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430.- Cómo SOLTAR lo que DUELE: Amor, familia, trabajo, sueños - Gaby Pérez Islas

73m 22s

430.- Cómo SOLTAR lo que DUELE: Amor, familia, trabajo, sueños - Gaby Pérez Islas

El podcast explora por qué las personas se aferran al dolor tras una pérdida, ya sea de un ser querido, salud, juventud o relaciones. La invitada Gaby, experta en tanatología, explica que el tiempo no cura todo por sí solo; es necesario realizar "tareas de duelo" activas, como limpiar la herida emocional. Aferrarse al dolor a menudo proviene de confundir amor con sufrimiento, o de ganancias secundarias como atención y cuidado. También se critica la idea de que el dolor honra al fallecido, cuando en realidad el verdadero homenaje es volver a sonreír y recordar con amor. La sociedad impone frases como "Dios te eligió como guerrero" o "esto pasó para que aprendieras", que pueden generar culpa o invalidar el dolor. El aprendizaje no es automático; requiere voluntad y herramientas. La pérdida puede ser un maestro duro, pero cada persona decide si extrae significado o no. El duelo es un proceso inestable, como un trampolín, y no un lugar para vivir permanentemente. Al final, se enfatiza que el amor no debe doler ni en vida ni en muerte, y que extrañar pertenece al amor, no al dolor.

Transcription

12542 Words, 65920 Characters

Spanish
¿Por qué nos aferramos algo que duela? El tiempo sierra una herida, pero no la desinfecta. Hay otro duelo, no se morió, pero eso fue de mi vida. Perdida no es nada más algo que yo tenía, sino algo que yo deseaba y nunca obtuve. ¿Cómo te das cuenta si de verdad ya soltaste o solo estás diciendo de dientes para fuera? El enojo de une más inclusivo que la misma. ¿Cómo saber si estoy honrando realmente a mi ser querido? O si ya me estoy haciendo al duro, al dolor. Trasas de canso, para hacer más chiquito tu dolor. A veces esas perdidas son más difíciles de suerte. ¿Qué pesa más? La ausencia de alguien o la esperanza de que algún día vuelve. El amor no tiene que dormir. No tiene que dolerme en vida, ni en muerte. ¿Qué tiene que pasar para que un ser humano desira soltándonos? El podcast de Marco António Regí es una producción de haurgi al enchaltena y todos sus derechos están reservados. Todos en la vida sufrimos alguna pérdida. La pérdida de un ser querido, la pérdida de dinero, de una amistad, de nuestra juventud, de nuestra salud, de un rol que tenemos en la vida, duele mucho. Pero ¿por qué nos soltamos? Ahí está la pregunta. ¿Por qué aunque nos duele tanto a veces nos aferramos y preferimos quedarnos viviendo ese dolor y lo convertimos como parte de nuestra identidad? ¿Cómo soltar cuando las cosas duelen tanto? ¿Y por qué nos aferramos a veces sin darnos cuenta a estar sufriendo y sufriendo? Para hablar de esto, quién mejor que nuestra querida y admirada Gabi, precisas Gabi tan a todo lo que una plauso para ella, aquí está el podcast de regreso. Gabi, gracias. Ocho libros ya. Gracias. Bienvenida el programa. Gracias por estar en el podcast. Gracias a ti, Marco. Siempre gracias por tu amistad. ¿Por qué a veces nos aferramos al dolor? Lógicos sería soltar el dolor. Pero ¿por qué nos aferramos algo que duele? Nos aferramos al dolor porque en la naturaleza humana está quedarte siempre más tiempo del necesario en un lugar y el dolor es un lugar incómodo pero conocido. Y las personas prefieren quedarse en algo malo por conocido, que a lo mejor algo bueno por conocer. Nos parece increíble. Así es, hay un factor de boicot cuando yo me quedo en el dolor. Porque pareciera que mi auto merecimiento me dice que tú no mereces ser feliz. Porque la persona que te dio la vida ya no está, porque se terminó una relación. Imagina, ten el caso cuando muere un hijo. Como ya no hay posibilidad de que tú seas feliz. ¿Qué traición al que se fue? Lo cual está mal entendido. Pero nos quedamos en el dolor, una especie de homenaje a quien se fue y tratando de mostrarle a todo mundo cuanto he amado. Muy equivocado. El sufrimiento que llega con la pérdida va en igual medida de la amor o la relación que tuvimos. Nos lo has dicho en otros episodios del podcast. Aquí con nosotros, mientras más amo alguien, más me duele perderlo. Correcto. Correcto, pero no significa que más tiempo me voy a quedar en ese sufrimiento. O sea, si duele, imagínate que tú ocupas un lugar en mi corazón. Lo cual es cierto. Ocupas un lugar en mi corazón. Gracias. Si te sales de mi corazón, queda un hueco. Queda un hueco del tamaño del amor que yo te he tenido. Ahí está. Pero no tiene que quedarse para siempre. Y me has escuchado decirlo. El corazón que se rompe no se hace pedazos. Se abre, le cabe más amor. Entonces, si yo tengo la satisfacción del deber cumplido, no tengo una buena amiga contigo. Siempre te apoyé. No tengo deuda en ningún sentido contigo. No tengo que quedarme mucho tiempo triste. El dolor va a ser grande el tiempo que tenga que ser. Pero lo que no es proporcional es cuánto tiempo me quedo triste con cuánto te ama. Hay por ahí alguna la entendido que diga en nuestra mente. Si te amé mucho, te debo llorar y sufríte para siempre. La sociedad nos pide. Que si hemos amado mucho, nos quedemos mucho tiempo en el dolor. Es más, te dicen, bueno, yo entiendo que tú con la pérdida que tuviste. Yo entiendo que tú nunca puedas volver a ser feliz. Llegan a mi consulta, mi sin Gaby de Veras. Nunca voy a volver a ser feliz. Ligo, si no quieres, ¿no? Tienes que querer volver a ser feliz. Pero volver a ser feliz no es una traición a quien se fue. A mí me parece que es un homenaje. Gaby, el tiempo locura todo. Ay. Ay. Ya se empieza a poner esto que bueno que no tengo mangas porque me la subiera, remanga. El tiempo no locura todo. Marco. Déjame hacer este címil. Si yo me cortara ahorita el brazo y se lo dejo al tiempo, el tiempo puede ser que crea una infección terrible. Y yo pierdas del brazo por haberse lo dejado al tiempo. ¿Qué tengo que hacer? Si yo tengo una herida, primero hay que desinfectarla. Hay que lavarla, hay que limpiarla. Y luego hay que tener cuidados amorosos. Y una vez que las condiciones están puestas para que el tiempo haga lo suyo, entonces se lo dejo al tiempo. Pero no esperar, ay, mira, el tiempo todo locura. No es cierto. Tú deja una botella de vino en una mala posición, con una mala luz, en una mala temperatura. Y esperate que el tiempo la nieje. Vas a ver qué vinagre abres y sacas de esa botella. No se va a volver mejor. Se va a echar a perder. Y lo mismo pasa con los dolores. Si el tiempo no lo cura todo, ¿qué es lo que sí cura todo? Lo que cura todo en un duelo son las tareas del duelo. Las tareas del duelo. Es que fíjate como el duelo es una palabra de acción. No es una palabra de contemplación. No es algo que yo voy a ver como pasa en mi vida, como una año y voy a ver arrancando las hojas del calendario, como pasó el año en mí. Para que pase el duelo, yo tengo que hacer las tareas que cada una de las etapas del duelo me va pidiendo. Para salir de las preguntas que te hace en cada etapa del duelo. Y entonces, cuando ha hecho las tareas, has respondido las preguntas. Ahora sí que desbloqueaste el siguiente nivel. Entonces, termina su duelo. Porque el duelo no es un lugar para quedarte a vivir en él. Imagínate un trampolín, Marco. ¿Quién, en su sano juicio, que ría vivir en un trampolín? ¿Se te ocurre un lugar más inseguro, más tembloroso, más inestable que un trampolín? Eso es el duelo. ¿El dolor de una pérdida puede ser un gran maestro? Sí, el dolor de una pérdida es un gran maestro que te enseña sus lecciones de manera muy ruda. Muy ruda. Yo creo que todos tuvimos en la secundaria, en la escuela un maestro de veras, pero duro, duro, que lo sufriste en el momento, pero luego como lo agradeces. ¿Te acuerdas del profesor tal que nos es como aprendí con él? Pero lo sufriste en el momento. Ahora, déjame aclarar algo que es fundamental. Las cosas que nos pasan en la vida, no nos pasan para que aprendamos. Pasan, porque es la vida siendo la vida. Ya que pasaron, estú decisión, si eliges a extraer significado y aprender o no, puedes no haber aprendido nada. Y tengo casos como ese, ¿quieres que te diga unos rápidos? Sí, claro. Una señora que me fue a ver, porque le habían diagnosticado cáncer en un etapa 4. Estaba muy avanzado el cáncer. Sin embargo, tuvo tratamiento primero, una operación, una cirugía después que me oterapia, radiación, se estabilizó y estaba bien. La verdad, un caso extraordinario. Ella era una persona que se movía siempre en un mundo como muy superficial. Y esta pérdida de su salud la agarró muy malparada en la vida. Porque la verdad es que había tenido una vida muy rosa. Todo le había sido favorable. Era casi casi, te puedo decir, lo primero que en la vida no le había salido como ella lo había planeado. No tenía herramientas de construcción. Pasó situaciones muy duras. Dos años después, me manda un mensaje que me quiere ver. Me dio muchísimo gusto. Claro que sí ven a verme. Cuando llegó a mi joven, quería venir a verte porque tengo un problemón. ¿Qué pasó? Cuéntame. Fíjate que la señora que viene a ayudarme a la casa ya no va a venir. Y la quieres mucho. Es un vínculo importante en tu vida. La vas a extrañar. No, y ahora cómo le voy a hacer con todo el que hacer de la casa? Y entonces me quedé pensando. Y de verdad, antes de juzgarla que hubiera sido lo primero lo que uno salta, dije, ¿tiene todo el derecho? Tiene todo el derecho. Haber aprendido algo o no. Porque el dolor era suyo. No pasó para que aprendiera. Ella decidió vivir, transitarlo y después volver a ser la misma persona que su escala de prioridades, pues llama la atención. Pero es lo que ella decidió y se vale en margo. El dolor nos enseña algo sí o sí. O requerimos tener herramientas para aprender del dolor. Para aprender del dolor necesitamos tener herramientas y voluntad. ¿Ok? Si tú no pones voluntad de aprender, de verdad que aunque froy de en persona, o el lisa, vecubre, rosmigran, maestra, revivieran y estuvieran y nos dieron una clase no aprendes nada. No aprendes nada. Y es un tema ese de aprender. Porque la misma sociedad te dice, "Te pasó para que aprendieras". Y si no lo aprendes, te va a volver a pasar. Nos amenazan. Y no funciona así. No funciona. No es que la vida te va a seguir dando la oportunidad de aprender una y otra vez. Hay veces que no lo aprendiste, no lo aprendiste. Pero el aprendizaje no viene de manera obligatoria. Hay quien con una pérdida se endulza y con quien una pérdida se amarga. Has oído el ejercicio del café, la zanahoria y el huevo? Cuéntanos ese ejercicio. Cuéntanos todos. pero ahí va, es que imagínate que la pérdida es el agua hirviendo, un agua hirviendo muy caliente y tú puedes reaccionar de diferentes maneras, tú puedes ser como la zanahoria, que la zanahoria es dura, dura, dura, la metes en el agua hirviendo y se vuelve blandita, cambió. ¿Sí? tú puedes ser como el huevo, que el huevo es bastante frágil afuera, lo aplastas y se rompe, pero tú lo metes en el agua hirviendo y se vuelve duro, ya no lo rompes, o tú puedes ser como el café, que a la hora que tú lo hechas en el agua hirviendo no solo cambia él, cambia el agua, también, y lo aromatiza todo, pero que romántico, que romántico, el ejemplo de hirviendo, no lo esperaban tan hermoso, le van a terrar a los huevos, la zanahoria, no el tema es ser como el café, eso sería lo ideal, sería lo ideal, pero cada quien decide, cada inferecidas, tú como tan atóloga, qué piensas cuando escuchas, Dios le manda sus grandes batallas a sus grandes guerreras o guerreros. Es que sabes que marco, acabas de tocar una fibra muy sensible, porque mi papá me lo dijo, mi papá me lo dijo cuando a mi hermana le diagnosticaron cáncer, cáncer de mamá, mi papá me dijo, es que a mí me queda claro que Dios se escuje a sus mejores guerreros para las más grandes batallas, y yo me quedé pensando y dije, qué mal papá que consideres que no soy tan buena guerrera, la verdad lo voltea hacia mí, dije, pero qué bueno que no en tu concepto, sabes, yo no coincido con eso, no coincido para nada, creo que esa marco como muchas otras frases que decimos, decimos frases de consuelo, frases como para hacer más chiquito tu dolor, y lo que la tan atología busca no es hacer chiquito tu dolor, es hacer grande a la persona, en qué te ayuda pensar a ti que la vida te escogió, o que ya tienes un angelito en el cielo, o que ahora es ejemplo para muchos, porque a mí me diga, yo te admiro, qué fuerte eres, yo no quiero que nadie me admide, no, yo no quiero ser fuerte para nadie, yo no lo escogí, entonces me parece que es un consuelo un poquito barato, perdón papi, pero sí me parece que no es verdad, porque además Dios no nos escuje desde mi fe, desde la espiritualidad que yo practico, Dios es un ser amoroso, es un padre amoroso con nosotros y quiere nuestro bien, pero Dios nunca se contradice a sí mismo y somos biología, porque nos enfermamos, no porque sea la voluntad de Dios, sino porque el ser humano se enferma, ¿sabes? es un decía victor Emil Frank, es una de las experiencias que aquí venimos a vivir, la enfermedad, el sufrimiento y la muerte, son las tres materias asignaturas obligatorias cuando transitas de esta vida, no es mala suerte y no es la voluntad de Dios. Estoy de acuerdo con teo, eso que bueno que te quedaste serio y no me quedé reflexionando, estoy 100% de acuerdo con Tigo y sé que es un punto muy delicado, porque hay mucha gente que así aprende a gestionar las cosas, mi mamá me lo decía para mí también es muy fuerte eso porque era esta historia de Dios me tiene una recompensa muy grande allá en el cielo porque en esta vida me puso pruebas fuertes, pero hay una recompensa muy grande en el más allá y yo como que eso le ayudaba a ella, exactamente eso le servía a ella, tal vez no a ti, pero le servía a ella pensar que todo este dolor iba a tener un sentido y una recompensa cuando es el doliente el que lo dice, Marco el que lo está viviendo entonces tiene toda la razón, nadie somos nadie para poder contradecir lo que a un doliente le está sirviendo y lo respetamos, pero cuando la sociedad, los amigos, la familia te quieren decir cosas así pensando que eso te va a liviar, Dios sabe lo que hace por algo pasan las cosas, algo tendrías que aprender de eso, ah, ah, ah, me estás queriendo decir que si yo hubiera aprendido mis lecciones de otra forma esto no me hubiera pasado y eso no es cierto, no es cierto porque no pasó para que aprendieras pasó y no es tu culpa ni es fallar ahora que hay tanto interés, y bueno, tú lo sabes perfectamente con los invitados que tienes aquí hay tanto interés en que vivamos 100 años y los vivamos bien y saludables, claro, todos queremos estar ahí, pero llega un momento en que las personas piensan que hicieron algo mal y por eso se enfermaron, que si no viviste 86 años, mínimo te equivocaste y si esté algo mal y yo que me dedico a trabajar tan de cerca con la muerte, te digo que esto no es así, es cuando es, cuando te toca, te toca, si tú lo dices hablando de ti y lo estás gestionando así yo mejor me quedo calladito, pero andarle diciendo alguien, ah es que Gabi te está pasando esto porque tú eres una gran guerrera y Dios te quiere mucho y Dios te seleccionó como su guerrera eso no eso es horrible hay que callarnos la buquita tenemos buenas intenciones pero, pero las buenas intenciones no sanan y si pueden llegar al estimar, porque pueden llegar a ser sentir culpable a la persona que estén firma y sobre todo o que le está pasando una pérdida y sobre todo un comprendida, fíjate, marco, el duelo es un club al que pasamos a pertenecer sin haber pedido suscripción pasas a pertenecer a ese club ahora ya estás ahí es suficientemente duro como para que encima alguien te diga que no lo estás haciendo bien, que este duelo está tardando mucho tiempo que ya deberías descarmejor que ya deberías desacar las cosas del clósel ya supera lo o sea además de que me sacaron del camino por el que yo iba y me metieron a otro encima me vas a decir que no lo estoy haciendo bien no se vale miren cómo jugar a ser Dios no cuando tú quieres dar estos diagnósticos es yo como sé pero lo mejor es calladito mejor hacer preguntas escuchar con mucho amor y decir en qué puedo ayudar si yo soy una persona muy séptica pero volviendo a lo que te decía cuando es el doliente que lo dice una vez me tocó estar con un enfermo terminal ya saben que la tanatología tiene dos campos de acción el doliente y el enfermo terminal y yo estaba con él y me dijo no te encontraste a mi mamá mi mamá acaba de salir ahorita no la viste y mi paciente tenía 83 años entonces no no la vi le contesté y me dijo pero es que se acaba de ir es imposible que no te ellas cruzado con ella y en lugar de que yo empezar a decirle a ver esto puede ser producto todos los medicamentos que tienes de la irrigación que te está faltando el cerebro por la posición horizontal esto dije y a qué vino tu mamá claro a qué vino y entonces el me dijo vino a decirme que no tenga miedo que ya me estés esperando y que en el momento que yo me vaya de aquí ya me va a recibir en sus brazos y como te sientes me siento tan tranquilo que padre claro que hermoso que hermoso entonces sabes que lo que yo piense lo que yo crea lo que no le sirve a él es como te hace sentir todo ahora cuando me dice a el lado ve cuando alguien me dice que a Dios que tengo una ansiedad no puedo porque en la noche se me sube el muerto y entonces estoy que no palio ya no sé ni tanto deja de cenar por solo y ya no se te va a subir el muerto ahí si me meto marco porque si no te está haciendo bien lo que crees no para que viene a decirme eso que quiere decirme no descansen no si descansen pas tú dejas cenar tanto y la vida va a mejorar cenar frijol con puerco tienes sus consecuencias se te suele se te suel porco oye como saber si después de un tiempo prolongado de dolor como saber si ese con este dolor estoy onrando realmente a mi ser querido que se fue o si ya me estoy haciendo a victor al dolor se se puede se puede hacerse a dicto al dolor como saber si con este dolor estoy a un rando a mis ser amado o me estoy volviendo a dicto al dolor es un extraordinaria pregunta porque creo que una vez más volvemos a los constructos sociales donde te dicen que tu dolor puede servir para honrar a alguien o ofrecerse lo alguien los dentistas te dicen a veces no todos pero te dicen ofrecele tu dolor a Dios y de qué le sirve a Dios mi dolor Dios quiere mi esfuerzo no mi dolor yo no quiero el dolor de mis hijos eso no sería un homenaje para mi jamás el homenaje sería que el día que yo no esté ellos vuelven a sonreír y me recuerden con más amor que dolor voy más por el lado de que se vuelve una adicción el dolor como se vuelve todo lo que es tóxico y todo lo que es no sano y regresas ahí regresas ahí porque estoy llenando con dolor algo que yo debería de llenar de amor porque me quedo aferrado a un clavo ardiendo cuando duela tanto cuando me estoy haciendo daño porque no lo suelto ese es el el meollo de todo lo que estamos hablando y no lo suelto porque estoy confundido y creo que el dolor y el amor son la misma cosa el dolor y el amor son la misma cosa no lo son pero las personas los dolientes llegan a creer que el amor y el dolor son lo mismo por ejemplo una señora muy linda que fue a consulta mi jugabi me fui a comer con mis hermanas el otro día y ahí de repente nos plática y plática estamos rices y rices todo y qué tiene, qué bueno que fuiste con tus hermanas como crees y mi mamá tiene tres meses de muerta que va a decir que ya nos olvidamos de ella. Fíjate la culpa en que yo esté con mis hermanas me esté riendo cuando todas las mamas lo que quisieramos al partido es que los hijos si irán llevándose y no peleándose por la olla de la Ros. Pero ella sentía culpa, va a pensar que ya la olvidé. No, ella no va a pensar nada, la que va a pensar eres tú, porque tenemos una construcción de que el amor y el dolor son lo mismo te dicen, nadie me ha hecho sufrir tanto en la vida como mis hijos es que los amo tanto y no amar y sufrir no son lo mismo, perdón José José, porque para canciones hermoso que nos digan eso, pero para la vida real no, no el amor no tiene que doler, no tiene que doler ni en vida ni en muerte, lo extrañamos, no se hace falta y luego me doy cuenta que extrañar es parte del amor no del dolor, tú no puedes decir extraño horrible a mi mamá, no, porque no la mamá va horrible, la extrañas mucho, porque la mamá vas mucho, extrañar pertenece al amor no al dolor. Entonces cuando me quedo ahí es porque obtengo ganancias secundarias, Marco, si no yo ya me hubiera ido de ese dolor. ¿Cuáles son las ganancias secundarias de aferrarte al dolor? Las ganancias secundarias cuando estoy aferrado al dolores que todos los demás están más preocupados por mí que yo mismo, ¿hay quién va a pasar por la tía? Porque ya ven que después de lo que le pasó, pues ella ya no maneja quién la va a recoger, ¿cuánto nos va a tocar en la oficina cada quien de dar para la fiesta? Bueno, ella no le cobre, porque pues ella no con lo que le pasó, ella mejor que ella no ponga. Empezamos a ganar con la simpatía, la atención de los demás, el cuidado amoroso y nos engolocinamos y no lo queremos soltar. Y además, porque me identifico con ese dolor. ¿Quién soy? ¿Te acuerdas la película de gladiador? ¿Qué? Ah, y es un película. Me encanta. La una, la uno. Es buenísima. Pero cuando a él ya lo descubren, todo se quita la máscara quién eres y dice, soy máximo merilio, esposo de una esposa asesinada, padre de un hijo asesinado y juro que cobraré venganza. En ese momento de la película, él era eso, era un hombre resentido en búsqueda de venganza, era el esposo de una esposa asesinada y el padre de un hijo asesinado. Pero conforme avanza su camino de lero en la película, al final, cuando lo dicen, honrelo, es un soldado de Roma, ya no era un hombre resentido, ya era un hombre que había vuelto a sus valores, todo, que pudo soltar el dolor y quedarse con el amor. Sí se puede, porque al principio está nací. Entre las a dos, tú tienes que ir en el trabajo de duelo soltando, dejar que el dolor se vaya, pero el amor se queda. Si sueltas el dolor, no sueltas el amor. Antes de continuar con el podcast, quiero preguntarte algo muy importante. ¿Estás viviendo la vida que realmente quieres en tu corazón o la vida que crees que te tocó? Es decir, te despiertas, tienes tu rutina, cumples, andas de un lado para otro y no encuentras tiempo o motivación para manifestar esos sueños que tienes en tu corazón. Y cuando te lo empiezas a cuestionar, la gocesita en tu mente, te dice, ¿por qué te preguntas eso si ya estás de allá en el tiempo para sueños, dime, estás muy vieja o muy vieja para empezar algo nuevo? No tengo tiempo, no tengo dinero. Quiero que sepas que esto puede cambiar. Soy Marcantónio Regil y por eso quiero invitarte que vengas a una masterclass de gratuita en la que podemos profundizar más sobre ese tema. La clase se llama "Rompe las barreras y diseña la vida que deseas". Es gratis y al final hay un regalo especial. Inscríbete ahora mismo en marcantónioregil.com/repito. Marcantónioregil.com/alvida. Y ahora continuamos con el podcast. Gabi, ¿qué tiene que pasar para que un ser humano decida soltar el dolor? Para que un ser humano decida soltar el dolor, tienen que pasar dos cosas. O está listo, o está harto. Es el único momento en el que alguien va a cambiar. Cuando ya está harto de estar como está de estar triste, de estar solo, de lamentarse todo el tiempo, ya se ven el espejo y se choca si mismo de estar llorando. Ya estoy harto. O estoy listo porque me he preparado, porque estudiado, porque escucho podcast, porque le he ido libros. Y entonces digo, estoy listo. Estoy listo para lo que sigue. No? Claro. Hay pájaros que no vuelan hasta que les cortas la rama. Entonces también creo importante que todos los que están alrededor de un doliente que lleva muchísimo tiempo ahí aferrado, le quitemos esas ganancias secundarias y le regresemos la responsabilidad de su dolor. Y entonces ahí lo tienes, tú decidirás cuando yo como tan atóloga te digo que no hay más tiempo que vida. Otra de las grandes falsas expresiones que nos dicen, no hay más tiempo que vida. Entonces, no te quedes demasiado tiempo triste por alguien que se ha ido, porque puedes estar dejando de ver a quienes sí tienes que el día de mañana no estarán. Es decir, las presencias de hoy son las ausencias de mañana. Si tú te quedas viendo al piso buscando a quien no está, te pierdes de levantar la mirada y encontrarte con quien sí está aquí. No dejes de hacerle. Es una invitación a vivir. Pesando por ti porque tú estás aquí. Mira, tenel espejo y donde vas a encontrar masa a ese ser amado si no es en ti. Cuando se trata de un padre o una madre, genéticamente somos 50% ellos. Es que lo extraño muchísimo. Mira, tenel espejo. Ahí está. Ahí está. Yo a veces abro la boca y sale mi mamá. O sea, expresiones de mi mamá, mis hijos me dicen, "Má, parece sábue". Sí. Sí, me sale abue. Luego también, me do eso. Me doy. Me doy. Acomodo el refri igualito que lo acomodaba mi mamá. O sea, claro, me vi en un vídeo el otro día bailando porque yo en mi mente bailo maravillosamente bien. No, no, es como bailo. O sea, las de los ochenta es que soy y totalmente un h bailando, pero mijome graba y veo el vídeo que yo rolió y soy mi mamá. Así bailando como señora todo redondito, así yo, ocielos, soy mi mamá. Soy mi mamá. ¿Cómo puedes extrañar algo que llevas contigo? Mi mamá está enterañada. La tengo dentro de mí. Todo el tiempo. Lo bonito y lo no bonito. Y lo no bonito, todo. Sí. Me pasa muy seguido que yo odiaba que mi mamá se estresaba tanto cuando perdía las llaves o el pasapo. Ay, ay, las llaves. Las llaves me las robaron. Marcontonio. A ver, yo mamá tranquila. Ahí van a estar. No, no, es que no. Y ahorita, soy igual. No me digas algo. Me pasa con el equipo. Ay, mi mochila, mi laptop. Mi se ahorita, mi celular de hecho, mi celular, donde lo deje. Me lo está en la oficina. Y me estreso y todo y y pongo nervioso a la gente al redistuya. Siendo lo mío. Me estoy poniendo cada vez más grave con la. Y me imagino mi mamá. De lo que te quejabas mi jito. De el mal que huyes en las pereces. Ok, está interesante. Yo la siento mucho cuando como ya era conferencista y creci viendo la hablar en público. Maestra, verdad. Maestra, maestra era maravillosa hablando en público y motivando a la gente y vendiendo y tu observador a la venta. Es cuando doy conferencias ya conscientemente le invito a darla conmigo. Y es muy bonito porque la mamita vamos a esta conferencia. Inspíramé, ayudame, dame tu inteligencia, dame claridad y le invito a que la de conmigo. Que hermoso. Y es muy bello porque ha sido una renegociación. Tu fiste muy muy muy bella, muy amorosa, muy linda en el proceso de mi duele. Lo hicimos varios podcasts al cuando estaba en esos años y luego cuando perdía mi perrito y todo. Y ahora que han pasado ya varios años, pues ya la vivo adentro de mí. Yo habéis escuchado eso de si hay para favor. Pero sí, sí se puede. Claro, no sé si para todos. Claro, claro. Pero yo dije, "Vaya, pues voy a jugar con esta idea y si la invoco adentro de mí y con vivo con ella, o por ejemplo aquí en Ciudad México de Chiquito me llevaba a ver los organilleros. Hay los parques que mucha gente no le gustan, pero mí me encanta, me llevaba donde chiquito. Y cuando yo he con un organillero y le doy una propina al organillero, te acuerdas con digamos juntos, aquí estamos juntos oyendo el organiller. A ver más sacado de las lágrimas, pero eso es una forma muy bonita de vivir todo en la vida. Marco es la actitud y la postura que tomo. Puede vender si haberla tenido o mal decir haberla perdido. Y fíjate ahorita que decimos esto porque sigo aquí en mi mente, sabes que el tema sigue dando vueltas de cómo, porque las personas nos sueltan. Porque se nos está olvidando algo, Marco, que también perdida no es nada más algo que yo tenía y ya no tengo, sino algo que yo deseaba y nunca obtuve y nunca se logró. Entonces, a veces esas pérdidas, poco tangibles, son más difíciles de soltar y te pongo ejemplos. La mujer que deseaba ser madre y nunca lo consiguió. Hombre que deseaba ser exitoso en algún deporte y nunca logró destacar alguien que quería ser popular y conocido y tampoco lo fue. Alguien que quería llegar a tener mucho dinero porque identifica eso con éxito y no lo consigue. O sea, todos esos ecos de lo que no fueron pueden sonar más fuertes. fuerte que lo que sea y en tu vida. Entonces aquí algo en lo que tú eres muy experto que es el agradecimiento. Eso nos ayuda mucho en el duelo, poniendo el foco en lo que sea y en mi vida y no en lo que no hay para no volvernos por aquella alimentación. Muy buen tema. Ahora dinos, Gabi, precisas, dinos, cómo distingo si estoy soltando o estoy renunciando al sueño. Me estoy dando por vencido o estoy sanamente soltando el dolor de no haber logrado algo porque todos vamos a tener algo o muchas cosas que no se cumplieron y no se van a cumplir es parte de la vida. Yo creo que es parte de la inteligencia emocional que tenemos que tener. ¿Cómo sabes que estás soltando de una manera sana o cómo sabes que estás renunciando a ese duelo y después te puedas arrepentir? Creo que hay una formula que el doctor Jorge Bucay me pasó una vez y que es maravillosa que es la formula del oso. Oso escrito así verticalmente o, o, o, o, o, o, aquí va. ¿Cuál es la? ¿Cuál es la formula de losos Gabi? La formula de losos es ¿quién es algo? La primera o de oso, obtenlo, no? Obtenlo. Asi todo lo que puedas hacer para obtenerlo, ¿ok? No lo pudiste obtener. Ya lo intentaste todo. Llevas cuatro invítulos. Ya no tienes dinero para nada. Ya no puede seguir intentando este camino. Ya no puedo obtenerlo. Entonces me voy a la ese de oso. Sustitúyelo. ¿Cómo puedo cambiarlo? Ya no fui el jugador de fútbol destacado pero amo el fútbol. No quiero renunciar al fútbol, pero puedo ser un gran entrenador, pero puedo poner una escuela de fútbol para niños y enseñar a estos pequeños este amor por el deporte y a lo mejor voy a tener un alumno brillante que llegue a hacer ese sustitúyelo. Ahora no puedo obtenerlo. La primera o de oso. No puedo sustituirlo. La ese. Me voy a la otra o olvidarlo. Olví dalo. Porque si te quedas ahí toda la vida tras de algo que ya buscaste obtener que no has podido sustituir y te quedas ahí aferrado es mucha necesidad. Mucha necesidad. Olví dalo. Porque hay muchas cosas con las que puedes soñar descubriendo tus talentos para que si eres bueno que hace falta ya fuera. Entonces yo sé que no he renunciado a un sueño cuando lo he intentado. Lo he intentado de verdad. Pero lo puedo sustituir cuántas mujeres subliman su deseo de ser madres y son unas extraordinarias maestras. Y lo agradezco estas maestras convocación que aman a los niños y que ahí ven pues realizado todo este amor que tenían para dar. Si tú te preguntas qué había atrás de ese sueño qué había y había una razón lícita y profunda como tengo mucho amor para dar quiero enseñar quiero compartir vas a encontrar por donde hacerlo. Si atrás de tu sueño lo que quería será fama dinero ego inflado entonces no lo vas a obtener. Porque lo que realmente querías atrás de lo que querías no lo vale. Hay un montón de canciones que hablan de eso no vamos los budistas lo dicen todo el tiempo. Una de las fuentes más grandes del sufrimiento es la expectativa. Espero que algo sucedes y no suceden entonces soy infeliz y de eso estamos hablando de soltar algo que no ha sucedido y te está haciendo sufrir porque no ha sucedido es perder algo que no tuviste. Sí los budistas dicen que lo origen del sufrimiento es querer que la vida sea de esta manera cuando es de esta. Ah no pero yo quiero que sea de esta pero es de esta Marco yo quiero medir unos 70. Sabes qué maravilla sería medir unos 70. Si es lo que yo podría comer si me diera unos 70. Sabes como me quedaría la ropa si yo me diera unos 70. Gabi pero mi de unos 53 no ponte los tacones más altos que puedas y hasta ahí pero tienes que aceptar que mi de unos 53 porque no te vas a pasar el resto de tu vida yo quiero que sea así pero es así pero a mí me gustaría pero no ahora hay una canción ahorita que dices hay una canción hablando de los secos de lo que no fue de Pablo Alborán un malagueño maravilloso que dice se llama Saturno para que luego la puedan escuchar y dice en Saturno viven los hijos que nunca tuvimos en Plutón a un se oyen gritos de amor y en la luna se oyen ecos de tu voz y la mía pidiendo nos perdón cosa que nunca pudimos hacer peor. Es una jolla una jolla esa canción porque eso es lo que nos duele en la pérdida duele en los tres tiempos verbales el pasado que tuvimos el presente que no te tengo y especialmente el futuro que no tendremos esos hijos que no tendremos esos viajes que no haremos esos conciertos a los que no asistiremos eso duele mucho. Lo que soñé aquí va a pasar y no pasó porque no hay garantías no no hay garantías ya que es soltar ahora fíjate de datos interesantes el instituto avanza epidemiología clínica internacional dice que el 10% de las personas en duelo desarrollan duelo complicado o duelo patológico donde el tiempo pasa pero el dolor no se procesa y que dice también la universidad de California en los angriusia ve dice que el duelo no resuelto debilita el sistema en mune entonces no soltar el dolor no solo te roba tu felicidad sino literalmente te roba tu salud claro es una garra pate energética una garra pate energética ahí pegada y te está drenando y drenate que feo pero como tú eres muy visual quiero que te quedes con esa imagen de la garra pata para que ellas no esto me lo toque de quitar te está sangrando por ahí te está quitando energía que pueste en otro lugar te daría muchos más rendimientos donde estás poniendo esa energía y no te va a dar nada ahora el primer dato que diste me preocupa muchísimo porque ahorita ha habido un cambio desgraciadamente por el gran negocio que son los antiprecios los ansiolíticos ya en Estados Unidos quieren diagnosticar el duelo si en seis semanas tú no has mejorado sigue se extrañando y te está costando retomar un ritmo de vida ahora le llaman síndrome de duelo prolongado seis semanas no es nada todos lo vamos a tener hay cosas que duran años por supuesto y qué va a pasar que si tú vas al doctor ya después de esas seis semanas ya te pueden medicar porque en el libro de las enfermedades mentales ya aparece el síndrome de duelo prolongado y esto es un gran negocio porque porque van a medicar lo que es más natural en este mundo que es duela que es extrañar que es llorar nosotros tratamos de en en Occidente tratamos de de hasta domesticar el dolor cuando vemos en la televisión escenas de dolor desgarrador de una mujer gritando pegando en el suelo rasgándose las vestiduras que decimos hay que numerito hay controles por Dios pero que yo que es eso eso es lo normal perdón en eso es lo que se siente eso es lo normal eso es lo que quisieramos expresar pero ahora íjole nos meten dentro de un contexto de que no está bien visto de que te comportes de que no hables tan fuerte no yo eres tanto al grado que los pacientes en el consultorio estamos hablando empiezan a llorar mi senar perdón perdón perdón perdón por qué perdón por qué yo sí sé que hacer con sus lágrimas es su tiempo pagaron por él y aún así se excusan por mostrar sus emociones nadie debería de disculparse por llorar nadie debería de disculparse por llorar y nadie debería de pedir permiso para duelar porque algo que me molesta es que las personas te digan esto si es para que yo eres esto no hay por Dios es un perro hay es un gato agarrado otro de la calle hay sigue es mal por ese novio hay no ya ya suelta lo de mi permiso es mi proceso es mi o yo sabré lo voy a avanzar sin prisa pero sin pausa pero no me vengas a decir qué si merece llorar y que no y si este duelo ya está tardando demasiado hoy hoy hoy tu mamá tu apalla estaba grande estaba sufriendo mucho mejor que bueno que diosito se lo llevó y tuvo que no gracias de veras no consuelen nada en nada una familia que iba conmigo su papá iba a cumplir 100 años estaba anemocionado estaban haciendo la fiesta los preparativos todo y un día el señor como una velita que se va pagando ya no amaneció se quedó dormido en la noche y se bajó profundo a un sueño y murió y es la mañana siguiente bueno la conmoción los hijos y se encontraron con esta frealdad de la gente de ahí bueno tenía 99 años ya no abusé es ya está en tiempo se extra ya es mi papá marco te lo estoy haciendo de verdad es mi papá no lo quiero ni por sano ni por joven lo quiero por el vínculo como nos pueden decir esas cosas pensando que a ti es razón claro ya ya iba a cumplir sin si ya no me duele gracias no y vería no sólo piensa siente antes de abrir la boquita cuando ustedes frente a alguien que está viviendo podríamos ponerse el letrero en todas las funerarias y sería de gran ayuda de gran ayudantes de que diga salvo porque una cosa es reaccionar desde el dolor o desde la incomodidad de la tristeza de otro y otras responder y para responder tiene que haber pasado por neurona no nada más por esto algo Sí, conectate con tu corazón, conectate con tu empatía, con tu compasión, conectate con tu inteligencia, se prudente, recuerda que no eres Dios, recuerda que no tienes que decir nada brillante. Y que no hay palabras de consuelo. No hay nada. Hay presencias de consuelo y estamos ahí y decirte que quiero es suficiente, pero no tengo que decir algo que te quite tu dolor, porque ¿por qué te voy a quitar algo que estuyo? Es tu dolor y cuando estés listo o cuando estés sarto, se lo soltaras. Pero la invitación de la tanatología es suelta tu dolor, ¿por qué es el lugar incómodo que ahora es tu zona de confort en la que te has quedado? No te está dejando de mostrar el verdadero amor. Yo si veo a alguien después de un duelo que llega en Piyama, no se arregló, no se pasó un cepillo por la cabeza, no se ha bañado. Yo lo veo y no digo que va raro, cuanto quería su pareja. Mira ese amor de verdad. No, yo digo a su pareja no le hubiera gustado verla así. Claro. Cuando yo veo a alguien arreglado, este que le pone actitud a las cosas que le dice si a la vida, eso sí es amor. Claro. Eso sí es amor, porque tú para tu ser amado quieres lo más valioso, lo que te cuesta trabajo, no lo barato. Y Santa Teresa lo decía infinitamente mejor, porque decía, no te mueras con tus muertos. Vive por ellos. No te mueras con tus muertos. Vive por ellos. Es muy importante entender eso porque cuando mueres, pues ya no hayiego. Entonces al no haber ego, es imposible que tu mamá, tu papá, tu esposo, tu hijo, el que se haya ido, tu perrito, el que se haya ido, está diciendo, "Ah, mira qué feliz estás en mí, eh". No me está llorando, no me quería. Claro que no. Pues eso, ¿quién lo diría? Un ego no trabajado, un ego que no fue aterapia, un ego que no, y de recorrioso, camino espiritual, porque mi envida lo dirías si estás sano, ¿verdad? Entonces no lo dice, no lo dice tu ser querido que ya se fue. Menos lo va a decir, Dios, Dios no es ego. Pero un ejercicio bueno en terapia para ser consciente a la persona de que el dolor no honra, quien se ha ido, es. Me estás diciendo que si el que se hubiera muerto hubiera sido tú, tú esperarías de esa persona, esta conducta que tú tienes, a ti te honraría que la otra persona no se levantara, se tirara al alcohol, a las drogas, te usara como pretexto para no salir adelante en la vida. Cuando se los volteas, dice no, entonces ¿por qué lo haces? ¿Por qué no somos congruentes? ¿Y si tu respuesta es sí, pues hay que ir a terapia, te urge, le te. (RÍE) A todos nos surge, pero especialmente a ti te urge la terapia. Antes de continuar con el podcast quiero hacerte una pregunta. Cuando fue la última vez que te sentiste verdaderamente en paz, y me refiero a esa calma interna que te ayuda a sonreír, a sentirte creativo, creativa, a dormir mejor, a encontrar soluciones, y hacer simplemente la mejor versión de ti. La ciencia dice claramente que hay una super herramienta que te ayuda a lograrlo, y es practicar la gratitud. Las personas que agradecen a diario, viven más felices, es muy sencillo, ven oportunidades donde antes solamente veían complicaciones o problemas. No es cuento, es neurociencia. Por eso hemos creado un programa que en solo 21 días puede ayudarte a crear ese poderoso hábito de agradecer. Te invito a que lo vivas conmigo. El programa se llama 21 días de gratitud, incluye 21 meditaciones, donde yo te guio y 21 prácticas para que conviertas la gratitud y esas meditaciones en tu estilo de vida. Venga ahora mismo, Marco António, regil.com, diagonal, gratitud, e inscríbete por solo un dólar al día. Repito, Marco António, regil.com, diagonal, gratitud. Hay otro dolor muy fuerte que yo en algún momento te compratí lo viví. Creo que mucha gente lo hemos vivido. El dolor del rol que pierdes cuando un ser querido con alguien se va. Es decir, si eres cuidador o eres hijo o eres mamá o eres pareja y se te va a ese ser querido, también se va el rol que tú tenías, un rol con el cual muchas veces nos científica, muy yo te lo conté en su momento. Cuando mi mamá se fue, pues se morió el hijo también y me gustaba ser hijo, me gustaba el rol, me sentí, no me di cuenta hasta después, pero me sentía yo como que me aprobaba a mí mismo. Deja tú que me aprobaba la gente que sí era verdad. Ay, siempre, ay, qué buen hijo. Hasta la fecha, todavía me lo dicen. Ay, yo es que tú fue buen hijo o su mamí y tal, y bueno, no me viste en el momento. Los curos, pero lo intentamos. Pero más o menos, o sea, hay más o menos las aquí adelante, no, o sea, cumplí, pero le caía y había bien la gente por ser buen hijo. Y yo me caía muy bien que su don más importante y al ya no poder ser hijo. Entonces, ¿quién fregado soy? Entonces, ¿cómo me caigo bien? ¿Cómo me aprobó? Si ya no tengo esta misión heróica de sacar adelante, mi mamá, como los papás sacan adelante a sus hijos. O sea, se muere el rol que estabas jugando y ese también es un duelo. Entonces, doble duelo. Es mi ser querido que se fue y la parte de mí que se muere con esta pérdida. Claro. No sólo te extraño a ti, extraño el que era yo cuando tú estabas. Sí. Y eso duelo muchísimo. Muchísimo. Porque esa identificación de roles es muy complicada. Si tú trabajas como productor en una televisora, entonces, pues eres el señor productor. Tienes un lugar especial para estacionarte como señor productor. Tienes un comedor especial como señor productor. Y cuando no eres productor porque te despedieron de ahí, ya no sabes quién eres. Entonces, conviene mucho en la vida. Está recordando constantemente quién soy. No qué hago. No de qué me desempeño. Si no, quién soy. Y soy una persona que para definirme no puedo usar a los demás. No soy la mamá de Fulanito. No soy la esposa de tal. No soy la hija de tal. ¿Quién eres tú? Es un ejercicio que en talleres es muy duro porque mete a las personas en crisis. Bueno, soy una empleada no. Eso es en qué trabajas. Soy la esposa no. Es un rol. No te identifiques con el rol. Ahora, cuando te das cuenta que con la pérdida de un ser querido perdiste también un rol o con el despido de un trabajo, te sientes perdido. Por eso usamos la palabra pérdida. No es porque la otra persona se perdió. Yo me siento perdido sin ese trabajo, sin esa persona. Bueno, entonces tienes que buscar por dónde entraste a ese lugar. Tú no nasciste siendo cuidador de tu mamá. Tú no nasciste siendo gerente de banco. Tú no nasciste siendo productor de una empresa. Regresate y sal por dónde entraste para que encuentres quién eres otra vez. Pero no hay como estar consciente de qué estamos trabajando. La primera pregunta en consulta es quién era esa persona o ese trabajo para ti. ¿Quién era ese ser? ¿Qué perdiste al perderlo y qué ganaste al perderlo? Son preguntas muy fuertes, pero no estás sentarte analizar para retomar un camino. Y es que hay este tema, Gabi, lo acabas de decirle, diste en el clavo. Porque si le dieramos, ya ves que hay este tipo de terapia. Me ha tocado muchas herlas, la terapia gestalta. ¿Dónde le das voz a un aspecto de ti? Pues, ¿pones una silla? Los que le ha tocado, seguramente lo conocen, pones una silla vacía. Y tú te preguntas, le hablas a ese aspecto de ti, en este caso, al hijo. Y yo le pregunto cosas. Él me va a decir, no, es que yo nací para sacar adelante a mi mamá. Y cuando permites que ese personaje, ese rol, ese aspecto, tome el control de tu vida, como fue mi caso, que le dio sentido a mi vida. Todo valía la pena por esa misión. Entonces, ese niño, que luego creció, ese niño dice, no, no, no, yo nací desde que nací nací para esto. Yo nací para rescatar. Claro, no es real, no es real, pero hay que empezar a separar. Y decir, yo no soy este aspecto de mí. Este es una persona que me da. O no solo soy ese aspecto de mí. No solo soy. Porque un diamante tiene muchas facetas. Entonces tú puedes haber conocido la faceta de un diamante siempre, pero por el otro lado hay otra faceta y otra. Yo le diría a ese niño que me dice, yo nací para eso. Le contestaría, nada más para eso. ¿Cómo lo sabes? No lo contradices. A lo mejor, ese fue una de tus facetas. Pero hay más. Vamos a descubrirlas. Lo que pasa es que como da miedo lo que no conocemos. Entonces me quedo acerrado a lo que sí conozco que me hace sentido y que además era social y públicamente tan aplaudido. Si ya no soy eso, quién soy ahora. Pero esta es la inteligencia de tu pregunta. Pues deberías dedicar a ser tan autóloga, fíjate. Oye. Lo voy a pensar. Lo voy a pensar. Porque no le estás diciendo, el insinto sería, no, tú no lo asiste para ser hijo. Déjame te explico. ¿No? Ok, perfecto. ¿Y qué más? Eso es lo único. Sí. O sea, no le discutiste. Entonces no hay resistencia. Ahora, pongamos en un caso más común. Las mamás que se les van los hijos. Entonces dicen, yo nací para ser madre y mi sentido de mi vida es dar mi vida por mis hijos y el día que se me van, el síndrome del nido vacío, el día que se me van, ya deja tu el dolor del día que si alguien un niño se muera, un hijo se muera esos. Horrible, ¿no? Pero se van y a veces como que se mueren, porque se van a estudiar a otros países. O se rompe el vínculo. rompe el vínculo o es en amor a la malaga vivir o o sea y se van se separan o se rompe el vínculo y entonces esa mamá o ese papá pues se muere el rol que tenía y yo yo soy madre, soy ahí aplica la pregunta. Yo le preguntaría a esa mujer porque quería ser mamá, cuál era tu motivo, porque quería ser mamá y ahí depende de la la vida. Porque Dios quería mi hijita, Dios me dio la misión de ser mamá. Yo quiero pensar que si Dios te dio esa misión es porque tenías mucho amor para dar y tus hijos todavía no estaban en el mundo. Quiere decir que tu capacidad de amar ya la tenías antes de que ellos llegaran. Ahora que ellos no están, yo quiero creer que tu capacidad de amar sigue ahí, solo hay que redireccionarla. Que buena ahí. Yo sí la diría eso. Por eso llevas hecho el libro. ¿Sabes qué es recibir karma, resignificar cuando un usuario porque así se le llama los pacientes en tan atología, te dice, nunca lo había visto así. Esa es uno de los mayores piropos que me pueden dar, porque entonces logre e ponerte en otro lugar, te lo digo rápidamente con un ejemplo, una señora que me dijo, va a ser mi cumpleaños, pero yo no tengo absolutamente nada que celebrar, porque se murió mi mamá. Y la verdad, yo sin mi mamá no tengo nada que celebrar, no tengo ganas, la vida ya no tiene sentido y no voy a celebrar mi cumpleaños. Pero muy firme y como desafiante de haber contradiceme, no. Y le dije, en serio no vas a celebrar el día que viste el rostro de tu mamá por primera vez. Así me abrió los ojos. Así me abrió, mi hijo, nunca lo había visto así. Si tú crees que tu vida no es celebrable, no es celebrable el día que viste el rostro de tu mamá por primera vez, y se hizo su fiesta de cumpleaños. Que bueno. Que lindo. A mí me invitó. Que lindo. Oye, hay otro duelo para, para cerrar el duelo de cuando pierdo alguien, no se murió, no, la persona no se fue, pero se fue de mi vida. Entonces, ¿qué es más duro perder a alguien que pues ya no está en mi vida porque se fue de este mundo o si siguen del mundo, pero ya no quiere estar en mi mundo y yo quisiera que esté en mi mundo. Eso es un duelo fuerte. Eses un duelo durísimo y tú usaste hace rato la palabra correcta. Ego, el ego. Para mí es inclusive más duro la separación, el divorcio o la infidelidad que la viudez. ¿Cómo? Me van a decir si la viudez es terrible, si la viudez es terrible, pero te queda el agridulce con suelo de que no quería irse, se tuvo que ir y no haya he guarido, pero en el otro caso sí se quería ir. Y entonces además de toda la montaña rusa de emociones, agregale un ego herido, de a mí no se me hace esto y acuerdate Marco que nada te une más a una persona que le enojo. Nada, el enojo te une más inclusive que el amor. El enojo te une más que el amor a otro persona. Es una energía tan poderosa que te mantiene enganchado ahí, por eso es importante perdonar, porque si tú te quedas enojado, te quedas cargando a esa persona para siempre y cuando tú amas lo integras a tu ser, no lo cargas. Se funde contigo y eres ligerito de equipaje, pero el enojo pesa muchísimo, muchísimo. Hay que perdonar para soltar. Sin duda, si no perdonas no sueltas y cuando no sueltas te lo voy a hacer asifísicamente. Este es el símbolo con los puños cerrados de quedarte sosteniendo algo. ¿Cómo voy a poder recibir lo que la vida tiene para darme si tengo los puños cerrados? ¿Cómo le puedo aplaudir a un amigo que está haciendo las cosas bien? ¿Cómo puedo acariciar a alguien? ¿Cómo puedo abrazar a mis hijos si tengo los puños cerrados? Necesitamos abrir y soltar para recibir, para cariciar, para dar. ¿Qué duelo o qué pesa más la ausencia de alguien o la esperanza de que algún día vuelva? Creo que entre la ausencia de alguien y la esperanza de que un día vuelva, las dos duelen muchísimo, pero creo que es peor vivir en la ausencia de alguien. La esperanza como sea, marco siempre será gasolina para que siga as adelante. La esperanza se va modificando. Al principio, por ejemplo, cuando te dan un diagnóstico, tienes esperanza de que estén equivocados, consultas a otra opinión. Después tienes esperanza en que el tratamiento funcione. Después, la persona ya no funcionó el tratamiento y va a morir. Tienes esa esperanza de que no sufra y después cuando muere, tienes esa esperanza de reencontrarte con él. O sea, la esperanza va mutando, pero la esperanza te ayuda a seguir. Pero en cambio, simplemente la ausencia y el dolor de la no presencia puede ser un hueco, un vacío que te succione. Se necesita de verdad mucha voluntad, mucho acompañamiento, mucho trabajo para darte cuenta que soltar es un acto de amor. No, no, yo, yo ya lo superé. A mí ya no importa. No, yo ya lo sepulté, mi gito, yo ya eso, ya no existen, mi vida. Sí. Mira, creo que lo más importante para saber que realmente ha soltado es escuchar tu cuerpo, porque se siente, se siente en el cuerpo un día, amanece, sí, ay, ay, me quite algo, ya manesí más ligero, ya no tengo dolor aquí porque ya no lo vengo cargando, ya no me pese aquí, ya no me duele al moverme, ya cuando oigo su nombre o cuando alguien lo menciona o me encuentro a alguien, hoy ya no hago este entripado y ya no siento cosas, ¿no? Porque según yo ya lo solte, ya no me importa, pero va a ir porque si vayo no voy, le sigue dando una importancia terrible, no sigue, sigue pensando, cuando ya realmente le dices a Dios que es dejarse lo a Dios, se para la palabra a Dios, yo te dejo con Dios, ya no estás conmigo, pero te deseo luz y a mí también, o sea desearle el bien a alguien o desearme oscuridad a mí, usted deseó que te vaya muy bien a mí también y voy a trabajar en mí, de verdad yo creo que si escuchamos el cuerpo sabemos, cuando yo no rechinamos las mandíbulas en la noche porque estás apretada, según tú no estás tenso y aquí te estás rompiendo las muelas, ¿no? ¿Qué le pasa a tu cuerpo con lo que sientes y aprendes a escucharte, se va a sentir, ay qué rico, qué rico, ya, es un alivio, imagínate, quedarte así y les invito a que lo hagan, aprieten sus puños, un momentito hagan lo, pero fuerte, acuerdense de este que les hizo de aquella que les prometió, que juría así, aprieten, aprieten un momentito más, sigan así, sigan así, listo, suelten. Al principio te quedas como asentuñido, ¿no? Porque estabas y luego te das cuenta, ¿a quién le estabas clavando las uñas? A ti. Nunca lo otro. El otro andaba feliz por ahí, su vida, la otra encantada y tu hockey, pero abado clavándote las uñas a ti mismo, cuando te das cuenta y sueltas, ¿a qué gusto? Gracias por hacerlo. Muchas gracias. Oiga, Gabi, ¿tú qué ha saltado con tanta gente que está en la recta final de su vida o que acaba de perder un ser querido? ¿Cuál es el hubiera que más le duele a la gente que has escuchado en tu experiencia personal? ¿Cuál es el hubiera que más duele? El hubiera que más duele cuando estoy en el hecho final, es aquello que me hubiera gustado hacer y que no hice, no lo que hice, a repentirme de lo que hice, se da poco, se da muy poco, creemos que la persona que va a morir y hasta le llevan, a lo mejor, a un sacerdote, le llevan a un tan atólogo para bien morir, para que se arrepienta. Y ya platicando, digo, hay algo de lo que te arrepientas, si me hubiera gustado hacer tal cosa, me hablan más de lo que no hicieron, de lo que no se atrevieron, que de lo que realmente hicieron. Aunque les haya salido mal lo que hicieron. Aunque les haya salido mal. Dice por lo menos, lo intenté. Por lo menos lo intenté. Lo que dueles, y si lo hubiera intentado. Y si lo hubiera dicho a esta mujer que la quería y si lo hubiera besado y si hubiera luchado más por nuestro amor, todo. Ahora, dentro de los arrepentimientos concretos, fíjate que hay uno que me llama la atención, porque es, debí de haber trabajado menos. Wow, wow, no, porque al menos mi generación crecimos con chamba es chamba. Y al trabajo no se le dice que no. Y hay que trabajar, y hay que trabajar y la felicidad viene después, el éxito viene después de mucho esfuerzo y así debe de ser. Y cuando oigo a los enfermos son mis grandes maestros y me dicen, "debe haber trabajado menos", digo, "¿ay si es cierto?" "Ya me voy, ya me voy, sí, porque ya quiero hacer otras cosas también, porque trabajo está hablando de eso aquí te dejo, porque yo te voy a programar, no, me estoy muriendo, no te va de nollante". Me dices, "¿me es un muy buen consejo de mi vida?" Hay un anécdota buenísima, dejaron el Kushner, el autor es un rabino, maravilloso autor de un libro muy conocido, que es porque le pasan cosas malas a la gente buena. Y su único hijo varón murió de una enfermedad autoinmune y entonces él hablaba con Dios y le decía, "¿pero por qué? Yo soy tu pastor, si yo cuida a tu rebaño si yo me dedico a hablar de ti si yo es cómo pasó esto, ¿no? Y bueno escribió este libro, el libro se vuelve un best seller internacional, entonces lo empiezan a llamar a conferencias a todos lados y el hívidar a bacharlas y un día dando una plática que estaba hablando y dice es que realmente la pérdida nos ayuda a entender lo que es verdaderamente importante en la vida como la familia, como hoy que sábado y es el día en que los judíos estamos con la familia. Buenas tardes, dejó el micrófono y se fue y todo mundo pensó que era parte de rompieron en aplauso, se fue, se fue y se volvió a dar cuenta que él no debía de trabajar los sábados, que que estaba haciendo, no, a donde lo había llevado su libro y su éxito y que otra vez estaba perdiendo el camino y se fue, entonces creo que si es muy sabio escuchar al que ya no tienen nada que perder, al que está en la recta final y que en una visión más clara de lo que hacemos mal y lo que hacemos demasiado. Ay, el poder de decir que no, porque claro somos de la generación donde toman todas las oportunidades, hay que salir adelante, no se dice que no, y decimos que sí, decimos que sí, al rato de donde tienes vida y cuando está tres ves a decir que no, pero es que bueno, sí, amor, es una buena oportunidad pero pero quiero, quiero vida, quiero tiempo, el poder de decir que no, entonces pensemos ahora que no estamos en nuestro hecho de muerte, digo, a la mujer hay alguien que está en la recta final, pero la mayoría de nosotros pues no estamos que sepamos en nuestra última semana que sepamos, entonces hay que pensar en eso, si nadie hizo hubiera trabajado más, nadie hizo hubiera hubiera hubiera hubiera hubiera valido, me ha que me enganché, hubiera y le recomiendo una película extraordinaria que nos da ese mensaje que es viejita, se llama Meet Joe Black, conoces a Joe Black, con Anthony Hopkins y Brad Pitt, cuando estaba muy jovencito Brad Pitt, él hace de la muerte, así creo que no es tan mala que te lleve, no está tan terrible, pero Anthony Hopkins en su papel de vio cambia sus prioridades, Marco, pasa de ser un nombre de negocios siempre apurado con prisa que no tiene tiempo para la familia, a volverse un nombre de familia y como tú bien dices no hay que esperar a que sea moce el enfermo terminal o a que la muerte llegue por nosotros para entonces darnos cuenta de eso, hagámoslo ahora. Escucha tu futuro tú, qué diría y tampoco tengas expectativas de que la muerte te va a llevar es Brad Pitt, te va a hacer algo porque a la muerte le lleve te arrumba por ahí, entonces me va a llevarme a abrazar los besos nodados. Los abrazos que no hemos dado, los besos, los te quiero que no he dicho, los dolientes vamos a ese lado, te que se arrepienten los dolientes, Marco he escuchado tantas veces que me digan, daría todo lo que tengo por tenerlo un minuto aquí conmigo y decirle cuánto lo quiero, pero lo tuvieron 30 años y nunca se lo dijeron y desperdiciaron ese tiempo. Entonces aprendiendo eso ahora al despido que tampoco se quede en otros 30 años agarrados al dolor porque soltar no duele quedarte a ferrado si. Y es una fantasía de decir, ah, si tuviera una segunda oportunidad y lo que sé hoy, le hubiera aplicado antes, yo te lo he platicado, yo no discutiría. O sea, cuántas renunciaría tener la razón? Que lindo. Porque de verdad, como se sentiría regresar ahí, decir, te dicen algo que lo que no estás de acuerdo o algo que tofén, igual que decirle, sí, mamita, no hay problema. No pasa nada. Pero sabes que también hay una belleza especial en no haberlas tratado como sabiendo que se iban a morir. Porque entonces hubiéramos sido demasiado buenos y quiero pensar que le dimos a nuestras mamás la oportunidad de vivir la experiencia de la maternidad auténtica, ¿no? La maternidad auténtica. Y dijo, nunca te dice a todos, sí, no te dice mamita, no pospones sus cosas para estar contigo, no, entonces nosotros le permitimos vivir las tratamos como vivas hasta el último minuto de su vida. Hoy sabemos más. Y lo que aprendiste con el que se fue, lo aplicas con el que se quiera, pero no te arrepientas de cómo tratamos a los demás. No sabíamos. A mí el Alzheimer, dentro de todo lo duro que fue vivirlo con ella, o sea, sí me lo enseñó, porque los doctores me lo decían, o sea, no, regular número uno, no le discutas. Entonces si tuve la oportunidad, ya claro, ya con Alzheimer, pero si tuve la oportunidad de experimentar el sí, o de distraerla simplemente, es que fíjate que no decís, oye, ya viste y así distraerla, cambiarle el foco de atención y la maravilla. O sea, le vamos a cantar. Oye, sí, vamos a cantar y nos poníamos a cantar. Era, era muy lindo. Gaby, tú conoces el dolor de la pérdida más grande que ha tenido en mi vida, la compartí contigo, me ayudaste, me siempre ha sido muy, muy bella y te lo agradezco. Un privilegio. Y siempre, gracias. Y siempre, pues hablamos de este dolor, pues yo te pregunto a ti como tan atóloga, porque algo te tuvo que haber inspirado para hacer tan atóloga, ¿cuál es el dolor más grande que has tenido en tu vida y cómo lo manejaste? Sí. La pérdida más grande. Fíjate, Marco, que a mí a trabajar en tan atología no me llevó un dolor, me llevó unas ganas de saber. Ahí, en su momento fue porque una persona cercana a mí que me había pedido ser socia en una escuela, intentó quitarse la vida y, wow, eso me descuadró totalmente, era joven, tenía un esposo que la mábados niños chiquitos realizando el sueño de su vida de una escuela. Yo quería entender que pasaba en la cabeza humana y que delgadita era esa línea entre salud, mental y patología. Por eso empecé a estudiar, pero sin duda y no he vado a tu pregunta, el dolor más grande que he tenido fue el diagnóstico de mi mamá de cáncer, porque ese día cambió nuestras vidas. Yo fui perdiendo a mi mamá a cuentagotas, perdiendo la voz de mi mamá, porque el cáncer de mi mamá era un cáncer de piso de boca. Entonces a ella le hicieron una operación tremenda que se llama de comando, que les abren aquí, les levantan la cara. Para sustituirles todo el piso de la boca por piel, una piel que toman de las piernas y había que estar revisando su pulso y todo. Pero mi mamá no volvió a hablar con la misma voz que ella tenía, la voz con la que creci, la voz que me cantaba, que me regañaba, que me guiaba, esa voz la perdí. Mi mamá no volvió a comer y ella y yo disfrutábamos mucho comer juntos, ella era un extraordinaria cocinera y pues perdió el gusto totalmente. Le gustaba cocinar para nosotros, pero ella ya no lo podía comer, fui perdiendo a mi mamá. Entonces yo creo que el dolor más grande fue ese diagnóstico de mi mamá. Su muerte, bueno, me descuadró, pero dentro del dolor de su muerte, mi único consuelo es que ella me había dicho, ya no puedo más. Perdóname, ya no puedo más. Entonces yo sabía que ella estaba bien y que ahora me tocaba mí estar mal un tiempo y lo estuve, pero luego solte ese dolor. Y yo ya estoy bien, estoy genuinamente bien. Claro que el extraño. Por supuesto que el extraño y te digo algo lindo que hice, les cuento el colgotece que me encantó recientemente tuve la oportunidad de privilegio de presentarme en el auditorio nacional y mi mamá era siempre mi fan número uno. Era la persona que se sentaba en la primera fila, en el primer lugar en medio y ahí estaba al final, hasta con su oxígeno iba a mis presentaciones y ahí estaba. Entonces en un momento dado en mi presentación pedí que hubiera un reflector hacia una silla que estaba vacía en la primera fila y dije el nombre de mi mamá en alto en ese escenario. Me sentí muy feliz, no me sentí muy triste. Claro que se me quebró la voz, pero acáérdense que la emotividad no es síntoma de duelo, no resuelto, esa emoción y ese fue mi homenaje, poder decir Nelly Islas en ese lugar tan hermoso nombrarla. Y claro ese, ese siempre será migrando lor, pero también mi gran amor. Gracias por preguntarme. Gracias por compartirlo. Gracias. Gracias. Gracias. Tuviste en un congreso muy importante en el autor nacional. Así fue y también eso es padre para la tanatología porque eran puro psicólogos y psiquiatras de hecho insistían en decirme doctor a Gaby doctor a Gaby, no soy doctora, les decía yo no quiero usurpar la bata, no me corresponde, soy licenciada, tengo una maestría, diganme maestra, no me digan doctora, pero esto es una avance para la tanatología porque siempre se creía que la tanatología era una rama de la psicología y nosotros somos un árbol completo, un árbol que sembró la doctor Elizabeth Cúbler Ross que está por cumplir 100 años desde un asimiento del 8 de junio de julio, perdón, y una mujer extraordinaria era psiquiatra y nos enseñó que el dolor necesita ser visto, necesita ser validado, que tiene todo el derecho a expresarse, manifestarse y que el dolor es un camino y un maestro, no un lugar para quedarte a vivir en el. Felicidades a ti, ya la tanatóloga, si tanatólogos del mundo y este avance, porque sé que había mucho rechazo en un tiempo determinado hacia la tanatología como que no la tomaban en serio, qué bueno que ahora ya el tiempo cambiado. Ahí vamos, ahí vamos, paso a paso, gracias, gracias a ti. Estás relajando. ¿Tú libro, uno de tus libros clásicos tiene esos ocho libros? Tengo ocho libros, el más reciente es tu huella en mi vida, que es un libro acerca de cómo vivir el duelo por un animal de compañía. Es un libro amorosísimo y es el regalo perfecto que le pueden dar a alguien que está pasando por la difícil decisión de la eutanacia o que extraña a su animal de compañía. Pero estamos en el relaensamiento de viajar por la vida. Es uno de mis libros. El consentido casi de mis alumnos y de muchos pacientes dicen que es el postre de mis libros. Y está cumpliendo 10 años. -Selicidades. -Y es años tiene una nueva edición, con una nueva portada, con todo revisado, un capítulo nuevo. Y es un libro muy hermoso que justamente te enseña a ir ligerito de equipaje. Y cómo hacer que tu vida siga valiendo la pena cuando aquella persona circunstancia o ser que amabas ya no está, se bajó del tren de tu vida como seguir adelante y cómo no quedarte aferrado en el duelo. Así que lecturo obligatoria para este episodio viajar por la vida. -Maravilloso, ¿y sigues con tu podcast también? -Sigo con mi podcast, hermana a este, se llama después de la pérdida, un tanatólogo 24 por 7, ahí en todas las plataformas. Me encantará que se vuelva en un despuesito. Así le llamo a mi comunidad, son los despuesitos. Porque yo sí creo que después de la pérdida hay amor, hay felicidad, una felicidad diferente. No es la misma de antes, pero sí puede haber felicidad y sobre todo hay vida. -Muchas gracias, Gabriel. -Ai, gracias, Sati. -Eres un amor. -Me encanta verte. Le mandamos de una verdad toda la gente que nos ven España. Y estás viviendo en Málaga. -Alleador. -Muy feliz. -Y gracias que en esta visita a México nos dices espacio para estar con nosotros aquí. -Es bien. -Es bien. De las superconcentidas te queremos, te miramos y te agradecemos muchísimo. -También. Es totalmente recíproco y siempre, siempre está en mi corazón. Y te aviso cada vez que venga. -Siempre avisa. Eguiremos a Málaga también a grabar que por allá. -Pero te dará maravilloso tenerlos por allá. -Bueno, perte, que son muchas gracias. -Gracias. ¡Ahora aplausos con mucho amor! Cariño, admiración a Gabiola. Son mercantones de regil. Gracias. Recuerden compartir el episodio del podcast con la gente que más quieren para que se beneficien de él. Si no están suscritos a este canal de YouTube, háganlo para que el canal desabice cuando hay nuevos videos, nuevos episodios. Igualmente en las plataformas de podcast Spotify, en, no sé, a Paul Povke, en cualquier a ella, en Amazon Music, etc. En I Heart Radio, ahí estamos disponibles, nos dan las cinco estrellas, una reseña positiva nos ayudan. Que le den like al vídeo y que cometen aquí abajo, nos sirve como comunidad para que le sería aprender también de ustedes, saber qué, lo que piensan, qué fue la, cuál fue la lección más importante que aprendiste, o cuál fue la reflexión más importante que te llevas de este podcast. Pero además de laerte que es lo más importante, también nos ayudas con el algoritmo, porque entonces YouTube dice, "ah, le gustó", escribió, "ah, pero voy a recomendar a más personas", porque así es el dios algoritmo de YouTube, ayudan a crecer. Gracias, gracias, gracias, todo corazón, hasta la próxima, alcanza tu máxima potencia. Gracias. Gracias, Gary. Gracias. Gracias. Gracias. [Música]

Podcast Summary

Key Points:

  1. El dolor no se cura solo con el tiempo; requiere tareas activas de duelo, como desinfectar una herida.
  2. Aferrarse al dolor puede ser una adicción por ganancias secundarias, como atención o simpatía.
  3. El amor y el dolor no son lo mismo; extrañar pertenece al amor, no al sufrimiento.
  4. Las pérdidas incluyen no solo lo que se tuvo, sino también lo que se deseó y nunca se obtuvo.
  5. La sociedad impone creencias erróneas, como que el dolor honra al ser querido o que Dios elige a sus guerreros para sufrir.
  6. El aprendizaje del dolor requiere herramientas y voluntad, pero no es obligatorio ni automático.
  7. Las frases de consuelo pueden ser dañinas si imponen culpa o invalidan la experiencia del doliente.

Summary:

El podcast explora por qué las personas se aferran al dolor tras una pérdida, ya sea de un ser querido, salud, juventud o relaciones. La invitada Gaby, experta en tanatología, explica que el tiempo no cura todo por sí solo; es necesario realizar "tareas de duelo" activas, como limpiar la herida emocional. Aferrarse al dolor a menudo proviene de confundir amor con sufrimiento, o de ganancias secundarias como atención y cuidado.

También se critica la idea de que el dolor honra al fallecido, cuando en realidad el verdadero homenaje es volver a sonreír y recordar con amor. La sociedad impone frases como "Dios te eligió como guerrero" o "esto pasó para que aprendieras", que pueden generar culpa o invalidar el dolor. El aprendizaje no es automático; requiere voluntad y herramientas.

La pérdida puede ser un maestro duro, pero cada persona decide si extrae significado o no. El duelo es un proceso inestable, como un trampolín, y no un lugar para vivir permanentemente. Al final, se enfatiza que el amor no debe doler ni en vida ni en muerte, y que extrañar pertenece al amor, no al dolor.

FAQs

Nos aferramos porque el dolor es un lugar incómodo pero conocido. Preferimos lo malo conocido a lo bueno por conocer, y a veces sentimos que no merecemos ser felices o que soltar es una traición a quien perdimos.

No, el tiempo no lo cura todo. Si tienes una herida, debes desinfectarla y cuidarla; el tiempo solo ayuda si pones las condiciones adecuadas. Lo que cura son las tareas del duelo, no solo esperar.

Si te quedas en el dolor por culpa o por creer que el amor y el dolor son lo mismo, puede ser una adicción. Honrar a alguien es recordarlo con amor y volver a sonreír, no sufrir para siempre.

Son beneficios como la atención, la simpatía y el cuidado de los demás. Si obtienes algo al quedarte en el dolor, es más difícil soltarlo.

No, el dolor no pasa para que aprendamos. Pasa porque la vida es así. Aprender requiere herramientas y voluntad; no es automático.

La zanahoria se vuelve blanda, el huevo se vuelve duro, y el café transforma el agua. Lo ideal es ser como el café: cambiar y mejorar el entorno, no solo sufrir.

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