No sé, no, Juan, todo es normal.
¿Puedes respetar de guion, Magi, por favor?
- Parado. - No, acertea un sacado, por favor.
Bueno, pero se da el podcast, así, ¿no?
Digamos si nos divertimos nosotros.
Mira, sigan facturando.
Esto es hablando mal y pronto, un podcast sobre diswistica.
Soy María López García.
Yo soy Santiago Calinowski.
Yo soy Juan Eduardo Bonín.
Bienvenidos al episodio 5 de hablando mal y pronto.
Hoy vamos a hablar de un tema que nos suelen preguntar mucho.
Y nosotros básicamente no tenemos respuestas, pero bueno, vamos a hablar de eso.
Que es, hablamos bien, hablamos mal.
Que es, hablar correctamente, que es, hablar incorrectamente.
Existe una norma lingüística de referencia, cuál sería, donde la encontramos.
- ¿De dónde sale? - Así que eso sería el episodio 5.
Cuando aprendemos a hablar, yo creo que cuando aprendemos a escribir,
porque la norma se manifiesta tempranamente en la ortografía.
Se escribe así o se escribe así, se escribe con eso, se escribe con sé.
Porque buscamos la norma en aquellos aspectos que son como más observables.
Que son como más que resalta al más a los sentidos.
A veces puede ser la ortografía, a veces puede ser el sonido, se dice si sería o se dice si fuera.
Y a partir de ahí vamos incorporando esta idea de que hay una manera correcta.
Y por eso decimos en impersonales, decimos cómo se dice o cómo se escribe.
Y otra manera que es incorrecta.
Y entonces se supone que aprender a hablar una lengua,
es aprender a hablarla correctamente.
Y antes los padres nos van indicando un poco el camino.
Padres que no son lingüistas, porque mi hija yo no, cuando corris,
cuando dice impreso en lugar de imprimido, nos miramos con mi esposa,
decimos, lo corrigió.
Lo corrigió sola.
Sí, pero igual vamos con la norma, porque igual cuando estén la mesa,
que papá me tiré un pedo, orecinado, me amor, se dice un cohete.
Bueno, nosotros le decimos en la casa de Fulanito también haría eso.
Por ejemplo, mi hija aborrece los cubiertos, porque digamos esto.
La lengua se incorpora a toda una serie de gestualidades, ¿no?
Y de normas de comportamiento, una de ellas es el comportamiento lingüístico.
Y de normas de comportamiento, entonces se sale, te come la lechua con la mano.
Tipo, sasa, sí, derecho, y después mete la mano en el pollo.
¿Qué sería el equivalente escribir sin hache, más o menos?
Y más o menos.
Entonces le decimos, ¿y cuando vos estás comiendo en el jardín?
También hace eso, no, en el jardín, como con el tenedor.
O en si está comiendo en la casa de alguien.
Lo mismo, digamos.
Hay como una conciencia acerca de cuáles son los ámbitos,
donde he determinado comportamiento.
Es decir, gestual o de modales o lingüístico tienen más importancia o menos importancia,
o es más relevante o menos relevante.
Incluso, digamos, ahora es una edad muy temperana.
Sí, acá hay por lo menos dos conceptos de norma que ya mencionamos.
La norma de corrección, que tiene que ver, que es el costo que desajuan.
No de la escuela, no de la artografía, que es una norma muy visible,
a la que hay que adaptarse para participar de la comunidad que escribe español,
que escribe español del mismo modo.
Es decir, somos 500 millones de hablantes que escribimos igual las palabras con la dismortografía
y también la norma en el sentido de la adecuación a la situación.
Es decir, en determinadas situaciones, yo me comporto lingüísticamente de un modo
y en otras, en distintos, yo soy perfectamente consciente.
En algunos casos no tanto, ya vamos a hablar de eso.
Del modo en que tengo que conducirme lingüísticamente.
En la mesa no digo pedos, digo gas, etcétera, ese tipo de cuestiones.
Y hay una tercera excepción de norma que yo quisiera también introducir
para que charlemos, que es el concepto de norma como lo que es normal, lo que sucede.
Muchas veces nos pasa que cuando prestemos atención a la forma en la que nosotros hablamos,
nos suena raro si lo analizamos como lo analizaremos en la escuela.
Por ejemplo, nosotros estamos habituados en el río de la plata,
es decir, está atras tuyo o está atras de voz.
Pero no decimos "gusta tuyo", decimos "gusta de voz".
Y esa diferencia que para nosotros es tan natural y jamás cometeríamos,
no quiero decir error porque no lo sería, pero la normalidad,
es decir, "gusta tuyo" es perfectamente normal en otras zonas hablantes del español.
Y lo que muestras que el modo en que hablamos tiene una norma detrás.
Cuando nosotros decimos que se yo le dí la comida de los perros
y ese "le" está en singular y los perros está en plural.
Y ese supone que ese pronombre tendría que concordar en ese plural
les dí de copiar a los perros y no concuerda,
es raro si lo vemos desde el punto de vista del lo correcto de la gramática.
Pero es lo que realmente pasa cuando los hablantes hablamos.
Nosotros concordamos "esle" con el singular de "yo".
Yo le dí de comer a los perros, yo le dí de comer a los chicos.
Entonces, hay una tercera concepción de norma que es lo que es normal,
lo que es común que pase y si hiciera más otra cosa,
el resto de la comunidad lo persiviría como raro.
Si yo dijera "gusta tuyo", sería normal, sería raro.
Y entonces hay una tercera concepción de norma que es lo que es normal
en determinada región lingüística.
Hay una cosa que me gusta mucho de esa idea,
es que muchas veces se piensa la norma como algo que emana de las instituciones.
No como así, bueno, viene José Real Academia y te dice "escriba así" y se dice "sad", etc.
Y lo lindo de este ejemplo es que las normas, la conducta lingüística,
está siempre regulada por normas y que esas normas son siempre emitidas por instituciones,
instituciones más uniformales, que recogen, formalizan y seleccionan privilegián,
cuáles son las normas de uso que consideran estándar o más prestigiosas,
y también por las comunidades.
Entonces, el hecho de que las propias comunidades que a vos te mira el raro,
si en una situación te mira el raro, si en capital federal te comesto a las S,
y te mira el raro, si en mi pueblo desís todas las S,
lo que te está mostrando es que no sobre la institución,
yo también toda comunidad es normativa,
si toda comunidad tiene una norma y la existencia de una norma,
es siempre coercitiva, siempre tiene una sanción,
no ajustar tu conducta de esa norma implica sufrir a un tipo de sanción,
ya sea material o simbólica o simplemente que se te caen de risa por lo menos que hablas.
Claro, a mí me gusta mucho esa idea, es la idea de donde ella habla y norma.
Sí, donde hay lengua y norma, porque hay una especie de diferencia radical,
que se establece entre la lengua que hablamos todos los días
y la norma de corrección sancionada por las instituciones,
así que yo, pero la diferencia en el fenómeno lingüístico no es radical.
Digamos, estamos ante lo mismo de siempre, donde hay una situación de comunicación,
hay un tipo de lengua, una manera de hablar que es más adecuada a esa situación de comunicación.
Después, sí, resulta que hay todo un armado institucional alrededor de una de las normas,
que es la de corrección y vienen la gramática y el diccionario y la escuela
y que se yo, en términos del fenómeno de lo que está pasando,
estamos ante lo mismo, no lo vuelve algo radicalmente diferente, es decir,
hay lugares y momentos donde vos tenés que adecuarte a lo que se conoce como norma de corrección.
Y si vos te hablas con esa norma de corrección, en una situación diferente,
viene la sancion porque no estás adecuando te a lo que se supone
que tenés que usar en esa situación.
El problema para mí es cuando se ponen en conflicto esas dos normas,
que la norma escolar, estamos habituados a pensar en términos de la norma escolar,
de qué es correcto y qué es incorrecto, en función de lo que la escuela nos enseño.
Entonces, ejemplo, se suele usar la palabra enervar, que nosotros la usamos
para decir algo que te molesta mucho, que te pone muy nervioso, etc.
Y si en embargo se supone, bueno, se supone, no, sí,
originalmente, etimologicamente, enervar significa tranquilizar.
Y entonces ahí, ese clásico caso del conflicto entre lo que uno va a buscar
como lo correcto, es decir, la etimología, la norma escolar,
y lo que realmente pasa en la lengua, que es cuando vos le dices otro blanche,
este programa me enerva, lo que vos quisiste decir y lo que lo otro entendió
es que te está poniendo nervioso que te molesta.
Bueno, yo propondría ahí por una diferencia en el que está trazado el diccionario.
Y dice enervar, dice, es como bizarro, ¿este bizarro o vas al diccionario, valiente?
Y no, no, no, no significa más eso, te atrasa al diccionario.
Pero lo que le alante piensa, no es.
Ué, atrasa al diccionario, ¿qué piensa es? Estoy hablando mal.
No.
Ese es el problema.
Por eso es importante que nosotros digamos que el diccionario
que no tiene una palabra que existe en el mundo, es un diccionario
que está incompleto, es como un mapa que vos ves,
que le falta el pueblo de. ¿qué es si yo?
¿Pilcan y Yew? Yo soy de río negro.
Luego ves un mapa, vas a estar sin pilcan y Yew, ves el mapa.
El mapa no tiene el nombre del pueblo.
Ah, no existe.
Y es decir, este mapa tiene un problema.
Pero si vos usas una palabra, vas a estar. al diccionario y ves que no está, decís, la palabra tiene un problema. Esa diferencia es
bien clara. Esta es una analogía que yo he robado de una lenguista de esta unidad que después
pondremos en las notas. Sí, igualmente yo creo que fuimos educados para confiar en esos
instrumentos, para confiar en el diccionario, para confiar en la gramática, entonces cuando
decís, le dí de comer a los chicos, decís "ah no para, pero esto estoy hablando mal". Claro,
fijate que ese ejemplo puede proponer que hay una forma incorrecta de construir en la frase que es
más correcta que es la que supuestamente es correcta, porque si vos tenés la frase,
le dí el hueso a los perros y queréis cambiar todo por pronombrés, tenés que decir,
se los dí. Exacto. Porque se lo dí suena mal, a todo el mundo le suena mal, pero resulta
que el "lo" está reemplazando, el "los" está reemplazando a el hueso. Se supone que debería
ser en singular, sin embargo necesitamos el único lugar que nos queda disponible para poner
ese plural, porque dado que "se" es una cosa tan invariable, o sea, a los hablantes no
nos gusta decir "les" lo dí, que sería la solución perfecta, no nos gusta decir "leslo". Bueno,
¿qué es ellos? Taría bueno poder decir "les" lo dí, "le lo dí", "les" lo dí, pero no,
hay que decir "se" y como "se" se chupa todo y no tiene expresión de plural, hay que el plural
pasa al otro lado. Y al revés pasa en el ejemplo que diste vos, le dí el libro a los alumnos,
hay una supuesta falta de concordancia, pero resulta que poner "les" como ya viene después a los
alumnos es medio una información redundante que no importa más y ese "le" invariable es cada vez
más frecuente, para mí eso es norma, es norma de corrección del año que viene. Pero es norma,
es lo que hacemos, pero claro, pero no se escuchamos, es decir, hay una percepción escolar
que tiene que ver con que la gramática es lo que se esprime lo que se enseña y no importa
la lengua que suena alrededor tuyo y eso es muy constitutivo de nosotros como hablantes,
entonces cuando nosotros escuchamos lo que decimos y no se adecua a la gramática escolar,
lo que pensamos no es "ano la gramática está mal" o la escuela no me mostraron suficientes
ejemplos, pensamos "estamos hablando mal" y entonces cuando usamos un futuro perifrástico,
como voy a ir, en lugar de iré, decimos uno para, pero como es iré y entonces,
nosotros usamos el ire, pero lo usamos para decir, para marcar que no estavas muy seguros,
iré tipo 5 a tu casa, usamos ese futuro nosotros sintético, pero usamos con otro valor.
Tiene el valor eventual, el valor de decir algo inseguro. Claro, y entonces cuando nos
empezamos a reconocer la propia variedad y escuchamos la norma real, es decir, lo que realmente
sucede en nuestra lengua, no coincide necesariamente con los instrumentos en los que nos enseñaron a
confiar, como son la gramática por ejemplo. Por eso es importante, habría dos cosas importantes.
Primero, la analogía con el mapa, decir si al mapa le falta un lugar, estiene un problema
al mapa. Esa es la primera idea, sería lo ideal que los alumnos de las secundarias salieran
con eso claro y eso no está sucediendo. Lo otro importante es que en cada, entonces, si no podemos
lograr eso, que en cada lugar las instituciones que generan esos instrumentos incluyan la lengua
de cada país, que es la academia argentina de letras, por ejemplo, incluya las palabras dentro
de su diccionario, por ejemplo, claro, nosotros este yoc trabajó ahí, ustedes saben. Y una de las
cosas que hemos hecho, por ejemplo, es poner arre en el diccionario. Arre, porque es un marcador
clarísimo que está absolutamente documentado desde hace 15 años, como una suerte de manera de
indicar la subversión del sentido del lo que viene. Viste, entendí todo, arre es no entendida.
Bueno, eso es importante que los instrumentos incluyan las palabras de cada lugar y eventualmente
que el instrumento mayor también incluya todo eso, el que se supone que está hecho por la
institución más poderosa, lo que sea, pero tendríamos que lograr esas cosas. Sí, igual
una, algo importante, bueno, sé, sobre ese ejemplo justo que he dicho que justo, es un
deje lo que está buenísimo, pero lo que cuando salimos a los temas con profesores o, sí,
con profesores o con maestros, suelen pensar que la lengua que hablamos son esas marcas, son
esas marcas, el alcordo de vez dice "cuyau" y el porteño dice "cheno, sé qué", y no se
enseña la escuela, no se enseña pensar que las variedades lingüísticas, el modo en que
hablamos en las diferentes regiones, no es solamente una curva de entonación o unas palabras
que usamos distintos, es decir, esto que mostramos con el ejemplo de ley o con el ejemplo
de tuyo o con el ejemplo del modón que nosotros usamos en los tiempos verbales, son sistemas
muy intrincados, no es obvio pensar que nosotros cambiamos tres, yo cambió tres palabras,
estoy hablando de corredores, o cambio tres palabras y una curva de entonación y más
o menos estoy hablando en el dimenio, porque no es así, porque las variedades son sistemas
orgánicos que integran fenómenos que son lexicos, es decir, son palabras, es curva de entonación,
por supuesto, pero también es morfología, también es sintaxis, entonces eso no lo decía
a propósito del arre, porque lo hagamos, hay temas gramaticales, lo hagamos en lugar de
hagamos lo, es el modo normal y natural de hacer el imperativo ese primera persona en muchas
regiones. Sí, parece que una cosa linda de eso, hay un filósofo del lenguaje ruso, Valentín
Bológino, que el tipo decía que los lingüistas, el pensando en la filología, ¿no? En la
filología de esa, como de Cominzo del siglo XX, el Festival de XIX, decir, las lingüistas
son como sacerdotes, porque lo que hacen es generar un corpus de saber, un libro
osagrado que sea como ese especie de diccionario y gramática unificado, que lo que hacen es
enagener a los hablantes de su lengua, así como asumirada y de la mía también. El creyente
está enagenado de su existencia y lo dicen, pues no sabes lo que esto existencia, vení
que yo te lo explico, te digo cuál es su sentido, que se yo. Bológino decía lo mismo con respecto
a los lingüistas, uno diría para extintivos o filólogos o esta mirada, que son sujetos
que en el nombre de esa norma nos enagenan las personas que hablamos una lengua del conocimiento
y el sentido de esa lengua. Y para mí es un tema muy interesante de la discusión acerca
de los diccionarios, de las gramáticas, de si vale la pena, de qué significa un diccionario,
qué significa un diccionario del español, un diccionario de español argentino, un diccionario
de corda, un diccionario de español, de un quillo, donde ese tipo de instrumentos, o mejor
dicho, al servicio de qué grupo social o al servicio de qué función social están trabajando
esos instrumentos. Y creo que se tiene mucho que ver con por qué pensamos que la norma
lingüística en cualquiera de estas variedades es relevante, o es decir, la norma lingüística
funciona, sobre todo esta norma más estándar o lo que sea, funciona con una forma de diferenciar
y clasificar hablantes de las lenguas, algo de lo que hemos hablado varias veces y seguiremos
rompiendo la bola con esto, porque es un marital.
Entonces, parece que la idea del diccionario y la gramática como instrumentos que pueden
ser más o menos adecuados, en un punto es decir, bueno, al servicio de qué grupo social
o de qué proyecto social están estos discursos normativos, porque en definitiva todo discurso
normativo, en la medida en la cual se institucionaliza y se materializa, en instrumentos lingüísticos,
está cumpliendo una función social de diferenciar y privilegiar y clasificar poblaciones.
Cuando hay un culto a una norma de corrección, que es una norma de corrección muy artificial,
delinitada artificialmente, entonces resulta que aparecen los especialistas que son los
intérpretes privilegiados de esa norma de corrección, como el sacerdote, el sacerdote es
el intérpretes privilegiado de la voluntad de Dios y del orden de la vida, ¿no?
Y el abogado de la ley y lo que sea, digo, no es un discurso anticlerical solamente.
Reclama, para sí mismo, un lugar de una importancia, de una autoridad, que es inexpugnable,
si es la persona que interpreta a Dios, la persona que te, y ese lugar de poder es un
lugar, digamos, codiciado.
Ahora, la pregunta es ¿por qué nos importa tanto? ¿Por qué nos importa tanto la corrección
de la importancia, si uno va y analiza los espacios públicos, las preguntas de Yahoo,
Facebook, los comentarios de Facebook, que aparecen, por ejemplo, debajo de ciertas
entradas de diccionario de merriam, voy a apster porque no estamos hablando solo de que
estas una obsesión como de la comunidad, del español, donde tenemos la RAE, es un tema
de la obsesión, con la corrección lingüística, es un tema de la modernidad de todos los
países.
Entonces, ¿cómo puede ser que algo de este tipo, es un fenómeno que en el fondo podemos
decir relativamente marginal, tenga tal rol social, un rol social tan preponderante, tiene
que haber una explicación para eso, que no sea la RAE, porque la RAE no existe otras
lenguas.
Y hay que haber algo que haya pasado ahí que haga que ha. todos nos importen mucho y para mí tiene que ver con lo que decía Juan, el dominio de
la norma de corrección es un regulador social, quienes dominan esa norma de corrección en
un espacio, en una glacesea, la nuestra, la vigente en Argentina, la vigente allá y acá
no importa, quienes dominan esa norma de corrección tienen acceso a posiciones de mayor
relevancia, a trabajos, mejor pagos, a prestigio, ¿no?
¿No han presividos de ese modo? Hay una regulación social que se, que se alimenta del dominio
que tiene adelante de eso, que está instalado como este norma de corrección, y que cuando
uno lo mira y lo mira a través del tiempo no se da cuenta, no deviene un chango y te
instala la norma de corrección, no viene uno y te dice no, ven Andrés Vello y te dice
miren, la norma de corrección es esta, porque yo siempre digo, a, no, ve yo decía
que no se quiere una verración, decía, decir, pase y siente C, ¿verdad? Que había
que decir, pase usted y siente C. Sí, el primer episodio en las provisiones hablamos
de eso. Sí, si uno omitía a usted, era a verrante, asqueroso, no sé qué, un signo
y también decía que había que decir la análisis, porque es la paralisis, no sé qué,
no sé cuánto, la análisis, y mentira, los hablantes consagraron análisis en masculino,
como la variante, culta y correcta, y chao, se olvidaron de vello, no viene un chango y
te impone, no viene la rae, te impone la norma de corrección, aunque participen ese proceso.
Finalmente, el resultado es algo que se produce en un proceso mucho más complejo y mucho
más caótico que ninguna institución así centralizada puede controlar, es incontrolable, aunque
no les guste. Sí, yo creo que hay dos cuestiones ahí por un lado, el hecho de que sí y que
la lengua es una herramienta de marcasión social y eso es independiente de la rae, es un hecho
de la modernidad, sí, el hecho de que se indexa sobre la lengua, una valor que no tiene
que ver con lo lingüístico estrictamente, sino con la pertenencia a cierto grupo social
deseado y que la lengua te permite acceder a otros espacios de poder por un lado. Por otro,
creo que la lengua no se regula solamente por la acción de los hablantes y efectivamente,
en eso que aparece que exista instituciones de regulación lingüística y que los hablantes
tengan la inseguridad lingüística, la necesidad de consultar y de preguntar, orienta el cambio,
es decir, no es que los hablantes fluimos. Sí, pero logran, logran mucho menos de lo que se
proponen. No, por supuesto que enervar, enervar va a seguir significando, me pone nervioso y eso va
a ser así, independientemente de que los sacerdotes de la lengua me digan que significa tranquilizar.
Ahora, algo que hicieron muy bien los sacerdotes de la lengua es dividir entre lengua
hacia blantes. Entonces, están pensando siempre, "ah, no, porque la lengua se tropiza con una blante
que la habla mal", y no, la lengua es el hablante, la lengua es una barra de platino iridío que está
en París y el hablante hace lo que, no, no, entonces esa dimisión entre lengua hacia blantes,
esa separación que no existe, pero que esa fractura que las instituciones hacen entre lengua
hacia blantes, inseguriza la blante y hace que el cambio lingüístico, que sería natural en la puja,
en la puja de jerarquía sociales a través de la lengua, está intervenida por las instituciones,
que las instituciones logren con todo lo que se pretenden en otra cosa, pero creo que sí que
intervienen. Yo haría la siguiente distinción. Los sacerdotes de la lengua tienen una gran capacidad
de intervenir las valoraciones, sobre el fenómeno lingüístico que tienen los propios hablantes,
cosa que es, es una área de una enorme importancia, porque donde ahí se juegan los proyectos de
política cultural, de jerarquización de los hablantes, entre los que hablan bien, los que hablan la lengua
de servantes y lo que hablan la lengua que no sé, no importa, pero tienen un gran éxito en intervenir
lo que la blante piensa sobre su propia variedad y ahí se juega una guerra que es fundamental,
acerca de cómo nosotros hemos internalizado los hablantes de periferias, primero hemos internalizado
que somos periferias, ¿no? Y después, y de ahí en más de este con la lengua de servantes,
que es yo mi padre me desolía a decir, no, eso, servantes, se da vuelta en su tumba,
chupaba huevo a servante. ¿Tú comparte si a eso? ¿En serio? ¿Y vuelve contestabas eso?
Sí, se da vuelta en su tumba porque alguien había dicho, compante.
Ah, y por eso terminaste el exicógrafo, por eso terminaste así.
Yo lo tengo muy, lo tengo muy, muy, pero me costó, eh, años, pero ahora lo tengo muy entrenado.
Ahora, por eso, por eso el tatuaje es que tenés que dice, me chupa huevo a servantes.
Me chupa huevo a servantes, no, yo lo que dije no es que a mí me chupa huevo a servantes, me encanta
a servantes. A servantes le chupaba huevo. ¿Qué es esto tal? Fíjalo eso.
Que vengan a decirle no, que no le pusiste la bache o le sacaste o lo pronuncié.
Servantes, llegue a escuchar a los que dicen eso y se perra, no, no, no, sí, justo a servantes, encima.
No, bueno, pero a servantes, no es casual, el bebé, a servantes, guete, al higier, y bueno.
Final.
Son esas. Entonces, a servantes se da vuelta en su tumba, bueno, esa percepción, ese discurso
sobre la lengua es, ahí tienen un gran, un gran poder los hacer, ahora, para orientar
el cambio lingüístico, me parece que el poder es ínfimo, realmente lo pienso así.
La práctica lingüística, todos hablamos como el culo, pero nadie cambia como habla.
Sí, igual ahí hay otra cosa, que también es pensar que el objetivo de, de este tipo
de instituciones es efectivamente imponer un estándar en, en todos los hablantes y, y velar
por la, la unidad del español o lo de Carajosea, cuando en realidad también tiene otros
objetivos, un poco más expurios, que no suelen estar declarados, que tiene que ver más
con la política exterior del estado, con la seditorial, como Santiago, con la Fundación
Santander, con Telefónica, entonces, muchas veces me parece que también el discurso, y
creo que la crítica de volosio no te haya mucho que ver con esto, me parece que el discurso
que la, de la protección de la lengua, como esa pobre, esa pobre criatura, etcétera o
la idea de orientar el cambio lingüístico, describir, en realidad es una manera de nombrar
y que seguramente, funcione o tenga sentido para muchas esas personas, pero también es
una manera de nombrar y de darle una, una cobertura simbólica a estrategias de negocios
y estrategias de las políticas que son mucho más, mucho más, más materiales, digamos.
Claro, claro, pero es así, pero si yo convenzo a la comunidad internacional, perdón,
que me meta, si yo convenzo a la comunidad internacional de aprendientes de español, que
el mejor es español, es el de Madrid, eso que pasa, la gente va a pagar el examen de
la institución que está en Madrid, y si ofrezco cursos de inmersión, va a ir a Madrid
a hacer el curso de inmersión, va a comer en los restaurantes de Madrid, va a tomar
el taxi en Madrid. Sí, para mí, la condición básica para imponer ese punto de vista es que
el hablante se inseguro, yo creo que ese primer paso se se, es que la norma sirva primero
para que el hablante sepa que de algún modo habla mal, una vez que os tenés el hablante
con esa inseguría lingüística, le vendés lo que quieras. Claro, claro, pero esa inseguría
lingüística es como valorar el hablante su propia práctica. Exacto. La pregunta es ¿Qué
el rol real tiene el discurso de la realica de la española en torcer la evolución de
la práctica lingüística? Y ahí yo digo casi nada, casi nada, la verdad que casi nada.
En ese sentido no, hay contrario, hay contrario, que pasa es que cada vez que trata de meterse
en ese tipo de temas lo pute al de todo el lado, cada vez que por izquierdo, por derecha,
hay que hablar de la tovaya, del lenguaje inclusivo, de la mare en coche, lo, o sea, les hablante
la putea porque, porque sabe que es un estupiero que está diciendo. Es gracioso como
lo cascotean por ultra conservadora y lo cascotean también por, por ultra, otro, ultra innovadora
digamos cual no pues. Te cual, pero. Si armaron el observatorio ese
opusión, ella y que uno, dos días, ella es la red, salió todo el mundo, es irá por
eso, salió todo el mundo, es ir. Se espera de la Academia que sea conservadora, entonces
cuando te pone un ella como. Ellos se, se crearon ese lugar, ¿no? Se crearon el
bueno, nosotros somos quienes aprobamos o no aprobamos los usos lingüísticos de la comunidad,
es así, lo hicieron durante toda la vida, entonces ahora mencionan eso y todo el mundo
automáticamente se le va a decir "ah sí, ya probaron el lenguaje inclusivo cuando es un observatorio
de neología, jamás tuvieron la intención de aprobar nada". Pero otra vez, ese lugar fue
ganado, básicamente, gracias a una, a la expansión territorial política económica, el
imperio español durante el siglo XV en adelante, entonces el hecho de que la, de que la
Academia y todos los proyectos políticos lingüísticos españoles le hayan garantizado
en todas otras cosas, el nombre de español, la esta cosa que hablábamos, tiene que ver
con ese, con ese proceso histórico, ¿no? Y, y si seguimos mirando, si mucha gente sigue
mirando España, y ni siquiera España, porque de hecho dentro de España también la putean
a la Academia y los catalanes tan homologos y los galegos tan homologos, entonces el hecho
de que. Sí, los Andalusas, ¿sí? ¿Cómo? No, no, sí, agregaba los Andalusas, es decir,
no hay región de España que no odia los madrileños. Sí, sí, todo, todo, menos, menos
los de Castilla, el resto, entonces la puteada, entonces me parece que que muchas veces
es el lugar que. una mucha de serrida, porque esto decía "ah, bueno si, todo vaya a chique, se lo que carajo
sea", en realidad, es decir, guarda, ese lugar se ganó, no por prestigio, no por conocimiento,
no porque es en diccionario súper completo, sino porque en un momento fueron con un montón
de barcos, un montón de armas y conquistaron un montón de territorios, los unificaron
inteligentemente para lo que era el desarrollo político del imperio español, los tipos
dijeron "che", si no unificamos la lengua acá, esto no lo vamos a poder gobernar, no vamos
a poder administrar, va a ser muy difícil y a partir de ahí nace también esta idea delirante
de hagamos una comunidad de habla de 500 millones de personas que tengan una norma en este
momento policéntrica, como es, multicéntrica, como es. Sí, unidad en la diversidad, exactamente, es la poliricéntrica, es la lengua poliricéntrica,
el español lengua poliricéntrica, es decir que tienen distintos centros normativos, claro,
como distintas normas de corrección, cosa que siempre fue verdad, lo que yo diría en
el modo en el que yo trataría de matizar, de lo que vos está diciendo, es la idea de que
la comunidad, la unidad lingüística es una decisión que se puede tomar más o menos
conscientemente planificadamente, lo que hubo fue una invasión y dentro de la invasión
llegaron muchos hablantes y la lengua se impuso porque la hablaron todos los hablantes
que invadieron el territorio, sí, bueno pero pero cuando se reorganizaron las independencias
nacionales americanas, a principios del 19 fueron decisiones tomadas de la lengua y la unidad
latinoamericana a través de la lengua fue un proyecto político y que sigamos sosteniendo
la ortografía unificada, es un proyecto político también.
Creo que es imposible garantizar la unidad lingüística de un territorio como el continente
americano con una decisión política, digamos, ¿no?
Se da por otras razones que tienen que ver con el estado de la tecnología, de la escritura,
con el estado de las comunicaciones, es algo que tiene que ver con otras cosas, no
es una decisión.
No, sí, con voluntad solamente no hacemos nada, sí, sí, estamos de acuerdo, sí lo sabré
yo, con voluntad solo no hacemos nada, eso te lo garantizo.
No, no seas nada, por eso también es tan absurdo que los tipo van, vengan en el
año 92 y digan, nosotros protegemos la unidad de la lengua mentira, viste, la lengua no
jamás se fragmentó, pero no porque nadie tomara la decisión, sino porque las condiciones
del mundo orientales que no produjeron fragmentación lingüística, cosa que se había sucedido
en Europa con la caída del imperio romano, casi que yo el imperio español y no pasó nada
de lo que había pasado de lo cual hablamos en el primer episodio, pero digamos, hay
una cuestión que se asigna demasiado importancia a el modo en que determinadas decisiones
conscientes y calculadas y diseñadas determinan el rumbo de la evolución lingüística de una comunidad
y así, y lo mismo con la diversificación dialectal, como vos decías, es un sistema.
Neyamos no es, hablar tres palabras de circulado y ya está, está hablando, es un sistema
complejo, porque en cada lugar donde llegaron los hablantes de español tuvieron que interactuar
con factores, con un sistema complejo caótico de factores que no se respetían en ningún
otro lado, digamos, en persona que se instaló hablar en Córdoba, tenía que interactuar
con un sustrato, tenía determinadas relaciones comerciales, determinadas situación política
con la capital, de un montón de factores, una tormenta, yo suelo decir, tormenta de factores,
dentro del cual está, si vos querés, la escuela y la real academia españoles, lo que sea,
pero es tal la cantidad de factores que determinan el rumbo de la diversificación dialectal,
que es imposible de controlar, es imposible de que venga alguien y yo voy a decidir para
que el lado va a lengua de este lugar.
No, sé, sí, sí, sí, sí, sí, no creo que la real academia española haga el cambio
lingüístico definitivamente.
No, pero sin embargo, así circula, sin embargo, eso es lo que se cree, se combate en neologismos
o innovaciones, porque la raé no les guiñó el ojo, no sé, o algo, y algo, cosa que
es absurda siempre lo fue.
Primero, tenemos un proceso histórico, de unificación, de surgimiento, de la necesidad
de crear unidad, ha sido de vida pura diversidad y fragmentación, este proceso que por comodidad
hemos llamado modernidad y la norma lingüística tiene mucho que ver con eso, con organizar,
con nombrar y, sobre todo, con genera quizás grupos de hablantes.
Por otra parte, decimos, bueno, también es la norma de corrección, que sigue funcionando
el día de hoy, es, de alguna manera, un producto de cualquier comunidad de hablantes, ya
sea mínima o máxima, ya sea un grupito de amigos, que dice de verdad, de ré o lo que
carajo sea, y fijate, hasta qué punto somos imbésiles discriminadores que yo me burlo,
estos adolescentes al imitarlo, y por otra parte tenemos institución, es decir, toda comunidad,
todo grupo de hablantes, genera y produce normas que son perspectivas, y que son coercitivas,
y que llevan algún tipo de sanción, si los son respetadas, y tenemos instituciones
que las defienden, las sistematizan, las reproducen y se alían con otras instituciones, o
forman parte de estrategias, o de sistemas políticos más amplios, más sofisticados, como
lo que decíamos recién, para la reproducción de esta norma.
No tanto para, o no solo, o no principalmente, o no con el resultado más importante de
generar, o de guiar, de cambio linguístico, sino de instaurar la idea de que hay una norma
con respecto a la cual todos medimos nuestra aula, y entonces hablamos mejor o peor según
como nos acuemos a esa norma, y nos sirve como rasero, digamos, para nuestras formas
de hablar.
¿Y qué nos quedó?
Para retomarlo, y que no quede como que yo digo que la unidad no es un proyecto político
así sin más, ya lo hablamos en el primer episodio, cuando se prohíbe una lengua orígena,
la lengua indígena, una lengua y los hablantes de esa lengua reciben castigos físicos por
hablar de su lengua, ahí hay un proyecto de unidad, digamos, no es que, a lo que yo me refiero
es a la unidad como de los hablantes de español.
Sí, sí, la unidad de la lengua, a pureza de la lengua o lo que sea.
A esa otra unidad, pero después esos hablantes de español impusieron por la fuerza o prohibieron
lenguas usando una violencia que es terrible, que sucedió acá, y hay historias conocidas
en Canadá, por ejemplo, con escuelas de asimilación, donde lo cagaban a palos, y en gales, etc.
Eso sí, hay un proyecto político que se basa en la negación de un otro, la supresión
y la negación de el percibido como un otro.
Sí, la imposición física de la lengua, es decir, es una autoabesticación física, el silenciamiento
lingüístico es una operación sobre el cuerpo, no sobre la lengua.
Bueno, hay una cosa que me parece fantástica, yo recuerdo mi vieja, que ya contaba esa cuando
aprendí a escribir a Zurda, que en la escuela lo obligaron a escribir con la derecha.
Ah, sí.
Te atabas la mano.
Te atabas la mano.
No, nada más corporal que eso.
Claro, sí, sí.
Te atabas la mano a mi tía abuela, le hicieron eso.
A mí me interesaba tirar mi pote, sí, sobre un poco la génesis de la norma de corrección,
porque. Me parece que si se las sacamos a la rae, el rol ese de ser el origen de la lengua correcta,
nos beneficiamos todos.
Y, en mi opinión, lo que sucedió en el paso de la edad media, la modernidad, es que
cambió el modo en el que se gestionaba el poder, cambió el modo de gestionar poder,
cambió el modo de acceder al poder, digamos, es que el sistema monárquico donde el poder
se redaba y vos serás hijo, y si tenías una gota de sangre por día del bastardo de
no sé qué, podías asesinar al rey y de ese modo llegabas, lo que sea, ese modo de gestionar
poder se terminó paulatinamente entre la edad media y el paso a la modernidad.
Pues lo que vino fue una clase social diferente, que no tenía, no podía reclamar esa especie
de privilegio de sangre, señalamiento divino que venía con la herencia del estamento
nobiliario y de la monarquía, sino que tenía que proponer que su aptitud para llegar
a manejar o a controlar bien esbalioso de la sociedad, venía de su, no sé, de su saber,
de su inteligencia, de su erudición y ahí es cuando la norma de corrección, que es aquella
que surge de instituciones de la aprendizaje más formal, se convirtió como en el signo
visible de la capacidad y la aptitud, una pertenencia de clase, básicamente, de la persona
que estaba en condiciones de ejercer poder, de acumular poder y por eso creo yo nos obsesiona
de ahí, en manos obsesionó siempre, porque un error de ortografía en el lugar incorrecto
no te contratan, no te dan el aumento, si Quisilof dice "aiga", se arma un kilombo,
no puede decir "aiga" y además tener poder, porque hay una incompatibilidad.
Si creo que no nos obsesionamos, nos obsesionaron, eso diría, no es que uno nace y se obsesiona
con eso, penseían a puño letra que te obsesiones con eso.
Era como una condición de pertenencia, de llegar a poder avanzar entre comidas en la vida.
De poder avanzar en nuestra estructura que separa quienes están en condiciones de acumular
poder y quienes no, como hay un deseo más o menos mancomunado, lo que sea, de ganar
dinero de ser más. importante de tener más prestigio, lo que sea en la sociedad, como es imperativo,
la lengua tirió un rol en ese lugar, o sea que la gramática sería como un bien aspiracional.
Algo así.
Y hablar bien sería hablar como la clase dominante.
Claro, para poder que te hagan un lugarcito, para que te inviten a pasar.
Bueno, yo creo que lo que hemos cumplido esa, ¿no?
Sí, sí, solamente quisiera como puntualizar el hecho de la pregunta clásica,
hablamos bien, lo hablamos mal, hablamos correctamente o incorrectamente.
Y entonces, hay tres tipos de respuesta posible.
La respuesta, te referís a si hablás como en la gramática de la escuela,
te referís a cómo hablamos en esta región, o te referís a si corresponde en esta situación
que hable como estás hablando.
Que son tres respuestas distintas, que hay que quedar siempre con una pregunta.
Hablo bien, hablamos.
Por cosas como esta, May, yo te te admiso.
Ah, viste, me juro de docente.
Una síntesis perfecta.
Tejemos acá, ¿no?
Bien, bien, bueno, nos despedimos, diría yo.
Dale.
Hasta la próxima, entonces, adiós.
Gracias, gracias por estar con nosotros y hablar mal y pronto.
¡Qué sonato! ¡Que la pasen bien!
Esto fue hablando mal y pronto.
nuestro mail es "Mal y pronto,
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Nuestro tema musical es el cuarteto de los hermanos "No Wednesday"
de la sincronica parlante.
Si les tengo una mala noticia, me parece que este episodio del podcast tampoco nos va a servir para un choto.
¡Mal y pronto!