El episodio aborda por qué es tan difícil soltar una relación tóxica, explicando que el miedo a la soledad y las heridas tempranas de apego inseguro nos mantienen cautivos. Se compara el enganche emocional con una adicción, donde el cerebro entra en abstinencia al cortar el vínculo, similar a dejar una droga. La herramienta principal propuesta es el contacto cero, que consiste en eliminar toda comunicación y estímulo de la otra persona (llamadas, mensajes, redes sociales, lugares compartidos) para romper el circuito de pensamientos obsesivos. Este proceso tiene cuatro etapas: una certeza inicial que impulsa la decisión, luego dudas y confusión, después miedo a perder al otro, y finalmente una decisión que puede ser definitiva o una segunda oportunidad, siempre que haya cambios reales. Se enfatiza que la dependencia emocional no se supera solo, por lo que se recomienda terapia para trabajar la raíz y evitar repetir patrones. También se invita a reflexionar con preguntas prácticas, como enumerar razones para alejarse o imaginar el futuro con esa persona, y se concluye que quedarse sufriendo por amor no es romanticismo, sino autoabandono. Salir duele, pero es un acto de cuidado hacia uno mismo para volver a brillar.
porque esta no es una estrategia para generar misterio, para provocar al otro, para lograr que el otro nos extrañe o forzar un regreso. ¿Por qué cuesta tanto soltar una relación tóxica? Acompáñame que vamos a descubrirlo juntos. Estás escuchando la psicología desnudo, un pódico adipsibamolíquico. Hay relaciones en las que parece que irnos es la muerte misma. Sentimos que si cortamos ese civinculo, todo nuestro mundo se va a caer a pedazos. Nos da miedo quedar destrozados, entonces nos quedamos. Nos detiene el miedo a sentir la angustia de la soledad. Nos manteremos cautivos de una relación que nos desangra porque al parecer es mejor que estar solos. Pero ese terror al vacío no nace en esa relación, o al menos no del todo. Tiene que ver con tu historia, con heridas viejas, con experiencias temperanas donde el amor estuvo mezclado con el miedo, con el abandono o con la inestabilidad. Podríamos pensar que tiene que ver con un modo de evitar el mundo que en psicología llamamos apego inseguro. Es extremadamente difícil soltar una relación en la que sentís que te augas si la otra persona se va, pero en la que quedarte a cerrado es una tortura a largo plazo. Lo vi cientos de veces en consulta y se duele sí, pero ese dolor tiene un final. En algún momento después de atravesar todo el dolor, el malestar frena. Ahora si nos quedamos no, cuando nos quedamos no hay duello, si no hay cierre y en dolor no para. Para salir, vas a tener que renunciar algo. A algo que te hace sentir bien de arratos. A un mal llamado amor que funciona como un parte que alivia cada tanto, pero que se sale después y deja otra vez larida al descubierto sangrando. Quedar atados a una relación que daña es equiparable a cualquiera de dicción. Hablamos de dicción porque cuando dejamos ir una renación que nos enganchó de este modo, el cerebro entra en abstinencia y esto es una metáfora. Se activan los mismos circuitos que cuando dejamos una droga. Como si estuvieramos hablando de la cocaína, de la alcohol o del tabaco. Ninguna persona deja la alcohol o el tabaco porque se cansó del bienestar que este le produce o porque le generé rechazo la verdad, es que las personas dejan esas sustancias o esos comportamientos aún queriendo seguir con el consumo, pero porque ya no pueden más. Si no hubiera consecuencias, probablemente la persona seguiría sumando, comiendo o tomando alcohol en exceso. Bueno, exactamente lo mismo pasan las relaciones. Sí, claro que vas a renunciar a momentos lindos que en tu cabeza justifican el que darte ahí. Pero la verdad es que en las relaciones pocos sanas el bienestar es cada vez más efímero, más corto, más lijano y lo que predomina ser malestar. Te voy a pedir por un momento que frenes un minuto. Vamos a pensar en tu relación de pareja, la que tenes hoy o la que dejaste atrás. Mírate, mírate a vos, mira la persona que suos ahora. ¿Cómo te ves? ¿Te gusta quién sos hoy? ¿Te gusta lo que estás permitiendo lo que estás construyendo con el otro? Si tu respuesta, alguna de estas preguntas es no en el momento de frenar, el momento de hacer una pausa y tomar cartas en el asunto para volver a vos. ¿Cuándo es que deberías considerar tomar distancia de una relación? ¿Cuándo estás en pareja con una persona que no te puede amar, ni ni darete ni darete lo que necesitas? ¿Cuándo estás con alguien infantil que no puede construir un vínculo adulto como vos? Voy a hablar de la mora adulto en otro capítulo de esta temporada. Si estás con alguien que no quieres tener una relación, un proyecto, compromiso o intimidad, pero vos si querés o al revés. Si estás con una persona que te miente con la cual te sentís engañado o estafado todo el tiempo, si no te sentís cuidado, protegido a salvo o tranquilo. Si a lo de todo esto aparece hay una herramienta clara para cortar el enganche. Se llama contacto cero. El nombre puede sonar muy moderno, pero la lógica detrás de este mecanismo está nantiúa como los vínculos humanos. Cuando él nos hace daño y no lo podemos soltar, tomar distancia no es crueldad con el otro ni con nosotros es cuidado. A partir de ahora, en adelante, en el episodio vamos a centrarnos en el momento posterior de la decisión de Alejardo. Si todavía no estás seguro o seguro de hacerlo, quizás necesites darte un poco más de tiempo para pensar en las preguntas anteriores. No hay apuro. Las decisiones importantes no se tienen que tomar a los empujones, así que tomate tu tiempo. Ahora bien, si luego de responder las preguntas anteriores estás seguro de que lo mejor es elegir el contacto cero es fundamental entonces entender para qué sirven. No es para recuperar a nadie. Se utiliza únicamente cuando necesitamos dejar ir una relación que ya cumplió su ciclo. Si el espacio que necesitamos para cortar el engaño emocional y el malestar que se reactiva, cada vez que hay un nuevo contacto. Antes, cuando las personas terminaban una relación, dejaban de verse y de hablarse y la distancia era concreta. No había más mensajes, no había información constante, no había una ventana abierta al mundo del otro como hoy. Quizás sí, algún cruce casual, pero en general, el corte era real. Hoy, eso cambió. Vivimos en un mundo hiper atravesado por redes sociales, por mensajes instantáneos y por una exposición permanente. Saber qué hace el otro, con quién está, al que hora se conecta, qué foto sube, es casi inevitable. Y justamente por eso tomar distancia se volvió más difícil y por eso mucho más necesario. Ya vamos con contacto 0 a la restricción del contacto con la otra persona. Inplica cortar la comunicación por todas las vías posibles para permitir que el sistema emocional y el cerebro dejen de reactivarse una y otra vez. Entonces, no hablar con esa persona, no contestar su llamada ni su WhatsApp, no escribirle ni responder sus mensajes, no espiar como detective sus redes sociales, su última hora de conexión. La poco es hablar de esa persona con terceros y se evitar su presencia en todo contexto. Ahora no se trata de castigar a nosotros o a lo otro, sino de no darle al cerebro e estímulos que reactiven el enganche. Como si limitáramos por completo una sustancia a la que somos adictos, se trata de hacer como si esa persona no existiera para nosotros para empezar a vivir nuestra vida sin ella. Esta herramienta se usa cuando necesitamos tomar distancia de una expareja ya sea porque nos hace mal, seguir teniendo contacto o porque nos costó mucho terminar esa relación. Y cada recuerdo nos hace lugar decir es la decisión correcta o no. O cuando intentamos separarnos en buenos términos, pero el vínculo entra en un ciclo repetido de pelea, reconciliación y de nuevo, traves maltrato y otra vez unillación, en si otra vez mentiras, desprecio, destrato. Y después nos arreglamos, pero después todo el ciclo de la violencia arranco otra vez. O también cuando nos damos cuenta que tenemos una extrema dependencia del otro, tanto que no sabemos construir una vida propia y quizás nos sentimos débiles sin el otro. Períso de una vida que no reconocemos como propia. También podemos usar el contacto 0 cuando alguien desaparece de nuestras vidas sin dar explicaciones y queremos evitar su recuerdo constante o la idea de escribirle de nuevo para averiguar por qué nos responde o por qué nos lastimos. O si necesitamos alejarnos de personas con quienes tuvimos vínculos pocos sanos en lo que la pelea será mucho más frecuente es que los momentos lindos, un nuevo mentira donde todo se sintió medio turbio, empastado, difícil. Daniel Golemann, un neurocientífico estadounidense, explica algo muy interesante sobre esto. Él dice que cuando estamos en el proceso de una ruptura, basta nada más que un pensamiento, una foto o un comentario de otras personas o cualquier estímulo similar para que se desincadele una avalancha de pensamientos que se van enganchando unos a otros en un efecto dominó. Una vez que la secuencia de pensamientos obsesivos se puso en marcha es muy difícil detener el proceso de asociaciones mentales que se desincaden. Es como un tren de pensamientos
imparables. Cuantas más vueltas le damos a los motivos que nos llevaron a terminar esa relación, más razones y justificaciones vamos a encontrar para seguir enganchados a esa persona. Por eso el contacto ser es una herramienta tan poderosa para romper el enganche pocosano, porque rompe corta el circuito. El contacto ser es como una fase de abstinencia en la que vos voluntariamente te privas de un objeto que te genera algún deseo y de el que probablemente te esté costándose pararte. Por supuesto que va a existir un impulso de búsqueda o una resistencia porque tu cerebro quiere volver al alivio de lo conocido, pero te aseguro que si logras hacerlo, vas a ganar mucha paz mental e tranquilidad. ¿Cómo simplemente el contacto seré en la práctica implica eliminar estímulos? Bloquear redes al menos por un tiempo, evitar información indirecta como pedir amigos que no nos traigan noticias de esa persona, no frecuentar lugares compartidos. Al contrario de lo que muchas personas creen el bloqueo de redes, por ejemplo no siempre sino en imodemadures. Muchas veces uno bloquea porque sabe que es lo mejor para su salud mental cortar con ese estímulo de ver todo el tiempo a la otra persona, al menos al principio de una separación. Podes también pedirle amigos tuyos que no te comenten ningún tipo de información de esta "expareja" con la que estás intentando hacer contactos. Seró que evita vos preguntar por ello ella por un tiempo. También es bueno no asistir a los lugares que frecuentaban juntos o donde creas que pueden conseguir. Y sé cómo donde personas van a pensar bueno pero porque yo no puedo seguir siendo ese lugar, si yo iba incluso antes de estar con esa persona. Bueno porque la idea justamente para ayudarte es que eliminemos todo tipo de contacto. Para cuidarte, es decir, ya vas a poder volver a esos lugares cuando ver a la persona no te dispara y pensamientos obsesivos que te dañen pero por el momento es mejor suspender tu visita a esos lugares. Una recomendación acá cada vez que esa persona aparezca en tu mente, cambia el foco atenciónal. En esta primera distancia vamos a usar como mecanismo la distracción. Genato tiempo libre con nuevas actividades, deportes, hobbies, conocen gente nueva para lograr así poco a poco reacer tu vida y evitar retomar contacto solo por dependencia, solo por costumbre, solo por necesidad. Resistir la distancia, pese a tus ganas de conectar con el otro y también resistir frente a la insistencia de ese otro por recuperar el contacto es muy importante. El contacto cero en es lineal y no es mágico, no es que un día lo aplicas y listo se apagan todas las emociones. Es un proceso y como todo proceso de duele tiene momentos bien diferenciados. La primera etapa del contacto cero es la certeza inicial al principio, hay un montón de claridad. Sabes que terminar fue lo mejor, sabéis que necesitas esa distancia. Esa seguridad inicial es el empujón de energía que te permite dar ese primer paso. Es clave, así que agarrate de ahí. De hecho, escribir las razones por las que decidiste irte. Habladas, hablarles con un psicólogo, hablarles con personas de confianza que pueden ayudarte a sostener esa decisión. Cuanto más adelante todo el pieza tan valeada. Hay un segundo momento, el momento de la duda. Esto es suceder a las semanas de haber terminado y haber tomado distancia. Probablemente ahí empiecen a aparecer emociones a algo como encontradas de dudas, confusión, cuestionamientos. Esto siempre pasa frente a la ausencia de la otra persona. Es una situación muy extraña a la de la soledad. Y nuestro cerebro suele prender todas las alarmas. Ahora, frente a la duda, muchas personas que hacen es vuelven a contactar a la persona, no porque quieren volver de verdad, sino para calmar y simaleçar. Acá, mi recomendación es atravesar esta etapa sin decisiones impulsivas. Hace todo lo posible, con tal de sacarte las dudas que tengas. Y si volvés que sea porque lo elegiza conciencia, no porque estabas escapan de una emoción pasajera. El tercer momento es el de miedo, preocupación y cuestionamiento. Después de un tiempo, largos sin tener señales de la otra persona, ya se empieza a notar física y emocionalmente la ausencia. Está reaciendo tu vida sin ese otro. Lo que puede interpretarse como que en realidad estás perdiendo al otro para siempre. Entonces, aparece el miedo a perder al otro. Aparece esta fase de duelo que es muy natural cuando terminamos una relación. Y esta tercera etapa es la etapa de la decisión. Acá puede que reafirme tu postura y reagastuvida sin esa persona o consideres volver a la relación, pero conociendo ya el costo que eso implica. Y el cuarto momento es el que contiene la decisión. En este momento tenemos dos caminos posibles. Y la Dios, vamos a decirle definitivo o la segunda oportunidad. Yojo acá para volver es indispensable trabajar en aquello que te hizo irte en primer lugar, porque si no hay cambios reales volver no es una nueva oportunidad. Es repetir la misma historia. Y dentro de un tiempo, pasa encontrarte exactamente en el mismo lugar del que hoy estás tratando de salir. Tomar la decisión de aplicar contacto cero no es fácil, no es solamente dejar describir. Es sostener una abstinencia emocional es elegir el dolor que cura por encima de la livión que te engancha. Y por eso si hay dependencia emocional, hay algo que necesito decirte con mucha claridad, no se sale solo. No porque no sea fuerte, ni porque te falte voluntad, sino porque la dependencia es un circuito adictivo, una forma de regulación del sistema nervioso que se volvió adictiva. Tu cuerpo aprendió que el otro es salivio, aunque también haga daño. Y cuando intentas saltar, él se debró entrar en alarma te grita que vuelvas, te fabrica excusas, te convence de que bueno, no era tan grave, capaz exageraste. Bueno, podrían ser amigos. Bueno, manó mensajito, no pasa nada. Y entonces, a ir a mente de tradición con argumentos que suenan razonables, pero que en realidad son pura abstinencia. Y en esos momentos un profesional no es un lujo, es una necesidad, porque cuando estás adentro del enganche, tu criterio se contamina. La nostalgia se difrasa de amor y el miedo a estar solo se difrasa de es que yo lo amo, yo la. Entonces la terapia en este punto cumple una función vital, que es que te presta estructura cuando vos no la tenés, te ayuda a sostener el límite cuando tu cuerpo quiero volver. Y sobre todo te permite trabajar en la raíz, no solo en el síntoma. Porque cortar el contacto puede serenar el sangrado, pero si no se na es la herida de base, tarde o temprano con otra persona, te vas a volver a enganchar. Por eso si sentís que esto te supera, si ya intentaste ir, te te mil veces y volvés y te cuesta sostener la distancia, yo te super recomiendo que has terapia, realmente es el camino más inteligente cuando hay dependencia emocional. Puedes ser con un psicólogo presencial, virtual con el que vos concias, pero comenzás. Y acá me detengo para contarte que si quieres hacer terapia con nosotros, en la descripción de este episodio te voy a dejar el link para que conozcas al equipo de psicólogos de pxmamoliti, nada es imprescindible. Lo que hoy parece insoportable, mañana no lo es. Y si dudas, pensan tu primera amor. Duele hoy como dolía en aquel momento. Estoy segura que no. Vamos al momento práctico de este podcast. Vas a tomar una hoja y algo para anotar y vas a responder a estas preguntas. ¿Por qué necesitas cortar relación con esta persona? Enumera las razones. Y se muy sincero. Es muy sincero, aunque duela. Porque me humilla, porque me hace sentir fea, porque me engaña, porque no me genera confianza, porque no me hace brillar como me gustaría. Lo que sea que te pasa con esa otra persona. Las razones por las cuales necesitas alejarte. Una vez que también es describir, le es a lista de tenidamente. Si te dijera que te mirez de acá a tres años con esa persona. Te ves feliz. Si no la conocieras, elegirías volver a conocerla y empezar a de nuevo. Una relación. Si alguna de estas dos preguntas fueron no, entonces es momento de tomar una decisión. Terminar un vínculo nunca es fácil, porque en las relaciones con viven emociones opuestas, amor y bronca, alidio y culpa, deseo de irse y terror a quedarse solo. Pero cuando en ese vínculo hay violencia, manipulación o dependencia emocional. Terminar no es solo doloroso, es atravesar un infierno, interno. Siempre hay momentos lindos. Siempre. Incluso nos vínculos más dañinos. El problema no es que no existan cosas buenas sino cuando lo malo ocupa de malo.
hacia tu espacio. Cuando lo que dueles constante, cuando para sostener el vínculo, tienes que achicar, tienes que callarte, dejar de ser quien sos. Porque ahí ya no estamos hablando de una relación ambivalente, estamos hablando de una relación que la estima. Y hay algo súper importante que me gustaría que te quedé claro. Y es que no sos culpable de lo que el otro hace, pero si sos responsable de las relaciones en las que elegís seguir participando. Salir no tiene por qué ser abrupto, no hay medallas por íbamos rápido, podés tomarte tu tiempo, ordenar todo, preparar el terreno. Pero si es importante entender que si la relación te daña, tenéis que hacer el trabajo de salir. Si no las es ahora, lo vas a tener que hacer más adelante. Porque las relaciones que se sostienen desde el dolor no se transforman mágicamente, en general, se repitan. Y quedarte toda una vida sufriendo por amor, no es romandicismo. Es autoabandono. Y no te lo mereces, no mereces. No vinimos a este mundo a chicarnos para que alguien se quede al lado nuestro. No merecemos vínculos que nos cuiden, que nos respeten, que nos sacan brillar. Aunque duela irnos, aunque implica un duele, aunque de miedo, animate a salir de donde estás incomoda o incomodo, porque si no es perder, es volver a vos hasta acá el episodio de hoy. Nos encontramos la semana que viene.
Podcast Summary
Key Points:
La dificultad de soltar relaciones tóxicas se relaciona con el miedo a la soledad y con heridas emocionales pasadas, vinculadas al apego inseguro.
Quedarse en una relación dañina equivale a una adicción, ya que el cerebro reacciona con abstinencia al cortar el vínculo.
El contacto cero es una herramienta clave para romper el enganche emocional, que implica eliminar todo estímulo de la otra persona (mensajes, redes, lugares, información indirecta).
El proceso de contacto cero tiene etapas
La dependencia emocional no se supera solo; se recomienda terapia profesional para trabajar la raíz del problema y evitar repetir patrones.
Es crucial reflexionar sobre la relación actual o pasada, evaluar si te hace bien y si te permite ser tú mismo, y recordar que no eres culpable de lo que el otro hace, pero sí responsable de quedarte.
Summary:
El episodio aborda por qué es tan difícil soltar una relación tóxica, explicando que el miedo a la soledad y las heridas tempranas de apego inseguro nos mantienen cautivos. Se compara el enganche emocional con una adicción, donde el cerebro entra en abstinencia al cortar el vínculo, similar a dejar una droga. La herramienta principal propuesta es el contacto cero, que consiste en eliminar toda comunicación y estímulo de la otra persona (llamadas, mensajes, redes sociales, lugares compartidos) para romper el circuito de pensamientos obsesivos.
Este proceso tiene cuatro etapas: una certeza inicial que impulsa la decisión, luego dudas y confusión, después miedo a perder al otro, y finalmente una decisión que puede ser definitiva o una segunda oportunidad, siempre que haya cambios reales. Se enfatiza que la dependencia emocional no se supera solo, por lo que se recomienda terapia para trabajar la raíz y evitar repetir patrones. También se invita a reflexionar con preguntas prácticas, como enumerar razones para alejarse o imaginar el futuro con esa persona, y se concluye que quedarse sufriendo por amor no es romanticismo, sino autoabandono.
Salir duele, pero es un acto de cuidado hacia uno mismo para volver a brillar.
FAQs
Cuesta porque el miedo a la soledad y al vacío se conecta con heridas viejas y un apego inseguro, donde el amor se mezcló con miedo o abandono. Esto hace que el cerebro reaccione como ante una adicción, buscando el alivio que la otra persona proporciona.
El contacto cero es una herramienta que consiste en cortar toda comunicación y estímulos con una expareja para romper el enganche emocional. Sirve para dejar ir una relación que ya cumplió su ciclo y evitar que el cerebro se reactive con recuerdos o interacciones.
No, el contacto cero no es una estrategia para generar misterio o provocar que el otro regrese. Se utiliza únicamente cuando necesitas dejar ir una relación dañina y cortar el malestar que se reactiva con cada nuevo contacto.
Las etapas son: certeza inicial, momento de duda, miedo y cuestionamiento, y etapa de decisión. Cada fase tiene emociones distintas, y es clave atravesarlas sin decisiones impulsivas para sostener la distancia.
Se recomienda atravesar la duda sin volver a contactar a la persona para calmar la ansiedad. Si decides volver, debe ser una elección consciente, no un escape de una emoción pasajera, y es útil escribir las razones por las que te fuiste.
Porque al dejar la relación, el cerebro entra en abstinencia y se activan los mismos circuitos que con drogas como el alcohol o el tabaco. La persona sigue enganchada aunque el bienestar sea efímero y el malestar predomine.
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