ese momento para poder charlar y para poder tener ese diálogo.
Así que cuando llegaron, la esposa le contó a su esposo lo triste que se había puesto al descubrir este frasco y dice que llamaron a su hijo y que se sentaron los 3 y que se pusieron a charlar.
Dice que pasaron 30 minutos. 60 minutos risas. 90 minutos lágrimas. 120 minutos abrazos.
Silencios pero ya no silencios incómodos.
Así que dice que tendrán terminaron fundidos en un abrazo los 3.
Con una promesa de esos padres al hijo.
De que iban a mantener siempre una cercanía y un diálogo profundo.
Y cuando la mamá dice que estaba por tirar el frasquito porque lo iba a sacar del medio, dice que el hijo le agarró la mano y le dijo, no, mamá no lo tires, no lo tires.
Porque ese frasco vacío ahora lo vamos a dejar siempre ahí en la mesa.
Para que nos recuerde que siempre tiene que ser un vaso vacío, no lleno de.
Cs y de falta de diálogo.
Así que necesitamos realmente revisar cómo está nuestra conversación con nuestros amigos.
Con nuestros compañeros, con nuestros hermanos, con nuestras esposas, con nuestros hijos.
La respuesta amable calma el enojo y sana heridas
Te cuento el cuarto Consejo.
Dice proverbios el autor de proverbios que la respuesta amable.
Calma el enojo.
Y estos contrastes son muy importantes porque dice que la respuesta agresiva echa leña al fuego.
La lengua de los sabios destila conocimiento.
La boca de los necios escupe necedades.
Cuando hablo de manera sabia, evito malentendidos.
Bien a mi corazón ese momento en que el señor Jesús.
¿Le abre el el la chance, la posibilidad al Apóstol Pedro, un Jesús ya resucitado en un encuentro donde charla con Pedro y le pregunta si lo quieres si lo ama?
Para darle una de las asignaciones más preciosas a la vida y el propósito de Pedro.
¿Pero es este Jesús gestando siempre puentes la posibilidad de restaurar el vínculo de que Pedro no viviera sus días amargados?
Por siempre, sino que volvieras a experimentar el amor y la cercanía de Jesús en un encuentro profundo, cercano entre ambos para poder restaurar el corazón de su discípulo.
Ahí en Juan 21, si querés leerlo.
La dureza a los cylons, las faltas de diálogo en la familia, en la iglesia generan heridas que pueden alejar a las personas de nosotros y aun de Dios.
Esos malos entendidos no arreglados esas señales confusas que a veces damos.
Que no nos atrevemos a charlar, pueden alejarnos, pueden dividirnos pueden separarnos, aún pueden alejar a las personas de la del señor de la búsqueda del señor.
Hace no mucho tiempo un hermano y le doy tantas gracias que se haya animado a decírmelo.
¿Me dijo, ya he notado muchas veces cómo me ignoras?
Antes eras como más próximo, más cercano, venías a saludar.
Y me encanta que lo hayamos podido charlar porque él tenía razón.
Porque fácilmente nos enredamos en lo en lo que hay que hacer.
En los apuros que tenemos en lo que hay que resolver y empezamos a descuidar esa cercanía, esa mirada, ese abrazo, ese apretón que tanto nos bendice y que tanto bien nos hace.
Por eso no asumamos cosas.
En lugar de eso, preguntemos.
Y evitemos los choques o los conflictos de expectativas que tenemos.
A veces no demos por sentado que los demás saben lo que se espera de ellos.
A veces nos enojamos a la macana porque teníamos expectativas de una relación, de un vínculo, de una respuesta que nos tenían que dar, pero a veces no hemos sido claros y esto trae divisiones entre nosotros.
Evitemos la acumulación de quejas.
En lugar de comunicar un desacuerdo puntual, empezamos a recordar el pasado.
Y, esto es algo que ha traído tanto dolor al a los matrimonios.
No de hay algo puntual que hoy pasó y que tenemos que resolver, pero no en lugar de eso elegimos y sí, porque antes, porque la semana pasada por el mes, pero no estamos hablando de esto.
¿Cuándo nos pusimos a otra vez a recordar cosas que ya están tapadas, olvidadas o que quizás no llevamos cuentas cortas y traen tantos malentendidos entre nosotros?
Y evitemos la escucha pasiva o escucha fantasma.
Cuando vemos a una persona que la estamos mirando, pero realmente no le estamos prestando atención, necesitamos concentrarnos y centrarnos en la necesidad de nuestro hijo, de nuestro esposo, de nuestro compañero, del grupo del hermano de la Iglesia y no es simplemente pararme como un monigote adelante del otro y mirarlo nada más es disponerme.
Es tomarme el tiempo para escuchar el mensaje, las emociones que hay, la idea que hay detrás de las palabras, dar tiempo para que las personas puedan elaborar.
Sus sentimientos y su necesidad y poderlos escuchar.
Si vos alguna vez me ves que estoy para enfrente tuyo y estoy así y con la boca abierta porque me he dado cuenta.
Por las dudas cacheteame sacudime porque es muy probable que vos me estés hablando y yo esté cama arriba, cama abajo, cama arriba cama.
Algunos se ríen, saben de lo que hablo.
Estamos muy distraídos, muy distraídos.
Una vez una anécdota cortita porque está la Mónica y me acuerdo, yo venía caminando y Mónica me cruza en la iglesia.
Me dice Oscar, quiero hablar con vos y se me para con mucha resolución adelante.
Mira, hay falta de varones en la iglesia para niños y la verdad que los niños necesitan tener referentes varones, así que yo quiero proponerte Oscar, que vos el próximo semestre y ya lo pienses para el próximo año.
Si quisieras ser. ¿1 de los líderes de la Iglesia para niños sí le dije, yo hola Mónica, se fue re entusiasmada y contenta, y mi esposa que estaba al lado, me quedé así y me dice, vos escuchaste lo que la Mónica te dijo, no, qué?
¿Qué me dijo, no?
Te dijo, tal tata fui corriendo a la Mónica, no, nada que ver Mónica, nada que ver, no estaba escuchando lo que me estabas diciendo es tremendo, pero pasa mucho, pasa mucho en la iglesia, pasa mucho en los matrimonios.
Contar las maravillas del Señor a nuestros hijos
El último Consejo.
Y es un salmo que para mí fue como una una perla encontrarlo.
Hacía muchísimo que lo había leído y volver a a leerlo me hizo tanto bien al corazón.
Porque tiene una una enseñanza tan profunda para algo en lo que podemos hacer activamente participativos.
El salmo 78 cuatro dice, no les ocultaremos estas verdades a nuestros hijos.
A la próxima generación le contaremos de las gloriosas obras del señor, de su poder y de sus imponentes maravillas.
No le delegues a otros la ocasión que tenés como papá.
Como mamá.
¿De contarles a tus hijos en primera persona, lo que significa la maravillosa persona de nuestro señor y cómo vale la pena vivir para Cristo?
Y en la iglesia ver a nuestros mayores ver a nuestros ancianos perseverando en el camino de la fe que preciosa transmisión de la fe de que vale la pena jugarnos la vida y desgastarnos la vida por Cristo.
El señor cuando hablo, cuando comparto de la fidelidad de Dios, impacto a la siguiente generación.
La fe se vuelve una historia viva.
No es una historia que pasó allá hace tiempo, sino que cuando como iglesia vivimos de esta manera comunicando de la fidelidad de Dios como Dios ha sido fiel en nuestras vidas, les estamos convidando a que ellos amen profundamente a Dios y se comprometan con seguir a Jesucristo como buenos discípulos.
¿Esto fue lo que el señor antes de ascender les dijo y recibirán poder y me serán testigos, no?
Es precioso poderlo compartir de generación en generación.
Poder compartir lo que Dios es en la familia, lo que Dios es en la familia de la fe, lo que significa ver a nuestros hermanos, no nos perdamos la bendición de charlar, de tener diálogos los más jóvenes con los más viejos, los más viejos, viendo lo que Dios está haciendo en la vida de los más jóvenes.
Este intercambio precioso, padres que se animan a compartir testimonios mira, hijo, hace años atrás estábamos sin trabajo, sin ingresos y doblamos nuestras rodillas como matrimonio, como familia.
Y el señor proveyó.
Iglesia estábamos en esta situación que no podíamos despegar, pero comenzamos a aclamar juntos y vimos el avivamiento que el señor trajo y si lo hizo en aquel tiempo puede hacerlo ahora también y compartimos esa fe con los que están cerca abuelos y adultos mayores que recuerdan la fidelidad de Dios.
Necesitamos ser intencionales en recuperar esta comunicación, ese es el desafío.
Necesitamos plantearnos una relación seria entre algunos recursos tecnológicos que no lleguen al punto de robarnos la comunión con el señor y la comunión con nosotros.
Poder establecer tiempos especiales en nuestras relaciones, en nuestros vínculos, cuando dejamos que.
Otras cosas marquen lo que nosotros tendríamos que estar marcando en la vida, en las relaciones interpersonales, por eso le damos gracias al señor hoy por recordarnos lo valioso.
¿Qué significa tener vínculos reales?
Un Dios cercano que desea conectar contigo
Te pido que cierres tus ojos vamos a orar.
Señor, te damos tantas gracias por tu presencia maravillosa.
Porque vos no sos como ese dispositivo, ese teléfono tirano que suena con notificaciones permanentes que nos llenan de ansiedades.
Sino que vos nos invitas a una relación con vos.
Para comunicarnos tu amor, tu gracia, para atraer descanso, para quitarles nuestras ansiedades y nuestros temores, nos invitas a una relación real.
Hoy te pedimos señor, como familias que podamos volver a mirarnos.
Que podamos encontrarnos que nos podemos hacer responsables por dónde está mi hermano, dónde está mi esposa, qué altura de su vida, de sus emociones está viviendo nuestros hijos, que realmente podamos volver a mirarnos y a disfrutarnos y a disfrutarte, a vos te honramos, señor, y te bendecimos en el nombre precioso de nuestro amado Jesús amén y amén, el señor te bendiga iglesia.
Participante 3
1 de los grandes desafíos que tenemos como pueblo de Dios.
Es hacer comprender a la gente que Dios es un Dios que se comunica. 1 de los grandes desafíos que tenemos en una cultura de la incomunicación.
A pesar de que se han desarrollado tantas técnicas de comunicación.
Es mostrar a un mundo de que Dios tiene interés en las personas y cada vez que nosotros estamos en estos días aprendiendo a hacer comunicables.
Puentes de conexión con los que nos rodean.
Estamos desafiados no solamente para que en nuestro hogar haya mejor comunicación, que es bueno y es deseable, sino porque hay algo mucho más grande y supremo.
Es que vos y yo en nuestra familia, nuestros amigos o en la iglesia estamos intentando mostrar al mundo que tenemos un Dios que ha decidido conectar con el ser humano.
A veces la gente piensa que Dios está allá, a lo lejos está ya hace tiempo y es un Dios que no se preocupa demasiado por la vida nuestra.
Pero es justamente que Dios ha intentado muchas de muchas maneras hablarnos, conectarse con nosotros.
Lo ha hecho a través de tantos eventos y profetas, y en este último tiempo lo he hecho a través del Señor Jesucristo, cuando en tu casa hay comunicación, vos estás siendo.
Participante 2
Un.
Participante 3
Botón de muestra del gran comunicador de los cielos para que la gente pueda dar gloria a este Dios que es el Dios verbo.
Hecho carne que se conecta, que se comunica, que desea establecer vínculo y relación con nosotros.
Esta es la dignidad que da la responsabilidad de ser familias que recuperan la comunicación.
Participante 2
¿Por qué?
¿Porque?
Participante 3
Tenemos a un padre que se ha comunicado con nosotros porque a vos y a mí nos va a ayudar a establecer con claridad este modelo del Reino de Dios de un Dios.
Sale a nuestro encuentro para conectar.
Por eso si en esta mañana.
Vos estás conviniendo por primera vez, quizás estás intentando ver cómo puedo usar mecanismos y herramientas muy, muy prácticas que nos ha dado Oscar para recuperar la comunicación dentro de nuestra iglesia, dentro de la familia, dentro de tu casa y ya dijimos, oye, evidentemente tenemos que desconectarnos un poco de esto para poder conectar entre nosotros.
Esta es simplemente un precioso deseo que no vas a poder llevar adelante a menos que Jesucristo Tea.
Señor y Salvador de tu vida, a menos que tengas un poder sobrenatural para hacer esto posible y ese poder viene a través de Cristo en nosotros.
Al terminar este encuentro quiero invitarte a que pases aquí a esto que llamamos el punto de encuentro, un pequeño living para que te podamos ayudar a vos.
A vivir una experiencia real conectada con un Dios que sale a tu encuentro para amarte, quizá por hoy hasta ahora.
Dios es un Dios lejano, un Dios del que sabe de él, un Dios que conoces algo de él, pero este Dios nos quiere ser eso para vos.
Él quiere ser alguien tan cercano, tan personal, tan íntimo que te abre la puerta de este diálogo extraordinario y de esta salvación.
Para que vos puedas conocerle a él en cercanía.
No te vayas de este encuentro sin esta parte esencial e importante recibir a Cristo en tu corazón y recibir el poder del espíritu de Dios para poder llevar a la práctica los principios que ha establecido él en su palabra para poder vivir esta realidad de la comunicación.
Podcast Summary
Key Points:
La hiperconectividad y las redes sociales han afectado negativamente la comunicación familiar, creando distracción y aislamiento en lugar de conexión real.
Se enfatiza la pregunta bíblica "¿Dónde está tu hermano?" como un llamado a la comunión y a valorar los vínculos familiares y espirituales.
El mensaje ofrece consejos prácticos, como priorizar el diálogo cara a cara, establecer momentos sin dispositivos y usar la tecnología como puente, no como barrera.
Se destaca la importancia de que la palabra de Dios habite en las familias para guiar conversaciones, corregir con amor y celebrar logros juntos.
Se insta a ser sabios en el uso del tiempo, evitando distracciones, y a fomentar la confianza a través de una comunicación cercana y profunda.
Summary:
El mensaje aborda el desafío de la hiperconectividad en la comunicación familiar, señalando que las redes sociales y las notificaciones constantes, lejos de unir, han creado aislamiento y distracción. Se critica cómo la tecnología ha drenado el tiempo y la capacidad de establecer relaciones reales, llevando a una "falsa sensación" de perder algo si no estamos conectados. ", para invitar a reflexionar sobre la falta de conexión emocional y espiritual en los hogares y en la iglesia, incluso cuando se está físicamente presente.
Se ofrecen cinco consejos prácticos: primero, preocuparse por los demás para estimular amor y buenas obras, creando confianza; segundo, dejar que la palabra de Cristo habite en las familias, haciendo la Biblia práctica para guiar decisiones y resolver conflictos; tercero, aprender a comunicarse de manera real y cercana, estableciendo momentos sin dispositivos; cuarto, usar la tecnología como un puente, no como un muro, acercándose a los jóvenes para compartir sus intereses; y quinto, aprovechar el tiempo sabiamente, evitando distracciones y priorizando la comunión familiar. En resumen, se llama a recuperar el diálogo profundo, valorar los vínculos y permitir que Dios transforme las relaciones, tanto en el hogar como en la comunidad de fe.
FAQs
Se sugiere silenciar las notificaciones y apartar el teléfono a otro lugar durante momentos de oración o lectura, estableciendo horarios específicos para revisar mensajes, como contestar en bloques de tiempo, y crear momentos sagrados de desconexión en familia.
Los padres pueden acercarse a sus hijos y pedirles que les muestren sus intereses, como videos o influencers que siguen, para dialogar sobre esos contenidos y crear oportunidades de compartir, en lugar de prohibir o ignorar la tecnología.
La distracción no es solo tecnológica; históricamente han existido otras distracciones. Se recomienda enfocarse en crear espacios de diálogo intencional y priorizar la comunicación cara a cara, dejando de lado cualquier actividad que compita con los vínculos.
En la iglesia, esta pregunta invita a reflexionar sobre la conexión con los hermanos en la fe, especialmente en los grupos de crecimiento, para evitar que queden 'a la orilla del camino' por la desatención, y buscar activamente mantener la comunión.
Ser llenos del Espíritu Santo, como dice Efesios 5:18, permite vivir con sabiduría y aprovechar el tiempo, evitando la necedad y la embriaguez (literal o metafórica) que impide la conexión genuina, guiando las conversaciones hacia la edificación.
Se recomienda establecer momentos sagrados de desconexión, como durante las comidas, y luego al reconectarse, compartir con amigos que en ese horario se está en familia, convirtiéndolo en un testimonio y sin sentir culpa por priorizar los vínculos reales.
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