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Deja de Pasar Hambre, con Ismael Galancho (Ep. 436)

51m 35s

Deja de Pasar Hambre, con Ismael Galancho (Ep. 436)

En esta entrevista, Marcos Vázquez y Ismael Galancho discuten el papel fundamental de la saciedad en la nutrición, basándose en el libro de Ismael "Ya no paso hambre". Explican que la saciedad (estado entre comidas) y la saciación (durante la comida) son procesos complejos regulados por hormonas como grelina, leptina, GLP-1 e insulina. La resistencia a estas hormonas en personas con obesidad puede aumentar el hambre y los antojos, aunque fármacos como los análogos de GLP-1 son efectivos si se combinan con hábitos sostenibles. Contrario a la creencia popular, los picos de glucosa no siempre generan más apetito; factores como proteína, fibra, agua y textura son más determinantes. La industria alimentaria explota el "bliss point" para crear productos hiperpalatables que evitan la saciedad, y la saciedad por caloría es clave: alimentos como patata hervida o legumbres son más saciantes que opciones calóricas como frutos secos. El ejercicio, el sueño y micronutrientes como calcio y sodio también influyen, mientras que las calorías líquidas sacian poco, salvo los lácteos. Finalmente, presentan SpotEat, una app que usa un algoritmo de saciedad por caloría, ajusta dietas según el porcentaje de grasa y horario de entrenamiento, y combina inteligencia artificial con supervisión profesional para mejorar la adherencia a largo plazo. En resumen, gestionar la saciedad es esencial para perder peso sin pasar hambre y mantener resultados.

Transcription

8988 Words, 51629 Characters

Spanish
Speaker 1Muy buenas, soy Marcos Vázquez y hoy tenemos una nueva entrevista en Radio Fitness Revolucionario. Hablo con Ismael Galancho, que ha estado varias veces en el podcast y siempre que viene tiene muy buenos comentarios, y creo que hoy va a pasar lo mismo porque hablamos de un tema importante y poco conocido que es la saciedad. Ismael publicó recientemente su libro Ya no paso hambre, donde explica las claves de la saciedad y cómo aplicarlas de manera sencilla en nuestra dieta. Hablaremos primero de qué es realmente la saciedad y cómo se regula a nivel fisiológico. Revisaremos después qué factores utiliza la industria para hacer alimentos hiperparatables, pero nos centraremos sobre todo en estrategias prácticas que podemos usar para maximizar la llamada saciedad por caloría. Hablaremos de proteína, de fibra, del índice de saciedad, de los lácteos, de cómo algunos micronutrientes también favorecen la saciedad. Y de los micronutricionales que influyen también en cuánto nos sacia la comida y por tanto en cómo de fácil es mantener el peso. Y al final hablaremos brevemente de SpotEat, una aplicación para la planificación nutricional que entre otros aspectos diferenciales considera los factores de saciedad que tocaremos hoy. Os recuerdo también que este sábado 26 de abril empieza la nueva edición del curso de programación del entrenamiento de Perform Institute, donde además de Ismael y yo participa Borja Bandera, Víctor Reyes y Manuel Sola Arjona. En este curso profundizamos en las bases del entrenamiento de la salud y la salud de la salud. Y en este curso profundizamos en las bases del entrenamiento tanto a nivel fisiológico como de planificación y damos después casos prácticos tanto de programación del entrenamiento de fuerza como del entrenamiento aeróbico. Tenéis los enlaces en las notas del episodio y sin más damos la bienvenida a Ismael Garancho. Bienvenido de nuevo al podcast Ismael, ¿cómo estás?
Speaker 2Muy bien Marco, encantado de estar otra vez aquí contigo.
Speaker 1Otra vez, eres ya un habitual, pero bueno, siempre que vienes aportas una visión distinta o hablamos de distintos temas y creo que la gente lo sigue agradeciendo.
Speaker 2Me merezco un... De esto de... Como hacen en el hormiguero, una taza de esta de invitado platín.
Speaker 1Sí, una placa como esta que tengo aquí de YouTube, ¿no? Esta sería por tu décima aparición en el podcast o no sé cuántas van, pero como decía, siempre tocando cosas nuevas y por ejemplo, hoy vamos a hablar de saciedad, ¿no? Aprovechando tu nuevo libro, Ya no paso hambre. Sí. Y creo que se habla poco de este tema, o sea, repetimos hasta la saciedad, va a la redundancia, ¿no? Repetimos constantemente que para perder peso hay que crear un déficit calórico, lo cual es cierto, pero lo ideal es que generemos ese déficit calórico con el mínimo esfuerzo, con el mínimo hambre, ¿no? Porque forzar el déficit a costa de pasar hambre, pues tampoco es sostenible a largo plazo.
Speaker 2Exacto. Sí, la verdad que es un tema que, aunque siempre lo escuchamos y hambre, saciedad, lo típico, cuando te pones a indagar en él, te das cuenta de que va mucho más allá y la ciencia en los últimos años está descubriendo muchas cosas bastante interesantes en relación a cómo podemos modular en cierta manera, evidentemente, la saciedad. Yo siempre digo que el conocimiento no necesariamente modifica el comportamiento. Si fuese así, con toda la información que tenemos hoy en día, no existiría obesidad, ¿no? Con esto me refiero a que por mucho que controle las calorías que come, por mucho que genere un déficit calórico, realmente lo difícil es hacerlo y mantenerlo a largo plazo. Y ya sabemos que el principal factor, uno de ellos, por los cuales al final la pérdida de las intervenciones nutricionales y de ejercicio también, fracasa, uno de los principales motivos es por la aparición del hambre y también por el deseo de antojos, ¿no? ¿Y qué es lo que mantiene a raya al hambre y al deseo de antojos? Pues la saciedad, ¿no? Al final podemos hablar de saciedad y saciación, si quiera lo explicamos porque son diferentes, pero tanto una como otra o englobándolo los dos en el mismo concepto, es un aspecto fundamental para el éxito de la intervención nutricional a medio y largo plazo. Pues empecemos con las
Speaker 1que sería la saciedad y en qué se diferencia de la saciación. Sí, la diferencia, saciedad es el
Speaker 2estado de, digamos, de falta de apetito que pasa entre una comida y otra. Es decir, tú comes, ya te sacias y el tiempo que pasa hasta que vuelves a tener hambre para la siguiente comida, eso es saciedad. Y la saciación realmente es lo que ocurre durante la comida. Es decir, tú empiezas a comer con mucha hambre y a medida que vas comiendo, pues ya te vas saciando, ¿no? Entonces la saciación es como que esta ocurre durante una misma comida y la saciedad es lo que se genera, digamos, entre comidas,
Speaker 1por decirlo de alguna forma. Muy bien, son cosas distintas, pero bueno, por simplicidad vamos a
Speaker 2hablar de saciedad. Sí, yo en el libro a uno ambos conceptos. Exacto, por entendernos, ¿no? Y esta
Speaker 1saciedad depende de muchas cosas. Por ejemplo, se dice esto de que no todas las calorías son iguales, lo cual puede ser verdad o mentira en función de cómo se interprete, ¿no? Desde el punto de vista termodinámico, pues evidentemente las calorías son iguales, pero no todas las calorías aportan los mismos. En el contexto de la charla de hoy, no todas las calorías aportan la misma saciedad. Exacto, lo has
Speaker 2dicho perfectamente. Ya sabemos que una caloría siempre es una caloría, entendiéndola como una unidad de medida energética, lo cual a veces se confunde, mucha gente lo confunde, con el hecho de que cualquier alimento o la ingesta de dos alimentos diferentes con mismas calorías tenga el mismo impacto en nuestro organismo. Y esto no es así, a nivel de saciedad y a nivel de otros muchos factores. Saciedad, que es el tema que nos ocupa, evidentemente el impacto es muy diferente. ¿Esto qué significa? Que dos alimentos inclusive tengan mismas calorías, su impacto en la saciedad puede ser totalmente diferente. De hecho, un estudio reciente, creo que es de Kevin Hall, o no sé si participa Kevin Hall, muestra cómo ingerir alimentos saciantes en nuestro día a día puede hacer que de manera no intencionada ingiera hasta mil calorías menos en el día, lo cual es una auténtica locura. Por eso te digo que gestionar la saciedad al final es una de las claves fundamentales para llevar a cabo ese déficit calórico y mantenerlo en el tiempo, ya que de manera indirecta en este estudio concreto se vio que hubo una diferencia de menos mil calorías cuando se elegían alimentos saciantes. Es una barbaridad. Bueno, veremos qué características
Speaker 1de los alimentos influyen en esa saciedad o falta de saciedad, pero antes de entrar en eso, creo que es útil entender cómo se produce esta saciedad a nivel fisiológico y en realidad es algo muy complejo, como explicas en el libro, con muchas interacciones cuerpo-mente, pero si hablamos de hormonas, ¿cuáles son las que más influyen en la saciedad y cómo lo hacen? Sí, como dices, la saciedad es muy, muy, muy
Speaker 2compleja. De hecho, todavía cada vez vamos sabiendo más, es decir, que todavía creo que queda por descubrir, pero a nivel bioquímico, pues bueno, es verdad que hay implicadas diferentes hormonas o oxígenos, es decir, que nos aumentan el hambre y otras tienen efectos anoresígenos, que nos quitan el hambre. Dentro de las anoresígenas, las que aumentan la sensación de hambre, pues las más conocidas son la grelina, el neuropéstido I, el AGRP, por ejemplo, y dentro de las anoresígenas, las que nos quitan el hambre, pues tenemos la lectina, la colicitopenina, la CCK, el GLP-1, que ahora todo el mundo lo conoce por el tema OCEMPIC y demás, y también tenemos la insulina, que la insulina también es una hormona anoresígena, que esto si quieres luego lo hablamos, que la gente piensa que la insulina te da hambre. Lo que te da hambre es cuando la insulina no funciona bien, cuando la insulina no ejerce situaciones anoresígenas porque hay resistencia a la insulina. Y luego, ¿cómo funciona? Bueno, cada una funciona de una manera diferente. Algunas, como la grelina, por ejemplo, se secretan cuando el estómago está vacío. Otras, como la colicitopenina o el GLP-1, se secretan en el intestino cuando entra en contacto con el intestino. En contacto con los nutrientes, ¿vale? Cuando llegan los nutrientes del intestino se secretan y éstas llegan hasta el cerebro. Otras, como el AGRP, se secretan, por ejemplo, cuando la lectina está baja o la grelina está alta. Luego tenemos la lectina, que la lectina quizás es como la más compleja porque la lectina regula muchos procesos, no solo la saciedad. La lectina se emite por el tejido adiposo principalmente y una cosa, por ejemplo, que se está observando en algunos estudios recientes es que la lectina, más allá de ser una hormona anorexígena, es decir, que impacta en el hipotálamo y le dice a nuestro cerebro, ya no comas más, te quita el hambre, aparte de regular el metabolismo y otras cosas que te hace, parece que también puede regular en cierta manera el deseo de antojo. No se sabe muy bien por qué mecanismo, pero parece que también regula de alguna manera el deseo de antojo. Y esto nos lleva a las personas con obesidad porque muchas veces dicen, oye, a más grasa corporal, más lectina tiene, ¿no? Es cierto. Como digo, la grasa es lo que emite la lectina. Entonces, las personas con obesidad, ¿por qué si teniendo tanta grasa se supone que tendrían mucha lectina, lo cual les reduciría el hambre y les reduciría el antojo? Por el tema de la resistencia a la lectina. Porque el problema es que emiten tanta lectina que al final se genera resistencia a ella, al igual que la resistencia a la insulina, no ejerce su efecto en el hipotálamo y como su efecto es de quitarte el hambre, pues al no ejercer el efecto de quitar el hambre, el hambre permanece y algo parecido parece que ocurre con lo antojo, que puede ser también una manera o un mecanismo más de los muchos, por lo cual muchas personas que tienen sobrepeso o obesidad son más tendentes a tener antojo, ¿no? El deseo de comida hiperperrotable.
Speaker 1Claro, de hecho, cuando se identificó la lectina, que no hace tanto de eso, se pensó que habíamos descubierto el santo grial de la pérdida de peso, ¿no? O sea, si la lectina eleva la saciedad, pues inyectamos lectina a las personas y van a perder peso al comer menos, ¿no? Y se vio que en personas delgadas se lograba este efecto, efectivamente, pero en personas con obesidad no se lo conseguía, porque su problema no era que se agregasen poca lectina, sino que su hipotálamo era resistente a esa leptina. Tenía mucha leptina en sangre. Simplemente el hipotálamo no prestaba atención a esa leptina y seguía señalizando hambre. Sin embargo, conectando con la GLP-1 que comentas, sí que los fármacos que simulan esta hormona, CMP y compañía, son efectivos, son muy efectivos y nos permiten, yo creo, entender mejor también todo este complejo proceso porque no solo es que te sacien antes mientras estás comiendo, sino que tienen las personas que toman estos fármacos, en general, reportan muchos menos antojos, mucho menos ruido mental
Speaker 2por la comida. Sí, así es. De hecho, de ahí la fama o el tema que tienen los análogos de GLP-1 porque son fármacos que funcionan. O sea, es que hasta ahora no se había encontrado ningún fármaco que fuese realmente eficiente para tratar la obesidad hasta que han llegado los análogos de GLP-1 con, bueno, ahora son el 2.0, el 3.0, cada vez van sacando nuevos y realmente es el primer fármaco que funciona. Y al final, ¿qué hace el GLP-1? Pues, principalmente, aunque mejora la oxidación de grasa y demás, básicamente, la vía por la cual funciona es porque aumenta la seciedad, reduce el deseo de antojo. El problema de los GLP-1 es que, en cuanto deja el tratamiento, si no hay una modificación de hábitos de conducta, se tiende a recuperar el peso perdido porque se vuelve a los hábitos de siempre y vuelve a recuperar el hambre y demás. Por eso, en mi opinión, es tan importante, y por eso he escrito el libro, aprender a gestionar la saciedad de manera natural, ¿no? Hay algunos investigadores que a gestionar la saciedad por calorías lo empiezan a llamar, entre comillas, el OZENPIC natural, ¿no? Y es que, al final, es la clave realmente gestionar la saciedad para... Y los GLP-1 pueden ser una ayuda, sobre todo en contextos de obesidad resistente, pero que tienen que haber cambios en los hábitos
Speaker 1y este es uno de los más importantes. Pues vayamos hablando de eso y, por ejemplo, la última vez que estuviste en el podcast comentamos muchos mitos o verdades a medias en relación a los picos de glucosa y una creencia general es que los picos de glucosa, sobre todo las caídas rápidas después del aumento de la insulina, contribuyen al hambre, ¿no? ¿Hasta qué punto
Speaker 2es esto cierto? Pues mira, a ver, desde el punto de vista fisiológico es cierto. Es decir, a priori cuando nosotros comemos muchos carbohidratos o carbohidratos simples lo que ocurre es que se produce un pico elevado de glucosa, muy alto, muy rápido, y esto puede tener una consecuencia, y es que cuando se eleva mucho la glucosa, muy rápido, se genera un pico muy alto posteriormente se genera mucha insulina ¿vale? Lo cual puede hacer que haya ese pico alto de glucosa esté seguido de una caída drástica demasiado precipitada en esta glucosa al punto de que puede caer incluso por debajo de los niveles considerados, entre comillas, relativamente normales. Es decir, puede generar una pequeña hipoglucemia ¿vale? Aguda. Y esto, fisiológicamente, podría aumentar el apetito, ¿vale? Pero ¿por qué digo podría? Porque aunque fisiológicamente esto tiene sentido, la verdad es que cuando lees los mejores ensayos controlados y los más recientes que investigan sobre esto, realmente no está nada claro. De hecho, hay muchísimos estudios que muestran que no existe relación entre la ingesta de carbohidratos simples, pico de glucosa, subida de insulina, con el hambre. O como mucho, que la relación es bastante débil. De hecho, otro estudio también y de esto hablo en otro libro que se llama Equilibrio de la Glucosa examinaron si la subida y bajada de glucosa en sangre aumentaban el apetito y muchos concluyeron que no. Pero más allá de estos estudios, hay dos estudios que se acaban de publicar, uno a finales de 2024 y otro a principios de 2025 que también van en esta línea. Por ejemplo, el estudio reciente de Javier González, que es un investigador muy conocido en todo lo que es glucosa, glucógeno y demás, concluyó que un desayuno de alto índice glucémico aunque generaba un mayor pico de glucosa seguido de una gran caída, como era de esperar, aunque producía este efecto fisiológico de subida y bajada de glucosa, lo que se observó después es que realmente en el grupo que desayunaron con alto IG, aunque ocurría esto fisiológicamente, ni tenían más hambre ni ingirieron más calorías en comparación con el grupo que desayunó bajo IG. Es decir, que aunque fisiológicamente esto ocurrió no se tradujo en mayor apetito y en mayor ingesta de calorías. También, otro estudio que se acaba de publicar es un ensayo controlado aleatorizado que lo puse hace poco en Instagram y hice un post que, en mi opinión, es, después de haberme leído muchos estudios, puede que sea el mejor estudio publicado hasta la fecha sobre este tema, pues lo que se ve es, dan las mismas calorías, proteínas, grasas y carbohidratos, es decir, exactamente los mismos, ¿vale? En dos grupos, lo único que varía es el índice glucémico de esos carbohidratos, ¿vale? Hacen tres, digamos, tres brazos. Uno de bajo índice glucémico, otro de medio y otro de alto. ¿Qué ocurrió? Pues, como era de esperar, el grupo de alto índice glucémico eleva más el pico de glucosa, eleva más la insulina, ¿vale? Y luego tiene una caída un poquito más precipitada. Pero, a pesar de eso, no hubo ni mayor sensación de hambre ni comieron más comida de la comida posterior, estos sujetos. Entonces, ¿cuáles son las conclusiones? Que, uno, aunque fisiológicamente esto ocurre, no siempre desencadena, que esto no siempre desencadena mayor apetito y, punto, número dos, que realmente hay otros factores, ¿vale? Mucho más relevantes en la saciedad y en el hambre más allá del índice glucémico. Es decir, como que se le atribuye mucho al índice glucémico o al pico de glucosa, insulina y demás en cuanto al hambre, que puede ejercer su función, pero hay otros muchos factores que parece que son más importantes que todo esto.
Speaker 1Y, como comentamos en ese episodio, también es posible que en personas con buena sensibilidad a la insulina no se produzcan diferencias en el apetito, pero que en personas con resistencia a la insulina, y con glucosa, por tanto, desregulada, pues que ese pico de insulina y la bajada posterior de glucosa sí podría
Speaker 2elevar el hambre. Exacto, porque al final es lo que hablaba antes, porque la insulina en hormona anorexígena nos quita el hambre. Entonces, una secreción rápida de insulina, aunque pueda provocar ligera hipoglucemia posterior, es saciante. ¿El problema cuál es? Pues que es verdad que personas que tienen, pues, la sedentaria o con sobrepeso, obesidad, pueden tener resistencia a la leptina. Y cuando hay resistencia a la leptina... A la insulina, ¿no? Perdón, a la insulina, pues, claro, la insulina deja de hacer su efecto, no lo hace correctamente. Que, aparte de todas las funciones que tiene la insulina, como ya conocemos, pues, eso es anorexígena. Y si no nos quita el hambre, pues, puede ser que en esta persona sí que este mecanismo, pues, sea bastante diferente. Y, por tanto, la acción anorexígena que puede tener carbohidratos en la dieta, pues, no lo ejerce igual de bien que personas que no tienen resistencia a la insulina.
Speaker 1Después te seguiré preguntando de alimentos, pero antes quería también cubrir otros aspectos menos conocidos, ¿no? Como, por ejemplo, el papel de la actividad física en el apetito o la saciedad. ¿Qué nos puedes contar aquí?
Speaker 2Pues, a ver, realmente no se sabe muy bien cómo, ¿vale? Sabemos que el ejercicio o la actividad física puede regular en cierta manera los mecanismos de hambre y saciedad. El problema es que, al menos lo que yo conozco de la literatura científica, no tenemos muy claro cómo ni por qué, ¿vale? Se hace. Por ejemplo, sabemos que cuando hacemos ejercicio o actividad física, sobre todo ejercicio, vamos a hablar porque tiene que haber relativa intensidad, el músculo emite algunas mioquinas como la irisina o la catexina B que pueden cruzar la barrera metencefálica y aumentar el BDNF, ¿vale? Factor neurotrófico derivado del cerebro y esto puede generar saciedad. También sabemos que los triglicéridos intramusculares del músculo también pueden secretar leptina, que ya sabemos que es una hormona anorexígena. Además, cuando hacemos ejercicio de alta intensidad, a mayor intensidad, mayor depresión de un glucógeno y, por tanto, hay mayor secreción de una mioquina que se llama interleuquina 6, que también parece que regula los mecanismos de hambre y saciedad. Lo que pasa es que no se sabe muy bien cómo funciona. Por ejemplo, hay estudios en los que se ve que ejercicio de muy alta intensidad es muy anorexígeno, es decir, cuando tú generas mucha, haces ejercicio de mucha intensidad, te quita el apetito. De hecho, este es uno de los problemas que vemos en deportistas de élite, que muchas veces la fatiga que generan supera la capacidad de hambre que tienen. Es decir, le resulta, hay cierta anorexia, anorexia entendiendo pérdida de apetito, cuando hacen ejercicio de muy alta intensidad. Sin embargo, en otras personas se ha visto que, o bueno, primero, el ejercicio de moderada o baja intensidad, es un ejercicio de baja intensidad, puede ejercer efecto anorexígeno, pero en otras personas se ha visto que no, que puede incluso aumentarle el apetito. También depende del momento justo después del ejercicio, comparado con 6 horas después del ejercicio, donde puede haber una contrarregulación y aumentarle el apetito. Por lo tanto, no se sabe muy bien, al menos que yo conozca, exactamente cómo la actividad física regula el apetito, de qué manera o cómo
Speaker 1puede hacerlo. Sí, está también esta hipótesis que no comentas en el libro, creo, sobre la llamada zona no regulada, que es regulada, que se refiere a que por debajo de cierto gasto energético, o sea, por debajo de cierto nivel de actividad física, el cerebro como que no adapta bien la entrada a la salida, o sea, gastas muy poco, eres sedentario y el cerebro marca mucho apetito, pero cuando aumentas el gasto energético, pasamos a una zona regulada, donde el apetito, digamos que sí correlaciona con el gasto, ¿no? Entonces, es normal que si gastamos más, tendremos más hambre, eso es lógico, pero hay una correlación, ¿no? Y si gastamos menos, tendremos menos hambre, pero esto ayuda a mantener el peso, porque hay Ahí está la regulación. Con el flujo energético, sí. Exacto, está ligado con el concepto de flujo energético, que nos dice que es más fácil mantener el peso cuando gastamos más energía y en parte tiene que ver con esta saciedad. Y además del movimiento sabemos que influye mucho en el apetito o que el déficit de sueño nos hace comer más, de manera resumida.
Speaker 2Pues sí, sabemos que la restricción del sueño sobre todo, bueno, crónica y aguda. Hay estudios que también se ha visto que solamente una noche sin dormir, ya el día siguiente ya hay alteraciones que pueden alterar los mecanismos de hambre y saciedad. Evidentemente, el impacto de una sola noche no pasaría tanto, pero sí cuando la restricción del sueño es mantenida en el tiempo es cuando sí que existe cierta preocupación. ¿Qué es lo que observamos? Lo que se ve es que cuando hay restricción del sueño parece que se refleja en una mayor ingesta calórica, no solo en una mayor ingesta calórica, sino también en un mayor deseo de comer alimentos palatables, deseo de antojo. Mecanismo bueno, a priori parece que el cortisol y las catecolaminas que evidentemente se aumentan cuando hay restricción del sueño parece que juegan un papel importante aquí ¿vale? El tema de esta hormona. Aún así no está 100% claro cuáles son los mecanismos por los cuales podría el sueño generar estos efectos. Pero bueno, va por ahí. Al final tenemos que entender que la restricción del sueño tiene una respuesta fisiológica en nuestro organismo muy parecida a la restricción del sueño. A lo que sería el estrés crónico. Es decir, tienen un efecto a nivel hormonal y metabólico similar. Por otro lado, la restricción del sueño mantenida en el tiempo va a generar cierta resistencia a la insulina. ¿Vale? Y ya una vez más ya sabemos que la insulina no es exígena si hay resistencia a la insulina el efecto de esta sobre la inhibición del apetito no se va a dar. Entonces hay como diferentes mecanismos que parece que están involucrados en estos efectos.
Speaker 1Sí, como dices, tenemos más apetencia por esa comida más calórica, no más hiperpalatable y tenemos además menos autocontrol. Quizás tenemos la corteza prefrontal menos activa y es el doble efecto, ¿no? Más antojos y menos capacidad de resistirnos. Igual que el estrés.
Speaker 2Exacto, igual que el estrés. Funciona igual que el estrés. Un día discutes con tu jefe en el trabajo, discutes con tu pareja, pierdes el transporte público, llegas a casa y cuando llegas por la noche, lo último que tu cerebro te pide es brócoli hervido con pollo a la plancha. Te pide que te abres una botella de vino, y metes la pizza en el horno. Funciona un poco parecido.
Speaker 1Y hablando de pizza, vino y ultraprocesados, mencionabas antes ese estudio donde estos alimentos producían una ingesta de hasta mil calorías más al pautarse una dieta con estos productos, ¿no? Porque claro, están diseñados a propósito para saltarse nuestros mecanismos de saciedad, ¿no? Y solemos culpar al azúcar, decimos que es adictivo, pero en realidad poca gente come sobres o terrones de azúcar. Entonces, ¿no es el azúcar por sí solo el culpable? ¿O qué características o qué combinaciones hacen que esos productos sean tan
Speaker 2poco saciantes? Sí, en el libro, una de las cosas que yo he llevado mucho tiempo pensando, reflexionando y tal, es sobre el tema que a veces damos por sentado cosas que se repiten, se repiten en medios de comunicación, en redes sociales, y las aseveramos como ciertas sin cuestionarnos. A ver, vamos a ir un poco más allá, ¿no? Y en el libro hablo de eso, ¿no? Que sabes que se ha culpado mucho al azúcar de ser adictivo, ¿no? Yo siempre me preguntaba de, oye, si el azúcar como molécula, en sí misma, es adictivo, ¿por qué no hay gente comiendo azúcar a la cucharada por ahí? Entonces, ¿es realmente la molécula de azúcar la adictiva o son otras cosas, no? Entonces, el primer planteamiento que hice, oye, ¿es el azúcar como molécula adictiva o es el salmón dulce? Si tuviésemos que hablar de adicción, que luego también es otra cosa, que el término de adicción, ojo con ese término, porque es un término bastante potente y a día de hoy no está nada claro que pueda haber una adicción a la comida entendiéndola como algo similar a adicción a droga recreativa, o sea, adicción es como demasiado potente, pero bueno, salvaguardando esto, ¿qué es el azúcar o es el salmón dulce? Entonces, normalmente entiendes que es más el salmón dulce que el azúcar, pero es que luego sigue indagando, y esto lo explico en el libro, ya no es solo el salmón dulce tampoco como tal, ¿no? Porque si fuese también el salmón dulce, dices, oye, no conozco a nadie que sea adicto como tal, a los dátiles, a la miel, a los plátanos, ¿sabes? Entonces, el sabor dulce seguro también, y aquí cuando empiezas a indagar, te das cuenta de que al final lo que es realmente adictivo y vivo adictivo, entre comillas, ¿vale? Por la severidad del concepto, es lo que se conoce como el bliss point, ¿vale? ¿Qué es el bliss point? Es, bueno, traducido al español sería punto de felicidad de los alimentos que son elaborados por el hombre. A ver, todos los alimentos que superen el umbral del sabor natural, es decir, los productos alimenticios hiperpalatables creados por el hombre, son los que menos sacian y los que más aporte calórico generan, ¿vale? Cuanto más se acerquen al bliss point, menos saciarán y harán que coman más. ¿Qué sería el bliss point? Bueno, pues sería ese punto perfecto que la industria alimentaria busca, evidentemente, que es, pues, que el producto sea rico, que sea esponjoso o que sea crujiente, que huela bien, que, además, el envase, los colores sean atractivos, es decir, que todo sea perfecto para que el placer en el cual, desde que tú abres el paquete, lo hueles, le pegas el primer bocado, lo saboreas, lo tragas hasta que lo terminas, sea un placer que supere el umbral natural que nos puede proporcionar la comida que encontramos nosotros en la naturaleza, ¿no? Ese es el bliss point. Y ese bliss point sí es el que podemos considerar, insisto, entre comillas, adictivo. Y no es tanto el azúcar en sí o el sabor dulce, porque a veces, para conseguir este bliss point, se añade una cantidad, por ejemplo, de grasa trans, que son las grasas parcialmente hidrogenadas, que son grasas que diseña el propio ser humano para mejorar el sabor, la conservación de los alimentos, la textura, puede ser hiperesponjoso, hipercremoso, hipercrujiente, el sodio también, cuando hablamos de snacks salados, tipo patatas fritas de bolsa, incluso algunos condimentos, por decirlo de alguna forma, como el glutamato monosódico, potenciadores del sabor, cuando todo eso está combinado con un buen olor, eso es el bliss point, y eso es lo que puede hacer que sea adictivo.
Speaker 1Sí, ni siquiera hace falta irse a productos industriales, que obviamente llevan ese bliss point al extremo, ¿no?, con todos esos elementos, pero incluso un postre casero, que combine harinas refinadas con azúcar, con mantequilla, ya estás generando algo muy palatable y muy calórico, y lo ha hecho tu abuela en su casa sin ningún aditivo ni saborizante, ¿no?, que de nuevo potencian todavía más ese bliss point, pero ni siquiera hace falta irse a los ultraprocesados industriales.
Speaker 2Sí, sabemos que la combinación de grasa con azúcares o grasa con harina refinada es lo que menos sacia, ¿vale? Entonces, el bliss point, es verdad que a nivel perfecto solo lo consigue la industria del ultraprocesado, pero a un poquito menos nivel, pero también a un nivel potente, claro, pues están los postres que podamos hacer en casa o que no, como tú has dicho, ¿no?, el postre que nos haga nuestra abuela, una tarta de cumpleaños que nos haga nuestra madre o lo hagamos nosotros o lo que sea, ¿no? Evidentemente, el punto del bliss point es alto, porque al final todo esto llevan azúcares, llevan grasas, y yo te digo la combinación grasas barra harina-azúcares es lo que menos sacia.
Speaker 1Bueno, pues pasemos ahora al opuesto, a los alimentos más saciantes que deberían formar la mayor parte de nuestra dieta, y en este sentido mencionas el concepto de saciedad por caloría. ¿A qué se requiere esto?
Speaker 2Sí. A ver, dentro de las características intrínsecas al alimento que generan saciedad, pues hay varias, ¿no? La baja densidad calórica y alta densidad nutricional, contenido de fibra, de agua, la proteína que contenga, la textura del alimento, pero es importante aquí hablar del concepto de saciedad por caloría, ¿no?, que esto es relativamente nuevo, mucha gente no lo conoce. A veces hablamos de cuánto saciante es un alimento o es otro, ¿vale?, pero hablamos en general, en total. Eso no tiene mucho sentido, sobre todo cuando estamos en un déficit energético cuando buscamos perder grasa. Por ejemplo, hace poco puse un post que dije, pregunté a la gente, oye, ¿para ti qué es más saciante, una patata hervida o un puñado de frutos secos, ¿no? Para mucha gente los frutos secos que son saciantes en general, porque son saciantes, eran más saciantes que la patata, pero el problema está aquí en la saciedad por caloría, es decir, ¿cuánto te sacia un alimento por caloría que te aporta? Sabemos que los frutos secos son altamente calóricos. Entonces, pese a que, a nivel general, son alimentos saciantes, la cantidad de caloría en relación a la saciedad que te provocan no es muy alta. Por lo tanto, hablando de saciedad por caloría, no son muy buena opción, más allá de que sean saludables o no, yo no estoy hablando de eso, hablo de saciedad. Y, aparte, incluso más allá de las propias cosas intrínsecas que tienen los alimentos, como he dicho, ¿no?, la fibra, el agua, la cantidad de proteínas, hay otros factores que también van a hacer que los alimentos sean más saciantes o menos saciantes. Por ejemplo, métodos de cocinado, métodos de elaboración, texturas, etc. Y pongo un ejemplo muy sencillo. Imagínate que tienes un puñado de, yo qué sé, de harina, de harina de trigo, harina de avena, harina, me da igual el cereal, que tienes un puñado de harina, ¿vale? Y ahora tú con esa harina, pues decides hacerte un pan, ¿vale? Hacerte un pan 100% integral. Ok. o con esa harina decide hacer pasta. casera, ¿vale? Macarrones, paquetes, 100% interno también, ¿vale? ¿Qué pasa? Que la saciedad, o sea, con el mismo producto, la misma cantidad y el mismo ingrediente, en función de lo que hagamos, la saciedad va a ser diferente. Por ejemplo, si nosotros decidimos hacer pan, el pan, el método de cocinado va a ser la cocción, es decir, va a ser al horno. Por lo tanto, aunque para hacer la masa va a llevar agua, luego va a perder gran parte del agua, ¿vale? ¿Esto qué hace? Esto lo va a convertir en, o sea, al perder agua, lo va a convertir en un alimento que tiene menos saciedad por caloría en comparación, por ejemplo, con si hacemos pasta. Si nosotros hacemos pasta, esta pasta luego la vamos a hervir y cuando la hervimos, la pasta gana agua y nos la comemos directamente con esa agua incorporada. Entonces, ¿qué pasa? Al incorporar agua, la saciedad por caloría cambia. Entonces, ya te digo, 100 gramos de harina integral, si decís hacer pan o decís hacer pasta, seguramente si tú te comes la pasta, te van a saciar más con la misma cantidad que si esa cantidad de harina hiciese pan, simplemente por la cantidad de agua que va a tener a la hora de ingerir el alimento. Entonces, como estas cosas, hay muchos factores que influyen en la saciedad.
Speaker 1Y esa mayor saciedad vendría sobre todo porque ocupa más espacio en el estómago, ¿no?
Speaker 2Sí, y no solo en el estómago, Marco, incluso a nivel visual. Hay estudios en los que se ve que a nivel visual, si nosotros comemos alimentos que tienen más volumen en el plato, incluso antes de ingerir los alimentos, nos van a saciar más. Es como que nos sugestionamos. Y de hecho, el papel que tiene el cerebro en la saciedad es brutal. Hay estudios, y esto lo he puesto yo en práctica, lo menciono en el libro, en el cual si tú piensas, si tú te comes un plato, un alimento, pensando que te va a saciar mucho, te sacia más, que es si no piensas que te va a saciar. Esto en estudios es muy fácil. Hay gente que le dan un alimento concreto y luego le hacen un cuestionario de cuánto desasiado o cuánto hambre tiene. Y a otros que antes de darle el mismo alimento le dicen, esto sacia mucho. Hay estudios con fibra que le dicen a la gente, esto va a formar un gel viscoso en tu estómago que va a crecer. Se sacia mucho más, aunque sea el mismo alimento, simplemente por pensar que eso le va a saciar más en comparación que si no le dicen nada. Entonces, el cerebro juega también un papel muy importante en esto de la saciedad.
Speaker 1Sí, sí. Y hay también estudios donde dan el mismo batido a dos grupos, solo cambia la etiqueta y el batido con la etiqueta de más calorías genera más salida. Más saciedad. Pero no solo eso, ¿no? Porque, bueno, puedes pensar que la saciedad es subjetiva, que en parte lo es, pero el batido con la etiqueta de alto en azúcar causaba un pico de glucosa mayor, a pesar de ser exactamente el mismo batido, ¿no? Entonces, no es solo un efecto psicológico, sino fisiológico.
Speaker 2En la respuesta fisiológica, en la respuesta fisiológica de la glucosa. Ese estudio lo puse en el otro libro, en Equilibrio de la glucosa, que es una barbaridad, ese estudio. Pero se correlaciona con lo que vemos en el día a día y al final es que la mente es potente y todas las cosas psicosomáticas y todo esto, te van dando cuenta de lo importante que es la mente en estos aspectos.
Speaker 1Y por llevar eso a la práctica, también está el consejo, que creo que lo mencionas en el libro, de comer con platos más pequeños, ¿no? Si comemos con platos más pequeños, parece que el volumen de la comida es mayor y, por tanto, comemos menos, en parte, porque el cerebro dice, bueno, has comido suficiente, deberías estar más saciado.
Speaker 2Exacto. O incluso si la vajilla pesa más. Hay estudios en los que si los platos pesan más, tú cuando coges el plato, te da la sensación de que hay más comida en ese plato. Y sacia. Y sacia más cuando pesa más lo que es la vajilla en sí, el plato en sí.
Speaker 1Bueno, pues ahí van varias recomendaciones prácticas y también influye el masticado, ¿no? Hablabas antes de los frutos secos, que no son muy saciantes, pero sus calorías engañan un poco porque hay una parte de ellas que no se absorben. Que no se absorben. Exacto. Pero si convertimos esos frutos secos en crema, ¿no? Pues en vez de cacahuetes, crema de cacahuetes, pues tenemos dos problemas. Uno, que no perdemos esas calorías, las absorbemos casi todas y, además, al no masticarlos, vamos a saciarnos menos, ¿no? Por tanto,
Speaker 2nos saciará menos y nos dará más calorías absorbibles, 30 gramos de crema de almendras, que 30 gramos de almendras, ¿no?
Speaker 1Hablamos ahora de la proteína, que sabemos que es el macronutriente más saciante, ¿no? Y está este concepto del apalancamiento de proteína, que nos dice que más proteína, o sea, añadir proteína reduce la ingesta total, pero ¿en qué medida y hasta qué punto es así? ¿O hay un umbral a partir del cual ya más proteína no nos va a dar más saciedad?
Speaker 2Sí, parece que funciona un poco así, ¿vale? Que la proteína es un nutriente saciante, pero parece que funciona sobre todo cuando la ingesta de proteína es baja en la dieta. O sea, ingerir más proteína sacia más hasta cierto punto, no se sabe muy bien el punto, ahora doy una recomendación así genérica, y a partir de ese punto, pues, parece como que ya no genera más saciedad, ¿no? O guisantes texturizados, no recuerdo qué daban, versus carne, y el guisante y las hojas texturizadas generaban más saciedad. Incluso también podemos hablar de las legumbres, ya que son altas en proteína y además, pues, son ricas en fibra y también en agua, cuando las cocinamos también son muy saciantes, y si a todo esto le sumamos que cuando estamos en déficit calórico, lo ideal es aumentar la ingesta proteica, no solo por generar más saciedad, sino también por generar más proteína. También sabemos prevenir en cierta manera la pérdida de nitrógeno que se puede dar por catabolismo proteico, aunque lo más importante para esto es el entrenamiento de fuerza, sin lugar a dudas, pues, teniendo en cuenta todo esto, incluso podemos hablar del efecto termogénico, aunque es muy leve realmente lo que nos aporta, pues sí, pues, concluimos que aumentar la ingesta de proteína cuando el objetivo es perder grasa y cuando generamos déficit calórico es una buena opción. Las generaciones generales siguen siendo las mismas y es en torno a los 2 gramos por kilo de peso corporal, que con menos o más proteína algunos pueden ir mejor, peor o tal, bueno, puede ser, pero en base a lo que sé y a la experiencia también, más o menos ese rango de proteína buscando el déficit calórico es un buen número en general.
Speaker 1Y tenemos también este famoso estudio sobre el índice de saciedad de los alimentos que tiene ya bastantes años, me gustaría que alguien lo actualizara, y el primero, curiosamente, el alimento más saciante a peso.
Speaker 2A pesar de tener un alto índice glucémico, la patata hervida o cocida, ¿cómo se explica esto? Y también, ¿qué otros alimentos están ahí en el podio de los más saciantes? El contenido de fibra, de agua, de proteína, entonces, puede haber algún alimento que sea más rico en proteína y dice, ah, vale, tiene proteína, es más saciante, pero a lo mejor otro alimento que no tiene proteína, pero son muy ricos en fibra y en agua y son más saciantes incluso que este que tiene proteína, ¿no? Cuando nosotros tomamos una patata, ojo, ojo, sobre todo la patata hervida, ¿vale? Evidentemente, patata frita no, y patata horneada también, pero ya pierde agua. Hablamos de patata hervida, pues al final es un alimento que en sí mismo no tiene mucha densidad calórica, al ser un tubérculo y encima lo cocemos, lo hervimos en agua, pues tiene una alta cantidad de agua, si además lo consumimos con parte de la piel o con la piel, ingerimos una alta cantidad de fibra, la textura que presenta la patata es una textura que también genera mucha saciedad, es decir, la masticación, la textura de los alimentos también influye, ¿no? Y que otros alimentos salían ahí como los más saciantes. Calorías, moluscos, o sea, todo, todo, dentro de la rama de proteína, carne magra, pescado blanco y demás, marisco, molusco y tal, y luego dentro de los mundos vegetales, pues tenemos tubérculos como la patata, legumbres, todo tipo de verduras, a mayor contenido de fibra, por ejemplo, el cale es súper saciante, tiene una cantidad de fibra brutal y bueno, sí, eso serían los alimentos así como más saciantes.
Speaker 1Ajá. Ajá. la gente que nos sigue, pues estas cosas más o menos la sabía, ¿no? Que la proteína es saciante, que la fibra es saciante, que cómo preparamos la comida importa, pero es menos conocido el hecho de que también podemos detectar ciertos micronutrientes y que estos, algunos de ellos, como puede ser el calcio, el sodio o nuestro nivel de esos nutrientes, influye también en la saciedad, ¿no? ¿Qué destacarías aquí y cómo lo podemos usar de manera práctica?
Speaker 2Sí, aquí hay dos conceptos que son parecidos pero diferentes, que es lo que se conoce como saciedad sensorial específica o hambre específica, ¿vale? A ver, ¿cómo explico esto? Cuando nos faltan algunos micronutrientes como por ejemplo sodio o el calcio, ¿vale? Puede aumentar nuestro apetito como forma de incitarnos a buscar comida, a comer más, hasta llegar a esos requerimientos que nuestro organismo necesita de estos micronutrientes, ¿vale? Por ejemplo, el sodio. Pero ojo, ¿vale? Ojo con esto. ¿Por qué? Porque, por ejemplo, el sodio digamos que ejerce una acción de un gráfico de campana gaussiana. Es decir, ni lo poco ni lo mucho. Puede ser que cuando nuestra dieta es bajísima en sodio, aumente nuestro apetito y es un mecanismo que tiene nuestro cuerpo para decir oye, busca comida porque necesitamos un micronutriente. Digo sodio, digo calcio y no se sabe si con otro. Pero el problema es que si te pasa, es decir, si comes alimentos muy salados, va a ocurrir justo lo contrario. Esto hace que comas más. De hecho, los alimentos excesivamente salados realmente hacen que comas más de ese alimento. Entonces, una dieta muy alta en sal, muy alta en sodio, aparte de hacerte comer más, pues también puede presentar problemas, ya sabemos, ¿no? A nivel cardiovascular, incluso sabemos que las dietas muy saladas son ligeramente proinflamatorias también.
Speaker 1Sí. O sea, puede que muy poco sodio aumente las ganas de comer, pero mucho sodio también, ¿no? De hecho, la sal forma parte muchas veces de este bliss point que hace a los alimentos más hiperpalatables y como con el azúcar. O sea, la gente no es adicta a la sal. No come cucharadas de sal directamente, pero al añadirlo en exceso a los alimentos, pues nos puede hacer comer de más.
Speaker 2Al final, esto que hablamos realmente no está 100% claro, ¿vale? Hay estudios que parecen que sí, pero tiene mucho sentido fisiológico que así sea. Falta por investigar. Al final es parecido al apalancamiento de proteínas que hablaba antes. Cuando tu dieta es muy, muy baja en proteínas, aumenta el apetito simplemente para decirle a tu cuerpo, oye, busca comida porque necesito proteína, ¿no? Esa teoría de apalancamiento de proteínas. Pues esto sería un poco igual,
Speaker 1pero con los micronutrientes. Sí, no es algo muy consensuado, estudiado, pero sí hay bastantes estudios en animales, en humanos menos, y se ven estos animales que cambian sus preferencias nutricionales en función de sus niveles de ciertos minerales, nutrientes, o si tienen infecciones. Un ejemplo claro de esta sabiduría nutricional será en las mujeres embarazadas, que empiezan a generarles náuseas a alimentos que antes, antiguamente, tenían más potencial de estar contaminados. Igual no a un nivel peligroso para un adulto, pero que sí podría llegar a dañar al feto. Y todo apunta a que sí se modifican nuestras preferencias según nuestro estado, ¿no? Y cambiando de tema, algo a lo que no parece que estemos bien adaptados es a identificar calorías o energía en las bebidas, y eso haría que las calorías líquidas sean especialmente poco saciantes, ¿no?
Speaker 2Sí, al final, de manera genérica, todo lo que sea líquido, a ver, la masticación es un factor de saciedad, ¿vale? La densidad calórica también, y sabemos que el ejemplo que te ponía antes, tú te comes una naranja, vale, o te bebes un zumo, pero es que en un zumo a lo mejor te caben el zumo de dos o tres naranjas, ¿vale? Entonces la densidad calórica y tal, pues claro, al final las calorías líquidas pueden hacer que nos lleve a una ingesta excesiva de energía por no saciar, ¿no? Además, algunas comidas líquidas, pues son altamente calóricas. Si nos vamos a los refrescos o batidos azucarados, pues aparte de que sacian poco, pues son ricos en azúcares y tienen una alta densidad calórica, ¿no? Entonces, ¡ojo con las calorías líquidas!
Speaker 1Sin embargo, también aclaras en el libro que esto parece no aplicar a los lácteos, ¿no?
Speaker 2Sí, es verdad. Sí, esto lo hablo en el libro, y es que, a ver, los datos sobre los lácteos son un poco variados en función de su efecto sobre la saciedad. De hecho, difieren entre lácteos enteros y lácteos desnatados, aunque normalmente, pues, siempre se dice que la leche entera es más saciante que la leche desnatada, y esto es cierto, un vaso de leche entera normalmente sacia más que un vaso de leche desnatada. Una vez más, si hablamos de saciedad por calorías, que es lo que más nos interesa en este aspecto, la leche desnatada en este momento se posiciona ya ligeramente por encima de la leche entera, ¿vale? Entonces, es muy importante cuando hablas de saciedad por calorías. Aparte de eso, parece que pese a ser un alimento líquido, los estudios muestran que la ingesta total de calorías, no parece aumentar tanto o no aumenta nada en absoluto cuando bebemos leche durante una comida. ¿Por qué motivo? Pues seguramente se deba a la propia composición de la leche, que pese a ser líquida, pues, puede ser relativamente saciante debido a, pues, su alto contenido en proteínas de valor biológico, también es rica en calcio, también tiene algo de sodio, que sabemos que son micronutrientes de los que hablábamos antes. Entonces, quizás por ahí sea la explicación de por qué parece que la leche no se comporta tan alto como otra bebida líquida. Y luego ya, dentro de los lácteos, si ya hablamos, por ejemplo, de yogures, que ya es una textura semilíquida y demás, pues el efecto saciante es aún mayor.
Speaker 1Bueno, pues a estas alturas creo que queda clara la importancia de considerar la saciedad cuando hablamos de nutrición. Y quería preguntarte cómo integras esta información, bueno, esta y otra mucha que tienes en el libro, para determinar el nivel de saciedad de las comidas o de la dieta general dentro del app de Spotit. ¿Cuál es la
Speaker 2lógica ahí? Pues mira, el Spotit que es la aplicación esta que hemos sacado de nutrición y entrenamiento, pues una de las cosas que quería incorporar es precisamente el índice de saciedad por caloría, que ya sabéis que se basa en muchos factores, densidad calórica, contenido en agua, fibra y demás, ¿no? Esto para los alimentos aislados. Pero, además, queríamos hacer nuestro propio índice para lo que son las combinaciones de alimentos, platos o recetas, ¿vale? Aquí, la verdad, que ha sido no ha sido fácil, pero he contado con la ayuda de un pedazo de equipo, en el cual hemos diseñado un algoritmo complejo, ¿vale? En el cual hemos tenido en cuenta cuál es la saciedad de los diferentes alimentos, ¿vale? Y hemos hecho como una media, ¿vale? Además, teniendo en cuenta también el método de cocinado, porque ya hemos visto que el método de cocinado también varía. Entonces, lo que hemos hecho es, pues, hemos diseñado una especie de algoritmo, por decirlo de alguna forma, en el cual teniendo en cuenta la saciedad de los alimentos por separado, que incluyen la receta, y teniendo en cuenta, evidentemente, las cantidades que se consumen de cada uno de ellos, porque, claro, tú dices la saciedad del pollo es esta, la saciedad del arroz es esta, ¿vale? Pero tú no metes 50-50% de ese alimento. A lo mejor te comes un montón de arroz con un poquito de pollo. Entonces, teniendo en cuenta la cantidad y el método de cocinado, hemos diseñado un algoritmo que calcula la saciedad, como digo, ya de la receta o del plato en sí mismo.
Speaker 1Y además de esto, que ya en sí es bastante diferencial, ¿qué otras diferencias o ventajas ofrece SpotEat respecto a otras aplicaciones típicas?
Speaker 2Pues mira, cuando, hace dos años, cuando lanzamos SpotEat, mi idea era, fue junto con mi libro Que va tu dieta, hacer algo, de hecho era gratuita, hacer algo, bueno, basiquito para ayudar a la gente y demás. ¿Qué pasa? Que luego, ya me quise liar más la manta a la cabeza, hablé con vosotros, con Borja y contigo y demás, y ya nos pusimos mano a la obra en hacer algo más potente, ¿vale? Es verdad que ha sido mucho trabajo, muchas cosas, porque no es nada fácil. Lo que yo tenía en mi cabeza era trasladarlo a un algoritmo. Evidentemente, yo no tengo ni idea de desarrollo de aplicaciones, por eso he contado con un equipo y, bueno, yo que queríamos hacerlo muy bien y tener en cuenta muchas cosas que no tienen otras aplicaciones. Cosas a tener en cuenta, pues por ejemplo, la aplicación evidentemente te ajusta a tu, o sea, te calcula en base a tu característica, a tu contexto, tu objetivo, te calcula, pues, las calorías que debes consumir, las proteínas, las grasas, los carbohidratos, que esto no es nada novedoso, lo hacen todos, pero como bien tú sabes, independientemente de que el objetivo sea ganar grasa, perder, perdón, ganar masa muscular, perder grasa o lo que sea, tu estado inicial importa en cómo va ese balance energético. Es decir, no es lo mismo déficit calórico el que tiene que tener de inicio una persona con obesidad mórbida que una persona que ya está en un 12% de grasa. No es lo mismo el superávit calórico que tiene que tener una persona que quiere ganar masa muscular si su porcentaje de grasa es muy bajo o si está relativamente alto. Entonces, en base, en base a tu porcentaje de grasa, ajustamos como ese balance calórico y también el ajuste de macronutrientes. Además, el algoritmo es inteligente, es decir, conforme tú vayas progresando y tú le vayas dando información a la aplicación de cómo va evolucionando tu peso, incluso puedes subir tu propia foto, mediante IA, Inteligencia Artificial, vas a ver cómo van a ser los progresos y vas ajustando tu dieta para que nunca te estanques. Es decir, en función de pierdas más peso o pierdas menos peso, te va ajustando la dieta, más hacia arriba o hacia abajo, o igual para ganar masa muscular o para mejorar rendimiento, sea cual sea el objetivo. Otra diferencia, pues, que el propio algoritmo no solamente te calcula las calorías y los macros que tú necesitas en un día, sino que te las divide por comida, optimizando las calorías y los nutrientes en cada comida en base, por ejemplo, a cuando entrenas. Es decir, no te dice, no te hace una dieta que solo te cuadra calorías, macros, en general, sino que te dice, oye, si entrenas por la tarde, Mejor que la comida sea más alta en esto, más baja en esto. Entonces, te lo haces. teniendo en cuenta cuando es tu entrenamiento. Otro factor diferencial, el factor humano. Estoy hablando de algoritmos, estoy hablando de inteligencia artificial, pero todas y cada una de las dietas y de los entrenamientos están supervisadas por un equipo de profesionales, de nutricionistas y entrenadores, ¿vale? Y además vas teniendo seguimiento con ellos. Incluso puedes ponerte en contacto con ellos si tienes alguna duda y demás, ¿no? Entonces, no hemos querido dejar al lado este factor humano, ¿no? O sea, combina la inteligencia artificial con la experiencia clínica humana, ¿no? Claro, claro, porque al final hay una parte importante, Marco, que no se nos olvide que por mucho que avance la IA, bueno, por lo menos a día de hoy, que no lo puede hacer, ¿no? Y es el factor humano, porque al final sabemos que aparte de la saciedad y todo esto que hemos estado hablando, hay un factor psicológico, ¿no? De una persona que necesita apoyo, ¿vale? Con una persona y a veces no se hace que punto la IA, a lo mejor en algunas personas sí lo puede cubrir, pero mucha gente necesita que una persona, le diga, le ajuste, le comente, le diga un poco cómo son los procesos fisiológicos, que no se raye si esto no ha ido como pensaba que iba a ir, porque a lo mejor lo que has perdido, lo que has subido es glucógeno y tal, y te explica todas estas cosas, y tiene una persona detrás, ¿no? Y esto es muy importante para la adherencia.
Speaker 1Perfecto, Ismael, pues lo dejamos aquí, animamos a todo el mundo a echar un vistazo a Spotit, te dejaré el enlace en las otras del episodio y nada, muchas gracias como siempre y hasta la próxima, que seguro que será en pocos meses.
Speaker 2Seguro. Venga. Un abrazo.

Podcast Summary

Key Points:

  1. La saciedad es clave para mantener un déficit calórico sin esfuerzo; se diferencia de la saciación (durante la comida) y depende de hormonas como grelina, leptina, GLP-1 e insulina.
  2. La resistencia a la leptina o insulina en personas con obesidad altera la señal de saciedad, aumentando el hambre y los antojos; los fármacos GLP-1 ayudan, pero requieren cambios de hábitos.
  3. Los picos de glucosa no siempre aumentan el hambre según estudios recientes; factores como proteína, fibra, agua y textura son más relevantes.
  4. La industria usa el "bliss point" (combinación de grasa, azúcar, sal y aditivos) para crear alimentos hiperpalatables que evitan la saciedad, no el azúcar solo.
  5. La saciedad por caloría es crucial
  6. El ejercicio, el sueño y micronutrientes (como calcio y sodio) modulan el apetito; las calorías líquidas sacian poco, excepto los lácteos.
  7. SpotEat integra un algoritmo de saciedad por caloría, ajusta dietas según porcentaje de grasa y entrenamiento, y combina IA con supervisión humana.

Summary:

En esta entrevista, Marcos Vázquez y Ismael Galancho discuten el papel fundamental de la saciedad en la nutrición, basándose en el libro de Ismael "Ya no paso hambre". Explican que la saciedad (estado entre comidas) y la saciación (durante la comida) son procesos complejos regulados por hormonas como grelina, leptina, GLP-1 e insulina. La resistencia a estas hormonas en personas con obesidad puede aumentar el hambre y los antojos, aunque fármacos como los análogos de GLP-1 son efectivos si se combinan con hábitos sostenibles.

Contrario a la creencia popular, los picos de glucosa no siempre generan más apetito; factores como proteína, fibra, agua y textura son más determinantes. La industria alimentaria explota el "bliss point" para crear productos hiperpalatables que evitan la saciedad, y la saciedad por caloría es clave: alimentos como patata hervida o legumbres son más saciantes que opciones calóricas como frutos secos. El ejercicio, el sueño y micronutrientes como calcio y sodio también influyen, mientras que las calorías líquidas sacian poco, salvo los lácteos.

Finalmente, presentan SpotEat, una app que usa un algoritmo de saciedad por caloría, ajusta dietas según el porcentaje de grasa y horario de entrenamiento, y combina inteligencia artificial con supervisión profesional para mejorar la adherencia a largo plazo. En resumen, gestionar la saciedad es esencial para perder peso sin pasar hambre y mantener resultados.

FAQs

La saciedad es el estado de falta de apetito entre comidas, mientras que la saciación ocurre durante la comida, cuando te vas saciando. Ambos conceptos son clave para controlar el hambre y mantener un déficit calórico.

Hormonas como la grelina aumentan el hambre, mientras que la leptina, GLP-1 e insulina la reducen. En personas con obesidad, la resistencia a la leptina o insulina puede impedir que estas hormonas ejerzan su efecto saciante, aumentando el apetito.

Aunque los picos de glucosa seguidos de caídas pueden aumentar el apetito fisiológicamente, estudios recientes muestran que no siempre se traducen en mayor hambre o ingesta. Factores como la resistencia a la insulina pueden influir, pero otros elementos son más relevantes en la saciedad.

El bliss point es el punto perfecto de sabor, textura y aroma que busca la industria alimentaria para hacer alimentos hiperpalatables. Esta combinación de grasa, azúcar y otros aditivos supera el umbral natural de placer y reduce la saciedad, llevando a comer más.

La saciedad por caloría mide cuánto te sacia un alimento en relación a las calorías que aporta. Alimentos como la patata hervida o las legumbres son muy saciantes por caloría, mientras que los frutos secos, aunque saludables, no lo son tanto en este aspecto.

El método de cocinado influye en la saciedad porque modifica el contenido de agua y la textura. Por ejemplo, la pasta hervida sacia más que el pan hecho con la misma harina, ya que retiene más agua y ocupa más volumen en el estómago.

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