Cómo transformar creencias limitantes: poder para el cambio
16m 41s
En este episodio de psicología al desnudo, Marina Mamoliti explica cómo las creencias internas —frases que vivimos desde la infancia— moldean nuestra percepción del mundo y nuestras decisiones. Estas creencias, muchas veces heredadas, actúan como reglas automáticas que nos dicen qué podemos o debemos hacer, generando frustración cuando no se cumplen. Un caso clave es el de una persona que cree no ser buena en el amor, lo que la lleva a que todos sus parejas se vayan, porque esa creencia se autocumple en la realidad. La clave para cambiar esto está en cuestionarlas: hacerlas conscientes, ponerles un signo de interrogación, comprobarlas con la realidad y decidir qué creencias mantener o rechazar. Este proceso se compara con remodelar una casa heredada, donde se eliminan muebles que no encajan y se construyen nuevos, representando así una madurez emocional. La madurez implica dejar de seguir creencias ajenas y elegir, conscientemente, qué creencias se quieren mantener. Para empezar, se recomienda hacer una lista de creencias personales, cuestionarlas, elegir las que se mantienen y crear un catálogo propio. Este ejercicio permite tomar decisiones más auténticas, vivir con más libertad y construir una vida alineada con la verdad personal.
Una vez un apaciente vino y me dijo, "Son nunca voy a poder ser una buena novia,
nunca voy a poder, soy mal en el amor, la verdad no sea amar, por eso todas mis parejas siempre se me van".
Poco a poco enterapios fuimos descentramando esa creencia limitante, que no le permitía amar
libremente, disfrutar de amar y generar un amor osano, había crecido toda la vida creyendo
que no iba a poder, repitiendo esta creencia como si fuera una serretesa absoluta.
Era la historia que se estaba contando a ella misma, pero no era la verdad, tan fuerte era esta
creencia que cuando se contó una historia diferente, todo cambió, literalmente su vida dio un giro
cuando pudo cuestionarla, realmente soy mal en el amor, ¿quién me dijo eso? ¿Por qué creo que no
se amara? ¿Cuándo escuché esta frase por primera vez? Aunque no los sepas hay creencias muy
inconscientes que deciden por vos, estas reglas internas toman decisiones en tu lugar, aunque realmente no
los sepas, por eso si no tomas noción de ellas, estas van a ir dirigiendo tu vida y no te vas a dar
ni cuenta, no sabes cuál importante es conocer tus creencias, quédate en este episodio si querés saber
cómo empezar a cuestionarlas. Soy Marina Mamoliti, psicólogo clínica, esto es psicología
al desnudo, un podcast de salud mental. Las creencias son frases concretas con las que
vivimos desde que somos niños, son nuestras reglas internas, como guías de acción que nos dicen
qué se puede, qué se debe hacer y qué no, qué cosas podemos arriesgar y cuál es no, o sea nos
dicen un poco cómo movernos en la vida, son frases cortas que generalmente nos hablan de dos grandes
cosas. La primera gran cosa de la que nos habla en las creencias es de cómo es el mundo,
es decir, nos dan información sobre cómo es, el mundo es de tal manera, entonces estas creencias
me van a decir, todos los hombres son iguales, todas las mujeres son competitivas y son malas y les
tienes que competir con ellas, todas las personas que tienen traje son de determinada manera o
todas las personas que veas que tienen una gorra son de determinada manera, o sea son creencias que
nos dicen el mundo es así y el número dos de las cosas que nos dicen las creencias es lo que debemos
ser o hacer. Entonces, este tipo de creencias nos dicen, por ejemplo, tenés que ser profesional y
estudiar una carrera universitaria para que te vaya bien en la vida si no no vas a hacer nadie,
o tenés que tener equiscantidad de dinero para ser exitoso, exitoso, tenés que tener tu propio
auto, o tenés que tener dos autos para ser exitoso, o tenés que casarte y tener hijos. Entonces,
las creencias, lo que hacen es darnos información, acá no estamos jugando si está bien, si está mal, si está
bueno o no, si es saludable o no, sencillamente digo que nos dan información, información parcial, claro,
pero este tengo que o tenés que este deber ser que nos dan las creencias, marca la vara de lo que
nosotros vamos a ir a buscar, de lo que tengo que conseguir, porque si no me consigo, no voy a sentir
frustrada, es decir, las creencias marca el ideal al que debemos llegar y si no nos alcanzamos,
nos frustramos. Las creencias son estas frases cortas que nos dicen básicamente qué tenemos que hacer o
ser para no frustrarmos o parecer exitosos. Claro, como pueden ver, por más que las creencias sean
algo abstracto o intangible que sólo viven en nuestras cabezas, estas creencias tienes consecuencias
en la vida real, en el mundo real, porque son los lentes de los cuales yo miro el mundo, leyes que
no pensamos y que ni siquiera son armadas por nosotros, pero que si tienen consecuencias muy grandes
sobre nosotros y sobre las decisiones que vamos tomando en la vida, sobre todo, sobre todo si no las cuestionamos.
Si yo tengo la creencia de que todas las todos los hombres son iguales, voy a decir porque es una
creencia muy extendida en nuestra sociedad occidental latinoamericana, todos los hombres son iguales,
todos me van a engañar. Es claro, cada hombre que se cruce en mi vida, yo ya voy a tener miedo o
desconfianza de que me engaña, porque vengo con estas creencias, es decir, voy a mirar a todos los
hombres que aparezcan en mi vida desde esta creencia. Es decir, esa creencia hay que todos los
hombres me van a engañar, son los lentes desde los cuales yo miro a todos y cada uno de los
hombres que aparece en mi vida. El tema está en que, como no me doy cuenta de que es una creencia y
pienso que en realidad es la verdad única e incuestionable, la creencia siempre al final se
comprueba, se vuelve realidad, la profecía autocumplida y se comprueba porque ante el mínimo rasgo
de que el hombre que tengo enfrente, siguiendo con el ejemplo de todos los hombres me engañan,
cuando este hombre que yo tengo enfrente hace algo, por más pequeño e insignificante que sea como
justo levantar a mirada y vio a una persona por la calle, no, quizás hasta sin intención,
esa mínima acción que hace esta este hombre ya confirma mi teoría, confirma mi creencia, es como si
estuviera esperando inconscientemente que se armara esa escena para que mi cerebro dijera,
yo tenía razón, ahí está, me están engañando, miró a esa persona. Es decir, omito las miles de
otras cosas que hizo esta persona que no tenían que ver con esa creencia o que me confirmaría la
creencia contraria, incluso, pero como mi cerebro busca esa confirmación, necesite la confirmación de
mi teoría, cuando la tiene, cuando sucede a algo mínimo, boom, encaja, confirmo mi creencia, me
digo, ves esta creencia, es verdad, las creencias pueden ser un montón, pueden ser nunca había
triunfone del trabajo, siempre las mujeres me van a abandonar, todos los hombres son iguales,
todas las personas te engañan, nadie nunca me va a querer, siempre voy a fracasar en lo que sea que
haga, soy una inútil, todas estas que acabo de nombrar son creencias, son lentes, son historias que
nos contamos y que nos creemos. Claro, la cuestión es que cuando la creencia me muestra el mundo, la
consecuencia de eso es que yo no puedo creer en un mundo diferente al mundo que me muestran mis
creencias, y si no las puedo cuestionar, no las puedo cambiar. Cuando la creencia me dice que yo
debería ser o hacer algo y no lo hago, la consecuencia es que siento culpa, siento culpa porque debería
estar haciendo eso, o ser eso que no soy. Si yo creo que debería, por ejemplo, tener dos títulos
universitarios, cuando alcanzo solamente uno, me siento mal, porque en realidad mi creencia me
dice que yo debería tener dos y no los tengo. Entonces, cuando te da los dos títulos me voy a
sentir bien, se preguntarán. Yo le voy a decir que sí, pero por un tiempo, solamente por un tiempo,
porque después la creencia probablemente me diga, bueno, hasta bien, ahora tenés dos títulos,
pero también tenés que tener un doctorado, tenés que tener una diplomatura, un paso más.
¿Por qué pasa esto? Bueno, porque cuando las creencias no son cuestionadas y sobre todo no son
mías, siempre me llevan al mismo lugar, al lugar de lo estoy haciendo mal. Vamos a poner un ejemplo
de cómo se forma las creencias, pensemos a las creencias como una casa. Todas las personas heredamos,
una casa de nuestros padres o de nuestras madres cuando nacemos. Y esta casa ya viene con muebles,
adentro, ¿no? Durante un tiempo, vivimos en esa casa, pero llega un momento en el que
empezamos a cuestionarnos si nos gustan esos muebles o cómo está decorada la casa. Empezamos a
cuestionar si realmente queremos vivir con esos muebles o en realidad nos gustaría decorar la
casa de una manera diferente. Bueno, cuando me cuestionos y me gustan estos muebles sonos,
no, probablemente empiezo a sacar algunos o a moverlos de lugar. Esta es la primera etapa a la
hora de pensar en cambiar creencias, el cuestionarme, si me gusta cómo están o no, si creo en ellas o no.
Y esto viene de ponerles un signo de pregunta. Entonces empiezo a sacar los muebles que no me gustan,
esta creencia no va conmigo, este mandato ya no lo quiero, no me hace bien. Esto me gusta y esto no.
Así, voy sacando los muebles de la casa que heredé.
Pero llega un momento en el que, claro, me quedo con una casa con pocos muebles, y esta es una segunda etapa.
La persona ya sacó algunos muebles, entonces sabe eso que no quiere para su vida, pero todavía no se sabe lo que quiere.
Esta es una etapa que es bien complicada, porque sacamos las creencias previas que nos regionantes,
pero no sabemos bien aún, ¿cuáles son las creencias nuevas que nos van a regir de ahora en más?
Por eso es un momento de incertidumbre y hay que soportarlo, no es fácil soportar la incertidumbre.
Pero, tranquilo, tranquila, tranquila, es un momento clave en y de construyendo nuestras creencias y un momento clave en el transitar hacia la madurez.
Poco a poco vamos a ir construyendo nuestras propios muebles, pero hay que soportar este momento de estar sin las creencias previas,
pero tampoco saber todavía cuáles son las creencias que queremos tener.
Después de esta, yo empiezo poco a poco la persona empieza, poco a poco a elegir que muebles si les gustaría poner en su casa.
Muebles que claro, voy a poder ir cambiando miles de veces a lo largo de mi vida, pero muebles que al fin y al cabo los elegimos nosotros, los elijo yo, ya no son los muebles seriedados de mi papá, de mi mamá, de mi abuela, de mi abuela.
Ahora son míos, estos muebles que son nuestros vínculos, nuestras acciones, reacciones, actividades, rutinas, ideas, todo esto que son los muebles, desde ahora lo se dijo yo.
Ya esta etapa de elegir, es decir, de haber sacado los muebles que no me gustan, porque les cuestioné.
Y empezar a elegir, cuáles son los muebles que si me gustan y que quiero dejar, a esta etapa se le llama Madurez, adultes.
Entonces así poco a poco, vamos armando nuestro mundo, nuestra propia verdad, nuestro propio hogar de creencias.
Si no me quedo con el mundo que otras personas me contaron con las verdades de otras personas, en hogares que otras personas dejaron para mí, pero no en mi propio mundo, en mi propia casa.
Para ser adultos y maduros emocionalmente nos hace falta evitar nuestra propia casa, nuestro propio mundo, nuestras propias creencias.
Es necesario elegir nosotros mismos nuestros muebles, entonces las cosas ya no nos pasan porque sí, porque justo tenía ese mueble en mi casa.
Si no que como adultos empezamos a tomar nuestras propias decisiones, en función de lo que es bueno realmente para nosotros.
Por eso es tan importante cuestionar nuestras creencias.
Quiero compartirles ahora los cuatro pasos claves para cuestionar nuestras creencias.
Paso número uno, hacer conscientes las creencias que tenemos.
¿Cómo? Por ejemplo, anotar las leyes que rigen nuestras vidas.
Por ejemplo, los hombres son todos iguales.
Nunca vas a triunfar el trabajo. Siempre vas a ser una fracasada. Siempre vas a ser el fracasado de las familias.
Intentemos hacer una lista de cuáles son las creencias que rigen nuestras vidas.
Ahora, vamos a tomar una sola de esas creencias. Podes tomar.
Podes ir haciendo cada una de estos pasos con todas las creencias, pero vamos a tomar la que más te molesten en este momento.
Paso número dos, le pongo un signo de pregunta al final de la frase.
Este paso número dos es el cuestionamiento. Entonces, por ejemplo, digo todos los hombres son iguales, todos.
Lo pienso, lo constato con la realidad, vamos a meternos de lleno en esa creencia.
Mi hermano, mi primo, mi papá, mi tío, todas esas personas son absolutamente iguales.
Todos hacen esto que yo creo. Todos esos hombres me engañan, engañan.
Empezó a constatar esta creencia con la realidad de la cuestión.
Paso número tres, elegir cuáles son las creencias, es decir, los mueles, cuáles los que me quiero quedar.
¿Y cuáles voy a desechar? Si las voy a dejar a las personas a quienes las corresponden.
Entonces, esta creencia de que sí o sí, para ser feliz, tengo que casarme y tener hijos. Por ejemplo,
vamos a decir que es algo que, no sé, que uno no elige, entonces se la devuelvo a tomar mamá o papá,
te devuelvo esta creencia, pero no es mía, no es un mueble que yo quieras tener en mi casa, ¿no?
Entonces, voy eligiendo. Entonces, quizás puedo poner a cabo, ¿no?
Siguiendo con el ejemplo anterior, algunos hombres sí, quizás me engañan y otros no, quizás algunas mujeres también me engañan y otras no.
Y me voy a quedar con ese mueble, por ejemplo. Paso número cuatro, armar mi propio catálogo de creencias.
Esto sería casi como armar una revistita en la que voy poniendo cada una de las creencias con las que sí me quiero quedar.
Entonces acá me voy a hacer una pregunta. ¿Cuáles son las creencias que yo elijo que arriesga en mi vida?
¿Qué quiero creer de mí y qué quiero creer del mundo?
Y voy armando mi propio catálogo de creencias con lo que yo creo con los muebles que yo elijo.
Si tenés tiempo ahora, agarrar una hoja y anda escribiendo ya este mismo ejercicio,
construir tu propio catálogo de creencias para empezar a caminar hacia la madurez, hacia la adultez,
empezar a tomar decisiones mucho más conscientes.
Hasta acá el episodio de hoy, recordar que puedes encontrarnos en Instagram como @psi.mammoliti.
Hasta la próxima.
[Música]
Podcast Summary
Key Points:
Las creencias son frases internas que moldean cómo vemos el mundo y qué debemos ser o hacer en la vida.
Estas creencias, muchas veces heredadas, actúan como lentes que distorsionan la realidad y generan frustraciones cuando no se cumplen.
Cuando una persona cree que nunca será buena en el amor, esa creencia se vuelve autorealizada porque el cerebro busca confirmarla de forma inconsciente.
Cuestionar las creencias es fundamental para romper patrones negativos y comenzar a vivir desde una realidad personal y verdadera.
El proceso de cambiar creencias se compara con remodelar una casa heredada, donde se eliminan los muebles que no encajan y se construyen nuevos.
Para ser emocionalmente maduro, es necesario elegir libremente nuestras creencias, dejando de depender de las de otros.
Los cuatro pasos clave para cuestionar creencias son
Cada creencia que se cuestiona y se reemplaza permite tomar decisiones más auténticas y alineadas con uno mismo.
Summary:
En este episodio de psicología al desnudo, Marina Mamoliti explica cómo las creencias internas —frases que vivimos desde la infancia— moldean nuestra percepción del mundo y nuestras decisiones. Estas creencias, muchas veces heredadas, actúan como reglas automáticas que nos dicen qué podemos o debemos hacer, generando frustración cuando no se cumplen. Un caso clave es el de una persona que cree no ser buena en el amor, lo que la lleva a que todos sus parejas se vayan, porque esa creencia se autocumple en la realidad.
La clave para cambiar esto está en cuestionarlas: hacerlas conscientes, ponerles un signo de interrogación, comprobarlas con la realidad y decidir qué creencias mantener o rechazar. Este proceso se compara con remodelar una casa heredada, donde se eliminan muebles que no encajan y se construyen nuevos, representando así una madurez emocional. La madurez implica dejar de seguir creencias ajenas y elegir, conscientemente, qué creencias se quieren mantener.
Para empezar, se recomienda hacer una lista de creencias personales, cuestionarlas, elegir las que se mantienen y crear un catálogo propio. Este ejercicio permite tomar decisiones más auténticas, vivir con más libertad y construir una vida alineada con la verdad personal.
FAQs
Las creencias son frases internas que nos guían desde la infancia sobre cómo es el mundo y qué debemos ser o hacer. Influencian nuestras decisiones, emociones y percepciones, actúan como lentes a través de los cuales vemos el mundo.
Cuando tienes una creencia como 'debo tener dos títulos universitarios', y solo logras uno, sientes culpa porque tu mente asume que no has cumplido con lo que debería ser. Esto se debe a que las creencias marcan un estándar que, si no se alcanza, genera frustración.
Puedes identificarlas anotando frases que rigen tu vida, como 'todos los hombres son iguales' o 'nunca voy a triunfar'. Estas frases suelen ser autoproyectadas y son parte de tus reglas internas desde la infancia.
Si no las cuestionas, seguirás viviendo bajo una historia que no es verdadera, y tus decisiones se basarán en creencias inconscientes que te llevarán a sentir fracaso, miedo o inseguridad, incluso cuando la realidad es diferente.
Puedes empezar por ponerle un signo de pregunta al final de la frase, como 'todos los hombres son iguales?', y luego observar si esa afirmación se cumple en la realidad. Así puedes empezar a cuestionarla de forma consciente.
Cuando crees que 'todos los hombres me engañan', cualquier acción pequeña de un hombre puede interpretarse como confirmación. El cerebro busca evidencia que respalde tu creencia, y así se vuelve una profecía autocumplida.
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