Dejé de creer que todo lo bueno tiene que doler - Liche Durán
67m 39s
Liche Durán, periodista deportiva y protagonista del episodio, comparte su historia de superación personal, especialmente tras enfrentar el embarazo a los 15 años, la depresión en 2018 y un crecimiento emocional marcado por la culpa, la vergüenza y el castigo por parte de su entorno familiar. A lo largo de su vida, fue educada en una creencia de que todo lo bueno debe sufrirse previamente, lo que llevó a reprimirse y a exigirse de forma desmedida. Sin embargo, a través de la terapia con una psicóloga clínica y su propio proceso de autodescubrimiento, aprendió a distinguir entre exigirse y castigarse. Hoy, valora la autenticidad, el amor propio y la necesidad de recibir con libertad. En su experiencia, el verdadero éxito no está en lograr un ideal perfecto, sino en ser feliz con quien se es, incluso con sus heridas. El episodio invita a escuchar la voz interior, a revisar las creencias heredadas y a aceptar que el merecimiento no requiere sufrimiento. Se propone un desafío emocional: recibir algo bueno sin pagar por ello, como el descanso, el elogio o la ayuda, y reconocer que la verdadera disciplina no es el castigo, sino el amor hacia uno mismo. La historia de Liche demuestra que reconstruir la relación con uno mismo es el fundamento de una vida plena, digna y verdaderamente libre.
entendí que nacemos merecedores de todo
y que somos nosotros mismos los que construimos,
lo que queremos, le rechazamos, lo que no
y vivimos y sufrimos lo que decidimos.
Yo creo que es por ahí, pero fue en mi casa donde aprendí eso.
Este es el podcast "Máximo Desempeño"
con Pablo y Acópse, Pablo y Acópse.
Descubre las claves para alcanzar tu máximo potencial.
[Música]
Bienvenidos al episodio número 367 de "Máximo Desempeño"
con la periodista deportiva, "Liche Durán".
Soy Pablo y Acópse.
Hoy vamos a hablar de una creencia que a muchos nos criaron
por dentro sin decirnos el nombre.
Que lo bueno, sólo llega a Sidolio antes.
Cambia como ves, todo lo demás sigue.
[Música]
Esta semana quiero dejarte con una pregunta incómoda.
Antes de empezar, quiero dejarte esto
para que reflexionen a lo largo de este episodio.
Pienza en lo que más quieres en este momento.
El trabajo, la relación, el cuerpo, la tranquilidad.
Y ahora has de una pregunta rara.
¿Cuánto crees en el fondo que te va a tocar sufrir para tenerlo?
Fíjate que, tal vez no dudaste.
Ya tenías un límite del costo que debía tener.
A la mayoría de nosotros nos criaron con una cuenta abierta.
Lo bueno no se recibe, se paga.
Y si algo llega fácil, te es confía.
Porque seguro viene con letra menuda.
Así que trabajamos más de lo que hace falta.
Aguantamos más de lo que deberíamos.
Y cuando por fin llega lo que queríamos,
seguimos tensos esperando la factura.
Entonces la pregunta incómoda de hoy es ésta.
Y si no hay que pagar, y si no es tan costoso,
y si la cuenta la briste tú, hace mucho cuando eres muy chiquito
para saber que te estaban vendiendo mentiras,
porque hay una diferencia enorme entre exigirte y castigarte.
Y casi nadie le aprendió.
La mayoría lleva años castigándose y llamándolo disciplina.
Y esa conversación es la que vamos a tener hoy con una invitada muy especial.
Muestra invitada de hoy nació en Pukaramanga y de niñar a la que se metía a jugar fútbol
con los primos y con los amigos del barrio.
Tenía un plan clarísimo, terminar el colegio e irse.
Salir de la ciudad, salir del país, ver el mundo.
A los 15 años quedó embarazada.
Era un adolescente, venía de una pelea con la comida y con su propio cuerpo,
y en una ciudad y una época donde eso no se perdonaba,
la islaron y le pusieron encima una vergüenza que no era suya.
Nació Valentina y con ella llegaron las emociones más lindas de su vida
y también las más difíciles y ratadoras al mismo tiempo sin turnarse.
Quiso estudiar comunicación social.
No la dejaron.
Entro administración de empresas.
Y aun así, a los 18 años, ya estaba trabajando en Canal Trough
y haciéndole entrevistas a los jugadores del Atlético Pukaramanga
a cambio de una boleta para entrar al estadio.
Es era el negocio.
Yo trabajo, ustedes me dejan ver el partido.
Después vinieron los años de crear una hija con las creencias
que le habían dejado a ella.
Manofirme, control, protección.
Valentina les salió rebelde como era desperarse.
Y un día a esta mujer entró a un confesionario y le dijo al padre
que ya no quería hacer la mamá de Valentina.
No porque no la mare, porque estaba cansada y sentía que no lo estaba haciendo.
También como debería.
Se abrió caminan el periodismo deportivo cuando en las meses de trabajo
no era frecuente encontrar otra mujer.
El recene, Foxports, Win y Espien, Caracol Radio.
En 2018 le llegó la depresión y dice que desde entonces es otra persona.
Y hace unos años tuvo que soltarlo más difícil.
Su hija le dijo que se iba del país a vivir sola.
Se llama Liche Durán,
acaba de volver del mundial 2026 y eso importa más de lo que parece
porque cuando le pregunté por su fracaso más valioso me habló de los
mundiales a los que no puedo ir.
Después de haberse ilusionado con estar ahí.
Hola querida Liche, bienvenida a Máximo desempeño como estás.
¡Woo!
Licho que digo después de todo esto, o sea, te juala la humana el ojo.
Pablo, un gusto, un honor, un placer estar aquí.
Gracias por esta invitación de verdad me siento honrada y estoy bien feliz.
Como muchas ganas de que hablemos mucho.
Liche, ¿qué emoción tenerte acá?
Hace rato estaba con muchos deseos de tener esta conversación.
Porque eres una periodista la que admiro muchísimo, me encanta.
Todo lo que le aportas al deporte y siento que tu mirada,
tu sensibilidad, el amor que expresas por el deporte,
por el fútbol es súper importante y por eso estoy muy emocionado
de que nos estés acompañando el día de hoy.
Estoy nerviosa, puedes creerlo?
¡Yo! ¡Yo!
Que no hacía en la tierra los temblores.
¡Estoy helada!
¿Sabes que pocas veces Pablo, yo he estado en este tipo de espacios?
Quizás es tanto lo que digo,
es tanto lo que he dicho en estos 20, 20 pico de años de carrera en los medios
que es tu espacios así, como tan hablar de mí.
Me pone nerviosa, pero no por ninguna razón extraña ni nada,
sino porque soy muy chijona,
porque soy muy desparpajada,
porque me voy diciendo cualquier cosa, pero digo, ¡ay!
Pero es por eso así, pero bueno,
muy rico, muy feliz de verdad.
Liche, tú bien lo sabes que en un vestuario,
cuando un jugador, los jugadores,
los mejores jugadores del mundo van a salir a la cancha,
también sienten nervios,
porque se están jugando algo grande,
porque están mostrándose hay vulnerabilidad,
en un futbolista te expones física y emocionalmente sin conocer el resultado,
tú no sabes si vas a salir lesionado,
si vas a cometer un error que les cueste el partido,
y cuando nosotros también vamos a hablar,
nos van a escuchar,
hay algo de eso que está bien y es energía que podemos canalizar
y que tú la puedes canalizar simplemente,
para que te disfrutes este espacio siendo tú
y para que nos compartas un poquitico de lo que eres y con eso,
todo sale bien.
Así es, así es.
Y la verdad es que,
a ver, Liche es como es en todos los escenarios de la vida.
Yo creo que dentro de eso que me caracteriza
y que me gusta tanto de mí,
porque en esas conversaciones que tengo conmigo en el espejo,
yo hablo.
Todo el día estoy hablando conmigo.
Me preguntó, me respondo, me regaño, me felicito, me abrazo,
me casco, me. o sea, yo todo el día hablo conmigo.
Yo no sé si yo una lesía a mi psicóloga,
será que yo sé cómo rara,
porque es que yo de verdad hablo mucho conmigo.
Entonces, dentro de esas cosas que me gustan mucho de mí,
es que siempre soy la misma.
En todo, en mi casa, con mi mamá, con mi hija, con mi hermano,
con mi novio, con mis amigas, con los televidentes,
con los oyentes, con los jugadores.
O sea, no hay una Liche diferente.
Liche, la conversación más importante que podemos llegar a tener
es con nosotros mismos.
Y el tono y el contenido de esa voz en tu mente
que nadie más escucha es la base de la autoconfianza
que tenemos todos los seres humanos.
Es esa voz que nos decimos a nosotros mismos.
Si nosotros pudiéramos entrar a tu mente
y escuchar el tono y el contenido de esa voz
son más las felicitaciones, el amor propio,
o son más dos regaños, como es esa voz en tu mente que nadie más escucha.
Que buena pregunta me encanta,
porque es que esto ocurre de un tiempo para acá,
porque antes hablar con Liche hasta mí me daba miedo,
porque era feo, era tristero, oscuro, era rabia, era. Era una cantidad de cosas que yo prefería no tener esas conversaciones conmigo,
que me confrontaban y que eran necesarias,
pero yo la sumitía completamente.
Así que hoy, después de esta Liche hoy, de 41 años,
que se sienten en el mejor momento de la vida,
habla bonito, claro que me regaño,
porque hizo esto, pero hubiera hecho mejor,
pero me regaño con amor.
Así que sí.
Hoy es una Liche que habla con su parcera, con su mejor amiga,
que soy yo, con esa avía, que ven el espejo con esa,
hasta la que habla, y es bonito.
Es buena la conversación de su verdad.
De verdad, si yo me grabara, haría un aróvelo.
Espectacular, es que lo que dices es muy importante,
porque si nos empezamos a volver más observadores de esa conversación
y empezamos a elegir, hablarnos, como se le habla, a una campeona.
Como le hablarías a tu mejor amiga, a una campeona,
la que quieres alentar, para que se arriesgue, para que viva intensamente,
para que disfrute las cosas que le gustan,
cuando empezamos a vernos cuenta que podemos observar esa conversación,
hacernos cargo de esa conversación y cambiarla,
y empezar a decir yo, porque me digo esas cosas tan horroras.
ríbles a veces y empezar a decir yo me puedo decir cosas chevres y me puedo
alentar y puedo equivocarme es normal y es humano y los errores que
cometieron el pasado claro que todos nos hemos equivocado y de esa manera
aprendemos entonces cambiar nuestra conversación es posible. Sí y claro que es posible
por eso te digo yo muchas veces quise hablar conmigo con la leche cuando tenía
18, 19, 20 años yo quería hablar conmigo pero me daba tanto miedo como el
miedo que le daba todo el mundo hablar con leche que prefería nunca tenerlas
pero hoy le hablo a esa campeona entonces cuando abrazé y cuando cuando
entendí todo lo que había sido en mi vida cuando reconstruí mi relación
conmigo que al celamano y dije "hey no estoy bien necesito ayuda" y la encontré
cuando empecé a tener esas conversaciones conmigo hoy le hablo con amor con
ganas entiendo abrazos y tengo que llorar yo lo me regaño pero sé hacia donde
va el regaño porque lo dirijo me digo cosas lindas me gusto me abrazo me
chopiró pues me cho ganas esa es la conversación que hoy yo tengo conmigo y
creo que la importancia de haber reconstruido primero la relación conmigo
misma hizo que hoy sea un ser humano que a mí me gusta yo en serio en serio que
quiero ser amiga de leche siempre leche para conocerte mejor y para entrar en
contexto de tu historia tenías 15 años en bucaramanga que hacen barasada y no
te voy a preguntar qué dijeron los demás porque eso todos no lo imaginamos y
todos conocemos lo que el entorno empieza a decir pero te voy a preguntar por
eso que estábamos hablando ahorita que te dijiste tú que conclusión sacaste
sobre ti misma en ese momento lo primero recuerdo mucho que yo decía es
imposible esto no puede ser por el contexto como se dijeron las cosas
aún así me estaban pasando muchas cosas yo pesaba 39 pequeños yo era un
balitróqueo o sea de verdad era muy muy la quita y siempre tuve animes y
siempre por el tema de mi relación con la comida y demás pero pero empecé a
estar mucho más cansada de lo que vivía con muchos sueños vomite todos los
días y una mía del colegio me dice que sabía lo que había pasado me dice tú
estás embarazada frata yo es imposible no puede ser no puede ser ahora cuando
recibí esa prueba de embarazo que yo en mi vida o sea yo iba al médico con mi
mamá ella era la que pedía la cita la que le decía al médico que tenía la que
me decía como me tomaba las pastillas la que o sea yo yo nunca tenía una
conversación con un médico no he pedido solas a más a un centro médico entonces
yo pensé que uno se hacía la prueba de embaraz y volvía al mes a la
mierdo científico era larvísimo no y me dice me dice esta enfermera y yo cuando
vuelvo yo más asustada que un carajo y me dice en 15 minutos y yo 15 minutos
para mi pasaron seis vidas en esos 15 minutos pero además también era muy
rápido porque yo sabía que me iba a enfrentar de pronto a una realidad que
no quería y antes de que yo ahoriera el sobre ella me miró porque yo creo
que esta en primera vez ya la cara de angustia de miedo que yo tenía que me
dicen así es que no se me olvidó su expresión como felicitaciones felicitaciones
o sea yo dije Dios mío se me acabó la vida y lo primero que pensé yo creo que
estaba en la 45 con 33 ahí en un laboratorio muy muy conocido que hermana y yo
dije que hago será que me le botó un bus yo sí no creo que tal que viva y por
ahí podida y me duele yo le tenía pánico al dolor y yo decía pago un de cojo o
sea esto no me puede estar pasando a mí cuál es la resolución la razón y me
quede callada y la conversación con dicha era de independientemente de lo
que hubiera pasado y como hubiera pasado era de culpa era de vergüenza era de de
reproche de rechazo de asco de de una cantidad de cosas terribles que con el
comportamiento que tuverme alrededor durante mucho tiempo me hacían sentir que
todo lo que yo estaba sintiendo era la realidad entonces fue y fue bien fea esas
conversaciones lo que fue la última vez que yo hablé con dicha la verdad
leche antes de la embarazo ya venías como no estás contando con temas de
trastornos de alimentación o sea que ya había una pelea con tu propio cuerpo
antes de que tu cuerpo se convirtiera en el tema de todo el mundo como se
junta eso en una niña de 15 años mira yo siempre fui pues muy inteligente la
verdad para que cuya sucian mime perfecticas moturas yo siempre fui la mejor
del colegio la mejor del salón y es que en mi casa mi mamá mi mamá digamos que
conmigo y con mi otro hermano yo soy la mayor de mis cuatro hermanos yo tengo
41 mi hermano tiene como 37 y mi dos hermanitos tienen la de mi hija pero yo era
niña de los ojos de todo el mundo entonces yo jugaba al un sexto jugaba tenis
jugaba porque mi mamá me tenía 7 24 ocupada yo no podía salir a la calle yo
no era bastante sobreprotectora con lo que era su niña también por su historia
que era otra historia ya recuerdo que las palabras que me decía que yo
podía tener novió cuando me traiga el cartón de profesional de bajo el brazo
y bueno entonces ninguna ninguna situación con respecto al amor yo podía
tener y para mi era un tema absolutamente cerrado y sufría mucho por ser esa niña
pila la que sacaba las dos orinotas yo me iré a duele a los 15 años yo entre
hace 11 con 14 años porque fui la mejor siempre y cuando mi mamá tiene un
problema grandísimo económico que nos toca irnos a vivir a la casa de mi abuela
me cambian de colegio me pasaron colegio público no pues esto era terrible
porque me trajo la tarea flaca hizo la tarea estudios y te he listo pasamos y
me he tocado decir sí y me acuerdo mucho que estaba yo en un examen de
física una evaluación de física yo estaba respondiendo y casi estaba
terminando cuando fue me quitaron la hoja por detrás y me quedé yo si nos
va a responder y mi hoja nunca pareció y yo me tiro la evaluación y el
profesor Héctor García me llame y me dice qué paso y yo nada es que no estuve el
man no me creía porque sabía que yo que yo era estudiosa entonces me jodían
porque yo era muy flaca entonces yo tenía trauma por mi cuello porque
yo parecía una girafa entonces me decían girafa y yo le decía a mi mamá que
yo necesitaba que ella ahorrar a plata porque me hiciera una cirugía que me
cortara el cuello porque parecía un bombón o sea de verdad cabeza y un palo era
bastante difícil pero yo no era consciente del tema de la comida yo comía dulce
dulce dulce a mi la comida es algo podía omitirla por completo y recuerdo
mucho que a mí me daban el desayuno yo no me lo comía y me lo ponía en el
muerto me lo comía me lo ponía a la comida y me lo quedé al otro día también
lo servía porque en esta casa no se gusta comida pues yo me buscaba la mañana
votarla porque a mí se no me gustaba mucho menos recalentar un huevo de tres días
o sea no me iba a comer entonces pero yo nunca fui consciente que yo tenía una mala
relación con la comida hasta bueno hasta aquí quedó embarazada y hasta que el
bombito de mi mamá pensaba que yo tenía otra vez ese deseo de vomitar y
ni bulimia y demás que además cargué con esto hasta hace muy poco tiempo porque
yo creo que esa es una enfermedad que se queda para siempre cuando tiene
emocionalmente está mal yo comí ahí bombitado hasta hace muy poquito y yo siempre
quería ser flaca y entonces embarazarse no eso fue terrible para mi terrible
liche en esas situaciones que yo digamos he visto relativamente cerca
normalmente a las mujeres les ponen como una vergüenza y una culpa encima que
no es tuya pero las mujeres la cargan durante muchos años en que momento te
diste cuenta de que esa culpa o esa vergüenza no era tuya y de que manera
tempes hasta cómo arreconciliar contigo misma por esa experiencia de vida que la
vida te puso así habló yo yo era una mujer muy brava o sea y soy brava mi
mi naturaleza me lo dio así y mi mi santandereanidad eso sí es no
he dicho yo hablo duro yo le pego un vaciador yo soy brava pero soy brava en
todo el sentido de la palabra lo que pasa es que yo era marregada yo era
furiosa yo tenía una pelea con la vida toda mi vida que la sufrió mi hija la
sufrió mi mamá la sufieron mis hermanos mi relación es sentimental es mis
amigos yo yo era terrible o sea de verdad que no era chévere entonces yo salía
y me emborrachaba a poder llorar entonces yo bebía con mis amigas y entonces no
quejarte a la chilla era otra vez pero eso sí yo duraba seis horas
llorando hasta que ya se me acaban las lágrimas y he hecho en la misma
historia y es que mi vida es una mierda y es que yo no sabía cómo gestionar
ninguna de esas cosas ni qué era lo que estaba pasando en mí yo me creo
que la primera vez que que yo sentí que algo ya estaba afectándome porque el
mundo tenía que acomodarse a mí a usted no le gusta a mi mi importa o sea
si no hacen las cosas del perfeccionismo al extremo, como a mi me gustaba y de la forma como yo quería y si no, todo se dio a palcarajo y reaccionaba violentamente y yo empecé, yo creo que la primera vez con yo ya vivía quien vota, ya voy a cumplir 10 y 16 años estar aquí, y con un novio, una relación muy larga que tuve con que me iba a casar y demás, en una pelea que yo tengo con él, sentí que me iba a morir.
Me empezó a hablar el pecho, no podía respirar y me dio un ataque de pánico, y yo, digamos que me acuerdo mucho que yo estaba en el andino, estaba peleando con el por teléfono, y me acuerdo a haber pasado la cariño, me acuerdo más.
Después estaba con él, pues en médico, pero esto no le paraola en nadie, o sea, un momento el tema de las enfermedades mentales emocionales y todo esto tema, no, el llama una amiga y mi amiga fue de una pastilla para los niños de costadores.
Y luego se repite un par de veces más y yo digo pues pucha algo está pasando en mí y tengo que tomar medidas y empieza mi vida de patrás, empiezo a perder las ganas, la motivación, la alegría, todo mi vida era triste, todo me parecía oscuro hasta que me ayudaron, usted no está bien.
Y no persona que él ni siquiera sabe, porque hace poquito lo hablamos hace poquito no hace como un año largo, lo hablamos que fue quien compañero de trabajo que además colombian más mucho también es buscar con guapa.
Ve pelada, otro lado, nada, nada, es que yo llevaba sin comer varios días, yo quería matarme, yo en mi mamá, tuvo que venirse a Bogotá, no dormía, me llevó un cura, me llevó hacia el rosario, yo estaba muy mal.
Y a través de Oscar con nosotros una persona y luego esta persona me hice lo suyo de grado, un coach y este me dice usted necesita alguien especial y me presenta mi psicóloga, Liliana, que psicóloga clínica y fui el reto más grande que yo creo que esa señora tenía su vida para sacar mi vida.
Ahí empecé yo a ser diferente cuando entendí que necesitaba ayuda.
Lleye, lo hiciste que la persona era tan más aprendido, es tu mamá.
Y tu mamá estaba ahí en esos años dentro del mismo entorno que te estaba juzgando, que te dio ella en ese momento y que te tocó aprender sola.
En ese momento pese a que el panorama era tan oscuro y tan de vergüenza y tan de todo, y ya siempre estaba ahí de la manera que fuera.
Brava, porque entonces la exigencia ya paliche era diferente, entonces la leche le tocaba cuidar el hermanito, cocinar, lavar, planchar todo.
O sea, era la carga y yo me convertía en que no podía decir que no a nada. Y a la hora que fuera y valla cambia y valla baña y valla lave y valla sua y cocine.
Y yo con el chinito mi hermanito era en el brazo y haga las muertos para todos y pero estaba ahí.
Siempre estaba ahí. Valentina se enferma, se enferma muy grave, ya después de todo lo que fue que naciera y mi mamá cambió.
Cambió y se convirtió en una mamá diferente. Yo le digo a mi meto todo a la chancleta del mundo de mis hermanos y le tocó lo gloriosos.
En mi amor el te amo el abrazo pero aún así soy la hija favorita y él lo sabe y lo ha dicho además, él lo ha dicho en ese mano.
Pero ella, ella siempre estuvo ahí. Yo creo que es eso. Yo sabía que tenía mamá.
Que cualquier cosa pasara el mundo y iba a estar ahí. A los hermanos nunca les tocan los mismos papás.
Siempre nos tocan unos papás diferentes porque sus momentos de vidas cambian porque los hijos somos distintos por muchísimas razones.
Tú estabas hablando a lo que me llama mucho la atención que bonito, que un compañero de trabajo como Oscar Córdoba te haya.
Te haya visto. Se haya dado cuenta de que algo no estaba bien en ti y una de las cosas más valientes que podemos hacer los seres humanos es pedir ayuda.
Llegaste de alguna manera esa psicóloga clínica que se llama Liliana y quiero preguntarte por el comienzo de la terapia con Liliana.
Hubo un momento en que algo en la conversación con ella te hizo click o crees que fue un proceso más gradual.
Es un proceso si no se va dando cuenta de cosas poco a poco, pero hubo algún catalizador que cambió tu forma de verte o de ver la situación que te estaba de eso que te estaba brumando.
A lo mira que por eso digo que fui un caso y un lo que el caso más difícil que ya tenía que tratar porque yo sabía que estaba, o sea, yo sabía que necesitaba ayuda pero yo no la aceptaba.
O sea, yo iba porque yo sentía que con él ya era suficiente, pero las primeras sesiones con ella fueron terrible que le decía no siento nada, no quiero nada, yo solo llorado.
Se yo yo allá a llorar el desastre que estaba ocurriendo por dentro y ella nunca se rendió y empezó a utilizar una técnica EMDR para el trauma y yo estaba completamente desconectada y esta estimulación de los ojos no sé qué momento ya me conecto.
Y empieza a salir una cantidad de literal de todo lo que yo tenía, de cosas que que verdaderamente cierto cuando te dicen que cerebro lo que ha las cosas terriles que te han pasado a la vida y han pasado.
Y empeclamos con el universo y con mi mamá y con el mundo entero y fue largo muy largo muy largo eran eternos mis días con Ligana y yo no tenía para pagarle.
A mí eso era ir dos veces allá y ya 130 mil pesos me valía la terapia, yo no tenía 130 mil, pues ya tenía 260 mil mensuales.
Viva, ya me decía, tenemos que vernos todos los días, o sea, está grave y yo no, menos al quengo, no, no, no, Ligia y yo.
Yo, o sea, usted, usted es mi propósito, usted es mi propósito, yo no le voy a poder para, ya no me cobro. A mí es, vamos.
Wow, qué bonito. Ligia, cuando te pregunté, ¿qué creías de ti que oisabes que era mentira?
Me dijiste algo que quiero un poquito desarmar contigo y es que que había que hacer sacrificios muy fuertes para conseguir lo que querías que todo lo bueno tiene que doler primero.
¿Quién te enseñó eso y qué costo ha tenido en tu vida?
Yo creo que esa creencia viene de mi casa, de que si del esfuerzo máximo, del tiempo espera y es que a nadie le regalan nadie es que si usted quiere comer, tiene que trabajar y lucharse para tener una repita,
porque yo crecí en una familia normal, digo con muchas, muchas dificultades económicas muchísimas que claro no hacía falta la comida ni el día feliz de la quince en a mi mamá eso sí,
porque me lo he dicho, había morta de la Igon Yur, entonces eso era una maravilla, pero eso desde mucha quita, si quiere comer, si quiere almorzar, pues le tocaba los platos, me entiendes.
Entonces esto era todo tenía que doler, todo tiene que ser tan sufrido que merecer y yo crecí con una teoría del merecimiento bastante fuerte.
Entonces, es que ya por el hecho es que si no te fuerzas no mereces, es que tú mereces porque hasta que gracias a tanto tiempo en terapia entendí que nacemos merecedores de todo y que somos nosotros mismos los que construimos, lo que queremos, rechazamos, lo que no y vivimos y sufrimos lo que decidimos.
Yo creo que es por ahí, pero pero fue mi casa donde aprendí eso.
Esa creencia de que todo lo bueno tiene que doler primero es el sistema operativo de mucha gente que se cree disciplinada.
Yo lo veo todos los días en deportistas, en ejecutivos, líderes de organizaciones que confunden exigirse con castigarse y lo llaman como mentalidad, sienten como que esa es su fortaleza.
En tu experiencia, ¿cuál es la diferencia, según lo que tu viviste, ¿cómo aprendiste a distinguir eso entre exigirse y castigarse?
Porque siempre hay un libro que a mí me ayudó mucho, yo creo que me lo leí por ahí unos ocho veces para poderlo asimilar, yo no soy.
Y la psicóloga me lo ponía a leer y yo decía, me costaba, pero claro, me costaba porque me cuestionaba.
Como yo rechazaba, es este libro cuando empecé a entender, y es que a mí me pasaba algo.
Si algo bueno me pasaba, sin yo haberlo trabajado, sufrido, tranochado, peleado, sudado, si algo bueno me pasa, cualquier cosa.
No sé, me echaron un piropo, cosas tan sencillas como estas.
Pero si yo estoy fea, si estoy mal arreglada, si man está loco, ¿cómo me va a decir que también todo lo bueno que a mí me pasaba o me llegaba?
después yo decía algo va a pasar, ahí viene, viene un miervero, a mí, a mí que me
den esto tan bueno, no eso es imposible, yo no creía que fuera posible que me
pasaran cosas buenas o merecer cosas buenas sin tenerlas que hucha a suar la
gota y empecé a aceptar y a recibir el tema de aprender a recibir y hoy todavía
es una tarea que yo trato de cumplir todos los días porque yo creo donde el
bomba, o sea, puedo con todo, yo lo siento todo, no le cuento a nadie hasta que
estoy abandome, pero eso de que ven yo te ayudo empezando por la bolsa, o sea la
bolsa encartada, yo iba encartada, dicha te ayudo, no, no, y empecé con pequeñas
cositas como estas, como si alguien te dice si te ayuda a cargar una bolsa, diga que
si yo, pero si yo puedo, pues diga que sí, o sea, es que las estoy mandando a que haga eso,
a mí me costaba desde esas cosas, te costaba recibir, recibir un piroco, recibir ayuda,
te costaba recibir, claro, porque yo decía me ayudas a cargar las bolsas porque en esta bolsa
hay algo tuyo que yo compré, entonces a mí yo tenía que dar algo para poder recibir,
¿me entiendes? pero recibir así, porque sí, no, eso como miera, casi que imposible, ayuda,
una palabra bonita, un piroco, un como lo estás haciendo de bien, en este medio yo esperaba
era el madraso y el regaño, pero cuando me echaban flores por mi trabajo me van a echar,
o sea eso de técnico ratificado, técnico echao, yo sentías de tipo de cosas, yo hubiera
con miedo, Pablo, yo no era capaz de enfermarme, no era capaz de enfermarme en mi trabajo, yo confiebre
de 40 grados llegaba con la sonrisa más grande, la felicidad más increíble, la actitud más
espectacular, porque me daba miedo, si me daban un día de incapacidad que me echara, no podía
pedir un permiso, no era capaz de pedir un permiso, no era capaz de pedir un aumento de sueldo,
mira, yo hubiera ganándome dos millones de pesos, no te puedo decir la cantidad de años,
porque nunca pedí, porque no quería que yo me les hiciera donarme más, para mí eso era suficiente,
entonces aprender a recibir fue un universo absolutamente desconocido para mí en el cual
tuve que entrar con mucho miedo, pero entendí que se sentía chebre, cuando yo empecé a sentir que
suera chebre, yo hice, sí, y no va a pasar nada, no se va a caer nada, no van a cascar, no van a echar,
no vieron una tragedia, no, no, eso a mí me costó un montón. Liche y el merecimiento a veces sentir
como que no te mereces las cosas buenas, que no te mereces un buen sueldo o una buena pareja o una
buena relación con alguien más, como esto relacionó y con el merecimiento y no se se ha sovido una canción que
a mí me encanta el enarroz que se llama "Melo merezco". "Melo merezco", sí, por supuesto me fascina esa
canción y es que hoy me va bien, todavía me cuesta un poquito, me cuesta un poquito, pero cuando
siento que me está costando un poquito, hablo, hablo, hablo, hablo conmigo, que hubo, venga, ¿por qué?
fresca, relajece, no va a pasar nada, he chebre, tú eres una vieja chebre, pero a mí mi relación con el
merecimiento, un cambio muchísimo y es muy bonita hoy antes, mi relación, mira que que yo nunca
has tirado a tener un novio soltero o de la misma idea, porque yo ya tenía una hija desde tan chiquita,
¿quién se va a querer meter con una chica? ¿Está vieja con una chica? Nadie lo va a mirar,
entonces siempre me conformaba con lo que había, en serio, y yo siento y entendí que yo quiero tan
bonito, yo amo tan bonito, que nunca pude expresar esa manera de amar, porque lo que, o sea yo,
era lo que me he tocado, porque la vergüenza de mi hija me acompañaba siempre, hasta que decidí
cerrar el centro de rehabilitación, hace unos años, no tantos, y decidí escribir y escribir al
hombre que yo quería, eso sí me faltaron, para detallitos, pero casi me lo traen perfecto.
Lichem, nos contaba que esa personalidad que durante mucho tiempo creiste que era tuya y que
en realidad estaba tratando como defenderte algo, te llevó a hacer quizás estricta y sobreprotectora
con Valentina, y tú mismo dices que eso venía de creencias heredades, que le estaba tratando de
evitar a ella que en realidad era tuyo. ¿Qué le pasará a lo mismo que a mí, que la embarrara,
que no fuera grande, que no cumpliera sus sueños? O sea, yo, oye, de verdad digo, ni la Lichem más
optimista de esa época, querría donde está hoy, ni la versión más optimista de Lichem,
de los 15 años que ve embarrasada, podía imaginarse que se iba a convertir en esta chingba
vieja que soy hoy, y yo todo, todos mis miedos, mis traumos en russas de la estrada de Valentina,
porque yo la quería perfecta, perfecta, que no se ensuciara, que fuera flaca, linda, amable,
inteligente, que sonriera, que el mundo la amara completamente, y yo voy a que no que no era.
No es a China y fue madre, o sea, de verdad era tan inteligente, y tan viva, desde chiquita,
en el psicólogo, porque tu caba, porque es que, a ver, estábamos creciendo juntas, es que fue
crecer a la vez, a la bar, yo le digo, y yo le digo a Valentina, o sea, ahora es mi turno, la
señora, la casa tiene que ser usted, porque es que yo fui, señora, a los 16, mi vida empezó al
contrario, ahora es que yo estoy en mis años mosos, pero yo le exigí, yo la quería perfecta,
literal, y no, vale, prefería pasaría a hablar con tu del mundo, mucho de eso, que yo quería,
que ella fuera si es, Valentina, Valentina es un ser humano que la gente se enamora de esa viva,
o sea, es tan serviciales, ella habla de todo, está en torona, es inteligente, es viva,
esa no se queda barada, resuelve, ayuda, tiene un corazón grandísimo, generosísimo, es noble,
pero no era el modelo perfecto, que yo quería de hija, o sea, la quería como de una cajita de
vídeo, no, pues eso no existe, y ella tuvo que sufrir todo eso, que era lo que yo no había podido
ser, y que le tocaba ella, entender eso, para mí fue otro kilómbro que mi te cuento.
Lichy, no hay papás perfectos, y todos nos equivocamos de miles de formas intentando ser esos
papás que protegemos a nuestros hijos de lo que no queremos, que les pase y de evitarles la
tristeza y una cantidad de cosas, pero cuando tú escribes a Valentina, ella es como es, como tú la
escribes, en gran parte, gracias a ti, que es eso bueno que tú hiciste, que destacarías como
algo muy importante, que le diste a ella, para que ella sea como eso hoy. Que en medio de toda esa
bravura, esa marvura, esa tristeza, esa frustración en la que yo vivía, yo siempre me guié por los
principios, por los valores, y por ser un buen ser humano, y yo entendí que mi hija iba a ser
mejor ser humano que yo, entonces yo recuerdo que yo de las cosas que le decía dentro de todos los
regáneos que le metía, era a Dios en la vida como pilar fundamental, que es lo que yo creo que a
mí me tiene aquí, siendo lo que soy, es Dios primero y segundo, lo que me enseñaron en mi casa,
ella también se lo trala de, de todas esas cosas buenas, de ser una buena persona, de ayudar,
de tener corazón, en patía, y yo siempre le decía, eso no está bien y la diferencia entre
hay dos caminos, tú sabrás cuál es, pero el camino malo tiene consecuencias y ¿cuáles son
las consecuencias que un camino malo? Malas, y el camino bueno tiene consecuencias y las consecuencias
del camino bueno son buenas, entonces hace bien no te robes nada, no trae, o sea, digamos como los
principios y valores de la casa, de rezar, de creer en Dios, de tener respeto por la norma, la regla,
las autoridades, todo eso lo aprendí en mi casa y ella es eso, o sea, de verdad que sabías,
es un selmano demasiado único, ¿qué hice yo? ¿Qué hiciste tú sin duda? Liche, un día fuiste a confesarte
y le dijiste al padre que ya no quería hacer la mamá de Valentina y no por falta de amor, sino
porque estabas cansada y sentías que no lo estabas haciendo,
Bien, llevo a mi a ese confesionario que pasó justo antes de que entraras.
Mira que dentro de esta perfección que yo quería de Valentina, ella sea todo lo contrario
a lo que yo he hecho. Yo siempre he sido vanidosa, me encanta regularme, soy su
ferfeme, y nada dentro de lo brusca que soy, porque yo soy brusca en la forma de hablar
de moverme del, en fin, y ella todo lo contrario, como se vestía, no ella, ella de verdad,
que yo decía, todo lo que yo no quiero que sea ella se estaba convirtiendo en eso. Valentina
quería vivir por el mundo, sin no sé qué hacer, no sé si me levanta, no sé si me ha puesto,
no sé si, no sé si me gustan los hombres, no sé si me gustan las mujeres, vivían una
película, que es que mi mamá es multimillonaria, yo todo me lo merezco todo lo tengo, porque yo la tener
una cajita de cristal, Valentina no pueda salir a rombiar, no podía dar mi a mi a mi a mi a mi a mi. Entonces,
cuando yo empiezo en esta tapa y entrar en depresión, yo empiezo a entender que el mundo está
en medio sin mí dentro de Valentina, y mi relación con Valentina era perversa, era terrible, peleábamos
por todo de sorprendada, cochina, oi no, no, no era una pelea terrible, no me gustaban sus amigos,
livaban mal en la universidad, era un desastre de todo lo que yo quería que fuera y yo ya no tenía
motivación por nada, y un día dije, no, Marica ya, o sea de verdad ya, flue eso todo, pero estoy
cansada y que hago, que hago porque yo la quiero, pero siento que le estoy haciendo daño, que hago
porque no sé ser diferente, como es que le habla uno con amor a alguien si yo nunca lo he hecho,
era lo que yo me decía y lo que yo creía, y en un día de una pelea terrible donde yo la golpeé,
ya casi me golpeé, si no es por mi hermano, que me detentre los dos y se la lleva, yo
muere para la iglesia que quedaba una cuadra, quedaba una cuadra de mi casa y entro y y le digo
padres que mejor compensarme y es que ya, o sea, Marica ya, ya, yo me va a decirle que es que yo
yo ya me canse, yo no quiero ser la mamá, pero no sé cómo se quita un sentimiento, no quiero
ser, dígame cómo hago, el padre me escuchó de lo que era mi relación de cómo yo estaba viviendo,
de la margura, de la tristeza, de los problemas, de los problemas económicos, yo estaba más en
de udán que me he dicho que Colombia hoy, yo de verdad, yo me he ganado dos millones y el
arriendo en mi casa había dos ochocientos, o sea, cómo, cómo hacía no sé y el padre me escucha
como una hora, el mes es y la entiendo, tranquilo, pero entonces la solución me vaya a
devuelvada y yo, yo fui que hija, a dónde es, tengo la dirección que hoy ya, de verdad me ilusionó,
yo enseño, me pedí ni ilusionada y yo dónde me dice, pues a dónde se la entregaron y yo,
en verdad también te yo la clínica, no por lo que ya no ya ya, entonces me decimos que no hay
cómo, pídala Dios que usted encuentra el camino, usted lo ha hecho bien, no sé qué, con toda su historia,
pues mire ya su hija es mayor de edad, o sea, algo habrá hecho bien para que este viva, no?
Leche en 2018 llegó la depresión y dices que desde ese momento eres otra, que se tuvo que romper en
ti para empezar a reconciliarte con la mujer que eres hoy. Se rompió todo, todo, todo, porque un día me
levanté sin ganas de nada, ya nada de lo que yo creía que me gustaba, me gustaba, nada, nada,
ni mi trabajo, ni mis amigos, ni mi novio, ni mi familia, ni nada, nada, o sea ya llegué a un nivel
de estar tan bravo con el mundo que la única salida que yo veía era que yo no estuviera más y le
perdí el gusto y el sabor a todo, a dormir, a comer, a respirar, a salir a mi casa, a mi trabajo, a
mis amigos, a todo. Y yo no sabía que eso era depresión, no tenía ni idea, yo me sentía muy cansada,
muy cansada y como en un hueco negro en el que yo no voy a cómo salir de ahí, o sea, yo decía
es que es que ya no hay más, pero si a Dios ya me cansé, marica, lléveme, como me muero,
o sea, de verdad, era mis preguntas, ¿cómo me muero? No pues que me tocó matarme porque qué,
era lo que pasaba por mi cabeza, porque nada, nada me hacía ilusión y por eso te digo que se
tuvo que romper todo, se tuvo que romper la construcción que licha había hecho hasta ese momento de
licha y hacer una licha nueva, con un trabajo mucho más duro y más difícil que el que me ha
costado llegar hasta ese momento. Licha, cuando uno piensa en la mayoría de las personas nos encanta
poner como en algún lugar de nuestra casa los títulos, las medallas, los trofeos que nos hemos
ganado, pero nos cuesta mucho trabajo integrar la sombra, esa parte de nosotros que también hace
parte de nuestra, que también nos ha dado regalos y nos ha ayudado a convertirnos en quienes somos,
pero deberíamos tener también un rincón en nuestra pared para honrar esa parte de nosotros que es
difícil y que no elegimos, que simplemente hay un uó seguramente episodios en tu vida,
tu sacaste unas conclusiones sobre ti y esas conclusiones te llevaron a elegir, a pensar, a anodarte
el amor que merecías, como ves hoy esos errores, esas cosas que esas decisiones que de repente
piensas, pues yo en algún momento si hubiera habido un busón para devolverla de donde la mandaron,
pues la hubiera mandado, siendo el amor, siendo que tenías el amor de mamá y eso no te hace una mala
mamá el sentir eso, porque lo bonito es que tú hayas tenido la capacidad de ir a donde alguien
a abrir tu corazón y a decirle siento esto, y quizás simplemente contener alguien que te escuchara y
que te devolviera la pregunta con baila de vuelves, que es, como me digo, es demasiado chistoso,
entonces que te devolviera eso, tú no necesitabas un consejo, tú no necesitabas alguien que te dijera
mira, es que mira lo bonito, no, tú necesitabas a alguien que te escuchara, porque el trauma no es lo que
te sucede, el trauma es lo que guardas dentro de ti en ausencia de un testigo empático y ese
padre fue el testigo empático que tú necesitabas en ese momento. Sí, mira que esa, yo creo que el
estante en mi casa de las sombras y del camino y de las malas decisiones está mucho más iluminado
que él de todos los logros que he tenido, porque a mí haber estado en ese hueco tan oscuro, tan
héroe entender un poco que por lo menos hasta ese momento tampoco nuestro sistema de salud está
diseñado para atender un caso, porque, a pesar de ver, yo, una noche llegó en mi casa, mi mamá es
más absoluta preocupación y yo le digo, y en esos momentos hablamos y yo le digo ese, fue mi mamá y yo
sabía que era, era mi mamá y Dios, porque la única razón por la que yo no tomaba una decisión
de hacerme daño era porque yo ni siquiera pensaba en Valentina, yo pensaba era mi mamá, yo
decía pobre, cita con todo lo que se asufrió esta vieja, no le puedo hacer eso, que se vaya,
lo quería que ella se fuera y se vuelva a buscar a mamá porque ya, eso Valentina, a mí, a él y Karen
pueden con eso, que llame, pero pues es que es el impacto, era lo que yo pensaba. Entonces,
todo este camino y todas estos dolores, estos traumas, pasar por tantas, tantas cosas jodidas,
los atesoros pa'ol, los atesoros, los abrazos, yo recuerdo que esa noche que yo llegó a la casa,
en mi casa y una psiquiatra y una psicóloga, mi tía psicóloga, mi prima psiquiatra y el consejo
de las dos fue, entonces, tiene que llevarse a liceta a una clínica, porque ella está más y yo
me acuerdo que mi mamá esa noche yo llegó a la casa después 11 y media la noche que salgo y
me tienen caldo, un caldito que me encanta de mi mamá, hija, telucó, si no te lo pongo,
me voy a llamar, no ambulancia, vení la llamada, yo me acuerdo que ese médico que llega,
lo primero que me dice es, pues me hace un examen efectivamente, pues químicamente uno está mal,
si al cuerpo dice "estás mal", no es sólo
como te sientas y si estás triste, sino que medicamente se te bajan los niveles de todo
por no dormir, no comer y por el estado, no el que yo he estado, me acuerdo mucho que
que ese me digo que llegan, me coge la mano y me dice "ah, ni licha, pero porque está así"
si yo usted la veo toda la noche, usted muestra tanta alegría y tanta, mira mi me dí una piedra
porque yo lo último que necesitaba era que me recordaran, que yo era esa figura, que yo en
ese momento estaba absolutamente desconectada, me entiendes, a mí me dio una piedra, yo gritesa,
noche yo, bueno, y después empezar a brazar todo ese proceso, entender que que yo fui la mejor
mamá que pudo tener valentina, es que no había otra, mejor que yo, es que tenía 15 años
cuando ya estaba aquí en mi barriga, imagínate y semejante persona tan bonita que es puja, ninguna
otra lo hubiera hecho también, ninguna otra hubiera sido capaz de salir de ese hueco
de crecer tanto, de conseguir tantas cosas de convertirme, después de ser la vergüenza
de mi casa, en el orgullo de mi familia, en la persona que une en mi casa, que cuando
yo voy a bucaramanga que es tan poquito se mueren por verme, entonces ese pedacito de
sombra y de oscuridad es el que más habrás, porque, porque entendí todos los procesos
todos los momentos, entendí que yo tenía que vivir eso, no porque no mereciera otra
cosa mejor, sino porque yo era capaz de construir esta leche que hoy tanto quiero, así que bueno,
estaba asiluminado el estante de los pasos que tuve que dar para estar aquí, que de los
que he obtenido. Es maravilloso cuando nosotros damos ese paso de integrar nuestra sombra
que tu llamas iluminare ese camino, como doloroso y difícil, no significa que no haya
dolido, por supuesto que dolió y por supuesto que fue difícil, pero simplemente lo abrazamos
y lo aceptamos y le decimos, gracias, porque en medio de todas las dificultades me enseñaste
y me ayudaste a convertirme quién soy, y las heridas son el lugar por donde entra la luz
en gran parte, la luz que tiene soy esa energía con la que brillas hoy, es gracias a haber
abrazado tu sombra y a haberte reconciliado con ella y a haber entendido que no tenías
que ser ni la mamá perfecta ni la hija perfecta ni la periodista perfecta y que como eres
eres suficiente y que eres digna de amor con tu luz y con tu sombra, ya además que todo
eso me dio cosas maravillosas porque me dio foco, yo tenía propósitos, Valentina era
mi proyecto más importante, pero esa Valentina perfecta que yo quería necesitaba un montón
de cosas que yo con esa determinación y con esa bravura y con esa perkedad y con esa
forma de ser, pues me llevaron a convertirme y a tener todos los logros que he tenido en
este camino que decidí del periodismo deportivo, entonces fue bonito, lo que pasa es que yo
no entendía, no lo entendía porque estaba muy peleada conmigo, estaba muy brava con
el mundo, entonces dentro de todo ese camino que yo veía como que no es que quien mierda
de vida, muchas veces que yo es la víctima de la vida y me cansé de ser una víctima y me
hice cargo de entender que era lo que yo estaba viviendo, cuando dije "Mire, para arriba
le dije yo es que yo hermano si usted mete porque así le hablo yo", él y yo tenemos una
relación súper especial, qué besito, y yo le digo como venga ya, si usted me trajo
hasta aquí, y usted hizo que yo fuera leche Durán, esa que me dijo ese viniera y dijera
que es feliz cuando me pone por las noches y la gente que tengo alrededor, dicen que tan
chévere, tenerme cerca, que yo ya le gría, que yo tenme y me saca de esta hermano porque
yo no va a aprender de pastillas, yo no va a tomar de esa mierda que odio, no, no porque
porque no soy yo de su mano y la virgencita y mi rosario y el ejercicio, obviamente yo creo
y soy absolutamente por eso para mi es un testimonio decir que hecho sin terapia no
era podido, Pablo, es que todos los seres humanos necesitamos terapia, todos, terapia artística
hay, o sea todos, pero por una razón no porque yo es temal y porque viva triste y porque,
porque, porque es bueno, porque lo necesitamos, porque, porque fue pucha, nos creemos unos
cuentos y nos metemos una cantidad de auto gestionarnos de mi, e y no, de verdad, yo soy
esta liche, gracias a Dios y a terapia.
Liche, nosotros una vez al mes hacemos una terapia muy linda que es una terapia de muerte
y renacimiento que se llama de wake up journey que es como el viaje del despertar en la cual
hacemos una práctica de respiración conectada a la conciencia a donde se mueven las cosas
muy profundas, muy bonitas, hacemos una inmersión y hielo que es como enfrentar los miedos
y ir a meter sumergirnos en los miedos y luego hacemos una práctica de celebración de
quienes somos Xama Free Flow Dance, la hacemos al final de cada mes y queremos invitarte
a quienes acompañes el próximo sabado a que estés con nosotros, estás invitadísima.
Es una belleza experiencia y estoy seguro que con el proceso que tú llevas, vas a celebrar
quién eres hoy y vas a tener una experiencia superlinda y por eso creo que me pongo feliz
de regalarte la porque siento que para ti va a ser maravillosa.
Liche, te quiero hacer una pregunta, dices que tu fracaso más valioso, son los mundiales
a los que te tocó quedarte después de la ilusión de ir y este año fuiste al mundial y estuviste
allá y te vivimos transmitiendo y vimos la pasión con la que nos hablaste del mundial.
Quiero preguntarte, llegar a ese mundial seguramente costó o por fin dejaste que algo bueno
no doliera y sentiste que te lo merecías.
Tal cual, de verdad que entender eso y nunca estar de mantenerlo por el cuando llegó
por fin este mundial, ¿qué era una realidad?
Yo no tuve que hacer nada, todo lo que yo creía que tenía que ser perfecta en los momentos
en los cuales estuve con una maleta lista con foto uniforme y no fui, porque no era
mi momento, porque estoy absolutamente segura que no me habría disfrutado de esos mundiales
tratando de ser y de hacer algo que yo no no hacía con satisfacción sino con una obligación
con lo que yo creía que debía ser.
¿No?
¿No?
¿No?
Tú me entiendes, ya solté el mundial vino rodeado de una felicidad absoluta, de nervios
de volver a sentirme como en la primera transmisión de mi vida, en el primer partido, yo
llore hasta que me salieron mocos y me escurrían, Diego ruedas, Ezara Augusto y todos allá en
el estadio estaban comovidos de ver como una niña chiquita, me vuelvo ahí que fue tan
reciente y de verdad, como que digo, gracias, porque siento que todos los mundiales que
no estuve fueron una preparación para vivir este al máximo, los lloré, los sufrí, tu
rabia de silución, tiene la tualla, esta mierda no es para mí, porque, porque me cuesta
tanto, porque tengo que sufrirlo, si yo soy buena, soy juiciosa, soy entiendes y este
Diego lleno de luz, de luz en el momento en donde me gusta todo lo que tengo, todo lo
que vivo, entonces huyjue madre que si me lo goce, si una persona que se goza el mundial,
fui yo, liche te lo merecías, te lo mereces y estoy seguro que lo que tú dices probablemente
en otros momentos de tu vida, lo hubiera sufrido más de lo que lo hubieras gozado y en este
momento, con la mujer en la que te has convertido o con la que te has permitido como liberar,
esa parte así que has permitido te permite disfrutar algo que te mereces y que lo hiciste
muy bien, de la manera en que lo hiciste y estoy seguro que te van a llegar muchas más
oportunidades para ir a muchos más mundiales, así que, que digo que hace eso, liche, quiero
preguntarte por una cosa específica el mundial, porque siento que esta conversación está
buenísima y que nos va a tocar, hacerle un segundo tiempo, un segundo tiempo, liche, quiero
preguntarte por un episodio específico del mundial y es encanza en la previa de un partido,
un hincha intento darte un beso cuando estabas transmitiendo en vivo, y tú llevas 20 años
ganándote en lugar con tu trabajo y el vídeo que le dio la
vuelta al mundo fue ese. ¿Qué hiciste por dentro cuando se apagó la cámara?
Me dio un empúcleo. Yo no puedo o decir aquí todo lo que yo le dije a semana.
Así, a los Santanderianos. Mira, este pelado terminó pidiendo a mi esculta, estaba medio
perdido, ¿no? No que estaba honrado, porque el tú fuera y en esos momentos uno no digamos
que uno va entrevistando gente y coge uno el primero que va a encontrar. No es que tú
les cojan lo prepares y le digas que vas a preguntar y que me tiene que responder. La
reportería, que a mí me encanta, pero le dije hasta por donde salía eso.
Tiene esto, creo que la primera vez que lo cuentos, lo sabe el camarógrafo que estaba,
que estaba detrás de, que me dio muy bravo, y yo pensé que le iba a meter la mano. ¿Por qué yo le digo este bobo? O sea, ¿qué le pasa? ¿Qué se cree? No me lo he dicho.
Sí, me dio rabia, porque. Y también me dio un poco de rabia que hubiera salido
en eso, que no es necesario. En fin, eso es otro tema. Igual me lo gocee. Igual.
Liché, quiero para terminar, cambiar un poquito el ritmo y hacerte unas preguntas cortas para
que me des respuestas cortas con lo primero que te salga. ¿Te le mires? De una.
Liché, ¿quién es tu deportista, mujer o hombre favorito y qué valor es el que más destacas
en ese mujer o en ese hombre de deportista? Cristiano Ronaldo.
El valor que más destaco es la determinación. Liché, en una palabra o en muy pocas palabras,
¿cuál dirías que es tu propósito de vida? Yo creo que sería en una frase y mi propósito
de vida es primero ser fiel a mis principios y servir. ¿Cuál es tu fortaleza o habilidad
especial? ¿No? Porque nadie más la tenga, sino porque ha sido transversal en todo lo que
has logrado en tu vida. Autenticidad. ¿Qué valores son innegociables para tilos que no cruzas
por nada? El respeto, la lealtad, acompañado de la fidelidad, la honradés y la verdad.
Después de todo lo que has logrado y aprendido, ¿qué significa para ti el éxito hoy? ¿Qué
es érexitosa? Ese érexitosa es ser feliz con la persona, con la que duermos todas las
noches. Liché, ¿de qué te sientes más orgullosa? No logro más grande, sino el que más
te llena el corazón. De haber aceptado, como de haber aceptado todos los momentos de
mi vida y abrazarlos con amor. Liché, ¿dices que tu frases de este momento es aquí y ahora
y tu vida fue mucho tiempo un pago por adelantado? ¿Sufrir hoy para merecer mañana? Y quiero
cerrar ahí si pudiera sentarte con la Liché de 15 años, en Bucaramanga, embarazada y sintiendo
que el mundo se le venía encima. No le vas a decir que todo va a estar bien porque esa
niña no te creería, ¿qué si le diría soy? A esa niña de 15 años que le diría
hoy, que no se rinda, tal vez. Antes de cerrar este episodio, a ti que nos estás escuchando,
quiero dejarte un desafío para esta semana y sale de lo que a Liché le tomó una depresión
entender. Piensa en algo que quieres mucho ahora mismo, el trabajo, la relación, el cuerpo,
la tranquilidad. ¿Y hasta la pregunta del comienzo? ¿Cuánto crees que te toca sufrir para
tenerlo? No dudaste, ya tenías un número, meses de aguantar, años, un cuerpo cansado,
una relación en pausa, escríbelo, porque casi nadie ha visto su propia cuenta escrita
y eso la sigue pagando en silencio. Ahora mira las tres cosas más duras que te estás
exigiendo esta semana. Exigencia es lo que te construye y te deja de pie. Castigo es
lo que te deja peor y encima te hace sentir virtuoso. Por fuera se ven idénticas. La diferencia
está en cómo te hablas mientras las haces, si mientras cumples te estás insultando, eso
no es disciplina. Si estás disfrutando, eso sí es lo que te hace bien. Y con eso claro,
el desafío es uno solo. Esta semana recibe una cosa buena y no la pagues, siente que
como te la mereces. El descanso que no te habías ganado, el elogio sin contestar o el piropo
no pensaren no, no fue nada. La ayuda sin devolver el favor de inmediato. El día libre
sin trabajar doble el sábado para compensarlo. El dije una, no las tres. Vas a sentir una
incomodidad rarísima, como si algo estuviera mal, como si le devieras algo a alguien. Y
quédate ahí, esa incomodidad no es tu conciencia. Es la cuenta, pidiendote que las sigas pagando.
Eliche querida, quiero darte las gracias por estar en máximo desempeño y gracias
sobre todo por la generosidad de abrirte acá para compartirnos una parte tan personal,
contaste cosas que no son fáciles de decir en voz alta y menos con un micrófono al frente
y con miles de personas escuchando. Y yo sé lo que eso cuesta, pero quiero decirte
algo antes de soltarte y es que lo que acabas de hacer no se queda en ti. Alguien va a
escuchar este episodio cargando la misma vergüenza que tu cargaste, con vencida de que es
la única persona en el mundo a la que le pasa. Y hoy va a entender que no, que está acompañada
y eso lo hiciste tú ahora mismo. Cuando uno se atreve a contarlo, le abre la puerta
a otro.
Gracias, gracias, que felicidad y que bonito, que bonito como fue este episodio y este momento.
Fuimos, fuimos aquí y fui, así que espero que esto que lo escucha alguien de alguna manera
sirva para que se orase un ratico, para que se consienta y se diga cosas bonitas, ahí frente
al espejo, en donde todos hablamos, una persona más importante que tenemos, nosotros vivimos.
Y a ti que estás del otro lado, que llevas años pagando por adelantado, revisa la cuenta,
labrió a alguien que no te conocía bien hace mucho tiempo y la puedes cerrar tú ahora mismo.
Si este episodio te movió algo, comparte de lo con alguien que lo necesite.
Fíjeme en Instagram, en @pablo.yacopsian, cambia como ves, todo lo demás sigue. Un abrazo de gol.
Chao, chao.
Podcast Summary
Key Points:
Nacemos merecedores de todo, y somos nosotros mismos quienes construimos lo que queremos, lo que rechazamos y lo que vivimos y sufrimos.
La creencia de que "todo lo bueno tiene que doler primero" se inicia en el hogar y se convierte en un sistema de castigo más que de exigencia, afectando la forma en que enfrentamos el amor, el éxito y la felicidad.
La autenticidad, el autoconocimiento y la capacidad de hablar con uno mismo con amor (en lugar de castigo) son claves para reconstruir la relación con uno mismo y alcanzar el bienestar emocional.
Summary:
Liche Durán, periodista deportiva y protagonista del episodio, comparte su historia de superación personal, especialmente tras enfrentar el embarazo a los 15 años, la depresión en 2018 y un crecimiento emocional marcado por la culpa, la vergüenza y el castigo por parte de su entorno familiar. A lo largo de su vida, fue educada en una creencia de que todo lo bueno debe sufrirse previamente, lo que llevó a reprimirse y a exigirse de forma desmedida. Sin embargo, a través de la terapia con una psicóloga clínica y su propio proceso de autodescubrimiento, aprendió a distinguir entre exigirse y castigarse.
Hoy, valora la autenticidad, el amor propio y la necesidad de recibir con libertad. En su experiencia, el verdadero éxito no está en lograr un ideal perfecto, sino en ser feliz con quien se es, incluso con sus heridas. El episodio invita a escuchar la voz interior, a revisar las creencias heredadas y a aceptar que el merecimiento no requiere sufrimiento.
Se propone un desafío emocional: recibir algo bueno sin pagar por ello, como el descanso, el elogio o la ayuda, y reconocer que la verdadera disciplina no es el castigo, sino el amor hacia uno mismo. La historia de Liche demuestra que reconstruir la relación con uno mismo es el fundamento de una vida plena, digna y verdaderamente libre.
FAQs
Porque en mi casa se me enseñó que si quieres algo, tienes que trabajar mucho, y que no se te da nada sin esfuerzo. Esto se convirtió en una creencia que afectó mi forma de ver el mundo.
Al entender que exigirse no es lo mismo que castigarse. Enfrenté mis miedos en terapia y aprendí a hablar conmigo con amor, en lugar de regañarme por mis errores.
Cuando me sentí cansada y me di cuenta de que no estaba cumpliendo con lo que esperaba, y que mi amor por ella no era un acto de obligación, sino de amor verdadero.
Aprendí a ver mis traumas como parte de mi historia, no como defectos. Ahora hablo conmigo con empatía, y acepto que mis errores son humanos y válidos.
Que no tienes que sufrir para merecerlo. Nacemos merecedores de todo, y lo que construimos es lo que queremos, no lo que nos castigamos por no cumplir.
Mi madre me enseñó que todo tenía que doler para merecerse. Esa creencia se quedó conmigo y me llevó a exigirme mucho, sin darme el espacio para recibir.
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