Cualquier tiempo pasado fue anterior | Príncipe Don Carlos, el furioso juvenil
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La transcripción relata la vida y muerte del príncipe Carlos de Austria, heredero de Felipe II. Nacido con problemas físicos y de carácter inestable, violento y caprichoso, su conducta se agravó tras un accidente en su juventud. Aunque el cirujano Andrés Vesalio lo salvó, su recuperación no fue completa. Conspiró para huir a Flandes y atacó a su tío, Juan de Austria, lo que llevó a Felipe II a encerrarlo en el Alcázar de Madrid en 1568. Durante su reclusión, se declaró en huelga de hambre, debilitándose hasta morir a los 23 años en julio de 1568. Su fallecimiento, sin una explicación pública del rey, avivó la Leyenda Negra, difundiendo el rumor de que Felipe II lo asesinó. El programa también destaca cómo el arte oficial creó una imagen idealizada del príncipe para ocultar sus defectos y mantener la estabilidad dinástica, y analiza la persecución histórica de los zurdos por supersticiones religiosas.
Ser Podcast En la cadena ser, o cualquier tiempo pasado fue anterior con nieves con costrina La drugada del 25 de julio de 1568, al cazar de Madrid Tras 11 días en Guelga de Ámbre, tomando apenas un poco del hecha y miel y bebiendo solo agua helada, el primogénito de Felipe II, el prince de Carlos, muere la habitación donde lo habían cerrado su padre seis meses antes. Tenía 23 años recién cumplidos, un carácter inestable, por no decir en demoniado, era un despilfarrador, un borde agresivo, cruel con los inferiores, iracundo, pues no se perdieron a del mundo, pensaba a cualquiera, ni mucho menos salió perdiendo la monarquía hispánica con la muerte de semejante ejemplar. Cierto, pero a Felipe II no le vino nada bien que se le muriera el que estaba llamado a ser Carlos II, porque si el rey ya rastraban mala fama en Europa, el que su hijo muriera en esas condiciones y en claustrado en el alcazar, solo sirvió para crecentar la famosa leyenda negra y acusar a Felipe II de haber asesinado a su propio hijo. A ver, que le entraran ganas de matarlos una cosa, a él, bueno, a todos las servidumbres, los ministros embajadores y cualquiera que subiera cruzado en su camino, pero otra muy distinta es que lo hiciera, pues claro que no. El prince de Carlos, además de no estar bien de la zotea, puso todo de su parte para morirse, y aunque su peripecia ha dado mucho juego a la historia, la música y la literatura, una no sabe que es peor. Si que hubiera llegado al trono el colérico Carlos o que llegara el que al final llegó, el herdo de Felipe III. El repas de Carlos no tuvo suerte con la prole en general y mucho menos con la prole masculina. Se le murió Carlos, luego Fernando, después Carlos Lorenzo, casco luego Diego Feliz y cuando ya solo le quedaba un chico, ese fue el que sobrevivió. Y tuvo que ser el citado Felipe, ese del que dicen que dijo su padre, Dios que me ha dado tanto reinos, me ha negado un hijo capaz de gobernarlos. Da igual, si es una frase solo atribuida a Felipe II o si lo dijo de verdad, pero ahora que ya tenemos todos los datos, podemos afirmar que si lo dijo, dió no el clavo. A Dios le gusta mucho potear a los suyos. Cuando Nación niño Carlos, del matrimonio con su primera mujer, el prince Felipe, porque todavía no era rey, se llevó un alegrón, joque bien, un chico a la primera. No sé si el alegrón fue equiparable al disgusto que se llevó cuando cuatro días después del parto, su esposa y primer mano María Manuela de Portugal murió con solo 17 años. Hay la maldita y esageradamente practicada en dogamia entre las casas reales patrias, y da igual que hablemos de Austria o Borbones, que así luego nos salen todos, flojos de intelecto. Decadas les va a costar ventilar el adenio. Felipe y María Manuela tenían los mismos abuelos, lo que lleva a que el niño Carlos tuviera cuatro visabuelos en vez de ocho, y seis tatar abuelos en vez de 16, y tengo entendido que esto no es nada bueno, para el cuerpo ni para la cabeza. De cualquier forma Carlos arrastra una gran y apasionante historia, no solo vital, una historia con muchas vertientes, política científica, artística. Así que si alguien quiere conocer mejor al chaval, y cómo las pasó su padre intentando sacudirse el sánvenito que le colgaron de haberlo matado, lean a los que saben. Ahí tienen el libro Don Carlos, "Principe de las España", "De Fernando Bruchetta" y "Manuel Logo". O otro, "El demonio del Sur", "La leyenda negra de Felipe II", "De Ricardo García Carcel". Vamos al niño. ¿Conocen a alguien que haya muerto de Furia Juvenil? Bueno, ese fue el diagnóstico, y como diagnóstico suena hasta gracioso morirse de eso, si no fuera porque como su propio nombre indica, te mueres joven, y eso ya no mola. Pues así se murió el principi Carlos, furioso perdido, y esa furia lo acompañaba desde pequeñito. Nació un poco perjudicado, no era su culpa, pero tenía chepa, un cabezón enorme, una pierna más corta que otra, el pechundido, pocas luces, aunque alguna de estas descripciones puede que se haya exagerado por sus detractores. A ellos se le fue añadiendo un carácter violento y caprichoso, soberbia, mucha mala leche, no aprendió a hablar hasta los tres años, y resulta que la primera palabra que dijo fue "no". No, tampoco podía decir mi papa ni mamá, porque al papa no le veía el pelo y a la madre no la conoció. Cada dos por tres andaba con fiebre, y encima a los 11 años pilló la malaria. Pero claro, es que tampoco te pueden educar a golpes y pretender que ames a la humanidad, una de las mayores preocupaciones que tuvieron con el principi Carlos cuando era un niño es que era azudo, y la zurdera se asociaba con el demonio. Como los guionistas de la novela bíblica se inventaron que en el juicio final Dios pondrá a los suyos, a los justos, como Donald Trump, Hitler y Franco a su derecha, y a las víctimas de los malos, a su izquierda, los de la secta cristiana le pillaron manía a las manos y izquierdas, y a todos los zocatos les obligaban a usar la derecha. Hace falta ser cenutrio, y hay que ver lo mal que se lo han hecho pasar a miles de niños por intentar quitarles la costumbre de usar la mano izquierda. La estigmatización de los furdos viene de ahí, de las supesticiones de las sectas, de igual que sean católicos que musulmanes, porque también estos consideran la mano izquierda, la impura, porque es la que usan para limpiarse. Para coger el papel higiénico, que la mano izquierda también se llame mano siniestra, y que siniestro significa funesto, inclinación alo malo, malintencionado, pues esporalo. A carlitos le ataban la mano izquierda la espalda para que no lo utilizara, y cuando estaba en la mesa, su tía jugana le daba golpes con un cuchillo cada vez que no usaba la mano derecha, lógicamente así creces cabriados. Este es el plan que la vida le tenía reservado al príncipe, pero su hoja de ruta estaba punto de empeorar, porque cuando tenía 16 años, mientras estudiaban al caladenar, tropezó, se cayó por unas escaleras, y acabó descalabrado e inconsciente, al parecer por ir detrás de una chavala. No se mató, pero más valdría que lo hubiera hecho. Felipe II no reparó en gastos ni en tonterías para salvar a su hijo, porque cuando el chico se descalabró, además de meter en la cama de Carlos la mómia, de San Diego del Cala, que poco podría hacer ese tío putrefacto porque llevaba muerto un siglo, le encargo al más prestigioso cirujano y anatomista de Europa que intentara salvar al chico. Esto es porque cuando vienen maldadas, hasta los católicos saben que el último que te va a ayudar es Dios, por eso en la pandemia de 2020 los obispos se colaban para vacunarse, porque saben que Dios no existe y preferieron la ciencia. Ellos son así. Felipe II pidió que atendiera a su hijo al italiano Andrés Besalio, al que Carlos Quinto ya había contratado en su momento como médico imperial. [Música] Supongo que Besalio, cuando llegó a ver al chico, lo primero que diría es que sacaran de la cama la guardaría a esa deshade San Diego del Cala, si es que todavía lo tenía costado al lado, que no lo sé, la verdad. Lo de que Andrés Besalio fuera médico y cirujano era raro en aquel siglo XVI, porque los médicos eran los que pretendían curarse sin pringarse de sangre, mirando y especulando lo que le podría pasar al enfermo. Besalio decía que para ser médico, para curar había que aprender diseccionando cadáveres, conociendo el cuerpo humano por dentro, había que enseñar a los alumnos a que tocaran los cuerpos que conocieran lo que había dentro. En fin, Besalio es un tipo interesantísimo, fue el que le dio la vuelta la enseñanza de la anatomía. Cuando el principio Carlos acabó descalabrado a inconsciente tras su caída y pasaban digas y días y el chaval no volvían sí, porque se estaba muriendo de apóquitos, los médicos de la corte, además de ponerle vendas en la cabeza y considerarlo insalbable, no sabían qué más hacer. Y Felipe II dijo, "Pero no, si tengo en mi corte al médico más prestigioso, que me traiga a una Besalio y que diga que hay que hacer y Besalio dijo "Trae panación" y le abrió la cabeza al muchacho, le libró de la hemorragia interna y el principio Carlos recuperó la salud tras una larga con valencia. Bueno, rectificó, recuperó la conciencia, pero no recuperó la salud. En cuanto al principio volvió en sí, lo primero que pidió, fíjate tú, fue oír misa, y dijo haber soñado con un fraile sanador. Y entonces todos dijeron milagro y agradecieron a frai Diego de Alcalá y a Dios la curación del principio. Ya me me desconfiada, pero lo mismo es que
que cuando despertó, estaba el múmio en lado o estuvo desde su inconsciencia, oyendo algo del múmio y pensó que lo había soñado. Yo que sí. Después de agradecerle al garra piñado Diego del Cala que curara al príncipe, se fueron a esa iglesia que haya al lado de la estación del ave de Atochá, agarraron a la muñeca que hay dentro, esa a la que la ciudadana Leticia, de venida en Reina, con sorte, fue ofrecer su ramo de novia y luego a sus dos hijas, que ya le vale, y la sacaron en procesión a la muñeca, no a Leticia. # A ver, doja, a ver, doja, # A ver, doja, a ver, doja, # A ver, doja, a ver, doja. Y decía que casi hubiera sido mejor que Besalio no trajera de vuelta a este mundo a carlitos, porque a partir de ahí todo se agravo, todo fueron disgustos. Felipe II, feliz de ver a su hijo recuperado, a su heredero, no gracias a la medicina de Besalio, sino al múmio de San Diego del Cala, decidió darle responsabilidades de gobierno para que se fuera haciendo a su futuro cargo de rey, todo poderoso de la monarquía espánica. Lo nombró presidente del Consejo de Estado, ahí es nada, pero aquello no pitaba. No fue una buena idea dar poder a una persona desequilibrada, esos más propios de estadounidense se alemanes contemporáneos, pero no de aquel tipo, al que la historia ha llamado Felipe II el Prudente. Prudente, dice, "Malimía, el principio Carlos era un tipo iracundo, montaba en cólera cuando se le llevaba la contraria, cambiaba de un mord y un minuto para el siguiente, pretendía aplicar castigos ejemplares a servidores, a uno lo que hizo hasta castrar, insultaba políticos, es que hasta le puso un puñal en el cuello, al duque de Alba. Por no hablar de su gratuita crueldad con los animales, maltrataba los caballos, le arrancó la cabeza a un ardilla de un mordisco, tiró un paje por la ventana, daba pescozones al personal de la corte, no las locura aquello. Pero todo esto lo sabían en la corte, y pocos. Saló los embajadores que informaban de todos estos comportamientos a sus respectivos gobiernos, aquí no se aireaba en los trapo sucios". Pero esa situación era insostenible, se agravaba cada día que pasaba por mucho que Felipe II intentara dar muestras de confiar en su hijo. Se a confianza fue retrocediendo, y el rey entendió que o retiraba responsabilidades políticas a su hijo, y le restaba poder o le iba a ruinar el imperio. Hasta que llegó a tomar la decisión que nunca querría haber tomado, encerrar a su hijo, para que dejara de hacer estropicios. Pero siguiendo su erróneo reinado personalista, en el que las cosas se hacían porque Felipe II decía que así se hiciera, y sintiendo que no tenía por qué dar explicaciones a nadie, el rey se negó a justificar y dar las razones del encierro del principieredero. Las razones no solo las daba el propio carácter violento y despotadecarlos, es que también fue un conspirador. Lleguen un momento en que Felipe II no dejaba su hijo ni poner la mesa, así que el chaval empezó a organizarse por su cuenta, a recavar apoyos a escondidas, a pedir dinero y créditos para alargarse a flandes con unos cuantos fieles, y entonces se dio el hecho que decidió a Felipe II optar por aislar a su hijo para que dejara de enredar. Carlitos necesitaba a su tío Don Juan de Austria para llegar a flandes, porque su tío era el jefazo de la armada. Sin su ayuda, Carlos no llegaría ni anabacerrada. Así que el principio llamó a Juan de Austria y le dijo "Tito, ¿me ayudas a llegar a flandes?" El tito dice "Tú está locó" y se echiva Felipe II, Carlitos se mosquea, agarran un arcabuz y se va por su tito Juan, el arcabuz salen casquilla, así que coge una daga, ataca, Juan de Austria los quiva, hasta que lo redujero. Eso fue lo que colmó el vaso. Felipe II ordenó el registro de la habitación de su hijo y ahí aparecieron cartas, documentos de su plan de fuga a flandes, un montón de pasta en una especie de caja be de créditos que había ido pidiendo, y ahí se decidió. La noche del 18 de enero de 1568, aprovechando que la puerta de su habitación de la Alcázar de Madrid estaba abierta, entraron el rey y cinco hombres de su confianza, retiraron todas las armas del príncipe, clausuraron las ventanas, y allí quedó encerrado Carlos. Y ya está, se impuso entonces el más absoluto silencio en la corte, como si nadie fuera echar de menos al príncipe heredero de la monarquía espánica. Lo mismo Felipe II albergaba alguna esperanza de recuperación, que su hijo quizás sentara la cabeza, se calmara, se le bajaba los humos, puede que alguien se pregunte a lo mejor bastaba con apearle de la sucesión sin necesidad de encerrarlo. Hoy que va, porque si lo dejaba en suelto, continuaría liándola. Además, esto no era tan simple. Por una parte, no podía inhabilitarlo como heredero según las leyes dinásticas. Para retirarles sus derechos sucesorios, tendría que demostrarse que había atentado contra el rey, que no lo hizo, o haber manifestado opiniones contrarias a la fe católica, que tampoco lo hizo. Acuerdense en cuanto se despertó después del descalabro, lo primero que pidió fue el miso. Se le consideraba, y Leo, príncipe muy católico y verdadero hijo de la iglesia. Seguramente, bastó que se hubiera costado con el momeo de San Diego Dalcala, que no se considerara contrario a la fe sus intentos de apuñalamiento y su maltrato ha creado sea animal. Y además, es que Felipe II no tenía respuesto. Su tercera esposa, Isabel de Valuá, porque la segunda, la reina María I de Inglaterra, que además de esposa, era su tía, huella segunda o un paretesco igualmente del oco y parecido, se murió sin darle hijos. Isabel de Valuá digo, solo le dio hijas, y eran muy chiquititas entonces. No tenía otro barón que llevarse al trono, solo había dos chicas en el banquillo, y aunque las mujeres podían ser reina a estitulares con los austrias, siempre preferían encajar a las hijas en otras monarquías y que el trono lo heredara el que tuviera un par. Y el único con un par era el príncipe Carlos. Insisto, lo mismo albergó alguna esperanza de recuperación, Felipe II, pero no, aquello continuó yendo a peor. Si ya era un tipo colérico, alberse encerrado se dispara todo el todo. Tuvo varios intentos de suicidio, uno de ellos tragándose un diamante muy gordo. Hombre, esto es un poco tonto porque eso luego tuvo que salir y hubo que urgar para recuperarlo. Durante su encierro, también se declaró un huelga de hambre, y solo quería beber agua helada, que según los investigadores era un síntoma de la malaria que padecía. Pero el caso es que poco a poco se fue muriendo, hasta que se murió del todo absolutamente debilitado. Tenía 23 años recién cumplidos. El señalamiento que tenía encima en Europa, Felipe II, por ser un cansino católico fundamentalista, empeñado en convertir a todo el mundo a cachiporrazos, montando hogueras para quemar hereges cada dos por tres, pues toda esa leyenda negra se iba a enegrecer aún más en cuanto se supiera que el diabólico reír de España había encerrado y matado, eso dijeron a su propio hijo hieridero. Corrió el bulo de que Felipe II había ordenado matar a su hijo, y aunque se pedían explicaciones en la corte de Madrid, Felipe II callaba. Hasta el papa Pio Quinto exigió saber por qué lo había encerrado, a lo que el rey contestaba que "por el bien de estos reinos" y "por causa de su natural y particular condición". Pero todo eran medias palabras, porque Felipe II consideró que como rey con mayoría absoluta no debía dar cuentas a nadie. Calculó muy mal su silencio, porque las conjeturas vinieron solas, y su mala fama en Europa se disparó. Y así nació también el mito romántico del príncipe Don Carlos, el drama de Chile, la opera de Verdi, todo puro mito. Pero hay que dar la leyenda negra del rey prudente por culpa de su imprudencia y de su soberbia. Por mucho que suene feo decir que Felipe II encerrar a su hijo, hay que reconocer que el hijo estaba para que me encerrará. # Where is my mind, where is my mind? # Historia es con sonido, cara con enma balléspinos. Y vamos con la cara del programa de hoy. Hola, enma. Hola, nives, decías que una de las cosas que más preocupaban del príncipe Carlos, cuando era un crió era que fuera surdo, y mira que había cosas de las que preocuparse como para elegir ésta, se calcula que algo más del 10% de la población es surda y pese a los mitos que se asocian al uso de la mano izquierda, ser surdo no determinan habilidades ni destrezas según los expertos. Nuestra cara de hoy es una canción titulada "Soy surdo", del humorista gallego Victor Grande, que yo recomiendo que estéis muy, muy atentos a la letra. Que no sé si será visto grande surdo, pero la puchamos surdo. Es surdo, no, es imaginable. Pero las puchamos muy atentos.
Tento cortar por la línea de puntos, abrir una lata, pelar dos patatas, pero no puedo, porque no soy diestro. Soy surdo, porque el mundo me he hecho así. Con el coche tuve problemas, me saqué el carnet a la sexta. Intento abrir una botella, usar un ratón, escribir sin manchar, pero no puedo, porque no soy diestro. Lo podría ser nunca un torero, porque los toreros son diestros y es que además no soporto. El maltrato animal y el baño al fondo a la derecha, si tuviera un bar lo pondría a la izquierda, solo por incordiar, solo por incordiar. Salvo a la calle, comiendo de algún nuevo invento que me haga infeliz. Y cuando muerá moriré frustrado, porque a la izquierda del padre están los condenados, no me salvaré. Porque no soy diestro y además soy a teo. Pequeño detalle. Y como yo, otros tantos van Gog, Jimmy Hendrix, Beethoven, Chris. Gupigolben, rober de nino, Bill Gates, de cuesta, Henry Ford, Nadalim, Eryling, Leonardo da Vinci, Casillas, Messi, Paul McCartney. Pero encima de todos los zurnos, está el surdo más grande entre los grandes, el surdo más famoso. ¿Qué? Nez, flandes, nez, flandes, nez, flandes. Nez. Contarte el arte, Ana Valterra. Ana Valterra, doctora en historia del arte, preparada otro programa más para ilustrarnos y sacar punt artística al tema que nos ocupaba. Hola Ana, ¿de qué va a huir la cosa? Hola, anieves, vamos a dedicar la sección, sorpresivamente, a una sección de retratos de Carlos de Austria, que son de lo más curioso. De hecho, anieves creo que puedo afirmar con poco más género, que los retratos que le hicieron a Don Carlos en vida son uno de los ejemplos más selocuentes de disociación entre la imagen política y la biografía verídica de un personaje. Pensemos que era el heredero al trono, por lo que había que vender al niño, como alguien coherente y normalizado. El arte aquí juego un papel fundamental. Y más, si tienes un padre como Felipe II, que era un gran aficionado a la pintura y un importante colecciónista. Así que no se lo desea a nadie. ¿Verdad que no abre? Se padre. Bueno, yo me quedaba con su colección de arte, ¿eh? ¿Qué eso sería? ¿Verdad? Bueno, lo que se hizo fue poner en marcha toda la maquinaria para crear retratos suyos, que no dejaran traslucir, pues todas sus estentricidades, maldades y enfermedades físicas. Esto es, como alguien liga, cuando alguien liga por Tinder o por Grinder o por cualquiera. Una cosa es la foto de perfil, donde ves un señor o una señora apañado con un habilitete cadetra, sujetando la pluma en posición pensativa. Y otra nieve, por lo que te encuentras, cuando se queda tomando un café o ya lo que surjan. En este sentido, los retratos de Carlos funcionaban como dispositivos de poder, porque son, en sentido estricto, construcciones visuales al servicio de una dinastía que necesitaba estabilidad, continuidad y legitimidad. Porque estamos hablando del heredero de una monarquía, donde el cuerpo del príncipe era ya el cuerpo del Estado. Bien visto. Claro, pues si no lo ves tú, que es la que sabes esto, imagínate. Y como fueron esos retratos propagandísticos? Bueno, nieves, falsos. Muy falsos. Imaginaba algo. Imaginadas, ¿verdad? Cualquier parecido con la realidad era pura coincidencia. Tenen cuenta de más que normalmente hablamos siempre la psicología del retrato. Es decir, que los retratos son capaces de transmitirnos, si el pintor es hábil, claro, como es el carácter de la persona pintada. Y por supuesto, no iban a vender que el heredero al trono era un sádico, sin escrupulos, porque sí, regular todo. Además, por supuesto, en la corte de Felipe II, la imagen estaba cuidadosamente controlada. La pintura no era espontánea, ni era psicológica, era política. Y el heredero debía aparecer como garante del futuro. En realidad, como la monarquía de hoy, bueno, en realidad seguimos y no veo al respecto. Vamos. Ya te digo, o sea, en nuestro futuro es una princesa en la que el Omar destaca a mí es un moño perfectamente ejecutado. ¿Quién se ocupa? ¿Y está segura de que se lo hace ella? Preconto. Por favor, me tripe el hogar por lo menos. Está en los ejércitos, yo ahora lo que era. Pues yo que sé. Quiero que se ocupa, entonces, de este trabajo inmenso de intentar que Carlos de Austria pareciera un heredero en condiciones óptimas. Pues, ¿neve esta mañana, Proeza o Marron recae manos de Alonso Sánchez Coillo, que era el pintor de cámara de Felipe II? Este pintor trabajó principalmente en Madrid y en el entorno de la corte, convirtiéndose en el gran costructor visual de la imagen pública de los austrias. Los retratos de Carlos de Austria, que tenemos atribuidos a Alonso Sánchez Coillo, son muy representativos de esta manipulación de la imagen. En ellos vemos a un joven doncaus vestido en el rurroso, conforme a la y tiqueta cortesana española. Esta sobreda cromática, pues lo que haces que concentremos nuestra mirada, en mirarla a él a la figura, y eliminemos lo que se llaman distraciones narrativas. Que no pensemos, vaya, ¿vale? Así que el príncipe suele aparecer de pie en posición frontal o ligeramente girado con espada o guantes en la mano. Y no hay teatralidad, el cuerpo es, bueno, pues contenido, vertical, casi rígido. Esto es importante porque esta rígida es la imagen de la autocontencción. ¿Vale? Un abierto esencial en la ética política del momento. Y claro, estarás pensando, pero Carlos de Austria era de todo menos una persona contentida. ¿Vale? A ver, es que miras el retrato y sale hasta medio guapo, el tío. Bueno, efectivamente. Y eso que, como bien sabes, don Carlos tenía peculiaridades físicas derivadas tanto de la consanquinidad como de accidentes sufridos en su juventud. Sin embargo, en los retratos oficiales estas dificultades o peculiaridades, pues quedaron cuidadosamente amordiguadas. Conservamos muchos retratos suyos porque el territorio de Felipe II era grande y había que mandar imágenes políticas del heredero que del niño, claro. Un ejemplo bien cerquita, por si alguien quiere verlo en el museo del Prado, donde todavía es un niño adolescente y nos lo pone ya con toda la parafernalia. En la obra en esta pintura no reproduce al principio tal y como fue ni de broma, sino como debía ser visto. Es decir, frente a la fragilidad física y psicológica, la pintura estabiliza su figura mediante la frontalidad rígida, una idealización del rostro del cuerpo. Está bueno, vamos a entendernos. De hecho, si nos fijamos, se parece en el rostro bastante a su padre, Felipe II. Esto es algo intencionado porque, tener en cuenta que el único mérito de los morarcas es el heredero. Herederos, con lo cual nosotros a mirar estos retratos, teníamos que reconocer el inaje y la herencia. Era importante. Lleva una capa, forrada a el lince, piel de lince, jugona amarillo, que refuerza su ranco y desplaza la mirada hacia la nobleza del inaje. Y al fondo, Sanchez Coello, muy abilmente, nos pintó a Júpiter y el Aguilá con la coluna de hércules, que eran los símbolos de la casa de Austria. Así que, bueno, pues, todo está puesto para que nos fijemos más en que es el heredero que en todos los problemas mentales y físicos que tenía. Porque cuanto más inestable era su realidad biográfica, más estable debía ser su imagen o pintura pública. Así que, bueno, pues, el espectador del siglo XVI nos esperaba ver vulnerabilidad en el heredero, esperaba ver, pues, eso, continuidad, legitimidad, dignidad. Claro. Sí, la verdad es que en esos retratos no se masca la tragedia que había detrás. Este es muy bueno. Efectivamente, pero porque en estos retratos, todavía la pintura del siglo XVI está controlada por el rey. Pero pasa el tiempo y se empieza a pintar sin tapujos todo. Además, bueno, se empieza a trastocar todo para construir la llamada leyenda negra, se escriben obras literarias y grandísimas óperas, contando todas las visititudes de la vida de Carlos de Austria. Y, por supuesto, el apinturano se va a quedar atrás. Así que, en el siglo XIX, si se dibuja a veces para ilustrar libros, el arrastro, el arrasto de Carlos de Austria. Como, por ejemplo, un dibujo de antociegler de 1840 para ilustrar atental nombre, una obra llamada Memoria Sistóricas Nacionales de Estranjeras. Sí, sí, sí. Es fantástico. Entonces, en esas Memoria Sistóricas Nacionales de Estranjeras, pues, se refuerza la imagen trágica del príncipe y se inserta, bueno, pues, en toda la tradición europea, el episodio sobre todo que va a gustar mucho el
el del encarcelamiento del príncipe en 1568 por orden de su padre. Se le va a representar sorprendido en la cama y rodeado de hombres armados. En estos años, neves, la cosa ya se había ido de madre del todo, tal y con más contado, había hasta atacado con una daga al entonces duque de alba. Que bueno, a ver, se es que yo tampoco lo veo para tanto. Sin ni siquiera le mató, algún que otro heredero emerito, marto a leer de un tiro y ahí le tienes pegándose la gran vida. A veces, a veces, nieves, nos ponemos de un exagerado, seguro, seguro que don Carlos de Austria era hasta simpático comparado con algún especie de ahora. A mí me recuerda don Carlos, me recuerda mucho al destroyer al bonbón este de Frogland. Me recuerdas, están fatal los dos. Y en cuanto a antipatía, pues cualquier miembro no sirve, ya se agríega a estudiar a un borde. Bueno, Ana, otra elección magistral y como siempre, pues muchísimas gracias. Muchas gracias, neves. El invitado con Jesús Pozo. Jesús Pozo, periodista, hurdidor de programa Acikule Enquieto. Viene con un magnífico invitado con el que vamos a hablar de otro don Carlos, el polarizado por la ópera de Verdiola Jesús. Hola, concotrina. Fernando Palacios es pedagogo musical, divulgador, compositor y director español de música clásica, especialmente para niño y jóvenes. También esas es son en el teatro real y realiza proyectos multidisciplinares que incluyen la interpretación con instrumento insólito como la trompetilla de plástica. Y como ha hecho en más a la misma, empecemos con Verdi. Era el número uno en todo en Italia. Y fue operas enormes, como un balimás que era, como la frasa del destino, y le llegó un encargo para hacer una ópera en la Opera Nacional de Francia. Para hacer una ópera francesa, hace una ópera francesa, aquí en el cielo, que tenía que ser larga y con ballet dentro de la ópera. Lo que lo gustaba, lo parecinos, es echar la tarde, pero echar la tarde entera. O sea que tuviera cinco actos, una ópera que además tuviera ballet, porque los franceses son los abandonados del ballet, que así los inventores de este asunto. Y Verdi cogió el mito, bueno, el mito. La historia está que había hecho Schiller que sobre el don Carlos, sobre la leyenda negra española. Y entonces allí en Francia se llamó don Carlos. Es importante, sobre la escena. Bueno, una ópera inacabable, enorme, tal tal tal. Entonces le empezó a pegar recortes por todos los, para que pudiera triunfar en Italia, que les gustaba la cosa más breve, más concisa. Y entonces en Italia cuando se estén, yo no se llamaba don Carlos, sino don Carlos. Sigamos con lo que escucharán los que no conozcan a Verdi y su don Carlos. La mayoría de las óperas tienen un carácter románquico oscuro, negro, negro, quitando con la hida que tiene otro punto, y tal, pero la fortale destino, el valor más que el simón boca negra, el regole, todos estos son óperas siempre con este punto oscuro. También con la con la orquestación de Verdi también es así, con trombones, con una parte, digamos, profunda, ¿no? Pero por otra parte, un sentido del drama extraordinario, con lo cual, aunque sea larga, se pasa la cosa más bien rápida. O sea que es un carlón, es una obra magistral donde hay momentos, como un monoro que tiene Felipe II, que es abuelante de lo mejor, que existe del historiario de la ópera. El don Carlos tiene además una última escena, un poco rarita o jo no lo he visto, no lo he visto, pero lo he leído, sé que es así. Muy bien con Katrina. ¿No leído? Es la que protagoniza Carla Quinto. Esta pere tiene el final más extraño que se conoce. No se lo puede gregar nadie eso, no se sabe cómo pudo Verdi poner un final así, por hacer un final estrambótico y que ya se sale del mundo del real de la corte para que aparezca el espectro de Carlos Quinto, diciendo "háblah, hablá, hablá" y se lleva a Don Carlos a la tumba. Bueno, una cosa. Verdad, realmente, bueno, inusual, ¿no? He visto varios Don Carlos, no se he visto a tras o cuatro, y siempre va a llegar al final, y nos pegamos en el código y dice "pera, para que llega al final". Se pega ahí un pequeño monólogo y un y a cabeza entre el humo y tal y acaba la ópera por todo lo alto, como suena que va a la supera de Verdi. Y un asunto más allá del Don Carlos. La ópera tiene la particularidad de que es capaz de adaptar clásico a situaciones de actualidad. Se estrenan obras que tienen mucho que ver con el mundo de hoy. Los directores de escena con las óperas clásicas le dan una vuelta al tema de tal manera que actualizan a través de la dirección escénica y los escenarios y la estanografía actualizan los temas para convertirlos en actuales. Uno puede ver, por ejemplo, el último hotel que se ha hecho en el real y lo que estabas viendo era a personajes que los podía reconocer con lo que estaba ocurriendo hoy día en la política. Y así va ocurriendo con todo, es decir, una madama batar fly en estos tiempos te está hablando posiblemente también de la trata, de mujeres, de la mafia y de todo esto te lo está polidado en el escenario. O la misma trayata, según cómo el director de escena a la vez también puede tener muchas adaptaciones maneras de ver nuestro mundo a través de los temas de otro tiempo. ¿No? Las estás farsando mal con un carlo y el don Carlos. Hombre, los tengo tanto. Porque yo para mí siempre he doncado. No, carlo. Adceptivo. Oye, ¿por qué? ¿Por qué puede ser que la ópera no tenga el tiro aunque cabrías esperar? Que sea una cosa tan exclusiva. Pues, sobre esto también hable confinando palacio. Escuchemos al maestro. El problema fundamental que tiene la ópera en estos días es la voz. El tipo de voces que se utiliza la ópera es muy distinto al tipo de voz que se utiliza normalmente en otro tipo de espectáculos en la música pop, etcétera. Es una voz para que no se ponga un micrófono para que no se amplifique. Porque tradicionalmente desde hace 400 y pico años que tiene este género de la ópera, se cansaba en salones o en teatros sin micrófono evidentemente porque no se había inventado. Entonces eso genera una manera de cantar que es la impostación que hace que sea esa manera, esa forma lírica, boblírica. Y eso produce en mucha gente sobre todo. Los jóvenes un enorme rechazo. Pero una vez que alguien entra en esa forma de cantar, claro, el espectáculo que ofrece normalmente una ópera es un espectáculo único y seguramente el más gran dioso que se ha inventado, ¿eh? O sea, no nos engañemos. En ver cualquier oprenum buen teatro es una cosa muy espectacular porque tienes para empezar tienes a una orquesta de unos 80 en el foso, ¿no? Aquí es un cuero de 70 cantando y tienes una selección de 8, 10 solistas, más grupo de baile más escenografía, más luces y tal. Es decir, nadie te ofrece eso, que no sea la ópera. Claro, evidentemente esto, si no está su mención, esto muy caro. Y ese podría ser otro problema. Difícil de entender la ópera y con fama delitista, porque es muy cara. Grave, error, con costrina. Esta es la opinión de palacio. De lo mejor que puedes ver para iniciarte en una ópera puede ser la traviata de Verdi, o la bohem de Puccini. Por ejemplo, de serían las dos mejores óperas para iniciarse, ¿no? A tu vez una bohem bien hecha y sales diciendo esto a mí me gusta mucho como en una podida venirantes, etcétera, etcétera, etcétera, ¿no? Claro, lo que pasa es que para ver una buena representación en un buen teatro o eres listo para sacar la entrada con tiempo. O no tiempo para ir a una tercera comedia visibilidad, o pides entrar o pides algo beneficio de la taquilla por ser más de no sé cuántos o menos de no sé qué, o si no te va a costar caro. Una buena entrada en la fiteta de todo real, que cuesta lo mismo que ir a ver el releón. Pero si con tiempo te organizas, puedes sacar una entrada, un día que puedas, en un sitio que esté bien, con plena visibilidad y con una cústica como por ejemplo, el teatro real de Madrid, que es inmejorable, una cústica increíble, donde hay momentos en el que suenan tantos de civiliz como un concepto de lo releón. Esto. Y además, hoy en día la ópera se puede escuchar en diferentes plataformas para televisión y cine, aprecio muy apañado a la cáncer de cualquiera con una bona tele. Lo que sí está claro es que estas plataformas digitales que han salido de Mario Perra, Player y otras, el la ópera en el cine y tal, que te mostran con un gran sonido, con una imagen impecable de altísima definición, algunos de los títulos de las mejores producciones de datos de operad del mundo, uno puede ver en su casa o en el cine una representación de muchísimo nivel, o por seis euros al mes. Es decir, que hay sistemas de divulgación que incluso sea la competencia de la gente que acude a la ópera. Fíjate todo lo que estamos hablando. Es decir, la filarónica de Berlín, que la ópera número uno del mundo, la arquista número uno del mundo, tiene una plataforma que es tan increíble que yo no sé si va en contra de ir a los conceptos de la filarónica de Berlín porque muchos dirán, "Oye, si por esta dinero que es tan poquito, yo puedo ver en mi super pantalla de casa y mi super equipo, puedo escuchar una sinfonía de Beethoven con esta calidad, no sé si me voy a resgoar, me va a costar un montón y tengo que ver.
que ir y lo que, claro, ya sabemos que no es lo mismo. Bueno, está claro que Fernando Palacios es un excelente divulgador y digo yo que tendrá que ver mucho su trabajo en el Teatro Real para acercar la música clásica a agentes de todas las edades, sobre todo a los niños y los jóvenes como a dicho antes. Así es, así es, así no lo ha contado. Si es con niños o con adolescentes o con jóvenes o con universitarios, se utiliza técnicas pedagogicas y si es ya para mayores se utiliza un tipo de atractivo, para poder llegar y poder… digamos que hace convencer de que todos podemos disfrutar del arte si tenemos ese puntito de preparación. Y ya los últimos 15 años en el Teatro Real… bueno, más años, pero haciendo unos talleres que se llaman… ahora se llaman que suena, antes se llaman todos a la gallarde, que tienen que haber con la obra que se representa, que eso es una cosa que tiene mucha gracia, ¿no? Tiene que no poder ir a, por ejemplo, haber hotelo, sí que puede venir a ver mi hotelito. Y hago un taller familiar, un domingo por la mañana, un par de sesiones, en un Teatro Chiquito, en el que les comento lo adapto de tal manera que algo de ese hotelo pueda también ser disfrutado por la familia, ¿no? No es una representación, sino que es entorno a la obra que se está representando por su taller con algunas con actuaciones, con proyecciones, con participación del público, con niños, con mayores, con todo, ¿no? Es el trabajo funerito del que hago. Pero también ha caminado por otra música fuera de la clásica. Sigo haciendo y estrenando obras de música escrita, he tenido también un grupo de jazz paródico, fin, que también monté un grupo de jazz en el que yo tocaba en un sistro metito en los topellillas de plástico en las cuales me hice virtud o su podíamos decir, ¿no? Pero tenemos cierta facilidad, digamos, para poder sacar de sonido a instrumentos que no están pensados, más que para hacer "Py-Py-Py-Py-Py" pero bueno, pues tiene distintas maneras distintas técnicas como para ese "Py-Py-Py" convertirlo en que se hacen melodías y monté un grupo y que estuvimos 10 años, el Rudy Armstrong cuartes, 10 años actuando por tu España grabamos disco, por la verdadera tele, etcétera, y era una cosa muy divertida, una manera muy divertida de enfrentarse a la música. También eso es música, ¿no? Es decir, no solamente dentro de las músicas clásicas y de las músicas contemporáneas, también ha habido y sigue habiendo, afortunadamente, un sentido del humor, ¿no? Con el que se puede también disfrutar muchísimo, no solamente, casi como siempre relacionamos a la manera que se llega con algo pesarroso o serio, etcétera, no tiene por qué ser así de hecho nunca fue así. Ahí tenemos al maestro Fernando Palacio, con el bello arte de la trompetilla y que como hemos visto vale para un roto y para un descosido, ahí estaba con su grupo Rudy Armstrong cuartes y ya vemos que explica a Verdi con el mismo arte que luego emplea con la trompetilla de plástico. Maravilloso invitado, muchísimas gracias por vuestra charla, Jesús. ¡Adiós! Esto era un gato con los pies de trapo y la cabeza al revés y eres que te lo cuente otra vez. ¿Cuéntame en cuento y verás qué contento? Me voy a la cama y tengo lindos daños. Cuéntame en cuento y verás qué contento. Me voy a la cama y tengo lindos sueños. Decíamos hace un rato que Felipe II no reparó en gastos ni en tonterías para salvar la vida de su hijo, no tanto porque lo amabara con toda su alma, sino porque no les sobraban sucesores al trono. Además de meter en la cama del príncipe el momeo de San Diego de Alcalá a ver si lo curaba, Felipe II también dijo aquello de "Puedo prometer y prometo que si Dios hace el milagro y cura a mi hijo, gracias a la mediación del fraile garrapeñado Diego, yo también ofreceré a Dios un milagro". Sus palabras fueron, eso dicen, "Juro milagro por milagro". Y aunque fue el médico y cirujano besalio, el que alivió la hemorragia cerebral del príncipe Carlos, Felipe II se lo agradeció al momeo y al tal Dios, que malas son las supersticiones. Y sobre todo, valiente majadería ofrecerle algo a un fraile muerto o a un ente que no existe. Pero Felipe II cumplió su juramento y le encargó al relojero ingeniero, inventor y ingenio de amplio espectro Juanelo Turriano que hiciera un automata. Es decir, el rey Felipe II primero se inventa un milagro inexistente que en realidad sólo ha sido una curación médica y luego ofrece un milagro a Dios, pero el milagro que no es tal, sólo es pura mecánica e ingenio humano, encima lo tiene que hacer otro. Esto se llama tener mucho morro. Presentemos a Juanelo Turriano, que no se llamaba así, se llamaba Giovanni Torriani, pero aquí somos mucho de adaptarlos nombres a nuestro gusto. Tengo una amiga que a Michael Phil lo llama Miguelito Campoviejo. Bueno, pues el señor Juanelo fue uno de los ingenieros y científicos venidos de Italia, Alemania, Portugal o Flandes, que Carlos V y Felipe II se trajeron para que la monarquía hispánica además de un imperio territorial también pudiera presumir de imperio tecnológico. Juanelo Turriano era de cremona en Lombardía en Italia, un extraordinario relojero con el que se cruzó el emperador Carlos II-1529. Y Carlos V resultó que que era un apasionado de los relojes, le flipaban. Por eso le dijo a Juanelo tú conmigo, hazme relojes. También le flipaba la cerveza y también se trajo al mejor maestro cervecero de Bélgica, pero lo estuvo bien. Hazme cerveza. Pero, Juanelo Turriano también fue un ingenioso ingeniero, valga la redundancia, y recibió el encargo de construir en Toledo uno de los artefactos más eficaces y enigmáticos que se recuerdan, porque nunca desveló los detalles de su construcción y como ya no existe, pues no pueden estudiarlo. Se trató de un ingenio para llevar agua del tajo a lo más alto de Toledo, salvando un desnivel de casi 100 metros. Juanelo diseñó un mecanismo complicadísimo, con torretas, engranajes, poleas, todo en madera, que subía diariamente 18.000 litros de agua desde el río tajo hasta el cazar de Toledo. Y este era el problema, que el alcazar era propiedad del rey, y todo el agua se quedaba en el alcazar. Por eso la ciudad de Toledo se negó a pagar el trabajo. Juanelo Turriano se arruinó, porque todo el dinero lo había puesto él. Desde un largo litigio, Felipe II le encargó un segundo ingenio para que pudiera vender el agua al o alto del ácido de hace y compensar sus pérdidas. Pues bien, cuatro años después, Juanelo murió sin haber recibido ni un céntimo por ninguno de sus trabajos. Díganme si no tengo razón cuando digo que no hay rey decente en la historia de la humanidad. Fue antes de que el artilugio Toledo no lo llevara a la ruina cuando Juanelo Turriano recibió el encarguito de hacer el milagro que ofrecerle al tal Dios. Una automata, conforma de fraile, que representaba a San Diego de Alcalá y que gracias a una maquinaria muy precisa que guardan su interior a la altura de las faldas, permite que el muñeco camine, mueva la cabeza, se de golpea en el pecho como sientonara un meaculpa, hace la otra mano con una cruz y el rosario que debió detener agarrado en su día, mueve el mentón como se hablará. Increíble semejante maravilla, que funciona dandole cuerda, a mediados de aquel siglo XVI. Cuarenta centímetros mide el automata que Juanelo Turriano, que esperamos que Felipe II le pagara, y que es del cos que existen en el mundo. Pero bueno, no lo tenemos nosotros, está en el Museo Nacional de Historia estadounidense, la institución Smith-Sonyan en Washington, porque lo adquirieron en 1977. Desconozco cómo llegó hasta allí, seguramente desde manos privadas, por donación o subasta, ni idea, pero sea como fuere, es otro patrimonio nacional perdido. La pieza es tan fascinante que en 2019 viajó al metropolitán de Nueva York para formar parte de la exposición, creando maravillas, ciencia y esplendor en las Cortes de Europa. El Smith-Sonyan de Washington tiene identificado a la automata, como Abrocomillas, figura automata de un monje, sur de Alemania o España, obra de letal o español de Toledo Juanelo. Yo creo que se han hecho un poco de lío con esto de la descripción. El gran Juanelo Turriano murió, y ahora lo hemos dicho, en la más absoluta ruina, era el 13 de junio de 1585. Lo enterraron en Toledo, en la capilla Santa María de Alficén, que había en el interior del convento del Carmen Calzado, porque ya saben que otros se hacen llamar los descalzos. El convento finalmente fue derrubido y, por supuesto, nadie se ocupó de rescatar al gran científico ingeniero Juanelo Turriano, que debe de andar ahora mismo en el subsuelo de Toledo, a la altura del paseo del Carmen. Ahí ahora un par de personajes por Toledo dando la turra a todo el mundo hasta el papa, con no sé qué idiote de que se den funeral, el de Estado a una mierdecilla de huesos que
dicen ellos que son de dos reyes visigodos, pero que va, ni se sabe de quién son, ni están confirmados, ni se sabe si son huesos humanos y que era bueno. Ellos sólo buscan titula, pero si tan aburridos están, yo les sugiero que se entretengan en buscar a Juanelo Turriano y dejen de dar la chapa con el tal resesbinto. Histórias con sonido, carabé con Emma Valléspinos y acabamos como siempre con música. Y escuchábamos un fragmento breve de una de las áreas de la operada Don Carlo de Verdi al inicio de la sección del invitado con Jesús Pozo, pero hoy no podemos terminar de otra manera. Nos hablaba cerrando palacios de los entre hijos de Don Carlo, una opera que se estrenó en Paris en 1867 con el nombre de Don Carlos con ese final y que posteriormente Verdi la redujo a cuatro actos en la llamada Versión de Milán. Fernando palacios nos recomendaba especialmente el monólogo de Felipe II, decía que era uno de los mejores de la historia de la ópera, así que es lo que vamos a escuchar para acabar, así que es lo que vamos a escuchar o ya acabaremos con ella jamás mi amo en la voz de Nicolai Guiaurov. La escuchamos, pero antes vamos a despedirnos. Recuerden que este programa ha sido posible gracias a Jesús Pozo a Ana Valterra, a Emma Valléspinos, a Pepe Rubio, a la técnico de sonido María Jesús Rodríguez, algún surdo seguramente también y a mí misma, nieves con costrino. Hasta la próxima. No te quiero dar que me no dar. Algo de la frista de Marta, el bioquri mián, el migue aquí fronchando. No me da la amor que me da. No te da. ¿Vo beso? ¿O he topié preso a ti? No lo reenpián que mi ópera. Justo tuerte, pasar pecamente el nivel de mi vida. ¡Sporidá mi aypoque! ¡La ruerte! ¡No me iba a poner a tu día de hoy! ¡Cuál no me ha creado en la fecompa sea! ¡No me iba a solto todo el todo! ¡La reella de la velo! ¡Soy un cónio a la mamá, pero soy el amor! ¡Dios, por favor! ¡Ah, si es el turo igual, con merece el amor! ¡Dios! ¡Que eres el amor! ¡Que Dios sol por me da! ¡Seador Meldrenche, ella es el preditor! ¡Servo perdere ni consorte la rame! ¡Poridá mi sol, en el volto mi oligar! ¡Cuál no me iba a jurar de un cacela! ¡No me iba a jurar de un cacela! ¡Dios! ¡Dios, poridá mi sol! ¡Moz del cerco regol! ¡Ah, merece el coper! ¡Que eres el el amor! ¡Dios! ¡No! Para no perder ningún episodio, siguenos en la aplicación o la web de la ser, podí un podcast o tu plataforma de audio favorita.
Podcast Summary
Key Points:
El príncipe Carlos, heredero de Felipe II, tenía un carácter violento, inestable y problemas de salud, lo que lo hacía inadecuado para gobernar.
Tras una conspiración para huir a Flandes y un ataque a su tío, Felipe II lo encerró en el Alcázar de Madrid, donde murió a los 23 años en circunstancias misteriosas.
Su muerte alimentó la Leyenda Negra contra Felipe II, acusándolo de asesinato, aunque la causa probable fue su deterioro físico y una huelga de hambre.
El arte oficial retrató a Carlos de forma idealizada, ocultando sus defectos para preservar la imagen de la monarquía.
El programa también aborda la estigmatización histórica de los zurdos, vinculándola a supersticiones religiosas.
Summary:
La transcripción relata la vida y muerte del príncipe Carlos de Austria, heredero de Felipe II. Nacido con problemas físicos y de carácter inestable, violento y caprichoso, su conducta se agravó tras un accidente en su juventud. Aunque el cirujano Andrés Vesalio lo salvó, su recuperación no fue completa.
Conspiró para huir a Flandes y atacó a su tío, Juan de Austria, lo que llevó a Felipe II a encerrarlo en el Alcázar de Madrid en 1568. Durante su reclusión, se declaró en huelga de hambre, debilitándose hasta morir a los 23 años en julio de 1568. Su fallecimiento, sin una explicación pública del rey, avivó la Leyenda Negra, difundiendo el rumor de que Felipe II lo asesinó.
El programa también destaca cómo el arte oficial creó una imagen idealizada del príncipe para ocultar sus defectos y mantener la estabilidad dinástica, y analiza la persecución histórica de los zurdos por supersticiones religiosas.
FAQs
El príncipe Carlos fue el primogénito de Felipe II, heredero al trono de la monarquía hispánica. Su muerte en 1568, tras estar encerrado por su padre, alimentó la Leyenda Negra contra Felipe II.
Carlos tenía problemas físicos como una pierna más corta, chepa y cabeza grande. Su personalidad era violenta, iracunda, caprichosa y mostraba crueldad hacia animales y servidores.
Felipe II lo encerró debido a su carácter desequilibrado, comportamientos violentos y por conspirar para fugarse a Flandes con apoyo militar, lo que amenazaba la estabilidad del imperio.
Murió a los 23 años tras una huelga de hambre durante su encierro, debilitado y bebiendo solo agua helada. Su muerte aumentó la Leyenda Negra y se extendió el rumor de que Felipe II lo había asesinado.
Vesalio, prestigioso anatomista, realizó una trepanación craneal al príncipe tras una grave caída, salvándole la vida temporalmente aunque no recuperó plenamente la salud.
Le ataban la mano izquierda a la espalda y recibía golpes al usarla, ya que la zurdera se asociaba con el demonio según creencias religiosas de la época.
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