Este episodio de "Contra la voluntad" explora el uso de drogas durante los interrogatorios de la doctora Olga López Jaramillo, quien fue detenida en las caballerizas de Bogotá y sometida a un tratamiento químico que indujo un estado de hipnosis. Según su testimonio, recibió una sustancia que causó sedación, confusión y pérdida de memoria, probablemente escopolamina, una droga que altera el sistema nervioso y facilita la manipulación del pensamiento. Este procedimiento, conocido como "inducción de alineación", forma parte de un sistema de control mental que se remonta al nazismo, donde se experimentó con drogas como la mezcalina y el LSD para obtener confesiones. Esos métodos fueron adoptados en países latinoamericanos, como Chile y Argentina, donde se usaron sustancias como el penotal para someter a detenidos en clínicas militares o en "vuelos de la muerte". La historia de Olga no es aislada: se apoya en testimonios de otros presos, como Álvaro Fallad y Fabio Marino Vargas, quienes también aseguran haber sido drogados. Aunque el uso de medicamentos como el penotal o la escopolamina está regulado en contextos terapéuticos, en estos casos se convirtieron en armas de tortura con intención de debilitar la voluntad. La investigación demuestra que el sistema de represión en Colombia durante el estatuto de seguridad incluía la administración sistemática de sustancias químicas. A pesar de los esfuerzos de su familia para obtener justicia, Olga no logró superar el trauma y se alejó de Colombia, mientras que su hermano Diego enfrentó graves consecuencias económicas y emocionales. El caso refleja una práctica amplia y estructurada de control cognitivo, que ha sido documentada en otros contextos bélicos y de represión, y evidencia la necesidad de una regulación internacional para prevenir el uso de drogas como herramientas de tortura.
Este es el tercer capítulo de "Contra la voluntad". Les recomendamos escuchar los
anteriores para seguir el hilo de la historia. En el segundo episodio les contamos cómo
transcurrieron los 10 días que la doctora Olga López Jaramillo pasó detenida entre las
caballerizas del norte de Bogotá y las cuevas del Sacrombonte. Y cómo, después de rendir
indagatoria ante un juez de instrucción militar, terminó recluida en la cárcel del buen pastor.
También relatamos un episodio clave de su testimonio. Antes de esa indagatoria, Olga
aseguró que las administraron una sustancia con la que, según ella, intentaron inducirla
un estado de hypnosis.
En este episodio hablaremos sobre eso. Él usó de sustancias durante los interrogadores
y torturas para doblegar la voluntad de los detenidos y conseguir de ellos información.
Mi nombre es Juan Camilo Hernández y yo, Dibigo Sman. Esto es un periódico de ayer,
un podcast sobre el peso de la historia en la vida privada de sus protagonistas.
Debida la privación sensorial, es difícil saber cuándo ocurrieron exactamente algunos
de los hechos que Olga López narra en su testimonio. Sin embargo, sabemos que tras su
paso por las cuevas de Sacromonte, ubicadas en una escuela militar de vacatativa, vinieron
más interrogatorios y el suministro de una droga.
De allí, fizacada nuevamente, no sé si fui llevada a la caballería o a otro sitio porque
siempre estuve vendada y se me dio una droga. Entre un café se me dio algo que dejó un
sedimento blanco. Yo he entendido que es un procedimiento de "inducción alignosis".
Su hermano y abogado, Dibigo López, nos contó que Olga creía que le había suministrado
es copuela mina, una sustancia que afecta el sistema nervioso y que puede provocar desorientación,
somnolencia, confusión, perdida parcial de la memoria y dificultades para concentrarse
o reaccionar con claridad. Aunque no tenía forma de saber exactamente qué droga era, el
sedimento que le dejó y los efectos que no tardaron en aparecer encendieron sus alarmas.
Y ella, pues como médica, sintió una buena rara y mediátamente votó de eso, fue un baño
y de la cisterna del baño cogió agua porque no había la mano, cogió agua de la cisterna,
tomó, tomó, se producó un lavado gástrico, en fin, ella dice que en esa cual estaban dando
es copuela mina. Nos sabemos exactamente cómo consiguió llegar hasta una cisterna para
hacerse ese baño gástrico, pero sí que eso no fue suficiente para evitar que Olga entrar
en un estado que llaman su misión química, en el que resulta más sencillo manipular
las decisiones de las personas o modificar su comportamiento. Aquí de nuevo,
ante estimonio de Olga, bajo ese procedimiento, por ejemplo, me decían cierto tipo de palabras
y tengo un lapso que yo no sé prácticamente qué ocurrió en ese tiempo porque no lo tengo
muy claro. Entren una tapa en que solamente yo sentía nombres y cosas en la cabeza.
Aunque la es copuela mina no es la única sustancia que genera la sumisión química, sí se ha
estudiado con amplitud los efectos que causa. Por ejemplo, la anesía anterograda, que es la
incapacidad de recordar hechos recientes que no se guardan en la memoria largo plazo.
De allí que la doctora no pudiera precisar qué ocurrió o cuánto duró en ese estado, pero
con ella no estaban experimentando. El uso de drogas alucinógenas e incluso de fármacos
legales durante interrogatorios y torturas se remonta a varias décadas atrás durante
la Segunda Guerra Mundial. Al hablar de los nazis pocas veces uno se imagina la estrecha
relación que tuvieron con las drogas, pero varios trabajos han reconstruido su uso
en el Reich con fines diversos. Uno de los que más ha llamado la atención fue el caso
del perbitin o metanfetamina, que empezaron a usar los alemanes de forma masiva poco antes
de invadir Francia en mayo de 1940 para eliminar el sueño y aumentar la resistencia de sus soldados.
Se habla también del uso de cocaigin ante los círculos más altos del poder nazi o de
los opiacios para limpiar dolores y el estrés de la campaña bélica. Pero más allá de esto
hay otro enfoque que llama la atención, pues experimentos orientados a obtener confesiones
e información mediante métodos químicos como una alternativa más rápida y menos visible
a la tortura física.
Entonces el nazismo empezó explorándolo, sobre los 40 realmente, pero de manera organizada,
digamos, sirvíéndose de la ciencia médica, de la medicina y de la farmacología. Entonces
ellos empezaron a tratar de establecer el control mental por medio de la mezcalina.
Él es Javier Salazar, especialista en práctica clínica y canalisis y majíster en ciencias
políticas. La mezcalina es una sustancia psicoactiva que puede ocasionar fuertes alteraciones
y estados de introspección profundos. Desde 1927 existen registros de investigaciones
científicas en Alemania sobre posibles usos de esta droga como suero de la verdad. Además
de la mezcalina los nazistas inexperimentaron con el LSD, otra sustancia alucinógena que
intentaron clasificar como posible suero de la verdad. Esto lo cuenta al escritor Aleman
Norman Oler en su libro Un viaje alucinógeno. Oler cuenta que el LSD yo o Alemania 1943 y
casi de inmediato empezaron a experimentar con él en algunos campos de concentración. El
naz famoso fue el dedacho aquí de nuevo Javier Salazar.
Y estos estudios empezaron en Dachau, por ejemplo, donde hay mayor evidencia documental.
Entonces te va a leer algo que aparecía como los archivos en Dachau que encontrar. Buscando
anular el "yo" para extraer la verdad, esta ciencia fue heredada, luego fue refinada, luego
por la sía, por el "MK Ultra". Entonces, entre la psicología y entre la psiquiatría,
a sostener también el aparataje del control mental, buscar la evidencia, poder lograr que
las personas quieran la verdad.
El "MK Ultra", que menciona Javier, fue un programa secreto de la sía desarrollado desde
los años 50 para experimentar con seres humanos. El objetivo era investigar drogas y métodos
de manipulación psicológica que pudieran utilizarse de interrogatorios para quebrar
la voluntad de los detenidos, alterar su comportamiento y obtener confesiones o información.
Entre los registros desclacificados aparecen sustancias como el LCD, la mezcalina y la escopolamina.
Parte de esos aprendizajes y conclusiones terminaron circulando en espacios de formación militar
como en la escuela de las américas, por donde pasaron más de 6.000 militares colombianos
según datos del departamento de Estado de Estados Unidos. Y no hay que perder de vista
que ya para ese momento, finales de los años 70, Estados Unidos había lanzado lo que
llamó la guerra contra las drogas. Aquí el historiador, Renan Vega.
Bueno, el asunto es que lo que se llama la guerra contra las drogas es el sonimiento
de los Estados Unidos. Es hecho allá, en Estados Unidos. Y por qué se hizo los Estados
Unidos? Porque ha sido una guerra muy favorable y licitosa para los Estados Unidos. Porque
aquí hay digamos dos apreciaciones, una apreciación es la de ciertos autores que dicen que
la guerra contra las drogas ha sido un fracaso y en que se basan para decir eso, en que
no, que las drogas siguen fluyendo a los Estados Unidos. Pero es que ahí se está confundiendo
el asunto, porque ¿quién dijo que el objetivo de Estados Unidos era justamente evitar
la producción de narcótipos? No, no era el objetivo. El objetivo es antes generar la
producción de narcótipos para descomponer y destruir internamente a las sociedades.
Y les contamos todo esto, porque llama la atención que mientras existía ese primer
despliegue contra las drogas en Estados Unidos, en Colombia y otras partes del continente,
a la vez también se usaban sustancias por parte de las autoridades para reprimir y torturar
civiles. Antes de volver a la historia de Olga, vale la pena contar otros testimonios
de detenidos que, durante el estatuto de seguridad, aseguraron a ver si drogados por militares
durante los interrogatorios. Ese fue el caso de Álvaro Fallad, psicólogo y cofundador
de la media 19, que fue detenido pocos meses después del robo de las armas. Cuenta fallad
en el libro "Las guerras de la paz", que después de 20 días recluido en las caballerizas
del ejército, no habían conseguido obtener de él información relevante.
Y terminan furiosos, pues la casa. Otro día me droga para tratar de sacar nevainas. Y
lo que les ocurre es que la disfruto. Mi soyo y empiezo a la letra de sinsafición fue
con menguición. La jocosidad con la que cuenta falla de ese episodio contrasta notablemente
con la descripción que hace de las torturas y lo que padeció durante casi un mes.
Lo que la tortura busca, nuestra información, es quebralda y neomana. Es impresionante,
pero cuando llegué a la picota de preguntar otros presos sobre su experiencia para poder
hacer un real análisis y lo fundamental es que en algunos casos, habiendo tenido la información
completa, siguiendo torturando, hasta quebralda o luta, hasta humillada, al hombre, conmigo
lo ensayaron todo. Otro caso fue el del también militante
del mediecinueve Fabio Marino Vargas, recluido en las mismas caballerizas.
Me aplicaron pento tal el suelo de la verdad, quería sacar mi información, que entregará
mis compañeros y injefes que les indicará nuestro sitio de reunión, edad tal el sufrimiento.
tratada de engañarlos, dando esa información falsa, pero con eso solo lograba mal colpes
y violencia, se tornaban para ejercer, consone esa tripación en el oficio de tortura.
El Pento Talsólico fue uno de los fármacos más usados con ese fin, doblegar la voluntad
y obtener confesiones. Además de Fabio Marinho, otros detenidos aseguran que les fue suministrado
y tiene la certeza de que fue esa y no otra sustancia, porque así se le hicieron saber
los torturadores. Hasta donde sabemos, a la doctora Olga López solo le administraron
esa sustancia que ella sospechaba era escopulamina, pero lo cierto es que hay al menos un par
de días entre el final de los interrogatorios y su traslado rendir indagatoria que quedaron
convertidos en una laguna en su memoria. Su hermano Diego López nos dijo que lo más
probable es que ella no le hubiese dado algún fármaco como el Pento Tals, pues no presentaba
marcas de inyecciones. Sin embargo, él tampoco pude esclarecer qué ocurrió en ese lafso
que estuvo cedada. Y es que, según su testimonio, solo recordaba voces y palabras sueltas,
lo que sí parece claro es que le hicieron saber que con ello buscaba eninducir un estado
de hypnosis. Javier Salazar explica qué significa eso. Es un estado de focalización de tu
atención. Eso es la hypnosis. Las drogas llegan en este caso como cuap ayudantes de la hypnosis,
porque todavía se necesitaba eso. Esa parte de la hypnosis que se suponía que todavía
ofrecía, era la regresión. Las drogas se entran y abren una gran ventana, una gran puerta
a la sugestión. Es decir, la inserción de una idea por medio o a partir de un estado
de vulneración o de vulnerabilidad más bien para que pueda ser aprovecha por otro. En este
caso, el que tortura. Eso por supuesto no era un método infalible. O el gajan más,
ni siquiera bajo tortura o cuando rendió indagatoria, dijo haber sido parte de la guerrilla.
Sin embargo, esa última etapa de interrogatorios en la que la droga fue protagonista, sí le
dejo traumas muy difíciles de borrar. Aquí de nuevo su hermano Diego López.
No lo voy mucho tiempo en que por ejemplo no podía escuchar música clásica. Si ella
veía un disco de música clásica, yo una vez se emperraba llorar.
Como mencionamos antes, el manual QRC de la silla definía una serie de tapas para
interrogar sospechosos. Hablamos de la privación sensorial y de las amenazas, pero el documento
también dedica varias páginas al uso de drogas. Según el manual, las sustancias ayudan a
generar confusión y empujar al interrogado a colaborar. Incluso, la simple creencia
de haber sido drogado podía volver a una persona más vulnerable, al darle una justificación
mental para acceder ante la presión. Y eso se aplicó no solo en Colombia, sino también
en otros países de la región, como Chile y Argentina, donde se hizo célebre el uso
de barbitúricos, una familia de fármacos a la que pertenecen el pen total del que hablamos
antes. Una sustancia que debería de un mismo nublo inicialmente fueron conseguidos como
gente sedante, ya que en el fondo, en procedimiento en México, donde tuvo una necesidad de
inducirse a Seor, podrían sermente los poderios utilizar.
El es Andrés Campanini, químico farmacéutico chileno, con quien hablamos para entender
mejor estas sustancias clasificadas como sueros de la verdad.
Lo que hace en este tipo de sustancia es desinivir básicamente la posibilidad de que uno
hable, hay un montón de sustancias que te llevan a verbalizar más de la cuenta y
muchas veces se descrito a la rueda y la historia cuando se utiliza en este tipo de sustancia,
las personas en los relatos mezclan ficción con realidad. Entonces, también la utilización
de esto no puede llevar a tener relato que sea neurónico. Pero aunque tuvieran una alta
posibilidad de fallar, lo siguieron usando. En Chile, por ejemplo, existieron clínicas
controladas por los militares donde médicos y enfermeros administroban pen total a los
detenidos antes de someterlos a interrogatorios. Y en Argentina son tristemente celebres los
vuelos de la muerte, un método de desaparición forzada durante la dictadura en el que subían
a los detenidos en un avión y luego los arrojaban al río de la plata. La Comisión Nacional
sobre desaparición de personas demostró que en la mayoría de esos casos a los detenidos
les inyectaron pen total para reducir su resistencia. Este es un fragmento del libro "Es
Matraslados" que recopila testimonios de varias víctimas.
Eran llevados a la enfermedad del sotano, donde los esperaba al enfermero que les aplicaba
una inyección para dormecerlos, pero no los mataba. Así, vivos eran sacados por la puerta
lateral del sotano e introducidos en un camión. Bastante adormecidos eran llevados a la
aeroparque, introducidos en un avión que volaba hacia el sur, marad dentro, donde los tiraban
vivos. En manuales como el Kuwark de la Sía, se establecía también la posibilidad de
intusir estados de regresión mediante el hypnosis y el uso de fármacos. La idea era llevar
al detenido a una condición de extrema vulnerabilidad psicológica en la que perdiera referencia
sobre el tiempo, el espacio o incluso sobre sí mismo para facilitar los interrogatorios
y aumentar su dependencia frente al interrogador.
¿Dónde básicamente en la regresión, lo que se busques regresar a ese estado primario?
A un estado completo de intervención. ¿Cómo los niños? Fíjate que va más vinculado
hacia el aspecto psicosexual al aspecto como el desarrollo. No necesariamente se comporte
como niño, porque los niños mienten también. Si no, lo que se busques es que en ese estado
de indefensión busque eso que lo proteja. Bueno, a ese otro que lo proteja, en este caso
el padre. Por ejemplo, como esa figura primordial.
Y apoyados en sustancias como el pen total o la escopolamina, esa regresión en algunas
ocasiones terminaban situaciones grotescas en las que los torturadores recreaban con
los detenidos escenas familiares. Sobre eso hay casos documentados durante la dictadura
argentina. Es por ejemplo, en Argentina. De estos centros eran centros cantandestinos,
¿no? ¿Dónde está documentado los torturadores se reunían incluso a cenar? Tenían unos espacios
que eran casi religiosos. ¿Dónde han los torturados en su mayoría, mujeres? Después
de todos los vejámenes, pues que ocurrieron ahí. La sentaban y antes de eso les preguntaban
¿y tu papá qué hora te va a decinar? ¿A qué hora se naban? ¿Y tu papá en qué parte
se sentaba en la mesa? ¿No estaba? Y trataban de hacerlo de recrear las escenas. Y las
sentaban al lado, las vestían como niñas, y les daban de comer directamente. Y claro,
por un momento es que esto sale solo de mentes perturbadas y mentes enfermas, eran tipos
económicas, eran tipos cumpliendo órdenes a mí. Hay todo un aparataje, hay todo un sistema.
Como el Pento Tal es un anestésico legal, era relativamente sencillo para los militares
obtenerlo. Y eso ha pasado también con otras sustancias que en determinado momento acabaron
convertidas en armas químicas o herramientas para la tortura. Un ejemplo muy conocido
es el del fósgeno, un gas industrial para producir plásticos que acabaron usando en
los séptico y promotales para nosotros muy importantes poder diferenciar justamente
o dónde está la frontera entre lo que es un medicamento, la sustancia que es útil,
con lo que es un arma química. Y eso rejondeando la idea que decía Javier, tiene que ver con
la dosis, con la intención y también con el font texto.
Pamela Campora también es química, doctora en farmacología y además colega de Andrés
Campanini. Los dos hacen parte de un grupo de investigadores que publicaron un trabajo
acerca de la difusa linea que separa las sustancias y colectivas de las posibles armas químicas.
En general cualquier medicamento se vuelve un tóxico o cualquier sustancia, te voy a volver
el tóxico en función de la dosis. O sea, si uno lo piensa hasta el agua puede ser un tóxico,
en una sobrio dosificación también puede llegar a la muerte. Entonces esa es el límite tan
importante de lo que involucra la dosificación. Ahora bien, la intención se relaciona mucho
con el contexto, porque el contexto es, en el fondo, la forma en lugar, la situación
en que yo quiero utilizar a o b sustancia. Y en el fondo qué efectos espero producir
y con qué fines lo voy a utilizar. Y ese uso va desde los barbitúricos hasta incluso
las experimentaciones en contextos terapéuticos con alucinógenos. Todo, como dice Pamela,
está en la dosis. Existen algunas sustancias también que tienen efecto que nosotros
conocemos como anticolinergico y capacitante, que también vienen de los anticolinergicos
clásicos. Fueron lo usado, la primera gran mundial, que ya tienen algunos efectos también
de desorientación, delirio, eventualmente alucinaciones, y con eso también va a producir
la incapacidad operacional de las personas.
Sin embargo, es un hecho también para los investigadores, que algunas de esas sustancias
han entrado a formar parte de una guerra cognitiva, que es un tipo de acción militar
platificada para afectar actitudes y conductas de la población.
Hay un par de teorías con piranóica respecto a algunas sustancias, pero básicamente lo
que nosotros establecimos allí es que podrían utilizarse sustancias masivamente para,
por ejemplo, generar ciertos estados de sopor o seación dentro de una población masivamente.
Y ahí es súper complejo, porque hablamos de los agentes capacitantes y están reconocidos
por distintos gobiernos, también por la convención de armas química en donde habla de los
agentes de control de historia, y lo que se quiere básicamente es sustancias que puedan
diminuir las capacidades de alerta a la población, incapacitarlos, pero no genera la muerte.
Y sí, esto puede sonar algo sacado de una película dystopica, pero sea logrado de
mostrar incluso en grandes conflictos actuales, como el de Rusia y Ucrania, donde se
usan armas químicas contra las tropas y la población. Por eso, esta nurgente establecer
una regulación sólida para evitar que se conviertan en herramientas de destrucción masiva
o de control indiscriminado sobre la vida humana. Pero volvamos al caso de olvalopes y a las
secuelas que diguen ella en la sustancia que le administraron.
En la intagatoria que Rindio volga 10 días después de su detención, varias personas,
además de su hermano, aseguraron a ver la visto drogada. Uno de ellos fue la bogada Antonio
Caro, quien en ese momento representaba otros indicados de pertenecer a la guerrilla.
Cano tuvo la oportunidad de preguntarle directamente a Olga por su evidente estado de
sedación. Olga le dijo que ese era el resultado de los maltratos y vehámenes morales a los
que le habían sometido los interrogadores. Como contamos antes, tras la intagatoria,
el juez determinó que Olga debía permanecer recluido en la cárcel mientras se resolvía
su proceso. Sin embargo, su hermano Diego López intentó tomar esa decisión, presentando
una enuncia por las torturas físicas y psicológicas a las que fue sometida. Dicha de enuncia
se hizo ante la procuraduría, pero no tuvo los efectos esperados. Aquí de nuevo el testimonio
de Olga. El 23 de enero se pasó en memoria,
al pidiendo unas pruebas para demostrar la inocencia mía. El juez aprobó una de esas pruebas.
Hay una nota probatoria del 6 de febrero. Sin embargo, posterior a la intervención de
la procuraduría, pasó otro memorial diciendo que negaba todas las pruebas por considerar
las inconducentes. Lo que sí provocó la denuncia fue un escándalo que empezó a abrirse paso
en los medios de comunicación. Arraí de la indagatoria y de la solicitud para investigar
lo ocurrido con Olga. El periodico, el espectador, comenzó a hacerles seguimiento al caso y a publicar
otras denuncias sobre torturas. Allí se mencionó en la edición del 2 de febrero de 1979,
el lamentable estado físico de la doctora y una supuesta droga que le ha orientado. También,
que Olga Lina Roldán, hija de Olga López, no era la única menor de edad que el ejército
se llevó, pues se tenía constancia de al menos dos casos más en Bogotá.
Ese ruido llegó a tal punto que el propio Julio Cesar Turbáy, aunque se llanegando públicamente
la existencia de torturas en el país, terminó anunciando investigaciones. Pero lejos de cerrar la
discusión, eso despertó aún más el interés por lo que estaba ocurriendo en las caballerizas del
ejército y por el papel que desempeñaba el general Miguel Vega Uribe. Una de las primeras en intentar
escraerse al ocurrido fue la periodista Olga Behar. Aquí en el director del noticiero Contra punto
donde trabajaba, le pide entrevistar al general Vega. Y es que cuando yo llegué a la oficina,
despacho de la comandancia de la brigada de institutos militares, pues el ver recibió muy seco,
obviamente, porque era un tipo que se creía un dios, inclusive la oficina era una oficina muy
particular, que tenía que atravesar un corredor bajo menos una cuadra y después subir una escalera,
era como un teatro, como si fuera un teatro. Y cuando yo ya subía, uno ya estaba intimidado,
porque todo el tiempo no estaba mirando un tipo que lo miraba uno desde arriba, lo que ensine
ya van empicado, yo no era ese contrapicado, pues cada vez se acercaba más a esa figura inmensa
biedosa. Y yo, obviamente, una muchachita de 23 años que no le tenía miedo a nada ni a nadie,
yo le jade eso a tu, pues, vamos y repido entrevista a Vega Uribe y en medio de la entrevista,
le voy a decir, vamos a las caballerizas para confirmar lo que usted me está diciendo y es que aquí
no hay nadie siendo torturado. Y vamos a ver qué nos responde, aunque sea los que nos lleve a una
caballeriza vacía, o no sé qué puede hacer. Vear había hablado con algunos vecinos de la zona
que asegura van quien las noches escuchaban muchos gritos procedentes de las caballerizas, por lo que
esperaba encarar directamente al general Vega al respecto. Yo hasta me hacía películas en la
cabeza y se voy a gritar mientras voy hacia las caballerizas y voy a decir, hay alguien aquí,
no sé qué, a ver si, si alguien grita, no sé, yo tenía muchas ideas de la cabeza de 1-23 años,
es muy soñador, pero la estrella con la realidad me corroboró que algo muy grave estaba pasando.
Entonces llegué allí, decente frete a su escritorio, empezamos a hablar, hablamos de enrobo de la
salva del cantón de la situación de seguridad, el país urón pieza suavecito, y de pronto yo le
dije, bueno, general, hay numerosas denuncias sobre violación de los derechos humanos,
tal sentido, y dicen que urón los centros de torturas quedan aquí mismo, aquí muy cerquita,
en las caballerizas, porque ahí quedaba la escuela de equitación, ¿no? Entonces el tipo de
pulso furioso se levantó de la silla y me dijo, usted se va de aquí, y llamó a sus asistentes
para que me sacaran y mientras todo eso pensaba, yo le dije, llérame a las caballerizas general,
si Olga me arlo dice, Colombia va a creer que aquí no se tortura, y el tipo no me hizo sacar y pues
febra de expedidad abrupta. Ese desencuentro con el general Vega Uribe implicó para olgar
vear persecuciones, un hallanamiento y su salida del país en 1985, un año después publicó el
libro "Las guerras de la paz", donde hay algunos relatos sobre las detenciones tras el robo de las
armas, como el de Álvaro Fallad que citamos en este episodio. Ni en ese momento ni años después
logró entrevistar a Olga López-Garamillo, pero en la conversación que tuvimos dejó claro el
impacto que el caso tuvo en la opinión pública, impulsado en buena medida por la intensa defensa que hizo
su familia. Una batalla que sin embargo tuvo un costo altísimo también para Diego López, su hermano.
Yo, en ese momento, pues ya tenía varios años de ejercicio de la profesión porque yo me
grabé en 1966, estábamos en el '79, tenía ya muchos años de ejercicio de la profesión y tenía unos
clientes más o menos interesantes, que me tocaba estar yendo a la casa todos los días, llevarle
comida, traer la ropa para la barra, llevarle la ropa limpia y estar en esos clientes, impulsar
series grandes, que pensaron en el determinado momento, que yo de pronto tenía algo que ver con el
'79, entonces la economía a mí ya se vino abajo también. En marzo del '79 "Adnistía Internacional",
una organización global que defiende los derechos humanos, publicó una serie de consideraciones sobre
lo que estaba ocurrenda en Colombia a raíz de las denuncias sobre tortura. Dice, por ejemplo, que
amplios sectores de la población colombiana han condenado el nuevo estatuto de seguridad que,
según lo advirtió el magistrado de la Corte Suprema de Justicia, abre el camino hacia una
dictadura constitucional. También menciona que sólo en Bogotá, según fuentes locales internacionales,
había cerca de dos mil detenidos relacionados con el robo de las armas. Ese pronunciamiento
fue apenas el comienzo. Meses después, en enero de 1980, amistía internacional publicó un informe
médico mucho más amplio y detallado en el que recopiló testimonios, exámenes clínicos y
conclusiones profesionales sobre 30 casos de presuntas torturas ocurridas bajo el estatuto de seguridad.
Entre las víctimas documentadas, aparecía también la doctora Olga López-Garamillo. El
documento registró al menos cuatro casos en los que médicos encontraran indicios consistentes
de administración de drogas adentenidos. No existen cifras oficiales en Colombia sobre la cantidad
de personas a las que pudieron haberle suministrado sustancias durante interrogatorios o detenciones
en esos años. Pero los testimonios, los informes médicos y las denuncias recopiladas por organismos
nacionales e internacionales demuestran que el caso de Olga López-Garamillo no fue un hecho
aislado, sino parte de un patrón mucho más amplio y difícil de rastrear.
En el siguiente episodio, el último de esta miniserie contaremos cómo fue el juicio y la
posterior sentencia en el caso de Olga López-Garamillo. También reconstruiremos las secuelas físicas y
psicológicas que dejaron las torturas, la batalla de su familia para obtener justicia y las
preguntas que, de cada vez después, siguen sin respuesta.
Ella no quiso volver a saber absolutamente nada de Colombia y le tiene mi edad Colombia porque
vio que muchos de las personas que estuvieron en ese consejo de guerra voy a estar muertos todos.
La verdad Olga López-Garamillo no ha superado eso, ella quedó con un trauma junco de por vida.
Podcast Summary
Key Points:
Durante los interrogatorios de la doctora Olga López Jaramillo, se le administró una droga que generó un estado de hipnosis, probablemente escopolamina, con efectos como confusión, sedación y pérdida de memoria.
Este uso de sustancias para inducir estados de vulnerabilidad psicológica, como la hipnosis o la regresión, se basa en técnicas de control mental desarrolladas por el nazismo y posteriormente replicadas en países de América Latina, incluyendo Colombia, Chile y Argentina.
El uso de drogas durante la detención y interrogatorio no fue un hecho aislado, sino parte de un sistema más amplio de represión, donde se combinaban torturas físicas, privación sensorial y sustancias químicas para obtener confesiones y dominar el pensamiento de las víctimas.
Summary:
Este episodio de "Contra la voluntad" explora el uso de drogas durante los interrogatorios de la doctora Olga López Jaramillo, quien fue detenida en las caballerizas de Bogotá y sometida a un tratamiento químico que indujo un estado de hipnosis. Según su testimonio, recibió una sustancia que causó sedación, confusión y pérdida de memoria, probablemente escopolamina, una droga que altera el sistema nervioso y facilita la manipulación del pensamiento. Este procedimiento, conocido como "inducción de alineación", forma parte de un sistema de control mental que se remonta al nazismo, donde se experimentó con drogas como la mezcalina y el LSD para obtener confesiones.
Esos métodos fueron adoptados en países latinoamericanos, como Chile y Argentina, donde se usaron sustancias como el penotal para someter a detenidos en clínicas militares o en "vuelos de la muerte". La historia de Olga no es aislada: se apoya en testimonios de otros presos, como Álvaro Fallad y Fabio Marino Vargas, quienes también aseguran haber sido drogados. Aunque el uso de medicamentos como el penotal o la escopolamina está regulado en contextos terapéuticos, en estos casos se convirtieron en armas de tortura con intención de debilitar la voluntad.
La investigación demuestra que el sistema de represión en Colombia durante el estatuto de seguridad incluía la administración sistemática de sustancias químicas. A pesar de los esfuerzos de su familia para obtener justicia, Olga no logró superar el trauma y se alejó de Colombia, mientras que su hermano Diego enfrentó graves consecuencias económicas y emocionales. El caso refleja una práctica amplia y estructurada de control cognitivo, que ha sido documentada en otros contextos bélicos y de represión, y evidencia la necesidad de una regulación internacional para prevenir el uso de drogas como herramientas de tortura.
FAQs
Según su testimonio, le administraron una sustancia que ella identificó como escopolamina, conocida por causar desorientación, confusión y pérdida de memoria. También menciona que recibió un sedimento blanco que dejó efectos similares a los de la escopolamina.
La droga provocó un estado de hipnosis inducido, que alteró su capacidad de recordar eventos y de reaccionar con claridad. Esto la dejó en un estado de vulnerabilidad psicológica durante los interrogatorios.
Dijo que durante ese estado solo recordaba voces y palabras sueltas, y que se sintió como si su atención estuviera focalizada en un punto, como si estuviera en un estado de sugestión o regresión psicológica.
Sí, varios detenidos, como Álvaro Fallad y Fabio Marino Vargas, afirmaron que fueron drogados con fármacos como el pento talsólico para debilitar su voluntad y obtener confesiones.
Fue un programa secreto de EE.UU. desde los años 50 que investigaba drogas y métodos psicológicos para manipular a detenidos, alterar su comportamiento y obtener confesiones mediante técnicas de hipnosis y drogas.
Se usaron para inducir estados de hipnosis, desorientación o confusión, con el objetivo de debilitar la voluntad de los detenidos y facilitar la obtención de información o confesiones bajo presión.
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